1

…La cabeza del dragón de tierra voló de la base de su cuello mientras este corría. Sin una criatura consciente que tirara de él, el gran armazón del carruaje cayó en consecuencia, saliendo del camino y aterrizando de lado.

El vehículo volteado dejó una espectacular marca en el suelo, levantando una nube de polvo con un gran estruendo. En un instante, se formó una imagen desastrosa con el carruaje destrozado y el cuerpo del dragón de tierra caído atorado en una de las ruedas.

Estaban en un área forestal tranquila en las montañas, rodeados por árboles en todas direcciones.

El carruaje dragón ya había entrado en los dominios Mathers; probablemente estaba a unas dos horas de alcanzar su destino. Pero el carro había sido cruelmente destruido en medio del camino, quedando solo el sonido de la rueda moviéndose libremente que resonaba en ese lugar vacío. Con el cadáver del dragón de tierra y el vehículo en nada más que chatarra, el olor de la sangre comenzó a merodear por el área.

—…Uu, uua.

Y ahí, un joven hombre yacía, exclamando una voz de lamento luego de haber sido lanzado del carro de dragón.

Había caído en un cúmulo de arbustos a una corta distancia del carruaje dragón semi-destruido. El musgo y las enredaderas habían servido para acolchonar su caída.

Milagrosamente, las heridas del joven fueron bastante ligeras. Pero su estado inadvertido no significaba que no sintiera el dolor de sus heridas.

Estaba arañado y amoratado en varios lugares. Afortunadamente, no tenía huesos rotos, ni pérdida mayor de sangre por sus heridas. Pero el dolor era más que suficiente para hacerlo acobardarse como un niñito en conmoción.

—A, huu… Gu, ¡hi…!

El joven de cabello negro gritaba y gemía por el dolor mientras yacía sobre el pasto.

El suelo había raspado su frente, y la tierra estaba manchada de rojo. Sus lágrimas y el moco eran especialmente antiestéticos. La desagraciada imagen de un hombre crecido echado en el suelo, aunado al carruaje en ruinas, formaban una inaguantable escena que comunicaba la tragedia del accidente.

—…

Y, aun así, las sombrías siluetas encapuchadas de negro seguían de pie en el lugar observando, como si fueran parte del escenario.

Unas diez de esas figuras sitiaban en círculo al joven y al carro de dragón. Habiéndose asegurado de que el cuerpo decapitado del dragón de tierra estaba, en efecto, bien muerto, su atención estaba enfocada en el muchacho.

Las figuras vestían atuendos negros de pies a cabeza con capuchas, dejando sus rostros e incluso sus géneros imposibles de divisar. Se movieron, aparentemente deslizándose por el suelo mientras cerraban el círculo hacia el adolescente.

Luego, una de las figuras, caminando sin producir sonido, balbuceó algo.

—…la.

Tan pronto como uno lo pronunció, el siguiente murmuró algo similar. Los murmureos bajos continuaron como una cadena incesante, un canto en cascada mientras las sombras rodeaban al muchacho.

El mundo estaba compuesto de dos cosas solamente… el sonido de las hojas en el viento y los murmullos de las figuras negras.

Eventualmente, el joven escuchó esos susurros, y provocaron un cambio en él.

—…Agaa, ¡aa! Aa, ¡aaa!

El cuerpo herido y lleno de dolor del joven hombre se desplomó, cayendo sobre su espalda, retorciéndose como un pez que se sofoca fuera del agua. Su angustia claramente era de una naturaleza distinta a lo anterior. Era como si su aflicción no viniera del exterior sino de su propia carne. Agonizaba como si hubiera algo corriendo sin control por su cuerpo, apretando directamente su corazón.

Por todas las apariencias, había notado el murmullo de las figuras a su alrededor y había reaccionado a ellos.

Las sombras vieron hacia el chico sufriendo, sin hacer movimiento para detener su canto. Pero, uno de ellos pareció llegar a algún tipo de conclusión acerca del muchacho retorciéndose y extendió una mano hacia su cuerpo.

—… ¡No toques a Subaru!

En el siguiente instante, una bola de hierro aulló como si cortara a través del aire, aplastando la cabeza de la figura que había tratado de tocar a Subaru, el joven en el suelo.

Fragmentos de cráneo volaron por el área mientras la figura caía y la cadena tintineaba ligeramente. El arma danzó hacia los otros como una feroz serpiente de plata en busca de la siguiente presa.

Sin embargo, el grupo tomó su decisión rápidamente.

Abandonando instantáneamente a su camarada muerto, se dispersaron sin decir nada para evadir la persecución de la cadena. Como por reflejo, sacaron dagas con forma de cruz de sus flancos y agarraron sus armas con ambas manos, vigilando juntos el norte, sur, este y oeste.

Eran once figuras. La manera en la que habían respondido instantáneamente a un ataque sorpresa tomando una formación para eliminar los puntos ciegos fue nada menos que admirable.

Sin embargo, eso solo funcionaba contra un atacante cuyas opciones estuvieran limitadas a dos dimensiones: enfrente, atrás, derecha e izquierda.

—… ¡Shii!

Por encima del grupo, alguien saltó de entre los árboles con su delantal ondeando. Con suficiente poder en sus piernas como para dejar marcas de sus zapatos en el tronco del árbol, su cuerpo se disparó hacia adelante en un ángulo. La chica saltó a una velocidad increíble, moviéndose solo un momento antes de que sus presas pudieran detectar el sonido sobre ellos.

Lo que descendió fue el extremo del mango del arma mortal, aterrizando en el cráneo de una desafortunada figura. Con un sonido agudo, una cavidad se abrió en su cráneo; sangre botó de la víctima mientras esta se tambaleaba y colapsaba.

La chica pateó el cuerpo hacia otra figura de pie al lado para obstruir su visión mientras saltaba detrás. Sin embargo, esta no dudó en golpear el cadáver de su camarada. Con un corte de dos hojas, la figura partió el cadáver de su compañero, recuperando su campo de visión… Al siguiente momento, una bola de hierro giratoria cayó sobre la amenaza de negro, convirtiéndola en una niebla sangrienta.

Habiendo arrojado su arma frente a ella, la pequeña chica se congeló en su posición. Viendo que se había detenido, las figuras tomaron la pequeña apertura para sacar sus armas con forma de cruz al unisón. La chica, aparentemente indefensa mientras las espadas se precipitaban hacia ella de todas direcciones, sacó con la mano izquierda una versión miniatura de su arma desde su costado y golpeó todas las dagas con un solo movimiento.

Luego de la increíble intervención de la chica, fueron sus atacantes quienes quedaron indefensos. Se detuvieron por menos de un segundo, pero, ante el oponente que ahora enfrentaban, ese tiempo fue letal.

—¡Roaaaaa!

La chica gritó, rugiendo mientras mostraba los dientes.

Con un revés de su arma, derribó todos los arboles a su camino, trazando un semicírculo de destrucción total. Otro enemigo fue atrapado en el camino de la maza de hierro, fue asesinado por el contundente trauma que le arrancó las extremidades.

La hermosa chica de cabello azul que había tomado sus vidas tenía un cuerno blanco de marfil sobresaliendo de su frente. Ese hecho fue suficiente para identificarla como un monstruo en el cuerpo de una chica.

—No pondrás un dedo en Subaru.

El adorable rostro encantador del demonio estaba manchado de sangre; sus ojos feroces estaban rebosando de hostilidad. Pero, la posición que había tomado dejaba claro que estaba protegiendo a Subaru de las figuras que lo rodeaban.

Habiendo compartido su advertencia, Rem ignoró su propio hombro izquierdo sangrando y blandió la bola de hierro sobre su cabeza. Se había hecho la herida en el hombro cuando el carruaje dragón se volcó, siendo ella incapaz de evadir el carruaje cuando este rebotó. Si hubiera estado sola, muy probablemente habría escapado sin heridas, pero eso no fue posible con Subaru en sus brazos.

Todo lo que pudo hacer fue usar su propio cuerpo para escudar a Subaru y lanzarlo a un lugar seguro.

Lo había visto caer en un arbusto tal como era su intención, mientras ella compartía el mismo destino que el carruaje dragón a la deriva.

Como resultado, su frente había sido lacerada, y una rama se había clavado en su hombro izquierdo muy profundamente. Parecía tener una fractura cerca de la cadera en su fémur izquierdo; moverlo provocaba una corriente feroz de dolor en ella que hacía entumecer sus blancas mejillas.

Pero Rem caminó al frente con un paso que no delataba nada de ese dolor. Ella vio al grupo de negro, hablando con una voz llena de odio —, ¡El Culto de la Bruja…!

Rem escupió sangre mientras los llamaba, pero, tal como antes, las figuras no mostraron señal de una respuesta humana. Sin alteraciones, se enfrentaron a Rem, casi como si no fueran conscientes de lo que estaban haciendo.

Estaban en un punto muerto… en el instante en el que Rem hizo ese juicio, se movió primero para romper el bloqueo.

… ¡Yaa!

Ella alteró el curso de la bola de hierro que balanceaba sobre su cabeza, alargando la cadena a su máxima extensión. Un solo golpe rompió los árboles que estaban a un lado del camino, golpeando la madera y el suelo juntos, y los mandó a volar hacia las figuras. Sus oponentes saltaron y se agacharon de varias maneras para evadir, luego se precipitaron hacia Rem para aprovechar la apertura que les había dejado.

Rem, con su brazo extendido, movió su cuerpo de tal manera que pudiera acercar de vuelta su extremidad y su arma distante. Sin embargo, una cuchilla rasgaría su pecho antes de que la bola de hierro pudiera llegar…

—… ¡Raa!

Un momento antes de que la punta del arma de la figura alcanzara a Rem, el pie de demonio de ésta vino desde abajo para enviar a volar la quijada de la cosa. No, esta no fue una metáfora para describir su cabeza siendo pateada hacia arriba… el golpe fue tan poderoso que la quijada de su enemigo literalmente se desprendió.

La cara de la figura estaba cubierta por sangre fresca. E incluso así, el dolor no lo hizo titubear mientras empujaba la hoja hacia adelante. La acción, realizada en completa indiferencia de la vida del atacante, era incorrecta para cualquier ser vivo.

—…

La cabeza de la figura que había errado en tal prueba de biología básica fue asesinada desde atrás mientras la bola de hierro de Rem regresaba.

Bañada en sangre y pedazos de carne, Rem cogió la bola de hierro con su mano izquierda. Sujetándola de tal manera que los pinchos de hierro no representaran peligro para ella, usó lo que ahora era un puño de hierro para aplastar la cara del enemigo acercándose directo por su flanco.

Donde una vez habían sido doce, ahora eran seis. Rem respiraba irregularmente mientras su mirada de demonio atravesaba a los asesinos, que ahora eran la mitad de su número original.

Una piedra delgada y afilada de un extremo como una lanza se disparó hacia esos ojos. Inclinando un poco su cabeza, ella lo esquivó justo antes del impacto. Su cabello, moviéndose un poco más lento, fue arrancado del lado de su cabeza; el dolor y la sorpresa hicieron que su visión se tornara totalmente sangrienta.

Ya que la conmoción en su cabeza le arrebato la capacidad de tomar decisiones, Rem se guio por la repentina sensación de que el suelo bajo sus pies se derretía y saltó. En el momento luego de que saltó, su proceso de pensamiento con retraso le advirtió del error que había cometido.

…Se había lanzado al aire, dejándose a sí misma incapaz de moverse, contra un enemigo capaz de realizar ataques de largo alcance.

Una bola de fuego apareció y quemó su paso a través de las copas de los árboles, cargando contra Rem mientras ella permanecía en el aire. Sintió que la alta temperatura estaba encendiendo su piel cuando colocó su mano izquierda frente a ella.

—¡¡Hyuma!!

Rem produjo una delgada capa de hielo frente a ella. En el instante que la bola de fuego impactó, se disparó vapor blanco, y el silbido mortífero del hielo vaporizado se clavó en sus oídos. Había logrado reducir la fuerza de las flamas, pero fue incapaz de anularla por completo.

Su decisión fue instantánea.

Ella metió su mano aun en movimiento, dentro del infierno, sacrificándola para deshacer las flamas.

—… ¡Uaaa!

Aguantando la explosión en medio del aire, el cuerpo de Rem dio vueltas mientras era arrojado, y su espalda colisionó con el tronco de un árbol. El delgado tronco se rompió e impactó en el suelo con Rem a cuestas.

Cuando se puso de pie, gimió agonizante por el profundo dolor en su brazo izquierdo.

Cuando miró los restos quemados de su extremidad, ni siquiera pudo sentir dolor más allá de su codo. Sin los servicios de un sanador al nivel de Ferris, sin duda nunca podría volver a hacer uso de esa mano de nuevo.

Incluso con una herida grave como esa, Rem mordió su labio y trajo su mente de regreso a la realidad. Ella apretó sus dientes para luchar contra el dolor, usando agresividad y rabia para encender un fuego en su interior y llevar la angustia fuera de su mente. Rugió, reivindicando su propia existencia, y trató de atraer hacia ella al menos un poco la atención de las figuras.

Solo rezaba que Subaru hubiera desaparecido de la percepción de los individuos.

Pero.

—…

Uno de los integrantes del grupo se acercó inadvertidamente, y llevó una mano al torso de Rem con increíble fuerza, estampándola en el gigantesco árbol detrás de ella.

La fuerza, suficiente para romper el esternón de Rem y machacar sus órganos internos, la dejó escupiendo una abundante cantidad de sangre.

Tosiendo, el viscoso líquido quemaba su garganta. Su cuerpo se hundía en la agonía que invadió cada rincón de su cuerpo. Cuando la mano la iba a azotar de nuevo, por auténtica suerte, cayó de rodillas y su cráneo escapó de ser aplastado. La palma golpeó contra el gran árbol detrás, partiéndolo con increíble facilidad.

La figura desarmada, capaz de formar cráteres en el suelo con un simple pisotón, claramente era diferente de los otros.

Cuando saltó a un costado para perseguirla, Rem rodó para evadirlo, escupió la sangre restante en su boca, y buscó la bola de hierro que había soltado.

—Ah, ¡¿eh?!

En el instante en que evadió una lanza de roca, la cual incluso raspó un lado de su rostro, una roca aplasto su cuerpo desde atrás. Su espina crujió ferozmente, y su pequeña silueta se estrelló en el suelo y rebotó.

La figura desarmada estaba esperando a Rem al final de su trayectoria. Los tipos estaban sosteniendo en sus manos la bola de hierro que Rem había soltado, y abalanzaron la mortal bola de acero con pinchos para atraparla en medio de su rebote.

—… ¡El Hyuma!

