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…Había sido traicionado. Traicionado. Traicionado. Traicionado.

—¡Rem, idiota…!

Cuando Subaru leyó la carta que acompañaba la bolsa dejada para él, explotó con rabia irreprimible.

Estaba sentado sobre un sofá duro en la sala de espera del primer piso de la posada. Nadie más estaba alrededor. La razón de ello era su prolongado comportamiento violento. El encargado, quién lo había guiado a la sala de espera, ni siquiera había sido capaz de mirarlo a los ojos cuando respondió sus preguntas.

Una sabia decisión. En ese momento, cualquiera que apareciera en la línea de visión de Subaru era su enemigo.

—¡Y yo pensé… qué al menos tú me entendías…!

La carta estaba escrita con un cuidadoso I-script en su totalidad. Subaru, quien seguía aprendiendo el lenguaje escrito, no podía leer nada a excepción de los caracteres I-script. Rem había sido considerada en ese sentido, pero, a luz de su abandono, eso solo empujó más profundo en oscuridad al corazón de Subaru.

La carta rebozaba de interés por el bienestar de Subaru, pero, tanta tristeza llenaba el corazón de este que no tuvo oportunidad de notarlo. Él obtuvo solo un pensamiento al leer la carta.

—Incluso tú piensas que soy inútil e impotente, Rem…

Sus conversaciones en la residencia Crusch, su diálogo con Rem la noche previa, y, la reprimenda de Emilia en la capital real, llegaron de regreso en una embestida. Con sus voces, palabras sobre palabras se apilaron en él, maldiciendo a Subaru por ser incorregible e incompetente. Él había dejado todo eso de lado y tomado la oportunidad perfecta para probarles el valor de Subaru Natsuki… o eso había pensado. Él había pensado que al menos Rem creía que tenía algo de valor, pero…

—¡Sí, lo entiendo…! Estás diciéndome que soy peso muerto, así que me estás soltando… ¡Y si no te creo, quieres que mire cuánto he estado dependiendo de ti…! — Subaru explotó, apretando los dientes a la vez que se ponía de pie.

El equipaje y los recursos que Rem había dejado estaban alineados sobre la mesa en la sala de recepción. Había una muy buena cantidad de dinero en el saco. Aparentemente, Roswaal había dejado una pequeña fortuna en manos de Rem. Con todo ese dinero como su finiquito, Subaru no tendría problema alguno con las necesidades diarias por un buen tiempo. Sabía que eso era exactamente lo que Rem tenía en mente cuando lo dejó con él.

Ella lo subestimaba. ¿Realmente pensó que podría traicionar su confianza, dejarlo sin nada más que dinero, y esperar que simplemente se arrodillara de manera obediente y sumisa? No había manera de que hubiera hecho lo que ella quería.

No, Subaru estaba pensando en todo tipo de formas en que pudiera usar el dinero para romper su bloqueo.

—Si contrato un carruaje dragón y un conductor, podría ser capaz de llegar a la mansión… Dicho eso…

Rem había hecho preparaciones cuidadosas para derribar cualquier plan de ese tipo que Subaru pudiera tener. De acuerdo con el encargado, esa villa no tenía ningún establecimiento que pudiera prestar una carreta de dragón. En adición, la aparición de “niebla” había estropeado las planeaciones de los carruajes que conectaban regularmente las aldeas.

No había transporte a dragón por ningún costo. Sin duda Rem había comenzado a planear todo tan pronto como rentaron su alojo en esa posada de la aldea la noche anterior. Era como si se estuviera riendo del poco conocimiento de Subaru, aplastando con cortesía sus opciones una a una… todo para encallarlo en esa aldea y detener su intento de regresar a la mansión.

—Entonces simplemente tendré que ir a pie… Es estúpido. No tengo un mapa, y no puedo pelear con monstruos.

Si bandidos o mabestias aparecieran, sería el final de ese capítulo. Ya había visto mapas del mundo muchas veces, pero no conocía la distribución local de las tierras. Vagar sin dirección reduciría sus oportunidades de llegar a la mansión prácticamente a cero.

Todo era resultado de su propia ignorancia. La falta de fuerza y educación de Subaru seguían manteniéndolo abajo.

Para comenzar, nunca había anticipado el tener que tratar con bandidos y mabestias.

El hecho de que nunca cargaba ni una sola espada con él era prueba de ello. Había tenido la instrucción de Wilhelm en el arte, pero, no podría hacer nada con ese entrenamiento si tenía las manos desnudas.

Subaru no había tomado esas medidas normales de prudencia porque estaba confiando en Rem.

El precio de la estadía por una noche en una posada era, por mucho, menor al de la renta de un carro de dragón. Incluso si tenía una pequeña fortuna, su incapacidad para apreciar el valor de las cosas la volvía inútil.

Era el resultado de su falta de educación, lo cual era el resultado directo de las veces que Subaru había dejado pasar la oportunidad de estudiar.

—Bueno, no puedo arreglar eso ahora. Tengo que hacer lo que pueda con lo que tengo.

El mismo Subaru era la causa raíz del bloqueo que lo mantenía atado. Sus rodillas temblaban con enojo mientras trataba de fingir que no estaba al tanto de ese hecho.

—Así que no caminaré. Tengo que conseguir un carruaje dragón… Debe haber una manera. Creo.

Subaru puso una mano en su frente, revisando desesperadamente todo lo que había visto y oído en ese mundo y todo lo que había aprendido de la gente en su mundo de origen, tratando de formar un plan.

—…

Recorrió cada recuerdo y pizca de conocimiento en su cabeza, enfocando todos los recursos de su cuerpo sobre la línea de su cuello. Luego observó las posibilidades que podrían existir para escapar de su celda.

—Esta aldea… no tiene establecimientos que puedan prestar un carro de dragón. Los carruajes de horarios regulares no están disponibles… lo que significa…

La villa ahora estaba ocupada por sus residentes originales, viajeros que llegaron en un carruaje regular, y…

—¿Quizá haya alguien que vino en su propio carruaje dragón, como Rem y yo, que se detuvo aquí?

Si alguien fuera a entrar y salir de la villa libremente, ellos tendrían sus propios medios de transporte. Esa misma posada tenía establos para el uso de los huéspedes; su pensamiento no podría estar tan fuera de lugar.

—Para tener un carro de dragón tendrías que ser rico… No, un mercader sería perfecto. Un comerciante que no esté asentado, o bien está trabajando para alguien más, o, es un vendedor ambulante con un carro tirado por caballos. Eso es básico.

La luz extinta de la linterna de las esperanzas de Subaru comenzó a brillar una vez más.

Para encontrar a la persona correcta, Subaru fue de inmediato con el posadero y se explicó. Al principio el encargado fue reacio, pero le presento a varios comerciantes, no obstante, con una expresión forzada.

—Pero, la mayoría de los comerciantes viajeros estarán buscando enviar bienes a su destino. No sé si alguno estaría dispuesto a tomar a alguien como pasajero…

—Bueno, lo intentaré al menos. Muchas gracias por hablarme de ellos.

Agradeciendo al considerado posadero, Subaru visitó a los comerciantes viajeros uno por uno.

…Pero, concordando con las preocupaciones del posadero, las negociaciones demostraron ser muy difíciles. Tal como había dicho, tenían poca inclinación por alterar sus rutas de viaje, pero, la situación era mucho más seria que eso. Todos y cada uno respondieron a Subaru de la misma manera, negando con la cabeza.

—¿Los dominios Mathers? Lo siento, pero, no puedo ir allí ahora —dijo un hombre muy flacucho mientras acababa sus negociaciones con Subaru.

Estaba de pie con su carro de dragón cubierto mientras sus ojos se anclaban en Subaru con algo de simpatía.

—Odio decir esto, pero, no creo que sea el único que dirá no. En mi caso, sin embargo, tiene que ver con el cargamento que estoy transportando.

—¿Cargamento?

—Estoy transportando armas, armaduras, y otros artículos de metal. Hay rumores de que el precio de estas cosas en la capital está por los cielos, así que mañana me dirigiré allí con mi carro dragón. Mis ganancias están en la cuerda floja.

El hombre palpó la carga en su carruaje mientras hablaba, mirando a la distancia en dirección al sol poniente. Luego, cuando vio caimiento en los hombros de Subaru, ajustó la posición de su bandana y dijo —: Hay mucha gente que usa esto como escala hacia la capital, igual que yo. Es por eso por lo que esta aldea está muy adinerada para su tamaño. Entonces hay comerciantes que llegan cada dos por tres, pero… Probablemente te rechacen.

—…Sí. Eres el sexto en decir no.

—Es porque todos los comerciantes decentes están corriendo hacia la capital real con los ingresos en mente. No se puede evitar. Después de todo, está el alboroto de la selección real. Todos han captado el aroma del oro.

—Conque así son las cosas, eh…

La respuesta del hombre y su sobria expresión hicieron que Subaru frunciera el ceño mientras asumía la razón de sus fallas sucesivas… concretamente, había fallado al interpretar a los mercaderes desde una perspectiva de negocios. No era el prospecto de un pago por día lo que los atraía hacia la capital sino la vista de unos beneficios mayores a un plazo más largo. Para un comerciante, el abandonar tales planes para darle el gusto a Subaru, sería nada menos que una locura.

El mercader continuó.

—Para colmo, están circulando todo tipo de rumores inquietantes sobre los Dominios Mathers. Incluso si encuentras a alguien que no se dirija a la capital por beneficios financieros, probablemente no vaya, aun así.

—¿Rumores inquietantes…? ¿Relacionados con la selección, por casualidad?

—Especulación sin fundamento, pienso yo. Se dice que una de las candidatas es mitad demonio y el señor de esas tierras la está apoyando… Pero no he oído los detalles de la elección todavía. ¿Sabes algo?

—…No, no sé mucho al respecto.

Subaru mintió en ese momento porque no quería ser expuesto como alguien relacionado, lo cual solo haría las negociaciones más difíciles. Pero, el ocultar el linaje de Emilia aún dejaba un sentimiento extraño en su corazón.

Mientras Subaru hacía una cara como si se hubiera tragado una píldora amarga, el hombre aplaudió repentinamente juntando sus dos manos.

—Oh, es cierto. Justo recordé a alguien que podría aceptar tu propuesta.

—¡¿En serio?! ¡Estaba muy cerca de darme por vencido y caer en el lado oscuro!

—No estoy muy seguro de lo que acabas de decir, pero es cierto. Ven, te lo presentaré.

El hombre dio una palmada al hombro de Subaru con una expresión relajada y lo llamó a seguirlo. Subaru lo siguió un poco por detrás hasta que señaló una construcción al otro lado de la calle.

—Estoy muy seguro de que él ha estado ahí desde anoche. Espera aquí, lo llamaré por ti.

