Si tuviera ambas manos llenas de documentos que alinearan todos los empleos del mundo en orden… no sé qué es lo que habría hasta arriba, pero si se lo que estaría escrito hasta el final.

— Ese es el trabajo de un maestro de escuela intensiva.

Junto a un suspiro dejé caer mi vaso vidrio sobre la barra.

— Ya veo, ya veo.

Después de decir eso la persona a mi lado respondió… ¿quién es este? Le estoy hablando a la trabajadora con la que estoy acostumbrado… o eso pensaba, como sea, parece que desde hace rato la trabajadora se había dirigido a una mesa lejana a atender algo. Escucho mucho ruido dentro de la tienda, pero ninguna risa de borrachos.  Estamos a 12 metros del tren en el centro de la ciudad. Me encuentro en este lugar un viernes por la noche, en todos lados es molesto. A pesar de que mañana tenemos clases normales.

El trabajo ya es por el medio día por lo que da igual, es diferente a la forma de un asalariado corriente. El tiempo se me consume sin contenerse de lunes a domingo, puede que ese sea uno de los motivos por el que el trabajo de maestro de escuela intensiva sea una mierda.

Al decir eso presentí una risa silenciosa.

— Entonces debe gustarte mucho ser maestro de escuela intensiva.

— No es eso, mierda, lo odio de pies a cabeza.

— Y eso es porque…

— Hay muchas cosas, pero principalmente porque no hay productividad. Conocimiento de mierda vendiéndoselos a los niños de mierda, es lo mismo que decir que yo no obtengo nada.

— Fum, fum, es puede ser una manera de pensar.

Era una persona con la que extrañamente era sencillo conversar, en algún momento se sentó a un lado de mí en la barra y terminamos conversando. A pesar de que la bebida es para quejarse, realmente no es como si necesitara consejos o regaños, lo mejor es simplemente recibir una respuesta cualquiera.

— De vez en cuando se escucha verdad “Hay que enseñar porque alguna vez a mí también me enseñaron” no digas tonterías, si tuviera otro empleo podría adquirir 10, 20 veces más de lo que obtengo ahora, malditos, ¿qué tan grandes se creen para decirme eso? primero crezcan mentalmente.

— Es importante la edad mental para cualquier trabajo después de todo.

Junto a sus suaves respuestas, me lleno el vaso con una cerveza que no había pedido, no era tan delicioso como el sake, pero que importa.

— Además, los maestros de escuelas intensivas son pocos, de entre todos los caminos a elegir podría decirse que solo hay tres tipos.

— Hoo, déjame escuchar cuales son esos.

Estaba sirviéndome cerveza… ¿pero no estaba acostumbrado a hacerlo? Más de la mitad era solo espuma, y de nuevo, eso no importa el alcohol no tiene la culpa, todo debe ser honrado.

— Tipo A, aquellos que pasaron de instructores a una escuela regular, la mayora de tontos, se creen con la sensación de que ya entendieron el mundo y les dan ganas de sentir la sensación de trabajar, salen inusualmente normales en los exámenes mensuales, Manejan de quejas inspección de material didáctico de pseudo-apoyo empresarial, reuniones de capacitación para explicación con los tutores, de primavera a invierno, de mañana a noche con cero de tiempo libre, se obtiene un muy buen suelto, pero a lo mucho duran tres años y renuncian.

— Por cierto, si sensei divide en tipos, entonces.

— ¿Nn?

— Si los trabajadores que se cambiaron a ser regulares, pero si trabajan más de tres años podría no ser aplicable pero ¿a los cuantos años dejarían el trabajo?

— Cinco años, bueno, creo que podrían resignarse en cualquier momento. Cuando estuve en la universidad duré nueve, terminé matando el tiempo inútilmente.

— Ya veo…

El vaso que había terminado no parecía llenarse, pero ya me la estaban dando gratis, no había manera de que pudiera quejarme.

— El Tipo B, buenos para nada que no hacen actividades laborales, si hablamos un poco de maestros de escuela intensiva, ellos  son los que se la pasan saltándose el trabajo, corriendo fácilmente al primer fuerte que encuentran y terminan encerrándose.

— Jajaja, también hay esa forma de verlo.

— Son los tontos que no se acostumbran a ser maestros de escuela intensiva después de 20 años, aquellos que pasan más de 25 años son aún más tontos… oye, antes de eso…

Hice sonar los cubos de hielo que se encontraban al fondo del baso, aunque no pueda quejarme, me gustaría que me dieran otro trago.

— Moo…

Al ver que pedía más cerveza, suspiró como si no tuviera más remedio, vertiendo un poco más en mi vaso. Lo siento, mi lengua así se siente más ligera y se mueve más.

— El ultimo es el más simple de imaginar.  Lolicon.

—… Hoo, que opinión tan interesante.

Pude ver extrañamente como ponía más fuerza en la mano que sostenía la botella

— Por favor explícame a detalle.

— Es un tipo de adoctrinamiento para enseñar en escuelas primarias, la primera elección para ello es la universidad de artes de Kanto, bueno, aunque yo también salí de allí, fue bastante malo.

— Su opinión personal por supuesto.

— Claro, mi opinión personal, estuve viendo al montón de hombres de allí por cuatro años, para mí que el 80% se la pasan bateando bajo, el otro 20% podría decir que tiene su zona de strike demasiado amplia, creo que lo demás ya lo entiendes, los peligrosos que se gradúan entran agradecidos al mundo de los maestros de escuela intensiva.

