Al día siguiente, domingo.

Hoy es el día en que robarán el tesoro de la familia Saikawa, el “zafiro milagroso”

Aceptamos la solicitud de la actual cabeza de la familia Saikawa, Saikawa Yui, y junto a Natsunagi teníamos planeado actuar como seguridad de la casa.

Nos encontramos de camino a nuestro destino en un taxi.

—Kimitzuka, lo que me dijiste ayer es verdad, ¿no? —preguntó Natsunagi que estaba sentada a mi lado en los asientos traseros.

Ayer. Después del ensayo, estuve discutiendo con Natsunagi los planes para hoy en la cafetería de siempre. Era la primera vez que hablaba del secreto de Saikawa Yui con Natsunagi. 

—¿No es porque me crees que estás aquí?

—En cierta manera, pero ¿estará bien todo allí? No podemos dejarlo vacío…

—Ahh, ya me ocupé de eso. Al parece Fuubi-san va a ir.

—…Pensé en preguntarte en algún momento, pero… ¿Qué es realmente ella?

—Es alguien que tiene la fuerza para derrotar a un batallón de un ejército sola.

—No es que eso sea una respuesta…

Lo siento, pero tampoco sé todo sobre ella. Pero sin dudas es alguien en quien puedas confiar.

—¿Hay algo que te preocupe?

—No, nada… Es solo que no me siento completamente de acuerdo.

—¿Sobre qué?

—Al final, Kimitzuka es el que va a resolver el caso. 

A pesar de que yo soy la detective, dijo mientras veía el sol caer por la ventana.

—Esta vez es solo una casualidad.

—No lo sé…

—Estoy seguro que llegará el día en que vendrás a salvarme.

De cualquier manera, hasta ahora he sido el que ha estado en esa posición. Tengo que trabajar al menos un poco o tu corazón se enojará.

—Ya va a comenzar el concierto.

Miré el reloj en mi muñeca. Convencer a Fuubi-san, pedir la ayuda de ciertas personas y el venir aquí me consumió más tiempo del que esperaba.

—No sería bueno si no llegamos a tiempo para esto…

El concierto de Saikawa Yui está por comenzar con la primera canción.

—Así que si te importa.

Como si ya hubiera aceptado la conversación anterior, Natsunagi preguntó levantando un poco las comisuras de su boca.

—Solo por trabajo. No estoy interesado en “Raspberry x Grizzli”. Te lo dije ayer en la cafetería, ¿no?

—Lo hiciste, pero…¿en verdad puedes hacer todo eso actuando? El Kimitzuka de ayer era asqueroso.

—No digas eso. Que una chica de preparatoria te diga que eres asqueroso duele más que cualquier cosa.

—En verdad, sigo pensando que hay una posibilidad de que estés yendo allí porque te gusta.

—Idiota, no iría al domo si no fuera por trabajo.

Mientras hablamos tranquilamente, nos dirigíamos a nuestro objetivo… al domo en donde Saikawa Yui dará su concierto.

Aunque haya tomada medidas, será inútil sino llego a tiempo

—Podría acelerar un poco —le dije al taxista.

—…Abróchense el cinturón. 

Tenía el pelo rubio debajo del gorro.

A través de esa sombra, sus opacos ojos me miraban través del retrovisor.

—Quisiera legar para “81”

—Sabía que sí te gustaba.

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