La iluminación tenue iluminaba la habitación gris. La luz obscena que cubre la ciudad por la noche parpadea pálidamente detrás de las cortinas cerradas.

El hedor a moho alcanzaba la nariz, y Siena Ferriere no podía evitar hacer muecas de fastidio. Sentada sobre una cama andrajosa, y con una expresión que mezclaba la ansiedad y el miedo abre sus labios pálidos,

—¿Cuáles son los planes a partir de ahora?

El hombre agazapado en la esquina de la habitación respondió con ojos vacíos a la pregunta de Siena.

—No hay nada que hacer…, tenemos que salir de esta ciudad arruinada lo antes posible.

—Dani, ¿en verdad crees que podemos escapar con éxito? ¡Incluso no sabes qué tipo de experiencia vayamos a pasar si nos atrapa la organización antes de salir de esta ciudad!

No hay manera de que la organización deje que uno de sus miembros se escape llevándosela a ella, quien es una prostituta de lujo empleada por la organización. Si los atrapan es imposible que todo termine con una simple muerte.

—Soy consciente de que no será una cuestión fácil. Pero debemos escapar de esta ciudad rápidamente.

—Incluso así… tal cosa peligrosa…! No eres más que un simple conductor y yo una simple prostituta. ¿Acaso te crees que eres el héroe de una película? ¡No puedo ser tan optimista como tú!

—Escucha, Siena, — Daniel puso una expresión seria y agarró los hombros de Siena con ambas manos. —Voy a protegerte, así que confía en mí.

—Lo sé. No es como si no confiara en ti, sin embargo…, — Siena corta en medio de su discurso y sacude la cabeza. —… Lo siento. Solo un poco, déjame lo pienso con calma.

La situación en la que se encuentran a sí mismos es una que se ha repetido muchas veces en las historias de las personas. Muchos hombres soñaban con volar a la libertad, y muchas mujeres se entregaban a dulces esperanzas. Sin embargo, Siena lo sabía, de cómo terminaron y cómo se contaron las historias de esos hombres y esas mujeres.

Parecía como si la desesperanza fuera la bruma que cubría la habitación tenuemente iluminada y los estuviera confinado a los dos.

—¿Has oído el rumor acerca de una droga llamada “Ensueño”?

A la pregunta que lanzó solo para distraerla del tedio, Liza, quien estaba en el asiento del copiloto, respondió mientras mantenía la vista fuera de la ventana.

—No, no lo había escuchado.

—Aunque es una historia que me contó un distribuidor de drogas con el que me involucre en un antiguo trabajo, parece ser que es un producto bastante lujoso que apenas y circula, incluso en el distrito de Yreda. Su eficiencia es más conveniente que la de cualquiera otra, no solo borra los recuerdos de la persona que la toma durante varias horas antes y después de su uso, sino que también le hace obedecer fielmente las órdenes de cualquier persona mientras está bajo su efecto.

—Oh, si no deja recuerdos en la persona en cuestión, parece que se puede abusar de esta tanto como se desee, ¿verdad? Supongo que se la pueden vender a los tíos ricos en conjunto con una mujer secuestrada.

Yo también me estaba aburriendo de la tediosa tarea de conducir el coche destartalado hasta nuestro destino. Me frotaba los ojos somnolientos mientras hacia un chiste que no tenía gracia.

—El método predilecto para el que se usa es dárselas a los miembros de la organización antes de hacerles hacer un trabajo sucio. Como el perpetrador no tiene memoria, no hay riesgo de que la información se filtre, y ejecutará encantado cualquier tipo de orden irrazonable.

Mi colega ni siquiera intenta disimular su bostezo, pero sin prestarle atención a ello, decidí continuar,

—Cierto jefe de una organización joven solía capturar a hampones de menor valía de los alrededores, le daba a consumir la droga y luego los utilizaba para atacar a organizaciones rivales. Sin embargo, cualquier producto conveniente tiene su punto débil. Cuando le estaba entregando el arma a un mocoso en una bodega, sonó un megáfono desde el exterior, y decía “Mata a los tipos que tienes delante

—Oh, escucha también las órdenes de las organizaciones rivales, ¿verdad?

—Tal y como dices. Gracias a eso, la organización rival fue capaz de aniquilarlos a todos sin sacrificar a una persona.

—Y, ¿cuál es la moraleja de esta historia?

—Supongo que es; “El que se ahoga en el poder algún día se destruirá a sí mismo debido a ello”.

—La misma mierda de siempre.

Liza se ríe con desdén del chiste trillado hecho solo para rellenar el tiempo. Intentaba ser sarcástico con relación a nosotros dos, pero al parecer no fue del agrado de mi colega. Parece que habíamos llegado a lugar de destino justo cuando terminaba la tediosa historia. Aparqué el coche en un estacionamiento cerca del bar.

—Ven Liza. Esta noche hablaremos de negocios.

—Adelante, estoy bien así. Estaré durmiendo aquí.

—Ya no eres una mocosa, intenta ser un poco social.

—Eh? Que fastidio….

No tengo la obligación de arrastrar conmigo a un idiota que ya ha empezado a caer en el sopor en medio de una conversación. Cuando dejé a mi colega y salí del coche, sentí el ligero aroma de la marea siendo llevado por la fría brisa marina.

Sobre el tranquilo océano nocturno un enjambre de luces mezcladas centellea. Incluso desde la costa oeste, donde me encuentro ahora, se podía apreciar a la distancia la majestuosidad del rascacielos a medio construir, el símbolo de la isla artificial de Yreda. Una colosal torre de deseo abandonada a mitad de camino que apuntaba a mayores alturas. Supongo que no hay nada mejor que eso para expresar el estado de esta ciudad.

Camine hasta el lugar del destino algo apartado del estacionamiento. La penumbra aumentaba más y más mientras pasaba la calle y me introducía por un estrecho callejón. Avance hacia el fondo ignorando a mi paso las voces aduladoras de los promotores de burdeles y vendedores de droga. Entro en mi vista un hombre de mediana edad tirado y ensangrentado, sin embargo, es una escena que en esta isla artificial se ve con más frecuencia que la de un gato callejero.

Al final de las escaleras del sótano, que estaba abierto en un enorme boquete, se ve un cartel de color rosa de “Alluze”. Cuando abrí la puerta de hierro y entré en el establecimiento, un alboroto se extendía como si estuvieran teniendo un tiroteo. Un hombre grande de mediana edad sentado en el mostrador estaba levantando ligeramente la mano. Me dirigí hacia allí con una sonrisa amarga.

—Un establecimiento vulgar, como siempre.

Tome asiento mientras lo decía, entonces Granov me miró de reojo.

—¿Te desagrada este tipo de establecimientos? — Mientras se frotaba la barba color arena, que era igual a la de su cabello, continuo, —Aunque a mí gusta, eh. Ya sabes, se siente como que los buenos para nada pueden hacer todo el alboroto que quieran por aquí.

—Si crees que esta atmósfera es cómoda, entonces ya debes estar mal de la cabeza.

Eche una mirada al interior del establecimiento mientras ordenaba alcohol. Criminales, cada uno con su propia cara malvada, hacían un alboroto. La venta y compra de cannabis se lleva a cabo tranquilamente, y redundantes discursos sobre asesinato se pueden escuchar desde cualquier lugar. En una esquina, hombres grandes peleaban a puño limpio mientras la gente alrededor apostaba por cuál sería el ganador. Cuando los espectadores vieron el cuchillo que sacó el hombre que estaba a horcajadas sobre otro hombre, empezaron a reírse a carcajadas. Para estos tipos, incluso la muerte de otros parece no ser más que un entretenimiento. Incluso el viejo empleado del establecimiento solo pone una cara gentil y sonríe con ironía, sin siquiera tratar de detenerlos. Era una expresión que no decía más que lo complicado que sería hacer la limpieza.  

—Se dice que los usuarios de plata son monstruos que han dejado de lado el corazón humano, sin embargo, — Granov sonríe mientras bebe de su copa. —Los tipos de esta ciudad también están renunciando por completo a su lado humano. Mucho más que tú, Ralph.

Estamos asociados desde hace un tiempo. Granov sabe que soy diferente como usuario de plata, que actuó como monstruo con una mente que permanece siendo humana.

—¿Se supone que es sarcasmo? Tu habilidad para las bromas ha decaído, eh.

—Oye, no tienes por qué enojarte. Solo estaba intentando hacer el gracioso.

Granov Gilvitch, que ocupa el puesto de jefe del Departamento de Policía de Yreda, sorbe de su copa mientras presta atención al ruido que llena el establecimiento. Este hombre es una de las pocas personas del distrito de Yreda que está dispuesta a dar de manera ocasional trabajo por la “puerta de atrás” a un Joven de apenas 25 años como yo.

—Sabes que sería gracioso, lo terrible que sería si se supiera que un oficial de policía está bebiendo en tal área sin ley, eh.

—Por Dios, incluso los mocosos de estos días saben que los oficiales de policía de la ciudad caída no son caballeros con armaduras brillantes. 

Es tal y como dice Granov, los policías en esta ciudad no pasan de ser más que figuras decorativas. De lo contrario, son algo así como “cajas de donaciones” en movimiento. La mayoría de los crímenes se pueden silenciar sobornando a la estación de policía, siempre y cuando no se haya perpetrado un incidente muy grande. Entonces los trabajos peligrosos, como los que involucran balas de plata, se subcontratan al cien por ciento a la “unidad de perros de caza” de la capital y a los usuarios de plata freelancer como nosotros.

En principio, un usuario de plata que no está registrado en el gobierno estaría en una lista negra sólo por eso, pero lo cierto es que tienen a mano unos cuantos monstruos cooperativos como nosotros, es un estado en el que hay una connivencia de su existencia. En lo que concierne a Liza y a mí, Granov vendría ser nuestro mediador con la policía.

Mientras vertía el alcohol en su enorme boca, en los ojos de Granov se mezcló un atisbo de picardía.

—Ahora que lo pienso, ¿dónde está Liza?

—Está durmiendo en el coche. Parece que a esa mocosa no le gusta el alcohol, eh.

Mientras lo decía, saqué un cigarrillo de la cajetilla. El hombre de rostro barbudo sonrió gentilmente cuando tomé prestado el fuego del mechero que se me ofreció.

—Eh, ¿había algo tierno en esa maniática de la pelea? Me siento conmovido.

—Intenta decírselo de frente cuando se despierte. Tu muerte aparecerá registrada en los periódicos del día siguiente.

Anteriormente me reí señalando ese punto, y Liza trató seriamente de matarme. No sé si realmente le avergüenza tanto, pero desearía que te pusieras en mi lugar y sintieras lo que es querer ser asesinado por una persona que solo lo hace para intentar disimular su vergüenza.

—Como sea, dices que mataron a Erick Foster, eh. Según recuerdo, era lo suficientemente peligroso como para que el gobierno pusiera una marca ligera sobre él. Ya ha pasado una semana desde entonces, ¿no?

