1

La punta de la espada de madera entró en contacto con la frente de Subaru. En el próximo instante, una fuerza centrífuga lo derribó. Él sintió como si el cielo y la tierra se intercambiaran mientras envolvía sus brazos en sí mismo, amortiguó el golpe ya que se envolvió haciendo un rollo bien formado. Habiendo neutralizado el daño de la caída, lamió sus labios orgullosamente ante su propia maestría.

—Geh, tiene tierra. Ptoo, ptoo, ptoo. Sabe a pasto. ¡Ptoo, ptoo!

—¿Deberíamos acabar con esto?

—Seguramente bromeas. Viste mi técnica experta de caída, ¿no es así? ¡Mi genio finalmente ha florecido!

Decir esas palabras casi rompió el corazón de Subaru. Había dominado la habilidad en el curso de haber sido derribado día tras día.

El chico había entrenado con Wilhelm cada día durante su estadia en la villa Crusch. Él aún no podía entablar un solo ataque, pero su capacidad para mejorar una técnica de caída sugería que Wilhelm no estaba simplemente lanzándolo al suelo sin propósito.

El anciano presentó una refutación, sin embargo.

—Como sea, es una técnica inútil en una verdadera pelea de espadas.

—¡¡No era necesidad el señalarlo!! ¡¡Ahora mi convicción está flaqueando!!

Ciertamente, en un combate que podría acabar con un golpe de espada, una habilidad de artes marciales para recibir correctamente un golpe, y luego caer, no es muy útil. Improvisar una habilidad que es usada solamente para prácticas era una prioridad fuera de lugar, pero valia la pena en un entrenamiento de espadas.

—Debo decir que, de alguna manera se ve mucho mas motivado esta mañana.

—Anoche, tuve una pequeña discución sobre mis preocupaciones con la señorita Crusch… Gracias a eso, todas mis vacilaciones han desaparecido. Me siento muy bien por el momento.

—En un libro que leí ayer, un personaje que apenas se estaba acostumbrando al campo de batalla, hablaba igual a usted. Él perdió la vida por tomar su lucha por concedida, joven Subaru.

—¡¿Así que también hay avisos de muerte en otros mundos?!

Aparentemente incluso en un pequeño rincón de los cosmos, había líneas que marcaban tu muerte, justo como en su antiguo hogar.

Pero Subaru estaba esperando ansiosamente las palabras preocupadas de Wilhelm.

El anciano levantó sus cejas en una expresión cuestionante.

—¿Joven Subaru?

Una sonrisa se vio en el rostro del muchacho cuando sacudió su cabeza.

—…No es nada. En serio, nada en absoluto.

…En ese momento, “el campo de batalla” y “la muerte” eran cosas a las que les daba la bienvenida con los brazos abiertos. Esas eran oportunidades para Subaru Natsuki de establecer su valor de manera innegable.

—Demasiado desperdicio.

—¡Ugah!

Cuando se reanudó la practica de espadas, Wilhelm explotó la apertura creada por los pensamientos errantes de Subaru, usando un movimiento mínimo para golpear con su espada. Al tomar ventaja del exceso de poder del chico y su momentum innecesario, fácilmente mandó al aire el cuerpo de Subaru sin aplicar fuerza visible tras la espada.

—¡Puedo soportarlo!

Subaru, desesperado por evitar caer sobre su cabeza y causarse daños severos, movió su cabeza instantánemente y se enrolló, adoptando una postura de caída férrea que podría dejarlo aterrizar en cualquier lugar sin lesiones graves. No obstante…

—¿Realmente cree que eso es lo último?

Con un suave movimiento, Wilhelm insertó la espada de madera a través de una brecha en las extremidades de Subaru, destrozando su postura. Los brazos y las piernas del muchacho se extendieron, e incapaz de comprender lo que pasaba, se estrelló contra el suelo, con las extremidades separadas.

—¡Gyah!

Subaru frotó su adolorida nariz y lanzó una fulminante mirada de objeción hacia Wilhelm. Su tutor de combate con espada respondió clavando su arma de madera directamente en la hierba. La respiración de Subaru quedó atrapada en su garganta bajo esa mirada calmada.

—Adoptar una postura para romper su caída y prepararse para lo que pudiera venir después, es el primer avance significativo que ha realizado. Pero lo más importante, me niego a aceptar la premisa de enseñarle a pelear de manera que asuma la derrota desde un principio.

—Ahh…

—Si me permite, antes de enseñarle cómo blandir una espada y técnicas para romper una caída, le diré como prepararse de una manera más fundamental.

Mientras Subaru gruñía, demostrando que Wilhelm había dado en el blanco, el tutor levantó un dedo.

—…Si decide pelear, pelee con todo su cuerpo y alma. Olvide toda palabra bonita que lo guíe a la derrota. Sacie su ambre y sed de victoria por todos los medios necesarios. Si aún se puede parar, si aún puede mover tan siquiera un simple dedo, si sus colmillos aún no han sido quebrados, arriba. De pié. Levántese, levántese y ataque. Mientras siga con vida, pelee. ¡Pelee, pelee, pelee!

—………

—Eso es lo que significa estar en batalla.

La visible pausa de Wilhelm levantó el aire tenso que había llegado a dominar el patio. Solo entonces Subaru se percató de lo fuerte que su propio corazón había estado latiendo. Al mismo tiempo, cada latido ensordecedor le recordó que estaba vivo.

…Vivir nunca se había sentido mejor.

Los sentimientos que le habían hecho dar la bienvenida a la perspectiva de la muerte hasta meros momentos antes, se habían ido volando.

En el instante en que Wilhelm comenzó a hablar de la preparación para la batalla, el aire a su alrededor cambió por completo. Podría haber parecido un afable caballero, pero Subaru sentía un demonio blandiendo espadas en su interior. Tal vez esa era la verdadera naturaleza del anciano llamado Wilhelm.

Aquel que poseía tal fuerza que fue empleado como el instructor personal de esgrima de Crusch Karsten, favorita para ganar la selección real… era el anciano espadachín, Wilhelm Trías.

—Entonces ‘pelea para ganar,’ aún sabiendo… que vas a perder… Es una pequeña incoherencia, pero sé a qué te refieres. No es lógica; es una cuestión de emociones. Entonces…

Subaru, todavía impresionado por el hombre mayor, sintió como reavivaba su espíritu de pelea cuando dio su respuesta.

Puedo con esto, dijo su terquedad.

No podía dejar que sus dudas avanzaran, que ese rayo de esperanza se desmoronara en tan poco tiempo.

Los sentimientos de Subaru Natsuki no eran tan superficiales. No podía permitirlos.

—…Si puedo hacer eso, ¿me podría volver más fuerte?

—Ese es un asunto aparte. El deseo de ser más fuerte y realmente serlo son asuntos completamente diferentes.

—¡¿Así que ahora me niegas?! ¡¿No crees que decir que sí haría más bonito el cuento?!