El encantamiento que había creado se disparó de sus extremidades. Una combinación de maná y la sangre que había botado se congeló. Una cuchilla de hielo carmesí rebanó el brazo del que sostenía la bola de hierro, forzando a su delgada extremidad a soltar el arma.

—¡Gaurururu!

Cayendo al suelo, Rem recuperó el control de su cuerpo y arrebató el mango de la bola de hierro que estaba en el suelo con su mano derecha. Simultáneamente, pateó el arma misma hacia la figura que estaba detrás, usando el peso de la bola para enredar la cadena apretadamente alrededor de su cuello.

Un sonido sordo resonó mientras ella le rompía la espina. Viendo la cabeza de su enemigo girar 180 grados hacia ella, Rem se relajó un poco luego de haber derrotado a un poderoso enemigo. En ese momento…

—…¡¡!!

El cuerpo de la figura, que debería haber estado sin fuerza, propició una feroz patada que devastó el torso de Rem.

El impacto conectó con su costado izquierdo, fracturando cada hueso en esa mitad de su caja torácica y terminó de romper su fémur izquierdo ya fracturado. Luego de ese golpe, la figura cesó definitivamente esta vez, pero el daño que sufrió Rem fue severo.

—Uu, ¡aaa…!

Gimiendo y tosiendo sangre, ella maldijo su costado izquierdo ahora inútil mientras se ponía de pie nuevamente. Probablemente se había encargado de lo mejor que tenía el grupo enemigo. Quedaban cinco. El hecho de que no se hubieran acercado a ella significaba que el combate cercano no era su especialidad. Ella aún podía hacer esto.

…Aún podía acercarse y romper sus cuellos.

¿Pero realmente podría hacer ella eso cuando solo su lado derecho podía moverse adecuadamente?

—¡Vaya debilucha soy…!

Rem sacudió su cabeza, suprimió sus pensamientos de debilidad, y levantó su desesperado ser. Sea que pudiera o no, tenía que hacerlo. Tenía que.

Así que su lado izquierdo estaba muerto. ¿Qué con ello? Aún podía mover su lado derecho. Si su brazo derecho se volviera inútil también, habría de pisotearlos con su pie. Si su pierna derecha se volviera inusable, les arrancaría las gargantas con los dientes.

Si matara al último y Subaru seguía vivo, Rem habría ganado.

—…

En el momento en el que pensó por qué peleaba, el corazón de Rem deseó la mirada del joven hombre que tanto quería. Ella miró hacia el lugar donde él había caído para suprimir la última duda en su interior. Grabaría esa última imagen en sus ojos, y esa sería la leña para encender el fuego en su corazón.

—… ¡¿Subaru?!

Se había ido.

Subaru debería haber estado ahí, jadeando de dolor, de agonía, con terror… pero no estaba.

Rem examinó el área entera apresuradamente. Ella se preguntaba si había sido atrapado en la batalla y arrojado hacia algún lado. Pero por más que buscó, no podía verlo por ningún lado.

Luego, Rem se percató finalmente —: ¿Les falta uno…?

Quedaban cinco figuras en el grupo. Pero Rem solo podía ver cuatro.

Las figuras se habían desplazado para alinearse lado a lado, bloqueando el camino, con los brazos abajo y cruces en ambas manos. Fue como si se hubieran movido para ocultar a su camarada del campo de visión de Rem.

Para mantenerla alejada de su aliado mientras huían con Subaru.

—Por… qué…

Su voz agitada salió de labios temblorosos.

Sus labios, que se sentían desangrados debido a toda la pérdida, estaban teñidos color carmesí gracias a la gran cantidad que había escupido. Tal pintura de guerra violenta transformó el adorable rostro de Rem en el de un verdadero demonio.

—¡¿No contentos con llevarse el cuerno de onee-sama… Tienen que llevarse mi razón de vivir…?!

La bola de hierro danzó alrededor mientras su mano derecha sujetaba el mango. Su pierna buena estaba llena de energía explosiva. Las figuras frente a ella apuntaron sus cruces al frente haciendo una especie de pose, y se precipitaron hacia ella todos a la vez. En ese instante…

—¡¡¿Incluso quieren quitarme mi razón para morir…?!!

El rugido de Rem rasgó el aire mientras su pierna la impulsaba, como si el mismo suelo la hubiera lanzado.

Al frente, una enorme muralla de fuego se extendía ante Rem mientras saltaba. Ella rompió a través de esa barrera, golpeando en la cara a un enemigo que estaba a un lado. En el momento siguiente, una bola de fuego se abalanzó sobre ella, fue lo suficientemente grande para suprimir su campo de visión entero.

—… ¡¡!!

Un grito estruendoso. Un resplandor naranja se elevó entre los árboles bañados por el sol de la mañana, luego otro y otro.

El infierno surgió salvajemente, quemando los árboles, con el mismo mundo gimiendo mientras la alta temperatura convertía el área en cenizas.

…En esa llanura chamuscada, los restos carbonizados de un delantal blanco revoloteaban y desaparecían en el viento.

2

Subaru babeaba balanceándose sobre el hombro de la figura, sin oponer resistencia alguna.

Ya no sentía la mayor parte del dolor por las heridas que había sufrido en la caída desde el carruaje dragón. No era que no pudiera sentirlas, sino que otro dolor se llevaba de paso todo lo externo, por lo tanto, ya no importaban.

Él gimió, la agonía desgarrando su corazón le robaba toda voluntad de comenzar una pelea.

Atrás, donde el carruaje dragón se había volcado, las figuras que rodeaban a Subaru habían comenzado algún tipo de encantamiento. Mientras escuchaba ese sonido, Subaru sentía algo extraño creciendo dentro de su cuerpo, retorciéndose y consumiéndolo desde el interior, como si el timbre en su cabeza no fuese suficiente para llevarlo a una intensa locura por sí mismo.

Una y otra vez, él oía la voz de alguien sobre el encantamiento. Sonaba diferente, como el susurro de la voz de una mujer …un susurro como una maldición.

A su manera, amable y gentil, reprendía a Subaru y lo dirigía a la locura.

Si siguiera un poco más, solo un poco más, pensó él y luego se estremeció.

Ese dolor rompía el corazón de los hombres. Los deformaba en figuras irreconocibles. Los cambiaba. Volvía inhumanas a las personas. Ese tipo de maldición era.

—Hu-he, hi-hi-hi, he-hi-hi-hi…

Repentinamente, las comisuras de sus labios se doblaron en una sonrisa alocada, babeando mientras recordaba algo, al parecer.

La reverberación de la cosa negra retorciéndose se volvió más distante, y la atención de él comenzó a desplazarse de su agonía interna a la de su exterior una vez más. En consecuencia, olvidó la inquietante sensación que había amenazado con desgarrar su corazón y comenzó a llorar quejumbrosamente en respuesta al dolor que fue más inmediato.

—U, higu, a, uu…

El cuerpo de Subaru tenía heridas por todos lados. Deseaba una mano para consolarlo. Una voz. Calidez.

Pero la figura corriendo por entre los árboles, que parecía desplazarse por una pista de juegos, no le prestó atención a Subaru. Sujetaba a Subaru con una fuerza tan increíble que este no se podía mover ni una pulgada, y, aun así, el delicado cuerpo poseía una agilidad inimaginable, corriendo a través del bosque como el viento mismo.

Las profundidades del bosque no tenían señalaciones, y a pesar de ello, el caminar de la figura mantenía la certeza de alguien con un guía. ¿Cuántas decenas de minutos habían estado corriendo de esa manera? Gradualmente, la velocidad cesó, y ellos llegaron a un punto de detención completa.

Frente a ellos había una prominente muralla de roca, destapada a excepción de los líquenes cubriendo su superficie. La pared, extendiéndose por arriba del campo de visión, era una fortaleza natural que no podría ser escalada fácilmente sin la ayuda de herramientas apropiadas.

Quizá había tomado un mal camino. Sin embargo, la figura no mostraba señal de confusión mientras se erguía ante el casco de roca. Gentilmente, dio un paso al frente y presionó con una mano en una sección de la piedra.

—…

La ligera crispación en la piel de Subaru fue similar a la que sentía cuando alguien usaba magia cerca de él.

Donde su abductor tocó la muralla frente a él, la masa de roca bloqueando su camino desapareció instantáneamente, como si fuese magia auténtica. Fue un increíble fenómeno sobrenatural. Aparentemente, el hueco dejado por la roca desaparecida pertenecía a una caverna. La figura ajustó su agarre sobre Subaru y lo cargó con gracia hacia la caverna.

El aire en la caverna era frio y espeluznante, pero el andar de la figura era tranquilo. De vez en cuando, los gemidos de Subaru parecían perturbar esa tranquilidad, pero su secuestrador no mostraba seña de importarle. Luego de avanzar varias docenas de yardas, incluso la luz filtrándose por la entrada desapareció. Aparentemente, la roca había sido restaurada, ocultando la caverna una vez más.

Ellos podían ver dentro del espacio vacío incluso sin la luz de la entrada. El estrecho corredor rocoso tenía cristales blancos en intervalos regulares, y su luz brillante guiaba a la figura a través del camino. Siguiendo esa luz, el ser encapuchado de negro se internó más y más profundamente en la caverna, metiendo a Subaru cada vez más en la oscuridad.

Entre más profundo iban, más comenzaba a agitarse la cosa negra retorciéndose en el interior de Subaru. Esta vez, en lugar de rasgar los órganos internos de Subaru, lamía cada rincón de su ser, como si demostrara su afecto.

El dolor incesante e intensificándose, incrementaba sorprendentemente la sensación que hizo a Subaru arquearse en el hombro de su captor. Lágrimas fluyeron de los bordes de sus ojos mientras seguía con su frívola risa.

Finalmente, el corredor de roca aparentemente interminable llegó a su fin.

El resplandor de los cristales era un poco más fuerte. Él fue capaz de percibir las cosas un poco más claras en ese corredor, y esta era una caverna natural especialmente grande.

Ahí, Subaru estaría frente a frente con la verdadera “malicia” de ese mundo.

—¿Oh, Dios?

…Había un hombre delgado.

El hombre en la caverna, rodeado por sombras, vestía ropas negras como los otros. Era un poco más alto que Subaru, pero su físico era piel y huesos, tan delicado como un cadáver. Su cabello verde oscuro no tenía vida; lucía débil e insalubre.

…Era así exceptuando la locura en sus ojos.

La figura transportando a Subaru ató su cuerpo sin resistencia a la pared de la caverna. Con cadenas y grilletes de hierro abrazados de sus extremidades, la mente de Subaru parecía ausente mientras era empujado contra el duro suelo.

El hombre abrió sus ojos, mirando a Subaru con profundo interés. Se inclinó al frente de manera extraña, con su cadera doblada en un ángulo de noventa grados y su cabeza doblada perpendicular a su cuello. Su mirada, tan fría como la de un reptil, se disparó a través de Subaru.

—Ya veeeeo… Cierto, ciertamente, esto es muy interesante.

Miró fijamente a Subaru, concentrándose completamente en él, y asintió como si entendiera algo. El individuo que había traído a Subaru se arrodilló con seriedad en el lugar, esperando las siguientes palabras del hombre con gran reverencia.

Mientras el primero se arrodillaba, los otros lo imitaron. Sin embargo, el hombre en el centro no reaccionó a la muestra de respeto a su alrededor, en vez, llevó su pulgar derecho a su boca mientras se sumergía solo en su pensamiento. Parecía que podría morderse la uña por diversión; en su lugar, sus molares traseros aplastaron el dedo mismo.

Sacando la carne enrojecida del rincón de su boca, el hombre no prestó atención al sangrado de su dedo machacado mientras expresaba una pregunta.

—Podrías ser… posiblemente ‘Orgullo,’ ¿por casualidad?

Pero, incluso con un hombre loco que se dirigía a él, Subaru tampoco estaba en sus sentidos. Subaru vio la automutilación, aparentemente queriendo apartar la mirada, pero continuó riéndose todo el tiempo. Los dos hombres, ninguno en su sano juicio, se miraban el uno al otro. La locura en los ojos de cada uno parecía alarmar al otro.

—Mmm… Eso no parece ser una respuesta.

El hombre levantó su propio cuerpo, la rivalidad se desintegró con un lloriqueo.

El hombre sacó su pulgar de su boca mientras parecía recordar algo, sin señal de haber ablandado su estado de ánimo. Tocó su propia frente con su mano embarrada de sangre.

—Ahh, ya veo. Se me ocurre que he sido grosero. Mi diosa, todavía tengo que presentarme, ¿no es así?

Una sonrisa burlona y malévola se dibujó en él mientras actuaba con una cortesía totalmente incongruente. La sonrisa demente de Subaru parecía indicarle una prueba positiva de algún tipo de intimidad entre ellos.

—Soy Petelgeuse Romanée-Conti…

El hombre dobló su cintura cortésmente mientras decía su nombre. Luego de ello, volteó solamente su cabeza hacia adelante y declaró su título…

—…arzobispo del Pecado del Culto de la Bruja… ¡Confiado con los deberes de Pereeeza!

El hombre —Petelgeuse— apuntó a Subaru con los dedos de ambas manos y rio.

Su carcajada obsesivamente alta rasgó a través de la tranquilidad de la caverna con un eco sombrío.

3

Las carcajadas resonaban en las paredes de la caverna fría y oscura.

No estaba claro qué le había causado tanta gracia a Petelgeuse como para hacerlo reír, pero se sacudió con alegría mientras pelaba sus dientes ensangrentados.

Frente al entretenimiento del hombre, las mejillas de Subaru estaban tensionadas por sus propias risas secas.

Los grilletes de hierro le fueron abrazados tan apretados que sus manos y pies habían cambiado de color; el adormecimiento se extendía a través de él gracias a sus arterias constreñidas. Parecía que su bienvenida no había sido cálida de ninguna manera.

—¡Ahh, qué comedia! Es una escena muy, muy, muy, muy interesante. ¡¡Cierto, cierto, cierto, cierto, cierto!! ¡Mi cerebro se estremece…!

Una risa salvaje cayó sobre Petelgeuse mientras trazaba una especie de símbolo en la pared con la sangre escurriendo de su mano. La falta de sentido en la figura hizo del mural improvisado un reflejo del estado mental del hombre.

Mientras los dos hombres con la percepción de la realidad atrofiada se encontraban uno frente al otro, una de las figuras arrodilladas intervino. Era el alto que había cargado a Subaru hasta allí. La figura le murmuró algo a Petelgeuse.

