Visitar Vassilios siempre había sido del sueño de Sylvia.

Latina no hablaba mucho de su antiguo hogar, pero gracias a la intensa molestia conducida por la curiosidad de Sylvia, Latina terminó discutiendo el asunto poco a poco. Solo era información fragmentada, pero ya que era todo sobre un mundo completamente desconocido para ella, era suficiente para hacer que Sylvia se decidiera a querer verlo con sus propios ojos algún día.

Se le había otorgado un cuarto para uso personal a Sylvia dentro del templo de Vassilios. Normalmente sería una limpia y simplemente amueblada recamara, pero estaba enterrada actualmente por un revoltijo de documentos. Aunque daba una simple impresión, en el estilo de Vassilios, no era como si estuviera siendo recibida inapropiadamente como invitada. Y para empezar, como una sacerdotisa altamente racional de Akhdar, siempre en cuando tuviera lo que necesitaba, ni más ni menos, entonces no querría nada más.

Pensando en ello, Latina dijo que fue criada en las profundidades de este templo… Y que no sabía mucho del mundo exterior… Sylvia pensó para sí misma, todo mientras sus manos seguían trabajando.

En sus descansos de llevar a cabo su rol como contacto por parte de Laband, Sylvia trabajaba para llegar a su meta principal: hacer un reporte sobre cosas como el clima de Vassilios y el estado de las cosas. Era un revoltijo de información, pero Sylvia estaba consciente de que

había algunos en el templo de su hogar que eran como hienas hambrientas, desesperados por cualquier información, sin importar que tan trivial fuese.

Bueno… Para Latina, hablar sobre su antiguo hogar significaba hablar sobre su hermana… Así que supongo que estaba en lo correcto al no hacerlo, Sylvia murmuró para sí misma.

Recordó cuando conoció a Chrysos por primera vez. Aunque tenía algunas expectativas basadas en la información que había recolectado de antemano, estaba francamente impresionada.

En verdad se ve muy similar a Latina…

Cuando Vint, quien fue reconocido como un sirviente leal de Latina, regresó al templo, Sylvia estaba montada en su espalda. Enfrentada con un incidente imprevisto, Chrysos dejó el interior y salió al patio para encontrarse con el gran lobo.

Por la colocación de las personas a su alrededor, Sylva sintió que Chrysos estaba en alguna posición de alto rango, pero en ese entonces, ella no tenía idea de que esta chica era el “rey” Nunca pudo haber imaginado que el gobernante de esta nación fuera a recibir personalmente a un visitante sospechoso.

Después, cuando Sylvio se enteró que Chrysos era el gobernante conocido como el Rey Dorado, pensó, Ah. En verdad es la hermana de Latina. En verdad daba la impresión de ser naturalmente apartada.

Ya que los señores demonio solo podían ser lastimados por los héroes, no necesitaba estar muy consternada por los intrusos. Ya que se sabía que el Segundo Señor Demonio y el Heroe de Platino estaban en otro país, la seguridad alrededor de Chrysos era relativamente poca.

Por lo tanto, los pensamientos de Sylvia sobre Chrysos eran un tanto arrepentibles.

La primera impresión de Sylvia sobre Chrysos era que tenía una apariencia más estilosa y elegante que incluso Latina. Latina carecía de esta clase de majestuosidad, la cual silenciaba a aquellos a su alrededor.

Latina ciertamente poseía algo que se podrá llamar “carisma”. De hecho, conociendo la extraordinaria manera en la que su amiga tenía fans ardientes ente los fuertes aventureros y los guardias de Kreuz, e incluso había subyugado a bestias míticas con si virtud natural y habilidades, Sylvia no podía pensar en otra palabra que lo describiera.

Por otro lado, Chrysos tenía una sensación en ella más similar a la de un “monarca.” Incluso el delgado físico de esta joven chica no era suficiente para debilitar la impresión. Tenía un carisma un tanto diferente al de Latina.

Ciertamente no del tipo tierna y distraída como lo es Latina. Tenía decoraciones doradas y plateadas colgando desde sus hermosos cuernos negros y el atuendo que llevaba era simple, pero su elegancia aun abrumaba a aquellos a su alrededor. Tal vez fue gracias a la responsabilidad que ella cargaba que se sentía más apropiada llamarla una reina hermosa que una princesa.

Sin embargo, todo eso fueron pensamientos que Sylvia tuvo después. Incluso su “segunda impresión” de Chrysos era algo que nunca se le debería decir a una mujer.

