La mañana del domingo, poco después de despertarme…

Mi smartphone, que está al lado en la cabecera de la cama, emite un sonido insípido.

Es el sonido para las notificaciones de redes sociales, que rara vez suena.

¿Quién será?

En la actualidad, prácticamente con la única con la que me comunico por medio de esta red social es con Kanon.

La mayoría de los mensajes son de cuando hace compras en el supermercado, como «los dulces están baratos, ¿puedo comprar?».

Con Kanon hablo directamente cuando estoy en casa, y además no tengo amigos con los que me mantenga en contacto, eh…

Sintiendo una ligera tristeza, cojo el smartphone, y el nombre de Kouki está indicado en el icono.

«¿Qué quiere este tipo a estas horas?».

No me jodas, ¿es que piensa pasarse por aquí de nuevo?

Le echo un vistazo al mensaje mientras me acuerdo del fuerte recordatorio que le hice cuando vino la vez pasada diciéndole que me avisara antes de venir a casa.

Por un momento, quedo tieso.

—¡Cuídense!

Son pasadas las diez de la mañana.

Himari y yo nos despedimos del completamente sonriente Kouki en la entrada principal.

Detrás de Kouki, Kanon ondea ligeramente la mano, pareciendo algo ansiosa.

Cierro la puerta de la entrada principal, y no puedo más que quedarme mirando fijamente las paredes grises inorgánicas por un momento.

—¿Cómo es que esto terminó así?…

—Komamura-san, lo siento…

—No, no es tu culpa, Himari. Quiero decir, en este caso, no es culpa de nadie…

Se puede decir que por esto apesta.

El mensaje que me envió Kouki fue:

«Siendo tú, supongo que no has tenido una cita con Himari, ¿verdad? Estoy libre todo el día, ¡así que estaré pendiente de Kanon para que los dos puedan salir!».

Por supuesto, traté de negarme, diciéndole que no era necesario que se preocupara.

Pero Kouki me envió una respuesta sin opción de replicar que decía «¡ya abordé el tren y me dirijo hacia allá!».

A pesar de ser mi hermano menor, tiene una capacidad de acción increíble.

Entonces, tal y como decía en el mensaje, Kouki llegó a casa en la mañana.

Cuando Kouki vino la vez pasada, se llevó la impresión equivocada de que Himari y yo salimos, pero no pensé que esto tendría tal desarrollo…

Se siente muy amargo cuando sabes que el corazón de Kouki es pura bondad.

Sin embargo, llegados a este punto, es imposible decirle la verdad acerca de Himari.

Por lo tanto, a Himari y a mí no nos quedó de otra que salir para que Kouki no sospechara.

—¿Qué tal si mientras caminamos pensamos a dónde ir?

—Entendido. Bajaré primero por las escaleras, ¿vale?

Después de ver la figura de Himari retirarse, me dirijo al elevador.

Luego de salir de los apartamentos, lo primero que hacemos Himari y yo es caminar uno al lado del otro en dirección a la estación.

Sin embargo, es todo un lío que te digan tan de repente, «¡vamos, pa fuera!».

Si fuera yo solo, me bastaría con andar por ahí sin ningún rumbo, pero si es junto a una chica de instituto, justo en el momento se vuelve un lío determinar a dónde ir.

Para comenzar, ¿en qué lugar podría ser capaz de divertirse una chica de instituto? Supongo que un karaoke sería obvio, ¿verdad?

Pero tengo la sensación de que Himari no está muy relacionada con los karaokes. Para empezar, de mi parte no se me da lo del karaoke, por lo que sería una verdadera mierda.

—Entonces, ¿a dónde vamos?

—Déjame ver… En estas circunstancias, está bien el lugar donde quieras ir, Himari.

Mentalmente agrego «todo, menos un karaoke».

—¿Un lugar al que yo quiera ir?…

—Mm-hmm. No importa qué tan lejos esté. Como sea, el ambiente es tal que no se puede regresar sino hasta después del almuerzo.

«¡Hombre, no te preocupes por nuestro almuerzo! ¡Estoy libre hasta la noche, así que tómense su tiempo!», nos dijo Kouki cuando nos despidió.