—…

Fue un susurro como el sonido de las alas de un insecto, alcanzando solo a Petelgeuse. Una vez lo escuchó, la risa salvaje de Petelgeuse se desvaneció. Dejó de lado toda burla e inclinó su cabeza para formar un ángulo recto.

—Conque así es… Ahh, exalta mi corazón; hace temblar mi corazón, ¡sí!

El tono de voz y su expresión fueron completamente diferentes. Con un aspecto serio, cambió su tono instantáneamente; esta vez, Petelgeuse aplastó los dedos de su mano izquierda, que hasta ahora no estaban dañados, uno a uno, sin la mínima vacilación. Los sonidos de los huesos rotos y la carne machacada resonaron.

—Au… ¡Au, au, au, au, au, au, au, au, au, au! ¡Ahh, estoy lleno de viiida!

Petelgeuse sacudió los dedos aplastados de su mano izquierda, salpicando sangre mientras miraba arriba hacia el techo.

Sin moverse, la sombra lo miraba y se quedó de rodillas mientras le susurraba de nuevo a Petelgeuse.

—¡Mi dedo anular izquierdo, destruido! ¡Ahh, que prueba tan dulce es esta! Para nuestra diligencia, haber sido recompensados tan abundantemente… ¡El día de hoy, le hemos mostrado a este incierto mundo qué es el verdadero amor!

—…

—Ahh, eso está bien. Los huesos restantes del anular izquierdo se han fusionado con el medio y el índice. Hay todavía, todavía, todavía, todavía nueve dedos, muchas, muchas más oportunidades para probar mi devoción.

Extendió su mano goteando sangre y la posó en la cabeza de la figura arrodillada como si le agradeciera. Subaru no podía ver dentro de sus mentes mientras sus cuerpos enteros se estremecían, pero ellos parecían profundamente influenciados por la acción de Petelgeuse.

—¡Sí! ¡Una prueba! ¡Una prueba! ¡Esto es una prueba! ¡Una prueba de confianza, todo para expresar nuestro cariño! ¡Iluminación! ¡Guía! ¡Ahh, mi cerebro se estremeeeece!

Mientras Petelgeuse reía con deleite, lanzando saliva, las figuras pusieron sus manos juntas en lo que aparentemente era una adulación. Fue una reunión extraña e inquietante, una que solo ellos comprendían.

El informe de la figura se volvió más detallado, pero, dentro de la tranquila caverna, fue más silencioso que el andar de un ratón. Además, fue casi como si su propósito fuese proveer material vil para la rutina de comedia de un solo hombre de Petelgeuse.

Petelgeuse retorció sus labios, bajó su cuerpo, y se inclinó al frente para llevar su cara cerca de la de Subaru.

—Dejando eso de lado, ¡él! ¡Ahh, ééééél! ¿Qué es este hombre?

Con un aliento apestoso soplando hacia él a una corta distancia, los ojos locos de Subaru miraron hacia arriba, indiferentes.

—Cierto, cierto, ciertamente, ciertamente-tete, esto es extraaaño. Turbulento, inconmensurable… ¿Qué está haciendo en esta situación alguien como tú, que no está descrito en el Evangelio, en la víspera de la prueba?

—…

—¡Carruaje dragón! ¡Ahh, los dragones de tierra son encantadooores! Adorablemente leales, diligentes en obediencia, diligentes en trabajo, ¡una especie que se esfuerza por destacar en todas las cosas!

—…

—¡Mataste uno! ¡Ahh, eso también es bueno! ¡Tiraba del carruaje, así que no se podía evitar! ¡Ahh, has sido laborioso una vez más! Ya que aún hay dedos en mis manos, ¡la diligencia es lo más crucial de todo! ¡Ahh, amor! ¡Vida! ¡Gente! ¡Diligencia en todas las cosas!

Petelgeuse estaba muy alterado, dobló tanto su cuerpo hacia atrás que casi tocaba el suelo.

Se enderezó como un arco disparado, con una mirada de éxtasis.

—Mis dedos son tan diligentes, vencieron a un dragón de tierra, ¡un símbolo vivo de diligencia! Ahh, mi cerebro se estremece. ¡Tiembla, tiembla, tiemblaaaaaaaaa!

Petelgeuse, cuya locura se elevaba a niveles desconocidos para la gente normal, tenía sangre goteando de su nariz. Cuando alcanzó sus labios, Petelgeuse la lamió con su lengua y sus mejillas se relajaron mientras un aspecto intoxicado lo envolvía. Cerró los ojos y su cuerpo se estremeció como si su fervor alcanzara su punto máximo.

Petelgeuse limpió salvajemente el sangrado de su nariz con la manga de su hábito religioso y dejó salir un largo suspiro.

—Ahh… El dragón de tierra que murió era perezoso, ¿no es así?

Con eso, la excitación anterior no tenía cabida mientras él apuntaba hacia la entrada de la caverna y hablaba con un comportamiento calmado y voz prudente.

—Aquí, en la víspera del día de la prueba, la eliminación inmediata de los restos del carruaje dragón evitará que se revele nuestra existencia. Hemos eliminado toda presencia humana, así que no tendremos que preocuparnos por testimonios de… ¿otros a bordo? Te encargaste de ellos, ¿no?

—…

Petelgeuse, escuchando el reporte de la figura, sacudió su cabeza. Los huesos de su cuello crujieron.

—Otro en el vehículo… Una chica de cabello azul. El anular izquierdo se involucró, demoliendo el carro dragón y entró en combate mientras el chico estaba siendo asegurado. La chica destruyó al anular en el proceso… No está claro si la chica está viva o muerta.

Por un rato se sumergió en pensamiento, su cabeza giraba de izquierda a derecha como el péndulo de un reloj, inclinándose, girando, bamboleando, y, finalmente, inclinándose al frente.

—¿No está claro… si está… viva… o muerta?

Petelgeuse murmuró con un tinte de oscuridad en su voz mientras levantaba su rostro y miraba hacia los ojos vacíos de la figura.

—¿Eres pereza…?

Mientras los ojos de la figura se ensanchaban abruptamente, Petelgeuse agarraba ferozmente ambos lados de su cara. Sus dedos aplastados de ambas manos le manchaban las mejillas con sangre, pero Petelgeuse no le tomaba importancia mientras gritaba —, ¿¡Dejaste un elemento de incertidumbre, en la víspera de la prueba?! ¡Eso! ¡Eso, eso, esooo! ¡¿Así es como muestras tu lealtad al Evangelio?! ¡Ahh, vaya perezosos! ¡Perezosos, perezosos, perezosos, perezosos!

No estaba claro dónde guardaba tal poder un hombre de piel y huesos, pero Petelgeuse sacudió fácilmente la cabeza en sus manos, lanzó a la figura de vuelta al suelo y se le echó encima. Luego miró hacia el cielo, con lágrimas corriendo por sus mejillas.

—¡Y! ¡La pereza de mis dedos es la mía! ¡Ahh, por favor perdone la indolencia en esta carne, llena de amor por usted! ¡Vivo solo para trabajar diligentemente, dando cuerpo y alma por el Evangelio! ¡Por los ideales! ¡Perdone que haya perdido el tiempo en ociosidades!

Mientras las lágrimas salían de Petelgeuse, la figura en el suelo sollozó por sí misma. Mostrando una reacción humana por primera vez, miró al cielo y rezó, igual que Petelgeuse.

—¡Amor! ¡Esto es amor! ¡Uno debe sacrificarse por amor! ¡La ociosidad no puede ser permitida! ¡Debo obedecer el Evangelio! ¡Debo regresar el amor que se me ha concedido por mí mismo!

—…

Con una voz chillona, Petelgeuse les dio una orden a los encapuchados de negro.

—La chica cuya muerte es incierta… ¡Encuéntrenla! Si está viva, estrújenle el cuello. ¡Si está muerta, arránquenle la cabeza y tráiganla aquí! ¡Recompénsenla con amor!

En respuesta, las figuras aparentemente se fundieron en la oscuridad de la habitación y desaparecieron.

Mientras partían, Petelgeuse quedó con la mirada ausente, respirando alterado y de rodillas por un rato para luego volverse hacia Subaru.

—Entonces ahora, ahora, ahora, ahora, ahora, ahora, ahora, ahora.

Todavía de rodillas, Petelgeuse se acercó a Subaru, quien estaba agachado.

—Y al final, ¿qué eres tú?

—Uh, aah…

—El Evangelio no parece haberte guiado aquí, pero Su amor es muy espeso a tu alrededor. ¡De verdad, verdad, verdaaad es lo más interessante!

Petelgeuse sacó la lengua, acercándola casi lo suficiente para lamer los globos oculares de Subaru. El hombre de cabello verde aplaudió con sus manos, incapaz de ocultar su deleite ante el chico que miraba cosas que no existían.

—Debería conocer las caras de todos excepto ‘Orgullo,’ pero, habiendo dicho eso, no creo que el amor que has recibido sea ajeno al Evangelio.

Con ese murmuro, Petelgeuse rebuscó dentro de su hábito y sacó un volumen sencillo. Era un libro con pasta negra, casi tan grande y pesado como un diccionario. A primera vista, pareciera que simplemente cargaba su libro favorito con él, pero eso sería un acto muy normal para un hombre loco.

—Ahh… Siento el amor del Evangelio. Mi cerebro, se estremece…

Petelgeuse descansó el libro sin título en sus manos, calmado y con reverencia pasó las hojas.

—No estás descrito en el Evangelio. Por supuesto, tampoco hay nada aquí acerca de los problemas que ocurrieron hoy, ¡en la víspera de la Gran Prueba! ¡¡En otras palabras!!

Petelgeuse cerró el libro con fuerza, escupiendo saliva mientras levantaba el libro cerrado.

—¡Eso significa que no eres nada por lo que alterarse! Incluso si has recibido tal afecto tan, tan, tan, taaaan profundo… ¡Eso es muy inconsistente!

Tocó su sien con un dedo, arañándola con la uña como si estuviera tratando de cavar un hueco. Rasgó la piel, hasta el sangrado, el violento paisaje frente a los ojos de Subaru no obtuvo una reacción. El chico simplemente continuó con su risa frívola, mirando ociosamente mientras Petelgeuse se hacía daño a sí mismo.

—Ah, ah, ah, ahh… ¡Se siente tan solitario ser ignorado! ¡Incluso así! ¡Incluso así! He sido taaan cálido y amigable contigo, tú, tú, tú, túúúúúúú…

Sus palabras se arrastraron, y en el siguiente instante, las manos de Petelgeuse agarraron el rostro de Subaru.

La expresión del chico estaba congelada y su mente estaba en algún otro lugar mientras Petelgeuse lo forzaba a verlo. No fue sorpresa que, a pesar de su estado estupefacto, Subaru frunciera el ceño y se resistiera al trato violento.

La voz de Petelgeuse era tranquila, pero había un poder en sus ojos que no aceptaría un “no” por respuesta.

—…Mírame a los ojos.

Subaru se estremeció alterado. Su rostro permanecía en blanco mientras miraba a Petelgeuse como le había sido dicho. Esos ojos grises, destellando con locura, ponían a prueba la mente de Subaru.

—Responderás. Tu mente responderá. Exijo respuesta a mis preguntas. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué se te ha concedido tal afecto? ¿Por qué no tienes un Evangelio? ¿Eso significa que ella le habla directamente a tu corazón?

—Uu, a, uaaa…

—Parece que estás en un callejón sin salida. Por lo tanto, reorganizaré mis preguntas.

Luego de que su serie de preguntas fuera rechazada, Petelgeuse inclinó su cabeza noventa grados a la derecha. Con su cabeza en horizontal, miraba a Subaru desde abajo.

—¿Puedes oirrrme?

—… ¡Auu!

Petelgeuse alargó su lengua, lamiendo el ojo izquierdo de Subaru.

Las cadenas de Subaru tintinearon cuando trató de alejarse de Petelgeuse luego de su gesto extremadamente sombrío.

Sin embargo, eso solo duró hasta que oyó el siguiente enunciado.

—… ¿Podría preguntar, por qué finges estar loco?

4

—¡Aa! ¡Aaaa!

Asco, no, estoy asustado, perdóname, sálvame, me asusta, me asusta, me asusta.

Él no sabía qué se le iba a ser dicho.

La espantosa sensación de que alguien lama sus ojos, la incomodidad de ser visto de esa manera, y sus ansias por evadir la locura de los ojos mirándolo, todo hacía a su cuerpo paralizarse.

Con su boca abierta distraídamente y su ojo siendo lamido, Subaru fue interrogado de nuevo —: ¿Por qué pretennndes estar loco?

Subaru trató de golpearlo con su mano esposada. La cadena se tensó, negándole su libertad. Su brazo se agitó un poco en el aire antes de caer de vuelta al suelo.

—¡Guu! ¡Auaaa! ¡Aiii!

—No, no, no, no, es una pregunta muy importante. ¿Por qué?, ¿con qué propósito?, ¿cuál es el significado?, ¿Por qué estas actuando como si tuvieras tal grado de locura?

Él no debió haber escuchado. No debió permitir que las palabras entraran en sus oídos. No debía saberlo.

Sacudió su cabeza, gritando mientras luchaba contra las esposas. Su conciencia estaba en algún lugar muy alejado. Tenía que sacar de sus oídos las palabras del hombre frente a él, porque tenía prohibido escuchar, saber, darse cuenta.

—El subconsciente no prepara rutas de escape tan convenientes. Tú, conscientemente y con plena voluntad, te envolviste en tal locura, ¿no?

—¡Aaa! ¡Gauaa! ¡Guruaaa!

—¡Tu locura es muy lúcida. La manera astuta en la que buscas simpatía y ruegas por amor deliberadamente, es muy insolente con aquellos que están locos de verdad.

Subaru levantó la voz, gritando suficiente para rasgar su garganta, tratando de hacer que las palabras del hombre desaparecieran. Pero el hombre parecía burlarse de su resistencia, y su voz entró en los tímpanos de Subaru como una aguja.

—Tu pretensión de ser un hombre loco es bastante deficiente. Si estuvieras loco de verdad, si estuvieras empapado en locura en un sentido verdadero, nunca reconocerías los ojos de otro. ¡Porque no entenderías que existiera alguien más allá de tu loco ser!, ¡sería un mundo de una persona, alguien atrapado en el yermo desolado de su propia mente!

—… ¡Baa! ¡Baaa! ¡Baaaaaa!

—¡Ahh, qué comedia, que farsa de verdaad! ¡¿Por qué, por qué pretennndes ser un loco?! ¡Si de verdad fueras un desviado, la mentira no caería tan rápido! ¡No puedo dejar de reír!

Respirar dolía. Él se sentía horrible. Algo estaba haciéndose camino en su interior, tratando de afirmar su propia existencia. No, había estado ahí desde el principio. Él simplemente lo había sellado y pretendía no mirarlo.