—Si la monstruosidad de Liza no hubiera estado a la par, sería este lado el que hubiera sido asesinado, ¿sabes?

—Basándome en tu testimonio, he hecho que los eruditos de la Asociación de la Rail Lodge lo investiguen, y parece que el demonio de la bala de plata de ese tipo se llama “Zagan1”. Si lo ponemos en una estructura simple está por encima del “Amdusias2” de Liza, el hecho de que no sean ustedes los que estén muertos, es al parecer porque no sacó buen provecho de las habilidades.

Hay muchas cosas de las que ni siquiera yo — un usuario de plata — sé, pero parece que para sacar las habilidades de los demonios que se supone que están sellados en las balas de plata, se necesita una cierta cantidad de talento o cualidades. No importa cuán poderoso sea el monstruo que tengas, no tiene sentido si no tienes las suficientes cualidades o lo que sea que se necesite con exactitud.

En primer lugar, hay un peligro considerable en la operación de trasplante de balas de plata en sí. Se dice que una cuarta parte muere o queda lisiada debido al rechazo, e incluso si sobrevive, su mente alcanzará una influencia negativa al tener un monstruo habitando en su cuerpo. Eso queda en evidencia cuando se ve a Erick y a Liza.

—Ya te lo mencioné antes, sin embargo te lo repito, ser poderoso como usuario de plata significa alejarse más y más de su humanidad. Agarra las riendas firmemente, ¿vale? No terminará con solo una mordedura de tu perro en la mano.

—¿Te parece ella un perro leal que obedece sentada las órdenes de su empleador? Y, bueno, como decirlo, no hay necesidad de preocuparse con ella. No será devorada por el demonio de la bala de plata.

—¿Finalmente puedes confiar en otras personas? ¿Ya te has desligado de los asuntos del pasado?

—…. Jódete. No digas estupideces. ¿Tanto quieres que te haga una ventilación en el cerebro?

Granov se encogió de hombros mientras ponía una sonrisa complicada. Me pregunto qué tipo de cara estoy poniendo ahora. No quiero pensarlo, pero de seguro estoy descompuesto.

—Mi culpa, me disculpo honestamente. Sin embargo, creo que no se debería olvidar el amargo pasado. Es mucho más reconfortante eso, que vivir mientras se está vacío. Sentir agonía sigue siendo una prueba de que se está vivo.

Ha, a lo mucho lo tendré en mente, — Bebí de un trago la copa de alcohol y reseteé mis emociones. —Por cierto, ¿cómo van con el rastro de las balas de plata que desaparecieron de la oficina?

—Es mejor no subestimar la incompetencia de los policías de esta ciudad. Probablemente el canal de distribución fue camuflado en quién sabe cuántas capas, es imposible localizarlas de inmediato.

—Una respuesta predecible. Además, tengo otra duda.

Todavía tengo un pequeño dolor en el hombro derecho a causa del daño que me provocó Erick. Como escupiendo recuerdos amargos continúe,

—La compañía Bardou era una organización joven que prácticamente acaba de crearse, y estaba compuesta por nada más que mediocres traficantes de armas. Estaban involucrados en la distribución de armas, pero no tenían siquiera el adecuado respaldo de una gran organización. ¿Cómo le hicieron para emplear a un usuario de plata como Erick? Además, es muy raro, incluso para un idiota temerario, atreverse a robar balas de plata de la familia Philminad.

De hecho fueron aniquilados por nosotros a petición de la “policía”. Inclusive sin que nosotros nos viéramos involucrados, debería ser imposible que los Philminad — que pueden contarse entre las cinco principales organizaciones — permanezcan en silencio.

—Puede que hayan tenido el respaldo de otra organización. Por soltar opciones al aire, puede que sea la familia Roberta, que está en oposición con los Philminad de alguna manera, o cualquiera de las otras cinco organizaciones principales…. Incluso más, puede que sean por unos tipos deseosos de escalar.

—Después de todo, no tienes ni idea, ¿verdad?

—Es natural. Tu trabajo y el mío terminan aquí por ahora. No sé acerca de las disputas entre familias. Me conformo con que no hagan que mi trabajo se incremente más que esto.

Ha, supongo que es el estándar de un oficial de policía. Ya quiero contárselo a los mocosos de las escuelas primarias.

—De seguro que hay muchos idiotas deseosos de ser policías.

Es una ciudad a la que se le ha volado la ética con una ametralladora y se le ha embadurnado de mierda. Por supuesto, la gente que vive allí no puede estar cuerda. Ambos estallamos en risa.

—Sin embargo, con monstruos como ustedes, se siente como si el cuento de hadas fuera real, ¿sabes?

—Hmm, ¿ese en el que la bruja malvada viene con un ejército de demonios? Recuerdo que me intimidaba bastante cuando era un mocoso, eh.

—Lo que es realmente aterrador es que después de 30 años, todavía no sabemos nada de balas de plata. El rastro de la bruja o lo que sea que fuera desapareció, y sólo dejaron el método de la cirugía para el trasplante y documentos esparcidos en varios lugares.

—Me pregunto si la bruja siquiera existió. Hay incluso una leyenda urbana que dice que la bala de plata es un arma científica creada por los gobiernos de varios países. Para comenzar, incluso yo, un usuario de plata, solo tiene el mismo nivel de conocimiento tuyo.

Hay demasiadas cosas desconocidas para el mundo. La forma en que se fabrican las balas de plata con la idea de otro mundo habitado por monstruos no parece para nada realista. Lo mejor es dejar tales cuestiones al gobierno y a los académicos. Lo único que nosotros podemos hacer es el trabajo podrido que se nos pone delante, y consumir nuestros días brumosos.

Me di cuenta de que el celular en mi bolsillo llevaba vibrando desde hace un tiempo.

—Una llamada de Liza.

—Parece que está cansada de esperar. Ve de inmediato.

—Es una niña mimada problemática, eh.

Dejé sobre el mostrador el pago por lo que consumí y salí del bar.

Me dirijo al aparcamiento mientras la brisa nocturna rocía sobre mi cuerpo acalorado. Estoy bastante tomado, pero supongo que mi cabeza debería estar lo suficientemente activa como para poder conducir el coche hasta mi casa. Si no recuerdo mal, creo que conducir ebrio era un delito serio que incluso te podía llevar a prisión, pero en esta ciudad es más inusual ver personas conducir sobrias.

Cuando llegué al estacionamiento, había algo fuera de lugar. En el lugar donde debería estar aparcado mi apreciado Gremz, por quién sabe qué razón había un vehículo destartalado con el parabrisas agujereado. La puerta del lado del pasajero ha sido abierta tan bruscamente que no da la impresión de volver a cerrarse. La puerta, abierta mucho más allá del límite posible de movimiento, colgaba patéticamente desde un costado del coche.

Varios pensamientos pasaron por mi cabeza, tal vez estaba tan ebrio que me equivoque del lugar en el que aparece, o estaba viendo un coche diferente, o en sí mismo confundí la idea de que había venido en coche, pero no importa cómo lo mire, es mi coche.

—Jajaja, esto sí que es una buena broma, eh. Vamos, vamos, ¿dónde está la cámara de televisión?

—¡Deja de decir tonterías y agáchate, pobre idiota!

Soy agarrado del cuello, y tirado bruscamente contra el suelo. Vi que una bala pasó por sobre mi cabeza y me di cuenta de que Liza me había salvado. Desesperadamente traté de poner mi cabeza en orden, pero estaba demasiado desinformado de la situación. Tengo demasiadas ideas de porque apuntarían a mi vida, y no puedo tener una imagen completa del oponente.

—Oi, mujer tonta, ¿qué demonios significa toda esta situación?

—Mientras el cara de idiota Ralph se embriagaba, unos tipos desconocidos golpearon el parabrisas.

—¿Entonces?

Esperaba a que Liza prosiguiera mientras permanecemos agachados ante el imparable tiroteo.

—Hicieron que me despertara de repente, así que me cabree, entonces les arrojé el cuchillo y este perforó el cristal. No sé si fue porque algo les perforó el hombro, pero se enfadaron y luego la cogieron contra mí.

—Entonces, ¿las cosas terminaron de esta manera cuando respondieron al ataque?

—Exactamente. Ahora que lo pienso, ¿cómo por qué se siente que tal vez hice algo mal?

—Si hubiera un bodhisattva3 que no se enfadara cuando intentan matarlo de repente, gustoso rezaría una oración por este, — Mientras respondía una ironía me di cuenta de un hecho importante. —Es decir, ¡¿no fuiste tú la que destruyó mi auto?! ¡Ya vete al infierno!

—Santos cielos, cállate ya. Por eso te dije que tal vez fue mi error, ¿recuerdas?

Sin falta lidiare después con esta idiota incapaz de mostrar remordimiento, pero primero, ¿cómo le hago para salir de esta situación? Lo primero que hay que comprobar es si hay animosidad. Por lo que me contó, este tiroteo está más cerca de la legítima defensa. No estoy seguro si estamos en una situación en la que podamos discutirlo, pero vale la pena intentarlo.

—Heeeyyyy, ¿me escuchan? Bueno, parece que mi idiota lastimo el hombro de alguien de su lado? Bueno, supongo que debe doler, ¿no? Guardemos las armas un momento y discutamos, ¿vale?

Debería haber sido una negociación perfecta, pero parece que no fue de su agrado. En lugar de una respuesta, lo que volvió fue una tormenta de balas. Dejé escapar un suspiro mientras me encogía de hombros, entonces tomándolo como señal, Liza salió volando.

Sin que le preocuparan las balas que se le dirigían, Liza esprinto como una flecha sobre el techo del coche. Voy por detrás de los otros coches prestando atención a Liza y apuntó en la dirección de donde se escuchan los disparos. Cuando logré acercarme un poco más, vi a los hombres por primera vez. La borrachera se me pasó por completo cuando comprobé el bordado de rosas doradas sobre la zona del pecho izquierdo.

—¡Liza, por ningún motivo los mates! Esos tipos….

Aprovechando la brecha momentánea creada por mi disparo de advertencia, Liza aterrizó detrás de los hombres escondidos en el coche. Más rápido de lo que pudieron voltear sus rostros, las barbillas de los cinco hombres fueron tocadas con un movimiento fluido.

—Maldición, Tú, qué hicisteeeeeeeeee???!!!

El hombre que se levantó y estaba intentando apuntar con el cañón de su arma, levantó una extraña voz y cayó de rodillas. Cuando me precipité hacia el lugar, los cinco ya habían perdido el conocimiento. Incluso hay algunos botando espuma de la boca y con los ojos en blanco.

—Impecable como siempre, eh.

