—Quiero que nos ayuden a atrapar a “Jack the ripper” que ha revivido.

Londres, Inglaterra.

A la oficina que Siesta y yo habíamos entrado, vino Fuubi-san, se sentó en el sofá y mientras prendía su cigarrillo dijo eso

—…… Fuubi-san, ¿qué haces en Inglaterra?

—Ahh, no les dije a ustedes. Es una transferencia temporal. Aunque haya dicho eso, solo era hasta ayer. Volveré a Japón en el siguiente vuelo de hoy.

—Jamás había escuchado sobre eso……

Kase Fuubi —— Una conocida mía de Japón, una mujer detective de cabello rojo. Sin embargo, desde que salí de Japón con Siesta, es la primera vez que nos encontramos en 3 años. Y como no nos había citado para encontrarnos de antemano, sino que nos llamó hace unos minutos, sin celebrar que nos encontramos después de tiempo, parece que solo nos llamó para darnos esa solicitud.

—No se puede fumar aquí

—Cállate.

Esto es irracional.

—Bueno, se los encargo…… Atrapen a “Jack the ripper” 

—Eso significa…

“Jack the ripper” o Jack el destripador en español. Alias del culpable de la serie de asesinatos ocurridos en Inglaterra en el año 1888. Aún hasta hoy no se sabe su verdadera identidad, a más de 100 años de los sucesos. Este caso es de mucho interés para varias personas. 

—Sí, no hay duda de que se trata de él. Últimamente, están volviendo a ocurrir homicidios con el mismo modus operandis. Hoy también se encontró un cuerpo.

Con el mismo modus operandis…Jack el destripador, descuartizaba a sus víctimas y les extraía los órganos, no había duda que eran tratos inhumanos… Sin embargo, 

—Eso es cosa de hace más de 100 años, ¿no? El culpable por supuesto que está muerto.

—Es por eso que lo dije, ¿no? Ha revivido.

—No es posible

No hay manera de que los muertos vuelvan a la vida. Eso lo sabe hasta un estudiante de primaria. Si es así, entonces…

—¿Quieres decir que hay un imitador de Jack el destripador? —le pregunté a Fuubi-san que tenía sus labios de un característico color rojo.

—Esa es una respuesta muy realista, pero… bueno, podríamos decir que es así.

—Entonces di eso desde el principio.

—Si no lo digo así, la señorita que esta presente no me prestará atención, ¿no? 

Fuubi-san estrechó los ojos y dirigió su mirada a la dormida detective que estaba apoyada en el escritorio.

—Te están hablando…… Siesta 

Moví varias veces su frente que estaba pegada a la mesa, pero…… ni se inmutaba. Bueno no era algo que me sorprendiera ya que una vez que se duerme ni algo como eso la despierta. Es por eso que……

—Sino lo esquivas, morirás.

Me paré de mi asiento, fui a la cocina que estaba al fondo y lancé un cuchillo en su dirección.

—…… Eso es peligroso.

Siesta atrapó la hoja de la cuchilla entre sus dedos estando en la misma posición, hasta que, por fin, estiro sus brazos y se levantó.

—¿Que acaso la única manera de despertarte es poniéndote en peligro? —pregunté aún sorprendido mientras me sentaba en el sofá.

—Es tu culpa por darme la oportunidad de dormir.

—No es que te las de, incluso te duermes mientras comes. ¿Que acaso eres un bebé?

—¿Eh? ¿No eres tú el bebé? A veces hacemos ese juego, ¿verdad?

—Estamos frente a un cliente, cierra la boca.

Escuchen, olviden inmediatamente lo que han escuchado. Tienen que hacerlo.

—¿Entonces? Dices que Jack el destripador revivió —preguntó Siesta mientras dejo un pequeño bostezo como de un gato.

—Como es que escuchas las cosas aún cuando estás durmiendo. Tienes una marca en la frente por estar durmiendo. 

—Eso es porque, aunque esté dormida, mi sentido de la audición sigue trabajando. ¿Eh? ¿Dónde? ¿Se puso rojo?

—Deja de decir cosas como si fueras “Koumori”. Míralo tu misma con el espejo que tienes. 

—Yo no tengo esos desagradables tentáculos. Noo, parece como si fuese una marca.

—Jaja, si levantas tu flequillo así pareces una niña. Tienes una frente sorprendentemente grande. 

—Cállate. Seguro que de mayor serás calvo. Tus cabellos son delgados.

—¡Ah! No los toques. Fastidias…toma.

—Duele. Ehh, si que tienes agallas. Para golpearme así en la frente. —dijo con una sonrisa preparada para la guerra y saltó hacia mí enérgicamente.

—¿Desde cuándo ustedes tienen ese tipo de relación? —dijo, con una expresión como si se hubiera cansado de vernos, me miró, luego a Siesta, que estaba encima de mi regazo, y expiró el humo del cigarrillo que tenía en mano.

—Aunque digas ese tipo de relación…

—No es nada especial…

Ambos nos miramos y dijimos al unísono “Relación de trabajo”

Estas hablando de Siesta y de mí, ¿sabes? ¿No es obvio que algo más que eso es imposible? 

—Bueno, si ustedes dicen eso —dijo eso después de un tiempo, como si hubiera perdido el interés de hace un rato, se paró y apagó su cigarrillo para decir.

—Vamos a ver a la víctima de Jack el destripador.

  • Si quieres misterio pon a rodar los restos

—Esto es obra de “Cerbero”. —dijo Siesta mientras se agacho y miraba el cuerpo envuelto en sangre del hombre. 

Dentro de una iglesia de arquitectura barroca…… Era el lugar para de los hechos del homicidio del Jack de la era moderna. 

Antes de venir hasta aquí nos separamos de Fuubi-san, pero antes nos guio hasta la escena del crimen tomando una ruta usada por los policías. 

—¿Dices Cerbero? —incliné mi cabeza mostrando la confusión que tenía ante sus palabras.

—Tu voz suena rara.

—No soporto el olor de la sangre.

—¿Si escogerías al menos uno entre inclinar tu cabeza o tapar tu nariz?

“Mira” dijo Siesta utilizando una de sus “siete herramientas” ……era un pequeño espejo de mano.

Ya veo, ciertamente el hombre estaba recostado haciendo una pose extraña. Haciendo caso a sus palabras, mantuve solo mi nariz tapada y me agaché a su costado.

Al fondo de la iglesia. Debajo de una gran cruz, se encontraba el cadáver caído de lo que parecía ser un clérigo.

—No puedes tocarlo.

—Ya lo sé. No dejaré huellas.

—Eso es lo que diría el culpable.

—Si fuese así lo resolvería en un instante.

Mientras hablábamos, junté mis manos, le dediqué una oración por unos segundos y abrí los ojos. Aunque los haya visto muchas veces, no estoy acostumbrado a verlos aún. En estos 17 años, por está condición que tengo, he visto cadáveres varias veces, pero…… el olor que brota y su mirada alcanzada por la muerte, siempre retumban en mi cerebro haciéndolo un desastre.

—Entonces, ¿el Jack el destripador que estamos buscando es en verdad Cerbero? —dije mientras entrecerraba mis ojos en este horrible escenario.

Lo que se proyecto ante mis ojos fue el cadáver de un padre con un hoyo en el pecho izquierdo.

—Si, su alias es “Cerbero”. Guardian del infierno que se come el corazón de las personas. —dijo Siesta con su usual calmada expresión mientras se acomodaba el cabello.

—¿Es obra de ellos?

—Todavía no puedo asegurarlo. —dijo mientras puso su mano en su barbilla y continuó

—Dejando de lado lo de hace 100 años…… que después de haber causado tantos casos, que aún la policía no haya dado con ninguna pista…

—Bueno, entiendo a qué te refieres.

Tienen que ser ellos… SPES. Y que tenga un alias significa que es un humano artificial.

—¿Cuál es su objetivo? ¿Por qué Cerberos está rondando robando el corazón de las personas?

 No iras a decir que en verdad solo está copiando el estilo de Jack el destripador.

—Es difícil de decir que lo esté haciendo por decisión propia. Deben ser crímenes ordenados por sus superiores.

Orden de sus superiores…… Es verdad que hace tres años, la razón por la que Siesta y yo nos encontramos también fue por el secuestro que cometió Koumori por órdenes dadas.

—Bueno, para saber su objetivo solo necesitamos capturarlo y hacer que hable.

—Siesta… tu si pareces que torturarías a alguien con esa calmada cara tuya.

—Eso es grosero. ¿O es acaso que me estás diciendo que quieres que haga eso contigo?

—Como si fuera. Cuantas más perversiones piensas ponerme.

Esto no es algo de lo que deberíamos estar hablando aquí.

—Siesta, pero, aunque dijiste que solo tienes que atraparlo para hacer que confiese… ¿es posible hacer eso?

Ya hubo varias víctimas y la policía no se quedó de manos cruzadas. Como se supone que vas a atraparlo.

—…… ¿Qué es lo que tienes allí? —ignorando lo que dije, Siesta miró hacia mi mano.

—Ahh, esto. Cuando nos separamos, Fuubi-san me lo dio. 

Era un encendedor que saqué de mi bolsillo para estar jugueteando con el con la mano. 

—“No podre fumar allí, por eso te lo doy” me dijo.