En cambio, Chrysos y Sylvia se llegaron a convertir en compañeras de conversación, habiendo tenido varias platicas. Chrysos quería aprender la lengua Occidental, el lenguaje de los humanos, pero otra gran razón era que Sylvia y Latina eran amigas de la infancia.

Chrysos quería oír sobre Latina. Había estado consternada por su hermana, cuyo paradero era desconocido para ella desde que había sido exiliada, así que oír que Latina estuvo viviendo feliz y pacíficamente en una nación extranjera le trajo felicidad a Chrysos. Sylvia pronto se dio cuenta de ese hecho y recordó a su amiga como el Rey Dorado lo había deseado.

“Así que Platina vive junto con un héroe…?” Chrysos le preguntó a Sylvia, viéndose sorprendida, después de oír sobre Dale. Como miembro del templo-recolecta-información de Akhdar, era natural que Sylvia supiera que Dale era un héroe con protección divina de Quirmizi y Azraq.

“Así es.”

“¿Qué clase de persona es él?”

“Hmm, veamos…” Sylvia entonces le dijo a Chrysos todo lo que sabía sobre la armoniosa relación entre Latina y Dale. Al visitar el Ocelote varias veces antes de partir hacia Vassilios, se enteró de que Latina usaba expresiones un tanto indirectas cuando se trataba de hablar sobre Dale. La verdad excedía de gran manera las palabras de Latina y se volvían un tanto ominosas.

Mientras escuchaba las palabras de Sylvia, las expresiones de Chrysos se volvían constantemente tensas.

“Um, ¿Su Majestad…?”

Incluso Sylvia no estaba dispuesta a referirse al gobernante de un país por su primer nombre, en su lugar, llamó a Chrysos “Su Majestad.”

“¿Tales acciones son consideradas normales en las naciones humanas?”

“No, definitivamente no son normales,” Sylvia afirmó francamente, solo para hacer que Chrysos hiciera un rostro como si se hubiera tragado algo terriblemente amargo.

Mientras Latina estaba dormida, sin saber nada de lo que estaba sucediendo, su buena amiga reveló los detalles de su excesivamente cariñoso día a día con Dale en Kreuz. Al mismo tiempo, fue entonces cuando Chrysos se enteró que el campeón conocido como el Héroe de Platino, quien no había conocido todavía, era de hecho alguien cariñoso totalmente idiota.

“…Pero también pude claramente darme cuenta que Latina estaba feliz.” Sylvia trató de añadir esa continuación, pero Chrysos respondió distantemente y con unos ojos ligeramente muertos “Ya veo…”

Cuando Chrysos mas tarde oyó mas de Rose, eso igual no borró la impresión de Dale. En su lugar, que Rose hablara ambiguamente con una sonrisa en su rostro solo servía para empeorar la situación.

Fue con tales ideas que Chrysos había enfrentado directamente a Dale. Tras conocerlo, sintió su aura como la de un guerrero veterano y uno que podía fácilmente desprender una terrible sed de sangre, y en cambio, fue dejada con la impresión de que en esencia en verdad era un “héroe deplorable”

Esa también pudo haber sido la razón de que, a pesar de que Dale casi mató a Chrysos, ella no estaba excesivamente molesta por eso.

Con un ring, el viaje de Sylvia a través de sus recuerdos fue interrumpido.

En Vassilios, usualmente no había puertas dividiendo cada cuarto, y no estaba la costumbre de tocar la puerta. Solo había oído de la costumbre de tocar una campana puesta cerca de la entrada a un cuarto personal antes de entrar, tras llegar a Vassilios. Tampoco era fácil reconocer que la campana servía esa función a primera vista. Difería en apariencia con cualquier otra que había visto en Laband.

“¿?” Sylvia dijo en el lenguaje de los diablos.

“Sylvia, soy yo.” Respondió la voz en lenguaje Occidental. “¿Puedo entrar?”

“Adelante.”

Con esa simple respuesta, la cabeza de Latina saltó a la vista.

“¿Está bien que ya andes parada y caminando, Latina?”

“No sanaré apropiadamente si nada más duermo. Me estoy apegando al templo, pero estoy tomando caminatas para acostumbrar a mi cuerpo a moverse otra vez, poco a poco.”

Sylvia lanzó una mirada rápida a la entrada y vio una sirvienta, quien aparentemente estaba esperando a Latina. Notando la vista de Sylvia, Latina dio una risa conflictuada. “Para ser sincera, es un poco molesto, pero… No puedo pensar de esa manera…”

“¿Así que las sirvientas se encargan de vestirte, bañarte y todo?” Sylvia preguntó con una risa.

