—No esperaba encontrarme contigo después de tanto tiempo, Kimitzuka.

A bordo del crucero de lujo.

La que interrumpió nuestra conversación fue Charlotte Arisaka Anderson… Era nuestro primer encuentro desde que Siesta murió.

—Sí, yo también estoy sorprendido. ¿Cómo has estado?

—No hay ninguna razón para que te preocupes por mi salud.

Ahh, claro. Me alivia saber que sigues igual.

Pensé en responderle eso, pero…

—…Por otro lado, ¿qué demonios has estado haciendo hasta ahora?

De repente, el tono de su voz bajó un poco.

Un agudo brillo salió de sus grandes ojos.

—¿Hasta ahora?

—Desde que murió Ma’am.

Charl se mordió el labio.

Sigue siendo hermosa, pero su expresión se ha vuelto un poco más dura de lo que solía ser

—Si me preguntaras que hice…pues diría que nada.

Pensé en este año que pasó y respondí sinceramente.

Y si tuviera que responder cualquier cosa, diría que fue hace poco……lo que pasó desde que conocí a Natsunagi.

—Sí, eso pensaba. —dijo Charl burlándose como si hubiera esperado mi respuesta.

—Atrapar a un ladrón de bolsos, buscar a un perro y gato perdidos y obtener un reconocimiento de la policía local… ¿te crees un héroe por eso?

Así que lo sabías. Que estaba viviendo una vida pacífica

—Kimitzuka, ¿no tienes la intención de continuar con el trabajo de Ma’am?

……Ya veo, eso es lo que querido decir todo este tiempo. Todo este año, estuvo averiguando que he hecho porque quería decir eso. Cuando habrá sido, recuerdo que Fuubi-san me dijo algo parecido.

Pero mi respuesta a eso fue.

—Durante esos tres años, sólo fui un asistente. Todo lo que puedo hacer es ayudar.

Y a la persona que tenía que ayudar desapareció.

No hay algo que pueda hacer.

—……Sí. Kimitzuka era el asistente de Ma’am. Solo eras un asistente.

Es por eso que ……Ese susurro fue arrastrado lejos por la brisa marina.

Las largas pestañas de Charl bajaron como si pensara en algo.

—¿Entonces? ¿Por qué es que estás aquí ahora?

Finalmente, su mirada me preguntó con su aguda mirada.

—¿Por qué estoy aquí? Pues esto es un crucero.

—……Ahh, tampoco sabes eso.

Charl suspiró como si se rindiera.

—¿Así que dices que estas en este crucero por casualidad?

—……¿Pasa algo con este crucero?

Miré a Saikawa, pero movió su cuello fuertemente. Parece que no tiene ni la menor idea.

—Es el último deseo de Ma’am.

—¿Eh?

—Antes de que muera, Ma’am dejó un legado para derrotar a “SPES” …Los dejó a través del mundo. Y uno de esos duerme en este crucero. Me llevó un tiempo analizarlo, pero está confirmado.

Aunque el grupo que lo analizó fue uno diferente en el que estoy, añadió Charl.

Ella recuerda que no está diseñada para ese tipo de trabajos. Siesta también se burlaba mucho de eso. Sin embargo, …

—El legado de Siesta está en este barco….

Charl abordó este barco por esa razón.

Y hoy estoy por coincidencia en este barco.

…… ¿Coincidencia? ¿En serio?

—Pero eso es algo que no tiene que ver contigo ya que no tienes la intención de continuar con los deseos de Ma’am. Puedes quedarte por siempre con tu vida pacífica. —dijo y ese fue.

—No, espera un poco, Charl……

—Ya no soy la yo del año pasado.

Ya no soy la yo que no pudo salvar a Ma’am

Dijo eso para separarse de mí… no seguro lo dijo para su antigua yo. 

—Yo seré la que continúe con su legado.

Con una voz tan fuerte que podía a travesar el océano.

Natsunagi se puso un paso delante de mí y miró a Charl de frente.

—¿Y tú?

—Yo soy Natsunagi Nagisa, una gran detective.

El ambiente era peligroso. Sus frías miradas esparcían chispas.