No sé como habrá cambiado de opinión, pero estoy feliz de que no tenga que preocuparme por que cause algo por culpa del cigarro.

—Ya veo. Así que después de reencontrarse después de un largo tiempo con el chico le dio lo más importante para ella. 

—¿A qué te refieres con eso?

Para ella no soy mas que un mocoso sospechoso que paraba encontrando en escenas de crimen, ¿sabes? Bueno, no es que eso importe ahora mismo.

—¿Cómo atraparas a Cerbero? ¿Tienes algún plan? 

Si solo piensas esperar, habrá más víctimas. Tenemos que encontrar una manera lo más rápido posible.

—En verdad, ya he sabido sobre los daños que ha hecho Cerbero desde hace mucho. —dijo mientras volvió a agacharse y mirar el hoyo donde se suponía que estaba el corazón.

—Bueno, no puedes dejar de lado así un caso tan fácilmente. 

Aunque no nos hubieran hecho el encargo, Siesta hubiera seguido con su misión de pelear contra los “enemigos del mundo” ……. Es ese tipo de chica. Por eso, que Siesta no lo haya atrapado hasta ahora, debe tener una razón apropiada.

—Él tiene una “nariz” buena, no importa cuando trate de acercarme, siempre huirá.

—Como era de esperarse de un perro. 

Al igual que Koumori tenía sus desarrollados “oídos”, varios de los humanos artificiales tenían una característica en específico mejorada. Esta vez parecía ser Cerbero que tenía confianza en su olfato.

—Pero, entonces, ¿por qué a pesar de que nosotros estamos en Londres, el sigue cometiendo los crímenes?

—…… ¿Una trampa?

—Yo trataba de hacerlo sonar como si fuese una oportunidad.

Como era de esperarse de la confiada detective.

—Es verdad que debe haber planeado algo, pero a la vez es para nosotros una oportunidad que puede que jamás se presente.

—Aunque digas eso, ¿exactamente como piensas seguirlo?

—Es al revés. —dijo mientras se levantaba.

—Nosotros no lo perseguiremos, él nos perseguirá. —dije con una cara extremadamente seria, aunque no entendía por completo la idea.

—¿Entiendes? Para el está es una oportunidad de derrotarnos. 

—Pero el escapaba de ti por miedo, ¿no? Si es así…… —habiendo dicho eso, me entró una mala sensación.

—No es posible que……

—Así que ya te has vuelto bueno deduciendo.

—A la que le tiene miedo Cerbero es solo a mí. Eso significa que, si se trata solo de ti, el vendrá feliz a atacarte.

—¡Sabía que me usarías de carnada!

¡Me quiere usar como comida para el perro guardián!

—Estoy segura que sabías que este día llegaría cuando aceptaste hacer este trabajo.

—¡No recuerdo haber tenido una resolución así!

¡A dónde fue el acuerdo que me protegerías siempre!

—Parece que ha llegado el día en que pelees con un enemigo peligroso.

—No lo hagas sonar como si fuera la historia de un héroe.

—No, el legendario héroe sería yo……Tú, por lo mucho, la espada con la que derroto a mis enemigos… o el herrero que hizo esa espada… no, el discípulo del herrero, que al final no pudo heredar el negocio y se volvió un granjero, ¿algo así?

—Eso es irrazonable.

Ese es un terrible trato para tu asistente que desde ahora se ira a enfrentar un terrible enemigo por su cuenta. 

—Bueno, ya es hora de ir yendo. Ya hemos verificado el lugar de los hechos. —sin mirar mi inconforme rostro, dijo esas palabras y empezó a pararse para salir.

—……A dónde piensas ir ahora.

—Uhmm, ¿supongo que un lugar donde podamos tomar el té de la tarde?

—El único humano que es capaz de ir a tomar té después de salir de una escena de asesinato eres tú.

Además de que esta detective a pesar de tener un cuerpo muy delgado es una glotona. Aunque estemos en Londres, siempre va a restaurantes que vendan asados los cuales devora sin dificultad. Es por esos gastos que, si no trabajamos hasta morir, no tendríamos el suficiente dinero para vivir.

—……Es porque yo uso demasiado mi cerebro que mis tres necesidades fisiológicas son mucho más fuertes que la de una persona normal. —dijo y se volteó caminando sin detenimiento hasta la salida.

Es raro verla así.

Al parecer Siesta también tiene los sentimientos de una mujer bien en cuenta.

—Debe ser por eso que siempre tomas siestas por la tarde.

—No es algo que quiero escuchar de alguien que es malo despertándose temprano.

Mientras hablábamos dejamos atrás el lugar.

—Las tres necesidades fisiológicas son más fuertes.

—………… Me confundí, solo son el apetito y las ganas de dormir.

  • Los grandes detectives no llegan tarde

—Es por eso que regresa a tu cuarto, come una pizza y disfruta del tiempo de vida… mientras estás libre.

—Vendrás a salvarme, ¿no? Vendrás antes de que me asesinen, ¿no?

Estaba en un cuarto de hotel. Ya habíamos ido a tomar el té y comer algo. Nos habíamos separado y estaba en la cama hablando con ella por teléfono. Iba a servir de carnada para que Cerberos apareciera…… Estaba confirmando los últimos puntos del plan.

—Ya han pasado casi tres años desde que salí contigo de viaje…… todo ha pasado muy rápido.

—Deja de sentirte nostálgica por el pasado. Si quieres hacerlo, hazlo cuando ambos ya seamos ancianos. 

—Al inicio solo peleábamos……No, ahora también lo hacemos. Pero gracias a eso no me sentí aburrida.

—¡Deja de hacer sonar como que te estas preparando para mi muerte!

Aunque haya aceptado que soy tu asistente, no tengo la intención de dar mi vida, ¿sabes?

—…… ¿Entonces? En verdad Cerberos vendrá a este cuarto, ¿no?

 Una vez que acordamos un plan, ya no podemos arrepentirnos. Es por eso que tenemos que hacer todos los preparativos para que el plan se complete sin problemas.

—No hay problema, si va como lo planeado, hoy a las 24 horas serás asesinado por Cerbero.

—Al final si me van a matar.

Ven a salvarme. Ven cinco minutos antes de que pase eso.

—Menos de tres horas es lo que me queda de vida

Al ver por la ventana, el sol ya se había escondido.

—En verdad no sé la hora exacta, puede ser hoy o el día siguiente. 

……Bueno eso es entendible. Hay una alta posibilidad que Cerberos me ataque si me separo de Siesta, es por eso que debemos estar distanciados hasta que eso pase. Solo que eso significa que hasta eso pase debo estar alerta.

—¿Estás en el cuarto de al lado?

—¿Acaso eres idiota?

Volvió a hablarme así de repente. Eso es irracional.

—Si estoy cerca, el enemigo estará alerta y no aparecerá, ¿no?

……Ahora que lo dice, es verdad

—Espera, ¿entonces en verdad estoy solo? ¿En verdad moriré hoy?

No es que lo diga orgullosamente, pero yo no puedo ganarle a un humano artificial, ¿sabes?

—No hay problema. Tengo un plan, por eso una de cada mil podrás salvarte.

—¿Cómo que solo una de mil?

—Es solo una broma.

Porque no suena a eso es que no confío.

—Ahh, si tan solo estuviéramos en el mismo cuarto…… —se me escapó cuando estaba imaginando el peor escenario. A lo que……

—……Fun. —se escuchó un sonido, uno que parecía estar burlándose de mí.

—Así que querías quedarte en el mismo cuarto.

—No me refería a eso, sino lo hacía por mi seguridad.

—Querías dormir en la misma cama conmigo.

—Te digo que no. Además, te mueves mucho de noche, ¿cuántas veces crees que he recibo golpes en la espalda?

—Entonces, ¿querías entrar conmigo a la bañera?

—No puedo seguir tus largos tiempos en la bañera.

—No eres sincero.

Es una pena, pero es lo que en verdad pienso.

—Ahh, ya no importa……ya va siendo hora.

Después de esa tonta conversación me calmé un poco. Lo demás es apostar porque el plan de Siest se complete. Pensando en eso iba a colgar la llamada, pero…

—Siesta, ¿estás fuera?

Sentí que escuchaba los sonidos de claxon a lo lejos de su lado de la llamada.

—¿Eh? Bueno, sí.

—No vayas a tu cuarto muy tarde. Hay otras personas peligrosas que no son Cerbero.

—…………

Solo escuché silencio de su lado.

—¿Siesta?

—……No, disculpa. Que me trates como a una mujer fue algo inesperado que

—¿Te sorprendió?

—Me reí

—Como que reíste.

No te rías, tonta. Ni bien alguien te muestra su amabilidad, te pones así.

—Ya voy a colgar.

—No podré estar cerca de ti, pero al menos puedo quedarme del otro lado del teléfono para que no te sientas solo.

—No me voy a sentir así…… bueno, pero si eres tu la que quiere que sigamos en llamada…

—Ahh, si, si. No tienes que decirlo, ya entiendo.

Después de esa conversación, pedí algo para comer, miré la televisión por un tiempo y me cambié de ropa para apagar las luces.

Fingí estar dormido esperando el momento en que apareciera…… al parecer si tenía razón.

Era solo una persona.

Algunas cosas no salieron de acuerdo a lo planeado, pero lo que sí salió de acuerdo fue el día y la hora de su llegada.