Era porque sabía de su presencia que él no podía permitirle salir a la superficie de ninguna manera.

—¡Lamentable! ¡Patético! Tú, un humilde y profundo pecador, emborrachado por tu propio patetismo… ¡Me apiado de ti desde el fondo de mi corazón! Eres tan amado; ¡¿por qué tienes que rechazarlo?! ¿Deseas quedarte estancado mientras el viento te reduce?, ¿sin ahogarte en el amor que se te ha concedido libremente?, ¡¿sin devolver su devoción?! ¡Ahh, cómo puede, cómo puede seeer!

El hombre de color gris agarró la cabeza de Subaru y la empujó violentamente hacia la pared. El poderoso movimiento estampó la parte superior de su cuerpo contra la roca, haciéndolo ver chispas dispersándose mientras su cabeza comenzaba a sangrar abundantemente.

—Ah, ah, ah, tú… ¡eres de verdad perezoso!

Sonó un clang, y Subaru sintió como si algo en su cabeza se hubiera partido en dos.

No te escucho. No estoy escuchando. Son todos desvaríos de un hombre loco. Nada de eso da en el blanco. Nada de eso llega a ser verdad. Todavía no entiendo nada. Así es como debe ser. Así es como se supone que sea. Tiene que ser así. Si no lo es, yo…

—Ahh, ha sido suficiente.

La cosa negra en su interior alcanzó su máximo, lista para explotar en cualquier momento. Justo antes de que lo hiciera, el hombre lo haló lejos del borde con un murmuro calmado, como si la locura de antes fuese un recuerdo distante.

Arrebatado del mundo de profunda locura, la sensación de peligro que Subaru sentía del hombre se duplicó, poniéndole la piel de gallina. El hombre le dijo —: Sí, arrinconarte en una esquina causará una pequeñez, sí, una pequeñez, pequeñez, una pequeñez muy problemática después. Tómate tu tiempo, afronta lentamente la verdad de tu devoción, y seguramente encontrarás tu respuesta.

—Aa… ¡Uguu…!

¿Qué estaba tratando de decirle el hombre…?

De principio a fin, las palabras que salían de su boca habían sido una serie de insultos. Subaru no lo entendía. El hombre actuaba como si entendiera algo acerca de él. Por un momento, hablaba como un adulto llevando a un niño de la mano amablemente; luego, actuaba como un monstruo seduciendo a personas perdidas mientras tratan de cruzar un puente.

Era un monstruo más allá del entendimiento. La distancia entre ellos podría permanecer como estaba, por siempre.

Antes de cruzar la frontera a una tierra sin retorno.

El hombre dijo —: Ahh, en otras palabras… No eres un perezoso. Eres diligente.

5

Los ojos de Subaru mostraban una falta de entendimiento mientras las palabras perceptivas del hombre loco lo presionaban.

Petelgeuse se cruzó de brazos mirando hacia el cielo, murmurando como si estuviera rezando. Esta era la única acción que hacía que su título de arzobispo no pareciera una farsa.

Luego de rezar un rato, Petelgeuse pareció haber notado algo y miró hacia atrás.

—… ¿Oh Dios?

Estaba viendo a las figuras que emergían una tras otra dentro de la caverna, las que se habían desvanecido y retirado.

Las túnicas negras parecían brotar directamente del suelo, su número excedía diez. Se arrodillaron en reverencia a Petelgeuse, inclinando sus cabezas mientras esperaban instrucciones.

—¿Qué significa esssto?

—…

—¿Qué, la chica está viniendo? ¿Ahh, es eso por lo que regresaron? ¡Eso es bueno! ¡Eso es muy bueno! En todo, todo, todo, todo, todo sentido, démosle la bienvenida. ¡Debo darle la bienvenida con mis propias manosss!

Petelgeuse estaba inundado de alegría. El significado de sus palabras no había alcanzado a Subaru. Sin embargo, el chico estaba jadeando como si tuviera fiebre. Nada más que una voz gimiendo salía de su boca, pero, por dentro, un inexplicable sentimiento estaba guiando algo en su interior hacia la superficie.

Pero —, …¡!

Su boca se sentía como si algo invisible estuviera bloqueándola, dejando su voz atrapada en el interior.

Lo que sentía callando su garganta era diferente al temor o sus otras emociones. Era como si algo tangible, algo físico mantuviera sus labios sellados. Subaru abrió sus ojos, sintiendo como si una mano invisible estuviera constriñendo su garganta. Cuando vio alrededor, vio a Petelgeuse riendo.

—Ahora, no hay necesidad de ir a prisas… Tenemos bastante tiempo.

La risa seca y burlona de Petelgeuse reverberaba a través de la caverna.

Incluso si la mordaza invisible desapareciera, Subaru no tendría manera de detener la inquietante vibración resonando contra sus tímpanos. Teniendo prohibido incluso reír o llorar, todo lo que podía hacer era esperar en silencio.

…Paso un poco menos de una hora cuando el cambio que aguardaba esperanzadamente finalmente llegó.

Las figuras permanecieron de rodillas, manteniendo su silencio como era costumbre. Petelgeuse pasó caminando entre ellos sin pronunciar una palabra, dejando solo sus pasos y el cansado respirar de Subaru como disturbios en el ambiente de la recámara.

La primera figura en levantar la cabeza fue la más cercana al corredor conectado a la recámara.

Siguiendo los movimientos de ese individuo, los otros fanáticos levantaron sus rostros uno tras otro. Petelgeuse, notando sus movimientos, miró hacia la entrada de la caverna, igual que ellos habían hecho, y rio.

Una expresión de regocijo lo suficientemente amplia como para rasgar las comisuras de su boca apareció sobre su rostro

—Parece que ella ha llegaaado.

El eco de un gran rugido ahogó el murmuro contento de Petelgeuse. Una increíble explosión estruendosa lo destrozó, y el sonido de destrucción envió feroces vibraciones a través del frío aire de la caverna. Los sonidos sucesivos también alcanzaron a Subaru a través del duro suelo, y todos los presentes fueron capaces de sentir que la entrada había sido impactada por el golpe más violento.

Las figuras se desplazaron y se pusieron de pie, sacaron las cruces de sus flancos y posaron con sus manos en posición baja.

Aunque estaban en una recámara de la caverna, cuando diez personas raras se movieron juntas fue imposible decir que tenían suficiente espacio. Se comportaron con la urgencia de un salón de clases en un simulacro de incendio, preparándose a sí mismos para responder al asaltante.

No había suficiente espacio por ningún lado para hacer un escape. Era una condición favorable para un intruso en desventaja numérica.

—… Los encontré.

Su feroz bola de hierro se puso en marcha y se llevó de paso a las sombrías figuras creando varias manchas rojas contra la pared. El mayal, matando a tres figuras con el primer golpe, era un arma asesina imparable que arrebataba la vida a todo lo que tocaba. No había opción más que esquivarla, pero la caverna confinada hacía de ello una proposición difícil.

Cayendo al suelo, la bola de hierro rompió la superficie rocosa, y sus pinchos ensuciados con sangre y carne hicieron un ruido sordo cuando se clavaron en la tierra. El cabello azul de la chica que caminaba delante estaba teñido totalmente oscuro mientras que sus ojos brillantes examinaban la recámara. Fijaron su atención en el chico que yacía en el suelo. Sus labios temblaron mientras respiraba superficialmente.

—Subaru. Me alegra tanto…

El demonio —Rem— relajó sus hombros mientras pronunciaba el nombre del chico con alivio.

Su apariencia era horrorosa, los cortes que tenía expresaban el heroísmo que envolvía su llegada. No había ni una sola parte de su cuerpo que no estuviera empapada de sangre. Su cabello azul ahora estaba color negro profundo; no había rastro visible del delantal que había sido calcinado. Sus piernas, saliendo de su falda rota y deshilada, estaban laceradas. Su brazo izquierdo había sido quemado tan cruelmente que Subaru quería volver sus ojos.

Con su cuerpo entero cubierto por el perfume de la sangre y la muerte, Rem sonrió hacia él de manera reconfortante, aún así.

Y, con Rem acechando tan violentamente ante él, Petelgeuse levantó la voz en una aclamación.

—¡Ahh…! ¡Oh Dios, que maravillosso!

Había olvidado que Rem asesinó a sus subordinados frente a sus propios ojos; al contrario, parecía haberlo incitado más todavía, su voz extasiada explotó en una aclamación.

—¡Una chica! ¡Una sola chica! ¡Aguanta todas esas heridas y sigue avanzando! ¿Y por qué? ¡Por este joven! ¡Has llegado a estos extremos para rescatar a este chico amado! Estás poseída por el amor; ¡vives por amor!

—¡Puedes guardarte tu sermón, devoto de la Bruja…!

Petelgeuse estaba parado entre Subaru y Rem, prácticamente le salía espuma de la boca mientras gritaba con gozo. Rem lo miraba fríamente en su alocado estado mientras continuaba —: Son una panda de idiotas por haber entrado en dominios del maestro Roswaal, señor del territorio Mathers, y haber cometido actos ilegales. Con mi maestro ausente, yo, Rem, los sentencio a muerte en su lugar.

—¿Tan deshecha como vienes? No deberías hacer promesas que no puedes mantener. Para comenzar, solo has venido para llevarte a este joven hombre de aquí, así que basta de tus excusas convenientes.

Petelgeuse se agachó y tomó la cabeza de Subaru, levantándola. A manera de diversión, agarró a Subaru del cabello, haciéndolo cabecear hacia arriba y hacia abajo en contra de su voluntad.

—…ques.

—¿Qué fue eso?

—¡¡Dije que no lo toques!!

El rostro de Rem se contorsionó por la furia ante las burlas de Petelgeuse. Viendo a la chica demonio perder la compostura, él rio con satisfacción.

—Sí, muy bien. ¡Muestra tus verdaderos deseos, muestra tu corazón, muestra tu amor! ¡Amor! ¡Amor! ¡Esto es amor! ¡El amor es lo que te guio aquí! ¡El negar ese amor, callar ese amor, disfrazar ese amor con falsedades, todas son traiciones a ese amor! ¡Insultos! ¡Ahh, y tan perezosos!

—¡Una estupidez tras otra…!

—Me alegra tanto ese grito. Ese es tu verdadero deseo, desprovisto de todas las impurezas innecesarias, ¡es por eso que has venido hasta aquí, solamente por tus sentimientos por este joven!

Rem, todavía enojada, aguantaba en silencio mientras Petelgeuse insistía en su punto. Sus ojos locos miraron con un destello de compasión; luego, su mirada recayó sobre el chico que sostenía.

—Es muy lamentable. Un devoto del amor hasta tal punto como tú… ¿Por qué tus ojos están bloqueados tan firmemente en alguien como él? Alguien improductivo, ignorante, desagraciado, descarado como él… ¡Es verdaderamente un producto de la pereza!

—¡¿Qué sabes acerca de Subaru?! ¡No hables donde no te corresponde, devoto de la Bruja!

—Estas alterada porque no lo puedes aceptar, ¿verdad? Que este joven, el objeto de tu amor… ya está acabado, lo has perdido hace mucho.

—¡No está acabado! Estoy aquí. No he olvidado las palabras de Subaru. Lo tomaré de la mano y lo sacaré de aquí. ¡Mientras esté aquí, él no está acabado!

…Esas no fueron meras palabras de consolación. Eran palabras que transmitían una verdad firme en el interior de Rem.

Mientras Rem gritaba, Petelgeuse reía, levantando lentamente la cabeza de Subaru mientras lo apoyaba contra la pared.

—…

Una especie de voz vino del interior de Subaru. Él no sabía qué se le estaba diciendo o por qué.

Rem vio el cambio parcial en el chico que se ahogaba en un mar de oposición. Ella saltó con su cuerpo herido.

Cuando Rem saltó por el aire, las figuras que habían mantenido su silencio hasta entonces hicieron lo mismo para perseguirla. Dos figuras se impulsaron contra la pared para aproximarse. Sus espadas con forma de cruz, fundidas en la oscuridad, dirigieron una puñalada a la pequeña chica.

Ella gritó en respuesta —, ¡¡No se metan entre Subaru y yo!!

Osciló su brazo derecho con la cadena de la bola de hierro enredada en su antebrazo. Con un sonido agudo, ella desvió los crucifijos, siguiendo para arrancar grandes partes de la cara de una de las figuras. Otra trató de forcejear con ella luego de que su espada fuese desviada, pero la bola de hierro, siguiendo su trayectoria, penetró fácilmente por detrás de su cráneo.

Los dos cadáveres cayeron al suelo mientras Rem aterrizaba en el centro de la recámara… justo en medio de los fanáticos.

Justo antes de que las cuchillas a su alrededor estuvieran a punto de rebanarla, Rem escupió sangre mientras gritaba —: … ¡El Hyuma!

El encantamiento creó frío, haciendo rebotar los cadáveres a los pies de Rem. No… la sangre fresca fluyendo de los cadáveres se congeló, formando cuchillas con puntas afiladas de hielo rojo que se volvieron contra los enemigos a su alrededor.

Las túnicas negras saltaron con fuerza, pero fueron ellas quienes fueron empaladas. Cuando fueron detenidas, sus torsos siguieron su camino, los puños y el mayal de Rem los destrozaron en pedazos sin misericordia.

Petelgeuse exclamó —: Espléndido. ¡De verdad, espléndido! ¡No es una exageración decir que eres espléndida! Y, aun así, ¡por qué! ¡Ahh, por qué! ¡No puedo aceptar el amor! ¡No puedo admitir esto! ¡No lo entiendo! ¡La mera acción, no tiene justificación, es como tratar de atrapar una nube! Y, aun así, ¡¿Por qué?!

—¡No digas tales cosas a la ligera! ¡Ya tengo mi justificación! ¡Luego de esa noche donde debí haberlo perdido todo, no hay una más grande que la salvación que tuve esa mañana! ¡Esa es la razón!

Rem hizo a un lado la voz del hombre loco, sus ojos miraban directo a Subaru.

—Compensaré todo lo que he recibido con todo lo que soy. ¡No tengo intenciones de dar un precio tan bajo a los sentimientos detrás de mis acciones y detrás de mi deseo de tomar esas acciones!

Las figuras en la recámara una vez se numeraban alrededor de quince. En ese momento, casi la mitad de ellos habían perecido por los ataques de Rem. Los restantes parecían incapaces de poner un alto a su furia. Su superioridad estaba fuera de cuestión. El poder de la raza demonio era muy real.

Y, aun así, ¿por qué?

