Parte 1

Comparada con su hermana mayor, la pequeña niña llamada Rem tenía una vida diaria bastante difícil.

Incluso entre los humanoides, el poder y el maná poseídos por la raza del demonio estaban a la cabeza del resto. Sus robustos cuerpos y la calidad del maná que empleaban les otorgaba una fuerza de combate sin igual. Se jactaban del título de ser la raza más poderosa entre los humanoides.

La única debilidad que los demonios poseían era su población, la cual era bastante baja. Una raza dedicada a producir a los individuos más poderosos no dio aliento a producir grandes números, y así, a pesar de su fuerza, la raza demoniaca se vio obligada a vivir en pequeñas aldeas en las profundidades de las montañas.

Debido a que eran una raza que vivía lejos del hábitat de los humanos, había estrictos tabúes entre los demonios para proteger a sus limitados números.

Para su raza, los gemelos eran abominaciones. Esta era una de las leyes inquebrantables dentro de la clase demoníaca.

Por naturaleza, los demonios nacen con dos cuernos en la cabeza. Cuando se encuentran tranquilos, los cuernos permanecen ocultos, pero cuando las circunstancias cambian y sus instintos demoníacos despiertan, los cuernos aparecen en sus cabezas y consumen maná de la atmósfera, aumentando en gran medida sus capacidades de combate. Estos cuernos se convirtieron en el orgullo de su raza.

Pero, los gemelos nacían con un solo cuerno.

Entre los demonios, los “sin cuernos” eran considerados la peor escoria de la sociedad. El perder solo uno era motivo de burla. Los gemelos carecían de algo muy valioso desde el momento de su nacimiento. ¿Qué más podrían ser sino abominaciones?

Y así, se enseñó que los gemelos debían de ser desechados inmediatamente.

El destino de este par de gemelas debía haber terminado allí. Y habría sido así si una de las gemelas no hubiera exhibido el regalo que los dioses le enviaron con un tremendo estallido de poder mágico en el mismo momento en el que el jefe, habiendo tomado la amarga decisión, estaba a punto de juzgarlas por su propia mano.

Parte 2

La gemela mayor se llamaba Ram; La menor, Rem. Ambas ocupaban los peldaños más bajos en la escala de la tribu.

Su vida cotidiana estaba lejos de ser agradable. Aun cuando sus vidas habían sido perdonadas, seguían siendo gemelas. Ambas fueron tratadas como unas sin cuernos desde el principio y habían crecido siendo despreciadas por su gente.

A pesar de su conexión sanguínea, sus propios padres actuaban distantes con ellas. Sus compañeros de tribu no ocultaban su desprecio hacia las dos “abominaciones”. Para ambas, era la peor infancia que alguien podría imaginar.

La hostilidad continuó hasta que los demonios se dieron cuenta de lo que eran capaces de hacer—o más precisamente, hasta que la mayor de las gemelas se volvió consiente de su poder.

El término más exacto que describía a Ram durante su infancia era el de una niña prodigio. Tenía un talento que superaba incluso a los grandes demonios que habían existido a través de la historia. De hecho, su raza entera fue cautivada por la belleza del cuerno de Ram, el cual le permitía utilizar una gran cantidad de maná a pesar de su juventud. Su comportamiento no había cambiado, aun con el blanco cuerno en su frente, no daba indicio de embriagarse por su propia fuerza y potencial, haciendo que parezca natural que sus hermanos inclinaran sus cabezas ante ella.

Era un tratamiento muy especial para una chica que aún no tenía diez años de edad.

Incluso sus fríos y distantes padres, incluso sus parientes que las habían despreciado, incluso el jefe que había intentado matar a las gemelas poco después de su nacimiento—todos estaban sin palabras ante la autoridad de Ram. Ella estaba destinada desde su nacimiento a convertirse en el pináculo de los demonios con cuernos, la más poderosa de todas las razas humanoides.

Los miembros de una raza que valoraba la fuerza individual eran perfectos a la hora de mostrar su educación hacia un individuo con tal poder. Y, sin embargo, Ram nunca utilizó la reverencia de la tribu para su propio beneficio.