Liza tiene la capacidad de controlar los sonidos que se producen a su alrededor, pero ser capaz de dominar el sonido es igual a ser capaz de hacer oscilar el aire y la materia a voluntad. A menos que se trate de un usuario de plata capaz de bloquear las interferencias externas, ella fácilmente puede sacudir su cerebro aturdiendo a la persona con sólo tocarle la barbilla.

Señalando el bordado de rosas en el pecho izquierdo del hombre mandado a la tierra de los sueños, Liza dijo,

—Estos tipos son subalternos de la familia Philminad, ¿cómo es que se acercaron a nosotros? Estoy segura de que nunca hemos recibido trabajos de su parte, ¿verdad?

—Por eso mismo, pensar que probablemente pudimos hacernos a nuevos clientes, sin embargo, está arruinado por tu culpa. Bueno, pero también cabe la posibilidad de que fuéramos su objetivo por algo que hicimos pero que desconocemos, ¿no?

—Por desgracia, es lo primero que dijiste.

Es una frase que vino desde nuestra espalda. Al girarme, había un hombre delgado que parecía ser el dueño de esa voz y una docena de pistolas apuntando suspendidas en la oscuridad. No sé cómo funciona, pero tengo entendido que Liza es capaz de usar la amplificación del sentido auditivo mientras hace vibrar objetos, así que el que haya logrado acercarse tanto sin que nos diéramos cuenta es una muestra de su gran autoridad.

Además, el traje que lleva es de mucha más calidad en comparación con los otros tipos. Su reloj y zapatos de cuero son también de la mejor marca, incluso un sujeto como yo que no está para nada relacionado con artículos de lujo es capaz de reconocerlo. Si bien los Philminad se pueden contar entre una de las cinco grandes organizaciones, estoy seguro de que sólo personas que están en la parte del liderazgo se pueden dar el lujo de lucir de esta manera. Siento como la tensión recorre mi columna.

—Pueden llamarme Ortega. Ustedes son Ralph Granweed y Liza Barrelwald, ¿verdad? ¿O debería llamarlos “Halphas4” o “Amdusias” como los monstruos?

—Estás bastante bien informado, ¿no?

—Bueno, eso es porque ustedes son celebridades a su manera. Gracias por lo del asunto de la compañía Bardou el otro día.

No me sorprende que sepa los nombres de nuestros demonios. Por cuenta propia estoy distribuyendo nuestro perfil, exceptuando eso sí las habilidades específicas, así que es posible decir que es natural que después del trabajo del otro día la organización nos haya investigado. Eso significa que el pescado mordió mi anzuelo.

—Entonces, ¿qué asuntos tiene un señor ejecutivo de la familia Philminad con nosotros?

—Escuche acerca de la reputación de ustedes de una oficina de información llamada “Diver”. Unos hambrientos por el dinero dispuestos a hacer cualquier cosa por conseguirlo, y son especialmente buenos rastreando el trasero de las personas. Tanto que hacen trabajo de detectives como negocio secundario, ¿no es así?

Ahora entiendo la razón por la que nos emboscaron. Kai Loud Philip, un colaborador de la oficina de información, distribuyo nuestra información. Kai siempre sabe dónde estamos, por lo que actúa como intermediario y les dice a los clientes dónde estamos y de esa manera hacer negocios con facilidad. Supongo que la razón por la que no se puso en contacto con nosotros de antemano en esta ocasión, fue su extraña manera de molestarnos.

—Hay un malentendido cuando dices “hambrientos por el dinero”, ¿sabes? En especial, no hacemos trabajos por pequeñas cantidades de dinero. Bueno, volviendo al tema, ¿cuánto es tu presupuesto?

Ha, eres exactamente el hombre que me describieron.

Después me quejare por los daños en la reputación causados por Kai, pero por ahora no me queda más que escuchar atentamente lo que tiene que decir este hombre. Clientes de alto calibre como este traen mayormente casos problemáticos, por lo tanto no es fácil decir que no a la mayoría.

—Me gustaría que hicieran una persecución, supongo que eso está dentro del área de especialización de ustedes, ¿no?

—Ciertamente es así, ¿persigues a tu primer amor?

—Lo siento, pero es a un hombre al que quiero que busques. Además es un traidor demasiado apreciado.

Mire la foto que me presento. Era un hombre joven que portaba el uniforme de los Philminad con el bordado de rosas. Puedo ver que es de piel morena, tal vez es inmigrante, en cuanto a su edad, es menor a mí, puede que se aproxime a la mía, está en sus veintitantos. Y tenía una especie de expresión frívola o, por decirlo claramente, estúpida. Tengo la teoría predilecta de que los hombres que tienen piercings en otros lugares que no sean las orejas son tontos, y este tipo con piercings en los labios y la nariz parecía precisamente eso.

—El nombre de este tipo es Daniel Ghostling. Este hombre era conductor en mi prostíbulo, entonces, tal como se puede entender por la foto es un gamberro incompetente.

—Entonces, ¿dices que este tipo traicionó a los Philminad?

—Así es. Lo agravante es que escapó llevándose importantes secretos y dinero en efectivo. También durante el proceso raptó a una prostituta. Quiero que los localices de inmediato y traigas a los dos con vida.

—Traerlos, ¿y después?

—Deberías comprenderlo, ¿no? La basura va al botadero.

Ortega pone una expresión de calma, pero en su interior no debe estarlo.

Es cierto que el jefe de los Philminad, Antonio Philminad, ha caído enfermo, y al parecer ahora mismo en la organización se lleva a cabo una lucha de poder detrás de escenas. Bajo un estado en el que no sería extraño que una guerra civil se levantara en cualquier momento, una incompetencia como una fuga de secretos importantes sería fatal. Y por el bien de que el asunto de esta vez termine como algo confidencial tampoco puede mover a sus fuerzas armadas personales. Por lo tanto fuimos seleccionados por recomendación de la oficina de información.

En cualquier caso, esto es lo que se puede llamar una oportunidad de negocios.

—En el caso de que Daniel ya hubiera escapado de la ciudad caída, ¿qué tan difícil sería para nosotros buscarlo?

—No hay necesidad de preocuparse por eso. A partir de esta hora para cruzar a Ellef por el puente es indispensable pasar por delante de un tiroteo con la policía, y sólo han pasado algo más de dos horas desde el incidente. Creo que es razonable pensar que está escondiéndose en algún hotel hasta el amanecer.

—¿Y la posibilidad de que haya empleado un barquero?

—Ya cubrí los lugares plausibles, y no debería haber un negociante de buena conciencia que lo lleve hasta la orilla del otro lado solo por los 280.000 que tomó del burdel.

Es natural supongo, no tengo nada que decir acerca de la forma en que lo ha manejado. Con esto, quiere decir que Daniel y compañía no podrán salir del distrito de Yreda hasta las 10 de la mañana cuando se abre la puerta de inspección del gran puente. Eso significa que el tiempo límite es de unas ocho horas, ¿eh?

—Tal y como Liza lo demostró hace un momento, estamos calificados para traerlos con vida. Sin embargo, tal y como te lo dije recién, no nos movemos por cantidades pequeñas. Bueno, parece que lo sabes.

Ortega trata de fabricar una expresión de calma, a la vez que pareciera que aparece en su frente la frase; “escoria, cuidado donde pisas”. Intentaré buscar una cantidad de dinero que no haga enfadar a Ortega y que siga maximizando los beneficios de nuestro lado. Miré a mi lado y vi que Liza tenía una expresión de asombro.

—¿Qué te parecen 1.500.000 como adelanto y 3.500.000 cuando hayamos terminado?

Cinco millones de Ells es la cantidad de ingresos anuales promedio del hombre de oficina en el imperio de Balesia. Hablando apropiadamente era una cantidad de dinero exorbitante para el trabajo de capturar a una persona corriente y que no está siquiera debidamente armada. Sin embargo, Ortega no tiene más remedio que ceder a las exigencias. Dado que él está bajo una circunstancia en la que es posible que pierda su posición, somos nosotros los que tenemos la delantera.

Con una expresión como si le hubieran metido una bala en el costado, Ortega movió la cabeza verticalmente en aprobación.

—Gracias por su patrocinio. Ah, además, — Olvide algo importante. —¿Podrías proveerme con un auto en lugar de mi preciado vehículo que fue destruido hace un momento? Ya sabes, en ese estado tan llamativo ni siquiera podría seguirles el rastro.

—…. Lo prepararemos.

El tipo de alto mando al borde del precipicio, chasqueo claramente la lengua esta vez.

—Supongo que eso fue ir demasiado lejos.

Sentada en el asiento de copiloto del lujoso automóvil negro, Liza se quejó mientras dejaba escapar un suspiro.

—Si Ortega es promovido, nosotros seremos los primeros a los que apuntará. Bien, sin embargo, en lo personal me siento afortunada de poder combatir con un enemigo formidable.

Colgaba la cabeza mientras escuchaba las palabras de Liza. Me cegué por el dinero e incité innecesariamente la enemistad de alguien. Soy consciente de que es un mal hábito, pero no puedo soportar el encanto del dinero y el peso de la deuda que cargó a mis espaldas.

—Ahh, mierda, ¿es que soy tonto? No había pensado en ello.

—Es un hecho que eres un tipo pobre acostumbrado a los centavos y no pudiste mantener la calma delante de un fajo de billetes, ¿verdad?

—Santos cielos, es cierto, no puedo responderte nada solo por ahora.

Las tarifas de información de Kai son exorbitantes en cada ocasión, y de acuerdo al trabajo hay casos en los que se tiene que depender también de otros proveedores. Además, mis habilidades son un poco especiales y requieren mucho dinero para mantener. Aún más, a diferencia de otros usuarios de plata no tengo ni una extraordinaria resiliencia ni tolerancia a los medicamentos, por ello tengo que depender de “médicos ilegales” en cada trabajo. Y mucho más, los intereses de la deuda son tan altos que parece un chiste sin gracia. Es inevitable que hagan burla de mi diciendo que soy un mendigo hambriento de plata.

Nos acercamos a los barrios marginales de la parte occidental del distrito de Yreda. 

A partir de aquí los callejones se vuelven tan estrechos que es un problema movilizarse en carro, así que decidí dejarlo aparcado. Parece que originalmente esta zona fue una sección que se construyó para los trabajadores a cargo del resort, pero después de que el proyecto de desarrollo terminó en fracaso, se volvió una zona en donde se han aglomerado las personas de bajos recursos e inmigrantes ilegales. Dicho esto, el espacio desordenado lleno de viviendas temporales en mal estado es conveniente para aquellos que quieren esconderse de demasiados enemigos.

—Debo decir, me desagrada ir a ver a ese coqueto y loco bicho raro.

—A pesar de eso es una oficina de información competente y es uno de nuestros pocos aliados. Llévate bien con esa persona.

—Realmente imposible. Instintivamente no lo tolero.

—Es el único humano que probablemente sienta afecto por ti. Se mansa, te estaré animando.

