—Bueno, esta es una situación crítica.

Tiré esas palabras al asiento trasero mientras agarraba con fuerza el volante del coche de lujo con las manos sudorosas por el intenso dolor.

Siena, que ahora es una rehén, ha parado con el alboroto, o al menos parece que ya se ha resignado, me dirige una mirada tranquila llena de una intensa intención asesina. No me atrevía a mirar por el espejo retrovisor.

—Las cartas que tenemos en nuestras manos son dos usuarios de plata seriamente heridos y una mujer que tomamos como rehén. Y del otro lado, creo que es posible decir que es imposible que solo haya un perpetrador. Y lo más preocupante de todo es que no tenemos ni idea de sus objetivos, ni quiénes son, ni siquiera de cuántos enemigos se tratan. ¿Qué mierda de obra trágica es esta?

—Me encanta, se ha vuelto muy entretenido.

La voz no tensa de Liza resuena desde atrás de mi cabeza. Si tuviera que añadir una cosa, sería que lo más trágico es que esta idiota maníaca de la batalla está en el mismo coche que yo, y además es la única colega que tengo a disposición. Dejó escapar un pesado suspiro mientras aprieto el acelerador hasta el límite y aceleró el lujoso coche.

—No tengo el margen para compartir tus ganas de suicidarte, ¿vale?

Desde el interior del coche, que se mueve a más de 130 km/h, el paisaje parece fluir como un cinturón. Hemos estado huyendo por un tiempo, pero todavía no se puede sentir ninguna señal de un perseguidor. Pero contrariamente, eso me hace tener una premonición ominosa. 

—Siena, tengo una pregunta, ¿por qué Daniel te llevo a ti?

—Eso… Dani dijo que era peligroso que yo estuviera aquí, — Siena continúa con una voz ligeramente elevada, como si estuviera asustada. —Parece que escucho por casualidad que la organización me va a detener pronto. Y tampoco parecía saber la razón de eso.

—Pero nos dijeron que él había escapado llevándose un secreto importante. ¿No tienes alguna idea al respecto?

—No… En cualquier caso, no dijo nada.

Una idea de la que había sido ligeramente consciente se ha tornado en una realidad. Cabreado, chasqueó la lengua.

—Siena, honestamente hablando, tienes algún secreto importante contigo, ¿no es así? — Durante la batalla anterior, el asaltante parecía estar tratando de capturar sólo a Siena con vida. —Dime todo lo que sabes.

—¿Cómo? Soy solo una prostituta, ya sabes. No hay forma de que sepa secretos importantes.

No pude sentir ni la más mínima falsedad en esa respuesta. Se puede confirmar que la información de que Daniel había tomado un secreto importante era falsa. En otras palabras, Ortega nos está ocultando algo.

… Eso significa que en sí mismo es peligroso que estemos en este vehículo preparado por ese sujeto.

—Como sea, tan pronto como encontremos un coche corriendo cerca, lo robaremos y nos despediremos de este vehículo lujoso.

—Eh? ¿Por qué?

Vi una minivan roja por delante. Sin responder a la pregunta de Liza, acelere el coche a fondo y me posicione a un lado de la minivan. Deslice el volante hacia la izquierda y golpee violentamente la carrocería de la minivan. El conductor del coche rojo pisó el freno mientras hacía sonar su ruidoso claxon. La parada repentina hace que el vehículo pierda el balance y que los neumáticos pierdan su agarre a la superficie y giren. Inmediatamente abrimos la puerta y salimos a toda prisa del coche.

En medio de una carretera que desprende un olor a goma quemada, apuntó con el cañón de mi Barrack a una mujer y un hombre que están a bordo de una minivan.

—¡Si no quieren que los mate, bajen inmediatamente del vehículo! Vamos, rápido, tres, dos….

—¡Eeeeentiendo, vale! ¡Baja esa arma!

La gente de esta ciudad se adapta con facilidad a las cosas abruptas y sin sentido. Es un requisito para mantenerse con vida, es una sabiduría mundana para lograr sobrevivir en la ciudad caída, por así decirlo. En esta ciudad, donde incluso ser tiroteado mientras se conduce significa poco más que un saludo, es fácil robar un coche de esta manera.

Siena grita con una expresión de incredulidad en su rostro mientras es arrojada al vagón de la minivan por Liza.

—¡C-Criminales! ¡Se van a pudrir en el infierno! ¡Denlo por hecho!

No pude más que sonreír amargamente.

—Simplemente acabamos de pedirle prestado un coche a un conocido que pasaba por casualidad. ¿No es así Liza?

—En efecto. En este momento estoy profundamente conmovida por la nobleza de la amistad.

Echó una mirada a Siena, que tenía una expresión que era como de sorpresa y enfado a la vez, y partimos hacia la oscuridad de la noche en el coche que habíamos robado.

Para comenzar, este caso es un negocio ilícito que no fue mediado por la policía, así que en la medida de lo posible no quiero tener que depender de Granov. Habiendo dicho eso, no es práctico seguir conduciendo a la espera de que amanezca, así que el destino del coche es uno de mis escondites. Desde nuestra ubicación actual al escondite más cercano y manteniendo esta velocidad, no debería tomarnos más de diez minutos llegar.

—Hey, Ralph, ¿por qué cambiamos de coche? ¿No sería lo correcto contactar con Ortega de inmediato y pedir ayuda?

—Es demasiada casualidad la aparición del asaltante que apuntaba a Siena. Me parece que ese tipo es un asesino enviado por Ortega. Si Ortega nos está tendiendo una trampa, es peligroso que andemos en un coche que no sabemos qué tipo de “trucos” le metieron. Incluso si no es así, es altamente riesgoso seguir escapando en el mismo coche.