“Rechazo firmemente su ayuda en el baño,” Latina respondió con una sonrisa natural. “Es problemático, vestirse y esas cosas, quiero hacerlo yo misma… Pero también es su trabajo, y no quiero infringir contra eso por mi egoísmo.”

“Pero, ¿cómo te sientes en verdad?”

“Es una molestia… Así que quiero al menos poder relajarme en la bañera.”

Sylvia sintió que entendió lo que Latina estaba diciendo, pero viendo a su amiga, quien no era capaz de moverse apropiadamente hasta hace apenas unos días, su consternación tenía prioridad.

“Eso está bien y todo, pero ¿te sientes bien?”

“Me hundí una vez… Pero me levanté, así que está bien.”

“Creo que probablemente no deberías llamar a eso ‘está bien’”

Esta chica en verdad era muy cabeza hueca.

Latina veía con gran interés a los documentos y los materiales esparcidos. Sylvia sintió que podía entender eso también, ya que no había casi nada que sirviera de entretenimiento en este palacio, ya que era un templo. Latina podía tomar prestado algo de material para leer de la misma manera que hizo Sylvia, pero no podía leer el lenguaje de los diablos. Y ya que no tenía ningún deber que cumplir o trabajo que llevar a cabo como Sylvia, Latina estaba completamente aburrida.

Fue entonces cuando Sylvia recordó el asunto en el que estaba pensando, y miró directamente a Latina.

“¿Qué pasa?”

“Hmm…”

Mientras Latina inclinaba su cabeza, su cabello color platino y el delicado velo que portaba se balancearon.

“Nada… Es solo que el rey y tu se ven muy similares. Son gemelas. ¿verdad?”

“Si. Nuestros colores de ojos son diferentes por que Chrysos fue la única que nació con un rasgo de mana.”

“Los tuyos son grises, pero los del rey son dorados, ¿verdad?” Sylvia dijo, y Latina sonrió en respuesta. Por lo que podía ver Sylvia, esa no era la única diferencia entre ellas.

¿Cómo lo digo…? Latina es más… una belleza, supongo.

Como amiga, esa eran sus honestos sentimientos.

En términos de lo que tenía para trabajar, Latina ciertamente no carecía, pero eso no era todo. Habiéndose enamorado de un hombre más grande cuando era joven, combinado con su baja autoestima, se esforzaba más que nadie.

En verdad trabajaste duro, Latina…

Latina aprendió toda clase de cosas de la conocedora Sylvia—Aunque usualmente no era de mucha utilidad—Y también había recibido lecciones de moda de parte de Chloe. Ella se movía proactivamente por su trabajo y aparentemente hacía ejercicios que había oído que ayudaban a la belleza de uno como parte de su rutina diaria.  Mantenía su dieta balanceada y saludable, y encima de eso, activamente se aseguraba de incluir comida que se decía que era buena para la belleza.

Latina se había esforzado mucho para convertirse en el tipo de mujer que haría que el hombre que ama la volteara a ver, como compañera mujer, Sylvia no podía evitar admirarla.

“Entonces como gemelas, sus características base deberían ser las mismas, ¿verdad?”

“¿Hmm?”

“Ya había que trabajabas mucho, Latina…”

“¿Hmm?”

Mientras su amiga inclinaba su cabeza en confusión, sin entender bien, Sylvia hizo una cara como si estuviera viendo algo lejano.

“Latina… Me ha estado molestando por un tiempo…”

“¿Hmm?”

La segunda impresión que Sylvia tenía de Chrysos…

Ah. En verdad es como era Latina…

Era que era completamente plana.

Actualmente, Latina tenía curvas femininas. En comparación, Chrysos era como Latina era hace un tiempo, con una apariencia un tanto infantil.

La diferencia en sus estilos de vida, con Chrysos siendo atendida por un chambelán, mientras que Latina siempre estaba corriendo, tuvo un gran efecto ahí. Y sus hábitos alimenticios eran seguramente diferentes, también.

Había algunas cosas que Sylvia no entendía sobre ese asunto, pero también entendía algunas. Los esfuerzos de Latina estaban seguramente conectados a ello.

“Bien por ti, Latina.”

“¿Hmm?” Latina repitió, sin entender lo que decía su amiga, y entonces inclinó su cabeza.