※※※ 

Himari y Mimi se trasladaron al interior de un restaurante familiar ubicado al frente de la estación. 

Un joven empleado part time dispuso agua en medio de las dos personas que se sentaron una frente a la otra. 

—Cuando elijan su pedido, llamen haciendo sonar la campanilla por favor. 

Incluso después de que el empleado se apartó de la mesa, las dos permanecieron inmóviles, simplemente estuvieron sentadas sin dirigirse la palabra.  

Fue Himari la que sugirió trasladarse de lugar desde el frente de la estación, pero en todo ese tiempo no ha tenido nada similar a una conversación con Mimi. 

—Hmm… ¿Qué tal si por ahora pedimos algo?

Incapaz de soportar tal atmósfera, Himari rompe el hielo tímidamente con Mimi.

Mimi miró una vez más a su alrededor y luego asintió con la cabeza.

Después de hacer sus pedidos, el silencio volvió a aparecer entre las dos. 

Una atmósfera como si cada una estuviera buscando las primeras palabras.

Era por completo como cuando se medía la distancia en un encuentro de kendo.

Fue Mimi la primera en dar un paso para inferir en esa distancia.

—Verás… aunque hay muchas cosas… que quisiera preguntar…. Lo primero es que me alegra que estés bien…

—Ah…

Ante una Mimi que mostraba una expresión de sincero alivio, Himari se quedó sin palabras.

Una colegiala que ha escapado de casa

Seguro que lo primero que pasa por la cabeza de una persona es; “¿estará a salvo?

Ahora que ha pasado tanto tiempo, Himari también siente arrepentimiento al respecto.  

Kazuki también lo había mencionado, pero ella realmente pensó que era muy afortunada.

No se habían visto en meses y los incidentes donde jóvenes que se habían fugado de casa se convertían en víctimas no eran para nada inusuales.  

—Lamento mucho haberte preocupado…

—Hmm…

Sintió un dolor en el corazón.

Pero estaba segura de que en todos estos meses Mimi había estado sufriendo más que ella.

Y… también sus padres.

—Entonces, lo que estaba diciendo la chica de hace un momento… es cierto?

Himari no pudo responder de inmediato.

Lo que Kanon le dijo a Mimi fue que se habían conocido por internet y que en la actualidad estaban juntas.

Himari había comprendido de inmediato el porqué Kanon no había dicho la verdad.

Es por el bien de ocultar la existencia de Kazuki.

Y estaba convencida de que también fue para dar la impresión de que una de las razones por las que Himari no había vuelto a casa durante tanto tiempo era a causa de Kanon.

(Kanon-chan… A pesar de que soy la única culpable…)

Realmente quería decir que no era culpa de Kanon.

Sin embargo, quería ocultar la existencia de Kazuki.

Todo este tiempo Himari ha recibido mucha ayuda de parte de Kazuki.  

Cuando comenzó a hablar con ella en el tren.

Cuando le permitió entrar en su casa a pesar de que ella era una desconocida.

Cuando le ayudo para que pudiera conseguir un trabajo a tiempo parcial.

En especial cuando le dijo que podía comprar una tableta gráfica, tenía una felicidad que es incapaz de describir.

Himari está muy agradecida hacia Kazuki.

Pensaba que ese favor tenía que ser devuelto.

Sin embargo, la acción de Kazuki desde el punto de vista legal era un crimen.

Eso era realmente frustrante y muy molesto.

A pesar de que la había salvado, dado que era un adulto, sería considerado un crimen. 

Es por eso que mientras tenía pensamientos de culpa hacia Kanon, Himari decidió hacer que su mentira coincidiera. 

—Así es… Me está ayudando.

—Ouka… hace un momento te referiste a esa chica… como Kanon-chan… Es el nombre de esa chica, ¿verdad…?

Preguntó lentamente Mimi.

Hablar nunca ha sido uno de los puntos fuertes de Mimi. 

Cuando hace kendo se muestra imponente, es como si fuera una persona diferente.

Himari esperó hasta la última palabra de Mimi y luego respondió afirmando con un; “Así es”.

