¿Qué clase de poder avasallador había causado que quedara inconsciente?

Ella abrió los ojos.

¿Por qué…? Pensó, medio dormida. Sus pensamientos estaban tan difusos que ni siquiera sabía porque se preguntaba eso.

Sus parpados eran demasiado pesados. Ella no podía moverse.

Pero, no puedo…. No puedo…. Rendirme…

Con la poca razón que le quedaba, logro recordar algo importante: ella no debía rendirse nunca. Mientras sentía que su consciencia iba a sucumbir de un momento a otro, ella se aferró a un solo pensamiento.

Tengo que levantarme…

Después de un buen rato intentándolo, ella por fin pudo abrir los ojos. El mundo monocromático que se presentó ante ella parecía producto de un sueño.

“Dale…“ susurró desde un pequeño trono en el centro del lugar donde solo los lores demonio podían existir.

¿Dónde estoy…?

Gracias a que seguía medio dormida y a lo extraño de su entorno, ella no era capaz de comprender su situación. Al sentir que sus parpados se volverían a cerrar en cualquier momento, ella intento con todas sus fuerzas abrirlos de par en par y recordar que es lo que había pasado.

“¿Dónde está… Dale…?”

Mientras volvía a mencionar ese nombre sin pensar, sus pensamientos se aclararon un poco. Ese es el nombre de alguien precioso para ella. Aquel a quien ella amaba más que a nada en el mundo y al cual quería proteger sin importar lo que eso conllevara.

¿Por qué… estoy…?

Mientras eso estimulaba sus pensamientos, comenzó a recuperar la memoria.

Ella había recordado el nombre por el que esa persona la llamaba. El nombre que decía quién era, y aferrándose a ese pensamiento, poco a poco Latina comenzó a recordar lo que le había pasado.

Ella había sido sellada por los lores demonios que eran parte del orden natural. Era un sello mágico hecho con el poder de todos los lores demonios combinado, incluyendo su propio poder. El resultado fue algo muy poderoso, así que ella pensó que no sería capaz de despertar nunca.

¿Por qué estaba consciente en ese momento?

¿Por qué…?

Mientras pensaba en ello, su visión se detuvo en un trono. Tenía un árbol muerto a su alrededor, y ella lo había visto antes de perder el conocimiento. Ese árbol estaba completamente destrozado. Esa imagen le dio escalofríos, se veía doloroso.

¿Q-Qué…?

Mientras intentaba moverse de forma normal, avanzo muy lentamente. Y así, Latina fue capaz de revisar los otros tronos.

Ese no era el único trono que estaba en terribles condiciones. Los libro que estaban apilados en el trono del lado estaban destruidos, con sus páginas desgarradas, y algunas de las portadas parecían quemadas. La gigantesca espada que estaba en el trono siguiente había sido partida a la mitad. Al ver que el filo estaba clavado en la parte superior ella comenzó a temblar.

¿Qué paso…?

Latina no tenía idea de cuánto tiempo levaba inconsciente. Sin embargo, ella estaba segura de que algo extraño había pasado.

“Dale…” susurro. Se sentía ansiosa al pensar que tal vez él era la respuesta. Ella no sabía de nadie más aparte de él que pudiera haber hecho esto.

¿Qué hago…?

Ella trato de pensarlo fríamente, pero sus pensamientos seguían algo difusos. Sentía como si su cabeza flotara, como si estuviera en un sueño, así que no era capaz de pensar claramente.

¿Qué debo hacer, qué debo hacer…?

Mientras pensaba, Latina miro los tronos como si buscara una respuesta. Ella “sabia” que esos tronos correspondían a los lores demonio cuarta, quinta y sexta. Junto a ellos, la bandera con un dragón pintado correspondiente al séptimo trono ondeaba, a pesar de que en ese lugar no había viento.

Continuó revisando los tronos hasta llegar al primero. La mirada de Latina se detuvo en ese trono. El símbolo de ese “rey” era un cetro. Ese largo cetro no había cambiado nada desde que había perdido el conocimiento. No tenía una sola hendidura.

“Chrysos…”

Después de confirmar que el rey estaba a salvo, ella suspiro con alivio. Pero, Latina cayo una vez más en la confusión.

¿Qué debo hacer…? Dale… Chrysos…

Ella no quería que pelearan. Dale era sin duda la persona a la que Latina quería más en el mundo, pero ella también quería a Chrysos. Y su posición era tan diferente que no podía hacer un juicio de valor.

¿Qué hago…? Debo protegerlos… Tengo que protegerlos… Ella repitió eso en su mente, una y otra vez.

Dale talvez lastimaría a Chrysos si con eso la protegía. Si era por otro motivo, ella no podía dejar que esto pasara.

Ambos eran personas que Latina deseaba proteger. Con sus pensamientos algo difusos, ella pensó que no podía dejarlos pelear.