—¿Y si la idea es que protegiéramos a Siena antes de que ese pervertido de hace un momento la secuestrara?

—Si ese hubiera sido el caso, no habría sido necesario que nos mintiera con eso de que Daniel se había llevado un secreto importante. Además, si tenía un oponente debería habernos dicho de antemano, ¿supongo? Bueno, ciertamente no tengo bases. Sin embargo, debemos movernos asumiendo que Ortega nos está tendiendo una trampa.

En esta ciudad un mentiroso y un asesino son igual de peligrosos. Siempre se debe suponer el peor de los casos.

—Continuemos suponiendo. A partir de las acciones del asaltante, Ortega necesita a Siena. Por eso la ha mantenido recluida en uno de los negocios de alta clase que maneja el mismo, sin embargo, el asunto termina en una situación de emergencia cuando Daniel conducido por algún sentido de justicia se la lleva. Además, en la organización están en medio de una disputa por la sucesión. Parece que la verdadera intención de Ortega es que le gustaría resolver la situación sin que otros peces gordos se enteren del percance de que un simple conductor tomó a una prostituta de un lugar que es propiedad de él.

—Puedo entender hasta ese punto. Por eso nos pidió a nosotros que recuperaremos al tipo y a la chica en lugar de a sus propios hombres, ¿verdad? Pero no logro entender de donde sacas que Ortega está involucrado con el asaltante de hace un momento?

—Es probable que sea para asegurarse. Sabemos que Ortega no quiere declinar en la batalla por la sucesión, así que en preparación para el caso de que esto se filtre a otros, quiere mantener la ambigüedad de la responsabilidad del hecho. Si se trata de un error en el que perdió a la princesa porque fue burlado por un simple conductor, toda la responsabilidad recae sobre el administrador, es decir Ortega, pero si se trata de la tragedia de que fue secuestrada por dos monstruos, lo que no da margen para ofrecer resistencia, las críticas a su alrededor se verían reducidas.

Se produjo un leve silencio, y cuando mire por el retrovisor, las comisuras de la boca de Liza se distorsionaron pareciendo disgustada. Parece que entendió lo que le quería decir.

—En otras palabras, nos han dado el rol de chivos expiatorios. Una vez nos haya matado usando usuarios de plata, puede añadir todo lo que quiera a la historia después. Mientras pisotea nuestros cadáveres, probablemente explicara a la organización; “Descubrí que estos dos cerdos influenciaron a Daniel para que tomara a la prostituta y el dinero. Así que rápidamente envié perseguidores tras ellos y logré eliminarlos.” Algo así será lo que diga. Si son usuarios de plata los que están implicados en el secuestro, probablemente no será cuestionado por su capacidad de manejo ante la crisis, y si puede matarnos, podrá demostrar su lealtad a la organización y su capacidad de respuesta rápida. Entonces, por otro lado, habrá recuperado a la princesa, quien era el objetivo principal. Sin embargo, no logro entender por qué Siena tiene un tratamiento preferencial.

Probablemente esta especulación es correcta. Eso se debe a que Maxwell había matado a la gente del hotel con anticipación. Ese crimen habría sido imposible sin saber de antemano dónde se escondían Daniel y Siena. Y los únicos que sabían dónde se escondían éramos nosotros y Ortega, que recibió el informe por mensaje de texto.

La situación era la viva imagen de la desesperación. Siena, que parecía tan llena de coraje hasta hace poco, estaba ahora llorando y temblando por todo el cuerpo. No encuentro palabras para ella en ninguna parte de esta ciudad contaminada.

Piso el acelerador a fondo y me apresuro en llegar a nuestro destino mientras sobrepaso otros coches. Cuando cambié de carril para adelantar al auto rojo que iba adelante, Liza se mostró inusual.

—Oye, Ralph. ¿Notas algo extraño?

—A excepción de tu cabeza, todo anda bien.

—¡No digas estupideces y mira por detrás! ¡Hay algo que viene volando!

Liza se inclina hacia adelante desde el asiento trasero y gira el volante con fuerza.

Inmediatamente pise el freno, pero la fuerza de fricción de los neumáticos no fue lo suficientemente fuerte, y la carrocería del coche dio un gran giro mientras se precipitaba al carril contrario. El coche que venía en sentido contrario evitó la colisión por los pelos y se alejó mientras tocaba el claxon.

En el momento en el que iba a quejarme con Liza, por el rabillo del ojo vi como unas ráfagas de llamas se extendieron.

Parece que el coche que estaba corriendo delante del nuestro hace un momento no logro escapar. La carrocería de un coche destrozado quedó atrapada entre unas llamas que se agitan como un ser viviente. Por lo que parece, el conductor habría muerto al instante.

Pero no hay tiempo para llorar a los muertos. Piso el acelerador y doy marcha atrás hasta el carril contrario. Miré por el retrovisor y vi cinco coches de distintos modelos, pero montados con zombis uniformemente armados, que nos seguían a tiros.

—¿¡Eso fue un lanzacohetes!? Además, ¡¿de dónde demonios aparecieron tan de repente esos zombis?!

—Solo hay una razón. Nuestro paradero específico ha sido determinado, y hay otro usuario de plata que puede hacer fenómenos extraños como éste.

—¡Mierda! ¡Ya tengo suficientes monstruos con Liza y el bicho raro de hace un rato! ¡Santos cielos, ya me está dando acidez estomacal!

—¿Qué hago? Supongo que es imposible tratar con todos con mis habilidades de disparo, ¿no?

—Lo entiendo. Toma el volante. Y luego lleva los datos de localización a Kai. 