—… Entonces los padres de Kanon-chan? En serio… tienes su permiso…?

Kanon sigue siendo menor de edad, por lo que era natural que preguntara.

Sin embargo, la familia de Kanon no era una familia “normal”.

—A decir verdad, la familia de Kanon-chan son solo ella y su madre…. Su madre dejó la casa ya hace unos meses. Pero la acaban de llamar para decirle que ha vuelto—

Los ojos de Mimi se abren ante la explicación de Himari.

—Ya veo… Entonces hace un momento… era por eso que estaba… con afán…

Himari asintió con la cabeza, entonces Mimi se tocó la frente frunciendo el ceño. 

—Ya veo… Te encontré… en un momento impensable…

—Así es, ¿eh…?

—Ouka, ahora que lo pienso… Kanon-chan… se refería a ti… con un nombre diferente…

—Así es, es un nombre falso. Quería que las posibilidades que me encontraran se vieran reducidas aunque sea un poco.

—….

—Hmm, Mimi-san. Hoy…

Después de bajar la mirada una vez, Himari toma su resolución y levanta la cabeza.

—¿Lo de hoy, es con la intención de llevarme a casa?

—Así es… Siempre he tenido eso en mente… te he estado buscando…

Es una respuesta muy razonable.

Aún así, Himari estaba más que perturbada.

—Eso… Mamá y papá—

Cuando dijo eso, Himari se mostró ligeramente arrepentida.

Era porque si preguntaba ahora, podría hacer que su determinación flaqueara. 

Aún así, es un hecho que siempre ha estado preocupada—

—Están bastante… preocupados. No hablan acerca de ti… pero ambos están visiblemente decaídos…

—Ya veo…

La imagen de dos personas apareció en su mente, y como era de esperarse sintió dolor en su corazón.

Sin embargo, Himari reconsideró al instante sus pensamientos.

Es un hecho que sus padres están preocupados.

Aún así, Himari estaba confundida.

¿Estaban honestamente preocupados por Himari?

¿O uno de los motivos — aunque sea un poco — en esa preocupación, es que sus acciones afectan en parte la reputación del dojo? 

¿En verdad es vista por ellos como un ser humano?… Cuando pensó en ello, recordó toda la furia y desesperación que sintió en aquel momento, y sus pensamientos cesaron de manera temporal.

Himari se recompuso a sí misma, tomó una corta respiración y luego prosiguió,

—Mimi-san. Yo, no voy a regresar hoy.

—Ehhh….

—Sin falta voy a regresar a casa. Pero no hoy… Déjame quedarme un poco más por favor. Te lo pido.

—… ¿Por qué?

—Actualmente estoy trabajando a tiempo parcial. No puedo ser una molestia para las personas que trabajan conmigo.

—Ouka… trabajo a tiempo parcial…

Mimi estaba sorprendida.

Probablemente esté sorprendida por el cambio de Himari, que hasta donde sabia era una chica ingenua.

—Voy a volver a mediados de agosto, tenlo por seguro.

—….

—Por favor. Creo que la única manera de persuadir a mis padres es probando mi seriedad con mi propio dinero. Así que hasta entonces, por favor haz como si nada de esto hubiera pasado. ¡Te lo pido!

—….     

Mimi quedó perpleja ante Himari quien agachaba profusamente la cabeza.

Himari continuó así, esperando a que Mimi pronunciara sus palabras. 

—Vuelve a casa tan pronto como termines la escuela.

Tan pronto como Himari se había convertido en estudiante de primaria su madre le había dicho eso. 

Hasta mediados del cuarto grado siguió esas palabras sin cuestionarlas. Sus días eran volver a su casa una vez terminaba la escuela y practicar fervientemente kendo.

El giro decisivo llegó a principios de diciembre cuando estaba en el cuarto grado.

Las chicas de su clase se reunieron para hacer una invitación a una fiesta de navidad.

Al parecer planearon que todos se reunirían para intercambiar regalos y divertirse el sábado, una semana antes de navidad. 

Era la primera vez que Himari era invitada a una fiesta de navidad.

