※※※

—Hasta la próximanyan!

Resonó la voz animada de Himari en el café de maids “Personification Cat Cafe・Mofumofu” 

Luego de despedir con una expresión sonriente al cliente, Himari miró alrededor del interior del vacío establecimiento.

—De a poco han disminuido los clientes, eh.

—Komamura-san, ya has terminado tu turno, ¿verdad?

—Sí.

Las maids se reunieron alrededor de Himari.

Era porque todas sabían que hoy era el día en que Himari dejaba su trabajo a tiempo parcial.  

Himari miró uno por uno el rostro de todas.

Todas eran mayores que Himari, y siendo esta la menor, siempre se preocupaban por ella. 

Este establecimiento no tenía la habitual atmósfera insociable de los lugares donde trabajan muchas mujeres, por lo que para Himari fue un lugar donde le fue muy fácil trabajar.

Por esa misma razón se sentía triste.

—Bueno, muchas gracias a todas por su ayuda durante este tiempo.

Himari inclinó profusamente la cabeza, y todas la miraron pareciendo tristes.

—Buena suerte con lo de tu mudanza.

—Cuando vengas, pásate por aquí, ¿vale? 

—Sí, lo haré.

—Además, esto es de nuestra parte.

Hee…?

Lo que le entregaron a Himari fue unas galletas envueltas en un bonito papel de regalo y un pequeño papel colorido.

Sobre el papel había escrito breves mensajes de parte de todos sus compañeros de trabajo.

Ante el repentino regalo de despedida el corazón de Himari se llenó de emociones.

—Ah…. Muchas gracias… 

—Hey, basta, no llores. Nos harás llorar también, ¿sabes?

—Cierto. Nosotras aún no terminamos nuestro turno. Y no quiero tener los ojos rojos para atender a los clientes.

Ríen mientras le dan palmaditas en los hombros, pero Himari, incapaz de aguantar, rompe en llanto.

En ese momento suena la campanilla que avisa de la llegada de un cliente.

—Ah, llego un cliente.

—Hasta luego…

—Sí. En serio muchas gracias.

Mientras se secaba las lágrimas, Himari se retiró al interior.

Entonces su mirada se encontró con la de Takato que estaba en la cocina. 

—… Otsukaresama.

—Sí. Takato-san, muchas gracias por todo.

Aunque el campo de visión de Himari aún estaba cubierto por las lágrimas, pudo notar la sonrisa gentil que tenía Takato.

Era la primera persona que se le había confesado en su vida.

Aunque no pudo corresponder a sus sentimientos…

Aún así, sus sentimientos fueron genuinamente gratificantes.

Le enseñó emociones desconocidas hasta ese entonces.

—Bueno… ¿puedo hacer una última pregunta?

—Q-Qué?

—¿Por qué… incluso después de que te rechace fuiste amable conmigo…?  

Era algo que le causaba curiosidad.

Había visto historias de personas que no podían entender porque los rechazaban y convertían su amor en odio, o personas que se ponían tan tristes que eran incapaces de mirar el rostro de la otra persona, o que se molestaban y actuaban de manera indiferente.

Himari no tenía experiencia en el amor y tampoco tenía amigos con los que tuviera una relación profunda como para hablar acerca de ello, así que para ella esas historias de ficción se sentían “reales”.

Por lo tanto creyó que cuando estuviera en la misma posición experimentaría la tristeza y la amargura de encontrarse con la otra persona, al igual que las historias de ficción que había visto…

Pero no fue el caso de Takato.

Su manera de tratar a Himari no mostró cambios. 

Takato se rasco la mejilla mostrándose ligeramente emproblemado, entonces con un pequeño murmullo,

—… Es porque me gustas.

Una respuesta simple.

Por esa misma simpleza, Himari lo vio a él como una persona madura.

—Ya veo…

Aunque no podía expresarlo con claridad, se sentía feliz de que tal persona le hubiera dicho que le gustaba. 

—Omurice y espaguetis por favor.

Entró la orden y la atmósfera se desvaneció instantáneamente. 

Tomando de manera hábil los huevos del refrigerador, Takato le dijo a Himari,

—Hasta luego, cuídate.

—… Sí.

Himari agachó cortésmente la cabeza y volvió al cuarto de espera.

En la sala de espera, la gerente Nakaomi estaba anticipando su llegada con los brazos extendidos. 