Ya que lo ha dicho, como es lógico, no parece posible regresar rápidamente.

Himari mira hacia el piso, meditándolo por un momento, pero al rato levanta los ojos en mi dirección.

—Verá…, me gustaría ir al centro comercial donde fui antes.

—¿Un lugar para conseguir artículos que necesitas a diario?

—Sí. No tengo nada en particular que quiera comprar ahora mismo, pero quiero echar un vistazo —ligeramente avergonzada, Himari asiente.

Dijo que ahorraría el dinero de su trabajo a tiempo parcial y que compraría las cosas que necesita por su cuenta.

—Ciertamente, parece que podemos matar algo de tiempo con solo deambular por allí.

No he ido allí desde aquel día. Bueno, tampoco es como si tuviera algún asunto allí.

Ya que no tengo ninguna objeción en particular ante la sugerencia de Himari, decidimos dirigirnos al centro comercial.

Es la primera vez en dos meses que vengo al centro, y como era de suponer, está repleto de gente.

Lo que difiere de la vez anterior que vine es el calor que se enrolla en el cuerpo. Siento como la temperatura del cuerpo aumenta con tanta gente.

Vine aquí el día después de que Kanon y Himari llegaron a mi casa…

Mirando hacia atrás, entonces no estaba nada acostumbrado a las dos.

Cuando lo piensas, sientes que el tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos. La aceleración del tiempo, especialmente después de que pasas los veinticinco, es en serio una mierda.

Cuando era chico, pensaba extraño cuando mi madre decía «un año se acaba en un instante», pero ahora lo entiendo muy bien.

«Una semana era tan larga cuando estaba en la primaria…», pienso al ver a un niño de primaria pasar, y no puedo evitar sentirme profundamente nostálgico.

—Entonces, ¿a dónde nos dirigimos ahora?

Ubicados en el principio del corredor, miro los alrededores de la zona.

En la zona hay alienados varios establecimientos de ropa, pero no hay ningún asunto para ir a estas tiendas en esta ocasión. No, de hecho, estoy muy seguro de que no volveré a visitarlas.

—Déjeme ver… Aunque es algo pronto, ¿por qué no almorzamos?

Cuando Himari me lo dice, miro mi reloj de pulso, y ya rondan las once.

—En efecto, como es día festivo, parece que estará repleto a la hora del almuerzo. Incluso antes. Así que, sí, comamos primero. ¿Algo que quieras comer?

—Nada en especial… Estaré bien con lo que usted quiera pedir, Komamura-san.

—Si lo pones así, realmente elegiré mi favorito, ¿está claro?

—Vale. Suena interesante —responde Himari con una sonrisa y de muy buen humor. La elección se me ha dado por completo.

—Ya veo… No quiero ni una queja, ¿vale?

Tan pronto le hago esa advertencia, comenzamos a desplazarnos.

—¿Katsudon?1

El cuadro pintado de un gran katsudon está en una pancarta horizontal sobre la pared del establecimiento. Himari murmuró mientras lo miraba.

Esta vez decidí comer en el área de restaurantes en la planta baja en lugar de en el patio de comidas.

Me detuve en el establecimiento de katsudon, donde Himari ha murmurado, en medio de varias tiendas de corte japones, chino y occidental.

Si tuviera que describirlo con palabras, diría que es sencillo y directo, sin ninguna fornitura. Comparado con los establecimientos de alrededor, con muchas paredes blancas, está a años luz del nivel de estilo que sería bien recibido por las chicas.

Este tipo de restaurante de seguro está lejos del ambiente «como una cita» que desea Himari… Fue una elección en la que deposité al máximo mis cálculos egoístas.

Después de todo, la palabra «cita» que dijo Kouki sigue ahí, fastidiando en mi cabeza.

Y, en el caso de que, tomando esto de hoy como excusa, se terminara tornando en un «cierto aire agradable» con Himari…

Tal miedo se aloja en un rincón de mi corazón.

Sin embargo, mis pensamientos cortan aquí.

La otra parte es una chica de instituto. Una niña.

Si me comporto normalmente, no habrá problema. ¿A qué diablos le tengo miedo?

