—Entonces, ¿qué planean hacer a partir de ahora?

Preguntó Granov con una sonrisa, mientras se enterraba en la desgastada silla de recepción de la estación de policía. A pesar de que era un trabajo que había aceptado sin que la policía estuviera relacionada, terminé dependiendo de Granov, lo cual me resultó bastante incómodo. Y solo por ahora me sentía envidioso de la inconsideración de Liza, que descansaba ambos pies sobre el escritorio y mascaba goma de mascar ruidosamente.

Me digo a mí mismo que las negociaciones y la cooperación es mi trabajo, y abro mi boca gravemente oxidada.

—No sé, ¿comenzar a dejar de fumar en caso de que termine sumergido en el océano? Supongo que elevará un poco mi capacidad pulmonar.

—¿Y lanzar un placer de la vida solo por prolongar tu vida un par de minutos? ¿La situación es tan jodida que finalmente has perdido la cabeza?

—Mi preferencia es terminar loco lo más rápido posible.

Cierro los ojos mientras exhalo el humo barato del Daft Flux Standard. Como dice Granov, la situación era desesperada. Estoy tratando de ordenar cada uno de los hechos no gratificantes para calmar de alguna manera mi cabeza sumida en la confusión.

—Kai me lo reportó con una voz animadísima. Dijo que parece que Liza y yo entramos de lleno en la lista negra de la familia Philminad. Pasará algo de tiempo antes de que formen un escuadrón y empiece la verdadera cacería, pero al menos hemos perdido nuestro lugar en esta isla artificial.

—Entonces, ¿harás las maletas y volverás a la orilla opuesta?

Liza es realmente insensible al preguntar deliberadamente algo que cualquiera sabe es imposible de llevar a cabo. 

—¿En serio crees que esos tipos aún no han cubierto las rutas de escape de la ciudad caída? Si los Philminad fueran tan incompetentes, no habría la necesidad de tener esta charla en primer lugar.

La ciudad en la que es fácil entrar pero difícil de salir. Ciertamente estamos atrapados en la irresistible atracción gravitatoria del distrito de Yreda.

—No hace falta que lo diga, pero entiendes que no tendrás más ayuda de la policía que está. No hay policía en el mundo que arriesgaría su vida por ustedes, unos sujetos que no son para nada buenos ciudadanos. 

—¿Me estás diciendo que la policía trabaja por el bien de los ciudadanos en esta ciudad? Eso sí que me ha sorprendido.

Granov me dirige una expresión como si dijera que le he dado donde le duele, sin embargo, yo no tenía ninguna expectativa desde el principio. Definitivamente, es mejor arrastrarse por un campo minado que pedir la ayuda de personas que solo tienen en la cabeza las concesiones, la remuneración de riesgo en función del lugar en el que trabajan y soltarse la melena en sus vacaciones. Parece seguro que Granov no caminará sobre una capa delgada de hielo sólo porque sea el garante mío y el de Liza.

—En primer lugar, ¿qué diablos terminaron haciendo? No hay ningún beneficio en tener a Ortega como enemigo, y es una forma demasiado vanguardista de suicidarse. ¿Hubo algún incidente en relación con el trabajo de la compañía Bardou que les encargue la vez pasada? ¿Se enteraron de algo de lo que no debían enterarse o mataron a alguien que no debían matar?

—Pienso que es una posibilidad, ¿eh? — Ese es el punto de conexión entre nosotros y uno de los jefes de la familia Philminad. —No se me ocurre ninguna idea.

—Esos tipos quieren a Siena. Ralph, ¿no tienes ninguna conexión con esa chica? ¿No fue alguien a quien te follaste en el pasado?

—Mi único punto bueno es que no tengo gustos por las mocosas. No tengo como objetivo a las adolescentes.

Es un hecho que siento vestigios de mi antigua novia en Siena. Sin embargo, no tengo gusto por chicas adolescentes, así que, naturalmente, nunca he ido a un burdel especializado en chicas menores de edad, y en el caso de personas con las que me he relacionado en el trabajo, tengo memoria de la mayoría. Definitivamente es la primera vez que ella y yo nos vemos. La primera vez que nos encontramos fue como fugitiva y perseguidor en aquella apestosa habitación de hotel. Y supongo que es lo mismo para Liza.

—Que hayamos sido el objetivo, parece que es después de todo una coincidencia. Simplemente seleccionaron a estos pobres corderitos que vieron pasar por casualidad. Lo más importante ahora es pensar en la razón por la que Siena es el objetivo.

—¿Qué hay acerca de lo que mencionaste de que al parecer está vinculado con la nueva religión? De hecho, era la hija del fundador de una secta religiosa. 

—“El ojo izquierdo de la bruja”, ¿eh? Lo probable es que solo sea una fuente de dinero para ese tipo. No hay razón para que me trague que es un creyente.

—¿Alguna otra pista?

—No, ninguna.

—Entonces, no les queda de otra que capturar a Ortega y que amablemente sea él quien se los cuente, ¿verdad?

