La persona que está frente a mí……es Natsunagi Nagisa. No hay duda

Pero

—Ha pasado un año desde que vi tu cara, ¿tu expresión no se ha vuelto un poco peor?

Al escuchar esas palabras, aunque lo odie, sabía quién las había dicho.

—¿Que acaso en tu caso no ha cambiado todo desde tu apariencia? ……Siesta. 

El exterior era de Natsunagi…, pero por dentro era Siesta.

Era un fenómeno que normalmente sería impensable, pero de alguna manera sabía que era cierto.

Además, si busco una razón…

—Todavía estabas en el “corazón”, ¿no?

Transferencia de memoria…… un fenómeno en el que la personalidad, los intereses y preferencias aparecen en el paciente. Aunque todavía no ha sido demostrado científicamente, se han observado casos alrededor del mundo que lo experimentaron, y Natsunagi, que había recibido un trasplante, estaba experimentándolo.

Sin embargo, por mucho que se diga que ese fenómeno existe, lo que se transmitía del donante al receptor no era más que la personalidad, los hábitos cotidianos y unos pocos recuerdos.

Sin embargo, la actual Natsunagi, en lugar de parecer que heredó sus recuerdos, parecía más como si Siesta hubiera tomado su cuerpo. Era como si hubieran cambiado de papel.

—Parece que de nuevo estás teniendo pensamientos groseros, ¿no?

Natsunagi……no, Siesta frunció su ceño un poco disgustada.

—Solo he tomado prestado el cuerpo de esta chica por un momento. No pienso poseerlo 

Usando el cuerpo de Natsunagi, usando su voz, Siesta hablaba.

A pesar de que en verdad se sentía un poco raro……aun así

—Me alegro de verte, Siesta. —dije

En la forma que sea, mi cuerpo, al verla de nuevo después de un año, tembló……Sin darme cuerpo me había sentado en el suelo.

—¿Eras capaz de reír haciendo esa cara?

Los ojos de Siesta se abrieron un poco.

—Tal vez es que me he vuelto un poco más blando.

De alguna manera, pensaba que era cierto.

 Cuando intercambiaban palabras de reencuentro como esa.

—……Gugh…

Desde el fondo del casino.

Camaleón estaba sangrando por la boca tras haber recibido el ataque de Siesta rugía.

Sus blancos ojos estaban inyectados con sangre y de su cuerpo se podían ver azules venas que sobresalían. Inclinado hacia delante moviendo su lengua y cola, ya no tenía ningún rastro de cuando era humano.

—Terminemos nuestra charla aquí. Primero tenemos que acabar con él.

—Sí, bueno, es por eso que vine aquí.

Siesta abrió un maletín plateado, que quien sabe de dónde habrá traído, y de allí sacó un arma para que ya la use. Y extendió su mano hasta mí, que estaba sentado……

—……Se mi asistente.

En el instante que escuché esas palabras mi conciencia en cuatro años.

Fue igual. Igual que cuando nos encontramos a 10 000 metros en el cielo. 

Aunque la que estaba frente a mí era Natsunagi Nagisa, pero la que se proyectaba sin dudas era la Siesta de hace cuatro años.

…Sí es así, no tenía otras opciones desde el principio.

—Como ordene… detective.

Tomé su mano y le di la mejor sonrisa que tenía.

—……Tu cara sonriente da miedo.

—¡Déjame!

Nos separamos y nos preparamos para atacar a Camaleón. 

Camaleón nos miraba a cada uno como si nos estuviera estudiando.

Moviendo su cola y lengua en el aire como si quisiera atrapar a su presa.

—¡Cuidado! Puede cambiar la dureza de su lengua a disposición

Mientras caminaba en frente del enemigo le hablo a Siesta que esta en el lado opuesto.

—¿Eh? ¿Estás bien de ese lado?

—¿Uhm? ¿Hay algún problema?

No importa de que sea Siesta la que la controla, solo está pidiendo el cuerpo prestado a Natsunagi.

Estoy bien con que mi posición sea frente al enemigo.

—Pensaba que mejor era que yo esté en frente porque ya no me puede atacar con su lengua…

—……Lo olvidé.

Rayos, mis palabras se volvieron en mi contra. 

—Sorprendentemente, todavía no mejoras tu negligencia

—Cállate

Íbamos cambiando de posición mientras esquivábamos sus ataques.

—Ahora que recuerdo, siempre era así. —dijo Siesta con una cara nostálgica mientras le disparaba a la cola.

—“Hoy haré que nos quedemos en un resort” dijiste mientras entraste al casino eufórico y apostaste todo lo que tenías.

—Guhh……Eso fue porque el día anterior dijiste “ya estoy harto de hacerlo afuera” llorando que no tuve de otra que apostar para revertir nuestra situación……

—No mientas sobre los recuerdos.

Al instante siguiente una bala rozó muy cerca de mi rostro.