—…He aprendido la crueldad de las mentiras por mera experiencia. Yo no podría perdonarme por decirle una.

Subaru no se dio cuenta de cómo los ojos del otro hombre cayeron momentáneamente mientras hablaba.

—Creo que algunas veces la verdad es más cruel que una mentira, solo para que lo sepas…

Subaru sintió que Wilhelm estaba esquivando la pregunta, por lo que volvió a agarrar su espada de madera y murmuró abruptamente —: ¿Dentro de mí ves algún talento con la espada?

—Desde donde estoy, por desgracia, no tiene ninguno. Su aptitud para la espada no va más allá del hombre común… lo mismo para mí.

La sonrisa tensa de autodesprecio que vino a Wilhelm hizo que Subaru levantara una ceja con sorpresa.

—Eso es bastante humilde viniendo de ti, decir que no tienes talento con la espada.

—Es la verdad. No recibí ningún regalo. Si lo tuviera, seguramente no hubiera tenido que manejar tanto una. Por lo tanto, es posible que usted llegue al mismo nivel que yo.

—…Por cierto, ¿cuánto tiempo tengo que trabajar en ello?

—Nada tan impresionante. Solo necesitará dedicarle la mitad de su vida natural.

—Solamente, dices.

A menudo se dice que el trabajo constante para mejorar es un verdadero talento. En realidad, incluso con Wilhelm diciéndole que podía llegar al mismo nivel, Subaru no podía entender el impulso para dedicar tanto tiempo a la espada como el anciano, tampoco hallaba razón para hacerlo.

En primer lugar, la razón por la que Subaru le había pedido a Wilhelm que lo instruyera fue…

—Pensé que, tal vez, dedicándome a la espada sin pensamientos mundanos, podría encontrar iluminación por primera vez…

—Lo dudo ahora. Después de todo, sin importar lo que pueda comprender, no se hará más fuerte de repente, y yo no creo que una mente clara, o su falta, determine quién va a ganar y quién caerá al final.

Wilhelm transmitió secamente su opinión. —Además — Continuó—, si tengo que decirlo, rara vez he ejercido mi espada con una mente clara. En particular, cuando empecé, tenía muy poca idea sobre el camino de la espada.

—¿Entonces en qué pensabas?

—En mi esposa, y solo en mi esposa.

—¡Maldición, Wilhelm! Algunas veces realmente te pasas con eso de tu esposa.

Subaru recordó el cómo había hablado de su queridísima esposa la vez que se conocieron, pero Wilhelm también había elogiado a su esposa elevándola al cielo durante la estadía de Subaru en la mansión. Debió haber sido un matrimonio armonioso.

Al ver a Subaru estallar en una sonrisa nerviosa ante el episodio más reciente de este comportamiento, Wilhelm frotó su barbilla.

—Algún día, alcanzará un punto donde tal preparación será necesaria para volverse más fuerte. Bueno, no es algo de lo que deba preocuparse en el presente, joven Subaru.

—¿A qué te refieres?

Subaru inclinó ligeramente su cabeza. Wilhelm negó un poco con su cabeza ante el gesto.

—Simplemente quiero decir que hay poco sentido en sermonear a alguien de lo que se tarda en hacerse más fuerte cuando él ya ha abandonado la opción de hacerlo.

—…

Por un momento la cara de Subaru se congeló, incapaz de comprender lo que se le dijo. Sin embargo, la interrupción fue momentánea. Se encogió de hombros inmediatamente, como si lo descartara a manera de broma.

—Oye, ¿qué dices tan de repente, Wilhelm? Estoy tan sorprendido como un ladrón detenido antes de robarse algo. ¿Ahora qué hice?

—Si usted mismo es consciente de ello, sería poco elegante seguir discutiéndolo. He dicho lo que quería decir. Habría sido difícil decírselo si hubiera dejado pasar esta oportunidad.

Wilhelm, hablando como si lo entendiera todo, no dejó lugar a Subaru para proseguir con el asunto.

Un malestar ardía en el pecho de Subaru. Las palabras de Wilhelm le habían dejado un indiscutible sentimiento de nerviosismo. Y Wilhelm podía decir exactamente qué significaba ese sentimiento.

Al instante, la verdad desgarró el corazón del chico de manera inaguantable y sin misericordia.

Subaru, sudando en la agonía de un escalofrío fantasma, levantó la cabeza cuando Wilhelm miró hacia la mansión y habló.

—Joven Subaru. Parece que la práctica de esta mañana ha llegado a su final.

—¿…Ah?

Cuando Subaru siguió su mirada, notó una pequeña silueta corriendo en el patio… Rem.

Normalmente, ella no era alguien que mostrara emociones en su rostro, pero él pudo ver una ligera tensión en ella mientras corría.

¿Habría pasado… algo?

Para Subaru, en ese momento, fue una salvación fortuita, una oportunidad de oro para olvidar su conversación con Wilhelm. Miró con alivio la prisa y agitación de Rem.

O tal vez fue porque Subaru había sospechado a dónde se dirigían las cosas.

—Subaru… Tenemos que hablar

Cuando Rem se paró justo frente a él, su expresión seria hizo que su corazón temblara.

…Pero Subaru nunca les hablaría a otros acerca de la previsión que sintió en ese momento.

2

Lady Crusch, que esperaba en la sala de recepción, asintió de manera astuta al ver que Subaru se acercaba.

—Parece que ya los has escuchado.

Crusch y Ferris estaban juntos en la sala de recepción, esperando a Subaru y Rem como maestro y vasallo. Subaru, siendo el último en llegar a la habitación, no podía negar que llegó tarde a la fiesta mientras balanceaba un poco su cabeza de un lado a otro.

—No he oído los detalles todavía. Parece que Rem también solo tiene una vaga idea.

Cuando los ojos de Subaru se movieron para señalar a Rem, ella sumergió la cabeza con una expresión tensa y dijo —: Lo que he sentido es solo el resultado de la consciencia que comparto con Onee-sama. La clarividencia de Onee-sama sería capaz de reunir más detalles sobre la situación, pero…

Rem bajó los ojos mientras sus palabras se arrastraban, viéndose consternada por su propia incompetencia.

La respuesta de Rem hizo que Crusch exhalara en aparente admiración.

—Consciencia compartida… He oído hablar de esto, que las estrechas relaciones de un selecto grupo de especies humanoides, como gemelos y parientes de sangre, pueden entender mutuamente sus pensamientos sin necesidad de palabras… ¿Y puedes hacer esto desde la capital real hasta un lugar tan alejado como los dominios Mathers?

—Como ya se ha dicho, es una cosa vaga. Pueden estar relacionadas con emociones potentes y las palabras que uno desea comunicar muy fuertemente. Sin embargo…

Cuando Crusch se sentó, Ferris adoptó una postura casual detrás de ella, sus orejas de gato temblaban.

—Por cómo lo dices, debiste haber sentido algo bastante inquietante a través de esa telepatía, ¿verdad?