Todo lo que Rem podía hacer era entrometerse en el camino hacia la gloria de su hermana mayor.

Ella no tenía habilidades por encima de la norma. Su suministro de maná era bastante pobre, sus capacidades físicas estaban al mismo nivel que las de un demonio promedio con un solo cuerno. En comparación con Ram, ella no tenía nada de confianza en sí misma; Ella se escondía detrás de la espalda de su hermana como una sombra.

Así era como la joven Rem se enfrentaba a la vida diariamente. Así era como protegía su inmaduro corazón.

No era como si ella estuviera celosa de su hermana mayor. La admiraba. La adoraba.

No era como si sus padres la odiaran. Ellos amaban a la más joven tanto como a la mayor.

No era como si su gente hubiera despreciado a Rem. Por supuesto que tenían grandes esperanzas. Ella era su hermana menor.

Su hermana, era mucho más amable que los demás; Sus padres, estaban llenos de expectación; Todos sus parientes, la animaban a sobresalir tal como su hermana gemela—estos eran los pequeños golpes que irritaban a Rem.

Sin duda era la consecuencia directa de que ella y su hermana parecían dos gotas de agua. Sin embargo, aunque sus tamaños y rostros eran idénticos, sus cualidades como demonios se encontraban en escalas completamente diferentes.

Por supuesto, Rem se esforzaba por cambiar esas circunstancias. Puede que no fuera más que un tonto esfuerzo de ensayo y error por parte de una niña pequeña, pero Rem intentó todos y cada uno de los medios para acercarse a su hermana mayor, para derrotarla incluso en una sola área.

Pero Ram era simplemente mejor en todo.

Y así, Rem era todavía una pequeña niña cuando comprendió que la hermana a la que estaba más cerca, la hermana que amaba más que a nada en el mundo, ocupaba un lugar que ella nunca podría alcanzar.

Ella nunca podría estar al lado de su hermana. Ram siempre caminaba delante de ella, bañada por la luz del mundo. El lugar de Rem estaba detrás de su hermana, cubriéndose detrás de su espalda, mirando de reojo de vez en cuando, sólo para esconderse de la deslumbrante luz.

Cuando se dio por vencida, finalmente pudo aceptar los sufrimientos de la vida diaria, como una rama que se dobla con el viento.

—Ella se preguntaba cuánto tiempo tendría que soportar su propia debilidad.

Parte 3

Una noche, Rem se despertó, incapaz de dormir bien debido al calor.

Se quitó las mantas de su cuerpo cubierto de sudor y se levantó de la cama de madera. Cuando Rem miró a su alrededor, se dio cuenta de que su hermana mayor, que siempre estaba durmiendo junto a ella, se había ido.

Tengo que buscar a Onee-chan de inmediato, pensó Rem.

Si su hermana estaba despierta, ella tenía que ir detrás de ella. Tenía que hacerlo sin falta, incluso para asuntos tan triviales como despertarse brevemente para ir al baño, así era la obsesión de Rem en ese momento.

Tengo que ir afuera—pero sólo entonces Rem se fijó en la causa del calor—llamas envolvían toda la casa.

Cuando tocó el pomo de la puerta, apartó su mano debido al calor. En ese momento, ella lo entendió. El dormido sentido del olfato de Rem se despertó debido al olor de algo quemándose; Su frente empezó a picarle mientras su cuerno crecía, apareciendo completamente casi al instante, utilizó su cuerpo para romper la puerta y salir hacia afuera de la casa envuelta en llamas infernales. Ella no sabía por qué había sucedido esto, pero obedeció a sus instintos de huir, de querer escapar del peligro.

Rem pateó la frágil cerca que rodeaba la casa y se apresuró en salir de ella e ir hacia el exterior.

Incluso entonces, un solo pensamiento gobernaba su mente: Tengo que salir de casa y hacer que Onee-chan me diga qué hacer.

Pero entonces, ese pensamiento fue apartado de su mente una vez que vio lo que le esperaba una vez que salió de la casa.

