Estaba oscuro. Un mundo completo con nada más que oscuridad.

Fue lanzado a un mundo brumoso, aparentemente flotando en agua, sin sentido de derecha a izquierda, arriba o abajo.

Su cuerpo no era capaz de moverse para nada. No podía sentir sus manos o piernas, y dudaba que sus ojos y oídos funcionaran.

Con su mente tan relajada, cualquier pensamiento que intentó formular simplemente se escapaba de su cerebro.

¿Dónde es esto? ¿Quién soy yo? ¿Qué hizo que esto estuviera así?

La poca consciencia que tenía resultó en solo divagaciones que hicieron que la oscuridad parpadeara muy ligeramente.

… Te amo.

En esa completa oscuridad, una voz penetró profundo en su corazón.

Se mantuvo en sus oídos no oyentes. Alcanzó lo que debería haber sido su corazón quieto e inquebrantable. Encontró su alma, la cual aún no estaba segura de su existencia.

Gimió cuando la voz lo tocó directamente, su salvaje y loca emoción presionando su corazón.

La voz era tan terriblemente fugaz. Los susurros retorcieron su corazón, llenándolo de tanto anhelo que amenazó con romperse.

Escuchando palabras lo suficientemente amorosas para quemar su alma lo hizo sentir como si fuera a volverse loco.

Si tuviera dedos, te tocaría.

Si tuviera boca, llamaría tu nombre.

Si tuviera brazos, te abrazaría.

Si tuviera pies, correría a tu lado.

Si tuviera cuerpo, nunca estarías solo de nuevo.

Pero ninguno de esos deseos podía ser concedido. Él no tenía dedos, boca, brazos, pies o cuerpo para dar.

El sentimiento era el mismo… De hecho, era una pasión mucho mayor de lo que había sentido antes.

La calidez que recibió magnificó su anhelo, sus emociones una y otra vez, hasta que se volvieron pecados.

Pereza, porque no puedo secar tus lágrimas.

Lujuria, porque quiero que nos derritamos juntos y volvamos uno.

Gula, porque quiero consumirte, tomar todo de ti para mí.

Avaricia, porque quiero tener todo lo que amo.

Ira, porque no puedo perdonar lo absurdo de todo.

Orgullo, porque desprecio todo lo que no eres tú.

Celos, porque eso es todo lo que siento por el mundo que te abraza.

Con esta realización, el mundo cubierto en negro fue llenado con una abrumadora sensación de amor.

En ese instante, el supuesto espacio vacío se transportó, luego se rompió irreversible mientras el tiempo empezó a fluir hacia atrás.

Era simple. Él entendió que estaba empezando de nuevo.

Donde él había terminado en oscuridad, nació la luz, y si caminaba hacia ella, el mundo lo recibiría una vez más.

… Te amo.

Él le dio la espalda a la voz y caminó hacia adelante. Quería voltearse hacia ella, pero se mantuvo firme.

Sin embargo, seguramente, un día él tomaría su mano.

… Te amo. La amorosa voz lo llamó hasta el último momento, cuando Subaru Natsuki comenzó de nuevo.