Entre los idiomas empleados por la humanidad, había dos lenguas principales. La más usada fue la Lengua Occidental, la cual provenía de la región con la población más grande y era seguido por la Lengua Oriental. Sus nombres provenían de los lugares en los que eran principalmente hablados, con el primero siendo estandarizado en el continente que servía como centro del mundo y el otro usado en las naciones al este.

La región referida como las naciones orientales estaban compuestas principalmente de pequeñas naciones isleñas al este del continente. Aunque eran pocos en número, todos los asentamientos en tierra firme de esa región bordeaban el océano.

Este asentamiento era uno de esos que bordeaba el mar en la tierra al sur y estaba hecho de un escenario inusual: la mayoría de los edificios estaban parados en el mar mismo. Quizá debido a que estas estructuras de piedra habían sido expuestas constantemente a las olas, tenían suaves curvas en ellos. Gracias a la marea, los edificios, con sus contornos que los hacían parecer casi como organismos vivos, estaban más que medio sumergidos.

La mayoría de los que vivían aquí eran merfolk. Una parte del cuerpo de los merfolk estaba cubierta por escamas y, gracias a los rasgos de su raza, eran capaces de respirar bajo el agua. Los merfolk eran conocidos por ser más activos en el agua que en tierra y sus hogares eran construidos como tal.

Este asentamiento, el cual podía ser llamado la capital del mar, tenía un rey: el Tercer Señor Demonio, también conocido como el Señor Demonio del Mar. Este señor estableció una coexistencia entre sus propios sirvientes y criados, los cuales eran diablos, y los merfolk. Aunque los diablos eran pocos en número, al ocuparse del trabajo en tierra, como la agricultura, en el que los merfolk no eran buenos, habían mantenido relaciones amistosas por un largo tiempo bajo su rey de naturaleza gentil.

Había un edificio que velaba por el calmado y tranquilo trabajo de esta gente. No tenía ni el refuerzo militar necesario para ser llamado un castillo o la ostentosidad para ser llamado un palacio, pero el rey vivía ahí, por lo que era la morada real. Y en una sección de esa morada, el Tercer Señor Demonio se enfrentó a un visitante no invitado.

“Imaginé que estarías por llegar.”

El Tercer Señor Demonio tenía la apariencia de un hombre aproximándose a la mediana edad. Los Diablos pasaban la mayoría de sus vidas como adultos jóvenes, por lo que esto mostraba que él había vivido por un muy largo tiempo antes de convertirse en un señor demonio.

Aquél al que este señor demonio saludó con una fría y serena actitud, acorde a su aparente edad, era un joven con un abrigo negro.

A través de la gran ventana detrás del viejo señor demonio, el mar podía ser visto extendiéndose a la distancia. Comparado con el cielo nocturno cubierto lleno de brillantes estrellas, el vasto océano se miraba de un tono negro. Si no fuera por el claro y lejano rugir de las olas, así como del brillante paisaje que había sido quemado en sus ojos durante el atardecer, puede que ni siquiera supiera que ahí estaba el mar. La amable sonrisa en la cara del viejo hombre, el cual estaba sentado profundamente en su cómoda silla observando hacia fuera de la ventana, no desapareció incluso con este joven, el cual claramente se había infiltrado en este piso más alto sin previo aviso, frente a él.

“Me disculpo por permanecer sentado. Mis piernas ya no funcionan muy bien,” dijo el viejo hombre, hablando en el mismo idioma usado por su gente – la Lengua Oriental – mientras tomaba la licorera de la mesa a su lado. Con eso, llenó una copa con vino de un fuerte color. Absorbiendo la pálida iluminación de las luces de la habitación, emitía un ondulante brillo carmesí encima de un profundo café.

“¿Te gustaría un trago?… Bueno, supongo que no estás de humor para tales cosas.”

El joven miraba con desconfianza, viendo cómo el viejo hombre no llamó a nadie e incluso le preguntó quién era. Tenía la intención de derribar al señor demonio inmediatamente, pero debido a la completa ausencia de hostilidad que mostraba, estaba curioso sobre las intenciones del hombre.

Encontrando las dudas del joven algo natural, el viejo hombre mantuvo una amable sonrisa en su cara, entonces tomó un trago de su copa.

“He querido hablar contigo. Héroe Platino… como aquél que derrotó al Cuarto Señor Demonio, eres de gran interés para nosotros, los otros señores demonio,” dijo el viejo hombre mientras miraba al joven con el abrigo negro. “Y tú también asesinaste al Quinto y al Sexto Señor Demonio, ¿verdad…? No puedo entender por qué un héroe tendría que hacerles daño. Por lo tanto, asumo que no deberías ser un mero héroe.”

“…¿Qué, entonces?”

A pesar del frío y tranquilo tono de voz del joven, la sonrisa del viejo hombre permaneció.

“Con eso, asumí que también vendrías por mí.”

Viendo que las cosas se habían dado exactamente como había predicho, el señor demonio con la forma de un viejo hombre dejó salir un suspiro. Los Señores Demonio habían sido asesinados uno después de otro en un corto período de tiempo. No podía ser lo suficientemente optimista para decir que eso era una simple coincidencia. Sin embargo, sus dudas se habían aclarado cuando, en medio de eso, entre los asuntos de las otras naciones, escuchó la noticia de que un héroe humano había derrotado al Cuarto Señor Demonio.

“¿Quizá… estás relacionado con el Octavo Señor Demonio?”

“Yo…” Con una pérdida de palabras por un instante, apretó fuertemente su mano izquierda con la derecha. “…Ella es la persona que más amo en este mundo.” Al final, respondió de forma muy diferente a como había hecho con los otros señores demonio, a los cuales él se había referido a sí mismo como su sirviente. Por cualquiera que haya sido la razón, quería hacerlo así.

“Un héroe y un señor demonio enamorados… Las sorpresas nunca paran, ¿no es así?” Mojando sus labios con el contenido de su copa, el señor demonio lo miró directamente. “En efecto, soy un objetivo de tu venganza. Puedes tomar mi vida si lo deseas… pero, ¿me dejarías hacerte unas preguntas primero?”

Sin bajar la guardia en lo más mínimo, el joven miró directamente al señor demonio. Su mano permanecía en la empuñadura de su espada y permaneció a una distancia en la que él pudiera derribar al señor demonio en cualquier momento. Sin importar cuánto su oponente sobresaliera en magia, su hoja sería más rápida en este rango. No había forma en que fallara en asesinar a su enemigo.

La sonrisa en la cara del señor demonio en forma de un viejo hombre creció más amplia cuando vio al joven de esa forma. “El Octavo Señor Demonio… era una señorita, ¿no es así? Primero, déjame disculparme. Es cierto que no hay excusa alguna que podamos ofrecerte por la forma en que la sacrificamos con el fin de salvarnos a nosotros mismos.”

Ira apareció en el rostro del joven cuando el señor demonio dijo tales palabras. El señor demonio captó en silencio las violentas emociones que vio bajo la compostura del joven.

“…Ya veo. Esto es solo la manifestación de mis sentimientos de culpa. Entiendo que una mera disculpa no es lo que estás buscando… Sigamos y olvida que dije algo, si lo deseas.”

“… ¿¡Por qué la sacrificaron!?” Estas palabras soltadas con enojo mostraban sus verdaderos sentimientos. Él entendía. Sabía que el Tercero y el Sexto Señor Demonio, así como el rey de los diablos, el Primer Señor Demonio, estaban en una posición en la cual necesitaban proteger a su propia gente. Latina probablemente entendió eso también.

Para aquellos con gente a la que habían jurado proteger, ponerse en contra de los Señores Demonio de la Calamidad traía un gran riesgo. A pesar de cualquier inconveniente que este viejo hombre pudiera tener, seguía siendo un señor demonio, y así, si fuera a enfrentarse con solo otro señor demonio, sería capaz de emplear distintos métodos para protegerse. Pero esta vez, las circunstancias eran diferentes.

El Octavo Señor Demonio era una amenaza para todos los señores demonio, así que, al ponerse de su lado, uno desafortunadamente haría de sus enemigos a todos los otros al mismo tiempo. No podía evitarse que el Tercer Señor Demonio eligiera paz para aquella gente a la que necesitaba proteger sobre elegir proteger a un extraño como el Octavo Señor Demonio.

Debido a eso, Dale no podía afirmar de sus propias acciones como justas. Él no creía que enarbolaba la bandera de la justicia. Podía afirmar abiertamente que sus acciones estaban cargadas de venganza y represalia. Las hizo solo por su propio egoísmo, para satisfacer sus propios sentimientos… desde otro punto de vista, él era el villano.

“¡Ella…!”

Pensó en la razón por la que esa calidez, la cual había sentido tantas veces en sus brazos, ahora se había ido. Se preguntó por qué esa sonrisa que siempre miraba a su lado desapareció. A donde sea que el volteara a ver, instintivamente la buscaba sin pensar. Cuando empezaba a hablar con ella, la realidad de que ella se había ido era empujada contra su cara.

Para el señor demonio al que buscó por venganza y la gente que protegía, las acciones de Dale eran absolutamente irracionales y violentas. Incluso así, Dale permaneció confiando en sí mismo y enfocando su odio en el señor demonio. Si él no tuviera a nadie que odiar, seguramente se perdería a sí mismo y sería consumido.

A pesar de todo, la expresión en el rostro del Tercer Señor Demonio mostraba que él había aceptado incluso tales sentimientos de Dale. Con una tranquilidad como la calma del vasto océano, aceptó que ese odio y enojo eran solo natural.

Dale apretó fuertemente su mano izquierda y apretó sus dientes tan fuerte que hicieron un rechinido. No tenía sentido hablar más. Dale lo sabía, incluso aunque no había necesidad en contarle al señor demonio frente a él cuán preciosa era la chica que le habían robado para él.

Aun así, Dale había expresado cuánto se preocupaba por la chica que había perdido más elocuentemente de lo que innumerables palabras podían hacerlo.

El viejo hombre había vivido un largo tiempo antes y después de convertirse en el Tercer Señor Demonio, pero no era como si no le temiera a la muerte. El contenido de su copa en su mano ondulaba continuamente, mostrando su propio temblor. Viendo a este enfurecido héroe frente a él, el señor demonio sintió miedo por primera vez en bastante tiempo.

Aun así… pensó.

En ese momento en el espacio con los tronos, cuando ella fue condenada por los señores demonio que eran parte del orden natural, la voz del Octavo Señor Demonio había temblado y estaba llena de miedo. Aun así, ella se mantuvo firme, aceptando su destino hasta el último momento.

Ella era la amante del joven frente a él en este momento, por lo que ella debería haber sido una joven mujer. Comparada con el Tercer Señor Demonio, el cual había vivido lo suficiente para hacerse viejo aun para un diablo, y luego había pasado un largo tiempo como un señor demonio encima de eso, el Octavo Señor Demonio había vivido por un larguísimo período de tiempo. Y, a pesar de eso, ella se había enfrentado contra los Señores Demonio de la Calamidad.

Un viejo hombre como él no podía retroceder, además, por el bien de aquellos que necesitaba proteger. Y así, el Tercer Señor Demonio nunca dejó que su expresión tranquila dejara su rostro, mientras mojaba su garganta, la cual se había secado del nerviosismo, con vino.

“Ella fue sellada bajo el consenso de los señores demonio. Esto probablemente es algo que nunca había pasado antes. A los Señores Demonio se les concedió la fuerza de dioses de bajo rango por los dioses mismos y esto fue llevado a cabo por el poder combinado de todos los señores demonio,” dijo el señor demonio con voz tranquila.

Él se había disculpado debido a que quería aligerar su propia culpa, pero también era como indudablemente se sentía. Se arrepentía de no haber sido capaz de salvarla.

Así que, esta vez, sería parte de aquello que la salvaría.

“Imagino que el consenso de parte de los señores demonio también será necesario para romper el sello. Sin embargo, eso será imposible. Los Señores Demonio de la Calamidad nunca estarán de acuerdo en liberar a aquel ser que devora su propio poder. Entonces…”

Le daría a la persona que se preocupaba más que nadie por ella un empujón en la espalda.

No podía negar que su propio deseo también estaba involucrado en querer que fuera de esa forma. No había forma de saber con seguridad, por lo que hablaría basado solamente en una conjetura.

“Veo una posible solución en tus acciones. Sería difícil llamarla una ceremonia de sellado sin ningún precedente pasado o una preparación perfecta. Los señores demonio la eliminaron por la fuerza, por lo que no sería extraño que se haya debilitado.” Viendo una resolución tranquila en los ojos del joven, el Tercer Señor Demonio terminó de beber el contenido de su copa, luego la colocó de vuelta en la mesa a su lado. “Sé que no estoy en posición de hacer tal petición, pero, si es posible, ¿podrías, por favor, derrotar al Séptimo Señor Demonio después?”

La tierra gobernada por el Tercer Señor Demonio estaba bajo la amenaza de las tropas del Séptimo Señor Demonio, como la fortaleza del señor demonio estaba justo a su lado. Gracias a la presencia del Tercer Señor Demonio, la tierra había permanecido en paz a pesar de ello.

Al Séptimo Señor Demonio le gustaba pisotear a otros con su abrumador y absoluto poder, pero cuando se convertía en un conflicto directo con otro señor demonio, la victoria no era una garantía. Sin importar qué tan improbable pudiera ser, no quería probar el amargo sabor de la derrota.

El Tercer Señor Demonio – el señor demonio del mar – podía emplear un poder lo suficientemente grande como para luchar con los señores demonio que estaban especializados en combate, siempre y cuando estuviera al lado del océano.

Si el Tercer Señor Demonio moría, esta tierra sería arrasada en un instante. Ese solo hecho era la razón por la que se aferraba a la vida.

“Mi gente no hizo nada malo… Es una petición egoísta, pero, ¿podrías concedérmela?”

La ligera expresión que cruzó el rostro de Dale casi parecía como una llorosa sonrisa.

“Ella…” murmuró Dale, pensando en los ojos grises de esa chica que era más amable que nadie. “Ella amaba a los niños… así que no quiero hacer nada… que podría robarles su futuro…”

Esa declaración fue suficiente para el Tercer Señor Demonio.

“Ya veo… Tienes mi agradecimiento.”