De repente, mi mirada se encuentra con la de Himari.

El ángulo de su cara mirándome con los ojos hacia arriba se superpone con la Himari de «ese día»…

«“A mí, Komamura-san…”.

»… ¡Ji!».

—¿No te agrada? —en pánico, dejo salir estas palabras con el propósito de sacudir la imagen de mi cabeza.

—No, al contrario, me gusta el katsudon.

Naturalmente, no hay forma de que Himari sepa lo que pasa por mi cabeza, y ha respondido de la manera más natural posible.

—Ahora que lo menciona, Kanon-chan aún no prepara katsudon, ¿verdad?

—Probablemente, es porque resultaría costoso.

Y no solo los ingredientes, sino también el costo de prepararlo.

Por medio de Kanon me di cuenta de la cantidad de trabajo que se requiere para freír, incluyendo de paso la limpieza que se hace posteriormente.

—Como sea, entremos.

Afortunadamente, el establecimiento todavía está notablemente vacío. Himari y yo pasamos a través de la cortina azul oscura.

※※※

Después de que Kazuki y Himari se han marchado, Kanon está en la cocina hirviendo un agua.

—No es necesario que te tomes la molestia, ¿sabes? —dice disculpándose Kouki, que está sentado en una silla.

—Originalmente, soy yo el que vivía aquí…

—No te preocupes, un té negro no es la gran cosa. Kou-nii, ¿te gusta con azúcar?

Kanon continúa con la preparación del té negro sin mostrar ninguna preocupación, a lo que Kouki reacciona con una ligera sonrisa sarcástica. Kanon ya se siente una senpai como habitante de esta casa.

—Lo tomo con azúcar. Ah, pero, si se te cae algo de leche, me encantaría.

—Vale, vale. A mí también me gusta el té negro dulce con azúcar y jarabe, pero Kazu-nii se ríe de mí cada vez, ¿sabes? Dice «mucha azúcar».

—Hmm, a niichan no parece gustarle el dulce en el té negro, ¿eh? A pesar de que le encantan los postres dulces.

—Cierto. A Kazu-nii le encantan los dulces.

—Y, aun así, le preocupa eso. Hoy en día, no es raro que un hombre diga que le gustan los dulces.

—Ah, ja, ja, ja. Después de todo, Kou-nii conoce muy bien a Kazu-nii.

Una taza humeante es colocada delante de Kouki. Kouki mueve la bolsa de té negro arriba y abajo unas cuantas veces, antes de sacarla.

—Sí, ahora la leche.

A continuación, saca la leche del refrigerador y la pone sobre la mesa. Después de agradecer brevemente, Kouki vierte una pequeña cantidad de leche en el té negro.

Kanon toma asiento en frente de Kouki mientras sostiene también su tasa de uso personal.

«Esa taza no estaba cuando yo vivía aquí».

En el momento en que se da cuenta del aumento de la vajilla desde que él se fue, una punzada de soledad pasa por el pecho de Kouki, sintiéndose a sí mismo ya como un «visitante» en esta casa.

—Entonces, ¿cuántos cubos de azúcar, Kou-nii?

—Uno está bien.

Kanon toma uno del contenedor de cubos de azúcar, y lo introduce en el té negro de Kouki.

A continuación, Kanon introduce sucesivamente cuatro cubos de azúcar en su té negro.

—¡Espera, ¿Kanon-chan?! ¡¿No es mucha azúcar?!

—… ¿Eh? —Kanon inevitablemente queda sorprendida ante el tsukkomi de Kouki, en quien pensó como un «colega amante del té negro dulce».

—¿Te parece mucha?

—Sí, muchísima.

—… Así que… mucha… Ya veo…

La reacción y la pausa entre esta es graciosa, y Kouki estalla en risas.

Esto hace que Kanon infle las mejillas con un «hmm~».

—Discúlpame por eso. Entonces, ¿qué hacemos? ¿Hay un lugar al que quieras ir, Kanon-chan? —cuando Kouki pregunta mientras se lleva la taza a la boca, de inmediato las mejillas hinchadas de Kanon se desinflan.

