Parte 1

Habiendo dicho sus palabras finales hacia la tumba, Subaru le dio la espalda al loco.

Cuando se dio la vuelta, vio a Julius, con un ojo cerrado, y a Patlash, parado a su lado con una compuesta expresión. Ambos estaban heridos por todos lados, pero su considerable fuerza mental no les dejaba mostrarlo.

Dicho eso, su daño físico y mental era severo, y el sentimiento de fatiga estaba más allá de su capacidad de ocultar.

— Bueno, no es como si yo fuera alguien para hablar. Incluso si fue por un segundo, dejé que entrara a mi cuerpo y todo.

Los efectos secundarios de la Posesión de Petelgeuse, el espíritu malvado, no eran nada claro. Él esperaba sinceramente no levantarse repentinamente cubierto en sangre debido a heridas auto infringidas inconscientemente.

Al contrario de tales absurdos pensamientos, Subaru estaba sorprendido ante el extraño sentimiento desgano dentro de él. Este era Petelgeuse, el más temible enemigo que había enfrentado desde que fue invocado a otro mundo. Incluso con él derrotado, el sentimiento de pérdida dentro del pecho de Subaru pesaba más que cualquier sentimiento de logro.

— Esto tiene que ser solo agotamiento. No me siento mal por él mordiendo el polvo un poco… Estúpido, estúpido.

Después de esas palabras para sí mismo, golpeó sus propias mejillas, usando el dolor para dejar de pensar en tales cosas.

Ellos habían derrotado a Petelgeuse. Sin embargo, las metas de Subaru no acababan aquí. La tarea más larga aún quedaba: arreglar su relación con Emilia.

Empezando con la separación en la capital real, él se había aliado con el campamento de Crusch, derrotando a la Ballena Blanca, enfrentado al Culto de la Bruja, y usando una mentira blanca para que Emilia y los otros evacuaran; una vez que terminara todo el seguimiento, incluyendo la explicación después de los hechos, solo entonces se concluiría la serie de asuntos.

Más allá de sobre usar su cuerpo, los varios eventos lo habían dejado mentalmente agotado.

— Pero nadie ha sido mutilado, nadie ha muerto. Esto es mucho mejor. Te das cuenta que tan preciados son los pacíficos días cuando pierdes… Nah, en verdad pensé eso desde el principio.

Incluso Subaru, quien pensaban que la lentitud y seguridad eran lo principal, no podía escapar de la ira irracional.

Dicho eso, los tiempos turbulentos finalmente se habían calmado. Cuando Subaru giró la cabeza, cambió su vista de Julius y Patlash hacia Petelgeuse, y entonces sus pies se detuvieron a medio camino.

La razón: un único libro descansando encima del rastro de sangre que Petelgeuse había dejado mientras se arrastraba.

— … Su Evangelio, ¿huh?

Debió soltarlo en sus últimos momentos, ya que las páginas del Evangelio estaban manchadas con sangre y mugre.

Subaru lo levantó y pasó sus páginas para asegurarse. Al igual que antes, los contenidos del libro parecían un montón de jeroglíficos ante los ojos de Subaru. La última mitad estaba llena de páginas en blanco, y, en cualquier caso, no había forma de preguntarle a Petelgeuse acerca de los contenidos ahora que estaba muerto.

— Será mejor solo agarrarlo y hablar con Crusch y Roswaal acerca de él luego, ¿huh?

Además, su buena voluntad hacia Roswaal era insuficiente para darle la primera vista de él. Su actual ausencia decía mucho, así que a pesar de que Roswaal era un aliado, la confianza de Subaru en él estaba en el punto más bajo. Quería esperar que Roswaal lo compensara más tarde.

— … Subaru.

Mientras el chico contemplaba que hacer con el Evangelio, Julius se le acercó. Cuando Subaru levantó su cara ante la voz, las cejas de Julius estaban arrugadas con una expresión grave.

Era un mal presagio. Y, cómo para reforzar la premonición de Subaru, Julius se enderezó y dijo.

— Sé que acabamos de terminar aquí, pero volvamos a la aldea inmediatamente. Un problema ha aparecido.

— … Tengo un muy mal presentimiento sobre esto. ¿Qué sucedió?

— He recibido noticias de Ferris.

Mientras hablaba, levantó el espejo de conversación brillando. La superficie del espejo estaba conectada con Ferris al otro lado. Julius lo miró, con cautela en sus bellos ojos amarillos mientras hablaba.

— Aparentemente hay algo inquietante acerca de la carga en los carruajes dragón usados para evacuar. Lady Emilia está en peligro.

Y así, él dijo las explosivas palabras que sacudieron cada presunción en su cabeza.

Parte 2

Cuando Subaru y Julius llegaron de vuelta a la Villa Earlham, la fuerza de expedición que retornaba ya se había reunido dentro de la aldea.

Ellos notaron al par acercándose, agradeciéndolos por la hazaña de acabar con el Arzobispo de los Siete Pecados Capitales. Sin embargo, incluso mientras levantaban sus puños grandiosamente en celebración, una tensión gruesa quedaba en el aire a su alrededor.

— No es exactamente un estado de ánimo para una celebración de victoria de la misión. ¡Si algo sucedió, dínoslo de una vez!

— Sí, sí, por supuesto. Pero primero, necesito ver las heridas de ambos.

Respondiendo a la búsqueda de Subaru de una explicación, Ferris pasó a través del anillo de hombres reunidos. Ferris estaba sonriendo, pero había sudor en su frente, y su uniforme de defensor real estaba terriblemente manchado con sangre.

Cuando su atuendo tomó a Subaru por sorpresa, Ferris dijo—: Ahh… —y asintió mientras explicaba—: No hay problema, no es la sangre de Ferri. Solo se ensució durante la sanación. Además, nadie aquí está tan herido como parece. Tenemos heridos, pero no muertos.

— Esas son buenas noticias… ¡De cualquier forma, déjame para después! Ayuda a Julius primero.

— Puedo tratar tus heridas con una mano, meow. Aunque parece que me tengo que tomar a Julius seriamente.

Asegurando que las heridas de Subaru eran leves, Ferris movió su mano hacia ellos y activó su magia curativa. Con un sentimiento de cosquilleo, las heridas fueron curadas, e incluso el dolor se fue, en un lapso de diez segundos, el tipo de hazaña que se esperaba de él.

— Listo, terminamos, Subawu. En cuanto a Julius… Oh vaya, eso se ve doloroso. Vamos, quítate tu abrigo.

— Por favor, sé gentil.

La respuesta de Julius fue ligera, pero sus heridas parecían profundas. Era evidente por la mueca en la cara de Ferris mientras examinaba las heridas que la curación tomaría bastante tiempo.

— Tu trabajo ha terminado. Sé un buen chico y descansa… De todos modos, Ferris, lo otro. ¿Qué pasó con esa carga…?

Subaru miró el comienzo del tratamiento de Julius, con sus sentimientos distantes mientras cambiaba de tema. Ferris, recibiendo la pregunta mientras empleaba su magia curativa, se enderezó.

— Mm, lo sé. Pero creo que es mejor que hables con quién se dio cuenta primero… ¡Oh, Otto!

Los ojos de Subaru se abrieron ante la mención de Ferris de un nombre inesperado mientras la multitud se partía frente a él. Un joven de pelo ceniza prácticamente cayó hacia adelante mientras saltaba, deslizándose entre el espacio que había entre los caballeros…

— ¿Otto?

— ¡Señor Natsuki! ¡He estado esperando su regreso!

Otto corrió hacia él, con su aliento desgastado. Parecía algo agitado mientras miraba entre Subaru y Julius, palmeando su pecho en alivio viendo que ambos estaban a salvo.

— Primero, es bueno que estés a salvo. Para ser honesto, creía que pelear contra un Arzobispo de los Siete Pecados Capitales no era más que un suicidio, pero… ¡Ah!¡ ¡Más importante, hay algo de lo que debo hablar con usted!

— ¡Cálmate! Tómate tu tiempo y explica. Pero mantenlo en un breve resumen de los puntos principales.

— ¡Son unas condiciones muy difíciles…! De cualquier forma, es acerca de la carga. La verdad es, encontré algo extraño cuando revisaba la lista.

— Lista, ¿te refieres a la carga de los comerciantes ambulantes que se quedó en el pueblo? ¿Qué tiene de extraño?

Otto bajó la voz mientras desplegaba apresuradamente la lista de productos comerciales que sostenía contra su pecho. Luego pasó a cierta página y habló.

— El Señor Kety… No sé si ese es su verdadero nombre, sino el comerciante ambulante, Kety Muttat. Parece que fue capturado como espía del Culto de la Bruja, pero…

— Sí, sé sobre él… Ya veo, lo conocías personalmente, ¿no?

Subaru sabía por los anteriores comentarios que Kety y Otto habían entrado en contacto varias veces. Otto tenía que estar en shock porque alguien que él conocía había estado en el Culto de la Bruja.

Pero Otto no se demoró en esa parte; en cambio, avanzó hacia adelante, acercándose incluso más a Subaru.

— Que el Señor Kety fuera un Cultista de la Bruja me sorprendió, y es de lo más desafortunado. Pero ese no es el problema. Usted usó su carruaje dragón para evacuar a los aldeanos, ¿no?

— ¿…? Sí, lo usé. Dejando al propietario de lado, el carruaje dragón no hizo nada mal. No tenía el lujo de dejar un carruaje dragón usable detrás, así que tuve que usarlo para sacar a todos.

— Y la carga que se dejó del carruaje dragón es como lo veo en la lista, ¿no?

— Debería serlo…

Subaru asintió con la cabeza cuando surgieron dudas sobre por qué Otto estaba concentrado en los pequeños detalles—. Eso pensé —dijo Otto, con seguridad en su cara mientras continuaba hablando con el nervioso Subaru, con su voz endurecida—. Cuando comparé la lista con la carga, había algo perdido que debía estar en la aldea.

— ¿Perdido?

— Una gran cantidad de cristales mágicos de fuego que el carruaje dragón del señor Kety estaba llevando están perdidos, una cantidad suficiente para mandar a volar siete u ocho carruajes dragón no puede simplemente desaparecer en el aire.

 

 

 

Parte 3

El carruaje dragón de Kety se dirigía al Santuario. Más bien, estaba siendo usado por el grupo de evacuación llevando a Emilia y a los otros a la capital real.

Cuando Subaru confirmó la distribución de los carruajes dragón después de su charla con Otto, llegó a una conclusión.

Había habido tres Cultistas de la Bruja escondidos entre los mercaderes ambulantes. Una vez que perdieron a sus propietarios, los miembros de la fuerza de expedición habían tomado sus carruajes; Subaru recordaba claramente que el carruaje en el que Emilia había subido era uno de esos tres.

— Esos cristales mágicos en la lista… ¿realmente estaban cargados a bordo? Tengo que decir, confiar en una lista de un Cultista de la Bruja es un poco…

— Lo más terrorífico acerca de los Cultistas de la Bruja es que ellos se mezclan en la vida diaria sólo para volverse un veneno cuando menos te lo esperas. Ellos actúan como es apropiado en sus identidades falsas… Estás simplemente cerrando los ojos porque no deseas ver, Subaru.

— Incluso aquí dices lo lógico… Lo sé. Estoy equivocado.

Julius duramente empujó la realidad en la cara nerviosa de Subaru. Ferris miró a Subaru mientras abandonaba prudentemente una respuesta reflexiva, volviendo sus ojos hacia Otto mientras él hablaba.

— Fue Otto quien notó la discrepancia entre la lista y la carga… pero también tenía otra razón.

— Sí. Todas las demás cargas concuerdan excepto por los cristales mágicos, después de todo… y en verdad, he visto los cristales por mí mismo.

— ¡¿Viste que había cristales mágicos cargado a bordo?! ¡¿Cuándo?!

Cuando Otto se nombró a sí mismo como testigo, Subaru lo señaló con un dedo incrédulo.

— Fue… cuando los carruajes dragón estaban siendo reclutados para la evacuación. Estaba con el señor Kety cuando escuché la oferta. Entonces todos estaban muy apresurados en ser los primeros en salir, y mientras hacía planes antes de la partida para el viaje… eché un vistazo a lo que llevaba.

— Cielos, no puedo quitar mis ojos de ti por un segundo… Realmente te lo merecías, ¿no es así?

— ¡¿Eso no es demasiado?! De cualquier forma, los vi con mis propios ojos. En cuanto a la calidad… debido a que están ausentes, soy el único que puede probar la amenaza que plantean, pero…

Mientras la explicación llegaba a su final, Subaru hizo una mueca mientras miraba a Julius y a Ferris. Sin embargo, incluso sus expresiones eran graves; en particular, la ira de Julius contra sí mismo era evidente.

Subaru también entendía bien la ira que sentía.

— ¡Mierda, los omití! ¡Esto es lo que me pasa por ser tacaño y usar todo lo que puedo tener en mis manos!

— Revisé para asegurarme que no se podían activar a través de un encantamiento… pero pasé por alto que un iniciador físico pudiera haber sido dejado en el mismo carruaje dragón. Lo siento, este es mi error.

— No es tu culpa… es mía por no darme cuenta.

La precaución de Julius sobre las trampas mágicas era sin duda impecable. Si él se estaba encargando de eso, Subaru tenía que haber sido el que se dio cuenta de que había un iniciador físico.

Pero lo que dolió más que nada fue que Subaru había experimentado personalmente la explosión de ese carruaje dragón la última vez. En aquel entonces, la verdadera identidad de Kety salió a la luz cuando Petelgeuse usó Posesión contra él, y Subaru y Ferris quedaron atrapados en la explosión. Después, cuando se enteró de que los dedos tenían un encantamiento de explosión incrustado en ellos para suicidarse, supuso que la explosión había sido ese encantamiento funcionando.

— Esa explosión no fue un encantamiento, fue el detonante del carruaje dragón… y esta vez, es un carruaje dragón usándose en la evacuación.

Armar su carruaje dragón con cristales mágicos era una medida de emergencia muy efectiva en caso de que Kety fuera expuesto como Cultista de la Bruja. Podría infligir un gran daño a la fuerza de expedición, cambiando el rumbo de la batalla a favor de sus aliados.

Teniendo en cuenta la malicia monomaníaca del Culto de la Bruja, era un escenario fácil de aceptar.

— ¡Ferris! ¡¿Si nos apresuramos en un dragón terrestre, podemos alcanzar al grupo de evacuación que se dirige a la capital?!

— Puede que eso sea difícil. Ha pasado una hora y media desde que Lady Emilia y los otros salieron… Para asegurarse que el Culto de la Bruja no los encontrara, no fueron corriendo, pero tampoco se mueven a un ritmo pausado.

De los dos grupos de evacuación, el que se dirigía a Carretera Liphas necesitaba velocidad. Una vez que ese grupo dejara el territorio Mather y llegara a la carretera, sería incluso más difícil alcanzarlos.

