Hacer amigos disminuiría mi fuerza como humano.

Creo que dije algo como eso.

Respecto a cuándo ocurrió, fue justo antes de las vacaciones de primavera: el sábado 25 de marzo, durante la tarde en la que nuestra escuela celebró su ceremonia de clausura. Estaba vagando sin rumbo cerca de la escuela a la que asisto, la Preparatoria Naoetsu.

Estamos hablando de mí, quien no tiene relación alguna con los clubs escolares.

En realidad, sólo estaba deambulando por ahí, sin ninguna razón en absoluto.

Si te preguntas si estaba emocionado porque las vacaciones de primavera comenzarían al día siguiente, no lo estaba en absoluto.

Por lo general, los alumnos están contentos con cualquier número de días libres. No sólo las vacaciones de primavera, sino también las de verano, las de invierno, la Golden Week1, y así sucesivamente. Incluso yo estaba feliz en gran parte de que nuestro tercer trimestre haya terminado y que las vacaciones de primavera hubieran comenzado, pero al mismo tiempo, las largas vacaciones también significaban tener mucho más tiempo en mis manos y no sabía qué hacer con él.

Especialmente en las vacaciones de primavera, ya que ni siquiera teníamos tareas.

Quedarse en casa se sentiría un poco extraño.

De todos modos—con la ceremonia de clausura terminada, fui a mi aula para recibir mi libreta de notas, y nos despidieron con un “está bien, nos vemos el próximo año”, pero dudé en ir directamente a mí casa. Sin embargo, no era como si tuviera otro lugar a donde ir, lo que significaba que tenía que merodear por la escuela como un tipo sospechoso.

No tenía ningún objetivo en particular.

Lo hacía con el fin de matar el tiempo, y no para aprovecharlo.

Siempre venia en bicicleta a la escuela, en realidad mi bicicleta aún estaba en el estacionamiento escolar—otra clara prueba de mi intención de no regresar a casa.

Se podría decir que iba a dar un paseo.

Naturalmente, no soy el tipo de persona que se preocupa por su salud.

Aunque puede haber parecido una buena idea el matar tiempo en la escuela ya que eso es lo que quería hacer, de la misma forma que me parecía extraño estar en casa, a su vez era extraño estar en la escuela—aunque haya sido la tarde después de la clausura, mucha gente estaba ocupada con las actividades de su club.

No me gusta la gente que se esfuerza.

Bueno, no es como si los alumnos de mi escuela estuvieran entusiasmados con sus clubes. La única excepción real era el equipo de baloncesto femenino después de que una monstruosa novata se uniera por algún tipo de error. La mayoría de los otros clubes, incluso los equipos deportivos, eran de los que estaban felices por recibir trofeos por su participación.

Y es por eso (bueno, no hay ninguna razón real del porqué) que después de dar vueltas sin rumbo alrededor de la escuela unas cuantas veces, empecé a pensar en ello, realmente ya era hora de recoger mi bicicleta del interior de la escuela y dirigirme a casa—después de todo, tengo hambre—cuando me encontré con una inesperada persona.

Como ya había comenzado las vacaciones de primavera, francamente no sabía si era de segundo o tercer año, pero, en cualquier caso, una celebridad de mi grado—Hanekawa Tsubasa—caminaba directamente hacia mí.

Me pregunté por un momento qué estaba haciendo, con ambas manos detrás de su cabeza, hasta que me di cuenta de que parecía estar ajustando la posición de su trenza. Llevaba su pelo largo detrás de ella formando una trenza. Aunque las trenzas ya eran raras hoy en día, también llevaba el flequillo en línea recta.

Llevaba su uniforme escolar.

Una falda completamente inalterada que caía cuatro pulgadas por debajo de sus rodillas.

Un listón negro.

Un suéter escolar encima de su blusa, de acuerdo al reglamento escolar.

Calcetines blancos y zapatos escolares de acuerdo a las mismas reglas.

La misma imagen de una estudiante modelo.

Una estudiante modelo entre estudiantes modelos, una presidenta de clase entre presidentes de clase.

Ella y yo estuvimos en diferentes aulas durante nuestro primer y segundo año, así que dudaba que ella supiera quién era yo, pero yo había oído hablar de sus acciones y métodos como presidenta de clase.

Como los rumores habían llegado tan lejos como para llegar a mí, alguien muy ignorante de los chismes escolares, incluso tomaron con su grano y sal2 esas maneras y hechos, debe haber sido algo muy importante.

Ella sin duda seguiría siendo la presidenta de clase en el tercer año.

Además, tenía buenas notas.

Aunque es una forma extraña de decirlo, había oído que era monstruosamente inteligente. Obtener notas perfectas en todos los cursos no era gran cosa para ella. Claro, cuando todos los estudiantes toman el mismo examen, alguien que termina en primer lugar es igual a alguien que termina en último lugar, pero durante dos años, Tsubasa Hanekawa siempre había mantenido su lugar en la cima.