Después de eso, la noche permaneció en calma. El lejano ruido del océano sonaba casi como si estuviera llorando de dolor al abrazar esta tierra que ya no tenía un rey.

Los disturbios provocados por los Señores Demonio de la Calamidad también se sentían en la atmósfera de Kreuz. Aunque no habían sufrido daños directamente, el brote de la epidemia en Laband causada por el Cuarto Señor Demonio fue un gran tema de discusión a través del pueblo. Y la cantidad de miedo que rodeaba algo como los elementos mágicos, lo cual no podían ser vistos, fue naturalmente muy grande. Aunque el pueblo estaba abierto para los viajeros, también traían consigo la preocupación de que, inconscientemente, podrían estar trayendo la enfermedad consigo.

El Cuarto Señor Demonio había sido derrotado gracias al héroe. Aun así, la plaga que había sido esparcida no terminaría tan fácilmente. No era como si la derrota del Cuarto Señor Demonio causaría que todas las enfermedades desaparecieran del mundo. Ahora que el Cuarto Señor Demonio se había ido junto a su inagotable fuente de poder mágico, la enfermedad no sería capaz de esparcirse tan rápido ni tan lejos, pero aquellos que habían sido afectados por la enfermedad no serían sanados, ni la tierra que había sido infectada sería repentinamente purificada. Todos y cada uno de estos problemas necesitaban ser atendidos individualmente.

Ansiedad brotó en el corazón de los hombres y ese aire de inquietud inclinó más la situación hacia una dirección negativa. Corazones temerosos pueden causar que situaciones, las cuales normalmente parecerían insignificantes, se conviertan en serios incidentes. Eso llevaría a repetidos problemas del tipo que normalmente nunca ocurrirían.

Y, a pesar de todo, las cosas habían parado en un mero “aire de inquietud” debido a los grandes esfuerzos del templo de Niili, el cual servía como hospital, así como también a los guardias encargados de mantener el orden público. Gracias al arduo esfuerzo de la prevención y control de enfermedades del templo, nadie en el pueblo cayó presa de esta epidemia. Y en el momento en el que cualquiera de las brasas que podrían estallar en serios problemas empezaron a arder lentamente alrededor del pueblo, los guardias pusieron las cosas bajo control. Si no fuera por la confianza que la gente del pueblo tenía en estas organizaciones que les proveían seguridad, habrían estado, de lejos, mucho más intranquilos.

Al mismo tiempo, la forma en que las más grandes de estas “brasas,” los aventureros, estuvieran en gran parte unidos bajo una misma bandera, había tenido un gran efecto ahí. Con el emblema de un hada de cabello platino ondulando, este grupo se formó bajo el nombre de la “Princesa Hada de Platino,” cuya imagen se había dado a conocer como el símbolo del Héroe Platino, y ocasionalmente ayudaban a los guardias a lidiar con los tipos que querían tomar ventaja de los disturbios y la confusión para cometer crímenes y causar problemas. Como resultado, Kreuz fue capaz de permanecer relativamente estable y pacífico en contraste al resto de Laband.

En una esquina de la tienda que servía como base para el grupo que se reunió bajo la bandera de la princesa hada, la dueña, Rita, buscaba información en el tablero de mensajes de Akhdar y dio un suspiro.

“Aparentemente, después de encargarse del Cuarto Señor Demonio, el siguiente es el Séptimo. Ese idiota…” dijo Rita, su tono de voz estaba lleno de escándalo y descontento. Ella lo insultó, pero si en realidad no se preocupara por él, no seguiría siguiendo sus movimientos como ahora. El objetivo de Rita desde que Dale había desaparecido fue usar el tablero de mensajes de Akhdar como una terminal de información y transmitir toda la que pudiera encontrar, sobre cómo lo estaba haciendo, a todos en el Ocelote.

Sabiendo que ella usaba su afilada lengua para encubrir sus verdaderos sentimientos, su esposo, Keneth, dejó salir una torpe sonrisa. “Incluso si no fuera en ningún lugar cercano a Laband, el Séptimo Señor Demonio ha destruido un gran número de países, ¿cierto?”

“Aparentemente ese es el caso… Dijeron que así es como había expandido su influencia en el pasado, pero había estado encerrado en un punto muerto por décadas… solo para empezar a moverse de nuevo repentinamente.”

Era dicho que cuando el Séptimo Señor Demonio apareció repentinamente un día en un pequeño país norteño, primero expandió su influencia poco a poco. Tragó todo lo que lo rodeaba y lo sometió, hasta que ganó un ejército y un territorio propio de un rey. Su gobierno militar era muy apropiado para un señor demonio.

“Al parecer, refugiados están huyendo a los países orientales contiguos, e incluso aún más lejos, aquí en Laband y hacia el este… Ha sido bastante confuso, pero todo lo escuché de nuestros clientes.”

“Todo eso también tuve un efecto en el flujo de bienes… Me pregunto cuándo las cosas finalmente se calmarán…” Dijo Rita, angustia se podía ver en su rostro mientras miraba a su amada hija durmiendo en sus brazos. Escuchar su suave y tranquila respiración mientras dormía solo causaba que la ansiedad en el corazón de Rita creciera.

Eso era debido a que Rita era una madre. Era solo algo natural para una madre querer que su hijo creciera en un mundo pacífico.

“No… quiero dejarle todo a ese idiota…” murmuró Rita, luego suspiró.

Aunque ella no quería que él cargara con todo el peso, como una madre que conocía las habilidades de Dale, no pudo hacer nada más que rezar que sus acciones pudieran causar que el mundo en el que se hija creciera fuera pacífico. Si hubiera sido a un héroe que ella no conociera en absoluto, sería capaz de, irresponsablemente, poner sus expectativas en él, pero no fue capaz de hacerlo tal y como estaban las cosas.

Con la pausa en su conversación, el interior del Ocelote cayó en silencio, ya que había pocos clientes en ese momento. La atmósfera reflejaba los pesimistas sentimientos en sus corazones.

De repente, un gritó se escuchó. Era Theo, el cual estaba jugando afuera en el patio trasero. Incluso aunque la tienda había perdido a la chica, la cual era como una flor floreciente que siempre traía una alegría tan brillante con ella, el enérgico niño servía como un consuelo para alejar la tristeza. Ver a su propio hijo crecer sano día a día les traía a sus padres, Kenneth y Rita, una alegría que nada más podría reemplazar.

“¡Bienvenido de vuelta!”

“¡Woof!”

“¿Huh?”

“¿Hmm?”

Ambos, Keneth y Rita, dieron voz a su confusión al mismo tiempo. Tenían el presentimiento de que esa voz que contestó pertenecía a alguien al que no habían visto u oído por un tiempo. La pareja se miró el uno al otro, y luego, cuando escucharon lo que su hijo dijo a continuación, la cara de ambos se congeló.

“¿Llevaste a mi Hermanita a su pueblo natal?”

“¡Woof!”

“¡Buen trabajo! ¡Eres increíble, Vi!”

Ellos entendieron que por la manera en que el color su drenó de sus caras lo que el otro también estaba pensando. ¿¡Simplemente que ha hecho nuestro hijo!? ¿¡Y qué es lo que él sabe!? Pero estaban tan sorprendidos que no supieron qué preguntarle.

Estaban teniendo un pequeño problema en entender que había pasado. Estaban conscientes de que había una y solo una única persona a la que su hijo cariñosamente llamaba “Hermanita.”

Viendo a su alrededor, el puñado de clientes en la tienda estaban haciendo la misma cara. Gracias a la completa confusión de los adultos, el interior del Ocelote quedó en silencio, solo para que las voces de un solo niño y un animal sonaran de nuevo, sin importarle en absoluto el sentido común de los “señores grandes.”

“El viejo hogar de mi hermanita se llama Vassilios. ¡Lo sabía!”

“¡Woof!”

“¿Hermanita ahora está ahí?”

“¡Woof!”

“Iré a escribir una carta. ¿Podrías entregarla, Vi?”

“¡Woof!”

La pareja silenciosamente llegó a la conclusión de que no podían hacer la vista gorda a esta realidad. Aceptando lo que estaba ocurriendo, Kenneth se dirigió a los pocos clientes en la tienda, “¡La situación ha cambiado! ¡Que alguien le hable Sylvester!”

“¡También necesitamos contactar a Sylvia!”

“Esperen, antes de eso… ¡Theo! ¡Theo! ¿Exactamente qué es lo que sabes?”

Los adultos se enteraron en breve de lo que el niño y el cachorro conspiraron para lograr su objetivo.

Era una extraña visión ver a unos adultos – algunos de los cuales tenían expresiones lo suficientemente espantosas para causar que un niño sollozando se callara – devastados y sosteniendo su cabeza, enfrentándose a un niño sin pista alguna de culpa sobre él hinchando su pecho de orgullo. El caótico estado de la tienda hizo que las conversaciones más casuales de los clientes que se encontraban en el Ocelote se torcieran en otra dirección.

Por otro lado, habiendo sido llevada a Vassilios, Latina estaba extremadamente confundida cuando ella recobró la consciencia. No tenía un firme entendimiento de lo que había dicho en su nubloso estado mental. Si hubiera estado en su sano juicio, habría sido capaz de evaluar la situación más cuidadosamente.

Y “normalmente”, no debería ser posible que le concedieran la petición que había hecho. Pero Vint no era un cachorro ordinario – él era una bestia mítica, el hijo primogénito del lobo volador más fuerte, Hagel.

Dale, mientras tanto, estaba en una tierra lo suficientemente lejos que aquellos lamentos agonizantes de Kreuz posiblemente nunca podrían alcanzarlo. Justo ahora, el Ocelote Bailarín era un lugar demasiado doloroso en el cual estar. Ahí había recuerdos del cálido tiempo que pasó con Latina repartidos a lo largo de todo el lugar, y rastros de su presencia por todas partes. Por ahora, Dale no podía mirar tales cosas.

Se había distanciado de la gente del Ocelote y confió solamente en la red de información de su pueblo por una razón similar. Esa tienda había sido un lugar en el cual podía ser él mismo. Donde su “hermano mayor” Kenneth y su camarada de riñas Rita se encontraban y donde no necesitaba forzarse a sí mismo a apagar sus propias emociones. Fue gracias a esa tienda que incluso antes de encontrarse con Latina, aún si su trabajo le carcomía el corazón, no era destruido.

Pero por ahora, no podía regresar. Justo ahora, no podía ser “él mismo.” Y no quería mostrarles a las personas de la tienda la persona que era él ahora.

Dale nunca podría haber imaginado que la información que deseaba por encima de todas las cosas estaba en las manos del niño y el lobo volador que vivían ahí.

El Séptimo Señor Demonio también era conocido como el Señor Demonio de la Guerra. Amaba la guerra en sí misma y buscaba usar su abrumadora fuerza militar para pisotear a los demás. Detrás de ellos ciertamente había una naturaleza posesiva. A pesar de ello, este señor demonio ni siquiera pensaba en proteger o gobernar su propia tierra. En su lugar, la miraba solamente como algo para ser explotado para recargar sus fuerzas.

Era un fracaso en cuanto a sus propios objetivos. Él no desataba la guerra para expandir su territorio ni para saciar su deseo de control. En su lugar, su tierra y control en expansión como gobernante fueron solo resultados. Su meta era en última instancia solo la guerra en sí misma.

Como resultado, todas las tierras gobernadas por el Séptimo Señor Demonio estaban desoladas y empobrecidas. Incluso si uno trataba de rendirse con el objetivo de evadir la muerte, todo lo que le esperaba era la desesperación de esperar a que su tierra y sustento fueran devorados.

Incluso para Dale, aquél que era la antítesis de un señor demonio y ahora poseía un poder que podría ser llamado injusto, sería difícil enfrentarse contra el Séptimo Señor Demonio por su cuenta. Después de todo, estaba en contra de todo un ejército. Cuando te enfrentabas contra tan grande fuerza, sin importar que intentara resolver las cosas con solo su poder, era necesario emplear tácticas. Y liderar una guerra estaba fuera del campo de especialización de Dale.

Para Dale, por decirlo de una forma, la manera en que los Señores Demonio de la Calamidad habían hecho un movimiento podría decirse que fue conveniente.

Después de derrotar al Cuarto Señor Demonio, el país de Laband, con su “Héroe Platino,” decidieron aliarse con las naciones de su alrededor y eliminar a los Siete Señores Demonio. Como esas naciones eran más pequeñas y débiles que Laband, si los Siete Señores Demonio continuaban avanzando, era un hecho que planeaban invadirlas. Mientras tanto, habiendo sufrido solo un golpe del Cuarto Señor Demonio, Laband no deseaba pelear una batalla decisiva con los Siete Señores Demonio dentro de su territorio. Los pensamientos de todas estas naciones estaban unidos con un objetivo en común, lo cual les permitió establecer un pacto inmediatamente. Sin querer desperdiciar un solo momento, las integrantes principales aceleraron la decisión.

Dale estaba actualmente en una unidad en la línea frontal. Estaba a caballo, vestido con la armadura platina que había ganado un significado tan simbólico. Para no asustar a los caballos, Hagel lo acompañaba a cierta distancia. Sin importar que tan valerosos los caballos de guerra pudieran ser, la presión proveniente de una bestia mítica carnívora tan poderosa era demasiada para poder soportarla.

“Oficialmente, tú eres mi subordinado. Abstente de actuar por tu propia cuenta.”

“Lo tengo,” respondió Dale. Dio una mirada rápida a su lado. El elegante caballo negro azabache era sorprendente, adecuado para un animal proveniente de tan distinguida familia. Y encima de la bestia estaba Gregor, el cual estaba vestido en una armadura que, de manera similar, no le traería vergüenza al nombre de su casa ducal.

Dale sabía que la esgrima de Gregor se especializaba en tener una velocidad divina, así que, verlo en una armadura tan pesada, sin importar qué tan habilidoso fuera, se sentía fuera de lugar para Dale.

Sin embargo, Gregor era diferente a su amigo. Incluso si él fuera solo el tercer hijo, como miembro de la familia más importante de Laband, un país que promovía la habilidad de combate, poseía la técnica y el conocimiento necesario para liderar un ejército.