—Eh? No me interesa para nada ese hombre que anda constantemente cachondo.

Sólo intentaba tomarle el pelo ligeramente, pero Liza se puso más gruñona de lo que esperaba. Ahora que lo pienso, sé muy poca información sobre el pasado o la vida privada de Liza.

Ya ha pasado más de año desde que nos agrupamos, pero a excepción de que le gusta el rock y de que vive fuera del distrito de Yreda, no he escuchado nada de parte de Liza. Parece imposible que sea una completa inexperta, sin embargo, es un hecho que da la impresión de que es del tipo que si se enganchara al amor vertería todas sus energías en matarse el uno al otro. Espera, ¿qué clase de tipo será?

—Liza, ¿qué hacías antes de que te volvieras un usuario de plata? No puedo imaginarte para nada yendo a la escuela como una persona normal.

—¿Es necesario responder?

—Como asociados de trabajo, es un deber entender hasta cierto punto la naturaleza de los compañeros, — En realidad solo lo hago por medio bromear, sin embargo, sin mostrar vacilación salió de mi boca una excusa que parecía genuina. —Escucha bien, la personalidad puede influenciar en la coordinación, ¿no estás de acuerdo?

—…. Pasaba una vida normal y jodidamente aburrida. A pesar de que eran pobres, mis padres eran unos sobreprotectores y entusiastas de la educación, tanto que terminé aburriéndome de que me hicieran tomar estúpidas lecciones. Estuve en clases de música, natación y escuelas de baile.

—Dime la verdad, — Es la juventud de una chica que no me puedo imaginar tomando como base a la Liza de ahora. Lo miró con escepticismo. —¿Me estás tomando el pelo?

—Ah? ¿Por qué mentiría? Bueno, ciertamente la actitud sobreprotectora de mis padres era un fastidio, así que me saltaba la mayoría de las lecciones y me la pasaba divirtiéndome por ahí.

—… Que inesperado. No me puedo creer que tengas un pasado tan reconfortante. ¿Por qué tal chica tan adorable está en la ciudad caída?

—Quedaron llenos de deudas debido a que el negocio fracasó, y antes de que me diera cuenta escaparon por la noche. En rechazo de su sobreprotección era una chica que se la pasaba por ahí haciendo alboroto hasta altas horas de la noche, así que me dejaron de lado.

Es decir que los padres de Liza eran unos desalmados, hicieron tomar a su hija lecciones solo por esa mierda inútil que llaman “guardar las apariencias”, y cortaron fácilmente los lazos con su hija a la menor dificultad que tuvieron. Decidí disculparme honestamente con Liza que narró su pasado de una manera terriblemente tranquila.

—…. Me disculpo por haberte hecho recordar ese asunto amargo. Ya veo, así que no te quedo de otra que vivir por tu cuenta.

—Bueno, había sido reclutada por una banda de ladrones con una base en Yreda, así que iba a irme de casa de todos modos.

—Espera, espera, detente ahí, — Los lugares a donde llevar mis emociones se desvanecieron. —¿Por qué de repente terminó así? ¿Es que me quede dormido diez minutos? ¿Por qué no me di cuenta en qué momento la historia había avanzado a ese punto?

—Odiaba vivir una vida aburrida en la que me tratasen como a una muñequita, así que intentaba hacer sólo cosas que me gustasen cuando mis padres no estaban. Pinchaba los coches de pandillas, robaba carteras de pandilleros de poca monta, y lanzaba piedras a las oficinas de las pandillas. Bueno, hacía varias cosas en busca de emociones y cuando me di cuenta esos tipos tenían el ojo puesto en mí.

—¿Será porque apuntabas persistente y únicamente a las pandillas? Tal vez esta es la primera y única vez que tengo este sentimiento, pero tengo una sincera compasión por esos tipos. … Bueno, como sea, lo único que entiendo es que has tenido madera de granuja desde siempre.

—Tú también, ¿no eras un wannabe de traficante después de que dejaste la universidad? De seguro eres bastante granuja, aunque lamentable. O debería decir, para comenzar es imposible llevar una vida honesta cuando se está involucrado con esta ciudad.

En los ojos de Liza, quien murmuraba eso, se entremezcla un ligero tinte de oscuridad. Puede que Liza siempre haya sido una buscadora de emociones, sin embargo, es probable que haya una razón de más peso por la que se desvió lo suficiente del camino tanto como para venir a Yreda e incluso terminará convertida en un usuario de plata. Sin embargo, como una consideración mínima a un colega de trabajo, desistí en profundizar en el significado detrás de esa expresión solitaria.

Mientras continuamos con nuestra charla sobre asuntos más triviales, avanzamos por los sombríos callejones. Nos detuvimos delante de un complejo residencial simple al que llegamos en poco tiempo. Subimos por las escaleras de una construcción de dos pisos bastante carcomida por el tiempo.

Cuando llame a la puerta, el seguro de la puerta se desbloquea produciendo bastante ruido, tanto que uno no sabría decir cuántos seguros se han puesto. Entonces la puerta se abre lentamente, aunque uno no lo podría imaginar por su aspecto de madera rústica, en realidad es una puerta maciza hecha de aleación.

El interior estaba oscurecido, y las luces que emiten varios dispositivos parpadean misteriosamente. Las estanterías metálicas situadas a ambos lados del corredor están repletas de aparatos electrónicos inidentificables, y el aire acondicionado funciona a pleno rendimiento a pesar de que no es verano, probablemente para evitar que las máquinas se sobrecalienten.

—Hey, Kai, ¿aún no has muerto en solitario5?

Mientras escuchaba a Liza soltar un suspiro a mi espalda, abrí la puerta del fondo sin esperar una respuesta.

—¿No te enseñaron que siempre tienes que tocar a la puerta cuando abres la habitación de un chico?

Una voz insípida respondió desde el interior de la habitación oscurecida. Kai Loud Philip el dueño de esta habitación giró su silla en nuestra dirección. Sus vaqueros, su camisa roja, el pelo teñido de azul y sus chillonas “gafas de moda6”, todo ello es demasiado llamativo como para estar trabajando confinado en su habitación, sumado a ello está la forma en que se sienta acurrucado sobre su silla giratoria con un dulce en la boca, la verdad es que no es un estado que haga mucho juego con la altamente infame oficina de información “Diver”.

—Eh? Es inusual que Liza-chan venga hasta aquí. ¿Finalmente estás tentada a aceptar mi invitación?

—Cállate.

—Eh, ¿en serio? ¿Por casualidad estás avergonzada? Uwah, que ternurita.

—¡Santo cielos! ¡Ya en serio te voy a matar!

De quien sabe dónde, Liza saca un cuchillo y se apresura a atacar a Kai. Yo, quien predije que eso sucedería, desesperadamente bloquee los brazos de Liza por la espalda, Kai explotó a carcajadas viendo esa escena. Este hombre, que sólo piensa que tener la intención asesina de un usuario de plata apuntando a su vida es parte de un “acto”, es definitivamente un bicho raro.

—Espera, supongo que ustedes se llevan muy bien, ¿no? Combinan con fluidez.

—Eh? ¿Dónde?

—Déjense de las tonterías, encuentra el paradero del objetivo de inmediato. Tengo prisa.

Dije eso mientras reprimía con todas mis fuerzas a la idiota que no dejaba de resistirse en absoluto. Entonces Kai devolvió una sonrisa intrépida.

—Eso ya está terminado. Ya se han analizado las imágenes de las cámaras de seguridad de toda la ciudad, y junto con otras cosas he investigado los registros electrónicos de las listas de huéspedes de todos los hoteles baratos de la isla.

—Entonces, ¿encontraste a Daniel y a la mujer?

—Obviamente, ¿no?

No pude evitar quedarme impresionado con la siempre usual velocidad de su trabajo. Ciertamente Kai es el arquetipo de caso perdido que es frívolo y lujurioso de las mujeres. Sin embargo, con profundo dolor, no tengo más remedio que respetar su capacidad para nadar por el mar electrónico, burlando todo tipo de seguridad, y encontrando inmediatamente la información que se le solicita. Dice que la forma en que hace su trabajo es un secreto comercial, pero probablemente este tipo también es un usuario de plata. Es algo incierto, pero era un hombre cuya credibilidad como fuente de información da para al menos hacer esa especulación.

—Entonces, este es el costo por la provisión de información en este caso.

Mire el papel que Kai me entregó. Si esto no es un sueño o una alucinación, entonces ha resultado con un cobro de un millón de Ells. Es una cantidad de dinero demasiado exorbitante por el mero trabajo de buscar el paradero de Daniel, puede que ese sujeto haya escapado de una gran organización, pero no pasa de ser un subordinado de bajo rango.

—Oioioioioioi, ¿Qué rayos con esta cantidad? Creo que es demasiado caro por solo buscar un paradero.

Cuando le reproche, Kai se encogió de hombros de manera exagerada.

—Ralph, ¿Sabes que es la cosa más importante de este mundo?

—¿No estás saliéndote del tema?

—Hablo en serio.

—… ¿Amor o dinero? ¿De cuál hablas?

Respondí exasperado. Liza que estaba a mi lado chasqueo la lengua descaradamente mostrando su falta de interés.

—El amor es para aparentar, y con una gran cantidad de dinero se puede comprar todo lo que se quiera.

—Entonces, el dinero, ¿no?

—Incluso el dinero es inestable, ¿sabes? Es de conocimiento que lo que era una gran cantidad de dinero hasta el día anterior se termina convirtiendo en un pedazo de papel al día siguiente. Sin embargo, si obtienes información antes que nadie, puedes usarla para ganar más dinero, ¿no lo crees? Y entonces puedes comprar una mujer con ese dinero. En resumen, es la información en sí la que es importante.

—¿Qué tiene que ver esa teoría ambigua con esta demencial cifra?

—Significa que hablando de manera apropiada la información no es un producto que se pueda comparar con una pequeña cantidad de dinero. Es extraño que sea tu lado el que se queja a pesar de que te la estoy dando por un millón, ¿no lo crees?

Me quedé estupefacto y sin palabras. Estaba cabreadísimo, entonces mientras le mostraba el dedo del medio a Kai le hice la transferencia desde mi celular. Es cierto que ya tengo la locación, pero no es buena idea estar desperdiciando más tiempo que este. Kai nos detuvo cuando intentamos salir rápidamente.

—Ah, Ralph. Te haré entrega de los juguetes que compraste el otro día.

Lo olvide por completo. Me apresure a seguir al delgado hombre que se levantó y comenzó a moverse. Este apartamento de dos pisos está en realidad todo conectado internamente, y no hay más entrada o salida que la puerta por la que acabamos de entrar. Además, si fuerzas la entrada desde otro lugar, ten por seguro que te dispararan máquinas autónomas.