Aunque había logrado entrar en una escuela privada, la Preparatoria Naoetsu, pronto me encontré en una posición que podría llamarse “dejado atrás”, lo que significaba que había una gran diferencia entre nosotros. En cierto modo, podrías llamarnos polos opuestos.

Hmph.

Y así, ella me llamó la atención por un momento.

Estábamos en aulas diferentes, después de todo, así que, aunque puede que la conociera, rara vez la veía—pero era a ella a quien veía en ese momento, justo después de que la ceremonia de clausura hubiera terminado, y eso me sorprendió un poco.

Bueno…

Una rara coincidencia, eso es todo.

Parecía que acababa de salir por las puertas de la escuela, así que, considerándolo bien, no fue tan extraño encontrarme con ella, teniendo en cuenta que había estado merodeando por la escuela durante todo este tiempo.

Naturalmente, Hanekawa ni siquiera se fijó en mí.

No parecía estar en su campo de visión, ya que estaba concentrada en fijar la posición de su trenza—y si yo estuviera en él, Hanekawa y yo normalmente no nos saludaríamos, dada nuestra relación (o la falta de ella).

Hah hah hah.

De hecho, pensé que una estudiante modelo como Hanekawa probablemente odiaba a la gente con el tipo de actitud despreocupada que yo tenía.

Ella estaba seria, a diferencia de mí.

Es mejor que ella no sepa de mí.

La dejaré pasar, pensé.

Tampoco hay razón para huir.

Seguí caminando hacia adelante, sin dejar de dar un paso, como si no me hubiera fijado en ella—y justo cuando estábamos a sólo cinco pasos de que cada uno pasara sin incidentes, ocurrió eso.

Yo… creo que jamás olvidaré ese momento mientras siga con vida.

De la nada—se produjo una ráfaga de viento.

“Ah.”

No pude permanecer en silencio a pesar de haber sido yo.

La parte delantera de la larga falda plegada de Hanekawa, que colgaba a cuatro pulgadas por debajo de sus rodillas, se levantó para arriba.

Supongo que, en otras circunstancias, ella lo habría empujado instintivamente hacia abajo—pero gracias a un desafortunado momento, ambas manos estaban detrás de su cabeza, absortos en la compleja operación de fijar la posición de su trenza. Desde mi punto de vista, casi parecía que estaba haciendo una pose ligeramente comprometida, sus manos estaban detrás de ella.

Y fue en esa situación que su falda se levantó.

El interior fue expuesto a la vista de todos.

Ciertamente no eran llamativas—pero eran del tipo elegante de ropa interior que se negaban a liberar la mirada una vez que fuera visto por un par de ojos.

Eran de un limpio y blanco puro.

No tenían una apariencia provocativa. De hecho, parecía que estaban dentro del límite normal. Un amplio artículo, hecho de tela gruesa—de ninguna manera lascivas, de hecho, si se hablara de ellas de esa manera, sería razonable llamarlas recatadas.

Sin embargo, eran tan blancas que eran deslumbrantes.

Y eran todo menos simples.

En el centro, se había usado un hilo blanco para coser un complejo patrón bordado sobre un lienzo blanco—sin duda destinado a evocar flores. El patrón, con su simetría bilateral, actuó para traer un equilibrio sublime a la pieza en su conjunto. Y hacia la parte superior central del bordado se colocó una pequeña cinta.

Esta cinta funcionó para reforzar aún más la impresión del conjunto.

Además, visible justo encima de esa pequeña cinta estaba su abdomen y su lindo ombligo. Sí, su falda estaba tan arriba que esas partes ahora estaban incondicionalmente expuestas. Si hubiera querido, podría haber examinado el faldón de su blusa, que estaba metido en su falda. Nunca supe que el faldón de una blusa pudiera ser tan provocativo.

El forro de una falda era otra visión fresca para mis ojos. Aunque a menudo veía faldas, parecían ser existencias inviolables y misteriosas—pero ahora sentía como si, por primera vez, entendiera la estructura de esta prenda.

Pero, por encima de todo eso, fue exquisito ver cómo sólo la parte delantera de su falda fue volteada.

Junto a su ropa interior blanca y pura había otra cosa tan orgullosamente blanca que era como si ambas estuvieran compitiendo: sus muslos, que tenían una cantidad significativa de carne. Detrás de ambas, su falda azul marino las ponía en relieve y acentuaba el contraste. Se podría decir que su falda, más larga que la de una chica normal, servía ahora como una cortina de oscurecimiento para acentuar una elegante obra de arte. Incluso los pliegues de la falda se veían como si estuvieran hechos de un fino terciopelo.

Y junto a esa pose suya, sus manos se unieron detrás de su cabeza, prácticamente me pareció como si estuviera mostrando su preciada ropa interior. Así fue como ella se presentó ante mí.

Ella—Hanekawa Tsubasa, no se movió ni un dedo.

Debe haberse sorprendido.

Se quedó en esa posición, permitiendo que su falda se mantuviera volteada, con una expresión congelada.

En realidad, dudo que haya pasado un solo segundo.