Pero si no hacían nada acerca de la trampa explosiva, Emilia y los niños pagarían al precio.

— ¿Aún no es suficiente? Después de todo esto, aún no puedo…

¿El destino de las personas preciadas para él serían decididos en un lugar más allá de su alcance?

Sin importar cuanto esfuerzo Subaru hacía en contra del Destino, las trampas eran puestas de una manera u otra. Era como si el camino por el que Subaru caminaba hubiera sido meticulosamente llenado de espinas

Pero al mismo tiempo que Subaru se sentía entrelazado en las irracionalidades del Destino…

— ¿Puedo hablar con usted por un momento, Señor Natsuki?

Con una mirada seria en su cara, Otto levantó una mano e interrumpió la inquietud de Subaru.

Había determinación en sus ojos; las frágiles palabras de antes parecían venir de una persona completamente diferente. Pero Subaru recordaba esa mirada en su cara. En una anterior vuelta, cuando en un verdadero sentido había conocido a Otto por primera vez, y Subaru le había ofrecido una oferta comercial a Otto, él había puesto su cara de mercader tal como lo estaba haciendo ahora. En otras palabras…

— ¿Esto significa que quieres hacer algún tipo de trato conmigo, Otto?

— Qué hombre tan perceptivo, algo que no me molesta en absoluto. Señor Natsuki, ahora mismo estoy en el borde de un considerable precipicio. ¡La carga en mi carruaje dragón ahora vale menos que la tierra! ¡Y trágicamente, la oportunidad de voltear la situación se me escapó de los dedos! Para ser sincero, no puedo reírme de un trato en el que arriesgo mi vida.

De lo que Subaru había escuchado, las desastrosas circunstancias afligiendo a Otto eran más comedia que tragedia, pero no tenía tiempo para burlarse de ellas. Subaru asintió, diciéndole a Otto que continúe.

El comportamiento de Subaru hizo que Otto cerrara sus ojos por un momento; entonces hizo su proposición.

— Hagamos un trato. Si accedes a mis condiciones, prometo cansar hasta mi espíritu para que llegues a tu destino, y alcances el carruaje dragón en cuestión.

— ¡¿Puedes alcanzarlos si salimos ahora?! ¡¿Cómo?!

— Antes que hablemos de eso, quiero tu palabra de que aceptarás mis condiciones. Lo que estoy ofreciendo es mi carta de triunfo, no puedo hablar fácilmente de ella… incluso bajo coacción.

— ¡Solo di cuáles son tus condiciones! ¡Si están en mi poder, haré lo que quieras!

Después de que Otto seleccionara sus palabras cuidadosamente, Subaru agarró sus hombros, demandando que continuara.

Él ya había repetido ese mundo cuatro veces. Había derribado a la Ballena Blanca, acabado con el Culto de la Bruja, despejó la mayoría de condiciones para conseguir lo que quería; habiendo llegado tan lejos, se negaba a dejar que todo se desperdiciara.

Si solo estaba a un paso, él lo superaría con una pizca de agallas y arena.

— Decides rápido. Tampoco me molesta eso.

Sudor frío cayó de la frente de Otto mientras se formaba una sonrisa ante la decisión inmediata de Subaru. Las negociaciones tomando lugar en ese instante era un evento que decidiría el curso de su vida. La rápida decisión de Subaru después de la breve pausa sorprendió a Otto, pero inmediatamente dejó de lado sus sentimientos conflictivos. Y entonces…

— Como mi recompensa, quiero que prepares una audiencia entre el Marqués Mather y yo. También, comprarás todo el aceite que estoy cargando… y yo decidiré el precio. ¿Qué tal eso?

Estrechando sus ojos, Otto puso su cara de comerciante mientras hablaba, aparentemente probando a Subaru.

Salir con tu máxima demanda al comienzo, y regateando desde ahí era Negociación 101 (Nt: para principiantes). Tomar ventaja de las exigentes circunstancias era ser un comerciante típico.

Desde ahí, Subaru y Otto empezaron su feroz batalla de negociación.

— ¡¿Aún estás con eso?! ¡Muy bien, compraré todo tu aceite o lo que sea, y si quieres conocer a ese payaso degenerado, haré lo que sea! ¡Es un trato!

— ¡¿Eh?! ¿Qué dem…? ¡Me estás asustando!

Las negociaciones empezaron igual que en la última vuelta, y terminaron de la misma manera también; una vez más, Subaru aceptó completamente los términos del trato en el que Otto había apostado sus destinos.

Si él pensaba en una victoria no ganada a través de la renuncia del oponente como algo de lo que estar orgulloso es algo completamente diferente.

Parte 4

— Haré que Ia te acompañe. Ella debería ser capaz de localizar los cristales mágicos que están en el carruaje dragón.

Con esas palabras, Julius una vez más le dio su compañera cuasi-espíritu a Subaru.

Al igual que antes, el espíritu de débil brillo se sincronizó con la puerta de Subaru y desapareció de la vista.

— Eso es de mucha ayuda, ¿pero no se enojará si la entregas tan fácilmente?

— Parece que Ia está muy pegada a ti. Además, deseo evitar cualquier arrepentimiento de enviar a uno tan mal versado como tú. Realmente me gustaría ir yo mismo, pero…

Ahí, Julius detuvo sus palabras mientras su refinada cara tenía un aire de arrepentimiento. Pero Ferris, justo a su lado, infló sus mejillas en exasperación mientras continuaba usando su magia curativa.

— Quédate quieto y para de decir estupideces. ¡Estás completamente sin maná, así que eres inútil de cualquier manera!

— Esto es lo que consigo por pedir prestado el poder de mis compañeras. Solo puedo lamentar el límite de mis habilidades.

— Viniendo de ti, eso solo es sarcasmo. De cualquier forma, estoy agradecido de que me prestaras al espíritu. Además de eso…

Habiendo aceptado al espíritu en préstamo, Subaru señaló con un dedo a Julius, completamente inmerso en su último tratamiento.

— Después de que todo esto termine, tendremos un banquete para celebrar la caída de la Ballena Blanca y del Culto de la Bruja. Estás invitado, así que no te vayas a morir.

— Así que, si soy asesinado aquí, tú y Ferris son los culpables. Es una situación fácil de entender entonces.

— Bueno, ¿no se están llevando bien, meow? ¡Ve saliendo y alcanza a Lady Emilia de una vez!

Viendo ese tranquilo intercambio, Ferris señaló hacia la entrada a la aldea. Tomando la indirecta del par, Subaru levantó el pulgar y se puso a correr.

— Espero tus mejores esfuerzos.

— Solo ten cuidado, ¿de acuerdo? Puedo curarte si no mueres, pero si muerdes el polvo no hay nada que pueda hacer.

Subaru agitó una mano hacia las voces de apoyo y se encontró con Otto en la entrada de la villa.

Otto se estaba preparando para la persecución enganchando a Patlash y a su dragón favorito a su propio carruaje dragón. Sería un carruaje de dragón mediano con un carro con dosel jalado por dos cabezas, así es como se pondrían al día con Emilia y los otros que se fueron primero.

— ¿No se ha olvidado nada? El tiempo es precioso, así que vamos a partir.

— Sí. ¡Cuento contigo para la navegación de la ruta y todas las otras pequeñas cosas, Otto!

Los dos asintieron el uno al otro y subieron juntos al asiento del conductor. En frente, había una pequeña diferencia de tamaño entre los dos dragones terrestres que jalaban el carruaje. Subaru estaba preocupado por el tamaño inferior del delgado Patlash, pero…

— Los dragones terrestres tienen la bendición de repeler viento, así que cierta diferencia en el tamaño no es una molestia. También las dos son hembras, y no he escuchado ninguna fricción particular entre ellas.

Viendo las dudas en el lado de la cara de Subaru, Otto explicó mientras tomaba las riendas. La forma en que usó la palabra escuchar hizo que Subaru dejara salir un pequeño “Hmmm”.

— ¿Qué sucede?

— Ah, nada, solo pensaba que las bendiciones son cosas asombrosas. Pensaba de ellas como talentos, pero estaba sorprendido de que hubiera un Dr. Doolittle también. (Nt: personaje que habla con los animales)

— ¿Un veterinario? Entiendo lo que estás diciendo, pero los que portan bendiciones atraviesan dificultades considerables también. En particular, yo no podía controlar mi bendición de lenguaje muy bien cuando era más joven.

Cuando Subaru expresó su admiración, Otto puso una sonrisa tensa mientras hablaba de su propia bendición.

La bendición de lenguaje esencialmente permitía a una persona ser capaz de conversar con cualquier cosa viviente. Él usaría el poder de su bendición para alcanzar a Emilia y a los otros, esa era su parte del trato.

— Al principio, me preguntaba cómo demonios usarías esta bendición para alcanzarlos, pero…

— Hablaré con las aves e insectos del camino para determinar la ruta más corta. Será difícil para Fulfew, mi dragón terrestre, pero lo atravesaremos, sean senderos, caminos pobres, acantilados o pantanos.

Otto había llegado al dominio Mathers primero que los otros comerciantes usando el camino que no eran un camino. Como él tenía una suerte extremadamente mala, esto había resultado en que se convirtiera en el prisionero del Culto de la Bruja.

Aun así, usando el poder de su bendición…

— Alcanzaremos a Emilia y al resto adelante. Victoria fácil.

— No, no lo pondría como una victoria fácil… Es muy posible que no los alcancemos. En primer lugar, no hay nada en los términos acordados anteriormente que garantiza que los alcancemos…

— Alcanzaremos a Emilia y al resto adelante. ¡Victoria fácil!

— ¡En serio me molesta si lo dices con una cara sonriente como esa, ¿sabes?!

Aunque Otto gritó bajo el peso de esa confianza, nada fue servido por reflexiones débiles en ese momento.

La sonrisa de Subaru se desvaneció cuando inclinó la cabeza hacia Otto con una expresión seria.

— Estoy contando contigo, Otto. Eres el único en el que puedo confiar.

— … Esas palabras verdaderamente suenan como si fueran las últimas, maldición.

Frente al comportamiento dócil de Subaru, Otto habló con disgusto y suspiró con un aire de resignación. Entonces agarró las riendas y fuertemente comandó a los dos dragones terrestres. Ellos agarraron velocidad.

— ¡Oh, bien, lo haré, lo haré! ¡Estoy ganando dinero por esto, así que me esforzaré al máximo, te debo al menos eso…!

De acuerdo al desesperado Otto, el carruaje dragón corrió a una velocidad extraordinaria hacia adelante.

Subaru, sintiendo fuertemente esa velocidad, empezó a alucinar, viendo a Emilia y a los otros en el camino de adelante. Eran sus espaldas por las que estaba corriendo por alcanzar.

Pero entonces…

— ¡¿Er…?!

Con un comienzo súbito, el carruaje dragón dejó el camino, entrando al bosque por un sendero.

El viaje fue tan accidentado que incluso la bendición repelente de viento no pudo protegerlo por completo. Subaru miró el rastro mientras el carruaje dragón bajaba por él, comenzando a tomar una serie de atajos literales.

Después de eso, Subaru se resignó a morir numerosas veces mientras atravesaban un mal camino tras mal camino.

Habiendo muerto ya diez veces y algo más desde que fue invocado a otro mundo, Subaru sabía, sin ninguna pizca de exageración, que su movido viaje con Otto era imprudente, rozando la muerte con cada giro.

Se involucraron en el comportamiento completamente suicida de correr por un acantilado casi vertical, cargando a través de un viejo puente de cuerda que parecía estar a punto de caerse en cualquier momento (que, de hecho, cayó justo después de haber cruzado), y luego de atravesar la zona del hábitat de bestias demoníacas donde fue perseguido por un grupo particularmente feroz de bestias; Subaru no tuvo tiempo de contar la cantidad de veces que apostaron sus vidas.

— Soy un muerto… Esto finalmente me va a matar seguro… ¡Fin del camino…!

— ¿Qué sucede? Nos estamos moviendo a un ritmo increíble. Para ser honesto, incluso no pensé que llegaríamos tan lejos… ¡Así que este es el poder latente de un ser humano sin un mañana…!

Al lado de Subaru, que se aferraba al asiento del conductor con la cara azul, Otto estaba completamente en trance. Su declaración sonaba bastante precaria, pero Subaru no dijo nada, temiendo que una pregunta innecesaria rompiera su concentración.

— Además, dejando a un lado el proceso, estamos haciendo un tiempo increíble.

Saliendo del bosque, finalmente saltaron a algo que parecía un verdadero camino. Había un letrero justo en la esquina de la visión de Subaru marcando el borde entre el dominio Mathers y la carretera. Les había tomado la mitad del tiempo normal en llegar, sus repetidas tribulaciones habían resultado en resultados tangibles. Aunque, no es que quisiera hacerlo de nuevo…

— ¡La carretera… Más bien, atravesar la arboleda a la izquierda es más rápido, ¿no?! ¡Esa es la ruta más corta!

— ¡¿Por arboleda no te refieres al bosque?! ¡¿Ese camino realmente es seguro?! ¡Ni siquiera parece haber un camino…!

— …

— ¡¡Hey, respóndeme!!

Otto no respondió al grito de Subaru mientras hacía que el carruaje dragón cargara de cabeza a través de la entrada del bosque.

Con toda la presión, todo lo que Subaru podía hacer era agarrarse con las dos manos y orar de que ningún accidente les sucediera mientras se entraban al bosque. El carruaje dragón saltó mientras pasaba por raíces de árboles; Subaru apretó sus molares mientras se dirigían a un camino atroz una vez más.

Toda su visión fue enterrada por gruesos árboles; un paso en falso y ellos chocarían de cabeza. Pero la forma en que Otto estaba encantado, en contraste con el pálido Subaru, hizo que el último reevaluara su visión de los vendedores ambulantes.

— ¡¿Ser un Mercader ambulante es tan peligroso?! Hacerte un nombre en el mercado de la capital es mucho más segu…

— ¡Señor Natsuki!

Subaru estaba intentando distraerse a sí mismo conversando un poco cuando Otto repentinamente lo interrumpió con un grito. La voz, infundida con un sentimiento de urgencia, hizo que Subaru mirara, preguntándose qué sucedía. Mientras lo hacía, Otto puso una mano en su oído, inspeccionando el área a su alrededor mientras sus mejillas se tensaban.

— El bosque está inquieto… No. ¡Las aves e insectos se han ido en gran pánico! Incluso Fulfew está tenso… Algo… ¡algo está viniendo!

La voz cautelosa de Otto hizo que Subaru jadeara y mirara a su alrededor. Pero estando encima de un carruaje dragón meciéndose mientras viajaba alrededor del bosque a tanta velocidad, él nunca distinguiría nada, incluso si fuera medio extraño.

Sí, si hubiera sido medio extraño.