—Un lugar al que quiera ir… Supongo que ninguno en particular…

—Entonces, ¿algo que quieras comer?

—Déjame ver… Algo delicioso…

—¡Eso es absurdamente rudimentario, eh!

—Bueno, es que no se me ocurre nada en especial.

—En ese caso, ¿te parece si vamos a un establecimiento a donde estuve el otro día por trabajo? Era delicioso.

—Sí, vamos, por favor.

—No tienes que ser tan formal.  O, mejor, ya que es mi recomendación, puedes tener altas expectativas, ¿sabes?

Kanon estalla en una pequeña risa, ya que la fraseología de Kouki acompañada con gestos fue graciosa.

—La personalidad de Kou-nii, de verdad es por completo diferente de la de Kazu-nii, ¿sabes?

Aunque el tiempo en que no se veían es casi el mismo que con Kazuki, en un parpadeo termina familiarizándose con Kouki.

—Bueno… ¿Eso lo tomo como un cumplido o como un descrédito?

—Hmm… Como ambas.

—Me siento sutilmente ofendido y también feliz… Niichan es demasiado serio. ¿No te aburre, Kanon-chan? ¿Estás bien? —pregunta. Por la mirada de Kouki, se puede saber que está realmente preocupado.

Por lo que Kanon puede interpretarlo:

Kouki piensa que Kazuki y Himari están en una relación. «¿Realmente no te molesta ver a esos dos ser tan cercanos?». Eso es lo que Kouki está preguntando.

Sin embargo, no puede decir honestamente que es un malentendido de parte de Kouki.

—Sí. Estoy bien. Gracias por la preocupación, Kou-nii.

—¿Segura? ¿No te estás forzando?

—Sí… Más bien, todos los días son divertidos.

La sonrisa suave de Kanon es tan tierna como una flor, por lo que Kouki no puede evitar quedarse sorprendido.

※※※

—Fuh. Quedé repleta.

—Estuvo delicioso, ¿eh?

Salimos de la tienda satisfechos de estómago y de corazón. En este punto, los asientos en el interior del establecimiento están casi llenos.

Supongo que hicimos bien en venir temprano. No se puede comer en calma cuando hay mucha gente.

El precio del katsudon tampoco era elevado y la chuleta gruesa con el huevo medio cocido y viscoso llena con satisfacción.

En secreto decidí repetir cuando tuviera la oportunidad de venir. Por supuesto, en esa ocasión traeré también a Kanon.

—Tachamos almorzar, pero aún no es ni siquiera mediodía… Eso me recuerda, dijiste que querías mirar por ahí, ¿a dónde quieres ir?

Nos trasladamos a una pared donde está el mapa del centro comercial. Es la segunda vez, así que los lugares que conozco aparecen en mi cerebro de inmediato, pero el mapa sigue siendo basto.

—Err… ¿Le parece si vamos al cine?

—¿Una película? No me molesta. ¿Hay algo que quieras ver?

—No, particularmente no es por eso. En realidad, nunca he ido antes… Quiero mirar, aunque sea solo para sentir el ambiente.

—¿Eh?… ¿Nunca has ido?… —la declaración de Himari me deja bastante sorprendido.

Yo también solo vengo un par de veces al año, pero hablamos de ahora que soy un adulto.

Cuando estaba en la escuela primaria, mis padres me llevaban de vez en cuando a ver películas de animación durante las vacaciones de primavera y verano.

¿Es decir que Himari no ha tenido tal experiencia? Bueno, también es posible que no haya cines en el área local de Himari.

¿Será un problema del área donde vive o un problema de la familia de Himari?

No lo sé, y no tengo la intención de preguntar a fondo sobre ello.

Simplemente quiero darle la valiosa oportunidad de experimentarlo… Es una idea que me vino espontáneamente.

—Entonces, ¿nos dirigimos al cine? Veamos… ¿Está al final de la tercera planta?

—¿Está seguro?

—Sí. Más bien, ¿tienes algún problema?

—No… Muchas gracias —la sonrisa con la que responde Himari no es su habitualmente alegre sonrisa, sino más bien algo tímida.