Pero para mí, fue como una hora—no, se sintió tan largo que incluso empecé a imaginar que mi vida podría llegar a su fin biológico antes de que esta vista terminara.

Esto definitivamente no es una exageración. En ese momento, experimenté toda una vida.

Mis ojos estaban tan cautivados por su mitad inferior que sentí que estaban a punto de secarse.

Por supuesto, yo comprendo—lo que un caballero haría en este tipo de situación seria apartar la mirada.

Por supuesto que lo entiendo.

En cualquier otro situación, probablemente lo habría hecho. Incluso hago todo lo posible para mirar a mis pies mientras una chica está delante de mí al subir las escaleras.

Pero en ese momento, no estaba tan preparado como para comportarme de esa manera, sin estar preparado, al ser visitado por tal bendición de la nada.

Era como si esa imagen de Hanekawa se estuviera grabando en mis retinas.

Si yo muriera en este momento y si mis ojos fueran trasplantados a otra persona, probablemente esa persona sería atormentada de por vida por visiones de la ropa interior de Hanekawa.

Así de impactante fue.

La ropa interior de una estudiante modelo.

“………”

Espera un momento.

¿Cuánto tiempo pasé describiendo las bragas de una estudiante modelo?

Aunque volví a mis sentidos, para cuando lo hice, la falda de Hanekawa ya estaba en su sitio.

Realmente había sido un instante.

En cuanto a Hanekawa—aún parecía desconcertada. Y ella me estaba mirando.

Me estaba mirando fijamente.

“…Um.”

Ack.

¿Cómo iba a responder?

¿Qué se suponía que debía hacer en un momento como éste?

“Yo… no vi nada, ¿sabes?”

Intenté con una descarada mentira.

Pero mi descarada mentira no recibió respuesta de Hanekawa. Sólo continuó mirándome mientras terminaba de ajustar su trenza y bajaba las manos para acariciar su falda unas cuantas veces.

¿En serio? ¿Ahora?

Por un momento, me quitó los ojos de encima e hizo como si implorara al cielo. Luego me miró otra vez y dijo:

“Teheheh.”

Una risa tímida.

…Vaya.

¿Se ríe?

Qué chica más despreocupada, realmente es una presidenta de clase entre los presidentes de clase.

“No sé qué decir.”

Salta, salta, salta.

Hanekawa mantuvo los dos pies juntos mientras se dirigía hacia mí, parecía que sólo utilizaba las articulaciones de sus rodillas para moverse.

Habíamos estado a diez pasos de distancia, pero ahora nos quedaban tres.

Un poco cerca.

“Para algo que está destinado a ocultar lo que no quieres que se vea, las faldas son realmente de baja seguridad. ¿Tal vez necesito un firewall3 de un par de pantalones cortos de bicicleta después de todo?”

“Qu-Quién sabe…”

Su metáfora me dejó perplejo.

Entonces, ¿en qué me convirtió eso, en un virus?

Afortunadamente para ella—o posiblemente no, no estoy seguro—no había nadie más, incluyendo a otros alumnos de la Preparatoria Naoetsu.

Sólo estábamos Hanekawa y yo.

En otras palabras, yo fui el único que vio sus bragas. Aunque ese hecho me hizo sentir una leve sensación de superioridad sobre el resto de la humanidad, dejemos eso de lado por ahora.

“Hace un tiempo, a la gente le gustaba hablar de la Ley de Murphy4. Tal vez debería atribuirlo a eso: La parte delantera de tu falda sólo se levanta cuando tus manos están detrás de ti. Normalmente tienes cuidado con la parte de atrás de tu falda, pero la parte delantera es en realidad un punto ciego más de lo que te imaginas.”

“Sí… Tal vez.”

¿Cómo puedo saberlo?

O, mejor dicho, qué incómodo.

No sabía si la intención de Hanekawa era hacerme sentir como alguien siendo reprendido de forma indirecta, pero así es como me sentía. Dicho esto, y aunque puede que no te suene muy convincente después de que las mirase con atención, el hecho de que presenciase, incluso sin quererlo, algo que las chicas “no quieren que veas” me hizo sentir innegablemente culpable.

No sólo eso, ella estaba sonriendo…

Trataba de aprovecharse de ello—por favor, ¡detente!

“Bu-Bueno, no te preocupes. Puede que haya mentido cuando dije que no las vi, pero no pude verlas muy bien porque estaban cubiertos por una sombra.”

Por supuesto, esa fue otra mentira. Las vi ridículamente bien.

“Hu-u-uh.”

Hanekawa inclinó su cabeza hacia un lado.

“Como chica, me sentiría mucho más tranquila si me dijeras que las viste bien, si de verdad lo hiciste.”

“Bu-Bueno, realmente me gustaría poder decirte eso, pero simplemente no puedo decirte nada más que la verdad.”

“¿Es así? ¿No puedes?”

“Sí. Es una pena que no pueda hacerte feliz. Si tan sólo pudiera mentirte.”

Palabras de un hombre que desde hace un rato sólo dice mentiras.

