Las manos que extendió, tratando de abrazarla, no encontraron nada más que espacio vacío. Sus ojos se abrieron ampliamente en respuesta a tal suceso imposible.

Sin previo aviso, la chica de cabello platino que debería haber estado ahí desapareció. Se había ido, sin dejar atrás incluso una sola hebra de cabello—como si nunca hubiera estado ahí.

Había desaparecido desde este momento del mundo mismo.

Sin fundamento alguno pensó que, si solo hubiera sido un poco más rápido y la hubiera alcanzado, podría haber sido capaz de mantenerla aquí. Mientras tanto, también repasaba los hechos, manteniéndose extrañamente calmado.

Tal fenómeno debería haber sido imposible, incluso con magia. E incluso en la remota posibilidad de que eso fuera un tipo de magia de la que nunca había escuchado, Dale no sintió la presencia de nadie más aquí. La probabilidad de que esto fuera el resultado de alguna magia externa era muy pequeña.

Dale analizó cada posibilidad que se le vino a la mente una por una y luego las rechazaba. La cosa que lo molestaba por encima de todas las demás era la forma en que Latina parecía saber que esto ocurriría.

“…Los Señores Demonio,” murmuró Dale mientras inconscientemente apretaba su mandíbula.

Incluso con los muchos tipos de protección divina de allí fuera, los cuales eran fragmentos del poder de los dioses, no podía imaginar que tal cosa fuera posible. En ese caso, solo era posible para aquellos seres ajenos a las razas de los hombres – seres que tenían incluso un poder mayor.

Latina había dicho que los señores demonio eran como dioses de rango inferior.

Un poder milagroso de esa clase debía ser imposible para simples hombres, pero era un asunto diferente cuando se trataba de dioses.

Y Latina había dicho algo más: los únicos capaces de dañar a algún señor demonio eran, ya sea otros señores demonio, sus compatriotas también similares a dioses de rango inferior, o su antítesis- los héroes, seres capaces de anular el destino que los protegía. En otras palabras, ahora que Latina se había convertido en un señor demonio, el número de seres que podían lastimarla eran limitados.

Con el poder de un héroe, no sería posible eliminar a un señor demonio aun sabiendo dónde se encontraban. Dale sabía ese hecho mejor que nadie más. La protección divina y los poderes de un héroe definitivamente no estaban ni cerca de esa omnipotencia. Si lo estuvieran, entonces Dale nunca habría necesitado pulir desesperadamente sus habilidades y continuar asesinando demonios, incluso si eso carcomía su propio corazón.

En ese caso, solo pudo ser un señor demonio quien dañó a Latina.

Los dioses de los siete colores no intervenían directamente con el mundo. Latina también lo había mencionado.

No sabía la razón; el método también era un misterio para él. Pero Dale al menos era capaz de usar tal razonamiento para deducir quien pudo haber sido el culpable.

“Latina…” El murmullo que escapó de sus labios se dispersó en la oscuridad de la noche iluminada solamente por la débil luz de las estrellas.

Aunque era tarde por la noche, Dale no sentía necesidad por dormir, mientras sus pensamientos corrían en la oscura habitación en el ático.

Mientras que aún era capaz de seguir durmiendo y comiendo como había hecho hasta ahora, en realidad ya no era necesario para seguir viviendo. Por supuesto, aún requería algo. Pero comparado a cuando era humano, requería muchísimo menos que ni siquiera era comparable. Ambos, su cuerpo y su mente, habían sido fortalecidas al convertirse en un demonio.

Aún quedaba algo de tiempo hasta el amanecer. Sus pensamientos giraban una y otra vez alrededor de aquella chica que era importante para él.

Sus pensamientos seguían una y otra vez.

¿Qué debería hacer? ¿Qué debería estar haciendo?

Aún no sabía qué es lo que había pasado.

Incluso si sabía que el culpable había sido un señor demonio, no sabía cuál de ellos había sido o la razón que tenían para hacer esto.

Él no creía que podría encargarse de los señores demonio por cuenta propia. La parte de su mente que aún se mantenía siendo lógica lo llevó a tal conclusión. Él sabía eso debido a la gran cantidad de tiempo que había gastado blandiendo su espada bajo contrato de la nación de Laband.

Había varios señores demonio, y mantenían un extraño balance entre ellos, manteniéndose en jaque. Si los Señores Demonio de la Calamidad aprovechaban la oportunidad para tomar acción, sería un gran desastre para muchas naciones.

Una sola chica había desaparecido. Solo aceptar eso sería la más simple y pacífica solución. Pero la lógica de Dale le presentaba otra elección más: la decisión que haría infeliz al menor número de personas.

En ese momento, vio algo por la esquina de sus ojos. Normalmente, nunca lo habría tomado. Era solo una libreta con una delgada cubierta de tela: su diario, el que ocasionalmente sostenía contra su pecho con una sonrisa.

Inconscientemente lo abrió por la mitad. Como si buscara algún rastro de ella ahora que se había ido, fue atraído por este objeto.

Escrito en su pequeña y fácil de leer, cuidadosa escritura, encontró tontos e insignificantes detalles de su vida diaria. El tamaño y estilo variaba día a día, y ocasionalmente se saltaba algunas fechas. Todo era “tonto” y casual, pero su mundo estaba lleno de una tranquila y gentil luz.

Dale encontró partes en las que escribía sobre él. Así que esto es lo que ella miraba desde su punto de vista… ¿Les prestaba atención a cosas que eran tan triviales? ¿Eso era lo que ella pensaba?

Antes de que se diera cuenta, tomó el siguiente volumen, y el siguiente después de ese. Mientras las fechas retrocedían, empezó a ver más torpeza en su escritura, y era como si la chica que él había visto crecer frente a sus propios ojos se estuviera haciendo pequeña de nuevo.

Sus manos pararon cuando alcanzó la parte sobre su “nombre.” El cargo de su nombre1 otorgado por su abuela era una prueba de que uno se había convertido en un adulto en su clan. Recordó que nunca había escuchado el nombre que se le había dado; ella solo le dio una sonrisa avergonzada y dijo, “te lo diré cuando sea un adulto, ¿está bien?”

“Muto…”

Ese no era un nombre “raro” en absoluto en Tislow. De hecho, podrías decir que el pueblo estaba lleno con él. La mayoría de mujeres que protegían a su familia y su hogar tenía ese nombre.

Sin embargo, también era el nombre más exaltado en Tislow. Después de todo, Tislow valoraba el clan por encima de todo lo demás. Podría decirse que aquellos con el nombre “Muto” protegen al clan mismo y también a la siguiente generación.

Desde que Latina quiso permanecer a su lado, y Dale tenía el papel de “Reki,” el cual involucraba salir fuera de su clan, el nombre de “Muto” adquirió un nuevo significado: fue como si su abuela la bendijera y le dijera que ella podía elegir su propio lugar al cual pertenecer.

Incluso si Latina no regresara al lugar en el que había nacido, podría crear un nuevo “clan” en algún nuevo lugar. Ese fue un deseo dirigido para ella y solo ella.

Las letras se hicieron borrosas.

No había forma de que el simplemente se rindiera. Ella era el lugar al que él pertenecía. El lugar al que volvió. Posiblemente nunca podría reemplazarla, y nunca lo haría. Ella era la única para él.

El tiempo que pasó con él hasta ahora estaba escrito en este diario. Y él pasó el mismo tiempo a su lado, pensando en ella todo el tiempo. Ella era importante para él y él la adoraba. No podía echarla a un lado tan fácilmente. No había forma de que simplemente pudiera aceptar que ella había desaparecido.

Fue cuando se dio cuenta.

El retomó sus propios pensamientos hasta ahora. Inconscientemente, pensó que ella había desaparecido. Había estado seguro. Empezó a preguntarse la razón por la que había estado seguro de eso.

Ni una vez pensó que ella había sido asesinada. Lo que había ocurrido era un fenómeno imposible. Bajo esas circunstancias, no sería para nada extraño que ocurriera, por lo que debería haber considerado que ella había sido asesinada, pero lo excluyó desde el inicio.

Miró su mano izquierda y concentró su maná ahí. Letras aparecieron en el reverso de ella. Era una clara conexión con ella, su “amo.” Prueba de que él era su sirviente y estaba recibiendo su poder. Además, también era una prueba de que ella aún existía en algún lugar.

“Aún hay esperanza…” Se sintió agradecido desde el fondo de su corazón haberse convertido en su sirviente. Aún tenía algo a lo que aferrarse. Mientras esta prueba existiera, ella aún seguía allá fuera en algún lugar.

“Si me la arrebataron… entonces solo necesito recuperarla,” Dale murmuró mientras los rayos del sol comenzaban a brillar sobre Kreuz, señalando la llegada del amanecer.

Rita bajó las escaleras y le dijo a Dale, “¿Qué con ese atuendo?”

Dale llevaba su abrigo negro de piel de bestias mágicas que usaba para viajar. Era su usual apariencia, pero Rita no había escuchado nada acerca de que él estaría yéndose a trabajar tan temprano.

Incluso era raro para Rita bajar al primer piso a esta hora. Aún era muy temprano para que Theo y Emma despertaran, por lo que los había dejado en su habitación para aprovechar esta oportunidad para soltarse un poco el pelo.

“Oh, Rita.”

Escuchando la voz de Dale mientras pronunciaba esa corta respuesta, un escalofrío bajó por la espalda de Rita. Ella nunca lo había escuchado usar un tono de voz tan frío antes.

