Desde que llegué al pueblo de los elfos, hasta ahora no ha aparecido ni una sola persona que quiera hacerlo conmigo.

En serio no lo puedo creer. Todavía no tengo la fuerza suficiente.

Actualmente sigo entrenando todos los días, pero aumentar así de repente el nivel donde me encuentro ahora se me hace imposible.

Es por eso que decidí demostrar mi poder en la cocina.

Porque puede ser que haya alguna chica que caiga rendida ante mis brazos.

—No te comprendo.

Tita, quien escuchaba mis pensamientos a futuro, inclinaba la cabeza hacia un lado en señal de duda.

—Eso mismo, ¿no? Hasta yo no le veo sentido a este plan. Pero, antes que quedarme sin hacer nada, no suena tan mal.

Y la otra razón es porque ya no soporto las dietas alimenticias de esta aldea de elfos. También quiero alimentarme de comidas bien hechas.

—Mmmm, pero suena interesante. También te ayudaré. Después de todo, soy la asistente de Ork.

—¿Cómo? ¿Que eres mi asistente? Pero si es la primera vez que tenemos esta conversación.

—Siempre, desde llegamos a la aldea, he estado al tanto de ti, ¿o me dirás que no?

—… … Bueno sí, en eso tienes razón.

Ahora que lo dice, es verdad. Tita ha estado todo el tiempo a mi lado.

Cada vez que la miro a los ojos, me doy cuenta lo hermosa que es y me quedo viéndola como un tonto. Cuando justo le iba a preguntar si quisiera hacerlo conmigo, la expresión de su rostro cambia a una de sonrojo.

—¿Qu-qué? ¿Por qué me miras así? A pesar que te doy mi ayuda… … … Está bien lo admito, quiero volver a comer comida preparada por Ork. A mí también me dejarás comer, ¿verdad? ¡Quiero volver a comer el delicioso conejo de esa vez! ¡Al probarlo, de seguro que todos se volverán locos!

—No, no voy a poder cocinar otra vez Fuukiya de conejo. No podré hacerlo correctamente, porque en esta ocasión tenemos muchas limitaciones.

—¿Eh? ¿Por qué?

—La comida que preparé para Tita la cociné con diversos condimentos y especias. Esos ingredientes no los podré conseguir ni en este pueblo, ni en los alrededores de este bosque. Y lo peor sería salir y comprar los ingredientes en la ciudad.

—¿Qué hay de malo en eso?

Tita inclina para un lado su cabeza.

Ella es inteligente para algunas cosas, pero ingenua para muchas otras.

—Si, por ejemplo, llegaras a comer un delicioso arroz, no querrás volver a comer un arroz que sepa mal. No lo soportarías. Y si llegaras a enterarte que puedes conseguir el delicioso arroz en la ciudad, seguro que, sin importarte el riesgo, irías, ¿o no? Por culpa de eso, innumerables elfos inocentes serían tomados como prisioneros por los humanos. Por tanto, los únicos platos que podré cocinar deberán ser hechos solo con ingredientes que haya en el pueblo o estén al alcance de la mano en el bosque. No existe técnica de preparación alguna que sea difícil y no pueda repetirse. Si se limitan a seguir la receta al pie de la letra, podrán cocinar, pero también tendrán sus límites.

Si tan solo llegaran a equivocarse en un paso o cambian algo, tendrá varios efectos negativos.

Quiero que prueben deliciosos platillos, pero no quiero que, por mi culpa, se vuelvan infelices si dejo de prepararlos.

—De verdad que eres muy considerado. ¿No te cansas de pensar en todos?

—Así es mi forma de ser.

—Pero, esa parte de ti me agrada. Esa parte amable de Ork.

¿Amable?

Me siento feliz de que me diga así, pero en vez de que piense que soy una buena persona, quisiera que deseara hacerlo conmigo.

—¿Hay alguna comida que se te antoje?

—Mmmmm, una dulce, que te abra el apetito, pero que no engorde. A mí no me importan ese tipo de cosas, pero hay elfas que les preocupa su figura.

—Comprendo. Nada de comidas derivada del karage*. Si llego a freír algo, no se verá nada sorpréndete. Entonces, ¿qué tal un nimono**? Si hay sake algo podremos hacer, creo.

(NT1: los karage son como los nuggets)

(NT2: el nimono consiste en una comida cocida a fuego lento en un caldo con sabor a sake, salsa de soja y una pequeña cantidad de edulcorante)

La falta de condimentos y el no poder usar las especias complica mucho más las cosas, pero el sake será nuestra salvación.

