1

“¿¡—Ehh!? ¿¡Me estás haciendo a un lado!?”

Temprano por la mañana en la posada, Subaru levantó la voz impactado mientras se enteraba de los planes del día.

Subaru estaba pasmado mientras Emilia y Rem estaban sentadas a la mesa frente sus ojos. Roswaal había dejado la posada temprano, alegando que tenía un compromiso importante; los otros tres acaban de terminar el desayuno que Rem había preparado.

Emilia le respondió, “Por supuesto que sí. Subaru, las razones de que estés aquí en la capital real eran que te cercioraras de que tus conocidos estuvieran bien y que seas tratado. Ese era el trato.”

“Er, pero, ya que me siento muy bien, podrías pasarlo por alto un poquito…”

“Absolutamente no. Lo de hoy no es para divertirse y jugar, y los forasteros tienen prohibido entrar. Ni siquiera puedo traer a Rem conmigo.”

Las típicamente estrictas instrucciones de Emilia eran difíciles de discutir para Subaru dado que las había ignorado el día anterior. Miró a Rem buscando salvación, pero la sirvienta de cabello azul negó con la cabeza.

“Esta vez, Lady Emilia está en lo correcto absolutamente. Por favor escúchala.”

“Mierda, ¿¡nadie está de mi lado!? Y tampoco puedo decir nada por lo que pasó ayer. ¡Ugh!”

Incluso si Rem estaba fundamentalmente predispuesta hacia Subaru, las prioridades eran prioridades. Como resultado de no haber cumplido las instrucciones de Emilia y haberse ido a vagar solo el día anterior, estaba totalmente castigado.

Con Subaru dirigiendo su lamento hacia el cielo, Emilia puso sus manos en sus caderas y exhaló.

“No durará tanto… O me gustaría decir eso, pero en realidad no sé cuándo estaré de regreso. Así que sigue adelante y cena con Rem. De lo contrario, creo que podría ser una espera bastante larga.”

“Pfft. Si eso es lo que quieres, tengo mis propias ideas, Emilia-tan. Oye, Rem. ¡Tengamos un festín para nosotros solos!”

“No, el menú de hoy es chips de manzene con ensalada de manzene, pay de manzene relleno de jalea de manzene, y tengo jugo de manzene recién exprimida listo para el postre.”

“¿¡Manzene en todo!? ¡Maldito seas, Cara de Cicatriz!”

Aparentemente, ya que había regresado con nueve manzenes en su bolsa, significaba que el menú de esta mañana sería un verdadero festival de manzenes. Subaru rio desesperadamente mientras venía a su mente la imagen del tendero de la cicatriz sonriéndole y mostrándole los pulgares arriba.

“Bueno, está bien, ¡la manzene es mi fruta favorita de todos modos! ¡Estar rodeado por manzenes es el mismo cielo! ¡¡Muy bien, Rem!! ¡¡Comámoslo todo entre los dos!!”

“Oh, no podría. Si te gusta tanto, te lo dejaré todo.”

“Actúas como si fueses complaciente conmigo, pero a veces sólo me arrojas al precipicio, ¿¡Sabes!?”

Subaru estaba horrorizado porque Rem estaba desinteresada ante las posiciones, pero siempre buscaba sacarle ventaja. Emilia dejó caer los hombros ante la interacción entre los dos antes de enfocarse en la sirvienta.

“De cualquier manera, estoy contando contigo para esto, Rem. Creo que Roswaal te lo ha dicho también, pero… Sé estricta… En serio, sé estricta, ¿de acuerdo?”

“La manera en la que lo repetiste para ti misma después de esa pausa—Emilia-tan confía mucho en mí, ¿eh?”

Subaru hizo un gesto de aprobación ante el serio recordatorio de Emilia. Ella, ya acostumbrada a esa situación, apoyó suavemente su mano en su espalda.

La respiración de Subaru se detuvo por el repentino contacto.

“Subaru, no te estoy pidiendo mucho…”

“¿B-bien…?”

“Por favor, déjame confiar en ti, ¿está bien?”

Por un momento, el sonido de la petición de Emilia congeló los pensamientos de Subaru.

Luego, captó su significado, lo asimiló y tragó saliva asintiendo.

“¡S-sí! ¡Haré justo eso! ¡Prácticamente vivo para cumplir tus expectativas!”

Todavía no entendía la causa de la persistente inquietud en los ojos de ella cuando él aceptó reflexivamente todas sus condiciones. Sólo aceptaría por ahora y las tomaría en cuenta cuando se pusiera en acción.

En contraste, los ojos violetas de Emilia se oscurecieron. Luego, tranquilamente añadió…

“Sí—Confío en ti.”

2

Había pasado probablemente menos de una hora desde que Emilia se había ido al palacio real.

Subaru pasaba su tiempo estudiando en la posada el sistema de escritura local bajo la tutela de Rem. Copiaba los caracteres mecánicamente, pues sus pensamientos se consumían por sólo una cosa.

—La cuestión: ¿Cómo podría él estar al lado de Emilia mientras competía en la selección real?

Emilia estaba en lo correcto al preocuparse por cómo él tomaría sus suplicas pidiendo que esperara. Subaru no había considerado esperar pacientemente en la posada a su regreso en lo más mínimo.

Sentía una pequeña culpa por romper su promesa. Pero, aun así…

“Definitivamente hay gente aquí en la capital real que buscan a Emilia…”

La última vez que había venido a la capital real fue el primer día que Subaru la había encontrado.

Aparentemente estaba de incógnita durante su visita. A pesar de ello, los enemigos habían apuntado al emblema que ella cargaba, intentando robarle su calificación para la selección real, e incluso su propia vida.

—Recordando aquel encuentro destinado entre los dos, Subaru no pudo aguantar el calor en su pecho.

Habiendo sido invocado repentinamente en otro mundo, había vivido hasta ese día sin una sola palabra de nadie. Todavía no tenía idea de quién lo había invocado o por qué. No tenía ninguna pista. Era esa la razón por la que Subaru estaba pensando en cómo explotar la situación actual.

Si nadie iba a concederle un propósito, habría de decidirlo por sí mismo.

“—Yo voy a… ayudar a Emilia.”

Probablemente Subaru había sido invocado a ese mundo por esa misma razón. Y si no, lo haría de todos modos.

Ese fue el pensamiento que animó a Subaru Natsuki y le dio fuerza.

“Y es por eso que…”

“—¿?”

Rem acababa de captar la atención de Subaru mientras endurecía su resolución interna. Con un poco de rubor en sus mejillas, la sirvienta interrumpía firmemente su camino, formando una barrera infranqueable frente a la puerta.

Ya había tratado con varios métodos para que dejara su puesto, pero ella incluso trajo un orinal consigo.

Observar…”

“¿Qué es eso, Subaru? Esos intensos ojos están haciendo esto un poco incomodo…”

Observar…”

“No puedes. Incluso si me ves con ojos de cachorro abandonado, no puedes.”

Observar…”

“Le prometí a mi hermana que cumpliría mis deberes. Así que no puedes.”

El poder de la mirada silenciosa de Subaru estaba acorralando a Rem. Lucía cada vez más agitada mientras aguantaba la mirada de Subaru, mirándolo de vuelta con reproche.

“Tu estas… ¿tan preocupado por Lady Emilia? El palacio real está lleno de numerosos invitados privilegiados además de ella, así que imagino que la seguridad es muy elevada.”

“No se trata de que tan buena es la seguridad… Odio ser dejado atrás cuando Emilia tiene momentos realmente importantes.”

“Subaru…”

Lo que Rem estaba diciendo tenía total sentido. Él era muy consciente de sus propias deficiencias. El poder que Subaru poseía era exiguo e inútil, y solo podía llevar al dolor y las angustias.

Pero a él no le importaba si era un inútil.

“Si algo pasa, probablemente no seré útil. Y si no es probable que algo suceda, es genial que así sea. Lo entiendo.”

“—“

“Pero si algo ocurre, quizá no se resuelva si no estoy ahí. No sé cuándo eso podría venir, así que quiero estar ahí con Emilia cuando pase.”

Si algunos eventos no podían ser deshechos salvo a través de Regreso por la Muerte, una táctica que sólo Subaru Natsuki podía usar, entonces esa era una etapa en la que él debería estar luchando.

—Subaru no se daba cuenta de que su proceso de pensamiento, tomando su propia “muerte” en el cálculo, era disparatado para empezar.

“…Por Dios, Subaru, eres realmente incorregible.”

El murmuro entrecortado de Rem sonó como una rendición, haciendo que Subaru levantara su rostro con la esperanza de que su deseo hubiera sido concedido.

“Entonces me…”

“No, no puedes. Incluso así, no puedo permitirte pasar, Subaru.”

“Espera, ¿¡Qué hay con la manera en la que estabas hablando ahora mismo!? Sonaba totalmente a que…”

Mientras Subaru le reclamaba, Rem esquivó su pregunta y levantó un dedo.

“Sin embargo… Estaré trabajando en un nuevo platillo de manzene que se acaba de ocurrir. Como esto requiere gran concentración, estaré extremadamente ocupada en la cocina. Es altamente probable que alguien pudiera escabullirse fuera de su habitación sin que me dé cuenta.”

“…”

“Pero no debes hacer nada inadecuado. Por favor, continúa tus estudios hasta que regrese. Cuando todo esté arreglado… te trataré con la mejor cocina de manzene que cualquiera haya hecho.”

Subaru fue intimidado en silencio mientras Rem le ofrecía una sonrisa maternal antes de ponerse de pie. Justo como había anunciado, se ató un delantal y salió de la habitación. Subaru escuchó sus leves pisadas bajando las escaleras antes de desplomarse pesadamente en su silla.

“Ahh, Rem es tan adorable… Soy el peor por aprovecharme de ella.”