—Ciertamente es como dices. Si tan solo pudiéramos encontrar a Ortega escondido quién sabe dónde, todos los misterios se resolverían de un plumazo. Podríamos demostrar nuestra inocencia y seriamos unas personas felizmente libres.

La pregunta es dónde se está ocultando Ortega ahora, pero estoy seguro de que las pistas deben estar escondidas en algún lugar. Tampoco desea que los Philminad nos maten antes de que él pueda obtener a Siena. Debería comunicarnos su locación de una manera que la organización no se dé cuenta.

Intento recolectar los fragmentos esparcidos en mi cabeza. 

—… Liza. ¿Recuerdas hace unos días, el día que nos enfrentamos con la Compañía Bardou?

—Disfrute mucho de ese momento.

—Sí, fue un día de mierda. Nuestro trabajo ese día era recuperar las balas de plata que robaron de los Philminad.

Aparte de que la caja fuerte estaba vacía, nos vimos forzados a pelear con el usuario de plata llamado Erick. Es habitual que haya muchos puntos que no logro entender, pero con respecto a ese trabajo había demasiados.

—Tengo el mal hábito de no darle muchas vueltas en mi cabeza a un trabajo ya terminado, sin embargo…. había unas cuantas partes incomprensibles con respecto a ese trabajo. Solo para comenzar, es demasiado extraño que una organización de esa escala pudiera robar balas de plata de los Philminad

—Supongo que usaron a Erick para atacar el vehículo que las transportaba.

—¿Y cómo le hicieron para conseguir la información del vehículo de transporte y demás? Algo relacionado con las balas de plata no debería filtrarse con facilidad. Y para comenzar, no creo que esa organización tuviera los fondos para emplear a un usuario de plata.

Salvo excepciones como Liza y yo, a los que la policía nos presiona con el trabajo, las tarifas de los usuarios de plata están disparadas.

—Además, no me parece que Erick sea de los que acepte una miseria por trabajar horarios largos y tediosos como un escolta, sería diferente si habláramos sólo de hacerse cargo del ataque.

—Lo hizo porque se divirtió peleando con nosotros, ¿no lo crees?

—Eso solo fue un resultado a posteriori. Bueno, dejando de lado las atolondradas de Liza, hice que la oficina de información investigara las dudosas fuentes de financiación de la compañía Bardou. 

—¿Y qué tal?

Granov inclinó su cuerpo hacia adelante y preguntó. Mientras recordaba la tasa de retención elevada debido al cuidadoso lavado de dinero, exprese mi conclusión,

—La compañía Bardou recibió una gran suma de dinero de una empresa de seguridad privada llamada Ryuzu Security como compensación por unos negocios de armas. Es una cantidad que no se ajusta al tamaño de su negocio. Eso fue hace unos diez meses.

—Ryuzu…? Es un nombre que nunca he escuchado. 

—Es natural. Ya que la Ryuzu Security es una típica compañía de papel que se estableció una semana antes del acuerdo y se disolvió tres días después. En esta ciudad ocurre tan a menudo como el moho azul, por lo que la policía y el gobierno no pueden seguirle la pista a cada una de ellas.

Incluso en la ciudad caída es necesario establecer una compañía si vas a hacer una transacción de negocios llamativa. Es gracioso ya que incluso la familia Philminad está registrada como una corporación bajo el nombre de “industria de servicios”. Sin embargo, para los funcionarios del gobierno — unos entusiastas de reducir su carga laboral — algo como los registros de corporaciones no es más que un simple trozo de papel. Que incluso una empresa llena de irregularidades como Ryuzu esté fuera de su radar es suficiente para desenmascarar a los tontos que fallan en su trabajo y a una ley reducida a una “letra muerta”. 

—Entonces, ¿dónde surgió esta pequeña empresa?

Liza me pregunta con una ligera sonrisa. Parece que tiene una buena conjetura.

—El representante registrado, Ryuzu Blackmun, era un cliente habitual de un burdel llamado “Misery”, administrado por Ortega. Poniéndolo en otras palabras era un “pichón”, un tipo con muchas deudas, y un hombre con mucho amor.

—Una marioneta atada a sus deudas, eh. Es verdad que los burdeles y los garitos de apuestas tienen otra faceta, y es la de fábricas que producen esclavos como Ryuzu.

Esta ciudad es el epítome del mundo. Concentra la lujuria, la locura y la malicia, y utiliza a los idiotas que se han sumergido en esa droga hasta la muerte. Y es un mecanismo ecológico considerado con el medio ambiente global ya que incluso después de consumida la vida hace uso pleno de los órganos internos y la información personal. Es un cuento de hadas por completo repulsivo. Tenía más información que revelar,

—Y una cosa más, Ryuzu Blackmun tenía un secreto que era demasiado increíble. Un antiguo colega de la taberna donde Ryuzu trabajaba se quejó en su cuenta personal; “mi “colega de trabajo” es un adicto de una nueva religión”. Además decía que entre más rápido renunciara al trabajo, podría incrementar sus turnos de trabajo. Esto sucedió un poco antes de que Ryuzu dejara su trabajo y comenzará su compañía de seguridad o lo que fuera. 