Ese era el “yo” del trabajo de Dale, el cual nunca había mostrado en el Ocelote Bailarín, un lugar en el que podría ser él mismo. En el trabajo, mataba sus emociones y ejercía presión a sus alrededores. Este no era el Dale que ella conocía.

“Latina ha desaparecido.”

“¿Qu…?”

Ni siquiera era capaz de presionarlo acerca de qué es lo que estaba diciendo. Considerando su estado actual, ni siquiera alguien con una voluntad tan fuerte como Rita podría hablarle apropiadamente.

“Definitivamente la traeré de vuelta.”

Rita no podía entender qué estaba pasando. Pero ella ya había sentido que esto no era alguna clase de broma. Su expresión y tono de voz se mantenían firmes, pero era tremendamente claro que estaba absolutamente furioso.

Sin que Rita tuviera la menor idea de lo que estaba sucediendo, algo que no podía deshacerse había ocurrido. Solo eso, ella entendió.

Y entonces, Rita dio su mejor esfuerzo por actuar valiente y habló. “En ese caso, regresa con Latina a tu lado. Te estaremos esperando.”

Sin contestar, Dale se deslizó por la salida trasera. Miró hacia abajo y le habló al animal recostado a sus pies. “Vint, ¿vendrás?”

Vint sacudió su hocico un par de veces en respuesta, luego volvió a tumbarse en el piso.

“Esperar por Latina. Mantener el fuerte.”

“…Ya veo” Después de dar una corta respuesta, Dale no volvió a darse vuelta.

En el momento en que ya no pudo ver más la espalda de Dale, la fuerza se fue de las piernas de Rita y colapsó, como si toda la tensión en ella hubiera estallado repentinamente. Sin embargo, en el último momento, los fuertes brazos de su esposo la atraparon y la ayudó.

“Kenneth…”

“Si.”

“¿Qu…? ¿Qué está pasando? ¿Qué le ocurrió a Latina?”

“Yo tampoco lo sé.”

Kenneth se mantuvo firme. Como un guerrero, tenía un corazón y cuerpo más fuertes que Rita. Ante la inquietud y el pánico, en su lugar, Kenneth elegía continuar avanzando hacia el frente.

“Y esa es la razón por la que debemos empezar a averiguarlo. Necesitamos saber lo que Dale intentará hacer, ¿cierto?”

“Kenneth…”

“No hay mucho que podamos hacer. Pero no es como si no pudiéramos hacer nada.”

La única cosa que Kenneth y Rita entendían era que la desaparición de la chica de pelo platino señalaba el fin de esos felices y pacíficos días.

Al este del continente, sigue yendo más hacia el este, a las tierras justo antes de llegar al océano punteado con naciones isleñas y encontrarás una torre. No es un punto clave en términos de transporte, ni es una base militar. Nadie sabe la razón por la que fue necesario construir una estructura tan grande ahí. Incluso con la mayoría de ella oculta por los árboles, cuando te paras en la lejana entrada del bosque, puedes seguir viendo la punta de la enorme y majestuosa estructura perforando los cielos, lo cual fue más que suficiente para instigar miedo en aquellos que viven en las áreas circundantes.

La torre fue hecha de piedra gris marrón mate, y su apariencia exterior era, francamente, simple.

De acuerdo a los rumores difundidos por esos curiosos lugareños que habían llegado a acercarse a la torre, el área que la rodeaba estaba sorprendentemente llana y soldados armados siempre estaban saliendo de la entrada y subían hacia los pisos superiores para patrullar. Sin percatarse, la gente comenzó a pensar que era imposible acercarse a la torre y ya no sé escabullían al bosque y corrían el riesgo.

La torre existía sin cambios incluso desde cuando los ancianos del pueblo cercano eran niños, y nadie realmente sabía lo que verdaderamente era. Sin embargo, había una cosa que ellos conocían como un hecho obvio: aquel que vivía ahí era un señor demonio. Para ser específico, el Quinto Señor Demonio, también conocido como el Señor Demonio de la Torre.

Debajo del despejado cielo, la torre gris marrón proyectó una larga y oscura sombra atravesando la tierra. Solo había quedado claro que hace un par de momentos atrás, esa vista, la cual había permanecido sin cambios por una larga e inquebrantable cadena de días, se había convertido claramente en algo fuera de la norma. Y así, esa vista del día a día ahora se sentía como algo del distante pasado.

En solo un par de momentos, fue como si el mundo había sido volcado de cabeza. El color del cielo y la sombra en la tierra eran iguales, pero todo parecía casi desconocido para sus ojos.

Ella no tenía idea de lo que estaba pasando.

Había gastado muchos años devota a la búsqueda del conocimiento. Tal tenacidad y deseo tan fuerte que podía ser llamado codicia fue precisamente la clave que había necesitado para tomar aquello que era en efecto una eternidad.

Los señores demonio no desaparecían o morían. Normalmente, un señor demonio solamente podía ser destruido por su presencia opuesta, un héroe. Ellos están protegidos de cualquiera por su destino de ser y continuar siendo un señor demonio. Era precisamente la habilidad de anular tal destino que hacía a los héroes su antítesis.

Eso era lo que significaba ser un dios de rango bajo. No solo hacía que los señores demonios no envejecieran, ellos trascendían el concepto de “esperanza de vida” en general. Con el fin de conocer todas las cosas, incluso con el tiempo de vida de uno de su propia raza original – famosos por ser de larga vida – no estaba ni cerca de ser suficiente. Por el bien de su propia búsqueda de conocimiento, ella felizmente se apoderó del poder que un señor demonio le ofrecía.

Ella ahora estaba subiendo desesperadamente las escaleras, las cuales corrían a lo largo de las paredes de la torre que era su castillo, en espiral hacia y más arriba; todo el tiempo sus piernas se sentían extremadamente cansadas. Normalmente ella no se apresuraría (desde que ella tenía una eternidad, no había necesidad de ello), por lo que ella nunca había subido las escaleras como ahora, respirando pesadamente. A cada lado de las escaleras había estantes repletos de una abrumadora cantidad de libros. Sin darle una sola mirada a la colección que ella había reunido a través de los largos años, no se enfocó en nada más que en seguir subiendo.

¿Por qué está pasando esto? Pensó en una esquina de su mente privada de oxígeno.

Por un largo tiempo, su vida diaria había pasado pacíficamente. Había pasado tanto tiempo que había dejado de seguirle la pista, pero cuando todos los siete señores demonio habían aparecido en el mundo, aquella vida cotidiana empezó a desmoronarse.

Sintió el maná fluyendo fuera de ella. Aunque, para ser precisos, no era maná. Era el poder der ser determinado como un señor demonio y existir como uno. Lo sentía escapándose de ella poco a poco, como agua a través de un pequeño agujero en el fondo de una jarra de agua.

Cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, fue dominada por el miedo. Una vez que todo ese poder hubiera escapado, probablemente no sería capaz de seguir existiendo como un señor demonio. Volvería a tener una esperanza de vida limitada, ¿no es así?

No era capaz de aceptar tal cosa, ya que, aunque ella se había convertido en un señor demonio con el fin de escapar de los límites del tiempo por el bien de su deseo, ella estaba una vez más aprisionada por él. Entonces, había investigado la causa. Ella era el señor demonio que reunía información. No había forma de que eso fuera conocimiento fuera de su alcance. Con esa mentalidad, examinó cuidadosamente a través del vasto torrente de conocimiento con el fin de encontrar la información que buscaba.

Y al final, la encontró. Información sobre el Octavo Señor Demonio: el amo del trono el cual solo aparecía cuando todos los señores demonio naturales habían surgido en el mundo.

Los dioses de los siete colores regían el balance del mundo; como tal, no querían que el poder de los señores demonio creciera demasiado fuerte. Cuando su espada – los héroes – no eran suficientes para mantener a raya su poder, un nuevo mecanismo de control, el Octavo Señor Demonio, era empleado.

El Octavo Señor Demonio les arrebataba el poder de existir como señores demonio.

En lugar de hacerlo tomando acción, este ser limitaba las vidas de los señores demonio solamente por existir. Mientras que ella era el mismo tipo de ser como los otros señores demonio y era incapaz de ser etiquetada como cualquier otra cosa, indudablemente era algo diferente. Ese era el señor demonio que existía fuera del orden natural.

El señor demonio de la torre no podía permitir que el Octavo Señor Demonio existiera.

Y entonces, aunque normalmente nunca se reunían todos al mismo tiempo, ella convocó a todos los señores demonio naturales a sus tronos. Normalmente, los objetivos de los señores demonio nunca coincidían, pero si ellos compartían un enemigo en común que los dañaría, eso debería cambiar. Antes de que eso pasara, necesitaban eliminar a este Octavo Señor Demonio que los dioses habían preparado para encargarse de ellos.

Sus piernas se sentían increíblemente pesadas. No podía decir si simplemente era la carga física puesta en su cuerpo o si ahí había también un efecto psicológico en juego. Aminoró su subida para poder recuperar el aliento. Sin embargo, no podía parar de moverse. El pensamiento de hacerlo fue simplemente demasiado aterrador, así que ella no podía.

¿Mis sirvientes serán… capaces de cumplir con su deber?

Pensó en sus sirvientes que servían como sus guardias debajo. Recordando la calamidad que la había asaltado hace solo unos momentos atrás causó que su cuerpo entero temblara de nuevo.

¿Qué… fue eso…?

El miedo se apoderó de ella. Para ella, no había nada más terrorífico que lo desconocido.