—¿Sake en la comida? Es extraño, pero suena bien.

—Sí. Haremos la comida con sake, camote y carne.

—¿Con camote? Ya no quiero. Eso mata el apetito muy rápido. Es muy seco al masticar y pareciera como si estuvieras comiendo tierra.

—Escúchame. Es por eso que lo cocinaré yo, haciéndolo comestible para todos. Estoy seguro que les gustará a todos.

Incluso en mi fiesta de bienvenida, había camotes en todas las bandejas.

La matriarca dijo que la cosecha de este año de los tubérculos había sido tan buena que les alcanzará hasta para el siguiente año.

Los elfos no comen al instante la carne que cazan. De hecho, la acompañan con camote frito. Claro, también usan su único condimento; la sal, pero en lugar de agregarla para hacerlo más delicioso, lo hacen para llenar el hambre de sus estómagos.

Es por eso que su cosecha de camotes es abundante.

—Tienes razón. Si llegaras a mejorar el sabor de los camotes, eso sería algo que me haría feliz… … porque en el invierno, por ejemplo, comemos solo camote en casa. Pero lamentablemente cuando Ork se vaya, se irán todos esos platillos deliciosos contigo, y extrañaré esos platillos que cocinas al instante. Ork, si me vuelvo tu esposa, ¿podré volver a comer esos deliciosos platillos?

—Por supuesto que sí. Pero, ¿no te arrepentirás luego de que solo por esa razón empezaste a salir conmigo?

—Es bro-broma. Yo no podría ser la esposa de una persona que quiere tener a muchas mujeres como esposas.

Mmm, ¿así que eso es lo que te detiene?

Bueno, esa línea no puede ser cambiada. Ya que lo que más deseo es hacer feliz a muchas mujeres.

Hablé con la matriarca, y se me concedió el sake y los camotes.

Pensé en abrir un restaurante, pero en el pueblo de los elfos, no existe una moneda como tal.

La cena de hoy será mi momento para demostrar a las elfas de lo que estoy hecho en la cocina.

Los ingredientes me los proporcionaron de manera gratuita.

En Tirutania, la cantidad de elfos es de un aproximado de 200. Será difícil cocinar para todos. Sin embargo, ya que son platillos tipo estofado, entonces creo que habrá suficiente para todos.

Algunas personas se ofrecieron a brindarme su ayuda para cocinar, pero los rechacé cordialmente.

Si Tita me ayuda es suficiente.

Solo con los camotes y el sake todavía no están todos los ingredientes completos, así que me adentré en la montaña y me propuse a cazar un jabalí.

El jabalí será perfecto. Es grande y tiene muchas partes comestibles. Y lo mejor es que hay manadas en cada montaña.

Luego de eso, recogí también algunos hongos. Pensé que sería malo recoger hongos los cuales tenían planeado los elfos en recolectar, así que fui hasta fuera de la barrera a recolectar hongos. Pero solo recogí los tipos de hongos que también exiten dentro de la barrera.

Bueno, empecemos. Hora de cocinar.

Necesito cocinar para 200 personas a la vez. Los métodos de cocina comunes no servirán para seguirme el paso.

Pedí prestado el poder del espíritu de la tierra para excavar muchas capas de arcilla desde debajo de la tierra. La arcilla la moldeé como una figura de una olla, y con el espíritu del fuego la puse en el calor para endurecerla. Repitiendo la fórmula dos veces, logro crear dos grandes ollas de arcilla.

—… … Como siempre, usando con libertad el poder de los espíritus.

—Sí, ya que son muy útiles.

Uno de mis lemas es “usa todo lo que puedas usar”.

—Ya veo. Entonces, ¿en qué te puedo ayudar?

—Recolecta una gran cantidad de leña.

—Entiendo. ¡Volveré en un momento! Igual, esto es lo único que puedo hacer.

Parece que comprende sus limitaciones.

Yo también me concentraré en mi trabajo.

Ahora debo pelar todos los camotes. Primero los apilo formando una montaña. Luego agarro uno y presiono el cuchillo en ese camote, giro el tubérculo, y en 5 segundos está pelado.

Mucho antes de todo, ya me gustaba la cocina, y después de aprender el uso correcto de la espada, me volví mucho más hábil en la cocina.

Más de 100 camotes son arrojadas al agua para ser lavados. Luego de una buena limpieza, lanzo los camotes al aire y saco mi navaja de bolsillo. Antes de aterrizar en la mesa, todos los camotes han sido cortados. Los pequeños cortados a la mitad y los grandes cortados en 4 pedazos.