El hombre se retiró pasando por las puertas dobles que estaban ampliamente abiertas mientras Subaru lo miraba partir, observando hacia el letrero de arriba.

—…Siento que probablemente dice ‘Taberna’ o algo así…

Solo tenía confianza moderada, ya que el letrero que estaba viento estaba escrito en Ro-script, el cuál recién había comenzado a aprender. El ligero olorcillo de alcohol emanando por el aire a través de la entrada hacía que Subaru estuviera un 89 por ciento seguro de que estaba en lo cierto.

La forma enérgica en que el hombre se dirigió dentro sugería que la gente en el interior sería problemática.

—¿Qué hace esta persona, bebiendo alcohol cuando está viajando…? ¿Este mundo no tiene leyes contra conducir carruajes dragón bajo la influencia del alcohol…? Allá en mi mundo, perderías tu licencia por una infracción.

No es que estuviera seguro de que existieran licencias para conducir carros de dragón, para comenzar. Si el recién llegado en cuestión se apareciera con aspecto ebrio y peligroso, Subaru tenía la resolución de apostar por él y gastar tanto dinero como fuese necesario para lograrlo.

Y justo cuando Subaru se fortaleció con esa trágica resolución, el hombre regresó afuera.

—Perdón por la espera. Aquí está él. Oye, Otto, preséntate.

El hombre arrastró bruscamente consigo a otro más joven, prácticamente empujándolo al frente mientras se aproximaban. Él tenía un cabello de color gris y lucía no más de uno o dos años mayor que Subaru, aunque era un tanto más bajo. Tenía un rostro delgado y bastante simétrico.

Subaru juzgó que, por lo menos, no era el borracho que se temía.

—Mi nombre es Subaru Natsuki. Perdón por arrastrarte aquí afuera. Escuché que quizá podrías aceptar mi petición, así que… ¡Aghh! ¡Apestas! ¡Realmente hiedes a alcohol!

Sus esfuerzos de comenzar las negociaciones con el pie derecho de inmediato hicieron corto circuito por el olor a alcohol que le esperaba de la otra parte. El joven hombre ante él lo miró de mal humor, desprendiendo una peste tan fuerte que el estómago de Subaru estaba al borde de echar todo fuera.

Podría no lucir atemorizante o peligroso, pero era un borracho tambaleante, sin lugar a duda.

—Pues hola, hic. Déjame presentarme. Mi nombre, hic, es Otto, hic.

Lo atacó el hipo tres veces durante su corta presentación.

Con su rostro rojo de ebriedad, el joven llamado Otto miraba en medio de Subaru y el otro hombre.

—Entonces, ¿qué querías? ¿Negocios? ¿Eran negocios, hic? Mi negocio es, hic, ah-ha-ha-ha, hic. Eso de ahora es un chiste, hic.

Finalmente, Otto se puso en cuclillas y rompió en risas de manera repentina.

Subaru, sintiendo que ese era el sonido de sus esperanzas llegando a un punto muerto, lanzó una mirada asidua hacia el hombre que los presentó. En el punto de mira de esa acción, el hombre señaló rápidamente de nuevo hacia Otto.

—¡Espera, espera! ¡No te engañé!

—Si realmente piensas de esto como una presentación, estoy dudando seriamente que tu cabeza esté bien atornillada. No es divertido ser arrestado por conducir ebrio. Uno sería llevado con el director solo por estar en ese estado.

Subaru había salivado ante el prospecto de encontrar una solución, y al final, el hombre que le presentaron era un borracho.

El hombre suspiró ante las palabras de Subaru y sacudió bruscamente los hombros de Otto, quien estaba arrodillado.

—¡Otto! ¡Oye, levántate, maldito! ¡Fuiste tu quien me dijo que te presentara a cualquiera que pudiera darle la vuelta a tu situación! ¡¿Qué, vas a dejar que la bebida lo arruine todo?!

—¡¿Una manera de darle la vuelta a las cosas…?!

Las orejas de Otto se estremecieron, mientras que sus ojos, muertos hasta ese punto, cambiaron completamente. Con el apoyo de la mano del hombre, se puso de pie, como si su estado de ebriedad nunca hubiera existido.

—He sido de lo más descortés. Mi nombre es Otto Suwen. Soy un humilde comerciante independiente, quien se gana la vida como vendedor viajero.

Otto se volvió hacia Subaru y asumió una expresión tan marcada que uno casi podría oír el crujido si ponía atención.

Mientras Subaru estaba sin palabras por el cambio instantáneo, Otto lo examinó de pies a cabeza.

—Ya veo. Parece que tiene un cierto grado de estatus. Ciertamente tiene las cualidades esenciales de un buen cliente. Sr. Kety, muchas gracias por presentarnos.

—Seguro. Estarás bien de aquí en adelante, ¿no? Me voy, entonces. No olvides mantener el mentón arriba. Y me debes una, Otto.

Otto estaba tan lúcido que hasta uno dudaría que alguna vez estuvo ebrio, así que el Sr. Kety le dio una palmada en el pecho con alivio y se marchó.

Subaru vio partir al hombre que hizo el gesto amigable antes de mirar de vuelta hacia Otto. El joven hombre lo había examinado y reconocido como alguien con quien se podía hacer negocios.

Otto aplaudió con sus manos, sonrió ampliamente, y comenzó —: Bien entonces, hablemos de negocios… ¿Qué es lo que desea mi cliente?

La respiración de Subaru se detuvo, sabiendo que no podía dejarlo ir, ni a la oportunidad que suponía, y fue al meollo del asunto.

—Esta es una petición un tanto extravagante, pero…

Con ese preámbulo, Subaru explicó la situación, siendo cuidadoso con qué no decir. Si Otto dijera que no, estaba acabado. Habló tan natural como pudo a pesar de la tensión mientras hacia negocios. Y luego…

Después de que Subaru le diera una explicación simplificada de los eventos, Otto pensó en ello un poco, y luego asintió.

—Mm, no me importaría aceptarlo.

Oyendo su respuesta bien formada, viniendo aparentemente de una persona completamente diferente a la que fue traída ante él, Subaru lo tomó de los dos hombros con sus manos en sorpresa y le dio una buena sacudida.

—¡G-Gracias! ¡Ya veo, lo harás! ¡Esa sería una gran ayuda! ¡En serio, una gran ayuda!

—¡Auu! ¡Au, au, au! ¡No apriete tan fuerte! ¡Espere por favor, me alegra que esté tan satisfecho, pero tengo condiciones también!

Otto liberó sus brazos cautivos de la sacudida y retrocedió un paso de Subaru mientras hablaba.

La palabra condiciones hizo que Subaru inclinada la cabeza. Ahora que sus manos estaban libres, Otto hizo un gesto agitando ligeramente su mano.

—Mi carro dragón es un recurso de mi negocio… O, mejor dicho, mi sustento. No puedo partir con él a la ligera. Por supuesto, esto será un préstamo de ayuda en vez de un préstamo formal del carruaje, particularmente a causa de las cosas inquietantes que ocurren en las tierras Mathers en estos momentos.

—Es lo natural. No iré tan lejos como para decir que puedes inflar el precio, aun así.

Subaru estaba un poco preocupado de ser víctima de un abuso con el precio. Todo lo que podía ofrecer era lo que tenía en mano. Si no era suficiente, tendría que reducir el precio de alguna manera.

Viendo la cautela de Subaru, Otto destensó amablemente las comisuras de su boca.

—Supongo que no. Entonces por todo el dinero que tiene aquí… ¿no?

Y así, Otto fue el primero en comenzar las negociaciones, tomando la iniciativa mientras exponía sus condiciones. Sin duda ya había deducido la cantidad de dinero en la bolsa gracias al comportamiento de Subaru. Impuso su estrategia, controlando firmemente el ritmo de las negociaciones para aumentar sus beneficios, aunque sea un poco, como todo un comerciante de regla.

Era boca contra boca, palabra contra palabra. La batalla había comenzado, un encuentro verbal poniendo a prueba el discurso y juicio de negocios de cada grupo contra el otro…

Bueno, no precisamente.

—¿Está bien? Muy bien. Te entrego esta bolsa, entonces. ¿Podemos salir de una vez?

La conmoción atacó a Otto mientras Subaru le entregaba sin dudar toda la bolsa. El peso del monedero hizo que Otto tragara saliva mientras miraba a Subaru con nerviosismo.

—¿Qué…? ¡¡Así no es como funciona!! ¡Normalmente, las dos personas exponen sus demandas y luego comienzan las negociaciones para encontrar un punto común, ¿no es así?! Nunca es tan fá…

—Sería una pérdida de tiempo, y no voy a ganar ningún enfrentamiento verbal de todos modos. No hay significado en luchar una batalla sin sentido, y si lo que hay en la bolsa es suficiente, vas a conceder mi petición de todos modos.

Si la totalidad del dinero que tenía en mano resolvía todo, era una ganga para lo que le importaba a Subaru.

Otto se enojó por el comportamiento calmado de Subaru, probablemente preguntándose si había sido demasiado apresurado.

—Esto es… Puede ser que me hayan presentado a un individuo muy problemático.

—Relajate. No pretendo causarte problemas. No a propósito, en cualquier caso.

—¡¿Está consiente de que la manera en que lo dice solo me hace sentir incluso más preocupado?!

Incluso Otto, un hombre que recién había conocido, estaba indignado ante sus declaraciones excesivamente inconvincentes. Sin embargo, él suspiró en aparente resignación y ajustó el agarre de la bolsa en sus manos.

—Entendido. Presenté mi condición y la aceptó de inmediato. Tengo orgullo como comerciante, después de todo. Solo permítame ver cuánto dinero es exactamente… ¡¿Ehh?! ¡¿Q-Qué es esta fortuna de aquí?! ¿Cómo puede entregar algo como esto tan fá…? Uaaagh.

Revisando el contenido de la bolsa, Otto quedó tan sorprendido por la cantidad de dinero que sus nauseas regresaron. Mientras Otto se arrodillaba, Subaru estaba de pie a su lado, apretando el puño como si finalmente tuviera esperanza en su mano.

Tantos obstáculos habían sido puestos en su camino, pero se había sobrepuesto de alguna manera. Todavía no conocía la verdadera naturaleza del obstáculo que bloqueaba el camino de Emilia, pero, si él estaba a su lado, sin duda lo descubriría. Y ese era el tipo de problema que solo Subaru podía resolver.

—Solo espera. Pronto… pronto.

La sonrisa retorcida de Subaru era obvia a la vista de todos.

Esa sonrisa podría haber llegado a él por el pensamiento de completar su objetivo de salvar a Emilia. Quizá tenía otra razón. Ni siquiera él lo sabía, ya que ni siquiera se había dado cuenta de que estaba sonriendo.

2

Subaru disfrutaba el suave tambaleo mientras miraba pasar el paisaje.

