—Quiero pedir un encargo.

Minutos después, Natsunagi volvió del baño y se sentó en el asiento frente a mí, por lo que ahora estábamos mirándonos el uno al otro.

—Antes que eso, ¿no tienes algo que decirme?

—Quiero que te disculpes por ensuciar mis dedos.

—¡¿Yo me tengo que disculpar?!

Nuevamente, se comporta de manera irrazonable. Es tan irrazonable que, aun si toda la irracionabilidad se reuniera, no sería suficiente.

—Es que, si alguien hace algo desagradable, es natural disculparse, ¿verdad?

—¡Te devuelvo tus palabras tal y como las dijiste!

—¿Qué te pasa?, lo haces sonar como si te hubieran hecho algo que no te gusta.

¡Estoy diciendo eso desde el inicio!

¿Que acaso esta mujer tiene la intención de hacer un acto cómico con alguien que recién acaba de conocer?

—Entonces, si a ti alguien extraño te tratara así, ¿te parecería bien?

—¿Eh?…  S-supongo. —Al decir eso, como si de repente fuera a apartar su mirada, Natsunagi dijo—: Es verdad que el que te hagan ese tipo de cosas no es agradable. Normalmente, eso…

—¿Eh? ¿Por qué te estás ruborizando? ¿Normalmente, qué?

Su personaje sádico se esfumó en un instante. Más bien, parecía ser lo contrario.

… Para sacarme las dudas, voy a comprobarlo…

—¿Más que ser amado?

—Quiero amar.1

—¿Mas que atar?

—Quiero ser atada…

—Este mes estoy en rojo.

—Yo te prestaré, ¿cuánto necesitas?

—Eres masoquista…

—¡Qu-!

Qué habrá pasado con su personaje e ímpetu del principio…

—¡E-eso no es cierto! ¡No tengo esos gustos tan peculiares! Más bien, ¿podrías no desviar la conversación? ¡Vine aquí porque tengo un encargo que hacerte!

Ya sea por su molestia, su vergüenza o por la luz que reflejaba el sol en este atardecer, Natsunagi mostraba una cara teñida de un ligero rojo. De repente, golpeó fuertemente el escritorio y se paró.

Ya entiendo, hacerse la fuerte es su personalidad básica.

—Estoy buscando a una persona —dijo ella, con una mirada muy seria, después de respirar profundamente por unos momentos.

Ya veo, una persona desaparecida. Es por eso que necesitabas a un detective.

—Tu eres Kimitzuka Kimihiko… ¿verdad?

Vaya, no me dejará ir si no le respondo.

—Sí, mi apellido desde antes que naciera fue Kimitzuka, y mi nombre fue Kimihiko desde el día en que nací.

—Eres un detective, ¿verdad?

—Lastimosamente, mi abuelo no fue un gran detective, ni tampoco me han dado una extraña medicina que me haga ver como un niño2. Te equivocas de persona.

—¿Persona equivocada? —Las cejas de Natsunagi se encresparon repentinamente—. ¿Viste el periódico?

—¿Periódico?

Intenté recordar lo que dijo…, pero no sé a qué se refería ella.

—La noticia del periódico de la tarde de hace tres días. El crédito por atrapar al ladrón de carteras fue para un chico de preparatoria.

—Ahh, eso.

—Así es. Si hubiera sido solo eso, no habría tomado esas acciones. —Al decir eso, Natsunagi abrió la mochila que tenía consigo, la invirtió y vació todo su contenido en el suelo—. Todos son artículos sobre ti.

Se rearaba de muchos retazos de artículos de periódicos.

—… Así que investigaste.

En todos los artículos aparecía mi nombre y mi foto en la portada… Sí, en verdad no sabía a qué se refería ella cuando preguntó si había visto el periódico.

