Cuando suena la campana que anuncia la hora del almuerzo, automáticamente estiro mi cuerpo.

Justo en el acto, la oficina se volvió un alboroto, cada quien procedía en sus respectivas preparaciones para el almuerzo.

—¡Komamura, vamos a la cafetería!

Como de costumbre, Isobe me llamó en un tono relajado.

—Lo siento, me siento con ganas de comer un bento hoy. Voy a ir a comprar a la tienda de conveniencia.

Sentí algo de pesar, pero honestamente decidí seguir mis propios deseos.

Ocasionalmente me dan ganas de comer bentos de la tienda de conveniencia que no parecen nada buenos para el cuerpo.

Hoy era uno de esos días.

Cuando se va a la cafetería todos los días, uno se llega a aburrir un poco del menú que uno prefiere, así que a veces se hace esto para refrescar la mente.

—¿Es así? En ese caso yo también voy a la tienda de conveniencia.

Parece que Isobe me seguirá.

Así que nos dirigimos a la tienda de conveniencia frente al edificio de la empresa con nuestras tarjetas de identificación como empleados colgando de nuestros cuellos.

Cada uno de nosotros compró su respectivo bento en la tienda de conveniencia, y nos dirigimos a un espacio libre dentro de la empresa.

Está OK traer tu propia comida y bebida al espacio libre, así que muchas empleadas femeninas abrían los bentos que habían traído.

Nos sentamos en el mostrador junto a la ventana y sacamos de la bolsa los bentos que compramos.

El bento que hicimos que nos calentarán aún estaba caliente y nos costó un poco quitar el envoltorio de plástico.

Por cierto, para hoy era un bento de pollo frito (extragrande) con vinagre y salsa tártara, y té oolong.

Un olor débil ya se estaba filtrando, pero cuando abrí la tapa de plástico, el olor a pollo se extendió aún más.

El de Isobe a mi lado es una gran porción de espagueti con ajo, así que el olor a ajo es extremadamente fuerte.

Vagamente pensé que la gente del departamento de ventas de seguro no quería comer un almuerzo con un olor tan fuerte, o como el ramen con ajo.

Me alegró de estar en el departamento de contabilidad.

Bueno, en primer lugar, antes de las restricciones en lo que puedo comer, prefiero mirar números a tener que tratar con las personas, así que no quiero mucho hacer otro trabajo en el futuro si me es posible.

—Ah, Komamura-san, Isobe-san, ¿me puedo sentar con ustedes?

Acababa de dividir los palillos desechables cuando de repente oí la voz de una mujer a mis espaldas.

Al girar la cabeza, allí estaba de pie una mujer vigorosa con el pelo corto.

Es Sachihara-san del departamento de ventas.

No la veo en la hora del almuerzo desde aquella vez en la cafetería.

—Oh. Adelante.

—Gracias.

Tan pronto como Isobe se lo sugirió, Sachihara-san se sentó en la silla junto a mí.

Mire la cara ligeramente decepcionada de Isobe, aparentemente quería que se sentara a su lado.

Ya sea porque ella cuida de su apariencia o por su buen olor, no es como si no entendiera cómo se siente.

… Leyendo un poco entre líneas, tal vez Sachihara-san quería distanciarse del fuerte olor del espagueti con ajo de Isobe. 

—Un compañero de trabajo con el que suelo cenar no vino hoy. Pensé en quedarme a comer en el departamento, pero unos ancian… unos senpais empezaron a quejarse y escape de allí.

Sachihara-san corrigió una palabra y sacó de la bolsa el bento que había traído.

La bolsa del bento con un impreso de un perro en esta indicaba que le gustaban las cosas “cute”.

—Bueno, ciertamente quiero comer de buen humor. 

Isobe asintió dócilmente mientras envolvía el espagueti en el tenedor.

—En efecto. No me gusta ese tipo de ambiente. ¿El departamento de contabilidad es así?