Como alguien de gran importancia para el país, el padre de Gregor no podía dejar su capital, y, como alguien esencial para la defensa nacional, el segundo hijo no podía salir de la frontera nacional, por lo que el deber de pararse en el campo de batalla bajo el nombre de su casa caía sobre él.

“Lo tienes difícil también.”

“… En realidad no. Como un noble de Laband, me imaginaba que esta oportunidad eventualmente vendría,” le respondió Gregor a Dale, mirando sobre las fuerzas que estaba a cargo. Claramente había un orden y una disciplina en las tropas que avanzaban sistemáticamente. A pesar del hecho de que ellos estaban avanzando hacia un formidable enemigo, el Séptimo Señor Demonio, las expresiones de los soldados no se miraban inquietas en lo absoluto.

Los campeones que derrotaron al Cuarto Señor Demonio. Se encontraban yendo a la batalla liderados por un miembro de la familia ducal, Gregor, así como de la leyenda viviente, el Héroe Platino. Los soldados marchando bajo las banderas con los emblemas de la familia Eldstedt y la princesa hada se miraban completamente orgullosos.

Dale hizo que casi pareciera fácil tratar con los que lo rodeaban, tratando de actuar lo suficientemente digno para no avergonzar el nombre del Héroe Platino o decepcionar las inmensas expectativas de los soldados. Su presencia aumentaba claramente la moral de los caballeros y la infantería, quienes pensaban en algo un poco diferente a la ambición y más cercano a un deseo anhelante de que ellos podrían convertirse en parte de su épica.

Mirando a estas tropas, Gregor no encontró nada que criticar.

No es así… pensó Gregor, considerando a su amigo a caballo a su lado. Él simplemente no siente presión alguna por las expectativas de aquellos que lo rodean. ¿No tiene interés alguno en cómo los otros lo ven?

Había un aura peligrosa alrededor de Dale desde que había perdido a su amada prometida y eso solo siguió creciendo mientras los días pasaban. Gregor no podía evitar sentir que desde que él se había colocado la máscara del imbécil conocido como el “Héroe Platino,” algo preocupante estaba creciendo dentro de él.

Gregor miró hacia el frente para que así no pudiera ser visto suspirando y siguió avanzando en su caballo. No podía dejar que los soldados alrededor de ellos vieran que Dale y él eran simplemente humanos. Su trabajo era actuar como símbolos. Tenían que mantenerse imperturbables para levantar los espíritus de aquellos a su alrededor.

Ser humano… es querer a alguien que nos apoye…

¿Es un pecado… querer que alguien más nos ayude a mantener nuestros corazones unidos? Gregor pensó para sí mismo, colocando su mano sobre el lugar donde el amuleto hecho por la chica que era preciosa para él colgaba dentro de su armadura.

Un gran número de países inmediatamente fueron conscientes de que la gran nación de Laband había hecho un movimiento para eliminar al Séptimo Señor Demonio. Incluso si ellos no estuvieran involucrados directamente, si Laband fuera derrotada, estos otros países ya no tendrían los medios para detener al Séptimo Señor Demonio. Su poder puro como una nación era muy grande, pero más que eso, sin Laband, necesitarían esperar que otro héreo como el renombrado Héroe Platino apareciera.

Con los templos de Akhdar como el centro, la información se había extendido a través de todo el mundo.

Mientras muchos países vigilaban con gran expectación, las naciones aliadas con Laband como su núcleo llegaron al territorio del Séptimo Señor Demonio y comenzaron la batalla sin más que declarar el inicio de las hostilidades.

Las batallas que tuvieron lugar lejos del centro de comando del señor demonio fueron abrumadoras victorias para la alianza. Las horribles vistas que los caballeros vieron mientras avanzaban encendió una justa indignación y un sentido del deber en las tropas aliadas de que ellos no dejarían que sus propias naciones terminaran así.

Las fuerzas aliadas avanzaban hacia el Séptimo Señor Demonio. Pronto, las noticas llegaron incluso a los países más cerrados que nunca interactuaban con la humanidad.

“¿Dijiste que los ejércitos humanos están enfrentándose contra el Séptimo Señor Demonio?”

“Sí, mi señor.”

Mientras el subordinado entregaba este reporte, el “Rey Dorado,” sentado en un trono detrás de unas persianas de bambú, cerró sus ojos – de los cuales había obtenido su nombre – y reflexionó.

Vassilios tenía un clima más seco y cálido que Laband.

El lugar que servía como el castillo del Primer Señor Demonio, gobernante de Vassilios, era el templo de Banafsaj.

El estatus de señor demonio era concedido a aquél que reuniera las aptitudes y fuera elegido por los dioses. Por lo tanto, había veces cuando un rey podría reinar por siglos y otras en las que el trono permanecería vacío por una cantidad de tiempo similar. A veces, cuando no había un señor demonio, el país operaba bajo una estructura política con los sacerdotes de Banafsaj de mayor rango como su núcleo. El templo era el centro del gobierno, le daba la bienvenida a los reyes y dioses y era donde se reunía la voluntad del pueblo.

Eso también podía ser visto a partir de la construcción de la ciudad. Había sido construida con el “castillo” de su gobernante, el enorme templo construido de piedra blanca, como su centro. El paisaje, el cual parecía encerrar el templo, fue construido de piedra blanca y ladrillos secados al sol. La ciudad era limpia y ordenada, y se sentía casi como una extensión del templo; era más majestuosa que alegre.

Los diablos tienen una población notablemente más pequeña que la de la humanidad. Esta ciudad era la única en todo Vassilios. En otras áreas había pequeños asentamientos que podrían ser descritos como aldeas, pero eso era todo. Geográficamente, estaba aislada de las otras regiones, haciendo fácil pare ellos tomar una política nacional de aislamiento.

En este mundo, no toda la tierra estaba dividida en naciones. Al final, la “nación” de Label estaba limitada a las áreas gobernadas por el hombre. La tierra habitada por bestias mágicas, a la cual los hombres no podían entrar o dejar fácilmente, eran consideradas como deshabitadas, pero no le pertenecía a ningún país y, mientras las regiones gobernadas por semi-humanos (los cuales eran humanoides fuera de las siete razas) y las regiones gobernadas por las bestias mágicas eran consideradas como un tanto culturizadas y abiertas al comercio, no eran contadas como naciones.

Muchas naciones ocuparon las tierras donde las condiciones eran adecuadas para que las personas vivieran y pelearon por el territorio, incluso aunque las regiones deshabitadas también eran muy vastas.

Vassilios estaba adyacente a Laband, pero había un territorio de bestias mágicas entre las dos naciones. Debido a que estaba rodeada por ese territorio, así como por un vasto desierto, Vassilios se mantuvo geográficamente aislado de los otros países.

Seguía siendo un terreno escabroso, pero debido a que los diablos eran una raza fuerte, fueron capaces de vivir ahí sin demasiados inconvenientes. No necesitaban preocuparse de que otras naciones los invadieran; podían simplemente vivir en paz como deseaban.

El gran templo de Vassilios fue construido para que tuviera numerosas secciones. El interior del templo solo daba la sensación de un pequeño pueblo. Había muchas construcciones en el suelo, pero mientras más te aproximabas al centro, se convertía en un área segura donde solo un limitado número de personas podía ir y venir.

Dentro de esa área central, una corriente de agua tan crucial en ésta árida tierra fluía, el flujo del agua era claro para el oído. La cascada, tan delgada que era como una hebra, caía en un manantial poco profundo hecho por el hombre adornado con joyas. La residencia imperial fue construida dentro de ese manantial.

El edificio en sí mismo era pequeño, pero como un trabajo de arte, era como un manojo de elegancia. No tenía una ostentosa o extravagante apariencia. La cultura de los diablos no tenía el hábito de rodearse a uno mismo con lujosos accesorios. Sin embargo, los materiales que fueron usados para construirlo fueron los mejores disponibles y cada uno de los finos grabados en él fueron hechos con el mayor de los cuidados. Solo con mirarlo, uno podía decir que era un edificio de la mejor calidad.

Normalmente no sería tan lujoso, pero esta residencia real fue algo que el anterior Primero Señor Demonio había creado usando una fortuna y las mejores técnicas disponibles para hacerlo lo más elegantemente posible para su amada reina. Con el cambio de señores demonio esta villa había perdido a su señor, pero ahora una vez más tenía a una hermosa doncella en su interior.

Chrysos estaba caminando a través del centro del templo, el cual podía ser llamado el “templo interior,” vestido con un traje usado en esta tierra, hecho de capas de delgada tela transpirable. Una fría brisa fluía gentilmente a través de este conjunto. La pura y fría agua rodeando este lugar conocido como la “Residencia de la Concubina Favorecida” refrescaba el aire sin importar que tan caliente el día fuera. Viendo a Chrysos caminando por el camino que conducía a la residencia, las damas de compañía inclinaron su cabeza.

Los únicos permitidos en esta residencia eran las damas de compañía sirviendo al actual amo de la residencia, la “princesa,” y el rey, Chrysos. De acuerdo a la cultura de los diablos, el interior de la villa tenía solo el mínimo mobiliario necesario; una capa que ocupada la mayoría de la habitación. La seda colgando del techo se mecía suavemente con la brisa que pasaba a través, bloqueando la luz del sol entrante y proyectando una ligera sombra en la cama. Dentro de la sombra, una joven estaba acostada y se movió ligeramente, sintiendo la presencia de alguien más ahí. Abrió ligeramente sus ojos y, viendo que alguien con ojos grises estaba ahí, la expresión de sus ojos se suavizó.

“Chrysos…”

“Veo que has despertado, Platina.”

La joven trató de moverse cuando Chrysos habló, pero pareció quedarse inmediatamente sin energía, solo para que su mano cayera de vuelta a la cama.

“No necesitas forzarte. Aún no deberías estar en condiciones de moverte.”

“Lo siento…” Latina finalmente se las arregló para articular algo audible mientras ella yacía sin fuerzas.

“Aun así, gracias a ti, Chrysos… ahora soy capaz de estar despierta un poco más.”

“Incluso aunque ya estuviera debilitado, forzaste tu paso a través del sello… me alegra que lo hayas hecho bien, pero fuiste muy temeraria,” dijo Chrysos, quitando de en medio el cabello colgando frente al rostro de Latina, luego gentilmente tocó los restos de su cuerno roto. Los cuernos era el rasgo característico de la raza de los diablos y eran vistos como sagrados. Ellos solo permitían que fueran tocados por alguien increíblemente cercanos a ellos.

“Te lo ruego, nunca vuelvas a tomar una decisión que pueda ocasionar que te pierda…” dijo Chrysos con una expresión dolorosa.

Latina frunció el ceño en respuesta. “Lo siento… Chrysos…”

“Olvídalo. Todo lo que importa que es que regresaste a mí.” Dijo Chrysos con una ligera sonrisa, luego colocó su mano en la frente de Latina. En ese instante, hubo un cambio suave en el aire circundante. Latina había estado respirando débil y superficialmente, sonando adolorida todo el tiempo, pero ahora ella inhalaba profundamente. Su piel siempre había sido pálida para empezar, pero se había vuelto mucho más hasta el punto en que su rostro parecía enfermo; pero ahora parecía solo un poco, como si la sangre estuviera regresando a él.

Latina había estado dormida casi todo el tiempo desde que Vint la trajo a Vassilios. Solo tenía unos cortos intercambios con Chrysos, luego perdía la consciencia nuevamente.

El hechizo que la ató a ella – al Octavo Señor Demonio – había sido poderoso. Debido a que Latina se había liberado de él de una manera incompleta, ella había dejado a cambio una gran parte de su poder con su trono. Había perdido casi toda su fuerza, incluyendo aquella de la que necesitaba para vivir. Aquel que había usado su propio poder como un señor demonio como suplemento y la ayudó fue Chrysos. Si Chrysos no fuera el Primer Señor Demonio, tal cosa habría sido imposible.

El Primer Señor Demonio poseía los poderes demoníacos más fuertes de todos ellos y era el más habilidoso en manipular el poder otorgado por los dioses.

Si le preguntaran, “¿Podrías hacerte paso a través del sello así como Latino lo hizo?” incluso Chrysos tendría que responder que eso era simplemente imposible. Era precisamente debido a que el Rey Dorado era tan habilidoso en manipular tal poder que sabía cuánto Latina se había forzado a sí misma e hizo lo imposible.

Gracias al poder de Chrysos, Latina había mostrado señales de recuperarse poco a poco y ya se encontraba en el peligroso estado en el que había estado cuando llegó a Vassilios. Aunque con eso dicho, ella estaba lejos de volver a la normalidad y necesitaba estar casi la totalidad de cada día en cama, entrando y saliendo del sueño.

“Hay tanto… de lo que necesito hablarte… Chrysos…”

“No te preocupes por ello. Solo déjame todo a mí. Solo necesitas preocuparte por ti misma.”

Latina cayó en las garras de una profunda somnolencia y el poder se drenó de su cuerpo. Cuando Chrysos escuchó la rítmica respiración de Latina mientras ella estaba dormida, el Primer Señor Demonio alejó su mano de la frente de Latina.

“¿La cosa de la cual deseas discutir conmigo es sobre tu sirviente, Platina…?” Murmuró Chrysos sin emoción alguna, sabiendo que su voz no podría alcanzar a Latina en sus sueños. “Aquel que busca apartarte de mi lado… espero ver qué clase de persona puede ser.”

La otra mitad amada del Rey Dorado por fin había regresado. ¿Cuántos años había pasado buscándola? Chrysos no había imaginado la posibilidad (incluso lógicamente entendiéndolo, era difícil de aceptarlo) de ser separados tan pronto una vez más después de finalmente haberse reunido, pero era inevitable.

Esa vez cuando ella desapareció, había sido tan doloroso que se sentía como si el cuerpo de Chrysos hubiera sido partido en dos.

Como el Primer Señor Demonio, era esencial sellar al Octavo Señor Demonio. Para no tener que asesinar a su amada chica, esa había sido la única opción. Pero tomar esa decisión había sido tan doloroso que sentía como si estuviera siendo desgarrado desde el interior.

Ahora que esa hermosa princesa había regresado al lado de Chrysos, el Rey Dorado haría todo lo posible para protegerla y nunca más haría nada para perderla.

