Vassilios yacía más allá del bosque al sur de Kreuz. Eso era todo lo que Dale sabía sobre esa nación.

Debido a que habían adoptado el aislamiento y rara vez interactuaba con otros países por muchos años, apenas había información sobre Vassilios. De hecho, sería mejor decir que simplemente no había oportunidad de obtenerla.

Fue gracias al hecho de que Hagel lo estaba acompañando, de que Dale, incluso sin saber ningún detalle sobre su geografía, fue capaz de dirigirse hacia ese país sin vacilación. Aunque la bestia mítica admitió que no tenía el nivel de precisión de Vint, al acercarse a Vassilios. Hagel fue capaz de sentir mejor la esencia de Latina. Y al seguirla, eran capaces de encontrar su localización con precisión.

Vint siempre hizo parecer perfectamente normal la manera en la que sentía la esencia de Latina… Pero parece que no era del todo “normal” después de todo… Aunque se estaba apurando e impacientando, ese sofismo todavía flotaba por la mente de Dale.

“Para un inmenso y normal lobo, dirigirnos desde nuestro asentamiento hacía un pueblo en el reino de los hombres es una tarea imposible”

“Vint lo hizo sonar facil…”

“Para mí, es posible dependiendo de cómo sople el viento… Pero ciertamente no es simple”

Vint siempre decía que podría hacer lo que sea que se propusiera, y aparentemente eso no solo se debía a alucinaciones o grandeza de su parte.

La mirada de Dale estaba llena con naturaleza, en la forma de bosques y montañas arrugadas, en busca de algo con la silueta de un hombre que salte a la vista. Cuando vio el asentamiento que era tan diferente a esos en Laband y otras naciones, Dale sintió que habían llegado a su destino.

“Hagel”

“… La esencia de la señorita está cerca”

Dale tenía la tierra de las bestias míticas.

Si su única meta era derrotar el rey demonio, entonces pudo haberse infiltrado durante la noche, pero necesitaba encontrar a Latina, que estaba en algún lugar de ese pueblo. Al límite e incapaz de dormir un poco, Dale esperó a la mañana. Las emociones revolviéndose en su corazón no se sentían como si se pudieran solucionar fácilmente.

Al amanecer, Hagel partió hacia el cielo pintado del color de la salida del sol. Viendo hacia abajo desde arriba, Dale vio que este pueblo en Vasillios de verdad se veía como algo que nunca había visto antes. Ni siquiera estaba seguro de cual era el edificio que cumplía como palacio real, ya que ninguno cumplía su asunción de cómo se debía de ver uno. El camino hacia el pueblo estaba construido de manera muy diferente a lo que él conocía.

En su lugar, pronto notó un lugar que era fuerte con el poder de los dioses. A diferencia de los templos construidos por el bien de los hombres en lugares como Kreuz, había sido construido en este lugar abundante en la gracia de los dioses, en reverencia a ellos, homo su pueblo natal.

“Un templo de Banafsaj…”

“De ahí viene la esencia de la señorita.”

Dale inmediatamente se decidió. “Dirígete hacia donde está Latina.”

Cortaría a quien sea que se entrometiese en su camino. Sintiendo esas intenciones que Dale ni siquiera intentaba ocultar mientras montaba en la espalda del gran lobo, Hagel hizo un bajo y conflictuado sonido en las profundidades de su garganta.

Hagel circuló por encima y alrededor del templo varias veces. Mientras que Dale veía la estructura del edificio.

“Acércanos a Latina”

“Entendido”

Hagel de repente descendió desde una gran altura solo para después partir hacia lo alto del cielo una vez más. En ese instante en el que se acercó tanto al edificio que casi lo estaba tocando, Dale aterrizó con seguridad en el techo. Ya había usado magia en sí mismo para reducir su peso, apenas hizo ruido al tocar el piso. Su capa negra revoloteó tras de él y tocó el piso también. Desde arriba en el cielo, Hagel se veía conflictuado, viendo cómo tan naturalmente Dale había llevado a cabo unas acciones encubiertas tan similares a las de un asesino.

Continuando. Dale descendió desde el techo hacia el suelo. No le molestaría deshacerse o masacrar a quien se interpusiese en su camino, pero hasta que encontrara a Latina, quería evitar causar problemas innecesarios. Buscó cuidadosamente la presencia de alguien, pero aun así se apuró.

Puedo sentir la presencia de personas, pero… ¿Qué es esto? ¿Qué es esta sensación innatural?

Definitivamente podría sentir personas en algún lugar lejano. Sin embargo, Dale no podría sentir a nadie en el sector central hacia el que se dirigía. Sintió la sensación de que un espacio totalmente desolado se había abierto ante él, a tal grado que simplemente no era natural.

Dale se había infiltrado en los castillos de otros señores demonios cuando tomó sus vidas, pero nunca se había sentido tan libre antes. Aun así, la sensación palpitante en su mano izquierda no lo dejaba con la opción de retirarse.

Aunque había varias estructuras en las vastas tierras, Dale continuó con confianza. Sin importar qué tramas lo pudieran estar esperando, tales asuntos triviales no eran motivo para que se detuviera.

Al fin, Dale llegó a una elaborada villa real. Mientras que una clara y fresca brisa pasaba junto a él, sintió cómo su corazón se llenaba de emoción.

Apretó fuertemente su mano izquierda. No se basaba en lógica, pero estaba confiado: esa parte de él que había perdido se encontraba aquí.

Reteniendo una calidez que emanaba dentro de él, cruzó el puente que atravesaba el resorte vacío. Apartando la delgada tela que se sacudía con la suave brisa, Dale pasó a través de la entrada.

Y ahí estaba Latina

Sintió que él dejaba de respirar

Vestida en una forma con la que no estaba familiarizado, probablemente en el estilo de Vassilios, Latina estaba envuelta en suaves sabanas y yaciendo sobre la cama.

Dale se acercó tímidamente. Mantuvo su respiración mientras estaba parado a su lado, incapaz de creerlo incluso aunque la estaba viendo con sus propios ojos, pensando en si esto era un sueño y qué haría si lo fuese. No pudo evitar querer acercarse a ella y tocarla. Era natural que la quisiera abrazar. Pero, aun así, no podía, temía que fuera a desaparecer en el momento que abriera los ojos.

No podía ver sus amables ojos verdes, los cuales estaban escondidos detrás de sus largas pestañas. Se veía mas delgada de lo que recordaba y su cara tenía una palidez enfermiza. Pero, viendo cómo su pecho se movía de arriba y hacia abajo de manera rítmica, sintió una fuerte sensación de alivio.

Tímidamente se acercó, sus dedos temblaban. Tocó gentilmente su suave mejilla y entonces apartó su mano apresuradamente. Una vez que estaba seguro de que no había desaparecido frente a él, se acercó otra vez y sintió su calidez.

Sintiendo esa calidez, la cual en el pasado había estado a su lado como si fuera simplemente natural, Dale dejó que su lado lógico se hiciera cargo. Mantuvo su abrumador deseo de abrazarla y besarla. Estaba durmiendo tan pacíficamente, que no haría más que aterrarla. Y así, Dale acarició su cabeza como siempre lo ha hecho. Tocar su suave cabello se sintió bien, y cepilló su mano hacia arriba contra la base de su cuerno roto, el cual ella siempre pensó que se sentía bien a pesar de sentir cosquillas.

“Mn…”

Latina se movió ligeramente. Soltó un suspiro feliz, como un gato contento. Dale sonrió al ver sin cambios esa encantadora acción de ella, pero esa expresión fue borrada en el momento que ella habló.

“Chrysos…?”

Oyéndola llamar el nombre de alguien más, su mente instantáneamente hirvió y enfureció. Viéndola dormir tan indefensamente, vestida en ropas tan delgadas que el contorno de su cuerpo podía ser claramente visto, y después oírla llamar el nombre de alguien más que no fuera el suyo, todas sus otras emociones se borraron.

Incluso con una mirada, Dale podía darse cuenta de que esta villa es especial. No había pensado sobre los sentimientos del Primer Señor Demonio escondiendo al Octavo Señor Demonio, quien no debió de haber de otra forma más que una presencia dañina para otros. 

Una “princesa” que estaba recibiendo favor… En el instante que la vio, había olvidado esos oscuros sentimientos que esas palabras le habían traído. Pero todo eso le fue recordado con solo es nombre.

Latina despertó de su letargo, encontrándose con que ambos de sus brazos estaban siendo restringidos con una fuerza tan fuerte que podría ser llamada dolorosa. Instintivamente torció su cuerpo para intentar escapar, pero el agarre no aflojó para nada.

¿Qué…? ¿Qué…?

Parpadeó sus ojos, los cuales estaban borrosos por sus aterradas lagrimas y su visión se enfocó. La fuerza de su cuerpo se drenó al darse cuenta al darse cuenta el ser que se encontraba tan sorprendentemente cerca de ella era un hombre. Su cuerpo no podía mantener el mismo ritmo que su mente acelerada.

Aunque su cuerpo inconscientemente aceptó quien era, su mente no podía entender sus actuales circunstancias. Simplemente no podía entender el hecho de que él estuviera aquí.

“Dale…?”

Lo que dejó aun más perpleja a Latina fue la expresión en la cara de Dale. Sus pensamientos estaban tan caóticamente acelerados que la idea de cómo lo quería ver, al igual que otras cosas que le quería platicar, que necesitaba decirle, todo escapó de su mente.

Incapaz de notar que la emoción que Dale estaba abiertamente portando contra ella eran celos extremos, se sintió sofocada.

Dale siempre la había visto con una expresión calmada y gentil. Desde que ella era joven, había pasado el tiempo envuelta en su cálida afección. Dale la estaba viendo con una emoción violenta similar a la ira por primera vez, y ella ni siquiera podría comprender la razón tras ello. Vio hacia arriba con una expresión aterrada hacia el hombre que la estaba sosteniendo. Viéndolo como estaba ahora, incluso la reacción de Latina había visto a Dale de una forma incorrecta. El razonó que ella había reaccionado de esa manera porque había un motivo por que sentirse culpable.

“¿Por qué…?

“Latina.”

El tono interrogatorio de Dale hizo que Latina retrocediera. Normalmente, sin importar que tan enojado podría estar, la voz de Dale se suavizaría tan pronto como la viera reaccionar así. Pero ahora, el enojo de Dale no mostraba señales de disminuir.

“¿Quién es Chrysos?

“¿Dale…?”

Sin siquiera saber que Dale conocía el nombre de Chrysos, Latina se sintió sin palabras. Una vez que sus palabras se atrapaban en su garganta, era difícil hacer que se volvieran a mover. Estaba aterrada, y sus ojos se volvieron borrosos por las lágrimas. En su actual estado inestable, mas que alegría por reunirse con la persona que ama, estaba sacudida por el terror de estar expuesta a su enojo.

“…Ese era el nombre del Primer Señor Demonio?” La mirada de Dale estaba firmemente fijada en Latina, quien no conseguía hablar.

Incluso si Latina estaba escondiendo algo, no podía mentir; sus ojos temblorosos claramente mostraban sus verdaderos sentimientos. Sintiendo que había obtenido la respuesta que buscaba, Dale continuó con otra pregunta. “¿Dónde está el Primer Señor Demonio?”

Los ojos de Latina temblaron. Viendo la dirección en la que su mirada se dirigió, Dale encontró la respuesta que buscaba y una sonrisa oscura cruzó su rostro.

“Espera solo un poco más, Latina… el Primer Rey Demonio es el último. Entonces volverás conmigo, ¿verdad?”

“Dale…?” Latina dijo con una voz ronca, temblando mientras era asaltada por una intranquilidad tan grande que sentía que la iba aplastar. La emoción que vio en Dale justo ahora, podría incluso ser descrita como una gran locura que lo sostenía.

“Y entonces, perdonaré todo, así que solo sé paciente y espera.”

Viendo a Dale levantarse y voltearse para abandonar el cuarto, Latina se dio cuenta que lo que de ninguna manera quería que pasara, estaba pasando.

“No… ¡Para…! ¡Por favor, Dale… Chrysos es…!”

Latina no conocía la razón tras el enojo de Dale, y al cubrir a Chrysos, solo ayudó a aumentar esas emociones aún más. Oyendo su voz detrás de él, Dale ni siquiera intentó ocultar su odio y aceleró su paso hacia donde Latina había mirado.

Desde el cielo, Dale había conjeturado donde una cámara de audiencia con un trono se encontraría. La mirada de Latina había dado más apoyo a esa asunción. Podría haber una oficina o algo en otro lado, pero si estaba equivocado, entonces peinaría el lugar entero hasta que encontrar a este “Rey Dorado”

Si alguien se interponía en su camino, no tendría remordimiento en cortarlos a todos. Ahora que había confirmado la presencia de Latina, no tenía problemas en hacer lo que fuese necesario para recuperarla. Pero lo que no haría, es perdonar a aquel que intentó sellarla.

Su corazón dolía, pensando en si tal vez ella lo había traicionado, pero nunca podría odiarla. Así que, en su lugar, despreció a su oponente. Incluso cortarles extremidad por extremidad no sería suficiente

Latina seguramente estará triste por eso, incluso podría odiarlo. Pero, el no podía ser detenido.

El cuarto al que llegó Dale era terriblemente desolado y triste. Como estaba ahora, Dale no quería siquiera registrar la ornamentación en las paredes y pilares. Al final del espacio amplio y abierto había un sillón detrás de cortinas de bambú que colgaban del techo. Dale no pudo ver bien a la persona detrás de ellas, pero sintió una presencia en movimiento.

En el momento en que sintió que el sillón era un lugar hecho para alguien en una posición de poder. Dale se movió para desenfundar su hoja. Sus oídos escucharon un pequeño sonido metálico, y antes de que pudiera darle siquiera pensamiento, instintivamente se dio cuenta de que un muro defensivo se había erigido con un encantamiento rápido.

“Algo así no me detendrá…!”

Dale acortó la brecha entre ellos. Confiando en su poder, golpeó el muro mágico de luz, el cual hizo un sonido agudo al ser destruido. Entonces, su hoja continuó, cortando las persianas de bambú en un ángulo, Dale siguió, listo para cortar a la persona detrás de ellas.

Pero se detuvo repentinamente.

“¿Qué…?!” Dale se quedó estupefacto, olvidando todo su enojo y odio. Incluso olvidó moverse.

Fue entonces que silenciosos y ligeros pasos se oyeron detrás de él. Sin siquiera necesitar voltearse, Dale ya sabía a quién pertenecían.