Petelgeuse se agarró la cabeza, dejando salir el aliento mientras miraba la crueldad infligida a sus fieles.

—Aa, aa, aa…

No parecía alterado por pena, temor, o preocupación. La ansiedad de ella solo crecía mientras se volvía claro que la reacción era una de pura emoción.

Estando al lado de Petelgeuse, Subaru miraba la violenta batalla de Rem.

Lentamente, el significado de la escena, y la razón de la chica para pelear, penetraban en su cerebro.

Él no entendía. Él no quería entenderlo. No estaba tratando de entenderlo. Y, aun así, lo alcanzó de igual manera. La visión de ella herida, sangrando, y, a pesar de ello continuando la pelea removió algo en su pecho, trayéndolo a superficie.

Quizá tenía que poner en palabras lo que lo afligía. Pero, si lo hacía, ya no podría seguir en su estado estupefacto. Eso significaba enfrentarse a lo que estaba bien, lo que estaba mal, y por qué él estaba ahí.

Para Subaru, temer a esto, priorizar su amor por sí mismo sobre todo lo demás, era solo…

Petelgeuse se puso de pie mientras decía —: Mi cerebro se estremece.

Las mangas de su hábito negro se balancearon mientras caminaba al frente con tranquilidad.

A diferencia de sus adeptos, sus manos no sostenían nada. De hecho, la manera relajada en que sus manos abiertas se balanceaban frente a él no contenía ni una pizca de hostilidad visible. Su cuerpo era piel y huesos; su comportamiento no daba ningún indicio de que fuera fuerte.

Notando el avance de Petelgeuse, Rem derribó a otra de las túnicas negras y saltó. Colgando del techo, ella observaba mientras Petelgeuse avanzaba debajo de ella. Un instante después, ella se dispararía como una flecha con un ataque que seguramente partiría en piezas el delgado cuerpo de Petelgeuse.

Y, aun así, ¿por qué?

¿Por qué había un terrible sentimiento atacando el corazón de ella aun así?

—Aléjate de Suba…

La voz de Rem se interrumpió. El resto de su nombre nunca alcanzó los oídos de Subaru.

Pero, el eco de su voz causó un cambio decisivo en el corazón de Subaru.

La misma Rem seguramente no pretendía nada de eso. Pero, los gritos repetidos y fervientes de la chica descongelaron el corazón helado de Subaru.

—…m.

Él produjo un leve sonido desde el fondo de su garganta y gateó.

Fue un fragmento insignificante de palabra, que no llevaba ni un ápice de los sentimientos que deseaba transmitir. Y, aun así, mientras luchaba por tomar aliento, Subaru levantó su rostro y puso todas sus emociones en una corta palabra…

—…Rem.

Su voz fue tan débil como un susurro. Él no sabía cuánto había pasado desde que había pronunciado ese nombre con sus labios. Y, sin embargo, su voz era tan débil, amenazando con desaparecer completamente.

—… Ah.

Su débil voz parecía morir en el viento. Se preguntaba si ella siquiera podría oírlo.

Mientras la chica manchada de sangre se aferraba al techo, una ligera expresión de alivio llegó a su rostro. Sus labios se aflojaron solo un poco y sus ojos irradiaron alegría mientras miraban a Subaru.

—Subaru…

Mientras el chico regresaba de la estupefacción a la realidad, claramente escuchó el llamado de Rem.

Y luego…

…En un instante, el cuerpo entero de la chica se fracturó y cayó audiblemente al suelo frío y duro.

Subaru perdió la voz mientras miraba la sangre esparciéndose del cuerpo caído de Rem.

—¿…aa?

Su cadáver, caído en el suelo, había sido destruido cruelmente por donde se viera.

Cuando se había inmiscuido en la caverna, estaba toda herida, pero seguía encantadora. Ahora, cada uno de sus miembros estaba doblado en una dirección distinta; las heridas en su parte frontal y su espalda parecían como si los dedos de un gigante hubieran perforado su torso. Y lo que había infligido tal violencia sobre su cuerpo fue…

—La autoridad de ‘Pereza’…

Mientras Petelgeuse murmuraba, el cuerpo de Rem con sus extremidades destruidas se elevó frente a sus ojos. No había signo visible de interferencia mágica, y tampoco la había levantado alguien. Incluso así, el cuerpo de Rem levitaba. Era como si unas manos se hubieran extendido desde arriba y la hubieran levantado.

—… Manos Invisibles.

Petelgeuse miró atrás, levantando ambas manos sobre su propio rostro mientras el cuerpo de Rem flotaba detrás de él. No había nadie a sus alrededores con las manos sobre ella. Nadie estaba tocándola.

Era un espectáculo bizarro.

—El poder para alcanzar lugares que la mano no puede y hacer lo que sea si mover el cuerpo propio. La máxima diligencia siendo un perezoso de carne… Ahh, tales sentimientos de pereza hacen que… mi cerebro… se estremezca.

Subaru vio los momentos finales de Rem estupefacto. Ella nunca se movería de nuevo. La voz de él no saldría. Sus ojos se ampliaron olvidando respirar mientras su comprensión del mundo a su alrededor se volvía menos real, cayendo en la estupefacción una vez más. Su mente estaba envuelta en oscuridad, como si estuviera cayendo sin parar a un agujero sin fondo…

Mientras trataba de escaparse de la realidad, Petelgeuse lo detuvo, tomándolo bruscamente de su flequillo y usándolo para levantarle la cabeza.

—No tienes permitido huir de esto.

El impacto del dolor hizo que Subaru hiciera una mueca mientras se sacudía, tratando de echar a Petelgeuse hacia atrás. Petelgeuse no le permitió hacer nada de eso, aunque el chico estiró sus cadenas al límite. Los amarres metálicos rasgaron la piel de Subaru al punto de que le sacaron sangre, pero sus ojos fueron forzados a mirar al frente.

—Mira. Sigue, mira, mira. Mira, por favor. La chica está muerta. Murió por amor. Peleo estando herida, luchó contra sus temores, siguió adelante y murió sin cumplir sus deseos.

—Ua, aa…

—Mira, por favor. Mira sus quemaduras. Este es el resultado de tus acciones.

—… ¿aa?

El cuerpo de Rem flotaba mientras la cabeza de Subaru se estiraba al frente, tan lejos como las cadenas a su alrededor lo permitían. Incluso así, Subaru se retorcía y pisoteaba en el suelo mientras un par de manos lo mantenían en su lugar.

El aliento pútrido del hombre loco fluía sobre él; Subaru jadeaba con Rem ensangrentada frente a sus ojos.

—Es el resultado de tus acciones. Fuiste perezoso y no hiciste nada. ¡Y por ello, está muerta! ¡Porque tú la mataste!

—… Tú.

—¡Fue por mi mano! ¡Fue por mis dedos! ¡Fue por mi carne! Pero fuiste tú, tú, tú, tú, tú, tú quien, quien… la mató. ¡Sí!

El poder anormal de Petelgeuse jugaba con el cuerpo de Rem mientras él piaba, casi como si estuviera cantando.

El cuerpo de Rem, yaciendo en medio del aire, se movía como una marioneta en una cuerda mientras sus brazos y piernas colgaban. Sus miembros torcidos danzaban de acuerdo con los caprichos del hombre demente.

—…alo.

Sonó un scrish de algo partiéndose.

Incapaz de soportar la manipulación, el cuerpo de Rem se rompió… e igual algo en Subaru.

—Auuu, au, duele, duele, como duele, como duele, sálvame, sálvame… ¿Ahh, Subaru?

Fue una burla barata, la más baja de su clase. El hombre violó a Rem con sus burlas. Con diversión sencilla, rebajó a la chica que Subaru veneraba directamente frente a sus ojos.

El espectáculo era tan horrible que Subaru sinceramente quería apartar la mirada y hacerse a sí mismo olvidarlo.

—… ¡¡Petelgeuuuuuse!!

Subaru tenía miedo de ver la realidad, pero el olor a podredumbre que inundaba su alrededor había sido suficiente para traerlo de nuevo a sus sentidos. Estiró su cuello, tratando de morder la tráquea que estaba tentadoramente cerca. Pero las esposas intervinieron y sus caninos se quedaron solo un poco cortos. Él tropezó de frente, cayendo duro sobre su rostro.

Su nariz estaba sangrando y se había astillado un diente frontal. Petelgeuse reía con deleite mientras miraba a Subaru desde arriba.

—Te mataré, te mataré… matar, matar, te mataré. Voy a matarte. ¡Voy a matarte! Matar, matar… muere, te asesinaré, muere, muere, ¡muereeee!

—¡Odiar a otros para poder vivir, esa fuerte pasión hacia otros es el lado opuesto de la moneda del amor! ¡Ahh, que espléndidamente retorcido está esto! ¡Esto nos lleva a mí y a mis dedos a mayores alturas de diligencia!

—Matar… te mataré. Tú… mataste… a Rem. Yo… matar, matar, matar. Te asesinaré. ¡Sí! ¡Te mataré! ¡Matar, matar! ¡Muere, maldito! ¡Maldito seas, ahh! ¡Muere, maldito!

Él botaba saliva mientras lanzaba maldiciones y levantaba un aullido resentido.

No le importaba si sus brazos se desprendían. No le importaba si sus piernas se arrancaban. Si pudiera liberarse de sus esposas y matar al hombre frente a sus ojos en ese mismo instante y lugar, sería suficiente. Odiaba, odiaba, odiaba al hombre sin límite. El hombre tenía que morir. No se le podía permitir la vida.

Tenía que asegurarse de que el hombre muriera entonces, en ese momento, en ese mismo instante.

Subaru llenó su cuerpo entero de rabia mientras Petelgeuse estaba de pie a su lado. Abruptamente, la última risa alocada desapareció, y él murmuró —: Este ha sido un asunto bastante descuidado, pero finalmente es la hora en que debemos partir.

Con una mano, reunió a las figuras restantes y apuntó hacia la entrada destrozada de la caverna.

—Abandonemos este lugar. Van a ignorar el número de dedos restantes, continuarán con el rol de la mano izquierda, y se encontrarán con los otros cinco dedos… La prueba se conducirá como estaba planeado.

—¡Muere! ¡Muere, maldito! ¡Muere, muere, mueeeere!

Habiendo emitido sus breves órdenes, Petelgeuse juntó sus manos. A esa señal, las túnicas negras se desvanecieron, fundiéndose en la sombría oscuridad de la caverna. Una por una, todo trazo de vida se desvaneció del lugar con el mismo Petelgeuse partiendo al final, caminando sin prisas hacia la entrada. El fuerte sonido de sus zapatos resonaba en las paredes rocosas de la caverna, con Subaru gritando, maldiciéndolo con la muerte una y otra vez mientras su espalda se volvía más distante.

—¡Espera, pedazo de mierda! ¡Muere! ¡Te mataré! ¡Muere aquí! ¡Muere aquí, ahora! ¡Muere ahora mismo! ¡Muere! ¡Muere! ¡¡Muere!!

—Ohh, pareciera que olvidé algo.

Incluso con los gritos sanguinarios que le eran dirigidos, el hombre demente se detuvo y habló tan tranquilo como siempre. Mientras Subaru miraba a Petelgeuse, este miró atrás, asintió al primero, y cruzó ambos brazos sobre su pecho.

—Realmente no entiendes tu posición. A pesar de esto, te permitiré tomar una decisión ahora mismo.

La cabeza del loco se inclinó en un ángulo recto perfecto, con suficiente fuerza para romper su cuello, o eso parecería. Apareció una sonrisa oscura.

—Te voy a dejar atado de brazos y pies. Todo lo que te espera es la muerte. Sin embargo… si tomaras el Evangelio en este lugar, aun podrías ser salvado.

—¡Vete al infierno! ¡Muérete, ahora! ¡Te haré pedazos! ¡Te daré una paliza! ¡Te haré añicos!

—Puedes ser salvado si te conviertes en uno de nosotros. Si no, eres solo un extraño. Es claro y simple, ¿no?

Petelgeuse, promulgando lo que le parecía el plan más astuto, procedió a darle la espalda a Subaru. Tomó las repugnantes maldiciones saliendo de la boca del chico como nada más que un poco de viento y sus pies trataban la piscina de sangre como un charco de agua dejado por una llovizna de la tarde, en resumen, su comportamiento no estaba nada afectado.

Por lo regular, Petelgeuse se habría retirado sin notar a Subaru en lo más mínimo.

Sin embargo, no lo hizo, porque un sonido pesado y acuoso atrajo su atención hacia un lado.

—… Aaah.

Petelgese miró hacia el sonido, asintiendo mientras miraba a la chica de cabello azul que había caído allí. Habiendo perdido todo interés en jugar con ella como muñeca, estaba a punto de irse cuando la notó tirada al lado del camino.

…No era exageración decir que esto también era tratarla como un juguete.

—Tú, también, eres seguidora del amor. Sí, sí. Trataste muy duro.

Petelgeuse seguía detenido y corrigió la postura del cadáver de Rem, haciendo un signo de cruz con ella. Parecía alabar y reconocer las acciones que la chica había mantenido hasta hace unos minutos. Sin embargo…

—Moriste por amor, desafiando tu destino con todo tu poder. Sin embargo, yaces arruinada e insatisfecha, habiendo perdido el objeto de tu amor, incapaz de saciar tu deseo, con el vacío en todo tu ser…

Su aclamación se convirtió en una burla, lamentando la futilidad de las acciones de Rem mientras sus mejillas se tornaban en una sonrisa burlona.

—¡Porque… fuiste perezosa!

No había mayor manera de menospreciar la existencia de la chica solitaria, Rem.

—…¡¡!!

Aullidos y gritos resonaron fuertemente por la caverna. Subaru Natsuki produjo un grito inhumano, su rabia fue suficiente para llenar su garganta entera, su rabia fue suficiente para evitar que formara palabras, su lamento el suficiente para formar lágrimas de sangre.

Escuchando esto, Petelgeuse rio, como si fuera una lluvia de los mejores elogios posibles.

Él rio y rio.

—…

No dejó de caminar.

Por supuesto, Subaru no podía esperar ni detenerlo desde atrás ni aplastar su cuello.

Se mantuvo oyendo esa voz riendo por un largo rato.

Incluso cuando el mismo Petelgeuse se había ido, aunque sus maldiciones no alcanzaran al hombre, aunque las luces al interior de la caverna se extinguieron todas a la vez y lo dejaron solo con el cadáver en la oscuridad, no se detuvo.

Ah jajaja, ah jajaja.

Ah jajaja, ah jajaja.

…Ah jajaja, ah jajaja, ah jajaja, ah jajaja, ah jajaja.

6

—Matar, matar, matar, matar, matar, matar.