— Ugh, el tiempo es valioso, pero deberíamos tomar medidas por seguridad. Señor Natsuki, por favor, cuide esa…

— Nah, no es necesario.

Mientras Otto intentaba cambiar sus métodos, Subaru habló con una voz ridículamente tranquila.

La mirada de Subaru estaba centrada detrás del carruaje dragón, mirando a la escena del bosque que dejaban atrás. Mientras más se alejaba, el bosque parecía desaparecer de su visión, como si “eso” estuviera tragándose el bosque entero.

— …

Árboles fueron arrancados y enviados a volar en el cielo, devastando brutalmente el follaje del bosque.

Justo después que la destrucción empezara, el carruaje dragón aceleró y se inclinó, pero eso se estaba dirigiendo ferozmente hacia ellos, sin que le importara el daño a su alrededor.

— ¡¡Déjala volar, Otto, nodejes que nos atrape!!

— ¡¿Señor Natsuki?!

Cuando Otto empezó a mirar atrás, Subaru lo tranquilizó con una mano mientras se transfería del asiento del conductor al vagón. Entonces se paró como el guardián del vagón, mostrando sus dientes mientras eso los perseguía, justo detrás de ellos.

— ¡Por qué tú…! ¡¡Qué tan terco vas a ser, bastardo de mierda!!

Subaru dejó salir un grito enojado mientras que sombras negras se hinchaban y retorcían frente a sus ojos.

Las malvadas manos negras se estiraron y salieron de un cadáver, ya no más de una persona, sino un conjunto de desilusiones.

Los restos de Petelgeuse Romanée-Conti consumieron el bosque mientras perseguía al carruaje desde atrás.

Parte 5

Era repulsivo. Te ponía los cabellos de punta. Era siniestro más allá de cualquier medida.

El cuerpo había sido aplastado bajo un deslice de rocas; su brazo derecho y lado derecho de su torso no estaban. El cabello y cuero cabelludo habían sido arrancados de su cráneo, dejándolo pintado de rojo, y la parte baja de su cuerpo que estaba siendo arrastrada no tenía nada bajo ambas espinillas. Sus miembros sueltos, su vitalidad pobre; esto ya era un simple cadáver.

Pero el cadáver no había cesado su mórbido desafío, ahogándose en desilusión mientras continuaba su persecución en Subaru.

— ¡Devuéeeelveme… eseeeeee… cueeeeerpo!

— ¡Hombre, eres terco! ¡¿No recuerdas el mal momento que tuviste dentro de mí…?!

El grito de Petelgeuse era como una voz de ultratumba, asustando a Subaru desde el fondo de su corazón.

Con el cuerpo que había poseído ya muerto, la propia “muerte” de Petelgeuse yacía ante sus ojos. Sin embargo, dejando las apariencias de lado, el uso de las Manos Invisibles impregnó los movimientos del loco con explosividad. Si se le dejaba solo, él probablemente colapsaría por sí mismo, disipándose, pero…

— ¿No es fácil solo esperar que el tiempo se acabe, huh…? ¡Maldita sea!

Subaru apretó sus dientes y miró al loco acercándose al movido vagón.

El carruaje dragón ya se estaba moviendo a una velocidad sin sentido, pero Petelgeuse se movía incluso más rápido. Como una vela encendida a punto de apagarse, irradiaba sus delirios finales y perversos.

— ¿Esto es un espíritu? ¿Cómo? ¿No se supone que los espíritus deben verse más sagrados o algo?

— ¡Señor Natsuki! ¡¿Qué está sucediendo ahí atrás?!

El lamento de Subaru fue eclipsado por el grito de Otto. Él no podía ver la pesadilla detrás de ellos, dado que estaba localizado directamente detrás del carruaje, dejando a Otto mejor por eso.

— Solo estamos siendo perseguidos por un pequeño enorme monstruo oscuro. Creo que probablemente pisamos su cola a medio camino en el bosque. Hace un montón de ruido y su cara da miedo, así que te recomiendo que no mires.

— ¡Eso hace que no verlo realmente me preocupe! ¡¡Y esa descripción estaba llena de detalles preocupantes!!

— ¡Solo dame las riendas! ¡La próxima vez que me contradigas, te morderé!

¡¿Quuu…?! ¡Qué terrorífico!

Otto le entregó las riendas mientras Subaru lo intimidaba y lo hacía concentrarse en el horrible camino. Pero la velocidad de un dragón terrestre tenía límites. Ellos estaban acabados si, Dios no lo quiera, se estrellaban con un solo árbol: en consecuencia, los dragones terrestres no podrían apresurarse dentro del bosque. En otras palabras…

— El trabajo de retrasarte cae sobre mí. Es momento de acabar con un gran final… ¡¿Cuántos grandes finales vas a tener, de todas formas?! ¿Qué te hace Pereza? ¡¡Maldito adicto al trabajo!!

— ¡Bruuuja SATELLA! ¡¡Dame… dame… su amor, amor, amoooooor!!

— ¡¡Ella no ama a ninguno de nosotros!! ¡No hay ninguna comedia romántica donde aplastas el corazón de la persona que te gusta! ¡Con una heroína como esa, no gracias! Petelgeuse levantó su cabeza y gritó, viéndose como si sus globos oculares estuvieran a punto de caerse de su cráneo. Él había sido traicionado, convertido en un cuerpo muerto, y, aun así, Petelgeuse continuó gritando su “amor” hacia la Bruja. Por primera vez, Subaru genuinamente lo vio como lastimoso.

Él tenazmente anhelaba un cuerpo, engañándose a sí mismo con su lujuria por el “amor” de la Bruja, y detrás de todo eso, él era un espíritu sin un cuerpo propio, con un anhelo de afecto y contacto físico que nunca podría ser satisfecho.

Pudriéndose gradualmente por un deseo que nunca podría ser saciado, la mente de Petelgeuse cayó en la locura.

Nadie aceptaría a un ser como él en primer lugar.

— No tengo un ataque especial o un súper hechizo, pero acabaré contigo de todas formas. ¡No te dejaré pasar, y, de ninguna manera, te dejaré llegar al que está atrás de mí…!

— ¡Señor Natsuki, no sabía que te importaba…!

— ¡¿Te podrías callar por un segundo?! ¡Estoy intentado actuar genial aquí!

Sin importar que Otto estuviera siendo impertinente o serio, Subaru lo calló y se volteó para enfrentarse al loco.

Gracias a la cantidad que la espada de Julius había quemado, el número total de Manos Invisibles era apenas suficiente para impulsar a su propio engaño. El número de brazos por encima de su cabeza, disponibles para atacar, eran siente, el número exacto con el que había empezado.

Petelgeuse arañó salvajemente el suelo, levantando una nube de polvo mientras se acercaba al carruaje dragón. Las malvadas manos se balancearon hacia arriba, haciendo que las ramas de los árboles volaran, y cayeron desde el cielo, cada golpe partió la tierra. Las negras yemas de los dedos rozaron débilmente las partes traseras del vagón, cavando profundamente donde sea que tocaran, independiente de su fuerza.

Subaru calculó que el rango era tal que el siguiente golpe acertaría con seguridad. Si un golpe directo de fuerza idéntica caía en el centro del vagón, el carruaje dragón rodaría de lado, matando a ambos, Subaru y Otto.

El siguiente movimiento decidiría el encuentro.

— ¡Señor Natsuki, estamos saliendo del bosque…!

Al mismo tiempo que Otto habló, el campo de visión de Subaru, cubierto de verde, repentinamente se iluminó.

El carruaje dragón salió del bosque como si estuviera atravesando una pared y se deslizó por una pendiente cubierta de hierba. Petelgeuse los persiguió, arañando el suelo mientras la masa de sombras parecía tragar rocas y árboles caídos, todo convirtiéndose en un espíritu retorcido dispuesto a consumir la parte trasera del carruaje dragón también.

Ellos atravesaron el bosque y llegaron a la carretera. Emilia y los otros, a quienes estaban persiguiendo, no estaban muy lejos.

Subaru no podía llevar a Petelgeuse con ellos, con Emilia. El Arzobispo de los Siete Pecados Capitales no conocía su objetivo, pero no permitiría que el corazón de Emilia fuese herido.

Por lo tanto, en consecuencia, Subaru Natsuki acabaría con su vida en ese momento y en ese lugar.

— ¡Estamos fuera del bosque, no nos contengamos!

— ¡AMOR! ¡AMOR! ¡¡El amor lo es toooodo…!!

Lágrimas de sangre salieron mientras Petelgeuse abría su boca sin dientes, riendo maniáticamente.

Subaru escuchó su chirriante voz mientras soltaba la carga dentro del vagón. Arrastró uno de los pesados contenedores alineados hacia adelante mientras el olor penetrante del líquido dentro tapaba su nariz.

Envolvió sus brazos a su alrededor y lo levantó. Luego arrojó una risa loca y sangrienta.

— ¡Arde en el infierno, Petelgeuse!

— ¡¡…!!

Al mismo tiempo, las Manos Invisibles estiradas hacia el cielo cayeron fuertemente causando una cascada de destrucción.

Pero Subaru fue más rápido, antes que las manos malvadas pudieran alcanzarlo.

Mientras la vil risa flotaba en el aire, Subaru arrojó la olla que cargaba, la olla de aceite, hacia el loco. El recipiente de cerámica chocó y se rompió, los contenidos dentro embarraron espectacularmente el cadáver del loco. Las preparaciones estaban completas.

Las manos completamente negras estaban cayendo, para aplastar el carruaje dragón debajo, y a Subaru con él.

Sin hacer caso a eso, Subaru estiró su mano derecha directamente hacia adelante, apuntando con sus dedos en forma de pistola. Al final de la punta de su dedo estaba una luz roja, ya que ahí residía el cuasi-espíritu rojo que había tomado prestado de Julius.

— Tomaré prestado tu poder, Julius Juukulius.

— ¡Por quéééééé TÚUUUU!

¡¡Rental Goa…!!

Era un cántico incompleto, hecho por un usuario de magia novato hacia un espíritu sin contrato, dos cosas incompletas puestas una sobre la otra, pero su voluntad estaba concentrada en un solo punto, dándole fuerza al cántico.

Y para que interactuara con el mundo a su alrededor, sólo una chispa era necesaria.

Su maná, como un tanque de gas agujereado, se conectó con el poder del cuasi-espíritu, enviando una minúscula chispa de destrucción mínima corriendo hacia Petelgeuse. Y entonces su boca malvada, cubierta en sangre y aceite, se abrió de par en par.

— ¡¡AaaaaaAAAAA!!

En un instante, la visión de Subaru fue envuelta por llamas crecientes y vívidas.

El cuerpo entero de Petelgeuse estaba bañado en aceite encendido que quemaba con un calor increíble. Ondas de llamas chamuscaron el interior de su carne, y el grito sin palabras de Betelgeuse arañó el aire a su alrededor.

En contra del espíritu que era Petelgeuse, Subaru había infringido el mayor golpe posible. Los elementos fueron la carga de ollas de aceite de Otto y el cuasi-espíritu de Julius, otorgados como una red de seguridad. Todo eso fue prestado; él simplemente los había juntado en un ataque muy parecido al de Subaru Natsuki.

— Se acabó por– ¡Gahh!

Un momento después que viera el final del encuentro, Subaru notó la existencia de una mano malvada completamente negra azotando por encima de su cabeza. La mano malvada estaba siendo manejada como la guadaña de un ángel de la muerte, con un curso imprudente y su objetivo sin identificar.

Sin embargo, el brazo se estrelló contra el vagón, mandándolo instantáneamente a volar, arañando a Subaru en el proceso. El carruaje dragón rebotó violentamente debido al impacto, y el vagón que recibió un golpe directo estaba completamente abierto, viéndose como si una bestia lo hubiera arrancado un pedazo de un mordisco.

Con el carruaje arrancado, Subaru estaba entre las piezas volando de madera mientras se metía más en el vagón. Su pantorrilla fue rasgada en el proceso, haciendo que apretara sus dientes ya que el dolor se sentía como si le estuvieran prendiendo fuego a su cerebro.

— ¡… Gahh! ¡Mierda, eso duele! ¡Aw, maldición!

La voz de Subaru se rasgó mientras presionaba con su mano sobre la herida sangrante. Pero Subaru no tenía el tiempo ni para vendarla o maldecir su infortunio. La razón era simple: dedos negros estaban agarrando la parte trasera del vagón en ese mismo instante.

— DÁMELO, páaasameLOOOO…

El carruaje dragón fue fuertemente sacudido cuando la cara diabólica y ardiente de Petelgeuse se arrastró al vagón.

— …

La cosa que escaló dentro del vagón había abandonado completamente una forma humana.

Las partes faltantes, la mitad derecha faltante y las extremidades bajas arrancadas, habían sido reemplazadas por manos negras retorciéndose. De su cuerpo original, sólo la cabeza no estaba carbonizada en rojo y negro. A pesar de que el fuego se había propagado hasta su hábito, de alguna forma había logrado mantener su cuerpo en una sola pieza, pero incluso así, la pura fealdad del ser brillaba a través de todo…

Casi como para afirmar más allá de toda duda que este era un monstruo repulsivo que llevaba la piel de un ser humano.

— Te ves terrible… no es que realmente sea alguien para hablar, supongo.

Haciendo una mueca por el dolor que parecía un espasmo, Subaru no soportó y se puso de pie. El sangrado de su pierna no se había detenido, pero el oponente estaba mucho más cerca del borde de la muerte que él.

El cuerpo entero de Petelgeuse había estado decayendo incluso antes de ser prendido en fuego; ya estaba a las puertas de la muerte. Él tampoco estaba buscando una guerra de desgaste. El siguiente instante lo decidiría para los dos.

Subaru no tenía ninguna carta de triunfo que jugar; sin duda, eran pocas. Todo lo que a Subaru le restaba por arma era la astucia.

— Cuer… po… NO PUEDO desaparecer… No puedo… permitirme… desapareceeeer…

— ¡Hey, ya te lo dije, ven al mío y tendrás un muy mal rato! ¡¿A quién le importa la Bruja?! ¡¡Ella sólo está jugando con nosotros, tú y yo!!

Petelgeuse habló con dificultad, anhelando el cuerpo de Subaru mientras se arrastraba repulsivamente hacia adelante. Mientras levantaba su voz, negándose a rendirse, Subaru intentó romper el espíritu del loco.

Pero Petelgeuse mostró una reacción a esa voz que no había mostrado hasta ese punto.

— … Bruja, Satella…

Petelgeuse murmuró repentinamente con lucidez mientras levantaba su cara. Su rostro estaba medio destruido; los pómulos, crudos y expuestos, y, aun así, la razón volvió a los ojos del loco.

Sus ojos desarticulados vacilaron, y uno de ellos vio a Subaru, luego al otro. Juntos parpadearon con locura.