“¡Eep…!” Lloró solo para que el gemido se quedara atrapado en su garganta; entre sus jadeos por aire, escuchó pasos que resonaban desde muy abajo.

Del estable ritmo de los pasos que escuchaba, podía decir que esa persona ciertamente no parecía caminar con ninguna prisa. Pero a medida que la presencia se acercaba paso a paso, su miedo se convirtió en pánico.

No quería ni imaginar el destino de sus sirvientes, los cuales no eran pocos en número.

Ella era un señor demonio, pero sus habilidades estaban especializadas en recolectar información. Sus propias habilidades de combate eran virtualmente inexistentes. En cambio, escogió a aquellos especializados en combate para que fueran sus sirvientes. Sería difícil si un señor demonio enfocado en combate como el Segundo o el Séptimo vinieran personalmente, pero sus sirvientes no estarían por debajo de los demonios de otros señores demonio.

Los pisos inferiores de la torre también estaban equipados para servir como una fortaleza para una batalla defensiva. No caería, incluso si un ejército cargara contra ella.

No deberían haber caído.

¿Qué es eso?

Trató de deducir cualquier posibilidad desde su vasto conocimiento, pero no pudo. Era imposible. Tal ser no debería existir.

Sabía que era una estupidez negar su propio conocimiento, pero en su corazón que estaba tan agitado como su respiración, quería que ese fuera el caso.

Sus débiles piernas estaban perdiendo toda sensación, pero no tenía tiempo para prestarle atención a ello cuando finalmente llegó – casi derrumbándose – al piso más alto de la torre.

Cualquier otro difícilmente podría llegar a esta altura. Este desolado espacio tenía algunas piezas de mobiliario que no mostraban señal alguna de haber sido usados. Fue solo debido a que tenía un sirviente a cargo de la limpieza que el aire no estaba actualmente lleno de polvo.

“Huff, huff…”

Reprimió las ganas de acurrucarse en medio del espacio vacío y con desesperación intentó calmar su desordenada respiración. Era difícil incluso comprender que tan arrinconada se sentía.

No hizo nada sin sentido como intentar bloquear la puerta. Incluso aunque colocara obstáculos en frente de ella, seguramente serían echados a un lado en un instante con magia. No tenía sentido gastar esfuerzo en hacer algo que no serviría ni siquiera para comprar tiempo.

“Oh, tú que gobiernas sobre la oscuridad, aquel que protege la calma y tranquiliza las sombras, por mi nombre acompáñame y conviértete en el poder para derribar a mi enemigo.”

Recitó esas palabras y acumuló tanto maná como el tiempo le permitía. Esta fue toda la resistencia que pudo reunir. Si el intruso había sido herido por sus sirvientes, entonces cabía la posibilidad de que ella pudiera derribarlo. Incluso aunque no era habilidosa en batalla, si sabía por dónde iba a venir el enemigo, podría ser capaz de acertar un ataque sin arruinarlo.

“Toma el poder que une los cuerpos celestes y….”

Su plan fue fácilmente inutilizado en un instante.

“…¡Eek!” Jadeó.

No pudo entender qué había pasado. En un abrir y cerrar de ojos, una fría y brillante hoja estaba siendo empujada contra su garganta.

Fue a propósito…

Se dio cuenta muy tarde. La razón por la que su perseguidor dejó que sus pasos resonaran tan fuerte y claro no había sido solamente para intimidarla. Lo había hecho para que ella no pudiera saber con precisión qué tan lejos él se encontraba. A diferencia de su propio cuerpo, este hombre tenía una fuerte complexión que podía ser vista con tan solo observarlo, por lo que fácilmente pudo haberla alcanzado en las escaleras. Para su enemigo, sería sencillo juzgar dónde se detendría finalmente, y luego, al acelerar su paso por un instante, podría fácilmente tomarla con la guardia baja.

Solo se había dado cuenta ahora, después de que todo estaba hecho: todo había sido inútil.

Su segura y pacífica vida cotidiana de hace solo unos momentos se desmoronó como si fuera una mera fugaz casa de naipes, dejándola tragando saliva frente a la hoja de un solo intruso.

Su cerebro se lanzó a la desesperación. La punta de la espada rozó su garganta, pero el intruso no la empujó más hacia adelante. Parecía que su objetivo no era asesinarla inmediatamente y que él tenía algún asunto con ella, el señor demonio que gobernaba esta torre.

Habiendo determinado esto, recuperó un poco su compostura y observó al intruso frente a ella.

Era un hombre humano envuelto en un abrigo de cuero negro. Ella no sintió ninguna emoción de duda en sus ojos negros, los cuales simplemente tenían un terrible, silencioso y frío destello sobre ellos.

Si él es humano, entonces…

Ella pensó en que debía reunir las aptitudes adecuadas. Como parte de una raza diferente a los diablos, de la cual los señores demonio nacen, el reunía los requisitos para convertirse en un héroe. No era posible que nadie, excepto la contraparte de un señor demonio, le apuntara con una espada.

Entonces ella pensó en la razón por la que ella terminó en este apuro. Ella sabía que debido a que los humanos les temían a los señores demonio, dejaron que rumores sin fundamento sobre ellos se extendieran. Ella no recordaba haber hecho daño a ninguna nación de la humanidad. Pero quizá ella había sido confundida con los otros señores demonio – los de la calamidad. Debía dejar en claro que, aunque ella era un señor demonio, no era un enemigo de toda la humanidad.

Pero antes de eso, necesitaba encontrar una forma de salir de este apuro.

Ella habló en la Lengua Oriental, el idioma de los humanos que se empleó principalmente en las tierras alrededor de esta torre.

“¿Qué es, lo que quieres?”

“… Lengua Oriental, ¿huh?” el hombre murmuró suavemente en palabras que sonaban similar a aquellas que ella había usado, y retiró su hoja sólo un poco. Ahora ella no necesitaba preocuparse de que su garganta fuera cortada solo por hablar. Sin embargo, parecía que el hombre no tenía intenciones de remover su espada. Incluso ahora, su fría mirada claramente decía que podría tomar fácilmente su vida si hacía cualquier cosa que fuera ligeramente en contra de su voluntad.

Viéndolo de cerca, vio que su espada estaba manchada con sangre y grasa. Era difícil de ver en su abrigo de cuero negro, pero viendo el tamaño del charco de sangre formado de las gotas cayendo de él, supuso que tenía que haber estado cubierta en bastante de ella. A pesar de que su sentido del olfato había sido paralizado por la extrema tensión aplastándola, fue atrapada por el fuerte hedor de sangre que acompañaba esta visión.

Cualquier ira y odio que ella sentía con respecto al destino de sus sirvientes fue sobrepasado por el poderoso miedo que la atrapaba.

Nadie más que un héroe u otro señor demonio podía dañar a un señor demonio.

Esta fue la primera vez desde que se había convertido en un señor demonio que ella había sentido un abrumador miedo por su vida. El miedo que sintió debido al Octavo Señor Demonio no estaba ni cerca de esto. La diferencia entre la ansiedad sobre un posible final que podía venir en algún momento desconocido y la muerta misma puesta directamente en frente de sus ojos fue incomparable.

Justo ahora, su principal prioridad era averiguar cómo sobrevivir a esto. Con el fin de hacerlo, necesitaba de alguna forma persuadir a este héroe en frente de ella. No tenía ningún problema en ofrecerle todo lo que él le pidiera. Y como el señor demonio que dominaba el conocimiento, la principal cosa que ella podía ofrecer era información. A medida que sus pensamientos se apresuraban, ya había eliminado la posibilidad de sobrevivir derribando al héroe frente a ella.

No importa que tanto sean ellos llamados su antítesis, no es como si los héroes pudieran derrotar a los señores demonios incondicionalmente. El poder de los héroes solo les permitía negar el destino que protegía a los señores demonio. Después de eso, se convertía en una completa batalla entre sus habilidades.

El Quinto Señor Demonio era muy consciente de que carecía de la destreza necesaria para derrotar a este hombre frente a ella. Este monstruo no solo había derrotado a sus sirvientes, quienes estaban más adiestrados en combate que ella, y rompió las defensas de su torre, había pasado a través de todo eso ileso. No había forma de que ella pudiera oponerse a él.

Si ella moría, entonces su deseo de reunir conocimiento no significaría nada. Era doloroso haber perdido a sus sirvientes, pero podría gradualmente reconstruir todo.

“Soy, el Quinto Señor Demonio… Héroe humano, ¿qué es lo que deseas?”

El hombre se quedó en silencio y llevó su brazo izquierdo hacia su boca. Nunca movió su mirada ni la punta de su espada siquiera una pulgada mientras usaba su boca para remover los sujetadores del guantelete de metal cubriendo su brazo.

Contuvo su respiración, sin entender la razón por la que estaba haciendo eso, mientras el hombre continuaba, removiendo el guante en su mano izquierda.

“…¡Eek!”

Viendo el reverso de la mano del hombre, el Quinto Señor Demonio tragó saliva.

Era una prueba de algo que ella anteriormente había considerado solo para catalogarlo como algo imposible.

“Imposible… Eso, eso no puede…”

No había forma de que un héroe pudiera convertirse en el sirviente de un señor demonio. La verdadera naturaleza de un héroe fue determinada por los dioses. Cuando este hombre se volvió en contra de la naturaleza de oponerse a los señores demonio, debería haber perdido la protección divina que los dioses le habían dado. Era simplemente imposible.

Entonces, una posibilidad vino a su mente.