En medio de la oscuridad, muerto para el mundo, expedía suficiente odio y sed de sangre como para consumir a un hombre vivo.

Murmuró y escupió una y otra vez, al punto de olvidar cuántas veces fueron, y, aun así, su odio abrasador no disminuyó.

—…

Nunca había odiado tanto ni a una persona, ni a un ser vivo, como lo hacía entonces.

Desde su llegada a ese mundo había experimentado el odio de la cosa sin forma llamada ‘destino’ muchas veces ya. Había sido golpeado en el suelo con la realidad restregada en la cara sin piedad, y ese cruel mundo lo había hecho pagar por sus malas decisiones con su vida… pero las veces que había odiado y maldecido eran menos que el número de sus dedos.

Pero en este punto de su vida, nunca había odiado a otro individuo a esa extensión.

—¡Petelgeuse… Romanée-Conti…!

Pronunciando el nombre con sus labios, recordaba al hombre tras su partida. Sus tímpanos se inundaron por su propio grito. Cuando su cerebro pensaba en ese hombre, un fuego abrasaba en su interior haciendo que cada gota de su sangre hirviera.

…De cualquier manera, ¿qué demonios pasaba con ese hombre?

Subaru no entendía nada acerca de su identidad. Todo lo que sabía era que Petelgeuse caminaba lejos del camino de la cordura, que era un demonio en la carne de un humano con el que no se podía razonar, y que era una persona detestable, el peor de los villanos. Era el hombre más terrible y había herido a Rem, la chica que sacrificó su propio cuerpo en un intento de rescatar a Subaru, y luego prosiguió a humillarla y deshonrar su vida. No podía imaginar siquiera el daño que provocaría dejar vivir a ese hombre.

Era por eso por lo que Subaru tenía que matarlo. Subaru necesitaba asesinarlo con sus propias manos y no dejarle la tarea a alguien más. Él tenía que matar a Petelgeuse con sus propias manos. Si no pudiera hacer eso, ¿cómo podría compensar la muerte de Rem?

—Matar, matar, yo… te mataré con mis propias manos…

Subaru se aferró a la sed de sangre saliendo de su propia boca y con toda seriedad retorció su propio cuerpo, haciendo sonar sus grilletes.

Ya había tratado de forzar sus brazos a salir de las esposas o sacar sus piernas varias veces.

Para comenzar, las esposas estaban cerradas apretadas y dolían mucho en los miembros de Subaru.

Sentía el dolor. Su furia no le permitiría olvidarlo. Pero, incluso ante esa incomodidad arañando sus nervios, lo soportaba pensando en lo que Rem había pasado.

Incluso si las esposas desgarraban sus manos y muñecas, realmente no le importaba. En cuanto pudiera escapar, en cuanto pudiera mover un solo dedo, en cuanto le quedara un solo diente, él extinguiría la vida de Petelgeuse.

…Varias horas ya habían pasado desde que su enemigo había dejado la caverna.

Los minerales lagmite ya habían perdido la mayor parte de su poder, por lo que la caverna cayó en oscuridad. Subaru se preguntaba si era algún tipo de error. Estaba dentro de una caverna natural, y a pesar de ello, ni un solo insecto vivía en el interior. Él era el único ser viviente ahí.

—…¡! ¡¡Petelgeuse!!

Un momento antes de que Subaru notara la oscuridad y el silencio, exprimió el fondo de su garganta para pronunciar el nombre del odioso hombre y mantener sus pensamientos intactos.

Dentro de las sombras, incapaz de ver, Subaru no podía sentir nada más allá de sí mismo en el mundo entero. Su respiración forzada, los latidos de su corazón, los sonidos de las cadenas rozando, el drip-drop de las gotas de agua …el aislamiento y la soledad debilitan rápidamente el corazón humano.

Si permanecía en este lugar de la misma manera, sin ningún tipo de cambio…

—¡Guaaaaa! ¡Petelgeuse! ¡¡Petelgeuse!!

Subaru abandonó su cuerpo por el odio, como si rechazara la imagen de su balance mental desmoronándose.

Una mente humana aislada del mundo exterior está en buen camino a la decadencia, al colapso, a su final.

Subaru gritó como si tratara de alejar sus ojos de la realidad, tratando de sacarse el temor de ser dejado atrás.

Mientras pudiera seguir gritando su odio, permanecería cuerdo.

Mientras se envolviera en sed de sangre como un demente, no caería en la locura.

Para mantener su cordura, Subaru necesitaba odio.

…Subaru no sabía cuántas horas habían pasado después de eso.

—Hff, hff… Kuh…ll.

La conciencia de Subaru vagaba en algún lugar entre la alerta y la inconciencia. Fatiga, debilidad, las abrasiones en su cuerpo…  todo eso arrastraba al cuerpo y el espíritu de Subaru.

Todavía atados por las esposas, sus miembros que fueron abusados más allá de sus límites dejaron de aceptar las instrucciones de su cerebro. El metal raspó su carne e incluso expuso los huesos de sus muñecas y tobillos. El solo moverse lo hacía convulsionar por el dolor feroz.

Matar, matar, matar, matar, matar.

A pesar de ello, incluso en ese momento, la sed de sangre inundaba completamente su corazón. En ese momento, con su cuerpo y cabeza ya no funcionando, era su corazón el que mantenía a Subaru.

Habían sido doce horas desde que había sido abandonado en ese mundo de soledad. Su cuerpo y espíritu habían alcanzado sus límites, pero la consciencia de Subaru no se había apagado.

Arzobispo del pecado. Petelgeuse de la “Pereza.” Culto de la Bruja. Mano derecha. Mano izquierda. Manos invisibles. Dedo índice. Dedo anular. Meñique. Diligencia. Pereza. Pereza. Pereza…

Esas eran las palabras que Subaru había recogido de los gritos dispersos y agudos. Con su cabeza muriendo, recordó esos términos preguntándose qué significaban, y, pensó en Petelgeuse para mantener su conciencia un poco ordenada y mantener su odio activo.

Necesitaba recordar una imagen fresca, firme y clara del rostro del hombre. Reflexionó sobre las mismas líneas —la voz del hombre, su apariencia, su manera de caminar, su forma de hablar— exactamente como si pensara en alguien muy amado. La dirección de los sentimientos de Subaru era la única cosa que había cambiado. Seguía usándolo como combustible para encender su alma y mantenerse despierto.

Desde lejos, parecía que el espíritu de Subaru ya había llegado a la dimensión de la locura.

Tal vez la mente se agotaría y desaparecería primero. Quizá su cuerpo, incapaz de seguir el paso a su mente activa, expiraría primero. Estaba en un camino donde el fin era inevitable; era una simple elección entre un callejón sin salida u otro. Seguramente el mantener su mente activa no tenía otro significado que ese.

Subaru continuó su lucha inútil, pero de verdad estaba solo en el mundo.

—… ¿aa?

Su jadeo dentro de la oscuridad había sido débil, pero su respiración se detuvo abruptamente cuando sintió que algo estaba ahí.

Era problemático tan solo mover la cabeza, pero Subaru miró en la dirección del disturbio. Por supuesto, en su campo de visión no hubo más que la oscuridad de la caverna.

Pero, sintió algo en la oscuridad sin duda.

Lento, de verdad muy lento, sintió una presencia elevándose. Se movía al paso de un caracol, poco a poco, pero se acercaba implacablemente a Subaru.

—…

De alguna manera, incluso en la completa oscuridad, parecía saber dónde estaba él.

Subaru se agitó con urgencia e incomodidad ante el individuo. Pero ese sentimiento desaparecería inmediatamente mientras uno diferente se levantaba en el fondo de su mente.

… ¿De dónde viene ese sentimiento en primer lugar?

Oyó un sonido como de ropa arrastrándose y una respiración extremadamente ligera. La distancia era bastante cercana, no más de unas cuantas yardas más allá de Subaru. Habiendo pensado hasta ese punto, repentinamente se percató: estaba en un rango cercano, no venía de la entrada, la presencia había aparecido abruptamente…

No, ¿qué tal si ella había comenzado a respirar de nuevo…?

—¿R-Rem…?

Él pronunció el nombre de la chica, a quién era lo más probable pertenecieran los sonidos y la presencia.

Eso no puede ser verdad, negó la lógica de la mente de Subaru. Aunque no podía aguantar verla directamente, la última cosa que había visto mientras la caverna seguía iluminada fue el horrible estado del cuerpo de Rem, al punto de que había pensado que sería más fácil que uno de sus enemigos volviera de la muerte.

Ella no podía estar viva. Ella estaba muerta. Por supuesto que estaba muerta.

Aun a pesar de ello, seguía creyendo a medias que la presencia frente a sus propios ojos estaba viva, y tenía que ser Rem. Y si ella estaba muerta, a lo mejor sería ella igualmente, viniendo para rescatarlo. Tenía que ser Rem de cualquier manera. Por lo tanto, no había razón alguna para preocuparse por su presencia.

—Rem, ¿Rem…?

—…

Se dirigió a ella, aferrándose a la esperanza, pero silencio fue lo que regresó en venganza.

Incluso si fue así, quizá la voz de Subaru hizo que el otro ser tuviera certeza de su meta, porque se sintió como si hubiera comenzado a arrastrarse solo un poco más rápido. Aunque fue un cambio de verdad muy tenue.

Lenta, lentamente, escuchó algo acercándose más a través de la fría y rocosa superficie del suelo.

Subaru se puso de pie con las cadenas sujetas a sus manos y pies sonando mientras se acercaba a ella tanto como pudo. Había avanzado una corta distancia y la pena tormentosa le provocó lágrimas de nuevo, aunque él pensaba que ya no tenía.

Se contuvo evitando sollozar. No quería que Rem lo escuchara.

Dentro de la oscuridad, solo el sonido del arrastre continuaba mientras la distancia se cerraba cada vez más. Y, entonces…

Subaru sintió que la presencia luchando alcanzó su cuerpo. En el momento en el que sintió algo arañar su brazo, instantáneamente trató de tomar su mano y dijo su nombre.

—Re…

Su garganta se paralizó de nuevo.

Lo que sujetó su mano fue tan ligero, tan frío, que nadie pensaría que era parte de una persona viva.

—¿R-Rem…?

El cuerpo de Rem yacía bocabajo enfrente de Subaru que estaba arrodillado. El brazo delgado de la chica estaba temblando un poco, pero estaba tan frío como podría, desprovisto del calor de la sangre.

Estaba tan fría como un cadáver. Ya no podía estar más en este mundo. Aunque debería estar acabada, había arrastrado su cuerpo hasta ahí y se había aferrado a Subaru. Ella tocó sus brazos, sus hombros, su pecho, su cabeza, como si quisiera asegurarse de que estaban ahí; se presionó con él en un abrazo de frente.

—…

Subaru, aceptando silenciosamente el abrazo de la muerta, no tenía idea de lo que pasaría.

Estando a una distancia en que sentían sus respiraciones, Subaru tenía la certeza de que era Rem quien abrazaba su cuerpo. Sin embargo, su piel se sentía muerta al tacto, irreal, como si estuviera animada solo por los restos de su vida apagándose.

Pero no era incómodo. Subaru respondió obedientemente a su abrazo continuo. Cuando pensó en ello, habían estado cerca el uno del otro varias veces, pero esa podría haber sido la primera vez que se tocaban de esa manera.

Quizá, esa era la manera en que Rem quería que fueran sus últimos momentos. Si era así, lo menos que podía hacer era responder a sus deseos.

Incluso con Rem muriendo y Subaru habiéndose rendido ya, quizá sus brazos pudieran transmitirle sus sentimientos a ella.

Fue Rem quien llevó el frío y silencioso abrazo a su fin.

—¿Rem?

Mientras Subaru la abrazaba, el cuerpo de ella perdió su fuerza, colapsando sobre su regazo. Apresuradamente se movió para sostenerla, pero el siguiente movimiento lo hizo imposible. Después de todo…

—… ¡¿Uuu?!

…Rem le agarró sus brazos extendidos y los estrelló contra el suelo.

Subaru, halado hacia enfrente y abajo, fue sorprendido por la repentina violencia impartida con una fuerza más allá de la imaginación. Por ende, fue lento al reaccionar a la siguiente acción de Rem. Los brazos de Subaru, presionados en el suelo, fueron bañados en una abundante cantidad de líquido.

Fue una sustancia fría y viscosa con un olor herrumbroso. El hecho de que Subaru se había llegado a acostumbrar al olor lo hizo bastante lento para darse cuenta de que Rem había tosido sangre.

Un escalofrío corrió por su espina ante la incomodidad de tener tanta sangre de otra persona vertida sobre él. Pero la mala sensación se desvaneció en un instante.

—…ma.

El susurro vibró levemente en el aire mientras la intervención de maná lograba su resultado.

—… ¡Dwaa!

Un dolor, como si algo agudo se clavara en sus muñecas, atacó a Subaru. El inesperado dolor entumecedor se extendió desde sus muñecas, a través de sus brazos y hasta sus hombros.

No sabía que estaba pasando. Se estremeció ante la idea de que Rem estuviera haciendo esto, regurgitando sangre sobre él, causándole sacudidas de dolor, y procediendo a convertir sus dos brazos en apéndices inútiles. Pero en el siguiente momento…

…Los grilletes de sus muñecas, incapaces de soportar la presión empujándolos desde adentro, se abrieron ruidosamente.

—… Oh.

La destrucción mandó a volar fragmentos de metal, y el sonido tintineante resonó en la caverna.

Subaru respiraba dificultosamente cuando su dolor cesó de forma radical, y sus brazos se sintieron increíblemente libres a pesar de la sensación quemante. Abrió y cerró sus dos manos ahora desatadas, confirmando que aun podían moverse.

Luego él lo entendió.

—Rem, tú…

Rem había usado magia para congelar la sangre de su boca, utilizando la presión para destruir las esposas desde adentro.

Por supuesto, los dos brazos de Subaru, habiendo aguantado directamente los efectos de la magia no salieron ilesos. Dicho eso, podía rotar sus muñecas y hacer que sus dedos obedecieran sus órdenes. Si ignoraba el dolor, los podía mover normalmente de nuevo.

En otras palabras, Rem había tenido éxito.

—¿Re…?

Subaru estaba a punto de expresar su agradecimiento cuando sintió un cuerpo muy ligero topar contra su pecho.

Ligero. Tan, tan ligero. Había perdido tanta sangre que lo último de su consciencia era una vela al viento, lista para ser extinta.

En otras palabras, su vida expiraría pronto.

—Rem… espera, Rem. Espera… no…

No me dejes, puede que haya querido decir.

¿Me odias? puede ser que haya querido preguntar.