Cerrando sus ojos, le agradeció a Rem por su torpe idea y se levantó de su silla. Antes de dejar la habitación, Subaru lo reconsideró por un momento, tomó una pluma, y arrancó una página del libro de trabajo.

3

Rem regresó a la habitación vacía, tocando la mesa mientras murmuraba sin rodeos, “…Estoy un poco decepcionada de que no haya dicho, ‘ven conmigo.’”

Había dejado atrás una nota en la mesa que tenía escrito, “Lo siento, y gracias” en crudo I-script.

“Subaru, eres verdaderamente incorregible.”

Cuando Rem miró la nota, su expresión traicionó al verdadero significado de sus palabras.

Rem tomó la nota, presionándola contra su pecho y cerrando sus ojos mientras la trataba como un precioso regalo de Subaru.

“—Pero, ¿me pregunto qué está pensando el Maestro Roswaal?”

Inclinó levemente su cabeza mientras expresaba sus dudas sobre las instrucciones que su maestro había dejado esa mañana.

“Él dijo, ‘No te pongas en el camino de Subaru sin importar lo que Lady Emilia pueda decirte.’”

Era como si hubiera anticipado las acciones de Subaru y la hubiera instruido de acuerdo a ello. También se preguntaba por qué estaba valorando la opinión de Subaru por encima de la de Emilia. Pero en cualquier caso…

“—Por favor, regresa a mí a salvo, Subaru.”

No creía que se hubiera escapado sin ningún plan, pero sabía que era un chico que haría tal cosa por el bien de otro, poniendo la seguridad de los demás antes que la propia. Lo único que Rem podía hacer era cumplir su pedido y rezar para que saliera ileso.

Por un tiempo, Rem cerró sus ojos, imaginando a Subaru en su mente mientras ofrecía una plegaria. Luego terminó de ordenar los materiales de estudio a medio completar que Subaru había abandonado, antes de retirarse a la cocina.

Y así, Subaru Natsuki fue dejado suelto en la capital por segunda vez, quizá bailando en la palma de alguien—aunque nadie podría decirlo.

4

Subaru, habiéndose escapado de la posada gracias a la amabilidad de Rem, corría dentro de la capital real, sus pies lo llevaban a la frutería Cadmon para que pudiera contactar al Viejo Rom.

“Escabullirse en un castillo… no es muy realista, ¿o sí? Bueno, nada va a pasar a menos que lo haga en la entrada del palacio real…”

Podría haber sido posible ganar la entrada explicando que estaba conectado con Emilia y Roswaal. Pero Subaru tenía unas cuantas cartas que jugar antes de llegar tan lejos.

“Incluso si llego a la guarnición y explico, probablemente Emilia rechazaría un mensaje de espejo mágico…”

Si lograse llegar al pie del castillo, confiaba en que podría ganarle verbalmente a Emilia. Emilia era débil bajo presión. No pensaba que lo corriera después de haber pasado por una peligrosa aventura para alcanzarla.

Subaru fue al distrito comercial con la esperanza de mejorar posibilidades de éxito. Quería ponerse en contacto con el Viejo Rom y contarle tan pronto como fuera posible su plan para infiltrarse en el Distrito de los Nobles.

El día anterior, Emilia había intentado contactar al palacio real desde la guarnición, pero sus esfuerzos aparentemente habían fallado. Pero como estaba claro que Reinhard había sido asignado a los Caballeros de la Guardia Real, seguramente asistiría a la reunión de la selección real ese día.

Antes de que Emilia dejara la posada, había dicho que luego le preguntaría por el paradero de Felt.

Subaru quería contarle al Viejo Rom, un paranoico a pesar de su gran contextura, tan pronto como pudiera.

Abriéndose paso entre la multitud a paso veloz, Subaru encontró el letrero de la tienda que aún estaba fresco en su memoria. Los excéntricos colores del letrero de Cadmon eran fáciles de asociar mentalmente con la inconfundible cara llena de cicatrices del tendero.

Es un mundo pequeño, pensó Subaru saltando frente a la tienda, cuando…

“Oye, viejo amigo. Tiempo sin v—“

Mientras Subaru intentaba llamar al tendero, una amistosa voz lo interrumpió justo a su lado.

“¡Llegas tarde, hermano! Justo a tiempo. Suertudo, iba a esperar un poco más antes de partir.”

Una voz de timbre metálico acompañada de una risa amortiguada. Subaru se zafó del brazo que rodeaba sus hombros, poniendo algo de distancia entre él y la muy cercana voz.

“¿Quién… Espera, ¿eres el tipo de ayer?”

“Sí, soy el tipo de ayer. Me alegra que te aparecieras. Ahora no seré regañado por eso.”

Sin importarle que hubieran quitado su brazo, el hombre del casco negro—Al—palmeó su pecho con su único brazo. La apariencia del excéntrico espadachín estaba tan desbalanceada como el día anterior.

Al se rio de nuevo, viendo la obvia sorpresa de Subaru ante la inesperada reunión.

“Oye, no te confundas. Es tu culpa por hablar de reunirte aquí justo frente a la Princesa. Ella es alguien difícil para comenzar.”

“Justo frente a… ¡estaba espiando! ¿Así que por qué estás en el lugar donde se supone me encontraré con el Viejo Rom, de todos modos? Entiendo que la chica te lo ordenó, pero no es razón.”

“Oye, no me preguntes por qué. La Princesa hace las cosas por capricho, muchas veces no tiene sentido preguntar por qué. —Así que, ¡vamos!”

“¿‘Vamos’?”

Aparentemente, tanto maestro como sirviente esperaban que se metiera en un nuevo asunto sin haber resuelto sus dudas. Con Al listo para partir sin suficientes explicaciones, Subaru frunció el ceño y objetó, “Espera un minuto. ¿Ir a dónde? No me has explicado nada… Quiero decir, ¡tengo un lugar a donde debo ir!”

“¿Por qué estas encadenándote? Oye, es un mundo grande y la gente se deja llevar por la corriente, así que olvídate de tus dudas y sigue la corriente. ¡Es divertido!”

Subaru apuntó al yelmo de Al, incapaz de ver la expresión detrás mientras declaraba en voz alta, “No quiero escuchar la filosofía de un haragán como tú. Tengo cosas que hacer. ¡No tengo tiempo para liar contigo o tu princesa!”

Subaru no tenía idea de cómo Al había terminado asociado con dicha princesa, pero eso no significaba que tuviera que callarse y seguirle el juego. Él continuó, “Realmente deberías reconsiderar el mimarla antes de que se convierta en una situación en la que ustedes dos—”

“—Estas buscando una manera de entrar al palacio real, ¿cierto?”

“¡——!”

El murmuro de Al detuvo el severo discurso de los labios de Subaru.

“Guau, realmente funcionó. Eso dejó la Princesa para ti. Es justo como dijo.”

“¿¡Qu… qué sabes…!?”

“Nah, no sé nada. Solo lo estoy diciendo porque la Princesa me lo dijo. Y funcionó, ¿eh?”

Los hombros de Al se movieron en deleite mientras Subaru mordía su labio y contenía su respiración. Si lo que el hombre decía era verdad, Subaru estaba bailando en la palma de una chica que ni siquiera estaba ahí. Sospechando que estaba completamente atrapado, Subaru lamió sus resecos labios.

“… ¿Puedo… entrar al castillo, si… voy contigo?”

La manera en la que Al evitó el corazón del asunto fie inquietante.

“Bueno… Lo descubrirás si vienes, ¿no crees?”

Subaru desvió la mirada y resistió el impulso de chasquear su lengua. Al había puesto su oferta y ahora esperaba tranquilamente su respuesta.

A pesar de ello, parecía saber exactamente qué respuesta daría Subaru, lo cual quemaba a Subaru sin fin.

Después de una corta y silenciosa pausa, el chico frunció el ceño derrotado, mostrando una bandera blanca.

“—Entendido. Iré contigo.”

“No estés tan triste. Sabía cómo iba a terminar esto desde el momento en que llegaste frente a esta tienda conmigo esperándote, justo como la Princesa quería.”

“… ¿Realmente crees tanto en ella?”

Al no contestó a la débil pregunta de Subaru, usando su único brazo para bloquear el problema mientras hacía avanzar la conversación.

“—Bueno, se acabó el tiempo. Si no nos ponemos en marcha, nos dejará atrás. Ella es muy estricta con esas cosas.”

Subaru estaba a punto de dar un paso detrás de Al, pero antes miró atrás y dijo, “Así que ahí lo tienes. Hay algo de lo que quiero hablar, pero lo dejaré para la próxima vez, viejo amigo.”

Le estaba hablando al tendero, quien había estado haciendo muecas mientras Subaru y Al conversaban dentro de la tienda. El tendero trazó la cicatriz de su cara con un dedo y dejó salir un corto resoplido.

“Realmente no me importa. No se puede evitar… Tener un bicho raro como ese frente a mi tienda estaba alejando a mis clientes. Váyanse de una vez.”

“No estoy seguro de que Al sea la razón de que tus clientes se alejen, pero… Tengo un favor que pedirte. Puedes contactar a ese enorme y loco vejestorio llamado Viejo Rom, ¿verdad?”

Subaru, sintiendo confianza en la inusual conexión, escogió sus palabras con mucho cuidado cuando añadió, “Quiero que le digas esto al Viejo Rom: —Subaru Natsuki dice, me dirijo al castillo para ver a Felt. Espera buenas noticias.”

5

—Cuando Subaru alcanzó el destino de Al, miró hacia arriba, completamente abrumado.

“Esto es… Cómo decirlo…”

De pie a su lado, Al asintió para mostrar su simpatía con las palabras vacilantes de Subaru.

“Lo sé, hermano. Lo entiendo, ves esto y te preguntas qué deberías decir.”

Luego, los ojos de los dos se encontraron, señalando lo que estaba frente a ellos, y dijeron simultáneamente, “—Gente rica.”

Ese carruaje dragón era la mera definición de la extravagancia innecesaria.

