Con sólo escuchar el sonido de los pasos acercándose poco a poco, la imagen de Liza caminando con una expresión gruñona me viene a la mente. Mientras encogía los hombros me aparté de Siena. 

Pese a que mi colega era una tipa que suele retrasarse de manera indiscriminada, se mostró con una actitud irreverente y mientras nos miraba declaró,

—Lamento interrumpir el momento de calor, pero ahora mismo estamos en una situación jodidamente terrible. 

—¿Una situación terrible? ¿Acaso hay algo más terrible que un impactante video tuyo hablando lenguaje humano y caminando en dos patas?

—Luego te mataré como es debido, así que no te emociones de a mucho, ¿vale? — Sacando un cuchillo de combate de la nada, Liza anunció despiadadamente, —… Estamos rodeados. Este enorme equipo puede que no esté relacionado con Ortega y que sean las tropas de los Philminad. Creo que lo mejor es sacar a Siena rápidamente de la celda.

—¿Esos tipos ya han organizado un ejército y llegado hasta aquí? Bajo cualquier circunstancia es demasiado pronto. Además, se supone que vinimos hasta el centro de detención teniendo precaución de que no nos siguieran. Lo hicieron sin que tú lo notaras.

—De ese lado deben tener usuarios de plata especializados en persecución y operaciones encubiertas, es de suponer. Uso alguna habilidad con la que nos siguió sin que yo lo notara, y después de que los idiotas entrarán al centro de detención que no daba lugar a escapatoria, mostró su presencia. En resumen, expresan que no dejarán escapar ni siquiera una sola cucaracha.

—¿Crees que nos perdonarán si les entregamos mansamente a Siena?

—Imposible. Definitivamente estamos embarcados en un divertido encuentro a muerte. Después de todo, ese lado no tiene ninguna razón para dejarnos vivir.

—E-Entonces, ¿qué hacemos? ¿Vamos a esperar hasta que nos maten aquí?

La reacción humana de la pálida y consternada Siena, por el contrario, hace que me calme. Mientras presionaba en el interior mis emociones alteradas, dije manteniendo la mayor indiferencia posible,

—No hay necesidad de estar tan pesimistas. Al menos aún estamos bien.

—¿Qué es lo que quieres decir?

—Para comenzar, incluso si es de coña, esta es una instalación manejada por la policía. No importa quienes sean, no son tan idiotas como para entrar de cabeza sin pensar en las consecuencias. Por decirlo de alguna manera, todo lo que pueden hacer por ahora es rodear el centro de detención y bloquear una posibilidad de fuga. Es decir, si permanecemos aquí, sobrevivimos unas cuantas horas.

Así es, estimo a lo mucho unas tres horas de seguridad. Ya que las unidades de los Philminad se han desplazado a lo grande, no se va a quedar en una simple amenaza, sin intenciones de hacer daño. Si quieren evitar enemistarse con la policía, quiere decir que tienen otras maneras de hacerlo. Estoy seguro de que ahora mismo están ajustando estrategias para matarnos.

—Incluso si digo eso, es un hecho que lo mejor es que escapemos de aquí rápidamente. Esos tipos pueden entrar al interior del centro de detención por medio de las formalidades adecuadas. Si lo ignoramos, unos mafiosos desconocidos pueden aplicar para hacer una visita, y antes de que nos demos cuenta puede que hayan lanzado un usuario de plata en la jaula del lado. En caso de que lo logren, es mejor que comencemos a escribir las cartas con nuestra última voluntad.

—Las grandes organizaciones como los Philminad, son valiosos clientes de la policía. Por no hablar de los sobornos, se ocupan activamente de trabajos sucios como el encubrimiento de delitos y hacer la limpieza tras un escándalo. Por lo tanto no es viable la protección de la policía en esta ciudad. Solo necesitan terminar las formalidades necesarias y nos enviarán magníficamente a un asesino profesional.

—Incluso con el solitario Granov de nuestro lado, la amistad de la policía y las organizaciones criminales es eterna.

Crucé delante de una Siena con los ojos llorosos y me dirigí a la rudimentaria cama de tubos instalada en la celda. Levantó la cama y la muevo, busco la baldosa que es la séptima desde abajo y la tercera desde la derecha de la esquina izquierda de la habitación, tal y como dijo Granov. Hice una ligera sonrisa mientras golpeaba ligeramente la baldosa, que era lo suficientemente grande como para que un hombre adulto pasara a través de esta, si se esforzaba lo suficiente.

—Así que escapemos de este lugar de inmediato.

Con un ojo en la malhumorada Liza y la sorprendida Siena, seguí trabajando en silencio. Tras asegurarme de que el interior está hueco al darle un golpe, invoque una regla de acero y la inserte en la pequeña brecha. Usando el principio de la palanca, levanté la baldosa para exponer la puerta de escape. Siena tiene una expresión de incredulidad en su rostro.

—Ese agujero… no me digas que estaba allí desde el principio?

—Por supuesto. Este de aquí le hizo ganar una gran cantidad de dinero a Granov hace bastante tiempo. 

Fue Kai, el de la oficina de información, quien sugirió que el centro de detención, al que ni siquiera las grandes organizaciones podían ponerle la mano de inmediato, tenía valor como medio de escape. Por ejemplo, en caso de que no haya escapatoria y sea necesario acomodar tu posición temporalmente, como en este caso, se agradece mucho la existencia de esta cobertura. Si fabricas una ruta de escape secreta, puedes escapar a un lugar seguro y al mismo tiempo mantener al enemigo a raya durante unas horas.

—No me puedo creer que la policía fabrique por sí misma la ruta de escape de prisión…

—Carajos. ¿Dónde está la justicia de este país?

Respondiendo eso, lance forzosamente dentro del agujero a Siena, quien estaba abstraída con una mirada distante. Le siguió Liza, y por último me deslice en el interior mientras estaba cauteloso del entorno. Nos deslizamos por la puerta de escape cilíndrica con la expectativa de que Granov nos cubriera como estaba acordado. En el momento en que me pareció ver la luz delante de mis pies ligeramente adelantados, mi cuerpo salió arrojado en medio del aire.

En medio del aire intenté controlar mi postura y al mirar alrededor, me di cuenta de que era un canal subterráneo sombrío. No me había dicho en absoluto que la salida del agujero sería algo como esto. Un carácter podrido que siempre está molestándote, supongo que ciertamente es el patrón de un oficial de policía.

Rezando desde el fondo de mi corazón que la superficie del agua, negra como la tinta china disuelta, no sea un desagüe, hago rodar mi cuerpo y aterrizó con la punta de mis pies tocando la superficie del agua. Recibo con todo mi cuerpo el impacto del choque y el abrazo de una gran cantidad de espuma. He tragado un poco de agua, pero era sólo agua de mar, así que no hay problema. Mientras asomaba la mitad de su rostro, Siena luchaba frenéticamente en busca de oxígeno. Seguro que termino tragando mucha agua al estar en completo pánico. Primero que todo, es necesario asegurar las vías aéreas. Agarré los brazos desenfrenados de Siena y la sumergí dentro del agua una vez más para hacerle perder fuerza. Entonces rodeó por detrás a Siena debajo del agua y la sacó a la superficie mientras aseguro sus vías aéreas sosteniéndola de la barbilla. 

—¡A dónde vamos ahora!

Cuando Siena y yo respiramos el ansiado oxígeno, se escuchó la irritada voz de Liza a la distancia. Reprimí mi ira hacia Granov y respondí calmadamente,

—¡Ese viejo me dijo que me dirigiera a la izquierda después de salir del agujero! Probablemente haya un pasaje o una escalera que conecta con algún lugar de la superficie.

En la punta de mi mano derecha extendida al vacío, invoco un bote de goma barato y unos remos. Desde que lo compré en un mercadillo de la ciudad de Ellef no lo había sacado, así que está un poco desinflado. Entonces, me asegure de que tuviera la flotabilidad para soportar el peso de tres personas, y lo aborde cargando a Siena. Mientras esperaba a que Liza viniera nadando, Siena, que finalmente había recuperado la compostura, expresó de manera molesta,

—¡En serio pensé que iba a morir! ¡Si íbamos a saltar al agua debiste decírmelo con anterioridad!

—¿No te alegras por el solo hecho de no haber perdido la conciencia? Supongo que debe ser humillante ser ayudada por un granuja dándote respiración, ¿verdad? 