—¡Siesta!!!

—¿Puedes dejar de hacer ver a las personas como mentirosas? Si te dolió que por casualidad te haya visto def…haciendo tus necesidades entonces me disculpo.

—¡Estamos peleando! ¡No recuerdes cosas innecesarias!

Ahh, esta mujer.

Solo esquivaba los ataques mientras hablaba sobre el pasado.

…………

……Pero ella siempre fue así.

—Siesta, incluso tu me has mostrado tus lados vergonzosos, ¿no?

—¿Sobre qué hablas?

—Esa vez que bebimos juntos ese licor imbebible y después… 

—Aaaah, queeee, no puedo oírte.

—¡No me apuntes con la pistola!

¡! La cola de Camaleón rompió los tragamonedas cercanas y los fragmentos volaron.

Por qué será.

Incluso en esta situación tensa. Me había mentalizado para que esta sea la pelea final, pero……mis hombros ya no estaban tensos.

Solo porque esta Siesta.

Con solo el hecho de que Siesta este conmigo peleando, mi cuerpo y mi mente se sienten ligeras como si estuviera volando.

—Hey, ¿no te estás olvidando que estamos en una pelea? No recuerdes cosas innecesarias.

—Eso debería de decirlo yo, pero…ahh, que irracional.

Siesta y yo…disparamos al mismo momento.

—¡Guahhhhhh!

Golpe directo. Camaleón se arrodilló

Aproveché esa abertura para recargar las municiones del arma.

—Jaja, qué sorpresa. Que hayas estado tan alborotada.

—Que atrevido para ser solo un asistente, ¿desde cuándo tuviste en la posición de burlarte de mí?

—Si le quitas la vista a un chico por tres días, te sorprendes con los cambios.

Y en mi caso fue un año.

Un año……para recuperar el tiempo perdido es que teníamos esta charla tonta.

—¿……Y luego? Al final, ¿qué paso después de eso?

—¿Después de qué?

—……De eso, de… —dijo vacilantemente con la cara de Natsunagi.

—Después de tomar ese licor y quedar ebrios. Después de eso nosotros…

Esa inusual tímida cara, me hubiera gustado verla en la cara de la propia Siesta.

—¿No dijiste que dejara de pensar en cosa innecesarias?

—En verdad me está intrigando bastante que me mantiene en este mundo.

—Devuélveme la emoción de cuando de te vi de nuevo. —dije y Camaleón se levantó con un rugido.

—¡Gogiahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! 

Un rugido que no habíamos escuchado hasta ahora, uno que parecía que hizo vibrar todo el lugar.

Como si hubiera reaccionado al hacer eso, su cuerpo empezó a cambiar.

Sus ojos inyectados con sangre se hicieron más grandes y partes duras como escamas empiezan a crecer por todo su cuerpo. Con un sonido sordo, su cabeza y cuerpo se hicieron considerablemente mucho más grandes que la de un humano y sus ropas rasgadas se mantenían a las justas. Y pareciendo que su cuerpo ya no es capaz de soportar su propio peso, como un reptil, o posiblemente como un dinosaurio se postura se volvió cuadrúpeda. Esa figura ya es la de…… “monstruo” dije inconscientemente.

—……Al parecer ya fue consumido por la “semilla”.

Siesta se puso a mi lado y suspiró fuertemente.

—Detective no empieces tu explicación con palabras que no conozco.

Me hace acordar las penurias de hace tres años.

Siempre me ocultaba las cosas más importantes ¿Sabes en cuantos problemas caí por eso? Pero al último momento me rescataba y me decía con su cara orgullosa “Puedes agradecerme por estar aquí”. Que fastidiosa. Ahh, el solo recordar hizo que me molestara.

—Fufu, esa cara tuya la extrañaba.

—Te estas burlando de mí por completo, ¿no?

—Me gustaba, esa cara.

……Por favor, no seas tan directa.

—¡! ¡Gogiahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! —rugió nuevamente el monstruo.

Sí, sé cómo te sientes. Estás en tu última transformación y aun así no te toman en serio. Cualquiera quisiera gritar en esa situación. Pero con la que deberías hacerlo es con la detective.

Volvimos a tomar nuestras posiciones y lo interceptamos.

—¿Entonces? ¿A qué viniste en verdad?

—¿A qué? A salvarte ¿Quieres hacerme decir eso?

—No eres linda.

—Es mentira.

Balas volando, el olor de la pólvora.

Esta en verdad era una escena imaginaria que podías tener por la tarde.

Me corté la mejilla y sangrando levemente salté a la pelea. Soñando despierto.

Después de un tiempo, logró subir a la alborotada lengua de Camaleón y saltó directamente a su cabeza desde allí y pateó su cabeza.

—En verdad, ella me lo pidió.

Dio una vuelta en el aire, cayó a mi costado y dijo eso.