No preocupes a los demás.

Siento que recién ha pasado unos minutos desde las 24 horas. 

Solo yo debería estar aquí……Sin embargo, puedo sentir la señal de una presencia cerca. 

La luz se había ocultado por completo, solo había oscuridad. Dentro de este silencio en el que ni se escuchaba el sonido del aire acondicionado, mis oídos llegaron a captar el sonido de liberar el seguro de una pistola. Al parecer ira tras mi vida, pero……

—Una pena, estoy acostumbrado a estar en peligro.

De cierta manera puedo sentir dónde está. Salté repentinamente hacia donde el estaba cubriendo la mano que sostenía el arma con ambas formando un amarre.

—¡……….!!!

Tienes que protegerte a ti mismo. 

Es verdad que aún confío en ella, pero si algo de lo que me puedo encargar haré lo que pueda. Debido a que desde antes he tenido esta constitución, he tenido que meterme en muchos problemas. Por eso tengo cierta experiencia en defensa personal, pero últimamente Siesta ha sido la que me ha estado entrenando.

—Conténtate con uno o dos huesos.

Lo siento, pero si es contra un humano artificial no me contendré.

—¡……!!!

El arma cayó de la mano del enemigo, pero aun mantenía mi agarre. Tengo que ganar el suficiente tiempo para que Siesta llegue.

—No te muevas. Si lo haces……¿eh?

De repente cambió la sensación que tenía al agarra su brazo… a lo que

—¡Gu…ha!

Sentí un fuerte dolor en la cara. Me mordí la lengua, sentí como el sabor de hierro inundaba mi boca.

—……Te dislocaste el hombro tú mismo.

Esta muy oscuro por lo que no puedo ver bien, pero estoy seguro que fue eso

Se disloco el hombro derecho, para que tenga el espacio de poder girarse y mandarme a volar con un golpe. Eso no es algo que haría una persona común.

—Jaja, eso es obvio.

Que hago hablando de personas normales. Este es el guardián del infiero que se come el corazón de las personas, Cerberos……El Jack el destripador de la era moderna que resucitó.

—Solo te pude conseguir 30 segundos, Siesta.

Guardando esperanza en mi compañera la cual no sabía dónde estaba, di un paso rápido con mi pierna derecha. Mi objetivo era el arma que se le cayó. Sin embargo, con solo uno de sus pasos acortó la distancia en un momento.

—Mierda…… 

Lo recogió primero. Se escuchó el sonido de un disparo. Entendí que la bala había rozado mi rostro.

—Así que no importa cómo me mates.

O acaso pensará en sacarme el corazón después de matarme. Me agaché y escondí de su vista. Sin un arma ni visión no se me ocurre una mejor idea. Alguna manera de poder sobrellevar esta situación……Ahh, tenía esto.

—Como era de esperarse de una policía. Tienen buena capacidad de premonición.

Saqué el encendedor de mi bolsillo derecho, lo prendí y lo lancé hacia la cama. 

—¡…….!!!

El fuego se esparcirá en unos instantes…… Eso no pasó, antes de que se esparciera, el rociador se activó y cayó agua.

—¡Quedaste expuesto!

—¡!!!

Mientras el agua seguía cayendo, aproveché su sorpresa y lo tumbé en la cama.

—Con esto el juego termina. 

Lo siento, Siesta. Esta vez no tendrás turno.

—Ahora veamos quién eres.

Encendí la luz de la lampara al costado de la cama estirando mi brazo…… Lo que estaba allí era un rostro mojado con cabellos rubios, con ropa camuflada. Una chica estaba allí.

Ella que de seguro era la que normalmente ganaba, estaba con una cara de vergüenza o tal vez una de miedo…… Esos ojos, que parecían gemas no eran de un japonés, estaban un poco húmedos mientras temblaban.

—Tú……

Y la chica dijo su nombre.

—Mi nombre es Charlotte Arisaka Anderson.

  • Solo esa cara de triunfo no te la perdonaré

—¿Charl?

Conocía a esta chica. Charlotte Arisaka Anderson. Era una chica de 16 años que nació en EEUU, pero tenía sangre japonesa.

Trabaja como agente viajando por todo el mundo para una organización, y ha habido varias veces que ha pedido trabajar junto a Siesta…… En resumen, era una conocida para mí.

—¿Estás bien? —le hable a la temblorosa Charl. 

—……Sí, de alguna manera

Manteniendo su hombro dislocado, se paró de la cama. Siguiéndola me paré de la cama y me alejé un poco.

¿Por qué ella está aquí? ¿Por qué entro armada a mi cuarto……?

—Ahh, es eso. Viniste por encargo de Siesta. 

Esto era el plan de Siesta. Ya veo, con sus habilidades para pelear, podríamos vencer. Al parecer me apresuré en hacer las cosas.

—……Sí. Pero tu saltaste de repente hacia mí.

—Lo siento. Pero fue porque entraste con arma en mano.

—Eso fue porque… ya sabes Cerbero podría ya haber estado aquí.

Eso tiene sentido. Debo haber estado muy a la defensiva. Si Siesta hubiera estado aquí se hubiera reído de mí. 

—Huele algo raro. —dijo y se puso a usar más su nariz.

—¿Sí? No te habrás tirado un gas o algo.

—¿Qué acaso no tienes modales?

—Por que soy el compañero de esa detective sin modales.

Haciendo caso a su comentario, me dirigí a las ventanas para que se fuera el olor.

—Veo que tienes agallas, me derrotaste allí. —dijo Charl apoyándose en su espalda.

—Aunque haya sido de manera extraña, lograste tumbarme.

—Bueno, es cierto que es la primera vez que te gano.

Era algo de esperarse de entrenar con Siesta. Pensando en eso estiré mis manos hacia las cortinas y cuando abrí las ventanas…

—No, ¿en verdad podré ganarte?

Era algo lamentable que lo diga yo, pero no tenía confianza en eso.

Yo conocía… la fuerza de la chica Charlotte Arisaka Anderson.

Y que la misma Siesta había reconocido. No había manera que Charlotte perdiera contra mí.

—……No, más importante que eso.

Había algo más simple que pensar.

—Esa enérgica chica que no sabía perder, no había manera que acepte su derrota tan fácilmente. 

Sobre todo, conmigo que era su archirrival. Eso significa……

—¿Quién eres? —le pregunté a Charl… A la persona que se hacía llamar Charlotte Arisaka Anderson.

—Ya veo, así que me descubriste.

Su voz cambio de la de Charl a una voz profunda de hombre. Al instante siguiente, su rostro y cuerpo cambiaron deformándose… y lo que apareció fue la imagen de un hombre fuerte de mediana edad vistiendo una túnica negra.

—No importa. De cualquier manera, ese corazón será mío.

—……, así que, si eras tú después de todo, Cerbero.

La razón de su alias era la capacidad de cambiar de forma…… el perro guardián del infierno, sus tres cabezas podían imitar la forma de otros animales. Además, tenía su poderosa nariz, es por esa razón que la policía no lo podía encontrar y causó tantos problemas.

—Es una pena, pero hoy termina tu imitación de Jack el destripador. 

Apunté a su frente con la magnum que recogí después de la pelea.

—Es cierto que tienes destreza. Pensé que solo dependías de esa detective, debo corregir ese pensamiento. —dijo, cerro los ojos y junto sus manos frente a su pecho en silencio.

Al escuchar su manera de hablar, parecía comportarse como un clérigo. Sin embargo, en el momento que pensé eso. 

—Noche de luna llena no llores sangre.

En ese momento, parecía que Ceberos estaba aumentando su musculatura, pero al final terminó llenándose de pelos. 

Esa figura es como

—Un hombre lobo…… 

¿No se parece cada vez más al propio Cerbero? No es momento de estar pensando en esto.

—No te quejes si te disparo.

Apreté el gatillo y la bala voló en su dirección.

—Habla cuando me atines. 

Cerbero se movió ágil y destrezamente como un verdadero animal salvaje para esquivar la bala.

—¡……!!

Después de esquivar todas las balas por completo, voló hacia mi con su gran cuerpo.

Tenía sus filosas garras frente a mí mientras yo no tenía el arma.

Al instante siguiente, esperando lo peor, cerré los ojos……

—Apártate.

Escuché la voz que antes estaba hablando por teléfono y por poco pude esquivar el ataque.

—¡Bang!! —lo que escuché a continuación fue el sonido de un disparo.

Lo que estaba allí era un Cerbero que tenía el hombro bañado en sangre.

—……Así que al final te salvaste por abrir esa ventana

Ahora que lo pienso, aún seguíamos en llamada, por lo que puse el teléfono en mi oído.

—¿Por qué estuviste callada hasta ahora? No estabas dormida, ¿verdad?

—Llegué a tiempo así que no hay problema.

Pude escuchar su voz cerca. 

Puse la peor cara de mal que pude y giré…… allí estaba la chica de blancos cabellos con su cara de triunfo para encima del marco de la ventana

—¿Te sentiste solo?

  • El demonio carmesí y la reina de hielo

—Bueno… —dijo y saltó, manteniendo el mosquete en mano, hacia Cerbero. Lo puso boqui abajo y presionó su arma hacia él.

—Se me hace nostálgico.