—Sentí como si me fueras a meter tu lengua. Bruto.

—Tonta, no la voy a meter.

De alguna manera me sentía incómodo que me tomaran el pelo con un rostro que se asemejaba al de mi antigua novia. Chasquee la lengua mientras tocaba mi camisa adherida a mi cuerpo mojado. La sensación de incomodidad que envolvía mi cuerpo desapareció ligeramente cuando la camisa fue absorbida al instante en la niebla negra que se generó en mi mano izquierda. Invoqué una camisa de cambio para mí y camisetas para Siena y Liza, al igual que toallas y se las lancé.

—En serio que es una habilidad que es solo útil en momentos así. En combate es una mierda buena para nada.

—¿Si quieres te presto un secador y maquillaje?

—No los necesito. O mejor, ¿qué es lo que tanto miras tan fijamente con esos ojos lujuriosos? Rápido, mira hacia otro lado.

Me gustaría hacerle una refutación, pero también soy un prominente caballero. junto con un chasquido les di la espalda obedientemente a las mujeres que empezaron a cambiarse.

Tal como me dijo Granov avance por el camino de agua bajo tierra por un rato, cuando llegue a un lugar donde la superficie de la pared estaba ligeramente perforada. Cuando el bote estuvo lo suficientemente cerca, vi una escalera instalada en la pared y un andamio de soporte para a una persona. Insertada en el techo había una tapa circular, que parecía ser la tapa de un pozo de visita.

—Si la salida llega a estar en medio de la carretera, en serio que lo matare.

Solo por esta vez estaba de acuerdo con el murmullo de la malhumorada Liza. Siena y yo seguimos un poco después a Liza, quien avanzó de primeras por sus excelentes habilidades de exploración. 

Cuando subí por las escaleras y me arrastré hasta el exterior, había un terreno baldío cubierto de maleza. No hay señales de personas en la zona, sólo basura tirada ilegalmente como muebles, piezas de coches, jeringas y preservativos usados, etc. Al comprobar con la función GPS de mi celular, me di cuenta de que es una parte de la zona industrial Bobby Leeds, situada en la parte noroeste de la isla artificial. En esta isla, donde prácticamente no hay industria “honesta”, la zona industrial es solo de nombre, la realidad es que los cultivos de plantas sospechosas, almacenes de armas y demás ideas similares se operan haciendo uso de los terrenos de las fábricas. 

—Bien, es bueno estar en libertad, pero, ¿qué haremos ahora? 

Liza me preguntó mostrándose muy tediosa. Supongo que para un usuario de plata hambriento de sangre y conflicto, la situación de solo estar huyendo debe ser todo un grano en el culo. Las llamo a las dos para que se acerquen y les muestro el mapa que se proyecta en mi celular. Había un punto rojo en la esquina superior izquierda del mapa que mostraba todo el distrito de Yreda, con una anotación al lado que decía; “El lugar de la fiesta es aquí”.

—Mientras íbamos en el bote, hice que Kai investigara. Allí es donde se hacen las congregaciones de la nueva religión a la que al parecer asiste periódicamente Ortega. Casualmente está bastante cerca de aquí.

Pudimos encontrar fácilmente el lugar al que apuntábamos, pero al final, no estamos más que siguiendo el guion que Ortega preparó tal y como él quería. Ortega simplemente ha creado una inevitable situación en la que somos arrastrados a la Drug Party para poder obtener a Siena antes de que lo hagan los Philminad. Era por eso que se ha tomado la molestia de cargarnos con todas esas pistas que solo nosotros podíamos entender.

En cualquier caso, el momento de la batalla decisiva se acerca. Deberíamos eliminar nuestro mayor problema aquí,

—Siena, dejemos claros nuestros respectivos pensamientos.

Siena me mira con cara de curiosidad cuando empiezo a decir eso.

—Liza y yo confrontaremos a Ortega en la iglesia. Por no mencionar a la armada privada de Ortega, el desquiciado usuario de los muertos… Maxwell, estará cargado con la intención de matarnos. Es como si ya hubiéramos fijado que habrá cadáveres por doquier. Queremos llevarte a un campo de batalla tan demencial que preferirías estar en el infierno. Por supuesto, serás como una carta de triunfo con la que negociaremos con Ortega.

—Dicho de manera cobarde, como una rehén para aumentar sus probabilidades de sobrevivir, ¿verdad?

—Sin embargo, tienes alternativas. Una, es ser llevada por nosotros y tomarnos la iglesia. Esperar para que ganemos y poder volver con los Philminad después de demostrar que somos unas completas víctimas.

—A riesgo de que nos maten y de que a ti, Siena, te atrape ese tipo asqueroso. Lo que pase después de eso, obviamente no lo sabremos.

Mientras miro ligeramente a Liza, quien había añadido eso con una voz fría, continúo,

—… Entonces la otra opción es escapar de nosotros inmediatamente y correr hacia donde los Philminad. Mientras Ortega no te encuentre en el camino, es muy probable que estés a salvo en la organización. La desventaja es que cambiara el enemigo que nos matara a Liza y a mí. Aunque bueno, supongo que eso ya no tendrá nada que ver contigo.

Estoy bastante sorprendido al no ver ninguna sombra de duda en los ojos de Siena.

Para comenzar, Siena no tiene ninguna razón para estar junto a nosotros. Si es posible, por supuesto que quiere estar protegida por los Philminad lo antes posible. Entonces, la única manera que tiene Siena para sobrevivir sin arriesgarse es vendiéndonos a los Philminad como los secuestradores. Incluso si una mera prostituta acusa la traición de Ortega, es imposible que le crean. En otras palabras, si ella huye de aquí, estaremos parados en un predicamento. Siena me mostró una sonrisa intrépida a mí, quien deliberadamente no le dije ese hecho.

—¿Y si digo que voy a escapar?

Una ráfaga de viento sopla en un descampado terreno baldío. Con una velocidad a la que nadie podía reaccionar, Liza se acercó por detrás de Siena y le puso la punta del cuchillo en la garganta. La punta de la hoja tocó la fina piel, y con el más mínimo motivo podría cortarle la tráquea de inmediato. No es una amenaza, es en serio. Es en serio que Liza puede matar a Siena. Es completamente irrelevante los extraños lazos que se han formado en la fuga hasta ahora. Sin ninguna clase de duda, Liza puede matar personas solo por racionalidad.

—¿Crees que yo te dejaré hacerlo?

Los ojos de Siena se abren de par en par con horror y respira con agitación, sin embargo, intenta mostrarse valerosa. Mientras fijaba una sonrisa con sus labios, ladeo la cabeza como para provocarme. 

Sentí fuertemente una especie de resolución que ardía tranquilamente en el interior de Siena. No había rastro de la chica asustadiza que vi en esta corta escapada en la que estuvo cara a cara con la muerte. ¿Acaso es crecimiento? ¿Podría ser que la dramática experiencia hiciera a Siena más fuerte? No, tal vez es diferente. En tan poco tiempo no puede cambiar la esencia de una persona.

Es decir, simplemente está siendo irreverente. Si estar cuerdo te rompe el corazón, entonces entrégate a la locura. La fuerza para sobrevivir en esta ciudad demente no es otra que abandonar el pensamiento y hacer lo que sea necesario hacer. Por primera vez tuve un sentimiento similar a la fiabilidad hacia Siena. 

—No creo que pueda escaparme, Pero, no me malinterpretes, — Tomo una profunda respiración. Para reflexionar sobre sus palabras y desglosarlas, Siena continuó lentamente. —Yo también quiero pelear. Quiero matar a Ortega, a los Philminad, a los ladrones que mataron a mis padres y a todos los que se interpongan en mi camino. 

Liza ya había guardado el cuchillo. Una sonrisa amarga apareció en sus labios. Tenía una expresión que parecía estar disfrutándolo de alguna manera, y a la vez estaba consternada por el temerario comentario.

Parece que no hay necesidad de forzar la elección. Al parecer su respuesta está decidida.

El asunto es sobre luchar. En sus ojos de jade reside la noble intención de conquistar su libertad completa, no ser contaminada ni por Ortega ni por la organización.

—Una vez hubo una bruja que podía ver al otro lado del mundo. Cuando digo el otro lado, me refiero a un espacio que es la contraparte de este mundo en el que estamos viviendo nosotros ahora. Probablemente es un lugar cercano a lo que varias religiones definen paraíso, infierno etc.