“¿No sientes lo mismo, oh Héroe Platino?” Con una determinación escondida en su interior, Chrysos le habló a alguien que no estaba ahí.

El número de unidades de dragones voladores en posesión de Laband ciertamente no eran pocas. La mayoría actualmente estaban siendo usadas en la guerra con el Séptimo Señor Demonio tomando lugar en una tierra lejana. Los dragones voladores eran bestias mágicas de la variedad dragón, pero si mirabas solo el poder de ataque en bruto, no destacaban. No era fácil matar a uno, pero tampoco poseían la fuerza suficiente para cambiar la marea de una batalla.

El rol más importante de las unidades de dragones voladores era el transporte de personal y los bienes. El número de seres que podían viajar a través de los cielos era limitado y no podían ser reemplazados fácilmente. Debido a que no habría reemplazos para ellos si fueran enviados a las líneas frontales y murieran, fueron encargados principalmente del soporte logístico. Enviándolos a la batalla a la ligera conllevaba un gran riesgo.

Uno de tales dragones voladores a servicio de Laband, un gran macho, extendió casualmente sus alas. Un jinete estaba encima del brillante equipo rojo en su espalda, color el cual indicaba la nación a la que servían. Adicionalmente, había un objeto en forma de caja colgando debajo de su cuerpo… o parecía ser una caja de un vistazo, pero también se asemejaba a un bote. Estaba destinado para transportar personas e incluso contenía una cabina para pasajeros.

Al frente del dragón volador llevando el “bote” estaba un pequeño dragón liderando el camino. Era una escolta destinada a proteger los pasajeros que estaban siendo transportados.

“¿En qué es lo que está pensando Su Excelencia?” Rose, la cual estaba dentro del “bote” que llevaba el dragón volador, pensó en voz alta mientras inclinaba la cabeza. Durante su tiempo personal, ella se refería informalmente al Duque Eldstedt como “Tío,” pero, considerando su posición, ahora necesitaba mantener su profesionalismo.

“Él no nos contó nada. Su Excelencia solo nos ordenó que la protegiéramos, Lady Rose.”

“Ya veo…”

Aquellos que servían al lado de Rose eran aventureros con contratos personales con el duque. Justo como Dale, ellos se enfrentaban contra los señores demonios y sus demonios, por lo que eran dignos de confianzas en términos de habilidad y conducta. A Rose no se le permitió llevar un chambelán con ella, solo estos guardias, debido al limitado espacio de la “nave.”

Era un viaje lo suficientemente incómodo que no sería inusual en lo absoluto para cualquier noble joven ordinario negarse rotundamente a realizarlo, pero como alguien que venía de una familia de rango bajo para empezar y también estaba habituada a viajar, Rose no hizo nada más que pestañear.

Sin excepción, todos los aventureros sirviendo a Rose eran mujeres. Este inusualmente alto número de mujeres había sido reunido en consideración para aquella a la que escoltarían – Rose, una joven mujer.

¿En qué estás pensando en un momento como este, Tío…?

Gracias a las cicatrices dejadas atrás por el Cuarto Señor Demonio, el templo de Niili al que Rose pertenecía actualmente estaba increíblemente ocupado. No podía entender la razón de que ella, una sacerdotisa de alto rango, estuviera siendo llamada tan lejos en un dragón volador en tal momento. Sin embargo, fue una orden del Duque Eldstedt mismo, por lo que Rose no estaba en posición de negarse. Ella estaba sumamente familiarizada con cuán prudente el Duque era, pero no tenía la más mínima idea acerca de en qué estaba pensando ahora, lo cual solo causaba que su ansiedad aumentara.

¿Estará Lord Gregor bien?

La expresión de Rose se oscureció mientras pensaba en Gregor parado en el campo de batalla y liderando a sus tropas. No podía evitar sentirse frustrada sabiendo que todo lo que podía hacer era orar por que estuviera bien.

A través de la ventana, podía ver el cielo azul con una gentil brisa, pero el hermoso paisaje no era suficiente para despejar las nubes en el corazón de Rose.

Los dragones voladores no eran adecuados para viajar de noche. No tenían visión nocturna, así que lo que podían ver era increíblemente reducido en la oscuridad. Y sus jinetes eran humanos, los cuales no eran mejores en ese aspecto. Mientras fueran capaces de hacerlo, aterrizaban y usaban las horas nocturnas para descansar en su lugar.

Se necesitaba el suficiente espacio para que un dragón volador aterrizara. Para cuando encontraron un lugar adecuado, el sol ya se había ocultado por completo. Usando iluminación mágica para ver, los soldados y aventureros hicieron las preparaciones para acampar.

Debido a que fue tratada como alguien de alto estatus dentro del grupo, Rose no pudo ayudar. Sacó materiales de escritura y comenzó a realizar un corto reporte dirigido al duque.

Fue entonces cuando ocurrió.

No era como si se hubiera distanciado demasiado de los aventureros que la escoltaban. Y sin importar qué tan enfocada Rose hubiera estado escribiendo su reporte, ella no era del tipo que descuidadamente bajaría su guardia.

“He esperado que llegue este momento.”

A pesar de todo eso, cuando esa voz repentinamente habló desde la oscuridad, Rose estaba completamente sola. Fue cuando finalmente se dio cuenta de que había salido sola.

Rose perdió su usual calma por una razón además de ser sorprendida por la repentina voz: ella la reconoció. De hecho, no había forma de que ella pudiera olvidarla.

“¡Tú eres…!” dijo Rose, viendo fijamente hacia la oscuridad. Sintiendo que la vaga presencia empezó a moverse, instintivamente caminó hacia la oscuridad para seguirla.

El terreno en el bosque no era tan mal de lo que Rose había pensado. Estaba consciente de que estaba actuando a espaldas de sus compañeros de viaje, por lo que siguió la presencia sin usar magia de iluminación.

Su sentido de la distancia se estaba desvaneciendo al avanzar con tan pobre visibilidad. Sentía como si hubiera ido muy lejos, pero al mismo tiempo también tenía la sensación de que en realidad no estaban tan lejos del campamento.

Después de avanzar hacia el bosque, la presencia se detuvo. Encendió una pequeña y suave luz mágica sobre la palma de su mano, iluminando su rostro.

“Así que eres tú…” dijo Rose. Ahora que ella estaba segura de quién era, su voz se llenó de emociones encontradas. Era un hermosa y bien definido rostro. Sus cuernos dorados emitieron un pálido reflejo de la luz. Y encima de todo eso, Rose nunca podría olvidar ese largo y glamuroso cabello púrpura. Esta era la mujer diablo que una vez había salvado a Rose del Segundo Señor Demonio.

“He esperado que llegue este momento. Por el momento en que me reuniría contigo en este lugar, oh doncella de cabello rosado.”

Rose sabía que la mujer frente a ella era una sacerdotisa de alto rango de Banafsaj, el dios que otorgaba su bendición divina en la forma de premoniciones. Y así, Rose naturalmente entendió el significado detrás de las palabras de la mujer diablo.

“¿Tú… sabías que te encontrarías conmigo ‘ahora’, es así…?”

Ese es el por qué, durante su encuentro con el Segundo Señor Demonio, esta mujer “sabía” que Rose sobreviviría. Habiendo visto el futuro que se extendía más allá de eso, tal creencia era solo algo natural.

“No había ninguna garantía de que las cosas no fueran de acuerdo a las predicciones otorgadas a mí por los dioses. Pero encontrarme contigo “en este momento” ocurrió a lo largo del camino del ‘futuro’ que he estado esperando… y finalmente… he llegado a este momento…” La voz de la mujer de cabello púrpura disminuyó un poco, pero ella tranquilamente miró hacia Rose.

“El Héroe Platino derrotará al Séptimo Señor Demonio,” le informó la profetisa, su voz oscilaba tan poco que casi daba miedo. “En ese momento, el futuro será decidido. El Segundo Señor Demonio vendrá a este lugar,” dijo ella, dándole a Rose un mapa simple – líneas garabateadas en un pedazo de papel, indicando la geografía de las afueras de Laband.

“El Segundo Señor Demonio se comporta como le place y es imposible adivinar cómo actuará. Su paradero nunca es fijo. Incluso si el Héroe Platino la buscara, sería difícil encontrarla con métodos convencionales… Esa es la razón por la que he esperado por este momento. Al darte este mapa, oh doncella de cabello rosado, ese futuro llegará para el Héroe Platino… y con esto, mi trabajo terminará.”

Aunque Rose también era una sacerdotisa con una protección divina, no sabía cómo es que la protección divina de Banafsaj se manifestaba. Aun así, las palabras de la mujer la hicieron sentir inquieta. Había una determinación detrás de ellas que era tan fuerte que casi era doloroso.

“…Tú me dijiste algo antes: que el sirviente de un señor demonio cede su derecho de vida y muerte a su amo… Si el Segundo Señor Demonio es destruido, ¿te salvarás?”

“En cierto sentido,” la mujer tranquilamente respondió. “Si mi señora es destruida, entonces seré sacrificada junto a ella.”

Rose perdió el aliento, pero la mujer simplemente sonrió y continuó. “Accedí a este contrato con mi señora consciente de tal hecho. Me preparé totalmente para todo lo que implicaba,” dijo ella, sus emociones no fluctuaron en lo absoluto. Ella se mentalizó para este destino hace mucho tiempo y parecía casi filosófica al respecto.

“Si dejo escapar esta oportunidad, entonces mi señora seguramente matará a muchísimas más personas. Mi tierra natal también ha sufrido grandemente a manos de ella,” dijo. Ella se mantuvo decidida, como si estuviera simplemente hablando de su propio trabajo. Fue algo casi hermoso verla tan inquebrantable.

“¿Qué harías, si supieras que alguien al que deseas proteger tanto que morirías por él podría salvarse si ofrecieras tu propia vida?” la mujer diablo preguntó, luego continuó sin esperar a que Rose respondiera. “Seguramente tomarías la misma decisión, ¿no es así?”

Habiendo dicho lo que necesitaba decir, detuvo su magia de iluminación y le dio la espalda a Rose, luego caminó hacia las sombras del bosque. Por un rato, Rose continuó mirando en la dirección en la que había desaparecido.

Rose luego se dio la vuelta, viendo la brillante luz del campamento, el cual era iluminado con magia. Estando aún muy lejos del brillante lugar, Rose se mantuvo congelada por un par de momentos.

“Si… le confío esto a Lord Dale…”

El Segundo Señor Demonio era un monstruo elusivo que se deleitaba en matanzas y su paradero nunca era conocido, y las oportunidades para derrotarlo eran extremadamente raras. Dale seguramente vendría a eliminarlo, pero al mismo tiempo, eso también significaría la muerte de esa mujer, aquella que había salvado la vida de Rose.

Rose miró fijamente el trozo de papel en sus manos, luego cerró sus ojos y pensó por un corto momento.

Si yo estuviera en su lugar…

Si ella estuviera ofreciendo su propia vida para crear la mayor oportunidad posible, ella no desearía que fuera desperdiciada por simple simpatía. La mujer probablemente había vivido todo este tiempo por esta razón. Gracias a las propias creencias de Rose, no podía mancillar el orgullo de esa mujer, la cual estaba intentando cumplir con su tarea. Si Rose tuviera que tomar la misma decisión, eso es lo que ella haría.

Rose abrió sus ojos y empezó a regresar al campamento. Mientras ella caminaba, sus dudas ya se habían disipado.

Alrededor del tiempo en que Rose tuvo esta inesperada reunión, en las tierras del norte, la guerra con el Séptimo Señor Demonio estaba entrando a su fase final.

Con el Héroe Platino a su lado, que poseía habilidades de primera clase además de también servir como su símbolo, las fuerzas aliadas habían continuado su avance. Toda la tierra por la que pasaron durante todo el trayecto yacía trágicamente. Viendo esta tierra y no queriendo que el mismo desastre cayera sobre su propio país, las fuerzas aliadas permanecieron firmemente unidas. El mantra bajo el que marchaban – “derrotemos al señor demonio” – permaneció absolutamente inmaculado.

Y debido a eso, la guerra con el Séptimo Señor Demonio terminó en victoria para las fuerzas aliadas.

Los estragos de la guerra fueron tallados en el territorio que había servido como el campo de batalla y la vida no regresaría a esa ahora tierra pisoteada. Pero, aun así, fue una indudable victoria y la idea de no tener que enfrentar ninguna agresión o invasión adicional trajo esperanza a los corazones de las personas. Aun en las líneas frontales, todas las fuerzas aliadas estaban llenas de emoción por la victoria.

Comparada a una guerra entre naciones, en una batalla contra un señor demonio como este, la victoria estaba mucho más claramente definida. La cabeza del Séptimo Señor Demonio fue cortada y presentada a los reyes de las naciones; mientras tanto, los demonios que habían servido a su comandante perecieron al lado de su señor.

Los remanentes de las fuerzas derrotadas se habían convertido en un grupo desordenado, por lo que en el futuro podría ser necesario darles caza, pero por el momento no representaban una gran amenaza.

En medio de todo esto, Dale recibió una carta de parte del Duque Eldstedt.

“¿Averiguaron el paradero del Segundo Señor Demonio…?”

El mensaje había sido entregado en secreto por un soldado personal del duque. Lo que Rose le había reportado al Duque Eldstedt fue escrito aquí y los resultados de su cuidadosa investigación que habían seguido también estaban incluidos.

Dale había usado la red de información de su pueblo natal, para buscar al Segundo Señor Demonio, pero incluso aunque Tislow tenía conexiones alrededor del mundo, habían fracasado en reunir cualquier información concreta y Dale tenía la sensación de que ellos fueron ligeramente perturbados por ello.

Ese hecho le hizo pensar a Dale que el duque debía de tener su propia red de información personal.

Los únicos señores demonio restantes eran el Primero y el Segundo. El Primer Señor Demonio era el líder de Vassilios por lo que tenía una localización fija. En ese caso, tenía sentido priorizar al Segundo Señor Demonio. Adicionalmente, el hecho de que el Segundo Señor Demonio se hubiera colado a través de las fronteras de Laband hací la situación digna de gran preocupación para el país.