Me moví por el estrecho coche y cambié de lugar con Liza. Rodé por el asiento trasero mientras invocaba la ametralladora de uso general de tamaño medio “Loading M204”, que es el equipo estándar del Ejército Imperial, al ver eso, Siena sollozo silenciosamente mientras se abrazaba a sí misma sujetándose sus temblorosos hombros. Se puede decir que es natural que incluso una mujer tan valerosa, no pueda soportarlo si de repente es arrojada tan de repente a tales circunstancias. Siena empezó a murmurar de manera incoherente,

—… Ahh, Dios. Lo odio, no quiero morir todavía…

—Relájate. Parece que esos tipos no tienen la intención de matarte. Incluso el tiroteo de ahora solo estaba dirigido a la carrocería y a los neumáticos, o eso supongo?

—Pero y si me atrapan? ¿¡Qué clase de cosas me harán!?

—Quien sabe, puede que te sorprendan y te hagan una fiesta de cumpleaños. Como sea, mantente agachada.

Mi contraataque ha volado algunos cuerpos, sin embargo, para empezar, su cantidad de recursos es diferente. Además tenemos que seguir avanzando mientras evitamos el tráfico en sentido contrario. Teniendo en cuenta la velocidad de reacción y las habilidades de conducción de Liza, y la escasa puntería de los zombis, es sólo cuestión de tiempo que el coche, que ni siquiera es a prueba de balas, sea destruido.

Al mismo tiempo en que la ametralladora voló la mitad superior del zombi que conducía uno de los carros, la carrocería del vehículo en el que nosotros estábamos montados dio un gran sacudón. Cuando me di cuenta de que alguien había saltado encima del coche, ya me estaban agarrando el brazo derecho con mucha fuerza.

—¡¿De dónde vino volando?!

Mande a volar el brazo del muerto con una escopeta que saque del brazo izquierdo. Sin embargo, el enemigo es un muerto que no tiene sensibilidad al dolor. De inmediato empujó a la fuerza la mitad superior de su cuerpo ensangrentado en el interior del vehículo.

Reaccionó tarde y el hombre me aprieta el cuello con su brazo opuesto. Debió de pasar mucho tiempo desde que lo mataron, porque un terrible olor a podrido penetró en mis fosas nasales.

—¡Eso, tienes que hacer algo con tu hábito a encontrarte cerca de morir!

Junto con un insulto Liza saca una pistola. Varios disparos resonaron cerca a mi oreja, liberándome del pánico a ser asfixiado. De una u otra manera patee fuera del vehículo al hombre con los dos brazos hechos pedazos, y me posicione en dirección a los perseguidores.

Entonces, lo que mi visión capturó fue una escena extremadamente irreal.

Hay como cuatro o cinco cadáveres que salieron volando desde el interior de los cinco coches que nos persiguen. Más rápido que los coches que venían a toda velocidad, los rostros despojados de vitalidad de hombres y mujeres se acercaban hacia nosotros como misiles.

Mis nervios cerebrales enviaron por reflejo una orden a la “herida de bala”.

Detrás del coche, la vista a través del cristal trasero está cubierta de blanco. Los proyectiles humanos que volaban a gran velocidad chocaron contra el cojín protector y se amortiguaron. El grueso cojín, que había salido volando en el aire por el impacto, se encontró con un coche que se acercaba por detrás, provocando un choque en cadena. Originalmente, es una herramienta utilizada sólo para escapar de sitios de gran altura, pero es bueno darse cuenta de que también tiene tal uso.

—¿Qué decir de la capacidad de mandar un hombre volando como un proyectil? ¿Será que sí les informamos a la organización de derechos humanos lo puedan detener?

—Si los derechos humanos se aplican a los zombis, creo que sería una buena jugada.

Sentí un ligero alivio, pero inmediatamente después, un estruendo golpeó mi tímpano. El cadáver de una mujer que había salido volando un momento antes se deslizó por el bloqueo y atravesó el cristal trasero del coche invadiendo el interior del coche. Cuando me di cuenta, el muerto ya estaba dirigiendo un cuchillo a Liza quien está en medio de la conducción. Incluso con los ojos cerrados Liza sería capaz de evitar los ataques de un muerto sin inteligencia. Sin embargo, a diferencia de una persona ordinaria cuyo movimiento se detiene una vez le cortas la arteria carótida, debes detener por completo el movimiento de un cadáver en el estrecho asiento del conductor, lo cual es extremadamente difícil.

Incluso con las dos manos cortadas, el muerto sigue agitándose violentamente como un gusano, luchando desesperadamente por someter a Liza quien está manejando el vehículo. Más rápido de lo que un escalofrío corría por mi espalda, grite,

—¡Siena! ¡Agárrate del asiento!

El coche fuera de control se estrelló contra lo que parecía ser un semáforo. De acuerdo con las leyes de la inercia, el zombi salió despedido del coche, y Siena y yo, que nos preparábamos para el impacto, nos estrellamos contra los asientos delanteros. Un dolor intenso corrió por todo mi cuerpo. Siena parecía haberse golpeado la cabeza, porque había perdido el conocimiento. No había que salir a darle una mirada desde fuera, el vehículo debería estar destrozado. Aún con la cara enterrada en el airbag, Liza escupió unas palabras desesperanzadoras,

—Ahh, mierda, ya nos rodearon.

Los muertos babeantes se aglomeraron alrededor del coche que estaba por completo detenido. Si se tratara solo de Liza y de mí, sería fácil dispersar a estos muertos, pero es una historia diferente cuando tienes que cargar a la inconsciente Siena.

—Ralph, ¿qué hacemos? ¿Dejamos a la chica y escapamos?

—Si solo se tratase de lograr sobrevivir de cualquier manera en este lugar, eso sería lo ideal. Pero si así Ortega logra su objetivo de capturar a Siena, ten por seguro que esta vez la propia organización estará en nuestra contra.