La cabina de pasajeros estaba sutilmente grabada y adornada con numerosos ornamentos extravagantes. Una brillante y radiante capa de oro había sido aplicada en el exterior, e incluso las ruedas habían sido incrustadas de joyas. El dragón de tierra al frente también tenía una apariencia ostentosa. Tenía dos cabezas y piel carmesí con plumas extravagantes por toda la espalda, con los intrincados diseños en las riendas completaba la imagen de opulencia con excelencia.

“… ¿La gente pasea en esto? ¿No es algún tipo de error?”

“Desafortunadamente, incluso en un vasto reino como este, solo la Princesa usaría una cosa tan embarazosa.”

Subaru se lo preguntó dos veces mientras Al le daba una palmada en la espalda y se adelantaba hacia el vehículo ocupado.

Estaba estacionado en la orilla de la calle, pero, sin embargo, un carruaje dragón innecesariamente grande estando parado ahí sin más, causaba un gran impacto en los transeúntes. Recibía muchas miradas, más por crudo shock que por la indignación por la interferencia.

Profundamente consciente de sus miradas, Subaru finalmente se resignó a subir al carruaje dragón. Casi podía oír los susurros acallados tras él: Se está subiendo a eso…

Yaciendo en un cómodo asiento, una chica los saludó con una astuta sonrisa.

“—Me han hecho esperar un rato. Esa grosería puede costarles muy cara.”

El atuendo de la chica en este día pulía y amplificaba su belleza más que nunca. El vestido estaba muy abierto en el pecho, presentando su amplio busto con tal asertividad que su sensualidad tentaba a los ojos a vagar.

“…Me siento muy honrado y encantado por tu invitación.”

“No es problema. Estas a bordo para mi entretenimiento, nada más. Una pequeña diversión a la que me escabullí de último minuto.”

“¿Así que soy un super sobresaliente sirviente que está aquí para ejercer como entretenimiento por la noche? Vas a hacerme llorar.”

Mientras Subaru se burlaba desde la puerta, el maestro y el sirviente intercambiaban miradas sentados. La incomodidad hizo que Subaru rechinara los dientes a la vez que Al le dijo, “Siéntate. No podemos hacer que este carruaje dragón se mueva si te quedas parado allí. Incluso si la bendición mantiene quieto el interior, es mucho más cómodo sentarse. Además, la Princesa odia que la vean hacia abajo.”

“En efecto, me entiendes muy bien, Al. Así que, plebeyo, así son las cosas. Siéntate de una vez. Si sigues sobresaliendo sobre mí, tendré que reducir tu altura… a la mitad.”

Ya que eso no sonaba como un chiste, Subaru se desplomó inmediatamente. En ese instante el carruaje dragón se puso en marcha. El escenario detrás de la Ventana se movió sutilmente. Muy suavemente.

Al adivinó lo que había en la mente de Subaru, tratando de no reír mientras decía, “Las apariencias se priorizan a costa de la velocidad. Aspecto antes que función. Fácil de entender, ¿no?”

Subaru se rascó la cabeza ante la mentalidad tan distinta a la del mundo del que había venido, pero la chica en el carruaje lo pinchó con el dedo, hablando con un tono muy juguetón.

“Entonces, campesino. ¿Cuál es tu propósito al subir a este carruaje dragón?”

“Err… ¿Ah? Propósito o no… Es porque le dijiste al tipo de allí que me invitara a abordar, ¿verdad?”

“No. Esa fue la acción, pero no la razón. No estoy preguntándote porqué viniste aquí. Te estoy preguntando, ¿Cuál es la razón por la que estás aquí?”

Por un momento, Subaru se abstuvo de responder mientras buscaba mejores palabras.

Lo consumía, pero claramente no era momento para sacar el lado malo de esta chica. Podría simplemente echarlo fuera del carruaje, pero en el peor de los casos, descubriría como era estar en la mira de la espada en la cintura de Al.

Además, ella había escogido su pregunta deliberadamente—no por qué había venido, sino por qué estaba allí después de todo.

“…Porque necesito ir al palacio real. Es por eso que estoy en este carruaje dragón.”

“Correcto. Esa es tu razón para estar aquí. Puesto de otra forma, mientras cargaras ese motivo contigo, seguirías buscando otra forma de entrar al palacio, incluso si no estuvieras en este carruaje, ¿verdad?”

Subaru bajó la cabeza, incapaz de refutar las palabras de la chica.

“Es… cierto… Tal vez hubiera terminado escabulléndome en uno de los carruajes de los ricos.”

Tanto como para no aceptar “rendirse” como una opción, Subaru habría buscado a tientas una manera de entrar al palacio real por cualquier medio necesario, incluso si eso significara escabullirse a bordo del vehículo de un noble. Pero, mientras Al señalaba, “Eso es muy imprudente. Incluso si normalmente podrías, este es un día realmente especial. Los chequeos van a ser mucho más estrictos. No hay muchas posibilidades de que funcione sin ayuda de los guardias de la guarnición y la gente que cuida de los carruajes.”

Naturalmente, Subaru no tenía conexiones con las cuales hacer tales arreglos. Sin duda habría fallado completamente si hubiera intentado tal plan sin estar preparado.

“Si ese es el caso, ser invitado aquí es un gran salvavidas, ¿eh…?”

“Entonces abordaste este carruaje dragón porque pretendes entrar al palacio real. En otras palabras, crees que este carruaje se dirige al palacio real… No tiene sentido ocultarlo. Seguramente estás muy consciente de esto.”

“…Sí, es cierto… Y si no va hacia allá, déjenme bajar porque estoy en el lugar equivocado.”

Al interrumpió con una risa baja.

“Lo siento, este es un expreso especial que no se detendrá hasta la cuarta estación de la línea.”

Subaru levantó sus cejas ante la expresión, pero la chica continuó antes de que pudiera seguir. Echó un vistazo a Subaru diciendo, “Afortunadamente para ti, el carruaje dragón se dirige, en efecto, al palacio real… ¿Y entiendes por qué este carruaje dragón se dirige al palacio real?”

“……”

“Rezo para que no me decepciones siendo un tonto plebeyo manipulado por la información ante tus ojos e ignores lo obvio. Si lo eres, eso te convierte en un tonto cuya vida no tiene ningún valor. —Responde con cuidado.”

Mientras Subaru se tragaba su aliento, la chica descruzó las piernas y se sentó. Se sentó con las piernas a un lado, su espalada recta y hasta atrás del asiento mientras miraba a Subaru y preguntó, “¿Por qué se dirige este carruaje al palacio real?”

“Este carruaje dragón… se dirige al palacio real, porque…”

Cautivo por aquellos ojos rojos, Subaru sentía su estómago estrujar. La extrema presión saliendo de la chica sin duda haría que los de espíritu débil se doblen en ese mismo momento.

Era una chica orgullosa que hablaba y actuaba como si viera al mundo entero desde una posición superior. Tenía un sirviente obediente y un lujoso carruaje dragón. Eso creaba el contorno, y cuando Subaru añadió la pieza final, el rompecabezas se completó.

Sólo había una respuesta posible.

“…Porque estas participando en la selección real. Este carro está transportando una candidata.”

“—Por Dios. En otras palabras, lo entiendes.”

“…Eres una de las candidatas luchando por el trono del Reino de Lugunica, ¿verdad?”

Ante la réplica de Subaru, la chica estrechó sus ojos color sangre y dejó salir una escalofriante, risa sádica.

“—Al.”

“Bien, bien, entendido. Es lo que imaginas, hermano. Esta joven dama es una candidata para la sucesión del Reino de Lugunica. —Es Lady Priscilla Bariel.”

Al llamó Priscilla a la chica que posaba relajadamente—un nombre que mencionó con reverencia.

Priscilla asintió con satisfacción ante las palabras de su sirviente antes de ver a Subaru.

“Uno podría argumentar que incluso un tonto habría respondido correctamente después de haber recibido tantas pistas. Independientemente, puedes descansar tranquilo. Por lo menos, has evitado el derramamiento inmediato de tu sangre.”

“Bueno, estoy aliviado también. Esta cosa puede ser enorme, pero no creo que logremos quitarle el olor a sangre y vísceras nunca.”

“Simplemente compraría un nuevo carruaje en ese caso. Preocúpate menos por cosas triviales y más por mi humor.”

“Un pequeño burgués como yo no puede entender el sentido del dinero de la Princesa.”

Priscila y Al se envolvieron en una charla casual de maestro-sirviente. Mientras Subaru miraba, dejó salir un largo suspiro.

Se había formado una conjetura cuando se separaron el día anterior. Sin duda, la arrogancia de Priscilla la marcaba como alguien de la alta sociedad, lo cual le decía a él que tenía fuerte pedigrí. Pero lo que realmente lo había confirmado fue la reacción de Emilia.

Emilia se mostraba temerosa de entrar en contacto con Priscilla a pesar del manto que usaba para ocultar su identidad. Si Priscilla era el rival político de Emilia, todo tendría sentido.

En ese caso, el hecho de que hubiera invitado a Subaru a abordar el carruaje dragón significaba…

“¿Entonces sabes con quién estaba ayer?”

“Pareciera que intentaba ocultarse con algunos trapos patéticos. La forma en la que se escondió en un rincón de la calle se ajusta muy bien a su imagen pública.”

“Por qué, tú. Hay cosas que se dicen y cosas que no…”

Subaru fue incapaz de ocultar su indignación por la burla de Priscilla hacia Emilia.

“Oye, no sigas hermano. Acabo de conseguir que se relaje con el derramamiento de sangre.”

Sólo tomó un instante, Cuando Subaru se puso de pie, Al sacó su espada media luna y tocó el mentón de Subaru con su punta. Un paso más cerca y la cabeza de Subaru habría caído de sus hombros.

