Al día siguiente, y el día después de ese, Tita, la elfa que me había acompañado en toda mi estadía en este pueblo, ahora me evitaba y ya no veía su figura por ningún lado.

Después de lo que pasó ese día, tiene sentido que no me quiera ver.

Hoy también fui a visitar a su madre para aplicarle su medicina diaria.

—Hemos acabado con el tratamiento más rápido de lo planeado. Lo siguiente será la rehabilitación de tu cuerpo. Te explicaré. Cuando uno está enfermo, sus fuerzas físicas son reducidas, y es por eso que se le llama rehabilitar el cuerpo para recuperar esas fuerzas perdidas para así estar completamente sana de nuevo.

Y con esta última serie de tratamiento, se ha terminado.

No le doy medicina, pero le doy algunas recetas que contienen nutrientes que le vendrán bien, y terminé dándole algunos puntos con los que debe cuidarse para que no vuelva a recaer.

… … Ahh, ya no tengo razones para seguir en este pueblo.

Lo ocurrido con Tita se esparce cada vez más entre los habitantes.

Tal vez ya no podré encontrar una esposa aquí.

—Ork-san, ¿Tita todavía te sigue evitando?

—No hay nada que hacer al respecto, pues la rechacé con una respuesta muy cruel.

Mi objetivo es crear mi harem, pero si pienso objetivamente, puedo entender a quién es el que le falta un tornillo en la cabeza.

Es muy difícil que exista una mujer que desee estar con un hombre que tiene planeado tener no una, sino varias esposas.

—Eres muy honesto. Si fueras una persona normal, hubieras aceptado la propuesta y ahora estarías gozando.

—Esa forma de hacerme feliz es solo momentánea. Lo que quiero es crear un harem para hacerlas felices a todas. Si no las llegó a hacer felices, entonces para mí no tendría sentido.

—Estás tratando de hacer algo mal visto, pero al menos lo intentas de corazón. Eres un muchacho interesante. Sin embargo, como su madre, permíteme decirte algo. Esta es la primera vez que ella se enamora de una persona. Es por eso que quisiera que la comprendieras.

—… … … Entiendo, antes de irme del pueblo iré a tratar de hablar con ella una vez más. Buena suerte, y cuide de su salud.

—Ork-san, muchas gracias por todo.

La madre de Tita inclinó su cabeza lo más que pudo.

Es una bella persona.

El carácter y sus modales, todo se refleja en Tita. Con que a esto se le dice “de tal palo tal astilla”.

Voy en busca de Tita. Mandé a los espíritus del viento para que me ayudaran a encontrarla.

No podrá escapar de mí ya que en todo lugar hay aire. Mi rango de visión aumenta gracias al uso del espíritu del viento, rondando un radio de varios cientos de metros.

Con todo esto puedo buscarla con facilidad por cada rincón del pueblo.

Parece que no se encuentra en el pueblo. Entonces debe de estar en los alrededores del bosque.

Salí de la aldea y empecé a correr mientras buscaba por los límites de la barrera.

Después de 30 minutos, al fin encontré a Tita.

Estaba abrazando sus rodillas viendo el río.

Me acerqué por su detrás.

—Al fin te encontré.

—¿Para qué viniste? Ya me dijiste que no te gusto.

—Me gustas. Y si por mi fuera, te acostaría y lo haría contigo ahora mismo. Deseo amarte por siempre. Pero es solo que no puedo desechar mi sueño. Así que he venido aquí para disculparme contigo, y para decirte dos cosas de suma importancia.

—Está bien, si no toma mucho tiempo te escucharé. Se breve.

—Ok. Primero, he terminado de sanar tu madre más rápido de lo que había planeado. Ahora ella mientras coma los nutrientes que le hacen falta, y poco a poco vaya moviendo su cuerpo para recuperar su físico y así pueda volver a caminar como antes.

—¿En serio? Eso me alegra. Te doy las gracias por todo. Me faltan las palabras para demostrarte lo agradecida que estoy contigo.

Esta es una de las mejores partes de Tita; aunque esté molesta conmigo no pierde sus modales y me demuestra lo agradecida que está.

—… … He terminado con su tratamiento y no hay mujer aquí que desee estar conmigo. Es por eso que me he quedado sin razones para quedarme en este pueblo. Apenas me despida de la matriarca, tengo planeado irme.

—Es muy rápido. ¿Por qué te apresuras tanto?

