De repente, había reencarnado como un demonio. Luego de eso, no pasó nada relevante, y así pasaron 10 años. Actualmente, los niños de mi misma edad me están rodeando y bañándome con sus burlas. En otras palabras, me están intimidando.

Cierro mi puño en frustración, pero no tengo el valor para dar un puñetazo con ese puño.

Ese débil y miserable yo, lo odio.

Y la razón de eso es porque…

—¡Yaiiii! ¡Yaiiiii! Ese es el hijo de la mujer humana que era caballero.

—¡A pesar de ser un orco, no se ve y ni se comporta como tal!

—¡Aplástenlo! ¡Aplástenlo! ¡Es basura jajaja!

—A pesar de ser el hijo del jefe de la tribu, eres el más débil entre nosotros. Eres una vergüenza para los orcos.

Mi madre es humana, y fue un caballero.

(NT: caballero (Knight) hace referencia a una guerrera, luchadora con espada y armadura, no a una persona respetuosa o amable, nota aclaratoria solo por si acaso.)

En esta aldea de orcos, el único que tiene una mamá humana soy yo. Y, además, mi apariencia es más parecida a la de un humano por parte de mi madre.

Si me comparo con los otros orcos de mí misma generación, soy inferior en fuerza y no se me da bien cazar, siendo esa es la razón por la cual soy objetivo de sus burlas.

Hubo un día que estaba demasiado frustrado y ya no podía aguantar más. Así que me atreví a responderles los insultos, hasta intenté golpearlos, pero al final, las fuerzas de mis brazos no fueron suficiente para causarle daño. En vez de eso, yo fui el que casi se rompe un brazo. Me vi ridículo y desde entonces, he perdido la voluntad de poner resistencia hacia sus burlas.

… Que me molesten y que me peguen. Mis debilidades, todo es por la culpa de mi padre y mi madre.

Si hubiera nacido en una familia normal de orcos, tendría, como todos, un fuerte y resistente cuerpo.

—¡Corran, ahí viene la mujer humana!

—¡Oh mierda, dispérsense! ¡Nos vemos en nuestra base detrás de la montaña! ¡Corran!

—Ork, te salvaste de esta. ¡Quédate ahí y asegúrate de chuparle los senos a tu mamá! ¡Me oyes!

Una delgada mujer de pelo negro se acercó. Los niños de la aldea escaparon como arañas ante el peligro, quedando solamente yo.

—Ay, te están intimidando como siempre, ¿no? Ork, de vez en cuando deberías tratar de defenderte.

—¡Cállate!

Cuando recién fui reencarnado, me sentí afortunado que mi madre fuera muy hermosa, hasta me divertía presionando sus senos y lactando de ellos, pero ahora solo la odio.

Si mi madre fuera un orco, no estaría pasando por todo esto.

—¿Esa es manera de hablarle a tu madre? No recuerdo haberte criado de esa forma.

—¡Ugh! ¡Me intimidan ya que nací con un cuerpo débil, y todo eso es por tu culpa, madre!

—Tienes razón, Ork es superado en fuerza por los demás niños… pero, ¿qué es lo que te hace seguir siendo débil?

Mi madre está riendo; un escalofrío recorrió por toda mi espalda, y eso es porque cuando ella ríe, se vuelve aterradora.

Desenfundó su espada, e hizo un corte limpio. Y entonces, la onda de choque del corte partió a la mitad la enorme piedra que estaba detrás de mí.

—Yo soy una mujer humana. Soy inferior en fuerza si me comparo contigo, Ork. Sin embargo, en esta aldea no hay nadie más fuerte que yo, excepto tu padre. Antes ya te lo había dicho, la única razón por la cual Ork es débil es porque no se esfuerza en volverse fuerte. Solo eso.

Traté de presentar alguna objeción, pero no me salieron las palabras de la boca.

Mi madre es una humana fuerte en espíritu, además, sabe usar magia y usa una técnica de espada letal. Nadie aparte de mi padre es más fuerte que ella.

En vez de ayudarme, me hace sentir más inferior. Trata de enseñarme sus técnicas, pero su estilo de entrenamiento es parecido al de un espartano, así que mejor le huyo. Ese entrenamiento no es nada fácil, mejor debería llamarse tortura.