—Sin embargo, pienso que eso también parece entretenido, ¿no?

—Con un ejército de casi cinco mil hombres y un legendario usuario de plata como la “Reina de las Rosas” apuntándonos, ¿tienes la confianza de que no mojaras los pantalones? Porque yo no, ¿sabes?

Respondí eso mientras cargaba en mi hombro a Siena, con eso como señal, nos apresuramos en salir del coche. Liza, que va delante de mí, abre literalmente la vía de escape, y yo, que he invocado una Click Gun en mi mano derecha, la sigo, mientras voy volando las piernas de los zombis. Un cadáver de un aire a gánster que está situado diagonalmente a la derecha en el frente abrió fuego. Una bala a la velocidad del sonido choca contra el hormigón a mis pies, pero sin importarme, sigo corriendo.

Son cautelosos de disparar a Siena a quien llevo en mi hombro, así que no pueden disparar con otro propósito más que el de la intimidación. Pienso que es poco probable que los zombis tengan la habilidad de disparar a las piernas en movimiento, así que si tengo el cuidado de mantenerme a distancia, podré cortar a través de ellos con suficiencia.

Sin embargo, como no sabemos cuál será el siguiente movimiento de la “batería de artillería1 humana” que no se ha manifestado, de ninguna manera podemos bajar la guardia. Con todas nuestras fuerzas seguimos corriendo mientras apuntamos a la sombra de un edificio que nos proteja.

—Los zombis estaban vestidos como gánsteres, ¿verdad?

Murmuró Liza, quien corría delante de mí. No es de sorprenderse que los monstruos no se queden sin aliento.

—La habilidad de Maxwell para producir zombis no se activará a menos que los mate con sus propias manos. Incluso si esta es la ciudad caída, el genocidio de personas comunes no es un asunto fácil. A menos, que estés en una guerra entre bandas.

Hay espacio para discutir hasta donde las “personas comunes” que viven en esta ciudad son personas honestas, pero bueno, así es como son las cosas.

—Es fundamentalmente diferente a “conserjes” como nosotros que sólo tomamos pedidos de la policía y las organizaciones criminales. Ese tipo es lo que se conoce como un belicista. Puede que lo mismo aplique para el tipo que manda volando zombis. En otras palabras, estos sujetos prácticamente no tienen una noción de algo como actuar “sin hacer alboroto” o de ser “reservados”.  Es peligroso medirlos con el sentido común que manejamos nosotros.

Harán lo que sea necesario por el bien de lograr el objetivo. Eso es evidente por el hecho de que mató a cada persona que estaba en el hotel y las usó como sus propias marionetas.

Sin embargo, tal vez la serie de acciones demenciales tengan un significado de advertencia. Si no entregan a Siena obedientemente, montones de cadáveres se acumularán aún más. En ese caso, es cuestión de tiempo que nosotros también nos sumemos.

—¡Por aquí!

Escapamos dando la vuelta hacia la parte trasera de un edificio de tres pisos reforzado en acero. Teniendo en cuenta la dirección en que volaban los zombis, este edificio debería bloquear su línea de fuego. En medio de la carretera había un canal de agua, y las luces de la ciudad, que llenaban la ciudad al costado opuesto, coloreaban la superficie del agua.

Mi colega, quien estaba tranquilamente sin que la respiración se le entrecortase, voltea a mirarme con una expresión que mezclaba ironía. En el momento en el que intente replicar, el sonido de disparos resonó por encima de mi cabeza.

—… ¡Oioi! ¡¿Es una puta broma?!

Probablemente nos estén disparando desde el tejado de un edificio con la ayuda de gafas de visión nocturna, pero dado que es de noche, no podemos hacer una confirmación visual de nuestro lado. De inmediato, invoqué dos escudos antidisturbios. Le lance uno a Liza y yo me incline detrás del otro mientras veía pasar los disparos por encima. Aparentemente con la habilidad del nuevo usuario de plata que nos atacaba, eran capaces de crear formaciones de batalla en un instante desde lugares favorables.

No puedo más que chasquear la lengua ante mi conclusión descuidada. Liza cerro los ojos y agudizó su sentido del oído.

—Nos están tomando desde un lugar alto y no hay forma de contraatacar. ¡Y lo peor es que ha aparecido un usuario de plata!

—Parece que se dio cuenta de que solo con los zombis no será suficiente, así que sintió que era hora de aparecer, ¿verdad?

Liza dice alegremente, pero me temo que mi sexto sentido no se ha atrofiado todavía, así que no creo que solo sea por eso por lo que apareció. Si un enemigo con capacidad para atacarnos desde una distancia segura se ha manifestado tan expresamente, significa que ya tiene en mente un plan para matarnos. No importa que tan optimista intentemos ser, esta es una situación desesperanzadora.

Mientras desesperadamente trataba de soportar la lluvia de disparos, mi celular en el bolsillo del pecho empezó a vibrar. Active la función de respuesta de voz y comienzo la llamada mientras mantengo el escudo.

Yo, Ralph. ¿Estás bien? ¿Cómo está la situación allá afuera?

Kai me toca los huevos con su tono de voz monótona.

Hace un rato Liza le envío un breve resumen de la situación y los datos de localización, sin embargo, tener que ponerse en contacto justo en este momento.

—¿No puedes oírlo desde el altavoz? Está cayendo una lluvia de balas parcial. El clima es inusual.

Jajaja, eso parece serio, ¿verdad?

Naturalmente el sonido de los disparos debe haber llegado a él. Hago todo lo que puedo cubriéndome con el escudo y, en una situación en la que también estoy cargando a Siena, no puedo ni moverme de este sitio. Sin embargo, parece que mi situación crítica no le causa más que gracia a este genio hacker. Me viene a la mente la imagen de un tipo aguantándose la risa mientras come caramelos al otro lado del teléfono.

