—La razón por la tomaste este avión… — dijo Siesta, repitiendo las palabras Koumori, el secuestrador, mientras tenía su dedo en su pequeña barbilla—. ¿Solo para que dedujéramos?, ¿es por eso que nos llamaste?

—Sí, así es. Es un juego. Uno donde apostamos las vidas de seiscientos pasajeros. Emocionante, ¿no?

Koumori atisbó una sonrisa y pasó lentamente su mirada sobre nosotros, como si nos lamiera. Es la clase de tipo con quien, al estar cara a cara, te sientes incómodo.

—La condición para ganar es que averigües el por qué secuestré el avión. Eso es todo.

—Si ganamos, todos se salvan; si fallamos, todos morimos…

—Sí. Reglas sencillas, ¿no lo crees?

—Sí. Aunque, si fallamos, tú seguirás el mismo destino.

Siesta, con una mirada afilada, miraba a Koumori

—… Sí. Después de todo, no tengo las habilidades para sobrevivir si me quedo en un avión que se estrellará.

—¿Tampoco valoras tu vida?

—Si no hago este tipo de cosas, no siento que en verdad estoy vivo.

—Sí que tienes bastante tiempo libre. —Siesta, sin ninguna duda argumentó, al secuestrador. Era como si sus palabras ocultaran una cuchilla invisible.

Aquí es donde comienza la batalla entre los dos…

—Oh, estoy aburrido. Tanto que, sin querer, podría secuestrar un avión en otro país.

—Ya veo, entonces esa la respuesta. —Al instante siguiente…—. Estabas tan aburrido que no tuviste más opción que secuestrar un avión.

Era la respuesta final,

Sin consultar con nadie, Siesta usó la única y última oportunidad de responder.

—… Espera, Siesta, espera un minuto. ¿Lo dices en serio?

La razón del secuestro… es porque estaba aburrido.

Eso es imposible.

La gran, esperada y publicitada enfrenta entre secuestrador contra detective, ¿está bien que termine así? De tu respuesta depende las vidas de 600 personas a bordo, ¿sabes?

—Por supuesto que lo digo en serio. Además, ¿no lo dijo ese tipo? Dijo que estaba tan aburrido que secuestró el avión.

—… Es verdad que él dijo eso, pero ¿no son solamente palabras vacías?

—Ehh, ¿entonces estás diciendo que este tipo mintió?

—¿Eh?

Entonces, Siesta dirigió su mirada hacia Koumori.

—Sin ningún tipo de temor por el detective, ocultaste tu mentira fingiendo que hablaste de más. Todo para que el juego terminé con mi derrota. Eso significa que… ¿tienes miedo?

Lo dijo sin mostrar la más mínima duda.

—Ja, ja. Ja, ja, ja. ¡Ja, ja, ja, ja, ja! Impresionante, impresionante. En verdad fue espléndido. Absolutamente magnífico. Sí que tienes valor. —Entonces, Koumori, que al inicio estaba en silencio… poco a poco, como si no lo pudiera soportar más, empezó a reírse mientras sostenía su vientre—. No, de ninguna manera. No pensé que iría a caer de esa manera. Me rindo.

… Espera, espera. Es mentira, ¿no?

¿La razón del secuestro fue solo para pasar el tiempo?

¿O fue que la respuesta de Siesta fue tan grandiosa que le hizo perder las ganas de luchar?

—Fue un resultado más insatisfactorio de lo esperado, pero está bien. Ya cumplí mi cometido, terminémoslo aquí. —Koumori abandonó su posición encima del copiloto y se acercó hacia nosotros—. Ahh, no se preocupen. No está muerto, solo inconsciente. Bueno, supongo que me capturarán cuando lleguemos al aeropuerto, aunque no he matado a nadie. Si vivo en el resort1 por un tiempo, podré salir.

Koumori pasó junto a nosotros, suspirando. Estaba volviendo al asiento donde se habría sentado al inicio.

—Bueno, despiértenme cuando lleguemos. Ah, la prensa será un fastidio, tengo que conseguir una casaca para cubrir mi rostro.

Entonces, justo cuando estaba a punto de dejar el lugar…

—Oh, así que en verdad eres un mentiroso —dijo Siesta, sin ninguna emoción.

—¿A qué te refieres? —dijo él mientras se detenía.

—No, no es nada.

—… Uhm, detective-san. Es verdad que hay otras razones por las que tomé el avión. Pero por el valor que mostraste, fingí haber perdido. Rayos, no me hagas decirlo en frente de todos.

Después de todo, eso fue lo que pasó.

Fue demasiado rápido para que retrocediera, pero también tuvo que ver la valentía de Siesta.

Mentiría si dijera que no me importaba la verdadera razón, pero si el vuelo podía terminar sin daños, es algo que puedes pedirle a la policía que averigüe después.

Lo que es más importante ahora es asegurarse de que él no cambie de opinión. Para evitar algún inconveniente, dejen que vuelva a su asiento. Sí, no hay duda que esa es la razón por la que me dieron el puesto de asistente.

—Así es, Siesta. Tenemos que aprender la consideración de alguien maduro como él y volver a nuestros asientos…

—No, no es eso a lo que me refería cuando te dije mentiroso.

—Ahh, ya veo. Si no te comportaras como un adulto, no te llamarías a ti mismo como gran detective en primer lugar.