Al continuó, “Ahora entiendes cómo es la princesa, ¿verdad? Así es normalmente, así que sólo sé el mayor hombre y acéptalo. Si no… bueno, escogiste mal.”

“Para ser un tipo con un solo brazo, eres muy hábil con esa cosa.”

“He vivido más con uno que con dos. La gente se adapta.”

Incapaz de ver el rostro de Al para juzgar si estaba bromeando, Subaru chascó su lengua y dio un paso atrás. Aceptando esto, Al giró su afilada arma y la regresó a su funda. Subaru se sentó de nuevo en su asiento y se tranquilizó.

Frunció el ceño mientras el casco de Al se sacudía con satisfacción, frotando sal en sus heridas. Subaru lo miró y abordó el tema que lo había estado molestando todo este tiempo.

“¿Es muy grosero que pregunte dónde perdiste ese brazo?”

Apuntaba al brazo izquierdo de Al, lo más distintivo en él. Si tiene problemas en responder, no me importaría, pensó él.

—Pero eso estimuló un giro de eventos muy diferente de lo que había esperado.

“Por supuesto, puedo ver por qué te había estado molestando. Fue mi bautismo para un mundo completamente diferente. Sabes lo que quiero decir, ¿verdad, hermano?”

“¿—Ah?”

Subaru tenía la intención de vengarse un poco de él, pero la inesperada verdad desvaneció esa idea. Miró completamente sorprendido mientras Al jugaba con el hueco de su yelmo con su mano izquierda e inclinaba su cabeza un poco.

“¿Qué, no me digas que no te habías dado cuenta hasta ahora? Soy el único que sabe por lo que estas pasando, hermano.”

“—¿Ah?”

Subaru dejó salir su aliento mientras sus ojos se abrían como platos. La espada de Al había congelado sus pensamientos. Con su cerebro en blanco, estaba completamente sin palabras.

El chico levantó una mano, su cabeza se sentía revuelta mientras procesaba las implicaciones.

“Espera… Espera. Me entiendes… Tú, ah, ¿en serio?”

“Realmente no te puedo culpar por dudar de mí. No podía creer lo que oía ayer. Esas cosas acerca de cómo incluso los encuentros casuales son resultado del karma, los hilos rojos… No había escuchado esas cosas en dieciocho años.”

“¿¡Dieciocho…!?”

Esa escandalosa cantidad de tiempo hizo que la voz de Subaru se ahogara en su garganta. En tiempo real, sólo había pasado un mes desde que él había sido invocado. Pero, si lo Al decía era verdad…

“Es cierto, hermano. Han pasado dieciocho años desde que fui invocado aquí. Perdí mi brazo por esos tiempos… Casi en la misma edad que tienes ahora.”

Así como así, Al confesó a Subaru que había experimentado la misma situación. Sin embargo, estaba muy contento de haber encontrado tan fácilmente a alguien como él. Que Al hubiera pasado dieciocho años enteros en ese lugar le había quitado el aliento.

“¿Siquiera descubriste… cómo, o algo…?”

“¿Qué?, ¿cómo perdí mi brazo, o la invocación? Si es el brazo, fue cuando no conocía bien el lugar. Fue un error simple y ordinario. Si te refieres a la invocación… Todavía no sé.”

“—“

“No es como que haya buscado la razón por la que fui llamado a este mundo debajo de cada roca… He estado trabajando duro para sobrevivir.”

Entonces, en verdad Al había vivido dieciocho años en otro mundo. Ser bendecido con una relación como la de Subaru y Emilia no era común. Realmente se sintió identificado: Muy fácilmente podría haber perdido un brazo o pasar sus días desesperadamente tratando de vivir, olvidando todo con el tiempo. Había sido una fortuna que Subaru Natsuki no estuviera caminando un camino tan desolador.

El arrogante comportamiento de Priscilla rompió el sombrío silencio que cayó sobre el carruaje.

Ustedes dos y sus caras sombrías están opacando el brillo de mi carruaje dragón. Por lo que he oído, todos esos son asuntos insignificantes del pasado. Incluso esas payasas historias sobre su tierra natal más allá de La Gran Catarata hacen la conversación más entretenida para mí.”

“¿Más allá de La Gran Catarata…?”

“¿No lo sabes? En los límites del mapa del continente, el suelo acaba en los cuatro rincones del mundo, donde todo es arrasado por grandes cascadas de agua—en otras palabras, La Gran Catarata. De vez en cuando, hay rumores de gente que ha venido de más allá de ella, como tú y Al. La mayoría son disparates… Pero Al es diferente.”

“¡—! ¿Por qué crees eso? ¿Tienes alguna razón concreta para pensarlo…?”

“—Intuición.”

No era lo que Subaru esperaba, pero la razón le encajaba a Priscilla perfectamente.

“¿Entiendes? Nada pasa en este mundo si no es conveniente para mí. En otras palabras, mi intuición no es una razón, porque no necesito ninguna. Es una respuesta por si misma. Al es un bufón de una raza distinta a la de los otros campesinos vulgares con sus tonterías. Y… parece que tú lo eres, también.”

“Eres increíble… ¿Realmente te beneficia que yo, alguien relacionado con tu rival político, aborde el mismo carruaje dragón que tú?”

Incluso si sus palabras eran consistentes, sus acciones no lo eran. Eso era lo que Subaru estaba tratando de entender. Sin embargo, Priscilla le sonrió como carnívoro apreciando a su presa.

“¿…Qué tal esto? Te tomo a ti, alguien relacionado con mi rival político, como rehén y te uso para chantajearla para que abandone la selección real. O, le envío tu cabeza y la amenazo diciéndole que es la siguiente. Cualquiera de las dos, es una cuestión simple, ¿no es así?”

“—”

Priscilla dio rienda suelta a su lengua con deleite ante Subaru que ensanchaba los ojos con angustia.

Había una posibilidad que ni siquiera había imaginado hasta el momento. La razón de esto era simple: Subconscientemente, no pensaba que fuera tan valioso como para ser capturado como rehén y ser cebo para Emilia.

“Tu rostro dice que está más allá de lo que anticipaste. Eso te hace un bufón incluso más grande, ¿no?”

Subaru ni siquiera había pensado en el riesgo de que pudiera convertirse en una carga para Emilia. Priscilla aplaudió con sus manos como si hiciera burla de su propia, mascota adiestrada.

“A juzgar por tus ojos, has tomado el bando de la chica por razones de pasión. Tus locas emociones han nublado tu visión, haciendo que descuides lo yace a tus pies… No existen palabras para describir tu estupidez.”

Subaru fue incapaz de dejar salir un ugh siquiera mientras se marchitaba ante Priscilla. Tenía la intención de acercarse al lado de Emilia ya que quería ayudarla, estar ahí para ella, pero se había convertido en una farsa de tragicomedia.

Al intervino, “Oye, Princesa, él es de mi tierra natal. No lo molestes mucho, ¿está bien?”

Priscilla encogió sus hombros mientras una mirada de tedio caía sobre ella.

“No lo estoy criticando, en absoluto. Este campesino se ha dado cuenta de sus descuidos y ha caído en la desesperación y la tristeza por sí mismo. —Me aburre. No necesitas pensar tanto, plebeyo. Si tuviera la intención de utilizarte de esa manera, te había desmembrado en la calle ayer. Que no lo haya hecho, y te haya invitado a subir a mi carruaje dragón, hace mis intenciones tan claras como el cristal, ¿o no?”

“…Sea que me tomes como rehén o no, no es el origen de mi autodesprecio… Soy patético por no haber pensado en ello. —¿Y por qué me hiciste montar esta cosa, de todos modos?”

Subaru no podía evitar pensar que muchas de sus acciones habían repercutido en Emilia. Las declaraciones de Priscilla podrían haber sido difíciles de escuchar, pero simplemente habían señalado los hechos. Por dura que sea la leccion, era la verdad.

Cuando Subaru dirigió una interrogante mirada mirada hacia Priscilla, ella alteró su posición nuevamente, descansando su mentón en una mano.

“Ya te lo he dicho. Estas aquí para mi entretenimiento. Creo que será divertido llevarte a la asamblea de selección real que usarte como rehén o como amenaza. Esa es mi decision.”

Subaru fue tomado por sorpresa por su completamente inesperado proceso de pensamiento. Para esto, Priscilla bostezó.

“Todo en este mundo existe a mi conveniencia. Además, decidiré el curso de todo lo que me plazca. Lo que sea que decida, así será. Por lo tanto, todo lo que necesito hacer es decidir qué me entretendrá, y qué no. No hay inconveniente para mí.”

“—”

Con Subaru todavía aturdido, la chica cerró los ojos, declinando de seguir discutiendo el asunto. A juzgar por su postura y comportamiento, intentaba tomar una siesta hasta el momento de su llegada.

Dado que había un encuentro crucial para la selección real dentro de una hora, era un movimiento muy atrevido.

Cuando Subaru miró en dirección de Al, el guardián levantó una mano para indicar sumisión a su descuidada maestra una vez más, se hundió silenciosamente en su asiento. Subaru no estaba seguro de si debería hacer igual y sentarse para el largo recorrido, cuando Priscilla añadió, “Si hay una razón además de mi gozo…”

“¿Eh—?”

“Las manzenes.”

Después de esas dos palabras para un Subaru completamente confuso, Priscilla quedó completamente en silencio. Ya que su conducta hacía claro que no le permitiría ninguna pregunta o duda, Subaru atormentó su mente confundida, llegando a una simple respuesta posible al final. En otras palabras, “¿El viejo en la frutería salvo mi vida, entonces?”

Recordó que, por alguna razón, el tendero había estado involucrado en un gran porcentaje de sus hazañas en la capital real. La idea de haber sobrevivido gracias a algo tan banal y trivial le proveyó a Subaru un breve respiro de su odio hacia sí mismo.

6

—El carruaje llegó al palacio y entró por las puertas principales.

Mientras Subaru caminaba directo a las escaleras frontales, se era dolorosamente consciente de que era un pequeño pez en ese océano.