—Estoy desesperado por cumplir mi sueño. Seguro que para Tita no tiene sentido, pero he sudado, he perdido sangre, años entrenando, repitiendo una y otra vez esos entrenamientos y los estudios. Todo para cumplir ese sueño. Gracias a esas enseñanzas, adquirí los conocimientos y técnicas para curar a tu madre, y no olvidemos que también me permitieron salvarte.

He acumulado miles de cosas solo para cumplir mi sueño.

—¿Esto era lo segundo importante?

—No lo es. Uno era que me marcho porque ya acabé con el tratamiento.

Ahora, debo contraatacar por lo del otro día.

Una vez ella rechazó mi sueño de tener un harem. Pero solo porque me haya rechazado una vez no significa que me voy a rendir. Yo soy bien insistente, y no me suelo rendir.

—La verdadera segunda cosa, te la diré ahora… … Tita, yo voy a crear mi harem. Sin embargo, ¿no quieres venir conmigo? Tita es una chica hermosa y fascinante. Desde lo más profundo de mi corazón deseo estar junto a ti. Sin importar que yo vaya a crear mi harem, o que amaré a más mujeres y no solo a ti, te amaré con cada parte de mi cuerpo y corazón. Te prometo que te haré feliz, así que, te lo pido.

Entiendo muy bien que estoy diciendo algo muy conveniente para mí.

Cuando uno pone sus deseos por encima de la otra persona, a eso no se le puede llamar negociación. A eso se le conoce más como una petición.

Tita sonríe de la manera más triste que he visto hasta ahora y empieza a hablar.

—También he estado pensando acerca de eso. Acerca de la idea de que otras mujeres se enamoren de Ork, pero que aun así me sigas amando. La respuesta sobre ese tema es…

Las palabras de Tita se detuvieron.

Un fuerte estruendo se escuchó. Ese fuerte sonido venía desde el bosque.

La barrera que protegía el bosque se agrietó y terminó cayendo en pedazos.

La única protección del pueblo de los elfos había sido destruida.

—Tita, ¿lo escuchaste?

—Sí, lo escuché. La barrera se ha destruido.

Este es una situación de emergencia. Se acaba de romper la barrera que mantenía a salvo a este pueblo.

Eso quiere decir que existe una persona que ha podido romper esa barrera. Estamos en peligro.

Incluso a mí me costó descifrar el truco de esa barrera.

He formado lazos fuertes con los habitantes de este pueblo. Pienso prestarles mi fuerza.

Incluso si Tita me volviera a rechazar, u otras chicas dieron media vuelta al verme, no cambiaré mis pensamientos.

—Tita, regresa tú primero. Tengo un asunto que resolver.

Cuando uno tiene que hacerle frente a cualquier problema, es importante primero recolectar toda la información posible.

Cuando volví al pueblo de los elfos, había un gran alboroto.

Había jóvenes vestidos con uniformes de guerra y con arcos.

Al entrar en la residencia de la matriarca, el lugar con mayor importancia del pueblo, encontré a Tita y a muchos elfos de alto rango.

—Estamos en alerta de emergencia. No entres de manera tan repentina.

—Ork-dono, ahora no podremos atenderte. Eres un invitado, así que regresa hacia tu habitación y descansa, por favor.

Lo que digan los elfos tiene gran peso, ya que están en su hogar.

Sin embargo, poseo información de relevancia.

—… He recolectado información. Quiero que vean esto. Son las posiciones del enemigo hace tres minutos.

Expando el mapa.

Puedo dibujar y detallar lugares si uso mi magia. Es un hechizo mágico que consiste en materializar la información que se encuentra en el cerebro. Ni una persona que ame dibujar y tenga pasión de hacerlo puede hacer este mapa así de preciso y de manera tan rápida a como yo lo acabo de hacer.

Tita no sabe leer un mapa, pero la matriarca y los otros peces gordos (gente importante) presentes parecen saber leerlo.

En ese mapa pude obtener, gracias al reconocimiento de la zona que hice, las posiciones y futuras direcciones que tomarán el grupo humano invasor.

—Unos 60 humanos armados hasta los dientes se dirigen hacia este pueblo. A la velocidad que avanzan, su llegada está prevista en una hora y treinta minutos.

La matriarca me mira fijamente con una cara de seria.

—Dijiste que todo esto es de hace 3 minutos, ¿no? ¿Cómo estás seguro que los humanos llegarán aquí en una hora y treinta minutos? ¿De dónde sacaste esa información?

—Eso es muy sencillo. Le di una vuelta entera a todo al alrededor de la frontera donde yacía la barrera. Para ello, usé magia de rastreo mientras volaba en el cielo, también gracias a mi magia.