—¿Una nueva religión? Estoy oliendo algo.

—La oficina de información se puso en contacto con el antiguo colega de trabajo para hacer la verificación y aseguró que ese “colega de trabajo” era Ryuzu Blackmun. Además acerca de esa nueva religión.

—El ojo izquierdo de la bruja.

Liza, quien se adueña de la conclusión, chasquea la lengua pareciendo disgustada. Asentí con la cabeza mientras hurgaba en mis bolsillos, pero al parecer ya no tenía cigarrillos. Los incidentes desagradables continúan. Aplaste la cajetilla vacía que había sacado y la lance violentamente contra el escritorio de la recepción.

—Así es, “el ojo izquierdo de la bruja”. Parece que Ryuzu expresaba ocasionalmente su devoción por la bruja que había traído las balas de plata al mundo, su frase favorita era; “La Drug Party está a punto de comenzar”.

—“Drug Party”, eh…. Sin embargo, no parece que signifique exactamente eso.

—¿No quiere decir eso que es un festival de locos? 

No sé si la idea de Liza está en lo correcto o no, pero es seguro decir que al menos no es una fiesta social con clase. 

—Cuando abrimos la caja fuerte de la compañía Bardou había exactamente las mismas palabras junto una invitación escrita. En ese momento pensé que era una señal dejada para que Erick comenzara el ataque, pero lo de Ortega y Ryuzu, y las palabras de despedida de Maxwell… no parece posible pensar en ello como una coincidencia. No hay duda de que todos están conectados a través del “ojo izquierdo de la bruja”.

—Supongo que a diferencia del idiota de Ryuzu que era un verdadero creyente, los usuarios de plata solo están recibiendo órdenes. 

—Eso parece. En cualquier caso, Ortega estaba usando sus piezas para entregarnos un mensaje.

Pensando con calma en nuestros trabajos de los últimos días, ha habido una sucesión de cosas extrañas. Ahora que lo pienso, es extraño que se filtrara a la policía la información de que la compañía Bardou había robado balas de plata. Es lógico suponer que Reinas Bardou no tenía aspiraciones de suicida como para andar presumiendo de ello en un bar, e incluso los Philminad no harían una acción como la de exponer al mundo tal fallo. Todo debería procesarse en la oscuridad y quedar sellado en una oscuridad más profunda. Esa es la manera en la que lo hacen los que tienen una enorme violencia de su parte, como la que tienen esos tipos.

Probablemente el asunto del robo de las balas de plata sea todo una comedia que ha estado sobre la palma de sus manos. Las balas de plata, tal y como había planeado Ortega, acabaron en las manos de la compañía Bardou y fueron recuperadas en secreto por Erick. La policía, que no tenía forma de conocer tal escenario, aceptó sin dudar la información que Ortega había hecho correr y entonces nos despachó a nosotros, que estábamos hambrientos de dinero y pelea, al salón de fiestas. 

—Más que todo, es extraño en sí mismo que un usuario de plata sin ningún espíritu cooperativo haya estado esperando en la oficina tan plácidamente. Desde la mencionada carta de invitación, solo puedo pensar que estaba esperando nuestra llegada. Ortega había avisado a Erick de una fiesta secreta sólo para él.

—La muy divertida Drug Party, ¿verdad?

—Tal vez era un examen de habilidad para chequear si a los cazarrecompensas se les podía encargar la importante misión de secuestrar a Siena. Entonces, aprobamos el desafortunado examen, y de esa manera terminamos siendo invitados a la siguiente fiesta.

—Examen de habilidad, eh, — Liza parecía estar entendiendo. —Por alguna razón Ortega quería hacer un combate entre usuarios de plata, ¿no es extraño que haya empleado a Erick, un usuario de plata, por una gran cantidad de dinero?  

—Como mínimo, esperaba que fuéramos lo suficientemente buenos como para no ser asesinados en un instante por sus asaltantes. Al punto de que me siento honrado.

—… Oh, entonces se debería decir que, si tenía la intención de emplear usuarios de plata desde el principio, ¿estaba entre sus planes que Daniel tomará a Siena?

—Hmm, así es. Usaron al pobre Daniel para arrastrarnos a nosotros al escenario. Usando hábilmente el amor que este sentía por Siena, le supuso la facilidad de guiarlo al plan de escapar. 

En medio de la charla y mientras invocaba una cajetilla de cigarrillos, me surgió una hipótesis que me hizo sentir ganas de morir.

—… Liza, dime, ¿cuál crees es la razón por la que Ortega se tomó la molestia de hacer correr la información hacia la policía?

—Lo dijiste hace un momento, ¿para encontrar un criminal que secuestrara a Siena?

—Hmm, así es. Los de la estación de policía, que quieren fabricar logros aunque sea solo por mera formalidad, le lanza primero el trabajo no al escuadrón de perros de caza sino a monstruos “domesticados”. Entonces en caso de que unos cuantos cadáveres masacrados de usuarios de plata como nosotros fueran encontrados, es común que la policía finalmente vaya meneando la cola ahora si al gobierno.

