—Disculpen, ¿no habrá aquí algún detective?

Debo de haber escuchado mal…

Después de todo, no es una pregunta que escuchas dentro de un avión a 10.000 metros de altura.

Sí, seguramente he escuchado mal… Aunque también cabe la posibilidad de que esté confundiendo las palabras. Ya veo… es posible que se esté refiriendo a algún término que se utiliza aquí.

—Debe ser otra cosa —me dije a mi mismo, calmándome un poco.

Por alguna razón, al mirar a mi alrededor, una tripulante de cabina1, que parecía estar en pánico, se acercó hasta mi asiento a paso veloz.

— Disculpen, ¿no habrá aquí algún detective?

Al parecer, no escuché mal.

Ahh, otra vez…

Desde hace tiempo, y sin excepciones, me he visto envuelto en situaciones problemáticas.

Se podría decir que tengo predisposición para verme envuelto en ellas.

Si camino por una avenida principal, aparece un grupo de personas haciendo flashmob2; si voy por calles no muy transitadas, me encuentro con la compra y venta de “polvos blancos”. Ya que en múltiples ocasiones he aparecido en zonas de homicidios, un policía, que ya me es familiar, me interroga cada vez. Incluso hoy me encuentro transportando una maleta, excesivamente grande y cuyo contenido desconozco, al extranjero.

El problema es… ¿me veo como un espía o un militar?

No, un oficinista sería mejor. Me aseguraré de volver a tiempo, ¡no subestimen mi resistencia física!

Es por eso que…

—Es absurdo que hubiera uno.

Para empezar, ¿en qué clase de situación nos encontramos?

En estos casos, normalmente la persona requerida sería un médico o una enfermera, ¿verdad? “Disculpen, ¿no habrá algún doctor por aquí?” es una frase con la que usualmente te encuentras en mangas y series. Sin embargo, la persona que es requerida en esta situación, en medio del aire… es un detective.

Ahh, no entiendo qué sucede…

¿En qué clase de situación nos encontramos para que sea necesario un detective dentro de un avión en pleno vuelo? No, no. No quiero involucrarme en un problema innecesario.

Ignoré a la auxiliar de vuelo que se acercaba y cerré mis ojos fuertemente.

Justo después…

—Sí, yo soy una detective.

Al escuchar eso, abrí mis ojos inconscientemente. La dueña de la voz era una chica que parecía de mi edad y estaba sentada a mi derecha; mientras la veía, ella extendía su mano enérgicamente.

Tenía el pelo corto de color plata, así como unos profundos ojos azules que dejarían absorto a cualquiera; vestía un one-piece de un color claro, que te dejaba observar su clara piel y que, de alguna manera, te recordaba a un uniforme militar.

Su belleza era tal que hacía que a uno le pareciera la reencarnación de un ángel. Seguramente, si uno buscara la palabra ‘belleza’ en el diccionario, saldría su nombre; si buscara su nombre por Internet, de seguro saldrían imágenes de flores, de aves y de la luna.

Es por eso que, en ese momento, mi interés era solo una cosa… cuál era su nombre.

No importaba que fuese una detective, ni quién sea. Solo quería saber su nombre.

—¿Cómo te llamas?

Cuando recobré la razón, ya le había preguntado eso.

Pero, al final, aunque después de eso pasaron 4 años, jamás pude conocer su nombre real.

Lo único que me dijo fue su alias, “Siesta”.

Ella era una “verdadera” detective que se enfrentaba a los “enemigos del mundo”.

Después de eso me volví su ayudante, y juntos salimos de viaje.

—¿Escuchaste? Mientras te agujerean el estómago, yo derroto a los enemigos.

—Hey, gran detective, no hagas un plan donde mi muerte ya está prevista.

—No hay problema, tomaré la responsabilidad y me aseguraré de borrar el historial de tu computadora.

—… Es-espera. ¿Lo viste?, ¡¿viste el historial de mi computadora?!

Y así, intercambiando trivialidades, y en un parpadeo, pasaron tres años siguiendo aventura tras aventura…

Y la muerte nos separó.

Ahora nos encontramos un año después de aquello, por eso 4 años.

Con 18 años, sobreviví y me convertí en un estudiante de 3ro de preparatoria. Yo, Kamitzuka Kamihiko, me vi completamente sumergido en una vida pacífica.

¿Que si eso estuvo bien?

Sí lo está, no es como si estuviera molestando a alguien.

¿No es así? Ya que… la detective está muerta.

  1. Término con el que actualmente se denomina a las azafatas o aeromozas. Es sinónimo de este término el de “auxiliar de vuelo”.
  2. Un flashmob, traducido literalmente del inglés como «multitud relámpago», es una acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne de repente en un lugar público, realiza algo inusual y luego se dispersa rápidamente.