—Himari-chaan!

—Sí, uwah!?

Repentinamente fue abrazada.

La voz de Nakaomi es varonil, pero su aspecto y corazón es por completo el de una mujer adulta, por lo que el corazón de Himari se aceleró en varios sentidos.  

—G-Gerente!?

—Lo sabía, es muy triste. No me hago a la idea de que Himari-chan renuncie. 

—Uhh… Lo lamento…

—Pero supongo que no hay nada que hacer, eh.

Nakaomi apartó su cuerpo de Himari y tomó un sobre que estaba sobre la mesa y se lo pasó a Himari.

—Toma, tu último salario. Muchas gracias por tu duro trabajo hasta ahora.

—Ah… Muchas gracias.

El sobre que recibió estaba ligeramente pesado.

Sentía que no era solo porque hubiera muchos billetes de baja denominación. 

—Himari-chan era la única que quería su pago en efectivo, así que a partir del próximo mes ya no tendré que preparar un sobre con dinero, ¿sabes?

—Debió haber sido todo un problema, ¿no? Me disculpo…  

—No. Por el contrario, ver el dinero directamente también me hacía sentir con ganas de esforzarme. Era como si me sintiera obligada a hacer de este lugar uno mucho más agradable para los clientes. 

—Gerente…

Desde el fondo de su corazón Himari se alegró de que este lugar haya sido su primer trabajo y de que esta persona haya sido el gerente.

—En serio, me agrado mucho este lugar…. Muchas gracias.

Las lágrimas fluyeron de nuevo.

De ninguna manera podía contener sus emociones.  

—No es justo. Dices cosas muy bonitas. 

Nakaomi colocó la mano sobre la cabeza de Himari y la acarició afectuosamente.   

Puerta trasera del establecimiento.

La iluminación sensible al movimiento reacciona ante Himari haciendo que se deslumbrara.

Por un rato Himari se quedó parada allí mirando en silencio la puerta gris. 

Unos diez segundos después la luz se apagó.

Sin nadie a la vista Himari inclinó la cabeza hacia la puerta.

Mientras mantenía la cabeza agachada, Himari agradeció repetidas veces en su interior.

Lentamente levantó la cabeza y miró fijamente el inmueble, como si lo estuviera grabando en su cabeza una última vez, hasta que finalmente se apartó de aquel lugar.

Iba de camino a casa con mucho más equipaje con el que había venido a trabajar hoy.

Pero dado que todo eran cosas cargadas de calidez y alegría, el peso no le preocupó. 

Hoy era el último día que hacía el recorrido hasta la estación con la que ya estaba familiarizada. 

(Hoy es la última vez que miro este paisaje…?)

Reluctante a despedirse, Himari intentó andar a paso lento, pero eventualmente llegó a la estación.

Delante de la estación había una persona que le era familiar.

—Eh, Komamura-san…!?

Himari se apresuró hacia él por reflejo.

Al parecer Kazuki también notó la presencia de Himari y levantó la mano ligeramente. 

—Oh, Himari.

—¿Por qué estás aquí?

—Pues vine a recogerte. Y porque pude salir de la oficina antes de que terminaras con tu trabajo.

Himari se sorprendió ante esas palabras inesperadas.

Pero estaba muy feliz.

El calor corporal de Himari se elevó al instante.

—¿Cómo te fue en tu último día de trabajo?

—Recibí varias cosas de parte de todos.

Himari mostró su equipaje elevándolo ligeramente, y la expresión de Kazuki se relajó.

—Ya veo…. Otsukaresan.

Era una palabra insípida, pero cuando se la decía Kazuki, Himari se sentía mucho más feliz. 

—Bien, volvamos rápido a casa. Parece que Kanon prepara una cena más opulenta de lo habitual el día de hoy. Hace un rato me envió un mensaje.

—¿¡Eh, es así!? Tenemos que volver de inmediato…!

Los dos entraron juntos a la estación.

Ambos bajaron del tren, y tomaron el camino a casa caminando uno al lado del otro.

Desde la estación hasta los edificios donde vive Kazuki se toma unos veinte minutos a pie.

Cuando apenas comenzó a trabajar a tiempo parcial, Himari miraba los alrededores para no perderse por el camino, pero ahora ya estaba por completo familiarizada con el paisaje de ese camino.

