Después de eso, fuimos llevados por Fuubi-san y dejamos atrás la penitenciaría.

—¿Pudiste preguntar lo que querías?

Mientras sostenía el volante de la patrulla, nos preguntó a nosotros, que estábamos en el asiento trasero.

—… Sí, más o menos —respondí en lugar de Natsunagi, que seguía con los ojos rojos.

—Ohh, increíblemente, ese hombre se ha vuelto más hablador.

—Depende sobre qué, ¿no? No dijo nada sobre eso, ¿verdad?

Ese fue el propósito de Siesta al momento de capturar a Koumori vivo en el avión. Sin embargo, cuatro años más tarde, Fuubi-san, que se hizo cargo de él, no pudo obtener ninguna información importante de él.

Por cierto, ahora que Siesta ha fallecido, estoy en tregua con SPES. O, siendo más exacto, ellos no se molestaron en tratar de buscarme. Desafortunadamente, yo no era más que un complemento de la detective.

—Bueno, fue bueno que hayas obtenido algo provechoso hoy. Puedes sentirte libre de agradecerme con todas tus fuerzas.

Al parecer, ya se olvidó que nosotros solo la habíamos seguido porque ella tenía cosas que hacer en esa oficina. Sea como sea, solo puedo darle las gracias.

Pero había algo que me molestaba. Solo una cosa.

—Ya sabías todo desde el principio, ¿no?

—¿Sobre qué?

—El corazón de ella, de Natsunagi, y a quién le pertenecía.

—¿Por qué piensas eso?

—Bueno, aunque me lo preguntes… Solo tenía esa sensación.

No tengo ninguna prueba, pero el que haya atinado con la información precisa y hacernos encontrar con Koumori… no puedo pensar que haya sido sin ningún motivo en mente.

Y si lo hay… Entonces, tal vez el objetivo de Fuubi-san es…

—Natsunagi.

Estoy seguro que esto es algo que tengo que decir ahora.

Le hablé a Natsunagi, sentada a mi lado, sin dirigirle la mirada.

—No importa a quién le haya pertenecido ese corazón, vive tu vida como tú quieras.

“No tienes que intentar ser el reemplazo de otra persona”, le dije, y pude observar por el espejo la figura de Fuubi-san encogiendo sus hombros.

Lo siento, pero les dejo a ustedes el luchar contra los humanos artificiales… no dejaré que entrometan a Natsunagi en esos asuntos. No dejaré que Natsunagi sea el reemplazo de Siesta.

—Kimitzuka…

Cuando volteé a verla, vi que Natsunagi me miraba con una cara confundida.

—¿Qué pasa?

—… Nada.

Sin embargo, Natsunagi movió un poco su cuello y dijo “Gracias”.

Luego, puso una sonrisa tan hermosa como una flor que ha florecido.

—Ahh, estoy cansado.

Después de eso, nos bajamos en una intersección cerca a la estación de tren y me estiré con todas mis fuerzas.

Uff, santo cielo. Es el primer trabajo decente que hago en un año…

Además, imprevistamente, sea por mis traumas del pasado u otra cosa, me siento como si estuviera lleno de heridas en el cuerpo.

—… ¿Es por mi culpa? —dijo, mirándome con una inusual cara arrepentida.

—No he dicho eso. Más bien, estoy agradecido contigo.

—¿…Eh?

Los ojos originalmente grandes de Natsunagi se abrieron aún más.

—Gracias a ti. Cómo decirlo… esto…

¿Qué será? No podía plasmar bien mis pensamientos en palabras.

Pero conocí a Natsunagi y tuve que enfrentar mi pasado de nuevo. Tal vez yo…

—Sentí que no podía continuar así.

Aún lo siento…

Aunque todavía no es seguro que esto haya sido algo bueno o no.

—… Si dices eso, yo también lo hacía —dijo Natsunagi mordiéndose el labio, con una expresión difícil.

“¿Qué pasa? ¿Todavía hay algo que te molesta?”, es lo que iba a preguntar, pero…

—Gracias por lo de hoy.

Fingiré no haberlo notado. Decidí irme.

Porque ya he completado la petición de Natsunagi.

Es por eso que ya no hay la necesidad de involucrarme más con Natsunagi. No debo involucrarme.

Natsunagi y yo… es algo obvio, pero no somos novios y estoy seguro de que tampoco amigos.

Nuestra relación es la de detective (suplente) y clienta… eso es todo.

Cuando el caso se resuelve, ya no tendremos nada que ver el uno con el otro.

Es por eso que debo alejarme del lugar de Natsunagi lo antes posible.

Natsunagi finalmente consiguió una nueva vida.

Es por eso que no debe estar atada a Siesta.

Y, como yo soy algo que le puede hacer recordar a Siesta, no debo relacionarme con ella.

—Nos vemos.

Y así, habiéndolo pensado bien, volteé en dirección a la estación a comprar mi ticket, cuando…

—Espera.

En el momento que iba a dar mi primer paso, me agarró el meñique con su mano izquierda.

—… ¿Qué pasa, Natsunagi?

—… No… es que…

Natsunagi bajó su mirada y abrió la boca para decir algo, pero volvió a cerrarla.

Sé lo que Natsunagi quiere decirme, lo que quiere intentar decirme.

Pero eso no está bien.

Esta es la vida de Natsunagi. No debe llevar la carga de otros.

En el ambiente silencioso entre nosotros, desde la estación empezó a escucharse una canción de idol a fuerte volumen.

Una chica que parecía de secundaria estaba cantando canciones pop mientras guiñaba a la cámara en un ángulo calculado. Gracias a eso, el incómodo silencio se multiplico por dos.

—Si no es nada, me iré.

—… Kimitzuka, eres malo.

Así es. Soy alguien cuya personalidad no se adapta a la sociedad. Lo siento.

Dejando a Natsunagi tratando de decir las mismas líneas, esta vez sí me dirigía a comprar mi boleto…

—¡Disculpe!

Cuando nuevamente iba caminar hacia allí, algo se interpuso en mi camino.

Miré a un lado, y Natsunagi estaba allí, con la cabeza inclinada, por lo que no es Natsunagi la que está enfrente. Bajando la mirada, el dueño de la voz entró en mi rango de visión.

Era una chica que parecía de secundaria. Su cara estaba medio oculta por una capucha, pero al ver su ojo no tapado… me sentí confundido. No era el aura de una persona normal.

Más bien, creo que la he visto antes…

Natsunagi y yo levantamos la mirada y, después de todo, era alguien que habíamos visto antes. Era la idol que estaba cantando en la pantalla.

—Yo… en realidad soy idol.

Espera, espera. Acabo de terminar mi trabajo, ¿cómo puede continuar…?

… No. Si hay una razón, tiene que ver con Natsunagi, que está a mi costado. Dirigí mi mirada a su corazón.

Sí, mi sexto sentido tiene razón.

—¡Tengo un problema que necesito que meitantei-san resuelva por mí!

Vaya, al parecer, tendré que explicar esto nuevamente.

—Lo siento, pero no soy detective…

Entonces, en ese momento…

—Disculpa, este desganado chico es solo un asistente.

Natsunagi me miró con unos ojos que parecían decir “este es el camino que he elegido”.

—Eh, entonces…

—Pero no hay problema.

A la desconcertada idol… a la nueva cliente, Natsunagi le dijo:

—Si buscas a una detective, aquí la tienes… Yo soy la gran detective Natsunagi Nagisa.

La detective ya está muerta…

… pero su voluntad jamás lo estará.