El cielo, en el apogeo del atardecer, estaba teñido de naranja; pronto caería la noche. Los viajeros normales se estarían preparando para acampar u hospedarse en una villa cercana a esa hora del día.

Al parecer, solo aquellos como Subaru y Otto elegirían partir a la hora que lo hicieron.

Otto dijo —: Entonces el destino son las tierras de Mathers, la misma mansión del marqués, bajo la condición de viajar en medio de la noche para acortar el tiempo tanto como sea posible… Lo acepte porque un pago es un pago, pero esto es descabellado, ¿lo entiende?

—No quiero oír eso de un tipo que cambia de parecer en cuanto ve el dinero. Por favor. Mi futuro se juega en esto.

—Daré lo mejor. Mi propio futuro también se juega en esto, después de todo.

Mientras hablaba, Otto guiaba con las riendas al dragón de tierra que corría por el camino.

El carro de dragón que poseía Otto era un vehículo grande con cubierta para transportar mercancías, por lo que su dragón era correspondientemente enorme y poderoso. Subaru tenía la preocupación de que una bestia de apariencia tan pesada fuera mala en velocidad, pero Otto explicó —: Lo compensa con resistencia. Esta es una especie especialmente aguantadora incluso entre los dragones para largas distancias. Podría correr por tres días sin parar y no cansarse.

—Uno pensaría que correr por tres días sin parar agotará a la gente a bordo en su lugar.

—Hace dos años, tuve que hacer eso para no dejar escapar una oportunidad de negocios particular. Los humanos pueden aguantar mucho si están dispuestos a arriesgar la vida para lograrlo. Dicho eso, colapsé apenas acabaron las negociaciones del trato, y estuve entre la vida y la muerte por una semana luego de eso…

—Así que estás listo para un riesgo de muerte, ¿eh?

Mientras Subaru miraba el costado del rostro del mercader, Otto volteó hacia él con una mirada que parecía decir, “¿Qué?” Subaru lo rechazó silenciosamente, alejando sus ojos para mirar al frente mientras ponía sus codos sobre sus rodillas y su mentón sobre sus manos.

—De verdad lo lamento, nunca imaginé que llevaría un pasajero, así que nunca preparé un asiento adecuado —dijo Otto.

—Oye, yo fui quien insistió, y no me importa un pequeño dolor en el trasero. Esa bendición que evita que el viento me saque volando es más que suficiente para mí.

El carruaje de Otto, ideado con el solo objetivo de transportar cargamentos de un lugar a otro, no tenía espacio adicional para llevar pasajeros. Naturalmente, a Subaru no le quedó otra opción que sentarse junto al otro muchacho en el asiento del conductor.

Otto continuó —: Si le da sueño, aunque puede ser un poco tosco, use el vagón, por favor. Tengo que acampar frecuentemente, por lo que tengo algunas sábanas a la mano.

—Eso es muy amable de tu parte… Ahora que ya no tengo que cambiar de carruaje, podemos dejar Hanumas de lado y seguir en marcha, ¿verdad?

—Es cierto. Como parada, Hanumas es más próspera que Fleur, pero tengo suficiente comida y agua ahora mismo. Este es un pedido urgente, después de todo, por lo que la omitiremos.

Sin duda estaba muy acostumbrado a viajar. Aunque habían partido en su viaje sin un plan, Otto no mostraba ni una pizca de preocupación mientras sostenía las riendas.

Probablemente Otto ya había viajado por esta ruta varias veces. Cuando Subaru miraba el costado de su rostro, sentía una seriedad que contradecía la similitud de sus edades.

Subaru mordió su lengua mientras comparaba involuntariamente la diferencia de experiencia y coraje entre ellos dos.

—Oye, ¿por qué aceptaste esto, de todos modos? No tengo idea de por qué dijiste que sí.

—A-Acaba de hacer una pregunta muy difícil, Sr. Natsuki.

Desde un lado, Subaru vio una sonrisa nerviosa en el rostro de Otto, pero la atmósfera amigable regresó rápidamente.

Desde su llegada a este lugar, se habían dirigido pocas veces a Subaru por su apellido.

Sintiéndose extraño por ser llamado así por primera vez en una eternidad, se percató de que había lanzado un golpe directo hacia un tema que el otro individuo no quería discutir.

—Bueno, no lo puedes deshacer ahora… Confiesa y las cosas serán más fáciles.

—Sí, oficial. Para ser honesto… no quería hacerlo… Espere, ¡¿por qué parece que hubiera hecho algo malo?! ¡No quería hacerlo; fue un accidente!

Después de su reacción exagerada a la broma de Subaru, Otto bajó lentamente la cabeza con una mirada amarga.

—El vagón que llevamos detrás esta lleno hasta el borde con mi cargamento… ¿Qué cree que hay adentro?

—…Ahora que lo veo, parecen vasijas o algo así. ¿Qué, transportabas piezas de arte?

—Cerca, pero no exactamente. Lo que vendo no es lo de afuera, sino lo que tienen dentro. Los tarros están llenos de aceite de alta calidad. Originalmente, planeaba llevarlos a la nación del norte, Gusteko, pero…

Los hombros de Otto cayeron, su expresión miserable dejó claro que las cosas no habían salido según lo esperado.

—¿Me pregunto si será un efecto de la selección real? El camino entre Gusteko y Lugunica ha sido cerrado temporalmente. Traté de suplicar explicando que no podría llevar mis productos al mercado… Pero terminaron corriéndome con espadas.

En un país tan frío como Gusteko, podrías hacer una fortuna vendiendo aceite, pero fue más un gran desperdicio que un buen mercado. Para colmo de males, Otto había vendido sus artículos de metal a precios de remate para comprar el aceite que ya no podría vender.

Como resultado, había perdido la excelente oportunidad de vender metales además de perder el acceso al mercado donde pudo haber vendido el aceite. Aparentemente esto era el por qué había bebido hasta desfallecer.

—No hay forma de que pueda vender una cantidad tan grande de aceite por un precio justo en Lugunica, y si lo vendo a precios bajos de nuevo, quedaré en bancarrota. Y por eso, estaba a punto de tirar mi vida cuando apareció, Sr. Natsuki.

—¿Y lo que te pagué compensa tus pérdidas?

—Puedo vender todo este aceite a cualquier precio y vivir con solvencia. Ciertamente me dejará seguir trabajando.

Otto puso sus manos juntas para transmitir su sincero agradecimiento a Subaru, pero Subaru rechazó el gesto. —Deja eso.

Él estaba igual de agradecido con Otto. En cualquier caso, los sentimientos de Subaru eran incluso más fuertes.

Por un momento estuvieron forcejeando: —Todo es gracias a usted, —No, gracias a ti, —Solo estoy aquí por su ayuda, —Sí, era el destino que nos encontráramos —, y así siguió fortaleciéndose su lazo.

Finalmente, sus halagos casuales cesaron, y hubo un silencio abrupto entre los dos.

La mirada de Subaru se desplazó del camino que estaban siguiendo hacia el llano que continuaba hasta donde llegaba la vista, luego murmuró. —Oye, Otto. ¿No podemos cruzar por ese llano?

Escuchando la sugerencia de Subaru, Otto dio una palmada a su regazo como si fuera el mejor chiste que hubiera escuchado alguna vez.

—Cielos. Eso es mucho aún para una broma. Cuando cae la neblina en los llanos es cuando aparece la Ballena Blanca. Es la más famosa de las mabestias… Si la encontráramos, podríamos irnos despidiendo de nuestras vidas.

—¿Es tan peligrosa? ¿Nadie intenta acabar con ella?

—No, porque sacando la vuelta a la niebla, también puedes evitar a la Ballena Blanca, entonces el daño es mínimo. Imagino que es la razón por la que persiste hoy en día.

En otras palabras, gente había fallado en el intento de acabar con la bestia, y el daño obtenido en el proceso desanimó expediciones futuras.

Pensamientos complicados envolvían a Subaru cuando escuchaba la palabra mabestias. Para él, una mabestia era sinónimo de Urugarum, como aquellos con los que se había encontrado hace tan poco… las mismas creaturas que lo habían herido tan gravemente y perecieron a manos de Roswaal. Tenía algo de historia con ellos.

Subaru pensó en voz alta —: Ballena Blanca… ¿eh? ¿Entonces es algo con forma de ballena y de color blanco?

—De acuerdo con los testimonios, por lo menos. Aparentemente es tan grande que nadie ha visto su tamaño completo, y estas personas huyeron dejando todo de lado mientras corrían por sus vidas cuando se enfureció. Es una historia aterradora —concluyó Otto. Cerró la boca y no planeaba decir nada más. Para un comerciante como él, la Ballena Blanca era, sin duda, una existencia de odiar, ya que su estadía en esos llanos acabaría haciendo un desastre en las planificaciones de viajes. Aunque estaría encantado si alguien se encargara de ella, no tenía intenciones de tener un encuentro por sí mismo.

Quizá la postura de Otto era común entre todos los mercaderes.

Subaru cambió el tema.

—¿Entonces cuánto nos va a llevar el viaje hasta los dominios Mathers con este paso?

—Mmm, veamos. Aunque la noche está cayendo, mi dragón tiene excelente visión nocturna, y no hay señales de niebla. Además, imagino que no hay bandidos dispuestos a arriesgar sus vidas trabajando cerca de las planicies ahora mismo, entonces… si todo va bien, ¿mañana en la mañana, quizá?

Después de dar esa respuesta, Otto miró hacia Subaru, quien levantó las cejas en respuesta. Rápidamente Otto jugó al inocente, desvió la mirada y dijo —: Ah, nada—. Aunque pronto continuó —: Nuestro destino es… la mansión del marqués Roswaal… ¿no es cierto?

—Sí, es correcto.

—La pequeña fortuna que me pagó… Esa ropa que lleva debe ser cara… Que esto quede entre los dos, pero ¿quién es usted, Subaru Natsuki? ¿Está… involucrado con el marqués de alguna manera?

Subaru entendió por qué Otto albergaba tales recelos al punto de exponer sus dudas dócilmente. Desde el punto de vista de un comerciante, la identidad de Subaru era un completo misterio, y aun así había puesto una pequeña fortuna entre sus manos proponiendo que fueran a toda marcha hacia la mansión en un momento en que rondaban rumores malos sobre el lugar.

—Es cierto. Estoy involucrado con Roswaal… el marqués. Puede ser que hayas escuchado algunos rumores extraños, pero no sé que es falso y qué es verdad todavía. Y ya te dije, no pretendo causarte proble…

—¡No, no! ¡Eso no me preocupa para nada! Es solo que, ah… este… De acuerdo con los rumores, el marqués es famoso por sus… intereses excéntricos… ¿Me preguntaba si es verdad?