—Bien. No he perdido para nada mi afinidad con la espada.

Mientras alabo mi talento, corto el lomo del jabalí en trozos para todos los clientes que se presentarán, sin olvidar de cortar con cuidado los nervios para que sea más fácil que la carne absorba el sabor.

También pico los hongos para que sean más fáciles de comer.

—Listo, ya están los preparativos. Ahora solo falta Tita con la leña.

—Ya volví, y traje mucha.

—Llegas en un buen momento.

Recibí la leña que Tita sostenía.

Con esto ya podré empezar a cocinar.

Primero hiervo el sake junto con los camotes, haciendo que el alcohol desaparezca.

Gracias a esta preparación, le dará un sabor endulzante al camote.

Aquí debo agregar agua y miel, y luego llega el momento de la salsa de soja hecha en casa… … o es lo que quisiera decir, pero la realidad es otra. La salsa no se puede crear aquí en esta aldea de elfos, así que solo le añadí su especialidad; la sal.

Esto lo convertirá en un condimento líquido.

En un sartén aparte, luego de quitarle la grasa al jabalí, pongo a freír su carne.

A los elfos no les gusta lo grasoso, así que deseché la mitad de la grasa de la carne del jabalí, una enorme cantidad si me lo preguntan. Pero es un trabajo sencillo.

Cuando el fuego empezó a arder, puse los camotes que deseaba freír.

Puse una cantidad decente de agua y le añadí los hongos.

Me gustaría agregarle caldo de sopa de algas, pero para eso está de sustituto los hongos. Los hongos son una herramienta que ayuda a mejorar el sabor, y para añadir, también sale de ellos un caldo para nada desagradable.

Mientras se va hirviendo, le vierto el sake de la otra olla donde se le había reducido el alcohol. Esto le servirá a la comida como un líquido sazonador, y ahora solo quedar esperar a que alcance su punto.

Probé el sabor y le ajusté la sal según mis gustos.

—Huele muy bien. Es un olor que abre el apetito.

—El platillo se llama Niku jaga*. En esta ocasión, lo hice simple con solo carne, camote y hongos, pero le añadí otras verduras y ahora quedó delicioso.

(NT: se pronuncia “niku yaga”, y es el estofado o adobo, pero versión japonesa)

A lo que más le di prioridad fue a que los tubérculos tuvieran un sabor con el cual puedan ser comidos varias veces sin caer mal.

Después de pasar algo de tiempo, los camotes ya estaban cocidos.

—Por favor, haz de juez. Pruébalo.

—¡Sí, déjamelo a mí! Soy buena siendo juez de comidas.

Tita se sirve en un plato pequeño un poco de camote y come un bocado.

—¡Está rico! Su sabor es asombroso. Aunque es un camote, no se siente para nada seco en la boca.

—Es porque fue hervido. ¿No se siente la grasa? Lo cocí con un poco también.

Aunque la mitad de la grasa de la carne del principio fue descartada, todavía me pregunto si fue suficiente.

Si aún se puede sentir la grasa, deberé meterlo en una olla con agua, y agregar condimentos para que alcance un equilibrio.

—Creo que así está bien. No hay persona que piense no comer esta comida por este grado de grasa.

—Ufff, me alegro de escuchar eso.

Recibí el permiso y la garantía para cocinar con libertad luego de un chequeo a los alimentos, esto para ver si alguno pudiera envenenar. Obviamente salió todo negativo.

Ya con todo preparado, solo queda tener las expectativas altas para esta noche.

En la noche, inició el evento que involucra mi niku jaga.

Como era de esperarse, era imposible atender a 200 personas a la vez solo con dos personas, así que algunas personas al final me ayudaron a repartir los platillos.

Cuando terminaron de servir todos los platos, los elfos empezaron a comer mi niku jaga.

Para ellos, que solo conocen la comida asada, devoraban deliciosamente el niku jaga sin parar.

Cuando terminaron de comer, uno tras otro se acercaba para darme las gracias.

Mientras me ponía algo tímido, me sonrojaba y les respondía “No hay de qué” o “para servirles”.

Le pregunté a una mujer de notable belleza si quería hacerlo conmigo.

… … El resultado fue otra derrota.

Después de todo, ¿fue una ilusión pensar que, si les demostraba mi habilidad en la cocina, me volvería popular?

Cuando me di cuenta, Tita había desaparecido.