Su respiración se tensó, Latina entró apresuradamente al cuarto de audiencia y pasó junto a Dale y las persianas de bambú, abrazando a Chrysos fuertemente como si protegiera al Rey Dorado.

“¡Dale, por favor, para… Chrysos… Ryso es…!”

“… Platina” la voz, mas baja que la de Latina, respondió gentilmente.

Estaban tan cerca que sus mejillas se estaban casi tocando y era imposible saber qué mechones de pelo platino pertenecían a quién… Sus rasgos faciales y estatura eran tan similares que, si dijeran que vienen de la misma persona, sería creíble. Y los brazaletes plateados que ambas portaban eran de la misma forma y brillaban de la misma manera.

La única diferencia era el color de esos gentiles ojos grises que se llenaban de lagrimas y los ojos dorados viendo hacia ellos.

No había necesidad de comparar. Vistas lado a lado de esa manera, se veían casi idénticas.

“Hermanas… Gemelas…?” Dale murmuró, estupefacto, solo para que la fuerza de Latina fuera drenada repentinamente, como si sus cuerdas hubieran sido cortadas. Antes de que Dale volviera a sus sentidos, Chrysos atrapó a la absolutamente exhausta chica. Con una mirada ansiosa, Chyrsos dejó su cetro de lado, y abrazó a Latina con sus brazos.

“Por esa reacción… Parece que Platina no te ha dicho ni una palabra sobre mi”

Chrysos dio una sonrisa ligeramente tensa, mientras veía hacia arriba a Dale, quien se había olvidado de envainar su espada.

“Ah…” Fue lo único que Dale pudo hacer salir de su boca.

Mientras Dale yacía perplejo, Chrysos gentilmente limpió el sudor de la ceja de Latina. Fue entonces cuando Dale notó la dolorosa respiración de Latina.

“Latina…!”

“Quiero cargar a Platina hacia su cama. ¿Me darías una mano?”

Dale dejó caer su espada al piso con tal vigor que pareció como si la estuviera lanzando, entonces recogió a Latina. Finalmente, Finalmente había regresado a sus brazos, pero ella estaba mucho más delgada que como la recordaba.

Chrysos le confió Latina a Dale, le dio la espalda como si fuera natural y entonces empezó a dirigir el camino. Su cabello platino que era del mismo color que el de Latina, revoloteó frente a Dale. Habían esplendidos accesorios hechos de oro y plata y adornados con joyas brillantes colgando de sus negros y curveados cuernos, los cuales eran como los que Latina una vez tuvo. Pero, la manera en la que sus cuernos brillaban era incluso más hermoso que las gemas alrededor de ellos.

Chrysos llevó a Dale a la villa real donde Latina había estado previamente. Fue entonces cuando Dale finalmente se dio cuenta que una fresca brisa mantenía este lugar a una temperatura moderada a pesar de estar en estas calientes y áridas tierras. Parece que cuando perdió su compostura, su visión se volvió un tanto estrecha, pero ya era un tanto tarde para él para que se diera cuenta que este hermoso lugar fue construido para que fuera un lugar cómodo en el que pasar el tiempo. Eso también hizo que el lugar fuera apto para recuperación.

Después de que Latina fuera dejada reposando sobre la cama, Chrysos tomó asiento en una esquina y estiró su mano hacia la cabeza de su hermana. Hubo un claro cambio en la atmósfera circundante, y la respiración de Latina se estabilizó.

Cuando terminó, Chrysos vio directamente a Dale una vez más. Por la expresión en su cara, Dale pudo darse cuenta que tenía una voluntad ligeramente más fuerte que la de Latina. El color dorado de sus ojos debe de ser resultado de rasgos de mana. Ella seguramente poseía bastante más mana en comparación a Latina, quien decía que ella carecía en ese aspecto.

Los rasgos de mana eran un fenómeno raro que no tenía ninguna relación con la genética, así que no había garantía de que apareciesen en ambas gemelas. Dale distraídamente pensó que este debe ser la razón de la diferencia entre sus colores de ojos.

Él simplemente no podía entender las circunstancias y no conseguía acomodar sus pensamientos, causando que actuara como un tonto. Sintió que las ardientes emociones que había tenido justo antes habían estado fuera de limite, pero no era capaz de aclarar la confusión plagando su mente.

Si la persona con la que Latina había bajado tanto su guardia era esta chica que estaba enfrente de él, entonces no había mucho que hacer al respecto. No era sorprendente que esta cabeza hueca consentida sería consentida por su hermana mayor. (Aunque eran gemelas, Dale se medio decidió que Latina tenía claramente la disposición de ser la hermana menor)

Mientras Dale intentaba poner en orden sus sentimientos, Chrysos abrió su boca, diciendo, “Soy Chrysos. Soy pariente de Platina, y he conseguido los requisitos para convertirme en Primer Señor Demonio”. Su voz se parecía a la de Latina, pero sonaba más callada y baja.

“Platina…” Dale recordó como había oído una vez que los demonios usaban apodos cuando eran jóvenes, así que entendió que “Latina” también fuera uno. “Latina… Nunca mencionó tener una hermana gemela, ni una vez…”

Mientras hablaba, Dale recordó algo del pasado que pesaba en su mente. Fue cuando le preguntó a una joven Latina sobre sus amigos. En respuesta a la pregunta de Dale sobre si había tenido amigos con los que jugar, ella respondió “familia”. Pero, aun así, después ella dijo que no tenía ningún hermano. Dale lo había interpretado como si Latina no tenía el vocabulario correcto, o como si no entendió su pregunta.

Encima de eso, Dale también había cuestionado a Latina sobre si había estado con su padre en el bosque. Según lo que había oído de la mujer diablo Glaros, una costumbre de los diablos era que los niños fueran criados por sus madres. Debió de haber sido una sociedad completamente matriarcal. Y así, Dale había pensado por qué su madre no acompañó a Latina cuando esta fue exiliada de su antiguo hogar.

Los padres de Latina tenían un hijo más al que necesitaban proteger. Esa era la respuesta

“Para protegernos a mi y a ella. Se le prohibió a Latina mencionarme”

“Para protegerte…?”

“¿Estas consciente de que mi predecesor, el anterior Primer Señor Demonio, fue asesinado?”

“S-si… Por el Segundo Señor Demonio”

Chrysos asintió ligeramente antes de continuar. Todo mientras seguía acariciando gentilmente el lugar donde el cuerno de Latina había estado con la punta de sus dedos. Ahora entendía por qué Latina había dicho el nombre de Chrysos cuando lo sintió tocando ese lugar. En este lugar, Chrysos era la única que podía tocarla ahí. Latina ni siquiera había considerado la posibilidad de que Dale se pudiera presentar. Pensando en ello, eso solo era natural.

“Mi predecesor fue asesinado en este templo. Además, el candidato a convertirse en el siguiente Primer Señor Demonio que había nacido después, fue también asesinado por el Segundo Señor Demonio. Alguien debe de haber traicionado a nuestra gente, o eso temían nuestros padres”

“Los guardias…”

Dale hablaba como un intruso, pero había sentido que no había una seguridad apropiada en este lugar. Pensó que era extraño, pero no podía especificar la razón por la que había sido descubierta su intrusión.

“La bestia mítica que estaba tan apegada a Platina me informó. Era un asunto simple, una vez que supe que venías”

“Vint…”

Solo había un animal que cumplía esos criterios.

Dale había pensado en cómo recientemente, Hagel había actuado extraño. Definitivamente sabía que su cachorro estaba aquí.

“No tenía intención en que se derramara la sangre de nadie, así que decidí encontrarme contigo sola”

Chrysos entonces dio una sonrisa ligeramente enérgica. “Creí que si sabías quien era yo, nunca harías nada que pudiera lastimarme”

Incluso Dale estaría reacio a hacer tal afirmación respecto a alguien que estaría conociendo por primera vez. Aun así, era cierto que Dale estaba encontrando difícil tener hostilidad hacia Chrysos por el momento.

Chrysos era muy similar a Latina. Solo viendo su cara que era idéntica a su adorable, y querida Latina era suficiente para hacer que toda malicia desapareciera. Si pudiera reconocerla claramente como un enemigo, sería una historia diferente, pero parecía que Latina apreciaba a Chrysos. Y Chrysos apreciaba a Latina también.

De cualquier forma, Dale encontraba difícil apuntar su espada hacia Chrysos.

Creo que podría abrumarla en términos de poder, pero… No siento que quiera matarla en lo absoluta… ¿Eso significa que perdí?

Mientras pensaba en cosas tan deplorables, Dale rápidamente regresaba a su yo de todos los días, a su yo normal.

“Platina y yo fuimos criadas en secreto en las profundidades de este tempo. Al mismo tiempo que fue profetizado que yo sería el Primer Señor Demonio, también fue predicho que Platina sería llamada una calamidad, Aun así, nuestros padres aceptaron esa profecía y estuvieron de acuerdo en que se le declarara una criminal… “ Chrysos dijo, tocando el lugar donde el cuerno de Latina había sido roto, como si quisiera consolarla. Nada más que la base del cuerno de Latina permanecía, pero tenía el mismo brillo color negro puro que aquellos pertenecientes a Chrysos. “… Porque ese era la manera más natural de sacar a Platina del país.”

“Los criminales… Son exiliados”

“Correcto. Para nosotros los diablos, los gemelos son considerados favorables, pero también ocurren muy raramente. Si el Segundo Señor Demonio se enterara la existencia de mi pariente, Platina… “Chrysos empezó, su expresión se iba nublando. “Platina sería llevada, para ser usada como un juguete para jugar conmigo. La Señorita Oráculo sin par, profetizó tal cosa”

Era fácil predecir que el Segundo Señor Demonio tendría un ojo sobre el siguiente Primer Señor Demonio. Y si el Segundo Señor Demonio se enterara de que tiene una rara hermana gemela, seguramente haría de la chica su objetivo. Sus padres confiaban en ese hecho.

Era concebible que ella incluso iniciaría una batalla a muerte entre las dos hermanas para jugar con el Primer Señor Demonio más efectivamente. De cualquier forma, ella tendría algo más terrible en mente que simplemente muerte.

Ya que ella no obtuvo ningún rasgo de mana o el mana masivo que lo acompañaba, Latina hubiera sido menos capaz de defenderse que Chrysos. Y así, sus padres decidieron separar y esconder a sus hijas. Como resultado, el hecho de que son gemelas también fue escondido, lo que sería difícil de hacer en una cultura en la que eran tan raras.

“Y así, Platino no hizo mención de mi a nadie. No se podía permitir que nadie supiera que Platina y yo somos parientes. Esa fue la única cosa que ella pudo hacer para protegerme, mientras que yo estaba en una tierra lejana.”

Era imposible saber donde estaban asechando los retenedores y los traidores del Segundo Señor Demonio. No importa que tanto alguien fuese de fiar, era difícil saber quien revelaría a información. Era mejor mantener a aquellos que sabían del secreto al mínimo.

Se le dijo eso a Latina cuando era joven, y entendió las intenciones de sus padres, así que se aseguró de mantener su palabra. Porque quería proteger a Chrysos, quien era muy preciada para ella, lo mantuvo secreto incluso para Dale. Eso era todo lo que Latina podía hacer, y también era la última promesa que le hizo a su familia. Eso mostraba que tan importante eran los lazos familiares tanto para Latina como para Chrysos. Había un fuerte compañerismo entre los diablos por naturaleza, y tendían a sentirse especialmente fuertes cuando se trataba de sus parientes. Así que para que el Segundo Señor Demonio no supiera ni de Latina ni de Chrysos, fueron encerradas en las profundidades del templo y criadas siendo solo capaces de contactar con unas cuantas personas en las que se podía confiar. Habiendo estado siempre juntas en este pequeño y estrecho mundo durante todo este tiempo, se volvieron presencias totalmente irremplazables la una para la otra. Cuando eran jóvenes, estas hermanas hacían todo juntas, así que nunca se pudieron siquiera imaginar que serían separadas.

Y así, se le había dado todo a Chrysos para que pudiera volverse Rey. Se esforzó tanto como pudo para que pudiera ser gobernante incluso un día más pronto, con tal de traer de vuelta a su hermana gemela cuya única protección era su exilio. Chrysos no escatimó en esfuerzos, y se determinó a que esta vez, ella protegería a su hermana con su propio poder.

“Nadie sabía donde se habían escondido los retenedores del Segundo Señor Demonio se habían escondido dentro de Vassilios. Y así, la única idea fue que Platino huyera hacia la tierra de los humanos, donde los diablos son pocos en número. A pesar de que había estado consternada sobre Platina, no podía hacer nada.” La voz de Chrysos estaba tan llena de sus sentimientos por Latina que hasta se sentía desgarrador.

“Por qué está aquí Latina?” Dale preguntó, finalmente llegando a la pregunta que debió de haber hecho en un principio.

En ese día, Latina había desaparecido repentinamente del lado de Dale. Así que ¿por qué estaba aquí ahora?

“Platina fue… el Octavo Señor Demonio fue sellado por un hechizo hecho por todos los demás señores demonio.” Mientras Chrysos le respondía a Dale, hubo una incomoda y reacia mira en su cara. Ver esa expresión le hizo pensar a Dale que estas hermanas eran muy similares.

“Cuando ese selló se empezó a desmoronar un poco… Platino usó su fuerza para atravesarlo.”

“… Es algo así posible?

“Normalmente. No lo sería.” Chrysos respondió, sonando asombrada por alguna razón. Viendo la extraña mirada en la cara de Dale, su expresión se volvió más incómoda. “Es… Algo que Platina ha hecho?”

“No… Es solo que, ya que estamos hablando de Latina, lo puedo entender”

“Platina…”

“He cuidado de Latina por mucho tiempo… Pero ella siempre sigue sorprendiéndome…”

Aparentemente, incluso a Chrysos le pareció que las acciones de Latina estaban fuera de lo normal. Un entendimiento parecía estar siendo formado entre la hermana de Latina, y aquel que la crió.

“Con eso dicho, el hechizo atando a Platina todavía no ha sido roto completamente. Platina está actualmente en un estado terriblemente inestable. Con mi poder apenas y pude mantenerla estable.”

Aun así, una sonrisa aliviada cruzó la cara de Chrysos.