Más que eso, era la primera vez desde que estaba en el cuarto grado que era invitada a divertirse.

Sus compañeros de clase sabían del hecho de que la familia de Himari estaba a cargo de un dojo de kendo, tal vez por eso es que nadie la detenía cuando partía de inmediato a casa después de terminada la jornada escolar.

Cuando estaba en los primeros grados la invitaron a jugar unas cuantas veces, pero siempre se negaba, y antes de que se diera cuenta las invitaciones habían cesado. 

Dicho esto, nunca tuvo ninguna mala experiencia en la escuela, como que fuera ignorada o algo por el estilo.

Himari respondía cuando se le hablaba, y nunca sintió ningún tipo de malestar por parte de sus compañeros de clase.

Aún así, es un hecho que sentía un poco de envidia de sus compañeros que hacían planes para divertirse después de clase.

Fue en ese momento cuando Himari fue invitada.

Además, era para un evento especial a diferencia de una invitación a divertirse después de clase.

Himari aún recuerda lo emocionada que estaba en aquel entonces.

Le preguntaré a mi madre”, fue lo que le respondió Himari a quien la invito, pero ella ya estaba más que dispuesta a participar.

En su camino a casa tenía la cabeza ocupada pensando en el regalo o en cómo debería ir vestida. 

Pero toda esa emoción se desvaneció tan pronto como llego a casa.

Te recuerdo que ese día hay una práctica. Al día siguiente hay un encuentro, ¿lo sabes? Abstente de salir a divertirte en un día clave previo al encuentro.

Le dijo su madre sin más. 

Podía comprender lo que su madre le estaba diciendo.

Aún así, Himari intentó hacer una sugerencia por primera vez.

Nos reuniremos solo hasta el atardecer, así que puedo practicar en la noche.

Sin embargo, su solicitud fue desestimada de inmediato.

Te cansaras, ¿sabes? Más importante, ¿qué pasaría si te lastimas de camino a casa de tu compañera?

Himari no pudo responder nada más a eso.

Pero también fue la primera vez que Himari sintió animosidad ante algo que decían sus padres.

Le gusta el kendo, y también se tomaba en serio el encuentro.

Pero se preguntó si era algo que tenía que hacer hasta el punto de reprimir sus deseos de querer divertirse.

Al día siguiente, al ver la negativa de Himari en tono de disculpa, sus compañeros debieron intuir algo, porque después de eso, el tema de la fiesta de navidad no volvió a surgir delante de ella.

Entonces, la noche de la fiesta de navidad.

Tan pronto como terminó su práctica se fue a su cuarto, y queriendo evadir la realidad se sumergió leyendo un manga. 

Se preguntó qué tipo de presentes estaban intercambiando.

Se preguntó si habían comido pasteles y dulces.

Se preguntó con que se divertían.

Tal vez porque lo pensó de pasada, leyó el manga más concentrada de lo que lo solía hacerlo.

Solo el universo de la historia capturó el corazón desencajado de Himari. 

El porqué Himari — quien tenía las salidas restringidas — tenía mangas, es por algo relacionado a los encuentros de kendo. 

De camino a casa de los encuentros, la familia Byakkoin siempre comía por fuera. Luego pasaban por una librería que quedaba de camino a casa, lo que se había convertido en una costumbre. 

Sus padres eran personas con gustos por la lectura.

La regla era que podía comprar cinco libros que le gustasen, para entonces Himari hizo que le compraran mangas.

Y en ese instante fue cuando comenzó a encenderse el detonante de la frustración de no poder comprar tampoco manga cuando ella quería.

Hasta entonces, Himari siempre estuvo presente en las prácticas, pero bajo el pretexto de que no estaba bien de salud se empezó a ausentar poco a poco de estas. 

Naturalmente los padres de Himari intentaron hacer que estuviera presente en las prácticas.

Y también su padre le habló con palabras estrictas. Pero eso sólo trajo el resultado contrario.

Poco a poco Himari cerró su corazón con relación a sus padres.

Seguía cumpliendo la orden de volver inmediatamente a casa después de la escuela y no salía a divertirse.