—… ¿Qué cosa?

Subaru dedujo de la equivocación de Otto lo que quería preguntar. Aun así, ocultó la aspereza de su voz tanto como pudo mientras alentaba a Otto a continuar.

—Si el buen marqués realmente está apoyando a una mujer semi-elfo.

—…

Estereotipos, pensó Subaru, a su pecho lo abrumaba consternación. La ansiedad en la voz de Otto dejaba claro que estaba nervioso por conocer la verdad. El nacimiento de Emilia estaba a punto de ser calumniado de nuevo. Subaru se apresuró a hablar para atacar su prejuicio.

—Incluso si te dijera que no… te enterarías pronto por ti mismo. Es cierto. La candidata que el marqués está apoyando es mitad elfo. Pero esa chica no es nada parecida a lo que piensan to…

—Es verdad… Estoy tan aliviado.

Sin embargo, la reacción de Otto no fue la que esperaba Subaru.

El mercader relajó el rostro y llevó una mano a su pecho con aparente alivio. Notando que Subaru miraba hacia él boquiabierto, sonrió un tanto incómodo, visiblemente avergonzado.

—Ah, ahh… Lo siento, me emocioné solo. Quiero decir, cuando escuché esos rumores… Parecía una persona que difícilmente triunfaría.

—Triunfar… ¿Te refieres a Emilia?

—Ah, ¿su nombre es lady Emilia? Sí, bueno, usted sabe. Una semi-elfo habría tenido una vida difícil hasta ahora de varias maneras. Para alguien que nació de un trasfondo tormentoso y se levanta como candidata a la realeza… Sí, es muy impresionante.

Los ojos de Otto eran distantes aun cuando miraban al camino, su voz flaqueaba un poco.

Al escuchar la respuesta del mercader, Subaru se dio cuenta de que había sido totalmente sorprendido. Emociones complejas golpearon con violencia en su pecho, dejándolo inseguro de qué decir.

Otto, ignorante del caos en el corazón de Subaru, frotó su nariz con un dedo mientras decía —: Estos podrían ser problemas menores en comparación con los de lady Emilia, pero sé cómo se siente no ser comprendido… Quizá es un extraño tipo de simpatía. Creo que convertirse en rey será muy difícil, pero si se esfuerza, puede ser… Bueno, solo quería preguntar.

Otto detuvo las cosas ahí, ya que seguir adelante requeriría que hablara más sobre sí mismo.

Una vez más. Subaru se encontró incapaz de dirigir la palabra a Otto. Se cruzó de brazos y continuó mirando al suelo.

—…

Normalmente, las palabras de Otto habrían ayudado tanto a Subaru que no hubiera dudado en agradecerle.

Emilia tenía obstáculos irracionales que bloqueaban su camino. Sin embargo, incluso en un mundo lleno con tantos problemas, no significaba que todos la odiaran. Algunas personas en este mundo, como Otto, la aclamarían cuando se enteraran de su trasfondo. Para Emilia, ese hecho tenía que ser la mayor recompensa de todas.

Tendría que serlo, pero…

—…

Por alguna razón, Subaru era incapaz de comunicar su gratitud con Otto e incapaz de aguantar el incomprensible dolor en su pecho mientras el carruaje seguía su rumbo.

—¡Sr. Natsuki! ¡Despierte por favor! ¡Finalmente llegamos a los dominios de Mathers!

Subaru se estiró bajo la sábana en el interior del vagón y abrió sus ojos cuando Otto lo llamó por su nombre.

No había podido dormir mucho. Su mente seguía borrosa cuando asomó la cabeza a través de la cortina, y fue recibido por los rayos del sol matinal, una cordillera de montañas, y esperanza.

El sol había subido al cielo una vez más, lanzando sus rayos entre las montañas y haciendo a Subaru desviar la vista. En lo poco más de medio día que habían invertido por su jornada nocturna, Subaru había logrado su regreso a los dominios Mathers.

—Buen trabajo, Otto. Trabajando como caballo mientras yo dormía así…

—¡¿Podría no decirlo como si no fuera un profesional?! Más importante, hay una aldea llamada Earlham cerca de la mansión del marqués Mathers, ¿no?

Otto tenía un mapa extendido sobre su regazo, le estaba echando un ojo igual que al camino delante cuando hizo la pregunta. Sus ojos estaban un poco enrojecidos por haber trasnochado, pero, afortunadamente, no parecía desgastado por ello.

—Es mi segundo desvelo consecutivo, con algunos fallos de por medio, ¡pero me siento de maravilla! ¡Si vamos recto al frente podremos llegar a la mansión después de todo! ¡Fueh-heh-heh!

—¡¿De verdad estás bien?! ¡¿No tomaste alguna droga rara para olvidar que estabas cansado o algo así?!

—No se preocupe. Lugunica es un país ávido en la ley que prohíbe medicinas de esa naturaleza.

Subaru miró a Otto con atención, este parecía estar jugando en la línea media de la lucidez y la locura, y el primero sentía su propio corazón relajarse un poco por haber regresado a las tierras Mathers.

—Me encantaría correr directo sin parar, pero debemos pasar por Rem en el camino.

—Nah, no lo creo. Después de todo, ella nos tomó más de medio día de ventaja. Más importante, Sr. Natsuki, ¿no debería prepararse para regresar a la mansión? Debería arreglarse el cabello y todo eso.

Otto levantó una mano mientras hablaba de una manera medio burlesca. Subaru se encontraba poniendo en orden su cabello cuando su respiración se cortó.

Ahora que la mansión estaba tan cerca, justo frente a su nariz, todas las cosas respecto al prospecto de una reunión, las cuales Subaru había intentado ignorar en su pensamiento, llegaron como un torrente de venganza de vuelta hacia él.

Pensó entonces que sería improbable que ella simplemente le diera la bienvenida con los brazos abiertos.

Después de haber separado sus caminos en la capital real, había abandonado deliberadamente su tratamiento a medio acabar para hacer su retorno. Seguramente Rem había llegado primero, y al ignorar también sus advertencias, podría significar que no tendría ningún aliado.

Pero a pesar de lo que podrían pensar de él, incluso así…

—Regresé para hacer lo que tengo que hacer. No me avergüenza en absoluto. No me equivoco en nada.

Lo dijo para darse justificación a sí mismo o, quizá, para ponerle excusas a alguien que ni siquiera estaba ahí. Murmuró cosas similares una y otra vez como si fueran las palabras mágicas que seguían sosteniendo su espíritu.

—…Es por el bien de Emilia. No puede arreglárselas si no estoy aquí.

Tales eran los argumentos que evitaban el desplome de la frágil mente de Subaru, ya que suprimían de alguna manera las palabras que, de otro modo, estarían siempre presentes en sus recuerdos.

Entraron a través de la carretera en medio de las colinas, viajando por el camino a una velocidad segura. El camino pasaba por la montaña boscosa frente a ellos, con un escenario cada vez más familiar. Con ese paso, pasaría menos de una hora antes de que llegaran a la mansión de Roswaal.

Fue entonces cuando las ruedas del carro se frenaron ruidosamente, y el dragón de tierra produjo un sonido feroz mientras arañaba el suelo con violencia.

—…¡¿?! ¡Oye, ¿Otto?!

En el instante en que Subaru sintió la detención del carruaje, la bendición del dragón debió haberse interrumpido, ya que sintió con intensidad todo el impacto cuando el vehículo se precipitó hacia un costado.

—¡Otto! ¡¿Qué fue eso de ahora?! No hemos llegado todavía, ¿verdad? ¿Por qué te detuviste tan de pron…?

Otto sostuvo las riendas abajo mientras le hablaba a Subaru sin mirarlo directamente.

—…Sr. Natsuki. ¿Podemos hacer que mi viaje llegue hasta aquí?

Por un momento, Subaru no pudo procesar lo que se le había dicho, pero luego sujetó a Otto por las solapas en un movimiento instantáneo y lo acercó a sí.

—¿Qué quieres decir? ¡Ese no fue el trato! Maldito, hemos llegado tan lejos; no te detengas y huyas de mí a mitad del camino. Quédate conmigo hasta que lleguemos al…

Al final, iba a gritar Subaru, pero su aliento se cortó cuando vio que el rostro de Otto estaba tan pálido como un fantasma. Soltó al mercader de rostro pálido, quien se sentó sobre la silla del conductor y bajó la cabeza.

—De verdad… lo siento. Tenía la intención de quedarme con usted hasta el final, Sr. Natsuki. Pero no tengo el coraje para ir más lejos.

—¿De qué hablas? ¿Qué tiene que ver esto con coraje? Solo un poco más y llegaremos a la mansión. No es como si el camino fuera malo. ¡Otto, por favor!

—Incluso si me ruega… no puedo. No necesito todo el pago. Le regresaré la mitad. Por lo tanto, permítame por favor retractarme en nuestro acuerdo.

Otto puso su mano sobre el asiento del conductor, dirigiendo una mirada de genuina disculpa hacia Subaru, pero aún se negaba a entrar en detalles. Subaru no pudo ocultar su desconcierto hacia la trágica expresión en los ojos de Otto.

—¿Por qué todo esto tan de repente? ¿Pasó algo…?

—Mi dragón… está asustado. Y no solo es eso. El área a nuestro alrededor me parece demasiado calmada. Es por esto por lo que los comerciantes viajeros usamos dragones. ¡Los instintos del dragón de tierra nos dicen a qué lugares no debemos acercarnos!

Las manos de Otto temblaban sobre su regazo mientras se enfocaba en su dragón. Cuando Subaru miró con más atención, el dragón de tierra respiraba silenciosa e irregularmente a la espera de las ordenes de su maestro. Pero la manera en que resoplaba en la dirección hacia la cual estaban viajando anunciaba claramente que allí había peligro esperando. Ese comportamiento, y la confianza de Otto hacia su dragón, daban explicación al origen de las reacciones de los comerciantes.

El pedirle a Otto y al dragón que acompañaran a Subaru cuando ninguno tenía idea de la situación que esperaba por ellos… habría sido demasiado cruel para ambos.

—…Gracias por todo. Perdón por haberte hecho pasar por algo aterrador, Otto.

—… ¿Eh?

Subaru escuchó una voz sorprendida tras él cuando saltó hacia el suelo desde el asiento del conductor. El dragón de tierra a su costado volvió la cabeza hacia Otto, moviendo un pie a manera de una silenciosa súplica de retirada.

—Ahora seguiré a pie hasta la mansión. Oye, he venido hasta acá; prácticamente está frente a mí. Me has traído suficientemente lejos. Toma todo el dinero y vete.

—No puedo hacer tal c… ¡No, más importante, Sr. Natsuki! ¡No debe ir! ¡Regrese conmigo! ¡La niebla se acerca a este lugar ahora mismo!