“Es afortunado que Platina y yo seamos tan parecidas. Si fuera alguien más, tal cosa sería imposible. Estoy verdaderamente contenta de que Platina haya venido a mí, aunque carecía de consciencia…”

Aunque Chrysos sobresalía en manipular el poder que poseía como Primer Señor Demonio, un dios de bajo rango, ella normalmente no sería capaz de hacer de sustituto de un poder que alguien más había perdido. Sin embargo, Chrysos no se había dado cuenta de que ella y Latina se diferenciaban de otros señores demonio: En ese espacio con tronos que solo los señores demonio pueden percibir, aunque era posible percibir la presencia de otros señores demonio, ellos no podían ser vistos. Aun así, Chrysos y Latina eran capaces de verse la una a la otra.

No hacía falta decir que era excepcionalmente raro que unas gemelas, que ya de por si eran raras entre los demonios, se convirtiesen ambas en señores demonio. En toda probabilidad, tal cosa nunca había pasado antes.

Chrysos no necesitaba un motivo profundo para darle su poder a Latina, por cierto. Todo lo que le importaba era que ella podía salvar a su única hermana.

“Amo tanto a Platina, y aun así ella te escogió a ti.”

Las palabras repentinas de Chrysos hicieron que el corazón de Dale diera un salto. Aunque no infló sus cachees en la manera que Latina hacía, sus ojos dorados viéndolo lo hacían sentir nervioso.

“Incluso dijo que no regresaría conmigo.”

“L-Latina… ¿Dijo eso?” Dale estaba más que feliz de oír eso, pero sintió que si dejaba que eso se mostrase en su cara, la mirada de Chrysos solo se volvería todavía más afilada, así que hizo lo mejor para retener su sonrisa.

“No te perdonaré por robarme a Platina.”

“Incluso si lo dices…” Entonces recordó algo que oyó una vez: Los diablos no tienen la costumbre del matrimonio. ¿Latina le dijo a esta chica que se quedaría con él porque están casados? Y si lo hizo, ¿Chrysos entendió?

Los humanos apenas entendían la cultura de los diablos, así que no sería sorprendente que lo inverso fuera cierto también.

Cuando Chrysos vio a Dale, aquel que le había quitado a su amada hermana menor, su disgusto se veía claramente en sus ojos, se veía similar a un gato con su cabello estando al final. Tenía cierta sensación en ella que recordaba a Latina.

Tal vez por lo mismo que pudo ver esa similitud con Latina en ella, Dale olvidó completamente cualquier necesidad de aparentar enfrente de Chrysos, la reina de una nación a quien estaba conociendo por primera vez.



Había estado pensando en cortarla y masacrarla con su espada antes, así que el momento para ello ya había pasado, pero normalmente Dale era la clase de persona que sabía ser apropiadamente formal en cualquier situación. El podía ser el mismo libremente mientras estaba con ella, prueba de ello era cómo había bajado su guardia tan naturalmente en presencia de ella, esa chica que se asemejaba tanto a Latina.

“’ ¿Se puede deshacer el sello de Latina?”

“El sello fue construido con la confirmación de todos los señores demonio,” Chrysos respondió en silencio, mientras continuaba acariciando la cabeza de Latina con su mano derecha. “Había estado esperando a que te encargaras de los demás señores demonio excepto a nosotras dos”.” Ella sonrió, con solo una pizca de insensibilidad en su expresión, algo que Latina carecía. “Actualmente, los únicos señores demonio somos Platina y yo.”

En esa frialdad, Dale sintió que, a diferencia de Latina, ella haría cualquier sacrificio necesario para cumplir su meta. Sintió que entendía porqué Chrysos había cumplido los requisitos para convertirse en Primer Señor Demonio en lugar de Latina. Dale también sintió que él tenía unos impulsos similares.

“Puede que sea difícil removerlo completamente, Sin embargo, soy la primera del orden natural de los señores demonio, El Primer Señor Demonio, y Platina es el último, el Octavo Señor Demonio quien existe fuera de ese orden… Con nuestros poderes combinados, seguramente seremos capaces de alterar ese hechizo.”

“… Estabas esperando a que me encargara de los demás señores demonio?”

“En lo más mínimo, Platino y yo no podríamos siquiera salir hasta que el Segundo Señor Demonio fuera derrotado. Normalmente, no sería posible confrontar a los Señores Demonio de la Calamidad tan fácilmente, en la manera que lo hiciste.”

Chrysos dio un suspiro asombrado “Hacer de un héroe un retenedor y otorgarles gran poder como Platina lo hizo… Uno normalmente nunca consideraría tal contramedida.”

“Ah,” Dale soltó ese sonido sin pensar.

Una interrogante apareció en la cara de Chrysos. “¿Qué pasa?”

“Nada…”

Fue entonces cuando Dale finalmente se dio cuenta. Latina… Ella no sabe que soy un héroe…

También era posible que una cabeza hueca no se diese cuenta que de le había otorgado un poder a Dale que excedía el de un retenedor normal. Mientras pensaba en si decirle o no a Chrysos, ella rompió en un sudor incómodo.

“Eliminar al Segundo Señor Demonio de esta era, Yo… Este país pagó caro. Incluso si se hizo por mi amada Platina… Era algo que también necesitaba hacer, por el bien del futuro.”

Dale pensó en la inocente y adorable Segundo Señor Demonio, entonces recordó: el la había abrumado, pero eso fue porque se había convertido en demonio. También recordó la antítesis de los señores demonio, héroes, no aparecían entre la raza de los diablos. Cuando el Segundo Señor Demonio había decidido hacer de los diablos su objetivo, los únicos que podían detenerla eran los demás Señores Demonio.

Chrysos era talentosa en la magia, pero Dale percibió que, si ella y el Segundo Señor Demonio fueran a pelear, terminaría con la derrota del Primer Señor Demonio. Desde el punto de vista de alguien como Dale que sobresalía en el combate a corta distancia, las habilidades para matar de la calamidad habían sido así de grandes.

Chrysos estaba en una posición en la que necesitaba llevar a cabo el deseo que la gente de Vassilios consideraban tan importante desde que su predecesor había sido masacrado.

“Si un héroe fuera a cumplir nuestro gran deseo, entonces era una oportunidad que no podíamos perder.”

“¿Entonces así era, eh…?”

Ahora que había recuperado la calma, Dale fue capaz de entender la situación. Recordando, Gregor seguramente también había entendido la razón detrás de esa poca naturalidad. Que Dale supiera que tenía que venir aquí inmediatamente después de eliminar al Segundo Señor Demonio fue gracias a la regularización de la información.

Cuando se trataba de un asunto tan crucial como que Vassilios se abriera a las relaciones diplomáticas, no había forma de que el duque, el primer ministro de Laband, no se involucrara.

Y en cambio, Dale recordó como se sintió cuando fue a derrotar al Segundo Señor Demonio. Escuchando las emociones puestas en las palabras de Chrysos, reforzaron la manera en la que se sentía.  Al mismo tiempo que no quería decir que se sentía vacilante, supo que no debía ocultárselo a Chrysos, y al final, la lógica triunfó sobre sus emociones.

“Conocí a una sacerdotisa de alto rango y de pelo morado… Sirviendo bajo el mando del Segundo Señor Demonio.”

“Ya veo,” Chrysos respondió, con pocas emociones en su voz.

“Esa sacerdotisa… Yo…”

“La Señorita Oráculo estaba totalmente consciente de todo cuando tomó el lugar bajo el mando del Segundo Señor Demonio” Chrysos dijo como para interrumpir a Dale, sus ojos dorados temblando ligeramente. Dale entendió que no era como si Chrysos no estuviera sentimental al respecto, mas bien era que tiene talento para esconder sus sentimientos.

Había una gran diferencia entre Latina, que se le permitía demostrar sus emociones, y Chrysos que necesitaba siempre ejercer autocontrol y hacer juicios firmes siendo el gobernante de una nación.

“Si hubiera tenido el poder para que, sin importar contra cuantos me enfrentase, no me sentiría agitada, no habría sido necesario.”

Esas palabras estaban llenas de arrepentimiento. Por el bien de su hija, Mov se había ofrecido a sí misma. Eso se debió a que entendió el valor de ganarse el interés de el Segundo Señor Demonio y hacerla usar, aunque fuese solo un poco de su tiempo frívolamente. Mov llegó a darse cuenta que ella estaba enfrentando una tortura en la que menos que estar viva, era más el hecho de que no podía morir. Su voluntad había sido tan fuerte que la palabra “determinada” ni siquiera la cubría.

Con tal de que pudiera actual como guía para el héroe que se desharía de la calamidad que amenazaba a sus hijas, Mov le consiguió tiempo a Chrysos para que tomara el trono y llevara las cosas hacia el futuro que ella deseaba.

“Normalmente, esa sería mi tarea a cumplir… Tienes mi agradecimiento”

Chrysos estaba consciente de la única manera de salvar a su madre de esa tortura infernal. También sentía que la labor de cumplir el deseo de su madre debió de haber recaído sobre ella una vez se convirtiese en Primer Señor Demonio.

La delgada película de lagrimas sobre sus ojos dorados empezó a temblar de gran manera. Si fuera la chica con ojos grises, habría empezado a llorar a más no poder desde hace un rato, pero la voz de Chrysos ni siquiera tembló. Aun así, ciertamente no era como si no sintiera nada. Era porque sabía que Dale conocía a Latina tan bien que podía sentir que Chrysos estaba fuertemente reteniendo sus emociones y perdurando.

“La salvaste.”

Con las palabras de perdón de Chrysos, Dale sintió que lo que hizo, había rendido sus frutos al menos un poco.

    †

El mundo monocromático compuesto de todos los colores.

Latina buscó alrededor de este espacio. Vio su precioso brazalete adornado con joyas dando un brillo solitario desde arriba del trono en el que normalmente ella estaría sentada. Así fue como se dio cuenta que estaba en el asiento que normalmente no era para ella.

Yo… ¿Creo que estaba…?

Recordó el momento previo a que perdiera la consciencia. El brillo de esa espada desenfundada se veía terriblemente frío, haciéndola sentir que toda la sangre dentro de su cuerpo se había congelado.

“Chrysos…” susurró sin siquiera pensarlo.

“Qué pasa?” Una voz gentil respondió desde detrás de ella

Latina volteó para ver al dueño de esa voz. La que estaba ahí era justo quien ella esperaba. Latina estaba aliviada de ver que estaba bien.

La cara que vio se parecía mucho a la suya. Aunque habían estado separadas por tanto tiempo, pudo saber con una mirada que esta era la persona preciada que había estado con ella desde antes que naciera, una persona que nunca podría confundir con alguien más.

“Todo este tiempo… Te quise ver, Chrysos.”

“Lo mismo digo.”

“Chrysos… um… Rag, el… Su cuerpo se rompió cuando estaba tratando de protegerme…”

“Mov… Dijo que resultaría así. Rag y Mov aceptaron todo, por el bien de nuestro futuro.”

“Entonce… Mov también…?” Latina preguntó, con su voz temblando”

Chrysos sostuvo a su hermana menor en brazos. “Ya no… Tengo a nadie más que a ti…”

“Chrysos…”

Cuando se reunieron en Kreuz, no tuvieron el tiempo de hablar sobre sus circunstancias. Y después de que Latina llegara a Vassilios, nunca estuvo consciente el tiempo suficiente como para tener una conversación.

Durante esta conversación que por fin pudieron tener, Latina mencionó el nombre de la única persona querida con la que se había reunido. “Um, Chrysos… Dale es quien me salvó.”

Fue porque Chrysos era tan importante para Latina que sintió la necesidad de decirle cómo se sentía directamente.

“Dale me salvó, y vivimos juntos… Y me enamoré de él.”

Los sentimientos de Latina hacia Dale eran completamente diferentes a los que tenía hacia Chrysos. Esos sentimientos, los cuales la habían conducido a querer el poder de un señor demonio, al no querer aceptar sus destinos, se convirtieron en el núcleo de Latina, su base.

“Eres muy importante para mí, Chrysos. Pero quiero estar con Dale de ahora en adelante… Para estar a su lado.”

Chrysos frotó su mejilla con el pelo de su hermana, luego dio un suspiro. No quería aceptar esas palabras, pero tampoco era capaz de negarlas, tampoco quería afirmarlas, así que prefirió evitar dar una respuesta.

“Entonces lo primero que tenemos que hacer, es darte tu libertad.”

“Chrysos…”

“Ese era el deseo de Mov y de Rag también, después de todo.”

Ya no había ninguna otra presencia por encima de los siete tronos.

Eso era temporal, seguramente. Aunque los tronos estuvieran actualmente libres, cuando aparezca alguien que cumpla los requisitos, tomarían su lugar en ellos.

Era imposible predecir cuando llegaría ese momento, así que no sabía cuánto margen de tiempo tenía para liberar a Latina.

La espada bañada en sangre se había roto, la jarra de agua se había quebrado. El árbol se había partido, los libros se habían quemado y la gran espada estaba rota. La bandera con la insignia del rey estaba tan desgarrada que era imposible determinar su forma original.

Encima del único trono que tenía su propio dueño, Chrysos apretó fuertemente el cetro que le servía de símbolo.

“Chrysos… ¿Qué pasó? ¿Qué acaba de pasar… Mientras dormía?” Latina preguntó, sonando consternada, viendo el anormal estado de las cosas a su alrededor.

Chrysos abrazó fuertemente a su hermana. “Discutiremos toda una vez que despiertes.”

Retrajo los brazos que estaban abrazando a su hermana. Chrysos entonces empujó ligeramente a Latina. Después de ese tap momentáneo, Latina estaba encima de su propio trono. Sus grandes ojos grises parpadearon en confusión, solo para que Chrysos hiciera una clara declaración.

“Romperemos tu sello. Procedamos, Platina”

“Huh…?”

“Lograste atravesar una grieta en el sello. Si eres capaz de tal control sobre tu propio poder, entonces deberías ser capaz de lograrlo.”

“Chrysos…”

Latina parecía inquieta, pero Chrsos tenía una estricta y firme expresión en su cara mientras sostenía su cetro.

“Actúa a la par de mí, Platina” Chrysos dijo en un tono que lo hacía parecer una orden, entonces empezó a manipular su propio poder como señor demonio. Compuso un hechizo mas complicado y delicado que aquel que usó cuando selló a Latina como el Octavo Señor Demonio. Era una técnica difícil, y solo tenía la confianza de lograrlo ya que, siendo el Primer Señor Demonio, era talentosa en manipular su poder. Latina parecía vacilante, pero se movió en respuesta a Chrysos, usando el poder en su propio trono a pesar de ello.