Subaru, desanimado por la conducta de Ferris, pasó a situarse delante de Rem.

—No nos mantengas en suspenso.  Si tú sabes cualquier cosa de esto, dí algo. No dejes a Rem serpenteando así en el viento. Suelta la sopa.

—Ooh, ¿miauhora no te gusto? Además, el servicio de inteligencia no es gratuito. Solo eres un paciente y un invitado, Subawu. ¿Por qué deberíamos decirte algo?

—¡Tú…!

Hablando propiamente, Ferris tenía razón. Incluso si era un huésped en la superficie, la posición de Subaru era la de un paciente y la de un forastero. Podría repetir que era de su incumbencia todas las veces que quisiera, pero ya que él era parte de una facción política, solo un tonto le daría un hueso solo porque suplicara por él.

Pero mientras Subaru maldecía su propia inconsistencia, fue Crusch la que reprendió a Ferris.

—Ferris. No seas cruel. No hay razón para que juegues al villano. Todo lo que te valdrá jugar con Subaru Natsuki será un a mirada furiosa de Rem.

—Bieeen.

Crusch, todavía sentada sola en el sofá, hizo señas para que Subaru se sentara en la silla frente a ella.

—La autoreflexión conduce al progreso personal. Pero eso depende del tiempo y la situación. Me gustaría dar prioridad al intercambio de opiniones ahora mismo. ¿Qué te parece?

—…Seguro. Odio ser oportunista, pero realmente quiero escuchar lo que tienes que decir.

Subaru aceptó la oferta y se sentó con Rem de pie justo a su lado.

Crusch comenzó.

—En los dominios Mathers… es decir, en el ducado del marqués Roswaal… aparentemente han sido reportadas actividades peligrosas por los alrededores de su mansión. Parte del dominio ya se ha puesto bajo bloqueo para las órdenes del marqués.

Las cejas de Subaru se levantaron ante el lenguaje inquietante.

—¿Actividades peligrosas? ¿Bloqueo?

El hecho de que la conexión telepática de Rem se hubiera activado ya lo tenía preparado para malas noticias, pero incluso oyendo los detalles, la inquietud se hizo agitar dentro de él.

—No sabemos en realidad qué está ocurriendo dentro de los dominios Mathers. Pero puedo arriesgar una conjetura, dado que el apoyo del marqués hacia Emilia como candidata real… en otras palabras, una edio-elfo… ha salido a la luz.

—¿Qué? Dices que los siervos están en huelg… ¿Qué se quejan por todo?

Cuando Subaru expresó las primeras dudas que le vinieron a la mente, Crusch concordó fácilmente con ellas.

—Eso es muy posible, por supuesto. La infamia de la Bruja de los Celos hace que el prejuicio contra los semi-elfo sea una batalla de la que ella no puede escapar.

Una vez más, Subaru no podía permitir que las circunstancias de su nacimiento fueran sus grilletes. Estaba comenzando a odiar a la muchedumbre anónima que hablaba basura sobre Emilia sin saber nada acerca de ella como persona.

—Tu rabia seguramente no tenga lugar. Ella eligió este camino, sabiendo a lo que se iba a enfrentar.

—¿Fuera de lugar? ¿Te refieres a mí o esas personas? …Y qué, ¿están causando problemas en el feudo de Roswaal por una razón estúpida como esa? ¿Son solo fogatas que se consumirán? ¿O esto va a convertirse en una tormenta de fuego masiva?

—Dejando de lado si las razones son pequeñas o no, el resumen es seguro. Esto también explica la reacción telepática de Rem. —Crusch se volvió hacia Rem mientras hablaba, dirigiendo los ojos de todos hacia la chica que estaba en silencio.

—Los sentimientos que estoy recibiendo de Onee-sama son en parte malestar y mayormente… enojo. Creo que no pretendía transmitir esto, pero lo hizo de manera subconsciente.

—¿Estas sensaciones compartidas entre ustedes ocurren con gran frecuencia?

—No, es bastante raro. Siempre controlamos nuestros pensamientos hasta cierta extensión. Creo que, en este caso, Onee-sama me transmitió estas cosas a pesar de su autorestricción.

Cuando Rem alcanzó la segunda mitad de su explicación, no pudo ocultar la ansiedad que coloreaba sus palabras. No era una exageración decir que Ram tenía la mayor fuerza mental entre todos en la mansión Roswaal. Una crisis que incluso pudiera hacer flaquear su autocontrol claramente no era un asunto pequeño.

Y, sin embargo, más allá de lo que a Ram se le había escapado telepáticamente, ella no había hecho ningún esfuerzo para pedir la ayuda de Rem.

Subaru murmuró para sí mismo mientras su conclusión lo quemaba por dentro.

—Es como si ella… tratara de evitar que nos involucremos…

La única explicación que pudo surgir consistía en que Ram le había advertido a Rem del peligro a través de su vínculo mutuo sin pedir a su hermana que regresara, porque tenía la intención de transmitir esa información a Rem… y evitar que Subaru supiera.

… ¿Tanto quería mantener a Subaru fuera de sus problemas?

—Pero se encuentra en aprietos, ¿no es verdad?

La situación era tan mala que había alcanzado los oídos de Crusch, incluso estando en la capital.

Como era típico, había pocos con los cuales Emilia podía contar, y tenía enemigos que numeraban más allá de la razón. Bajo tales circunstancias, ¿quién estaría a su lado sin ningún tipo de motivo ulterior?

La respuesta era ‘nadie’. Después de todo, en la actualidad no había nadie a su lado que fuera su firme aliado.

Había dejado atrás a aquél que lo sería.

Sin duda, cuando Emilia se diera cuenta, se arrepentiría de lo que había hecho. Por esa razón…

Subaru levantó la cabeza y murmuró con determinación, —Yo… tengo que ir a salvarla, ¿no?

Esta vez, todas las miradas cayeron sobre él. Crusch levantó una ceja, y Ferris cerró suavemente sus labios bufones. Luego Rem tiró de la manga de Subaru con una mirada nerviosa.

—¡N-No, Subaru, no tienes que hacerlo…!

La ansiedad y la triste súplica en los ojos de Rem le sorprendió.

Ella continuó —: Debes hacer como te dijeron lady Emillia y el maestro Roswaal y concentrarte en tu tratamiento. Yo, personalmente, estoy de acuerdo con ellos. Debes enfocarte en sanar tu cuerpo en estos momen…

—Si yo hago eso, ocurrirán cosas que nunca se podrán deshacer. Rem, es igual que cuando hablamos tiempo atrás antes de entrar al bosque de las mabestias. Tenemos… que hacer algo.

—…¡!

La expresión de Rem se puso rígida por el dolor ante las palabras de Subaru.

Ya habían hablado así en el pasado, justo antes de entrar al bosque de las mabestias para recuperar a los niños abducidos. Subaru le dijo a Rem las mismas palabras cuando ella intentó detenerlo.