Subaru estaba desesperado por los pensamientos e ideas detrás de ambas cuestiones.

Que una vez más, ella hubiera protegido a una creatura débil y miserable como él.

Literalmente había regresado de la muerte para salvarlo, aunque él…

—…Nn.

—¿Rem?

La legua de Rem, tan fría como la de un cadáver, trató de formar palabras con algún tipo de significado tras ellas.

Apenas tenía la fuerza para pronunciar una simple sílaba, pero, aun así, había extraído energía mágica de su cuerpo inmóvil y mente borrosa. Se había forzado a pasar el punto de la muerte para completar su objetivo, pero quería dejar una última cosa atrás.

Subaru, no queriendo dejar que ese mensaje se perdiera, abrazó su cuerpo y lo acercó. Acercó el oído a sus labios temblorosos para poder grabar cada palabra, cada sílaba, directo en su alma.

Las últimas palabras de la chica fueron…

—V…ive.

—…¡!

—Te a…o…

Murió.

En ese momento, Rem murió.

En los brazos de Subaru, su cuerpo se hizo más pesado. Su forma, era tanto ligera como pesada, su estructura abandonada completamente por su alma agobió todo el ser de Subaru con su excesiva ingravidez.

…Al final, con la voz entrecortada, Rem le había dicho a Subaru, “Vive.”

…Sus llantos resonaron a través de la oscura caverna.

7

Para cuando Subaru removió los grilletes de sus piernas y salió de la caverna, habían pasado varias horas desde que Rem había muerto.

Sus manos, libres de las esposas, habían robado una espada de cruz del cadáver de la figura más cercana. Usando eso, había liberados sus piernas tras un periodo de largas horas.

—…Luz, eh.

Subaru rotó sus tobillos raspados. Cada paso le producía un dolor tan fuerte como para dejar su mente en blanco. Si lo ignoraba no era problema. Sus piernas eran más que suficiente para soportarlo mientras cargaba los restos de Rem.

Clavó la espada de cruz rota en una pared. El impacto provocó que el mineral lagmite de la pared brillara, inundando la caverna con luz pálida. Subaru sintió como si sus ojos se estuvieran quemando. Teniendo a Rem en sus brazos, miró hacia su rostro, no lo había visto en la luz por casi un día.

Las lágrimas cayeron suavemente de sus ojos.

…Subaru nunca sería capaz de olvidar el cruel estado de la chica en sus brazos.

—Vamos, Rem.

Subaru confió en la luz mientras se abría camino por la oscura caverna, siguiendo el estrecho corredor hasta la entrada. Desde dentro del pasaje, la roca que bloqueaba la entrada era transparente. Subaru pasó a través de ella.

Probablemente era algún tipo de truco mágico para obstruir la visión. Probablemente era más cercano a un holograma que a un espejismo. Subaru no tenía ni la determinación ni una razón convincente para seguir pensando en el asunto.

Cuando Subaru salió de la caverna, no fue la luz creada por el mineral lagmite lo que lo recibió, sino el naranja de los rayos del sol. La luz filtrándose de la puesta del sol quemaba el mundo debajo.

El sol estaba poniéndose pasado el horizonte del bosque y las colinas tras este, estaba dando su despedida antes de retirarse de su labor diaria y teñía el mundo del mismo color de sus flamas.

Subaru, recibido por esa escena, estaba de pie con la pared de roca detrás y con árboles extraños por donde quiera que miraba. Un rápido vistazo por el área no reveló señas de una calle, una vereda, o algo si quiera parecido a un camino. Eso es lo que debió haber esperado. Un grupo infiltrado en un área, lógicamente se establecería lejos de asentamientos humanos.

—Pero caminaré…

Su destino era el mismo que antes: la mansión Roswaal en los dominios Mathers.

Subaru estaba seguro de que Rem se dirigía a la mansión con él cuando su mente era un laberinto borroso. Rebuscó en los recuerdos del paseo a dragón que lo mecía mientras descansaba pacíficamente en el regazo de Rem.

Pensar en Rem provocó que su corazón se contrajera dolorosamente. Quería agradecerle y disculparse.

Cuando recordaba a Petelgeuse, su cuerpo crujía con ira, casi como si fuera a romperse. Rabia. Tristeza. Odio. Estos respaldaban a Subaru. Estos mantenían a Subaru vivo.

Su camino era incierto, y no había nada que lo guiara. Incluso así, la mente de Subaru se rebelaba y sus pies caminaban al frente en búsqueda de un destino incierto.

…Quizá podría decirse que lo que le había pasado era un auténtico milagro. Sin la ayuda de nadie, sin nadie en quién confiar, Subaru llegó a su destino. El deseo de su mente marchita fue concedido …seguramente no podía ser llamado de otra manera.

Ese era el primer milagro que el mundo le había otorgado a Subaru desde su llegada. Si en efecto había una deidad que gobernaba el destino, ese dios finalmente le estaba sonriendo a Subaru.

Y luego, Subaru se percató.

—……Ha.

Si había una deidad que gobernaba el destino, su manera de reír seguramente era la misma que la de Petelgeuse.

…La villa había sido violada exactamente de la misma manera infernal que había visto antes.

Las casas habían sido consumidas por el fuego; los aldeanos estaban cubiertos de sangre. Los restos de aquellos que inútilmente se habían resistido al robo de sus vidas habían sido reunidos sin cuidado en el centro de la comunidad, apilados en una montaña de cadáveres.

Miró a la derecha; miró a la izquierda. Solo había brazas extinguiéndose y el hedor de la muerte. No podía esperar algún sobreviviente.

Revisando los cadáveres de los aldeanos, Subaru se dio cuenta de que este mundo mantenía una diferencia respecto al anterior.

—Petra. Mildo. Luca. Meyna. Cain. Dyne…

La cruel visión de los cuerpos de los niños era parte de la montaña de cadáveres y el rio de sangre.

—…

Con Rem aún en sus brazos, las rodillas de Subaru cedieron. Él cayó en el lugar, sujetando fuerte el frío cuerpo en sus brazos, y lloró.

¿Qué había estado haciendo todo este tiempo…?

Sabiendo lo que pasaría, ¿Por qué se quedó sin hacer nada…?

Hasta que volvió a caer en el juego y vio el humo levantándose en dirección a la villa, Subaru había apartado completamente su propio cerebro del infernal panorama que había desgarrado su mente.

No, había apartado sus ojos. Se había envuelto a sí mismo en pena por la muerte de Rem y la había usado junto a su odio sin límites por Petelgeuse para negar sus recuerdos de ese infierno.

Una vez más, Subaru Natsuki había escapado de la realidad por su propio egoísmo. El resultado fue la visión ante sus ojos.

Los niños habían muerto ahí porque Rem, quien los habría protegido como la última vez, había sido incapaz de llegar a la villa. Los adultos no fueron capaces de permitir escapar a los niños.

La visión de sus propios niños siendo asesinados, como si fuera deporte, había sido grabada en sus ojos antes de que ellos, también, murieran con sufrimiento.

Ni uno solo había sido perdonado. Subaru se había quedado quieto y no había interferido, y esta tragedia fue el resultado final, dejando solo desesperación y resentimiento a su paso.

La despreciable realidad consumía el corazón de Subaru.

Ahora lo entiendo. Lo entiendo todo.

…Petelgeuse.

El hombre que había asesinado a los aldeanos, los niños, y a Rem.

Él, el hombre loco, había cometido esos actos imperdonables no una vez, sino dos veces.

—… Ha.

Su plan estaba escrito en roca. Sabía lo que tenía que hacer.

—Petelgeuse…

Tenía que matar a Petelgeuse. Asesinarlo, matarlo, seguir matándolo hasta que la última de las células de su cuerpo se extinguiera, borrar todo su ser de ese mundo.

Nada menor a eso podría siquiera comenzar a pagar por esas muertes.

Sus pensamientos estaban teñidos por odio puro. Su campo de visión se tornó rojo carmesí. Sabía que la sangre restante después de lo que había perdido se había ido mayoritariamente a la cabeza… incluso estaba saliendo de su nariz. Bruscamente limpió el sangrado de su nariz, reafirmó su agarre sobre Rem para que no resultara manchada, y se puso de pie. Sus rodillas temblaban y sus tobillos titubeaban; el si podía estar de pie, por no hablar de caminar, era una pregunta abierta.

—Matar, matar, matar, matar, te mataré…

Pero si pudiera caminar, si pudiera avanzar, entonces seguramente podría arrancarle la garganta al hombre con los dientes.

Arrastrado por su mente con sed de sangre intensificada, Subaru se dirigió hacia la mansión.

Había visto el infierno en la villa. Seguía la mansión. ¿Qué era lo que lo esperaba allí?

Justo antes de su muerte, justo antes de que comenzara las cosas de nuevo, algo había pasado, pero sus recuerdos estaban rotos, borrosos.

Pensaba que había llegado a la mansión y había visto algo que malogró decisivamente su psique. Desesperadamente encendió las neuronas en su cabeza para tratar de recordar qué fue.

Había encontrado a Rem muerta.

Y, esta vez, esa experiencia ya había seguido su curso.

—Khah.

Espontáneamente, una risa escapó de él.

En verdad, de verdad, no ha cambiado absolutamente nada, ¿no es así?

Solo el orden había sido alterado. Nada había cambiado en términos de lo ocurrido. ¿Alguna vez había desperdiciado su tiempo revivido tan holgazanamente como había hecho entonces?

Antes, no importaba que hubiera pasado, Subaru ganaba algo a través de la muerte. Pero, atrapado en su propia jaula, no había sido capaz de salvar nada. Ahora que había encontrado el mismo infierno una vez más, ¿había algo que pudiera aprender de ello? Habiendo gastado su Regreso por la Muerte, ¿tenía él algún valor en absoluto?

—…

En algún punto, había comenzado a perder de vista el objetivo de su sed de sangre.

Petelgeuse. Ese nombre era todo lo que mantenía a Subaru en marcha. Eso era algo bueno. Él era a quien Subaru quería matar, ¿no? Así que mátalo de una vez.

Después de que él fuera asesinado, “—” podrían morir por todo lo que le importaba.

¿Quiénes son “—,” de todos modos? Solo mátalos también ¿entonces?, Sí, mejor si todos mueren.

Cuando esa interferencia comenzó a invadir los pensamientos de Subaru, su mente alternó entre encendida y apagada, una y otra vez.

Subaru miró al frente con los ojos ensangrentados mientras volvía a saltar la valla entre la cordura y la locura. Habiendo decidido ya dirigirse a la mansión, venga lo que venga, escogió posponer el encargarse del problema inmediato, como siempre hacía. Entonces…

—…¡¡!!

En el instante en que llegó al punto más alto de la colina, Subaru atestiguo la destrucción de la Mansión Roswaal.

Un feroz sonido erupcionó, y se levantó humo por todos lados. El tejado colapsó; la terraza cayó en pedazos. Todas a la vez, las ventanas de cristal se rompieron y cayeron en fragmentos brillantes, las blancas paredes agrietadas lloraron como doncellas mientras se caían.

Cuando llegó, Subaru miró estupefacto desde la puerta frontal ante la abrumadora devastación. La mansión había perdido su forma en un instante, como si alguien la hubiera demolido con explosivos.

La construcción familiar había perdido toda integridad, su jardín meticulosamente arreglado había sido enterrado en escombros, y la ruina que una vez había sido la mansión se caía a pedazos.

—Qu-qué de…

Rebuscó entre sus memorias. Pero no tenía un recuerdo de esta experiencia. Había pasado algo que no recordaba. O, quizá la conmoción por haber estado al límite de la muerte era tan vívida que se había olvidado de la destrucción a su alrededor mientras moría.

Habiendo perdido su rumbo, las carcajadas de un hombre flaco surgieron en un rincón de su mente temblorosa.

Si la matanza de la aldea había sido acción del hombre loco, seguramente había dirigido sus viles acciones hacia la mansión también. Si ese era el caso, ¿esta destrucción fue obra de Petelgeuse?

—¿Qué diablos está haciendo…?

Frente a un espectáculo más allá de su entendimiento, Subaru continuó cargando a Rem mientras exhalaba aliento blanco. Estando desanimado, anhelaba una sensación más fuerte en sus manos, pero era frío lo que fluía por sus manos y se convertía en tristeza en su pecho. Su cuerpo se estremeció; tosió por el frío dolor en sus pulmones.

…Demasiado tarde, Subaru se dio cuenta finalmente de que su propia respiración agitada se miraba como nubes blancas.

—…¡¿?!

En el momento en que se percató de ello, el dolor envolvió su cuerpo apuñalando su piel. Sus exhalaciones eran blancas, y el aire que inhalaba estaba congelando sus órganos internos, como si estuviera respirando una ráfaga de nieve. Sentía como si su cuerpo estuviera muriendo de adentro hacia afuera. Los instintos de Subaru le gritaron que su vida estaba en riesgo.

No… sé… qué… está… pasando.

Su cuerpo entero fue despojado de su calor, se volvió difícil incluso mantenerse de pie, y así él cedió.

Se arrodilló en el lugar inclinándose al frente antes de golpear contra el suelo y caer de costado, sujetando a Rem todavía. Ese fue su acto final de resistencia. Su cuerpo derribado se congeló hasta el núcleo, siendo incapaces sus extremidades de siquiera temblar.

Incapaz de transmitir sus pensamientos a sus miembros, Subaru supo que su mente había sido arrancada de su cuerpo. Subaru ya lo había experimentado varias veces, pero nunca se había acostumbrado al sentimiento de la desoladora impotencia.

Su sistema nervioso enviaba comandos a todo su cuerpo para resistir el final inminente siquiera un poco, los enviaba a algún lugar, cualquiera que pudiera moverse. Detrás de su párpado derecho que estaba cerrado, su ojo era apenas funcional.

Con todo su espíritu, Subaru movió su párpado, usando su ojo que escasamente funcionaba para mirar en cierto ángulo, en dirección a la mansión. Una vez alcanzara esa posición, probablemente no se volvería a mover. Antes de que su vista se desvaneciera, él vio algo…

—…a.

…Vio a una bestia de pie sobre las ruinas de la mansión colapsada.

Era una bestia sacra, con pelaje gris en todo su cuerpo y ojos dorados brillantes.

La visión de eso parado en cuatro patas moviendo calmadamente su cola, era de lo más misteriosa.

Más que nada, la bestia era enorme, rivalizando con la mansión misma.

—…

Observando el panorama desde la lejanía, Subaru entendió qué había causado el colapso de la mansión: la repentina aparición de esa bestia en el interior. Por supuesto que la construcción no soportaría la presión de algo de esa magnitud emergiendo desde adentro.