—Que te salve……eso me pidió.

—¿Natsunagi a ti?

—Sí. En verdad iba a dejarle a ella todo el trabajo, pero…… me insistió tanto que…

A través de un cuerpo…… ¿qué clase de conversación tuvieron ellas dos?

Lo único que no entiendo es como las palabras de Siesta pudieron hacer que Siesta se moviera.

Sin embargo, al mismo tiempo eso significaba que esto era un caso especial. En otras palabras.

—Por eso está es la última vez……ya no nos volveremos a ver otra vez.

La expresión de Siesta se superponía con la de Natsunagi.

Con una mirada fija me observaba.

—Sí, lo sé.

Lo sé. Sé que este es el verdadero adiós.

—¡Guahhhhhhhh!

El desplomado Camaleón se volvió a parar, con la postura de monstruo, y gritó.

Al siguiente instante, desapareció. Esta debe ser su fase final.

—¡Siesta, cuidado! —le dije a Siesta que había vuelto a mi lado.

—No hay problema……Agárrate, asistente.

—¿Eh? …… ¡Whoa!

Volé por los aires.

Han pasado cuatro años.

Esa vez me salvó de la misma manera.

Jalándome, esquivaba los ataques de ese enemigo que no veíamos y que solo podía oler.

—Al parecer si estoy hecho para que estés llevándome de un lado para otro.

—¿Qué pasa de repente, asistente?

…………

—¿Estuviste solo?

Como si fuera a sentir esos sentimientos no varoniles.

—Lo siento

No te disculpes.

—Perdón por haber muerto primero.

Dije que no te disculpes.

—En verdad no pensaba viajar contigo por tres años.

Hey, no es alguien a quien le puedas ganar mientras recuerdas cosas.

—Si creaba lazos negligentemente, me atarían a este mundo. Y esos lazos serían un estorbo para mi trabajo.

Ya te dije que te concentres en la pelea.

No sabes cuando el ataque te puede sorprender.

—Pero sin darme cuenta, pasaron tres años. Seguro fue porque me agradaste más de lo que pensaba.

Idiota.

Tú y yo no éramos novios, ni siquiera éramos amigos.

Éramos sólo un detective y su asistente ……extraños compañeros de trabajo.

—Lo sé. No pensabas en mí como alguien especial y yo tampoco te trataba así. Solo que……

Para, no digas eso a estas alturas.

Está bien que yo lo diga, pero tú no puedes.

No importa si me dicen egoísta. Pero no…

—Los tres años, que pasé contigo, que se fueron en un parpadeo son los mejores recuerdos de mi vida.

Si dices eso yo……

—Tonto

Siesta acarició mi cabeza.

—¿Qué haces aferrándote a un muerto? Buen trabajo por esforzarte todo este año.

Me quemaba la garganta y mis parpados quemaban.

Idiota, tú……tú no eres así.

Dame un respiro. Si Saikawa, Charl, o incluso Natsunagi, después de volver a la normalidad, me vieran así seguro se reirían. 

Me alejé de ella y me paré a su costado.

—¿Solo? Lo siento, pero no estaba tan libre como para pensar eso con los ruidosos compañeros que tengo.

Recordé sus caras y se me esbocé una sonrisa amarga. 

—Así que ya no estoy solo. 

—Ya veo… Tienes que llevarte bien con ellos.

Nos pusimos de espalda.

Puedo sentir el calor de Siesta a través del cuerpo de Natsunagi.

Cuando esta pelea termine, Siesta desaparecerá.

Y no volverá a aparecer usando el cuerpo de Natsunagi.

Sí es así.

—Hey, Siesta.

—¿Qué?

—No, sobre la continuación de lo de antes. Cuando tomamos, nos emborrachamos y lo que pasó después.

No creo que sea ideal tener esta conversación en la parte final de la última pelea, pero de algún modo esto es propio de nosotros.

Juntando nuestros torsos, yo con la mano derecha extendida, ella de la misma manera con la mano izquierda, nos juntamos formado una misma línea.

—Debería decir que es desafortunado, pero……no pasó nada.

Los cañones de las dos armas apuntaron hacia delante.

Se acercaba el enemigo invisible. Si fallábamos, estábamos muertos.

Pero Siesta dijo

—Esta bien. —eso dijo.

Entonces no había necesidad de dudar.

No ha habido ningún momento en que se haya equivocado.

Y al instante siguiente, en el espacio vacío del frente una alarma sonó.

—¡Asistente!

—¡Sí!

Apuntando a ese lugar, ambos jalamos el gatillo…… 

Y

Un ruido sordo y un pequeño lamento anunció el fin de todo.

—Ya veo. En verdad, si es contigo, no me hubiera molestado dormir contigo una vez.

—Esas cosas importantes debiste de haberlas dicho más antes.

Al final, nos reímos como idiotas. 

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