“Oye, em, ¿está bien que este aquí? Para ser honesto, estoy tan fuera de lugar que es un tanto escalofriante…”

Subaru miró su atuendo antes de ver a Al, caminando a su lado.

“Bueno, sí. Básicamente somos unos colados. No hay duda de que no extienden la alfombra roja para nosotros dos.”

La actitud siempre distante de Al sugería que no tenía reparos en parecer mucho más fuera de lugar que Subaru.

Aparentemente, sus dieciocho años en otro mundo habían borrado todo su interés en el código de vestimenta.

No sólo eso, todas las miradas estaban en la chica caminando frente a ellos—Priscilla—mientras continuaba hacia la cámara central. El corredor estaba decorado con pinturas y otros trabajos de arte, y los guardias, vestidos con armadura completa, se alineaban a la izquierda y derecha, levantando espadas a manera de saludo.

Subaru tenía dificultad respirando bajo la presión, aunque no fuese el objeto de atención. Mientras tanto, llegaron al final del pasillo. Él levantó su mirada para ver un enorme par de puertas dobles al frente.

“Soldados bordeando el corredor, puertas enormes…”

La vista de las puertas cerradas lo abrumó con su grandeza. Sintió su postura más recta por tan solo estar en su presencia, su incomodidad llegaba a un punto febril.

Mientas Priscilla guiaba al grupo hacia adelante, un soldado cubierto completamente por armadura dio un paso al frente, saludándola con su espada. Se quitó su gran yelmo y miró a Priscilla y los otros con un aire intelectual.

“Hemos estado esperándola, Lady Priscilla.”

El hombre tenía unos cuarenta años de edad, más o menos, y una expresión no muy severa. Su rostro era tan austero como una imagen tallada en roca, emitiendo el aire de un hombre que había visto bastantes combates.

Priscilla replicó a su saludo asintiendo arrogantemente y giró ligeramente la cabeza hacia Subaru y Al.

“Ellos vienen conmigo. Uno es mi caballero, y el otro… mi chico manzene.”

“¡Oye…!”

Subaru comenzó inmediatamente a objetar a Priscilla, el caballero evaluó a Subaru y Al mientras sus ojos azules titilaban débilmente.

“No puedo detectar ninguna magia peligrosa. ¿Esa espada es la única que trae, señor caballero?”

“………Oh, por ‘caballero´ te refieres a mí. Sí, sí, correcto. Si veo algún villano de cabello oscuro y bigote rizado por aquí, lo cortaré por la mitad con una mano.”

“Si ocurriera un incidente, por favor concéntrese en proteger a su maestra, Lady Priscilla, y deje el resto a nosotros los guardias.”

Con sus bromas casuales despreciadas, Al respondió sin entusiasmo, “Claro.” El hombre inclinó su cabeza y dirigió su mirada hacia las enormes puertas, que comenzaron a abrirse lentamente.

“Todo mundo ya está dentro esperando, así que apresurémonos…”

“Yo soy superior, así que lo apropiado es que las masas esperen por mí. Lo contrario es inadmisible, sin embargo.”

Completamente ensimismada, Priscilla atravesó la puerta, aun con todas las miradas sobre ella. Viendo cómo Al la siguió sin vacilación, Subaru afirmó su resolución y entró también.

—A medida que su visión se aclaraba, se encontró a sí mismo en un enorme salón cubierto con alfombra roja.

Los relucientes adornos en las paredes estaban iluminados por el extravagante candelabro que colgaba del alto techo. El salón tenía pocos lugares para sentarse considerando su tamaño, aunque un pequeño conjunto de gradas daba hacia las sillas al otro lado de la cámara. Había cinco asientos de izquierda a derecha, y lo que resaltaba más era el asiento en el centro.

Posada contra la pared, la silla más interior estaba estilizada con la forma de un dragón, como si mostrara que quién descansaba en esa silla llevara el dragón en su espalda, siendo protegido por él a cambio.

Era una clásica sala de trono de un palacio real. Lo que significaba que la silla tenía que ser el trono del Rey de Lugunica.

Después de que el trono atrapara su atención, Subaru miró tímidamente alrededor del resto de la cámara.

A diferencia del exterior, no podía ver ni un solo guardia empuñando su espada. En su lugar, él miraba filas de tropas de elite vestidas con uniformes blancos con espadas de caballeros en sus caderas—Los Caballeros de la Guardia Real.

Más adentro había un grupo de aparentemente funcionarios públicos con vestimenta ceremonial, todos hombres de alto rango basándonos en su apariencia. Sus rostros dignos se adaptaban al salón de trono.

Y en el centro de la sala, separados del grupo de caballeros y nobles, un pequeño grupo de personas formaba una línea. Y entre ellos estaba—

Una chica de cabello plateado. Cuando ella vio a las tres personas entrando a través de las grandes puertas, habló con obvia sorpresa.

“—¿Subaru?”

Sus ojos violetas ampliamente abiertos vacilaban con desconcierto, como si fuera incapaz de creer que Subaru estuviera ahí. Inundado con la sorpresa y conmoción de Emilia, el corazón de Subaru latió tan fuerte que fue doloroso.

Ahora que sabía que Emilia estaba ahí, sentía alegría, pero también culpa al haberla traicionado para llegar ahí. A pesar de todos los pensamientos y sentimientos que lo habían impulsado a la acción, estaba completamente sin palabras frente a sus temblorosos.

“Er, Emilia, yo…”

“—”

Aunque esto era lo que él había buscado, las palabras simplemente no salían. Los ojos de Emilia se paseaban sobre Subaru mientras ella misma, también, buscaba palabras, pero sus labios estaban apretados. Ninguno de los dos rompió el silencio, pero una tercera voz asaltó desde atrás…

“¿Qué haces viendo a mi sirviente, imbécil?”

“—Err.”

El tacto en su espalda era espantosamente suave. Los brazos que entrelazaban su pecho y cuello eran francamente hechizantes. Priscilla, presionándose contra él desde atrás, descansaba su mentón sobre el hombro de Subaru para poder ver a Emilia juntos, sus caras estaban lado a lado.

“¡Qué ha…! ¡Q-quítate! ¡Emilia-tan se va a hacer una idea equivocada!”

“¿Una idea equivocada? ¿Los compromisos entre tu y yo no forman una relación íntima? Lo permito. Acércate.”

“¡No te di esas manzenes de compromiso para que las usaras para propósitos nefastos!”

Mientras Priscilla bromeaba, Subaru se liberó de ella y puso distancia entre los dos. El aparente rechazo incitó a Priscilla a dar un taconazo, estrechando los ojos en desagrado.

Pero antes de que cualquier inquietud pudiera estallar, la familiar voz de un hombre de facciones delicadas intervino.

“Dios, oh por Dios. Lady Priscilla, lamento profusamente el problema que el sirviente de mi casa le ha causado. E incluso cuidó de él luego de que se perdiera en el castillo… Por favor perdone esta terrible grosería.”

Antes de que Subaru lo notara, Roswaal, el personaje de cabello largo violeta, se encontraba de pie a su lado con una sonrisa dudosa, vistiendo un uniforme formal con un emblema de arce no relacionado a su condición como Mago de la Corte.

“Y así el estafador da un paso adelante. No tengo recuerdos de tal cosa. Recogí a este campesino yo misma… ¿Tienes pruebas de que este sea uno de tus sirvientes?”

Priscilla dio una respuesta astuta. Sin embargo, Roswaal recibió su pregunta encogiéndose de hombros.

“Afooortunadamente, las tengo. Tengo la costumbre de marcar lo que es mío. La cresta de mi familia debería estar bordada en el forro de su uniforme.”

“—”

La cara de Priscilla quedó sin expresión. Miró a Subaru como si buscara confirmación de los hechos. Ante su mirada, Subaru volteó la manga de su saco y vio que ahí, en efecto, había algo parecido a un halcón bordado en el forro. Le mostró el bordado a Priscilla también, a lo que ella respondió con un corto resoplido.

“Un truco barato. Bueno, está bien. Jugar con el bufón y la imbécil ha alejado mucho de mi tedio en el proceso— Y, además, mi vasallo me lo pidió.”

“Princesa, prometiste no mencionar ese a…”

“No te preocupes por insignificancias. Nunca serás más alto de otra manera.”

“No deberías esperar que un tipo llegando a los cuarenta crezca de todos modos…”

Priscilla silenció a Al con una mirada antes de seguir su marcha, haciendo caso omiso a Subaru. Se dirigía hacia el grupo en el centro del salón, junto a Emilia.

Emilia se tensó cuando Priscilla se acercó, pero la chica de cabello naranja pasó de largo sin prestarle la menor atención. Emilia se encogió de hombros al ser ignorada, luego volteó de nuevo hacia Subaru.

“Pero debo deciiir, que fuiste encontrado por Lady Priscilla después de todo… Tu desgracia ciertamente es considerable. Me pregunto qué te podríiiia haber pasado si ella no hubiera sido quien te encontró.”

“¿El infierno? No estarás diciendo que el pavo real es famoso por su vasta benevolencia y compasión, ¿verdad?”

“Oh, nooo. Simplemente pensé que los demás podrían haberlo encarcelado o cortado en el mismo instante. En ese sentido, Lady Priscilla te da las mismas posibilidades de sobrevivir, dependiendo de su humor.”

“Sí, entiendo que estoy caminando por la cuerda floja aquí… ¿No estás… molesto?”

Con Roswaal hablándole como si no fuera nada, Subaru expuso tímidamente la pregunta.

“¿Por qué lo estaría? Después de todo, estaba pensaaando que podrías presentarte. Y en efecto, llegaste. Pareciera que la creeesta de la familia en tu uniforme sirvió de algo en la entrada.”