 Hace tres años, los eventos de ese día en el avión vienen a mi mente. Esa vez Siesta también apunto con su arma la cabeza de Koumori y detuvo el secuestro.

—Tú…… ¿en qué momento te acercaste? —dijo Cerbero, presionado contra el suelo, con una cara angustia.

—Mientras mi “nariz” siga funcionando, es imposible que no pueda sentirte… pero aún así porque…. 

Eso era cierto, era parte del plan de Siesta.

Tenía que ser carnada para que Cerbero venga y llevarlo a un lugar donde no podría usar su nariz… Aun así, Siesta vino aquí para pelear sin que él se diera cuenta.

—Parece que todavía sigue ese extraño olor. —dijo y se sobó la nariz.

—¿Queda el olor?

—¿No lo sientes? Hasta antes que abrieras la ventana, este lugar estaba inundado con un gas especial.

—¿Gas……? Ahh, ahora que lo dices.

Mientras todavía tenía la figura de Charl, Cerbero dijo que había un olor extraño en el cuarto. Pero… ¿en qué momento?

—Es eso. —dijo y señalo hacia el techo.

—El rociador…

Así que ese era parte de su plan. Al ver que yo llevaba conmigo el encendedor, previó que yo lo utilizaría en combate y los rociadores se activarían. Por eso puso el gas junto al agua. 

Y de esa manera para Cerbero, que siempre usa su nariz, por culpa del gas perdería la sensibilidad y ocasionó que Siesta pudo acercarse sin que llamara su atención.

—……Como siempre tus preparativos son buenos.

Parecía como si Siesta ya hubiera previsto el curso de las cosas desde el principio.

—Bueno, es mi victoria. Ríndete. —dijo y presionó más su arma contra Cerbero.

Pensé que sería mejor informar ahora a Fuubi-san sobre esto… por eso al sacar mi smartphone…

—Todavía no puedo dejar que me captures. —dijo y al instante su cuerpo se encogió rápidamente. 

—¡Se está transformando! 

Tomó la contextura de un niño en un parpadeo y se libró del agarre de Siesta para salir huyendo.

—¡Cierra la ventana! 

No te escaparas. Me volteé para cerrar la ventana y su camino de salida… Sin embargo,

—Tarde

En ese momento ya había vuelto a la contextura de hombre lobo y saltó por encima de mi cabeza.

—Tenemos una misión. Una más. Solo uno más, hasta que tengamos ese corazón.

Iba a saltar por la ventana cuando……

—Entonces, quédate tú.

Sangre voló. Desde el cuello de Cerbero. Solo su cuello salió por la ventana. Después de unos momentos su cuerpo cayo lentamente hacia adelante.

—¿Eh?

No podía entender lo que pasaba. ¿Por qué Cerbero está muerto? ¿Quién? ¿Quién lo mató?

—¡Asistente! —dijo Siesta.

Con una voz impaciente que nunca antes había escuchado.

—Cuidado. —dijo y apuntó con su mosquete fuera de la ventana.

Sin embargo, se podía ver que la boquilla del arma temblaba un poco.

—Es la primera vez que nos vemos cara a cara detective. —fue una voz fría.

Apoyándose en el marco de la ventana, mientras movía el sable, con el que había acabado con Cerbero, del que caía sangre.

—Tú…

Una chica de ojos color rojo y cabello corto de color negro. Con un uniforme de un profundo color rojo y en su cintura varios sables acomodados. Parecía tener la misma edad que Siesta. Tenía un gorro militar y el cuello de su chaqueta sobresaliente, por eso su cara no se veía por completo. Sin embargo, para que ponga en apuro a la perfecta detective…

—Mi nombre es Hel. Mi alias…Hel —dijo mientras limpiaba indiferentemente la sangre de su sable con su ropa.

—Alías… entonces, ¿ella también?

—Es uno de los líderes de “SPES” —dijo y se puso a mi lado con una cara seria para decir

—Hel……En la mitología nórdica, es el nombre de la reina que gobierna sobre el reino de hielo Niflheim.

—Como que no hay un patrón en los alias. 

Pero era claro que ella era muy distinta a Koumori y Cerbero.

—Bueno —dijo, pero no nos tomó atención y solo se dirigió hacia el cuerpo de Cerbero.

Miro de reojo el lugar y …… atravesó el lado izquierdo de Cerbero con su sable.

—……

Al pensar en esa escena me dan ganas de vomitar. Sin embargo, ella mantenía una cara calmada y atravesó el hueco con su mano……después de un tiempo sacó algo de adentro bañado en sangre.

—Esta era la última parte que nos faltaba.

Dentro de las manos de Hel, bañado en sangre, se podía ver un pequeño mineral de color negro.

—Bueno, solo tengo que volver con esto y seguir con el plan…

—¿Piensas que te dejaremos ir? —dijo, mientras miraba a Hel con una mirada fría, y el arma que tenía en sus manos no temblaba ni un poco.

—Sí, pero. —Hel le devolvió la mirada.

—No dispararás. 

—Qué estás diciendo… —dijo Siesta levantando sus cejas.

—No solo eso, no podrás decir nada ni dar un solo paso. 

Sus rojos ojos brillaron. Los ojos de Siesta se agrandaron y su boca empezó a abrir y cerrarse, como la de un pez que sale a la superficie del agua cuando le dan comida, sin poder dejar salir ningún sonido.

—Ese es tu poder como humano artificial……

Era muy probable que como miembro de SPES ella también tenga una habilidad. Al ver lo que pasaba, su poder sería alguna clase de comando para manipular… No tenía tiempo para pensar en eso ahora. Los movimientos de Siesta han sido sellados. 

Mientras que el siguiente movimiento de Hel fue…… su rojo uniforme se acercó a mí rápidamente. 

—Vayamos juntos al infierno. 

En ese instante, mi conciencia se fue de este mundo.

  • Eso está dirigido hacia un año en el futuro

—Donde estoy…… 

Al abrir los ojos me encontré con un oscuro lugar desconocido.

—¡!!

Mis manos estaban enmarrocadas y mis piernas sostenidas por cadenas. Estaba inmovilizado en un silla pegada a la pared. Y al respirar se sentía el olor a moho. Mis palabras causaron eco por el lugar…… ¿Esto es un sótano?

—Parece que ya recuperaste la conciencia. 

Apareció una figura de entre las sombras. Tenía el gorro hasta cubrirle parte de los ojos y un cuello rojo que sobresalía de su uniforme militar rojo. No podía ver su rostro, pero no tenía dudas. La que me secuestro y me trajo hasta aquí…

—¡Hel!
Así es. Después de encontrarnos en ese hotel. 

—Dónde estamos. ¿Piensas…matarme?

Aunque no lo quería mi voz estaba un poco resquebrajada. Con que razón se tomo la molestia de separarme de Siesta y traerme hasta aquí…

—¿No quieres ser uno de nosotros?

Mi conciencia se congeló al escuchar una respuesta que no predije que responderían.

—Qué es lo que estás diciendo… —dije y Hel se puso al lado de mi espalda y 

—Ahh, creo que hubo un malentendido……Quiero que seas mi compañero.

Su voz parecía lamer mis oídos. Se me puso la piel de gallina. 

—……No entiendo a que te refieres. ¿Qué ganas al querer que sea tu pareja?

—No tienes mucha autoestima.

—Al menos di que soy humilde.

Aun ahora puedo seguir diciendo tonterías. No, es justo en estos momentos. Sino podría, no hubiera podido recuperar mi cordura. Era hasta ese punto… que Hel me intimidaba.

—No, esto es porque estoy emocionado.

—No he dicho nada.

—Si crees que me he orinado puedes revisar.

—Ya veo, así juegan siempre ustedes. —rio un poco y se alejó de mi espalda.

—……Veo que tú también ríes.

—Jajaja, que cruel. ¿Qué crees que soy?

Se escuchaban los sonidos de sus pisadas, que rondaban alrededor de mi silla

—¿Un demonio sin sentimientos? ¿Un monstruo con el que no puedo hablar? ¿Un villano que nunca podré entender?

Que cruel respondió Hel con una sonrisa amarga.

—Solo soy una chica. —dijo y frente a mí sacó un grueso libro, que no sabía de dónde lo habría sacado, y fijo sus ojos en una página.

—Creo que una simple chica no mataría a sus aliados de esa manera.

Al recordar lo que pasó en el hotel, lo que hizo con Cerbero y le lancé esas palabras.

—¿Aliados? Ajaja, no es así. Eso no era más que un componente para que el plan tenga éxito. —dijo y rio de manera fuertemente.

Sin preocupaciones, sin remordimientos, inocente… malvada.

Esa fue mi impresión de la chica llamada Hel.

—¿También piensas usarme y desecharme así? Primero, no tiene ningún mérito en quererme como tu compañero. 

No creo que sea algo que ella quiera. Que es lo que debe estar tramando.

—“Que es lo que gano yo con tenerte de compañero” dices. —dijo mientras seguía mirando su libro.

—Antes de algún mérito o demérito, lo que está escrito en estas “sagradas escrituras” es innegable.

—¿Sagradas escrituras?

¿Se refiere a ese libro que tiene en la mano?

—Lo que tengo solo es una parte de eso. Además, aquí está escrito que es lo que te pasará en un futuro próximo.