Mientras todos se divierten en los alrededores, y cazan de vez en cuando, ¿solo yo tendré que sufrir esa tortura de entrenamiento? Obviamente rechacé esa realidad. Es mejor que me intimiden y peguen, a tener que sufrir esa tortura.

—El potencial que tienes dentro de ti se echará a perder… puede que seas inferior ahora físicamente a un orco promedio, pero tienes algo que te hace especial. El orco promedio por motivos de su contextura muscular y su sistema óseo, tiene problemas para blandir una espada con agilidad. Además, los orcos no tienen destreza para usar magia. Es por eso que ellos al nacer no poseen ni una gota de magia. Pero, el cuerpo de Ork es adecuado para el uso de la espada, y gracias a mi tienes una destreza alta para la magia. Puede que Ork piense que nació débil, pero tienes la capacidad para superar a los humanos, porque posees las habilidades de humanos y tendrás eventualmente la fuerza de un orco. Si tan solo él entrenará, nadie sería más fuerte que Ork.

He perdido la cuenta de cuántas veces me ha dicho lo mismo. Aunque sea la verdad, pienso que, si tengo que pasar por todo ese arduo trabajo, entonces mejor no me volveré fuerte.

—Y luego, ¿qué haré si me vuelvo el más fuerte en esta pacífica aldea? Hasta yo puedo cazar con algo de empeño, mejor que sigan las cosas como están.

—Bueno, si las cosas siguen como están ahora, no podrás embarazar a una linda chica. ¿No has pensado en ser como tu padre, un macho fuerte e imponente que todas las hembras desean ser embarazadas por él? Aaah, recuerdo cuando conocí a tu padre. Fue cuando…

Mientras mi madre sonreía, decía cosas ridículas. Así, madre empezó a hablar de su encuentro con mi padre, sin obviar ningún detalle.

Al parecer hubo un tiempo en el que mi madre fue el caballero más fuerte de toda la humanidad.

El encuentro entre mi padre y mi madre fue cuando el Rey Demonio quería esclavizar a los humanos, declarándoles guerra, por lo que en donde se conocieron fue ni más ni menos que en medio del campo de batalla.

Los demonios sobrepasaban por mucho a los humanos, pero ella sola derrotó a miles. Fue allí donde se hizo un nombre como la mejor espadachín por ganar consecutivamente cada batalla. Y cuando mi madre había ganado confianza en su propio poder, perdió contra mi padre en el campo de batalla.

Parece que fue la primera derrota en su vida. No importaba que mi madre usara técnicas o ingenio alguno, no podía ganarle a la abrumadora y pura fuerza bruta de mi padre.

Y entonces ahí, mi madre se enamoró.

—No podré olvidar jamás esa palpitación de mi corazón. Conocí al primer hombre más fuerte que yo, perdí contra él, me desarmó totalmente, y mi vientre hizo “kyun”. Mis instintos despertaron y mi alma gritaba. Decían: quiero unos genes fuertes, quiero que ese orco me haga un hijo… me di cuenta por primera vez que yo era una mujer… y como mujer, deseaba tener hijos con un macho fuerte. Me di cuenta la clase de ser vivo que era.

—… Esa historia la he escuchado más de mil veces.

—Lo que quiero decir es que para que las mujeres se enamoren de ti, debes volverte fuerte, ¿entiendes? Una buena mujer quiere dar a luz hijos de un hombre fuerte y sano. Si sigues siendo débil, terminarás con una mujer simplona o quizás termines virgen toda tu vida. ¿A qué no te gustaría terminar así? Por eso, entrenemos juntos, hijo. A partir de hoy, empezaré tu entrenamiento especial.

—Estoy bien así. Hasta ahora no se me ha cruzado por la mente que las niñas sean bonitas, y jamás he pensado en ser codiciado por mujeres. Además, la tortura que madre llama entrenamiento es un suicidio.

En esta aldea de orcos, obviamente también hay chicas. Pero, todas son como cerdos bípedos, así que no es muy tentador que digamos. De hecho, no puedo creer que los niños digan que esas tipas son bonitas.

¿Tal vez la razón sea porque soy reencarnado?, ¿o tal vez porque tengo la apariencia de un ser humano, y mi sentido estético es basado en el de los humanos? Puede que sea por eso que considero que mi madre es hermosa, pero si trato de verle algo bonito a las chicas orcos, me resulta imposible.