Esta persona había sobrepasado a sus propios sirvientes, a quienes se les había otorgado gran poder como demonios. Eso no podía ser realizado tan fácilmente, sin importar cuántas batallas él había visto o qué tan genio del combate él pudiera haber sido. Por lo tanto, ella tenía que pensar en esto como el acto de un demonio a quien se le había otorgado aún más poder que a sus propios sirvientes.

Pero tal poder no debería poder coexistir al lado del de un héroe. Esa era la razón por la que ella había negado esa posibilidad y la había dejado confundida, incapaz de comprender a este ser.

Pero entonces, ella se dio cuenta. Había un solo ser que era un señor demonio, pero también no estaba en oposición con los héroes.

La sangra se drenó de su cara. Este hecho ciertamente no inclinaba la situación a su favor.

“¿U-un sirviente… del, Octavo Señor Demonio…?”

“¿Por qué piensas eso?”

Sintió una fría voluntad rechazándola detrás de su voz, sin siquiera permitirle espacio de maniobra para cuestionar nada. Y entonces, forzó una respuesta a la pregunta que le había hecho. Probablemente ese era el objetivo del hombre. Respondiendo solamente a las preguntas que el hombre le hiciera podría mantenerse con vida un poco más.

“Porque, el único, que podría convertir a un héroe en su sirviente, es el Octavo Señor Demonio.”

“… ¿Qué es el Octavo Señor Demonio?”

Incluso si ella tuviera dudas sobre la pregunta del hombre, ella contestó, con voz temblorosa. ¿Cómo era posible que este hombre, siendo su sirviente, no sabía nada sobre su propio amo?

“El Octavo Señor Demonio, es el amo del trono creado por los dioses para arrebatarles el poder a los señores demonio… Para limitar las vidas de los señores demonio, a quienes se les prometió la eternidad… Un ser para devorar señores demonio.”

La expresión del hombre se relajó un poco cuando escuchó su respuesta. Había cambiado en algo que podría ser llamado una sonrisa, pero sintió cómo la temperatura de su cuerpo bajó un par de grados.

Y luego, el hombre abrió su boca una vez más. “… ¿Fuiste tú quien se llevó a mi amo?”

“¡Eek…!”

Este ataque no fue debido a un error o algún malentendido. Fue un legítimo caso de venganza.

En ese momento, se dio cuenta que era imposible persuadir a este hombre.

Ellos habían sellado al Octavo Señor Demonio, y debía ser imposible para ella afectar el mundo exterior. En ese caso, este sirviente del Octavo Señor Demonio no estaba actuando debido a que estaba siendo controlado por su amo. Él estaba actuando bajo su propio e independiente juicio. Sin saber de dónde venía esa lealtad, no había forma de que ella pudiera socavarla.

“¡No fui solo yo…!” se encontró a sí misma llorando. “¡El Octavo Señor Demonio fue sellado bajo el consenso de los señores demonio…! ¡No lo hice sola! ¡Ella no habría sido sellada solamente por mi poder!”

Desesperadamente amontonó excusas, intentando apartar la responsabilidad lejos de ella. No le importaba si estaba dirigiendo el odio de este hombre hacia los otros. Simplemente quería escapar del terrorífico ser frente a ella.

“Qué… ¡¿Qué eres…?! ¡¿Cuántos sirvientes hizo el Octavo Señor Demonio…?!”

“…Relájate. Soy el único sirviente de mi amo.”

Había un poco de burla en el tono de voz del hombre, pero ella no se dio cuenta de eso. En su lugar, lo que el hombre le dijo la llevó a hundirse en la absoluta desesperación una vez que ella entendió.

“¿Qué…?”

¿Simplemente qué monstruosidad había hecho el Octavo Señor Demonio? Simplemente no podía entender lo que el Octavo Señor Demonio había estado pensando. Ella parecía haber aceptado obedientemente su propia destrucción, a pesar de que había preparado un sirviente como este. Simplemente no tenía sentido.

Los señores demonio estaban limitados en la cantidad de poder que ellos tenían para crear a sus sirvientes. Ellos no podían crear un número infinito de demonios. Una vez que ese poder había sido usado, tomaba una cantidad extraordinaria de tiempo recuperarlo. Aún si ellos eran señores demonio, había un gran riesgo en tratar a sus propios sirvientes como meras herramientas desechables. Otorgar a un sirviente más poder podía crear a un fuerte demonio, pero a cambio, el número posible de sirvientes disminuía. Y si uno creaba una gran cantidad de demonios, las capacidades de cada uno serían diminutas.

Naturalmente, no era necesario darle a cada sirviente la misma cantidad de poder. La forma de distribuirlo variaba basado en el temperamento de cada señor demonio.

Todo ese poder para crear sirvientes había sido usado en una sola persona.

En ese caso, todo tenía sentido. Que sus propios sirvientes que eran excelentes en combate hayan sido sobrepasados y que este hombre abrumara a un señor demonio como ella con tal presión…

“Ah… ah…”

Se equivocaron. Todos ellos cometieron un error.

Si valoraban sus vidas, no deberían haber buscado eliminar al Octavo Señor Demonio. Deberían haber mantenido su distancia de ella, sin interactuar.

Su enemigo natural no era el Octavo Señor Demonio. Era este hombre.

El terror hirviendo dentro de ella provocó que se moviera por reflejo. Corrió hacia el alféizar de la ventana; incluso se había olvidado de la espada. Aunque era un señor demonio, carecía de alas, por lo que esta ventana tan alta en el cielo no le servía como una ruta de escape. Pero comparado con el terrorífico ser frente a sus ojos, pensó, parecía de lejos mucho más amigable.

Su mirada fue atraída por un sombrío brillo plateado.

Sabía que necesitaba huir, pero su cuerpo la traicionó y se puso rígido, incapaz de moverse. En el momento en que se dio cuenta que había sido tragada por la presión que este hombre desprendía, la hoja que él balanceaba le pareció irreal.

Mientras miraba allí por lo que se sentía un momento interminablemente largo al brillo de la espada que el hombre en el abrigo negro blandía contra ella, el Quinto Señor Demonio pensó en el más grande error de su larga vida, y luego, todo llegó a su fin.

Saliendo de la torre, sintió una fría brisa en sus mejillas. De vuelta a su propio país era verano, pero las estaciones eran diferentes en esta tierra y aún seguía la primavera.

La sombra proyectada por la torre gris marrón había cambiado un poco desde que había entrado. Normalmente, no habría nada más que la sombra de la torre, pero ahora había numerosos cuerpos dispersos por ahí. Sin fruncir el ceño en absoluto en respuesta al hedor de sangre llevado por el viento, el hombre paró en la entrada de la torre.

Allí, vio a una enorme bestia gris entre el paisaje. La bestia estaba apuntando cuidadosamente la punta de su nariz hacia la pila de cuerpos amontonados, comprobando si uno estaba muerto, pero luego se percató del hombre y miró hacia su dirección.

“¿Cómo te fue?” La bestia habló fluidamente en el idioma del hombre.

“Era justo como esperábamos después de todo,” el hombre respondió brevemente a la pregunta de la bestia. “Fueron los señores demonio quienes se llevaron a Latina… Todos los señores demonio son nuestros enemigos.”

En respuesta a lo que Dale dijo, el enorme líder de la manada de los lobos voladores hizo un corto sonido con su garganta. No esperarías tal cosa en medio de tan horroroso escenario, pero fue algo parecido a una risita, lo que provocó que Dale levantara una ceja en sospecha.

“Eso es bueno, ¿no es así?” El padre de Vint, quien permitió que lo llamara Hagel, le dijo a Dale en voz baja. “Nuestro odiado enemigo ahora está claro.”

“…Es verdad.”

Hagel se acercó al lado de Dale, extendiendo sus alas y estirando su cuerpo. “Entonces los señores demonio son nuestros adversarios, ¿verdad? Será divertido, tener un enemigo digno de una batalla en la que arriesgaremos nuestras vidas.”

“¿Te unirás…? La expresión de Dale difícilmente había cambiado hasta ahora, pero con seguridad, se miraba sorprendido.

Hagel una vez más hizo un sonido parecido a una risita con su garganta. “Ya confié mi manada a la siguiente generación. Será divertido poner a prueba mi poder sin ninguna obligación por una vez en esta vida mía.”

Él era un amigo de la abuela de Dale. Era posible que él intentara cuidar de Dale en su lugar.

Dale consideró tales cosas, pero pensó que no era apropiado mencionarlo, por lo que simplemente dio a voz su gratitud. “…Tienes mi agradecimiento.”

Arrojaron los cuerpos esparcidos al primer piso de la torre. El piso inferior tenía incluso más cuerpos destrozados que escombros a su alrededor, haciéndolo parecer como una visión del infierno. Sin embargo, como aquel que había hecho que todo esto ocurriera, la expresión de Dale no cambió en lo más mínimo.

Dale dejó la torre, y luego, por petición suya, Hagel desató magia de fuego en ella. Añadiéndole magia de viento encima, Hagel también envió oxígeno fresco dentro de la torre. En un instante, la estructura fue envuelta en un torbellino de llamas y se convirtió en un rojo y brillante pilar.

La enorme librería seguramente contenía libros tan raros que uno podría decir que su pérdida era un increíble daño al mundo entero. Sin embargo, eso no era nada de su incumbencia. No veía la necesidad de frenar su impulso de quemarlo todo hasta las cenizas.

No era justicia. Esto fue por el bien de sus propios sentimientos.

“Definitivamente te traeré de vuelta…”

Incluso aunque sabía que ella no estaba ahí, Dale aún murmuró esas palabras mientras miraba las llamas de la torre ardiendo alzándose hacia los cielos.