Descendimos al piso de abajo, mientras evitaba las montañas de documentos esparcidas alrededor de los pies. Cuando los tres llegamos al final del recorrido se pudo apreciar una conspicuamente sólida puerta de metal. Kai introdujo un número en el bloqueador electrónico instalado al borde derecho. Cuando la puerta se abrió, lo que se extendió fue una escena que haría que cualquier hombre de familia que lo viera se desmayara, es decir, un espectáculo atroz.

No pude evitar silbar. La habitación estaba llena de todo tipo de armas de fuego, armas blancas, explosivos y munición, también había dos armas especiales que se habían pedido como un caso particular.

—Reabastecí el stock con la recompensa por encargamos de Erick, sin embargo, sigo sintiéndome ansioso con esto.

—Después de todo es una habilidad que no se ajusta a ti. Seguro que si la usara un rico sería fuerte.

No tengo palabras para responder al sarcasmo de Liza. A primera vista, mi habilidad puede parecer conveniente ya que me permite sacar armas a voluntad, pero en realidad, todo ello, no pasan de ser cosas que he comprado con dinero de mi bolsillo. No sé si es porque va en contra de la estética del demonio que habita en mi bala de plata o qué rayos, pero no aplican las cosas que le quitas a otras personas o que se transfieren a bajo precio. El dinero que entra por la naturaleza de mi trabajo es ciertamente grande, pero si se sale a un ritmo más rápido que como entra, no me queda de otra que aceptar esta difícil vida.

—Entonces, haré la verificación. Se compraron todos los juguetes en esta habitación con mi propio dinero, ¿seguro de eso?

Ante mi pregunta, los ojos detrás de las gafas de Kai brillan misteriosamente.

—Hm, puedes estar seguro. Ya he recibido el pago.

—Bien, materializare el contrato.

Presione la mano izquierda contra el frío suelo y una cadena de caracteres rojos brillantes brotó de ella. Al parecer entre los eruditos los llaman “caracteres prohibidos”, sin embargo, son algo que me es imposible descifrar. Un listado de caracteres prohibidos que se extendían en línea recta cubren la habitación dibujando el patrón de una telaraña. Entonces las armas y municiones que llenaban la habitación fueron atrapadas en esta. Un enjambre de caracteres que emitían un brillo hipnotizante crea una niebla negra a su alrededor, arrastrando las armas hacia en su interior.

Finalmente cuando la cadena de caracteres volvió a la palma de mi mano la habitación quedó por completo vacía, como si todo hubiera sido una mentira.

—Es por esto que los usuarios de plata o lo que sean dan miedo, ¿sabes?

Dado que Kai lo dijo sin que pareciera asustado, solo le pude devolver una sonrisa sarcástica.

—Entonces, significa que el objetivo está aquí, ¿verdad?

Sentada en el asiento de copiloto, murmuró Liza mientras señalaba un hotel barato — o bien se podría decir que este estaba más cercano a ser una construcción abandonada — que aparecía justo delante. Tiene una expresión aburrida en su rostro, como si el trabajo de simplemente atrapar y entregar a un subalterno de una organización fuera insípido. Puse en orden la información mientras recordaba el reporte que recibí de Ortega anteriormente.

—De acuerdo con la información, parece que los dos se escondieron en este hotel usando nombres falsos. Sin embargo, dado a que no estaban adecuadamente disfrazados, fueron capturados perfectamente por la cámara de vigilancia en el vestíbulo.

—Este tipo Daniel es un tonto.

—También le hice hacer una investigación acerca de la reputación de este tipo en el interior de la organización, y parece que es posible decir que es por completo un incompetente. Incluso que escapara en esta ocasión sólo puede describirse como un milagro que tuvo éxito.

Robar dinero e información de una organización y luego ir a una ciudad en algún lugar lejano junto con tu amor. He visto a mucha gente buscando un destino final y tratando de correr hacia la esperanza, pero tanto ese destino final y esa esperanza son inexistentes. Entonces, lo que reciben la mayoría de estos tipos es un final desesperanzador. No hay milagros en este mundo, esta ciudad se deshace fácilmente de aquellos que no se dan cuenta de una verdad tan simple como esa. Incluso si por los azares logró tomar a la mujer de los Philminad, ese cuento de fantasía termina aquí.

—Sin embargo, no es un trabajo tan fácil, ¿vale? Tenemos que pensar en el peor de los casos.

—¿El peor de los casos? ¿Ese sería que abrimos la puerta y están en medio de un polvo?

—Bueno, eso también podría estar, — Tratare a la ligera la broma de Liza. —Y el caso de que la mujer haya sido asesinada en medio de una pelea cuando se escondían. Y también el caso de que un suicidio de enamorados haya sido el objetivo desde el principio.

Eso incluso estaría bien si dentro del contenido la solicitud estuviera el de un simple asesinato. Sin embargo, el comando del cliente en esta ocasión es que los lleve a los dos con vida. Un desarrollo en el que abra la puerta y me encuentre dos cadáveres colgando del techo, por favor que no sea así.

Tras informar a Ortega, aparqué el coche en el arcén de la carretera y entramos en el hotel donde están los objetivos. Ni siquiera parecía haber una puerta automática, así que para entrar tuve que empujar una puerta de cristal que no estaba debidamente limpia. La entrada está poco iluminada, como si las luces eléctricas se hubieran estropeado y dejado así, y el suelo está cubierto de polvo.

—Bienvenidos. ¿Van a pasar la noche? ¿O solo será momentáneo?

Una mujer madura, que era la empleada, nos preguntó mientras ponía una sonrisa. Me desagrada que lo lleve a una malinterpretación, sin embargo, con calma le respondo que es lo segundo. Es una pérdida de tiempo quedarse aquí. Coloque el pago en el contador y la empleada me entregó la llave de la habitación. Caminamos en dirección hacia el elevador que la mujer señaló.

—Me cabrea que lo haya malinterpretado.

—Qué coincidencia. También me desagrado.

—Santo cielos, no puedo evitar sentir nauseas. No me mires con ojos pervertidos. Tu respiración es pesada, aléjate.

—Espera un momento, — Cuando me ha dicho tanto, como hombre, no me queda de otra que defenderme. —Liza, para tu información, mi tipo de mujer son las tranquilas y hogareñas y que están bien de la cabeza en un grado que no maten personas mientras se ríen.

—La información más irrelevante del mundo.

Después de pasar brevemente por uno de los actos más improductivos del mundo, como el de intercambiar insultos y chasquear nuestras lenguas dentro de una caja estrecha, subimos por el elevador hasta el quinto piso, donde está la habitación de Daniel y compañía. Controle rápidamente a Liza quien se acercaba caminando imponentemente hasta la habitación 503. Es imposible acercarse sin tener mesura hacia un fugitivo que está alerta a sus perseguidores.

—Liza, elimina el sonido.

—Eh? No quiero, es agotador.

Quejándose, Liza activó a regañadientes sus habilidades. De esa manera Liza y yo empezamos a caminar, y el sonido de nuestros pasos, el sonido del roce de nuestra ropa, el sonido de nuestra respiración, el sonido de cuando giramos el pomo de la puerta y comprobar si la cerradura estaba puesta, el sonido de la invocación de la escopeta y del guardamanos de la misma, en general, todos los sonidos que se generaron a causa nuestra habían desaparecido.

Liza presiona su oreja en la puerta y analiza la situación al interior de la habitación. Incluso su respuesta de que puede oír las voces de dos personas no la oye nadie más que nosotros. Apuntó el cañón de mi escopeta al pomo de la puerta.

Al momento siguiente, sin que se produjera el sonido se abrió un agujero en la puerta de madera y una gran cantidad de piezas de la misma revolotearon por el aire. Incluso yo, quien jaló el gatillo, no sentí la sensación real de haber disparado, así que no debería haber forma de que las dos personas dentro lo hubieran notado. Los dos objetivos se sorprendieron al ver como el dúo de criminales destruyó la puerta y entraron a la habitación de manera majestuosa.

Parece que los dos aún no lograban entender la situación incluso cuando ya había apuntado a la frente del hombre de piel morena sentado en el sofá. La mujer sentada en la cama tiene una expresión tonta tanto que parece fuera de lugar.

—Ah…. Aaahhhh, ¿pueden escucharme? Oi Liza.

—Ya lo extendí a esta habitación.

—Entendido. Por cierto, ¿puedo afirmar con seguridad que ustedes son Daniel Ghostling y Siena Ferriere?

—Ustedes, ¿qué demonios están haciendo? ¿Son el grupo de caza de la organización? Además, ¡¿cómo le hicieron para entrar?!

—Bueno, veras, eso es un secreto. Entonces, primero que todo, ¿podría hacer que guarden silencio?

Desaparezco la escopeta y en su lugar saco la Barrack y le disparó al muslo derecho del hombre. Solo hice un par de descargas porque después sería muy problemático llevarlo si el hombre no pudiera moverse completamente.

—¡Dani!

Tal vez porque finalmente había comprendido la situación al ver cómo le disparaban a su amante, la mujer gritó. La sangre del hombre estaba salpicada en su camisa blanca, y se tapaba los oídos como si tratara de resistirse a la realidad. Al mirarla, tiene un aspecto joven, tal vez no haya alcanzado aún los veinte años. Ahora que lo pienso, la información decía que era una prostituta jovencita que acababa de cumplir 17 años. Me fastidia una realidad en la que una jovencita así termina envuelta un mundo irracional, pero no tengo el margen como para caer en el sentimentalismo.

—Al vernos como entramos, supongo que entenderán más menos lo esencial, ¿verdad? No importa cuánto griten en esta habitación, no se escuchará nada afuera. Por supuesto, también aplica a los disparos.

—Ustedes, no puede ser, ¡son usuarios de plata!

—Respuesta correcta. Sin embargo, no eres tú de quien queremos hablar.

Liza agarra del cabello al hombre sentado en el sofá y lo levanta a la fuerza. La cara de Daniel estaba distorsionada por el dolor, y la impresión de jovialidad que me había dado cuando vi la foto se había desvanecido.

—U-Ustedes, ¿vinieron a matarme? Si eso es lo que quieren hacer, háganlo rápido.

—Lamento decirlo, pero la condición es capturarlos con vida. Sin embargo, no me molesta hacerte perder un poco la paciencia.

Dijo Liza mientras le daba un fuerte golpe con el puño en la boca del estómago a Daniel. El fugitivo dobla su cuerpo mientras se sofoca violentamente, sin embargo, la despiadada mano izquierda de Liza le agarra por el pelo y no le permite caer. Otro puñetazo. Ignorando los gritos de Siena le conecta unos cuantos golpes más. En ese caso, yo también me veo en la obligación de actuar como un despiadado cazador.

—¿Te molesta si fumo?

Mientras sostenía un cigarrillo en la boca, me senté al lado de Siena en la cama. Miré al rostro de Daniel que se veía similar en un pedazo de tela, y puse mis manos alrededor de los hombros de Siena quien se resistió.

—Hay unas preguntas que quiero hacerte.