— Tú eres… peligroso. ¡Peligroso, peligroso, peligroso, peligroso, peligroso, peligroso, peligroso, peligroso, peligroooooso…!

— ¡¿Aaah?!

— ¡TÚ recibes, recibes, recibes, recibes… Su favor, y, aun así, rechazas Su amor! ¡Y TÜ me has llevado, llevado, llevado, llevadoooo! ¡Tan cerca del punto de la muerte, muerte, muerte, muerte, muerte, muerte, muerte, muerte, muerte!

La cabeza de Petelgeuse se tambaleó y tembló mientras despotricaba incoherentemente. Pero detrás de esa furia, el poder de las manos malvadas se extendió constantemente, consumiendo el carro y robando los cimientos de Subaru debajo de él. Si las manos malvadas se desataban sin ningún lugar a donde correr, Subaru no tenía ninguna posibilidad de victoria.

La inteligencia del loco había vuelto; él estaba persiguiendo a Subaru por intelecto, no por instinto. Con las cartas agrupadas contra él, Subaru se alejó, y al mismo tiempo, una única posibilidad le vino a la cabeza. Y entonces…

— La Bruja, Bruja, ¡Satella… SATELLLAAA! ¡Amor, amor, amooor! ¡Era amado! ¡¡Yo ERA amado!! ¡Satella, yo… Satella me amaba! ¡No lo olvidaré, ni por un instante! ¡¡Incluso si TÚ lo olvidas, yo no lo haré!!

Lágrimas se derramaron. Estas no eran lágrimas de sangre, sino lágrimas reales.

Verdaderamente, desde su primer encuentro, esta era la primera vez que Petelgeuse había gritado acerca del amor mientras estaba cuerdo.

Sea afecto o pasión, había arrastrado a Petelgeuse del borde de la locura de vuelta a la realidad. Los ojos estancados de Petelgeuse brillaban con la firmeza de voluntad mientras miraban directamente a Subaru.

— ¡Eres peligroso! ¡Algún día serás una amenaza para todo el Culto de la Bruja! ¡Antes de eso! ¡Antes que tu mano pueda alcanzar a Satella! ¡Aquí! ¡Ahora! ¡Por mí mano! ¡Por mí diligencia! Para evitar la Pereza, y pagar Su amor… ¡¡TÚ MORIRÁÁÁÁS!!

Petelgeuse gritó, y su cuerpo, incapaz de soportar la liberación del poder de las manos malvadas, se abrió de golpe y se rompió. Pero Petelgeuse ya no estaba decidido a tomar el cuerpo de Subaru, sino, en matar a Subaru, para que no pudiera amenazar al Culto de la Bruja, y así proteger a la Bruja que adoraba.

Estas eran las acciones de una bestia, pero realizadas con voluntad, con intelecto…

— Probablemente habría perdido si te hubieses quedado como un monstruo, sabes.

Cuando Petelgeuse vio lo que Subaru había sacado de su bolsillo y sostenía en su mano, sus ojos se abrieron.

Su reacción hizo que algo dentro del corazón de Subaru llorara. Pero contuvo ese sentimiento que momentáneamente se alzó, levantando su brazo en alto.

Balanceando su brazo, arrojó el pequeño libro negro, el Evangelio, a la punta del brazo de Petelgeuse.

— ¡Ahhh… Satella!

Aturdido, Petelgeuse dejó salir una voz suave y tranquila de su boca.

Era una voz inmersa en tranquilidad, llamando el nombre de alguien amado sin medida.

Deseando los cielos, Petelgeuse levantó su brazo izquierdo y único restante hacia el cielo. Obedeciendo su voluntad, las manos malvadas se estiraron hacia el Evangelio, los dedos negros estaban alcanzando el libro que bailaba en el aire, y en el siguiente momento, eso vino.

Él agarró el Evangelio justo cuando estaba envuelto por el viento, al borde de salir volando. Estaba afectado por el viento. Lo que significaba que estaba fuera de la bendición. En otras palabras…

— ¡¿…?!

Cuando Petelgeuse agarró el libro, su cuerpo se dobló hacia atrás pesadamente, bañado en los vientos feroces. Sus pies fueron arrastrados, separando el ya arrancado suelo del vagón; la mitad de su cuerpo fue lanzado lejos del carruaje dragón. Y, como resultado de estar fuera de la bendición de repelente de vientp, fue inmerso completamente en la turbulencia.

En algún momento, Subaru había caído en una situación similar mientras jugaba con los caballos de camino a la capital.

Sin la bendición de repelente de viento, estaba tomando todo el viento y sacudiendo el carruaje dragón que corría a toda velocidad sobre un suelo terrible. No había manera de que pudiera resistirse.

— ¡¡… Aaah, AAAAAAH!!

Subaru dejó salir un gran grito y pisó fuertemente en el instante en que el balance de Petelgeuse se tambaleó. Olvidó el dolor de su pierna herida y avanzó, saltando al aire. No tenía un poder tremendo para voltear el rumbo de la batalla, es por eso que tenía que hacer este movimiento cuando importaba más.

— …

Petelgeuse gritó algo mientras Subaru corría hacia él. Subaru no pudo escuchar nada. Tuvo cuidado con el viento, bajando su cabeza mientras cargaba, y saltó hacia un lado de Petelgeuse.

Las Manos Invisibles se dispararon. La velocidad del avance de las manos se había reducido; con la concentración de Subaru en su punto más alto, ellas bien podrían haber estado detenidas. Mientras ladeaba su cabeza y desviaba violentamente su cuerpo, un dedo raspó la mejilla de Subaru mientras se acercaba a su enemigo. El sentimiento de opresión de las poderosas manos malvadas era tal que Subaru casi cierra sus ojos sin querer.

— Wilhelm me enseñó dos cosas.

Las manos lo rozaron. El dolor corrió a través de la piel de su cuello, mejillas, orejas, los cuales se sentían como si hubieran sido tocados por un metal caliente. El estallido de calor detuvo sus pensamientos, mientras intentaba no dejar salir un grito de dolor que amenazaba con atravesar el interior de su garganta.

Esquivó. Respiró. Aún no había acabado.

— No tengo ni una pizca de talento con la espada…

El dolor era abrasador, pero él estaba relajado, tranquilo.

Estos elementos gemelos entraron dentro de la mente de Subaru mientras él miraba directamente a lo que estaba delante de él. Al otro lado de la mano que Subaru había esquivado estaba otra mano, dirigiéndose a su rostro.

— ¡¡… Ni el coraje para no cerrar mis ojos cuando estoy siendo golpeado!!

Gritó y agachó su cabeza. El cabello en la parte posterior de su cuello fue recortado mientras evadía por un pelo. Justo adelante, la cara de Petelgeuse se puso rígida del shock, y en el costado de esa cara, Subaru golpeó con su puño.

— ¡¡…!!

El golpe acertó a Petelgeuse en la mejilla, causando que se doblara hacia atrás exageradamente. Su cuerpo perdió su apoyo, y Petelgeuse fue expulsado del carruaje dragón. Y entonces…

— ¡¡Oooooo…!!

Petelgeuse se colgó de cabeza en el aire antes de ser arrastrado de vuelta al carruaje dragón. Una parte de su hábito se había enganchado al vagón, y su cuerpo, conectado al carruaje dragón, estaba siendo arrastrado por el suelo.

Sangre salpicada. Carne explotó. Mientras el daño se amontonaba, incluso las Manos Invisibles quedaron libres, ya que el ser conocido como Petelgeuse se deshizo. Incluso así, Petelgeuse levantó su cara decadente y miró a Subaru, su mirada invertida rebosaba de odio.

— No se ha a-ac-acabado… ¡¿no se ha… a-acabadooo?!

— Nah, esto es lo más lejos que llegarás.

Cuando Subaru le habló al Petelgeuse excesivamente tenaz, reveló el Evangelio que sostenía en su mano, el cuál Petelgeuse había soltado cuando Subaru lo golpeó, y lo último a lo que se aferraba el corazón del loco.

Subaru volteó este último, en la mitad blanca del tomo, presionando su dedo contra él.

Presionó su dedo con una herida, cubriéndolo de sangre. Con esto, puso su letra en el Evangelio.

— ¡Tu fin está justo aquí!

Escrito en rojo, Subaru escribió la palabra FIN en la página abierta y vacía.

Cuando Petelgeuse vio eso, su lengua tembló por el golpe. Las feroces emociones que se extendían, como una ola a través de sus ojos, eran tan complejas que Subaru ya no podía leer ninguna de ellas.

Y entonces, antes de que pudiera poner sus emociones en palabras, el fin llegó.

— ¡…!

El carruaje dragón rebotó en lo alto, y Petelgeuse, arrastrado por el vagón por la manga de su hábito, se soltó… entonces el hábito andrajoso fue atrapado por una rueda del carruaje dragón, girando a una gran velocidad.

Atrapado por el hábito enganchado, el cuerpo de Petelgeuse, despojado de extremidades y de sangre, fue jalado directamente hacia la rueda. El fin estaba a la vista. Combinado con el sonido de un hábito desgarrándose, carne y sangre explotando, en sus últimos momentos, Petelgeuse miró a su enemigo y gritó.

— ¡¡… Natsuki Subaruuuuuuuuu!!

Su grito hizo eco y se convirtió en su grito de muerte.

Petelgeuse gritó el nombre de Subaru mientras su cuerpo y voz eran tragados por la rueda; y así atrapados, fueron pulverizados, con pedazos de sangre, carne y huesos dispersándose mientras su vida era pisoteada.

Con la pérdida de su cuerpo, la esencia del espíritu malvado viviendo dentro fue atraída hasta que también se disipó.

— …

Una última y final Mano Invisible se estiró hacia la punta de la nariz de Subaru.

Justo a punto de agarrar la cabeza de Subaru, la mano se detuvo; desde la punta de sus dedos, se deshizo y desapareció. Este hecho reveló que Petelgeuse Romanée-Conti verdaderamente ya no existía.

— Esta vez, descansa en paz para siempre… Petelgeuse.

Se había acabado. Seguro de eso, Subaru se dejó caer sobre el vagón.

Instantáneamente, el dolor que había estado ignorando hasta ese punto volvió rápidamente, y Subaru gimió de dolor mientras rodaba en el vagón.

— Oww, esto es malo, esto es muy malo, voy a morir. ¡Oww, esto es malo, esto es malo…!

Las lágrimas brotaron, y el dolor agudo no cedía. Sus heridas sangrantes palpitaban, y sintió como si le hubieran clavado agujas dentro de su cuerpo. Solo el dolor físico de sus heridas le atormentaba el pecho.

No se compadeció de Petelgeuse. Loco, espíritu maligno, Arzobispo de los Siete Pecados Capitales: no tenía sentido simpatizar con Petelgeuse, alias Pereza. Se había descontrolado por su cuenta, y este fue el resultado.

Había gritado ilusiones de amor, imponiéndolas arbitrariamente sobre otros, y terminó aislado y solo.

Nadie necesitaba sentir lástima por un hombre como Petelgeuse, que se encontraba con su fin.

Nadie, excepto por Subaru, necesitaba ser atormentado por tales sentimientos.

— Nadie iba a entenderte nunca. Por supuesto que estás muerto. Te lo merecías. Nadie… nadie te perdonará… Es por eso que… siento pena por ti… eso, al menos, es lo que siento.

Nadie lo entendía… no era amado por la persona que amaba… un monstruo solitario.

Esta vez, Petelgeuse Romanée-Conti verdaderamente ya no existía.

Nada de él quedaba en el pecho de nadie, en el corazón de nadie.

… Nada, salvo el clavo llamado “lástima”, clavado en el pecho de Subaru.

Parte 6

— ¿Señor Natsuki, está bien? Está herido en gran medida.

— Demonios, no, no estoy bien. Solía llorar después que el efecto de la anestesia desapareciera luego de ir al dentista.

Subaru se movió del vagón medio destruido al asiento del conductor, murmurando eso mientras se untaba con ungüento en sus heridas. Vendajes, y bálsamos hechos en casa parecían ser necesidades para un viaje; se sirvió a sí mismo con lo que el carruaje dragón tenía.

Mientras Subaru, que había terminado de tratar sus heridas con ojos llorosos, entregó el bálsamo a Otto, señaló al vagón del carruaje y habló.

— Hablaré para que Roswaal pague también las reparaciones del carruaje dragón… ¿así que cuánto tiempo hemos perdido?

— Nada en absoluto. De cualquier forma, hemos ganado tiempo, gracias a que los dos dragones huyeran de verdad… ¿Algo realmente nos persiguió?

— Sí, un perezoso. ¿Nunca has escuchado de ellos? Son animales con manos largas que hacen ruidos extraños.

Cuando Subaru bromeó, contestando con un suspiro profundo, Otto abandonó la idea de seguir presionando. Subaru se encogió de hombros ante la vista; entonces miró al horizonte de la Carretera Liphas.

Lo que Subaru buscaba estaba más allá de ese horizonte, su silueta aún no estaba a la vista, pero…

— Te alcanzaré. Esta vez, te salvaré.

— ¿Crees que lo lograremos a tiempo?

— ¡Lo haremos!

Sonaba como si Otto no hubiera preguntado por preocupación, sino para evaluar de qué estaba hecha la resolución de Subaru. Por lo tanto, Subaru puso una sonrisa, mostrando sus dientes mientras respondía con una voz sincera.

— Además, tengo que finalmente llevarle a Rem unas buenas noticias. Un hombre tiene que estar a la altura de las expectativas.

— ¿Ese es el nombre de la mujer de la que te enamoraste?

— ¡Ese es el nombre de la chica que se enamoró de mí!

Subaru no lo dijo con ardor o rubor, pero simplemente como un hecho. Por un momento, Otto se sorprendió por la respuesta de Subaru, pero esa expresión se derrumbó de inmediato.

— ¡Ahh, entonces no podemos fallar en vernos bien, ¿no?!

Con un grito alegre, Otto tiró de las riendas, y ese sonido agudo hizo que los dragones terrestres incrementaran su velocidad.

Corrieron, y corrieron, y el carruaje dragón avanzó, casi como si volara, por la carretera.

Casi como si persiguiera algo precioso en el horizonte, ya que amenazaba con alejarse.

Todo lo que Subaru Natsuki podía hacer era poner su esperanza en el futuro.

Parte 7

La velocidad del carruaje dragón incrementó, y el sonido del viento y las rocas hacía un eco terrible dentro del vagón.

— ¡Wah…!

— Está bien. Sujétate fuerte. No hay razón para estar asustado.

Mientras los niños se acurrucaban en un grupo para soportar el movimiento, Emilia puso una sonrisa fuerte para ellos. Viendo su sonrisa, los niños ansiosos murmuraron—: Sí —y asintieron varias veces.

Qué niños tan fuertes, pensó Emilia con admiración. Cualquier niño tendría preocupaciones dentro de él, pero, aun así, estos apretaban sus dientes mientras continuaban luchando contra el miedo sin decir nada.