“¿En la entrada…? Er, no realmente, pensé que tenía noventa porciento de posibilidades de colgar los tenis ahora mismo, pero…”

Subaru inclinó la ante la extraña elección de palabras, pero fue la cara de Roswaal la que registró sorpresa.

“¿No fuiste detenido cuando entraste al castillo? ¿Entonces cóoomo entraste para empezar?”

“Esa princesa ególatra me recogió fuera del castillo. Er, es una larga historia…”

Hablaban cada uno en su turno, pero cada quién con una comprensión diferente de la situación. Pero antes de que Subaru pudiera cerrar la brecha, se dio cuenta de que Emilia estaba caminando con resolución hacia él.

“¿Por qué…?”

“—”

Con una simple pregunta sincera, Emilia transmitió toda la gama de emociones conflictivas que se arremolinaban en su interior. Su por qué, con tantas dudas en él, hizo que Subaru contuviera el aliento.

“¿Cómo…? No, por qué. ¿Por qué estás aquí, Subaru?”

“Esto… va a ser una larga historia… supongo que podría resumirlo en una palabra, pero…”

“No hagas caso a esto. Subaru, te lo dije. Te lo dije, ¿no es así? ¿No recuerdas…?”

La manera en la que Emilia repitió sus palabras para hacer énfasis hizo que Subaru cerrara su boca y apartara sus ojos. Ella, por supuesto, se refería a la promesa que había hecho con ella en la posada—la promesa de esperarla que él había roto.

Por un lado, en efecto había roto esa promesa. Pero, por otro lado, no era mentira que hubiera salido preocupado por Emilia. Y así, confiando en una serie de coincidencias, había llegado para ayudarla.

Quería que al menos ella confiara en sus motivos. Pero antes de que Subaru pudiera aclarar cómo se sentía en su interior, una clara voz resonó desde el frente del trono.

“—Todos han sido reunidos. El Concejo de Ancianos puede entrar.”

Las grandes puertas se abrieron una vez más. El caballero de armadura posicionado en la puerta dirigió a un grupo de ancianos hacia la cámara. Todos los hombres vestían túnicas que identificaban su estación. Cada paso solemne dejaba claro que estos eran hombres de gran dignidad y experiencia.

El que más destacaba era un hombre de cabello blanco de barba tan larga que casi tocaba el suelo. Aunque su espalada no estaba encorvada, medía casi una cabeza menos que Subaru. Incluso entre los otros, las profundas arrugas de su rostro lo hacían parecer especialmente viejo, pero sus ojos eran tan afilados como para cortar acero.

Mientras Subaru observaba la silenciosa procesión, le remarcó a Roswaal con un susurro, “El Concejo de Ancianos, son las personas que dirigen el reino en lugar del rey, ¿verdad?”

Roswaal se encogió de hombros declaró con extremo irrespeto, “Formalmente son un órgano consultiiivo, pero sí. Los asuntos del estado actualmente están en manos del Concejo de Ancianos… Pero habiendo dicho eso, no es realmeeente muy diferente a cuando la familia real todavía existía.”

Eso sonó como que el Concejo había estado llevando las riendas desde reinado del previo monarca, aparentemente un hombre de poco talento en asuntos públicos.

Al, guardando silencio hasta ese punto, señaló con su mentón hacia una sección con Caballeros de la Guardia Real cuidadosamente alineados.

“Es hora, hermano. Debemos alinearnos allá, no acá.”

Los reunidos se habían ordenado naturalmente, con caballeros y oficiales a la izquierda, y funcionarios civiles y nobles a la derecha.

“Así parece, ¿pero está bien que me forme también?”

Roswaal respondió, “Lo correcto sería sacarte del castiiillo inmediatamente, pero ya que esto será divertido, puedes ir con él.”

Las cejas de Emilia se dispararon ante la actitud de Roswaal. Ella se acercó a objetar.

“¡Roswaal, espera un…!”

“Desafortunadamente, Lady Emilia, este no es el momento ni el lugar para que discutas. Si todos los hechos se aclaran, Subaru se quedará aquí… por mucho, muuucho tiempo.”

“Pero si dejamos a Subaru quedarse ahí, él—”

“El momento de la discusión ha llegado a su fin, Lady Emilia. La conferencia está comenzando. Al centro…”

El rostro de Roswaal se tensó mientras miraba los asientos alrededor del trono, siendo ocupados por el Concejo de Ancianos en ese mismo momento. El único asiento dejado vacante fue el trono del rey en el corazón de la cámara.

Y frente a los ancianos del Concejo había una ordenada fila de personas que habían emitido un aura especial desde el momento de su nacimiento.

La chica de cabello naranja estaba en la parte superior de la lista de tres chicas con una postura magnífica, conspicua y vibrante. De pie en el centro, Priscilla puso una mano en sus caderas y echo sus hombros atrás, causando que su falda se balanceara ligeramente. Incluso ante los ancianos que gobernaban la nación, todavía tenía esa mirada despectiva en su rostro.

A la derecha de Priscilla estaba una chica vestida con ropas parecidas a un uniforme de la armada. El color de su cabello era un verde tan oscuro que casi parecía negro, pero bajo una inspección cercana, el lustre brillante definitivamente reflejaba verde. Su largo cabello estaba atado de la punta con un listón. Su hermoso y digno rostro estaba bien entrenado. Era alta para una chica, casi la misma altura que Subaru, pero sus piernas tenían longitudes muy diferentes. En su cadera, portaba una espada que llevaba una cresta familiar con un león mostrando sus colmillos. Lucía como una hermosa chica vestida como un hombre apuesto.

Y en contraste con el ambiente serio de la chica peliverde, la chica a la izquierda de Priscilla con su cabello violeta claro, exudaba una imagen serena. Su ondulado cabello caía hasta la mitad de su espalda, luciendo suave como el algodón. Era de baja estatura en comparación con las otras dos chicas y vestía un vestido blanco fabricado con una generosa cantidad de peluche. Particularmente llamativo era la bufanda de zorro alvino y el bolso ridículamente grande en su cadera.

Todas eran hermosas, proyectaban un aura única y particular. Claramente eran madera de un árbol diferente.

Emilia mordió su labio con pesar, dejándole a Subaru un recordatorio antes de regresar a la fila de chicas.

“—Discutiremos esto más tarde.”

Cuando Emilia se alineó con las otras, con su cabello plateado bailando alrededor, su atuendo definitivamente parecía un paso detrás del de las demás. Sin embargo, el encanto en ella sobresalió sobre las demás, al menos según Subaru.

“En otras palabras, ellas son las futuras candidatas a la realeza para la selección… ¿Eh?”

Todas las participantes eran chicas, Emilia incluida. Mientras se daba cuenta de esto con sorpresa, la gente a su alrededor comenzó a moverse uno tras otro. Subaru siguió el ejemplo de Al y se dirigió hacia los Caballeros de la Guardia Real formados. Mientras lo hacía, cierto joven apuesto de cabello rojo que estaba al frente de los caballeros, saludó a Subaru con una brillante y amigable sonrisa.

“—Así que viniste, Subaru.”

Era Reinhard. El agradable joven aparentemente no lo había olvidado en el último mes. Todavía tenía cabello rojo flameante y ojos tan azules como si mismo cielo estuviera contenido en ellos. El único cambio era que estaba vistiendo un uniforme formal de la guardia real. Él añadió, “Cuando oí que Lady Emilia asistiría, me preguntaba si te aparecerías.”

“Esa es una estimación muy alta para mí de tu parte, ¿no es así…? Pensé que la imagen principal que tenías de mi era la de un tipo patético que lloraba en busca de ayuda y era rebanado…”

Reinhard contestó a Subaru sin el mínimo tinte de sarcasmo.

“Creo que subestimas tus propias virtudes. Tú, por supuesto, protegiste a Lady Emilia de un arma malvada, pero además tomaste elecciones virtuosas en otras áreas también.”

Él se encogió de hombros afablemente. Incluso ese gesto estaba perfectamente pulido, y Subaru no pudo evitar sentirse celoso.

Y entonces Subaru estaba al lado de Reinhard, y Al enseguida. Justo cuando se daba cuenta de que estaban en primera fila entre los caballeros en una posición muy prominente, escuchó el llamado demasiado amistoso de una chica con orejas de gato, acompañado de una juguetona sonrisa mientras saludaba con la mano…

“¡Subawu, eres tú!”

Era la chica mensajera que había desencadenado su viaje hacia la capital real. Subaru estaba un poco sorprendido de verla con los caballeros, vestida con un uniforme femenino para la Guardia Real, completo con una falda.

Y de pie al lado la chica de orejas de gato, asintiendo hacia él silenciosamente, estaba nada más y nada menos que Julius.

“Subaru, ¿qué con ese gesto molesto tan repentino?” Preguntó Reinhard.

“En mi tierra natal, te enseñan a hacer esta cara cuando vez a un insecto llamado archienemigo.

Reinhard intentó sonreír mientras Subaru trataba de ocultar el disgusto que se hacía evidente en su rostro.

“Espero que no tomes esto personal, Julius. Pareciera que Subaru hace esto para causar una primera impresión más humilde en las personas.”

“No, no hay un significado más profundo aquí. ¿Podrías no hacerme parecer más astuto de lo que soy?”

Reinhard atribuyó un elogio incómodamente grande a las palabras y acciones de Subaru, por lo que Subaru lo desmintió de inmediato. Julius, en respuesta, se acarició su cabello hacia atrás mientras decía, “No me importa, Reinhard. Es el deber de un caballero comportarse de manera acorde a su posición. —Soy Julius Juukulius de los Caballeros de la Guardia Real. Es un placer conocerlo… así como al buen caballero a su lado.”

Después de su pomposa introducción, Julius trató de meter a Al en la conversación. Sin mucha energía, Al replicó, “Aw, no pierdas tiempo en formalidades, ¿está bien? Deja de llamarme buen caballero o señor caballero o cualquier otra cosa. Soy, ‘como se llame’ un asesino común. No soy de los grandes y poderosos como tú.”