—Bueno, así es como se siente. Que la escoria se mate todo lo que quiera entre sí, es un sistema maravilloso.

Aparte de la personalidad fallida de Granov, quien afirma tranquilamente eso delante de la escoria, la situación es terrible. Disgustado digo,

—Parece que esta no es una situación de “mala suerte”. Eso es porque no hay muchos usuarios de plata que estén bajo el control de la policía. Fuimos elegidos por Ortega. 

Nosotros, que estamos bajo subcontratación de la policía, y a pesar de que somos reticentes, tenemos hasta cierto grado nuestra información personal abierta al público a diferencia de los asesinos. Y en caso de que se esté corto de dinero se pueden buscar negocios haciendo compartir tu información por medio de Kai, aunque para empezar no hay muchos usuarios de plata que estén en una posición tan débil. Si los términos que quieres buscar es alguien fácil de encontrar y fácil de manejar, es seguro decir que es prácticamente un resultado natural que hayan llegado a nosotros.  

—Nos han menospreciado, ¿eh? Bueno, nosotros también.

De manera inusualmente auto despreciativa murmuró Liza, quien se sumergió profundamente en el sofá desgastado. Me siento exactamente de la misma manera. Siento que quiero bombardear esta ciudad y pegarme un tiro encima de la montaña de escombros. Siempre me ando con cuidado para no entrar en conflicto ni con la policía ni con las grandes organizaciones, pero todos mis esfuerzos han sido en vano. “¿Por qué nosotros?” Es solo una pregunta infantil sin ningún poder. No existe misericordia en los juicios racionales, y estamos a punto de ser asesinados solo porque “casualmente encajamos en los términos”.

—Pero supongo que no tienen planes de rendirse y presentar sus cabezas, ¿verdad?

Pregunto Granov pareciendo profundamente interesado mientras le daba una sorbida a su horrible café. En respuesta a su estúpida pregunta, ambos le levantamos el dedo medio y lo insultamos.

No tenemos intención de morir. Mataremos a cualquiera que intente matarnos, incluso si se trata de un dios. Esa es la única línea de acción absoluta que les queda a los débiles.

—La primera alternativa concebible es acercarse a Ortega siguiendo la pista obvia del “ojo izquierdo de la bruja” y comenzar una confrontación directa. El objetivo es matarlo o capturarlo y demostrar nuestra inocencia a los Philminad presentando su cabeza y las pruebas. Podríamos decir que fuimos unos tonos que caímos redonditos en una trampa. Pero en las circunstancias actuales, es el movimiento más decente que se me ocurre.

—Aunque también es la opción con más posibilidades de morir prematuramente.

—Inusualmente has dicho un razonamiento justo, eh. ¿Qué pasa, Liza? ¿Te está dando un ataque? Bueno, hablando generalmente, si queremos alargar nuestra vida aunque sea por un día se puede optar por seguir huyendo hasta que se descubra que Ortega engaño a la organización. Pero tendríamos la bomba de tiempo de una explosión de locura de dos personas que no se llevan bien pasando todo el tiempo juntos, y como extra está que todo llegaría a su fin si llegan a capturar Siena. Digamos que tiene la protección de la policía al estar encerrada en una celda por un delito menor, pero la seguridad en esta cárcel es tan mala o peor que la puerta de la casa de mi amigo de la infancia.

—Para comenzar, no solemos hacer uso de ellas. Por lo general, no arrestamos a personas que cometen delitos menores, y los tipos que son demasiados para nosotros se los dejamos a ustedes para que los maten. Pero, bueno, supongo que es mejor que las habitaciones escondidas de “los barqueros” que te pueden traicionar fácilmente por dinero, ¿verdad?

—No te muestres presumido, ladrones de impuestos. Si dejamos así, en menos de tres días este lugar será destruido, y nosotros seremos cazados sin fin por el delito de haber secuestrado a Siena. Y al final no nos quedará de otra que suicidarnos. 

—Sin embargo, he dicho a los guardias que si alguien que no sea Ralph o yo se acerca, lo reporten inmediatamente, y ante todo la puerta está bloqueada fuertemente a excepción de cuando se sirve la comida. Supongo que darán con el lugar dado la conexión de la policía con ustedes, pero aún así, esta sigue siendo una instalación construida por el gobierno. No pueden atacarnos repentinamente sin que estemos preparados.

—¿Puedo confiar en ti?

—Tomaré las medidas necesarias, — Una luz de seriedad se ilumina en los ojos profundos de Granov. —¿Tanto te preocupa? Si se mira con detalle, ciertamente se parece a tu antigua novia.

—… ¿Qué quieres decir?

—¿Estarás bien? Justo ahora estás parado al borde de la frontera. Justo en la frontera que separa a los humanos de los monstruos. No puedo evitar pensar que este asunto es el punto de inflexión que determinará el camino que seguirás.

Mire el perfil de Liza quien estaba bostezando y seguidamente mire fijamente la palma derecha de mano. Incluso si tenemos un color de piel similar y vamos juntos en el mismo coche, y nos llevamos bien como colegas de trabajo, hay una brecha extraordinaria entre los dos. No sé hacia cuál de los dos lados me inclino ahora mismo.