La iglesia estaba llena con una atmósfera tranquila. Mientras está sentado en el féretro negro colocado en el altar, Ortega comienza a hablar repentinamente. Un trozo de tela bordado con el símbolo del “ojo izquierdo de la bruja” cuelga simbólicamente del techo. Delante del altar había una docena de hombres vestidos de negro, y seis “muertos” con expresiones carentes de vida, y detrás de ellos estaba un hombre con un abrigo negro sentado en un sillón. 

—… Es el cuento de hadas sobre las balas de plata y la bruja que las creó. Supongo que también la has escuchado.

—Es una historia aburrida que le leen a los mocosos. No me interesa.

Sin que censurará la actitud insolente hacia su empleador, Ortega continuo de manera desinteresada,

—Al principio, las personas se reían de la mujer, diciendo que lo que decía eran sinsentidos. Bueno, es natural. Porque decía que monstruos fantásticos vendrían desde el otro lado del mundo y destruirían este mundo. Si se trata de una persona cuerda es normal que piense que la mujer se volvió loca. Sin embargo, todo lo que decía era verdad.

Nadie sabe qué tipo de emociones hay dentro de las palabras que se pronuncian como si se tratase de una máquina. Porque incluso entre las tropas privadas presentes en el lugar, no hay una sola persona que conozca a fondo la naturaleza humana de Ortega. 

En cualquier caso, el hombre llamado Ortega, era una existencia que solo se podía describir como símbolo.  

Es uno de los jefes de la familia Philminad y el jefe ejecutivo del “departamento de entretenimiento”. Esa es toda la información que se puede decir, no hay nadie que conozca siquiera detalles de su historia personal, su ideología etc. Si las personas escuchasen eso, la mayoría de ellas se imaginarían la figura de una persona extremadamente perfeccionista e inusualmente precavida. Sin embargo, es un tipo sin ningún deseo de ascender, y que no ha mostrado voluntad en participar por la disputa de sucesión que se está llevando actualmente detrás de escenas en la familia. En cualquier caso, era un hombre del que no se podía leer en absoluto lo que estaba pensando. 

Entonces lo que había comenzado a contar aquel hombre era un “cuento de hadas” que todo el mundo había escuchado alguna vez.

—El primer incidente inusual, fue el de un niño que desapareció de una villa de los alrededores. No había rastros de que hubiera habido resistencia, y los adultos que estaban durmiendo no escucharon ningún sonido. A esto le siguieron repetidos incidentes misteriosos, como la aparición repentina de un gran agujero en una montaña o el robo de la carga de varios barcos mercantes que surcaban los mares. Se propagó el rumor de que se había visto un monstruo del tamaño de una casa.

Los rufianes armados quedaron perplejos ante la estructura monótona del cuento de hadas, como si se tratase de la lectura de una aburrida tesis. Maxwell, reclinado en el sillón, era el único que miraba fijamente al altar sin tratar de ocultar su descontento. 

—Para ese momento, ya no debería haber personas que dudaran de las palabras de la bruja. Entonces, todos tiraron su vergüenza y buscaron ayuda en la bruja. En poco tiempo, haciendo uso de su propia habilidad, la bruja comenzó a interactuar con los demonios que vinieron a destruir el mundo. Entonces, la bruja logró sellar parte del poder de los demonios en las balas de plata, retirándolos al otro lado del mundo.

—Los tontos ciudadanos se mostraron agradecidos al principio, pero pronto empezaron a cuestionarse sobre la participación de la bruja en todo ello. Al final la bruja o lo que fuera, fue juzgada en un juicio religioso, quemada viva y asesinada, ¿verdad? Entonces en venganza, las balas de plata fueron esparcidas por todo el mundo. 

Maxwell se apropió de la conclusión en un tono lleno de burla y como si se la estuviera diciendo a un pequeño.

—Es un cuento de hadas bien hecho, y es una gran manera de lavar el cerebro a las masas. En realidad, cuando era niño, yo también lo creí como un tonto.

Un cuento de hadas sobre las balas de plata y la bruja que las creó. Un cierto número de personas cree que es una propaganda que los principales países avanzados y agencias de publicidad plantaron y esparcieron por todo el mundo. El hecho de que la historia apareció de manera repentina 30 años antes de que se hiciera pública la existencia de las balas de plata, el hecho de que se trata de una literatura oral sin ningún documento que la respalde y el hecho de que se extendió por todo el mundo a una velocidad anormal, hizo que la teoría de la conspiración se viera acelerada. Hay personas que tergiversan diciendo que la verdad es que las balas de plata fueron nuevas armas creadas conjuntamente entre los países avanzados, y que la historia de la maldición de la bruja del pasado fue fabricada para ocultar esa verdad.

—Ciertamente, esta historia de hadas es en gran parte una creación. Por otro lado, también es un hecho que las balas de plata son un producto que no puede ser explicado por la ciencia. Supongo que un usuario de plata como tú lo comprende, ¿verdad? El demonio en efecto existe en un mundo al otro lado. Ciertamente existe en algún lugar fuera de nuestro alcance.

En el interior de los ojos de Ortega había un muy leve parpadeo de emoción. En el fondo de la profunda, profunda oscuridad, una llama oscura parpadea tranquilamente. Maxwell no perdió eso de vista. Lo comprendió todo y las comisuras de su boca se distorsionaron perversamente. Un deseo irresistible, la premonición de un placer sin fin y el olor de una carnicería terrible se elevan gradualmente de inmediato.  

Ha, ya veo, sabes. Casi puedo leer tu objetivo. En otras palabras, todas las charadas hasta ahora no han sido más que un señuelo. El bastardo de Jürgen, yo, el hombre con fuerza sobrehumana llamado Erick, esos dos que serán asesinados, y la prostituta con la que estás encaprichado, no son más que intérpretes menores. Ah, no me malinterpretes, no estoy expresando mi inconformidad. Así son las cosas. Por el contrario, estoy excitado de poder ver la escena que va a comenzar en primera fila.

Mientras hablaba emocionado y con rapidez, la mirada de Maxwell estaba fija en el féretro en el que estaba sentado Ortega. Mientras calma a la fuerza su agitada respiración, el diabólico asesino le hace el mayor de los cumplidos. 

—Es la primera vez que me encuentro a un tipo más demente que yo, ¿jefe?

Mi apreciado coche, que había perdido la puerta del asiento del copiloto de acuerdo a varias circunstancias, se movilizaba por la isla artificial mientras vibraba con fuerza, tanto que me hacía sentir ansiedad. Resuenan sonidos de explosiones en el interior del coche que atormentan sin parar los tímpanos míos y los de Siena. Por supuesto, era la selección musical de Liza, pero la interpretación musical era tan intensa que no se podía entender para nada lo que cantaba el vocalista, y el mega volumen demencial hizo que me cuestionara la pérdida de la audición de mi colega, y que mi intención asesina se acelerara. 

—Esto ya es alboroto de mala fe. Liza, al menos baja el volumen. O mejor, escucha con los auriculares. Si no puedes hacer eso, contribuye al bienestar de la sociedad muriendo de inmediato.

Naturalmente, no hubo respuesta, y Liza, sentada en el asiento del copiloto, permaneció con los ojos cerrados. Se supone que es una especie de ritual previo a un combate o algo así, pero si esto continúa cada vez, se corre el riesgo de tener un impacto negativo en nuestra audición. Aunque, por alguna razón tampoco siento como si estuviera mal de la audición últimamente. Como sea, incluso Siena, quien se supone comparte los mismos gustos musicales, está sentada en el asiento trasero exhausta y con los oídos tapados.

—Comprendo, lo haces a propósito. Siempre andas pretendiendo ser una tonta sin remedio, pero en realidad todo es un crimen premeditado en el que me conduces lentamente al suicido. De lo contrario, sería ridículo. No hay forma de que exista una persona tan anormal y estúpida.

—… Tsk.

—… El chasquido de ahora es por completo del tipo; “me han pillado”.

Escuche un suspiro forzado desde atrás. Sin siquiera voltear a mirar, es evidente que nos está dirigiendo una mirada de desdén. Con una voz que mezclaba una especie de resignación, Siena murmuró,

—Ustedes están muy locos.

—Gracias por eso. ¿Acaso querías bajarte?