—Imposible…

—¿Qué no es posible? Pero es la verdad. Por ejemplo, que Cerbero muera en ese lugar y que tu fueras traído aquí estaba escrito en las “sagradas escrituras”.

Eso es solo una falacia. Solo estás haciendo sonar que predijiste cosas que ya han pasado. 

—Tus ojos dicen que no me crees.

—Ah, pero no te preocupes. No creo en nadie más que en mí.

—Que coincidencia. Yo también. 

Vaya, nos podríamos llevar bien. Pero no quiero.

—¿Conoces “El libro de Agastya”? —me preguntó con el libro abierto en mano.

—“Libro Agastya” ……Sino me equivoco fue un libro dejado por un santo en India antes de la era cristiana……

Dentro de las diversas cosas que Siesta me contaba, me parecía haber escuchado sobre ese libro. Hace mucho tiempo, un santo en India llamado Agastya, recibiendo las palabras de dios, en el ancestral lenguaje tamil lo escribió y las llamó así. Dicen que el destino de cada persona está escrito en ese libro.

—Esta “sagrada escritura” nació de una parte importante del “Libro de Agastya”. Tu futuro está escrito aquí.

Aun mirando el libro, empezó a caminar por el amplio cuarto.

—Por ejemplo, dentro de un mes aproximadamente, recobrarás tu anhelada vida normal, y serás un alumno de preparatoria común.

—Imposible. No hay manera que esa detective me suelte tan fácilmente.

Por supuesto, si se refiere que en un mes “SPES” será totalmente destruido, llegaríamos a un final feliz y después de eso volvería a mi vida normal estaría más que bienvenido.

—Y, dentro de un año, más que un asistente, esta vez serás el detective y resolverás varios problemas en tu camino.

—Eso también es imposible. Por siempre no seré más que el asistente de Siesta. 

Es que, no hay forma que ella me de esa posición, ¿no?

—Los recuerdos olvidados del corazón, el zafiro de 30 millones y la herencia de la detective… Si dentro de un año todavía recuerdas estas palabras, lo confirmarás.

—¿A qué te refieres? ¿Qué tratas de decirme?

—Predisposición de meterse en problemas era, ¿no? —dijo mientras cerraba el libro.

Nunca le había hablado a alguien sobre eso. Me pregunto si estaba escrito sobre eso en el “Libro de Agastya”.

—Pero creo que tienes una idea equivocada sobre esa condición que tienes.

—…… ¿A qué te refieres? 

—No es que estás propenso a encontrarte. Tú eres el que los encuentra.

Parecía forzado, pero Hel estiró ambos brazos. 

—Tu condición cambia los hechos, el poder de ocasionar problemas…… Tú, tú eres centro del mundo.

“Es por eso” Hel continuó

—Es por eso que serás mi compañero. Junto a mí salvaremos este mundo. 

Sus ojos rojos brillaron al verme.

—¿No te confundes con destruir al mundo?

—Puede ser.

—¿Y si me niego?

—Eso también está bien. —dijo y se giró para caminar a quien sabe dónde.

—Para empezar, en las “sagradas escrituras” dice que el que te vuelvas mi compañero es algo que pasará en el futuro. Es solo que, si avanzo con las cosas, padre…… —dijo eso y se cayó de repente

 ¿Padre? ¿Sobre quién habla?

—Es desafortunado, si te convirtieras en mi compañero tendrías varios privilegios.

Como si estuviera ignorando lo que dijo antes, continuó con la conversación anterior.

—Para empezar, podrías empezar a obtener un salario por eso.

—De repente dices un beneficio especial.

Quisiera que se lo haga escuchar cierta detective que me hace trabajar duro.

—Podrías pasarte todo el día viendo televisión o jugando videojuegos.

—¡Ángel!

—Podrías tener todos los dulces, helados, rámenes instantáneos que quisieras a cualquier hora.

—¡Dios!

¿Escuchaste, detective de cabello blanco? Hay una villana que puede darme una vida de lujos. Faltan dos segundos antes de que me cambie de bando.

—Uhmm, no sé… 

La chica de uniforme militar extendió su mano derecha hacia el sentado yo.

—Se mi compañero.

Con una inocente sonrisa, me dio una atractiva proposición.

Y lo que respondí fue

—Ahh, por su puesto… me niego.

Lo siento. Desde hace mucho que soy cobarde por eso cada vez que pasa algo, en vez de ver lo que puedo ganar, pienso primero en los riesgos y decido en base a eso.

—Siento que es mas aterrador tener a Siesta de enemigo que a ti.

Mientras decía esa sarcástica respuesta denegaba su propuesta.

—Incluso tu sabías que no iba a tomar tu mano, ¿verdad?

—Ahaha, ¿lo notaste?

Hel rio como un niño al que le descubrieron su travesura y se volteó. Mientras veía su espalda, buscaba una manera de soltarme de las esposas.

Rayos… teniendo estás como me pide que tome su mano. Eso significa que desde el principio sabía que no aceptaría.

—Entonces, en vez de eso, quiero que veas algo.

Al instante siguiente, me envolvió una luz cegadora.

Pensando en que Hel debió de haber prendido la luz, empecé a mirar los alrededores y

—Quien es este…

Dentro de mi rango de visión, había algo allí. Dentro de una jaula de acero, algo que se parecía a un gran reptil…… en verdad no había visto algo parecido.  Si me preguntaran por algo a lo que se parecería, diría que se parece a los aliens de las películas del mismo nombre.

A ojo parecía tener unos 4 metros de largo. Sin tener algo parecido a ojos en su cabeza, de su gran barbilla salían unos colmillos. Mucosas salían regularmente de su boca. Se podía decir que esa era la única señal para decir que estaba vivo ya que no parece que pueda moverse.

¿Acaso estará dormido? 

—Es un arma biológica. —dijo Hel indiferente.

—Con su respiración puede crear un veneno a partir del oxígeno del ambiente. 

—…… ¿Piensas usarlo en actos terroristas? ¿Aquí en Londres?

—Así es. Es algo escrito en las “escrituras sagradas” y la salvación de dios.

—Que clase de religión es esa……

No solo bastando con los humanos artificiales, incluso estos…

Si sueltan a un monstruo así……Ahh, es verdad.

En dónde rayos estoy. ¿En qué lugar piensa liberarlo? No parece que sea muy lejos de Londres……

—Ahh, es verdad. No he respondido a tu pregunta de dónde estamos.

Alargo su mano hacia el arma biológica, como si le estuviera dando palmadas en la cabeza con cariño.

—Estamos en la casa del parlamento de Gran Bretaña, en un espacio del sótano del palacio de Westminster.

  • A estas alturas ya no puedes fingir que estás calmada

—Que justo en el centro de la ciudad esté construido algo como esto, sí que deben tener varios colaboradores.

Aunque he venido peleando tres años contra “SPES” junto a Siesta… No hubiéramos podido detener esto. Ellos ya han invadido varios lugares más de lo que imaginamos.

—Es cierto. Es como piensas, nuestros aliados están dispersados por todo el mundo. Políticos, economistas, policías, clérigos…… tal vez incluso alguna persona que tengas cerca sea en verdad un miembro de “SPES”.

—Eso sería algo desastroso. —dije por responder algo mientras…… llevé un alambre que siempre llevo en el bolsillo de mi pecho a la boca. Y trataba de meterlo en el hueco de la cerradura de las esposas…… Después de años de experiencias, pude meterlo en el cerrojo. 

Debido a esta constitución, he sido raptado, confinado… ya estoy acostumbrado.

—Pero, ¿por qué me cuentas sobre tu plan terrorista?

Inexplicablemente, estaba continuando la conversación.

—¿Qué tramas al mostrarme a ese monstruo? ¿Quieres acaso que lo alimente? —dije y Hel

—Alimentar… —dijo y se detuvo por un momento

—……Bueno, solo era un ejemplo. 

Al parecer dije algo innecesario…… Ojalá no me diga que voy a ser alimento de ese desagradable monstruo……

—Maso menos estás en lo cierto, pero no es lo que estás pensando.

……Esto fue peligroso, escape de una peligrosa. Pero al mismo tiempo me llamó la atención el “maso menos” que dijo Hel. No me digas que…

—¿Piensas soltarlo en la calle y que se coma a las personas?

—Ahh, no es así. Ya les dimos suficiente alimento.

—¿Ya lo alimentaron…? ¡…….!!!

Así que es por eso que últimamente los incidentes que están pasando en Londres, la caza de corazones. El verdadero motivo de los incidentes…

—¿Ese monstruo come corazones de humanos?

De repente ese alimento es la fuente de su poder. Las armas biológicas utilizan carne y sangre humana para funcionar.

—Ehh, si que tienes una buena intuición. En verdad eres adecuado para ser mi compañero.

—Ya te dije que eso no. 

Al fin pude librarme de las esposas, y con ambas manos libres pude liberar mis piernas encadenadas. Sentí el sonido de dónde venía la brisa de viento y me giré en esa dirección para ir.

—¿A dónde piensas ir?

Me descubrieron al instante. Bueno, de cualquier manera, si hubiera escapado me hubieran atrapado sin problema.

—Tú, que algún día serás mi futuro compañero, quiero que cuides de él hasta que llegue. Hey, “Betelgeuse”.

 Hel lo llamó con algo que parecía su nombre, y de la manga de su uniforme sacó algo.