“Tengo… que salir de aquí…”

Latina movió su cuerpo, se sentía tan pesada que no parecía ella misma y miro el cielo desde su trono.

“Tengo que detener a Dale… Tengo que hacer algo…”

Hasta ahora, Latina no comprendía muy bien sus habilidades de lord demonio. Ella no deseaba tener los poderes de un lord demonio, solo la habilidad de “crear” un secuas. Y cuando Dale cumplió su deseo, ella ya había cumplido todas sus metas. Ella no tenía interés en las otras habilidades y no pensó que las necesitaría. Ella pensó que aprendería sobre ellas mientras vivía su vida, aunque no les prestaría mucha atención. En este momento, las cosas habían cambiado rápidamente y ella estaba atrapada en las circunstancias actuales, así que no tenía tiempo de aprender sobre sus habilidades, pero ella era consciente de esto.

Ella concentro el poder que poseía y comenzó a utilizar una habilidad que conocía bien. Latina comenzó a concentrar su mana de lord demonio, el cual era diferente al mana que ella poseía de forma natural. Ella hizo esto de forma precisa, como si lo hubiera practicado muchas veces.

No es como si se le hubiera ocurrido en ese momento y lo hubiera ejecutado a la perfección. De hecho, Latina era capaz de manipular ese mana incluso con el estado actual de su mente. Después de todo, el controlar mana era su especialidad.

Latina separo la mayor parte de su poder como lord demonio, dejando lo que la convertía en la octava lord demonio dentro para que ella pudiera salir.

No podía abrir sus ojos; sus parpados se sentían pesados. Su cuerpo se sentía tan pesado que ni siquiera podía moverse. Respiraba con dificultad. Ella inhalaba todo lo que podía, pero no conseguía suficiente aire.

Ella tenía algo que hacer. Con eso en mente ella fue capaz de mantenerse consciente, aun cuando sentía que su consciencia se desvanecía.

“Dale… Chrysos…”

Ella tenía que ir con ellos. Eso era lo que pensaba, pero su cuerpo no se movía.

La parte trasera de sus parpados se sentía caliente. Ella sentía presión detrás de sus ojos, y mientras se preguntaba porque no era capaz de hacer nada, comenzó a llorar.

Latina no tenía idea de cuánto tiempo se mantuvo así.

Al sentir que algo limpio sus lágrimas, Latina abrió sus ojos lo más que pudo. Ella vio un pelaje gris y la luz del sol.

“¿Vint…?”

“Woof,” respondió con un tono familiar, que hizo que Latina llorar otra vez. Vint limpio sus lágrimas.

“Vint… Dale… ¿Dónde está Dale?”

“Dale no aquí.”

¿Por qué…? ¿Cuándo…va… a volver…?”

“No saber. No ha vuelto. Todos dicen que no saber.”

Ante la respuesta de Vint, Latina comenzó a caer en la desesperación. Ella no sabía cómo detener a Dale cuando ni siquiera sabía dónde estaba. Ella no sabía qué hacer.

¿Qué hago…? Dale, ¿por qué…? ¿Qué puedo hacer…?

Ahora mismo, Latina no sabía muy bien en donde estaba. Se sentía muy confundida, estaba llena de dudas. Lo único que Latina pudo obtener de ese caos mental fue otro nombre.

“Chrysos…”

“¿Woof?”

“Vint… por favor, llévame con Chryosos… llévame a Vassilios…”

“Woof.”

“A Vassilios…” repitió Latina, recostándose en Vint. Justo después, Latina se quedó dormida.

Si ella no sabía dónde estaba Dale, su única opción era ir con Chysos, ya que si sabía dónde se encontraba. A Latina le tomo todo su poder mental restante para llegar a esa conclusión.

Si cualquiera de los adultos que estaban abajo la hubieran escuchado, ellos seguramente le habrían presentado una mejor solución. Si ella estuviera en un mejor estado, la idea de pedir ayuda se habría pasado por su cabeza.

“Woof.”

“Vi, lo sé. El país donde mi hermana nació esta por ahí.”

Sin embargo, los únicos que la había escuchado fueron un leal cachorro y un niño con cabello negro.

Después de que Latina desapareciera, Vint se quedó en el Dancing Ocelot todo el tiempo. Mientras cuidaba de Theo, el protegía la tienda como si fuera su territorio. Si algo le fuera a pasar a Theo, a quien Latina quería, mientras ella no estaba, ella se pondría muy triste, y él no quería que ella pensara que él era un cachorro que no servía como perro guardián.

Como siempre, Vint estaba jugando con Theo, quien a sus cinco años era muy travieso, en la parte trasera del Ocelot. Últimamente, el número de adultos humanos que venían a la tienda había incrementado, lo cual encontraba irritante. Pero, ya que Latina no estaba en la tienda, no le importaba mucho.