Después de dejar Kreuz, Dale primero se dirigió a su pueblo natal. En lugar de usar la ruta por la que viajó una vez con Latina, se abrió paso por la escarpada cordillera. Aunque no era imposible de atravesar cuando se usaba magia de tierra para confirmar su dirección, era una tierra montañosa sin ningún camino, por lo adentrarse por aquí solo y sin ayuda alguna normalmente equivalía al suicidio.

Sin embargo, Dale tenía confianza en que podría manejarlo debido al poder que Latina le había otorgado como su sirviente.

En términos de resistencia, fuerza y maná, él tenía más en sus reservas que nunca antes. Ahora que podía arreglárselas con el sueño y sustento mínimo, debería ser posible atravesar incluso un áspero y escarpado camino sin descansar. Encima de eso, era capaz de viajar tan ligero como era posible.

No haría nada que no tuviera posibilidad de éxito. Debido a que no estaba actuando temerariamente, era capaz de tomar las mejores posibles decisiones.

Después de llegar a pie en un par de días cuando la ruta normal habría tomado semanas, Dale tranquilamente anunció de su visita a su familia. Sus padres fueron sorprendidos de verlo mostrarse tan repentinamente y sin previo aviso, pero más que eso, la oscura expresión carente de emociones en la cara de Dale les decía que algo estaba mal. Dale estaba agradecido de que ellos lo hicieran entrar a la cosa sin hacer ninguna pregunta seria.

Debido a cómo Dale se miraba, su madre se excusó y Dale habló con su padre y su abuela en la habitación de la última.

Sin haberse quitado aún su equipo de viaje, Dale expuso claramente la situación.

“Latina desapareció,” declaró francamente. Seguía sin saber los detalles de cómo había ocurrido, por lo que no intentó esconder nada. “Latina dijo que ella reunía las aptitudes… y se convirtió en un señor demonio. Lo confirmé con mi protección divina. Latina ahora es un señor demonio.”

Aunque casi nada podía sacudir a su abuela, no pudo evitar parecer un poco sorprendida a lo que Dale les estaba contando.

“Pero… al mismo tiempo, Latina siguió siendo ella misma. Nada cambió… ella sigue siendo mi preciosa Latina,” dijo Dale, sus palabras dejaban una fuerte y palpable emoción.

Su abuelo y su padre intercambiaron una breve mirada.

Su tono de voz contenía un lamento por el hecho de que su amada le fuera arrebatada de repente, tan doloroso que era como si él estuviera escupiendo sangre. Parecía que incluso Dale mismo no se había dado cuenta de la cantidad de emoción en su tono de voz y eso dejaba en claro cuán importante era la persona que había perdido para él.

“Sigo sin saber exactamente lo que ocurrió. La única cosa de lo que estoy seguro es que los señores demonio están involucrados. Así que iré a averiguarlo por mi cuenta.”

Su padre Randolph parecía querer decir algo, pero su abuela Wendelgard no parecía diferente a lo usual, simplemente fumaba en su pipa.

De repente, Wendelgard apuntó con la punta de su pipa a su nieto y preguntó, “entonces, ¿qué es lo que quieres de nosotros?”

“Es mi deber enfrentarme contra los señores demonio. Pero no puedo reunir la información que quiero por cuenta propia. Quiero que me presten el poder de Tislow.”

“Ya veo…”

Aquellos de Tislow mantenían un gran respeto por el clan y sentían una fuerte unidad con aquellos que compartían los mismos ancestros. Estaban aquellos que dejaron el clan, pero seguían sirviéndole al ejercer el rol de “Reki,” y había también otros asentamientos “Tislow” en otras naciones que compartían ancestros en común. Esto formaba una red entera de inteligencia enorme separada de los templos de Akhdar.

Dale era consciente del hecho de que la gente de este pueblo eran guerreros y usuarios de magia excepcionales. Sin embargo, no quería ponerlos en la vanguardia de su confrontación con los señores demonio. Pero desde que decidió encargarse de los señores demonio esparcidos alrededor del mundo, la presencia o ausencia de un clan de respaldo con su propia y única red de información hacía una enorme diferencia.

La ayuda de su abuela también era indispensable para coordinar su contrato con el Duque Eldstedt. Incluso si Dale no pudiera ganarse la aprobación o la ayuda de su abuela, sus intenciones no cambiarían, pero siguió eligiendo hacer su prioridad principal el informar a su clan.

Wendelgard le dio a Dale una amplia sonrisa.

“Haz lo que pienses que es correcto,” dijo con una voz tranquila, como si no fuera nada en absoluto. “No necesitas preocuparte por nada. Puedes dejarme todas las cosas problemáticas a mí.”

Randolph parecía tener sentimientos complejos sobre la reacción de su madre, pero entonces pareció tomar una decisión. “Esa chica ya es un miembro de nuestro clan. No dejaremos que te arrepientas de haber acudido a nosotros.”

Debido a que eran familia, Dale podía decir por la forma en que ella bajó su pipa con un clonk que su abuela no estaba exactamente contenta.

“Puede que te enfrentes a los señores demonio, pero eso no importa,” dijo con una sonrisa atrevida, haciendo que Dale se sintiera como si le hubieran dado un empujón en la espalda.

Randolph había permanecido en silencio hasta ahora, pero cuando vio a Dale levantarse sin haber tocado su taza de té, preguntó, “¿ya te vas?” Sonaba ansioso.

“…Hay alguien con el que quiero reunirme primero. Regresaré después de eso.”

“Ya veo. Tenemos que averiguar cómo ponernos en contacto contigo. Asegúrate de regresar.”

“Okay.”

Viendo a Dale caminar fuera de la habitación, Randolph dejó salir un suspiro como si estuviera dejando salir todo el dolor en su corazón. “Esa chica… realmente hizo un enorme efecto en él… en dejarlo vivir como él mismo.”

“No pierdas tiempo balbuceando y divagando sobre tales sin sentidos. Tenemos un montón de cosas por hacer.” Wendelgard dejó salir una larga bocanada de humo y le dio una mirada a su hijo. “Él todavía no se ha rendido. No se lo pensará dos veces en romperse cada hueso de su cuerpo para traer a esa chica de vuelta.”

Aunque él no podía compararse a la inquebrantable presencia de su madre, quien había sido llamada una leyenda cuando era joven, Randolph se sentó un poco más recto.

“Y tampoco puedo morirme antes de que vea a esa chica convertirse en una novia.”

Y cuando llegara el momento, el nieto de Wendelgard podría seguramente estar a su lado, viéndose como su yo usual.

Sus enemigos, los señores demonio, seguramente pagarán un gran precio por haberles arrebatado esa poca felicidad de ellos. Con una intensa luz en sus ojos, Wendelgard miró a un invisible adversario.

Después de dejar la casa principal, Dale se adentró a las montañas, siguiendo un sendero de animales por el que había caminado junto a Latina muchas veces. Sentía que, si mirara atrás, podría ver a su joven yo con sus coletas balanceándose de lado a lado. Pero nunca volteó; siguió mirando hacia adelante.

Siguiendo su memoria, continuó más adentro del bosque cuando alcanzó un espacio ligeramente abierto en el tercer camino. Pasando eso, había un asentamiento. Sería difícil llamarlo pueblo, pero era claramente un lugar donde un grupo de seres inteligentes vivía.

Los aullidos que surgieron alrededor de Dale hacía evidente la cautela de las criaturas. Sabiendo que no debía tomar su espada en mano o mostrar hostilidad, Dale mantuvo su complexión relajada mientras miraba a las bestias rodeándolo. Simplemente recibió la hostilidad que le mostraban, quedándose en silencio y emitiendo un espíritu de no lucha en respuesta, pero listo para derrotarlos a todos si se le abalanzaban.

Este era un asentamiento de lobos voladores.

Aquí no había edificios. Estaba establecido en la base de un gran y hermoso árbol que atraía la mirada, incluso en este abundante bosque que era rico con la bendición de Quirmizi. Las ramas y hojas del enorme árbol se extendían hacia los cielos, y los lobos voladores hicieron sus hogares aquí y encima de esas ramas. Las gruesas hojas verdes servían como techos, bloqueando la fuerte luz del sol y dándoles refugio del viento y la lluvia.

De entre los numerosos lobos voladores gruñendo al intruso con el fin de proteger sus hogares, uno con el pelaje negro azabache dio un paso al frente. Poseía un cuerpo esbelto para ser un lobo volador, dándole a Dale la impresión de que tal vez estaba viendo a una hembra.

El lobo negro miró a su alrededor y los otros lobos voladores alrededor de él, todos más grandes que ella, dejaron de gruñir y le abrieron camino.

Ella caminó al lado de Dale, moviendo su nariz un poco, y luego le dio a Dale un asentimiento de satisfacción.

“Palabras, hombre, pobre. Yo, palabras, ¿funcionar?”

“…Sí.”

La voz del lobo negro tenía un tono agudo, parecido al de una mujer.

“Mi, niño, olor.”

“…Te refieres a Vint.”

Parecía que esta hembra loba era la madre de Vint. Aparentemente había olfateado el olor de su cachorro en Dale y calmó a los lobos voladores que lo rodeaban.

Sus ojos, de un marrón rojizo más profundo que Vint, observaron fijamente a Dale. “Disculpa por todos los problemas que mi hijo te ha provocado.” Inusualmente estas palabras salieron de forma muy natural. “¿Negocios?”