En el centro del pueblo había una pila de cuerpos quemados. Las casas envueltas en llamas y los árboles arrasados completamente por el fuego habían convertido a su hogar en un infierno carmesí en una noche.

Cuando Rem vio los rostros de sus padres entre los cadáveres tragados por las llamas, inmediatamente abandonó todo pensamiento racional y cayó de rodillas.

Rem se quedó arrodillada cuando un grupo de hombres vestidos con túnicas negras la rodearon. Incluso viéndolos de cerca, las profundas sombras de sus capuchas ocultaron sus rostros hasta que estuvieron bastante cerca; incluso entonces, no eran rostros que ella pudiera reconocer. Sin embargo, en cuanto Rem percibió que no había ni un solo rastro de buena voluntad por parte de ellos, una extraña sonrisa apareció en sus mejillas.

Esa sonrisa era la que escondía su desesperación por el bien de todos los demás.

Las figuras humanoides no respondían en lo más mínimo a la expresión o al dolor que se escondía detrás de ella.

Las sombras se acercaron hacia ella, levantando sus manos y balanceando las brillantes cuchillas de plata hacia la niña—pero sus cabezas fueron decapitadas un segundo después.

Sangre. En un solo momento, cuatro vidas habían sido tomadas con tanta habilidad que las cabezas no tuvieron el tiempo para soltar un grito, ni siquiera se dieron cuenta de lo que había sucedido.

La sensación familiar del maná que latía contra su piel le dijo instantáneamente a Rem que eso fue obra de su hermana. Ella se levantó.

Si su hermana estaba aquí, Rem tenía que seguir su ejemplo.

Ni siquiera necesitaba mirar a su alrededor. Sus ojos localizaron a su hermana mayor inmediatamente.

El rostro idéntico al de Rem se encontraba retorcido de dolor. La hermana mayor corrió para abrazar a su joven hermana, suspirando de alivio y relajando su cuerpo debido a que Rem estaba ilesa. Rem abrazó a su hermana también, nunca se había sentido tan patética ni tan feliz en su vida.

—Rem no recordaba claramente lo que pasó después.

Pensó que le dejaría todo a su hermana.

Eso era lo mejor. Eso estaba bien. Su hermana mayor siempre elegía la mejor opción entre todas las posibilidades disponibles.

Y, sin embargo, habían sido rodeadas antes de que ella se diera cuenta.

Incluso con siluetas tan numerosas que formaban una pared, Rem los miró sorprendida, creyendo que su Hermana de alguna forma podía superarlos.

Su hermana se puso delante de ella, forzándose a gritar. Lágrimas caían por sus mejillas; Su cuerpo parecía encogerse mientras hacía una súplica desesperada.

Cuando ellos lanzaron a su hermana al suelo, Rem se sintió confundida. Menospreciar a su hermana era contradecir su forma de vida. Estar detrás de su hermana, esconderse detrás de su espalda, era lo que le daba sentido a su existencia.

Su hermana gritó. Ella se volvió a levantar y extendió sus manos delante de Rem.

Empezó a liberar su maná. El poder fluiría a través de su hermana, y cuchillas invisibles descenderían sobre el mundo, cortando todo a su alrededor.

Pero en el momento antes de liberarlo por completo, su hermana se dio la vuelta, abrazando a Rem—Y entonces, sólo se escuchó un impacto.

Rem sólo podía observar.

Vio un destello de acero en la cabeza de su hermana desde un costado. Vio una tenue luz blanca bailar en el cielo carmesí.

Vio el cuerno cortado dar vueltas y vueltas en el aire.

Vio sangre salir de la frente de su hermana. Escuchó un grito agudo que provenía de alguien cercana a ella.

Escuchó los gritos de la hermana que adoraba, la hermana que la había protegido y que había recibido el golpe por ella, mientras el hermoso cuerno blanco que tanto había envidiado atravesaba el cielo.

Finalmente. Finalmente se rompió.

Ese fue el pensamiento que tuvo en aquel momento.