Este complejo hechizo era la razón por la que Chrysos había esperado a que los demás señores demonio fueran derrotados junto a las calamidades. Los medios para desbloquear el sello era lanzar un hechizo usando la aceptación de todos los señores demonio que lo habían creado. Sin embargo, eso era imposible. Los señores demonios se habían unido temporalmente porque estaban lidiando contra el Octavo Señor Demonio, el cual era una amenaza para todos, así que era impensable que estarían de acuerdo en liberarla. Y sobre todo, el sello se había establecido con la aceptación de todos los señores demonio. Eso incluía al Octavo Señor Demonio mismo. El consentimiento necesitado para desbloquear el sello incluía a aquel que había sido sellado. No habría sido posible removerlo por medios convencionales.

Y así, Chrysos sabía desde el inicio que tendría que tomar una aproximación irregular y tejer su camino a través de las condiciones en las que fue construido para poder romper el sello de Latina. Con eso en mente, había creado una técnica para desbloquear el sello. Ya que necesitaba de un control más delicado que para establecer el sello, si los demás señores demonio podrían realizarlo exitosamente no era más que una causa de consternación para Chrysos.

Si sólo fuera Latina, podría ofrecer apoyo y guía. Pero cuando se trataba de completos extraños como los demás señores demonio, tal cosa no era posible.

Chrysos no negaría que había cierta crueldad en ella, al ella ir apartando a los demás con tal de cumplir su objetivo. Ese trato normalmente sería usado en una capacidad oficial como cabeza de estado, pero esta vez, estaba siendo usado por motivos personales. Ya había alejado a su amada otra mitad por su puesto oficial, pero esta vez, había sacrificado a otros para salvarla.

Chrysos tomó su poder que había tejido cuidadosamente, y con el movimiento de un barrido de bastón de conductor, lo empleó como deseó. Latina la siguió solo un momento por detrás, usando su poder que era de la misma naturaleza, pero también claramente diferente. Aunque había vacilado al inicio, Latina ya estaba usando talentosamente su poder. El hechizo se estaba formando de una manera más rápida y precisa de lo que Chrysos había predicho.

Latina era tan habilidosa en manipular su poder que Chrysos no pudo evitar estar sorprendida.

Entonces recordó esas memorias distantes cuando su padre, Smaragdi, les enseñó por primera vez las bases de la magia. Había tenido bastante dificultad descubriendo cómo controlar su mana, mientras que, a su lado, Latina estaba fácilmente manipulado el suyo.

Sus padres no pudieron evitar sonreír cuando vieron que Latina había heredado el gran control de mana de su padre, mientras que Chrysos había heredado las masivas reservas de mana de su madre. Aunque las dos gemelas se veían muy similares, diferían en muchas maneras que solo el color de sus ojos.

Eso también se manifestaba en sus naturalezas como señores demonio.

La profecía que decía que el niño que venía se volvería rey se había dicho antes de su nacimiento, así que cuando se reveló que eran gemelas, el templo de Vassilios cayó en una gran confusión. Muy pocos sabían siquiera que un Octavo Señor Demonio podría existir. Así que no pudieron evitar ser sacados de sus casillas, ya que había ahora dos candidatas para lo que se creía que era un único trono de señor demonio. Sin embargo, en el país de Vassilios en el que la tasa de natalidad era tan baja que el nacimiento de un bebé ya era un evento honrado, el evento para las gemelas fue considerado especialmente propicio. Y así, Chrysos y Latina fueron criadas juntas en secreto en las profundidades del templo.

Como resultado, la profecía se había cumplido. Tanto Chrysos como Latina se habían convertido en señores demonio juntas. Sin embargo, cada una lo logró al cumplir requerimientos completamente diferentes.

Un rey para dirigir a la raza de los diablos: Chrysos se había convertido en un señor demonio en todo el sentido del título, un oficial honrado de quien se esperaba que tuviera una naturaleza insensible—El Primer Señor Demonio

Un ser cuyo corazón yacía con otra raza, no la suya, y quien servía para negar a los señores demonio: Latina se había convertido en alguien que era tanto un señor demonio como en un ser lo más alejado posible de uno—El Octavo Señor Demonio.

Esto era algo que solo podía ser hecho ya que eran completamente diferentes, pero también tan innegablemente similares.

Ahora, salvaré a Latina.

Sus poderes como señor demonio eran invisibles, pero la fuerza fluyendo entre ellas era casi como una melodía siendo tocada. Crysos sintió que habían completado sus hechizos completados, como hermosas obras de arte, tendría éxito, causando que rompiera en una aliviada y gentil expresión.

Cuando abrió sus ojos, vio el familiar techo de la villa real. Sin pensarlo, tomó un profundo respiro, estaba un poco sorprendida de lo bien que se sentía cuando el aire fresco entraba en sus pulmones. Su cuerpo debilitado se sentía un tanto pesado, pero había una clara diferencia de cuando no se podía siquiera mover.

“Hngaaah…”

Con ese largo respiro, las personas a su lado se dieron cuenta que había despertado, y suspiraron en alivio.

“Latina…!”

“Platina.”

“Dale… Ryso…”

Ver a Dale y a Chrysos causó que Latina rompiera en una sonrisa, mientras su brazalete con símbolos de flor brillaba.

Mientras Chrysos enviaba su propia consciencia a su trono para romper el sello de Latina, Dale fue dejado a molerse sus dientes ante su impotencia. El hecho de que, aunque había obtenido un gran poder como demonio, pero aun así no podía hacer nada puesto que no era un señor demonio, lo hizo sentir verdaderamente angustiado.

En su cabeza, él entendió. Todos tenían un papel que jugar y había también cosas que podían y que no podían hacer. Pero aun así era terriblemente difícil, ser incapaz de hacer algo mas que esperar y rezar.

Decidí… Que incluso si tenía que cortarlo todo, si podía ser realizado por mi espada, entonces eso es lo que haré…

Mientras pensaba en eso, Dale volteó a ver a Latina y a Chrysos. El había deseado abrazar fuertemente a Latina, pero Chrysos lo había advertido de que, si interfería de manera innecesaria, añadiría un elemento incierto al asunto. Por ahora, todo lo que podía hacer, era soportarlo.

Aunque Dale estaba repleto de ansiedad, cuando vio a las hermanas durmiendo lado a lado encima de la cama, las encontró tan hermosas que no pudo evitar suspirar.

El cabello color platino de ambas se esparció por encima de las sabanas de alta calidad, dando un suave brillo. Viéndolas de nuevo, Dale vio que habían unas ligeras diferencias en sus físicos, cada una dibujando sus suaves curvas.

Su más grande diferencia—El color de sus ojos—No se podía ver ahora.

Platina… Platino, y Chrysos… Oro, ¿huh? Incluso sus nombres forman un par.

Solo había hablado con Chrysos por un corto periodo de tiempo, pero se pudo dar cuenta que se preocupaba tan profundamente por su hermana, que se sintió cómodo confiándole a Latina.

Cuando se preguntó a sí mismo si tenía algún resentimiento hacia ella por haber sellado a Latina, lo encontró difícil de decir. Pero, aun así, estaba aliviado de no haber cortado a Chrysos.

La primera en despertar mientras Dale las cuidaba fue Chrysos.

“No necesitas hacer tal cara. No había manera en que fallara, ¿verdad?” Tal vez estaba presumiendo. Pero, aun así, su voz tenía suficiente convicción que le creyó. Se sentó y entonces acarició suavemente la cabeza de Latina.

“No puedo decir que todos los sellos han sido removidos. Como precio por haberlos roto, Platina perdió gran parte del poder que normalmente poseería como señor demonio”

“… Ya veo.”

“Sin embargo, ahora debería estar libre del estado en el que ha permanecido hasta ahora, en el que era incapaz de siquiera moverse. Si aparecen nuevos señores demonio y ese poder aumenta, puede que tenga cierto efecto sobre Platina… Pero creo que este asunto ya no debería de poner en peligro su vida.”

Con eso, la tensión finalmente se drenó de los hombros de Dale. Chrysos estaba monopolizando la cabeza de Latina, así que Dale gentilmente sostuvo su mano, como siempre había hecho cuando caminaban juntos. El grado de alivio que sintió mientras sostenía su mano era tan grande que casi era sofocante.

Con Chrysos y Dale cuidándola, Latina lentamente abrió los ojos. Después de ver distraídamente al techo, parpadeó unas cuantas veces, entonces finalmente se dio cuenta de que estaban ahí.

“Latina…!” Viendo esa suave y relajada sonrisa tan perteneciente a ella, Dale llamó su nombre en una voz temblorosa.

“Platina,” Chrysos dijo, el alivio y la alegría en su voz eran aparentes.

“Dale… Ryso…”

Cuando se dio cuenta que su nombre fue dicho antes que el de la amada hermana con quien había usado el apodo de la infancia, Dale llegó al punto de ruptura, incapaz de retenerse más.

“Latina!”

“Uwah!”

La abrazó fuertemente. Dale ahora poseía una fuerza que excedía enormemente la de un hombre normal, pero incluso sin retenerse conscientemente, no la abrazó tan fuerte como para lastimarla. Ni Latina, quien había gritado en sorpresa, ni Chrysos, quien dirigió una mirada de insatisfacción hacia él, podían apartarlo.

“Latina… Latina!”

“Dale, uhm, Dale…” Dijo Latina, sonando conflictuada

Pero solo ser capaz de escuchar su voz lo hizo llenarse de alegría.

“Dale… um… Hay algo que tengo que decir…. Algo por lo que me tengo que disculpar…”

“No importa.”

Su voz se atoró en su garganta.

Sacudiendo un poco sus hombres, Chrysos se levantó de la cama. Y abandonó el cuarto silenciosamente, murmurando una palabra de agradecimiento hacia Dale desde su corazón. Ella tampoco quería dejar el lado de Latina, pero alegremente cedió esa primera porción de tiempo a él.

“Estás bien… Y regresaste a mi… Eso es todo lo que me importa.”

Al darse cuenta que la voz de Dale estaba temblando, la expresión de Latina cambió. Toda a fuerza se drenó de su vacilante y tembloroso cuerpo, y cedió ante Dale. “Dale…”

Latina puso sus brazos alrededor de Dale, abrazándolo. Como si lo consolara, acarició su espalda.

“Latina.”

Viendo los hombros de Dale temblar, Latina retuvo sus palabras y se mordió el labio. Era la primera vez que veía a Dale llorar.

Ella era la niña llorona, y él era siempre quien la abrazaba y la consolaba cuando lloraba. Latina desesperadamente retuvo los sentimientos agonizantes que se acumulaban dentro de ella. Eso fue mucho más difícil y doloroso de hacer que cuando era ella la que lloraba.

No conseguía pensar en palabras que tenía que decir. Ella quería estar ahí para Dale de la forma en la que él siempre ha estado para ella, pero simplemente no sabía qué hacer.

“Dale…. Lo siento… Lo siento tanto…”

Por la húmeda sensación que sintió en su hombro, Latina supo que cálidas lagrimas estaban fluyendo por la cara de Dale. Finalmente consiguió decir una disculpa, solo para que Dale sacudiera ligeramente su cabeza.

“Lo que me asusta más que todo lo demás, es no ser capaz de protegerte… Por favor, déjame mantenerte a salvo… ¡No me hagas sentir el dolor de no ser capaz de hacer algo!”

Dolía respirar. Latina inhaló cuando se dio cuenta de lo que había hecho, su pecho, asaltado por una presión más grande que cuando fue abrazado tan fuertemente.

“Lo siento…” No se le ocurrieron más palabras. Apenas consiguió retener sus lágrimas, a pesar de saber que ahora ella no debería ser la que llora.

“Lo siento…” No conseguía pensar en algo más que decir, en su lugar, simplemente acarició la espalda de Dale para consolarlo mientras la abrazaba.

Dale pronto levantó sus ojos, con una sonrisa en su cara para que fuera difícil darse cuenta que había estado llorando, sus ojos no estaban rojos. Esa loca y fría naturaleza suya de cuando blandía su espada y masacraba un señor demonio tras otro, ahora ya no estaba en su rostro.

Latina le sonrió de regreso, aunque era difícil llamarlo una sonrisa que venía desde las profundidades de su corazón. Su corazón había sido sacudido al darse cuenta de lo que había hecho. Su pecho día, y sentía que estaba a punto de llorar.

Sin embargo, Latina también pensó que la única cosa que podía hacer por Dale era sonreír. Sabía que eso era lo que él quería, así que tenía que cumplir sus expectativas.

“Dale…” Buscó algo más que decir aparte de palabras de disculpa, las cuales no serían suficiente, sin importar cuanto las repitiese. Esas seguramente no era palabras que tenía que decir por su bien. “Quería verte…”

“Yo también, Latina.”

Dandose cuenta que Dale nunca la culparía y que no quería oír sus disculpas, Latina desesperadamente retuvo sus lágrimas.

Sigo haciendo las cosas mal… ¿Por qué no puedo hacer las cosas bien…?

Aunque podía darse cuenta que de Latina estaba preocupada y de que se estaba condenando a sí misma, Dale ya no estaba consternado por nada en lo absoluto. Sus pensamientos estaban enteramente ocupados en el hecho de que finalmente la tenía devuelta en sus brazos.

Aunque había derrotado a Señores Demonios de la Calamidad, y que el mundo había sufrido un gran golpe por sus manos, no le importaba nada de eso. El solo pensó en ello como meros asuntos triviales, ahora que la preciada chica que amaba tanto estaba enfrente de él. El estado mental que siempre había tenido solo sirvió para afirmar sus posiciones como maestro y su única retenedora.

Él fue el que decidió eso, no ella. Esa prueba en su mano izquierda era su más grande indulgencia, diciéndole que estaba bien darle prioridad a ella sobre todas las cosas. Era la cosa que constantemente le daba un empujón en su espalda.

Y así, todo estaba bien.

“Latina… Estoy tan aliviado… No vayas por ahí desapareciendo por tu cuenta otra vez…”

“… Si, Dale…”

Latina estaba en sus brazos, sonriendo. Eso era suficiente recompensa por todo lo que había pasado. Esa ligera y natural calidez volviendo a él era lo que había deseado sobre todo lo demás.

Yo estaba… Definitivamente más equivocado de lo que había pensado…

Viendo a Latina temblar mientras agarraba firmemente el brazalete alrededor de su muñeca, sus pensamientos acelerados sobre lo que había hecho mal, Dale no tenia intención de criticarla. Incluso aunque sabía que había ocasiones en las que era más fácil ser regañado, él no tenía intención de hacerlo.