—Ya he apostado todo a pelear junto a ustedes. Aunque en realidad pienso que es una opción que una persona mentalmente cuerda no elegiría en primer lugar.

Ha, veo que has alcanzado el punto en donde ya puedes decirlo.  

La relación entre nosotros y Siena ya es muy diferente a la de una simple relación entre fugitivo y rehén. A través de la larga escapada nos hemos convertido en “cómplices”. La Siena que se muestra en el espejo retrovisor tiene unos ojos cargados de aspiraciones y al mismo tiempo temor ante la premonición del combate. En sus labios se ve incluso cómo se forma una fina sonrisa.

El lugar de destino, la iglesia, se vislumbraba más adelante en el carril opuesto. Los lotes circundantes no son más que terrenos baldíos llenos de maleza y almacenes oxidados, por lo que es el lugar perfecto para hacer cosas prohibidas de manera clandestina. Una vez que me aseguré de que no había tráfico en sentido contrario, giré el pesado volante hacia la izquierda. El coche cruzó por el carril central y empezó a correr generando un fuerte rugido a la menor distancia posible. 

—Una confirmación final. ¿Objetivo de este trabajo?

Cuando miré a mi lado usando solo mi ojo derecho, vi que Liza ya había abierto los ojos, y de manera instantánea el éxtasis se había apoderado de ella.

—Exponer la conspiración de ese bastardo lolicon y además matar a todos esos tipos.

La puerta de alambrada oxidada con alambres de púas adheridos se hacía más cercana. Eventualmente los dos hombres que estaban en ambos lados de la puerta se dieron cuenta y nos apuntaron con los cañones de sus subametralladoras. 

—Entonces, ¿con qué estrategia vamos?

Liza se reía con una expresión diabólica mientras miraba en mi dirección. Mi colega estaba en cuclillas sobre la silla, una postura en la que podía salir despedida del coche en cualquier momento. Los cuchillos que sostenía en ambas manos reflejaban misteriosamente la luz que entraba desde la ventana, y parecía como si estuviera gruñendo, esperando impacientemente bañarse en sangre fresca.

—No es necesario una estrategia. Entrar directamente y matar a todos los idiotas que se atreviesen. 

Ha, bien hecho.

Piso el acelerador a fondo. Ya era demasiado tarde cuando los hombres se dieron cuenta de que no teníamos la intención de desacelerar, y mi preciado Gremz chocó la alambrada mientras enviaba volando a los guardas. La puerta de alambrada erosionada por la oxidación salió volando con facilidad, lo que nos permitió penetrar directamente.

Esta vez el choque contra la alambrada dejó definitivamente fuera de servicio al Gremz 302A y es almacenado dentro de la niebla negra que sale de mi mano derecha. Los doce guardias que nos rodearon se detuvieron por un momento tal vez sorprendidos ante el misterioso fenómeno de que el auto que había cargado hacia el interior del lugar desapareciera repentinamente y en su lugar aparecieran los asaltantes.

—¡Por qué tan embobados, alevines!

Junto con una voz rebosante, Liza corrió hacia el grupo. Los hombres que volvieron a sus sentidos apuntaron simultáneamente, pero la mano derecha de Liza se desvaneció un poco antes. Tres cuchillos lanzados atraviesan los pechos y cráneos de tres hombres, matándolos instantáneamente. Eso deja a nueve personas. 

Un hombre cercano reaccionó rápidamente, y siguió los movimientos de Liza con el cañón de su arma. Sin embargo, esa velocidad era demasiado lenta y con el cuchillo que sacó de la funda envuelta en su muslo, Liza rasgo la arteria carótida del hombre. Ocho personas restantes.

—¡No entren en pánico! No importa cuán monstruo sea, si recibe los disparos saldrá herida. ¡Cálmense y apunten!

Con una subametralladora volé la cabeza del hombre que daba órdenes imposibles de materializar, deje escapara un suspiro, 

—Siena, dime, ¿soy tan poco visible? Incluso en medio de una batalla se olvidan de mi existencia.

—Eso es porque no eres lo suficientemente monstruoso.

Una comparación con Liza que ha abatido a media docena de hombres mientras yo a uno, no da siquiera margen para presentar una objeción. A diferencia de mí, que sólo soy bueno con el transporte y en los ataques sorpresa, un verdadero usuario de plata como Liza tiene la capacidad de rivalizar con todo un escuadrón sólo con poder de combate bruto. Sería diferente si se tratase de soldados disciplinados y que atacan llevando técnicas meticulosas, pero unos gánsteres que solo pueden atacar de frente no tienen opción.

También es de amateurs el hecho de que duden en atacar en mi dirección cuidadosos de Siena quien está en la línea de fuego. Continuó disparando a pesar de estar molesto por el significado de que envíen a la cabeza soldados con tan bajas habilidades. Bajo un cruel y hermoso cielo azul, hombres cubiertos de agujeros bailaron su última danza. Una persona restante.

—Por favor… déjenme ir… ¡Ya-Ya tales, tales monstruos no quiero!   

Apuntó con el cañón de la Click Gun a la cabeza del hombre que suplica mientras llora. Si jalo de este gatillo demasiado ligero, la cabeza de este hombre volara sin dejar rastro. Hable calmadamente hacia el hombre que ya no podía siquiera emitir palabras con sentido,

—… Hay un francotirador, ¿sabes? Aquel, está en la azotea de la fábrica que está a unos cincuenta metros por delante. Es un lugar forzado que hasta yo noto, bueno, es una lástima, pero así son las cosas.

Pulverizo con la completamente automática Click Gun la cabeza del hombre asustado e incapaz de comprender el significado de las palabras. Como un globo de agua que estalla, sangre y materia gris vuelan alrededor y cubren mis zapatos. Sin poderlo soportar, Siena deja escapar un pequeño grito. Hmm, me siento como una mierda. Tanto que palabras de autojustificación como que es bendecido si puede morir manteniéndose ignorante, no tienen sentido.

—Ese francotirador no nos está apuntando. Porque si va a matarnos disparando a distancia, entonces toda la charada que ha habido hasta ahora tampoco va a tener sentido.

—¿Qué quieres decir?

Incluso en la ciudad caída, los campos de batalla están un poco alejados del “área del turismo”, que es donde ha permanecido Siena, por lo que es algo que ella no puede imaginarse. Sin embargo, detrás de estos complots, algo semejante a una pesadilla ocurre casi de manera natural. Una explosión se produjo en la azotea de la fábrica, donde se suponía todavía estaba el francotirador, y Siena pareció comprender por fin el significado de las palabras.  

—Bueno, es algo que incluso yo tengo que decir, es un demonio. Matare a ese demonio y se lo daré de comer a los cerdos.

Dijo mi colega mientras sacaba los cuchillos que brotaban de los cuerpos de los guardias. Yo también estoy completamente de acuerdo.

—Cierto. Los granujas deberían ser masacrados por cualquier medio. 

—Según esa lógica, deberíamos colgarnos del cuello y morir también.

Ha, ¿crees si quiera que en este punto nos permitirán morir de una manera tan sencilla?

Me atacó una intensa sensación de fatiga. Este mundo está loco. La gente que puede vivir en este mundo está loca. Y nosotros, que podemos hablar estupideces en tal mundo, estamos aún más locos.

Escupo en el suelo manchado de sangre y abro las puertas de madera de la iglesia con las manos. Era un lugar demasiado mal preparado para tratarse de una iglesia. En el interior de la sombría iglesia no había ningún tipo de decoración, sólo sillones y candelabros baratos alineados de forma ordenada. Sobre el altar, ligeramente iluminado por la luz que se filtra desde la torre de iluminación, cuelga del techo un trozo de tela con el símbolo del “ojo izquierdo de la bruja”. No vi retratos de los fundadores ni adornos significativos, cosas que suelen ser frecuentes en las nuevas religiones. Supongo que eso quiere decir que el “ojo izquierdo de la bruja” es sólo un cuento de hadas cuidadosamente creado para algún otro propósito, ¿verdad? 

En el altar envuelto por una suave luz, Ortega está sentado sobre algo que parece ser un féretro negro. Maxwell miraba hacia el techo, sentado en un sillón en la hilera del frente. Estoy seguro de que intenta provocarnos, pero ni siquiera da muestras de prestar atención. Además hay como unos cuatro o cinco hombres vestidos de negro. Probablemente estos sean los verdaderos subordinados de Ortega. 