“¿Así que esta sensación que tengo de que pasaste unas dos páginas dando una descripción precisa de lo que había bajo mi falda, hasta los más mínimos detalles, es sólo mi imaginación?”

“Absolutamente es tu imaginación. Estoy super-duper seguro que es solo tu imaginación5. Hasta ahora, estaba pintando un hermoso paisaje visual usando palabras llenas de emoción.”

Esto, técnicamente, no era una mentira.

“Bueno, debería irme”, dije, levantando casualmente una mano para señalar a Hanekawa que no tenía intención de continuar nuestra conversación, y comencé a dar un paso adelante.

Me alejé con pasos rápidos.

Ah, no lo sé.

Hanekawa probablemente iba a ir a casa, pero me preguntaba si cuando estuviera camino de vuelta enviaría un mensaje de texto o algo así a sus amigos de cómo vi sus bragas. Mientras una parte de mí dudaba si una estudiante modelo haría algo como eso, otra parte de mí pensaba que lo haría precisamente porque era una estudiante modelo. No, Hanekawa probablemente no sabía mi nombre… pero al menos debía saber que estábamos en el mismo año, ¿no?

Mientras pensaba en cosas demasiado triviales, empecé a reducir mi ritmo un poco, cuando—

“¡Espera un segundo!”

Escuché una voz detrás de mí.

Era Hanekawa.

Parece que me persiguió, de todas las cosas.

“Finalmente te alcancé. Caminas muy rápido.”

“… ¿No te ibas a casa?”

“¿Hmm? Bueno, me iré a casa eventualmente. ¿Y qué hay de ti, Araragi?

¿Por qué vuelves a la escuela?”

“………”

Ella sabía mi nombre.

¿Qué?

No es como si llevara una etiqueta con mi nombre.

“…Um, bueno, iba a recoger mi bicicleta”, dije.

“¡Aha! Así que vas en bicicleta a la escuela.”

“Bueno, sí… Mi casa está un poco cerca, y—“

Espera, esa no era la cuestión. Ella sabía si iba o no en bicicleta a la escuela.

“… ¿Por qué sabes mi nombre?”

“¿Qué? Por supuesto que lo sé. Vamos a la misma escuela, ¿no?”

Hanekawa dijo eso como si fuera la cosa más obvia del mundo.

La misma escuela…

Lo dijo exactamente de la misma manera que alguien diciendo que conoce a sus compañeros de clase. ¿Quién hace eso?

“Bueno, Araragi, puede que no conozcas a alguien como yo, pero eres bastante famoso, después de todo.”

No pude evitar decir, “¿Huh?”

No, la famosa eres tú.

¿Pero yo, de todas las personas? Mi posición en el la Preparatoria Privada Naoetsu era como la de una roca al lado de la carretera—ni siquiera estaba seguro si mis compañeros de aula sabían mi nombre completo.

“¿Hm? ¿Qué es lo que ocurre, Araragi?”

“…”

“Araragi, donde la ‘A’ está escrita con el radical izquierdo de ‘colina’ junto con el primer Kanji de ‘posibilidad’, las dos ‘ra’ escritas con el ‘bueno’ de ‘muchacho bueno’, y la ‘gi’ que usas para escribir ‘cenador’. Tu nombre de pila es Koyomi, como el Kanji de “calendario”, ¿verdad? Así que, Araragi Koyomi.”6

“………”

No sólo conocía mi nombre completo, sabía los Kanjis exactos que se usaban para escribirlo.

¿En serio?

Ella conocía mi nombre y mi rostro. Si ella tuviera una Death Note7, ya estaría muerto…

Bueno, yo también estaba en la misma posición que ella.

“Eres—Hanekawa.”

No se trataba de una confrontación, ni tampoco de un intento de defenderme, sino que le pronuncié esas palabras sin percatarme de lo que había dicho.

“Eres Hanekawa Tsubasa.”

“¡Wow!”

Hanekawa parecía honesta y claramente sorprendida.

“Me sorprende que conozcas a alguien como yo”, dijo.

“Hanekawa Tsubasa, aquella persona que durante los exámenes finales del primer trimestre obtuvo una excelente puntuación en todas las asignaturas, incluyendo salud y educación física, así como arte, donde solo se equivocó en una respuesta, una respuesta en blanco.”

“¿Qué? Eso es… oye, ¿por qué sabes tanto sobre mí?”

Hanekawa se sorprendió aún más.

No parecía ser una actuación.

“Espera… ¿Me estás acosando, Araragi? Hah, ¿quizás ponerlo de esa manera hace que suene como si tuviera un excesivo complejo de persecución?”

“…No, no realmente.”

Parecía como si no se diera cuenta de que era famosa.

Ella pensaba que era “normal”.

Añade a eso el hecho de que me trataba como si fuera una persona famosa y eso comenzaba a ponerme un poco incómodo—por supuesto, reconocí que tenía una cierta reputación de fracasado.

Pero, aun así, ¿por quién me tomaba?

Decidí darle una respuesta tonta.