Aquellas acciones tuvieron consecuencias. Como resultado de su decisión, los niños fueron rescatados sanos y salvos. Era esa la razón por la cual Rem sabía muy bien lo que respaldaba la resolución de Subaru en esta ocasión.

Manteniendo a Rem a raya mientras se aferraba a él, se desplazó para ver directamente a Crusch, que estaba sentada frente a él.

—Es como oíste, Crusch. Rem y yo regresaremos a la ma… regresaremos con Emilia. Hasta que las cosas se resuelvan, tendré que aplazar el trata…

Subaru estaba dando su veredicto como miembro de su grupo político cuando Crusch lo interrumpió secamente llamándolo por su nombre,

—Subaru Natsuki.

El aliento de Subaru quedó atrapado bajo la penetrante mirada de Crusch. Su corazón latía mucho más fuerte; tenía la sensación ahogante de que había olvidado con quién estaba tratando. Luego ella declaró fríamente…

—…Si dejas este sitio, significaría que te has convertido en mi enemigo.

Subaru sintió esas palabras tan fuertes como si una hoja cortara su carne.

—¿Q-Qué quieres decir con…?

—Permíteme corregir tu malentendido. Mis modos contigo como huésped y el tratamiento de Ferris son resultado de un contrato.

—¿Contrato…?

—Sí, un contrato entre Emilia y yo para tu cuidado. Mi casa ha recibido garantías a cambio de tratarte como invitado. Sin embargo…

A medida que sus palabras se arrastraron, Crusch llevó una mano a su pecho para señalarse a sí misma.

—Las circunstancias antes de la selección real, cuando el contrato fue formado, son diferentes a las de ahora. Al ser públicamente enemigos políticos, debo tener mucho cuidado en cualquier negociación con el grupo de Emilia. Es lo mismo para el contrato que rige tu tratamiento. Si hay alguna violación de sus términos, no tengo ninguna obligación de mantener un acuerdo formado antes del comienzo de la selección real ahora que ha empezado en serio.

Para los oídos de Subaru, la palabra contrato que ella seguía repitiendo, sonaba como promesa. Le sentaba muy mal a su pecho, mezclándose con sus recuerdos de la despedida de Emilia.

Crusch siguió insistiendo.

—En estas circunstancias, partir de mi residencia sería una violación, una suspensión unilateral a mitad del contrato. Después de todo, aunque no haya enemistad de pormedio, Emilia y yo somos enemigas.

La mente de Subaru no podía captar la contundente declaración de guerra de Crusch.

Entendía que la duquesa y su gente eran “enemigos” en el papel. Apenas acababa de decirle a Rem que lamentaba dejar la guardia baja en la mansión y que adoptaría la mentalidad correcta en adelante. Y, sin embargo, a Subaru todavía le faltaba para entender plenamente su significado.

La persona que estaba delante era el enemigo más grande en el camino de Emilia y Subaru.

—Lo entendí todo mal… Pensé pon un momento que podríamos hacernos amigos o algo así.

—…

—Eso fue una charla tonta entre bebidas. ¿‘Si puedes hacer algo, hazlo…’? Fui un tonto al tomar en serio las palabras del enemigo. Estoy siendo ingénuo. Hacer que tu enemigo tropiece es lo correcto.

En su pecho se filtró la misma sensación desagradable de alienación que había sentido durante la selección real.

Subaru vio el recuerdo de su conversación entre bebidas durante la noche anterior bajo una nueva luz y se sintió traicionado, ya que había sido la misma Crusch quien le dijo que hiciera todo lo que estuviera a su alcance.

El interponerse en su camino a pesar de aquellas palabras: ¿Eso no era una traición?

Ferris, que guardó silencia hasta ese punto, habló como si no pudiera soportar el ver.

—¡…No lo malinterpretes, miau! — Su mirada afilada hizo que Subaru se mordiera la lengua y se tragara sus palabras—. Lady Crusch no está actuando de mala fé, sino bondadosamente. No le dolería en lo absoluto si te marchas para volver y tratar de ayudar a lady Emilia…

Crusch interrumpió.

—Ferris, detente.

Pero Ferris pasó por alto su regaño y miró hacia Subaru.

—No, yo lo diré. Para un miaulentendido menor, es demasiado cruel, así que alguien debe decirlo… Subawu, ir no hará nada para cambiar las cosas. Es inútil ir. Encima de eso, estarías desperdiciando el contrato por el que lady Emiaulia pagó una buena suma. Después de la humillación que pasaste en el palacio real y lo que pasó con Julius en la plaza de marcha, ¿todavía no lo entiendes? Quedarte quieto, esperando lo mejor, y centrándote en sanar tu cuerpo es, por mucho, la mejor opción.

…Subaru escuchó algo.

El sonido de algo rompiéndose dentro de él.

Había estado guardando su enojo en un saco dentro de sí, y cuando se dio cuenta de que ahora estaba abierto, fue afligido por tanta rabia a causa de la humillación hacia él que sus dientes cortaron su labio.

Esas provocaciones fueron más que suficiente para fortalecer su resolución.

—Lo he decidido… Regresaré con Emilia a la mansión. Ha sido poco tiempo, pero gracias por tu hospitalidad.

Mientras Subaru se despedía, Rem gritó para detenerlo.

—¡Subaru!

Pero, levantándose de la silla, detuvo a Rem con su mano mientras miraba a Crusch hacia abajo.

Crusch se cruzó de brazos y cerro los ojos. Él no tenía idea de qué habría en su corazón. Feris, sentado al lado de esta, dejó salir un largo suspiro. Su rostro hacía evidente su expresión amarga mientras este decía —: No hay respeto por los sentimientos de los otros… ¿Un buen hombre no debería acatar las advertencias al pie de la letra?

—Su advertencia me permitió tomar mi decisión. Gracias.

Aparentemente Ferris se rindió con intentar discutir el asunto después de la respuesta sarcástica de Subaru. En su lugar, Crusch descruzó sus brazos antes de voltear hacia él y continuar con la conversación.

—Subaru Natsuki. Desafortunadamente, todos los carruajes dragón para transporte de larga distancia de esta casa ya han sido asignados para otras tareas. Todo lo que puedo prestarte es uno más lento para carga o uno para distancias medias con el cual tendrás que desmontar e ir a pie parte del camino.

—… ¿Er?

Los ojos de Subaru se ampliaron. Estaba esperando que ella le reclamara por romper el contrato de manera unilateral, pero Crusch… casi sonaba como si estuviera de acuerdo con la decisión de Subaru. La respuesta inesperada casi hacía que los ojos de Subaru saltaran de sus órbitas.

Ella levantó una ceja con una expresión cuestionante antes de voltearse hacia Ferris.

—Ferris. ¿Dije algo raro?

Ferris llevó ambas manos a sus mejillas y se estremeció mientras contestaba.

—Hasta Ferris se deslumbra por tu increíble adaptación, lady Crusch. Pero, ah, no vas a prestarle de verdad un carruaje a Subawu, ¿verdad?