—…

La bestia gris hizo un movimiento, analizando el área con sus ojos. Su cara era lo más parecido a un gran predador felino. Unos filosos colmillos salían de su boca; el gigante exhalaba aliento como tormentas de nieve blanca, y transformó el mundo en un infierno helado con el polvo blanco que congeló todo lo viviente.

¿Qué fue eso?

Mientras pensaba en ello, su campo de visión se tornó blanco. Entonces se dio cuenta de que había dejado de respirar. En algún punto, había dejado de sentir el amargo frío. Calor era lo que podía sentir.

Ese calor tentó a Subaru a entregarse por completo a él, a olvidar el odio abrasador, a olvidar la tristeza que fue suficiente para desgarrar su alma, a olvidarlos todos y cada uno.

Olvida, olvida. Permite, a tu mente vagar al olvido y entrar al calor congelado.

Justo antes de que cayera dormido, sintió como si escuchara la voz de alguien.

—Duérme… junto a mi hija.

Fue una voz lenta y feroz. Aun así, de alguna manera sonaba desolada y triste. No lo entendía. No dentro de esa serenidad sin sentido.

Subaru Natsuki se fundió. Se fundió, se derritió, se fundió y luego desapareció.

8

…Él se dio cuenta de que su mente estaba en una oscuridad muy, muy profunda.

Su conciencia, muerta para el mundo dentro de una oscuridad eterna y en expansión, corrió la mirada en busca de un cambio. Se preguntaba cuánto se extendería el mundo completamente oscuro del fin. Se sentía como si hubiera sido capturada, completamente fuera del alcance del mundo.

¿Qué es este lugar? ¿Qué estoy haciendo aquí?

Resultaba extraño para él tener esas preguntas. Para comenzar, no entendía quién era para pensar de tal manera.

Su mente era todo lo que había en ese vacío, desprovista de un cuerpo que la soportara o recibiera sus pensamientos.

Él estaba de pie. Sus piernas estaban sobre el suelo. Pero lo que pensó que estaba debajo de sus pies se mezcló con la oscuridad cubriendo su visión, y por ende su pisar era incierto.

…Abruptamente, hubo un cambio en el vasto mundo donde no existía más que oscuridad.

Una sombra se retorció, se aplanó, y surgió una grieta en medio de la nada. Sin un sonido, la ruptura en el espacio desgarró el mundo de oscuridad eterna, conectando el interior de ese vacío con otro vacío.

Justo después de la momentánea anomalía, una sola silueta humana emergió de la ruptura creciente.

—…

Él pensó que la figura era una mujer.

En el instante en que la reconoció, emociones que no podía describir con palabras casi se apoderaron de su mente.

Sintió emociones fuertes y explosivas emerger. Quería correr hacia la figura, abrazar su delgado cuerpo, llevar sus labios a su cuello para hacerla entender que era él.

Y, sin embargo, no poseía unas piernas con las cuales correr hacia ella, ni los brazos para abrazarla, ni unos labios con los cuales besarla y probarle que existía.

A pesar de que su desasosiego lo hacía querer llorar, no entendía por qué se habían manifestado esas emociones.

No lo sabía. No entendía. No comprendía nada.

Pero la figura pareciendo entender cómo se sentía, lentamente le extendió los brazos, cerrando de alguna manera la distancia invariable por sí misma. Esas dos manos se acercaron gentilmente lo suficiente para abrazarlo firmemente.

Mientras las puntas de sus dedos lo tocaban, una gran felicidad fluyó en él, como si alegría estuviera desbordando de cada célula de su cuerpo, llenando cada rincón y grieta de su conciencia.

Y luego ella dijo…

—… Te amo.

9

En el momento en el que la conciencia de Subaru regresó en el tiempo y habitó su cuerpo una vez más, el chico se desplomó al suelo espectacularmente.

Cadmon, estando de pie detrás del mostrador cuando lo miró caer en la calle sin advertencia previa, se inclinó rápidamente al frente.

—¡Whoa! ¡¿Q-Qué pasa, niño?!

Subaru frunció el ceño, habiendo caído en el lugar sin suavizar el impacto y habiéndose hecho una herida sin sentido.

—Er… solo resbalé un poco.

—Ese ‘resbalón’ fue muy malo, me preguntaba si habías perdido una pierna o algo. ¿Puedes ponerte de pie y caminar? No puedo asociarme contigo si no dejas todas estas cosas locas.

—¿Qué quieres decir con ‘loco’? Haces que suene como si yo fuera algún tipo de canalla sin sentido común.

—Un revoltoso de cualquier manera, y eso también va por cómo vas y vienes sin ropa adecuada. Para ser honesto, me da el presentimiento de que eres alguien problemático con quien no se puede tratar.

Habiendo dicho esas terribles cosas, Cadmon gimoteó en una muestra de insatisfacción.

Y cuando Subaru sintió abruptamente que tiraron de su brazo, él volvió la mirada. No pudo evitar quedarse sin aliento.

—¿Subaru, estás bien?

Vio a una chica de pie ahí, acercando las manos a sus heridas.

Cuando comenzó a sanarlo con magia, ella notó que Subaru la miraba fijamente e inclinó la cabeza un poco. Su hermoso cabello azul ondeó sobre sus hombros. Ver a la chica despertó fuertes emociones en el pecho de Subaru.

Memorias, memorias, memorias fluyeron en una avalancha hacia el fondo de su mente. Silenciosamente abrió los ojos mientras sentía el rabioso torrente inundando su conciencia recién regresada.

¿Qué debería decir? ¿Qué puedo decir? Pensaba él, estando boquiabierto mientras las respuestas se le escapaban.

—…

Instantáneamente trató de llamarla por su nombre, pero su lengua reseca no formaba los sonidos de inmediato. Su conciencia daba vueltas en el aire mientras emociones impetuosas pesaban en su pecho lo suficiente como para aplastarlo.

Mordiéndose la lengua por su impaciencia, los labios de Subaru titubearon mientras pronunciaba el nombre de la chica.

—Re…m…

La palabra se formó muy suavemente dentro de su boca y fue tan borrosa y vacilante que él no supo si llegó a ella. Preocupado porque ella no lo hubiera oído, inhaló para pronunciar su nombre de nuevo inmediatamente.

—… Sí, yo soy Rem.

Y, aun así, hubo una respuesta. Un momento antes de que repitiera su nombre, la chica —Rem— sonrió en respuesta al torpe llamado de Subaru.

Él había llamado a Rem, y ella había respondido.

—Rem.

—¿Subaru?

—Rem, Rem… Rem.

Rem levantó sus cejas, luciendo preocupada por oír su nombre tantas veces.

Subaru, también, pensaba que era extraño y bizarro. Incluso sabiendo esto, no podía detener la palabra que se le salía.

Él había pronunciado su nombre, y Rem había respondido, justo ante sus ojos. Eso fue suficiente para hacerlo feliz. Después de que ella muriera tan brutalmente, él estaba feliz solo por tenerla frente sus ojos de nuevo. Nunca había estado tan feliz en su vida.

—¿Qué sucede? Tienes una expresión como si acabaras de ver un fantasma. Te lo aseguro, estoy aquí mismo. Soy tu Rem, Subaru.

Rem sonrió reconfortantemente, bromeando por una vez.

Seguramente le dolía ver a Subaru tan demacrado como estaba. Y la frase que había usado, que “acabase de ver un fantasma,” no era una de la que él pudiera reírse.

En serio, realmente, no podía reírse de esas palabras en absoluto.

—Rem, yo… yo…

—Eres un público difícil. Creo que una sonrisa te queda mucho mejor que esa expresión oscura, Subaru. Por eso, pensé que te haría reír, pero…

Rem bajó la vista con desilusión. Durante ese tiempo, había acabado de sanar con esmero la herida de Subaru. Después de una confirmación visual, ella declaró —: Ya acabé—, y comenzó a apartar sus dedos.

—¿Subaru?

Cuando sus dedos comenzaron a moverse, Subaru los atrapó con su mano para evitar que ese calor se escapara.

El rostro de Rem registró sorpresa ante su acción pícara, pero inmediatamente notó las emociones entusiastas que cubrían profusamente el rostro de Subaru.

—En serio, ¿qué pasa? Quiero decir… Estoy feliz de que seas tú quien hace esto, pero es muy repentino y me tomó por sorpresa.

—Delgado. Pequeño… Cálido, eh.

Sintió los dedos de Rem mientras descansaban cómodamente en su propia mano. Ese ligero calor era la prueba de que ella estaba viva. Su cuerpo con sangre fluyendo se sentía muy diferente a su piel tiesa y carente de sangre.

Ella vivía. Ella estaba viva. Ella había regresado a la vida.

Esa cosa tan obvia consoló el corazón de Subaru, que una vez estuvo roto.

—Subaru, de alguna manera me molesta ser llamada pequeña, por lo que no quiero oírlo seguido, pero está bien si eres tú. En cuanto a cálido, está de más decirlo. Estoy viva, después de todo.

Esa última frase dejó a Subaru sin aliento e hizo que mirara a Rem. Frente a frente, sus ojos se encontraron, con una profunda compasión en los iris azules pálido de Rem.

—¿Estás ansioso? Pero estoy aquí. Voy a salvarte, Subaru, incluso si me cuesta la vida, así que todo está bien.

…No. Ella estaba equivocada.

Subaru había dejado morir a Rem. Él la había matado. Dos veces. Despiadadamente. Sin misericordia.

La primera vez, uno podría decir que él no tuvo nada que ver. Pero la segunda vez fue diferente. La segunda vez, no podía poner excusas de ninguna manera: Rem había muerto por el bien de Subaru.

Para protegerlo, para salvarlo, por su bien, ella había usado su vida y la había explotado hasta el fin, muriendo por el bien de Subaru.

La Rem frente a sus ojos no sabía esto. Solo Subaru lo sabía.

—…

Antes de que se diera cuenta, estaba sujetando la pequeña mano de rem, agachando su cabeza para que ella no viera su cara.

Viendo su comportamiento, Rem sintió temblar sus propios dedos con ansiedad, preguntándose si había hecho algo para incomodarlo. Pero eso solo fue por un momento.

—Todo está bien. Todo está bien. Todo está en orden.

Rem se percató a través de sus dedos de que Subaru estaba asustado. Así que ella usó su mano libre para acariciar su espalda, consolándolo gentilmente como a un niño.

Y ella hizo esto, acariciándolo, mostrándole afecto, hasta que Subaru levantó la cabeza. Siempre cuidadosa, siempre amorosa.

10

—Lamento interrumpir su momento íntimo, pero no puedo hacer negocios así.

Cadmon vio el episodio frente su tienda y corrió a los dos mientras hablaba. Normalmente, eso hubiera hecho enojar a Subaru, impulsándolo a decir algo como, “No es como si fueras a hacer algún negocio sin importar que estemos aquí o no,” pero esta vez, Subaru siguió la guía de la mano de Rem, partiendo gentilmente de ese lugar.

Si Cadmon realmente hubiera querido entrometerse, habría hecho algo cinco minutos antes. Él era fundamentalmente una buena persona, y fue por ello por lo que había esperado a que Subaru se calmara antes de estallar con su espíritu capitalista.

Por su parte, Subaru fue incapaz de notar tal benevolencia. En ese momento, el interior de su pecho estaba gobernado por una sola emoción.

…Matar. Matar. Matar. Matar. Matar.

Incluso si su Regreso por la Muerte había rehecho el mundo, ese odio fue la única cosa que no se borró.

Esta vez, Subaru tenía un enemigo mortal. Y ese enemigo tenía nombre.

Petelgeuse Romanée-Conti.

Él era el peor de los locos y había cometido el gran e imperdonable crimen de asesinar a Rem y los aldeanos.

Era el deber de Subaru usar el poder del Regreso por la Muerte para matar a ese hombre.

Mientras Rem alejaba a Subaru del frente de la tienda tomándolo de la mano, ella se detuvo.

—…Subaru, ¿tienes un momento?

Cuando Rem miró atrás, Subaru contestó —: ¿Qué pasa?—, encogiéndose de hombros casualmente, haciendo luz de las oscuras emociones dentro de su corazón. Lo miró fijamente, haciendo un pequeño sonido con su nariz bien formada.

—No… puede que esté equivocada. Es simplemente que… Siento que el mal olor viniendo de ti se ha hecho más fuerte.

—Un mal olor, ¿eh?

Cuando ella lo señaló, Subaru olisqueó su propio brazo, pero no pudo notar nada.

Viniendo de Rem, esas palabras probablemente significaban que sentía el olor de la Bruja. Haciendo memoria, Petelgeuse había despotricado acerca de la naturaleza de Subaru en cierta medida.

—¿Entonces mi Regreso por la Muerte tiene algo que ver con la Bruja…?

Entre más usaba el Regreso por la Muerte, más fuerte se hacía la presencia de la Bruja alrededor de Subaru.

Él había usado eso para contraatacar a las mabestias en el bosque, y después, había estado demasiado ocupado para mirar más allá en el asunto, por lo que lo había abandonado.

Pudiera ser que el ansia subconsciente de llegar a esa conclusión fuese parte del poder de la Bruja.

Mientras Subaru consideraba esos pensamientos, Rem lo miraba con una mirada de preocupación. Subaru no había querido causarle ninguna pena. Él dejó esos pensamientos para después.

—No pongas esa cara, Rem. Tus encantos se desperdician, y eso te llevará a un futuro oscuro.

—Lo siento. Me preocupo demasiado, en serio…

Mientras Rem balbuceaba, Subaru pensaba en qué podría decir para calmarla. Repentinamente, levantó de manera ligera sus manos que seguían entrelazadas.

—Bueno, si te preocupa que me vaya a algún lado, solo sujétame de esta forma, ¿está bien?

—¿Eh?

—No hay forma de que me pueda zafar de ti, deberías sentirte más segura de esa manera, ¿verdad?

Cuando hizo esa declaración, ocultando el inesperado sonrojar que vino con ello, Rem miró entre Subaru y sus manos unidas.

—Sí.

Con una sonrisa agradable, ella asintió, estando no frente a Subaru ni detrás de él, sino a su lado.

Desde ahí, los dos caminaron uno al lado del otro. Rem miró la mano que estaba sosteniendo, cerró la boca firmemente y ajustó su paso al de Subaru.

Mientras caminaba con la adorable chica, que sonreía ligeramente por el calor que sentía del tacto con la palma de este… Subaru seguía ardiendo con sed de sangre y odio.

Incluso si sus manos estaban juntas, sus corazones estaban en polos opuestos.

El corazón de Subaru Natsuki estaba muy apegado a ese abismo oscuro y profundo…