—Entonces, ¿cuál es la sine qua non? Si se te ocurre una forma de salvarnos ahora mismo, te estaría muy agradecido.

Ni lo menciones, aún no hemos formado un contrato. Te presentaré una cantidad y tú la aceptaras. Me cabreare si dices después algo como que fue por un acto de buena voluntad de mi parte, ¿vale?

Seguido a ello anunció la cantidad de dinero, ante lo cual mi campo de visión se distorsionó. Mis pies empezaron a temblar y casi dejo caer mi escudo, pero de alguna manera me las arregle para no irme para atrás. El dinero o mi vida. No hay necesidad de ponerlas en una balanza. En cuanto al loco bastardo de Kai, definitivamente lo matare después, pero por ahora, debemos hablar constructivamente.

—…. Entendido, ¿que tengo que hacer?

Desde ahora… escucha bien, en 2 minutos 34 segundos. Todos salten al canal a sus espaldas. Esa es la información que te doy por esta ocasión.

Cuando se cortó la llamada, miré a Liza. Obviamente pudo escuchar la llamada de ahora, mi colega me envió una señal con los ojos. No teniendo otro método más, no nos queda más que hacer caso a las palabras de Kai.

—Aaaahhhhhh!!! ¡En serio que puto fastidio!

Liza rugió, tal vez por la impotencia de no soportar la situación de sólo esconderse detrás de un escudo hasta que llegue el momento. Se podría decir que es casi un milagro que esta maniática de la batalla haya podido aguantar tanto tiempo.

De repente, una corriente eléctrica corría por todo mi cuerpo.

Rápidamente levanté la mirada, y vi como una minivan negra para siete pasajeros caía del tejado de un edificio. Trato de calcular la velocidad de la caída de la minivan y mi velocidad de movimiento mientras cargo a Siena, imposible, basta. Ahh, maldición, que puto caos.

Al final, no pude mover ni un paso de ese lugar. Sólo puedo levantar la vista hacia el objeto que está cubriendo por completo mi campo de visión.

…….. Ahh, es inevitable. Ciertamente voy a morir.

Justo cuando cerré los ojos, Siena y yo fuimos empujados por Liza desde un lado.

La minivan chocó justo donde estaba hace un momento. El impacto de la caída distorsionó el chasis y destrozó el parabrisas. La carrocería sin forma y el asfalto aplastado mostraron el increíble poder destructivo del vehículo. 

—¡No te quedes abstraído! ¡El siguiente llegará de inmediato!

Incluso en esta situación con las condiciones de juego al límite, sólo Liza mantuvo la calma. Fue la primera en reaccionar al ataque sorpresa y salvarnos. Además, tal y como dijo Liza, no creo que sea el final de sus ataques. Eleve el nivel de alerta al máximo y mire fijamente al techo de los edificios.

—¿A dónde miran tan seriamente? Ya no estoy allí.

Al voltear la mirada hacia la voz a mi espalda, vi a un hombre de pie que tenía gafas de marco redondo y vestía uniforme militar de camuflaje. El hombre tiene las manos cruzadas detrás de la espalda y nos mira con una expresión severa que parece no contener emoción alguna. Con los zombis acompañándolo es como si fuera justo un comandante militar.

Sin embargo, es muy conveniente para nosotros que se haya acercado tanto. Ya Liza sostenía un cuchillo y manteniendo una postura baja esprintaba hacia el hombre.

—Eres una chica indisciplinada.

El hombre murmuró mientras dejaba escapar un suspiro, y uno de los zombis armados al lado derecho del hombre desapareció. No, error. Se convirtió en una bala dirigiéndose hacia Liza. Desde atrás, resuena el sonido de Liza chocando violentamente junto con el zombi contra la pared del edificio. No es de extrañar que apenas pudiera verle, esa velocidad es superior a la de un coche con el acelerador pisado a fondo. No es una velocidad a la que se pueda reaccionar, incluso si se trata de Liza.

El hombre sube su mano izquierda y como si fuera una señal, dos zombis apuntan con sus armas a mi cabeza.

—Si puede hacer disparar zombis, es natural que haga volar minivans e incluso su propio cuerpo, ¿supongo?

Es decir, desconociendo cuántas restricciones y condiciones tenga la habilidad, este tipo puede hacer volar cualquier objeto a gran velocidad. Viéndolo de pie, completamente calmado y sin lesiones, probablemente puede ajustar la velocidad a su antojo. Si lo comparamos con la ciencia ficción, debería pensar en ello como una habilidad similar a la psicoquinesis, ¿no?

No teniendo manera de afrontarlo, no me queda de otra que levantar ambas manos obedientemente.

—Jaque mate. A menos que tengas prisa por morir, creo que sería prudente que entregaras a la chica.

Declaró el comandante con una voz plana sin ondulaciones de emociones. Aparentemente estábamos huyendo desesperadamente de los zombis, pero parece que en realidad solo estamos siendo atraídos a este lugar. Todo fue de acuerdo a como lo supuso, incluso lo de esquivar la minivan que estaba preparada en el techo. Estoy irritado, pero no me queda de otra que estar calmado. Si no puedo moverme, moveré la boca,

—No eres buen mentiroso, ¿sabes? No importa si aceptamos o no tu petición, el resultado final es que nos matarás, ¿verdad? Ya sabes, no tengo un jardín de flores en mi cabeza como para que me crea esas palabras dulces.