Subaru levantó una ceja reflexivamente ante su comportamiento. Él pensaba que Al era del tipo que se llevaba bien con cualquiera, así que su actitud hacia Julius fue inesperada.

Pero desafortunadamente, no quedaba tiempo para un seguimiento.

“—Los caballeros del Concejo de Ancianos y las candidatas han sido reunidos. Si se me permite, yo, el capitán de los Caballeros de la Guardia Real, Marcus, supervisaré estos procedimientos.”

“Mmmm… Muy bien, hágalo por favor.”

Todavía en su asiento, el que se cruzó de brazos y asintió débilmente se llamaba Miklotov. Marcus, capitán de los caballeros, asintió con la cabeza y presentó una expresión solemne a todos los reunidos.

“Tengo un importante anuncio que hacer a esta asamblea para la elección del nuevo gobernante… para la selección real. Es por este motivo que he reunido al Concejo de Ancianos y los he llamado hasta el palacio.”

La voz de Marcus no era especialmente fuerte, pero reverberaba para que todos en la sala del trono pudieran oír. El capitán de los caballeros tenía una voz acorde a su título, uno que lo marcaba como un hombre destinado de nacimiento a dirigir a otros.

“Hace medio año… comenzando con el último rey, los miembros de la familia real fallecieron en una rápida sucesión. Cualquier reino que carezca de rey está en crisis, pero es un asunto especialmente grave para el Reino del Dragón de Lugunica, profundamente relacionado con el Convenio.”

El Convenio—aparentemente esto se refería al pacto entre el reino y el Dragón.

Él había oído el termino en cuentos de hadas y en conversaciones en el Feudo Roswaal muchas veces. Sin embargo, justo como en la misma selección real, había numerosos detalles que permanecían poco claros para él. En ese sentido, Subaru estaba agradecido por cómo se estaba desarrollando la conferencia.

“La relación del reino con el Dragón comenzó varios siglos atrás. El rey de ese tiempo, Su Alteza, Falseil Luginica, y el Santo Dragón Volcánica formaron un convenio entre ellos. Desde ese tiempo, el reino ha sido rescatado de la crisis por el Dragón muchas veces, preservándolo junto a su prosperidad.”

“El Santo Dragón Volcánica es extremadamente confiable, tiene un fuerte sentido del deber. Incluso varias generaciones después, ha seguido protegiéndonos desde más allá de la Gran Catarata en la lejanía.”

Mientras Marcus pronunciaba su solemne discurso, Miklotov acariciaba su barba y asentía.

“Mmmm. Además, la continuidad de la familia real está profundamente relacionada a la mantención del Convenio. Esto hace que la pérdida de todos los miembros del linaje real sea un asunto especialmente lamentable. Una Doncella del Dragón es requerida para comenzar la próxima era y no hay tiempo que perder.”

“La renovación de Convenio a través del Divino Ritual del Dragón, un encuentro de las mentes con el Dragón, requiere una doncella que cumpla con ciertos criterios. Este deber fue asumido por generaciones sucesivas de la familia real, pero ahora buscamos a otro para llevarlo a cabo.”

Manteniendo las emociones en su voz tan contenidas como era posible, Marcus se dirigió al Concejo de Ancianos sentado en el estrado y tocó con una mano su pecho.

“Por este propósito, nosotros, los Caballeros de la Guardia Real, bajo el comando del Concejo de Ancianos, hemos asumido el deber de localizar doncellas seleccionadas por la luz de las Joyas del Dragón.”

Marcus metió la mano en su bolsillo. Sobre su palma, levantó una piedra preciosa con un pequeño emblema. Era una que Subaru había visto muchas veces, la que marcaba a aquellos calificados para participar en la selección real.

“Todas, presenten sus Joyas del Dragón—”

Las chicas respondieron, presentando sus propios emblemas.

Instantáneamente, la sala del trono se vio inundada por el vívido resplandor de las joyas con la insignia. La de la mano de Emilia era roja, y cada uno de los otros emblemas alumbraba con un color diferente.

Los caballeros suspiraron maravillados. Incluso las caras arrugadas del Concejo de Ancianos mostraron leves señales de alivio.

“Como pueden ver, cada una de estas candidatas está calificada para convertirse en una Doncella del Dragón. Habiendo contemplado este hecho, haremos lo que ordena la Tabla del Dragón y…”

El solemne proceso se detuvo por una voz suave.

“… ¿Disculpe?”

Mientras Marcus detenía su aliento, una chica frente a él sosteniendo una Joya del Dragón destellante de azul inclinó su cabeza. Tenía cabello violeta y llevaba un vestido blanco.

“Entiendo que el capitán quiera contar su historia, pero cómo la gente dice en Kararagi, el tiempo es dinero.”

En contraste con su gentil tono y dócil rostro, su pedido fue tan claro y tan directo como una bola rápida. Guardó su Joya del Dragón y sonrió suavemente.

“Si igual vas a repetir lo que ya sabemos, preferiría oír más sobre por qué estamos aquí.”

La demanda de la chica con el acento particular pareció sorprender a Marcus. Pero Subaru quedó sorprendido en un grado mucho mayor.

“Oye, espera un… Imposible, ¿ese es el dialecto de Kansai?”

Al, que estaba al lado de Subaru, solo pudo susurrar en simpatía de su murmullo.

“Oh, ¿es la primera vez que lo oyes, hermano? Aparentemente todos hablan de esa manera en el área de Kararagi en el oeste. Quiero decir, nunca he visto el lugar por mí mismo, pero la forma en la que hablan sí que destaca.”

Para él, oriundo de la misma tierra natal que Subaru, el dialecto de Kansai debería haberle sido familiar. La forma en la que dijo las cosas desalentó a Subaru un poco, pero de un de repente sintió mucha curiosidad acerca de cómo era esta tierra de Kararagi al oeste.

La chica de enseguida dijo, con una voz clara que hizo eco entre los sorprendidos ocupantes de la sala del trono, “Ella tiene un punto.”

Mientras la chica de cabello violeta se cruzaba de brazos desafiante, la chica de cabello verde ofreció su acuerdo. Marcus apeló a ella, “Lady Crusch, la cabeza de la Casa Karsten no debería…”

“Las formalidades pueden ser importantes, pero no tenemos todo el tiempo del mundo. Deberíamos referirnos a la razón por la cual nos reunimos lo más rápido posible. De hecho, ya lo intuyo en gran medida.”

La chica a la que Marcus se refirió como Crusch cerró un ojo, inspeccionando al Concejo de Ancianos con el otro. Miklotov dejó escapar un suspiro de admiración.

“Como se esperaría de la Duquesa de Karsten. ¿Entonces ya entiende el significado de esta reunión?”

“Sí, Lord Miklotov. —Un banquete, ¿no? Eventualmente seremos rivales, pero aún hay mucho que no sabemos de los otros. Al sentarnos a la misma mesa para compartir alimentos, podremos obtener una cierta comprensión del carácter de nuestros competidores…”

Crusch decidía que la ocasión sería un banquete particularmente formal cuando Miklitov interrumpió.

“No, ese no es el caso.”

La chica levantó sus cejas ante su respuesta y lentamente se volvió hacia Subaru y los otros.

“Ferris, esto no es lo que me dijiste.”

“Oh no. Todo lo que Ferri dijo fue que estaban trayendo montones de comida y vino al castillo así que tal vez tendrían un banquete. Upsi.”

“Ya veo, asumí demasiado. Disculpa por dudar de ti.”

Eso fue un extraño tipo de trato maestro-sirviente sin mucho afecto.

Crusch volvió a mirar al frente, dejando escapar un pequeño suspiro mientras dejaba atrás esa breve conversación.

“Y así, con algo de vergüenza, regreso a mi declaración anterior.”

“Oh Dios, Lady Crusch, ¡estás siendo demasiado varonil…!”

La chica llamada Ferris puso una mano en su mejilla con un aire de preocupación. Aparentemente, no estaba demasiado preocupada por haberle dado información falsa a su maestra. Dada su reacción actual, Subaru sintió que lo había hecho a propósito.

La chica que hablaba en el dialecto de Kansai aplaudió en busca del acuerdo de las otras candidatas.

“Ahora. Solo porque Crusch retrocedió no significa que mi opinión haya cambiado. Todos conocen la esencia de esta selección real a estas alturas, ¿verdad?”

Crusch asintió en respuesta a la pregunta, pero Priscilla la evadió groseramente con un pequeño esnifo. Luego, Emilia levantó su mano un poco.

“Creo q-que deberíamos escuchar la historia completa.”

Sin embargo, el trato de la chica hacia Emilia fue totalmente cruel.

“Lo siento, pero no estoy pidiendo tu opinión aquí.”

Como si hubiera sido golpeada por la hostilidad, el dolor recorrió el perfil de Emilia. Subaru no pudo soportar verlo.

“¿Por qué, tú, qué pasa con esa actitud—?”

Mientras Subaru bramaba enojado, Al avanzó delante de él desde un costado, levantando en alto su brazo.

“¡Sí! No sé sobre este asunto de la selección real, ¡así que quiero escuchar el resto de la historia!”

Cuando todos los ojos se fijaron sobre el comportamiento de bufón de Al, él cómicamente agitó su mano para establecer aún más su inofensividad.

“Oigan, no me vean así, voy a sonrojarme. Se que estoy muy fuera de lugar, así que no me traten como un intruso sospechoso o algo así. Van a hacer llorar a un hombre de mediana edad.”

Marcus parecía ser el único que mantenía su temperamento intacto.

“Lady Priscilla, su caballero lo solicitado, pero… ¿le gustaría oír la explicación acerca de la selección real?”

Priscilla avivó las llamas con grandioso tono.

“Lo desee o no, amas tus contar tus historias largas. Es una pérdida de tiempo para mí. Las palabras repetidas no son diferentes a los delirios. Ni siquiera digo sinsentidos mientras duermo.”