—Eso es porque aún no has visto a una chica linda. Ork ya debería empezar a entrenar, porque cuando sea mayor, saldrá de viaje en busca de una fuerte mujer para embarazarla. Si sigue así, no estará preparado para esa aventura

—Esa tradición es lo de menos. Los orcos de hoy en día no salen de su aldea, solo cultivan campos, cazan en los alrededores, y cuando son mayores contraen matrimonio aleatoriamente con una chica Así es como viven en el presente. O bueno, eso es lo que dicen todos.

Antiguamente, para demostrar su valía como machos, los orcos tenían que embarazar a una fuerte hembra de otra raza y traerla a la aldea. Sin embargo, ya es una tradición obsoleta, el único que lo ha hecho entre todos los orcos adultos es mi padre.

Ir más allá de la aldea es muy peligroso. Por culpa de esa tradición de embarazar a una mujer de otra raza y traerla a la aldea, es por lo que las demás razas nos ven como enemigos. Podrías ser asesinado si estás muy lejos de la aldea y te encuentras con otro ser de otra raza.

Si me tengo que aventurar a tal peligro, creo que lo mejor y más razonable es que me aguante las ganas de ir al exterior y concebir una familia con alguien de la aldea.

—De donde Ork habrá sacado lo herbívoro… ni yo lo sé, pero no te preocupes hijo, tú madre te hará fuerte, y así para cuando estés en el exterior, encuentres a una bella mujer, la derrotes y ella misma te dirá que la embaraces. Confío en que así será.

—¡No me convertiré en lo que tú digas!

Ya luego de eso, más tranquilos, mi madre y yo nos dirigimos hacia casa. De hecho, madre había venido a recogerme. Porque hoy hay un evento importante.

Cuando llegamos a casa, allí estaba padre esperándonos. Mis padres se abrazaron, y sin perder el tiempo, se besaron como los adultos lo hacen… Hubo un tiempo en el que me quejaba si se besaban así en frente de mí, pero como lo seguían haciendo sin parar, al final me acostumbre.

Padre vestía el traje típico de los orcos, su cuerpo viéndose enorme. Sin embargo, al mirar sus ojos, se podía ver que veía a madre de forma cálida. Su enorme cuerpo hacía ver a mi madre como una niña pequeña.

Los demás orcos tenían músculos suaves. Excepto padre.

Su enorme cuerpo estaba cubierto de músculos duros y abultados que parecían piedra. En todo su cuerpo se podía ver innumerables cicatrices, pero ninguna herida se veía de gran importancia, nada grave al parecer.

Al entrar y salir vivo de muchos campos de batalla, esa experiencia le dio un aura que a cualquiera que lo mire, lo atrofia psicológicamente.

Cuando miro fijamente a padre… pienso que ojalá hubiera nacido con una de sus características.

—Están de vuelta, hoy visitarán muchos, clientes vienen. Ork, debes tú escuchar, primera vez, atención debes prestar, para aprender.

—Comprendo, padre.

Hoy es la asamblea patriarcal, una vez cada 10 años se reúnen los 8 patriarcas de todas las 8 razas. El objetivo es profundizar los lazos de amistad entre razas. El lugar de reunión turna para cada raza cada 10 años. Este año le corresponde emprender el lugar a la tribu de los orcos.

Es tradición que, en las asambleas patriarcales, la esposa e hijos del respectivo patriarca de cada raza, participen. Esta es la primera vez que voy a estar presente en la ceremonia. Siendo sincero, no me llama la atención esta actividad.

Todos los asistentes de seguro odian a los orcos por esa estúpida antigua tradición. Además de eso, padre ejerció la tradición, y trajo desde muy lejos a una mujer… es decir, mi padre secuestró a mi madre y me procreó a mí. Aunque, en el caso de mi madre, parece que ella estuvo conforme con que la hayan secuestrado.

Con qué ojo me verán los demás niños de las otras razas que vendrán, de solo pensarlo me duele la barriga.

Debido a que mi padre es el patriarca, la casa es muy amplia, hasta hay una gran sala para tener fiestas, y ahí en esa sala se encontraban innumerables platos de lujo. Eran los platos que mi madre y yo cocinamos en la tarde.

Esto no era nada parecido a las cosas que hacían los orcos en la aldea. La realidad es que hasta que regresara la madre de casa de los niños orcos, ellos tenían que ingeniárselas friendo animales crudos, pero gracias a mi madre puedo defenderme en la cocina. Esto por la diversidad de platos que me ha enseñado.