Aunque el orden público en Kreuz estaba ligado al estado actual del mundo, la pareja que atendía el Ocelot, Kenneth y Rita, no sentían la necesidad de preocuparse de que su hijo jugara con Vint. Aunque el lobo era joven, era una bestia mítica. Sus colmillos y garras eran suficientes para lidiar con cualquiera, además él sabía usar magia.  Los aventureros novatos no podían ni siquiera tocarlo. Esta bestia peligrosa jugaba con su hijo “mordiéndolo” y lo cargaba con su hocico, pero a los dueños del Ocelot no les preocupaba. Es increíble la clase de cosas a lo que la gente se puede acostumbrar.

Mientras cuidaba a Theo, Vint percibió el olor de Latina. El olor venía del cuarto de Latina que estaba en el ático. Estaba sorprendido de que el olor apareciera de repente, pero no pensó mucho en la razón. Para un cachorro que hacía lo que quería, más que la razón, que Latina estuviera ahí era lo importante.

Vint corrió dejando a Theo atrás, esto lo puso de mal humor. Después. El corrió detrás de Vint para quejarse de que lo había dejado solo. Sin embargo,  cuando por fin pudo alcanzar a Vint, vio que Latina estaba ahí. Para Theo, Latina era como su hermana. Él quería abrazarla y preguntarle donde había estado, pero al ver que no se encontraba bien, se contuvo. Como el hermano mayor de Emma, él había aprendido a soportar este tipo de cosas.

Theo pensó que debía ayudar a su hermana a cumplir su deseo. Ella se veía desesperada al hablar con Vint, ya que estaba llorando. Ella siempre era amable con él, y quería regresarle el favor. Como era joven, el sentido de responsabilidad de Theo era fuerte.

“Vi, ¿Qué hago?”

“Woof,” respondió Vint, y después se acercó a la ventana a la que Theo había apuntado. Al ver esto, Theo abrió la ventana. Vint saco su cabeza y comenzó a olfatear. Se concentró en el bosque del sur, y comenzó a buscar algo.

“¿Vi?”

Después de un rato, Vint asintió. “Lo tengo. Ahí.”

“Vi, ¿vas a llevar a mi hermana en tu espalda?”

“Woof.”

Vint se acostó, y Theo puso a Latina en su espalda. Era algo complicado para un niño como Theo, pero logro hacerlo. Después de pensarlo un rato, fue hacía el almacén del ático y saco una sábana. Sería un problema si Latina se cayera. Imitando lo que hacía Rita con su hermana Emma para ponérsela en la espalda, Theo ato a Latina al cuerpo de Vint. Después de comprobar que estaba bien atada, Theo asintió.

“Vi, ¿puedes salir por la ventana?”

“No.”

“Entiendo.”

Theo se detuvo a pensar. Si quería ayudar a su hermana, debía evitar que sus padres se enteraran. Después de todo, ellos habían hecho cosas como rellenar el hoyo que él y Vint habían hecho y tirar las piedras que él había recolectado. Los adultos de verdad no entendían nada.

“Vi, iré a revisar la parte de abajo.”

“Woof.”

“Si no hay nadie, te llamare,” dijo Theo, y después bajo por las escaleras, teniendo cuidado de no hacer ruido. Antes de bajar por completo, miro en la cocina para ver si su papá estaba ahí como siempre, al ver que no, le hizo una señal a Vint. Al mejorar sus habilidades por jugar todos los días con una bestia mítica,  el niño de cinco años parecía una escolta de verdad.

Después de llegar a la parte trasera de la tienda sin problemas, Vint extendió sus alas. Con un sonido fuerte, el vatio sus alas con más fuerza de lo normal. Sin la ayuda de Latina, era complicado para él volar con una persona en su espalda, pero no imposible.

Combinando si mana de viento con el mana que permite a su raza volar por los cielos, emprendió el viaje. Vint era muy hábil cuando se trataba de volar, así que aunque al principio se tambaleaba, pronto logro estabilizarse.

Su destino estaba lejos, pero él podía tomar tantos descansos como fueran necesarios, así que sería capaz de llegar sin problemas. O al menos, eso era lo que el cachorro pensaba mientras volaban hacía su destino.

“¡Cuidense!”

Después de girar alrededor de Theo, quien se despedía enérgicamente, Vint se dirigió hacia el sur. Él niño continuó moviendo su mano hasta que ya no pudo ver a Vint.

En ese momento Kenneth, quien había terminado de limpiar y había regresado a la cocina, vio a su hijo.

“Theo, ¿qué pasa?”

“Vi a Vi (Nota: primer Vi es de ver, el segundo Vi se refiere a Vint :v) irse.”

“¿Vint…? ¿A dónde va?”

Su hijo tenía una mirada de éxito, como si hubiera completado una tarea importante, pero por obvias razones, Kenneth no sabía porque.

Y así, aun inconsciente, la doncella de cabello plateado a quienes los adultos estaban buscando tan desesperadamente partió hacia Vassilios con la ayuda de un cachorro y un niño.