La idea de dejar ir a Latina era intolerable. Sin embargo, en su actual estado emocional, él no querría que alguien más que Latina entrara en su campo de visión, pero no había cómo evitarlo. La entrada no tenía una puerta, solo una delgada tela que se tambaleaba por el viento. Estaba hecha de una manera que era apropiada para esta tierra cálida.

Hasta hace solo un rato, apenas sentía alguna presencia alrededor, pero ahora había varias dirigiéndose aquí.

Uno, dos… No siento ninguna hostilidad. Y esa es… Chrysos, ¿no?

Se sorprendió hasta a sí mismo, ser capaz de reconocer a Chrysos basando en sólo su presencia. Revisando otra vez, se dio cuenta de que la presencia de Chrysos era similar a la de Latina. Puede que sean similares, pero naturalmente Dale nunca confundiría a ella con Latina. Por el hecho de que venían acompañando a Chrysos, Dale supuso que las otras presencias pertenecían a damas de compañía.

Considerando donde está este lugar que parece un palacio interno para mujeres… Debe de estar adyacente a los aposentos de la reina… Puede que haya guardias, pero esta zona debe de estar fuera de límites para los hombres… Dale pensó, dejando de lado el innegable hecho de que él era un intruso. Pensándolo de esa manera… Latina estuvo aislada en un lugar seguro.

Latina era muy adorable y había estado durmiendo mientras estaba debilitada y totalmente indefensa. Naturalmente impulsaba el deseo de uno de protegerla. Estaría bien si eso fuera todo, pero tampoco podía negar que también estaba encendiendo un deseo salvaje dentro de él.

Latina era tan linda que no le sorprendería encontrarse a alguien que se sintiera de la misma manera. Sin embargo, eso no significaba que perdonaría a alguien que actuara en base a esos deseos, naturalmente.

Y por el momento, necesitaba contenerse también

Se sentía mal por ella, por cómo se había sentido mal por tanto tiempo. Se veía un poco más delgada de lo que recordaba, causando que pensara que había perdido esa perfecta “abrazabilidad” (Eso ni siquiera es una palabra, jajaja) Fue difícil verla en ese estado tan penoso.

Quería mimarla, y mimarla, y mimarla un poco más.

Pasarían mucho tiempo juntos mientras se recupera. Y sintió que se terminaría aferrando a ella tanto como pudiera… No, eso era lo que debía hacer.

Pensando en ello, había una diferente esencia en Latina que la usual. Talvez era simplemente natural, ya que no tenía acceso al mismo perfume que usaba en Kreuz. Aun así, Latina definitivamente olía bien.

Dale había vuelto completamente a su usual y deplorable yo, pensando en tales cosas.

Igual que como hizo cuando Latina era joven, la colocó en encima de su rodilla y la acurrucó en sus brazos. Olió la esencia de su cabello, enterró su cabeza contra su hombro y después empujó sus labios contra ella. Se sentía increíblemente aliviado.

El doble golpe de la calidez y el aroma tuvieron un efecto inmediato. De manera muy real, honestamente, a Dale ya no le importaba nada más.

A este paso acabarían rodando por la cama, con el sucumbiendo a su deseo de concederle cada uno de sus deseos, en cuerpo y alma. Pero no sabía qué tanto podía confiar en su autocontrol cuando se trataba de “mimarla”, considerando que ella estaba fuera de sus casillas.

Esa lógica conclusión era la única cosa conteniendo a Dale por el momento.

Pero tal vez sólo un poco estará bien…

Su lado lógico estaba en un estado precario, tambaleándose al límite.

Las fibras de tensión recorriendo a Dale de repente se quebraron. Reflexivamente solo quería holgazanear. Para decirlo de forma clara, todo lo quería hacer era estar cariñoso con Latina.

¿Está bien, verdad…?

Los limites de su autocontrol resultaron ser fugaces.

Alrededor de cuando Dale empezó a ser imbuido con el aura de un carnívoro voraz, un refrescante, sonido como cristal, resonó desde más allá de la entrada a la villa.

“****”

¿Hmm…? ¿Eso fue una pregunta?

 Lo que Latina dijo fue dicho en el mismo lenguaje que se usaba en los hechizos, las palabras que formaban la lengua madre de los diablos. Dale fue capaz de usarlas para lanzar magia, pero no podía decir que lo entendía lo suficientemente bien como para sostener una conversación en ese lenguaje.

Francamente, lo mas que podía hacer era entender el significado del vocabulario que conocía.

Los que entraron al cuarto eran dos mujeres con delicadas decoraciones doradas colgando desde sus cuernos. En un gesto con el que Dale no está familiarizado, inclinaron sus cabezas.

“****”?” Latina dijo, cuestionando a la mujer en una voz baja.

Las mujeres diablo, portando simples atuendos que combinaban, respondieron a la pregunta de Latina.

“****.****”

“**…?”

“**.*********”

Dale no fue capaz de comprender siquiera la mitad de ese intercambio.

Después de hablar con las mujeres por un rato, una repentina mirada de realización surgió en la cara de Latina, al darse cuenta que Dale no fue capaz de seguir lo que estaba pasando.

“Uhm… En Vassilios solo las personas del templo portan decoraciones en sus cuernos. Viéndolos, puedes darte cuenta mas o menos de la posición de alguien. El señor demonio, Chrysos, sus demonios, y sacerdotisas de alto rango son las únicas a las que se les permite usar múltiples colores en la joyería de sus cuernos. A diferencia de los humanos, los demonios no portan coronas.”

Las mujeres enfrente de él, sus adornos monocromáticos de metal, eran acomodadoras.

Vassilios es gobernado por un señor demonio; el poder político no era hereditario. Dale supuso que la clase privilegiada equivalente a los reyes y los nobles, eran los demonios que se les había otorgado poder y tenían la confianza del Primer Señor Demonio, a quien servían.

“Aparentemente, hay un invitado aquí para mí. Chrysos los dejó pasar, así que debe de haber una razón apropiada… Pero me pregunto qué pasa.”

“Ya veo.”

Después de explicarle las circunstancias a Dale, Latina expresó su entendimiento a las acomodadoras.

“*****.*****”

“**”

Con eso, una de las acomodadoras inclinó su cabeza y dejó el cuarto. Después de ver a la mujer restante, Latina volteó a ver a Dale con una expresión problemática en su cara. “Dale…”

“¿Qué pasa?”

“Dicen que viene un invitado…”

“Me gustaría que me dejaras bajar…”

“No quiero.”

Latina se veía preocupada mientras se sentaba encima de las rodillas de Dale, retenida por un abrazo, pero él no prestó atención. Oyendo esa ridícula respuesta solo hizo que Latina se viera más consternada.

“Uhm… Llevo puesta una bata de noche.”

“Ya veo. Estabas durmiendo, así que tiene sentido.”

“Yo… Quiero cambiarme, pero…”

“Ajá?”

“No puedo… A menos… Que me sueltes.”

“Ah, okay.”

Aunque puso estos hechos que deberían ser obvios a fondo de manera cuidadosa y gentil, Dale siguió sin mostrar señales de que la fuera a soltar.

Aun así, Dale tampoco podía dejar que se expusiera ante los demás en un estado tan indefenso. En ese caso, sabía lo que tenía que hacer. Ya se había decidido a que nunca la dejaría ir otra vez siquiera por un segundo, así que se quedó perdido ante esto.

“Necesitas poder cambiarte, ¿verdad?

“Uh-Uhm…”

“Entonces no se puede evitar. Tendremos que hacerlo juntos, mientras te sigo abrazando.”

Para resumirlo brevemente, cuando Latina vio que tanto había empeorado Dale, tembló mientras reflexionaba en lo que había hecho mal.

Esencialmente, Latina no tenía recuerdos de después que había sido sellada por los señores demonio. Había pasado la mayor parte del tiempo durmiendo, y cuando estaba despierta, estaba aturdida y no pensaba claramente. Como resultado, para Latina, solo se sentía como si hubieran pasado unos cuantos días desde que se había separado de Dale. Pero viendo a Dale, estaba empezando a sentir que no había sido un periodo de tiempo tan corto.

No podía firmemente rechazar a Dale y separarse de él. Por otro lado, esta acomodadora que estaba ahora enfrente de ellos era un extraño. Latina estaba naturalmente apenada de tales cosas, así que ver a la acomodadora parada ahí esperando y viéndose conflictuada era demasiado que soportar.

Latina estaba bien consciente de que la acomodadora estaba esperando aquí para ayudarla a vestirse. Pero apenas y podía hacer eso ahora, con Dale abrazándola fuertemente y frotando su mejilla contra ella. Viendo que la acomodadora estaba luchando mentalmente para intentar pensar en cómo solucionar la solución, los ojos de Latina empezaron a vagar nerviosamente, con la esperanza de que una brillante idea le llegara.

Fue entonces cuando Chrysos entró, sin siquiera anunciarse. Sin prestar atención a la acomodadora inclinándose, su mirada permaneció fija en el par abrazándose en la cama.

“Chrysos…” Latina dijo, sonando patética.

“Entonces, es así como terminaron las cosas, ¿eh?” Chrysos dijo con un suspiro

“Puedo pedirte, por favor, ¿que liberes a Platina?” Chrysos le preguntó a Dale en voz baja.

 Él claramente no estaba consternado en lo más mínimo en si había otras personas viéndolos. “No quiero.”

“Es así?” Cedió de manera sorprendentemente fácil, entonces se volteó “Ese es el caso. Puedes pasar.”

Las palabras de Chrysos sorprendieron a Latina, y se sintió mucho más aturdida, pero Dale no estaba consternado en lo más mínimo. Pero cuando vio un visitante que entró al cuarto, su expresión cambió a una de sorpresa. Al menos, tuvo el suficiente impacto en él que fue capaz de dirigir su atención hacia esa persona.

“Ha sido algo de tiempo, Sir Dale” Dijo Rose, su brillante pelo rosa balanceándose. Tenía una sonrisa gentil y los modales de una apropiada señorita. “Y, sobre todo, estoy aliviada de ver que Latina a regresado a salvo. He recibido permiso en adelanto de Su Excelencia, el Rey Dorado, pero, ¿debo referirme a usted como Princesa Platina?”

“Así que el visitante eras tú, Lady Rose…” Latina dijo, sonando sorprendida. En su estado actual, ni siquiera era capaz de inclinar su cabeza apropiadamente. “Chrysos es rey, pero personalmente yo no tengo ningún poder. Vassilios no tiene un sistema hereditario para pasar la autoridad, de la misma forma en que Laband lo hace.” Latina continuó, viéndose un poco conflictuada. “En circunstancias formales, debería ser usado mi nombre completo, pero… Honestamente no estoy muy acostumbrada a que me llamen así, así que prefiero que me sigas llamando como siempre.”

“Entendido. Entonces eso haré.”

Había una diferencia de edad entre Latina y Rose, y parecían más hermanas que amigas. Pero ese hecho no cambiaba que se llevaban bien.

“Mis disculpas por el recibimiento tardío, Lady Rose. Estoy feliz de verte después de tanto tiempo. Y…” Latina vio a la hermosa mujer parada como una sirvienta detrás de Rose. “Pareces estar bien también, Señorita Helmine…” Latina dijo en respuesta a la mujer sonriente quien tenía su pelo rubio atado.

Mientras tanto, con la repentina aparición de esta belleza con la que era muy malo lidiando, Dale se separó solo un poco de Latina. Aun así, Latina permaneció encima de las rodillas de Dale, y ciertamente todavía no la había liberado. Y, aun así, incluso cuando se apuntaba a alguien así, la sonrisa de Rose no fue borrada en lo más mínimo.”

“Sir Dale.”

“Ha sido un tiempo… Rose. ¿Así que viniste a Vassilios?”

“Esa es una de las cosas que pretendía discutir.”

“Ya veo.”

Un silencio cayó sobre el cuarto.

Rose miró a Dale, su sonrisa sin cambios.

Mientras Dale permanecía tercamente indiferente, Latina fue incapaz de soportar la mirada de Rose y se volvió claramente apenada.

“Sir Dale.”

“¿Qué pasa?”

“Puede que estés comprometido, pero, ¿no estás siendo excesivamente íntimo?”

“No mucho. Esto es totalmente normal, ¿verdad?”

La sonrisa de Rose permaneció sin cambios. Pero esa era precisamente lo que hacía que Latina estuviera en pánico. Incluso Dale no pudo evitar sudar un poco.

“Sir Dale.” Su voz no era del todo forzada, en cambio, poseía una serenidad muy acorde a Rose. Aun así, se sentía difícil quedarse quieto como respuesta.

“… ¿Qué pasa?”

“He venido aquí bajo ordenes de Su Excelencia, el duque. Al mismo tiempo, fui confiada con esta carta dirigida a usted. Sir Dale.”

“Del duque… ¿Para mí?”

“No. Es de tu pueblo natal. También estoy enterada del contenido.”

“¿De Tislow…?”

“Discute un deseo para que tenga usted una discusión abierta con el Primer Señor Demonio, actuando en lugar de la cabeza del clan.”

“La abuela, ¿eh…? ¿Qué tanto pensó en estas cosas por adelantado?”

“No estoy consciente de tales cosas. De hecho, apenas sabía nada antes de venir aquí”

Viendo a Rose mientras decía todo eso, Latina recuperó la calma, pero el abrazo de Dale no se aflojó en lo más mínimo. Latina gentilmente tocó el brazo de Dale.

“Dale…”

“No quiero soltarte.” Dijo Dale secamente.

“Si… Lo siento por ser tan egoísta,” Ladina dijo, conteniendo las lagrimas que estaban intentando fluir. “Así que, por favor, suéltame solo un rato… Para que podamos estar juntos, tengo que estar en un estado en el que pueda salir de este cuarto.”

“¿Tengo que soltarte?”

“Uhm, no… No estoy muy familiarizada con cómo se pone la ropa de Vassilios”

“Las ropas que usaba cuando era pequeña eran todos vestidos simples, así que ese no era el caso en ese entonces… Pero de verdad no sé que hacer cuando se trata de ropa como lo que lleva Chrysos… Así que, no puedo ponérmela sola.”

Las ropas de Vassilios se hacían con énfasis en la transpirabilidad, difiriendo enormemente de las ropas de Laband. Era difícil saber cómo se ponían esas ropas cómodas con solo verlas, ya que carecen de botones o algo por el estilo.

Desde que llegó a Vasillios, Latina tenía dificultados incluso con levantarse hasta hace poco, así que las damas de compañía habían estado completamente a cargo de cuidarla. Ni siquiera tenía recuerdos de lo que habían hecho.

“…Ya veo.”