—Si tanto quieres filosofar puedes irte al confesionario de una iglesia o comprarte unas de esas jeringas extrañas.

Cuando estoy frente a un problema difícil tengo el mal hábito de bloquear mi mente y evadirlo con un chiste sin gracia. Suelo irritarme cuando salen mis malos hábitos, además, Liza siempre ve a través de mi irritación,

—Siempre te pregunto lo mismo. ¿A dónde diablos quieres ir? Eres bienvenido si quieres venir a mi lado, pero si quieres ir en contra, deberías salir de esta ciudad de inmediato. Pero sigues confinado en la mediocridad huyendo de varias cosas. Del pasado, del futuro, y de la realidad enterradas en tu corazón.

—… Entiendo.

—Estoy cansada de escuchar esa respuesta, — Burlándose de mi expresión molesta, Liza se levanta. —Entonces saldré primero. Irás a ver de nuevo a la princesa, ¿verdad?

Al igual que en esta ocasión, siempre soy incapaz de responderle algo a Liza. Porque siempre estoy deambulando sin saber en dónde estoy parado.

¿Qué diablos quiero hacer?

¿Quiero renunciar a mi corazón y escapar de esta jaula de culpabilidad?

¿O tal vez ahora quiero ser una mejor persona?

¿Significa eso que mi acción de proteger a Siena no es un juicio racional para mantenerme con vida?

Hay alguien en mi cabeza que obstruye mi juicio, y está perturbando mi pensamiento. No importa cuánto lo piense, no llegó a una respuesta. Junto con un chasquido me levanté, y seguí los pasos de la persona que había desaparecido al otro lado de la puerta.

La primera vez que Siena se dio cuenta de que era especial para entender “eso”, fue cuando en una noche tan fría que llegó a ser congelante tomó a un cliente usuario de plata.

No era la primera vez que dormía con un monstruo.

Sin embargo, a los pervertidos con gustos por las chicas jóvenes que acudían a burdeles especializados en menores de edad no les gustan las prostitutas habladoras. El secreto de su popularidad es que se queda quieta como una muñeca, con una expresión como si no supiera lo que está por comenzar. Vacía su mente y acepta los retorcidos deseos de los hombres penetrándola. Mientras grita de manera automatizada espera a que pase la hora, recibe los trece mil que le corresponde como cuota por parte del establecimiento y espera al siguiente cliente. Esa repetición era toda la vida de Siena.

Es por eso que era extremadamente inusual tener una conversación adecuada con un cliente. Los únicos que quieren un intercambio verbal son los clientes que se comportan como niños debido a que desarrollan una regresión infantil.

—Algunas veces tengo miedo. ¿Has visto a un usuario de plata morir? Es horrible, ¿sabes? Muere mientras maldice todo en este mundo, con una expresión como si dijera que nunca volverá a nacer. Se supone que ya hace mucho perdí mi corazón, pero por alguna razón tengo miedo del momento en que muera. 

Mirando hacia abajo al monstruo que había dejado de moverse, Siena pregunto cómo una niña inocente.

—Eso, ¿es porque terminaras siendo llevado por algo que está escondido en tu interior ahora mismo?  

Debajo de Siena, el asesino en masa que miraba al techo sacudió la cabeza con una expresión de incredulidad.

—¿Eso es el demonio enterrado en la bala de plata? ¿Puedes verlo?

—Siento una señal de algo que no es una persona, pero no lo comprendo bien… ¿Qué son en realidad ustedes?

—No lo entiendo… No sé absolutamente nada.

El monstruo miró a Siena con ojos de niño. Así que Siena, de improviso, decidió hacer pasar lo de ahora como una broma. Era algo que no debió haber sido visto, y para poder seguir viviendo era algo que no tenía que poder ver. En esta ciudad, los que mueren prematuramente son los idiotas y luego les siguen las personas bien informadas.

—Hmm…, estoy seguro de que hemos vendido nuestras almas al demonio.

Una interpretación correcta. Después de todo está en tu interior, era algo que no se atrevía a decir de ninguna manera. 

El hombre comenzó a moverse como si sucumbiera por el miedo y Siena volvió a su trabajo de gritar como siempre. En esta ciudad puede seguir siendo la lamentable chica que no sabe nada. Mientras observaba cómo su visión se agitaba violentamente, Siena era consciente de que su propio corazón se rompía lentamente. 

El tiempo fluyó, y Siena cumplió 16 años.

Incluso en una ciudad caótica, hay orden, hay economía, hay un equilibrio entre la oferta y la demanda. Es decir que a Siena sólo le quedaba algo de tiempo en el establecimiento en el que se encontraba actualmente. Muchos de sus clientes habituales en ese par de años habían dejado de acudir. Ese usuario de plata no era una excepción. O puede que algunos de ellos hayan terminado asesinados, pero al menos era hora de que pensara en lo que iba a ser a partir de ahora con su futuro.