Crusch asintió afirmando.

—Es lo que dije. Respeto las decisiones de los otros. No importa cuál sea la decisión, es muy importante tomar la responsabilidad. Y no importa qué carga debas llevar, tienes que trabajar para alcanzar lo que quieres y no traer deshonor a tu alma… ¿O no es verdad?

—…Sí, así es. Exactamente. No quiero que mi alma sienta vergüenza. Si esa chica está en problemas, no hay modo de que pueda quedarme aquí como paciente y pasar mis días sin ningúna preocupación.

La afirmación de Crusch puso incómodo a Subaru, como si antes hubiera estado preparándose para luchar con un oponente que no tenía intenciones de pelear.

Quizá Subaru había transmitido su resolución, porque Rem cerró sus ojos por un momento, aparentemente regañándose a sí misma. Cuando los abrió de nuevo, había regresado a su típica expresión neutral.

—En lugar de mi maestro, permítame ofrecer mi profundo agradecimiento por todo lo que ha hecho hasta la fecha.

—No me importa. Hay un beneficio para nosotros, también. Sin embargo, me gustaría hablar contigo respecto a la última sección del viaje…

Rem bajó la cabeza, tratando el ofrecimiento de Crusch con gran cortesía.

—Si se me permite el atrevimiento, estaríamos muy agradecidos por la ayuda. Deseamos confirmar la seguridad de los dominios sin perder ni un momento. Sin embargo, el tiempo es corto. No hay duda de que tomarán dos días y medio llegar a las tierras de Mathers desde la capital.

Subaru exclamó —: ¡¿Más de dos días?! ¿Por qué? ¡Cuando vinimos no nos tomó ni medio día llegar!

Si su memoria estaba en lo cierto, el carro de dragón dejó la mansión de Roswaal en la mañana, llegando a la capital real apenas pasado el mediodía. Incluso sin un carruaje para largas distancias, la disparidad en la duración de los viajes era demasiado extrema.

—Eso es imposible ahora. La carretera de Liphas que usamos para llegar aquí no puede usarse esta vez. El tiempo es malo, y hay niebla cubriendo el camino… Por eso, tenemos que tomar un desvío alrededor.

—¿Y qué si hay niebla? Si solo cruzamos por enmedio…

Ferris interrumpió, derribando la opinión de Subaru con algo que parecía ser conocimiento generalizado.

—Sí sabes que es la Ballena Blanca la que produce la niebla, ¿verdad? Si te topas con ella dentro, tu vida se acabó. Es de sentido comiaun, ¿no?

Subaru frunció el ceño ante el desconocido término de Ballena Blanca. Pero Rem ignoró el hecho de que Subaru no entendió y siguió con la discusión anterior.

Como resultado de sus negociaciones, llegaron a los siguientes términos: Subaru y Rem tomarían de la casa de Karsten un carruaje de media distancia y luego abordarían algún otro en una aldea por el camino para regresar tan rápido como fuera posible.

Subaru apretó los dientes por la inconveniente falta de un carruaje que pudiera correr todo el camino sin detenerse. Era en ocasiones como esta cuando más extrañaba a los autos, algo que solo necesitaba combustible para llegar más lejos.

Era una mala situación que lo hacía querer moverse a toda prisa, pero esto era algo imposible. La niebla que cubría el camino parecía una manifestación del temor que se extendía frente a sus ojos.

La sensación de que este era un mal augurio inminente no dejaba de provocar al corazón de Subaru.

3

Una vez el plan fue acordado, las cosas se movieron rápidamente.

Con una orden corta, Subaru y Rem fueron llevados hacia el portón frontal de la villa de Crusch con su equipaje, ahí ya había un vehículo esperándolos, desprovisto de todo ornamento para hacerlo más ligero, y con un dragón de tierra que tiraba de él.

Wilhelm sostenía las riendas mientras esperaba su llegada. Cuando notó que Subaru y Rem estaban llegando, el hombre mayor hizo una reverencia profunda.

—Este es el dragón de tierra más rápido que esta casa puede prestar bajo estas circunstancias. Aún así, lamento profundamente que sea inferior a los dragones para largas distancias empleados por el marqués…

Con Rem tomando las riendas, Subaru se puso junto a ella y miró hacia Wilhelm.

—Estoy inmensamente agradecido de que me prestes algo siquiera… Me encantaría decir que lo regresaré de seguro, pero…

Su tono decayó al final.

Wilhelm era el único presente para ver la partida de Subaru y Rem en la puerta frontal. Se habían despedido de Crusch y Ferris en la recepción de la mansión. Lo menos que él podría hacer era ser cortés y devolver el carruaje luego, como una última despedida.

—En mi posición, lo único que puedo hacer es obedecer la decisión de lady Crusch. Luego de que dejen la mansión, mi maestra y la suya serán enemigas mutuas, sin duda… Este carruaje servirá como un regalo de despedida por el tratamiento y la instrucción de espada dejados a medias.

—Pero eso… No creo que hayan dicho algo al respecto cuando dejamos la mansión.

Por lo menos, las palabras de despedida de la maestra y el vasallo les encajaban muy bien.

“Rezo porque sus esfuerzos sean valerosos, y porque se esfuercen en tomar sus decisiones con orgullo para no traer vergüenza a sus almas.”

“Ya que lady Crusch está siendo tan generosa con ustedes, será mejor que lleguen con lady Emilia en un santiamén. ¡Ahora váyanse de una vez!”

La última sentencia probablemente fue la que dejó la impresión más fuerte. No tuvieron ni una pizca del tipo de consideración que se sentía venir de Wilhelm, pero…

—Yo también sirvo para lady Crusch, así que de alguna manera estoy familiarizado con la manera de pensar de mi maestra.

—A propósito, ¿cuándo comenzaste a trabajar para ella?

—Creo que ahora es un poco más de medio año…

—¡¡Oye, eso es mucho menos de lo que pensé!! ¡¡Por la forma en que hablas, pensé que habían sido maestro y sirviente por muchos años!!

Mientras Subaru y Wilhelm intercambiaban palabras de esa manera, Rem estaba acomodando el equipaje en el carruaje de dragón. Rem tomó las riendas de nuevo y acarició gentilmente el hocico del dragón.

—…. ¿Entendido? Entonces has lo que diga. Así es, buen chico, buen chico.

—Rem, ¿cómo te está yendo?

—Parece tener una disposición un tanto salvaje, pero acabo de enseñarle quién manda, así que no debería haber problema. Creo que obedecerá mis órdenes.

—B-Bien… Establezcamos la jerarquía. De verdad sabes cómo usar el látigo, ¿eh?

Como resultado de la “conversación” de Rem con el dragón, parecían estarse llevando bien. Ya que iban a estar corriendo juntos por un tiempo mayor a un día, la relación entre el conductor y el dragón era crucial.

Rem repasó su plan.