Incluso si los innumerables soldados lucharan con todo su poder contra ella, si el Segundo Señor Demonio exponía sus colmillos a la gente del país que carecía de un héroe, nunca serían capaces de lanzar un golpe decisivo. Incluso si los daños fueran mantenidos al mínimo, aun seguirían siendo enormes.

Pero más que eso, la mayor amenaza que el Segundo Señor Demonio representaba era el miedo que ella inspiraba en los corazones de los hombres. En términos de daño psicológico, a comparación con el Séptimo Señor Demonio, el cual había pisoteado todo con su ejército, o el Cuarto Señor Demonio, el cual había cubierto con una enfermedad invisible en forma de elementos mágicos, fue mayor.

Pero en gran parte debido a su inclinación, el Segundo Señor Demonio no era menos temido que los otros. Adicionalmente de ser elusiva, era una cruel y brutal asesina. Era difícil predecir lo que haría el señor demonio que se deleitaba con matanzas solo por placer. Nunca sabías donde podría aparecer, y cuando ella lo hacía, enterraría el lugar con cadáveres y el olor a sangre. Era un ser que inspiraba el absoluto terror.

Incluso Dale aún tenía que enfrentarse en contra del Segundo Señor Demonio directamente. Él solo tenía experiencia peleando con sus sirvientes, y todos ellos eran seres que le provocaban compasión incluso a Dale, su enemigo. Incluso llamarlos sus “subordinados” era demasiado, cuando ellos eran solamente unas patéticas “existencias” los cuales tenían sus cuerpos fortalecidos.

No se romperían, no morirían, pero claramente aún podían sentir dolor. Incluso cuando la agonía pasaba el punto de lo que ellos podían soportar, no tenían permitido romperse, debido a que el derecho a morir les había sido arrebatado.

A pesar de todo, Dale los mató. No morían fácilmente, pero siguió blandiendo su espada y conjurando su magia hasta que ellos murieron.

Cuando ellos estaban al borde de la muerte, la expresión en sus rostros siempre era de alivio, pero para Dale, asesinarlos siempre se sentía absolutamente insoportable.

Habiéndose absorto en tales pensamientos, Dale levantó la vista a la presencia delante de él. Gregor estaba viéndolo con una apariencia de fatiga en su rostro. Fue la primera vez que Gregor había tomado el mando de tan gran fuerza. Incluso aunque el consejero proveído por el duque era excelente, Dale sinceramente sentía que él mismo no podría lidiar con tal destino. Si se tratara de tomar el mando de una pequeña unidad comando en la línea delantera, pensaba que podría manejarlo, pero algo como esto requería a la persona correcta en el lugar correcto.

“¿Irás, Dale?”

Incluso aunque fue en parte solo de nombre, Dale actualmente caía bajo el mando de Gregor. Así fue como Gregor también supo de la orden que el Duque Eldstedt le había dado a Dale.

“Sí… Su Excelencia ordenó que me dirigiera de inmediato hacia allí.”

Cuando escucho la respuesta de Dale, Gregor pareció pensar en algo. Luego, su amigo propuso algo que Dale no se había esperado.

“Te acompañaré.”

“¿Eh? Tomarás el mando para el viaje de regreso, ¿no es así?”

“Si es solo el viaje a casa, entonces puedo dejarle eso a un poderdante. Por otra parte, no hay mucha gente que pueda ir a lidiar con el Segundo Señor Demonio. Y si vamos a viajar en dragones voladores, tendrás que limitarte a un pequeño grupo de élite.”

“…Eso es cierto.”

Dale asimiló las palabras de Gregor, sus ojos estaban sorprendentemente tranquilos. Como él era ahora, pensó que era capaz de mantener el ritmo con el Segundo Señor Demonio. No había descartado la posibilidad de ir solo. Sin embargo, no podría explicarles a Gregor y al Duque Eldstedt, los cuales no sabían que se había convertido en un demonio.

Gregor estaba completamente consciente de que estaba pidiendo lo imposible. La responsabilidad asignada a él ahora no era algo que podía ser fácilmente delegada a alguien más, pero intuitivamente sintió que no debería dejar que Dale fuera por su propia cuenta.

Ahora que el Séptimo Señor Demonio había sido derrotado, no debería haber más amenazas aquí. En su cabeza, Gregor estaba pensando en las cosas, intentando decidir cómo sería mejor transferir el deber del mando a su consejero para el viaje de regreso.

No tenía que ser él mismo, pero era difícil encontrar personas lo suficientemente habilidosas como para encargarse del Segundo Señor Demonio. Por lo tanto, si tenía que hacerse tan repentinamente, pensó que él debería de ir.

Como miembro de la casa ducal de Laband y amigo de Dale, no quería perder a este héroe. No podía dejar que Dale fuera solo a enfrentarse al Segundo Señor Demonio, especialmente en su actual estado inestable.

Él no podía reemplazar a la persona que era preciosa para Dale, ni pretendía hacerlo. Pero aún sentía la necesidad de apoyar a su amigo.

“…Yo también tengo mi propio papel que desempeñar.”

“Ya veo… Entonces no te detendré,” Dale respondió brevemente y se puso de pie, con la bestia mítica gris en armadura platino ahora en frente de él. Viendo algo similar en los ojos de la bestia a lo que él estaba sintiendo, Gregor dejó salir un corto suspiro.

Gregor apresuradamente le confió el deber del mando a su consejero, luego formó una pequeña unidad de élite para la batalla con el Segundo Señor Demonio. En medio de la confusión de las secuelas de la guerra con el Séptimo Señor Demonio, Dale y Gregor, así como también un par de usuarios de magia de élite habilidosos en proveer soporte a distancia, secretamente salieron en un par de dragones voladores.

Incluso yendo tan rápido como era posible usando dragones voladores, tomaría varios días regresar a Laband desde su actual posición en la parte noreste del continente. Aun así, su velocidad ahora era de lejos mucho más rápida de la de las fuerzas avanzando moviéndose por tierra. Por lo tanto, Hagel mantuvo el ritmo con los dragones voladores, el cual se especializaba en volar a través de los cielos. La armadura parcial que Tislow le había proveído a Hagel estaba equipada con una silla de montar, la cual ayudaba a Dale incluso cuando volaban en las posiciones más complicadas.

Este viaje no era una carga para Dale, como ahora podía blandir su espada por muchos días seguidos sin descanso, pero no podía forzar a aquellos alrededor de él a hacer lo mismo. Contuvo sus emociones de ansiedad y se mezcló con los otros alrededor del campamento por la noche.

Gregor miró por encima de numerosas cartas en medio de la parpadeante luz de la fogata. A pesar del hecho de que el Duque había escrito bajo tales inestables circunstancias, de acuerdo a su personalidad, la escritura era metódica y firme. El papel había sido envuelto firmemente, colocado en un contenedor cilíndrico para tales propósitos y sellado con cera derretida.

Debido a que Gregor se dedicó a ocuparse de la limpieza de la post-guerra, había estado enviando correspondencia constantemente de ida y vuelta con el continente vía aves mensajeras mientras ellos viajaban. Después de revisar el contenido de las, ahora sin sellar, cartas numerosas veces, Gregor frunció sus cejas ligeramente.

“¿Qué pasa?” Le preguntó Dale, preguntándose por qué su amigo estaba tan perdido en sus pensamientos.

“No es nada.”

“Ya veo.”

Considerando la posición de Gregor, no podía divulgar ociosamente la información del continente, incluso con su amigo. Dale era consciente de eso, por lo que no lo presione; solo lo dejó pasar y miró de vuelta a la crepitante fogata.

Viendo a Dale así por la esquina de su ojo, Gregor una vez más se perdió en sus pensamientos. Era el tipo de documento que necesitaba ser destruido una vez leído, por lo que lo lanzó al fuego frente a él. El delgado pedazo de papel ardió y desapareció en las llamas instantáneamente.

Laband estaba oficialmente abriendo relaciones diplomáticas con Vassilios, el país de los diablos.

Fue este reporte de su hogar, entregado en este momento, lo que dejó perplejo a Gregor.

Vassilios había sido una nación aislada, sin buscar intercambios intencionales con otros países, por un muy largo tiempo. Pero el líder de Vassilios, el Primer Señor Demonio, había enviado formalmente un mensaje a Laband, transmitiendo el deseo de formar una relación diplomática.

El Primer Señor Demonio, líder de la raza diablo, fue perturbado por los actos de agresión de los Señores Demonio de la Calamidad hacia los humanos. La voluntad de los diablos y de esos Señores Demonio de la Calamidad no coincidían. Pero era un hecho que ese prejuicio había sido esparcido entre los humanos en el largo tiempo en que los diablos habían rechazado interactuar con las otras razas, y ahora la creencia de que los diablos y los señores demonio compartían los mismos sentimientos era común.

Este señor demonio era consciente de que este miedo malentendido y sin objetivo podría llevar a una confrontación total entre los diablos y los humanos, y entonces el rey envió un mensaje a Laband, la nación a la que le habían dejado el mando en esta gran guerra.

A puertas cerradas, Laband estaba haciendo las preparaciones para responder a la petición de Vassilios.

Los pensamientos de Gregor surgieron sobre por qué su padre, el “Duque Eldstedt, Primer Ministro de Laband,” le estaba enviando esta información sobre asuntos diplomáticos ahora.

El lugar donde el Segundo Señor Demonio se estaba ocultado fue en un pueblo rural particularmente remoto. La mansión en este tranquilo paisaje campestre tenía una lujosa y fina apariencia detallada, dando la impresión de ser una finca noble. El tejado escarlata, el cual era típico de la arquitectura de Laband, usó pintura de la más alta calidad, tan brillante que casi se veía translúcida, brillando maravillosamente en comparación con las paredes de color blanco puro y el paisaje de color verde oscuro.

El patio estaba ocupado por un espléndido jardín de rosas. Había tantas variedades floreciendo profusamente ahí, pero la mayoría de ellas eran de un rojo oscuro. El jardín existía en perfecta de armonía con la mansión.

Una mesa de metal y una silla estaban colocadas en el medio del jardín de rosas. Su elegante figura se mezclaba en el paisaje a su alrededor, y, sentada ahí estaba una hermosa joven la cual solo realzaba esa sensación de perfecta armonía.

Su abundante cabello rizado tenía un hermoso brillo dorado en él. Los listones de terciopelo atándolo y el extravagante vestido que usaba tenían el mismo profundo carmesí. La joven era como una flor en florecimiento, una encarnación de este jardín de rosas.

Con una sonrisa de alegría, disfrutaba el aroma del té mientras el vapor flotaba de su taza de porcelana blanca, sus acciones tenían una gracia perteneciente a su apariencia. Pareciendo estar realmente disfrutando de él, dejó escapar una pequeña risita, luego llevó la taza de té a sus encantadores labios, los cuales eran como brotes de una flor.

“Esto es divertido. Oh, muy divertido. ¡El Héroe Platino!” dijo ella con una risita, jugando con los dulces horneados en la mesa con sus delgados dedos. “¡Él mató a casi toooodos los otros señores demonio! ¡Qué maravilloso!”

La mirada de la joven rubia cayó sobre varios hombres y mujeres. Ellos no respondieron, pero la encantadora joven conocida como el Segundo Señor Demonio ni siquiera trató de esconder su emoción. Ella continuó hablando.

“Un héroe, al cual los dioses le permitieron asesinar señores demonio, y yo, al cual le permitieron asesinar a los hombres… Me pregunto, ¿en qué somos diferentes? ¿Quizá este héroe tendrá la respuesta?”

La chica rubia lamió el dulce que había recogido con su roja lengua, luego dejó salir una risa. Fue carente de modales y el acto en sí fue muy sugestivo, pero tenía una gracia cautivante en él que no concordaba con su joven apariencia exterior.

“Creo que sacaré las entrañas de ese héroe y veré si puedo encontrar la respuesta ahí. ¡Qué maravilloso! Estoy segura de que tendrán un hermoso color, es un héroe, después de todo. Él definitivamente sería diferente a mis otros juguetes.”

La sonrisa que formó luego, sin embargo, encajaba perfectamente con su joven apariencia. Se miraba pura, con una pista de travesura detrás de ella. A pesar de todo eso, también había una profunda locura detrás de esa sonrisa retorcida.

“Matar a un héroe, ¡suena muy divertido!” Sus labios rojos se curvaron en la forma de una luna creciente. “Fue fácil matar al Primer Señor Demonio. Es solo que terminó demasiado rápido. Y matar al candidato para su reemplazo también fue simple. Aunque supongo que fue algo divertido ver el pánico de todos.”

En medio de los hombres y mujeres que estaban tumbados en frente de la chica rubia, cierto número miraba fijamente al señor demonio con miradas oscuras en sus ojos. Esas miradas llenas de odio causaban que la joven temblara de emoción.

“¿Aún no se han roto? Estoy complacida. Eso significa que serán capaces de entretenerme incluso más, ¿no es así?”

Recogió el pequeño y afilado cuchillo plateado que estaba al lado del set de té como si colocarlo ahí fuera solo algo natural, luego lo lanzó sin una pista de vacilación. El movimiento fluyo naturalmente y la hoja no perdió a su objetivo, perforando a través del odio apuntado al señor demonio.

Conteniendo un grito de dolor, un hombre sostuvo su ojo que había sido profundamente empalado, sangre se filtraba por entre sus dedos.

“Ódienme más y más. ¿Qué tan gran debe ser su desesperación al ser forzados a vivir como el juguete de su odiado objetivo de su venganza?” dijo la chica rubia con una risita, careciendo incluso de una sola pista de culpa. “Dado el tiempo, ese pequeño niño al que fallaron proteger se convertiría en rey, ¿cierto? Pero fallaron. Justo frente a sus propios ojos, lo corté mientras él seguía vivo. Eso hizo un encantador e inolvidable recuerdo, ¿no es así?”

No hay forma de que pudiera olvidarlo, pensó la mujer de cabello púrpura mientras ella observaba el espectáculo desarrollándose frente a ella. No era nada más que un deporte pasajero para el señor demonio.

En el pasado, Vassilios había perdido a su líder, el Primer Señor Demonio, gracias a las tendencias asesinas de este Segundo Señor Demonio en forma de niña. El tiempo había pasado y el candidato para ser el siguiente Primer Señor Demonio al fin nació. Sin embargo, ese niño nunca tuvo la oportunidad de convertirse en rey. Antes de que él reuniera los requisitos para convertirse en un señor demonio, murió a manos del Segundo Señor Demonio, justo como su predecesor.