En la sala de descanso, las chicas más jóvenes y vestidas con su ropa bonita charlaban ofensivamente de los clientes. La mayoría de ellas tenían la edad suficiente como para haber estado en la escuela primaria o secundaria fuera de la isla artificial. Aunque se trata de una industria en la que el valor del producto disminuye con la edad, sigue siendo un tema que debería estar protegido por las leyes del imperio. Sin embargo, la impaciencia de Siena se debe a su incapacidad para encontrar un nuevo trabajo lo suficientemente bueno.

Había algunas ofertas que habría recibido si tuviera en mente solo el propósito de ganar dinero. Sin embargo, Siena tenía una razón por la que se veía obligada a estar afiliada a un famoso establecimiento que contaba con el respaldo de una gran organización.

Cada vez que cierra los párpados, se muestra la macabra escena más allá de la zona prohibida. Sus padres fueron asesinados, su hogar devastado y no podía tirar la posibilidad de que aún estuviera siendo perseguida. Bajo unas circunstancias en la que ni siquiera sabía cuál era el motivo de lo que había sucedido, la condición que más deseaba Siena era la de “garantizar su seguridad personal”.

—Incluso si llegara a un buen establecimiento, ¿que sigue después de eso? ¿Cuántos años más tengo que estar atrapada en este infierno?

Dijo descuidadamente y al instante Siena se arrepintió. Mientras enterraba su rostro entre sus rodillas en una esquina de la habitación haciendo su soliloquio, un hombre la había estado escuchando. Aquel se identificó a sí mismo como Ortega.

—¿Cuál es tu sueldo neto ahora?

Después de una modesta presentación el hombre lanzó una pregunta directa. Aquella mirada ruda le recordó a Siena que ella no era más que una mercancía. 

—Trece mil Ells la hora.

—Supongo que no hay remuneración por comisión. ¿Cuál es tu salario base?

A una velocidad como si fueran palabras ya fijadas, el hombre pasó a la siguiente pregunta. Siena comprendía el estado mental de una hechicera sometida ante la inquisición. Ahora, en este momento, no se pasaría en absoluto una mentira.

—Unos cien mil.

—Entonces, de mi parte duplicaré eso. ¿Puedes salir de inmediato? Ya he terminado las negociaciones con este establecimiento.

Cuando vio la tarjeta de negocios extendida delante de ella, comprendió que este hombre era unos de los jefes de aquella familia Philminad. Los Philminad son una poderosa organización criminal que está enumerada entre una de las cinco grandes organizaciones que se dividen la ciudad caída. Lo que necesitaba Siena en ese momento no era un salario o paz mental, era un paraguas de hierro amplio y robusto. Así que no había razón para que se negara.

El hombre comenzó a caminar primero, y Siena rápidamente siguió detrás la espalda del hombre que simplemente se mantenía mirando hacia adelante. Subió las escaleras que llevaban a la superficie, atravesó el callejón y cuando salió a la calle principal, los estaba esperaba un coche negro. En ese coche lujoso, sería enviada de nuevo al siguiente establecimiento donde trabajaría. Siena solo podía rezar para que la próxima jaula fuera mejor de lo que era la de ahora. 

Un hombre de piel morena parado frente a la puerta del coche lujoso le ofrece la mano para un apretón de manos. 

—Soy Daniel, el conductor. Un placer.

—… En mi establecimiento ocasionalmente hay viajes por trabajo. Este hombre es el encargado de hacer las entregas.

Siena sintió que esa era una actitud frívola como para hacerla frente a uno de los jefes de una gran organización. Pero como Ortega no parecía especialmente preocupado por ello, intentó estrechar su mano de manera obediente. Ortega, que había subido antes al asiento trasero, miraba por la ventanilla, aparentemente sin mostrar ningún interés.

—Si tienes algún problema, siempre puedes decírmelo.

Daniel sonríe amablemente, ocultando sus segundas intenciones, Siena no sintió ninguna tensión en ello. Era cuestionable que un hombre así estuviera bajo el mando de Ortega, pero se sentía más que incómoda cuando subió al coche. No, era más correcto decir que se había dado cuenta recién.

En ese momento Ortega soltó un pequeño suspiro. Ella se preguntó si más que uno de fatiga o disgusto, era uno de alivio. Ahora que lo pensaba, ese fue por completo como cuando consigues un tesoro que has estado buscando por muchos años. 

En un suelo frío, Siena estaba sentada abrazándose las rodillas. Había escuchado que estaría protegida en la celda, pero si miraba objetivamente esta celda sombría, estaría bajo la impresión de que en efecto había sido arrestada. 

—Bueno, soy un criminal, no hay duda, ¿verdad?

Solo pensando las que se le vienen a la mente, prostitución infantil, la venta de registros familiares, conexiones con fuerzas criminales y varias otras que puede pensar. Más bien que esté en el interior de esa celda es probablemente como originalmente debería ser su situación. 

No, ahora que lo pensaba, su vida hasta ahora es como si siempre hubiera estado atrapada en una prisión. Mataron a sus padres, cortaron su futuro, aplastaron sus alternativas y terminó arrastrándose a esta ciudad. El pasado no se puede lavar, y tampoco cree que pueda volver a tener una vida decente ahora.