Pero por un lado la frecuencia en la que iba a las prácticas disminuyó, y Himari se mantenía recluida en su habitación.

Leía de manera repetida mangas que ya había leído muchas veces y se sumergía con más profundidad en el universo de las historias. 

Poco después de que Himari entró al quinto grado sus padres le regalaron una laptop.

Desconocía el porqué sus padres le compraron una laptop. Pensó que tal vez era debido a que tenían una sensación de alarma ante una Himari que estaba cambiando. 

Se había determinado que la usara una hora al día, pero en lo que respecta a Himari se convirtió en una herramienta importante que la conectaba con el vasto mundo.

Cuando buscaba los mangas que le gustaban se emocionaba mucho cuando aparecían muchas ilustraciones dibujadas por fans.

Entre ellas había una ilustración en especial que llamó su atención.

Era una ilustración muy hermosa, dibujada con trazos precisos y finos.

A primera vista le fascino a Himari, entonces busco otras de las obras de esa persona…

Entonces, lo que encontró fue, 

Es un doujinshi que ya había publicado en el pasado. No hay planes para una reimpresión así que lo publicare aquí.” 

Aparicio esa explicación en la casilla de descripción de ese manga.

Tras leerlo Himari quedó tan sorprendida que durante un rato sintió como si su mente se aislara de todo.

Quedó completamente cautivada por la construcción de ese mundo y los personajes.

Al mismo tiempo un fuerte pensamiento de “yo también quiero intentar dibujar algo” se instaló en su cabeza.

Quería ser capaz de dibujar obras tan hermosas como las de esa persona.

También quería dibujar su propio manga.

En un parpadeo ese impulso recorrió todo su cuerpo…

—…Ouka.

Himari vuelve en sí al oír la voz de Mimi y emerge del mundo del pasado en el que estaba sumergida.

—Sí.

—Ouka, yo, comprendo los sentimientos de los maestros de querer hacer que continúes con el kendo…. Que el talento de Ouka… se desvanezca… sería una pena…. Pero también comprendo los sentimientos de Ouka de querer hacer lo que le gusta…. Si alguien me obligara a hacer kendo, estaría muy triste, y estoy segura de que me enfadaría mucho con esa persona….

—Mimi-san…

Pensaba que ella solo estaba del lado de sus padres, así que para Himari las palabras de Mimi fueron inesperadas.

Pero pensando en el pasado, era Mimi con la única que Himari hablaba sobre ilustraciones y manga.

Mimi no parecía especialmente interesada, pero siempre escuchaba con seriedad las charlas de Himari, y nunca lo reprobó.

Al pensar en la posición de Mimi, parada en medio de sus padres y Himari, el corazón de Himari se estremeció.

—Lo siento. Te estoy trayendo complicaciones, Mimi-san….

Mimi sacudió la cabeza.

—Dijiste que ibas a regresar…. Así que confiare en esas palabras.

—Eso quiere decir—

—El encuentro que tuve contigo hoy aquí… no se lo diré a los maestros…. Para comenzar, no es como si ellos me lo hubieran pedido. Vine a buscarte solo por iniciativa propia….

—……! ¡Muchas gracias!

Himari una vez más agachó profusamente su cabeza.

Cuando se encontró con Mimi, pensó que hoy sería el día en el que se separaría de Kazuki y de Kanon.

Y que así llegaría el final de ese estilo de vida.

Además de que no iba a terminar como se lo había imaginado.

Sin embargo, Himari podría pasar los días que le quedaban tal y como lo había decidido anteriormente. Eso la hizo sentir aliviada desde el fondo de su corazón.

—Mimi-san, me alegra que hayas sido tú quien haya venido a buscarme…

—Desde que te fuiste de casa… has vivido a pleno, eh….

Por un instante Himari se sorprendió por las palabras de Mimi, pero inmediatamente fabricó una pequeña sonrisa en su rostro.

—Así es. Han sido días muy divertidos, cálidos… y encantadores.

Después de las palabras de Himari, Mimi sonrió pareciendo un poco desolada. 

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