— Ya veo, no entiendo nada.

— No hay duda alguna que se esforzaron para trabajar en una escuela intensiva con niñas de primaria, saltando de alegría por una oportunidad para tocar las que son legalmente niñas, solo bailando Tap en contra de la moral en los límites de la moral y la lógica. ¡Solo babeando! Algo así se la pasan teniendo sus vidas divertidas.

—… No puedo estar de acuerdo por completo con su forma de pensar, pero, si seguimos esa lógica, los que trabajan en escuelas intensivas desde primaria hasta secundaria, ¿a pesar de que se graduaron y ahora trabajan allí son completo perfectamente y verdaderamente una bestia?

— ¿Nn? ¿Qué sucede?

— Na, na, na, nada. ¡Kyaa!

Por un instante sentí que se retiraba, pero con quien estaba se calló hacia atrás, estiré mi mano sin pensarlo, pero se levantó del suelo como si no hubiera ocurrido nada.

Allí fue cuando me percaté por primera vez. Tenía una estatura como si hubiera sido enterrado, tenía la estatura como uno de los estudiantes a los que doy clases.

— Tú… eres… ¿estudiante de primaria?

— ¡Detente por favor! Te denunciaré por insultarme, creo… que es suficiente.

— ¿Suficiente? ¿Qué cosa?

— Algo de aquí.

— Por eso, ¿qué cosa?

Cuando por fin vi con quien estaba hablando no pude evitar quedármele viendo con extrañeza, Mi campo de visión estaba dando vueltas, llevé mi mano a mi maleta que estaba en el suelo, pero el contenido terminó dispersándose. Como si fuera una clase de atracción mi mirada viajo por el suelo como un carrusel.

—… Este, no entiendo muy bien, pero lo mejor sería que no bebiera demasiado.

— No digas cosas aburridas, me gusta más que tres comidas al día, no importa sea en vaso, copa o taza, por más pequeño que sea puedo vivir abrazado de una. Hoy también nos llevaremos bien hasta la mañana, no tienes derecho a interponerte entre mi felicidad y yo.

— Creo que sería mejor que repensara esa felicidad instantánea…

— Oye, no te muevas, das vueltas y vueltas y vueltas y vueltas, vamos a chocar y dolerá.

— Moo…

Ahora que lo pienso el contenido de la maleta regresó cuidadosamente, la cartera, los textos, listas, entre cosas parecidas. Y entonces volvió a suspirar como si no hubiera remedio.

— ¿Se siente bien con algo así?

— ¿Nn? Aa… es pequeño pero es conveniente que este a la mano y se siente bien.

La palma de su mano era lisa, se sentía como una gentil nube, si fuera más grande no podría decir eso, sus extremidades parecían ser los de un infante.

— Por cierto, Tenjin-sensei, de los tipos que mencionaste ¿en cuál entrarías?

Las ruedas de carrusel se detuvieron cuando me llamaron por mi nombre.

— Yo… no… yo no tengo nada que ver.

Regresé a la barra y apoyé mi codo en ella y tomé mi vaso. Mi respiración era pesada, bueno, solo es la punta de la lanza.

— Por cierto tu… ¿por qué sabias mi nombre?… ¿he? ¡Oye!

La persona con la que estaba hablando hasta ahora…

— Ya no está…

Desapareció como el humo. En el pequeño callejón solo pasaban los empleados ocupados, no parecía ninguno que estuviese viendo hacia acá. En la barra solo se encontraba el vaso del que estaba bebiendo. Sobre el asiento de al lado solo se encontraba un Maneki neko era un gato gordo que no sonreía, solo estaba allí sentado mientras se me quedaba viendo.

— ¿Qué es esto?…

¿Quién es?… no, ¿qué es? ¿Desde cuándo le he estado hablando a esto? Para empezar se supone que el asiento a un lado mío ha estado vacío desde que entré. En serio ¿Con quién estaba hablando?

—… Um…

Moví la cabeza a los lados después de quejarme. Es algo que sucede mucho cuando se está borracho, la existencia que se supone me respondía resulta ser un poste de luz, creo que es algo que he visto más que los rostros de mis padres. Estoy acostumbrado a una situación estúpida como esa, no hice un escándalo por eso y volví a beber, si no recibí un impacto de eso es una prueba de que estoy borracho, una lógica sin fisuras.

Aun puedo, continuemos tomando, es divertido tomar sin fondo para mandar a volar los recuerdos. Mientras que haya sake seré feliz. Mientras pase alcohol por mi garganta me puedo olvidar de cualquier cosa, cualquier cosa inconsciente, incluso cualquier trabajo de mierda, mientras pueda olvidar, podre continuar.

— Yare yare…

¿Por qué soy maestro de una escuela intensiva? Me quedé pensando, borracho, mientras veía la luz en el techo.

Yo…

No soy un tonto ni un bueno para nada… dudo para poder responder, también hay de ese tipo.

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Esta historia es de un maestro de escuela intensiva aburrida, una vida aburrida de las que puedes encontrar en cualquier parte.

Abrazar a una niña de primaria mientras llora, una chica de secundaria confesándoseme con su rostro enrojecido, una universitaria consolándome mientras estoy borracho, un episodio en el que lleno de sueños y esperanzas a una parte de los chicos… no tengan muchas expectativas en algo como eso.

Solo pienso hablar de lo “real” de este mundo. Sería feliz si se divirtieran observando.

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