—Tomaremos un desvío por las planicies para evitar la niebla. Deberíamos pasar por dos aldeas en nuestro camino hacia las tierras del marqués. Es probable que podamos conseguir otro carruaje y cambiarlo en un pueblo llamado Hanumas cerca de la frontera.

—A propósito, ¿cuánto nos tomará llegar a Hanumas?

—Probablemente serán entre catorce y quince horas. Si ponemos en marcha el carruaje inmediatamente después de cambiar, podríamos llegar al feudo en otra mitad de día…

Subaru se rascó la cabeza, tragándose sus palabras de desespero, antes de inclinar su cabeza hacia Wilhelm.

—Gracias por todo. Es una pena que dejemos la práctica a la mitad…

—Creo que le he enseñado las cosas más importantes. Más allá de esto, si desea incrementar sus habilidades con la espada, no hay mejor forma que continuar blandiendo una. Le deseo buena salud.

Wilhelm ofreció su mano, Subaru la aceptó, y los dos intercambiaron un buen apretón.

Rem se montó al asiento de conductor mientras Subaru entraba al pequeño carruaje. Asomando su cabeza por la ventana, se despidió por última vez de Wilhelm, quien los estaba viendo desde el portón.

—Bueno, nos vamos. Si el destino lo permite, me encantaría pasar algo de tiempo contigo una vez más.

—Si apetece ser recibido por los golpes de una espada de madera, venga cuando quiera.

Wilhelm despidió a Subaru y Rem con una broma muy en contexto mientras ofrecía una sonrisa propia de un caballero.

El dragón terrestre relinchó y comenzó a ganar velocidad lentamente. El carruaje aceleró más, dejando la villa de Crusch muy por detrás. La figura en la puerta del frente mantuvo su cabeza agachada hasta que Subaru ya no lo pudo ver.

Siguieron cuesta abajo, pasando por el puesto de guardia que formaba la entrada al distrito de la nobleza y yendo directo por la calle principal hacia la puerta que unía la capital con la carretera externa, que era su destino.

Gracias a la bendición del dragón terrestre, las vibraciones en la espalda de Subaru fueron extremadamente suaves. Él miraba con nerviosismo a través de la pequeña ventana, incapaz de aguantar la sensación de urgencia dentro de sí.

Dejando atrás las calles de la capital real, su campo de visión fue dominado por los pastizales verdes y el cielo azul, y nada más. Ya que Rem se estaba concentrando en conducir, no podía hablar con ella y por ende no había nada que pudiera hacer en el transcurso. Dentro del carruaje, Subaru se sumía en un mar de pensamientos.

Crusch había declarado que no podían prestarles un carruaje para uso de larga distancia. Concordando con esto, la sensación del asiento de pasajero era de una calidad muy inferior. Probablemente fueran para transportar sirvientes de un lado a otro.

Había entrado y salido de la residencia de Crusch en un parpadeo. El hecho de que la duquesa le hubiera prestado amablemente un carruaje al partir dejó a Subaru en un enredo de pensamientos complicados que eran difíciles de poner en palabras. Solo una noche antes, él la había juzgado como estricta, mas no indiferente. El tira y afloja antes de su partida solo se había añadido a la complejidad.

Lo que sí entendió fue la razón de por qué tanta gente quería conversar con ella. Sin duda, Emilia tendría que trabajar duro para construir una red de contactos personales como la que tenía Crusch. Esta era una dificultad necesaria para ella. Aunque algunas inecesarias también la aquejaban.

—Es por eso que… Necesito llegar allá, y rápido.

Por supuesto, esas eran cuestiones políticas y un asunto de conexiones entre gente deprivilegios. Subaru no tenía una visión tan inflada de sí como para pensar que podría ser de utilidad en esos asuntos. Sabía que habría problemas difíciles donde no sería más que peso muerto. Pero no era su intención usar su falta de porder como una razón para ignorar a una persona querida cuando esta estaba en problemas.

Si empeñaba su alma y su corazón en ello, estaba seguro de que podría sobreponerse a esos obstáculos.

Subaru Natsuki poseía ese poder.

—Nada funcionará a menos que esté con ella… Ahora lo entenderá

Ciertamente ese pensar no tenía fundamentos… no, era pura esperanza.

Emilia había caído en un peligro. Si él estaba allí, marchando a su rescate, de alguna manera todo saldría bien. Esa era su esperanza frágil y titilando en peligro de ser extinguida por el viento.

Quería probar su valía. Necesitaba hacerlo.

Si Emilia estaba angustiada, Subaru la salvaría.

No, así tenían que ser las cosas. Subaru necesitaba que Emilia estuviera en peligro para que de ese modo él pudiera descubrir su propia valía… y mostrarles a los otros que tenía valor.

—Es cierto… No es bueno que no esté con ella. ¡Seguro…!

En el fondo de su mente aparecía la encantadora chica de cabello plateado. Su rostro sonriente estaba envuelto por una oscuridad amorfa, enterrado por la malicia que intentaba apagar su sublime espíritu.

—…

Con esa visión en mente, Subaru cerró los ojos y mordió su labio.

En el carruaje, dejó pasar el tiempo en silencio, solitario.

A excepción de Rem que estaba en el asiento del conductor, estaba aislado en ese lugar, incapaz de sentir la presencia de cualquier otro.

…Y nunca notó la ligera torsión en sus propios labios.

4

Más tarde ese día, en lugar de en Hanumas, donde habían planeado cambiar de carruaje, se detuvieron en un pueblo llamado Fleur, que se locaba antes de el otro.

Rem lo había sugerido mientras el sol se ponía, justo antes de que la noche comenzara a caer.

—Viajar de noche incrementará las posibilidades de toparnos con bandidos y mabestias. También estoy un tanto preocupada de pasar cerca de la niebla, por eso pienso que es mejor hospedarnos en una posada cercana esta noche.

—¿Cuánto falta para la parada en Hanumas? ¿No podemos simplemente seguir hasta allá?

—Nos tomaría hasta la media noche llegar a Hanumas desde aquí. Pudiera ser que no encontremos una posada, y conseguir un carruaje dragón en medio de la noche es difícil, así que…

—Agh… Es cierto. Por eso no es como que podamos llegar y esperar que todo funcione, entonces.

Rem había estado pensando mientras Subaru se andaba en rodeos. Naturalmente, había hecho su propuesta bajo muchas más consideraciones que la propuesta de Subaru. Aunque estaba irritado por tener que detenerse, aceptó la sugerencia de Rem.

—Entonces nos quedaremos en una posada aquí en Fleur y partiremos a primera hora por la mañana. ¿Eso le dará un descanso al dragón y quizá reduzca el tiempo necesario par aencontrar un carruaje en Hanumas?

—Sí. Si nos vamos temprano por la madrugada y las cosas van bien en el camino a Hanumas, podríamos llegar a la mansión antes del anochecer de mañana.

Mientras Rem contestaba, su voz estaba llena de alivio porque Subaru había aceptado su propuesta sin quejas.