—Guah… —cuando llegamos al cine, Himari deja salir un suspiro de admiración mirando al techo.

Un enorme monitor reproduce una serie de tráileres de películas a volumen alto.

Hay una alfombra azul oscuro que cubre toda el área bajo los pies, creando una atmósfera tranquila.

Puede que sea porque el aire acondicionado está funcionando, pero aquí dentro se siente más fresco que en los pasillos del centro comercial.

Es la primera vez que vengo a un cine aquí; sin embargo, siento nostalgia. Tal vez sea porque todos los cines tienen una atmósfera generalmente similar.

Himari comienza a moverse a través de los grandes carteles de películas en la pared, mirándolos cuidadosamente uno por uno. Yo observo la situación desde atrás.

Es como si los estuviera grabando en la memoria, como si los tallara en su cerebro…

No puedo ver su expresión, pero puedo sentir la seriedad de Himari desde su espalda.

—¿Qué miramos?

—¿Eeh? —una sorprendida Himari se da la vuelta.

—Ya que vinimos, deberíamos ver algo y luego volver a casa, ¿no crees?

—Pero…

En su lugar, Himari levanta la vista hacia el reloj instalado en el cine.

Aparentemente, le preocupa el tiempo.

—Las películas por lo general terminan a las dos horas, tiempo justo para regresar a casa, ¿no te parece?

—Ya veo… En ese caso, no dudaré.

—Entonces, ¿qué vemos?

—Hmm… He visto casi todos los carteles, y todas parecen interesantes… No soy particularmente quisquillosa, así que vamos con la primera que empiece.

En el monitor encima de la taquilla, el nombre de las películas y su hora de inicio se muestran en fila.

—La que empieza primero es en veinte minutos… ¿Estás segura? Parece ser de acción —después de confirmar el título, le pido a Himari su opinión.

En el caso de que Himari no sea muy buena con la sangre y las peleas, temo que serán dos horas bastante difíciles.

—Sí. No me importa el género de la película, ¡estoy lista para lo que sea!

—… Ya veo.

La respuesta fue más optimista de lo que esperaba.

«A las chicas de instituto les gustan las películas románticas»… No está bien tener tales estereotipos. Para comenzar, Himari (desde mi punto de vista) es dueña de una sensibilidad un poco peculiar.

De inmediato me alineo en la taquilla.

Tal vez sea la primera vez que me aventuro a ver una película sin tener ninguna información previa sobre esta. En cierto modo, es una apuesta, así que estoy medio angustiado y medio esperanzado.

Cuando vuelvo a donde Himari después de comprar las entradas con éxito, los ojos de ella están dirigidos a un quiosco.

Hay una gran máquina de palomitas de maíz en el mostrador. Ya que flota un aroma dulce, deben ser de sabor a caramelo.

—Ya veo, esas son las palomitas de maíz del cine…

—¿Por qué no compramos?

—¡¿Guahya?!¡¿Ya volvió, Komamura-san?!

—Hmm. Entonces, ¿qué te parece?

—Err. Bueno, ¿está seguro?…

—No tienes por qué ser tan reservada.

Con eso, decido comprar el tamaño más pequeño de palomitas de maíz con sabor a caramelo.

Bueno, comí katsudon hace nada. Si compro unas de tamaño cubo, seguro que me arrepentiré después.

Habría podido permitírmelo cuando estaba en la escuela…

De paso, compro bebidas, y por último nos dirigimos a la proyección.

Himari mantiene una expresión constante de tensión, pero, una vez toma asiento, se relaja.

—Fu, fu, fu. Me siento algo alegre. Mi primera vez viendo una película y mi primera vez con palomitas y bebidas de un cine. —Himari sonríe mientras sostiene su bebida. Entonces—: es por completo como una verdadera cita… —murmura de manera muy modesta.

Reacciono a la palabra «cita», o, mejor, mi corazón da un brinco.

Pero para nada es una palpitación que se siente desagradable.

Como para desviar mi corazón, me dispongo a beber el café helado que he comprado, cuando de repente un anuncio empieza a sonar a un gran volumen, y esta vez mi corazón salta en un sentido diferente.

—Oh, Dios mío…

Al parecer, Himari también se sorprendió.