Parte 4

Rem no entendió los detalles de lo que ocurrió después de ese punto.

Lo que sí comprendió fue que en algún momento habían perdido el conocimiento, sólo para despertar lejos de casa con una enorme mansión a su alrededor, y que su hermana, que había perdido su cuerno, se encontraba con ella.

Su hermana había recuperado la conciencia primero y se alegró de ver que Rem había despertado, pero Rem estaba perdida en sus pensamientos acerca de su hermana gemela, cuyas habilidades estaban clasificadas actualmente mucho más abajo que las de una persona promedio debido a que había perdido su cuerno.

Superficialmente, su comportamiento parecía no presentar cambios, pero no había rastro del talento que había demostrado en cada área. Ahora que tenía que esforzarse incluso con las cosas más simples, Rem tenía muchas oportunidades de ayudarla.

Y así, uno pensaría que Rem desarrollaría un complejo de superioridad hacia su ahora universalmente inferior hermana—pero podrías estar equivocado; El complejo de inferioridad se arraigó en el espíritu de Rem aún mucho más profundo que antes.

En otras palabras, Rem sentía vergüenza por el hecho de que su hermana había pasado de ser amada por todo el mundo a tener que soportar una vida al fondo del abismo.

La culpa de Rem fue estimulada por la admiración que sentía hacia su hermana mayor. Si el corazón de Rem se hubiera llenado de celos, sin duda no habría terminado así. Pero Rem amaba a su hermana. Y no era tan astuta o egoísta como para vivir tranquilamente y olvidar el pensamiento que había tenido en el momento en el que el cuerno de su hermana había sido cortado.

“Tengo que hacer todo en lugar de Onee… Nee-sama…”

Rem cambió la forma en la que se dirigía a su hermana mayor y escondió sus recuerdos en una sombra detrás de ella. La batalla de Rem había comenzado.

En todas las cosas, en todos los deberes que le asignaban, en lo único en lo que podía pensar era, Nee-sama haría esto. Siempre había estado detrás de su hermana, observando. El juicio de su hermana nunca había fallado.

Aun así, los resultados fueron siempre menores de lo que ella esperaba. Eso era natural, debido a que su hermana era increíble. Con una defectuosa hermana menor como ella, incluso si ambas trabajaran juntas no podrían alcanzar el mismo lugar.

Rem tenía que recorrer el camino que había sido creado especialmente para su hermana, aquel que había conducido a su hermana hacia lo más profundo de un abismo, y lo haría tomada de la mano de su hermana mayor, para darse valor y seguir adelante.

—Ya no había lugar para una vida normal en la vida de la chica conocida como Rem.

Para Rem, lo único que podía hacer era “vivir la vida que su Hermana tendría.” El simple hecho de que ella no pudiera cumplir ese papel la hacía incapaz de creer que tuviera un valor real.

Días y meses pasaron. Allí, en la mansión a la que habían sido llevadas cuando su pueblo había sido destruido por las llamas, la brecha entre la realidad y los ideales de Rem fueron llevados por ella día tras día.

No era como si le importara su papel como sirvienta. El señor de la mansión les había dado benevolentemente un lugar donde quedarse, y, además, adoraba a su hermana mayor lo suficiente como para que a ella no le importara ofrecerle su cuerpo y alma.

Si surgían problemas durante estos días de calma, Rem asumiría toda la responsabilidad.

Has hecho un buen trabajo, diría el amo en señal de alabanza. Ella había oído tales palabras en casa muchas veces.

No te esfuerces demasiado, le diría su hermana con preocupación. Pero incluso esforzarse hasta ya no poder más no era suficiente.

¿Por qué te esfuerzas tanto? Una persona irresponsable se lo había preguntado a Rem.

—Eso era obvio.

Era debido a que era inferior en todo. Incluso si se esforzaba hasta el punto en el que ya no podía más, hasta el punto en el que su alma fuera destruida y su cuerpo fuera quemado hasta ser convertido en cenizas, nunca llegaría a alcanzar lo que debería haber sido.