—¿Va a aparecer la ballena blanca?

—¡Para un comerciante viajero esto es un mal presagio! La aparición de la niebla es un asunto de vida o muerte para nosotros… ¡No, eso no es lo importante! De cualquier manera, por favor reconsidere…

—Lo siento.

Subaru mostró una sonrisa dolida luego de que Otto expusiera su preocupación por él. Era demasiado suave para el engañoso y despiadado mundo de los negocios. Al caminar alejándose del carro de dragón, se cuestionaba la aptitud del benevolente Otto para su oficio elegido.

—Al igual que tú confías tu vida y tu dinero en tus viajes, estoy apostando mi vida y algo que valoro al mismo nivel. Algo con ese valor me espera adelante.

—¡Sr. Natsuki, espere por favor! Discutamos esto. ¡Podemos hablarlo de nuevo!

—No puedo culparte por dar la vuelta. Digo, si sabes que hay peligro, regresar es la decisión correcta. Saberlo de antemano es suficiente para mí.

Subaru sabía ahora que el camino delante, así como su destino, albergaba suficiente peligro como para aterrar incluso a un dragón de tierra. Pero él tenía que apresurarse. Tenía que correr al frente.

La oportunidad para Subaru de encontrar la respuesta que buscaba, seguramente lo esperaba allí.

—… ¡Sr. Natsuki!

—Gracias.

La voz de Otto contenía preocupación por Subaru hasta el mismo fin. Dejándolo atrás, Subaru marchó a toda máquina por el camino rodeado de árboles. Se dirigía a su destino, abandonando al hombre que lo había guiado, sin intentar abrumarlo.

En su mayoría miraba familiares a los paisajes, pero solo era un parecido. ¿Qué tan lejos tendría que ir para llegar a la mansión de Roswaal? De alguna manera u otra, correr por el camino lo llevaría allí.

Con el peligro claro y resonante, y con su destino justo frente a sus ojos, las emociones de Subaru se movían salvajes en su interior.

En cualquier caso, quería llegar sin perder ni un momento. Si lo hacía, las dolorosas emociones que se aferraban dentro de él llegarían a su punto crítico. Él había aceptado esto, ya fuera que las cosas se tornaran de la manera en que quería, o no.

—…¿? ¿Qué… demonios?

Subaru corría descuidadamente… o más bien, estaba suprimiendo sus innumerables preocupaciones externas …cuando llegó a un alto.

No fue porque hubiera llegado a su destino. El escenario seguía inalterado, y parecía extenderse tanto que no podía imaginar cuánto iba a continuar el camino, además los gruesos árboles de ambos lados parecieran bloquear todo escape. Estaba sin aliento, pero aún tenía resistencia sobrante.

¿Por qué, entonces, se había detenido Subaru? Eso fue porque…

—Está… demasiado tranquilo, ¿no es verdad…?

Subaru había parado porque sintió que algo andaba mal. Inintencionalmente, repitió lo que Otto había dicho antes.

Cuando vio alrededor, no había cambios en su entorno de ningún tipo. En comparación con el susurro de las hojas con el pasar del viento, su propia respiración era bastante ruidosa.

Pero era todo lo que escuchaba. Y para Subaru, que había pasado casi dos meses en esas tierras, algo incorrecto se sentía. El silencio opresivo, sin el ruido de los insectos siquiera, era anormal.

…Y luego, algo apareció repentinamente, introduciéndose de manera astuta en la percepción de Subaru.

—¡¿Qu… qué?!

Retrocedió un paso, su garganta se apretó por la impresión. Sin sonido alguno, una persona había aparecido frente a él. Además, la figura tenía el cuerpo completo envuelto en ropas negras, con algo como una capucha encima, por lo que incluso el rostro de este completo extraño estaba oculto.

Además, eso no fue todo lo que le causó impresión.

—Este tipo… No, ¡estos tipos…!

Una tras otra, figuras negras emergieron alrededor de Subaru, como si estuvieran respondiendo a su confusión y al movimiento de su mirada. En un parpadeo, se numeraban más de diez, que rodeaban a Subaru como si se burlaran de sus esfuerzos a propósito.

—…

Particularmente anormal era la calma insana que continuaba incluso después de la aparición del grupo de sombras. Siguieron viendo a Subaru en silencio; él ni siquiera escuchaba alguna de sus respiraciones.

No había manera de que fueran amistosos. Dicho eso, tampoco habían mostrado hostilidad. Las figuras inquietantes lo dejaron con la lengua trabada, incapaz de mover un músculo siquiera. ¿Cómo se miraban los unos a los otros de esa manera?

Bajo esa presión, Subaru sentía el tiempo a su alrededor moverse increíblemente lento. Luego, ese turbulento silencio se desquebrajó tan fácil como tuvo su inicio.

—…

Todas a la vez, las figuras se voltearon hacia Subaru e inclinaron sus cabezas a manera de reverencia.

—… ¿Ah?

El cerebro de Subaru fue incapaz de procesar la escena desarrollándose ante él.

El grupo incomprensible que había emergido estaba pagando respeto a Subaru por razones desconocidas, y dejándolo en confusión, comenzaron a salir del escenario.

La escena falta de palabras ante los ojos de Subaru lo dejó más estupefacto que nada. En vez de hacerle algo al chico congelado, las figuras partieron a zancadas silenciosas.

Probablemente fue el silencio de sus pisadas el que les había permitido filtrarse por el punto ciego de la mente de Subaru. Pero, aunque eso lo comprendía, no sabía absolutamente nada más acerca de ellos.

Subaru dejó de lado todo intento de tratar de comprender a las figuras, suprimiendo la inquietante preocupación en su interior a la vez que seguía corriendo. Se enfocó en regresar a la mansión, como si al hacer eso se librara de todo el miedo y la incomodidad.

No entendía quiénes eran las figuras ni detrás de qué estaban, por lo que dejó de intentar comprenderlas. Fue esa la razón por la que nunca se dio cuenta.

La razón por la que nunca notó el hecho de que las figuras desconocidas, al salir de su línea de visión se movían en dirección a Otto.

Subaru tampoco lo reflexionó después. Ni una sola vez.

…Sus pensamientos estaban detenidos mientras corría al frente, como si de verdad creyera que eso lo salvaría.

4

Ansiedad. La ansiedad dominaba su cuerpo por completo, al punto de que quería ceder de verdad a ella.

Sus pies se movían al frente. Su corazón estaba fijo en el futuro. El destino de su mente estaba frente a él, y aún así sentía algo de terror por que aquellas figuras desconocidas lo acosaran a sus espaldas.

Sus oídos zumbaban fuerte. Náuseas azotaban su cabeza. Sentía como si toda gota de sangre en su cuerpo se hubiera transformado en agua lodosa. La ansiedad que lo atormentaba estaba eclipsando rápidamente todo dentro de él, haciendo que el órgano físico que albergaba su corazón amorfo se sintiera como si fuese a explotar.

… ¿Por qué tenía que ser de esta forma?

Todo parecía estar yendo bien. Era solamente la coordinación que se había estropeado.

Debería haber podido hacerlo. Debió haber estado claro para que pudiera hacerlo sin dudar. Lo ocurrido en la capital real era solo un mal sueño, el resultado de simplemente presionar los botones en el orden incorrecto.

Era por eso por lo que quería reencontrarse con Emilia ahora. Sabía lo que tenía que hacer.

Solo tenía que salvarla. Ella estaba en peligro. Era su turno, igual que había pasado antes.

De esa manera había sido siempre. Y había sido de esa manera también esta vez. Todo resultaría bien. Subaru sería reconocido a los ojos de Emilia. Ella aceptaría que estuvo mal, que solo habría funcionado si Subaru estuviera con ella. Le permitiría estar a su lado una vez más.

—¡Ha… ha… ha…!

Estaba sin aliento. Sus pulmones dolían. Sus extremidades crujían por sobreuso. Su cuerpo estaba gritando en dolor.

Pero no podía quedarse ahí simplemente. Si lo hiciera, eso lo alcanzaría. Algo irracional lo estaba persiguiendo por detrás.

—Mierda… mierda, mierda… ¡Mierda!

Quería encontrar a Emilia. Quería que sonriera para él. Quería recibir el buen trato de Rem. Quería acariciar su cabeza. Extrañaba y adoraba los insultos de Beatrice y los regaños de Ram. Las excentricidades de Roswaal y Puck haciendo girar el mundo a su alrededor le daban paz al corazón de Subaru.

…Deseaba nunca haberse ido.

Se había ido a la capital, pero el tiempo que pasó allí, y la capital por sí misma, eran la fuente de sus desgracias.

Reinhard. Felt. El viejo Rom. Ferris. Wilhelm. Julius. Anastasia. Al. Priscila. El Concejo de Ancianos. Los caballeros. Uno tras otro, volvieron en su memoria, todos ellos eran objeto de su odio en ese momento.

…Malditos. Sufran y mueran… con dolor.

Si no fuera por ellos, Subaru nunca hubiera perdido la visión de sí. Si se hubiera reconciliado con Emilia, regresando a vivir sus días de paz, hubiera obtenido perfecta felicidad.

Todo ello había escapado de sus manos. Era por eso por lo que estaba ahí para recuperarlo todo.

—¡Solo un poco más… y… estaré de vuelta…!

Sus piernas se consumían en agonía. Subaru alejó la vista de los arrepentimientos que formaban gritas en su corazón mientras corría.

Era el maldecir todo, y confiar en que lo que deseaba yacía más allá de esas cosas despreciables, eso que lo mantenía con vida.

—…Aa.

Subaru había estado mirando al suelo por todo el tiempo que estuvo corriendo, y cuando apenas y podía seguir respirando, levantó la cabeza.

El escenario que rodeaba el camino había comenzado a cambiar respecto al que había visto mientras se desplazaba. Las brechas entre los árboles se hacían más amplias, y los rastros típicos de actividad humana aparecieron en medio. Cuando llegó a su vista el estrato de una colina familiar, una voz agitada de felicidad dejó la boca de Subaru.

Pudo ver humo blanco levantándose sobre los árboles de la orilla, y este venía del otro lado.

Quizá era de una cocina, o quizá era del agua calentándose para un baño, pero en ambos casos, producto de la mano humana.

—…Fiu…

Hasta ese punto, solo los rostros de la gente de la mansión habían alegrado sus recuerdos, pero ahora imaginó a los aldeanos que tanto había extrañado. Ello incluía a los valerosos niños y a los adultos tan sorprendentemente desprotegidos. Estas eran las buenas personas que habían dado la bienvenida a las cosas triviales que Subaru había traído a este mundo, sin tacharlas de absurdeces.

Extrañaba tanto sus rostros sonrientes que su recuerdo casi lo hizo llorar.