—Se supone que había guardas posicionados afuera, ¿eh?

Es tan descarado que me hace gracia, pero por ahora voy a responder amigablemente.

—Hmm, nos encargamos de organizar la basura esparcida en el jardín. Tal y como deseabas. “La basura al botadero”, fue así como dijiste, ¿verdad? Ciertamente, lo mejor es deshacerse rápidamente de los artículos en desuso y que ya no son útiles. Incluso sin que hiciéramos nada, ese francotirador hubiera eliminado a los sobrevivientes.

Es probable que los guardas de antes no hayan sido informados de la totalidad del plan de Ortega. Para evitar que su traición a la familia Philminad sea descubierta, la mejor manera era asesinar a aquellos que podían revelar algo, dejando solo a unos cuantos subordinados leales. Por eso es que no se les dio un equipo o estrategia decente, y les hicieron luchar contra nosotros en una confrontación directa. Y eventualmente, el francotirador al que se le había ordenado cazar a los desertores fue eliminado con una bomba.  

Sin embargo, ¿cuál es el secreto que quiere ocultar hasta el punto de masacrar a sus propios subordinados? ¿Qué tipo de fiesta tiene la intención de comenzar Ortega haciendo uso de Siena? La respuesta clara aún no ha sido revelada.

—No sé de qué estás hablando, aún así, ¿cómo te atreves a matar a mis subordinados?… Por cierto, la mujer detrás de ti es Siena Ferriere, ¿verdad?

Parece que Ortega tiene la intención de fingir ignorancia hasta el final. Es una farsa que me hace sentir enfermo.

—Correcto, la traje tal cual como se solicitó. Aunque también recibimos un ataque de un misterioso grupo armado por el camino. De alguna manera logramos proteger el objetivo.

—¿Un grupo armado? Eso es un asunto serio, eh. Haré que lo investigues a detalle después.

—No, no es necesario, tenemos una idea del objetivo del culpable.

Este brumoso y sin sentido toma y daca se está volviendo extremadamente ridículo. Con el hecho de que Maxwell — que nos atacó varias veces e intentó secuestrar a Siena — esté aquí, es como si todo estuviera probado. Y el hecho de que el propio Ortega se haya mostrado es una declaración de que no tiene ningún problema en que consigamos las pruebas. En resumen, quiere decir que seremos los próximos en ser arrojados al botadero.

Mientras sentía una intensa sensación de fatiga, apunte con el cañón de mi Barrack que había invocado en mi mano derecha hacia Ortega.

—… Una pregunta de mi parte. Ortega, ¿cuál es la razón para que tengas como objetivo a Siena? No hay forma de que sea una razón tierna como que quieres monopolizar a tu prostituta favorita, ¿verdad? 

Ante la acción temeraria tan repentina, los guardias se ponen en guardia. Cada uno de ellos tenía una expresión rígida en sus rostros y nos apuntaron con sus armas a Liza y a mí. Maxwell, el más peligroso de todos, se hacia el tonto con una espeluznante y fina sonrisa en su rostro.

—Es natural querer recuperar la mercancía de tu propio negocio cuando ha sido robada por un rufián. Aún más cuando es algo que ha sido confiado por la familia Philminad.

—No es así, no le hiciste saber a la organización la existencia de Maxwell y compañía. Solo piensan en nosotros como los responsables de secuestrar a Siena. El hecho de que la fuerza principal de los Philminad y tus peones nunca hayan aparecido al mismo tiempo es una prueba de ello. Estás tratando de burlar a la organización.

—Es una conjetura estúpida.

—Para comenzar, en sí mismo el hecho de que Daniel secuestrara a Siena fue un guion que escribiste, ¿verdad? Además, si simplemente querías cargarle a alguien un crimen y matarlo, no habría razón en contratar unos usuarios de plata como nosotros. Solo parece como si quisieras que unos monstruos peleen entre sí.

—Es una lógica fallida, eh. ¿Qué jodido mérito obtendría al hacer eso?

Respire profundamente. Ahora es el momento en el que hay que revelar la verdad.

—Por ejemplo, cuando estábamos en la pelea en el Alluze, Siena hizo alusión a la existencia de “algo terrible” mientras veía morir a Jürgen. Probablemente sea el “demonio” sellado en la bala de plata. 

Ortega medito con los ojos cerrados, asintiendo en silencio mientras prestaba atención a la hipótesis. Continué sin prestarle atención,

—Un cuento de hadas acerca de las balas de plata y una bruja que me contaron cuando era niño. En ella la bruja podía observar el “mundo al otro lado”, donde viven los monstruos. Esto es una suposición, pero ¿no es Siena capaz de algo similar? Tiene una habilidad especial que ni siquiera unos usuarios de plata como Liza y yo tenemos.

Con esta premisa, de alguna manera puedo entender el significado del comportamiento inexplicable de Ortega. La razón por la que nos eligieron expresamente a nosotros, unos usuarios de plata, para hacer de caballeros, la razón por la que enviaron a Maxwell y Jürgen, otros usuarios de plata, y la razón por la que hicieron que ella estuviera con usuarios de plata como prostituta, fue todo con el propósito de despertar las habilidades de Siena. De hecho, a causa de la muerte del usuario de plata que ocurrió cerca de ella, es que ella pudo echar un vistazo al demonio. La pregunta es qué intenta hacer Ortega usando tal habilidad de Siena. 

—Siena tiene suficiente poder como para ver los demonios que se dice habitan en las balas de plata. Si tal persona se convirtiera en un usuario de plata, podría convertirse en un monstruo bastante poderoso. En otras palabras, ese es tu propósito.

Echo un vistazo a Siena, que está detrás de mí. No hay problema, ya no hay una pizca de miedo en sus ojos. Debe estar preparada para asimilarlo todo. 

—Hacernos pelear con el asesino, y poder mostrarle a Siena el demonio que aparece cuando muere un usuario de plata. Y tras manifestar su habilidad, conviertes a Siena en un poderoso usuario de plata y en tu propio peón. Quieres usar ese poder para tomar el próximo liderazgo de la familia Philminad… ¿Me equivoco?

Es imposible para Ortega, que sólo está a cargo del departamento de entretenimiento sexual y que no tiene un ejército decente, ganar la disputa de sucesión por medios legítimos. Un mercenario sin lealtad como Maxwell es inadecuado, y tiene muy poco tiempo para reunir monstruos poderosos en la actualidad. 

Sin embargo, ¿qué pasaría si pudiera hacerse con un usuario de plata legendario que pudiera rivalizar con la “reina de las rosas”? Si todo le sale bien, podría revertir la situación con una sola persona.

—Quizás me he equivocado un poco contigo.

Ortega me miró con una expresión como si estuviera a punto de enviarme un aplauso. Es una expresión que se parece a la de un profesor alabando el juego de un niño. Parece que la hipótesis que hilé no alcanzó para hacer volar la tranquilidad del tipo.

—Tu conjetura es correcta… Sin embargo, hasta la mitad. ¿El asiento de jefe de una organización criminal? ¿Obtener un título tan inútil es un incentivo? No me malinterpretes. 

Ortega, mientras se mantiene sentado en el féretro, mira sucesivamente a mí y a Liza, que lo estamos confrontando, y luego a Siena, que está detrás de nosotros. Los ojos inhumanos, como los de un académico que observa a un animal de laboratorio, casi me hacen retroceder por reflejo. Mire de reojo a Liza, y estaba disgustada, mirando fijamente a la mente maestra. 

Este tipo es diferente a todos los otros bastardos que hemos conocido. No puedo sentir el hambre y la sed que tiene toda la escoria que ha terminado arrastrada a la ciudad caída. 

Lo que está buscando probablemente no es dinero, mujeres o poder. No sé si es la manera correcta de describirlo, pero incluso siento algo parecido a un deseo sublime en él. 

—En primer lugar, ¿qué jodido mérito hay en obtener la hegemonía de tal vertedero? ¿Qué razón hay para aferrarse a esta ciudad, que no es más que una colección de basura tirada lejos de la sociedad?

—Entonces, ¿cuál es el significado de tu serie de acciones?

—Todo está dentro del “cuento de hadas”.