Kazuki le había dicho; “La zona de mi casa está lejos de la estación y no hay nada especial en los alrededores, así que el alquiler es barato.

Himari tenía muy en mente las palabras de Kazuki para cuando ella misma viviera sola.

Ciertamente estar frente a la estación es en parte conveniente, por lo que el alquiler debe ser costoso. 

Elegir conveniencia o dinero… puede ser un problema bastante complejo.

A medida que se acercaban al área donde quedaban los edificios en donde vivía Kazuki, la cantidad de personas iba disminuyendo.

Y cuando ya no había gente alrededor, Kazuki murmuró de repente,

—A decir verdad… tengo que pedirte disculpas.

—Ehh!?

Fue demasiado repentino, y Himari se sorprendió.

Se preguntó si había algo por lo que Kazuki tuviera que disculparse con ella.

Himari intentó hacer memoria, pero nada le vino a la mente.

En ese caso, tal vez era por algo que Himari desconocía… 

Imposible, borro por error los datos de las ilustraciones?  

Ciertamente sería un duro golpe, pero también es cierto que era la computadora de Kazuki… cuando Himari se encontraba pensando en ello, Kazuki, manteniendo la vista al frente, levantó ligeramente las comisuras de su boca.

—Estoy algo envidioso de tu talento.

—…. Hee?

Eran palabras que no podía siquiera imaginar.

Envidia…

La persona que le decía que tenía envidia, era a la cual dirigía su afecto, así que Himari fue invadida por sentimientos algo entremezclados.

Pero aún más que eso, era más fuerte el desconcierto al no saber el porqué Kazuki le decía tal cosa. 

(Ah, ahora que lo pienso…)

Solo una cosa se le vino a la mente.

Fue algo de aquella vez de “la cita de cobertura” cuando vino Kouki a casa.

Escuché de Yuuri-san que Komamura-san desde que estaba en la primaria practicaba siempre judo.  

No siempre. Yo… lo deje a medias. Me rendí.

En aquel momento Kazuki estaba sonriendo, pero a Himari le pareció que estaba muy fastidiado.

Fue por eso que Himari no pudo indagar más a detalle en aquella ocasión.

Kazuki no notó que las cejas de Himari se habían bajado, y con la mirada fija al frente prosiguió,

—Sabes que antes practicaba judo, ¿verdad?

—Sí…. 

—Lo hacía desde que era niño. Era muy serio en ello.

Eso era todo lo que Himari sabía. 

Pero él se retiró.

No sabía la razón tras ello.

Tal vez por la nostalgia, la expresión de Kazuki se relajó.

—Lo practicaba desde la primaria, y naturalmente elegí el club de judo tanto en la escuela media como en el instituto. Pero incluso cuando lo hice durante tanto tiempo, nunca llegué a ser capitán del equipo y mi porcentaje de victorias era bastante pobre. Aún así, pensé que si me esforzaba algún día lo lograría… Soñaba que un día podría volverme fuerte y que ganaría muchos encuentros. Por eso, cuando me di cuenta de que no era “especial”, que sólo era una persona ordinaria… Me sentí tan frustrado y vacío al admitirlo.

Contó Kazuki sin emoción alguna y de manera indiferente.

Mientras escuchaba, Himari se preguntó cuánto tiempo sería capaz de hablar de esa manera…

—Siempre quise ser especial en el judo. Pero no pude lograrlo. Por eso sentí un poco de envidia hacia ti que se abría paso con su propia fuerza. Aunque mi pasado no tiene nada que ver contigo. Lo siento. 

—….

El viento sopló.

El cabello suavemente revoloteado bloquea ligeramente el campo de visión de Himari.

Aunque escuchó la confesión de Kazuki, no sintió que fuera algo por lo que él tuviera que disculparse con ella.

No debió haber sido franco con el asunto.

Era algo que debía haber guardado con él.

Pero ser tontamente honesto es la persona que es Kazuki Komamura.

Himari se alegró de conocer ahora su lado honesto y torpe.

Kazuki continuo,

—Yo no pude ser una persona especial. Pero me alegro de haber ayudado a Himari a ser una persona especial. Puede sonar como una exageración, pero… creo que conocer a Himari ha significado mucho en mi vida. Gracias a ti siento como si me estuviera liberando de una maldición del pasado.

—Yo, Komamura-san….

¿Quién no se alegraría de que la persona que amas te diga algo así?

