Reconozco al hombre encarcelado.

Su nombre clave es “Koumori”, y es alguien a quien no quería volver a ver.

Sin embargo, como sugirió Fuubi-san, él podría ser capaz de resolver el problema que Natsunagi tiene. Poniendo en mi mente el solucionar el problema, había ido a verlo.

—Es una pena, pero yo no soy detective.

Aquí solo hay un asistente y la cliente.

—¿Hmm…? Ahh, ya veo. Eres Watson. —Koumori levantó ligeramente las comisuras de su boca mientras me miraba con ojos entrecerrados.

—Tu japonés es tan bueno como siempre.

—Ja, ja. Es una habilidad indispensable para alguien como yo. Además, llevo años viviendo aquí, ya he olvidado mi lengua materna.

Ciertamente, él es oriente del norte de Europa. Sin embargo, sus orgullosos ojos color esmeralda estaban ahora terriblemente opacos.

—¿Puedes ver con esos ojos?

—No, ya no me sirven. Bueno, de todas formas, el que yo los tenga o no realmente no importa.

—Tienes un gran aprecio por ti mismo.

—Hacen juego con los tuyos, Watson.

—Esa es la peor noticia del siglo. Además, deja de llamarme así.

—Ja, ja. ¿Qué, ya dejaste de jugar a ser asistente?

… Bueno, esa era la idea.

—Koumori, hoy vine a verte porque tengo algo que hablar contigo.

—Hmm, supuse eso. Es imposible que hayan venido hasta aquí para verme sin algún motivo en especial.

“Ustedes” … Claro, la primera vez que lo encontramos, estábamos juntos.

Pero eso fue hace mucho tiempo.

—Está bien, dime. Después de todo, la vida aquí es aburrida. Esto es perfecto para pasar el rato.

Contrario a nuestras expectativas, él pidió que continuáramos con la conversación.

—Bueno, empezaré presentándotela. La chica a mi lado es Natsunagi Nagisa, una de mis compañeras de clase.

—¿Natsunagi Nagisa? —dijo él, moviendo ligeramente su cara y dirigiendo sus opacos ojos en dirección a ella.

—… Mi nombre es Natsunagi. —Tras vacilar por un momento, mi acompañante recuperó su habitual expresión de firmeza y le devolvió la mirada al prisionero—. Hoy hemos venido para hablar sobre un problema relacionado a mi corazón.

Luego de unos minutos…

—Ya veo, así que se trataba de eso… No me extraña. —Una vez Natsunagi terminó de hablar sobre el problema al que se enfrentaba, Koumori acomodó su cuello, produciendo algunos sonidos—. En resumen, han venido a preguntarme si tengo algún recuerdo sobre el dueño de ese corazón.

—Sí, así es… así es, pero… —Natsunagi acercó su boca hacia mi oreja y dijo—: ¿Estás seguro de que esta persona puede saberlo?

Ahora que lo pienso, no había hablado con Natsunagi sobre eso todavía.

—Uhm, este tipo…

—Oy, oy. Sí que eres una ojou-chan irrespetuosa.

—Rayos, me escuchó — dijo Natsunagi girando su mirada hacia otra parte, pensando en que recibiría un castigo.

Eso es obvio. Porque este tipo…

—Ja, ja. A esta distancia, puedes oírlos sin ningún esfuerzo. Si me pongo serio, puedo oír a la gente hablando a cien kilómetros de distancia.

Esa es la razón de su alias, “Murciélago”.1

Él no es humano. Es uno de los humanos artificiales contra los que mi antigua compañera luchó hasta el final de sus días.

—Bueno, en compensación a eso, perdí la vista. Además, mis oídos, de los que estoy orgulloso, no son de mucha utilidad aquí. Mientras la puerta de esta prisión esté cerrada, esta jaula bloquea completamente el sonido de los alrededores. ¿Esto es lo que se llama un cadáver viviente? ¡Ja, ja! —se rio de sí mismo con una broma de ese tipo—. Pero ahora que estamos en una situación donde puedo usar mis oídos, debería ser capaz de distinguir los latidos de tu corazón. No es ningún problema para mí.

—Eso es ridículo…

—En este mundo hay cosas ridículas. Es un mundo grande —dijo Koumori, sonriéndole a Natsunagi.

No parece haberla persuadido. Sigue con esa manera de hablar que confunde a la gente.

Esa es la razón por la que Fuubi-san afirmó de mala gana que sería una pérdida de tiempo.

—Aunque por ahora crea en tu historia, ¿qué es lo que harás cuando hayas escuchado los sonidos de mi corazón? —con cautela, Natsunagi instó a continuar la conversación.

—Voy a buscar en la base de datos de todos los corazones humanos con los que me he encontrado en las últimas décadas, con cada uno de ellos, para ver si encuentro alguno que coincida.

—Qué absurdo… La probabilidad de que alguna vez te hayas encontrado con el dueño de este corazón por casualidad…

—No, Natsunagi. Podemos esperar algo de ello.

—¿Kimitzuka? ¿Qué quieres decir?

Es porque este tipo no tiene un historial normal.

Siguiendo órdenes, fue el humano artificial que voló alrededor del mundo.

Quizás este tipo haya conocido al dueño del corazón de Natsunagi. Y, con esa capacidad anormal de audición, pudo haber distinguido incluso el latido de su corazón. Él el capaz de hacer esas cosas.

—No es como si te lo haya estado escondiendo, pero conozco a este tipo bastante bien. La primera vez que nos vimos fue hace cuatro años, a 10.000 metros de altura.

Así es, fue ese día.

El día que conocí a esa gran detective… él también estuvo en el avión.

—Jaja, ya han pasado cuatro años. Es tan nostálgico… ya sé, ¿qué tal si hablamos un rato sobre el pasado? —Un ligero brillo apareció en los opacos ojos de Koumori.

—Lo siento, pero no tenemos tiempo para eso. Fuubi-san nos dio un tiempo establecido.

—Oh, esa mujer con una personalidad altanera y trasero grande. Bueno, está bien. Si es así, estará bien si filtramos información un poco de información sobre nosotros más tarde. Así estaré de mejor humor.

—¿Qué estás tramando, Koumori?

Es raro que la parte que pide el favor lo diga, pero siento que sería demasiada cooperación. Incluso aunque hablamos de esta manera el uno al otro, Koumori y yo definitivamente no somos aliados.

—No estoy tramando nada. Es solo que, como tengo visita después de tanto tiempo, mi humor ha mejorado un poco.

¿Qué pasa con esa forzada razón?

… Sin embargo, si lo pongo de mal humor ahora, podríamos desaprovechar la oportunidad que al fin conseguimos.

—Disculpa Natsunagi. Demoraremos un poco más.

Rayos, no se puede evitar. Lo recuerdo… hace cuatro años, lo que pasó ese día.

  1. Koumori significa murciélago.