Era suficiente para hacer pensar a Emilia, no puedo comportarme de manera embarazosa delante de ellos.

Por derecho, un carruaje dragón estaba protegido por la bendición de repeler viento. Pero actualmente, la bendición del carruaje dragón no estaba funcionando.

Había varias condiciones que pueden causar que los efectos de las bendiciones dejen de funcionar, pero para la bendición de repeler viento, era muy simple: o las piernas del dragón terrestre se habían detenido o había salido fuera del área afectada por la bendición. En este caso era la primera.

Una vez detenido, tomaba un tiempo para que la bendición del carruaje dragón fuera restaurada. Y actualmente el tiempo era lo que faltaba.

— …

Mientras el vagón se movía ferozmente, Emilia se preparó, fuertemente agarrándolos con sus manos y cerrando sus ojos. Ella concentró sus oídos más allá de la parte trasera cubierta por una cortina del carruaje dragón, escuchando el feroz sonido de espadas en la distancia.

Habían pasado cerca de dos horas desde que habían dejado la aldea, evacuando debido a que se decía que un grupo criminal estaba acechando en los alrededores. A medio camino, se habían separado del grupo de Rem dirigiéndose al Santuario, y el grupo de Emilia se destinó a hacer un buen tiempo evacuando a la capital, pero la situación había cambiado rápidamente en un corto tiempo.

— … Lady Emilia, ¿puedo tener unos minutos de su tiempo?

De un lado del carruaje dragón, y tomando un corto descanso, Emilia escuchó la voz del viejo espadachín que los protegía hablándole.

El individuo presentándose como Wilhelm Trias era un sirviente de Crusch, e incluso Emilia podía notar que era un hombre con un control de la espada excepcional detrás de su amable comportamiento.

El espíritu de lucha que Emilia percibió de su voz apagada fue todo lo que hizo falta para que sus cejas se arquearan con preocupación.

— ¿Ha sucedido algo?

— Es una preocupación menor. En consecuencia, deseo llevar a varios hombres conmigo y eliminar esa preocupación. Pido que perdone mi rudeza al dejar su lado.

— … No hay problema. ¿Qué sucede?

— Solo es alejar a los perros salvajes, un asunto insignificante. Los alcanzaremos lo suficientemente pronto.

Cuando Wilhelm hizo esa declaración con una cortés reverencia, Emilia sintió que algo estaba mal. Inmediatamente después, se dio cuenta que había estado hablando en consideración a los niños a su alrededor.

Considerando los deberes de Wilhelm, ella podía suponer lo que no estaba intentando decir, y lo que estos “perros salvajes” significaban.

— ¿No soy necesaria?

— …

Ella sabía que la pregunta hecha era una manera descortés de responder a las palabras consideradas de Wilhelm. Wilhelm entrecerró sus ojos cuando, incluso así, Emilia no pudo evitar preguntar.

Lo he puesto de mal humor, pensó Emilia. Sin embargo, inesperadamente, los labios del viejo hombre formaron una sonrisa.

— Lady Emilia, por favor, continúe evacuando en el carruaje dragón. Por favor, cuide bien de los niños.

Las emociones contenidas en la sonrisa no eran ni decepción o desdeño. Él claramente se preocupaba por algo querido para él.

Para Emilia, perpleja e incapaz de entender el significado de lo que acababa de ver, Wilhelm se volteó tranquilamente.

— Con una bendición detenida, supongo que el carruaje dragón se tambaleará ferozmente. Asegúrese de no soltar a los niños.

— Sir Wilhelm, yo…

— El señor y el sirviente son verdaderamente iguales, tus ojos son iguales a los suyos.

Wilhelm se alejó de ese profundo murmullo, y se separó de la columna del carruaje dragón con otros guardias.

Emilia no sabía la verdadera intención detrás del murmullo. Pero no tuvo tiempo de seguir con el asunto. Inmediatamente, siguiendo las instrucciones de un caballero diferente, el convoy de los carruajes dragón reanudó su evacuación. Y con la bendición ya no funcional, el carruaje dragón se puso en marcha, sacudiendo a Emilia del lujo de sumergirse en sus pensamientos.

Y así, de vuelta en el carruaje moviéndose ferozmente…

Los niños se abrazaron con Emilia en el vagón del carruaje. Ella puso varias sábanas blancas sobre los niños, sostuvo sus manos temblorosas, y continuó prestando atención a la situación de afuera, lista para actuar inmediatamente sin importar lo que viniera. Y quien estaba explicando la situación de afuera a Emilia era…

Ese señor y los otros se están encontrando con alguien detrás de nosotros. La batalla está empezando.

Una voz, resonando en la cabeza de Emilia mientras transmitía la situación táctica afuera. De alguna forma, Puck sonaba muy relajado, flotando oculto mientras observaba como se desarrollaba la situación.

— ¿Sabes cuántos hay afuera?

El doble de lo que tenemos, pero… mm, todo está completamente bien. Ese viejo es increíblemente fuerte, así que no hay nada que tú o yo podamos hacer, Lia. Wow, acabó con otro…

Emilia mantuvo su espíritu de lucha y mantuvo la tensión fuera de su rostro, asintiendo ante la conversación telepática de Puck.

Como un espíritu, Puck tenía forma de saber que estaba pasando afuera sin ni siquiera materializarse. Emilia estaba usando una mínima cantidad de poder para escuchar sus palabras y seguía evaluando la situación.

No sería objeto de risa si me materializo sin ninguna razón y me quedara sin energía cuando realmente me necesitas. Además, si salgo ahora, terminaré como un juguete para los niños.

— Creo que eso es algo bueno. Tu lindura haría que olvidaran todas sus preocupaciones.

Hey, no digas cosas tan terroríficas, hija mía. De cualquier forma, así es como está afuera.

Incluso mientras intercambiaban bromas telepáticas alegres, Emilia estaba un poco agradecida de escuchar el reporte de Puck. Pero las comisuras de sus labios rosados se tensaron mientras lamentaba dolorosamente su propia impotencia.

Puck había garantizado la fuerza de Wilhelm con la espada, pero Emilia también tenía el poder para pelear. Wilhelm había rechazado la ayuda de Emilia por consideración a su posición. A pesar de que entendía eso, Emilia todavía no podía soportar solo ser protegida por otros.

Ella era incapaz de traer los resultados que su posición exigía. Su autoridad era un tigre de papel; ella era vista como un candidato principal desde dentro y fuera del reino, y nadie nunca dudaría que sus habilidades estaban a la altura de la tarea, incluso como ficción.

Y debido a eso, ella estaba encadenada a su posición, su autoridad estaba puesta sobre un yugo, la decisión de usar su poder le era negada.

¿Entonces para qué demonios estaba ella ahí?

— … Subaru.

Cuando, con una voz débil, sus labios dijeron el nombre del chico de cabello negro, Emilia sacudió su cabeza ante su propia debilidad.

Ella no tenía el derecho de decir ese nombre, casi como si estuviera pidiendo su ayuda. Si, en ese momento, ella estaba llamando su nombre, no era porque deseaba poder. Era porque…

— ¡Hey, todos, no se preocupen! ¡Sin importar qué suceda, su hermana mayor los protegerá!

Era porque deseaba coraje, para que esa Emilia pudiera hacer lo que haría Subaru en su lugar.

Cuando Emilia les dijo esas palabras, los niños acurrucados y abrazados levantaron sus caras. Sus palabras hicieron que los niños, hombro con hombro y lágrimas en sus ojos, se miraran las caras unos a los otros, y sus voces se escucharon todas a la vez.

— ¡E-Estamos bien!

— ¡No te preocupes por nada, Hermana mayor! (Nt: o Onee-chan, como prefieran)

— ¡L-lo prometimos, así que está bien! ¡No nos soltaremos, así que…!

Fue instantáneamente obvio que los niños se hacían los valientes mientras se aferraban a los brazos y piernas de Emilia. Se envolvieron alrededor de ambos brazos, ambas piernas, e incluso sus caderas y hombros; el cuerpo de Emilia se puso rígido por el calor al ser tocado por otros. Pero de ninguna manera fue una sensación desagradable.

Era solo eso, y al mismo tiempo, algo era extraño en sus palabras.

— Prometieron… ¿Con quién hicieron una promesa? ¿Hacer qué?

— ¡Él dijo que no soltáramos a Onee-chan!

— ¡Él dijo que harías cosas imprudentes si no está contigo, así que…!

— ¡Dijo que está preocupado si nadie te está protegiendo!

A medida que cada respuesta llegaba, Emilia se sorprendió por su propia reacción.

Emilia sintió que era extremadamente sobreprotector, e incluso que estaba siendo menospreciada… pero sintió una fuerte consideración saliendo de las palabras.

— …

Esa manera de hablar suena como…

Emilia sintió un latido en el pecho en el instante en que pensó en eso.

Una vez que lo notó, ya no pudo ignorar el latido en su pecho. Su afirmación se hizo más fuerte a un ritmo cada vez mayor, y los ojos de Emilia vacilaron con desconcierto mientras arañaban suavemente su corazón.

Dirigida por ese latido, Emilia abrió su boca para preguntar—: ¿Quién dijo… que estaba preocupado por mí?

— ¡Ah, no, eso es…!

La pregunta hizo que el color en la cara de Petra cambiara instantáneamente. Sus adorables mejillas se enrojecieron mientras gritaba, interrumpiendo con una voz desesperada, pero no lo logró a tiempo.

— ¡Subaru!

— ¡Subaru lo dijo!

— ¡Él estaba preocupado de que te sientas sola!

— Subaru dijo… Ah, es verdad, se supone que no debíamos decir eso…

Los niños se apresuraron a ser los primeros en decir su nombre, pero lo último dicho resultó en que una mano se acercara a la boca. Entonces, todos se dieron cuenta de que habían hablado mal—. Oops —dijo Petra en voz baja, inclinando su cabeza.

Pero mientras Emilia parpadeaba perpleja, ella ni siquiera se dio cuenta de las miradas en las caras de los niños.

— ¿Suba… ru…?

Había tenido la sospecha. Emilia podía sentirlo de las palabras de la boca de los niños.

Pero no puede ser, dijeron sus sentimientos de rechazo, y ellos habían ganado. Después de todo, Emilia lo había herido, hablándole con palabras terribles y dejándolo en la capital, lejos.

Ahí, donde el mayor deseo de Subaru era estirarse y ofrecerle su mano a Emilia, ella le había dado la espalda. Esa había sido una gran traición.

¿Por qué, cuando Emilia buscaba a alguien que la salvara, había salido el nombre de Subaru?

No podía ser. No era posible.

Emilia había vivido una vida de decepciones.

Ella había sido traicionada, repudiada, distanciada; para ella esto era natural, cosas esperadas.

Ella quería que confiaran en ella, será aceptada, buscada; pero para ella estas cosas eran imposibles.

Es por eso que, cuando Subaru se comportó amable con ella, ella lo había rechazado, y toda la amabilidad que él le ofrecía.

No era que ella no pudiera creer que él fuera considerado con ella. Que ella fuera digna de su compasión, esto Emilia no podía creer.

Si acumulaba expectativa tras expectativa, el golpe cuando todo se derrumbará sería insoportable. Por lo tanto, si algún día se distanciara de ella, sería mejor que ella se distanciara de él…

… Antes de que la torre entre ellos se elevara lo suficiente como para derrumbarse.

Y, aun así, ¿por qué…?

— ¿Subaru… vino a la aldea? ¿Él… volvió?

Con los niños manteniendo un silencio incómodo, Emilia sólo podía dejar un murmuro aturdido.

Incluso entonces, el carruaje dragón se movía furiosamente mientras la batalla entre los caballeros y los perseguidores continuaba. Emilia tenía el deber de proteger a los niños, y ese deber venía primero.

Aun así, el corazón de Emilia estaba tambaleándose más fuerte que el carruaje, moviéndose de aquí para allá.

Si Subaru había vuelto a la aldea, una gran cantidad de misterios empezaron a cobrar sentido.

Eso explicaba por qué Ram sabía tanto sobre la fuerza de expedición. Explicaba por qué los aldeanos habían sido tan cooperativos con la orden de evacuar. Explicaba por qué los miembros de la fuerza de expedición habían manejado tan fácilmente los asuntos de un dominio del que deberían haber sabido poco.

La simple presencia de una persona, Subaru Natsuki, respondía cuidadosamente a todos estos misterios juntos.

Si Subaru estaba con la fuerza de expedición, ella entendía por qué Ram no fue en contra de su palabra. Para los aldeanos, Subaru era el salvador de la aldea; era natural que no rechazarían su proposición.

Más que nada, evacuar a los aldeanos y a Emilia, enviándolos adelante mientras él se quedaba detrás con la fuerza de expedición para tratar con la amenaza, era algo muy de Subaru. Demasiado como él.

Estas acciones eran demasiado parecidas a las del Subaru Natsuki que Emilia conocía.

— ¿Por qué…?

Su murmullo estaba teñido de incomprensión y tristeza. Las emociones que brotaban de sus ojos violetas los hicieron temblar levemente.

Si todo esto fue el resultado de las acciones de Subaru, habían cambiado poco de antes, demasiado poco. Ella lo lastimó, lo alejó y, sin embargo, aun así, Subaru se había mantenido igual.

— Lo lastimé tanto, y le puse una cara triste… ¿Por qué Subaru volvió a…?

Ella no sabía por qué había tratado de salvarla.

Ella le había hecho esta pregunta después de que Subaru fuera herido profundamente, tanto en cuerpo y en corazón, en la conferencia de la selección real y en el campo de entrenamiento. En ese momento, Subaru no le había dado una respuesta. Y por eso Emilia aún no sabía.

A pesar de que ella se había rendido, rompiendo la relación entre ellos, llevándola a su final sin nunca saber…

— ¿Por qué…?

— ¡Eso es obvio…!

Emilia habló, con su voz quebrándose y al borde de las lágrimas; y fue la voz salvaje de Petra quien tenía la cara roja la que respondió.

La reacción, la cual la hizo sonar como si la chica supiera la respuesta a la pregunta que albergaba, hizo que Emilia la mirara, colgándose de sus palabras.

Pero antes que las dos pudieran abrir la boca para continuar, el carruaje fue asaltado por la sacudida más grande hasta ese punto.

— ¡¿…?!

El carruaje dragón se movió con una fuerza increíble, lanzando alrededor los cuerpos de Emilia y los niños dentro. Instantáneamente Emilia se sujetó del vagón, estirando sus brazos y envolviéndolos alrededor de los niños con la mayor distancia posible.

Sin embargo, el carruaje dragón continuó moviéndose, sin dejarlo un solo momento para calmarse; el movimiento era como si estuvieran volando o algo. Al mismo tiempo, una voz resonó dentro de la cabeza de Emilia.