Riendo de manera auto despreciativa, se proyectan las imágenes de los dos últimos días en el reverso de sus párpados cerrados. 

La expresión pensativa de Daniel sentado en el asiento del conductor de camino a casa después de un viaje de trabajo. Ser secuestrada por dos cazarrecompensas que se la pasan discutiendo entre ellos. La hoja proyectándose desde el abdomen de Daniel. Los bichos raros que atacan sucesivamente y las señales de “alguien” más que siente en el interior de sus pechos. Sin duda, debía ser una especie de milagro que aún pudiera mantener su propia cordura.

Para comenzar, ¿por qué Ortega la tenía como objetivo, sino era más que una prostituta? Se preguntaba si seguía siendo la misma razón por la que mataron a sus padres. ¿O estaba relacionado con la presencia inhumana que solo Siena puede sentir? Si es así, ¿qué era lo que pretendía Ortega cuando la capturara? Las preguntas sin respuesta envuelven a Siena como una niebla, carcomiendo el tiempo que fluía en la prisión. 

Con unos ojos vacíos miró al otro lado de la celda y noto a un hombre de pie. 

Unos ojos solitarios, habitados por la resignación y la angustia, además de una cobardía que evitaba la confrontación. Armado con una ironía superficial, e incapaz de ocultar la ambigüedad y lo fuera de lugar de su verdadera naturaleza.

En ese momento, Siena se dio cuenta, ese hombre, el cazarrecompensas que se presentó como Ralph Granweed, es de la misma clase de ella. Esa situación ridícula de querer escapar a algún lugar, pero encadenarse a sí mismo y no poder moverse, es sin duda alguna similar. 

—¿Cómo te va?

Siena se mostró un poco sorprendida ante Ralph, quien le preguntó sin siquiera saludar, aún así Siena expresó su honesta opinión,

—Con este cuarto polvoriento y una cama dura, me siento de lo peor. Bueno, es bastante mejor en comparación con donde vivía antes de venir a esta ciudad.

—Eh? ¿En qué clase de casa viviste al otro lado?  ¿O dormías en una casa hecha de paja sobre una alfombra junto a una vaca?

—Las casa en sí eran hermosas. Trataba con pervertidos a cambio de un lugar donde dormir, todos los días antes de que cayera la noche buscaba otro propietario, aunque si no encontraba un cliente dormía en un lugar sin techo.

Siena tenía la mala costumbre de degradarse revelando lo peor de su pasado para mantener cierta distancia con los demás. De esa manera la otra parte sentiría compasión, y a la vez trataría de mantener distancia de la chica problemática. Comprende que es un instinto de defensa común de los débiles, y también una evidencia de bloquear el pensamiento. Sin embargo, como no existía una vida feliz en su futuro, abrirse a una relación con otras personas era lo primero que ella evitaba. Ya estaba cansada de perder cosas.

Después de la escapada en donde pusieron sus vidas en peligro y el cálido tiempo en el pasaje subterráneo, Siena ya no podía pensar en Ralph como un enemigo al que odiar. Sin embargo, no debe albergar más sentimientos que ese. No debe convertirlo en una existencia especial, nada como un compañero en el que podía confiar, ni caer enamorada por la ilusión óptica arquetípica que se produce entre un secuestrador y la víctima, ni en alguien que la rescatará del infierno. 

En una vida en la que solo se está postergando la muerte que vendrá tarde o temprano, no debe buscar una historia en la que obtendrá algo y entonces nuevamente lo perderá.

—Escuche tu historia en la van de la policía, y he pensado un poco. ¿Por qué Dios nos dejó caer a ti y a mí al infierno…? ¿Por qué tuvimos que ser seleccionados? 

Antes de que se diera cuenta, Ralph había entrado a la celda y se había sentado al lado de Siena.

—Entonces, ¿encontraste la respuesta?

Mientras se sorprendía por el ligero calor que sintió en su hombro derecho, Siena sacudió la cabeza,

—No, en absoluto. Si puedo decir algo, es que lo único que entendí es que es una pérdida de tiempo pensar en algo así. Estoy segura de que Dios utiliza una ruleta o algo así para decidir a quién envía al infierno, y luego simplemente los ve destruirse sin que tenga ningún interés particular.

—Así que crees en la existencia de un Dios, eh.

—¿Te sorprende? Mis padres eran personas profundamente religiosas, — Intento poner una expresión de broma, pero no le salió. Contrario a sus deseos el murmullo terminó con un tono de auto burla. —Además, no sería más fácil si Dios estuviera, ¿no lo crees? Si no es así, no sabría a quién demonios debo descargar mi rencor mientras sigo viviendo.   

Había aprendido que cuando una persona sufre una tragedia que está más allá de lo que puede tolerar, puede cubrir el corazón con una membrana. El asesinato de sus padres, los muchos hombres con los que había pasado y de los que desconocía sus nombres, los usuarios de plata matándose entre sí, todo ello se había desarrollado al exterior de su delgada membrana.

