—¡Ma’am! ¡Por qué tengo que hacer equipo con alguien como este tipo!

Abordo de un pequeño barco en balanceo

Esa aguda voz y el desconfortante ambiente hacían que mi dolor de cabeza empeore.

Estábamos tres personas en la cubierta.

Siesta, Charl, la chica que estaba gritando como una niña, y yo

Estábamos en proceso de cumplir nuestro objetivo, por eso nos encontrábamos cruzando el mar, pero… un problema imprevisto apareció.

—¡Prefiero saltar al océano que hacer grupo con Kimitzuka!

Eso dolió, pero, bueno, ya estoy acostumbrado.

Nunca ha habido ningún día en que me encuentre con ella y no este de mal humor

—Es solo algo temporal, Charl.

Por otra parte, la chica a la que le dicen Ma’am… Siesta como siempre hablaba con un rostro tranquilo

—Hasta ahora, ha habido muchas veces en la que lo hemos hecho, ¿no?

—Pero en ninguna estuve de acuerdo.

—¿Fue así?

—¡Sí!

—No lo sabía.

Siesta bebía el té rojo tranquilamente. Era odioso.

—Yo era la compañera de la Ma’am hasta que este tipo apareció.

Charl me mira fijamente. Oh, qué miedo, qué miedo.

—Aunque digas que eras mi compañera, solo hicieron algunos trabajos juntas ¿no?

—Ugh…

Dije y Charl bajó la mirada deprimida.

—Pe-pero. Aun así, yo… fui la primera discípula de Ma’am.

Charl se refiere a Siesta como Ma’am en señal de respeto.

Charlotte Arisaka Anderson.

Una chica de mi edad con orígenes de América y Japón.

Teniendo padres militares recibió una estricta educación, a su corta edad ella ya había trabajado para varias organizaciones y realizado varias misiones. Una de esas fue pelear contra “SPES” y en esas ocasiones trabajaba en el equipo de Siesta.

Sus títulos podrían ser de policía especial, espía o de militar.

Pero según ella, el título que más le quedaba era como aprendiz de Siesta.

—Sí. Es verdad, Charl me ayudó mucho en ese entonces. Gracias por todo.

—¡Ma’am!

—Ven

Como un cachorro Charl corrió al regazo de Siesta y se acurrucó.

Siesta acariciaba su dorado cabello mientras peinaba su cabello.

—Fufu

Charl tenía una cara de satisfacción. Y poco a poco su mirada se dirigió hacia mí.

—……Fufun —rió.

—No, no estoy celoso.

Porque estás con esa cara triunfante. Tonta.

—Sería más fácil para mi si ustedes dos se llevaran mejor. —dijo Siesta que ya llevaba un tiempo acariciando la cabeza de Charl con una sonrisa amarga.

—¡Ah! ¡Ya recuerdo! —dijo Charl y saltó del regazo de Siesta.

—¡Todavía no acepto trabajar junto a Kimitzuka!

Al parecer las caricias de Siesta le hicieron olvidar eso.

—Charl, no fastidies a Siesta. Ya no tenemos tiempo.

—No quiero que tú me llames por mi apodo.

A estas alturas…

Tienes una cara muy madura, pero por dentro eres una niña. ¿Tanto odias que me haya llevado a Siesta?……No, ni siquiera es como si ella me perteneciera.

—¿Entienden? Ustedes dos no son perfectos.

Tratando de poner la situación bajo control Siesta nos regañó.

—Es por eso que necesitan cubrir los defectos del otro y cooperar.

—Algo en que sea malo… no se me ocurre algo en que pueda serlo.

—Hey, ¿acaso eres idiota?

La frase favorita que usa Siesta cuando me regaña.

—No puedes comer guisantes y en invierno duermes más que yo. Siempre frunces el ceño cuando tomas medicinas en polvo y siempre evitas caminos donde haya palomas y cuervos, aunque eso signifique tomar el camino más largo. ¿Aún puedes decir que no haya algo en lo que seas malo?

—……Estoy seguro de que nunca te dije que soy malo con esas cosas.

—Algo como eso no es necesario que lo digas. Llevamos mucho tiempo.

¿Si? Bueno, pero no digas nada más. Charl infló sus mejillas con una cara de insatisfacción.

—¿Y? ¿Entonces tratas de decir que nos repartamos los trabajos?

—Sí. Por ejemplo, tú eres inteligente, pero tu resistencia física es peor que la de una pulga de agua. No sirves para el combate.

—……Ya veo

Tuve un mal presentimiento y miré a Charl, como pensé, ella me miró y se rió. Tú…

—Por otro lado, Charl

—¡Sí!

—Eres buena peleando, pero eres indiscutiblemente tonta.

—¿¡Qué cosa!?

Reí.

—¡Te has reído! ¡Te acabas de reír de mí! ¡Te mataré, te mataré ahora mismo!

—¡Dejemos las peleas insulsas!

—¡Duele!

—¡Fue!

Recibimos un golpe en la cabeza. Diablos, aunque yo no hice nada.

—Quiero que en esta operación ustedes cooperen y superen las adversidades.

Esta operación, era sobre rescatar a los aliados que estaban confinados en una isla gobernada por “SPES”. El fracaso no era una opción.

—Pero, entonces Ma’am estarás sola…

La preocupación de Charl eran correctas.

Si Charl y yo hacemos equipo, inevitablemente ella tendrá que trabajar sola.

Sin embargo, Siesta dijo

—Me ponen en problemas si me subestiman. Soy diez veces más fuerte que Charl y cien veces más inteligente que Kimitzuka. No tienen que preocuparse por mí.

Creo que mi valoración era injustamente baja, pero bueno. Utilizaré esta operación para que cambie su manera de verme.

Tal vez fue culpa de que estaba planeando en esas estupideces

Que no pensé seriamente en el verdadero significado de a lo que Siesta se refería.

—Es por eso que ustedes dos se llevaran mejor… de ahora en adelante, siempre.

Y ese día, la detective murió.

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