El hombre que había perdido un ojo había sido el guardaespaldas de ese niño. La mujer a su lado que ni siquiera intentó ocultar su odio hacia el Segundo Señor Demonio fue la nodriza del niño. Habían hecho su mejor esfuerzo en proteger al niño, pero fueron fácilmente barridos a un lado, solo para que el asesinato fuera cometido justo en frente de ellos.

Como ella y la nodriza estaban cerca de la misma edad, esa noche la mujer de cabello púrpura había visto al niño que debería haberse convertido en el rey demonio, pero no fue capaz de hacer nada. Ahí fue cuando fue dolorosamente consciente de qué tan impotente era, porque, aunque poseyera una protección divina de alto rango proveniente de Banafsaj, no fue capaz de elegir un futuro en el que todo saliera bien.

La visión de sangre fresca en realidad fue reemplazada por visiones idénticas de innumerables futuros que podrían ocurrir. En esas innumerables posibilidades, la visión de todas las formas posibles en que esa muerte podría ocurrir causarían que su yo más joven se quedara paralizada del horror.

Mientras estaba sentada allí incapaz de hacer nada, el guardia y la nodriza tuvieron su libertad y su propia capacidad para morir arrebatadas por el señor demonio. Juguetes que podrían romperse fácilmente no tenían ningún interés para el Segundo Señor Demonio. Esa es la razón por la que, poseyendo una fuerte voluntad, terminaron ganando su favoritismo. Además, debido a la naturaleza sádica del señor demonio, fue aún más el caso cuando esa voluntad era respaldada por odio.

Indudablemente poseían voluntades fuertes y precisamente esa fue la razón por la que fueron capaces de aguantar incluso ahora.

Simplemente era imposible de imaginar qué tan cruel y agonizante eso era.

La sacerdotisa con el nombre que hacía referencia al color de los dioses, púrpura, escondió sus ojos llenos de pena un poco, para que lo que hubiera en su corazón no pudiera ser visto. Ambos, ella y la gente frente a ella en este momento tenían el mismo y único propósito, por lo que endurecieron sus corazones.

Para la gente en frente de ella, era por el amo que habían perdido. Para ella, era para que no volviera a perder a alguien, por el bien de su tierra natal y la gente viviendo ahí.

Devolvería el golpe contra esta calamidad. Sin duda alguna, este señor demonio moriría cuando el tiempo llegara.

En este momento, no fallaría. Ella no podía fallar. El futuro que una vez vio cuando era joven y esa visión bañada en sangre fresca… no podía dejar que se volvieran realidad. Con una voluntad inquebrantable, decidió eso en su corazón.

Solo… un poco más. Entonces, yo también… murmuró en su interior, recordando a esa persona que la había consolado cuando ella esta afligida por qué tan impotente era. Ese hombre al que nunca volvería a ver, cuya sonrisa era más gentil y amable que la de nadie más. Y entonces, Mov juntó sus manos en oración.

El Segundo Señor Demonio seguía siendo inmadura en cierto sentido, de acuerdo a su apariencia exterior. Habiéndose llenado temporalmente de jugar con sus “juguetes,” sus sirvientes, la chica parecía haber perdido todo interés en ellos, y su mirada se movió a la punta de sus dedos. Viendo sus uñas recortadas, fue golpeada con la idea de usar esmalte de uñas para pintarlas del mismo escarlata oscuro que su vestido.

“O quizá debería ir con negro… Soy muy benevolente, así que, cuando mande a muchos directo a sus muertes, sería bueno tener algo que represente su lamento.” Pensando que quizás también sería bueno ir con un vestido negro que recordara a la ropa de luto, la chica rubia se paró, su cabello ondeó junto al movimiento.

El señor demonio se paró frente a la entrada de la mansión y luego, la puerta se abrió suavemente. Ese fue obra del criado, el cual normalmente nunca se mostraba. Gracias a la seda que ocultaba sus rostros, era imposible distinguir a los criados. El “nombre” hecho de símbolos grabado en cada uno de sus cuellos era parecido al collar en el cuello de un esclavo. Fueron privados de tanto como incluso el habla; eran meras herramientas vivientes permitidas de existir solamente para hacer las cosas más convenientes para el Segundo Señor Demonio.

Una vez que el señor demonio había desaparecido dentro de la mansión, la mujer de cabello púrpura rápidamente entonó un hechizo de curación.

“Oh, luz del cielo, por mi nombre, concede esta petición y por favor cura a aquellos que fueron heridos. <<Luz Curativa>>”

La magia paró el flujo de sangre del hombre que había perdido su ojo. Con el montón de maná que ella poseía, lo que la había llevado a poseer un rasgo de maná, fácilmente podría haber reconstruido su ojo entero. Sin embargo, no lo hizo.

El señor demonio nunca permitiría que algo que ella había arrebatado fuera restaurado sin su consentimiento. Si ella descubría que tal cosa había ocurrido, el hombre sería reprendido de una manera mucho más repulsiva. Sabiendo eso, Mov no dejaría que tal cosa ocurriera.

“¿Estás bien?”

“Sí.”

“Mi Señora Oráculo…”

Ella era una sacerdotisa que poseía una protección divina de rango inusualmente alto, por lo que esa era la forma en que esos dos de antes la llamaban. Incluso mientras ellos estuvieran derrumbándose, una luz aún podía ser vista en los ojos del par, demostrando su fuerte voluntad. En frente de ellos, esta mujer la cual había guiado una vez a Vassilios, el país que carecía de un rey, permaneció resuelta y les contó de su profecía.

“Sólo un poco más. Estamos atados por una maldición, pero aún no le hemos vendido nuestras almas.”

La gente a la que se estaba dirigiendo crearon una escena absolutamente trágica. No era solo el hombre quien había perdido un ojo. Otros habían perdido partes de su cuerpo y también estaban aquellos los cuales aún seguían sangrando, sus heridas no estaban completamente curadas. Todo eso era el resultado del señor demonio jugando con ellos.

“Nuestro trabajo es mantener a nuestro señor en este lugar. Hemos soportado ser llamados sus juguetes y ser tratados como tal, todo por este momento. A pesar de todo, nuestras vidas aun nos pertenecen.”

Había fuerza en los ojos de aquellos escuchando sus palabras. Fueron capaces de soportar de cualquier forma en la que fueran tratados, sin importar qué tan malo fuera, a causa de la presencia de esta hermosa mujer de cabello púrpura.

Esta mujer a la que llamaban “mi Señora Oráculo” poseía el raro poder de ver incontables posibilidades y decidir entre ellas con el fin de guiarlos al futuro que ella deseaba. Gracias a sus profecías, fueron capaces de aguantar, en lugar de tener sus corazones rotos por la desesperación. Continuaron viviendo, creyendo que el momento en que su odiado enemigo pagara por su crueldad llegaría.

Los pensamientos de todos era uno.

“Sin duda no nos sacrificaremos por el bien de nuestro señor.”

Esa era una forma de pelear.

Era una mansión tan refinada y bien diseñada que era fácil olvidar que estaba en un pueblo rural en la frontera. Cuando llegaron allí, Dale inconscientemente frunció el ceño.

Mientras que tal lujo estaba fuera de lugar a las afueras del país, el edificio no era llamativo y parecía mezclarse en los alrededores. Había un gran sentido de belleza en la mansión y parecía haber sido construida en armonía con el paisaje a su alrededor en mente.

Dentro de la cerca de acero ornamentado había rosas rojas brillantes floreciendo profusamente.

No había una sola cosa de la mansión que pareciera desagradable. Y, a pesar de todo, había un indescriptible malestar sobre el lugar. Dale aparentemente no fue el único que se sentía de esa manera, mientras una mirada de disgusto cruzó el rostro de Gregor.

“¿Qué…es esto…?”

“Hmm…¿podría ser…?” De pronto, se dio cuenta. Dale olfateó y, por otro lado, parecía como si Gregor también hubiera entendido.

“El olor a sangre… y cuerpos… Así que esa es la causa, ¿no es así?”

Había un extraño olor mezclado con el dulce olor de las rosas. Sintió que eso esa la fuente de esa desagradable sensación.

Dale y los otros no tenían forma de saber, pero a través de todo este hermoso jardín y la mansión, el Segundo Señor Demonio se había divertido jugando con aquellos a los que ella llamaba sus “juguetes.” A través de estos crueles hechos, repetidos una y otra vez, una desagradable sombra oscura había caído sobre el lugar.

Fue cuando, de una dirección completamente diferente, una refrescante voz llamó al grupo que estaba inspeccionando la mansión.

“Bienvenidos. Por favor, entren.”

Era solo algo natural que Dale y Gregor, así como también el resto de su grupo, se pusieran en guardia en respuesta al miembro del campo enemigo llamándolos. Era imposible para alguien acercarse tan cerca sin que nadie notara su presencia. Esto era territorio enemigo, por lo que ellos habían estado aún más en guardia que de costumbre.

…¿Eh?

Ellos reconocieron a esta mujer. Incluso de un vistazo, la reconocieron. El hermoso color púrpura de su rasgo de maná destacaba tanto que podían decir de inmediato que esta era la mujer diablo que había salvado a Rose, solo por la historia que habían escuchado.

Pero, ¿qué es esto? Hay algo sobre ella…

La amable sonrisa de la mujer causó que aquellos a su alrededor se sintieran cómodos. Ella se mezcló como un animal pequeño y se sintió algo natural para ella estar ahí junto a ellos. A pesar de que ella emitía más presencia que nadie cuando actuaba con firmeza… o esa fue la impresión que Dale tenía y dudó.

“Veo que la doncella de cabello rosado escuchó mi petición, ¿no es así? Es un placer conocerlo, Héroe Platino,” dijo la mujer, luego inclinó su cabeza en un cortés gesto con el que Dale no estaba familiarizado. “Por favor, te pido que asesines a mi señor. Al hacer eso cumplirás el más grande deseo de aquellos de nosotros que han sido forzados a obedecerla.”

“¿Eres la que… nos informó de este lugar a través de Rose?” Preguntó Gregor.

“Eso es correcto,” la mujer de cabello púrpura tranquilamente confirmó.

Como ella era una sirviente del Segundo Señor Demonio, primero deberían haberse preguntado si su invitación de ir adentro era una trampa. Dale y Gregor solo sabían de la mujer en frente de ellos a través de lo que escucharon de Rose; para los demás que los acompañaban, ella no era nada más que una intrusa repentina. No tenían razón alguna para confiar en ella. Tampoco podían negar la posibilidad de que haber salvado a Rose podría haber sido parte de alguna clase de truco. Y, aun así, Dale fue incapaz de desconfiar en la mujer parada en frente de él ahora.

“¿Por qué… yo…? ¿Estará alguien usando magia Central para meterse con mi mente? Dale se preguntó; el hecho de que no se estuviera cuestionando nada de esto lo tenía un poco inquieto. Miró a las personas que lo acompañaban. Esta mujer diablo pertenecía al grupo enemigo, por lo que la estaban tratando con precaución y sospecha. Era una reacción completamente normal.

Si todos ellos tuvieran la misma reacción amistosa que él tenía, Dale sospecharía más en magia de interferencia. La magia Central permitía controlar y esclavizar, y eso no solo se limitaba a animales y bestias mágicas. Estaban aquellos que podían usarla para entrometerse con las mentes de los hombres.

En ese momento fue cuando Dale notó a Hagel. La bestia mítica parecía estar dudando ligeramente, justo como él lo estaba, y el lobo volador no mostraba abiertamente hostilidad hacia la mujer. No la amenazó en lo absoluto; su cola solo se movía lentamente, como si mostrara su incertidumbre.

“Hagel,” le habló Dale, y la bestia mítica de pelaje gris lo miró con ojos tranquilos. La amable mirada en sus ojos era similar a la que Hagel tenía cuando la miraba a ella. Con toda probabilidad, Dale y Hagel probablemente estaban sintiendo el mismo sentimiento en este momento.

Cuando se dio cuenta de eso, Dale decidió confiar en sus instintos.

“No tenemos mucho tiempo. ¿Podrías mostrarnos el camino?” Dijo Dale, sorprendiendo a Gregor cuando demostró que tenía la intención de confiar en ella. Gregor entendió, ya que había conocido a Dale por tanto tiempo, pero su expresión mostraba que estaba un poco conmocionado.

“Dale.”

“No hay garantía de que tendremos otra oportunidad como esta. E, incluso si fuera una trampa, no tenemos otra opción más que seguir adelante con ello.”

Eliminaría a todos los que se interpusieran en su camino. No es como si fuera algo que estuviera evitando para empezar, además de que sus opciones eran limitadas. El plan inicial habría sido un ataque sorpresa, pero ya que se estaban enfrentando en contra de un astuto señor demonio, también habían considerado la posibilidad de que fuera una trampa.

“Seguiré hasta que haya eliminado a todos.”

Ahora que había confirmado las intenciones de Dale, Gregor parecía estar en conflicto, pero contuvo sus argumentos y en su lugar eligió apoyar a su amigo. “Si así es como te sientes, entonces también seguiré adelante hasta haber completado mi trabajo.”

Viendo que Dale y los otros habían resuelto el asunto, la mujer de cabello púrpura apuntó en una diferente dirección a la de la entrada de la mansión.

“En ese caso, vengan por aquí. Hay una entrada que pueden usar sin que mi señora se dé cuenta.”

Las mansiones nobles ocasionalmente eran construidas con pasajes que corrían a través de ellas. Y no se limitaban solamente a rutas secretas de escape. También incluía unos preparados para que los sirvientes pudieran moverse sin interponerse en el camino de la familia viviendo ahí. Ella había indicado una de esas rutas.

“Sin embargo, hay un límite en cuanto a la guía que puedo ofrecer. Mi señora ha sido un señor demonio por un largo tiempo. Será increíblemente difícil entrar sin que ella se percate.

“…Necesitamos una distracción, ¿eh?”

“Los que comparten mi voluntad actuarán por el bien de su emboscada, ¿de acuerdo? Por favor, entretenga convincentemente a mi señor con una actuación llamativa.”