—Eso que parece un pequeño mineral negro…

Ciertamente, es lo que sacó del pecho de Cerbero. Si el corazón de las personas sirve como energía, eso posiblemente es la última llave para hacer mover al “arma biológica”

—Betelgeuse, es hora de trabajar.

Y Hel insertó ese pequeño mineral al pecho del “arma biológica”. En ese instante.

—Guru, ………¡Groar!!! —su rugido resonó por todo el subterráneo. Esa era la señal de despertar del “arma biológica”

El gran monstruo, el bloqueador que lo estaba reteniendo hasta ahora, se rompió, la jaula que lo retenía se abrió y gritó con euforia. Y

—¡Agh!!!!!!!! —junto a un sonido estrepitoso, y en un momento la jaula fue rota desde adentro. 

Era como un monstruo sin control, y que, a Hel, que estaba en frente, al verla avanzó para devorarla desde la cabeza.

—Rayos, que bullicioso. 

Sus ojos rojos se dirigieron al monstruo. A lo que

—¡!!! Gyaaa. 

En un parpadeo, varios sables atravesaron el cuerpo de Betelgeuse.

—Compórtate, ¿okey?

Betelgeuse instantáneamente se puso tranquilo, como si fuese una mascota grande se agachó.

—¿Quieres soltarlo en las afueras? ……Es una locura.

—Es el destino y mi misión.

—Entonces te detendré, aquí mismo.

—Ehh, ¿tú solo? 

Sus labios formaron una sonrisa.

—Es una bonita sonrisa.

—Eh, ¿me estás coqueteando?

—Fue solo modales. Lo siento, pero jamás seré tu compañero.

Esa fue nuestro ultimo intercambio, la señal de nuestra separación.

—Ya veo, una pena. Bueno, puedes sentarte a ver como la ciudad de destruye. —dijo y se sentó en el cuello de Betelgeuse.

A este paso saldrá a la superficie y empezará armando revuelo en el centro de la ciudad. Pero estoy seguro que ya lo dije antes.

—No saldrás de aquí.

—¿Cómo lo harás? No tienes ningún arma.

—¿No estás confundiendo algo?

Ella no permitiría que yo tuviera tan importante trabajo, ¿no?

—¡…Asistente! —su voz llegó hacia mi como un rayo de luz atravesando la oscuridad.

—Asistente…… ¡dónde!

Su voz fue haciéndose más fuerte poco a poco, hasta entender que provenía de la pared de la izquierda.

—¡Asistente……! ¡Asistente, dónde! ¡Asistente!

No tienes que decir mi nombre tantas veces. Cálmate un poco, estoy aquí.

—¡Hey! Asistente……no te veo…… ¡dónde estás! ¡Asistente! Asistente……no te veo, Asistente…¡!

Uhm……No. Hasta ese punto… ¿está bien? Va a ser muy difícil después vernos a la cara.

—……Ahh, esta pared estorba. La destruiré, destruiré todo.

Al instante siguiente, junto a un fuerte sonido que te podría dejar sordo, 

—¡Asistente!

Ella, que estaba encima de un robot gigante, había destrozado la pared para entrar. Se podía ver a través de una parte transparente, ella sentada dentro del robot con una cara de preocupación nunca antes vista, incluso tenía sus cabellos desordenados.

Sin embargo, después de verme ileso y mantenernos así por unos segundos,

—Fuh, si que haces preocupar a la gente.

—A estas alturas ya no puedes fingir que estás calmada, ¿sabes?

  • Tú eres un ángel y yo un monstruo

Miré nuevamente al robot de forma humanoide en el que estaba Siesta. 

Su armadura que estaba cubierta de blanco, era un poco más grande que el “arma biológica” en el que estaba Hel. Tenía aproximadamente 5 metros. La parte de la cabeza estaba construida de lo que parecía un tipo de vidrio, por lo que se podía ver a Siesta sentada dentro. Ese debe ser el sitio de control.

Era justo como uno de esos robots que salen en anime. Los gruesos brazos y piernas eran característicos, pero se podía ver que tenía misiles en las articulaciones y lugares por donde disparar, era justo llamarlo un arma de combate.

……Es por eso que se me vino un problema importante a la cabeza.

—Siesta, ¿cómo conseguiste eso……?

Desde que me raptaron, solo pasaron unas horas. De qué manera pudo obtener ese robot en poco tiempo. Frente a mi natural pregunta, ella dijo

—……No, esto, ¿lo encontré en la calle? —respondió mientras evitaba mi mirada.

—¡Mentirosa! ¡Como si algo como eso se encontraría en las calles!

—……Es verdad. No es como si hubiera perdido la compostura al ver que te habían secuestrado, por lo que fui a hablar con el gobierno británico y haya pedido prestado un arma secreta, un robot de forma humanoide llamado “Sirius”.

—¡Eso es más complicado……! 

Además, ¿no lo acabas de confesar todo? Eres demasiado mala para mentir. 

—Siesta te has puesto muy desesperada por salvarme.

—¡!!! …… Ya te dije que no es así. —lastimosamente no pude ver su cara cuando dijo esas palabras porque desvió la mirada.

—Rayos, el ver tener una conversación tan apasionada con mi futuro compañero mi hace sentir celosa. —dijo, pero con una voz contrariamente calmada.

—Hel —dijo Siesta desde el asiento de control mirándola con sus azules ojos. Hel también se acomodó en el cuello y tomo una postura de pelea

—No dejaré que hagas lo que quieras con esta ciudad.

—¿En verdad piensas que puedes detenerme? Yo……destino — esa fue la señal del inicio de la pelea.

—¡Gogyaaa! —rugió el monstruo, y con sus cuatro extremidades corrió en mi dirección.

—¡Asistente! —abrió la escotilla, saltó a la parte media del robot y me tendió su brazo derecho. Tomé su brazo y fui jalado hasta que entramos al lugar de control.

—……Está apretado.

—Porque es para una persona.

Mientras estábamos en una pequeña cabina de comando, con nuestros cuerpos pegados uno al otro, íbamos a pelear contra el monstruo.

—Yo controlaré el lado derecho, tú moverás el izquierdo.

—No me digas que lo controle. Ni siquiera tengo licencia de conducir.

—No hay de otra, en esta posición mi mano puede llegar hasta allí. Ahí viene.

Hel, montada en el cuello de Betelgeuse, nos atacó por el flanco izquierdo.

—……, ¡Ya lo sé! 

No había tiempo para dudar. Tomé los controles instintivamente y traté de hacerlo actuar……

—¿¡Oooghhhh!? —el balance de Sirius se vio completamente destruido.

—Auch…… así que este es el control de la pierna.

Maldición, tenía planeado que este sería el que mandaría a volar el puño cohete. Bueno, el resultado fue bueno. Betelgeuse, que había perdido la posición del enemigo, se fue de largo en la dirección que avanzaba y se tropezó.

Nuestro enemigo era un monstruo que recién había despertado. Tiene la fuerza, pero no la controla bien. Estamos en las mismas.

—……Si tienes tiempo para estar pensando las cosas, muévete rápido.

—¿? …Ah. —al darme cuenta, Siesta estaba debajo de mí reprochándome con la mirada.

Al parecer mi mano se puso en un lugar que no estaba bien tocar, por lo que la saqué rápidamente. Bueno, estamos apretados, no había lugar a donde pudiera alejarme.

—No hay de otra. Yo lo controlaré después de todo.

—Pero, no puedes alcanzar el otro mando estando nosotros dos, ¿no?

—Si estamos uno al lado del otro.

……Ahh, te refieres a eso. Bueno, no hay de otra.

—¡Gogyaaaa! —rugió el monstruo desde el fondo. 

Tomamos posición rápidamente, Siesta tomó los controles y le devolvió la postura al robot.

—Si tomas provecho de esta postura y tocas algún lugar que no debes, te mataré.

—Que acaso no tienes confianza en tu asistente.

Mientras aseguré el cinturón del asiento suspiré

—Es broma. Bueno, entonces vamos… Sirius, avanza. —dijo y Siesta encima de mi regazo tomó fuertemente los controles. 

—Vamos

—¡Uohhh!!! —el motor sonó vigorosamente y empezó a avanzar.

Nuestro objetivo era el grotesco monstruo. Con el poder de arranque, llegamos en un instante.

—Peleemos cuerpo a cuerpo. 

Frente a nosotros estaba Hel sentada en el cuello de Betelgeuse. Junto a un sonido estrepitoso, el arma biológica y el robot humanoide se agarraron fuertemente.

—Y pensar que crearían un monstruo como este. 

Mientras empujaba hacia adelante el control, veía a Hel montada en el monstruo.

—Igual tú, haces cosas innecesarias. —dijo y Hel le dirigió una fría mirada con sus ojos rojos.

No tenía el aire relajado como cuando hablaba conmigo, sino unos ojos que veían a un enemigo.

—Porque esa es mi misión. —dijo y presionó un botón.

Inmediatamente, desde el cuello de Sirius empezó a salir una ráfaga de disparos.

—¡! —Hel viendo eso enterró ligeramente unos sables en la espalda de Betelgeuse, usando el dolor, lo manipuló para esquivar las balas. En verdad parecía como una Jockey que usaba el látigo para controlar al caballo.