“Me enteré de ti por un amigo extraterrestre.”

“¿Qué? ¿Tienes amigos, Araragi?”

“¡Primero pregunta por los extraterrestres!”

No soy de las personas que normalmente se atreven a responder a la gente que prácticamente conocen por primera vez, pero ella se las arregló para sacar una de mí.

Aunque ella no tenía intenciones malvadas, era algo malo.

“Em, bueno”, dijo Hanekawa incómodamente. Incluso ella debe haberse dado cuenta de lo que acababa de decir. “Siempre estás solo, así que tuve la impresión de que vivías en un mundo apartado de los demás”.

Realmente no pensaras que soy genial, ¿verdad?”

Parecía saber un poco sobre mí.

Pero no demasiado.

“Bueno, tienes razón en que no tengo ningún amigo. Lo que te hace tan famosa que hasta un perdedor sin amigos sabe quién eres”, dije.

“Oh, basta.”

Hanekawa parecía un poco molesta por eso. Ella, una mujer que rápidamente se encogió de hombros con una sola sonrisa avergonzada cuando el contenido de su falda fue expuesto para que el mundo lo viera.

“No me gustan las bromas como esa. Por favor, no te burles de mí.”

“…Oh.”

Decidí asentir con la cabeza, ya que, si me oponía a ello, era probable que iba a recibir un gran argumento.

Maldición.

El semáforo del paso de cebra que estaba frente a la escuela estaba en rojo, así que me detuve allí—y Hanekawa se paró a mi lado.

¿Por qué me sigue?

¿Olvidó algo en la escuela?

“Eh, Araragi”, empezó a hablar justo cuando me estaba preguntando el motivo. “¿Crees en los vampiros, Araragi?”

“………”

En nombre de Dios, ¿de qué estaba hablando?

Entonces, un momento después, encontré la respuesta.

Oh… Mientras actuaba con calma, realmente estaba avergonzada de que viera sus bragas.

Eso no fue una sorpresa, por supuesto.

Aunque no era famoso, Hanekawa sabía quién era yo—e incluso estaba al tanto del estado de mis relaciones personales (el de no tener amigos).

Probablemente había oído rumores, y no buenos.

Así que no era extraño que una estudiante modelo sintiese haber cometido un pequeño error al permitirme mirar de cerca su ropa interior, una atrevida mira…da.

Llegué a la conclusión de que ella me seguía para poder solucionar eso.

En lugar de irse justo después de que yo viera sus bragas, ella planeaba reemplazar mis recuerdos siguiéndome y hablándome de esa manera.

Hah.

Buen intento, estudiante modelo.

Lanzar un tema tan extraño como los vampiros no iba a borrar mis recuerdos.

“¿Qué pasa con los vampiros?” Pregunté.

Claro, si eso la hacía sentir mejor, le seguiré el juego y conversare con ella de lo que quiera. Hablar con ella por un corto tiempo de un inútil tema era un pequeño precio a pagar por llegar a ver sus bragas.

“Bueno, últimamente ha habido algunos rumores de que hay un vampiro aquí en la ciudad. Dicen que no hay que andar a solos por la noche.”

“Qué rumor tan ambiguo… y falso”, dije, dejando escapar mi sincera impresión. “¿Por qué habría un vampiro en un pueblo que está en medio de la nada como el nuestro?”

“Quién sabe.”

“Los vampiros son Yōkai8 extranjeros, ¿verdad?”

“No creo que sean exactamente eso, pero continúa.”

“A pesar de que camines solo o con un grupo de diez personas, si tuvieras que enfrentarte a un vampiro, no creo que el resultado cambie mucho.”

“Bueno, eso es verdad.”

Ahaha, Hanekawa soltó una pequeña risa.

Una risa alegre… de alguna manera no parecía el tipo de risa que ella haría.

Me di cuenta de que había estado sintiendo que algo no andaba bien desde hace un tiempo.

Me imaginé que Hanekawa era más engreída después de oír a la gente llamarla estudiante modelo, presidenta de clase entre los presidentes clase y todo eso.

En todo caso, era curiosamente simpática.

“Pero ha habido muchos reportes de testigos que lo vieron”, dijo.

“¿Reportes de testigos que lo vieron? Eso sí que es gracioso. Reúne a esos hombres.”

“Bueno, no son hombres.”

Explicó que era algo que se comentaba entre las chicas de la escuela.

“Y no sólo las chicas de nuestra escuela—todas las chicas que van a las escuelas de por aquí han oído hablar de ello. En realidad, es un rumor que sólo se está extendiendo entre las chicas.”

¿Pero un vampiro?

Me sorprendió que un rumor como ese haya echado raíces.

“Dicen que el vampiro es una hermosa mujer rubia, pero con ojos tan fríos que te congelan la columna vertebral.”

“Esos son detalles muy específicos, pero ¿cómo la convierte eso en un vampiro? ¿No podría ser una persona normal que solo se destaca por tener el pelo rubio?”

Después de todo, estábamos en un aburrido pueblo rural.