No sabía por qué los había olvidado. Esa era la prueba viviente de que Subaru había estado en este mundo. Él los había salvado. Pudieron haber sido arrasados si no hubiera sido por él. Fue la proeza de Subaru. ¿Sus acciones habían tenido algún otro resultado del que pudiera sentirse tan orgulloso?

Con el pilar que le daba soporte justo frente a él, los pasos de Subaru se aceleraron.

El humo blanco disipándose, casi se había deshecho en el viento. Subaru aceleró, como si temiera por ese mismo hecho. Alguien estaba ahí. Gente que conocía a Subaru, gente que sabía lo que valía… definitivamente estaban ahí.

En ese momento, era suficiente. Quería tener pruebas de que le importaba a alguien, de que alguien tenía afecto para él.

Corrió. Esprintó hacia la cima de la colina. Cuando se acercara a la cresta de la pendiente, finalmente podría ver la fuente del humo blanco. Subaru escaló hacia la cumbre, usando su manga para limpiar el sudor que escurría de su ceño, y miró con alegría hacia la villa.

…Y fue entonces, que la pesadilla finalmente lo atrapó.

5

Cuando Subaru llegó a la entrada de la aldea, su mirada se desplazó alrededor para encontrar al primer ciudadano que pudiera. Fue entonces que frunció el ceño, sintiendo que algo estaba mal.

En el momento en que sus piernas se detuvieron, el estrés acumulado en su corazón y extremidades se cernió sobre él. Luchó por tomar aliento una y otra vez, tosiendo saliva, y haciendo gran esfuerzo para permitir a su cuerpo recuperarse mientras sus ojos examinaban el área.

A primera vista, pensó que nada raro había pasado en la aldea.

El aire esa mañana era muy fresco, suficiente para despertar de su siesta a una persona.

Era uno de esos días claros y soleados, y aun así no podía sentir a nadie en absoluto en la villa.

Al soler despertarse tan tarde, Subaru no pudo apreciar por completo el hecho de que todavía era muy temprano por la mañana, lo suficiente como para que la gente pudiera seguir en cama. Dejo caer los hombros por lo dormilones que resultaron los aldeanos y se puso en marcha, en busca de la causa del humo blanco.

Si buscaba la fuente, seguramente se toparía con alguien.

—…

Pero las esperanzas de Subaru fueron en vano. No encontró ni una cara.

Para la hora en que casi llegaba a lo que fuera que se estaba quemando, todos ya se habían ido.

Lo que alguna vez fue fuego, todavía ardía levemente, causando el humo, pero no pudo sentir la presencia de nadie.

Fue entonces cuando Subaru fue acechado, no por vagas ansiedades, sino por unas muy tangibles.

Por razones ajenas a la fatiga, su respiración y pulso cardíaco aceleraron. Con su cuerpo reaccionando con tal pánico, Subaru golpeó sobre la puerta de una casa cercana. No hubo respuesta.

Cuando se metió de golpe, era una carcasa vacía. Nadie estaba en casa.

Pudiera ser que toda la familia haya salido para hacer tareas de cultivo… No, no podía desestimar la situación con un chiste trivial.

Corrió hacia la siguiente casa, buscando personas. No había ninguna. Esa también, estaba desocupada.

Un escalofrío amorfo cayó sobre él. Subaru, notando que tenía un gran parecido a lo que sintió cuando se encontró con las figuras en el bosque, casi pierde la cordura mientras sigue buscando con desespero presencias humanas.

—…¡!

Gritó suficiente para desgarrar su voz, tocando con desespero en una casa tras otra, sin importarle que sus uñas se estaban partiendo.

El resultado no fue otra cosa más que silencio. Subaru, totalmente solo en el mundo, colapsó en el suelo, sintiéndose impotente.

No importaba cuánto se encontrara con ellas, no podía lograr acostumbrarse a esas situaciones incomprensibles. Naturalmente, se podría decir lo mismo para los desarrollos sin sentido que vivía.

Abandonado por todos, futuros nefastos, todas las vías de escape bloqueadas. El futuro de Subaru Natsuki siempre era de esa manera.

—…

Habiendo perdido la cuenta de cuántas búsquedas había hecho, Subaru hizo una más mientras decidía que continuar sería un sinsentido. No importaba cuantas veces buscara por la aldea, no encontraría a nadie. Ya nadie quedaba.

Subaru se levantó, se sacudió el trasero, e intentó no resbalarse en el suelo lodoso mientras caminaba. Aunque no había rastro de que cayera lluvia, había lodo por todos lados. Había perdido el agarre y tropezado varias veces mientras estuvo corriendo por el lugar. Por lo que Subaru sacó la vuelta al lodo, evadió todo lo que pudiera dejarlo atorado, y se dirigió al centro de la aldea, en la dirección del humo blanco.

El fuego que causó el humo ya había cesado. Las brasas restantes casi estaban extinguidas. Subaru bajó levemente su mirada, mirando los restos distraídamente.

No había nada raro a la vista, salvo el cadáver achicharrado del anciano del cuál estaba saliendo el humo blanco.

—…

Subaru se rascó la cabeza, alejando su mente de la visión mientras caminaba hacia la salida de la aldea. Si no había nadie dentro del asentamiento, no había razón para quedarse ahí. Tenía que apresurarse a llegar a la mansión.

Caminó por entre el cadáver destrozado de un joven hombre, moviéndose con cuidado de no resbalar en el lodo ensangrentado. Cuando entraba a la plaza de la aldea, le sacó la vuelta a los cuerpos de la joven pareja, que estaban apilados uno sobre el otro, pasando justo al lado de la anciana que yacía boca arriba.

Subaru buscó señales de vida entre los numerosos muertos del lugar, rogando por salvación, alguien que pudiera llamarlo por su nombre.

Pero su esperanza quedó insatisfecha, porque inactividad era todo lo que quedaba.

Tantos desvíos. No había logrado su propósito original, y este era el resultado. Se había demorado demasiado, y futilidad fue su recompensa. Todo en ese lugar era en vano. No había nada que se salvara, Subaru incluido.

—…

Abandonando todo como inservible, arrastró sus pies aturdido mientras cruzaba la plaza de la aldea. Cuando lo hacía, sus pies fueron atrapados por algo de manera abrupta, provocando que chico semi consciente se derribada al frente.

Aullando del dolor por haber aterrizado sobre su hombro, Subaru miró por acto reflejo hacia lo que había enganchado su pie.

…Y así, se encontró con los ojos vacíos y ciegos de Petra.

—¡AAAAaaaaaaa…!!

6

No tenía escapatoria.

Subaru lloró y gritó hasta que su voz se partió, las lágrimas derramadas fluían mientras abrazaba los restos de Petra que yacían en el suelo.

El calor había abandonado hace mucho el cuerpo de la niña. El rigor mortis1ya había ocurrido. El cuerpo de una persona muerta se supone pesado, pero, incluso considerando la juventud de Petra, su cuerpo era demasiado ligero.

Eso probablemente era resultado de la sangre que salió por la herida abierta que tenía en el pecho.

Petra había muerto con los ojos abiertos y una expresión de sorpresa. El único consuelo hallado era que la ausencia de dolor o sufrimiento en la expresión de su rostro significaba que había muerto instantáneamente cuando su corazón fue atravesado. Después de todo, no había razón para que muriera por un agujero en su pecho y, para colmo, sufriendo la agonía.

Subaru bajó el cuerpo de Petra al suelo y lo cubrió con su sudadera, fue el único funeral que pudo proveerle. Había tratado de cerrarle los ojos, pero con su cuerpo ya entiesado, no pudo concederle siquiera ese acto de misericordia.

Rogando porque Petra descansara en paz, Subaru se derrumbó cuando se volteaba para darle la espalda… Siguió alejando la mirada de la escena infernal en que se había convertido la aldea.

La fuente del humo blanco era el cuerpo achicharrado de Muraosa. Los hombres jóvenes, sin duda pelearon con las espadas que tenían. Había armas e instrumentos de cultivo regados por el lugar, y la sangre de los aldeanos asesinados empapaba la tierra desnuda de los alrededores.

La muerte había visitado la aldea. Todo había pasado mucho antes de que Subaru llegara.

Demasiado tarde, Subaru ahora era el único testigo que habría de sufrir los resultados de la tragedia que azotó ese lugar. Ofreció sus dos manos en alto, como si suplicara para alguien, alguien que los cuidara.

¿Qué pasó?

¿Qué había pasado? ¿Qué cosa tan terrible había ocurrido? ¿Quién habría violado a la aldea masacrando sin misericordia a sus residentes, pisoteando su dignidad incluso después de muertos?

Ya nadie respiraba. No quedaba ni una persona viva.

El recuerdo de los días caídos en el olvido emergió en la forma de una voz descuidada.

“Oh, maestro Subaru. Buenos días. ¿Viene a jugar con los niños de nuevo?”

Recordó las voces ansiosas, ruidosas, cálidas, y tan avasalladoras de los niños pequeños.

“¡Subaru está aquí!” “¡Vino Subaru!” “¡Subaru está solo!”

Una niña tenía pretensiones de adultez e hizo una promesa impertinente sobre el futuro.

“Eh-eh-eh, Subaru es quien salvó mi vida, así que cuando crezca, voy a regresarle el favor.”

Ya no podía ver más su cara. La chaqueta de su traje ahora la estaba cubriendo.

Ya nadie quedaba. Sus memorias habían sido pisoteadas, hechas trizas, descartadas, perdidas.

No estaba conteniéndose. Estaba saliendo líquido de todas las cavidades de su rostro. Fueran lágrimas, moco o saliva, él había perdido la voluntad para contenerlos a la vez que seguían manchando su rostro.

—…Aaa.

Luego, mientras Subaru nadaba en la desgracia, prácticamente ahogándose en lágrimas, logró captar algo demasiado tarde. Finalmente comprendió lo obvio.

No había razón para que la tragedia sinsentido tuviera como límite la aldea.

—…

Un escalofrío peor que cualquier otro se disparó por todo el cuerpo de Subaru.

Desde la llegada de Subaru a ese mundo, había enfrentado crisis mortales ya varias veces.

Incluso entonces, nunca había conocido los niveles de horror y desesperación que sentía en ese momento.

…La desesperación de que, más allá de su alcance, la gente que amaba estuviera siéndole arrebatada.

Sus dientes temblaron hasta sus raíces. Sus ojos, adoloridos por tanto llorar miraban poco, pero levantó su limitado campo de visión hacia el cielo. El cielo azul claro parecía inocente por la tragedia debajo. Y bajo ese cielo, la mansión esperaba.

El lugar al que tanto quería regresar, aquél que tanto ansiaba, ese lugar que estaba prácticamente frente a sus ojos ahora era uno demasiado aterrador de contemplar.

Pero lo que fuera que convirtió a la aldea en el infierno, seguramente no había pasado por alto a la mansión.