Lia, alguien viene desde atrás con una velocidad increíble…

Impulsada por la advertencia de Puck, Emilia puso sus ojos sobre la parte trasera del carruaje dragón. Más allá de la cortina moviéndose con el viento, ella pudo ver la causa de los movimientos serpenteantes del carruaje dragón: Algo los estaba persiguiendo… y acercándose cada vez más.

— ¡Yo…!

Tengo que enfrentarme a esto, pensó Emilia, intentando moverse instantáneamente.

Pero cuando intentó levantarse, su cuerpo fue detenido por pesos ligeros, incapaz de moverse. Cuando bajó su mirada, ella los vio: a los niños agarrando sus brazos y ropas, sin dejarla ir por nada.

¡No te dejaremos ir!

¡No puedes ir!

¡Lo prometimos!

Emilia, agarrada firmemente por los niños, no podía escapar.

Ellos eran ataduras de los que podría haberse librado, pero Emilia no se movió. Cuando Emilia dudó, Petra la miró agudamente a la cara, gritando con una mirada en llorosa—: ¡¿Harás que Subaru llore esta vez?!

— ¡¿…?!

El grito de la niña envió un temblor feroz, tanto a través del carruaje serpenteante como a través del corazón de Emilia.

El carruaje dragón frenó de repente, y la fuerza centrífuga golpeó, enviando a Emilia, aún unida a los niños, volando al aire. Reflexivamente ella se dirigió hacia las sábanas, protegiendo seguramente a todos del impacto.

Tragada por el movimiento y las sábanas, Emilia, de alguna forma, logró sacudir la cabeza para tranquilizarse y se sentó.

— Eso de ahora, ¿qué e…?

— ¡Lia, está justo detrás nuestro!

Puck se materializó a un lado de su cabeza, señalando detrás del carruaje inclinándose.

Prestando atención a la voz y el movimiento de Puck, Emilia se levantó rápidamente, protegiendo a los niños detrás de ella. Al mismo tiempo, ella desató su energía mágica, y el aire frío bajó la temperatura dentro del carruaje con una fuerza increíble.

Justo como Puck había dicho, alguien había alcanzado el carruaje dragón. En el siguiente instante, alguien levantó la cortina del carruaje dragón.

Entonces, cuando vio quien estaba parado ahí, Emilia se quedó aturdida.

— ¿Por qué…?

Con respiraciones desiguales, sus hombros agitándose de arriba y abajo, un joven solitario se subió al carruaje dragón.

La vista hizo que los ojos de Emilia se sacudieran ferozmente en desconcierto.

Sus labios temblaron. Emilia olvidó las circunstancias, y con una frágil y diminuta voz, dijo su nombre.

— … Subaru.

Ella dijo su nombre.

Parte 8

Cuando Subaru lo recordaba, era una manera horrible de conocer a alguien.

No había pasado ni una hora desde que Subaru había sido invocado a otro mundo, a la deriva e incapaz de diferenciar la izquierda de la derecha.

En ese estado, había caminado a un callejón, y de acuerdo al guion, había sido rodeado y atacado por asaltadores. Su viaje a otro mundo estaba a punto de terminar en muerte dentro de las primeras horas.

Subaru recordaba cada pequeño detalle de aquel momento: sus palabras, su comportamiento, su grandeza.

Él nunca, nunca, nunca, nunca lo había olvidado.

Era debido a ella que Subaru Natsuki podía vivir en este mundo, parado en sus propios pies.

— ¡¡Señor Natsuki, eso es…!!

Habiendo desechado las desilusiones de Petelgeuse antes, el carruaje dragón había estado corriendo por la Carretera Liphas cuando Otto, viendo el horizonte desde el asiento del conductor, gritó a Subaru cuando logró ver su objetivo.

Cuando Subaru siguió su mirada, encontrando la silueta serpenteante en el borde del horizonte, él también gritó.

— ¡¡Ahí!! ¡¡Otto, da todo lo que tienes!!

— ¡¡He estado dando todo desde el comienzo!!

Con un poderoso movimiento de las riendas, los dos dragones terrestres aumentaron la velocidad.

El dragón completamente negro miró al frente, escurriendo todo de su espíritu mientras corría para cumplir el deseo de Subaru.

Después de que ella lo salvara en el primer encuentro, él aprendió sobre ella mientras se abría paso dentro de su vida.

Sabía que ella era terca, que era obstinada, que ponía un frente fuerte, y que era amable.

Sabía que no era digno de mirar el lado de su rostro. La verdadera vergüenza de ello sonaba estridentemente dentro de su pecho.

Sabía que su propia necedad incorregible había hecho que esos dulces sentimientos se desperdiciaran.

En ese entonces, él lo había prometido. Subaru ciertamente lo había prometido.

Yo… te salvaré.

Se había esforzado por cumplir esa promesa.

Las muertes se habían acumulado, había abierto un agujero en el Destino y, de alguna manera, superando todo ese dolor y sufrimiento, Subaru se había reunido con ella, reforzó sus lazos y se ganó su rostro sonriente una vez más.

Subaru nunca olvidaría el torrente de emociones que había golpeado su pecho en ese momento.

— ¡¡Wilhelm!!

— ¡¿Señor Subaru?!

Para el momento en que alcanzaron las siluetas en el horizonte, ya era un campo de batalla donde los caballeros y las figuras negras se enfrentaban.

Un número de cadáveres ya se encontraban en el suelo. Las galantes figuras montando alrededor respondieron a la voz de Subaru. Wilhelm parpadeó con fuerza al ver a Subaru, porque la velocidad del carruaje dragón sobre el que viajaba no cedía. El Demonio de la Espada agarró una espada ensangrentada, y la pregunta de qué estaba haciendo Subaru en ese lugar casi llega a sus labios, pero…

— ¡¿Dónde está Emilia?!

El siguiente grito de Subaru, y la emoción llenando sus ojos negros, hizo que Subaru dejara de lado la pregunta instantáneamente.

Entonces Wilhelm señaló con la punta de la espada delante del carruaje dragón galopante y habló.

— ¡Ahí! ¡Directamente enfrente! ¡¡Hacia el Gran Árbol!!

Levantando su rostro, Subaru puso su mirada en un horizonte incluso más distante. Se dio cuenta que ya había llegado a la mitad de la Carretera Liphas, llegando hasta el Gran Árbol Flugel, donde había librado la batalla decisiva contra la Ballena Blanca.

— …

Habiendo confirmado todo eso, el carruaje dragón aceleró por el campo de batalla, sin bajar nunca su velocidad.

No se detuvo. No necesita preguntar sobre su seguridad. Eso sería un insulto a la valiente lucha de Wilhelm y sus hombres, y lo que es más importante, eran palabras que Subaru debería haber dicho cuando se separaron.

Subaru había pedido a Wilhelm poner la seguridad de Emilia y los otros en sus hombros. Wilhelm estaba actuando de acuerdo a la confianza que Subaru había puesto en él. De acuerdo a ello, no había necesidad de que Subaru se detuviera, ni para que Wilhelm preguntara por qué corría hacia adelante.

Su intercambio de miradas se acabó en un instante, en el cual el carruaje dragón de Subaru y Otto dejó a Wilhelm detrás. Sin embargo, los Cultistas de la Bruja no iban a dejarlos simplemente ir. Varias figuras mantuvieron a los caballeros ocupados mientras otras patearon el suelo, persiguiendo al carruaje dragón, cuando…

Yo soy su oponente.

Atrapados por sorpresa desde atrás, un Cultista de la Bruja fue cortado a la mitad como una vara de bambú. Bañado en salpicaduras de sangre, el Demonio de la Espada blandió su preciada espada mientras le daba al carruaje dragón una sonrisa satisfecha mientras corría en la distancia.

— Es la oportunidad perfecta para devolver mi deuda de gratitud. Y, a pesar de que no dijo las palabras, me complace que el que haya preguntado lo comprenda, sin duda, estoy… honrado.

Con la atesorada espada entregada por su señora en su mano derecha, aceptó una espada de caballería lanzada por uno de sus hombres con la mano izquierda. El Demonio de la Espada posicionó las dos espadas cruzadas mientras su mirada atravesaba a los Cultistas de la Bruja.

— Como si fuera a dejar a alguien detener a un hombre que quiere encontrarse con su mujer. Tanto ustedes como yo apestamos tanto a sangre para estar presentes en su reunión. Ustedes se quedarán aquí… como cadáveres.

La pronunciación de sus sentencias de muerte hizo que los Cultistas de la Bruja, supuestamente despojados de emoción, temblaran por todas partes.

En medio de toda esa tensión, el Demonio de la Espada se dobló hacia adelante, corriendo rectamente con una sonrisa puesta en sus labios.

La expresión era compleja, tanto la de un demonio feliz bañado en sangre y la sonrisa tensa de un hombre viejo recordando los pecados de su juventud.

— ¡Señor Natsuki, los veo! ¡Los carruajes dragón de evacuación están por ahí!

Con los carruajes dragones detrás de ellos, Otto, en el asiento del conductor mientras el carruaje dragón aumentaba su velocidad, levantó su voz. Mientras señalaba hacia adelante, Subaru, sentado justo a su lado, logró ver al convoy de carruajes dragones moviéndose en la distancia. El palpitar de su pecho se hizo más fuerte mientras Subaru apretaba su puño, con sus emociones agitándose.

Mientras cerraban la distancia poco a poco, el convoy del carruaje dragón fue arrojado a la confusión cuando sintieron al carruaje de Subaru acercándose. La columna de carruajes dragones comenzó a serpentear, y Subaru levantó su voz fuertemente.

— ¡Deténganse! ¡Soy yo! ¡No un enemigo! ¡Deténganse, por favor…!

— ¡¿…?! ¡¿Señor Natsuki?!

— ¡Por favor, deténganse! ¡Es una emergencia! ¡Necesito revisar dentro de los carruajes!

El caballero en el asiento del conductor del carruaje principal se dio cuenta que era Subaru el que se puso a su lado y les gritaba; se apresuró a detener su carruaje. A su orden, el dragón terrestre relinchó, y uno por uno, los carruajes dragón detrás de él redujeron su velocidad con tanta fuerza, que casi ruedan de lado.

Y entonces…

— ¡Ia, sal! ¡Otto, suelta a Patlash del carruaje dragón, por favor!

El tiempo era valioso. Subaru ni siquiera esperó que el carruaje dragón se detuviera antes de saltar. Detuvo su caída rodando de manera patética, que fue lo más alejado de un aterrizaje elegante. Instantáneamente se puso de pie, con el cuasi-espíritu rojo flotando en frente de sus ojos.

— Ia, ¿puedes decir cuál es el carruaje dragón con el explosivo?

El cuasi-espíritu no respondió. Pero afirmó su existencia con un incremento de calor, corriendo delante de Subaru hacia la columna de carruajes dragones, y voló en círculos encima de un carruaje con dosel.

Por la reacción de Ia, Subaru corrió hacia el carruaje dragón sin la menor duda en su mente, entrecerrando los ojos mientras entraba en el interior mal iluminado, y…

— … Subaru.

Cuando se dio cuenta que una voz, clara como una campana, había llamado su nombre, Subaru fue golpeado con una ola de ansiedad que amenazaba con romperlo en ese mismo instante.

Dentro del vagón, había una hermosa chica de cabello plateado y ojos violeta, mirando aturdida a Subaru.

Era la vista de la chica que había perseguido una y otra vez, saltado una y otra vez, esforzado y roto una y otra vez en el proceso, e incluso así, él nunca había logrado rendirse.

Estaba rebosando de emoción. Impulsos irresistibles brotaban dentro de él.

Sin embargo, Subaru apretó sus dientes, cortando instantáneamente su indecisión.

— ¡Ia! ¡¿Dónde está?!

Detrás de Subaru, el cuasi-espíritu emergió dentro del carro, volando por dentro como una ilusión. Dispersando su maná como pequeñas motas de fuego, el cuasi-espíritu rojo iluminó fuertemente uno de los rincones del carro.

— ¡Puck! ¡¿Puedes permitirme quitar sólo esta parte sin encender lo que está detrás?!

— Una reunión inesperada, y ya estás haciendo deman… Mnggh, ¿así que es así?

Puck, con los ojos muy abiertos ante la presuntuosa llamada de Subaru, se dio cuenta de que algo andaba mal debajo del suelo del vagón. El gatito entrecerró los ojos en el área indicada por el cuasi-espíritu, agitando la cola mientras hacía uso de su poder. Recogiendo su maná, congeló las tablas del suelo, con lo cual Subaru los pisoteó violentamente, destrozándolos. Luego metió un brazo en el agujero así creado; cuando sintió que las yemas de sus dedos se envolvían alrededor, lo sacó.

— ¡¡… Lo encontré!!

Con un grito, lo que emergió por debajo del suelo era un saco hecho de un material inusual con símbolos complejos escritos en él. Parecía estar hecho de la piel de alguna criatura, pero la repulsión que desprendía instantáneamente lo hizo sentirse enfermo.

— Un saco de piel de bestia demoníaca…

Cuando Puck puso en palabras la causa de su disgusto, Subaru abrió el saco. El interior estaba repleto de brillantes cristales mágicos, corroborando el testimonio de Otto.

Pero, en ese mismo momento, los cristales mágicos empezaron a calentarse, como si acabaran de comenzar una secuencia de cuenta regresiva.

— ¡Qué momento…! ¡Puck, ¿puedes detener esto?!

— No creo poder. Aunque puedo contener la explosión.

Puck miró a Emilia mientras sacudía su cabeza, aparentemente ofreciendo algo de su carta de triunfo final. El gesto hizo que Subaru se diera cuenta que eso probablemente significaba que Puck manifestaría su verdadera forma, superando el problema con fuerza bruta.

Era una medida cruel, pero ciertamente era posible para Puck minimizar el daño. Era posible, pero…

— ¡No, no puedes!

Subaru rechazó ese plan.

Ciertamente, ese método mantendría a todos a salvo. Pero vendría con el costo de revelar la forma de Puck como una Gran Espíritu, y el asombro ante la enorme magnitud de ese poder haría inevitable la ruptura de la relación de Emilia con los aldeanos. Subaru no podía abstenerse de temblar mientras protestaba.

Después de todo, justo ahora, Emilia y los aldeanos estaban finalmente en el mismo escenario, acercándose poco a poco.

No fue como en la conferencia de selección real. Mostrar su poder como si lo hubiera hecho sólo sería un obstáculo para su relación con los aldeanos. Es por eso que podía confiar en Puck de esa manera, sólo si realmente fuera la única forma, el último recurso final.

— Piensa. ¡Piensa, piensa, piensa…!