Un pueblo apartado, lejos de todo lo demás.

Ni siquiera se veía a la gente con el pelo teñido de marrón.

“Pero”, dijo Hanekawa, “según ellos, cuando estaba bajo una farola, aunque su pelo era cegadoramente brillante… no tenía sombra”.

“Ah…”

Vampiro.

Aunque la palabra me sonaba vieja y anticuada, no estaba tan familiarizado con los vampiros. Pero sí recuerdo haber oído algo así, ahora que recuerdo—los vampiros no proyectaban sombras.

¿Por qué sucedía algo como eso? ¿Sera porque no les gusta el sol?

Pero esto ocurrió en la noche.

Así que ella estaba a la luz de una farola, pero aun así sonaba como algún tipo de engaño—y, además, ¿no gritaba esa misma farola ser algo inventado para el escenario?

Inventado, o talvez simplemente mencionado.

“Bueno, sí”, Hanekawa estuvo de acuerdo. A pesar de mi maleducada reacción, no parecía particularmente ofendida.

Era buena para hablar y para escuchar.

“También creo que es un rumor ridículo. Pero es bueno para la seguridad. Gracias a eso, las chicas ya no andan solas por la noche.”

“Bueno, supongo que tienes razón.”

“Pero personalmente”, dijo Hanekawa, bajando un poco la voz, “si hay un vampiro, me gustaría conocerla”.

“… ¿Por qué?”

Parecía como si mi conclusión hubiera desaparecido.

Asumí que había sacado un tema inútil para borrar mis recuerdos de haber visto sus bragas—pero Hanekawa sonaba demasiado entusiasmada para que fuera así.

Y, de todos modos, contarle a un estudiante uniformado sobre un “rumor que sólo se extiende entre las chicas” parecía algo extraño cuando lo pensé.

“¿No te chupará la sangre y te matará si lo haces?”

“Bien, no quiero que me maten. Así que tal vez no es correcto decir que quiero conocerla. Pero pensé que sería genial si alguien así existía—una existencia superior a la de los humanos.”

“¿Una existencia superior a la de los humanos? ¿Cómo un dios?”

“No tiene que ser un dios.” Hanekawa se quedó en silencio durante un rato, como si tratara de elegir sus palabras cuidadosamente. Sin embargo, eventualmente, dijo, “Porque, de todas maneras, ¿dónde estaría la diferencia?”

Sin que yo me dé cuenta…

La luz se había vuelto verde.

Pero Hanekawa y yo nos quedamos allí.

Para ser honesto…

No sólo no tenía ni idea de lo que Hanekawa decía, sino que ni siquiera sabía lo que intentaba decir. Parecía como si su respuesta no tuviera nada que ver con mi pregunta.

“Oh no, oh no”, comenzó a hablar, nerviosa. ¿Mi expresión había traicionado mis pensamientos? “Sabes, Araragi, es sorprendentemente fácil hablar contigo. Se me escapó la lengua y siento que en este momento terminé diciendo algo que no tenía mucho sentido”.

“S-Sí. Bueno, no tienes que preocuparte por eso.”

“Es extraño que no tengas amigos cuando es tan fácil hablar contigo. ¿Por qué no haces unos cuantos?”

Era una pregunta directa.

Probablemente no quiso decir que estuviera mal. Eso lo sabía.

Dudé en dar una respuesta igual de directa: El problema no era que no tuviera amigos, sino que no podía hacer ninguno.

Por eso—di esa respuesta.

“Hacer amigos disminuiría mi fuerza como humano.”

“… ¿Qué?” Preguntó Hanekawa con una expresión confusa. “Lo siento, pero no lo entiendo.”

“Em… Bueno, ya sabes, es como…”

Mierda.

Había tratado de decir algo genial, pero no tenía nada con que continuar.

“En otras palabras, si tuviera amigos, tendría que empezar a preocuparme por ellos, ¿verdad? Si mis amigos estuvieran heridos, yo también me sentiría herido, y si se sintieran tristes, me sentiría triste también. Acabas teniendo más puntos débiles, por así decirlo. Creo que es lo mismo que volverse más débil como persona.”

“…Pero te diviertes cuando tus amigos se divierten, y eres feliz cuando tus amigos son felices, así que no se trata de volverse más débil, ¿verdad? Podrías tener más puntos débiles, pero también tendrías ventajas.”

“No”, respondí, sacudiendo la cabeza, “sentiría envidia cuando mis amigos se divirtieran, y celos cuando fueran felices”.

“…Qué mezquino de tu parte”, me descubrió.

Déjame en paz.

“Incluso si lo que dices es cierto, el promedio sería cero”, dije. “No habría ninguna diferencia si tuvieras amigos o no. De todas formas—hay más cosas malas que pasan en este mundo que buenas—así que al final sería algo negativo, ¿no?”

“Eso es algo cínico.”

Hanekawa se retractó de sus palabras al decir que era fácil de hablar conmigo.

Qué apreciación tan limitada, pensé—pero estaba bien.