En contraste con las actitudes ególatras de los demás reunidos, el buen carácter de Emilia destacaba. Pero había quedado claro por el intercambio de palabras de recién que no estaba siendo tratada con justicia.

Al le dijo, “—Esa es una que me debes. No, ¿ya son dos?”

En su interior Subaru se sentía agradecido con Al, quien levantaba dos dedos e inclinaba su cabeza hacia el chico más joven. Era aterrador incluso pensar en lo que hubiera pasado si continuado y hubiera perdido el temperamento. Al había echado toda la culpa sobre sí mismo en lugar de Subaru.

Priscilla continuó, “Por mi gracia, sigamos el guía del plebeyo. Regocijense y bailen sobre mi palma. Continúa, Marcus. Dile a mi caballero cómo me convertiré en monarca.”

La chica de cabello violeta dejó caer sus hombros y tiró la toalla ante el comportamiento de Priscilla.

“Es increíble cómo pasas la responsabilidad a los demás. Sólo mantendré mi boca cerrada.”

Con un consenso aparentemente en formación, Marcus miró a Emilia y Crusch, ambas asintieron también.

“Muy bien, con esa corta digresión finalizada, regreso al tema. —Ustedes que están calificadas para convertirse en Doncellas del Dragón están reunidas aquí a causa de la profecía inscrita en la Tabla del Dragón. Esta profecía estipula, ‘En caso de que el Convenio de Lugunica caduque, la nación será guiada por aquella que forme un lazo con Dragón de nuevo.’”

Miklotov replicó, “Mmmm. Las palabras de la tabla son providencia en sí. La Tabla del Dragón, con una historia tan larga al menos como la del Convenio, contiene las palabras por las cuales el destino del reino se decidirá. Considerando el impacto de esos detalles sobre la historia posterior, seguramente es nuestro deber obedecerlos.”

Los otros miembros del Concejo de Ancianos solemnemente asintieron en respuesta a las palabras de Miklotov. Marcus continuó, “La tabla del dragon, transmitida por el Santo Dragón Volcánica, ha guiado el sendero de nuestro reino desde los días de antaño. Han proveído a nuestra tierra con advertencias previas de varias crisis, desde La Gran Hambruna de Cuedegra y La Pesadilla de la Plaga del Dragón Balgren, hasta la embestida de la Serpiente Negra en los últimos años, permitiéndonos minimizar el daño sufrido.”

“Mmmm. No hay necesidad de seguir enumerando esos logros. Todos los presentes lo saben.”

Los logros antes mencionados eran probablemente los mayores logros en la historia de del reino, pero no le sonaron para nada a Subaru, con lo ignorante que era. Él pensaba que una profecía que te permitiera planificar los próximos eventos era algo muy agradable de tener.

De cualquier manera, aparentemente Emilia y las otras candidatas, o, mejor dicho, las doncellas capaces de comunicarse con el Dragón, habían sido reunidas de acuerdo con esta profecía.

En voz baja, Subaru expuso una duda que había estado albergando con Reinhard a su lado.

“Recién pensaba en esto, pero, si el problema sólo es el Convenio con el Dragón, la Doncella del Dragón no tiene que convertirse en reina necesariamente, ¿verdad? ¿No pueden hacer que la gobernante y la doncella estén separadas?”

Las comisuras de los labios de Reinhard se levantaron en una sonrisa forzada.

“Creo que tienes un punto válido, Subaru. Pero no se puede hacer.”

“¿Importa si pregunto por qué no?”

“Porque el Convenio para la prosperidad del reino es formado entre el Dragón y el rey. El Dragón no elige simplemente alguien con quien poder comunicarse. El pacto es formado porque esa persona lleva el reino sobre sus hombros. En otras palabras, el Dragón es muy particular respecto a sus compañeros.”

“Pero si ese es el caso, ¿convertir a una doncella en monarca no molestaría más al Dragón solamente? Es como, cierro los ojos por un momento y puf, el rey se ha ido, y aquí esta una doncella para tomar el lugar del rey. ¿El Dragón aceptaría eso?”

“Ese es un argumento bastante sólido. Pero al final, la Tabla del Dragón sobre la cual esta grabado el destino del reino tiene prioridad. Eso es lo que el Concejo de Ancianos ha decidido, y lo que nos han ordenado a nosotros los caballeros en consecuencia. Quiero pensar que hacer eso fue lo correcto.”

Incluso si tenía dudas, los superiores habían zanjado el asunto. El único que sabía cómo juzgaría el Dragón era el Dragón mismo. Ciertamente era cómo Rem había dicho: Sólo el Dragón sabe.

Con un problema resuelto, la voz de Marcus resonó en la tranquila reunión.

“La profecía continua de esta manera: ‘Habrá cinco capaces de guiar una nueva nación. De estas, una será seleccionada como doncella para formar un nuevo Convenio con el Dragón.’”

Al escuchar esa frase de la profecía, algo molestó en la mente de Subaru y lo hiso fruncir el ceño.

“¿Cinco…?”

“Sí, cinco. Actualmente hay solo cuatro candidatas—así que la selección real ni siquiera ha comenzado todavía. Es una vergüenza nuestra el haber sido incapaces de encontrar una quinta.”

“Su población es de, como cincuenta millones de personas, ¿verdad? Encontrar cuatro en una mitad de año suena francamente rápido.”

Tuvieron que buscar personas en un mundo sin ninguna red de transporte nacional. Esas fueron condiciones bastante duras. Subaru pensaba que encontrar cuatro candidatas en tan poco tiempo era digno de elogio.

Marcus terminó su explicación, disculpándose con la chica que habían planteado la objeción inicial a su proceso.

“Eso resume las circunstancias actuales. Lady Anastasia, por favor perdone mi enorme insolencia.”

“No, no lo hagas. Este lío no es mi culpa. ¿Feliz ahora, Princesa?”

“Me pregunto. Al, ¿tu pequeña Cabeza ha ganado algún conocimiento nuevo?”

“Sí, lo tengo. Perdón por hacerte pasar por el problema. Me disculpo con la pequeña dama de Kararagi también.”

Mientras Al agitaba su único brazo con poca seriedad, Priscilla replicó, “Ahí lo tienes.” La chica —Anastasia— frotó su frente frente los irresponsables maestra y sirviente y miró de nuevo hacia el Concejo de Ancianos.

“De cualquier manera, si todavía hay más, ¿podemos seguir con esto? No tengo todo el tiempo, y tengo mucho que hacer después. Ustedes viejos de los morrales, entienden lo que digo, ¿verdad?”

La insolencia de la declaración de Anastasia agitó la habitación, y Subaru se puso rígido. Pero anastasia parecía tener una buena comprensión de su posición, y el Concejo de Ancianos no mostro señal de irritación.

Abruptamente, Miklotov bajó la voz.

“Me duele tomar tanto de su ocupado tiempo, Lady Anastasia, pero tengo que pedirle que se quede un poco más en la conferencia. Después de todo… este día será marcado en la historia del reino.”

Aunque la habitación había perdido gradualmente su tensión original, la declaración desencadenó un ambiente que obligó a todos a pararse un poco más rectos.

Y apresurando el proceso adelante estaba Priscilla, sacando el pecho sin una pizca de vergüenza.

“¿Así que la historia avanzará, eso dicen, viejos fósiles? En otras palabras, se refieren a eso, ¿no?”

Miklotov respondió a la tranquila pregunta de Priscilla asintiendo ligeramente desde su posición. Luego, los ojos bajo sus gruesas cejas buscaron a Marcus. La mirada era una especie de señal, a la que Marcus saludó y repentinamente gritó a través de la cámara.

“—¡Caballero Reinhard Astrea! ¡Venga!”

Los hombros de Subaru temblaron del susto mientras Reinhard, aparentemente esperando la llamada, respondió, “¡Sí, señor!”

Avanzo directo hacia adelante, saludando a las cuatro candidatas antes de ponerse de pie ante Marcus y el Concejo de Ancianos.

“Muy bien, Reinhard. ¡Reporte!”

“¡Señor!”

Marcus dio un paso atrás y cedió el centro de la plataforma. Con todas las miradas sobre él, Reinhard dio un paso adelante y encaró al Concejo de Ancianos sin un solo rastro de timidez.

“Estimados miembros del Concejo de Ancianos, soy Reinhard van Astrea de los Caballeros de la Guardia Real, aquí para reportar que mi misión está completa.”

Miklotov instruyó, “Mmmm. Dilo para que todos puedan escuchar.2

Reinhard dio la vuelta, viendo a todos en el salón.

“—Finalmente hemos encontrado a la quinta candidata para convertirse en Doncella del Dragón, y monarca.”

Las filas de caballeros se movieron y formaron un espacio entre ellos. Las expresiones de las candidatas cambiaron, registrando fuertes emociones: determinación, deleite, tedio y desconcierto.

“Tráiganla dentro,” dijo Reinhard secamente.

Recibiendo su orden, dos guardias en la entrada saludaron y lentamente abrieron las puertas. Más allá de ellos, una chica, acompañada de damas de honor, fue conducida a la sala del trono.

Cuando Subaru la miró, su mandíbula cayó instintivamente en shock absoluto.

El dobladillo de su vestido amarillo claro revoloteó cuando sus zapatos de tacón alto pisaron la alfombra. Su escrupulosamente arreglado cabello rubio, prácticamente centelleaba. La chica era notable por la fuerte determinación en sus ojos rojos y la apariencia pícara de su sonrisa desalineada.

Lucia tan diferente que casi dudaba de lo que estaba viendo. No pudo evitar quedarse sin palabras.

Con Subaru paralizado por la sorpresa, el anuncio pareció resonar contra sus tímpanos varias veces.

“Esta joven dama que busca la corono se llama… Lady Felt.”

—Y así, la selección real que determinaría el destino del Reino de Lugunica dio inicio.