“Sí. Si pudieras escuchar te lo agradecería.”

“Entiendo, ven.”

El lobo negro se dio la vuelta y empezó a caminar, guiando a Dale. Los otros lobos voladores abrieron un camino para él, teniendo cuidado de no meterse en su camino. A partir de su reacción, Dale pensó que, como la pareja del líder, ella tenía un rango alto en la manada.

El lobo negro condujo a Dale hacia la base del alto árbol y luego siguió caminando. El espacio abierto fue rodeado en un semicírculo por las gruesas ramas que provenían del árbol, con un solo rayo de luz cayendo dentro. Suave maleza creció en este lugar, haciendo algo parecido a una cómoda alfombra que Dale recordó haber hecho sonreír a la joven.

El líder del asentamiento, un lobo volador gris, estaba ahí. Viendo a Dale, dio un pequeño gruñido de insatisfacción. “Debido a nuestro acuerdo, ustedes, hombres, no deben entrometerse con nuestra tierra. Se suponía que teníamos un pacto de no agresión.”

“Reconozco que soy el culpable. Estoy actuando por mi propia cuenta, como individuo. El clan no tiene intenciones de revocar su promesa.”

Pareciendo como si no tuviera interés en la respuesta de Dale, el lobo volador hizo un simple movimiento con su cola. A su lado, el lobo negro se acostó, colocándose en una postura relajada.

“Bueno, entonces, ¿qué negocios tienes?”

“…Latina desapareció.”

Con eso, las orejas del lobo se dispararon hacia arriba.

“Latina reunió las aptitudes y se convirtió en un señor demonio. El número de enemigos que puede dañarla son limitados. Así que aquellos que la raptaron son sus iguales, los señores demonio.”

“Esa niña…” Por el tono de la baja voz que el lobo dejó salir, Dale una vez más se dio cuenta que Latina realmente era amada por muchas personas.

“Sigo sin saber precisamente qué ocurrió. Pero incluso si eso me toma recorrer el mundo entero, tengo la intención de averiguarlo,” dijo Dale, su mirada fija en el líder lobo. “Para averiguar qué le ocurrió a Latina y traerla de vuelta… me gustaría que me prestaras tu poder. Para brindarme las alas que necesito para surcar a través de los cielos.”

Era imposible usar dragones voladores, los cuales estaban regulados por el país, para negocios personales. Dale inmediatamente había pensado en ganarse la ayuda de los lobos voladores cuando tomó la decisión de recorrer el mundo en busca de Latina; su habilidad de viajar a través de los cielos los hacía altamente móviles.

Latina una vez había montado a Vint para viajar de Kreuz a la capital, Ausblick. Dale se dio cuenta que carecía del suficiente nivel de control mágico, por lo que no podía usar exactamente el mismo método que ella usó. Pero si usaba un lobo volador adulto, era una historia diferente.

Sabía que era una solicitud complicada. Pero desde que carecía de la habilidad de usar un Centro de magia, no podía emplear bestias mágicas. La única opción disponible para él eran los lobos voladores de esta tierra, los cuales tenían un profundo vínculo con Latina.

“Si fuera a negarme, ¿qué es lo que harías?”

“Seguiría adelante, sin importar cuánto tiempo tomara,” dijo Dale sin vacilar. El lobo agitó su cola en respuesta; le recordó a Vint.

Viendo y esperando a su lado, el lobo negro frotó su cabeza contra el cuello del líder de la manada. Esa acción era similar a lo que Vint hacía cuando quería que Latina lo acariciara. Él dejó salir un sonido preocupado en lo profundo de su garganta mientras el lobo negro lo miraba fijamente.

“Está, bien,” dijo ella en respuesta.

“¿Realmente está bien?”

“Bien.”

Con su repetida respuesta, levantó su cara. “Quiero un poco de tiempo. No te arrepentirás de esperar.”

“…Lo tengo. Vendré de nuevo.”

Con eso, Dale una vez más tomó el sendero animal para regresar a Tislow.

Un par de días después, Dale estaba preparado para partir a su viaje, con el padre de Vint a su lado. Francamente, Dale no había esperado que el mismo líder de la manada sería aquél que lo acompañaría.

Hagel había transferido sus deberes como líder de la manada a su segundo al mando, y ahora asumió la tarea de actuar como las alas de Dale. Nadie más podría acompañar a Dale en este imprudente viaje excepto él, el viejo amigo de la Abuela Wen y aquél con un profundo vínculo con Latina.

A diferencia de Vint, Hagel poseía un fuerte y enorme cuerpo, por lo que incluso con Dale en su espalda, no mostró signos de ser agobiado. Extendió sus alas y cargó hacia los cielos a una estable velocidad.

No había una montura en la espalda de Hagel, como la que un dragón volador debería tener, y era difícil llamar al viaje una experiencia placentera para Dale. Comparado a un dragón volador, los lobos voladores volaban más parecido a “correr” a través de los cielos, y era incluso más agitado que en un caballo.

Sin embargo, siendo particularmente habilidoso incluso entre las bestias míticas, Hagel usó magia de Viento para proteger a Dale incluso mientras corría a través de los cielos. Por lo tanto, Dale fue capaz de proceder a su destino sin ser expuesto a la fuerte presión del viento que normalmente acompañaba el moverse a tan alta velocidad.

Dale fue capaz de cruzar varios países para llegar a la torre del Quinto Señor Demonio tan fácil y rápidamente debido a la ayuda de Hagel.

Después de derrotar al Quinto Señor Demonio, Hagel y Dale se dirigieron a una increíblemente vasta pradera, donde un viento seco soplaba. El olor del verde pasto difería del de cualquier otra tierra que Dale conocía.

Verde claro con manchas ámbar se extendían todo el camino hacia el horizonte. La cordillera que tenía delante estaba tan lejos que se veía borrosa, y, en lugar de ser un verde exuberante como el que rodeaba su pueblo natal, era el color expuesto del lecho de roca.

Si aquella niña, la cual sus ojos grises brillaban con cada pequeña cosa, estuviera a su lado, ¿qué tipo de cara haría al ver este paisaje por primera vez? Alejando ese pensamiento de su mente, Dale cerró su mano izquierda en un puño apretado, causando que su guantelete hiciera un pequeño sonido metálico. Después de seguir así por un corto momento, Dale recordó su objetivo y empezó a caminar.

En esta pradera desprovista de refugio alguno, un grupo podría ser visto moviéndose lentamente lejos en la distancia. Dale se movió tranquilamente hacia ellos. Aparte del soplido del viento, todo lo que podía ser escuchado era el sonido de un hombre y una sola bestia pisando la hierba.

“¿No lanzarás un ataque sorpresa, como con el Quinto Señor Demonio?” Preguntó Hagel, viéndose confundido.

Habían visto al grupo incluso cuando Dale se acercaba desde el aire. Si hubiera lanzado un ataque preventivo de magia desde el aire, podría haber causado un daño significativo antes de que su batalla incluso empezara. Pero Dale había elegido tomarse el tiempo para aterrizar a propósito a una distancia alejada y acercarse a ellos.

Hagel no podía entender la razón detrás de las acciones de Dale.

“No hay ninguna lógica detrás de ello… es sólo que, él es alguien que pienso es digno de respeto.”

Mientras él se aproximaba a la multitud que eran las sombras del grupo, comenzó a distinguir a los individuos; una mezcla de viejos y jóvenes, hombres y mujeres. Vestían atuendos únicoschalecos de piel curtida de bestias mágicas, y amplias fajas envueltas alrededor de su cintura. Claramente tenían una cultura que difería grandemente de la de Laband.

No tenían el aire de viajeros sobre ellos. En su lugar, era más como que un pueblo entero se estaba moviendo. El ganado y los carros trayendo todo lo que necesitaban se movían continuamente al lado suyo.

Estando cerca del grupo, el sentido de la distancia de Dale en realidad se volvió más confuso.

Todos en el grupo poseían enormes cuerpos. Eran lo suficientemente altos que necesitarías mirar hacia arriba a ellos, y sus cuerpos seguirían siendo igualmente enormes.

Como él era acompañado por una gran bestia, parecía que ellos se habían dado cuenta que Dale caminaba hacia ellos. El grupo paró y lanzó miradas de sospecha al héroe, quien estaba bloqueando el camino por el que se dirigían.

El hombre caminando al frente del grupo dio un paso al frente. Él tenía el cuerpo más grande y los cuernos más impresionantes.

Cuando estuvo parado frente al hombre, Dale gritó, “…El Sexto Señor Demonio, ¿verdad?”

Como Dale poseía la habilidad de identificar a los señores demonio, en realidad no necesitaba confirmar ese hecho. No obstante, el hombre al que se dirigió parecía divertido.

“¿Qué negocios tiene un humano en un lugar como este?”

Escuchando que las palabras que el señor demonio usaba estaban en la Lengua Occidental, Dale también decidió seguir hablando en su lengua madre.

Dale era capaz de mantener cierto grado de conversación en la Lengua Oriental, el cual había usado cuando confrontaba al Quinto Señor Demonio. Gracias a su educación, también podía entender lo mínimo de la lengua menor del sur.

Dale removió el guantelete de su brazo izquierdo y le mostró al hombre frente a él el reverso de su mano.

“…Smaragdi,” el Sexto Señor Demonio murmuró suavemente. Él corrigió su postura. No atacó a Dale, quien deslizó su guante de regreso y abrochó su guantelete.

“Bueno, entonces, ¿qué quiere el sirviente de un señor demonio conmigo?”

