—Seguro que hoy… Seguro que hoy…

Durante el receso de mediodía, tenía frente a mí, una puerta con 3 caracteres escritos en ella, en los cuales se leía: Biblioteca (図書室). En mi mano derecha traía un bento, mientras que con mi mano izquierda dibujaba una cruz, como si estuviera rezando.

—Oye, ese no es… el de segundo año… la persona con la que se dice que jamás hay que involucrarse…

— ¡Vámonos rápido! ¡Si miras a esa persona, tu almuerzo sabrá horrible!

Unas chicas de un grado inferior, que de casualidad pasaban cerca, me vertieron palabras cortantes.

Al parecer, dentro de la escuela, aún está en perfecta condición el privilegio que pueden probar aquellas personas que posean el título de “bocchi”.

Sin embargo, esta clase de cosas ya son una costumbre para mí, por lo que ya no le presto importancia a estas situaciones.

— ¡Bien! ¡¿Vamos yendo?!

¡Espíritu de lucha cargado al completo! Tras pretender que no escuché las palabras de las estudiantes de grado inferior, abrí la puerta con espíritu triunfante.

*¡Zan!* Avanzando hacia adelante con pasos firmes, irrumpí en la biblioteca.

Incluso si me esperan muchas dificultades por delante, ¡no puedo permitirme huir!

Con esos pensamientos, mi mirada se dirigió con fuerzas hacia la recepción, y…

— ¿Ehh? No está. Qué extraño. Usualmente-

—Buenos días

—¡…!

Al no haber considerado la posibilidad de que alguien me hablara por detrás, todo el vello de mi cuerpo se erizó de golpe.

— ¿Te sorprendí?

¡Venga, cálmate! ¡Si pierdo la compostura, estaré haciendo lo que esta mujer desea!

—…Ufff. Está en el rango de mis suposiciones—, respondí mientras peinaba mi cabello, aparentando estar calmado. Sin embargo, mis pies temblaban violentamente, sacudiéndose como si de un cervatillo recién nacido se tratasen. Pero bueno, pasemos eso por alto.

—Es vergonzoso… si continúas mirándome…—, dijo ella, mientras sus mejillas se ruborizaban ligeramente y ocultaba su cara tras un libro de bolsillo titulado “Rashōmon”, de Akutagawa Ryuunosuke. Contrario a lo que esperaba, mi expresión de desagrado había sido interpretada por la positiva chica a su conveniencia.

Tras unos instantes, parecía que sus expectativas se habían equivocado, bajando el libro sólo un poco y fugazmente volteando los ojos.

El poder demostrar el atractivo de la timidez y el de una bibliotecaria a la vez, es realmente una técnica avanzada.

—Haaa…—, suspiré, tras ver su reacción.

Bueno, si realmente fuese una chica linda, lo que ella estaba haciendo en este momento sería irresistible… Pero esta chica no es tan linda como para sorprender a uno.

Con un pecho plano, una cara simple y sin expresión, además de trenzas y lentes, ella daba la completa impresión de ser una chica de la era Shōwa. Sin embargo, estamos en la era Heisei, y mi corazón está tranquilo. Mis latidos no están al nivel de la tasa de supervivencia de las crías de peces luna.

—Tú, allí. Yo, aquí—, dije mientras avanzaba y señalaba con los dedos hacia el lugar al que me dirigía (espacio de lectura) y el lugar al que ella debe ir (recepción).

Por cierto, la razón por la que me dirijo al espacio de lectura es simple. No sé el por qué, pero sólo en este sector de la biblioteca de mi escuela están permitidas  la comida y la bebida. Además de ello, cuenta con un escritorio grande y amplio y una ventana por la que entra la brillante luz del sol, que brinda una sensación de calidez. Es mi lugar de sanación.

Todo esto lo convierte en mi lugar de sanación.

Mientras comienzo a sanar las heridas en mi corazón, una vez sentado, destapé el bento que traje conmigo. Sin embargo, cuando miré casualmente al costado…

— Tengamos una charla juntos. Hoy he preparado un delicioso té negro— dijo la chica sin seguir mis órdenes, sentándose suavemente a mi lado.

Aparentemente, ella parece querer hablar conmigo.

—Mis más sinceras disculpas, pero no me es posible acceder a su petición—, respondí yo, negándome cortésmente y haciendo una reverencia hacia la chica.

Como soy alguien muy amable, sin importar qué tan cruel sea la otra persona, nunca olvidaré ser considerado en mis respuestas. Si me viesen personas que entendieran la situación, seguramente quedarían en shock y dirían que es un maravilloso comportamiento, mientras sueltan lágrimas de gratitud.

—Oh… Entiendo—. Parecía que había hecho el esfuerzo de comprender las palabras de alguien desbordante de afecto como yo, tras lo cual me respondió francamente, se levantó y se fue.

Uhm, uhm. Como era de esperarse. Sin importar las circunstancias, la amabilidad es importante, ¿no?

Usualmente se comporta como una chica persistente y no se rinde en hacer que la acompañe, pero hoy me hizo el favor de dejarme rápidamente.

Bueno, ¡Let’s launch time! ¡Primero demos una mordida al ganador! Umm. ¡Ju~icy~!

—Ufff~… Sí que comí bien—. Tras haber terminado mi almuerzo, apoyé la parte superior de mi cuerpo sobre el escritorio.

En todo caso, por más que regrese al aula, solo será incómodo ¿no? Solo aquí puedo descansar tranquilamente.

Un niño que duerme crece bien, además de que las siestas son indispensables para el crecimiento del cuerpo y la mente.

Aaahhh…  Los cálidos rayos de sol sí que se sienten bien. En verdad, que son cálidos… cálidos… cálidos… cálidos…

— ¡Dueleeee!