—¡Maldito! ¡Te atreves a ponerle la mano encima a Siena! ¡Te mataré!

—Solo tienes que responder a lo que te pregunten, bastardo ruidoso.

Dijo Liza mientras le daba otro golpe. Es posible que ya se le hayan roto unas cuantas costillas. Incluso si le dijo que no lo mataría, la mirada fría y las palabras de Liza pulverizan el frágil autoestima del hombre. A Daniel, que está jadeando y con el rostro manchado por la mezcla de la sangre y las lágrimas, le declare,

—Piensa en quién tiene la delantera. Y entonces, dime, ¿quién va a matar a quién?

Puedo percibir el momento en el que Siena que está en mis brazos y Daniel son cubiertos por la desesperación. Una vez que se quiebra el espíritu, es equivalente a lograr un interrogatorio medianamente exitoso.

—Patético Daniel, te voy a preguntar de nuevo. ¿Cuáles son los secretos importantes de los Philminad que sacaste y dónde están escondidos?

—¿No deberías preguntar solo el lugar donde se esconden?

—No, así está bien.

Nada mejor que tener muchas cartas de negociación para tener ventaja en futuras negociaciones con Ortega. Sin embargo, las palabras que Daniel regresó eran algo que estaban lejos de mis expectativas.

—….. Eh? …. ¿Información altamente secreta? ¿Existe tal cosa?

—………………. Eh?

Confundido, dirigí mi mirada a Liza. Este es un secreto entre los dos. Incluso si está mintiendo su corazón debe estar acelerado a causa de la agitación, sin embargo, Daniel tiene una cara como si dijera que realmente no sabe de lo que estamos hablando.

Ciertamente hay mucha gente que puede burlar las habilidades de Liza. Pero se limitan a aquellos que han recibido entrenamiento especial como los que hace el ejército.

Daniel no perece mucho ser ese tipo de persona, y si lo fuera, no hay manera de que quede relegado a ser sólo un chofer.

—¡Ralph!

La voz de Liza me trae de vuelta a la realidad. Antes de que me diera cuenta estaba acostado boca arriba sobre la cama con Siena Ferriere montada sobre mí. Sobre su mano está el tembloroso cañón de una pequeña pistola de autoprotección apuntando contra mi frente. Fui descuidado.

—¡Encárgate de ella ahora, idiota!

—¡Entiendo!

Agarre el delgado brazo izquierdo de la chica con mi mano derecha y la jale hacia el frente. Haciendo uso de esa reacción me levanto y extiendo la mano para agarrar su cabeza por detrás. Sin embargo, la situación traiciona mis expectativas.

Siena giró rápidamente su cuerpo debajo de mí, cambió la pistola a su mano derecha y la empujo contra mi garganta. Todo mi cuerpo se estremece. Prácticamente por refleje ejercí fuerza sobre la corredera de la pistola. Debido a que es automática esto hace imposible que se dispare. Despoje del arma a la chica y la apunte en contra de su cabeza. La situación ha dado un giro de 180 grados.

Como sea, esta chica no es una simple prostituta. Aunque mis habilidades físicas no sean diferentes de las de una persona normal, sigo teniendo una gran habilidad en técnicas de pelea. Y esta tipa casi me mata.

Ugh…!

—¿Practicaste artes marciales antes de volverte prostituta?

Entonces, cesé mis pensamientos y por primera vez dirigí toda mi atención al rostro de Siena.

Una nariz bien formada y piel blanca como la seda. Pelo de color oro blanco hasta la cintura y unos grandes ojos color esmeralda. Al enumerar las características físicas un ligero dolor perforó mi pecho. Es similar. Demasiado similar. A Charlotte. A la mujer que me gustaba. Al recuerdo dentro del marco de una foto que nunca volverá.

—… Ugh! ¡Apártate!

Me dieron una patada desde abajo y caí de espaldas de manera lamentable. Para cuando levante la parte superior de mi cuerpo, la patada de Siena ya había alcanzado la punta de mi nariz.

Un dolor seco. La cara de sorpresa de Liza, el perfil de Daniel estupefacto, el sofá raído, el frío suelo, y entonces la oscuridad. Todo pasa delante de mí cuadro por cuadro. No puede ser, fui mandado volando. Mientras intercambio un violento abrazo con el piso, la desagradable risa de Liza me perfora.

—Eh, ¿en serio? ¿Qué estás haciendo? Oye, Ralph, ¿No te da vergüenza estar vivo?

Es lo peor. Aunque fui descuidado, pensar que sentía tal humillación. Cuando me obligo a levantarme contra el dolor, veo a Siena Ferriere, la que me derribó, con una pose intimidatoria sobre la cama. El cárdigan verde claro y el vestido blanco que lleva ahora parecen incluso ropa de clase alta. —¡¿Quiénes son ustedes?! ¿Qué demonios hice yo? Ciertamente Dani se escapó de la organización, sin embargo, ¿eso qué tiene que ver conmigo? ¡Me tomaron a la fuerza, no es como si yo hubiera querido escaparme de la organización! ¡Sin necesidad de que usen la fuerza volveré por mi propia voluntad!

Ante la ametralladora de palabras de Siena, el que se muestra más perturbado que nadie es Daniel. Le dimos una paliza, su amante lo traicionó, y aún peor que eso, es que después de esto Ortega lo va a matar. Me he dicho muchas veces que lo más innecesario en un trabajo es la simpatía, pero esta vez sí que se siente demasiado miserable.

—¡¿Por qué haces esto Siena?! ¿No íbamos a dejar la isla juntos e ir a vivir tranquilamente a otro lugar?

—En primer lugar, ¿cómo rayos es que termino con nosotros dos saliendo? Tenía miedo de que me mataras en un ataque de rabia, así que te seguí la cuerda en la conversación, ¿podrías parar ya con eso de los amantes?

Los vestigios de Charlotte que sentí hace un momento desaparecieron por completo. Ciertamente su apariencia es bastante similar, sin embargo, su interior es completamente diferente. Tal vez porque también sintió afinidad, la boca de Liza se suspendió en una sonrisa.

—Una chica agradable y egoísta. Parece que estamos en la misma corriente.

—Podrían las dos hacer el grandísimo favor y largarse de este planeta.

En cualquier caso, con esto se elimina la confusión. Solo queda aturdirlos con la habilidad de Liza y enviarlos con Ortega.

—Ya es hora de que terminemos este trabajo de mierda. Oi Liza.

Un estruendo. Cuando voltee a mirar el cristal de la ventana estaba roto. ¿Un ataque? Absurdo, estamos en un quinto piso.

A continuación vi explotar algo por el rabillo del ojo. Un rojo intenso revoloteo.

No, es diferente, solo era una gran cantidad de sangre esparciéndose alrededor. Lo note por el olor que llegó con retraso.

—Eh, Dani…?

Dijo Siena con una voz temblorosa. Apresuradamente, seguí la dirección en la que están mirando sus ojos vacíos.

Se trataba de Daniel quien se recostaba en el sofá mientras esparcía una gran cantidad de sangre. Su rostro de piel morena está cubierto con una expresión de incredulidad hacia lo que le había pasado a sí mismo. Del vientre del cadáver brotó la punta de una guadaña, como si fuera balanceada por la mismísima Parca, y la sangre siguió brotando sin cesar de la herida.

Cuando Kai me había dado la información, también había confirmado la disposición de la habitación, estoy seguro de que no había veranda en la habitación para huéspedes. Además, como esta habitación da a la calle, es impensable que haya saltado desde el edificio que está enfrente.

En otras palabras, el que mató a Daniel y en este instante se esconde detrás del sofá, ha llegado a esta habitación a través de la pared. No, espera, es perfectamente posible que haya saltado desde la azotea.

Dado que mataron a Daniel, se puede considerar que este trabajo fracasó, debemos evitar una situación en la que también maten a Siena. Siendo el caso, hay solo una cosa que debo hacer.

Invoque en ambas manos las subametralladoras Click Gun y las apunte hacia al asaltante al otro lado del sofá. Liza también se había puesto en estado de alerta para el combate con cuchillas en ambas manos. Nuestro objetivo es el mismo. En otras palabras, darle una paliza a quien sea que se interponga y escapar de este hotel llevándonos a Liza.

—¿Quién eres? No, olvídalo, te mataré sin importar quien seas.

—No creo que tenga sentido decírselo a los alevines que están a punto de morir.

Burlándose en un tono de provocación el intruso saltó de su escondite desde detrás del sofá. Quedé sorprendido ante su figura de pie mostrándonos la espalda. Era un hombre cuya apariencia no tenía otra descripción posible que la de la misma parca. Una máscara de calavera y un abrigo negro con capucha. Y apoyada en su hombro, una guadaña que gotea sangre.

—¿A punto de morir? ¿Quien?

Ha, estoy hablando de tu lado, puta. Si tengo el tiempo te haré chillar como una cerda rogando por tu vida mientras abres las piernas y babeas.

El hombre la insultó mientras le mostraba el dedo del medio, sin embargo, en todo el rostro de Liza se dibujó una sonrisa la cual estaba por completo fuera de lugar. Un escalofrío corrió por mi columna. Recuerdo haber visto esa expresión. Si se confirma la regla de oro, el primero en ser masacrado será este hombre. Lo hizo de una manera tan siniestra, que incluso yo que soy su aliado, fui arrastrado por un temor.

—Ajajaja. Genial, siempre vale la pena matar estúpidos graciosos, la verdad es que me encanta. Hey Ralph, por cierto, la zona para el depósito de residuos de Yreda está cerca de aquí, ¿verdad?

—… Así es, si se va en coche no debe tomar más de cinco minutos.

—Hmm? Cretinos, ¿qué planean hacer con esa confirmación? 

—Ya que vamos a hacer tu funeral, deberías saber que hoy no es el día para quemar basura.

Ante la provocación que Liza lanzó en un tono extremadamente calmado, la parca se rio dentro de su máscara.

Ha. Genial, siento que me encanta de esta manera. ¡Ciertamente se sentirá muy bien cuando te mate!

La parca blande su guadaña como si fuera una batuta. Junto con una sonrisa inocente, Liza salto desde mi lado, mientras tanto, yo estaba sosteniendo el dedo sobre el gatillo. 

Liza esprinto hacia el oponente a la velocidad de una bala. Una estocada de cuchillo se dirige con precisión hacia el corazón. Era un primer movimiento que garantizaría la victoria si el que estuviese al otro lado fuera alguien ordinario, pero el intruso lo evadió con solo correrse hacia a un lado.

La guadaña respondió de inmediato elevándose sobre la cabeza de Liza. Liza la evade saltando hacia atrás como un gato, pero la hoja mortal de la parca gira a una velocidad terrorífica mientras la persigue sin dar descanso. La punta de la guadaña se acerca sin piedad a la garganta de Liza quien está acorralada contra la pared. Entonces el camino para escapar que encontró Liza fue hacia arriba. Salto en el lugar, luego pateó la pared y dio una voltereta hacia adelante.