—… … No te puedo creer. Algo tan preciso, y encima dices que mientras usabas magia para volar, la cual es una magia de alto grado, también estabas usando magia de rastreo, la cual es conocida por su dificultad. Para agregar más, recordar de manera perfecta todo esto… … Es cierto que estamos en deuda contigo, Ork, sin embargo, como matriarca y líder legítima de toda mi gente, debo cuestionarte. No eres tú quién los trajo hacia aquí, ¿verdad?

—No lo hice yo.

—¿Puedes demostrar que no?

¿Pruebas? Es demasiado cruel y difícil demostrar algo que no he hecho. Pero…

—Sí puedo. No tendría la necesidad de pedir apoyo humano… si lo deseara, podría exterminar a los 200 elfos que habitan en este pueblo en menos de un minuto.

El ki y magia en mi interior oculto que ocultaba a todos, lo dejé salir, e hice que me rodearan todos los espíritus de todos los atributos.

Ante mi abrumador poder, a muchos les empiezan a temblar las rodillas, y otros dicen palabras sin sentido a causa del miedo.

Para terminar, limpié el tinte que había aplicado en mi mano derecha para ocultar mi sello.

Reluciente y de color azul como el cielo, el sello de los espíritus, dado a quienes son elegidos como héroes.

—Ya es suficiente, ¿cierto? Ya sintieron mi fuerza.

—Imposible, ¿cómo un orco puede ser un héroe?

—¿Ese sello es falso? No, ese poder es del señor de los espíritus, ¿y esa magia?

—¡Cállense! No me importa si es verdadero o falso. Definitivamente tiene el poder de un héroe.

No me gusta intimidar ni mucho menos presumir, pero estamos en una situación de emergencia.

La matriarca asiente.

—Suficiente. Tienes razón. Si Ork quisiera podría exterminar este pueblo en un minuto. Ya no es necesario más pruebas. Te estoy agradecida por la información recolectada.

—Lo importante es que todo haya quedado claro. Yo no soy el enemigo.

—Una vez más me gustaría contar con tu ayuda, pero, ¿estás de acuerdo?

—Con esa intención he venido hasta aquí. Me agradan todos los de este pueblo, y quiero ser su fuerza. Pero antes, quisiera preguntarles una cosa. ¿Conocen la razón por la cual este pueblo está siendo invadido? Si no conozco lo que estoy protegiendo, entonces no podré brindar mi ayuda en este conflicto.

Ante mi atrevida pregunta, la matriarca asintió luego de unos segundos de silencio.

—Posiblemente quieren tomarnos como prisioneros para luego vendernos. Y seguro desean tener el “Gran Árbol del Mundo”, el cual nosotros protegemos desde hace mucho tiempo. Este árbol ha sido objetivo de los humanos desde el inicio de los tiempos.

¿El gran árbol que se encuentra en el centro de este pueblo era ese “Gran Árbol del Mundo¨ que está escrito en libros sobre mitos?

Tal vez la barrera no solo protegía a su gente, sino también a ese gran árbol. Pensé que era demasiado exagerado poner una barrera de ese nivel para proteger a un pequeño grupo de elfos, pero ahora lo entiendo.

Todos nos centramos en la matriarca, y con la información que brindé, se dio comienzo a la reunión de estrategia.

… … Voy a ser honesto. Si yo me enfrentara a los 60 humanos armados, solo conmigo sería suficiente.

Si solo fuera a usar mi poder contra esos “guerreros de élite”, no duraría ni 10 segundos en finalizar con una persona.

Pero el problema reside en el sujeto que rompió la barrera del bosque.

La gran barrera que protegía al árbol legendario, ni yo imaginé que existiera alguien que pudiera romperla de una manera tan sencilla. Contra ese sujeto no puedo bajar la guardia.

Y si los elfos lidiaran con ese oponente, no darían pelea.

Entonces, contando con eso, queda solo una persona que pueda dar batalla.

—Les tengo una propuesta para usar como estrategia. Que los elfos se dediquen a defender. Si tienen paciencia y control, podrán aprovechar su ventaja, ya que todos pertenecen a este hábitat. Y yo me dedicaré a atacar. Si por cualquier cosa llegan al punto de no poder seguir protegiendo, usen esto y llámenme. Al instante volveré en su ayuda.

Es una basura de estrategia, pero no nos queda de otra.

… … Deseemos que el enemigo no sea uno de rango maestro.