Dentro de una iglesia tranquila me son lanzadas palabras que no entiendo. Mientras me esforzaba en inferir las verdaderas intenciones de Ortega, Maxwell, que había permanecido en silencio durante tanto tiempo, finalmente se levantó y se acercó en nuestra dirección. Como siempre, va con un abrigo negro azabache de mal gusto, su guadaña al hombro y su sonrisa temeraria.

—¿Terminamos ya con el tiempo tedioso, jefe? Verás, estos tipos han violado muchas órdenes. Matar a tus subordinados allá afuera, insultar a su empleador mientras le apuntan, tener una cara más sucia que la tapa de una alcantarilla y aún así atreverse a respirar, solo con eso da para pena de muerte. Ah, y hay que añadir el gran crimen de seguir escapando sin convertirse en mis sirvientes. Ya es hora de que matemos a estos tipos como indemnización por incumplir su contrato, ¿verdad? ¿No me digas que esta vez también vas a decir; “basta con solo una persona”?”

—Para nada. Todos los traidores tienen que ser aniquilados.

Ha, finalmente puedo ponerme violento con total seriedad. Bueno, es decir que se acabó el juego. Mueran, estúpidos. 

No fue una gran sorpresa escuchar que no había estado viniendo a nosotros con una verdadera intención asesina todo este tiempo. Ortega no consideraba ideal que fuéramos completamente destruidos antes de llegar a esta iglesia. Incluso si mataba a alguno por error, es obvio que quería que uno de nosotros sin importar quien continuara con vida. Sin embargo, no somos tan buenas personas como para aceptar todo como unas mansas ovejas. 

—La vez que cortamos tu cabeza, ¿no era en serio? Me suena a excusa de un mocoso y patético perdedor. ¿Se te rayo la cabeza por la cantidad de drogas que te metes? ¿O es que en serio tienes la cabeza de un lamentable niñito?

—No, Ralph, probablemente este tipo solo está fanfarroneando. Mira, le están temblando las rodillas. Pronto estará rogando por su vida mientras moja los pantalones, ¿no lo crees? Bueno, da tanto pesar mirarlo, hay que matarlo.

Un suspiro de Siena se escuchó desde atrás. Estas provocaciones son una práctica habitual para interferir en la medida de lo posible en los pensamientos tranquilos del enemigo, sin embargo, no nos afecta a Liza y a mí, ya que podemos decir palabras ofensivas más fácil de lo que respiramos.

Liza escupió vigorosamente a los pies del maníaco asesino. Maxwell bajó la vista a la salpicadura en sus zapatos, y luego levantó su rostro con una sonrisa falsa.

—… Ya veo. Me impresiona las muchas ganas que tienen de ser asesinados.

Maxwell levantó la guadaña en su hombro y se apresuró en mi dirección. Podía predecir que apuntaría primero a mí, que era relativamente fácil de matar, así que al mismo tiempo que invoqué una escopeta apreté el gatillo. 

El percutor golpea el detonador, encendiendo la pólvora, y se emiten innumerables balas de plomo. La parca protegió su cuerpo con el lateral de su guadaña, pero Liza, que ya había comenzado a perseguirlo, atravesó su indefenso costado izquierdo con una espada. No perdí de vista la fina sonrisa en el rostro del hombre que gritó de dolor mientras balanceaba su guadaña para alejar a Liza. 

—¡Liza, el suelo!

Junto a la señal, saltamos hacia atrás.

Los tablones del suelo sobre los que estábamos hace un momento se hicieron añicos con un estruendo, y los zombis, disparando ametralladoras a mansalva, salieron volando. Liza y yo retrocedimos cerca de Siena, que permanecía esperando en las proximidades a la entrada.

Como esperaba, los zombis, expresamente armados con armas pesadas, no nos atacaran. No está claro hasta qué punto Maxwell es capaz de dar órdenes avanzadas a los zombis, pero al menos parece que están programados para prevenir que ataquen involucrando a Siena. 

—Tu intelecto de combate es devastadoramente torpe para fijar trampas y elaborar estrategias. En base a la estructura de esta iglesia, hay una cavidad en el interior del suelo de tablones de madera lo suficientemente grande como para albergar personas. Cualquier tonto se daría cuenta de que le espera algo. Además, aunque se suponía que la iglesia estaba sin cuidar, solo el lugar donde se escondían los zombis no estaba cubierto de polvo.

Señalé los descuidos del plan y su estupidez, y esta vez seguro que la parca puso una expresión amarga. 

A juzgar por la naturaleza de este hombre — un amante del asesinato y un belicista — sobresale arrinconando enemigos que están huyendo, pero no está familiarizado con interceptar enemigos que están dispuestos a atacar. Por el otro lado, nosotros estamos hartos de los encargos de la policía para hacer redadas a las organizaciones criminales. Si tenemos un margen de tomar ventaja, es haciendo uso de esa experiencia.

Género niebla negra en las puntas de mis manos. Cuando la niebla se despejó, lo que apareció fue un lanzagranadas portátil personal de calibre 40 mm. La “HT67” es un producto popular fabricado por la compañía H&T, el tamaño no es diferente al de una subametralladora, pero es un producto que tiene el poder para hacer frente contra los tanques. El otro día pagué la gran suma de 4.500.000 Ells para adquirir esta cosa sin que fuera rastreada, que de paso es parte del equipo estándar del ejército Imperial.

—Esta es un arma secreta que no pude usar ni en el estrecho hotel ni en el bar que quedaba en un sótano. Volare todos los zombis en pedacitos.

A la vez que recibía el retroceso transmitido desde el apoyo para el hombro, una pequeña ojiva fue eyectada.

Maxwell estima el punto de impacto y evade, pero los zombis sin instintos defensivos no pueden moverse de su sitio. El sonido de la detonación reverbero sacudiendo toda la iglesia, y los zombis armados salieron volando.

En el interior del humo blanco enrollado, el piso y los sillones en el centro de la explosión fueron completamente pulverizados. Las llamas danzaban como si fueran una criatura viviente y se extendían a la madera circundante. La construcción, que no debía ser ignífugo, ardería por completo y se derrumbaría en unas decenas de minutos.

Lanzó un escudo antidisturbios a Siena, y acortó la distancia con Maxwell, que está separado de los zombis.

—¿Dices que los zombis son vulnerables al fuego? ¡Ven demasiados comics nerds!

Para terminar con las llamas que se aferraban a su brazo izquierdo, Maxwell se arrancó la manga de su abrigo y la tiró. El trozo de tela negra que sostiene la llama, danza de manera hermosa y hechizante en el cielo. 

Como para despejar la curiosa escena, Liza grito,

—¡Los cortaré finamente para que queden bien cocinados!

Con una expresión llena de éxtasis, Liza cerró la brecha.

Un golpe es trazado horizontalmente.

La parca lo atrapó con la empuñadura de su guadaña y aprovechó el impacto para volar hacia atrás. Probablemente determinó deslizarse entre los sillones y tratar de retrasar la persecución de Liza.

Invoqué el lanzallamas y pulsé el botón instalado en la palanca. Junto al desagradable olor a gas quemado, el rugido del dragón de fuego emitido desde la boca de erupción engullo al grupo de sillones. 

Era un artículo que se usaba para exterminar hierba y que se vendía al público general en algunos estados del imperio hasta hace unos años, pero se prohibió después de que se utilizara en ataques terroristas, tenía el poder suficiente como para hacer que el fabricante se viera llevado a la quiebra. En el proceso de conversión de la madera a carbón, el sonido de la humedad ardiendo en el interior en una reacción en cadena reverbera en la iglesia.

—No era bueno con la materia de ciencias, pero por lo que sé, ningún ser vivo puede sobrevivir al ser convertido en carbón. 

—Entonces, tal vez tu maldito libro de texto estaba equivocado.

Acompañado del éxtasis, Maxwell salto desde el interior de la jaula de fuego. Las llamas enrollan todo su cuerpo, quemando incluso sus flequillos verde claro. Si se tratara de una persona normal tendría tanto dolor que no podría ni moverse. 

Cuando lo miré, vi que salía un humo blanco que no era causado por las llamas de todo su cuerpo, y las células que habían muerto por el alto calor se estaban reparando a una velocidad tremenda. Es decir, este tipo mantiene en constante movimiento una regeneración repetida tan pronto su cuerpo se quema. 

—¡Tal, monstruo!

Incluso irradiando las llamas del infierno no se detendrá al asesino estimulado por la locura.

