Yo, que me había separado de Natsunagi y Saikawa, estaba en la cubierta pensando.

Un antiguo enemigo con el que me volví a encontrar después de un año.

Es fácil decir que este encuentro casual fue una coincidencia.

Pero el yo de ahora sabe que no debo hacerlo.

En el incidente del corazón, Natsunagi me enseño…… que los sentimientos y encuentros con otros no pueden ser simplificados con una palabra tan irresponsable como coincidencia 

Debo creer que hay un significado en esta serie de encuentros y reuniones 

Mientras ordenaba mis pensamientos, me dirigía a cierto lugar.

Ya que lo que debo hacer ahora es hablar seriamente con la persona que necesito ir a ver. Y el lugar donde se encuentra esa persona es… bueno, tengo una idea maso menos clara por el largo tiempo que nos conocemos.

Avanzaba por el interior del barco y abrí una puerta notoriamente grande y……

—Jaja, que nostálgico

Lo primero que llamó mi atención fueron las maquinas tragamonedas alineadas.

Al fondo, había una mesa verde donde se podía jugar la ruleta y Baccarat, juegos de cartas, y al dealer dirigiendo el juego.

Un lujoso y maravilloso lugar. 

Un lugar que gira alrededor de los deseos, el paraíso de los sueños…El casino

En Japón, los casinos son prohibidos por la ley, pero una vez que salgas al mar, esa restricción es anulada.

…aun así, que nostálgico.

Las Vegas, Macao y Singapur. Hace unos años, mientras viajaba por el mundo con Siesta, tenía un interés por las apuestas. Los días en que ganábamos grandes sumas de dinero con lo poco que teníamos lo derrochábamos disfrutando.

Hablando de esos gastos, hubo una vez en que bebimos un licor no bebible y estuvimos en las nubes… no, mejor ya no hablemos de eso. Esas fueron, sí, excesos juveniles.

Dejemos las conversaciones del pasado a un lado.

Lo importante es saber si ella está aquí… como pensé. Lo encontré rápidamente. 

—Ugh… porque… Esta es mi 17va pérdida consecutiva……

Se encontraba agachando su cabeza en la mesa de póquer y su orgulloso pelo rubio estaba sucio como en los personajes de manga.

—Ugh, esto es absolutamente extraño. Una vez más… una vez más.

Sin aprender la lección sacó un billete de veinte dólares de su cartera y cambió el dinero por fichas con el dealer.

—Que estás haciendo, idiota.

Diablos, no puedo seguir viendo esto. Golpee con mi mano la cabeza dorada.

—¿Qui-quién?

Sus hombros saltaron en sorpresa y se dio vuelta torpemente.

—Qué clase de idiota juega hasta que llora.

Allí estaba Charl sentada con lágrimas en los ojos.

—Ugh, Kimitzuka, no puedo ganar……

—A dónde se fue tu confianza de antes cuando nos buscaste pelea…

Bueno, en verdad, la chica llamada Charl es así por naturaleza.

Tiende a olvidarse de sí misma cuando habla sobre Siesta, pero básicamente es como aparenta su edad… no, su apariencia es más madura, y su comportamiento y manera de hablar infantil resalta. Sin miedo a ser malinterpretado, diría que es torpe y tomando prestadas las palabras de Siesta, bueno sería idiota.

……Esas no son mis palabras, ¿ok? Es la opinión Siesta

—¿Por qué estás jugando al póquer?

—…Es que, esto es como un legado de Ma’am, y pensé que si ganaba varias veces sentiría como si hubiera ganado un premio maso menos……

—Ahh, en verdad eres idiota.

Bueno, gracias a eso se me hizo fácil predecir donde estabas.

—¿Cómo que en verdad idiota?

—Significa que Siesta te conoció bien.

—¿Ma’am me conoció bien?… ehehe

Nada que ehehe

Rayos, sí que estás ocupada. Riendo, molestando y llorando.

—Hazte a un lado.

—¿Eh?

Cambié con Charl y me senté frente a la chica dealer.

—Al menos recuperaré lo que perdiste.

—…… ¿Qué me pedirás a cambio?

Charl abrazó su cuerpo y dio un paso atrás. Por eso te llaman idiota.

—Si podemos hablar, con eso me conformo.

—…… ¿Hablar?

—Te digo después. Volveremos al mismo lugar de antes. —dije y le di el billete de 20 dólares al dealer.

—Bueno, mira atentamente. Soy un poco bueno en el póquer.

La diferencia entre nosotros, se lo demostraré a esa detective.

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