Viendo a Dale parecerse a su viejo yo, con su sonrisa incómoda, hizo que Latina se sintiera un poco aliviada.

“Así que, solo espera un poco por favor.”

“¿Solo un poco…?”

“Si, solo un poco.”

Con esas palabras repetidas, Dale finalmente aflojó su agarre. Sus movimientos incómodos lo hicieron parecer como si estuviera siendo apartado de Latina a la fuerza, lo cual la chica pretendió no notar.

Cada vez que lo veía actuar así, el corazón de Latina dolía. Tenía problemas respirando. Pero para que no se burlara de eso, ella solo sonreía.

“Bueno entonces… Ahora vuelvo, ¿está bien?” Dale enfatizó.

En cuanto Dale estaba fuera de vista, Latina de repente colapsó en la cama. Su pecho se movía de arriba abajo con una respiración dolorosa. Todavía no se recuperaba. Era su primera vez estando levantada por tanto tiempo desde hace mucho, así que ya estaba completamente agotada.

Sin embargo, la razón tras su respiración dolorosa, no era porque su cuerpo estuviera indispuesto.

“Ugh… guh…”

Las lagrimas que había estado conteniendo comenzaron a fluir. Había entendido que tanto dolor le había infringido a Dale en este corto periodo de tiempo. Ella quería protegerlo, pero había fallado completamente en ello.

… Lo sabía. Definitivamente sabía que Dale iba a sufrir… Aun así, yo…

Se limpió las lagrimas con el reverso de su mano y se levantó. No podía seguir llorando así por siempre.

Señorita Princesa Platino…” La acomodadora dijo ansiosamente.

Está bien. No se preocupe por mí.” Respondió Latina, deshaciéndose de esas preocupaciones, entonces tomó prestada la ayuda de la mujer para empezar a vestirse.

No podía hacer esperar más a Dale, ni tampoco podía dejarlo sufrir más,

¿Qué… Debí haber hecho?

No se sentía capaz de encontrar una respuesta a esa pregunta que atormentaba su corazón,

El cuarto al que Chrysos llevó a Dale y a Rose no fue la cámara de audiencias en la que se había enfrentado al héroe hace no mucho. Aunque estaba apartado de la sección central del templo, todavía era un cuarto apropiado para recibir a los visitantes. Era un cuarto de alta clase para los estándares de la cultura de los diablos, pero viéndolo desde el punto de vista de la cultura de Laband, daba una impresión extremadamente modesta y plana.

Había una banca colocada a lo largo de la pared, y enfrente había una larga mesa hecha de roca nublada y transparente, con sillas bajas alrededor de ella. Parecían piezas simples de mueblería a simple vista, pero viendo cuidadosamente, habían grabados alrededor de las patas.

De repente, Dale se dio cuenta de algo y murmuró en sorpresa, “Esta piedra…. Es inusual.”

Viendo a Dale deslizar su mano sobre la mesa, Chrysos dio un breve suspiro. “¿Te diste cuenta?” “¿Fue hecho al cortar cristal? Debe he haber sido bastante grande para haber hecho algo de este tamaño, ¿verdad?”.

Debido a que tales cosas eran la especialidad del pueblo en el que nació, Dale era un tanto particular cuando se trataba de minerales.

“Vassilios tiene un clima duro sin muchas tierras apropiadas para cultivar, pero poseemos cosas como esto.”

Dale recordó que mientras veía el pueblo desde el cielo, la mayoría de las cosas estaban hechas de roca.

Chrysos se sentó en la banca le hizo un gesto a Dale para que se sentara enfrente de ella. Rose entonces se sentó a su lado. Ya que Helmine servía de guardia, no tomó asiento, en su lugar permaneció parada al lado de Rose.

“Vassilios busca abrir sus relaciones diplomáticas con el país de la humanidad, Laband.”

Dale había oído sobre ese asunto por parte de Gregor.

“Las acciones de los Señores Demonio de la Calamidad seguramente han provocado desconfianza con la raza de los diablos. Como el líder de mi gente, debo de actuar para protegerlos.”

Ya que la raza de los diablos había permanecido apartada por tanto tiempo, el conocimiento sobre ellos había hecho que creciera un prejuicio entre las demás razas. Para que ese estrecho punto de vista no llevara a la persecución de su raza entera, Chrysos hizo una decisión como la cabeza de Vassilios.

Laband era el país más cercano a Vassilios y habían jugado un gran papel en controlar a los Señores Demonio de la Calamidad. Si Laband aceptaba, haría más fácil lidiar con las demás naciones. Y así, viendo esto como una buena oportunidad, Chrysos había hecho un envío hacia Laband.

“Su Excelencia el Duque, me envió aquí a Vassilios para coordinar. Mucho de esto es altamente clasificado, así que yo misma me enteré de todo esto cuando llegué,” Rose interfirió

“Eres una noble, pero no eres diplomática, ¿verdad, Rose? ¿Por qué Su Excelencia te envió a ti…?” Dale preguntó.

“Fue porque yo era el usuario de magia más capaz que podía desplegar inmediatamente. El requerimiento mínimo era poder usar magia, ya que aquellos que se llaman a sí mismos ‘usuarios de magia´, como yo, somos capaces de entender el significado de las palabras.”

“Ah…” Dale finamente entendió la obvia declaración que estaba haciendo Rose: la lengua de los diablos era la misma que se usaba para encantamientos mágicos. Sin embargo, no era como si todos los que pudieran usar magia fueran capaces de entender los significados de las palabras los detalles del lenguaje. Incluso sin ese entendimiento, siempre en cuando los contenidos del encantamiento fuesen correctos, la magia se activaría. Había unas cuantas personas que usaban simple memorización para solo emplear simples encantamientos.

Por otro lado, los usuarios excelentes de magia necesitaban ser capaces de usar magia flexiblemente en acorde a su situación, así que buscaban sobresalir en el uso del lenguaje. Por esa razón, en términos de sus estudios de lenguaje, los usuarios de magia de primer grado cumplían los requisitos para hacer de enviados para la raza de los diablos.

“Por consideración hacia el Primer Señor Demonio, una reina, el duque determinó que lo mejor era enviar una mujer. Y ya que soy conocida de Latina, Su Excelencia me ordenó tomar este trabajo.”

“¿Huh?” Dale quedó estupefacto. “¿Por qué importaba Latina?”

“Estoy sorprendida de que no estés enterado, Sir Dale. Aparentemente fue el Ocelote Bailarín en Kreuz que informó a Su Excelencia que el Rey Dorado estaba relacionado a Latina.”

“¿Huh?”

“En todo caso, el Ocelote Bailarín posee información más detallada sobre Vassilios que cualquiera en Laband,” Rose repitió para enfatizar, viendo cómo Dale había sido tomado tan por sorpresa.

“… ¿Huh?” Fue entonces cuando Dale se dio cuando que el Ocelote había hecho una gran manipulación de secretos sin que él se enterase.

Mientras tanto, Latina había terminado de cambiarse con la ayuda de la acomodadora.

Aunque estaba consternada por Dale, Latina estaba consciente que tenía una gran responsabilidad hacia Chrysos mientras estaba aquí. Sus recuerdos sobre la etiqueta de Vassilios son todos del pasado distante y se habían vuelto un tanto nublosos, pero al menos recordaba lo que se consideraba tabú.

La ropa de Vassilios, hecha de capas, se veía extremadamente simple a primera vista, era difícil de entender para aquellos que no estaban familiarizados con ella. No estaban fuertemente aseguradas en ninguna parte, pero en su lugar estaban atadas juntas en puntos clave. Había un significado detrás de la manera en la que los nudos visibles estaban amarrados, y ya que Latina estaba siendo tratada como la preciada hermana del Primer Señor Demonio, un estilo reservado para la alta clase fue usado.

Los ojos llorosos de Latina se limpiaron después de que se calmó. La acomodadora había estilizado su cabello, y como toque final, le colocó un delicado velo que Chrysos había preparado.

Para los diablos, los cuernos eran importantes, eso hacía de los cuernos rotos algo similar a una horriblemente gráfica cicatriz. El corazón lo encontraría difícil de ver, y para algunos incluso los haría sentir enfermos. Aparte de aquellos que les rompieron sus cuernos por ser criminales, había diablos que los perdieron por heridas o accidentes. Para evitar miradas de aquellos alrededor suyo, tales personas portaban esta clase de cosas sobre sus cabezas.

Hecho para complacer a Chrysos, el rey, el velo preparado para Latina tenía joyas en siete colores variando desde doradas hasta plateadas cadenas. Sería claro para cualquiera que la viera, lo grande que es el afecto por Chrysos hacia Latina.

Cuando Latina salió de la villa, una diferente acomodadora la estaba esperando. La mujer se inclinó y empezó a dirigir el camino, Latina la siguió sin hacer alguna pregunta. Recordó que las personas que las servían de esta manera, apenas y hablaban cuando ella era niña.

“¡Woof!”

Oyendo esa voz familiar, Latina se detuvo. Su visión estaba enormemente oscurecida por el velo, así que alzó su cabeza un poco. El pelaje gris familiar que vio no estaba solo limitado a lo que ella esperaba.

“Vint.”

“¡Woof!”

Las extremidades de Vint estaban extendidas flojamente por encima del pelaje gris que era del mismo color que el suyo. Hagel se había quitado su armadura y ahora su cría estaba montando su espalda. Con suaves movimientos que eran difíciles de imaginar debido a su masiva forma, Hagel se aproximó al lado de Latina.

Y a su lado…

“¿Sylvia…? ¿Por qué tu…?”

“¿Por qué? Si tuviera que decir, fue para buscarte, supongo” Sylvia dijo con una mueca conocedora en respuesta a la sorpresa de Latina, “Ese cachorro de ahí me dijo que estabas aquí, Latina.”

“Woof.”

“Así que aquí vine.”

So tono era increíblemente suave. Cuando Latina apareció frente a ellos junto con Sylvia y los dos grandes lobos, Helmine, quien estaba haciendo de guardaespaldas de Rose, no pudo ocultar su sorpresa cuando se encontró con la bestia mítica totalmente crecida.

Vint de repente bajó de la espalda de Hagel y empezó a caminar a su propio ritmo, entonces se frotó brevemente con Chrysos. Entonces, como si hubiera cumplido con su deber, se dirigió de regreso hacia Latina, sacudiendo su cola.

“¿Vint?”

Dale inclinó su cabeza ante este comportamiento, el cual nunca había visto allá en el Ocelote. Fue entonces cuando Dale se dio cuenta que aunque no se mostraba nada en la expresión de Hagel, hubo un pequeño cambio en la manera en la que sacudía su cola.

Notando la mirada de Dale, Hagel incómodamente dijo, “Hmm… Había sentido esto desde muy lejos, pero… La esencia del rey de estas tierras es muy similar a la de la señorita.”

“Parecidos, así que, bueno, no se puede evitar.” Vint afirmó asintiendo.

Dale había sido sorprendido por similitud entre Latina y Chrysos, y aparentemente lo mismo pasó con los grandes lobos. Esa esencia que era tan parecida a la de Latina fue también la razón por la que Vint fue capaz de viajar desde Kreuz hasta Vassilios sin ningún problema a pesar de solo saber la vaga dirección de “por ahí.” Por parte de Theo.

Por naturaleza, Vint solo escucharía a Latina, pero con Chrysos enfrente de él, hizo una cara de “Bueno, supongo que tengo qué”. Era una persona diferente a Latina, pero con una actitud condescendiente, aparentemente decidió que podía soportar escucharla por lo similares que eran.

Vassilios era un país apartado, así que carecía de una oficina con una asociación de “correos”. Los diablos también tenían usuarios de magia con afinidad de Centro, así que tenían métodos para contactar con otras personas de su propia raza. Sin embargo, carecían de los medios para hacer contacto personal con gente de Laband. Y así, las habilidades de Vint fueron de utilidad.

La nariz de Vint era más capaz que la de su padre, Hagel. Había sido encargado como el medio para contactar entre Kreuz y Vassilios porque podía encontrar precisamente lo que estaba buscando, incluso desde lejos.

Mientras que Dale y los demás estaban en medio de su batalla con el Segundo Señor Demonio, Vint inesperadamente había aparecido frente a Hagel. Había sido enviado con este encargo por Chrysos, pensando nada más que “Bueno, supongo que tengo qué”.

Hagel había estado enormemente conflictuado, ya que su cría había aparecido repentinamente y diciendo un simple “Latina, país diablo, ve.” Hagel terminó reteniendo apresuradamente a Vint con su pata delantera cuando la cría dijo “Lo dije, Latina, ve con ella,” y apresuradamente trató de irse. La simple e incómoda historia que Hagel había escuchado de parte del Vint que se estaba retorciendo era demasiado rara, así que no pudo entender completamente la situación.

“Trae a Dale, tal vez bueno.”

“… Ya veo.”

“Difícil de explicar. Entiende.”

La razón por la que Hagel había decidido no discutir los detalles con Dale después de que su hijo se había ido fue en gran parte por la confusión; no sabía cómo explicarlo. Hagel ni siquiera sabía por qué su cría estaba consciente de tales cosas o por qué se las había dicho. Vint entonces dijo que lo entendería cuando lo viera, así que decidió hacerlo. Como mínimo, asumió que se encontraría otra vez con su hijo otra vez en ese país.

Por dentro, Hagel de verdad era el padre de ese cachorro que tendía a hacer las cosas a su propio ritmo.

Mientras que todos los demás fueron sorprendidos por la aparición de ambos grandes lobos, Sylvia rompió en una amplia mueca.

“En Kreuz, todos ya saben que el rey y Latina son hermanas.”

Tanto el tono como la actitud de Sylvia carecían de la formalidad que uno esperaría tener frente al líder de una nación. Como Chrysos, la persona con el rango más alto aquí, no reprendió a Sylvia por su grosería, Rosa tampoco dijo nada. Chrysos, Rose y Sylvia ya se habían encontrado varias veces.

“¿Cómo…?” Latina dijo, completamente sorprendida.

“Tú eres la que dijo ‘Chrysos’ frente a mí, ¿verdad? Y fuiste llamada ‘Princesa Platino’ esa vez también. Era obvio pensar que había un tipo de conexión ahí, ¿verdad?” Sylvia respondió indiferentemente.

“Entonces…?”

Mientras que Latina estaba con la mirada vacía, Sylvia agitó su dedo con un “Hehehe.”

“No subestimes a un discípulo de Akhdar cuando se trata de tener nariz para los secretos, Latina. Si estás teniendo una conversación interesante, es natural que preste toda mi atención.”