—Cuando dijiste que estaba dispuesto a arriesgar tu vida… Eso fue una mentira, ¿verdad? Tenías miedo de morir, ¿verdad? —Siesta encendió la mecha de nuevo.

—… ¿Qué estás diciendo? —aún de espaldas, Koumori respondió con una voz baja.

—Fue demasiado rápido.

—¿Qué cosa?

—Admitir la derrota ante mí y retirarte. Un hombre que secuestra un avión japonés, cuya seguridad se dice que es inexpugnable en estos tiempos, no se rendiría tan fácilmente contra una chica.

… Ciertamente, es algo que me causaba dudas.

Después de haber causado un gran revuelo, su manera de rendirse fue muy tranquila. Traté de verlo como suerte, pero Siesta no dejó pasar ese detalle.

—Posiblemente, cometiste el secuestro bajo órdenes de alguien más. Te ordenaron morir en el avión cuando se estrelle… ¿no?

—…

Su silencio era símbolo de afirmación.

—Pero, como en verdad tienes miedo de morir y no quieres hacerlo, nos usaste para encontrar una razón terminar todo sin morir, ¿no?

Un secuestrador recibe la orden de suicidarse pero, una vez que acepta la orden, siente nostalgia porque va a perder su vida.

Así que lo que se le ocurrió fue llamar a un detective para que adivine el porqué del secuestro, fallar el atentado y terminar el caso salvando así su propia vida junto a la de los pasajeros.

—Y así al llegar al aeropuerto, la policía me capturaría —dijo Koumori y suspiró.

Pero no fue un suspiro de lamento, sino uno de alivio.

Si el secuestro fracasaba, seguramente Koumori sería asesinado por quien le ordenó. Así que pensó que, hasta que las cosas se calmasen, se protegería utilizando a la policía japonesa.

Eso es, por eso no importaba la razón.

Aunque Siesta haya respondido que el motivo del secuestro era “por dinero”, ” para liberar a los prisioneros”, “por cuestiones diplomáticas”, etc., Koumori probablemente hubiera tomado la misma actitud y dicho palabras para hacer ver que ella tenía razón. La persona que más deseaba que el secuestro fracasara era el mismo Koumori.

… Uhm, pero si es así…

—Pero entonces, ¿por qué hiciste tanto revuelo como pedir un juego de apuestas? Si querías detener el secuestro a mitad de camino, no tenías que hacerlo. Si te hubieras rendido pacíficamente hubiera estado bien, ¿verdad?

No había la necesidad de llamar a un detective. Solo tenía que rendirse al bajar del avión.

—Tu orgullo no te permitió hacer eso —dijo Siesta en voz baja—. No querías perder sin luchar, querías pelear apropiadamente y perder. Aunque haya sido una farsa.

Me pregunto si es así.

El seguía ahí, dándonos la espalda, sin decir ni una palabra.

No dijo nada.

—Oye, déjame preguntar una última cosa.

Koumori nos llamó a Siesta y a mí mientras íbamos en camino a nuestros asientos.

—¿Cómo lo entendiste todo?

Después de ser completamente derrotado por la famosa detective, el enemigo finalmente preguntaba la razón de su derrota.

—¿Qué pista te llevo a esa conclusión? Es serio, solo porque me haya retirado demasiado pronto, solo por eso…

—Ahh, también fue por eso —Siesta habló tranquilamente y se dio la vuelta—. Es porque sabía de ti desde el principio.

—… ¿A qué te refieres?

—Que hoy te hayas subido este avión, tu plan para hacer el secuestro, y de pasada, sé sobre las personas que te ordenaron hacerlo. Todo.

… ¿Qué es lo que acaba de decir?

Entonces, ¿Siesta sabía todo y se subió al avión?

Además, ¿sabía desde el principio, sin tener que deducirlo, que esto iba a pasar?

—Un detective de primera clase es aquel que resuelve los casos antes de que ocurran. Bueno, aunque me demoré un poco porque tomé una pequeña siesta en el avión —Siesta añadió eso y se acomodó el cabello.

Así que de ahí viene su alias2. Aunque su rostro no tenía aspecto español.

—… Ya veo. Así que eso era.

Koumori, aun dándonos la espalda, aceptaba tranquilamente las razones que le daba Siesta.

—Me alegro el haberte preguntado.

—Agáchate, asistente —murmuró Siesta.

—Un agente de primera categoría es aquel que, si encuentra un brote joven, lo poda antes de que crezca.

En el momento en que Koumori dijo eso, o incluso antes de que termine, una fuerte onda atravesó mi cuerpo.

—Auch.

Al darme cuenta, me había caído y estaba sentado en el suelo.

Algo… no, ¿fui empujado por Siesta?

—Oye, Siesta, ¿qué estás haciendo… eh?

Frente a mí, del cuerpo de Siesta brotaba un líquido rojo negrizco desde su hombro.

Al otro lado, Koumori, que estaba erguido completamente, tenía saliendo desde su cabeza… no, desde sus orejas, algo como tentáculos puntiagudos. —Cambio de planes. Te mataré solo a ti.

  1. Se refiere a la cárcel.
  2. En esta parte tiene que ver con su nombre en español, si han visto la portada orginal el título de la novela también sale en español. Y en este caso, su alias o nombre código tenía el doble sentido por su significado en español.