—Ven, Venuzdonoa.

Como para responder a mi llamado, las incontables partículas negras se elevaron y todas se concentraron a mis pies.

Lo que había aparecido era una sombra con forma de espada. No era algo proyectado por un cuerpo, sino una sombra que existía por si sola.

Al extender mi mano, la espada de sombra se elevó al aire y se acercó a mi mano lentamente.

Agarré el mango. Y en ese instante la sombra se revirtió, apareciendo una larga espada del color de la oscuridad.

—Dijiste que era el destino, Ivis.

Bajé la espada y dije.

—Ese cuerpo que contiene el poder de Eugo La Raviaz, se dice que gobierna el tiempo y es eterno e inmortal por siempre.

Ivis vertió todo su poder en el mundo plateado. En ese espacio donde todo estaba detenido, doy un paso sin problemas.

—Yo he obtenido el poder de un Dios… soy un Dios…

Tal parece que ha usado demasiado poder y la voluntad de Eugo La Raviaz está saliendo a la superficie

—Me he vuelto la divina providencia. Yo que he obtenido el poder de la divina providencia soy inmortal…

No, esto es, ¿se está mezclando?

¿Es el resultado de haberse fusionado con la “Gran Hoz del Dios del Tiempo”? La voluntad de Ivis y la voluntad de Eugo La Raviaz han empezado a volverse una.

—La corriente del tiempo no puede cambiar. El destino fijado por los Dioses es absoluto… el destino no puede ser revocado.

El brazo derecho de Ivis cambió a una gigantesca hoz. Y comenzó a exudar con fuerza un maná extraordinario.

—No ocurrirá un milagro. Eso es el trabajo de los Dioses… y menos gozarán de ese favor unos pigmeos de demonios que solo han vivido 15 años.

Eugo La Raviaz e Ivis hablaron al mismo tiempo.

—¿Destino? ¿Providencia? ¿Milagro? Kukuku,JAJAJAJ.

La risa me sale desde el fondo del estómago.

—¿Delante de quién estás hablando? Conoce tu lugar, sirviente.

Di un paso.

—Sasha dijo que destruiría esta clase de destino.

Di otro paso.

—Misha dijo que había ocurrido un milagro una vez más.

Avancé aún más.

—No me quedaré callado frente aquellos que ridiculicen las palabras de mis subordinados que fueron dichas, poniendo su alma y coraje.

Continué caminando con calma hacia Ivis que tenía la hoz lista para atacar.

—Estúpido… ¿todavía pretendes ser el Rey Demonio? Fundador idiota. ¡Nadie te va a creer! ¡Piérdete y púdrete solo!

Sacudió hacia abajo la hoz conmigo como su objetivo. El golpe que rasgaba el espacio-tiempo, yo lo detuve fácilmente con mis manos.

—¿Qué define al Rey Demonio? ¿El poder?  ¿Un título? ¿Influencia? ¿Estatus?

—Todo eso.

—No, ninguno de esos. Es mi existencia. Cualquiera que se oponga a mis subordinadas, sea el destino o la providencia, los aplastaré. Eso es lo que significa ser Rey Demonio.

Mantuve la larga espada derecha y les hablé a mis dos subordinadas que habían estado observando todo el tiempo con el tiempo detenido.

—Si no me creen está bien. Pero, Sasha. Si tú lo deseaste, entonces yo destruiré el destino por ti. Misha, si tú dices que ocurrió un milagro, entonces yo haré que se vuelva algo real.

Que crean o no, no me interesa.

—No deseen, no recen, solo caminen detrás de mí. Cualquier cosa irrazonable que se interponga en vuestro camino, desde este momento en adelante, ¡las aplastaré a todas!

Declaré altamente. Entonces se escuchó una voz.

—¡… Anos…!

En este mundo con el tiempo detenido, la boca de Sasha se movió ligeramente. Sus “Ojos demoníacos de la ruina” estaban funcionado.

Colocó todo su poder en los ojos y opuso resistencia con todas sus fuerzas al tiempo detenido.

Ese poder alcanzó a Misha también.

—… Anos…

No hubo más palabras que esas. Pero me llegaron los sentimientos de ambas a través de “Leknos”.

“Quería cambiar el destino”

La voluntad imperturbable de Sasha y su cálido corazón pasan por mi mente. Incontables pensamientos fluyen hacia mi mente.

“Quería salvar a mi hermanita”

“Pensé que ya había vivido lo suficiente, estaba convencida.”

“Pero, si tuviera que decir que no tengo arrepentimientos, definitivamente sería una mentira”

“Después de todo, todavía no sabía mucho sobre el amor. Pensé que no quería una vida donde moriría sin dar un beso”

“Pero no había nada que hacer. Ya no teníamos más tiempo”

“Fue entonces que te conocí. La persona que miraba directamente a mis ojos sin usar anti-magia. La persona que tenía los mismos ojos que yo”

“Solo con eso fue suficiente para hacerme reír. Pero, está bien”

“… ‘Destruiré el destino’, en aquel momento esas palabras que dijiste tan fácilmente… me dieron un valor más fuerte que cualquier otra cosa.”