Estaba simplemente feliz.

Se preguntaba si se podía sentir tal felicidad por el hecho de que le dijera que conocerla fue algo especial.

—Hmm. Por eso estoy muy agradecido. Gracias…. Imposible. Terminar diciendo algo que no es propio de mi es jodidamente vergonzoso. 

Kazuki sonreía mientras presionaba la mano sobre su mejilla.

Para Himari fue la expresión más afectuosa que haya visto jamás…

Y justo al instante sintió un dolor golpeando su corazón.

Kazuki no la toma en serio.

No la ve como un interés amoroso.

Era consciente de eso.

Por eso intentaba mantener sus sentimientos bajo control.

Intentó rendirse.

Pero… no pudo mantenerlos bajo control.

Ese “amor” que siente se desborda sin importar que.

(Yo no podría ser igual que Takato-san, no podría tratarte de la misma manera…)

Estaba segura de que seguía siendo una chica inmadura.

Himari sonrió con amargura en su interior.

Pero se sintió bien con eso.

Porque así es como es ahora.

—Hmm, Komamura-san.

—¿Q-Qué pasa?

Kazuki estaba con la guardia en alto. 

Tal vez es porque no podía imaginar con qué tipo de réplica le saldría Himari.

—¿Podrías agacharte un momento?

—Eh, ¿por qué tan de repente?

—Tienes una basurilla en la cabeza.

▬▬▬▬▬!

Por un momento Kazuki quedó con los ojos bien abiertos, entonces pareciendo ligeramente avergonzado dobló las rodillas.

Himari extendió su brazo hacia la cabeza de Kazuki…

Y suavemente puso sus labios sobre la mejilla de él.

—Queeeeeeeee!?

Kazuki brinco como un saltamontes y dio un paso hacia atrás, puso su mano sobre su mejilla y su rostro se volvió rojo como un tomate.

—Q-q-q-qué….

Tee-hee. Era una mentira.

Kazuki abría y cerraba la boca como si fuera un pez dorado.

Era la primera vez en todo este tiempo que le veía una reacción tan descompuesta.

Pero incluso esa descompostura era adorable a los ojos de Himari.

Comprendía que los sentimientos de Kazuki no se dirigían a la Himari actual.

Pero aún así…

—Por favor permíteme al menos eso.

Himari levanta el dedo y sonríe con picardía.

—P-Permitir, dices? … Ah!?

Himari le dio la espalda al perturbado Kazuki y comenzó a correr repentinamente.

—¡Komamura-san, una carrera hasta la casa!

—Heh!?

—¡Vamos, apúrate! ¡La opulenta comida de Kanon-chan nos está esperando! ¡Te vas a quedar atrás!

Himari no espero la respuesta de Kazuki y se fue corriendo.

Incluso si no la ve de esa manera en la actualidad, algún día cuando crezca…

Si en ese momento la considerara a ella aunque sea un poquito…

Mientras sentía el viento tibio en todo su cuerpo, Himari siguió corriendo como si intentara distraer el dolor que sentía en su corazón.

※※※

Rápidamente salí tras la espalda de Himari que se había ido corriendo.

¿Por qué Kanon y Himari son las que van corriendo de primeras?

Esto es a lo que llaman juventud…?

Honestamente, mi cabeza aún estaba en caos.

La sensación de los suaves labios de Himari presionados sobre mi aún permanece en mi mejilla. 

A mi edad, es la primera vez que me besan.

No pensé que me descolocaría tanto siendo la otra parte una niña.

Dado que este estilo de vida terminará pronto, es cierto que había elegido un momento indicado para solo nosotros dos.

Pero nunca pensé que saldría con ese movimiento.

Tal vez no debí decirlo.

Pero es un hecho que gracias a Himari he llegado a creer que no puedo andar con vacilaciones para el resto de mi vida. 

Después de todo quería agradecerle por eso.

No quería cargar con el remordimiento de no habérselo dicho.

No obstante….

Mis respuestas no han sido nada honestas ante las aproximaciones casuales de Himari hasta ahora. 

Más bien, desde el punto de vista de Himari, mis reacciones debieron parecer frías.

Por eso pensé que ya se había dado por vencida, pero…

Parece que no es algo tan sencillo.

…. Cierto.

No se pueden controlar los sentimientos de las personas.