Afortunadamente, se cumplió su esperanza de encontrar una posada tras su llegada a Fleur. Confiaron el carruaje de dragón en el establo adjunto a la posada, llenaron sus barrigas con una comida nocturna en extremo poco refinada, se dieron un baño rápido y se fueron a la cama para así poder levantarse inmediatamente a la hora del amanecer.

Pero cuando Subaru pensó en Emilia, su sentido de urgencia y su impaciencia disiparon todo su ánimo de dormir.

—No puedo dormir…

Desesperadamente tratando de tomar una siesta, todo lo que hizo fue cambiar de posición con los ojos cerrados sobre la cama en repetidas ocasiones. Después de todo, al haber pasado un buen tiempo en la mansión de Roswaal y en la villa de Crusch, las mejores probadas de lujo que este mundo tenía para ofrecer; la cama dura de una humilde posada le ponía difícil el dormir.

Por supuesto, dado que quería levantarse tan pronto en la mañana como fuera posible, su pecho se llenó de maldiciones dirigidas al tiempo y a su propio cuerpo. No necesitaba más tiempo para pensar. Lo que necesitaba era una oportunidad para conectar las conclusiones formadas en su mente con acciones tangibles. Por eso, todo lo que anhelaba era la luz del sol.

¿Cuántas veces había visto hacia el techo y hacia sus párpados? ¿Cuántas veces se había dado vuelta en la cama ya?

Un sonido se filtró a sus tímpanos; hubo un toque en la puerta, y luego alguien la abrío dudando.

—…Subaru, ¿puedo pasar?

Cuando levantó la cabeza para echar un vistazo, vio el torso de Rem, quien se inclinaba hacia dentro de la habitación. Se había quitado el atuendo de sirvienta que acostumbraba a usar, para cambiarse con un camisón azul claro que él había visto en algún punto antes.

Rem, percatándose de que Subaru estaba despierto, pareció aliviada mientras se dirigía hacia la cama. Subaru le preguntó —: ¿Qué pasa? Si vienes para decir que te sientes solitaria y no puedes dormir sin compañía, es un día difícil para eso. Si hubiera un poco más de calma, me habría sacado una buena risa, pero ahora mismo…

—Esa propuesta me acelera el corazón, pero no. No podía dormir, así que quería hablar un poco.

—Ya veo… Entonces, tú también. Bueno, no hay nada que podamos hacer al respecto, ¿eh?

Subaru gateó por la cama mientras Rem se sentaba tímidamente a su lado. Sintiendo que sus hombros estaban tan cerca como para tocarse, volvió su atención hacia el rostro pálido de ella y abrió la boca.

—Me siento mal porque hayas tenido que cuidarme siempre desde que dejamos la mansión, Rem.

—Por favor no te disculpes por eso. Nada me parece un sufrimiento si es por tu bien.

La fuerte sacudida de su cabeza al negar fue un golpe en la consciencia de Subaru. Sabía que eso era lo que Rem iba a decir. Desde el disturbio de las mabestias, Rem siempre había sido su aliada en las buenas y en las malas.

Irónicamente, probablemente era ella la que más entendía su valor.

—…Que lo hayas descubierto por telepatía debió haber hecho que te preocuparas por la mansión mucho más que yo. Y para colmo sigues preocupándote por mí… Todavía no sabes nada de lo ocurrido, ¿verdad?

Rem asintió de manera difícil a modo de respuesta a su pregunta y bajó la mirada.

—…No te preocupes por eso. Estoy seguro de que ha pasado algo grave, pero ella no es tan dócil como para rendirse fácilmente. Pronto estaremos de vuelta. Me encargaré de ello de alguna manera.

Subaru sonrió con una alegría no justificada, tratando de aligerar, aunque sea un poco la carga que aplastaba a Rem. Quería hacerla sentir en calma.

Como era típico en él, las declaraciones de Subaru no tenían fundamento. No era como si tuviera algún brillante plan tangible para sobreponerse a los obstáculos difíciles. Cualquiera tendría que haber dudado de una declaración como esa.

Pero, aún así…

—…Sí. Te creo, Subaru.

Rem sonrió alegremente hacia él con alivio, como si diez mil caballeros hubieran llegado galopando a su rescate.

—…¡!

Al percatarse de que su sonrisa lo había cautivado, la cara de Subaru enrojeció mientras alejaba la mirada.

Había dicho algo vergonzoso, y la aceptación de ella fue igual de embarazosa. Subaru le dio la espalda de inmediato sin continuar. No sabía lo que Rem debió pensar de él.

…Su respiración paró cuando sintió de manera repentina el peso y el calor del cuerpo de ella contra el suyo.

—¿S-Señorita Rem? Er… Me preguntaba, ¿por qué me está abrazando de esta manera?

La sensación suave contra su espalda y la respiración de ella hizo que Subaru pasara a hablar inconscientemente de manera más formal.

—…Porque quiero.

La respuesta que ella ofreció, llena de expresión, cargaba con un calor que encendió campanas de alarma en su corazón.

Detrás de Subaru, quien seguía sentado en la cama, Rem lo rodeaba con los brazos, como si estuviera cubriéndolo. Su suavidad femenina, su dulce aroma, y los brazos que lo rodeaban, sumergieron por completo en calidez al cuerpo de Subaru.

—Er, ah… Esta sensación es…

Subaru, sintiéndolo correr por todo su cuerpo, ladeó la cabeza cuando se percató de repente de que la “calidez” que Rem le impartía era algo distinto al calor corporal… tenía un gran parecido con algo que había sentido en los días pasados.

Para responder a las dudas de Subaru, Rem mantuvo el contacto y abrió la boca.

—Estoy sanando tu puerta, es lo mismo que hacía el maestro Félix por ti, Subaru. Después de todo, tuve muchas oportunidades para ver mientras estaba a tu lado. En comparación con el maestro Félix, quizá no pueda hacer mucho más que calmarte un poco, pero…

—¡C-Cierto, el tratamiento! ¡Tratamiento, sí! Ya veo, ya veo. Sí, sí. E-Exacto, eh. Ha-ha.

Sintiéndose avergonzado por sus ilusiones impuras, Subaru disfrazó las cosas con una risa vacía. Sintió a Rem sonriendo un poco detrás mientras la fuerza del maná fluyendo hacia él incrementaba.

—Guau, increíble… Esto se siente mucho mejor que las cosas de Ferris revoloteando en mí.

—Muchas gracias. Pero esa aseveración es injusta con el maestro Félix.

—Para nada. Hablo totalmente en serio. Se siente bien y… me hace sentir… sueño…

Quizá el efecto del tratamiento era inferior que el de Ferris, pero Rem tenía mucha más consideración con su paciente. Se sentía como si estuviera inmerso en agua tibia, rodeado con suavidad.

Se sentía cómodo, relajado y soñoliento, por eso no captó el leve susurro de Rem.