Gregor frunció el ceño ligeramente en respuesta. “Sin importar tus intenciones, no nos contendremos.”

“No importa. Si mi señor se diera cuenta que estuviera arreglado, todo sería en vano.”

Mientras Gregor aprobaba el plan, aún no había descartado la posibilidad de que fuera una trampa. Sin embargo, su principal pensamiento fue el de reducir cuidadosamente las fuerzas enemigas.

Dale entendía el pensamiento de su amigo, pero al mismo tiempo, también sabía que incluso con que solo él alcanzara al Segundo Señor Demonio sería suficiente. “En ese caso, yo iré por el Segundo Señor Demonio. Gregor, toma al resto del grupo y crea una distracción.”

Gregor miró directamente a Dale en silencio por un momento. Viendo a Dale preparado tranquilamente para pelear sin una pista de desesperación o desesperanza sobre él, Gregor tomó una decisión.

“Entiendo. Buena suerte.”

“Déjamelo a mí.”

Después de ese corto intercambio, Dale siguió a la mujer de cabello púrpura hacia el pasaje que se dirigía hacia debajo de la mansión. La entrada a la ruta oculta estaba en el patio trasero de la finca. Aparentemente, originalmente estaba destinado para escapar en caso de una emergencia.

Solo el clonk, clonk de sus pasos reverberaban a través del estrecho corredor.

En algún lugar a lo lejos, la tierra tembló. Los intermitentes temblores eran los sonidos de la batalla siendo librada.

“Para mi señor, todo es un juego,” dijo la mujer de cabello púrpura, su paso mientras ella lideraba el camino se mantuvo sin cambios. Debió percatarse que Dale se estaba concentrando en ese sonido. “Incluso una batalla de vida o muerte entre los intrusos y sus ‘juguetes’ no es nada más que una forma de entretenerse y librarse del aburrimiento.”

Gregor se había infiltrado en la mansión de frente. El temblor fue causado por la pelea entre su grupo y los sirvientes del Segundo Señor Demonio.

“Ella encuentra satisfacción en hacer que aquellos que albergan un odio profundo por ella peleen para protegerla.”

“…Eso es de muy mal gusto.” Dale no tenía la intención de intervenir, pero terminó hablando de forma medio inconsciente, sorprendiéndose incluso a sí mismo.

“Así es, estás en lo correcto,” la mujer respondió con una sonrisa contenida. Se detuvo en el punto donde era la mitad del pasaje, de un vistazo, no parecía haber nada en absoluto. Su mano se acercó a una parte del muro, el cual luego movió ligeramente un poco hacia la izquierda con un pequeño click. Deslizó sus dedos hacia dentro de esa brecha y movió una sección del muro. Después, continuó el complejo proceso de manipular los mecanismos.

“Los sirvientes también son conscientes de eso. Ellos no pueden desobedecer las órdenes de nuestro señor, pero seguramente harán una espléndida actuación para apartar su atención por al menos un rato.”

Incluso pensando en que ambos lados tenían un muto entendimiento de eso, no cambió el hecho de que la batalla en la que Gregor y los otros estaban actualmente participando no era menos que una seria pelea con sus vidas en la línea. Si ellos se contuvieran y el Segundo Señor Demonio viera a través del acto, ya no serviría como una distracción. Cada uno de ellos desempeñó su papel para que una espada que pudiera derrotar a tales monstruos, la del Héroe Platino, pudiera alcanzar al Segundo Señor Demonio.

Con un golpe sordo, el muro finalmente se abrió ampliamente. Más allá de la abertura, el oscuro corredor siguió. Y después de seguir todo recto, terminó en una puerta lisa.

“Mi señor yace más allá.” Entonces, con una mirada terriblemente tranquila, miró directamente a Dale.

“¿Qué ocurre…?” Preguntó Dale, sonando perplejo. Por alguna razón, era terriblemente débil a esos ojos. A pesar de que los colores eran diferentes, los ojos de esta mujer y su sonrisa no podían evitar recordarle a los de ella.

“Eres el sirviente del Octavo Señor Demonio, ¿verdad?” dijo la mujer confiadamente. Ella sabía ese hecho del que Gregor y Rose eran inconscientes.

Dale dejó salir su suposición, inalterado. “¿Averiguaste eso… a través de tus premoniciones?”

“Sí.”

“¿El Segundo Señor Demonio sabe eso?”

“No.”

Habiendo escuchado sus respuestas, Dale removió el guante de su mano izquierda y le mostró la prueba de a quien él servía. La mujer hasta ahora había permanecido calmada todo el tiempo, pero cuando vio el nombre escrito allí, por primera vez parecía sorprendida.

Esa expresión se parece un montón a la de…

Pretendiendo no darse cuenta de cómo ella se estaba sintiendo, Dale miró a la mujer.

“…Tengo una petición,” declaró la mujer con un poco de vacilación, después de mirar a Dale volver a colocarse el guante.

“¿Qué es?”

“Por favor, ¿podrías asesinarme?”

Lo que ella dijo no le sorprendió a Dale, ya que había tenido la sensación de que ella tenía tal deseo.

“Si el Segundo Señor Demonio es derrotado, a cambio yo tendré que seguirlo.”

“¿Ella ató tú vida a la suya?”

“Así es.”

Era muy raro para un señor demonio no colocar restricción alguna en sus sirvientes, como la chica que era el “amo” de Dale había hecho. Colocar una condición en la que la pérdida del amo resultara en la muerte de todos sus sirvientes parecía algo que los Señores Demonio de la Calamidad harían.

“Yo… quiero ser libre de al menos elegir mi propio final. Sin duda no deseo sacrificarme por mi señor,” tranquilamente declaró, conteniendo su frustración.

“¿…Eso actuará como tu salvación?” Aunque él sabía la respuesta, Dale aun así hizo esa pregunta.

“Sí.” No había ni una sola pista de vacilación en su respuesta.

“¿Hay… alguna otra forma de salvarte?”

“Tales cosas no pueden ser anuladas, al menos sin intervención de los dioses.”

“Ya veo…” dijo Dale, riéndose de sí mismo. Incluso si no fuera por su mano, la mujer en frente de él moriría. Derrotar al Segundo Señor Demonio traería el mismo resultado. Ella no quería ser un mero juguete hasta el último momento. Si él quisiera dejar su orgullo y dignidad inmaculado, su única opción era concederle su único deseo. “Soy impotente…”

“Eso no es del todo cierto.” La gentil sonrisa de la mujer se superpuso con la de la chica que tanto deseaba recuperar. “Tú has sido mi esperanza todo este tiempo. En el noble futuro de esa chica, vi los resultados que buscaba… Y, al final, te conocí.”

Su voz era tan amable y Dale sentía que era difícil respirar. Pero incluso así, con el objetivo de salvarla, reunió fuerzas en su mano izquierda. Sintió la porción del poder del Octavo Señor Demonio incrustado ahí.

“Ésta es mi última profecía: Pronto verás a esa chica.”

La única cosa que aliviaba a Dale era que él no necesitaría blandir su espada. La mujer estaba siendo mantenida viva artificialmente por el poder del Segundo Señor Demonio. Seguro de ese hecho, Dale usó la habilidad dentro de él para negar ese poder, y, con solo eso, la vida rápidamente se escapó de ella. Dale atrapó su delgado cuerpo en sus brazos mientras ella se derrumbaba, la fuerza escapándose de ella.

Había una ligera expresión de sorpresa en su rostro, pero siguió sonriendo, entonces tranquilamente cerró sus ojos. Su expresión era pacífica y calmada, sin una sola pista de sufrimiento. Simplemente por verla, era claro que ella realmente había sido “salvada.”

Justo antes de caer en un sueño eterno, con su consciencia oscureciéndose, murmuró en voz silenciosa, “Gracias… Smaragdi…”

“Oh, esto verdaderamente es algo, ¿no es así?”

Ella giró los elegantes lentes artesanales de opera en una mano. Incluso sin ellos, era completamente capaz de mirar los eventos que estaban desplegándose e incluso ver los más finos detalles, pero le tomó un gusto al hermoso dispositivo y los mantuvo a mano. La oportunidad para usarlos raramente ocurría y, finalmente, tuvo una “actuación” adecuada ocurriendo justo frente a ella para apreciar, por lo que ella observó a través de los lentes, viéndose complacida.

“El actor principal es ese espadachín, supongo. Le doy mi aprobación en cuanto a habilidad y apariencia se refiere. El escenario le queda bien.”

La chica rubia dio una risita y se inclinó hacia adelante. Vestido en un lujoso vestido, estaba en un lugar parecido a un balcón de un teatro. Fue construido para que fuera posible ver hacia abajo, por lo que estaba amueblado solamente con una mesa y un sofá. La superficie de la mesa estaba puesta para el té de la tarde, con un pequeño set de té y pequeños y elaborados pasteles para té.

Si la chica estuviera viendo un romance trágico, la vista no habría sido en lo mínimo fuera de lugar. Pero el “juego” del que la chica estaba disfrutando bastante era una batalla a muerte entre unos intrusos y sus propios subordinados.

Cada fuerza solamente tenía un guerrero en la vanguardia. El espadachín de cabello negro fue herido arriba. Su oponente, su propio sirviente, era lo suficientemente habilidoso para mantener una importante posición en la guardia de su antiguo hogar, pero ahora, estaba a la defensiva y siendo llevado a una esquina. Aún no había sido derrotado, gracias a la mujer que estaba apoyándolo con magia.

Esos dos, los cuales la odiaban más que nadie, estaban llevando a cabo desesperadamente su misión de protegerla. La chica formó una sonrisa, encontrando eso más disfrutable de lo que cualquier comedia podría ser.

“Los usuarios de magia del otro lado no son malos, pero carecen de coordinación. Pero mira eso… a este ritmo, terminarán muertos.”

Los intrusos desataron magia de ataque a la mujer diablo que era la piedra angular de su defensa. Sin embargo, los demonios lo habían anticipado. Aquellos que no podían pelear en la línea frontal debido a sus heridas se lanzaron a sí mismos en frente de ella, usando sus propios cuerpos como escudos. Todos los diablos eran capaces de usar magia. Si ellos invocaran capas de simples barreras mágicas, eso sería suficiente para hacer un muro que no sería roto fácilmente.

Aun así, su propio lado estaba en desventaja en este enfrentamiento entre los dos guerreros a la vanguardia. Habiendo perdido un ojo, la visión del hombre diablo era limitada, lo que lo ponía en una gran desventaja.

“Oh. Si solo no te hubiera herido entonces…” dijo la chica, lamentándose de la desgracia de su subordinado.

Mientras miraba el baño de sangre, embarro suficiente mermelada en una galleta que recordaba a un pastel que recordaba al alimento para aves (¿Qué rayos? No tengo la menor idea de cómo traducir esa frase: biscuit that resembled a bird-feed cake. […mermelada en una galleta hecha de cereales…] Eso suena mejor, ¿quizás será así? Una galleta hecha de cereales… queda bien*). Sacó su lengua de entre sus rojos labios y llevó seductivamente el postre a su boca. Luego se quitó el sabor con su té negro favorito.

Escuchando abrirse la puerta, la chica rubia se dio la vuelta. Reconoció a la presencia detrás de la puerta y la sorpresa pronto se tornó en odio cruzando por todo su adorable rostro.

“¡Mov…!”

A diferencia de sus otros sirvientes, el señor demonio en forma de niña solo colocó el mínimo posible de restricciones en Mov. Eso fue para darle espacio para la traición.

Las restricciones que un señor demonio coloca en sus sirvientes son absolutas. Sin embargo, no había ninguna fuerza de atadura en el contrato entre Mov y el Segundo Señor Demonio; se reducía a nada más que una promesa. El Segundo Señor Demonio y Mov tenían un acuerdo; mientras Mov no la traicionara, el señor demonio no le pondría una sola mano a la hija de la mujer.

Esa era la razón por la que el señor demonio le había dado libertad a Mov: para que así ella pudiera traicionarla. Si Mov le rogara liberarse de sus grilletes, ella le estaría permitiendo al señor demonio asesinar a su amada hija.

Si se tratara de solo asesinarla, entonces el señor demonio podía hacer eso en cualquier momento. Pero sería un desperdicio para ella no encontrar una manera de disfrutar más de su juguete favorito para poder evitar el aburrimiento durante más de su larga vida. Con reglas restringiéndola, se convertía en un juego mucho más emocionante.

Sin embargo, eso fue contraproducente.

Aunque lo que enojó más al señor demonio fue que ella entendía lo que eso significaba.

“¿¡Me estás subestimando…!?”

Mov, una sacerdotisa de alto rango de Banafsaj, la había traicionado y envió a este hombre hacia ella. No era posible para nadie más haberlo enviado aquí, y eso significaba que Mov lo había hecho debido a que estaba confiada en que eso no significaría la pérdida de aquella a la que deseaba proteger.

En otras palabras, Mov había profetizado que este hombre, este héroe, era capaz de asesinar al Segundo Señor Demonio.

La chica pateó el suelo. Su vestido estaba hecho de innumerables volantes y encajes mientras estaba usando zapatillas de tacón, pero con una velocidad que era difícil de imaginar por su apariencia, el Segundo Señor Demonio interceptó al intruso. En el momento en que se puso de pie, ya estaba sosteniendo una pequeña espada desenvainada en cada mano. Incluso Dale no fue capaz de observar el momento en que las tomó. Fue una acción tan natural, una con la que estaba tan familiarizada que casi parecía respirar.

El Segundo Señor Demonio tenía una complexión pequeña y prefería las armas cortas y fáciles de manejar. Encontraba placentero la manera en la que podía sentir la sensación de carne y hueso siendo cortado y desgarrado.

A pesar de su físico superior, se movió para asesinar al hombre adulto frente a ella. Incluso cuando su oponente era un héroe, su antítesis determinado por los dioses de los siete colores, seguía confiada en que podría asesinarlo.

Posicionó sus espadas por debajo en un solo ataque. Apuntando precisamente a sus puntos vitales, atacó con ambas manos, con una ligera variación en su velocidad.

El señor demonio pensó en un rincón de su mente que sería un desperdicio matarlo de inmediato. Pero pronto cambió de idea. Tenía que usar correctamente su tiempo para poder mostrarle a Mov las cabezas decapitadas de este hombre y su amada hija.