Viendo que tenía desventaja en pelear con nosotros cuerpo a cuerpo, Hel controló a Betelgeuse, nos ignoró y lo hizo avanzar en dirección al túnel de salida.

—Siesta, ¡no lo dejes escapar! ¡Su objetivo es dejar ese monstruo en la ciudad! 

Es cierto, para ella no es necesario que pelee contra nosotros. Encima del túnel subterráneo se encuentra la casa del parlamente de Inglaterra. Si golpeamos sin cuidado, los daños a la estructura serían inimaginables. 

—Lo sé. Ya que no tienes nada que hacer, no empieces a contar todo.

—Eso es irrazonable. 

Siesta empujó hacia adelante el control para perseguir a Betelgeuse.

—Maldición, que insistente. 

Nos vio persiguiéndola, sacó uno de los sables que estaba clavado en la espalda de Betelgeuse y nos atacó lanzándola.

—¡…!!!

Siesta sin intimidarse, contratacó con la ametralladora que tenía Sirius para contrarrestar el ataque……Aunque nosotros teníamos más poder de ataque, el era mejor a la hora de moverse.

Esquivo todas las balas que soltó Sirius resistiendo el ataque.

—Hel…… porqué haces esto. —dijo Siesta controlando al robot y poniéndose al costado avanzando junto a ella en el túnel.

—¿Por qué? Porque es el destino. 

Hel aún montada en Betelgeuse nos dio una fugaz mirada.

—No tengo ninguna razón para hacerlo. Solo sigo lo que está escrito en las “sagradas escrituras”. 

—Desde el principio solo dices eso.

Al parecer de haberse cansado de que no había avance, Siesta parecía irritada.

—Yo te estoy preguntando sobre tu voluntad. ¿Por qué razón es que quieres completar este acto terrorista?

Sirius dirigió un ataque con su puño a Betelgeuse, pero, como era de esperarse, con su cuerpo ligero logró esquivarlo.

—¿Mi voluntad? Ya te dije que es seguir las profecías que están escritas en las “sagradas escrituras”. Esa es mi razón de vivir, esa fue la razón por la que nací. —dijo y clavó un sable en la espalda de Betelgeuse.

El monstruo dio un chillido pequeño y aumento su velocidad, corriendo hacia el fondo.

—¡Siesta!

—¡Está bien, no se escapará! Agárrate bien.

—¡Ahh, te lo encargo!

—Es cierto que te dije que te agarres bien, pero no esperé que me abrazaras desde atrás tan fuerte.

No hay de otra, no veo otro lugar del cual pueda sostenerme.

Desde las piernas de Sirius sonó un fuerte sonido y acortamos la distancia con Betelgeuse rápidamente.

—Tu dijiste hace rato que tu misión es estorbarnos, ¿no? —dijo mirando hacia atrás en nuestra dirección.

—¿Por qué eres detective? ¿Por qué proteges a las personas? Porque no naciste para nada más que eso. Es igual. Yo también soy así. Tu naciste para salvar el mundo, yo nací para destruirlo. Esa fue la vida que me fue entregada. ¿Ganas de conquistar? ¿Destruir el mundo? No es nada de eso. Solo obedezco a los instintos con los que nací.

De repente Betelgeuse cambio de rumbo y se dirigió a atacar a la garganta de Sirius. Sus colmillos chocaron con la armadura, un fastidioso sonido metálico sonó.

—¡…!! ¿Entonces dices que sustancialmente eres parecida a nosotros? ¿Que no hay diferencia entre el bien y el mal en lo que hacemos?

Siesta hizo que Betelgeuse que aun mordía el cuello de Sirius golpeara las paredes y el suelo.

“Robot humanoide” y “arma biológica” mientras se golpeaban ambos, empujándose llegaron a la salida del túnel.

—¿El bien y el mal? Eso no me interesa. —Hel mando un par de sables hacia las articulaciones de las piernas de Sirius.

Sirius tambaleó y aprovechando esa abertura Betelgeuse saltó y tumbo el robot contra el suelo. Se podía ver la salida cerca…… Y más allá estaba la casa del parlamento. Era difícil detenerlo en las escaleras hacia la salida……

—¡Siesta!

—Motores al máximo

Estiré mi mano y tomando la mano de Siesta empujé el control hacia adelante. 

De la espalda de Sirius salieron unos propulsores que juntos al sonido del motor nos hizo llegar hasta la superficie. Ya no se podía ver el techo del subterráneo, sino el oscuro cielo que se expandía.

—Tú eres la buena y yo la mala. Eso no importa. —dijo cuando salió junto a Betelgeuse.

—¡Espera…! —Volando con Sirius los perseguimos. 

En el cielo brillaba la luna y las infinitas estrellas. Betelgeuse subió hasta la gran torre que estaba anexada al palacio del parlamento… al Big Ben. Estaba a medio camino.

—Tú eres un ángel y yo un monstruo. Así está bien, eso es lo que quiero.

Hel junto a Betelgeuse llegaron a la cima de la torre. Y la boca del arma biológica se abrió. Lo que salía de ahí era el venenoso aliento… el desastre que llevaría a la muerte de varias personas.

Con esto el acto terrorista de “SPES” sería completado. Pero aún los seguíamos. Solo un poco más, un paso más. Si tan solo llegara mi mano.

—Asistente —Siesta me llamó.

Sin voltearse dijo

—No importa que pase, quiero que te alejes de este lugar en cuanto puedas

……¿Qué estás diciendo? Pero cuando iba a preguntar eso, ya estaba solo. Había abierto la escotilla y saltado hacia el cielo. El cielo se mueve. No sé si soy yo o es el mundo el que esta girando. 

Mis oídos se nublaron……Después de un tiempo, mi espalda fue jalada, al darme cuenta era el paracaídas que se extendía en el oscuro cielo.

—Siesta…porque… —Al instante siguiente, lo que apareció ante mí fue…

El robot y el monstruo apegados en la cima de la torre…… y la vista de ambos juntos cayendo hacia el suelo.

  • Gracias por molestarte por mí

—¡Siesta!

Una gran columna de fuego apareció.

Fue en el lugar de caída de Sirius y Betelgeuse, probablemente también las pilotos cayeron allí. Mientras se podía escuchar sonidos de sirenas a lo lejos, me apuré en llegar rápidamente al lugar.

—Siesta……hey, ¡Siesta! ……dónde estás, dónde estás…… ¡Siesta!

No podía abrir los ojos por culpa del calor y el humo. El olor de quemado inundaba mi cabeza, todo mi cuerpo se sentía caliente, parecía que en cualquier momento mis rodillas iban a ceder. Cubriendo mi cara con mi antebrazo, caminaba a través…

—……¿Acaso eres idiota?

Aunque los alrededores estén destruidos, no me estoy seguro que no escuché mal, una voz cálida llegó a mis oídos.

—Aunque no soy alguien para decir eso. No necesitas llamarme tanto si te escucho. 

La brisa pasó y aclaró un poco el humo. Y allí estaba Siesta con su blanca piel sucia por las cenizas y cubierta de sangre.

—…… ¿Acaso eres idiota? —dije, me acerqué y sin pensarlo abracé su pequeño cuerpo.

—Porque haces este tipo de cosas… porque solo dejaste que yo escapara. —Probablemente ella planeó desde el inicio que solo yo escaparía. Para empezar, ese robot solo tenía un asiento, era obvio que solo tendría un paracaídas.

—……No, eso era la última opción. No tenía planeado el morir aquí. Pero, si solo alguno de los dos tiene que sobrevivir, yo…

—¡No jodas! —salió una voz de ira desde el fondo de mi diafragma y los ojos azules de Siesta se abrieron grandemente. Que bueno, aprovecha y escucha bien. 

—No hables como si no tuvieras nada más que dejar. ¿Escuchaste? Hace 3 años en ese avión a mil metros en el aire tu fuiste la que me invitó. Es por eso que hasta el final…… tienes que velar por mi hasta el final. Lo siento, pero no tengo la confianza de poder huir de “SPES” por mi cuenta… si no estás tú, ¡no podré seguir viviendo! ¡Si lo entiendes, mantén tu promesa hasta el final y protégeme! 

Mi cuerpo quemaba, ¿será porque estaba cerca del fuego? O ¿Tal vez por qué grite con todas mis fuerzas? No, es porque te grite que no mueras para que me protejas, fue lo peor que podía decir. Mi respiración se entrecortaba, todo mi cuerpo no podía dejar de sudar.

—……Dentro que nací, está es la primera vez que una persona se enoja conmigo de esa manera. —dijo Siesta con una cara sorprendida.

—Así que también te enojas de esa manera. Como decirlo……

—¿Te sorprendió?

—Me dio risa

—Como que risa.

No te rías.

—Fufu —tal como dijo, Siesta reía.

—Sin ti no puedo seguir viviendo.

—Hey, no lo hagas sonar raro.

—Con esto he vuelto a recibir otra vez una apasionada proposición.

—¡No me he propuesto a nadie!

—Bueno, vuélvelo a hacer cuando tengas 18.

—¡Que no lo hice! Ahh, ya no importa…

—Fufu

Aun cuando siempre paras como esa expresión calmada, solo en estos momentos sueltas esa pura sonrisa. Esta detective en verdad es……

—Lo juro —levantó la mirada y se me quedó viendo.