Ante mi respuesta, el hombre solo guarda silencio sin mostrar ninguna emoción. Cuando le eché una mirada al reloj de mi mano izquierda levantada, faltaba poco más de un minuto hasta el momento que Kai específico. No será suficiente con solo quemar tiempo. Tenemos que crear una oportunidad decisiva y una situación en la que podamos escapar satisfactoriamente. En medio de una situación en la que no puedo hacer señas con las manos, no me queda otra que rezar para que Liza también sea capaz de percibir mis intenciones.

—No te muevas.

El hombre es bastante cauteloso ante mí, quien había escupido tales palabras prepotentes mientras mantenía una postura de rendición. Había invocado una pequeña bomba con un detonador y explosivos combinados en mi mano derecha. Es el tipo de objeto que los terroristas extremistas utilizan para inmolarse, y aunque tiene el tamaño de un libro de bolsillo, es lo suficientemente potente como para matar a dos personas. Puse mi pulgar en el botón para que expresamente pudiera verlo, y tal cual en el momento en el que lo presionara sucedería una explosión,

—…. ¿Qué significa esto?

—Puedo entender que tu objetivo es Siena. Si muere conmigo en un doble suicido, me pregunto quién será el que estará en problemas? Y prefiero morir de esta manera, a ser asesinado por zombis.

—… Ya veo.

A la señal del hombre, los zombis dejan de apuntar. Liza ya se había encargado del zombi cortándolo en pedazos, y estaba alineada al lado mío y el de Siena. Quedan 36 segundos. Incluso si nos es imposible darle vuelta a la mesa, se puede ver un poco de esperanza.

La expresión del hombre se mantiene sin expresión, por lo que no puedo tener en absoluto una idea de lo que puede estar pensando. ¿Sus músculos faciales están deteriorados? ¿O, en serio, es una especie de máquina sin emociones? En cualquier caso, es imposible que la normalidad exista en un usuario de plata.

Manteniendo por completo su expresión facial, el hombre solo movió la boca cuando dijo,

—Suelen decirme que soy una persona aburrida que no pilla una broma.

No entiendo cuál es la verdadera intención del hombre, y me mantengo inmóvil. Restan 27 segundos.

—Por eso es que no entiendo en absoluto las palabras que estás diciendo.

En ambos extremos de mi campo de visión, vi como la tierra a la izquierda y derecha del hombre de las gafas se agitaba. A una velocidad lenta, los postes de luz que se habían plantado a lo largo del canal se levantaban en el aire. ¿Qué pasaría si hace volar estas cosas a la misma velocidad que los zombis de ahorita? Además, los postes de luz serían balas de más de dos metros de largo. Si esto viene rotando en nuestra dirección, no tengo la más mínima confianza de poder evitarlos. Mientras se ajustaba sus gafas con su dedo medio, el hombre emitió una escalofriante intención asesina.

—Aparentemente no tienen la intención de morir voluntariamente.

Había notado que el interruptor de autodestrucción era un farol. Tiré el juguete sin explosivos, y mientras cargaba a Siena salí corriendo hacia el hombre. Un poco después, acompañados con un estruendo que hacía agitar el viento, los postes de luz se acercaron a nosotros desde ambos extremos. Me salvé de un golpe directo a causa de mi rápida reacción, pero mi pierna derecha se retrasó y con un ligero toque me recorrió un intenso dolor.

Que importa ahora el estruendoso sonido de los postes chocando entre sí, o el fuerte dolor en mi probablemente fracturado tobillo derecho, todo lo que importa es sobrevivir, y la única posibilidad de hacerlo es pasar a través de estos tipos y saltar al canal. Liza se dirige hacia el hombre con la velocidad de una golondrina voladora y sin dudarlo apunta a la garganta de este con el cuchillo. Sin embargo, la hoja se clavó en el cadáver de un gánster que había saltado desde un costado. Arrastrada por un objeto volando a alta velocidad, la postura de Liza es destruida por completo. Al mismo tiempo que el arma se apartaba de la mano Liza, ella era atrapada en medio del aire y agarrada por el cuello con los gruesos brazos del hombre.

Quedan siete segundos. Ya no hay más oportunidad. Busqué frenéticamente entre las ideas desordenadas en mi cerebro.

Tenía la sensación de encontrar una débil luz enterrada en mi memoria.

Interferir con la “herida de bala” y desplegué la habilidad a toda velocidad. Invoqué una gran espada con unas hojas que funcionaban como el rotor de un helicóptero y que había sido diseñada como parte de un prototipo de un ingeniero conocido mío, de eso ya hace un tiempo. Dirigí un corte con la fuerza de todo mi peso al torso del hombre.

El ataque de las gigantescas cuchillas rotatorias fue detenido al insertarse entre el codo izquierdo y la rodilla izquierda del hombre. Incluso con sus habilidades de ataque a larga distancia, el oponente sigue siendo un usuario de plata. Su fuerza me supera con creces. Sin embargo, logré que quitara las manos del cuello de Liza.

Oportunidad de victoria. Desvanezco la espada que no se mueve sin importar cuánto fuerza monstruosa use para agitarla, e invoco subametralladoras en ambas manos vacías. Siena, a quien estaba cargando, se desprende de mi espada y cayó, pero Liza, quien entendió mis intenciones con un leve intercambio de miradas, la atrapó antes de que cayera al suelo.

Jalo de los gatillos mientras siento a mi espalda como mi colega cargando a Siena empieza a correr hacia el canal. El hombre desapareció de mi línea de fuego en un instante y, cuando me di cuenta, había escapado al otro lado de la carretera. Mientras retrocedía de espaldas hacia al canal, realizo una constante barrida de fuego manteniendo inmovilizado al hombre y su compañía en el lugar.

—¡Aprieta los dientes!