Luego de mirar la pantalla con sorpresa, Himari agarra una de las palomitas que yo tengo y se ríe con un «ji-ji».

※※※

Kanon y Kouki llegan a un restaurante chino bajo la guía de este último.

Sin embargo, el exterior del restaurante es principalmente blanco. A primera vista, no parece más que un restaurante de estilo occidental.

—Guah… Es un lugar muy sofisticado, ¿verdad? Kazu-nii nunca vendría solo. O, mejor, no estaría ni entre sus opciones.

—Ya veo… Esa es la impresión que Kanon-chan tiene de niichan, ¿no?

—¿Eh?… Espera, no lo digo como si le estuviera faltando el respeto a Kazu-nii…

—Pero estamos igual. Es correcto. Kanon-chan, te has ganado un hanamura de mi parte.2

—¿Gr-gracias?…

—Pero, así rápidamente, te digo que, si no hubiera sido por el trabajo, es un lugar al que yo tampoco hubiera entrado.

En el momento en que se disponen a entrar mientras tienen tal conversación, Kanon se detiene.

—¿Pasa algo?

—Ah, no… Se formó una estela de vapor.

La línea de visión de Kanon se dirige hacia arriba.

Poco a poco, dos rayas de nubes se formaban desde un avión que vuela en lo alto del cielo.

—Oh. Es perfecto para una fotografía. Tal vez debería haber traído mi cámara.

—…

Kanon mira fijamente la estela de condensación por un rato, pero al final rápidamente vuelve a sus sentidos.

—Lo siento, Kou-nii, entremos.

Kouki, que también estaba mirando al cielo, no se dio cuenta del ligero rastro de tristeza que revestía el rostro de Kanon.

Después de haber hecho los pedidos, permanecen sentados uno frente al otro sin que haya conversación.

Aunque Kouki es más animado y hablador que Kazuki, no parece que pueda seguir hablando continuamente, como es de esperarse. Pareciendo aburrido, ojea el menú.

Kanon apoya el rostro sobre una mano y mientras revisa el celular mira el rostro de Kouki.

«No se parece mucho a Kazu-nii…».

Siente que cuando eran chicos tenían una atmósfera un poco más parecida, pero, dado que fue hace ya tiempo, no tiene un recuerdo claro.

«Kazu-nii…».

El hecho de que aún no haya podido decirle a Kazuki que su madre le mandó un mensaje permanece constantemente en el pecho de Kanon.

Pero, más que en eso, ahora mismo es en los dos que no están aquí en lo que está pensando.

Se pregunta a dónde han ido Kazuki y Himari, si realmente están teniendo una cita, qué es lo que están haciendo ahora y si, tal vez, como ella no estaba… No, cree que de seguro lo estarán pasando bien sin ella.

En el momento en que piensa en eso, un calor se apodera del interior de su nariz y de las esquinas de sus ojos.

En pánico, Kanon se lleva un vaso de agua a la boca para que el distraído Kouki no se dé cuenta.

—Eso me recuerda, Kou-nii, dijiste que tenías novia, ¿verdad? ¿Está bien que andes por aquí hoy?

—Hmm, ¿mi novia? Ella trabaja en la industria del servicio, así que hoy está trabajando. Por eso es por lo que estoy libre hasta la noche.3

—Así que es por eso.

—En efecto.

—…

No continúa, cortando aquí la conversación.

La conciencia de Kanon inevitablemente está dirigida hacia las dos personas que no están en el lugar, más que en Kouki, que está al frente de ella.

—¿Cuándo regresaran Kazu-nii y Himari? —sus pensamientos se filtran en un murmullo.

—Creo que regresarán hasta la noche.

—C-cierto. ¡Supongo que es lógico que regresen hasta la noche, ¿verdad?! —tal vez porque fueron palabras que se le escaparon por completo de manera inconsciente, Kanon entra en pánico.

Después de todo, Kouki ha notado el extraño estado de Kanon.

—¿Kanon-chan?…

—Hombre, tengo que hacer la cena. No les pregunté a esos dos a qué horas regresan, así que me pregunto a qué hora la hago. —Kanon busca cualquier cosa que se le ocurra. Es demasiado mala con las excusas, por lo que le entran ganas de querer llorar.