Si los cristales mágicos que había recuperado estuvieran a la altura de su facturación, convertirían toda la pradera en un mar de llamas cuando explotaran. Prácticamente no quedaba tiempo hasta que explotaran. Sería difícil tirarlos a algún lugar lejos. Pero si confiaba en Puck, dejaría una sombra oscura sobre las perspectivas de Emilia en la selección real. Escurrió toda su astucia para pensar en algo antes de tener que rehacer las cosas a costa de su vida. Esta vez, tenía que haber algo que pudiera hacer por Emilia.

— … Eso… es.

Dejó salir un murmuro. Exactamente una manera le había llegado a la mente.

Era una conclusión ridícula y para reírse. No estaba seguro si podría lograrlo. Sin embargo, con las limitaciones actuales, era la única posibilidad en la que podía pensar que tenía perspectivas milagrosas de victoria.

El instante en que lo pensó, el cuerpo de Subaru prácticamente saltó en movimiento.

Con dificultad recogió el pesado saco, sus brazos y pecho quemaban por las piedras mágicas incandescentes. Subaru ignoró el dolor y saltó fuera del carruaje dragón. Y detrás de él…

— ¡Espera…!

Con voz temblorosa, Emilia llamó a Subaru para que se detuviera.

Sus piernas, las cuales no tenían tiempo para detenerse, se detuvieron. Su cuerpo, el cual no tenía tiempo para voltearse, lo hizo. Miró directamente a los ojos que no podía ver. No tenían tiempo para intercambiar palabras, y, aun así, intercambiaron palabras.

— ¡Subaru, ¿por qué…?!

Este por qué incluía los varios por qué aparte de ese momento.

Estaba el porqué de ese instante, cuando había subido al carruaje dragón; estaba el porqué hacia la creación de esta situación; y de mucho, mucho antes…

Ella probablemente estaba repitiendo la pregunta que había hecho en esa habitación, en el palacio real también.

En ese momento, Subaru había sido incapaz de darle a Emilia una respuesta a su pregunta.

En ese momento, numerosas emociones habían surgido dentro de él que aún tenía que resolver. Tomadas individualmente y separadamente, no era que estuvieran equivocadas… pero no estaban en lo correcto tampoco.

Era el lugar donde sólo se le había dado una oportunidad de comunicarse con ella, y la había dejado escapar entre sus dedos.

Ese lugar era la única oportunidad que había conseguido, y había perdido incluso eso, pateándolo todo por el camino.

Se había reunido con Emilia, ganando la oportunidad de hablar con ella, y tenía una montaña de pensamientos y sentimientos que quería compartir. Sin importar cuanto lo intentara, nunca sería suficiente para cubrirlo todo.

Varias, varias palabras flotaban en sus pensamientos, llenando su garganta, pero ahí es donde desaparecían.

Contenido dentro de él había un torrente de emociones e ideas, pero, en ese momento, su cuerpo completo y alma buscaban una sola cosa.

¿De qué hablar? ¿Qué decirle?

¿Qué palabras escoger? ¿Cómo hablar con ella?

— ¿Por qué…?

Ella le preguntó una vez más.

Respiró brevemente. Y entonces, con una sola frase, Subaru le dijo.

Le dijo la sola y única cosa que le daba sentido a su vida, incluso cuando estaba cubierto por todas esas heridas.

— … Te amo, Emilia.

Parte 9

De una ida, pasaron a través de la cortina del carruaje dragón, prácticamente rompiéndola mientras saltaban fuera.

En el instante en que la luz brillante del sol quemó los ojos de Subaru, una figura enorme y negra se paró delante de él, bloqueando los rayos del sol. Era Patlash. La dragona favorita de Subaru había predicho todo antes de que incluso él la hubiera llamado, ofreciéndole su lomo.

Subaru saltó encima, poniendo los sacos de cuero emitiendo altas temperaturas entre su propio estómago y el asiento de Patlash. Procedió a tomar las riendas, y el dragón terrestre galopó de camino en la dirección del sol.

Detrás de él, Otto estaba sorprendido por las acciones de Subaru; el caballero en el asiento del conductor estaba sorprendido también. Los niños saltando por detrás de la cortina levantaron sus voces, y también Emilia.

Subaru los escuchó diciendo su nombre. Pero no miró atrás, no había tiempo.

Cada sentimiento que quería transmitir, cada palabra que quería decir, todo había sido resumido en una sola frase. No había nada más que hacer ahí para Subaru. En ese momento, solo había una cosa que necesitaba seguir haciendo.

— …

Patlash se volvió el viento, instantáneamente dejando el paisaje detrás de ellos.

El efecto de la bendición de repeler viento había expirado, así que el temblor y el movimiento asaltó a Subaru sin piedad. Pero los ágiles movimientos del dragón terrestre protegieron a su maestro, y Subaru, confiando en su dragona favorita de igual manera, le dejó todo a ella.

Podía sentir a través de la bolsa de cuero que los cristales mágicos estaban volviéndose blancos del calor. Silenciosamente, el calor se incrementaba con cada instante que pasaba. Estaban al borde de explotar. El estómago de Subaru, y la espalda de Patlash, sintieron esto mientras corrían desesperadamente hacia adelante.

Mientras su vista se oscurecía por el dolor, vio su destino entrando en el borde de su campo de visión.

Era el legendario Gran Árbol, separado de su base y descansando de lado. Echado al lado de ese legendario árbol, estaba el cuerpo sin cabeza de una bestia demoníaca que había crecido con el transcurso de un largo, largo tiempo.

La fuerza de expedición probablemente había tenido sus manos llenos de solo arrancando la cabeza de la enorme bestia demoníaca. Debido a que congelaron el enorme cuerpo caído para contener la aparición de la podredumbre, había un escalofrío en el aire a su alrededor.

Patlash corrió hacia la carcasa congelada mientras Subaru ponía sus ojos en el centro de la Ballena Blanca. Ahí descansaba la herida fatal de espada infligida por el Demonio de la Espada.

— ¡…!

Acercándose a un lado del cadáver, Subaru bajó de un salto de Patlash.

Luego, sin dudar, levantó en alto el saco de cuero poderosamente caliente y lo metió dentro de la herida de la bestia demoníaca. La herida del cadáver gigante era tan grande que, incluso en un estado congelado, había suficiente espacio para meter el saco de cuero dentro.

— …

Habiéndose desecho del saco de cuero, instantáneamente se fue. Subaru saltó encima de Patlash y agarró las riendas para alejarse inmediatamente, entonces los dos corrieron alrededor del cadáver, deslizándose bajo la sombra del Gran Árbol caído.

Subaru estaba prácticamente colgando de la silla mientras Patlash corría por encima del paso. Para cuando el dragón terrestre había dado un segundo, o tal vez un tercer paso, los cristales mágicos llegaron al punto de ignición, y la luz empezó a surgir de ellos.

Todo lo que Subaru podía sentir era el temblor y el viento de su alocada carrera. Con su cuerpo temblando por todas partes, perdió el sentido de dónde estaba arriba, pero sabía por el impacto que había escapado a dónde intentaba. Subaru fervientemente se colgó del tronco del árbol mientras Patlash acurrucó su cuerpo, cubriendo a Subaru con él.

E inmediatamente después de eso…

— ¡¡…!!

Hubo una onda de choque feroz y una ráfaga de viento, junto con el sonido de la explosión, el cual resonó por la carretera tan ferozmente que Subaru pensó que sus tímpanos explotarían. Un torrente de calor pasó a través de los restos de la Ballena Blanca y el Gran Árbol, chamuscando la carne de Subaru y Patlash.

La luz de la explosión pasó a través de sus párpados cerrados, abrasando sus globos oculares. Pero Subaru se aferró firmemente, apretando sus dientes mientras soportaba el dolor.

La onda de choque agitó sus órganos internos, y se sintió como si incluso las poderosas raíces del Gran Árbol serían arrancadas del suelo. Sin embargo, la ola de destrucción finalmente empezó a disminuir.

— ¿…?

Subaru, dándose cuenta que en algún punto había parado de sentir todo, levantó su cabeza.

Intentó levantar su voz, pero sus oídos estaban pitando tanto que no podía escuchar nada. Cuando abrió sus ojos, no pudo ver nada a través de la nube de explosión elevándose.

Estiró su mano y sintió la piel del dragón terrestre a su lado. No podía sentir su calor, pero su palma sentía los movimientos de una criatura viva. Estaba viva. Sus hombros se relajaron de alivio.

— ¡¿…?!

En el momento siguiente, sintió algo húmedo tocar la superficie de su cara.

Cuando se repitió una y otra vez, se preguntó si era la lengua de Patlash lamiendo su cara. Hizo una sonrisa tensa ante la muestra de afecto parecida a la de un perro. Por cierto, su lengua era tan gruesa, que sintió como si su cara estuviera siendo lijada.

Sin embargo, no levantó un dedo para detenerla, ni levantó su voz.

Era lógico que estaba cansado. Estaba completamente sin resistencia, sin ser capaz de dar un paso.

Se preguntó si sería un pecado si le daba a su cuerpo un pequeño descanso.

— ¡…!

Cuando sintió la leve agitación del aire contra su piel, Subaru, de alguna manera, logró mover su cabeza.

No podía ver nada. No podía escuchar nada. Pero, por alguna razón, se sentía bien.

No podía escuchar nada. En ese instante…

— ¡… Subaru!

Ahh, vaya. Al parecer, puedo escuchar algo.

El suspiro de alivio fue lo último que Subaru hizo antes de que su mente cayera en un profundo, profundo sueño.

Parte 10

Cuando Subaru despertó, su mente había entrado al mundo de la oscuridad una vez más.

Habiendo perdido su cuerpo, Subaru Natsuki continuó flotando sobre ese vasto y vacío espacio como nada más que una conciencia.

Como siempre, el mundo no tenía ni un suelo ni un cielo discernible.

Nada más que oscuridad se extendía ante él en un sueño efímero, uno que olvidaría una vez que despertara.

… Te amo.

Pero ese vacío y hueco mundo de nada, había un “alguien” encantador que no podía encontrar en ningún otro lugar.

Siempre le daba a Subaru un pulso suave y adormecedor, como si estuviera lleno de alegría por un doloroso abrazo.

… Te amo.

La oscuridad se abrió, la sombra se formó, y el “alguien” cautivador apareció, acercándose a Subaru mientras susurraba su amor.

Él no podía ver la expresión en su cara. Sin embargo, ese “alguien” estaba probablemente diciéndole palabras de amor con una cara llena de angustia.

Quería ser tocado. Quería ser anhelado. Reflexivamente, el corazón de Subaru estaba atraído.

Quería responder a su amor, repagarlo. Nunca sería capaz de repagar el amor que se había dado con nada menos que su propio amor.

Y, aun así…

— … Subaru.

Lo escuchó. Una encantadora voz de otra persona además de “alguien” lo estaba llamando.

Sus pensamientos lo entendieron. Una encantadora voz que no era de “alguien” llenando el sueño con una sombra negra estaba llamándolo al mundo de la luz blanca.

Cuando entendió esto, una luz blanca, algo que debería existir en el mundo de las sombras, nació.

… Te amo.

— … Subaru.

Simultáneamente, las voces le dijeron eso. Él quería responder al amor de la sombra. Absolutamente tenía que responder al amor de la luz.

Se dio cuenta que su mente estaba siendo alejada de la voz de “alguien” hacia ella, cuya voz lo alcanzó desde la tierra de la luz.

La voz de “alguien” sintió pena por el estado del corazón de Subaru, porque la estaban dejando atrás.

Dos brazos hechos de sombra se estiraron, pero no alcanzaron su cuerpo incompleto. Mientras Subaru se alejaba más, escuchó la voz temblar, tristemente llamándolo como si lo anhelara una y otra vez.

… Te amo. Te amo, te amo, te amo, te amo.

— … Subaru, por favor.

Los susurros de amor se repitieron una y otra vez, mientras que el llamado de su nombre contenía una sola plegaria.

Recuerda quién eres.

Recuerda lo que tienes que hacer.

Recuerda las palabras que debes decir, en el mundo donde perteneces.

No podía quedarse aquí.

Así que…

— La próxima vez, vendré a verte.

Con labios inexistentes, seguramente incapaces de expresar sus sentimientos, dijo su adiós a el “alguien” desapareciendo en la distancia.

Esas eran las palabras de despedida, un juramento de que se encontrarían de nuevo. Ese “alguien” dejó salir un pequeño jadeo.

Entonces la mente de Subaru fue envuelta por la luz que borró el mundo de oscuridad mientras se derretía lentamente.

Estaré esperando.

Ese eco fue lo único que quedó cuando Subaru Natsuki fue arrancado del sueño efímero…

Parte 11

Su mente flotaba a través del mar llamado sueño, saliendo a la superficie llamada abrir sus ojos.

Las lágrimas de sus ojos despiertos los picaron como veneno. Su visión borrosa vio un delgado y oscilante violeta.

Su impresionante belleza estaba tan cerca que prácticamente respiraban el mismo aire, verdaderamente lo suficientemente cerca para que el aire caliente de sus labios llegara a él, poniéndolo lo suficientemente nervioso como para morir en el acto.

— ¡¿Tu cara no está un poquito cerca?!

— ¡Wah! ¡Ah, Subaru! ¡Estás despierto! Me alegro, realmente.

El violeta tan cercano resultó ser los ojos de Emilia; la realización de que su cara había estado lo suficientemente cerca para respirar sobre él despertó su mente. Cuando Subaru entró en pánico, Emilia lo miró, poniendo una mano en su pecho con una mirada de puro alivio… el ángulo era extraño.

— Emilia-tan estaba super cerca mientras dormía. Así que este sentimiento celestial detrás de mi cabeza es…

— No necesitas decirlo en voz alta. Es una almohada de regazo. No es malo para… ¿un buen sueño?

— ¿Cómo podría quejarme? No hay almohada más lujosa que esta. Es una buena recompensa por trabajar tan duro.

Subaru le mostró una sonrisa provocadora y dejó que su cabeza descansara sobre ella sin ninguna queja. Mientras lo hacía, puso en sus labios una pequeña sonrisa, mirando silenciosamente por encima de la cara sonriente de Subaru.

El ambiente había cambiado. Había cambiado de cada uno asegurándose que el otro estuviera a salvo… a intercambiar los sentimientos más allá de eso.

— Err, ¿puedo preguntarte unas cuantas cosas? Por ejemplo… Cierto, ¿Patlash está bien? Recuerdo sentir como si hubiera lamido mi cara antes de desmayarme…

— Cielos, hay muchas cosas que yo quiero preguntar también… El dragón terrestre estuvo lamiéndote por un rato después que te desmayaras, Subaru. Ella realmente, realmente hizo un escándalo cuando la gente intentó alejarte, y si Otto no hubiera hablado con ella, puede que nunca haya dejado tu lado.

— Whoa, Patlash, ¿qué tan lejos vas a llegar con esto del dragón leal? Me estoy enamorando.

Se habían conocido el uno al otro por solo dos días, pero el número de experiencias que habían soportado juntos ya era incomparable. Si Crusch le iba a dar una recompensa por ayudar a acabar con la Ballena Blanca, ya no podía concebir una además de Patlash.