Es mejor aclarar ese tipo de malentendidos lo antes posible.

“Verás, quiero convertirme en una planta”, dije.

“¿Una planta?”

“De esa manera no tendría que hablar. Ni caminar, tampoco.”

“Hmm.” Hanekawa me hizo un guiño rápido. “Pero todavía quieres ser

un ser vivo”.

“¿Eh?”

“En ese caso, normalmente dices que quieres convertirte en algo

inorgánico. Como la piedra o el hierro.”

Sentí como si algo inesperado me hubiera sido señalado.

No estaba mintiendo—había sentido honestamente durante mucho tiempo que quería convertirme en una planta—pero no había anticipado un contraargumento desde ese ángulo.

Ya veo. Inorgánico, ¿eh?

Tenía razón, las plantas están vivas.

“Estaba pensando en ir a la biblioteca”, dijo Hanekawa.

“¿Hm?”

“Mientras te hablaba, empecé a sentir que quería ir a la Biblioteca.”

“……”

¿Con qué tipo de circuito mental estaba tratando?

Ella dijo que iba a volver a casa eventualmente, así que no debe haber tenido ningún plan en particular. Mientras ella tenía tiempo, al igual que yo, podías matarlo vagando fuera de la escuela o yendo a la biblioteca.

Tal vez esa era la pared que separaba a los fracasados de los estudiantes modelo.

“Estará cerrada mañana porque es domingo, así que tengo que ir hoy.”

“Hunh.”

“¿Quieres venir conmigo?”

“¿Por qué?” Pregunté con una risa sarcástica.

La biblioteca.

Ni siquiera sabía que teníamos una de esas cosas en nuestro pueblo.

“¿Qué vas a hacer en la biblioteca?”

“¿Qué más? Estudiar.”

“¿Qué más?” Esta vez me quedé estupefacto. “Lo siento, pero no soy lo suficientemente raro como para estudiar por mi cuenta durante las vacaciones de primavera cuando ni siquiera tenemos deberes”.

“Pero tendremos exámenes de admisión el año que viene, ¿sabes?”

“Exámenes de admisión… el hecho de graduarme me parece una perspectiva inestable. Es demasiado tarde para mí, soy una causa perdida. Lo máximo que puedo hacer es intentar no llegar tarde a la escuela muy a menudo el año que viene.”

“…Hm”, murmuró Hanekawa, casi como si estuviera aburrida.

Me preguntaba por qué. No puede ser que ella quiera que vaya con ella.

Pero Hanekawa no dijo nada más.

Oh, bueno…

Sabía que no era una persona orgullosa y engreída, pero no sabía cómo era.

La luz había estado pasando de rojo a verde y de nuevo a rojo.

Ahora era roja.

Pensé que la próxima vez que se pusiera en verde será cuando deba de irme—sí, será el momento perfecto.

Estaba seguro de que Hanekawa pensaba lo mismo.

No era alguien a quien no podía detectar su humor.

“Araragi, ¿tienes un celular?”

“Bueno, sí. Por supuesto.”

“¿Me lo prestas?” preguntó, y luego extendió su mano.

No sabía lo que planeaba, pero le hice caso, saqué mi celular del bolsillo y se lo di a Hanekawa.

“Oh, ¿es un modelo nuevo?”, dijo.

“Lo renové el otro día. Es mi primer modelo nuevo en dos años, así que tiene todas estas nuevas características que ni siquiera sé cómo usar.”

“Todavía eres joven, no seas tan patético. Si dices cosas como esas, la civilización te va a dejar de lado una vez que seas adulto. Si ya estás en el lado equivocado de la brecha digital9, ni siquiera serás capaz de vivir decentemente en el futuro.”

“Bueno, en ese caso, supongo que tendré que irme a vivir a alguna montaña. Luego, una vez que la civilización colapse, volveré a esta ciudad.”

“¿Exactamente cuánto tiempo planeas vivir?” ¿Era inmortal o algo así?, ella suspiró.

Momentos después de nuestro intercambio, Hanekawa empezó a manipular mi celular.

Aunque era una presidenta de clase entre los presidentes de clase, la viva imagen de una estudiante modelo, todavía era una chica de preparatoria, y por lo tanto ridículamente rápida al teclear un celular.

No era como si mi teléfono contuviera algún tipo de información personal que no quisiera que otras personas vieran, pero… no te metas con los teléfonos de la gente, ¿de acuerdo?

O, me preguntaba, ¿podría ser que sospechara que yo había usado la cámara de mi celular para tomar una foto cuando su falda se levantó? Si es así, quiero que revise todo. Quería eliminar una sospecha tan vergonzosa.

Pero, en cualquier caso, debe ser duro ser una chica, preocuparse por tantas cosas todo el tiempo. Si un chico tenía la bragueta abierta, todo lo que tenía que hacer era decir que era parte de ‘Sexy Commando’10 o algo así.

… ¿O tal vez no?

“Gracias.” “Toma, te lo devuelvo.”