“U-um… por ‘esa vez’ ¡¿te refieres a esa vez?! Pero Sylvia, no parecías entender el idioma…”

“Hehehe…”

Ninguno de los presentes podía seguir la conversación. Como estaba ahora, Latina no podía prestar atención a las personas a su alrededor.

“¿Y no fuiste tu quien me enseñó el vocabulario de los diablos, Latina?”

La forma tenaz en la que esta sacerdotisa de Akhdar buscaba información había excedido el entendimiento de Latina.

“Esa vez” Se refería a cuando Latina se había encontrado con el hombre diablo que estaba visitando Kreuz bajo ordenes de Chrysos. Sylvia había estado ahí también. Los dos hablaron en el idioma de los diablos, y Sylvia actuó como si no entendiera, así que Latina no se había preocupado por que ella estuviera ahí. Sin embargo, Sylvia había aprendido lo básico del idioma de los diablos por la misma Latina. Debió de haber sido difícil para ello seguir la conversación enteramente, pero debió de haber podido entender fragmentos.

Sylvia tenía protección divina de Akhdar. No era tan fuerte, pero ese poder dentro de ella le mostró el camino que debía tomar. Siguiendo ese instinto, Sylvia había seguido a Latina y al hombre. Ella había nacido y fue criada en el distrito occidental, así que Sylvia tenía más conocimiento de la disposición del lugar que Latina. Saber cómo seguir a alguien era la habilidad más crucial para una sacerdotisa de Akhdar aprendiz. Ya que Latina estaba distraída y el hombre era un extranjero, Sylvia tenía ventaja.

Y así es como Sylvia confirmó la presencia de alguien que se veía obviamente igual que Latina, incluso desde lejos. Era natural creer que estaban relacionadas por sangre. Después de que Latina desapareció, Sylvia había obtenido ayuda de Rudolph y había confirmado la presencia de la mujer que se veía igual que su amiga.

Para poder entrar a Kreuz, era necesario pasar a través de una de las puertas en las paredes que lo rodeaban. Sylvia supuso que los guardias con excepción del que se encargaba del sur, el cual conocía a Latina, una hermosa mujer con un inusual pelo platino seguramente dejaría una fuerte impresión. Y como miembro del cuerpo de guardias, Rudolph fue capaz de investigar el asunto.

Pronto fueron capaces de confirmar la existencia de una mujer que cumplía con esas características. Cuando un testigo añadió “Era una belleza, probablemente no perdería incluso contra la rumoreada Princesa Hada.” Rudolph tuvo que contenerse a sí mismo de discrepar, dándose cuenta de que eso solo incrementaría el interés por Latina innecesariamente. Al mismo tiempo, también se dio cuenta que, si de verdad se viera igual que Latina, tales pensamientos solo serían naturales.

Combinado con el chisme de otro cliente, Kenneth también oyó una platica de una viajera que se asemejaba a Latina. Era casi imposible pasar tiempo en un pueblo grande como Kreuz sin que nadie se diera cuenta, y tratar de esconder la identidad de uno innecesariamente solo servía para causar el efecto opuesto y llamar la atención. De hecho, con la escala del pueblo, puede que haya sido incluso sido más efectivo simplemente caminar en la intemperie si no querías que nadie te notara.

En otro pueblo, la apariencia de Chrysos puede que resalte mucho, pero en Kreuz, habías incontables rumores sobre la Princesa Hada de Platino. Ya que las historias sobre Chrysos se combinaban con tales rumores, no resaltaban tanto. La única excepción era cuando se trataba de personas que frecuentaban el Ocelote Bailarín. Uno de los sabía que Latina había visto a Chrysos entrar por la puerta sur. Esa historia, en la que pensó que era Latina, pero resultó ser alguien más, llegó hasta los oídos de Kenneth.

“Es imposible pensar en ella como un mero extraño. En vez de ser un simple parecido, que estén relacionadas por sangre tiene mucho más sentido.”

“La señorita apenas y habla sobre su viejo hogar, después de todo.”

“Aunque no hay evidencia para negar la posibilidad que solo sean extraños.”

De esa manera, las conversaciones en el Ocelote llegaron a una conclusión: “Latina tiene una hermana, y muy probablemente sean gemelas.”

Se determinó que, para saber más, sería necesario ir a Vassilios. Justo cuando los planes se iban a llevar a cabo, la bomba de Vint y Theo—“Latina está en Vassilios.” Fue soltada.

Sylvia se ofreció para dirigirse al país de los diablos, pero tenía dudas sobre si sería capaz de montar a Vint para llegar allá. Vint mismo dijo “Huh, supongo que bien salió.” Un comentario que no inspiraba confianza exactamente.

Los que mostraron sus habilidades fueron los miembros del Comité de Protección de la Princesa Hada de Platino, quienes se congregaron en el Ocelote. Los aventureros veteranos entre ellos tomaron el mando, mientras que los jóvenes, viendo esto como una oportunidad de conseguir algo de experiencia, se ofrecieron voluntarios. Mientras que el caos y la confusión causados por el Cuarto Señor Demonio parecían estar disminuyendo, los guardias de Kreuz declararon que ofrecerían apoyo además de esforzarse para proteger el pueblo mejor que antes.

Adempas, el templo de Akhdar también ofreció todo su apoyo. Vassilios sirvió como todo un reino nuevo de información, así que esto era un proyecto que los discípulos de dios no podían simplemente ignorar.

“No queremos que subestimes nuestro potencial.”

“Un trabajo así de grande no llega muy seguido. Y parece un verdadero desafío también.”

El grupo de aventureros, los frecuentes visitantes del Ocelote Bailarín, partieron desde Chrysos con optimismo. Sus rostros brillando de confianza mientras que Kenneth (El cual estaba a cargo del apoyo logístico) los despidió.

“Ese es el camino entre Kreuz y el viejo hogar de la señorita.”

“No es tan mala idea, dejar a los jóvenes experimentar un trabajo tan histórico.”

Los aventureros, que veían las durezas y el peligro como algo natural, platicaron mientras se abrían paso por el bosque al sur de Kreuz. Fue precisamente porque se llevó a cabo en Kreuz, el pueblo donde la mayoría de los aventureros en Laband se reunían, que fueron capaces de llevar acabo un proyecto de tan gran escala.

Vint también jugó un papel importante. Gracias al capaz radar que el grupo poseía –La nariz de Vint—No se desviarían del camino, sin importar las condiciones. Y así, fueron capaces de elegir los caminos más seguros mientras que recorrían la distancia más corta posible.

No era un viaje que se pudiera completar en una noche, pero aun así, viajaron a pie a través del bosque al sur de Kreuz.

Mas allá del bosque yacía lo que efectivamente sería una zona neutral, que no era gobernada ni por Laband ni por Vassilios. Fue ahí donde establecieron su base de operaciones.

Aunque la guerra con el Séptimo Señor Demonio estaba usando tanto personal que sería difícil desplegar tropas, si se abrían oficialmente relaciones diplomáticas con Vassilios, el duque seguramente lo haría. Este lugar se convertiría en un punto estratégico para reabastecerse y para el resto e Laband. Y después, se desarrollaría en un pueblo fronterizo. Pero por ahora, solo era defendido por aventureros.

Aunque sabían que Latina estaba en Vassilios, carecían de más información, así que sería muy riesgoso hacer que todo el personal se dirigiese hacia el país de una sola vez. Y así, para servir como un explorador encargado de recolectar información y como un enviado para hacer contacto con Vassilios, Sylvia partió junto con Vint.

En se momento, Latina tenía un fragmento del cuerno de Latina, el cual había tomado prestado de Chole, colgando de su cuello. Aunque estaba consciente de que portar tal cosa la haría ganarse la hostilidad de Vassilios, también había oído una historia muy interesante por parte de Rudolph en Kreuz.

“Del grupo de los tres, aquel con el rango más alto no reaccionó con disgusto cuando vio el fragmento del cuerno de Latina que tengo,” Rudolph había recordado. Sylvia inclinó su cabeza, ya que eso no encajaba con su entendimiento de tales cosas.

“¿En serio?”

“Latina dijo que tal vez podía ver sus sentimientos alrededor del cuerno.”

“… Dijiste que era alto en rango, ¿verdad? Si es el mismo tipo que vi buscando a Latina…”

Aunque estaban en público, ese hombre que parecía ser un diablo se arrodilló e inclinó su cabeza frente a Latina sin dudarlo. Sin importar cómo lo viese Sylvia, ese había sido el acto de un retenedor frente a un noble.

“Latina, o tal vez su hermana, deben de tener un status bastante alto en Vassilios.”

“He oído cosas similares alrededor del Ocelote, y hemos tenido esas ideas antes… Pero Latina tal vez viene de algún tipo de casa de la nobleza.”

Rudolph conocía a Latina de más tiempo que Sylvia. Incluso antes de que empezaran a ir a la escuela, cuando Latina todavía era pequeña y torpe con sus palabras, le había dado a Rudolph y sus amigos que habían crecido en la parte dura del pueblo, la impresión de una princesa.

Como miembro de una raza diferente y alguien de un país extranjero, la falta de sentido común y la cabeza hueca de Latina tendían a sobresalir. Pero su etiqueta era firme, y su pensamiento no era como el de la gente común. Ya que no había recibido más entrenamiento como noble, Latina se había vuelto mas una chica normal, así que esa impresión era mucho más fuete con aquellos que la conocían de pequeña.

“Sin importar cómo lo veo, la manera en la que ese hombre trató a Latina no era como alguien trataría a un criminal.” Sylvia dijo, vociferando sus dudas.

“Oí algo similar en el Ocelote.” Respondió Rudolph. Al frecuentar el Ocelote, había oído un montón de discusión por parte de los clientes frecuentes, y como miembro de los guardias, tenía muchas oportunidades de pensar en el asunto del “crimen.”

“Para empezar, Latina tenía siete años cuando fue exiliada. Ese es el castigo máximo para los diablos, y normalmente un niño de esa edad no sería sentenciado a eso, ¿verdad?” Rudolph continuó.

Los valores de los diablos y los humanos no eran necesariamente los mismos, pero había oído que la raza de los diablos trataba a los niños como preciados. En ese caso, tenía sentido que, si un niño hubiese cometido un crimen, los de la culpa serían sus padres en su lugar. Y una niña amable como Latina pudo haber hecho algo por accidente, pero Rudolph no se podía imaginar a esa niña cometiendo un crimen atroz.

“Aparentemente, el padre de Latina no fue tratado como criminal.”

Cuando Dale enterró el cuerpo del hombre que asumió era el padre de Latina, confirmó que ese hombre tenía ambos cuernos. Sus amigos de la infancia habían oído eso de la misma Latina.

“Así que, estaba pensando, lo más probable es que el ‘crimen’ que hizo que exiliaran a Latina era o religioso o tal vez político en naturaleza. No hay manera de que esa clase de ‘crimen’ tuviera que ver con un niño normal, así que la familia de Latina debe de haber sido del tipo que se podrían ver atrapadas en disputas internas, ¿verdad?”

El derecho para gobernar en Vassilios no era hereditario, pero aun así llegaron a la conclusión que no estaban tan desviados de ese asunto.

Y así, Sylvia tomó prestado el fragmento del cuerno de Latina de Chloe. Si Sylvia pudiese encontrarse a alguien que conociera a Latina, idealmente su hermana de alto rango, en toda probabilidad creería en lo que Latina le había dicho a Rudolph—Que serviría como amuleto protector.

Chloe le dijo a Sylvia, con quien ahora estaba en deuda, “Regresa a salvo, Sylvia. Y si puedes, trae de regreso a Latina contigo. Tengo que pegarle al menos una vez lo más duro que pueda.”

Al final, Sylvia entró a Vassilios montando la espalda de Vint. Apostó en el hecho de que podría controlar la magia necesitada para viajar una corta distancia. Vint sabía dónde estaba Latina, y también fue reconocido como un cachorro que era fiel a la “Princesa de Platino.” No había riesgo de ser derribado con magia.

Lo que no esperaba Sylvia, era que la hermana de Latina, Chryos, fuera el Rey Dorado, el gobernante de Vassilios.

Cuando Vint aterrizó, los guardias a los lados de Chrysos vieron que había alguien montándolo, y estaban claramente inquietos. Pero entonces, una voz sin siquiera una pizca de tensión en ella resonó, diciendo “Sylvia, amiga de Latina.”

Bajo estas extrañas circunstancias en las que había sido presentada por Vint, Sylvia descendió frente a Chrysos. Para ser honestos, la misma Sylvia estaba sorprendida. Incluso desde la perspectiva de alguien como Sylvia, quien conocía a Latina bastante bien, Chrysos se veía sorprendentemente similar a su hermana, aparte de los ojos dorados.

Tal vez debido a que Vint estaba acompañando a la chica, Chrysos les ordenó a sus guardias que bajaran la guardia. Enfrentanto a Sylvia, que la estaba viendo directamente, Chrysos dijo en una manera un tanto topre. “… Platina, humana, ¿amiga?”

“Mi nombre es Sylvia. Conocí a Latina en Kreuz… Un pueblo en la nación de Laband.”

Chrysos podía hablar incómodamente un poco de la lengua Occidental, la cual era empleada por los humanos, y Sylvia tenía una pequeña comprensión de la lengua de los diablos, aunque no podía manejar vocabulario complejo. Y así, las bases estaban en su lugar para la comunicación.

Una mirada de sorpresa cruzó el rostro de Chrysos cuando Sylvia presentó el fragmento del cuerno de Latina.

“Esta es mi prueba.”

“Platina…”

Chrysos podía ver claramente el aura de Latina en el cuerno. El mana en él se parecía al suyo, pero era más gentil. El fragmento era como la personificación del puro deseo de felicidad de quien lo portó.

“Vine en busca de Latina. ¿Está aquí?”

Mientras escuchaba las palabras de Sylvia, quien tenía una fuerte mirada sin ninguna pizca de timidez en ella, Chrysos sintió que esta persona era alguien quien su hermana nunca querría que fuera lastimada. Además, Chrysos buscaba una conexión con los humanos.

Día tras día, las presencias desaparecían de los tronos, los cuales solo los señores demonio podían ver. Considerando las circunstancias, era fácil asumir que era obra de alguien relacionado al Octavo Señor Demonio, pero Latina misma no estaba en un estado en el que pudiera tener una conversación. Y para alguien como Chrysos que carecía de cualquier tipo de conexión con los humanos, la información que podía obtener estaba muy limitada. Este estado de emergencia sin precedentes había traído consigo el fin de la política de aislamiento de la nación.