Incluso si se está hundiendo en las profundidades de la desesperación, esas profundidades no pueden ser comprendidas por ella estando dentro de la membrana. Descarta su intensa furia y maldice desde la distancia, en el interior de la membrana, a algo que inexistente. Al hacerlo, Siena está posponiendo el momento en que su corazón se romperá.

—¿Y tú? Ralph, ¿alguna vez buscas por una razón a este mundo absurdo?

—… Ciertamente mentiría si dijera que no odie al mundo que me quitó todo. Maldije a un dios en el que no creía y le pedí al cielo una razón. Pero ahora, ya no estoy calificado para maldecir mi propia tragedia. He robado…, y matado a cantidad. Si las tragedias necesitan una razón, entonces hay muchas de la gente que he matado, ¿no? ¿Qué debería responder a las preguntas de todos ellos?

No había ni una señal de luz en los ojos de Ralph. El dolor de haber perdido a su novia ante sus ojos y el conflicto de ser un arma humana siguen atormentándolo.

La historia que contó Ralph en la van de la policía fue narrada en tercera persona. Se sintió incómoda con el diálogo objetivo hasta cierto punto, pero en algún lugar de su corazón lo entendía. Es una autodefensa para tratar con su propia tragedia. Un castillo de arena que todo el mundo tiene en sus corazones, y que se rompe con sólo tocarlo. Una herida mortal podría ser señalada como algo así.

En algún momento, Siena había empezado a tratar su propio pasado como una especie de arma. Que estaba sola en su más profunda desesperación y que nunca podría compartir su pena con nadie.

Pero desafortunadamente, en este mundo demencial, la tragedia está sobresaturada. Asqueada, entendió una verdad inevitable. 

—Sin embargo, Siena, tú eres diferente a mí. Aun tienes derecho a buscar salvación.

—¿Qué salvación hay más allá después de que mi familia haya sido asesinada y de que mi mente y mi cuerpo hayan sido contaminados? ¿Dónde puedo encontrar eso?

Ha. Nadie lo sabe…. Pero aún así, deberías seguir buscando la salvación. Al menos eso es lo que pienso. Bueno, lamento haber dicho algo irresponsable.

¿Hay salvación al final de este camino? Se dio cuenta de que había dejado de preguntarse, lo que siempre se había repetido. Todavía no sabe si hay alguien en este mundo que pueda salvarla del infierno. Sin embargo, si retira la mano que se extiende desde la jaula, es imposible que sea salvada de nuevo. 

—Desde que dejé una vida decente, me cerré completamente a la esperanza. Pensé que estaría bien simplemente con continuar como una prostituta y mirando objetivamente como me contaminaban. Obviamente odio morir, pero no hay forma de que pudiera imaginarme saliendo de este infierno. A pesar de que pensé que no estaría mal continuar así y perder la cabeza lentamente.

Aun así, dentro de la membrana han brotado emociones que deberían ser evitadas. Sin saber el motivo de las lágrimas que rodaban por sus mejillas, Siena murmuró,

—Yo, quiero escapar ahora. A un mundo donde no estén los tipos que mataron a mis padres, ni los clientes que se ríen asquerosamente, ni tampoco los dementes usuarios de plata. A un mundo que no existe.

Siena se dirige a Ralph con una mirada suplicante. Mientras se sentía molesta por su autoconsciente ingenuidad, las palabras salieron desde el fondo de su garganta,

—Por favor, Ralph…. Sálvame. Sácame de aquí. De esta sucia isla artificial. De este mundo loco.

Hmm, ya veo. Lo que más temía era esta tibia esperanza. Pensó Siena mientras seguía el rastro retrospectivo de las palabras que habían salido.

—… ¿Puedo tomar eso como una solicitud formal?

Ralph soltó un pequeño suspiro y murmuró mientras miraba a los ojos de Siena.

—Sí. Aunque ya que se trata de ti, puede ser costoso.

—Lo siento, mi error. Tengo la política de no aceptar dinero de mujeres en problemas. 

Las palabras tan presumidas son tan vergonzosas que Siena estalla en risa. Entonces, de repente puso una expresión seria y murmuró mientras miraba a los ojos de Ralph.

—Hmm, finalmente lo encontré.

Alguien con quien incluso había soñado, alguien quien podría rescatarla de este infierno.

Suavemente empujó las palabras que siguieron al interior de su pecho para no dejar que su deseo se desbordara y se convirtiera en una mentira.

Sus miradas se entrelazan y las palabras desaparecen de la celda. Y como si fueran planetas, pronto los dos fueron atraídos y se besaron para confirmar la existencia del otro. No era necesario el contacto de corazón a corazón. Dos personas que deambulaban en la eterna soledad se habían encontrado en los intersticios de la interminable oscuridad. Por lo tanto, una fuerza magnética contra la que era imposible resistirse surgió. Era simplemente eso.

Desde lejos se escucharon unos pasos violentos que de alguna manera se sentían familiares. Como si lo lamentara, Ralph se separa de Siena y al hacerlo dejó escapar un murmullo entremezclado con un suspiro. 

—Bueno, voy a reanudar con el trabajo. Tengo que decir que mi problemático aliado se ha cansado de esperar.

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