—Hm, nuestro departamento es relativamente armonioso, ¿verdad?

—Seguro, comenzando por el jefe del departamento, todos los demás son del tipo taciturno…

Tal vez sea por el estrés acumulado, pero me pregunto que pensaran de mí.

Bueno, no es que me importe de a mucho, excepto de que sea algo por el lado negativo.

—Ya veo. Entonces Isobe-san y Komamura-san son de un tipo algo especial en el departamento de contabilidad, ¿verdad? 

—Espera, ¿¡qué es lo que quieres decir, Sachihara-san!?

—Desearía que no me pusieras en la misma línea de Isobe…

—¿¡Qué se supone que significa eso, Komamura!?

—Fufufu, justo por ese tipo de intercambio.

Involuntariamente puse una cara como si hubiera masticado tres gusanos. 

No era la primera vez que almorzaba con Sachihara-san, así que la conversación y la comida continuaron después de eso sin que hubiera ninguna tensión extraña.

Fui el primero en terminar mi comida, y vagamente miré al exterior por la ventana.

A diferencia de la cafetería del sótano, esta planta está en el séptimo piso, así que se puede tener una vista amplia.

Cuando de una u otra forma miraba en dirección a la casa, que no estaba a la vista, Sachihara-san dijo, “Hablando de eso…”, mientras guardaba su lonchera de bento.

—Komamura-san, últimamente cuidas muy bien tu apariencia, ¿sabes?

—Eh…

—La camisa y la corbata están sin arrugas.

Reflexivamente me entró un miedo.

Eso tenía un doble significado, el hecho de que me preguntara si había terminado sugiriendo la existencia de Kanon y Himari, y el hecho de que incluso para una persona que me encuentro ocasionalmente, no hace mucho pensara de mí como “el tio de la camisa arrugada”.      

—Ah, como era de esperar, Sachihara-san lo notó. Como mencionaste, yo me he estado preguntando desde hace tiempo si este tipo consiguió novia. Se niega obstinadamente a reconocerlo, ¿sabes?

—Te he dicho que no tengo novia.

—¿De verdad? Lo dudo.

Isobe sonreía como si esta fuera una charla de colegialas.

Estoy pensando demasiado en que tal vez si reacciono de manera muy seria, sería sospechoso, por lo que no puedo responder con habilidad.

Siento que ya le di a Isobe una respuesta similar antes, pero todavía no parece estar convencido.

Este sujeto parece un tipo de mente relajada, pero tiene buen instinto para las cosas extrañas, eh….  

—¿Has cambiado de mentalidad?

—Bueno… algo. Intento volver a mis principios…

—Hee…

No sé si sea un pretexto adecuado, pero no tengo la intención de sacar a relucir ni siquiera un fragmento relacionado sobre el asunto de Kanon y Himari…

—Hm, pienso que esa es una disposición encantadora. 

—Hee?

—Fufufu. Entonces me iré primero.

Sachihara-san dejó una sonrisa pícara y rápidamente se alejó del lugar.

Me quedé mirando hasta el final su figura desde atrás.

No suelo recibir algo como cumplidos, así que termine un poco perplejo cuando de repente me dijo “encantador”.

—Komamura… tu…

Como Isobe me miraba con ojos inquisitivos, de repente me sentí incómodo.

—¿Finalmente te llegó el moteki?  (NT: モテ期, Moteki, es una expresión con el que hacen referencia al periodo donde gozas de mayor popularidad con las personas del sexo opuesto)

—No, solo fueron palabras de cortesía.

Para comenzar no la trato lo suficiente como para que yo le guste.

—Mierda. También me pondré una camisa nueva desde mañana. Me conseguiré una corbata estilizada, y de paso le daré una lustrada a los zapatos.

Cuando pensé que no era para que tuviera que competir conmigo, se me ocurrió que no estaría mal que Isobe también pusiera en orden su aspecto, por lo que audazmente no menciona nada.

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