Gracias al daño que los Señores Demonio de la Calamidad habían infringido a los humanos, la situación para los diablos estaba cambiando para mal. Tenían hermanos fuera de la nación de Vassilios. Y si buscaban ayuda, entonces como rey, Chrysos necesitaría proveerla.

Laband era la nación que empleaba al héroe que jugó, por mucho, el papel mas grande contra los Señores Demonio de la Calamidad. Eso, junto con el hecho de que era un país vecino, era lo que hacía a Chrysos sentir la necesidad de mandar un enviado.

Sylvia también había hecho de enviado por parte de Vassilios. De la forma del templo de Akhdar, comunicó las intenciones de la nación al gobernante de Laband—El Duque Eldstedt.

Desde ese momento, Sylvia había jugado el papel de mensajero entre ambas naciones. Y proveyendo soporte desde detrás de escenas estaba el Ocelote Bailarín.

Dale había desaparecido, peo incluso en Kreuz sabían que estaba peleando contra el mundo, cumpliendo su deber como héroe. Aun así, era difícil ponerse en contacto con él. Incluso empleando la unión postal que cubría gran parte del mundo, no era posible ponerse en contacto con alguien sin saber donde estaba. El método más común de contacto, enviando una carta, simplemente no era posible.

Había gente relacionada con Latina en Vassilios, y la misma Latina, quien había desaparecido, aparentemente también estaba ahí. Cuando el hecho salió a la luz, la gente del Ocelote organizó un plan para contactar a Dale.

Como resultad, el Ocelote envió algo de información que había recolectado a las personas que creían era más probable que Dale contactara: en otras palabras, Tislow y su empleador, el Duque Eldsterdt.

“¿Huh…?” Dale murmuró sin pensarlo, antes de continuar con un tono histérico, “Espera… Desde cuando… ¡¿Kenneth y ellos sabían que Latina estaba aquí?!”

“Hmm… Creo que el cachorro de ahí les dijo mas o menos cuando la guerra con el Septimo Señor Demonio estaba empezando. Ahí es cuando la tienda se debe de haber enterado.,” Sylvia declaró.

Dale quedó estupefacto, y a su lado, Vint dio un orgulloso ahem. “Puedo hacer todo lo que intente.”

“…Vint… Es quien me trajo aquí desde Kreuz, ¿verdad?” Los recuerdos de Latina estaban borrosos, así que preguntó mientras rompía en un sudor frío.

“Así es,” Vint respondió, claramente confirmando este hecho.

“¿Huh? ¿Latina…?” Dale cuestionó, al no saber nada sobre esas circunstancias.

“Cuando… Llegué aquí a Vassilios… Aparentemente, después de que me liberé del sello, estaba en Kreuz… Pero parece que hice que Vint me trajera aquí.” Latina respondió, viéndose conflictuada.

“Ah…” Dale miró hacia el cielo y tomó un profundo respiro. No diría que era un gran golpe mental, pero recordando, Dale cayó en la cuenta de que, si hubiera regresado siquiera una vez al Ocelote, habría tenido un gran efecto en todo.

No era como si subestimara las habilidades de la gente de ahí, pero debió de haber confiado más en ellos. Él no era el único que veía a Latina como alguien preciado. Había muchas personas que querrían hacer algo por el bien de ella.

“Así que Su Excelencia aceptó las peticiones de Vassilios así de fácil.”

“Por supuesto. Después de todo, por el bien de Laband, era muy ventajoso hacerlo,” Rose respondió con una sonrisa. “Vine aquí sin saber yo misma todos los detalles. Había recibido una directiva por parte de Su Excelencia de oír las circunstancias por parte de Sylvia y del mismo Señor Demonio.”

Cuando Rose entró en Vassilios montando un dragón y con la mínima cantidad de guardias, quien la recibió fue Sylvia, haciendo del punto de contacto entre ambas naciones.

El Segundo Señor Demonio estaba vivo y salvo, y Vassilios estaba ansiosamente esperando el momento por el cual el oráculo morado, Mov, había arriesgado su vida, por lo que se volvieron muy cuidadosos cuando se trataba sobre control de información. La razón por la que el Duque Eldstedt no había siquiera informado a Rose sobre los detalles del asunto, fue por consideración a ese hecho.

“Mi rol oficial no es diplomático. Sino de transmitir las diferencias entre las dos naciones a Su Excelencia y ajustarlas como se necesite. Mi primera tarea en este rol era ser aceptada en Vassilios, y así, me presenté como conocida de la hermana del Primer Señor Demonio, Latina.”

“El templo juega un gran papel en este país. Y así, una sacerdotisa del nivel de Rose con protección divina naturalmente sería considerada respetable.”

“Hablando de eso, la protección divina de Sir Dale también es genial…”

En respuesta a las palabras de Rose, Chrysos dio una breve mirada a Dale, seguida por una risa desdeñosa. Latina parecía aturdida, sin saber qué hacer en respuesta.

“Su Excelencia todavía está coordinando las cosas detrás de escena, y está siendo cauteloso respecto a desplegar oficiales del gobierno y miembros del ejército.”

“… Mi trabajo está conectado a tales asuntos también.”

Bajo el contrato de Dale con el duque que ya había sostenido por varios años, ahora se encontraba en posición de pelea como parte de un indefinido grupo pequeño de aventureros cuando no era oficialmente posible desplegar al ejército.

“Puede que Laband sea una nación grande, pero tampoco tiene relaciones especialmente buenas con otros países… En lugar de desplegar enviados formales, prefiere mantener las cosas a un nivel de conexión personal, al menos por encima.”

“Todavía hay mucho que no conozco respecto a las costumbres de los humanos. Y antes de recibir a un grupo de enviados, está la necesidad de aquellos de mi nación por estudiar al Continental Occidental.”

“El lenguaje de los hechizos no puede ser aprendido por aquellos sin aptitud para ello.”

“Oigo que Latina aprendió el idioma Occidental poco después de llegar a Kreuz, ¿sí?” Rose dijo con una sonrisa complicada mientras veía a Latina, quien estaba sentada tranquilamente al lado de Chrysos.

“S-si… Mas o menos en una semana, era capaz de mantener conversaciones cotidianas,” Dale dijo, recordando en lo inteligente que era Latina, observando sus alrededores y rápidamente aprendiendo cómo mantener una conversación, incluso si solo era incómodamente, y qué tanto ayudó eso.

“Su majestad, el Primer Señor Demonio, ha mejorado constantemente mientras habla con Sylvia y conmigo… Ahora, tiene más talento hablando lengua Occidental que cualquier otra persona en este templo.”

Rose dijo con admiración, solo para que Chrysos inflara su pecho, más delgado que el de Latina, con orgullo.

“Esas fueron las palabras que se necesitaban comunicar a Platina. Sería insoportable ser incapaz de hablar con mi preciada Platina, quien ha estado lejos de su país natal por tanto tiempo.”

Dale había sentido esto vagamente, pero aparentemente, Chrysos tenía un complejo de hermana demasiado fuerte.

En un principio, Latina se iba sentar al lado de Dale, pero Chrysos la llamó a la banca en la que ella estaba sentada, como si solo fuera natural. Con una sonrisa desdeñosa y una mirada cuyo propósito era irritar a Dale, tocó a Latina como si fuera perfectamente normar hacerlo. Cualquier otra persona haciendo eso lo habría hecho enojar, pero en su lugar, Dale encontró calmante ver lo bien que se llevaban estas hermanas gemelas.

Por supuesto, a diferencia de Dale, no era como si Chrysos quisiera únicamente tocar coquetamente a su hermana, más bien estaba consternada por su gemela, quien se sentía mal. Latina sabía eso, así que ocasionalmente, mostró una mirada agradecida hacia su hermana sentada a su lado, y Chrysos respondía con una sonrisa.

La cálida aura que todo esto daba, comunicaba claramente a aquellos a sus alrededores lo bien que se llevaban.

Sin embargo, los celos no se retienen fácilmente. Habiendo sido privado de la mejor medicina posible para su “falta de amada hija”, como era de esperar, Dale soltó un gruñido molesto.

Después de haberse calmado, volteó a ver a Rose. Todavía no habían zanjado el asunto principal. “¿Qué fue lo que hizo que Laband estuviera tan listo para aceptar?” Dale preguntó.

“Las condiciones que el Primer Señor Demonio presentó involucraban los recursos de Vassilios,” Rose respondió. “No es mi especialidad, así que no conozco los detalles, pero… Aparte del depósito de joyas, Vassilios también posee vetas de metal mágico.”

“Así que era por eso que la Abuela quería que discutiera estas cosas, ¿eh?” Dale dijo, su expresión cambió.

“Metal mágico” se refería a metales con alta afinidad de mana. Era posible invocar minerales usando magia de Tierra, pero hacerlo se volvía más difícil cuando se trataba de materiales raros o aquellos que poseían alta afinidad de mana.

Un fragmento de ese metal podía ser visto en la plata usada tanto para la moneda como para producir armas que eran altamente efectivas contra los no-muertos, así como en el oro usado en amuletos ya que no se daña con facilidad. Era necesario extraer metales como estos directamente de la tierra con tales vetas.

Laband también poseía minas, pero la variedad de minerales que producían era limitada. Si esos recursos, que tenían que ser comprados de varios países lejanos hasta ahora, podía ser obtenido de la nación vecina de Vassilios, entonces el beneficio no podía ser ignorado. Los recursos puede que sean los mismos, pero la distancia que necesitaban recorrer para transportarlos tenía un gran efecto en el costo.

Los metales mágicos eran los materiales principales para los dispositivos mágicos. Este tema tenía mucho que ver con Tislow, cuyo sustento dependía en producir tales cosas, así que Dale, quien había recibido entrenamiento para convertirse en la siguiente cabeza del clan, era mucho más conocedor en ese tema que Rose.

“En Vassilios, vemos valor en la piedra, pero no tenemos tanto interés en los metales.”

“Encantar es una habilidad limitada a los humanos, después de todo… Así que no hay mucho valor en tales cosas para los diablos, ¿verdad?”

“Es correcto… Los usamos para nuestras herramientas para activar magia, pero… No vemos tanto valor en ellos como lo hacen los humanos,” Respondió Chrysos, entonces vio a Sylvia.

La que había ofrecido la sugerencia de usar sus recursos minerales para asegurar que las negociaciones con Laband fluyeran, si no es que les daban ventaja, había sido Sylvia, una humana. Sus maneras de pensar diferían, así que era una idea que no pudo haber venido únicamente de la raza de los diablos.

Todos los diablos eran capaces de usar magia. Mas que las herramientas, la empleaban en su vida diaria para toda clase de propósito. Sus estilos de vida eran muy diferentes en este país, así que el “sentido común” de otras naciones estaban fuera de su comprensión.

Sin embargo, Laband los intentaba explotar para sí mismo, corrían el riesgo de ganarse la hostilidad de los diablos, una raza en la que cada individuo poseía grandes habilidades. Esa era la razón por la aprensión y la cautela del Duque Eldstedt.

Al inicio de sus negociaciones con la raza de los diablos, era importante encontrar un interés mutuo. Ese era un requerimiento crucial para que pudieran seguir siendo buenos vecinos por un largo tiempo.

“Ya veo. Asi que fue por eso que el duque… Laband accedió a un intercambio con Vassilios…”

Mientras que todos seguían con la conversación, Latina simplemente se sentó tranquilamente y escuchó. Aunque era la hermana de Chrysos, su autoridad en Vassilios era prácticamente nula. Había determinado que no estaba en posición para hablar.

Vassilios era un país gobernado por el tempo y por el Primer Señor Demonio determinado por los dioses. Era una nación cuya fe en los dioses en los dioses era mucho más fuerte que la de cualquier otra. Por eso, sacerdotes y sacerdotisas de alto rango como Dale y Rose no eran tomados a la ligera.

Latina carecía de protección divina y no tenía intención de revelar su posición como Octavo Señor Demonio, así que, en efecto, no tenía nada que le otorgara autoridad en Vassilios. Sin embargo, siendo alguien amado por el Primer Señor Demonio le asegura la posición que fácilmente derrumbaba todo lo demás.

En este país, los señores demonio eran la voz de dioses.

Pero eso solo es el poder de Chrysos. No soy nada increíble… Tengo que tener eso en mente…  Latina pensó para sí misma, concentrándose en la conversación mientras lo hacía. Juntó todas sus palabras y a través de ellas aprendió la información que no conocía. Eso era importante para compensar el tiempo que había perdido.

Latina silenciosamente respiró mientras veía a Chrysos negociar como gobernante, por el bien de su nación y de su gente. Le recordó a Latina la majestuosa apariencia de Mov que ella admiraba cuando era joven.

Has trabajado mucho, Chrysos…

Era algo que Latina nunca podría imitar.

Pero seguramente eso fue… Porque Chrysos quería que volviera…

Pero, aun así, el peso de una nación entera era demasiado para que alguien tan joven como Chrysos lo soportara. Incluso si no había nadie capaz a su lado, no era como si se le fueran a dar subordinados.

Era solo natural que Chrysos quisiera un lugar en el que pudiera ser ella misma.

Que quisiera a alguien que la aceptara como es, no como un dios.

Latina tenía a Dale, alguien que la trataba simplemente como una chica, aquel que la amaba mas que nadie. Por eso, dentro de ella, nada había cambiado en Latina, incluso cuando se convirtió en señor demonio. No se perdió a si misma como “persona.”

Para Chrysos, “esa persona” era su hermana, Latina, de quien había estado separada casi de por vida. Su hermana se había convertido en algo que soportara su corazón y alma, superando la presión de ser un señor demonio, y las miradas alrededor de ella, y todo lo demás.

Yo… Hice que Chrysos sufriera, también…

Había un agujero que surgía en el deseo de Chrysos por proteger a Latina, y ya había aceptado el sacrificio de la chica. Recordando una vez más en qué tan terrible debió de haber sido esa decisión, hizo que el corazón de Latina doliera.

No era sorpresa que Latina se atormentara a sí misma sobre el asunto y lo pensara de más. Fundamentalmente, ella no era una ni reina ni princesa, sino una simple joven chica normal. Con su naturaleza gentil, no podía evitar estar consternada por el hecho de que causó que sus personas preciadas sufrieran.

Pero tal vez había un balance entre la manera en la que se preocupaba tanto por estas cosas y ese hombre que amaba más que nada, a quien no le importaba en lo absoluto nada mas que Latina si significaba que ella estaría bien.