“Te di mi primer y último beso a ti, y creí que con esto ya no tendría asuntos pendientes de los que arrepentirme”

“Pero, pero…que tal si…”

“Que tal si se cumpliera, quisiera ver como continua este amor”

Una voz resuena en mi corazón silenciosamente.

“15 años son toda mi vida”

Los pensamientos gentiles de Misha golpean mi pecho como una amabilidad envolvente. Su determinación y deseos modestos me inundan.

“No tengo nada a que temer. Después de todo desde el principio, yo no existo en ningún lado”

“Pero a pesar de eso, por alguna razón, deseaba memorias. Quería un amigo”

“Pero nadie me dirigía la palabra. Nadie me llamaba por mi nombre, a mí que en realidad no existía. Y, sin embargo, Anos me habló”

“Misha, me llamó”

“Cada una de las veces que me llamaba, mi pecho se llenaba de calidez. Justo como si estuviera viva”

“Era divertido y reconfortante, parecía ser capaz de olvidar que yo no existía”

“No hay nada de lo que arrepentirme. Ya que en mi vida habían ocurrido dos milagros”

“Pero. Qué tal si hubiera un tercero…”

“Me gustaría recibir un regalo de cumpleaños”

—… Sálvame… —dijo Misha.

La chica que estaba decidida a desaparecer dijo claramente

—Sálvame, Anos. Yo existo.

Al escuchar eso, cayeron lágrimas de los ojos de Sasha y ella gritó suplicando.

—… Hey, te lo ruego. Sálvame, Anos. No puede ser que haya un destino como este… ¡¡donde solo una de nosotras puede seguir viviendo verdad…!!

Era como si sus voces me empujaran desde atrás, yo sostuve firmemente la espada.

—Es inútil. Soy una existencia inmortal que vivirá por toda la eternidad. La providencia de este mundo.

—Hm. En ese caso, será mejor que lo pongamos a prueba.

Repelí con facilidad la hoz y di otro paso hacia adelante, entrando justo al alcance de Ivis.

La espada liberó una energía oscura haciendo que pareciera haberse transformado en una espada gigante.

—Con esta Venuzdonoa.

La espada del color de la oscuridad golpeó contra las múltiples capas de protección anti-magia que Ivis tenía a su alrededor, pero las atravesó con extrema facilidad cortando a través de Ivis en el proceso.

—… Es inútil… este cuerpo que gobierna sobre el tiempo es la providencia misma… no importa lo que le hagas…

El brazo derecho de Ivis cayó. Y se le escapó un grito del susto.

—… ¿Qu… é, fue…? No sana… no sana… no puede ser… no puede ser… la providencia, se derrumba…

—¿Qué sucede? Ser indestructible. La supuesta providencia de este mundo es más frágil de lo que esperaba.

Balanceé la larga espada y esta vez cayó el brazo izquierdo de Ivis. Y no importa cuando tratara de regresar el tiempo, no regresaba a lo que era originalmente.

—¿¡Imposible…!? ¿Por qué? Puedes cortar incluso con el tiempo detenido. ¿¡Y no sana por más que retroceda el tiempo!?

Balanceé una vez más la espada. Y esta vez ambos pies de Ivis fueron cortados.

—… ¡¡Imposible… imposible!! ¿Qué es esa espada? ¡Jamás he escuchado de que el fundador tuviera una espada demoníaca!

—Por supuesto. Las oportunidades en donde yo pudiera desenfundar Venuzdonoa era escasas. Las personas que la han visto fueron exterminadas hasta sus raíces y nada quedó de ellas. Si no hay personas para transmitir la historia, indefectiblemente no habrá una leyenda al respecto.

Apunte el filo de la espada en la garganta de Ivis.

—Te lo diré como un regalo de despedida antes de tu muerte. Esta es la espada destructora de los principios universales Venuzdonoa. Destructora de toda la creación, la espada demoníaca del fundador. Ya sea la providencia, destino o milagros, frente a mis ojos solo les queda arrodillarse y desaparecer.

No importa que tan fuerte, eterno o infinito, Venuzdonoa los destruirá a todos. Frente a esta espada destructora de principios, toda lógica pierde su sentido.

—¡Maldito…!

Ivis intentó escapar volando con “Fles” pero yo lo agarré de la cara.

—Y para que no puedas volver a pretender que olvidaste, te voy a grabar en la cabeza el miedo. Pues yo soy el Rey Demonio Anos Voldigoad.

Atravesé su garganta con Venuzdonoa y en ese instante su raíz fue desapareciendo.

—¡Mal-dito…! ¡¡Maldito…!! ¡¡Maldi, to…..!!

Como si fuera la agonía de un muerto, gritó. ¿Era la voz de Ivis o de Eugo La Raviaz?

—… Maldito… ir en contra… de la providencia… ¡¡¡incom… pe… ten… te…!!!

Ivis y Eugo La Raviaz el cuerpo de ambos, junto a sus raíces son exterminadas.

Con un sonido metálico al golpear el suelo, lo único que quedó en el lugar era la “Gran Hoz del Dios del Tiempo”.

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