—Lo más probable es que sea… la diferencia entre nuestros sentimientos hacia ti, Subaru. — Su cabeza estaba resbalándose cuando Rem llevó sus labios cerca de su oído—. Está bien caer dormido. Te acomodaré en la cama, te cubriré con las sábanas, y me iré cuando me sienta satisfecha de verte dormir.

—No me preocupaba pasar el rato rascándome la barriga, y ese es mi lema al final… Pero cuando trabajas tan duro, ¿cómo puedo quedarme dormido a la mitad, Rem?

Fue una muestra mínima de resistencia, pero él no quería ser tan grosero luego de todo lo que ella hizo.

Notaba la alegría de Rem mientras sentía sus manos acariciándole la cabeza. El calor viniendo de sus manos incrementó, haciendo que sus párpados se sintieran incluso más pesados.

—Aww, diablos… ¿Por qué yo…? Digo, es… difícil para ti también, pero… Rem, ¿por qué estás… haciendo esto por mí…? — Se frotó los ojos, resistiendo el sueño de manera irracional, y seguía hablando para mantenerse consciente—. Rem, ¿por qué… tanto… por mí…?

—Porque quiero… No necesito otra razón.

Perdió su mente antes de que sus palabras lo alcanzaran. Incluso así, escuchó la respuesta de Rem, “quiero.” Esa parte era importante.

Probablemente ese era el punto de inicio para todos los pensamientos que envolvían a Subaru…

¿Qué pasaría cuando regresara a la mansión y se reuniera con Emilia? Él estaba lleno de ansiedad.

—Ella… me va a gritar al principio, ¿verdad…?

Los ojos de Subaru cayeron mientras sacudía su cabeza.

Cuando comenzó a tambalear, los brazos de Rem lo abrazaron gentilmente para darle soporte. —Todo estará bien, Subaru. Eres una persona maravillosa. Con el tiempo y una reunión adecuada, si le dices cómo te sientes, estoy segura de que entenderá.

—¿De verdad…? Supongo que… lo soy, si es que piensas… así de mí…

El sonido se fue alejando. No, su mente había comenzado a dejar la realidad.

La cómoda somnolencia se extendía por él como una maldición, sus ojos se cerraban para convertirse en una jaula para su mente.

Justo antes de que su consciencia abandonara la realidad por completo, Subaru pensó sentir el ligero tacto de los labios de Rem en su cuello mientras esta decía —: Así que guárdame un pequeño rincón en tus pensamientos, y no te vallas a ningún otro lado, Subaru…

Mientras su mente se hundía lentamente en la oscuridad, Subaru ya no tenía la fuerza para contestar al susurro de aparente súplica.

5

…Lo que despertó a Subaru fue la sensación del sol quemando sus párpados.

Se quedó tirado sobre la cama mientras levantaba una mano de manera inconsciente para bloquear el sol. La luz que entraba por la gran ventana de la habitación era fuerte; al estar en cama y cubierto hasta los hombros, el calor era tanto que hacía del dormir una tarea difícil.

Se entregó a esa sensación por un instante muy largo antes de que fluyera suficiente sangre a su cabeza medio dormida y se percatara…

—¡¿El sol ya salió?!

Subaru arrojó sus sábanas, saltó de la cama y corrió hacia las ventanas. Cuando las abrió, un aire fresco fluyó en la habitación, y él quedó viendo estupefacto hacia el sol que lo miraba desde lo alto del cielo.

Esa visión lo golpeó con la terrible verdad.

—Imposible… En una situación como esta… ¡¿Soy un idiota?!

Al llegar a la conclusión desesperante de que se había quedado dormido, corrió a toda prisa hacia la puerta de enseguida, el dormitorio de Rem. Subaru tocó furiosamente la puerta antes de abrirla de un empujón.

—¡Rem! ¡Levántate! ¡Nos quedamos dormidos!

Maldiciendo el hecho de que había perdido casi la mitad del día durmiendo, escaneó la habitación con desespero. De cualquier manera, tenía que levantar a Rem para que pudieran continuar en su marcha… O eso había pensado.

—… ¿Rem?

La habitación estaba completamente vacía.

No había arrugas en la cama. Las sábanas estaban intactas. Subaru tuvo un mal presentimiento por la falta de evidencia de que alguien hubiera dormido en esa cama. En la habitación no se sentía calor de presencia humana.

Al ser incapaz de ver equipaje siquiera, salió de la habitación corriendo hacia la recepción de la posada. El posadero que los había recibido a él y a Rem la noche pasada estaba sentado en el escritorio, sonriendo amigablemente desde que vio al chico.

—¡Oh! Buenos días. Parece que durmió muy bien anoche…

Subaru no respondió a la cortesía del posadero, lo que hizo fue golpear el escritorio con su puño para posar su pregunta.

—¡¿Qué pasó con la chica de cabello azul que vino conmigo?!

El posadero reaccionó con sorpresa. Al ver la expresión de Subaru, levantó ambas manos en un intento de apasiguarlo.

—Estimado huésped… Cálmese por favor; molestará a los otros clientes…

—¡Responde! ¿Dónde está…? ¡¿A dónde se fue Rem?!

—S-Su compañera… ¿Quién llegó anoche… con usted en el carruaje de dragón…?

—¡Esa no es una respuesta!

Siendo intimidado por el comportamiento amenazante de Subaru, el posadero prácticamente gritó su respuesta.

—¡¡Escúchame!! ¡Ella se fue durante la noche! ¡Se fue en el mismo carro de dragón en que vinieron! ¡Pagó por tu estadía y dejó una bolsa para ti cuando se iba! En realidad, pagó suficiente para que te hospedes varios días, así que no hay ningún proble…

—No hay… problema… ¿dices?

El posadero había intentado tener cuidado para no provocar a Subaru, pero las palabras que escogió lo enojaron más.

—¡¡Claro que sí… hay un maldito problema!!

Levantando su voz con enojo, Subaru golpeó con su brazo la bolsa sobre el mostrador y colgó la cabeza.

Dentro de él nació inseguridad. Dudas. Enojo. Tristeza. Los sentimientos irritantes luchaban unos contra otros dentro de su cabeza mientras Subaru tiraba de su negro cabello mirando hacia el cielo.

—Rem… Qué… ¡¿Qué estás pensando…?!

El hecho de que incluso la persona que lo conocía mejor había fallado al entenderlo, fue un peso que lo hundió en la desesperación.

6

Para Subaru.

Cuando leas esta carta, seguro estarás muy enojado conmigo.

No pediré que me perdones por dejarte para ir a la mansión. Pero entiéndelo, por favor.

Es peligroso traerte estando de la manera en que estás ahora. No solo pienso en el estado de la mansión, sino en el estado de tu cuerpo, Subaru.

Por eso, por favor espérame aquí en la villa Fleur. Regresaré por ti cuando me haya encargado de todo.

Te he dejado todo el dinero. Ya le he pagado bien al posadero, así que puedes quedarte por varios días sin problema.

Cuídate por favor, y espera hasta mi regreso… Te lo suplico.

…Siempre tuya, Rem.