—¿Qué podría hacer para expiar su culpa?

Y así, Rem dedicó su vida a recorrer el camino que su hermana debía haber recorrido por sí misma, pero que Rem le había robado.

Para Rem, ella era sólo un sustituto de su hermana en todas y cada una de las cosas.

Parte 5

Con su obsesión fortalecida, siete años pasaron sobre Rem.

Otros alabaron a Rem a diario por su arduo trabajo duro, aunque para Rem estos esfuerzos nunca dieron resultados satisfactorios. Incluso el Marqués Roswaal la alabó por ser una trabajadora capaz, hasta el punto de ordenarle que estuviera a su lado durante el tiempo que durara la selección real.

Aun así, todas las alabanzas que obtuvo llenaron el pecho de Rem con una vaga inquietud.

Los días y meses no habían conseguido que su sentido de culpabilidad desapareciera; De hecho, sólo habían conseguido reforzarlo—sin embargo, continuó viviendo su vida por el bien de su hermana mayor.

Y así, la Señorita Emilia y su Hermana habían regresado de la capital real, trayendo un extraño elemento a la mansión.

“Mi nombre es Natsuki Subaru. ¡No tengo ninguna experiencia laboral! ¡Encantado de conocerlos!”

El herido había sido llevado a la mansión porque había salado la vida de Emilia. Al despertar, el joven negoció con Roswaal y se ganó la posición de aprendiz de sirviente rápidamente.

Naturalmente, Rem se sintió atrapada por una profunda sensación de desconfianza hacia el joven de origen desconocido. En particular, no pudo encontrar nada que le agradara durante los primeros dos días, cuando el joven había plasmado una sonrisa en su rostro y había trabajado constantemente para conseguir la aprobación de ella y su hermana.

Además, había un hedor revoleteando a su alrededor que desencadenó recuerdos en Rem que apenas podía soportar. Era el olor de la bruja—el miasma que rodeaba a sólo unos pocos seres en el mundo.

Desde que su hogar había sido convertido en cenizas, la nariz de Rem había aprendido a distinguir el olor.

Ella no sabía por qué. Sólo sabía que le provocaba recuerdos abominables y que siete largos y amargos años le habían enseñado que nada bueno provenía de lo que acompañaba a ese olor.

Había sido incapaz de mostrar su antipatía frente a Roswaal y Emilia, pero, a menudo se había quedado mirando al joven mientras que él parecía estar en guerra consigo mismo.

Ahora que había perdido su cuerno, su Hermana no tenía la necesidad de crear alguna otra relación además de la que tenía con Roswaal, a quien ella adoraba. Para Rem, que había robado el lugar de su hermana, no había nada más importante que proteger el lugar en el que su hermana podía vivir a gusto. Y Rem no mostraría misericordia ante los que amenacen su hogar.

Hasta donde todos podían ver, el chico no mostraba signos de un comportamiento extraño. Sin embargo, incluso cuando su hermana le dijo que sólo debían vigilarlo, Rem pensó que debería ser expulsado de la mansión tan pronto como fuera posible.

Cuando algo suceda, será demasiado tarde. Esa era la conclusión a la que Rem había llegado en aquel momento.

—Y así, vio a Subaru durmiendo en el regazo de Emilia.

Rem le dio mucho peso a la opinión de Emilia acerca de lo que había sucedido, pero internamente todavía estaba luchando por pensar en cómo debía tratar a la persona conocida como Subaru.

Rem, que había observado estrictamente todas las acciones de Subaru debido a que era un extraño, llegó a comprender que se esforzaba al máximo en todo lo que hacía—incluido el sarcasmo. Era un completo contraste a su frívola conducta.

El verlo esforzarse tanto para producir resultados a pesar de su falta de habilidad le recordaba a alguien, pero ella no sabía a quién.

A partir de la mañana siguiente, vio la conducta y el comportamiento de Subaru brillar de una forma diferente.

La atmósfera forzada se evaporó; El cómo afrontaba los problemas cambio, aunque su habilidad no había cambiado.