—…Ah, ahh.

Estaba asustado. No podía evitar estarlo.

No quería pensar en la posibilidad de que ese “algo” se hubiera dirigido hacia la mansión. Le daba miedo la idea de que pensar en ello, por no hablar de decirlo en palabras, lo pudiera volver realidad.

Le dio una sacudida a su cabeza, disipando las imágenes terroríficas. Pero a pesar de que Subaru trató de acorralarlas en un rincón de su mente, una de ellas se aferraba de manera obstinada, susurrando en el oído de Subaru, negándose a ser olvidada.

Fue por eso por lo que Subaru se aferró a esta, la ruta de escape más despreciable que tenía. Si pudiera siquiera vociferar la posibilidad, la posibilidad de que algo le hubiera pasado a ella, entonces…

—¿Rem…? ¿Dónde estás… Rem…?

Ese era el nombre de la chica que debió haber llegado antes que él, la chica que se preocupaba por él, quien lo había abrazado, quien había afirmado su existencia, y quien lo había traicionado al final.

Subaru sabía instintivamente lo que significaba llamar por su nombre. Y aun sabiéndolo, había escogido hacerlo igualmente.

Bajo el disfraz de preocuparse por la seguridad de Rem, estaba engañando a su corazón de la manera más sórdida.

—Si Rem regresó… Nunca se hubiera quedado sin hacer nada luego de lo que le pasó a la aldea…

Excusas.

Era otra excusa que dijo en un lugar donde estaba solo, y ni siquiera logró engañarse a sí mismo.

Era de lo peor. Era lo más bajo de lo más bajo.

No quería entenderlo, pero lo hizo.

Si podía expresar la posibilidad de que hubiera perdido a la chica que quería y la posibilidad de que su corazón pudiera romperse, ¿entonces por qué no ofrecer un sacrificio para no tener que hacerlo?

Subaru dijo esas mentiras para sí mismo para poder fingir que no miraba a su propio corazón sin escrúpulos.

Sentía como si la sonrisa afable de la chica de cabello azul, la calidez de su contacto con él, su voz llamando el nombre de Subaru, se estuviera alejando cada vez más.

—Es cierto… Rem… Rem puede… Rem…

Subaru comenzó a moverse sin energía, recorriendo el camino hacia la mansión. Arrastró sus pies, dejando atrás los restos de Petra y los cadáveres de los aldeanos, todo mientras cubría sus oídos para bloquearlo todo.

Todavía no sabía qué le esperaba. Su idea era que no quería saberlo, pero lo necesitaba, mas no tenía el valor para ir a averiguarlo.

Lenta, muy lentamente, Subaru subió la línea del camino ascendente, aferrándose al nombre de la chica como si fuera el pilar que sostenía su corazón a la vez que caminaba hacia la mansión.

…Rem estaba muerta en el patio.

7

El patio que había visto tantas mañanas se había convertido en un infierno nada parecido a algo que hubiera visto antes.

La pequeña pero vívida cama de flores había sido aplastada, y los árboles que estaban en los alrededores de la mansión habían sido talados, cortados a la mitad.

El pasto verde se había teñido de negro con la sangre, ahí estaba el cadáver postrado junto a los restos de varias figuras con túnicas negras. Todos y cada uno mostraban señas de haber estado sujetos a una violencia increíble, pocos de ellos parecían relativamente completos. El daño repulsivo que se mostraba en los restos excedía lo visto en la villa Earlham, era una evidencia infalible de la gran rabia tras el arma asesina que había convertido en carne picada a esas víctimas desafortunadas.

El arma mortal que había infligido tal devastación sobre ellos era una bola de hierro ensangrentada que yacía caída entre las figuras oscuras al centro del jardín. El orbe de metal, atado a un mango por una cadena, había acabado con un buen número de enemigos, pero en medio de la batalla, su portadora había perdido de alguna manera su agarre; el arma parecía arrepentida de no haber podido pelear con ella hasta el final.

Y en cuanto al demonio que presumía lo había blandido en la feroz batalla…

—…Rem.

…Ella llevaba mucho tiempo alejada de ese lugar.

En una esquina del patio, a una corta distancia del arma de hierro, estaba Rem, con su uniforme de sirvienta teñido de rojo carmesí. La superficie del suelo donde había caído estaba manchada con una gran cantidad de sangre que hablaba del heroísmo de su muerte.

—…

Al ver el gran número de cadáveres en el patio, aunados al de Rem, él lo supo. Había peleado. Los colmillos que habían acabado con los aldeanos habían amenazado a la mansión con intenciones enfermas. Ella había peleado duro para acabar con algunos de ellos, había luchado con fuertes heridas y había muerto.

—…

¿En qué estaría pensando el grupo de encapuchados al matar a Rem?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué, por qué, por qué?

¿Qué sabían de ella? Rem daba lo mejor de sí, siempre trabajaba duro, siempre cuidaba de los otros, saltaba a muchas conclusiones, era amable, tierna y dura con Subaru; cuando el tiempo daba mala cara, ella estuvo a su lado, pero lo había dejado atrás; amaba a su hermana y se odiaba a sí misma, pero apenas comenzaba a aceptarse un poco más, y… Justo cuando había dejado de llamarse una sustituta de su hermana mayor, justo cuando había comenzado a andar su propio camino en la vida, ella…

—…Rem.

Aunque la llamó por su nombre, ella no ofreció respuesta.

Aunque la sacudió, su cuerpo ya se había vuelto duro y helado. Intentó acomodar su suave cabello varias veces, pero se pegaba a su frente, ya que estaba pegajoso por la sangre.

Subaru ni siquiera tuvo el valor para darle la vuelta y ver la expresión en su rostro.

Quizá su expresión fuera amarga, congelada en su forma mientras luchaba contra la muerte en su último aliento. Quizá era pacífica. Él no tenía el derecho para aceptarla en ningún caso.

Después de todo, prácticamente fue Subaru Natsuki quien la mató.

—…

Dejó a Rem con los brazos extendidos a los costados, y luego notó el cobertizo que contenía las herramientas de jardinería.

La locación antinatural de Rem. El cobertizo que parecía estar protegiendo. Y la sangre que había fluido por debajo de la puerta cerrada. A pesar del hedor de la muerte, Subaru suprimió sus náuseas cuando se acercó al lugar.

Con un creak se abrió la puerta; en el siguiente instante, el olor de la sangre escurriendo asaltó las narinas de Subaru. Por acto reflejo se cubrió la boca con sus manos cuando develó los resultados del intento de defensa de Rem.

…Ni uno de los niños dentro del cobertizo seguía con vida.

Subaru cayó y gateó de manera patética por el pasto, vaciando el contenido de su estómago sobre la grama. Pensó que la salida de sus lágrimas y vomito se detendría, pero no había límite aparente.

—Ah, faggh…

Rem había muerto para proteger a los niños y falló.

Recordó entonces a los aldeanos que aparentemente habían tomado las armas para pelear. Ellos tampoco habían corrido. Los adultos se habían quedado en la villa para que los niños pudieran escapar. Los pequeños habían huido hacia la mansión, y Rem había peleado heroicamente en el patio para protegerlos mientras se anidaban en el cobertizo cerrado, rezando por su salvación.

Pero sus plegarias fueron pisoteadas cruelmente y sin misericordia, y luego sus vidas fueron arrebatadas también.

—Hyeek.

Abruptamente, un grito en falsete escapó de su garganta.

No era que algo hubiera pasado. Era simplemente que el terror olvidado había asomado su horrible cabeza de manera repentina una vez más.

Subaru había regresado a la aldea y la mansión con la esperanza de encontrar a alguien que lo conociera. Y, aun así, no quedaba ni una sola alma en pie. Solo estaba el silencio de la muerte para darle la bienvenida.

Sentía como si esos ojos vacíos le estuvieran diciendo algo. Sentía como si las lenguas ensangrentadas en sus bocas abiertas estuvieran maldiciendolo. Sentía como si lo odiarán. Recordó los días que habían pasado compartiendo sonrisas entre ellos.

—No… ¡No, no, no, no, no…!

¿…Por qué estás vivo?

¿…Por qué tuvimos que morir nosotros en tu lugar?

—No… Yo no… Esto no es lo que…

Había tenido un ideal. Había soñado con esperanza.

Cuando Subaru escuchó que Emilia estaba en peligro, lo sintió como una bendición del cielo. Ya que habían perdido toda la confianza en él, creía que esta era su oportunidad para regresar a la bondad de su gracia. Pensaba que la salvaría del peligro como había hecho antes, ella le agradecería, y entonces dejarían sus diferencias detrás para caminar lado a lado, tomados de la mano.

Había rebajado el sufrimiento, el peligro y la tragedia ocurrido como si no fuera nada más que métodos para su fin. Lo había tomado a la ligera, creyendo que podría arreglarlo todo, sin importar lo que pasara.

Y si el precio de ello era el vasto número de cuerpos muertos…

—No es… mi culpa… ¡No fui yo…!

Subaru sacudió la cabeza, se puso de pie, alejó la vista del cobertizo, le dio la espalda al cadáver de Rem y corrió hacia la mansión. Atravesó por el patio, escaló por la terraza y rompió una ventana a patadas para entrar en la mansión. La mansión apenas iluminada parecía tratar a Subaru como a un extraño a la vez que las suelas de sus zapatos aplastaban fragmentos de cristal. Comenzó a correr por la construcción, aferrándose de manera obsesiva a la búsqueda de alguna otra alma viva.

—Alguien, quien sea, quien sea, quien sea, quien sea, cualquiera…

Igual que cuando corría por la villa… no, esperanzas incluso más vulgares seguían corriendo por él.

—No es mi culpa… No es mi culpa… ¡No es mi… culpa…!

…No quería que esto pasara. Así que no es mi culpa.

Quería encontrar a alguien vivo par que le diera la razón. O quizá, el hecho de que alguien hubiera sobrevivido sería suficiente por sí mismo para afirmar su aclamación. Por eso Subaru seguía buscando sobrevivientes.

Tenía que encontrar uno. Si no pudiera, nunca podría lograr vivir consigo.

Ahora enfrentado con la noción de que sus propios pensamientos frívolos habían llamado a esta tragedia, no había forma en que pudiera guardar la compostura. Para detener el desgarre de su mente y no tener que cargar con todas las muertes, requería de una defensa más tangible.

Abrió de un empujón violento la puerta de la habitación más cercana, asomándose para encontrarla vacía. Decepcionado, se movió a la recámara siguiente. Revisando en toda habitación que tuviera a su alcance, Subaru continuó su búsqueda por las cuatro personas que debieran de estar en la mansión: Ram, Beatrice, Roswaal, y, sobre todo, Emilia.

La voz a semi llanto de Subaru cargaba una pesada impresión de desesperación.