La reputación y calidad de sus platos es tan alta que ha llegado hasta oídos de otras razas, por eso es que de vez en cuando, madre deja la aldea para ir a enseñar a cocinar sus platillos a sus amigos de otras razas. Y yo he recibido enseñanza directa de esa misma mujer, gracias a aprendiendo conocimientos culinarios de antiguas generaciones, por ello, es que hoy hemos hecho muchos platos antiguos para que los asistentes vengan y tengan nostalgia al verlos.

Todos dicen que mi familia tiene mano para la cocina, hasta los pocos amigos que he tenido me lo han reconocido. Es por eso que puedo ayudar a cocinar y a preparar los ingredientes muy bien.

—Ayy, si tan solo Ork se esforzará para entrenar tal y como lo hace en la cocina, se volvería tan fuerte… es una pena.

—Me esfuerzo en la cocina porque quiero comer cosas ricas, pero tu entrenamiento es otra cosa.

—¿Pero no quieres ser poderoso?

—¡Es muy exigente!

Después de la discusión, madre e hijo empezaron a cocinar platos adicionales.

Hasta la hora de inicio de la asamblea, no queda mucho tiempo. Debemos apresurarnos.

Faltando solo unos minutos para el inicio de la reunión, terminamos todos los platillos. Es decir, a las justas.

En la silla más altas se sentaban los organizadores; mis padres. Uno tras otro, los visitantes empezaron a aparecer. Estas eran las razas que tenían una relación amistosa con los orcos. Los elfos, los zorros de fuego, la raza de criaturas marinas, la raza con alas negras, la raza del rey lobo, los enanos y la raza dragón. Si añadimos a la raza de los orcos, aquí están presentes 8 razas.

Yo, el apartado del mundo que ha vivido toda su vida en esta aldea, por primera vez conocí a las demás razas.

Antes de conocerlas, lo único que tenía eran nervios y pesimismo.

Si me tienen miedo, ¿qué será de mí? Y si me dicen que doy asco, ¿qué debería de hacer? Pero cuando las vi a ellas, todos mis malestares y dudas desaparecieron. Y no solo eso… el mundo cambió para mí. Mi mundo gris empezó a tener colores.

—Que hermosas…

Se me escapó naturalmente de la boca esas palabras. Los demás patriarcas habían traído a sus hijas.

Mi vista fue atraída por ellas.

La chica de la raza élfica, tenía un cabello dorado y sedoso. Con unos ojos muy resaltante de color jade. Y no hablar de sus largas orejas, las cuales sinceramente al verlas me daban ganas de lamerlas.

La chica de la raza de zorros de fuego, sus orejas de zorro son lindas, y su cola parece muy suave, dándome ganas de meter mi cabeza allí, abrazarla con amor y poder olerla.

La chica de la raza de criaturas marinas, tiene un color de pelo de seda azul, muy bello, e irradia una impresionante y cálida aura que me dan ganas de ir enseguida a abrazarla.

La chica de la raza de alas negras, honra el nombre de su clan con esas misteriosas pero hermosas alas de color negro en su espalda, pero no puedo desviar mi mirada de su pálido cuello.

Los demás niños de las restantes razas eran machos, así que no me interesan.

¡Con que esto es una chica de verdad!

Comparándolos con los cerdos verdes de la aldea, ellas son totalmente diferentes. Huelen bien, son hermosas, y dan ganas de abrazarlas. Quiero tirarlas y luego… luego yo.

Cuando me di cuenta, mi miembro se había inflado, dentro de mi pantalón, hasta su límite posible. Haría cualquier cosa por tenerlas a ellas.

—Ork, estas son las chicas… deberías aprovechar para estrechar lazos en la fiesta de hoy, ¿no crees?

Asentí con la cabeza a las palabras de mi madre. Cuando acaben los temas complicados entre los adultos, seguirá la fiesta. Así que trataré de hablar bastante con ellas. Por ejemplo, puedo decirles que los platillos servidos hoy, fueron cocinados por mí. Y entonces seguro alguna me preguntará sobre los ingredientes o la preparación, así ya habrá tema de conversación y nos haremos amigos. Y luego me llevaré a una lejos de la fiesta a mi cuarto y…

Concluyó la asamblea patriarcal, y luego finalmente terminó la fiesta. La asamblea terminó en paz, las 8 razas juraron que de ahora en adelante se llevarían bien.