—¿Natsunaginagisa……? —murmuró y Charl se puso la mano en la barbilla.

—Ahh, tú.

La mirada de Charl se dirigió al corazón de Natsunagi. Esa debería ser la información más importante sobre Siesta. Supongo que ella también se habrá enterado de eso.

—Si quieres jugar a ser detective, ¿podrías hacerlo en otro lugar? No dejes que te vea jugando a la casita con la vida de Ma’am. —dijo fríamente. Sus ojos contenían irritación.

—¡No estamos jugando!

Puso su mano sobre el lado izquierdo de su pecho y dijo

—¡Existe una razón por la que recibí esta vida! ¡Uno que me dio Siesta a mí! Así que, encontraré ese legado…… ¡Lo juro este corazón!

Fue como esa vez que me lo dijo a mí, con esa pasión, una declaración de guerra podría decirse.

Como si hubiera sido intimidad por sus palabras abrió ambos ojos grandemente por un momento.

—……Ya veo, has lo que quieras.

Sin embargo, giro sobre sus talones y respondió. 

—Tú no puedes ser el reemplazo de Ma’am. Yo seré la que lo continúe.

No pude encontrar palabras mientras veía su figura alejándose.

—Ahhh, ya se fue…

Como si odiara el ambiente pesado, al fin Saikawa habló.

—Yo, lo siento. Los acabo de invitar a este barco y ya paso algo como esto…

—No es tu culpa Saikawa. —negué inmediatamente. No puedo dejar que la amabilidad de Saikawa sea arruinada por mis problemas.

—Es solo que muchas malas coincidencias se juntaron.

—Lo siento, Natsunagi. Te metí en una situación problemática.

—……

—…… ¿Natsunagi?

Cuando la miré, Natsunagi apretaba sus puños con ambas manos mientras sus hombros temblaban…

—¡Ugh! ¡!!!

Después de un tiempo su cara se puso roja y empezó a golpear sus rodillas con ambas manos.

—Kimitzuka-san, ¿de qué país y tribu es ese saludo?

—No sé… lo más parecido que se me ocurre son los gorilas….

—¿Gorilas? … ¿Ese gorila cuyo nombre científico es Gorilla Gorilla Gorilla?

—Sí, ese gorila… esos gorilas en que todos tienen el tipo B de sangre

—¡Ya cállense! Gorila todo.

Y el gorila……no. Natsunagi, que estaba sonrojada como manzana, se quejó a la persona que ya se había ido.

—Ahhhhh, ¡es fastidiosa!¡Quien juega a la casita! ¡Yo… con qué sentimiento crees que…!

Sí lo sé. Al menos de que vas en serio.

Si había un mal allí…… ese era yo.

Yo era el único asistente de Siesta, pero no pude cumplir mi trabajo apropiadamente.

Y mi pecado, era el no tener la intención de cumplir con su legado…

No es raro que Charl esté disgustada conmigo. El culpable soy yo, no Natsunagi.

—Definitivamente encontraré… su legado

Pero sabía que Natsunagi diría eso.

Su puño estaba cerrado fuertemente.

—¿No estás demasiada entusiasmada?

—¿Eh? ¿Tal…vez?

—¿Por qué no vas a la piscina y te refrescas? No será tarde empezar después de eso ¿Verdad Saikawa?

—…¡! ¡Sí!¡Incluso hay un tobogán!

Como se esperaba de un crucero los Saikawa. Con eso habrá valido la pena que se haya comprado un nuevo traje de baño.

—¿También vienes Kimitzuka?

—……Ahh, yo…

Lo pensé, pero después de todo.

—Lo siento. Tengo algo que hacer.

Sí, en verdad yo era el que realmente necesitaba calmarse.

—Ya veo…

Por alguna razón, Natsunagi bajó los hombros tristemente, pero no insistió. Le hizo señas a Saikawa y dijeron

—Bueno, nos vemos después.

—Entonces, Kimitzuka-san, ¡voy a grabar el cuerpo de Nagisa-san con este ojo!

—……Yui-chan, mejor ya no entremos a la piscina juntas……

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