“Quiero vengar a mi amo,” respondió Dale tranquilamente.

El Sexto Señor Demonio lo miró fijamente, con la sonrisa ahora borrada de su rostro. “¿Por qué viniste y me enfrentaste de manera tan tontamente abierta, sirviente del Octavo Señor Demonio?”

“Por respeto a ti, el líder de un clan.”

Dale no podía negar la hostilidad u odio que sentía hacia los señores demonio. Sin embargo, también estaba consciente que eso estaba solamente basado en sus propios sentimientos egoístas. Sabía que las cosas serían más fáciles si él se mantenía emocional y actuaba basado en eso. Pero debido a que no podía cambiar su forma de hacer las cosas, Dale había enfrentado una agonía tan retorcida que sentía que podría perderse a sí mismo.

Gracias a la red de información de su pueblo natal, Dale averiguó el paradero exacto del Sexto Señor Demonio, que también era conocido como el Rey de los Gigantes. Dale también aprendió que este señor demonio era un virtuoso líder de su clan.

Este clan, con sus enormes cuerpos, eran una minoría entre los diablos. Adecuado a su apariencia, poseían particularmente una gran fuerza física, y los diablos ya eran una raza fuerte para empezar. Esa era la razón clave por la que ellos eran capaces de vivir en este ambiente tan duro, el cual no era apto para la agricultura y hacía difícil establecerse. Pero más que eso, eran capaces de vivir pacíficamente en esta vasta tierra implacable debido a la protección que el Sexto Señor Demonio le otorgaba a su clan como sus sirvientes. Al convertirse en demonios como Dale era ahora, ganaban habilidades que excedían la de su raza original. Esto les permitía vivir incluso en esta tierra salvaje donde la comida era escasa sin morir de hambre.

El Sexto Señor Demonio era un buen líder que llevó a su gente por el camino correcto. Considerando eso, las acciones de Dale le darían nada más que calamidad al clan del Sexto Señor Demonio. Para ellos sería solo algo natural odiarlo. De hecho, no sería extraño por sus acciones hacerse enemigo del clan entero.

Y así, Dale lo soportaría por una cuestión de orgullo dentro de él. Debido a que el Sexto Señor Demonio era un líder de un clan, Dale simpatizaba con él, y por respeto a su clan, había elegido enfrentar al señor demonio directamente.

Él había elegido este camino debido a que había aprendido que este señor demonio era un orgulloso guerrero que nunca se desvió de la forma en que vivía.

El Sexto Señor Demonio tranquilamente miró a Dale, quien le había declarado abiertamente la guerra. Levantando una mano, refrenó a su gente, quienes estaban haciendo un alboroto mientras colocaban sus manos en sus armas enfundadas al enfrentarse al hombre que había mostrado su clara hostilidad hacia su rey.

“Silencio.”

La hostilidad en sí no desapareció, pero con una sola palabra el Sexto Señor Demonio puso la situación bajo control. Había un marcado carisma cuando hizo eso y tenía el aire de un rey sobre él.

“¿Es tu deseo tomar mi cabeza?”

“Depende. ¿Recuerdas haberte llevado a mi amo?”

“En efecto, soy un objetivo de tu venganza,” contestó el señor demonio, sin mostrar inquietud alguna. En cambio, Dale desenvainó su espada y le apuntó con el extremo.

“Bueno, entonces, permíteme descargar mi resentimiento en nombre de mi amo, como el sirviente del Octavo Señor Demonio.”

“Muy bien. Acepto tu desafío.”

Con esta declaración de combate de su rey, su gente simplemente observó cómo el señor demonio se movió lejos de ellos al lado de Dale. Su clan estaba completamente consciente que interferir con esta pelea solo serviría para deshonrar el orgullo de su rey como guerrero y líder.

En lugar de ponerse nervioso antes de la batalla, Dale tranquilamente observó la situación. La tierra y la hierbas que sus botas pisaban se sentían secas. No era un mal terreno, pero necesitaba mantener en mente la posibilidad de que se levantara una nube de polvo. Justo como esperaba, el Sexto Señor Demonio se estaría enfrentando a él en un duelo de uno a uno. Si lo llegara a arrinconar, alguien podría intentar interrumpir, pero Hagel estaba manteniendo un ojo en la gente del señor demonio. El lobo volador era lo suficientemente habilidoso que la posibilidad de un ataque sorpresa era bajo.

Dale tenía el hábito de sostener su espada un poco bajo. Esta postura le permitía observar cuidadosamente a su oponente y averiguar cómo tratar con él. El Sexto Señor Demonio estaba equipado con una espada curva sin pulir. Artesanos como los de Tislow la verían como algo esencialmente sin valor, incapaz de ser llamada una espada. Sin embargo, el enorme trozo de metal en forma de espada no estaba hecha para cortar, sino para golpear y destruir.

No había necesidad de sutilezas antes del duelo, tales como dar sus nombres una vez más.

La hoja curva dibujó un arco a través del aire. En el segundo en que se percató que venía, Dale se movió medio paso hacia un lado. Escuchando el sonido cortando a través del aire justo a su lado, Dale se dio cuenta que el Sexto Señor Demonio estaba usando su arma preferida para colocar su enorme cuerpo para maximizar el efecto de un poderoso golpe.

La mirada de Dale se mantuvo fija y rechazó la espada que venía volando hacia él, tomando ventaja del tiempo que le tomaba al señor demonio regresarla a su posición. Un pesado sonido metálico sonó una vez, luego otra. La hoja desviada de Dale pronto comenzó a balancearse de nuevo y Dale desató un ataque continuo.

Cuando el señor demonio bloqueó cada uno de ellos con su hoja curva, Dale se dio cuenta que su oponente no solo poseía una fuerza hercúlea, sino también velocidad y habilidad para acompañarla. Al mismo tiempo, el señor demonio se dio cuenta que Dale aún estaba tomando un enfoque de esperar y ver. En el transcurso de varios intercambios, juzgaron las habilidades del otro y luego se separaron por un momento.

Con Hagel y los seguidores del Sexto Señor Demonio observándolos, los dos una vez más cerraron la brecha al mismo tiempo. Esta vez no fue Dale, sino el señor demonio quien tomó la ofensiva.

En lugar de usar su espada, Dale usó el guantelete de su brazo derecho para bloquear la hoja curva que descendía hacia él. En lugar de su propia hoja, la cual perdía en términos de fuerza, puso toda su confianza en la pieza de armadura que era la culminación de todas las técnicas de refinamiento de su pueblo natal.

“¡Guh!” El peso del golpe del señor demonio causó que Dale dejara salir un breve jadeo. Su antiguo yo nunca sería capaz de resistir tan poderoso golpe, pero ahora que su cuerpo había sido fortalecido como un demonio, fue capaz de recibirlo con firmeza y flexibilidad.

Siempre y cuando tuviera el poder que ella le había dado, podría defenderse. Él era consciente de eso.

Mientras tanto, el señor demonio estaba abiertamente sorprendido de tener su golpe bloqueado. Como sus músculos se pusieron rígidos en medio de este choque momentáneo, una feroz sonrisa cruzó el rostro del señor demonio incluso sin que él mismo se diera cuenta. Ya fueran humanos o demonios, nunca antes había habido alguien que pudiera sobrevivir a toda su fuerza. Incluso desde que se había convertido en un señor demonio, nunca peleó con toda su fuerza. Si dejara que esta oportunidad se fuera, no tenía idea de cuándo tendría otra.

Entre sus iguales señores demonio, el segundo y el séptimo poseían suficiente habilidad de combate para competir con él. Sin embargo, sus objetivos y puntos de vista sobre la vida diferían y ellos no poseían la dignidad de un guerrero como la del Sexto Señor Demonio. No le prestaron atención a vivir como un guerrero y no dudarían en usar su vínculo con su clan como un medio para provocar su destrucción. No tenía deseo alguno de cruzar espadas con tales seres.

Y así, esta batalla con el sirviente del Octavo Señor Demonio hizo que su corazón saltara con alegría.

Incluso cuando luchaba contra el enemigo de su amo, este hombre fue cortés y respetó el orgullo del señor demonio como guerrero. Él era el sirviente de un noble señor que se paró firmemente y enfrentó las cosas de frente protegiendo a aquellos que ella necesitaba proteger de los señores demonios que eran parte del orden natural – o más específicamente, los Señores Demonio de la Calamidad.

El Sexto Señor Demonio no tenía intención alguna de dejarse asesinar. Necesitaba continuar liderando a su gente. Pero por ahora, había olvidado completamente su deber y se enfocó solamente en blandir su espada.

La mirada de Dale se fijó en la espada balanceada por el señor demonio y esquivó.

No había recibido daño, ni siquiera una abolladura en la parte de la armadura que su pueblo había preparado para que él se protegiera a sí mismo mientras se adentraba al mundo exterior. Pero cuando recibía ese destructivo golpe, Dale necesitaba afirmar su cuerpo entero para el impacto, y, debido a eso, no era capaz de emplear el estilo de pelea el cual era su especialidad. Sin embargo, no había razón alguna para pelear en acuerdo a las fortalezas de su oponente.

“Oh tierra, en mi nombre te ordeno, golpea a mi enemigo. <<Lanza de Piedra>>”

Incluso mientras Dale recitaba este hechizo, la velocidad a la cual blandía su espada no disminuyó. Instintivamente se percató de que la concentración necesaria para refinar su maná le imponía una carga mucho más ligera de lo que solía ser. Su precisión no disminuyó, incluso con los balanceos consecutivos de su espada.