Ha. Lo hiciste bastante bien, ¿sabes?

—Cállate y muere.

El ataque y defensa de los monstruos es demasiado rápido como para que haya una brecha para realizar una cobertura. Además, dado que se mueven alrededor de esta estrecha habitación, es imposible que al disparar con la subametralladora no termine involucrando a Siena. Tranquilamente deshice las subametralladoras Click Gun y cambié a la Barrack M31 de mi funda.

Dando una mirada, Liza se mueve en respuesta a la señal. Mi colega salta hacia un costado quedando horizontalmente hacia mí y luego se dirige hacia el hombre atacándolo de frente. Las flechas de plomo impactaron en el costado izquierdo y en el brazo derecho del hombre quien había dirigido toda su atención a Liza y quedado indefenso. Liza, quien había acortado la distancia, lanzó una patada horizontal y golpeó al asaltante en la región temporal de su cabeza, el hombre cayó de rodillas con un intenso dolor.

Oportunidad de victoria. Sin darle tiempo para respirar, lo perseguí mientras cerraba la distancia. Varios disparos impactaron en las piernas y los brazos, y con certeza destruyeron la capacidad de movilidad del hombre, quien escapaba rodando por el suelo.

—¡Presiónalo!

Más rápido de lo que le grite, un tajo a la velocidad del sonido se acercó a la nuca del asaltante. El asaltante logró evadir por los pelos, sin embargo, la máscara de calavera de mal gusto quedó destrozada.

—Ahh….

Los hombros del atacante se desplomaron, y presionó su mano izquierda sobre su rostro desenmascarado mientras mantenía la cabeza gacha. El abrigo negro tiene un aspecto lamentable lleno de innumerables agujeros y cortadas, y se puede ver que está sangrando en grandes cantidades de algunos lugares. Mientras apuntaba con mi pistola al desagradable bastardo, un gran escalofrío recorrió mi columna vertebral.

—Maldito, ¿qué te causa gracia?

Los labios del hombre despojado de su máscara se distorsionaron en una sonrisa. Las pupilas que asomaban por las brechas de su pelo ondulado de color verde claro estaban completamente dilatadas, y un rugido se escapó desde el fondo de su garganta. Sintiendo el riesgo lo llené sucesivamente de agujeros con mi Barrack esperando que finalmente se muriera. Aun así la sonrisa ligera del bicho raro no se desvaneció. El impacto de las balas lo hace danzar un extraño baile, chocando al final contra la pared cerca de la puerta. Una persona normal habría muerto al instante, e incluso un usuario de plata que ha perdido tanta sangre no debería sobrevivir. Para ser alguien con una boca tan grande, bajo el telón con demasiada rapidez.

Liza vacía una andanada de patadas con todo su peso sobre la punta de los hombros del hombre como para verter más miseria al enemigo caído. Mientras una gran sonrisa se suspendía en su rostro Liza pisoteo el hombro izquierdo que ya estaba agujereado por las balas. Hecho picadillo por la cuchilla escondida en la punta del zapato de Liza, el hombro izquierdo es incapaz de mantener su forma original. Incluso yo quedé sin palabras ante el estilo sádico de mi aliada, sin embargo, el asaltante no borraba su sonrisa mientras gritaba de agonía. Es demasiado espeluznante.

—¿Cuál es tu última voluntad?

Cuando Liza soltó esas crueles palabras como si fuera un inquisidor, el ensangrentado asaltante dobló la garganta hacia atrás mientras se reía.

Ha. Cuiden sus traseros, idiotas.

Un sonido a nuestra espalda. Para cuando me apresuré y giré a ver, mi campo de visión ya se había teñido de rojo.

Mi cerebro finalmente está procesando la situación. Aparentemente estoy siendo atacado y acuchillado profundamente desde mi hombro derecho hasta mi pecho. Caigo de rodillas debido al fuerte dolor. De repente, el atacante sorpresa lanza una patada voladora contra Liza. La postura de mi colega sucumbió y ya que no tuvo más remedio que recibirlo con sus delgados brazos, se vio incapacitada para contraatacar.

—Ya … veo, la razón por la que Liza no lo noto.

Un tinte de compresión también se reflejó en los ojos de Liza. El otro atacante que me había herido gravemente por la espalda y que no había sido detectado hasta que Liza fue atacada, era Daniel, quien se suponía había sido asesinado hace poco.

—Dani, imposible, aún sigues vivo…. no.

Parece que Siena también se dio cuenta. Daniel ciertamente se levantó y nos atacó, pero todavía tiene un gran agujero en su vientre, del que mucha sangre venosa sigue fluyendo. En otras palabras, esto es producto de la capacidad del asaltante. Un ataque sorpresa de un cadáver sin latidos del corazón es imposible de detectar a la primera, no importa siquiera si se trata de Liza.

—Maxwell va a dar una lección especial a esos idiotas que casi me matan.

Declaró el asaltante que se presentó a sí mismo como demonio mientras balanceaba su guadaña. El que hasta hace un rato era Daniel, ahora era un cadáver vivo que desprendía fluidos como baba, sangre e incluso heces, y se estaba arrodillado ante el rey del cementerio.

—Hay una razón especial por la que manejo una guadaña tan problemática de usar. Para hacerlo corto, a quien asesine con esta, se convertirá en un lindo sirviente. Por supuesto, no será un sirviente cualquiera, ¿saben? Si le digo que mate, matara a cualquiera, si le digo que saque su trasero, lo sacara encantado. Además.

La guadaña de la parca es blandida. La cabeza de Daniel salió volando y una gran cantidad de sangre salpicó desde el corte. La sangre se acumula en el aire en una gran masa de loto carmesí que luego vuela en dirección a un Maxwell plagado de heridas. Maxwell la recibe en todo su cuerpo y nos mira de reojo a nosotros quienes estábamos inmóviles manteniendo la guardia.

—La sangre y la carne del sirviente, todo me pertenece.

El asaltante se levanta y ríe con locura. Todas las heridas que deberían haber sido mortales fueron curadas, y desde donde estaban las heridas se desprendía un constante humo blanco.

—¿Inmortal? Ha, ciertamente es un monstruo.

—Vale mucho la pena matarlo, ¡¿no lo crees?!

Contrariamente a mí, que no puedo estar nada más que sorprendido, está Liza, quien con una expresión de alegría se precipita en dirección a Maxwell. Tire la espada que convoque hacia Liza y luego retrocedí. Estoy botando mucha sangre, y es doloroso ponerse de pie, pero aun así no hay forma de que vaya a morir aquí. Es mi trabajo planear el siguiente movimiento en el tiempo que Liza se divierte con ese tipo.

—Estoy deseándolo, ¡¿sabes?! Te mataré y haré mi sirvienta. No sabes cuánto me divertiré arrancándote las extremidades y follándote hasta la saciedad. Diviértete todo lo que quieras, eres más que bienvenida a venir voluntariamente por tu muerte, ¿qué te parece?

Sorprendentemente, el cuerpo de Daniel seguía activo incluso después de perder la cabeza. Daniel agita de manera descuida el cuchillo que sostiene con ambas manos, cortando el retroceso de Liza. Incluso la coordinación junto con Maxwell, que atacaba con su guadaña desde la dirección opuesta para dejar insertada a Liza en el medio, estaba perfectamente formada.

—En serio eres un bicho raro. El único que va a morir aquí serás tú, dalo por hecho.

La punta de la espada se mueve de un lado al otro y maneja los ataques desde las dos direcciones de forma fluida. De esa manera Liza cambia al ataque y corta el torso del cadáver y la muñeca derecha de Maxwell, destruyendo su postura. Sin embargo, toda la sangre que fluye de Daniel se dirige hacia Maxwell y al instante cubre el punto donde cortó la espada. La herida burbujea y, en un abrir y cerrar de ojos, se forma un esqueleto, se generan músculos y se regenera la piel. 

Como había hecho alarde, Maxwell era inmortal, sin embargo, Daniel quedó incapaz de ser manejable. El torso y la parte inferior del cuerpo que estaban divididos en dos solo convulsionaban como un pez lanzado a la orilla, no era una amenaza.

—Basta, basta. He desistido ya de matarte maravillosamente y hacerte mi sirvienta, — Contrario a sus palabras, un éxtasis fuera de control se desprende desde la parca. —Voy a hacerte papilla sin que quede ni el más mínimo rastro tuyo.

Inmediatamente después, viniendo desde el piso exterior, o más bien desde todo este hotel, se escuchó una gran cantidad de pasos. De alguna manera puedo imaginarlo. Este tipo mató a todos los tipos que estaban en el hotel antes de atacarnos. Un escalofrío se arrastra por todo mi cuerpo al prever el ejército de muertos que se acerca a nosotros.

Confirmó la posición de Maxwell, Siena, Liza y la mía. El asaltante está en la entrada, así que el único camino para salir es hacia atrás. En otras palabras, no queda más opción que saltar por la ventana.

Junto con un chasquido Liza salta hacia el hombre. Al parecer nuestros pensamientos están coordinados. Mientras Liza hace tiempo, lo que tengo que hacer es escapar cargando sobre los hombros a Siena, quien está presa del miedo acurrucada en una esquina de la habitación. Justo en el instante en el que llegue a donde la chica que levantaba su asustada mirada hacia mí, la pared que estaba por delante fue volada.

—Oioi, ¡¿en serio?!

Por fortuna, justo en el acto había tirado de la mano de Siena, un paso tarde y hubiera quedado atrapada en la explosión. Mientras me quitaba el polvo y los restos de hormigón con las manos, ante mis ojos se presentó una escena aterradora.

Fueron zombis creados por Maxwell los que volaron la pared interior. Cada uno de la docena de zombis tiene un gran agujero en el estómago y en el pecho, y la vitalidad se ha desvanecido de sus rostros. Los muertos alienados en la línea del frente sostenían dinamita en sus bocas.

Los lamentables muertos sostienen sus propios mecheros cerca de las mechas que se extienden de los explosivos baboseados. Una mujer con los ojos huecos y que estaba mojada y desnuda, tal vez debido a que fue asesinada en medio de una ducha, se acercó en mi dirección.

—¡Sabes, es la primera vez que no me entusiasma que una mujer desnuda se me acerque! 

Rápidamente disparó a la mandíbula de la mujer y la dinamita cayó de su boca. Sin embargo, la mujer se sigue acercando mientras mantiene accionando el encendedor.

Empujó a Siena hacia atrás y pateó el cadáver en la cara con las plantas de mis pies. Pude sentir la desagradable sensación de su columna vertebral rompiéndose, pero la mujer no dejó de avanzar y me tiró violentamente de espaldas al suelo. Me asaltó el miedo de ser estrangulado por una mujer cuya columna vertebral está doblada hacia atrás. Tal vez debido a la habilidad de Maxwell su fuerza se ha incrementado, como sea, estoy siendo presionado con una fuerza extremadamente ridícula, y soy incapaz de poder moverme!