—Vamos… Vamos… Se los suplico… Ayúdenme… ¡¡Ayúdenme, por favor!!

Normalmente, Subaru habría sido capaz de llegar fácilmente al archivo de libros prohibidos de Beatrice, incluso sin intentarlo. Pero cuando más lo necesitaba, fue incapaz de encontrarlo sin importar cuán duro buscó.

Quería escuchar los abusos de su lengua afilada, casi más que el aire que respiraba.

Subaru, arrastrando los pies de una manera poco adecuada para un caballero, todavía tenía lágrimas corriendo por sus mejillas.

Distraído por su respiración jadeante, Subaru siguió caminando en busca de la vida, sus ojos eran como los de un muerto.

…Se encontró con el cuerpo de Ram en la última habitación del segundo piso.

Después de ver tanta muerte en un lapso tan corto, Subaru supo de inmediato que la chica sobre la cama no estaba durmiendo.

Su piel se había puesto tan pálida que casi podías ver a través de ella. En contraste, su lengua resaltaba por estar más roja de lo normal. A diferencia de la manera en que había fallecido su hermana menor, Ram, adornada por los cosméticos de la muerte, era encantadora incluso después de muerta. Subaru siempre había dicho sin pensar que sería encantadora si siempre tuviera la boca cerrada.

…Pero nunca lo había dicho con el deseo de verla así.

—Hgheee.

Subaru sintió como si hubiera escuchado una maldición. La misma maldición prescrita sobre la vida de Subaru por los muertos en la aldea y en el patio.

Subaru tropezó torpemente al salir de la habitación de Ram, y huyó. Puso sus manos en el muro, golpeó sus rodillas que se negaban a cooperar y se distanció tan rápido como le fue humanamente posible.

Cerrando sus oídos y agitando su cabeza, Subaru llegó al salón de baile en ese piso. Gateó sobre sus manos y rodillas, tropezando varias veces durante el camino, y escaló de manera patética las escaleras.

Ram estaba muerta. Eso dejaba tres sobrevivientes. Como si tuvieran mente propia, sus pies evitaron el piso donde estaba la habitación de Emilia y escalaron hasta el último nivel y hacia la cámara en el centro del ala central.

Este era el estudio de Roswaal. Las gruesas puertas dobles seguían cerradas y en silencio, su formidable solemnidad las hacía parecer ajenas de la malicia que infestó al resto de la mansión.

Las puertas no tenían seguro. Él entro y miró todo el lugar, sintiéndose parcialmente resignado a la posibilidad de encontrar el cadáver de Roswaal botado sobre el escritorio.

Rem estaba muerta. Ram había fallecido en la mansión. Subaru ya no sabía si estaba buscando sobrevivientes o quería encontrar la prueba que erradicara su última esperanza.

—…

No había nadie en el estudio.

No había señal de que alguien hubiera irrumpido en la habitación. El escritorio y los instrumentos de escritura sobre él estaban tal como recordaba.

Una leve sensación de alivio invadió a Subaru, no solo porque fue incapaz de confirmar si Roswaal estaba vivo o muerto, sino porque tampoco habría otra baja con la que debiera cargar su consciencia.

—…¿?

No, se percató de que su anterior sensación, de que la habitación lucía tal como la recordaba, era incorrecta. Había una cosa que era significativamente diferente de sus recuerdos. Para ser exactos, el librero no estaba en su posición habitual.

—¿Un pasadizo… secreto…?

El librero en la pared se había desplazado considerablemente a la derecha, revelando la entrada a un corredor oscuro tras él. Se acercó tímidamente y se asomó dentro, encontrando unas escaleras que bajaban en espiral.

Un pensamiento apareció en el fondo de su mente. Una ruta de escape de emergencia.

Como marqués y señor de esta tierra, no era sorpresa que Roswaal tuviera tales métodos a favor de su propia protección. Era el tipo de cosa que habría preparado regodeando de antemano.

El aire frio saliendo del pasaje secreto sugería que continuaba bastante lejos hacia abajo. Naturalmente, imaginó que la ruta era para escapar de manera segura de la misma mansión.

—Si es así, entonces Emilia…

Subaru respiró profundamente varias veces, aumentó su resolución, y dio un paso dentro de la ruta de escape. Cuando tocó la pared fría, se preguntó de qué estaría hecha; cuando lo hizo también emitió una luz azul pálida que le permitió ver varios metros adelante. Confiando en la luz, mantuvo una mano tocando la pared mientras seguía caminando hacia abajo con cautela, asegurándose de no resbalar.

El pasaje oculto tenía la apariencia de ir bajo tierra. Cuando alcanzó el final de las escaleras, el túnel se extendía hacia el frente en línea recta. La fuente de la luz no cambió, permitiéndole confiar solamente en la luz de las paredes. Pero el sentimiento de que en verdad estaba buscando sobrevivientes fue suficiente para darle valor a Subaru, de momento.

El hecho de si él mismo estaba vivo o muerto le parecía ambiguo ahora.

—…Nn, ¿oh?

La pared que estaba tocando desapareció de repente, esto lo dejó tanteando el aire de manera abrupta.

Subaru se inclinó hacia el frente de manera no intencional y fue recibido por una sala en el medio del pasaje.

En realidad, el tamaño era más parecido al de una sala de estar que al de un corredor. Esta era más pequeña que una habitación de invitados, el espacio tenía el soporte de varios pilares distribuidos de forma irregular, tan desordenados que sospechaba fueron obra de un arquitecto de mente torcida.

Pasando entre los soportes inquietantes, Subaru avanzó lentamente. Desde que entró bajo tierra, había sentido como si sus extremidades estuvieran llenas de plomo a la vez que la languidez entorpecía sus movimientos. Incluso sus pensamientos se estaban nublando; incluso sus recuerdos de unos segundos atrás le parecían vagos.

Incluso dar un paso a la vez era una dura batalla. Sus párpados estaban pesados; sus dos hombros se sentían como piedras de molino que lo mantenían atado. Incluso así, una combinación de tenacidad, odio, sentido del deber, y locura empujaban al frente el cuerpo de Subaru.

Desplazándose por entre los pilares, siguió caminando al frente para ver una puerta de hierro al final de la habitación. Cuando la alcanzó, el viento que escapaba por la apertura del centro le indicó que el camino seguía adelante.

¿Qué era lo que buscaba, de todos modos?

Extendió sus dedos ensangrentados antes de que sus pensamientos estancados pudieran darle respuesta. Subaru abrió su boca y la cerró mientras respiraba con dificultad, agarrándose de la puerta solo por su sentido de responsabilidad.

—¡…Agauaa!

Gritando con un fuerte dolor, Subaru sacudió su brazo derecho como si tratara de arrancarlo. Tocar el picaporte había dejado un dolor quemante en toda su mano. Subaru anticipó más agonía mientras bajaba la mirada hacia su mano derecha.

…Vio que le faltaba su dedo índice.

—… ¿Eh?

Perplejo y asombrado, Subaru levantó su mano al nivel de sus ojos y la extendió. Ahora tenía un color blanco, la piel agrietada y faltaba su índice desde los nudillos. A los dedos medio y pulgar también les faltaban las puntas.

—…

Lentamente, su mirada regresó a la puerta. El dedo de Subaru estaba pegado en el lugar donde la había sujetado.

Más precisamente, le había arrancado el dedo.

…Voy a recuperarlo, rápido.

Solo con ese pensamiento incoherente en su cabeza, Subaru se extendió una vez más para recuperar el dedo que había perdido. Pero el letargo afligió su cuerpo incluso más que antes; las ordenes de su mente llegaron a su hombro y su codo, pero no más lejos. Impaciente porque su brazo no se movía, Subaru intentó caminar hacia la puerta, pero en el instante en que lo hizo, su pie derecho se arrancó desde el tobillo.

—¡…aaa!

Subaru cayó de costado, su voz escapó débilmente de su garganta, aunque no pudo formar palabras. No sabía si estaba gritando por el dolor o era una lucha inútil por su vida.

En el instante en que tomó aliento para gritar más, un hielo blanco llenó el interior de su pecho, y ya no pudo moverse más.

Sus pulmones convulsionaron. En un simple instante, su habilidad para respirar tuvo final. Tomo unos últimos alientos superficiales, pero sus pulmones ya no pudieron expandirse ni absorber oxígeno. En ese peligroso estado, los ojos de Subaru solo se movían desesperadamente.

Ya solo le quedaban pocas sensaciones en el cuerpo. Era la segunda vez que perdía una pierna, pero el dolor y la sensación por perderla al ser arrancada estaba a un nivel diferente respecto al de ser amputada. El lado derecho de su torso, que ahora estaba debajo de él, estaba partido en varios pedazos.

Su lengua dejó de temblar a la vez que un aliento frío la envolvía. Solo entonces Subaru se percató de la verdad.

Su mejilla ahora estaba en contacto con el suelo. Si moviera su cabeza, su carne muy probablemente se quebraría y sería arrancada. Él ya no sentía dolor alguno. Se movió violentamente, arrancando su mejilla derecha y su oreja, pero no le importó. Pasó un tiempo reposicionando su cuerpo para quedar volteando hacia arriba. Cuando volvió a ver la habitación en su orientación regular, pudo entenderlo.

Claro que los pilares tenían locaciones irregulares. No eran ningunos pilares. No, sí eran pilares, pero su función no era dar soporte a la estructura.

Esos eran pilares humanos, hombres que habían muerto congelados.

Subaru había acabado en el mismo apocalipsis blanco, y su cuerpo se convertiría en estatua al igual que las otras víctimas. Y esto pasaría muy pronto.

Su respiración ya había cesado.

El limitado oxígeno llegaba a su cerebro, pero en el mundo del frío absoluto, ¿Qué acabaría primero, sus funciones cerebrales, o su vida?

Él no entendía nada. No miraba nada.

Desde las puntas de sus dedos, el ser llamado Subaru Natsuki estaba llegando a su fin, siendo reemplazado por un fragmento de hielo.

¿O quizá sería más acertado decir que ya no era Subaru Natsuki, sino un loco vestido con su cuerpo?

Quizá su mente había muerto mucho antes, en el momento en que llegó a la aldea.

Perdió toda sensación en la parte baja de su cuerpo. Ya no pudo ver más su brazo. Era extraño que su cerebro siguiera funcionando. ¿Dónde reside la vida de uno? ¿En el cerebro o en el corazón?

No había forma de que encontrara la respuesta en ese mundo congelado.

En el reino donde no gobernaba otra cosa distinta del color blanco, hubo un murmullo frígido.

—…Llegas muy tarde.

Y luego…

Subaru Natsuki se desmoronó en piezas pequeñas, en cristales blancos, y desapareció del mundo.

  1. N.T: Término en latín: “Rigidez de la muerte”.