Sin embargo, tal vez debido a las llamas que cubrían por completo su rostro, no podía captar mi figura, y la guadaña cortaba el espacio vacío en vano. Parece que incluso para un hombre inmortal, las llamas pueden ser una distracción cegadora. Esa brecha permitió a Liza retroceder hasta una posición en la que podía cubrirme. 

Mi colega murmuro molesta.

—Es en serio desmotivante. ¿Acaso qué es?

El cuerpo de Maxwell, que está en llamas, se está reparando a una velocidad tremenda, y si uno se fija bien, incluso las llamas que rodean todo su cuerpo están desapareciendo. 

—No tiene sentido pelear. Incluso matarlo de esa manera no lo matara.

—Después de todo, seguirá siendo inmortal a menos que se eliminen todos los zombis que le dan vida. Es decir que como mínimo puede revivir con los tres que quedan en la iglesia, ¿eh?

—Aunque no parece que eso sean todos lo que se pueden ver ahora? Si hay un zombi enterrado en el suelo, ni siquiera yo sería capaz de detectarlo. 

—Sus poderes regenerativos son sin duda poderosos, pero no significa que sean infinitos. Incluso si es un bicho raro de pura cepa y un asesino en masa, sólo hay un número determinado de cadáveres a los que puede echar mano. Además, algunos de sus especímenes huelen a podrido, ¿verdad? Es decir que su habilidad no puede retrasar la descomposición de los cuerpos.

—En resumen, el mecanismo de empleo de los zombis tiene el tiempo limitado hasta que el cuerpo se pudre, ¿verdad?

—Además para el reclutamiento sería necesario que ocurra una serie de asesinatos grotescos en la zona. Ya que aquí no es una zona de conflicto en las que suele divertirse ese tipo, no tiene un gran stock disponible. 

Se me pone la piel de gallina con solo pensar en si este fuera un campo de batalla y Maxwell fuera un mercenario contratado por el enemigo. Un monstruo que nunca muere liderando un ejército de soldados que se multiplica sin cesar.

Sin embargo, no hay forma de que sea invencible si es en esta isla artificial. Solo con la diferencia en números, no es más que una simple criatura viviente con un límite de vida.

—En cualquier caso, solo hay que matarlo tres veces más. Supongo que puedes jugar con el mismo oponente varias veces, ¿verdad? 

Ha, le causare tanto daño que odiara volver a restaurar su vida. 

Con una sonrisa tan diabólica que me hace sentir un frío penetrante, el contorno de Liza se funde en las llamas ardientes.

Cuando la atención del enemigo se dirigió a Liza, que se precipitaba hacia delante mientras dispersaba las chispas de fuego danzantes, comencé a moverme para realizar mi siguiente jugada.

Emití llamas hacia los dos zombis que estaban posicionados para proteger a Ortega. Tal vez eran personas llenas de deudas que Ortega decidió mantener. Los hombres que solo llevan puesta una ropa interior que no parece más que un trapo para limpiar el polvo, son atrapados en las llamas de forma lamentable.

Con esto, hemos conseguido incinerar los cadáveres inmundos que son su reserva de vida. Otra historia sería que todavía pueda funcionar en su estado carbonizado, pero es seguro asumir que ya no pueden ser reanimados.

Nuestro error hasta ahora era pensar que la batalla era solo contra él.

Sin embargo, el adversario es como un ejército bien coordinado que utiliza sus habilidades para reponer a sus tropas y restaurarse a sí mismo al mismo tiempo. En ese caso, debemos aplicar la táctica estándar cuando se lucha contra una armada, y es cortar primero su fuente de suministros.  

Bien, el siguiente paso.

Cuando emití la señal con un tono de voz que solo mi colega podía escuchar, Liza se movió automáticamente y dejó un espacio para la línea de disparo. 

Cuando Maxwell se dio cuenta de la intención, intenta evadir, pero el cuchillo lanzado por Liza penetra su pie izquierdo. Tal cual, el cuchillo también penetró en el suelo y literalmente el hombre quedó clavado. Junto con un rugido, apreté el gatillo de la subametralladora, y un tornado de balas de plomo atacó al bastardo pervertido.

—¡Muérete de una vez!

Una tremenda cantidad de balas carcomen el cuerpo del hombre.

La parca bailó su última danza mientras esparcía sangre y vísceras, y luego, como si le hubieran cortado los hilos que los sostenían, se desplomó en la orilla del lago de sangre. 

Liza me dirigió una inusual mirada de profundo agotamiento. Tiene heridas de corte en los hombros y el abdomen, y no deja de sangrar. Si fuera yo, esos serios daños me habrían enviado directamente a la morgue sin siquiera pasar por cuidados intensivos.

—¿Con esto se terminó el exterminio de la cucaracha?

Ha, ¿no aprendieron la lección de que cuando encuentras una, mil están ocultas?

Por el rabillo del ojo vi una sombra negra volando.

Mientras caía sentado, evadí una guadaña que venía volando en rotación.

La punta negra y brillante perfora el suelo a unos cuantos centímetros de mi entrepierna. 

El inmortal, que ha sobrevivido una vez más, se abalanza sobre mí con las pupilas totalmente dilatadas mientras yo estoy en una posición completamente descolocada. 

Cuando apunté con el cañón de la subametralladora, la parca ya estaba a cinco metros de distancia. Aun así, una sola barrida de fuego lanzada desde una muy corta distancia destruye en un instante el tobillo derecho, la rodilla izquierda, el abdomen, el corazón, los pulmones, los globos oculares y la garganta del hombre.

Sin embargo, el pie que se suponía había volado volvió a su estado normal al momento siguiente en que tocó el suelo, y los hoyos en su rostro se restauraban mientras burbujeaban. Incluso con las cuerdas vocales destruidas su risa cortada no se interrumpía.

Mi idea fue demasiado ingenua.

A este paso seré asesinado a causa de mi propia ingenuidad.

¿La capacidad de Maxwell para resucitar es limitada? Hmm, eso seguro es lo que parece. Mientras el cadáver esté hecho de materia orgánica, no puede ser erróneo suponer que un día se pudrirá y acabará en la basura.

Pero, ¿y si ha congelado los cuerpos con frecuencia? 

¿Y si está almacenando innumerables existencias fuera de la isla artificial?

Es un belicista que ha estado desenfrenado en la línea de fuego durante años. Debe tener más capital del que puede gastar.

Liza no puede moverse de la columna porque está bajo el bombardeo de los subordinados, yo me voy a quedar sin balas en menos de treinta segundos, y definitivamente voy a ser asesinado mientras invoco la siguiente arma, obviamente tengo miedo de morir, y mi percepción del tiempo es bastante extraña, no sé cuántas veces ya lo he matado, siento ganas de vomitar, mis rodillas tiemblan, tengo miedo, miedo, lo odio, lo odio, lo odio, lo odio, lo odio, odio a este animal!  

Lo que se extendía ante mí era el propio miedo llevado al extremo.

Un monstruo que se levanta incluso después de matarlo y matarlo, y se acerca con una extraña voz demencial. No puedo levantarme. No es como si yo tuviera el control sobre la descarga de disparos de la subametralladora, el dedo simplemente está fijado allí incapaz de moverlo por el miedo. Se supone que he estado muchas veces al borde de la muerte, sin embargo, me siento abrumado ante la tenacidad de este tipo que excede la categoría de anormalidad. 

La parca ya está tan cerca que puede alcanzar el cañón de mi arma si da unos pasos más. 

¿Se acabarán primero las balas en el cargador?  ¿O se drenaran primero los cadáveres que surten a Maxwell?

No hay un dios al que rezar, lo único que puedo hacer es dejar de pensar y seguir disparando balas.

—De una vez, muereteeeeeeeeeeeeee!!!!!

Presiono el temor con un grito que rompe mi garganta, y presiono sobre mi dedo índice con toda mi fuerza. Un torrente de balas de plomo engulló a la parca, haciéndolo retroceder poco a poco. 

El clamoroso sonido de los disparos hacía tiempo que había desaparecido del mundo, dejando sólo las vibraciones que sentía de la subametralladora y la figura de la parca acercándose. Una serie de momentos que parecieron una eternidad, y la sensación de la muerte apretando mi cuello desde atrás. 

—Ajajajajajajajajajajajaja!! ¡Me estoy divirtiendo tanto que creo que me voy a correr! Jaja, muere muere muere muere muere muere!!

