—En un soleado día como este, ¿qué estaré haciendo aquí?

En verdad, el clima no tenía mucha importancia, pero… a 10.000 metros de altura, mientras veía las nubes fuera de la ventana, yo, un estudiante de 2do de secundaria, solamente maldecía mi suerte.

La razón de mi sufrimiento se encontraba en la maletera superior del asiento.

Sin embargo, no se sabría qué habría sucedido si rechazaba la petición de esos hombres vestidos completamente de negro.

Rayos, si esto no es mala suerte, ¿cómo lo llamas?

Mientras me lamentaba de mi suerte de esa manera, escuché esas líneas.

—Disculpen, ¿hay algún detective entre los pasajeros?

Al principio, pensé que había escuchado mal.

Pero, a la segunda vez, acepté que era real.

Dentro del avión estaba sucediendo una situación en la cual un detective era requerido.

Siendo sinceros, me he encontrado con este tipo de incomprensibles problemas varias veces hasta ahora. No es como si estuviera orgulloso de esta predisposición.

Así que, de alguna manera, podré esquivarlo sin problemas esta vez también.

Cerré mis ojos, y la tormenta pasó inesperadamente.

Si me preguntas si fui tan ingenuo, solo me queda asentir.

Sin embargo, esta vez fue diferente.

El porqué abrí los ojos sin pensarlo.

Más que todo lo demás, fue probablemente porque ella estuvo sentada a mi lado.

—Sí, yo soy detective.

Así fue como yo, Kimitzuka Kimihiko, y ella… “Siesta”, nos conocimos.

Tenía el color de pelo y de ojos diferente a un japonés. Su cara era bella, como si hubiera sido hecha cuidadosamente en cristal. Con todo esto, combinado con el peculiar diseño de su one piece, que parecía un uniforme militar, ella personificaba una belleza irreal.

Me avergüenzo de mí mismo por no haber notado a una chica tan linda a mi lado hasta ahora, pero me olvidé de lo que pasaba y le hablé.

—Hey, ¿cuál es tu nombre…?

Sin embargo, no fue el encuentro de ensueño que pensé.

—Justo a tiempo. Tú… conviértete en mi asistente.

—¿Eh?

Antes de que pudiera terminar de hablar, me cogió la mano y se levantó de su asiento.

—¡Es por aquí!

—Enseguida.

Ella seguía a la aeromoza con rápidos pasos… y yo la seguía, siendo jalado de la mano.

Mientras los pasajeros nos miraban fijamente con la boca abierta, el viaje lleno de problemas continuaba.

¿Qué es esto? ¿Qué es lo que pasa?… Ahh, ya veo. Un detective…

Su belleza casi me hizo olvidarlo. Estábamos en una situación en la cual se requería un detective. Además, dijo que yo… era su asistente.

Esta hermosa chica, que me está jalando de la mano, es la detective y yo soy su asistente. Nací con esta predisposición y he estado viviendo todo tipo de problemas durante más de diez años, y al fin llegó esta situación.

Ella, ignorando mi perplejidad…

—Siesta —dijo, sin voltear a mirarme—. Ese es mi nombre.

—… Es un nombre inusual.

Me aseguré de responderle algo.

—Es un alias.

—¿Alias?

—Es normal, ¿no?

—No, normalmente no.

No es normal, ¿verdad?

—Entonces, ¿cómo te llamas?

—Kimitzuka, Kimiko.

—Entonces, te llamaré “tú”.1

—… ¿Es eso un apodo? ¿O es solo el pronombre “tú”?

Al preguntarle eso, Siesta volteó a verme por primera vez.

—Uhm, ¿cuál crees que es? —Sonrió con una lindura de cien millones de puntos.

No es el momento de hacer una comedia de amor.

Al lugar donde nos llevó la azafata fue la cabina de mando.

Al parecer, los problemas están sucediendo en el peor de los lugares.

—He traído a un detective y a su asistente.

Nos presentó demasiado rápido…

Sin embargo, la situación sigue avanzando y no hay tiempo para tsukkomis.

La aeromoza golpeó la puerta y enseguida se escuchó un sonido, que parecía el de una cerradura, lo cual continuó con la pesada puerta siendo abierta.

—Esto es…

Dudaba de la veracidad de lo que tenía en frente.

En una estrecha cabina, se encontraban el piloto y el copiloto.

El mayor de los dos, probablemente el piloto, con una cara asustada y la mano en el volant; mientras que el más joven, el copiloto, estaba retorcido e inconsciente. Encima del cuerpo del colapsado copiloto, había otro hombre sentado, con las piernas cruzadas entre sí.2

—Ohh, en verdad había un detective.

Era un hombre de pelo rubio y ojos esmeralda.

Hablaba japonés, pero, por su color de su piel, ojos y nariz, se podía saber que era del norte de Europa.

El hombre, sentado en el cuerpo del copiloto con una expresión relajada, nos miró a mí y a Siesta como si comparara nuestros rostros.

—Son más jóvenes de lo que imaginé, pero bueno. ¿Cuál de ustedes es el detective? —dijo con voz burlona.

Al parecer, nos intimidaba para mantener su ventaja.

No, aunque no lo hicieras, la situación ya es suficientemente mala.

Además, hasta ahora, no me he encontrado nunca con un secuestrador. Aunque lo odiaba, mis piernas estaban congeladas.

—Primero, ¿cuál es tu nombre?

Solo había uno de nosotros que no estaba paralizado.

El piloto tenía la cara pálida, el copiloto inconsciente y la aeromoza cuyo maquillaje se había corrido por el sudor. Ignorando a los adultos que habían sido secuestrados, una sola adolescente les estaba haciendo frente al secuestrador.

—“Koumori” —dijo él, añadiendo que era un alias.

Al escuchar eso, Siesta se volteó a verme.

—¿Lo ves? Todos tienen un alias.

—¡No es como si lo supiera!

¡Eso no importa ni un poco! Mejor dicho, ¡definitivamente no es el momento para eso!

Por alguna razón, Siesta, con una cara de felicidad, miraba hacia el frente, cara a cara con el secuestrador… con Koumori.

—Soy Siesta, y este es mi asistente, Watson. Nacimos y crecimos juntos en Baker Street3. —Sus mentiras brotaban como el agua caliente de una fuente termal. Tenía valentía—. Entonces, ¿cuál es tu objetivo? ¿Por qué me llamaste… llamaste a un detective aquí?

Es verdad.

Arrastrado por la actitud despreocupada de Siesta, casi perdí el foco de la situación.

—¡Ja, ja… ja, ja! Eres una mujer interesante. Qué bien, se está poniendo divertido —dijo Koumori, riendo, mientras seguía encima del copiloto—. Averigua el por qué secuestré este avión. Si lo haces bien, no romperé el cuello del piloto. En este momento, las vidas de los 600 pasajeros a bordo fueron confiadas a las manos de una sola detective.

  1. Su nombre y apellido empiezan con 君 (/kimi/) que significa tú.
  2. https://www.tumblr.com/search/%E8%83%A1%E5%9D%90
  3. No creo que haga falta, pero ese es el nombre de la calle donde Sherlock y Watson vivían.