Al seguir obedientemente el grito de mi colega, fui jalado por mi nuca con una fuerza descomunal. Seguido de ello, ambos pies cuelgan en el aire, y todo mi cuerpo es envuelto por una sensación de flotabilidad. De una ojeada mire hacia al punto de caída. La mano izquierda de Liza agarrando mi cuello, su perfil asomando entre su alborotado pelo negro, y subsecuentemente el canal teñido de oscuridad. El bote inflable que Kai había preparado nos esperaba moviéndose a baja velocidad, y pude ver al piloto de piel morena y a Siena, que había sido lanzado con anterioridad. La repentina caída hace sacudir los canales semicirculares de mi oído y a consecuencia todas esas imágenes se revuelven y se mezclan con la oscuridad de la noche.

Apretó los dientes para soportar el impacto en la espalda, me aguanto el dolor y de inmediato me levanto. El hábil piloto, que había ajustado el tiempo de paso en segundos, chasqueo la lengua y aceleró el bote.

La única razón por la que el enemigo no había notado que el bote se acercaba era porque Liza había bloqueado el sonido circundante. Debido a esto, los super sentidos de Liza estaban limitados y su superioridad en el combate cuerpo a cuerpo se veía comprometida, pero gracias a esto, conseguimos escapar. Sólo queda evadir la persecución mientras nos dirigimos a una zona de seguridad.

Los bancos de madera y los postes de luz volaban persiguiendo el bote inflable que nos transportaba. Le pase una subametralladora a Liza y entre los dos derribamos los objetos voladores. Los trozos de madera y metal destrozados fueron ahogados por la violenta estela de oleaje que se alzaba tras el bote inflable.

El piloto maneja el “caballo desbocado” mientras maldice de principio a fin, dejando atrás un chapoteo de agua en la oscuridad de la noche. Continuamos resistiendo el bombardeo hasta que las armas que se dirigían a nosotros gradualmente se volvieron menos fuertes.

Los ataques del usuario de plata finalmente se calmaron cuando el bote se sumergió bajo el puente y se introdujo en el acueducto subterráneo que se extendía a través de la isla artificial. Nuestro salvador, el conductor del bote inflable —mayormente conocidos en esta ciudad como “barqueros”— nos miró expresamente mientras decía,

—No escuche nada de “Diver” que eran monstruos teniendo problemas a los que tenía que ayudar.

—Qué puedo decir cuando estoy haciendo que me lleves…. Comparto su pena.

Exprese esas palabras desde el fondo de mi corazón, pero lo único que respondió el hombre fue su dedo medio levantado. Ante la amabilidad honesta del hombre le mostré un pulgar hacia abajo. Ambos somos espléndidos adultos.

—Entonces, ¿qué van a hacer ahora? ¿Planean quedarse temblando como ratas en algún lugar de la ciudad subterránea hasta que se abra la puerta del puesto de control de la carretera de los accidentes?

—Eso me gustaría, pero la situación es más compleja, ¿sabes?

Aún no lo he confirmado, pero es probable que estemos en medio de una trampa montada por Ortega.

Incluso si logramos escapar del distrito de Yreda, nos incriminaran por arreglar la fuga de Daniel y el secuestro de Siena. Si eso ocurre, gracias a la manipulación de la información por parte de Ortega, mi nombre y el de Liza se alinearán fácilmente en la “lista de sujetos a los que matar sí o sí” de la familia Philminad y seremos perseguidos hasta el otro lado del planeta.

La única manera de sobrevivir es exponer el propósito de Ortega, demostrar nuestra inocencia y devolver a Siena a la organización. Si no podemos hacerlo, los dos seremos fácilmente alimento para peces en lo profundo del mar.

El bote, con el motor apagado, se desplaza sin problemas por el cauce subterráneo sin iluminación. El sonido del hombre remando agua resonaba en las paredes, pero a este nivel, nuestra ubicación no será notada por los perseguidores.

Un barquero es un término general para designar a una persona especialmente hábil que puede navegar por un laberinto con sólo una tosca luz eléctrica adherida en la punta del barquero para llevar a un pasajero a su destino. A pesar de que no hace poco estaba en medio de esa batalla, el hombre estaba bostezando con su enorme boca. Siena está inconsciente, y Liza está con los ojos cerrados y los brazos cruzados. Tal vez porque no había un tema en particular pregunte,

—En cualquier caso, me ayudaste. ¿Cómo te llamas?

—James…. ¿Qué rayos? ¿Un monstruo hablador?

—Hay días así.

No es como si tuviera el pasatiempo de charlar amigablemente con tíos de mediana edad. Pareciera que estoy teniendo una conversación, pero en realidad no estoy hablando de nada. Solo estoy tratando de organizar mis emociones lanzándolas contra un espejo.

—El mundo…. Esta ciudad está llena de traición. Si existiera una sola cosa que no traicionase, esa sería el dinero, ¿supongo?

El día de hoy he sido testigo de más que suficientes traiciones. El hombre que traicionó a la organización para llevarse a la mujer que quería, y la mujer le mintió cruelmente para sobrevivir. Cuando nos apresuramos a llegar al hotel, escupiendo palabrería sobre la ética, alguien que escribió el guion estaba en algún lugar riendo desagradablemente.

—Hay monstruos que pueden traicionar y matar gente mientras mantienen una expresión seria. Por supuesto, incluidos nosotros.

—Hmm, ustedes los usuarios de plata… no, absolutamente todos los que están en esta ciudad están locos.

El hombre se rio desde el interior de su garganta. Supongo que es gracioso ver a alguien que está claramente loco hacer la declaración obvia de su propia locura. Desafortunadamente, me sentía de la misma manera.