—Jamás haré algo como morir ocultándote cosas… Lo prometo.

“Gracias por molestarte por mí” añadió y hundió su frente en mi pecho. En ese momento.

—¡!! ¡Auch! —Algo entró en mi ojo izquierdo. Mi visión se puso roja…… Era sangre. Qué, ¡qué es lo que acaba de…!

—¡Asistente! —Siesta me miró preocupada. 

Rayos, esa cara no te quedea. 

—Está bien, más importante……

Apunte e hice que Siesta volteara en esa dirección. Al fondo…

—Ha…ha…, toda…vía. Todavía no, puedo morir……en este lugar……

Dónde el fuego seguía ardiendo. Una figura se erguía y avanzaba hasta aquí.

—Hel……

Estaba en peor estado que Siesta, con la ropa hecha jirones, solo blandía un sable de color rojo. Hel volvió a aparecer delante de nosotros.

–Todavía estás viva. —como si estuviera protegiéndome, Siesta dio un paso al frente.

—Por su puesto……Mi…destino no es morir aquí. 

Su mano ya sostenía las “sagradas escrituras”. Se deben de haber quemado con la explosión. Aún así, como si estuviera manteniendo una promesa antigua, en su mano derecha abrió un invisible libro.

—La que gana al final soy yo. ¡Si no es así, lo que me dio padre no tendría…! —Hel mostró por primera vez algo parecido a una emoción.

—Ya veo. 

Parecía que sus ojos azules estaban sorprendidos. 

—¿Siesta? 

¿De qué te diste cuenta? 

—Con esto…… terminará todo. 

Sin embargo, sin darme tiempo para decir mi pregunta, Hel sostuvo su sable.

—¡No podrás dar ningún paso y mi sable te atravesará……!

Sus ojos brillaron y empezó a correr en dirección a la inmóvil Siesta.

—¡Siesta, huye! —grite…, pero como si sus pies estuvieran pegados al asfalto, no se movió ni un poco.

—¡El poder de Hel……!

Es como pudiera hacer control mental, cuando esos ojos rojos te miran fijamente, de alguna manera te sientes obligado a hacer exactamente lo que dijo. Y Siesta los vio. ¡No va poder moverse de allí……!

—¡Siesta! 

Con una cara calmada tomó el ataque de Hel con su sable y…

—¿…….ha?

Esa voz provino de Hel. Sus ojos rojos temblaron y cambio su vista a su cuerpo. Hel vio como su propio sable estaba enterrado en su pecho.

—Por qué……

Lo que apareció en su visión fue el espejo de Siesta que tenía puesto en la cadena de su cintura. Ya veo, Hel vio sus propios ojos al decir… mi sable te atravesará.

—Jaque. —dijo Siesta y Hel cayó frente a ella.

—¡! 

Desde el lugar donde estaba el corazón de Hel, no dejaba de salir sangre. Su mirada estaba llena de desconcierto. 

—Porque he perdido… No debió ser así… Yo, mi misión…peleé por esa misión……. ¿Misión? Por qué motivo…… ¿para qué, es que nací? Porqué…

—Esa respuesta. —dijo Siesta y sacó la espada del pecho de Hel.

Mientras Hel se lamentaba poco a poco, su corazón derramaba sangre sin límites.

—Esa respuesta, encuéntrala en el infierno. —dijo y, sosteniendo su cabeza, levanto el sable para cortar su cabeza. En ese momento.

—¡Camaleón! —gritó Hel mirando al cielo.

—¡Debe ser algún tipo de señal para un ataque!

Miré apurado los alrededores……al instante siguiente, comprendí que me había equivocado.

—¡……! Su cuerpo desapareció……

No el mío, ni el de Siesta…….sino, el cuerpo de Hel empezó a desaparecer. Como si se hubiera cubierto con un manto de invisibilidad. Junto a la oscuridad, el cuerpo de Hel comenzó a desaparecer.

—¡…No te escaparas!

Siesta sacó su mosquete y disparó en la dirección dónde se suponía que estaba el cuerpo……pero, en ese momento ya no se podía ver ni la sombra de su figura.

—Siesta, ¿ese también es un poder de Hel? 

Pensó bien su respuesta y bajó el arma. 

—Camaleón……hay un alias así en “SPES”.

Posiblemente sea alguien con el poder de hacerse invisible y hacer invisible a las personas que toca. Habiendo pasado eso, ya no podemos perseguirla. A un solo paso, el enemigo se fundió y regresó a la oscuridad.

—Esta vez fue un empate.

—Sí, cuando regresemos hablemos de lo que haremos desde ahora.

Ahh, Hel sigue viva en alguna parte. Pero tenemos una oportunidad porque está gravemente herida. Nos recompondremos y la buscaremos lo más rápido posible. 

Habiendo arreglado mis pensamientos, y giré en dirección al hotel en el que me hospedaba cuando…

—¡!

Al momento de dar el paso, la cabeza de Siesta cayó de repente.

—¿Siesta?

—……Lo siento —dijo y su cuerpo cayó de rodillas al suelo.

  • Solo no aceptaré ese malentendido

—Ahn~ —como un pajarito esperando su comida, abrió su boca y le alcancé una manzana pelada.

—…….Uhm. ………mogu. Esta manzana no tiene mucho jugo.

—No te quejes a pesar de que te estoy alimentando.

—No hay de otra, estoy herida.

—¡Solo tu pierna! ¡Tus manos están bien!

Estábamos en un cuarto dentro de la oficina en la que habíamos estado. Ignorando mis palabras, Siesta que estaba echada en la cama, se sentó enseguida.

Inusualmente, estaba vistiendo una sudadera, ropa casual. Sin embargo, que no este con su ropa de combate tiene una razón. 

—¿Ya te olvidaste del día en que mi gritaste por largo tiempo a pesar de que estaba herida?

—……Como no parecías estar muy herida, pensé que solo eran leves. Perdón.

—Bueno, yo también me había olvidado que estaba muy herida.

—¿Entonces por qué solo yo soy el culpable?

Días después de la batalla de vida o muerte. Siesta después del impacto de la caída desde el Big Ben, tenía que descansar por dos semanas para recuperarse. En verdad deberíamos de estar persiguiendo a Hel lo antes posible, pero como Siesta está en ese estado no hay forma.

Tomamos como base Londres y decidimos esperar hasta que se recuperara por completo.

—¿Tú estás bien? 

—Estoy lo suficientemente bien como para cuidar a mi engreída compañera que me pide cuidados abusivos.

—Eh, que bueno.

—No ignores mi sarcasmo.

—Si algo te pasara yo no podría seguir viviendo.

—……No creas que por ponerte así podrás arreglar todo.

Además, no creo que pienses eso. 

—Recupérate de una vez. Soy malo para las tareas del hogar. 

En estos tres años que he viajado junto a Siesta, nos hemos quedado mucho tiempo así en un mismo cuarto, pero todas las tareas la hacia Siesta. Me siento mal por haberlo dejado así, pero no servía para eso. Quisiera pedir perdón porque siempre trabajas bastante.

—Es tu admirada vida juntos, ¿no deberías de disfrutarla un poco más? 

—No digas vida juntos. Vivimos juntos porque lo acordamos.

—Además, es mejor que aprendas a hacer las tareas de la casa. ¿Qué pasará cuando no esté?

—……Hey, decir eso está prohibido.

—……Es verdad — “te volverás a molestar” añadió y rio a medias.

—Al menos deberías de aprender a utilizar la lavadora. Un hombre que no conoce la limpieza es odiado. 

—Eso quisiera, pero…… Bueno, hay muchas cosas…

—¿? Ahh, ¿mi ropa interior?

Hey, no lo hagas sonar sospechoso.

—Si te las vas a poner en tu cabeza, que sea en un lugar donde no te vea.

—Ese pensamiento jamás a cruzado por mi cabeza.

—Ahh, que lo huelas si es un poco…

—Que acaso no tienes confianza en tu asistente.

Estos tres años que han pasado… que crees que soy.

—…Haa —suspiré y me levanté.

—¿?¿Saldrás?

—Al supermercado

—¿No dijiste que habías comprado todo lo necesario en la mañana?

Siesta… tú…

—Quieres unas que estén jugosas, ¿no?

Que acaso te has olvidado lo que dijiste hace un rato.

Por un momento estuvo sorprendida, para luego reírse.

—¿Qué tienes? ¿Por qué te ríes?

Esa risa solo la usa cuando se quiere burlar de mí. Pero no tengo ninguna idea…… Por qué se está riendo de mí……

—……Tú — tratando de aguantarse la risa, alcanzó a decir.

—Tú, ¿no estás muy enamorado de mí?

¡!!!!!!!!!! ……………………………

—¿Q-? No, entiendo que dices. ¿? ¿Eh? ¿?¿???????? 

Que estás diciendo. Es solo porque eso, estás herida. Seguro también te golpeaste la cabeza. De no ser así no dirías algo como eso. ¿No es cierto? Solo estoy cuidando a un herido, solo porque dijiste que no estaban muy buenas iba a ir a comprar otras…No, es verdad que la estoy engriendo mucho, demasiado, que podría malinterpretarse. Eso se malinterpretaría en que para mí Siesta es muy importante y eso no sería bueno, o mejor dicho, es que, quiero decir….