Al día siguiente.

Estaba solo, fui a una tienda de CDs que estaba en gran centro comercial cerca de mi casa.

Mi objetivo eran los álbumes de CDs de las canciones de Saikawa y los videos de sus conciertos.

La recopilación de información sobre el cliente es a menudo es necesaria para completar bien un trabajo. Por eso podría haber venido con Natsunagi de nuevo hoy, pero… bueno, este tipo de trabajo simple es el del asistente. Al menos ese fue el caso durante esos tres años.

—Si que hay bastantes.

Justo a la entrada de la tienda, había una esquina donde estaba Saikawa, con filas de los CDs lanzados en los últimos años, y un monitor mostrando escenas de sus conciertos en vivo.

—Es increíble que pueda bailar tan bien, aun con un parche en el ojo.

¿Dijo que era para hacerse con un personaje? Saikawa, que tenía el parche en forma de corazón en el ojo izquierdo, se movía por todo el escenario de manera que no da la impresión de que le afecta.

—Kimitzuka-san.

—¡!!

Repentinamente, desde atrás se escuché una voz cercana a mí oído provocando que levante los hombros involuntariamente.

—Ya veo, ya veo, a Kimitzuka-san le da placer que le respiren en la oreja

—No des por hecho algo tan fácilmente, Saikawa.

Me di la vuelta y allí estaba ella, la chica que se proyectaba en el monitor, con una mirada triunfante en su rostro.

—¿Está bien que estés aquí sin ningún disfraz? Se va a crear un pánico.

—Estoy con capucha, no hay problema.

—Inesperadamente, no es fácil que se lo noten. —dijo Saikawa orgullosamente.

—¿Y por qué estás aquí, Kimitzuka-san? ¿Así que, después de todo, si estás interesado en mí? ¿Te volviste mi fan? ¿Te empecé a gustar? Lo siento, pero soy idol, así que tengo prohibido tener una pareja, así que mejor suerte para la próxima vida, ¿ok?

—No hagas sonar como si me hubiera confesado y me rechaces rápidamente. La razón por la que estoy aquí e algo parecido a una investigación de campo.

La autoproclamada “Saikawa idol” no parece tener ni una pizca de duda sobre su lindura.

—¿Estudio de campo? Ya veo, ya veo, igual que yo.

—¿Saikawa también?

—Sí, mi último single acaba de salir la semana pasada y me entró la curiosidad de a cuantas personas le había gustado.

Eso es admirable. Puede que no parezca muy seria en lo que respecta a su vida diaria, pero cuando se trata de su trabajo de idol parece que se lo toma en serio.

……Pero que haga algo así en las tiendas físicas…No, bueno, no puedo negar esa decisión si yo estoy haciendo algo parecido.

—Hoy no estás con la detective, ¿no?

—Sí. Porque no hay ninguna regla que diga que el detective y su asistente tienen que estar juntos todo el tiempo.

—Así que así es. Dejando de lado eso, es muy bonita, ¿no? —dijo Saikawa mientras se paraba a mi costado.

—Eso no se puede negar, pero su personalidad es de cierta manera…

—Ahh, sí. Natsunagi-san también, pero me refería a mí.

— No tienes ninguna reserva en adularte a ti misma, ¿no?

Siendo sinceros, no lo hizo mucho. Puede ser que, contrario a lo normal, los idols deben de ser así.

Sí, es difícil sobrevivir en el mundo de los idols si no tienes por lo menos este nivel de confianza.

Saikawa sacudió ambas manos haciendo el gesto de yare yare.

Es normal que en el día a día tus rivales corten tu vestuario y pongan chinches en tus zapatos.

—No expongas hechos oscuros que ocurren detrás del escenario

—Pero por alguna razón, todos esos rivales desaparecen del escenario al día siguiente.

—Es una coincidencia, ¿no? Seguramente debe serlo, ¿no?

—¿Estás de acuerdo con la ley de portabilidad de armas en Japón?

—Tengo miedo, así que, ¡no saques ese tema después de lo que estuvimos hablando! Y no hay nada con lo que estar de acuerdo ya que portar armas no está permitido en Japón para empezar. —dije ignorando los hechos que viví en el pasado.

—Fufu, tus reacciones son divertidas, por eso me gustas Kimitzuka-san. Es una broma, una broma.

Saikawa me miró con una sonrisa amistosa.

—¿En dónde empieza y termina la broma?

—La parte de que me gusta Kimitzuka-san es la broma.

—Ya veo, entiendo. ¿¡No me subestimes!?

—Ja, ja, ja. Lo de ahora fue una broma.

Riéndose, Saikawa estiró sus brazos en dirección a la esquina dónde se pueden escuchar las muestras gratis.

Como siempre, no puedo diferenciar entre lo que aparenta y lo que realmente piensa está chica de secundaria. Pensé profundamente que ser una idol es una profesión difícil, mientras miraba desde el costado a Saikawa disfrutando de su música.

—Es un poco tarde para eso, pero ¿todo va bien? —pregunté estimando el momento donde ya había terminado la canción.

—¿Sí? ¿Qué pasó?

—El domingo es tu concierto en vivo, ¿no? Pero recibiste una carta así, lo que… quiero decir es, ¿cómo estás mentalmente?

Saikawa no tiene padres. La situación debe ser demasiado pesada para que una estudiante de secundaria como ella pueda soportarla.

—……Estaré bien.

Entonces, mirando hacia adelante, rápidamente puso su mano en su ojo izquierdo.

—Porque no estoy sola.

—¿…?

—Papá y mamá siempre…

Por un momento su aura parecía distinta a lo habitual.

—Eres amable, Kimitzuka-san.

Se dio vuelta y me miró

—¿Amable? No es algo que me haya dicho mucho la gente.

—Tal vez estás empezando a desarrollar sentimientos humanos, Kimitzuka-san.

—No me trates como si fuera un robot que conoció a comprender los sentimientos mientras vivía con el doctor.

—Eso es alegría. Eso es tristeza. Esas lágrimas son tu corazón.

—De repente esto empieza a parecerse a una escena sentimental de una película de ciencia ficción

—De cualquier forma, el propósito por el que fuiste creado fue para sacrificarte y destruir al enemigo.

—Eso es irrazonable… Devuélveme mi preocupación. —dije y sacudí un poco mi cabeza.

—Después de todo eres divertido, Kimitzuka-san —se rió mientras acomodaba el cabello en la zona de sus orejas dentro de la capucha. Que haga ese movimiento con las manos dentro de su ropa hace que la burla sea un veinte por ciento mayor.

—No pienses que con ese acto tan barato voy a enamorarme.

—Fufu, ¿estás seguro de que puedes decir lo mismo después de ver los DVDs que están llenos de mi encanto?

—No digas cosas raras sobre solo un DVD de un concierto en vivo.

Dicho eso, estoy un poco dudoso en comprar eso delante de la persona en cuestión. Cambiemos de tienda y comprémoslo. Empecé a volver a mi rumbo.

—Bueno, ya me voy.

—Entendido, hasta luego.

Me llego una voz diciendo “Estaré a su cuidado con la solicitud” a lo que solo respondí levantando la mano sin mirar atrás.

Salí de la tienda y saqué mi smartphone. Ingresé a directorio.

—……Parece que esto se pondrá más problemático de lo que pensaba.

Después de un tiempo, a la tercera llamada la llamada se completó.

—¿Hola?

—¿Es un buen momento, Fuubi-san?

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