—A ver… “¡Un super estudiante de preparatoria que evitó un fraude de transferencia!”, “Si estás buscando a tu mascota, seguro la encontrarás, ¡hoy también chico K encontró a un gatito perdido!”, “¡El especialista en salvar vidas, salva dos vidas de camino a la preparatoria!”. Si insiste en decir que no eres un gran detective, entonces, ¿quién rayos eres?

Ese es mi día a día. Ya me he acostumbrada a mi usual predisposición de verme inmiscuido.

Aunque yo crea que no es necesario que me ponga el estatus de gran detective… bueno, entendí qué quiere decir.

—Es una exageración. No te lo creas.

Que me encuentre con problemas y que afortunadamente sean resueltos no es más que enteramente culpa de la condición que sufro.

Así es. No es como si tuviera alguna habilidad especial.

Solía estar confiado por mis experiencias previas, pero eso no es más que una mierda. Hace un año, me di cuenta de eso.

Es por eso que ya no quiero más sobrevaloraciones respecto a mi persona.

Perdón, pero no volveré a hacer de detective.

El yo de ahora está más para los días pacíficos.

—Qué humilde.

—Gracias por eso.

—No te estoy elogiando.

—Así que no lo estás haciendo.

—¿Por qué debería elogiar a alguien que ni siquiera puede entender adecuadamente sus habilidades?

Ya veo, al parecer estaba siendo sarcástica.

—¿No es raro que alguien más pueda decidir de lo que soy capaz aun cuando ni siquiera yo lo pueda entender?

—¿Dices que eres el que más sabe sobre ti mismo? Eso es a lo que llaman arrogancia. —Natsunagi cruzó sus brazos, como si estuviera sosteniendo su pecho, y resopló—. La subjetividad es la cosa más poco fiable del mundo. Lo que es importante siempre es la verdad objetiva, ¿me equivoco? —dijo, tirando de mi corbata de nuevo y acercándome así a su lado.

Sus húmedos labios estaban justo ahí. Su respiración era dulce y cálida.

Sus ojos, de un color rojo como rubí, miraban directamente hacia mi frente.

—Lo que hiciste son hechos verdaderos. Es por eso que cómo alabemos ese logro, y por ende cómo lo tomemos, ¿no es acaso la libertad que tienen los terceros?

Esa firme y arrogante mirada, me recordó mucho a alguien que ya no está presente.

—Dijiste que buscabas a una persona, ¿cierto?

Ya he tenido suficiente de esta distancia.

Empujé los hombros de Natsunagi con mis manos, y nos pusimos de pie, mirándonos el uno al otro.

—Es así…

Aun si me lo digo a mí mismo, supongo que soy fácil de convencer.

No, aunque es solo para mantener mi dignidad, no es como si las palabras de Natsunagi sean especiales o me hayan convencido, aunque tampoco tengo la intención de refutarlas.

Solamente debido a que terminé viendo esa cara es que no puedo decir nada.

Rayos, fue perfectamente ensayada.

—¿Aceptarás ser detective? —De repente, Natsunagi puso una cara expectante. Si la ves así, sorpresivamente es como una niña cuyas expresiones cambian notoriamente.

—No, no puedo ser un detective, pero…

—¿Pero…?

—Si te basta con un ayudante, acepto.

Cuando dije eso, Natsunagi, como si estuviera confundida, puso una sonrisa nerviosa preguntando: “¿Qué es eso?”.

Lo siento, desde hace cuatro años esa ha sido mi posición.

—¿Entonces? ¿A quién estás buscando?

Estoy seguro de que no me tardará mucho encontrar a alguien. A diferencia de mí, que estaba tranquilo, Natsunagi puso una cara seria y dijo:

—Bueno, eso no lo sé. Quiero que busques a la persona que estoy buscando. Sí, es verdad. Ese es un problema apropiado para ella, que declara que “la subjetividad es la cosa más poco fiable del mundo”.

  1. Está haciendo referencia a una canción antigua 愛されるより愛したい “más que ser amado, quiero amar”. https://www.youtube.com/watch?v=aZXaGA_h2Es
  2. Referencia a Detective Conan.