Justo cuando pensaba que iba a morir, la mujer que estaba a horcajadas salió volando horizontalmente. Rápidamente me levante y voltee a mirar, Siena estaba de pie sosteniendo una silla de madera y respirando pesadamente.

—Que mal, me salvaste.

—¡Solo pensé que si no te salvaba también sería asesinada!

Sin darnos tiempo para respirar, los demás muertos se acercaron. Mientras sostenían dinamita en su boca los muertos se apresuraron hacia nosotros. Con un barrido de la ametralladora que invoque, machaque las numerosas piernas, dejándolos físicamente incapacitados para moverse. Sin embargo, además de ser numerosos, son un ejército de inmortales sin temor a ser disparados. Siendo yo la única potencia de fuego no se puede hacer frente a todos ellos por completo.

Dos hombres de mediana edad se abrieron paso entre el aluvión y mordieron a Siena en ambos brazos. Tengo las manos llenas con los zombis que tengo delante, me es imposible darle cobertura.

Sorprendentemente fue la voz del asaltante la que detuvo el movimiento de los zombis.

—Hey, ¿son idiotas? Seguro que les dije que no dañaran a la mujer, ¿no? Es una importantísima princesa, ¿está claro?

La parte superior de los dos hombres que mordían a Siena explotó, y sangre fresca salió esparciéndose por los aires. Extendiéndose como un cinturón la sangre vuela hacia el líder. Cuando mire, Maxwell había perdido su brazo derecho, sangraba a chorros y tenía el rostro pálido. Incluso Liza, que está arrodillada al frente suyo, se sujeta el costado ensangrentado mientras gime. Solo por el aire caliente que se sentía desde allí, se entendía que se estaba llevando a cabo una terrorífica batalla a muerte.

—Como castigo por sus travesuras, es la segunda penalidad de muerte, cerdos.

Con una sonrisa distorsionada, el hombre es bañado en la sangre de los sirvientes. Un humo blanco se eleva desde su brazo derecho y un nuevo brazo crece a una velocidad absurda. Sobra decir que esto no significa que la sangre tenga cualidades curativas, sin embargo, es ridículo aplicar leyes físicas a los extraños fenómenos que un usuario de plata produce. No tenemos la maniobrabilidad para luchar contra un oponente tan ambiguo. Mientras cargaba a Siena grite,

—¡Liza! ¡Corre a la ventana!

Presione sobre la “herida de bala” en mi pecho izquierdo e invoque cuantas granadas y granadas aturdidoras cabían en mis manos. Las lance hacia los muertos y hacia Maxwell, y luego a la pared del otro lado. Una explosión que sacude el cuerpo desde el interior y un flash que cubre la habitación se producen. Aun así el mundo estaba en silencio. Liza manipuló la direccionalidad para eliminar sólo el sonido alrededor mío y de Siena.

En lugar de saltar gritando por la ventana, brincamos a la habitación de al lado a través del hueco causado por la explosión de ahora. Cuando reajusté la postura, abrí mis cerrados ojos y corrí en línea recta hacia la ventana. Rompí a través de la gran ventana mientras protegía a Siena, entonces una sensación de flotabilidad envolvió todo mi cuerpo. Los cristales que se envolvían a nuestro alrededor se contaminaban con el reflejo de las luces de neón.

Extendí la mano izquierda hacia el suelo cargando a la mujer que está gritando. Se suponía que íbamos a chocar violentamente, pero el cojín protector que apareció de repente absorbió el impacto sin que termináramos heridos. Es un objeto que usa la policía para detener los suicidios, sin embargo, me alegro de habérselo comprado a Kai por si la situación se presentaba.

Eliminé el cojín de inmediato y corrí en dirección al carro. Maxwell se recuperará pronto y no creo que haya sido capaz de hacer que todos los zombis sean incapaces de movilizarse. Antes de que me diera cuenta, Liza estaba corriendo a mi lado y haciendo pucheros.

—A pesar de que estaba pasándola tan bien, ¿por qué rayos es que tenemos que escapar?

—Entonces tengo una sugerencia. Quédate solo tú y cómpranos tiempo. Nunca olvidaré tu noble sacrificio.

Liza solo chasqueo la lengua malhumorada. Es una maniática de la batalla, pero no es idiota. Debería ser consciente que no puedo hacer uso pleno de mis habilidades en interiores estrechos, y que los ataques con espada y los disparos no son rivales para un monstruo que se regenera rápidamente. Es mucho mejor huir de manera madura que pelear en condiciones desfavorables.

Tiré al asiento trasero a Siena a quien cargaba sobre mi hombro, y me metí en el asiento del conductor. La prostituta cautiva maldice mientras es sujetada por Liza, quien había abordado poco después.

—¡Son lo peor, idiotas, monstruos! ¡Cuando muera juro que los maldeciré!

—Oh oh, que miedo, mira como tiemblo, — Lance esas palabras al asiento trasero mientras arrancaba el coche a toda velocidad. —Bueno, por ahora, ¿podría tomarte como rehén por un tiempo?

En medio de una habitación caótica en la que se mezclaba el polvo y el olor a pútrido con el de la carne quemada, Maxwell estaba inmóvil de pie portando una guadaña sobre su hombro. Su abrigo negro estaba desgarrado en la mayoría de los lugares, desde los cuales se podía ver su piel pálida como la de un cuerpo sin vida. Su mano derecha ha desaparecido y los fragmentos de hierro esparcidos por la explosión de la granada están incrustados por todo su cuerpo. Está sangrando en cantidades. Estaba en una condición en la que se le diagnosticaría con una muerte instantánea si se tratase de una persona normal.

Chasqueando la lengua, miró a su alrededor y vio a cuatro sirvientes retorciéndose que no habían sido destrozados por el bombardeo. Todos ellos tenían algunas de sus extremidades arrancadas, y arrastrarse como lombrices era lo mejor que podían hacer.

—Parece que es inútil decirles que los persigan de inmediato, eh.

Mirándolos hacia abajo con una expresión fría, Maxwell chasqueo la punta de los dedos de la parca. Y como si fueran una mera broma, los cuerpos de los muertos estallan, las salpicaduras de sangre son absorbidas por el cuerpo del hombre y reparan las zonas heridas. Una señal de alguien acercándose desde atrás. Lentamente el hombre volteo a mirar, allí había de pie una mujer de mediana edad que vestía un traje rojo.

—Tu, si no me equivoco eres Verónica, no, eres Rebecca o tal vez Natasha?

—Ahora es Christina. Ya ríndete.

El contorno de la mujer se distorsionó como si fueran un reflejo en la superficie del agua. Los ojos, la nariz, la boca, todas y cada una de las partes que componen la cara se arremolinan y se juntan en el centro, mezclándose como la pintura disuelta en el agua. La mujer se cubrió la cara con la mano y al momento en que la quito, apareció un hermoso rostro que podría calificarse como una belleza sin comparación. Sucesivamente, produciendo un ruido se corrige la estructura esquelética de todo el cuerpo y también se reduce la grasa corporal. La mujer de mediana edad de antes se había transformado en una belleza de pelo rubio y ojos azules, sus rasgos faciales y silueta eran tan espectaculares que sería ridículo si esta no fuera una actriz de cine o una modelo. Increíblemente, la talla del traje también se vuelve más ajustada para adaptarse al cambio del físico.

—¿O que tal si simplemente me llamas Jane Doe7?

La hermosa mujer susurro con una voz juguetona. Maxwell resopla y muestra incomodidad.

—Antes, cuando pensé que te habías desvanecido, te transformaste en recepcionista, ¿verdad? Por qué demonios no les lanzaste un ataque sorpresa a esos tipos, ¿qué demonios querías hacer?

A pesar de que se le estaba dirigiendo una intención asesina que haría que un oponente sucumbiera al miedo, Jane Doe mantuvo una actitud despreocupada. De sus hechizantes labios pintados con labial carmesí, parecía salir un ligero zumbido,  

—Nada en especial. Porque, ya sabes, para comenzar el mundo está lleno de cosas sin sentido, ¿no? Si tanto quieres que te de una razón, sólo puedo decir que es un capricho o una afición.

Ha. No es algo que yo pueda decir, pero tu estas bastante demente.

La mujer sólo sonrió ante la burla de Maxwell.

—Como sea, esos tipos se escaparon.

—No es como si fuera un problema, ¿verdad? Hay “cazadores” hacia dónde se dirigen.

—¿Eres idiota? Me importa una mierda el trabajo. Simplemente se trata de una manera de divertirse matándose el uno al otro. Y si de paso puedo conseguir más lindos sirvientes, no tendré nada de qué quejarme, ¿sabes? Jane, no quiero una forma de vida misteriosa como la tuya en la que ni siquiera se sabe si eres una mujer o no.

—Curioso, pienso lo mismo con respecto a tu gusto por la necrofilia, ¿sabes?  Además, también me trae sin cuidado el trabajo.

Jane Doe miró más allá de la ventana de cristal roto, más allá de la ciudad iluminada por el neón.

—Simplemente quiero observar. ¿Qué tipo de guion escribirá el dramaturgo? ¿O cómo baila la niña8 maldita?

En el cielo, la luna menguante se suspendía, como si mirara hacia abajo la luz de la lujuria que impregnaba la tierra. Constantemente observando desde la oscuridad de la noche cómo la gente se pelea y se matan unos a otros, en un estado de vida y muerte que se repite una y otra vez. No importa cuánto los humanos crean el delirio de estar cerca de Dios, no han sido capaces de comprender ni siquiera ese pequeño cuerpo celeste. Entonces, como si rindiera homenaje al tonto que apuntaba a la omnipotencia, Jane Doe murmuro,

—Solo quiero observar el cuento de hadas que tú intentaste crear.

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  1. Zagan en demonología es un rey y presidente del infierno, comanda treinta y seis legiones de demonios.
  2. En demonología, Amdusias es un demonio que posee treinta legiones bajo su comando y tiene el título de Gran Duque.
  3. Bodhisattva es un término propio del budismo que alude a alguien embarcado en el camino de Buda de manera significativa.
  4. En demonología, Malthus o Halphas es un Conde del Infierno que comanda veintiséis legiones de demonios.
  5. Kodokushi o muerte solitaria se refiere a un fenómeno japonés de personas que mueren solas y permanecen sin ser descubiertas durante un largo período de tiempo.
  6. Gafas de moda, son esas gafas sin cristales o sin graduación, gafas de solo apariencia.
  7. “John Doe” y “Jane Doe” son nombres de uso múltiple que se utilizan cuando se desconoce o se oculta intencionalmente el verdadero nombre de una persona.
  8. Aquí se usa una palabra que se puede interpretar como niño o niña.