Después de todo, yo mismo sigo sin comprender mis propios sentimientos…

Cuando lo pienso así, siento que yo mismos soy de hecho una persona egoísta.

Que tal persona egoísta sea de su gusto, que culpable me siento.

En cualquier caso, Himari tiene mucho coraje, eh.

Dirigirme la palabra la primera vez que nos conocimos, comenzar un trabajo a tiempo parcial, y…

De repente pensé que eso era parte de lo que hacía “especial” a Himari, a diferencia de mí.

Para cuando llegué al edificio, yo estaba todo sudado.

A mitad de camino me había resignado por completo de alcanzar a Himari, y estuve caminando, pero aún así cuando llegué al edificio mi respiración no se había calmado. 

Aunque el tiempo que corrí a toda velocidad no fue mucho….

Me siento un poco triste al sentir como envejezco.

—Kazu-nii, ¿comemos después de que hayas tomado un baño…?

Tan pronto llegue a casa Kanon me dijo eso.

Parece que mi aspecto era bastante terrible.

Pero no sudaba así desde que practicaba judo, así que me hace sentir un poco nostálgico.

Por cierto, Himari se encuentra actualmente en el baño.

Kanon dijo que fue directamente al baño en cuanto llegó a casa, así que probablemente Himari también estaba sudando.

Dejando eso de lado, estoy sediento.

Tomé el té de cebada frío del refrigerador y me bebí dos tazas. 

Después de liberarme de todo el sudor con un baño, finalmente era la hora de la cena. 

Tal y como lo había comunicado Kanon los platos de hoy eran una variedad diferente de lo usual. 

—Himari, trabajo mucho en su trabajo a tiempo parcial! ¡Así que hoy vamos a celebrar una fiesta de sushi!

Sobre la mesa había un bowl con arroz para sushi y una gran cantidad de nori, además de ingredientes para sushi.

Himari y yo quedamos impresionados ante esa cantidad.

—I-Increíble…

—Huevos y kanikama, gambas y huevas de salmón, lechuga, atún enlatado y pepinos. También tenemos atún, calamar, salmón, maíz y hojas de perilla. Además he preparado algo de pollo frito.

Kanon explicaba señalando los platos y tenía una expresión bastante complacida.

—¿Hay incluso carne de kalbi?

—Sí. Estaba a bajo precio así que la compre de paso. ¡Enrollen los ingredientes que prefieran y a comer! He dejado aquí la mayonesa y la salsa de soya.

—Sí. Sin más demora, ¡itadakimasu!

Una Himari muy tensa coge una hoja de nori.

No soy de los que haría este tipo de comida viviendo en solitario, así que yo también estoy descolocado y algo nervioso. 

—No se preocupen por qué poner.

—Si lo dices así, entonces colocare de todo!

—La cantidad es mucha y no enrollara el nori.

En medio de esa conversación coloqué el arroz sobre el nori y lo esparcí sobre este en una fina capa. 

¿Debería hacer primero un rollo de ensalada?

Desde que había puesto la lechuga, estire la mano para coger los palillos y agarrar el siguiente ingrediente, en ese momento mi mano hizo contacto con la de Himari.

—Ah, lo siento.

—N-No, es mi culpa. Tómalo de primeras.  

—Entonces, aquí voy…

…. Mierda.

El contacto con su mano me hizo recordar que me beso.

No podía mirar directamente la cara de Himari.

Ahora que lo pienso, desde que llegué no he conversado directamente con Himari.  

—Kazu-nii. ¿Himari ya terminó su elección?

Uwah!?

Kanon mostró su rostro delante mío de manera repentina, y por reflejo deje salir una voz extraña.

Dicen que entre primos se pueden casar.

Imposible. ¡No es momento para recordar eso! 

—¿Kazu-nii?

—Ah, hmm. Solo estaba un poco abstraído. Hace calor, ¿sabes?

—Bueno, debe ser porque saliste del baño.

Dado que no resultó nada sospechoso, me sentí aliviado en mi interior.

Ambas estaban muy animadas tomando ingredientes para enrollar.

Kanon y Himari solo están así porque soy el único hombre con el que son cercanas.

Por eso estoy seguro de que cuando este estilo de vida termine…   

Cuando pensé en ello un algo que emite un dolor opaco y extraño se sitúa en mi pecho. 

Es similar a la sensación de incertidumbre que sentí después de ver a Yuuri en el bar. 

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