Con los elfos dedicándose a la defensa, salí de la aldea con la misión de deshacerme de los enemigos.

Había dudas sobre mi estrategia, pero a los elfos no les quedaba más opción que solo confiar.

Solo una cosa salió fuera de lo planeado.

—No puedo creer que Tita viniera conmigo.

—Es una orden de la matriarca. Y es porque soy la más rápida.

Me había propuesto atacar al enemigo en solitario, pero al final Tita me siguió para darme apoyo.

Justo como lo dice ella, Tita es la más veloz entre todos los del pueblo. Solo ella me seguiría el paso sin estorbar, y es porque eso que la eligieron.

Y un dato adicional es que ella dice que viene a apoyarme, pero es más que seguro que también ha venido para vigilarme.

—Eh, Ork. ¿Por qué rechazaste recibir una recompensa por la ayuda si estás desesperado por crear tu harem?

A lo que se refiere Tita es a lo que dijo su abuela en la reunión de estrategia.

—… … Ahh, ¿sobre eso? ¿Acerca de que si ayudo a salvar el pueblo me dejarán llevarme a la mujer que desee? No me gusta esa idea.

—¿Pero eso no era eso lo que deseaba Ork? Nos dijiste eso desde el principio, nos explicaste tu sueño y tu objetivo, pero igual lo rechazaste. ¿No era eso lo que buscabas?

—Sí, es mi sueño. Pero no quiero forzar a nadie a que me ame. Quiero que ellas tengan su propia opinión y libertad.

Yo sé que estoy en lo cierto.

Porque si una persona decide estar con otra solo para devolverle el favor o por obedecer una orden, jamás encontrará la felicidad.

—Ork, eres un caso extraño. Incluso siendo un pervertido, deseas cumplir tus sueños de corazón y cuando algo no va con tus principios, lo rechazas.

—Ahh, no eres la primera que me lo dice. Mis compañeros orcos también solían decírmelo.

—Si me hubieras dicho que curarías a mi madre solo si aceptara salir contigo, no te hubiera rechazado… … pero, esa parte de ti no me desagrada.

—Ya veo, entonces como ya la sané significa que entrarás a mi harem, ¿no es cierto?

—¡Eso no es lo que dije!

—Es una pena… … terminemos la charla. Siento cerca la presencia del enemigo. Unos 22, y no siento un fuerte poder mágico. Si solo son ellos, yo me encargaré. Bueno, no perdamos tiempo. Ahorita regreso.

Vine a este punto especialmente porque entre todas las posiciones del enemigo que anteriormente rastreé, aquí la fuerza enemiga está más concentrada que en las otras ubicaciones

Es peligroso, pero si atraigo a la mayor cantidad de enemigos entonces la defensa del pueblo se les hará más sencillo a los elfos.

Cambio mi mentalidad a modo de artes marciales.

Acumulo mi poder mágico.

Ya por sí solo el cuerpo de un orco es resistente y están bendecidos con unas habilidades físicas impresionantes, pero igual llamé al espíritu del viento para que me preste su poder.

Y me envuelvo con su poder de aire.

Con el viento fluyendo en círculos por todo mi cuerpo, hago una armadura sólida. Al mismo tiempo que todo ataque rebotará por el poder del viento, también es un acelerador que me permite fluidez en cada movimiento. Tanto ataque y defensa me son concedidos con libertad.

—[Armadura ligera de viento fluyente].

Es una habilidad que me enseñó el Gran Sabio.

—Tita, quédate aquí.

Dije eso y salté hacia el campo de batalla. Volé en el aire incluso dejando de lado al sonido. La armadura de viento que tengo puesta me ayuda a ajustar las direcciones de mis movimientos y a deslizarme como si estuviera en mi hábitat.

Aterricé en medio de mis enemigos, y en vez de saludar como corresponde, al hombre más cerca de mí le lancé una ráfaga de viento en forma de puño.

Estábamos a una distancia donde mi puño le daría sin problema alguno, pero si mi puño chocará directamente con él, moriría al instante. Es por eso que le lancé un puño de aire, midiendo mi fuerza para no quebrarlo mucho.

El hombre salió volando, su cuerpo chocó contra el tronco del gran árbol quedando inconsciente.

Al ver que su compañero había salido volando, los demás enemigos pusieron sus sentidos en modo combate, pero para cuando estaban listos para el combate, ya había acabado con dos más de ellos usando las artes marciales.

Uno de ellos se dio cuenta que no podrían conmigo y empezó a gritar, pero ya que bajó su guardia lo mandé a volar. Tres de ellos al instante se pusieron aún más en guardia.

Al fin comienza una batalla decente.

Desenvainan espada y hacha respectivamente. Golpeé con mis palmas su estómago para hacerlo desmayar. Los demás enemigos observaron mi forma de pelear y quedaron abrumados.

Detrás de mi empiezan a caer navajas y flechas, pero no hay necesidad de esquivarlas. Esas armas no están hechizadas ni tampoco tienen ki, solo es un ataque normal. Ese tipo de ataques no podrán penetrar mi armadura de viento.