Había pasado de esforzarse sin tener un objetivo tangible a arder con el deseo de lograr algo.

Naturalmente, su enfoque del trabajo cambió también. Aún entorpecía el trabajo de los demás, pero la calidad de su trabajo se elevó un poco.

Rem, que no dio la bienvenida a ningún cambio en su entorno, todavía consideraba a Subaru como un entrometido problemático, pero sentía que al menos no debería considerarlo como un enemigo.

Entonces, cuando Roswaal estaba ausente, el desastre finalmente llegó.

“—En el peor de los casos, el pueblo entero podría ser destruido.”

Rem, ordenada por su hermana mayor para acompañar a Subaru, dudaba que el escenario extremo que él había sugerido tan seriamente llegara a hacerse posible. Sin embargo, cuando llegaron al Pueblo Earlham, los niños realmente estaban perdidos, y la barrera que debería haber bloqueado el bosque había sido destruida y ya no funcionaba.

“Rem, vamos. Tenemos que hacer algo.”

Rem no estaba del todo de acuerdo con la invitación de Subaru para adentrarse en el bosque y rescatar a los niños del peligro en el que se encontraban.

Por supuesto que era extraño. Rem no podía entender la razón por la que alguien tan débil actuaría tan desesperadamente para salvar a unos niños que apenas conocía.

Subaru no estaba siendo temerario. Él estaba consciente de su propia debilidad. Y, aun así, no dudaba en pedirles a los demás que le brindaran lo que a él le hacía falta. Qué arrogancia, pensó Rem.

Habían ido al bosque, encontraron a los niños y usaron magia para salvarlos. Incluso cuando Subaru quería adentrarse en lo más profundo del bosque para encontrar al último niño desaparecido, Rem no se sorprendió.

Con unos ojos que decían que él era un inútil, con una expresión que decía que él no era alguien a quien podrían valorar, con una voz interior que le decía que debía echarse para atrás incontables veces. Aun con todo esto Subaru nunca dejó de luchar.

Cuando Rem vio cómo Subaru se dirigía hacia el bosque solo mientras ella curaba a los niños, su corazón se agitó furiosamente. Estaba llena de un calor que las palabras no serían suficientes para expresar lo que sentía.

Luego de que Rem les entregó a los niños a los jóvenes de la aldea, confiando en el miasma de la bruja para alcanzar a Subaru una vez más, ella lo encontró en una situación de vida o muerte, rodeado por una manada de demonibestias.

Ver a la chica dormida en los brazos de Subaru había aclarado todas las dudas de Rem.

Mientras Subaru corría, Rem se lanzó hacia la acción, corriendo en el sentido contrario hacia la manada de bestias demoniacas. Sangre y dolor la acompañaron, pero Rem se sintió ligera, como si se le hubiera quitado un peso de su corazón.

Nunca habría imaginado que el volver a confiar en alguien, confiar en Subaru, se podría sentir tan bien.

Al instante siguiente, Rem había sufrido un impacto que sumía su mente en la oscuridad. En su lugar, sus instintos demoníacos tomaron el control, y ella empezó una matanza indiscriminada.

Comprendió el placer de separar la carne. Sentía placer en entregarse completamente a su poder, olvidando por completo su objetivo.

Sus instintos demoníacos le exigían más sangre, más vidas—

“¡—¡”

La colisión contra su espalda había enviado a volar a Rem, entorpeciendo sus reacciones.

Algo la había apartado. Cuando miró detrás de ella, vio el rostro de Subaru. Lo que vio le hizo volver a pensar de forma racional.

Vio a una feroz demonibestia junto a él, sus colmillos se acercaban lentamente. Necesitaba saltar, estirarle una mano para salvarlo. Eso era lo que pensaba Rem cuando repentinamente, el miasma le hizo cosquillas en la nariz.

Eso hizo que dudara por un momento.

Y entonces…

¡¡—Gaaaaah!!

…Rem finalmente se dio cuenta que no había cambiado en absoluto.

Había cometido el mismo pecado… de nuevo.