—… Cuando voy a matar personas a veces pienso, mataré usando cualquier método sin importar que, solo para poder mantener mi propia vida. Elimino criminales como un perro de la policía, pero no pasan de ser trabajos para ganar puntos y no terminar en el corredor de la muerte. No importa cómo se vea, mato personas solo por mi propio bien.

Sin desear una respuesta, lance eso a la espalda del hombre que remaba en silencio el bote.

—Sin embargo, hay veces que me siento terrible. Soy un soldado con un collar lleno de explosivos envuelto en mi cuello. Y exactamente en ese momento, la escena que se proyecta en mi retina es solo una pila de cadáveres. Y no tengo idea de cuándo seré añadido a esta. Podría ser mañana, podría ser hoy. Simplemente, no se me permite en absoluto escapar del campo de batalla. 

Cerré los ojos, y temerariamente dejé que el sonido de las olas controlara mis emociones.

—Lo aterrador no es que no sepa cuando voy a morir. Es mi propia alma la que me da miedo. El demonio que anida en las cicatrices de la cirugía de mi pecho izquierdo. Más que nada, tengo miedo a la locura.

Detrás de mis párpados se proyectan recuerdos escabrosos.

Activo la habilidad, aprieto el gatillo de la subametralladora y vuelvo carne molida a los enemigos por delante. En los días de matanza corto el razonamiento, y poco a poco me vuelvo incapaz de sentir algo. La culpa y los impulsos suicidas que sentía al comienzo rara vez se han manifestado recientemente.

Estoy seguro de que algún día seré devorado por el fantasma creado por mi alma, por el monstruo que anida en mi pecho izquierdo. A eso le tengo más miedo que a cualquier otra cosa. ¿Terminaré convertido en un usuario de plata como Liza y Maxwell? ¿O, moriré antes de ello? Era claro cuál de las dos me alegraría.

Una fría intención asesina.

Cuando volteo a mirar, Liza, quien ya se había despertado, estaba sentada apuntando con la punta de su cuchillo.

Ni siquiera puedo respirar ante la seria intención de matar del “usuario de plata” que ha descartado su corazón.

—Ciertamente no lo harás, y tus circunstancias son bastante diferentes a la de nosotros. Honestamente, simpatizo contigo allí. Por cierto, ¿puedo hacerle una pregunta a tan, tan lamentable Ralph?

Mire los ojos escarlatas de Liza y quede incapaz de moverme como si estuviera temporalmente paralizado.

—¿A que te refieres cuando hablas de locura?

Sobre este casco que se balanceaba irregularmente, todo, excepto Liza y yo, habían desaparecido del mundo. James remando el bote, Siena sumergida en un sueño por el golpe en la cabeza, e incluso el sonido de las olas resonando contra la pared, habían sido eliminados. Las miradas colisionando adquieren masa, y ciertamente se retuerce en un mundo detenido.

Al no poder darle una respuesta, Liza guarda su cuchillo.

—En mi opinión, tú estás mucho más loco tratando de ser descaradamente decente en este mundo loco. Honestamente pienso que es asqueroso.

Liza es seria, está recriminándome a mí, a su colega. Me está juzgando. Me está reprendiendo.

—Tira esas fantasías de mocoso. Tíralas ahora. ¿Dónde está la “legalidad”? ¿La “justicia”? ¿Las “respuestas”? …No hay nada parecido a eso en ningún sitio. Si tú quieres, puedes buscarlas en una zanja. Ralph, tus manos simplemente se ensuciarán.

No hay ni una pizca de consideración por un colega del trabajo en esas palabras, por no hablar del inexistente concepto imaginario de justicia. Todo lo que había, era la simple verdad.

Si no matas, te mataran. Si no te vuelves loco, morirás en el campo. En resumen, esa es la verdad de este mundo. Para sobrevivir a las balas, a los estratagemas y a las batallas con los usuarios de plata, debes tirar la ambigua naturaleza humana. Se debe cambiar el sentido de valores. Se debe aligerar el pensamiento. Se debe reír y extirpar algo importante, algo cubierto de mentiras. Liza me está presionando para que esté preparado para aceptarlo.

Inmediatamente baje de este bote, tengo que renacer. De lo contrario seremos capturados y nos uniremos a los sirvientes de ese bastardo bicho raro.

—… Bueno, hable demasiado, mi culpa. Simplemente pienso que si sigues así, morirás prematuramente. Incluso antes de que termine el día es muy probable que eso ocurra.

Murmuró Liza mientras mantenía la vista hacia la ruta iluminada por la linterna. La inusual preocupación de mi colega me hace sentir incómodo y bromee con ella,

—Lamento decírtelo, pero hay una película que estoy deseando ver. Aún es demasiado pronto para que muera, ¿sabes?

—Hmm, la protagonizada por ese actor calvo, ¿no? Si es esa, te digo que el personaje principal que tenía amnesia es en realidad el culpable, fue un final cliché. Era una basura, pero bueno, sirvió para pasar el tiempo.

—Tu… ¿Que carajos? ¿Eso de hora es un spoiler? ¿O, es una forma de desear ser asesinada? Si es así, extrañamente me siento muy motivado ahora. Rápido, muéstrame esa cabeza rellena de helio.

Ha, es bueno que te hayas deshecho de uno de tus arrepentimientos. Me siento aliviada con eso.

James, el piloto, quedó completamente perplejo cuando nos vio conversar el uno con el otro, y sin siquiera hacer contacto visual dijo,

—Ustedes bromeando como unos mocosos en esta situación, no son más que unos locos ansiosos por morir juntos. 

  1. En las organizaciones militares, una batería de artillería es una unidad de cañones, morteros, cohetes o misiles agrupados de este modo para facilitar la comunicación en el campo de batalla y el mando y control, así como para proporcionar dispersión a las tripulaciones de artillería que la componen y a sus sistemas.