—Ya veo. Entonces, ¿por qué no intentas contactarlos? —dice Kouki mientras echa un vistazo al smartphone que tiene Kanon.

En efecto. Es solo cuestión de preguntar a la persona en cuestión, y se resolverá rápidamente.

Pero la actual Kanon está tan fuera de sí que ni siquiera fue capaz de considerar tal cosa.

Sin retraso, Kanon mensajea «¿a qué hora regresan?» mientras desea que, aunque solo sea por este momento, Kazuki dirija su atención a ella.

※※※

Después de que los créditos de la película terminan y las luces de la sala se encienden «aaaah~», Himari deja salir un largo suspiro.

—«¡Iyah! Fue increíble. La imagen y el sonido son, de lejos, mejores que cuando se ve en la pantalla de un televisor o un computador… Así que esto es lo que significa verlo en un cine. Aah~. He tenido una gran revelación. ¡Iyah! Fue muy agradable~.

Parece estar muy impresionada.

También me alegro de que haya sido una buena primera experiencia para Himari.

Sin remarcar que no había de qué preocuparse por el contenido de la película, fue fácil de entender y disfrutable, con acción llamativa y una típica historia de buenos y malos. Por fortuna, no fue una película intrincada.

Tomo mi smartphone, que estaba apagado, y lo enciendo. Entonces llega un mensaje de parte de Kanon. Sin embargo, el mensaje fue enviado justo después de que la película comenzara.

«¿A qué horas regresan?».

Me quedo pensando por un momento.

Vista la película, debería comprar un bocadillo para Kanon de regreso a casa, ¿no?

Lo de la cita de hoy, por así decirlo, es una coartada para evitar que Kouki sospeche. Supongo que también debería preparar algo como agradecimiento para Kouki.

Respondo «creo que estaremos en casa después de las cuatro», y luego me meto el resto de las palomitas en la boca.

He respondido muy tarde, pero espero que Kanon no esté molesta.

—Ahora que lo pienso, ese movimiento genial de estrangulamiento que uno de los del reparto hizo al enemigo en el enfrentamiento final fue igual que el de Komamura-san ese día —acabamos de salir del cine y vamos caminando cuando Himari de repente menciona tal cosa.

«Ese día». De seguro se refiere al día en que Murakumo hizo la intrusión en la casa.

—Hmm…

—Lo escuche de Yuuri-san. Que constantemente practicó judo desde que estaba en la primaria, ¿es así, Komamura-san?

No puedo responder de inmediato.

Permanezco en silencio. Una dubitativa Himari me mira con los ojos hacia arriba.

—¿Komamura-san?…

—… No constantemente.

—¿Eh?

—No fue constantemente, ¿está claro? Yo…. lo dejé en medio. Me retiré.

¿Con qué tipo de cara estoy sonriendo ahora?

¿Qué tipo de figura se refleja en los ojos de Himari?

¿Mi figura adulta que puede hablar de abandonar mientras sonríe tontamente?

Tal vez por la clara expresión de confusión de Himari, termino por sentirme incómodo.

La atmósfera entre nosotros se siente ligeramente sombría en contraste con la atmósfera alegre en el interior del centro comercial.

No es culpa de Himari que esto resultara con tal atmósfera compleja.

Y, aunque es mi culpa…

—De regreso compraremos dulces para Kanon. Himari, elige alguno que le guste a Kanon —de manera forzosa cancelo el tema.

Puede que no haya sido nada natural, pero estoy seguro de que Himari también se sentirá agradecida.

—Sí. Déjemelo a mí.

Me pregunto si está siendo considerada conmigo.

Himari respondió de manera animada.

Tal expresión sonriente me hace sentir aliviado.

Cuando regresamos después de comprar dulces para Kanon y Kouki, los dos están jugando un juego de peleas en la sala de estar.

Ahora que lo pienso, no creo que haya encendido la consola ni una vez desde que Kanon y Himari llegaron.

Siempre pensé que a ambas…, en especial a Kanon, no les interesaba, pero aparentemente no era así.