Maxwell, completamente roto por la dopa que se segrega en su cerebro, extiende su mano derecha que se asemeja a una masa de carne. Sin que me importe sigo disparando, sigo destrozando el cuerpo de la parca.

A juzgar por el tiempo transcurrido y el peso que siento en el brazo, las balas se agotarán en pocos segundos. Si su suministro de vida no se ha agotado para entonces, estoy muerto.

Un segundo después y Maxwell aún no ha dejado de avanzar. El humo blanco continúa saliendo de su cuerpo, y su regeneración se repite hasta el infinito. Dos segundos después, la situación sigue siendo la misma. 

Y al cabo de tres segundos, las balas de la Click Gun se agotaron. Mientras me paro y retrocedo, alistó la Barrack que desenfunde. El hombre se ponía delante de mí recuperando su guadaña, y me doy cuenta de que aún no cuenta con su brazo izquierdo. Los suministros de este tipo también se están agotando.

Fijo mis hombros, me calmo, apuntó con precisión y disparo. 

Las flechas de plomo lanzadas en un estado de extrema concentración atravesaron con precisión su pecho izquierdo, el hombro derecho y el abdomen, haciendo que florecieran pétalos de sangre en el vacío. 

La guadaña que se deslizó de la mano de la parca pasó por detrás de mí abriéndome el costado. Sin embargo, no es una herida que me vaya a matar de inmediato.

Mirando a Maxwell, su habilidad para restaurarse ya casi no funcionaba y estaba en una condición en la que por muy poco escapó de una muerte instantánea. Todo su cuerpo no dejaba de sangrar, apoyado sobre sus rodillas y con dificultades para respirar.  

Aún así, Maxwell estalló en una risa quebrada.

Ha, sí que me la has puesto muy difícil, ¿no? Hijo de puta. Ya en serio no lo sé, te voy a torturar tanto que incluso yo me voy a sorprender. La Drug Party está lejos de terminar. Hey, ¿no es verdad?

Las habilidades de Maxwell lo han convertido en un monstruo que no teme en absoluto a su propia muerte. Al estar en el pequeño jardín conocido como el campo de batalla, ciertamente le ha dado una naturaleza espiritual aterradora. 

Sin embargo, ¿es posible decir en serio que los humanos somos verdaderamente fuertes cuando hemos olvidado incluso el miedo que debería estar en la raíz de los seres vivos? 

¿O es la diferencia con una ofrenda que simplemente es devota y manipulada por el demonio escondido en las cicatrices quirúrgicas?

Incluso sentí lástima por el hombre que ya había perdido la vista y gritaba hacia una dirección errónea. 

—No, eres tú el que ha llegado a su fin.

Invocó de nuevo una subametralladora, y la apuntó al cráneo del hombre. 

Y junto a una sensación amarga jalo del gatillo.

La cabeza de Maxwell estalla, dejando una sonrisa de locura en su rostro. Su cuerpo se estrelló contra el suelo manchado de su propia sangre, esparciendo sangre fresca y vísceras. 

—Esa guadaña de mal gusto desapareció. ¿Significa que este es por fin el final?

Cuando me giré en la dirección que Liza señalaba con la barbilla, vi que la guadaña de brillo negro había desaparecido sin dejar rastro. Si el arma fue creada por sus habilidades, significa que ese tipo ya no va a restaurar su vida. La reserva de cadáveres que tenía almacenada en algún lugar se había agotado, y Maxwell tuvo que encarar a la muerte sin resistirse al orden natural de las cosas.

En estos momentos, el alma de Maxwell probablemente esté siendo sacrificada al demonio que vive en la bala de plata. Tal vez, en medio de una eternidad de sufrimiento, pueda finalmente volver a ser humano. Sin embargo, sin duda es una tragedia de la que no se puede hacer gracia.

Deje de pensarlo demasiado. El efecto de los analgésicos está desapareciendo, y un dolor que me quiere hacer gritar está fracturando todo mi cuerpo. Sin embargo, no es una razón para aniquilar a los sobrevivientes aún.

—Esta situación es un poco inesperada, eh. Esperaba que uno muriera en la taberna y otro en esta iglesia. No creí que fuera “Samigina” quien estuviera en esa posición ahora mismo.

—Eso es desafortunado. Apostar no es lo tuyo, así que no deberías hacerlo nunca.

Ortega habla del muerto refiriéndose a este no con el famosamente conocido “dictador del cementerio” ni el alias de Maxwell, sino con el nombre del demonio de la bala de plata. Fue entonces cuando se afirmó la sensación de incongruencia que había sentido antes. Este tipo se asemeja más a un erudito de la Rail Lodge que a un gánster. 

Bueno, estamos a punto de torturarlo. Juzgué que era un asunto irrelevante y dirigí mi mirada a Liza.

Al mismo tiempo que mi colega asintió con la cabeza, salté de mi refugio detrás de un sillón. Un tiroteo continuo me persiguió mientras yo amenazaba disparando con mi Barrack y me deslizaba detrás de una columna.

—¡¿Dónde está?! ¡No hay rastro de la mujer!

—No se muevan.

La voz de Liza resonando en la iglesia congela los cuerpos de los guardas. Mientras yo era usado como el cebo, Liza se había acercado con éxito y dirigía la punta de su espada al cuello de Ortega. Yo también caminé hasta el altar.

—Tiren sus armas. Manos detrás de la cabeza y pónganse de rodillas. Y luego, limpien el suelo lamiéndolo.

Los hombres pretendieron seguir dócilmente las órdenes coercitivas de Liza. Antes de que las ametralladoras que lanzaron tocaran el suelo, sacaron pistolas de sus bolsillos en la parte del pecho y apuntaron a Liza.

…. Malditos idiotas.

Chasquee la lengua y dispare a mansalva con la Click Gun. Los hombres de traje negro fueron invadidos por una tormenta de atrocidad, tiñendo el altar de un rojinegro con sus fluidos corporales salpicando. 

Una escena con la que estoy demasiado familiarizado. Fue una escena repugnantemente aburrida y mortalmente rancia. La cantidad de vidas tomadas está claramente desbalanceada con respecto a la ligereza del gatillo que siente el dedo índice de la mano derecha.

Conteniendo la violenta emoción que parecía estallar en cualquier momento, invoque un dispositivo de grabación mientras hablaba,

—Con esto eres la única persona. Si no quieres morir, testifica todo aquí y ahora. Diga; “Traicione a la organización y maté a muchos miembros buenos e inocentes”.

Ortega permanece sentado en el féretro manteniendo una expresión calmada. Parecía como si no le preocupara en absoluto la situación de abrumadora desventaja, o debería decir, una situación en la que podría morir fácilmente en cualquier momento.

Voy a presionarlo.

—Conozco muchos juegos divertidos. El juego de aplastar los dedos de las manos y los pies uno a uno con un martillo es un clásico, y parece que últimamente es popular también el juego de perforar una aguja entre las uñas. Ah, y como solo se trata de que hables no se necesitan los globos oculares. No tenemos ningún problema con dejar un cuerpo que nunca se vuelva a poner de pie, solo necesitamos un único tímpano y las cuerdas vocales. Hey, relájate, no vamos a matarte. Ese es el trabajo de tus asociados.

Es la primera vez que conozco a alguien que ni siquiera suda frío, incluso cuando le he amenazado sacando una silla de sujeción y dispositivos de tortura. Si se tratara de un pervertido debería estimularse como lo haría un pervertido, pero ni siquiera eso. 

La forma en que este tipo estaba actuando, era como si supiera que iba a ser salvado.

—Ustedes no saben nada. Lo que significa mostrar a Siena Ferriere cómo los usuarios de plata se matan entre sí. El verdadero propósito para el que se crearon las balas de plata. El final que no se ha narrado de ese cuento de hadas.

—Pon atención, tu plan se ha acabado. Desde ahora solo escucharas…

Desde el interior del féretro en el que estaba sentado el hombre, se escuchó algo que se agitaba violentamente.

Ortega se levanta arrogantemente, y comienza a caminar hacia adelante. Liza y yo estamos cautelosos e incapaces de movernos. 

—¿Acabado? ¿De qué estás hablando?… A partir de ahora es donde empieza todo.

¿Te gustó? ¡Si es así, considera apoyarnos en Patreon!