Hanekawa me devolvió el celular en un abrir y cerrar de ojos.

“No hay fotos, ¿verdad?” La provoqué.

“¿Eh?” Inclinó la cabeza. “¿Fotos?”

“…Em, nada.”

Oops.

¿La había malinterpretado?

Entonces, ¿qué había estado haciendo exactamente?

Hanekawa pareció captar mi perplejidad, porque señaló el teléfono que aún sostenía, sin poder devolverlo a mi bolsillo, y dijo, “Puse mi número y mi dirección de correo electrónico allí”.

“¿Hiciste qué?”

“Es una pena para ti. Acabas de hacer un amigo.”

Y luego…

Antes de que pudiera decir una sola palabra en respuesta, corrió al otro lado de la calle; la luz se había puesto verde sin que yo me diera cuenta.

Así es como planeaba irme, y ahora sentía como si me hubiera robado el protagonismo—espera. ¿No iba a ir a la biblioteca? No, ya que había decidido ir a la biblioteca en medio de una conversación conmigo, su dirección en sentido contrario no era nada extraña.

Cuando cruzó al otro lado, Hanekawa se volvió hacia mí y me dijo “Hasta luego”.

Le devolví el saludo por reflejo.

Una vez que me vio agitando mi mano (como un idiota, supongo), se dio la vuelta, giró a la derecha frente a la puerta de la escuela, y se fue con buen humor. Pronto dobló la esquina y desapareció de la vista.

Después de asegurarme de que se había ido, revisé mi teléfono.

Para ver si era verdad.

Una “Hanekawa Tsubasa” había sido registrada en mi lista de contactos.

Un número de teléfono, y una dirección de correo electrónico.

Nunca antes había usado la función de contactos de mi teléfono. Recordaba todos los números que necesitaba—aunque no digo esto para presumir de mi memoria.

No es algo de lo que pueda presumir ya que los únicos que había memorizado era el número de teléfono de mi casa y los números de celular de mis padres. Mi historial de llamadas enviadas y recibidas era suficiente para cualquier otro.

Simplemente no tenía muchos amigos.

Y así fue como “Tsubasa Hanekawa” se convirtió en el primer número que fue registrado en mi teléfono.

“¿Qué le pasa?”

Sus acciones—estaban más allá de mi comprensión.

¿Un amigo?

¿Es eso lo que dijo? ¿Una amiga?

¿Lo dijo en serio?

Para empezar, aunque supiéramos nuestros nombres, ¿qué hacía una chica como ella dando casualmente su información de contacto a un tipo con el que básicamente había hablado por primera vez? ¿O estaba siendo algo paranoico con esto?

No lo sabía.

Pero por mucho que no lo supiera, había una cosa que sí sabía ahora.

Hanekawa Tsubasa: la estudiante modelo entre los estudiantes modelo, la presidenta de clase entre los presidentes de clase, no sólo era un personaje asombroso—

“…Ella es bastante genial.”

Una presidente de clase entre los presidentes de clase.

Hanekawa Tsubasa: Fue con ella, con quien me encontré durante la tarde después de la ceremonia de clausura, con quien me reencontraría durante las vacaciones de primavera, aunque no tenía forma de saberlo en ese momento. Ni siquiera tuve una pequeña premonición.


[1] Es un término japonés donde se comprende 4 días festivos, comienza el 29 de abril y termina el 5 de mayo.

[2] En ingles estaba como “with a grain of salt”, que literalmente traducido, según la RAE, resulta “con su grano y sal”. Un dicho que significa: “Con prudencia, madurez y reflexión”.

[3] Dicho de otra manera, un antivirus. Y en este caso el virus seriamos nosotros. c:

[4]  A grandes rasgos, se basa en la siguiente frase corta: “Si algo malo puede pasar, pasará”.

[5] Yo también digo que es solo tu imaginación, nadie tradujo a otro idioma la descripción de lo que había bajo tu falda. :n

[6] Araragi Koyomi que en japonés sería: “阿良々木 暦”. El Kanji ‘阿’ está escrito con el radical izquierdo de ‘阜’ que vendría a ser ‘ß’, y junto a él lo acompaña el primer Kanji de la palabra ‘可能性’. EL Kanji ‘良’ está escrito con el significado del primer Kanji de la palabra ‘良い児’ y el Kanji ‘々’ solo es una iteración del anterior. Por último, tenemos el Kanji ‘暦’ que literalmente esta escrito con el Kanji de calendario.

[7] En este punto de nuestras vidas creo que todos sabemos a qué se refiere, ¿no?

[8] Yōkai, escrito en japonés como ‘妖怪’ (espectro, espíritu, demonio) son una clase de criaturas pertenecientes al folclore japonés. Algunos tienen partes animales, partes humanas o ambas partes.

[9] La brecha digital es cualquier distribución desigual en el acceso, en el uso, o en el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) entre grupos sociales.

[10] Es un anime, Sexy Commando Gaiden: ¡Sugoiyo! Masaru-san, donde forman un club de arte marcial llamado ‘Sexy Commando’.