— Estaba muy quemada, pero su vida no parece estar en peligro. Llevé a cabo el tratamiento inicial, pero Sir Wilhelm está haciendo que Ferris la examine ahora, así que…

— ¿Eh? ¿Ferris también llegó?

Subaru estaba tanto sorprendido como aliviado de escuchar el nombre de Ferris de los labios de Emilia. Que el mejor sanador del reino se uniera a ellos eran buenas noticias. Y el hecho de que él estuviera aquí significaba que…

— ¿Eso significa que he estado durmiendo por un buen rato?

— ¿Dos o tres horas, tal vez? No te preocupes, gracias a los espejos de conversación, Ferris y ellos fueron capaces de unirse, así que todas las personas heridas están bien.

Emilia sonrió amablemente. Uno de los espejos de conversación, originalmente propiedad del Culto de la Bruja, descansaba en su mano. Era el que Subaru había guardado para comunicarse con la fuerza de expedición que quedaba en la aldea. Lo había usado para conversar con Ferris y los demás, lo que explicaba la suave reunión.

— Así que todos se han reunido aquí, ¿huh?

— Ferris aún está tratando a las personas… Julius también. Me sorprendí. Quiero decir, nunca me hubiera imaginado a ti y a Julius juntos, Subaru.

— Tuve una razón para eso, más azul que las montañas y más alto que el mar. Explicar las circunstancias de ese tema desde el inicio sería muy largo y desordenado, sabes…

La relación con Julius que había sorprendido a Emilia era difícil de explicar con palabras. O mejor, en ese momento, incluso Subaru no sabía cómo describirla.

Si tuviera que poner sus complejas emociones en unas pocas y cortas palabras que representaban su valoración del hombre…

— Odiaré a ese tipo por siempre.

— ¿Por qué dices eso tan repentinamente?

— Estaba haciendo mi mejor esfuerzo para expresar los sentimientos que tengo por él en palabras exactas… Así que, ¿dónde están todos ahora mismo?

No queriendo seguir hablando de eso, cambió de tema—. Veamos —dijo Emilia, haciendo una pequeña sonrisa forzada ante el comportamiento de Subaru mientras hablaba—. Ferris les dijo a todos que tomaran un descanso hasta que terminara de sanar a las personas, pero ya debería estar terminando. Una vez que eso acabe, nos dirigiremos a la capital de nuevo. Hay un montón de cosas de las que tengo que hablar con Crusch, después de todo. Es todo gracias a tu trabajo duro, Subaru.

— Sí, fue totalmente duro. En serio, se sintió como un juego como el equipo visitante. Lo superé con engaños, fanfarronerías, y suponiendo bien sobre unas pequeñas cosas. ¡Solo con pensarlo me duele el estómago!

— Sí. En serio… gracias.

La sincera gratitud de Emilia hizo que Subaru, intentando esconder su rubor, no sea capaz de seguir escondiéndolo.

Pero crédito es crédito. No había punto en seguir escondiéndolo.

— Es verdad… Finalmente, he vuelto, ¿no?

Cuando miró a su alrededor, Subaru vio que él y Emilia estaban completamente solos dentro del carruaje dragón con dosel.

El área circundante no mostraba signos de personas; solo el sonido del viento rompió el silencio. Era como si fueran las únicas dos personas en todo el mundo, era como en aquel entonces.

Herido por todas partes, con la mente nublada, había despertado para encontrarlos a los dos solos.

— Siento que he estado viendo un largo sueño…

De hecho, los eventos desde su salida hasta ese momento, el bucle final, parecían irreales, casi como si hubiera estado soñando.

Eso era cuan extrema y prolongada la situación había sido. No había sido nada más que una verdadera pesadi…

— Un mal sueño… No, eso no.

— ¿Fue un buen sueño?

Emilia inclinó la cabeza un poco, y su pregunta animó a Subaru a continuar.

La pregunta hizo que Subaru cerrara sus ojos, recordando el tiempo que casi había declarado como una pesadilla.

Recordó las varias situaciones desesperadas que lo habían visitado, los lugares que quiso sacar muchas veces de su cabeza.

Su hilo de actos tontos. Su comportamiento egoísta. Su insoportable arrogancia. Cómo había cruelmente traicionado las expectativas. Como su espíritu había sido golpeado y roto por la pérdida y la desesperación. Cómo una vez fue llevado a la locura, lo suficiente para que cuando volvió a la claridad, deseó lanzar todo al viento, y cómo, al final de eso, alguien lo salvó.

No podía pretender que no había sucedido. Si no fuera por todas esas cosas, el Subaru de ese momento no existiría.

Por lo tanto, incluso si esos días habían sido como una pesadilla, infligiendo nada más que dificultades sobre él…

— … Fue uno bueno, realmente.

Ese largo, largo tiempo de pesadilla ya no existía en ningún lado, excepto dentro de Subaru.

Podía tratarlo como el pasado. Pero no podía permitirse tratarlo como un sueño.

Los trágicos resultados creados por sus propias acciones, y los horribles resultados que habían reunido, eran todos suyos.

Subaru era prisionero del poder sobrenatural del Retorno por Muerte. Tenía que usar este poder para abrir un nuevo futuro. Así que esta cruz era suya.

— … ¿Cuánto has escuchado?

— Casi nada. Julius dijo que debería escucharlo de ti.

— Ese entrometido bastardo de mierda.

¿Esta era su idea de ser considerado? Dentro de su cerebro, Subaru escupió injuria hacia el apuesto joven.

Luego Subaru suavemente se levantó del regazo de Emilia, encontrando su mirada con la suya…

… Como para continuar sus palabras donde las había dejado en ese entonces.

— Ese día, me preguntaste por qué. ¿Por qué vine a salvarte? ¿Por qué me esforzaba tanto por ti con esto y lo otro? Por qué, preguntaste.

— Sí, pregunté eso. Y también, por qué decías que te había salvado… Nunca hice algo como eso. No lo he hecho para nada. Solo has sido tú salvándome a mí… No te he dado nada. Y debido a eso, terminas herido por mi bien…

— Nah, en ese entonces, yo estaba más que equivocado…

Una parte de él no podía descartarse a sí mismo como simplemente más que equivocado.

No era que estuviera equivocado. En ese momento, pensando en sí mismo solo en términos de tontería y fragilidad, el ser humano llamado Subaru Natsuki había creído sinceramente esas palabras.

Había estado empujando sus engreídas emociones en ella, y quería que ella solo las aceptara.

Subaru sabía de un hombre que había afirmado en voz alta tal amor egoísta en sus últimos momentos, ya que fue el propio Subaru quien lo había visto mientras conducía al hombre a su desaparición.

Hablando apropiadamente, la vista del Demonio de la Espada ofreciendo prueba de su amor había sido quemada en fuego en sus ojos.

— En ese momento, solo estaba pensando sobre mí. Acepto eso. Decía que era por tu bien, pero solo estaba borracho con la idea de “estoy haciendo esto por ti.” Puse en mi propia cabeza que, si actuaba solo con eso en mente, me aceptarías.

— Subaru…

— Lo siento. Te estaba utilizando, y ahogándome en mi propia felicidad. Todo lo que dijiste en ese entonces era verdad. Estaba equivocado… pero no estaba equivocado en todo.

Reconoció que había usado a Emilia para su propio beneficio. Pero había una cosa que no admitiría.

— Quiero ayudarte. Quiero estar ahí para ti. Eso es en serio, eso es verdad, no una mentira.

— … Sí, lo sé.

Emilia asintió ante las palabras de Subaru. Luego sus ojos violetas vacilaron mucho, y parpadeando una vez, miró directamente a Subaru.

Y entonces…

— … Subaru, ¿por qué me ayudas?

Esas eran las palabras que había dicho antes. Era una pregunta que había hecho hace varias horas.

Entonces, como antes, las palabras fueron hechas en busca de una respuesta. Subaru solo tenía una sola que dar.

— Quiero estar ahí para ti, porque te amo, Emilia.

Subaru miró a Emilia directamente a los ojos y declaró eso claramente.

Al final, el resumen de la base de las acciones de Subaru era excesivamente simple.

Querer estar ahí para ella, pararse a su lado, darle su ayuda, ver su sonrisa, caminar a su lado, vivir con ella de ahora en adelante.

Hasta la última parte era porque amaba a Emilia con todo su cuerpo y alma, desde la coronilla hasta las puntas de las uñas de los pies.

Por eso, incluso a riesgo de muerte, y de hecho numerosas muertes, sin importar cuán herido u odiado o angustiado pudiera estar, incluso si tuviera que arrastrarse para hacerlo, volvería.

¿Cuántas oportunidades había perdido, solo con una respuesta tardía?

Estaba verdaderamente sorprendido del alcance de su propia estupidez.

— …

Escuchando la respuesta de Subaru, Emilia optó por cerrar sus labios y quedarse en silencio.

Pero ese silencio no duró mucho. Su compostura abruptamente se desmoronó; ella mordió sus labios cerrados, y sus abiertos ojos violetas empezaron a humedecerse.

Era la mirada de una chica que está a punto de empezar a llorar en cualquier momento, una chica que no sabía cómo llorar.

— Soy… soy… una medio-elfo…

— Lo sé.

Emilia negó seriamente con la cabeza, respondiendo con voz temblorosa y vacilante.

— Soy una medio-elfo, con cabello plateado… Soy odiada por todo tipo de persona porque me parezco a la Bruja, me odian. Realmente, realmente me odian.

— Me he dado cuenta. Lo sé. Y esos tipos están ciegos.

Juzgar solo por las apariencias, y encima de eso, basar todo en el parecido con un archi criminal del pasado distante era ridículo. ¿Cómo alguien que no sabía nada sobre la verdadera naturaleza de Emilia tenía derecho a odiarla?

— Casi no tengo experiencia interactuando con las personas, y no tengo amigos. No tengo sentido común, y soy ignorante de cómo el mundo funciona. Es por eso que digo cosas raras de vez en cuando… y debido a mi pacto con Puck, mi peinado prácticamente cambia todos los días, y mi razón para querer ser la reina es… realmente, realmente egoísta…

Ella alineó sus deficiencias una tras otra, incluso incluyendo cosas que no necesitaba mencionar, ofreciendo un vistazo a sus vulnerabilidades más profundas. Sin embargo, esa timidez, esa fragilidad, esa falta de confianza, en ese momento, Subaru pensó que todo era encantador.

Por lo tanto, Subaru suavemente movió su cabeza de lado a lado.

— Emilia, lo que sea que te digan, lo que sea que pienses de ti mismo, te amo. Realmente te quiero. Te super amo. Quiero estar contigo siempre. Quiero tomar tu mano, para siempre.

— Ah…

— Si me dices diez cosas que odias sobre ti misma, te diré doce que amo sobre ti.

Cuando Emilia parecía tratar de retroceder en sí misma, Subaru no la dejaba escapar, manteniendo sus ojos pegados a ella mientras decía cómo se sentía realmente.

Emilia cerró sus pequeños labios, mirando a Subaru, y mientras seguía mirando, las lágrimas brotaron de sus ojos. Cuando crecieron hasta el punto de desbordarse, ella parpadeó, dejando caer las gotas, trazando caminos por sus mejillas blancas.

— Esa es la forma especial en la que quiero tratarte.

— … Esta es la primera vez desde que nací que he estado tan feliz de ser tratada especialmente.

Él estiró su mano, suavemente reprimiendo el flujo de lágrimas. Con la mano de Subaru tocando su mejilla, Emilia puso su mano sobre ella, y la calidez corporal intercambiada entre los dos se sintió intensamente caliente.

— ¿Por qué… doce?

— Porque cien por ciento no es suficiente para expresar cómo me siento.

Cuando Subaru se rio, con la cara llena de una amplia sonrisa, Emilia respondió con una sonrisa llorosa. Su rostro era deslumbrante, como si cada lágrima que cayera fuera un diamante. Subaru se sintió tan satisfecho al ver solo una sonrisa encantadora que tuvo que reírse de sí mismo, por lo fácil que estaba contento.

Y así, ellos sonrieron juntos, mientras Emilia sobaba su mejilla contra la mano de Subaru.

— Estoy muy feliz. Realmente feliz. Nunca pensé que llegaría el día en que alguien me dijera que me amaba.

En los días hasta ese punto, especial había significado algo completamente diferente para Emilia. Es por eso que ella estaba extremadamente asustada de recibir un tratamiento especial de cualquiera. Subaru sabía cómo se sentía acerca de eso, pero le había dado un tratamiento especial a pesar de todo.

Incluso si no fuera de nadie más, incluso si solo fuera Subaru en todo el mundo, la forma en que la trataba realmente era… especial.

— ¿Realmente está bien? Que yo… que alguien como yo sea tan feliz, que tenga sentimientos tan felices, se siente como si me consintieran…

— Está absolutamente bien. Consintámonos. Sin importar que feliz seas, no molesta a nadie más, y siempre puedes dar un poco del exceso a los demás.

Es por eso que…

— Puedes tomarte tu tiempo, Emilia. Lentamente, suavemente, tómate tu tiempo enamorándote de mí. Después de todo, estaré caminando justo a tu lado, haciendo mi mejor esfuerzo para debilitar tus rodillas.

— ¡…!

— Eep —dijo Emilia, haciendo un pequeño sonido con su garganta. Ella procedió a sonrojarse, bajando sus ojos. Luego, ella puso una mano en su pecho, mirando silenciosamente a Subaru mientras él le sonreía. Y entonces…

— Gracias, Subaru. Por ayudarme.

… Emilia sonrió amablemente mientras le decía esas palabras a Subaru. Esas eran las palabras que había dicho una vez.

Dándose cuenta de ese hecho, Subaru rio. Emilia, dándose cuenta de lo mismo, rio también. Se rio y rio, y de la nada, lágrimas empezaron a brotar de las esquinas de sus ojos. Subaru estiró su brazo hacia el largo y hermoso cabello plateado de Emilia, acariciándolo suavemente como si lo peinara. Se quedó al lado de la adorable chica mientras ella continuaba llorando suavemente.

Bajo el cielo del anochecer que se acercaba, un chico de otro mundo y una medio-demonio de pelo plateado se acercaron el uno al otro, compartiendo sus sentimientos mutuos.

Hubo repetidas tribulaciones y desesperación durante un muy largo tiempo.

Habiendo superado estos, finalmente consiguieron un espacio quieto y tranquilo para ellos solos.

Esta es una historia sobre conseguir ese tiempo, y nada más.

Esta es una historia de oportunidades perdidas, continuar por caminos diferentes, quedarse perdido, y nada más.

Todo había sucedido para que un solo chico inseguro pudiera compartir sus sentimientos a una sola chica insegura.

Esta es una historia de esforzarse por hacer exactamente eso. … y nada más.