—Ah, okaeri.

—Niichan, Himari-chan, okaeri.

Cuando Kouki se gira para saludarnos, Kanon lo toma con la guardia baja, y manda a volar a su personaje.

—¡¿Ahh?! ¡¿Qué has hecho, Kanon-chan?!

—Je, je, je. ¿No fue Kou-nii el que dijo que todo es válido en el mundo de la competencia?

No sé cómo se han desarrollado las cosas entre los dos hasta ahora, pero me doy cuenta de que Kanon tiene algo de frustración acumulada en su pelea contra Kouki.

—Ah… Espléndida derrota, justo cuando voy a partir.

—Kouki, compré tarta de frutas, ¿te la llevas a casa?

—No, mi parte dásela a Kanon-chan. Supongo que aún tiene espacio, ¿no es así?

Kouki envía una mirada bastante significativa a Kanon.

—Hmm —expresa Kanon con las mejillas ligeramente enrojecidas mientras distorsiona la boca con la forma del carácter へ.

Supongo que el gran apetito de Kanon fue revelado cuando almorzaron, ¿eh?…

—Entonces, nos vemos luego, niichan.

—Vale, gracias por lo de hoy.

Para ser honesto, no era necesaria la ayuda, pero no hay forma de que le diga tal cosa.

Kouki sale por la entrada principal mientras ondea la mano.

En medio de una casa en completa calma, la mirada de nosotros tres se encuentra.

—Nos las arreglamos…, ¿verdad?…

—Por ahora, parece que Kou-nii no se ha dado cuenta de nada. Ni siquiera me hizo preguntas sobre Himari.

—Ya veo. Kanon, gracias por entretener a Kouki hoy.

—Hmm…

Kanon baja las cejas y, alternando la mirada, nos mira fijamente a Himari y a mí.

—Entonces, ¿a dónde fueron?

—Al centro comercial al que fuimos antes.

—Hmm, a ese lugar, eh… ¿Y fue divertida la «cita»?

—Errr…

Tanto Himari como yo entramos en pánico ante esa réplica. No tengo idea de qué debería responder.

Kanon parece estar algo malhumorada. Sus mejillas están ligeramente infladas.

Tal vez una de las causas de esta reacción sea que yo haya respondido tarde al mensaje.

—Kanon-chan… Eso…

—Hmm —Kanon expresó esto, y extiende las manos en nuestra dirección. No. Hacia la caja blanca que tengo, para ser exactos.

—La tarta de frutas. Rápido, pásala. Con esto quedan perdonados.

—E-entendido.

De inmediato coloco la tarta en la mesa de la cocina y alisto los tenedores y los platos.

—Kanon-chan, ¿quieres mi parte también?

—¡No, después de todo, no hay forma de que me coma también tu parte, ¿sabes?! ¡Ya tengo la parte de Kou-nii!

—No tienes que ser tan reservada, sabes que no hay problema, ¿vale?

—¡No estoy siendo reservada, ¿vale?!

Cuando me río de ese intercambio entre las dos, Kanon, molesta, me dice «¡no te rías, Kazu-nii!».

Durante todo el día me estuve preguntando cómo resultaría, pero siento que, por el momento, todo pasó sin que hubiera ningún incidente.

—Toma, comete un buen pedazo.

—Lo estaba deseando —dice Kanon, llevándose un bocado de tarta de fruta a la boca.

Es una tarta abundante en fresas, kiwi y naranja, pero para Kanon es irrelevante la dimensión, ella simplemente continúa devorándola.

Mientras Himari mira esa situación, sonríe y se rellena las mejillas con su propia tarta.

… Supongo que me agrada esta atmósfera pacífica en la que puedo compartir con las dos.

Incluso si está mal que me sienta así.

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  1. Consiste en un cuenco de arroz cubierto con una chuleta de cerdo rebozada, huevo revuelto y condimentos.
  2. Hanamura (花丸): es como la carita feliz o la estrellita que les dan a los niños en el cole cuando lo hace bien, solo que esta es una flor.
  3. Industria del servicio, hace referencia a empleos donde se maneja la atención al cliente.