Su largo cabello rubio dibujó un arco a través del aire, luego fluyó hacia abajo con la gravedad.

Los pensamientos del señor demonio fueron interrumpidos repentinamente por un agudo sonido metálico. En un instante, comprendió que el guantelete en la mano izquierda del hombre había detenido su golpe y que eso no lo desequilibró en lo más mínimo.

No había miedo ni pánico en la mirada del héroe. Esa perforante mirada dirigida justo hacia ella hizo que el señor demonio temblara un poco.

Sin embargo, pronto negó esa parte de sí misma. Desde que se había convertido en un señor demonio, todos los demás eran débiles y le temían y ella era fuerte y absoluta. Incluso si su enemigo fuera un héroe, era imposible que se hubiera alterado por culpa suya.

Con sus brazos lo suficientemente entrenados que podía concentrarlos solamente en ese destello plateado, el señor demonio en forma de niña cortó con su espada con la intención de cegar la vida del héroe. Como si intentara animarse a sí misma, el señor demonio rechazó absolutamente reconocer su reacción anterior.

El destello plateado se movió rápida y libremente de izquierda a derecha.

Dale estaba tan enfocado en la hoja que ni siquiera tenía margen para respirar. No fue engañado por la joven apariencia del Segundo Señor Demonio, pero aun así se sentía fuera de lugar pelear contra alguien de tan pequeña complexión. Ella convirtió su corto alcance en una ventaja en lugar de una desventaja, haciendo uso de la velocidad a la cual podía retroceder. Encima de eso, cada uno de sus golpes era espantosamente pesado que era imposible de imaginar que venían de su delgado cuerpo.

El señor demonio había pulido su técnica satisfaciendo su deseo por matanzas durante un largo, largo tiempo. Sus habilidades habían crecido hasta un grado aterrador como resultado de su continua experimentación en el acto del asesinato.

Pero… puedo verlos.

Dale podía distinguir claramente a la hoja en medio de ese destello plateado. No lo dejó a su intuición, y, en su lugar, lidió total y precisamente con este ataque enemigo, reaccionando a todo. El poder que obtuvo al convertirse en un demonio le permitió ver los ataques del señor demonio y le habían dado el cuerpo que necesitaba para reaccionar a ellos. El equipo proveído por su pueblo natal también fue capaz de resistir los golpes del señor demonio. Sin embargo, esa también era una prueba de la capacidad de Dale para desviar hábilmente los ataques de su oponente en lugar de simplemente recibirlos.

La espada del señor demonio que había sido desviada por el guantelete de Dale voló a través del aire. Algo parecía un poco fuera de lugar acerca de ese movimiento, encendiendo campanas de alarma en la mente de Dale. Inmediatamente después, la mano izquierda ahora libre del señor demonio lanzó tres pequeños cuchillos, apuntando a los ojos de Dale. Una vez que la mano hubo terminado su lanzamiento, la daga que debería haber estado volando a través del aire aterrizó de forma natural de vuelta a su agarre.

El señor demonio se movió una vez más para atacar con ambas dagas, solo para que sus ojos se abrieran ampliamente en sorpresa cuando sus propios cuchillos vinieron volando de regreso a ella; Dale los había atrapado con su mano derecha y se los arrojó de vuelta.

Nunca habría imaginado que las armas destinadas para lanzar a su oponente desprevenido serían usadas para hacerle lo mismo a ella. Apresuradamente se movió para evadir, pero Dale aterrizó un golpe con su guantelete al indefenso abdomen del señor demonio.

“¡Gah…!”

Todo el aire en su cuerpo se escapó a través de su boca.

Con un solo golpe, sus piernas empezaron a temblar. Cayó de rodillas y sus espadas favoritas que sostenía en ambas manos cayeron al piso mientras ella miraba aturdida.

Por un largo tiempo, el señor demonio había sido un ser absoluto.

Ella había reunido los requisitos necesarios para convertirse en el Segundo Señor Demonio y renacer. Hasta entonces y de ahí en adelante, el señor demonio había pasado su tiempo sin sentir dolor. Pero como alguien absoluto, su ego no aceptaría que se arrodillara enfrente de alguien y fuera mirada hacia abajo. Y así, tomó sus espadas en mano una vez más y saltó hacia el héroe. Se había enfurecido tanto precisamente porque se había dado cuenta que había pasado por alto una brecha tan obvia en sus defensas.

Cortó, apuñaló y acuchilló con sus espadas. Y, a pesar de todo, todos sus ataques fueron rechazados con un sordo sonido metálico. Ni siquiera la punta de sus espadas alcanzaron al héroe. Incluso aunque cualquiera de estos golpes fueran más que suficiente para tomar una vida, ninguno de ellos alcanzó a su objetivo. Aun así, ella no quería reconocer ese hecho.

Para Dale, estos ataques provenientes del Segundo Señor Demonio se sentían como los berrinches de un niño. Sus perfeccionados músculos y su crueldad no se ajustaban a su joven apariencia. Sin embargo, Dale sintió que su mente aún tenía algo de juventud en ella. Era terriblemente habilidosa, pero él no se sintió entusiasmado como se había sentido durante su pelea de uno a uno con el Sexto Señor Demonio. Incluso aunque estaba peleando con alguien que orgullosamente se regodeaba en su propia fuerza, no había nada que ver aquí.

Su cabello rubio se despeinó, su adorable rostro sangró y sus ojos azules lloraron, pero su apariencia no hizo que Dale sintiera nada. Él solo la miró fríamente hacia abajo y observó. Fue esa mirada lo que había herido profundamente el orgullo del señor demonio.

Desde que recibió ese golpe de Dale, sus movimientos claramente se habían entorpecido. Y, en cambio, Dale fue contra ella sin piedad. Si ella fuera una diablo normal, ese ataque le habría roto numerosos huesos, empezando con sus costillas. Desafortunadamente, sus huesos no se destrozaron, por lo que el señor demonio se puso de pie innumerables veces, solo para colapsar de nuevo al piso.

Como ese dolor destrozando su cuerpo había sido causado aun sin haber sido cortada en la cadera por su espada, el señor demonio levantó la vista hacia el héroe con odio en sus ojos. Como si sintiera los pensamientos del señor demonio, Dale le lanzó un diferente tipo de ataque. Una patada vino volando al rostro caído del señor demonio. Retrocedió varios pasos, luego se derrumbó en ese lugar, ni siquiera fue capaz de dejar salir un grito.

Cualquier persona que hubiera visto esto sin conocer las circunstancias indudablemente criticarían y culparían a Dale. La niña a la que estaba atormentando era simplemente tan encantadora y él no mostraba ni siquiera una pista de misericordia. Y encima de todo eso, fue violencia totalmente unilateral, sin que ella tuviera una oportunidad de hacer nada en represalia.

Mientras el señor demonio yacía en un montón, sin ser capaz de incluso intentar levantarse, Dale finalmente habló.

“¿Eso es todo?”

Un escalofrío la recorrió. La única forma de describir su voz era como una completamente carente de calidez. Su expresión no mostraba nada más que un claro desdén. Sería difícil decir cuál de los dos era más adecuado del título de “señor demonio.”

Fue entonces cuando Dale tiró su espada, lenta y deliberadamente. Había claro pánico en los ojos azules de la joven. No quería admitirlo, pero se sintió estúpida por no haberse dado cuenta que su propia muerte se aproximaba.

El señor demonio era consciente de que su propia apariencia era encantadora. Ella había usado eso para hacer que su presa bajara su guardia incontables veces en el pasado, solo para asesinarlos. Encontrando la necesidad de revertir la actual situación mucho más importante que su orgullo, miró a Dale con ojos llorosos e intencionalmente usó una voz para provocar lástima.

“Perdóna—“

Ni siquiera le permitió que alcanzara a terminar esa súplica. La pequeña cabeza de la chica fue empujada contra el suelo por la suela de su bota. Ella escuchó el crujido de su cráneo.

Después de infligirle humillación adicional al señor demonio, Dale hizo su declaración final; en otras palabras, le dio su sentencia de muerte.

“Bueno, entonces, terminémoslo aquí.”

Sin darle siquiera la oportunidad de luchar en vano, la consciencia de la joven conocida como una calamidad se hundió en la oscuridad.

Sangre fresca roja goteaba de la espada desenvainada de Dale. Incluso cuando uno se convertía en señor demonio, seguían sangrando igual que todos los demás.

Estaba tranquilo y sereno. Sin embargo, se dio cuenta de que su ira definitivamente fue la razón por la que atormentó a su oponente más de lo que era necesario.

Después de pensar en sus acciones, Dale suspiró. Le dio una patada al inmóvil cuerpo de la joven. Eso fue tanto por su propio resentimiento como para confirmar que estuviera muerta.

La mujer de cabello púrpura… nada podía haberse hecho para salvarla. Aun así, no pudo evitar querer ayudarla. Nunca podría perdonar al señor demonio que la llevó a ese rincón.

Dale se dirigió al lugar que se asemejaba a un balcón, donde el señor demonio había estado al principio. Viendo hacia abajo sobre la barandilla metálica, encontró a Gregor mirándolo desde abajo. La habitación yacía en ruinas, las cicatrices de la batalla dejaron su marca. Humo aún seguía saliendo desde la alfombra quemada y un grupo de personas que parecían diablos se habían derrumbado de una manera terriblemente antinatural. Era una extraña escena, como si el tiempo hubiera sido cortado de repente en medio de la acción. Sin embargo, era consciente de lo que había pasado en el piso de abajo y Gregor también tenían una vaga sensación de ello.

“¿Se acabó?” Preguntó Gregor, levantando la vista hacia Dale.

“Sí.”

Con ese breve intercambio, Gregor había confirmado un montón de lo que él quería saber. Enfundó su brillante espada larga roja con gracia, señalando el fin de la batalla con el Segundo Señor Demonio. A diferencia del Cuarto, el cadáver del Segundo Señor Demonio sería presentado al rey como prueba. Todo en esta mansión servía como evidencia de la derrota del señor demonio y requeriría su apropiada investigación.

Con la derrota de su señor, los sirvientes con los que Gregor y los otros habían estado peleando colapsaron y perdieron sus vidas. Justo como Mov había dicho, todos aquellos que servían al Segundo Señor Demonio habían sido sacrificados cuanto su señor murió. Y, a pesar de que habían sido forzados a seguir a su señor a la muerte, sus expresiones eran increíblemente tranquilas.

Cuando Dale dejó la mansión, una brisa olor a rosas sopló contra él. Con una profunda respiración, la desagradable sensación que había permanecido en lo profundo de sus pulmones fue limpiada. Sin embargo, no parecía que desaparecería por completo así de fácil.

Hagel estaba esperando en el exterior. No había sido parte del equipo de asalto, pero él poseía sentidos que excedían de lejos a los de las razas de los hombres, por lo que él solo era más que suficiente para servir como un vigía. Eso había sido una gran ayuda, permitiéndoles moverse como una pequeña unidad sin la necesidad de preocuparse por emboscadas o refuerzos.

Habiendo protegido la entrada de esa manera, Hagel miró hacia el cielo mientras se bañaba en la luz del pálido atardecer. Él agitaba su cola con un relajado y continuo ritmo. Dale había llegado a entender que ese hábito de él significaba que se encontraba pensando.

“¿Qué ocurre?” le preguntó Dale.

“No es nada…” Parecía estar perdido, lo cual era algo inusual para Hagel. Miró a Dale y, sintiendo el olor a sangre sobre el hombre, él parecía estar incluso más en conflicto mientras refunfuñó, “La señorita…”

Con esas palabras, la expresión en el rostro de Dale cambió.

“El olor de la señorita… apareció en una tierra lejana.”

“¿¡Dónde!? ¿¡Dónde está Latina!?”

Dale dejó que sus intensas emociones se mostraran claramente, causando Hagel desviara un poco su mirada, sintiéndose un poco preocupado.

“…Mi niño es más habilidoso que yo buscando olores en lugares lejanos. Yo no puedo determinar esas cosas precisamente.”

“¡Pero Vint podría…!”

“Dale, tranquilízate,” le dijo Gregor en una tranquila y calmada voz. Había salido de la mansión después de Dale, solo para encontrarlo con una desagradable mirada en su rostro.

“¿¡Cómo podría con cosas como–¡?”

Dale sintió que sus emociones estaban a punto de explotar, pero de alguna forma se las arregló para contenerlas. Eso fue debido a que con la tranquila mirada de Gregor, fue capaz de mirar a sí mismo objetivamente, solo un poco.

“También había recibido algo de información que me había estado preocupando. Aún no lo había confirmado con seguridad, así que me mantuve callado, pero…” comenzó Gregor.

“¿Qué cosa?”

“Recientemente, Laband recibió una proclamación de parte de Vassilios de que ellos estaban abriendo sus fronteras y nuestra nación estaba comenzando las preparaciones para oficialmente entrar en relaciones diplomáticas con ellos.”

Dale no pudo esconder lo que parecía impaciencia y odio en su rostro. Sin vacilar, Gregor continuó, “Aparentemente el líder de Vassilios es llamado el Rey Dorado. Ese rey… supuestamente favorece a una hermosa mujer conocida como la Princesa de Platino.”

No había agitación en la voz de Gregor, pero en comparación, Dale fue incapaz de contener sus violentas emociones. Si hubiera sido él mismo, Dale se habría dado cuenta de que tanto Gregor como Hagel tenían la misma expresión de malestar.

Sin decir ni una palabra a Gregor y a los otros, Dale desapareció. Aunque ocurrió tarde en la noche, Gregor naturalmente se dio cuenta de que lo había hecho. Le había filtrado esa información sabiendo que esto ocurriría y que incluso si tratara de detener a Dale, no sería capaz de hacerlo con la forma en que el hombre estaba ahora. A pesar de que había decidido dejar que Dale se marchara sin tratar de interferir, aun así, dejó salir un suspiro.

Este extraño momento… ¿Debería verlo como si Dale hubiera sido llamado intencionalmente…?

La luna brillando en los cielos no le dio ninguna respuesta, pero, aun así, Gregor murmuró una oración a Ahmar mientras miraba al cielo.