Voy exterminando a los enemigos en fila, pero no me evité agarrar una flecha que venía volando hacia a mí. La detengo, la miro y la lancé como si de un dardo se tratara, penetrando el hombro del arquero.

Parece que la flecha tenía un veneno que afecta las capacidades mentales. Irónico, morir por la misma flecha que lanzaste. El arquero sucumbe ante el veneno y cae al piso.

—Son muy débiles. Sus reflejos son demasiado lentos.

… … Esto es extraño, son más débiles de lo que pensé.

Son guerreros que no me llegan ni al hombro, probablemente son de rangos muy bajos.

Pero qué extraño. Se supone que pertenecen al grupo del mago que pudo romper la barrera del bosque.

Si contrataras a mercenarios, ¿alguien contrataría a estos sujetos?

Mientras pensaba sobre eso, dejé neutralizado a las 22 personas, sin matar a nadie.

Cuando todo terminó, Tita salió de los arbustos.

—Estoy impresionada. Eres un monstruo peleando.

—No tengo intención de negar eso, pero en esta ocasión quiero aclarar que estos sujetos eran muy débiles.

—No creo eso. Sus movimientos fueron buenos en lo posible.

—Al contrario, sus movimientos no sobrepasan la línea de lo bueno. Además, no bajé la guardia ni un segundo, y es por eso que siento que mis hombros están sudando. Bueno, ya he terminado de analizarlos, sigamos con los demás.

—¿Por qué no los matas?

—No hay necesidad de eso. Además, solo son peones contratados… ¿o acaso deseas que los mate?

—Solo un poco, pero mejor no. Ya, vámonos.

¿Con que solo un poco?

Debe ser porque la raptaron. Bueno, que llegue a pensar así no es anormal.

Desde las posiciones iniciales, y calculando a la velocidad que iban, pienso en sus posiciones actuales y decido ir a atacar al siguiente grupo.

De nuevo, qué extraño. Todavía no siento el poder del sujeto peligroso.

Tengo un mal presentimiento. Ese malestar va aumentado.

… … Siendo honestos, contra este grupo de humanos no habría problema incluso si yo no estuviera.

La pregunta es, ¿por qué reunieron a gente tan débil?

Piensa, piensa, piensa.

Siento como si estuviera dejando escapar un dato importante.

—Estas personas no son rivales para Ork. A este ritmo, sencillamente acabarás con el resto por ti solo antes de que lleguen a la entrada del pueblo.

—Sí, tienes razón. No son rivales. Si, por ejemplo, estos tipos hubieran llegado al pueblo de los elfos, ¿hubieran ganado?

—Como dijo Ork, tal vez hubiéramos podido contra unas 60 personas. Pero claro, seguro con algunos heridos. Aun así, los elfos no son tan débiles como piensas.

Mi existencia se podría llamar como una irregularidad. Es entendible que no tengan los conocimientos, fuerza o tácticas para vencerme.

Sin embargo, ¿no es extraño que contrataran sujetos que podrían perder contra los elfos? No tiene sentido por donde se vea.

No, claro que no. No tiene nada sentido. A menos que… …

—Mierda, ¿así que van a por eso?

Llegué a la respuesta gracias a las enseñanzas de mis senseis.

A los enemigos no les importa vencer al pueblo elfo con esta fuerza. Ellos planean otra cosa.

Solo han roto la barrera, hicieron la finta de un ataque humano, y cuentan con que nosotros protegeremos el pueblo.

—Cambio de planes. Volveremos al pueblo. Tita, una pregunta. Este bosque usualmente tiende a estar estrictamente vigilado, pero cuando ocurre una emergencia, todos se reúnen, ¿verdad? Cuando pasa todo esto, ¿hay algún lugar que queda desprotegido?

—¿Un lugar que… …? Ah, sí lo hay. El santuario del Gran Árbol del Mundo. Ahí habitualmente nadie debe acercarse, y es ahí donde residen los protectores del gran árbol, Pero cuando estamos en estado de emergencia, los protectores vienen a socorrernos con apoyo.

—Ahí es. Rápido, regresemos.

Todo había estado planeado.

Es porque fui solo a enfrentar a los grupos que pude darme cuenta.

Estos 60 mercenarios se trasladan por grupos de un lugar a otro sin parar, solo están ganando tiempo.

Su verdadero objetivo es sacar la gente del santuario del Gran Árbol del Mundo.

… … … Todo esto ha sido solo una distracción.

La mitad de soldados enemigos han sido neutralizados, pero los equipos que enviaron no son para causar daño, solo son sacrificios para ganar tiempo.

Es por eso que confío en mi predicción.

—¿Hay algo valioso en ese santuario del Gran Árbol del Mundo?

—Ehh, no lo tengo muy claro, pero ahí hay un dios malvado que fue sellado. O bueno, eso es lo que he escuchado de los rumores.

¿Dios malvado? Suena como un cuento de hadas.

Sin embargo, con el hechizo del gran árbol destruido, ese que crea una barrera que lo protege todo. Una barrera la cual era exageradamente fuerte. Y el uso como distracción de 60 mercenarios.

Si juntamos todas esas piezas, la verdad sale a flote.

Hay que rezar para no acertar estos malos presentimientos que siento. Aceleré la velocidad de mis pies.