Pero… me encontraba deprimido. Con ninguna chica logre hacer amistad. Me evitaron completamente. Al final terminé sin poder hablar con ninguna, y solo me quedó despedirlas con la mirada cuando ya se estaban marchando.

Subí al techo de mi casa, y me quedé viendo las estrellas. Cuando me pasa algo doloroso, siempre hago lo mismo. Cuando pasó ya algo tiempo, madre llegó y se sentó a mi costado.

—Te vez muy deprimido, cuéntame que pasó.

—No pude estrechar lazos con ninguna de las chicas.

Tampoco me prestaron atención. Aunque quería conversar con ellas, me ignoraron seguro por esa antigua tradición.

—¿Cuál piensas que es la razón de eso?

—Es porque soy un orco. Los orcos son odiados por las mujeres de otras razas. Y la razón es porque los orcos machos han secuestrado a muchas hembras hasta ahora.

Sí, eso es. Solo por ser un orco te ven como un enemigo.

Aunque supe por fin que había unas chicas así de lindas, delicadas y con buen aroma, no pude ni tocarlas. Si hubiera sabido que iba a terminar así, mejor hubiera preferido no haberlas conocido.

—Eso no es correcto. La razón es porque eres débil. En un punto tienes razón, los orcos son odiados por los demás seres vivos. Pero es porque los orcos tienen un extraño poder, y uno muy interesante. Ellos tienen una fuerza que activa el instinto de una mujer.

—¿Qué quieres decir?

—Ork, probablemente piensas que soy una pervertida, pero toda mujer desea con todo su ser dar a luz a un hijo fuerte, buscando obtener los mejores genes para ello. Y los orcos tienen el poder de cumplir esa codicia de ellas. Es decir, si te vuelves fuerte, todas las chicas que desees te abrirán las piernas. Hoy, rechazaron a Ork. Pero no es porque Ork sea un orco, sino es porque eres débil. Un orco fuerte será capaz de hacerles desear a las chicas algo como “Quiero tener un hijo suyo”. Tan solo al recibir un kabe-don de tu parte, y las tendrás a todas en tu cama en un parpadeo.

(NT: Kabe-don es cuando un hombre acorrala a una chica contra la pared)

Qué… dices…

Los orcos son increíbles. Me alegro de haber nacido orco.

Si me vuelvo un orco fuerte, podré hacerles hijos a esas bellezas. Podré lamer las orejas de la elfa, meter mi cabeza y oler la cola de la zorro de fuego, abrazar a la chica de la raza de criaturas marinas y disfrutar de su fresca temperatura corporal. Y, por último, pero no menos importante, podré lamer las bellas alas negras de esa raza que vi en la tarde…

Y luego de eso, las embarazaré a todas. ¡Los orcos son asombrosos!

—¡Quiero volverme fuerte! ¡Tan fuerte como para hacer que cualquier hembra diga que quiere tener un hijo mío!

—Por fin lograste decirlo. Pero, ¿estás seguro? Vivir en paz, tranquilo y unirte en matrimonio con cualquier chica de la aldea, ¿no era eso lo que habías dicho?

—¡Como voy a poder comprometerme con unas cerdas asquerosas cuando ya he conocido a esas bellezas! ¡Me volveré fuerte! ¡Deseo una buena hembra! ¡Madre, por favor vuélveme fuerte!

—¿Déjamelo a mí! Yo, “la Heroína del Trueno Azul”, daré todo mí para hacerte el mejor hombre. Todavía quedan 4 años para que cumplas la mayoría de edad, será tiempo más que suficiente. Fufufu, te daré una mano, y usaré mis viejas conexiones…

La fuerza de mi madre es verdadera. Si supero esa tortura de entrenamiento, siento que me volveré el mejor.

Una vez escapé. Pero eso fue porque no quería resistir esa tortura para volverme realmente fuerte…  sin embargo, ahora tengo un motivo el cual me ha hecho estar firme en volverme más fuerte.

Faltan 4 años, hasta el día que sea mayor de edad, entrenaré y me volveré más fuerte que cualquiera. Finalmente, saldré de viaje, conoceré a muchas buenas mujeres, y entonces, las llevaré a la cama y las embarazaré.