Viendo que ese era el caso, empezó a conjurar hechizos uno después de otro. Se adhirió al mismo canto debido a que podía usarse casi al instante, permitiéndole atacar a su enemigo con él repetidamente. Su boca se mantuvo entonando cantos, con él apenas pensando en ello.

Fue un ataque que combinaba continuos hechizos con balanceos de su espada.

El Sexto Señor Demonio desvió la mayoría de ellos hacia un lado con su espada curva. Fue una hazaña solamente capaz de un guerrero que estaba más allá de la mera primera clase.

El poder de Dale como héroe eliminaba la protección que los señores demonio inherentemente tenían, y eso era la prueba de que todo lo que el señor demonio estaba haciendo era debido a sus propias habilidades.

Dale tenía cierta especie de respeto por este rey como guerrero, tanto en términos de habilidad como en estilo de vida. Era un hombre lo suficientemente bueno como para pensar, si tan sólo no fuera por el irreconciliable hecho de que él me la arrebató.

Las sombras de los dos combatientes se extendían sobre la tierra seca. El solo estaba alto en el cielo cuando su pelea había empezado, pero ahora estaba empezando a ponerse. Esa luz del sol de justo antes del anochecer, tiñó la pradera hasta donde el ojo podía ver de escarlata.

Incluso aunque muchas horas habían pasado en este duelo a muerte, Dale no sentía fatiga en el brazo que sostenía su espada. Incluso aunque sus piernas seguían esquivando golpes – cualquiera de los cuales podía dejar una herida fatal – no había pesadez alguna sobre él. Aún sin confiar en magia de curación, todavía era capaz de mantenerse en la pelea. Con el paso del tiempo, solo sentía más y más fuerte cuán grande era el poder que ella le había dado.

En comparación, los movimientos del Sexto Señor Demonio habían perdido el vigor que tenían al inicio de la batalla. Con el paso del tiempo, el peso de su arma favorita que le permitía aprovechar al máximo su enorme fuerza se había convertido más y más en una carga. La impaciencia lo llevaría a deshacerse de su armadura. El señor demonio era muy consciente de que intentar apresurar una conclusión sería un plan estúpido. Pero como no vio signo alguno de fatiga en su oponente, también sintió que demorar mucho más le daría la victoria a su enemigo.

No podía retrasar las cosas mucho más. Incluso entonces, el señor demonio no mostró ni siquiera la más ligera intención de retirarse; ajustó el agarre en su espada que le había servido como su compañera, con la intención de salir de esta batalla victorioso. Buscó la oportunidad de desatar el mayor golpe posible que le quedaba sobre el hombre parado frente a él y se le quedó viendo con una mirada aguda.

Entonces, el Sexto Señor Demonio dio un paso firme hacia el frente, intentando resolver las cosas, y después de un intercambio que duró un mero instante, el fin de esta larga batalla llegó terriblemente rápido.

Habiéndose desplomado en el suelo, el Sexto Señor Demonio miró al hombre que lo había derribado. En su espalda, sintió la tierra seca succionando la sangre fluyendo fuera de su cuerpo.

Oró por que se gente no hiciera ningún movimiento porque habían sido estimulados por la vista de su caída. Si fueran a tratar con este hombre, seguramente enfrentarían enormes pérdidas. Quizá adivinando su deseo de que eso no ocurriera, un joven caminó hacia el frente para contener a la multitud. Viendo al chico – su propio nieto – así, el señor demonio pensó que el joven podría liderar a su gente aún después de su muerte.

“El ganador tiene el derecho de tomar los cuernos del perdedor,” dijo el señor demonio, pero Dale simplemente sacudió su cabeza.

“Todo lo que necesito es tu vida… No tengo ningún uso para tu orgullo.”

“… Ya veo.” El señor demonio miró hacia el cielo violeta claro extendiéndose detrás de Dale. Era hermoso. Estos cielos habían sido así desde antes de que él se convirtiera en un señor demonio y habían permanecido así desde aquel entonces.

Él muriendo debajo de tal cielo, protegiendo a su gente, como un guerrero. Eso no estaba tan mal, pensó.

“Tienes mi agradecimiento, honorable sirviente del Octavo Señor Demonio.”

Era una muestra de misericordia que a un guerrero derrotado le cortaran su cuello con un solo golpe. El señor demonio tranquilamente cerró sus ojos y una muy débil sonrisa cruzó su rostro cuando pensó en cuán afortunado era, teniendo la oportunidad de terminar su vida en una pelea contra tan espléndido oponente.

Tal pensamiento final fue cortado por la espada descendiente de Dale. Su hoja, vestida de un rojo más oscuro que incluso la luz restante del sol poniente, hizo un pequeño sonido metálico.

Mirando hacia abajo a su espada, Dale murmuró, “No soy ‘honorable,’ ni nada por el estilo…”

Sin embargo, no negó abiertamente esas palabras, debido a que sabía que actualmente estaba peleando bajo su nombre. A él no le importaba su propio honor. Sin embargo, no perdonaría a nadie que la menospreciara, incluso a sí mismo.

Mirando alrededor, encontró a Hagel en silencio, con sus ojos dorados viéndolo fijamente. El clan del rey asesinado lloraba de ira y odio, pero, sobre todo, tristeza. Del lamento que desprendían, Dale vio que el Sexto Señor Demonio había sido realmente amado.

Dale estaba preparado de que lo atacaran, buscando venganza por su rey. En el medio de tal volátil situación, un solo joven caminó hacia el frente. El joven, quien de alguna forma se parecía al Sexto Señor Demonio, se aproximó al hombre, el cual debía ser su odiado enemigo, y se inclinó con una dócil expresión en su rostro.

“¿Nos dejarías tener los restos de nuestro señor?”

“Como ya he dicho, todo lo que quería era vengar a mi amo.”

El joven mantuvo su decoro durante todo el intercambio. Dale, mientras tanto, no pudo evitar verse un poco desconcertado gracias a la actitud de este joven, ya que sería natural que el chico lo despreciara.

“Mostramos respeto a los guerreros fuertes. Morir en batalla es un honor. Éstas son nuestras costumbres. Fallar en seguirlas sería manchar el honor de nuestro rey.” No era como si él estuviera tranquilo por dentro, pero gracias a su dignidad y a la inquebrantable fe en su propio rey, el joven no permitió que su calma exterior se derrumbara. “Como respetaste el honor de nuestro señor, debemos mostrarte lo mismo con nuestro máximo esfuerzo.”

Ellos definitivamente no lo perdonarían. Si ellos se encontraban de nuevo, apuntarían sus espadas a Dale como su más odiado enemigo. Aun sabiendo que él era un enemigo lo suficientemente fuerte como para derrotar a un señor demonio y que ellos no tenían ninguna oportunidad de ganar, no se retirarían.

Pero por ahora y solo ahora, mostrarían respeto por Dale como un solo fuerte guerrero, justo como él había hecho por su rey.

“…Rezo para que nunca nos volvamos a encontrar.”

Dale los dejó con esas palabras finales debido a que no deseaba participar en una batalla con este clan, con su orgullosa, pero torpe forma de vida.

Incluso cuando Dale dio su espalda hacia ellos, acompañado por Hagel, no mostraron incluso una sola pista de lanzar un ataque sorpresa. Esto hizo que Dale se diera cuenta simplemente cuán noble era su seria forma de vivir.

El clan del Sexto Señor Demonio se reunió en una sola multitud, luego pronto desapareció en el crepúsculo.

Cuando se fueron, Hagel finalmente paró de caminar y extendió sus alas. “Creo que entiendo el significado detrás de tus palabras, cuando dijiste que él tenía tu respeto,” dijo a Dale, quien estaba a su lado.

Hagel había esperado hasta que hubiera suficiente distancia entre ellos para extender sus alas debido a que, en el momento en que tomaran vuelo hacia los cielos, estarían indefensos. Si fuera Hagel solo, no sería el caso, pero con Dale montando en su espalda, las acciones evasivas que podía tomar eran limitadas.

Hagel mantuvo un ojo vigilante en el clan del Sexto Señor demonio el tiempo entero, incluso mucho más que Dale.

“No es como si no tuviera resentimiento alguno… Pero si me pierdo de vista a mí mismo… ella definitivamente nunca me perdonaría.”

“Ya veo.” Hagel no preguntó a quién se referían esas palabras.

“Para recuperar a Latina, asesinaré a todos los señores demonio,” murmuró Dale, entonces saltó a la espalda de Hagel. La luz restante proveniente del lejano horizonte comenzó a convertirse en una sola línea de rojo, viéndose como si estuviera a punto de desaparecer mientras miraba hacia el cielo.

Incluso si él era capaz de asesinar a todos los señores demonio, no podía decir con certeza que eso la traería de vuelta. En realidad, se había dado cuenta de ese hecho. Sin embargo, los que la habían sellado fueron los señores demonio, por lo que se había aferrado a la posibilidad que eso implicaba. Destruiría todas las cadenas que la ataban. Creía que la recuperaría, sin falta. Si no pudiera, entonces seguramente se perdería a sí mismo.

En medio del sonido del viento y el fuerte aleteo de las alas de Hagel, Dale apretó fuertemente su mano izquierda.

  1. N.T: La frase original en esta parte era “role name” que, en este caso, son su segundo nombre o apellido (“role name” en inglés,) los cuales son otorgados por los abuelos y tienen un significado acorde al “papel,” “rol” o “cargo” que estos van a ejercer. Como una clase de bendición o destino. Por lo cual sería Platina Muto y Dale Reki.