En el momento en que trataba de dormir, un dolor inusual corrió por mi espalda.

Tras levantarme rápidamente, me fijé en que la chica de antes dirigía una gran cantidad de libros hacia mí.

¿Qué no los está dejando caer sobre mí?

— ¡¿Qué haces?!

—Lo hago porque me estabas molestando—, respondió ella mientras volteaba abruptamente, demostrando su malhumor. Es su manera de repetir una y otra vez que estoy equivocado.

—No quiero hablarte.

—Pero yo sí quiero hablar contigo.

—No estoy preguntándote tus motivos.

—No te estoy preguntando tus motivos.

¿El hablar seguirá siendo una cuestión de decisión?

Cuando me di cuenta, había dos tazas llenas de té negro sobre la mesa.

En una de ellas figuraba mi nombre, y en la otra, el suyo. Ambos estaban cuidadosamente escritos y, si juntabas las dos tazas, se formaba la figura de un corazón.

—…Está bien, está bien, hablemos.

—Estoy feliz. Entonces comenzaré la preparación, ¿sí?

Cuando le mostré mi actitud de resignarme y seguir conversando, ella se sentó a mi lado con un encantador movimiento mientras sujetaba su falda.

De buen humor, tomó la taza y bebió el té negro sorbiéndolo.

—Y, ¿de qué hablaremos?

—¡…!

Sus movimientos se detuvieron abruptamente. Después de ello, su vista se movió detenidamente de izquierda a derecha.

—Oye tú… acaso, ¿no pensaste en nada?

—Es que soy la clase de persona cuyo cuerpo se mueve primero…

— ¡Eres demasiado agresiva! Ya que eres la bibliotecaria, ¡deberías pensar antes de actuar!

—Pero con esto conociste una cosa más sobre mí…

— ¡¿Pero no estoy para nada feliz, sabes?!

—Yo estoy feliz así que está bien—, dijo ella. Aunque su tono de voz sonaba desinteresado, parece que realmente está de buen humor.

La agresiva bibliotecaria colocó su taza sobre la mesa, tras lo cual comenzó a acercarla a la mía en un plan, para mi disgusto, de completar la figura del corazón.

—Entonces, pregunta algo, y yo responderé a eso—, dije mientras tomaba mi taza y sorbía el té, en un intento de obstruir su idea de completar el corazón.

A pesar de ser una acción lamentable, el té sabía bien.

—Oye, ¿qué tal te va últimamente?

—Enfocándolo. Demasiado oscuro.

Tras decirle esto, un dudoso frasco de color sepia apareció del bolsillo de su pecho.

—Oye, ¿qué tal te va últimamente? —, repitió mirándome.

— ¡Voy a morir! ¡¿Qué tan preparada estás?!

—Es porque tú no vas a responderme ¿verdad? Aunque dijiste que contestarías…. eres un mentiroso.

—Aaahhh. Sigue igual que siempre, la gente continúa apartando la mirada cuando me ve.

—Es duro, ¿no?

— ¿Acaso no es tu culpa que todo terminara así?

—…Eso… puede que sea así, pero…

A pesar de que se siente abatida por mis palabras, es una mujer que no tiene compasión entre otras cosas.

Todo lo que hizo esta tipa fue en mi contra, y yo terminé pagando las consecuencias.

Incluso si se deprime y se le humedecen ligeramente los ojos, no hay forma de que la perdone.

—En primer lugar, si es que en verdad has reflexionado, compláceme un poco.

Me urge la expectativa y echo un vistazo con la vista periférica. Lastimosamente, ella es alguien que considera bien las cosas, por lo que supongo que con hacer sólo esto se dará cuenta de lo que quiero decir.

Prueba de ello, sus ojos, que estaban parcialmente húmedos hasta hace un segundo, en un momento, se recuperaron.

—Entendido.

— ¡¿En verdad?!

¡Ohh! ¡Valió la pena decírselo!

—Es un poco vergonzoso… —, dijo ella mientras se ponía de pie, con sus mejillas teñidas de rojo.

Mientras me miraba fijamente, comenzó a levantar sus piernas, colocando frente a mí sus zapatillas, las cuales me entregó.

Como era de esperar de una falda de veinte centímetros por debajo de la rodilla…. No puedo ver nada de sus muslos ni de su ropa interior.

Y bien, ¿qué es lo que está haciendo esta chica?

—Adelante, lamelas ¿sí? Hoy toca tu plato favorito.

— ¿Lamerlas? Tus zapatillas no son mi plato favorito.

— ¡E-Eso! ¡…No lo puedo creer…!

Con su muy dudosa expresión de sorpresa, mi paciencia se fue en un chasquido.

— ¡Tú…! ¡¿Qué no era a propósito?! ¡Podrida pecho plano de trenzas y gafas!

— ¿Ara? Estaba imitándote, y aunque sólo te estaba molestando un poco, pero sí que puedes decir palabras horribles, ¿no?

— ¡Las cosas que me haces a mí son mucho peores!

Creo que hasta el momento he expresado bastante bien mis sentimientos de odio hacia esta mujer…

Con una apariencia que desprende el olor de la era Shōwa; inexpresiva y con una actitud que no sabes en que está pensando; si abre la boca, es sólo para lanzar frases abusivas contra mí…

Es la peor mujer.

De ser posible, de ahora en adelante, quisiera no involucrarme con ella, ni siquiera un poco. Tampoco quisiera tener que ir a la biblioteca… Pero, debido a ciertas circunstancias, me veo en la obligación de hacerlo.

Si me preguntan el porqué, nadie se sorprendería y todos aceptarían mis sentimientos tras mi respuesta.

Verán, se trata de la peor y más grande ¨malicia¨ que esta mujer me ha hecho…