¿A dónde se habrá ido?

Sin tener tiempo para ir a buscarla, de la nada me rodearon amas de casa.

Les di una breve explicación sobre cómo preparar el platillo en casa.

Pero aun así inclinaron sus cabezas en señal de duda, así que escribí en un papel que tenía a la mano con dibujos todos los pasos de la receta. Pero nuevamente no entendieron, así que empecé una clase de cocina.

Con una buena cantidad de ingredientes, cociné junto a las amas de casa, y en un parpadeo ya estaba rodeado de una multitud.

Cuando terminé de cocinar el platillo, volví a comer con todos mientras nos reíamos, a pesar de que ya había comido hace unos momentos.

Las amas de casa reconocieron que el platillo que cociné es el más delicioso, pero que también fue muy divertido de cocinar. Se rieron conmigo.

… … Estas cosas simples, son los momentos que más se deben apreciar.

Sentí una mirada fuerte en mí, así que me volteé. En esa dirección había un joven elfo que me miraba con odio. Sus ojos me veían como si yo fuera un enemigo, y su expresión era deprimente. Aunque no recuerdo haber hecho algo para que alguien me guarde rencor de la manera que ese chico lo hace… …

Traté de llamarlo, pero apenas notó que trataba de hablarle se marchó como si estuviera escapando de mí.

—Ork-san, disculpa, tengo una duda en esta parte de la receta.

Una ama de casa me hizo una pregunta, y mi conciencia se centró en ella.

Respondí la pregunta mientras sonreía. Las amas de casa están fuera de mi alcance, pero ya deben tener hijas. Sin importar quién fuera, traté de sonreír y ser simpático con la única meta de recolectar puntos para encontrar alguien que deseara ser mi esposa. ¡Vamos, todavía no está todo perdido!

Estaba a punto de terminar mi clase de cocina cuando de entre la multitud se abrió paso la matriarca.

—Ork. Cuando escuché que harías una deliciosa merienda, me sentí algo insegura, pero fue bueno haberlo dejado en tus manos.

—Gracias, yo también me la pase genial.

Incluso sin haber conseguido mi objetivo de obtener la mano de una chica, pasé un rato agradable, así que no creo que haya sido un desperdicio.

—No solo salvaste la vida de mi hija, también salvaste a muchas personas de edad avanzada que tenían graves heridas y enfermedades. Además, también les hiciste a todos un festín con esta deliciosa comida, y no te bastó con eso, sino que también les enseñaste a ellas cómo cocinarlo por sí mismas. No me alcanza las palabras para agradecerte por todo.

—Si me alaga demasiado, más bien me da un poco de miedo, lo siento.

—Mmm, tengo una buena intuición… con todas tus actividades, llegué a una conclusión acerca de este pueblo. Aquí hacen falta muchas cosas. Este pueblo está aislado y encerrado en una burbuja, y si hubiera un doctor, este podría salvar vidas día tras día. Además, me he dado cuenta de que desde hace mucho que no ha habido entretenimiento, pero desde que llegaste, a todos se les ve más animados. Si Ork lo desea, puede quedarse a vivir aquí en este pueblo, no como un extranjero, sino como uno de nosotros. Esos conocimientos y técnicas que posees son lo que mejor nos vendrían.

Me siento contento que hayan reconocido mi valía, pero rechacé la oferta moviendo mi cabeza.

—Estoy agradecido por tus palabras, pero he venido aquí solo para buscar una buena mujer. Ahora que no he podido encontrar una buena mujer que desee ser mi esposa, y habiendo terminado la rehabilitación de su hija, pienso retirarme de esta aldea.

La matriarca en voz baja dice “Pero que hombre tan terco, ni siquiera tiemblan sus ideales”.

—Entonces, ¿qué tal si esa esposa apareciera?… … Tita desea estar contigo, y le he dado mi aprobación, así que te doy la bienvenida, yerno. Anteriormente, no solo salvaste a su madre, sino que también en estos pocos días en los que has estado con ella se ha divertido, y quiere estar contigo a partir de ahora hasta la muerte.

Apreció Tita, quien estuvo desaparecida durante todo el evento.

No vestía su ropa habitual, sino que vestía un traje ceremonial de color de jade como sus ojos.

Sus mejillas están sonrojadas.

—Ork, es así… … es así como dice mi Obaachan. Si estoy contigo, confío en que seré feliz. Yo actualmente quiero hacerlo con Ork.

—Solo para asegurarme, ¿no estás diciendo todo esto porque la matriarca quiere amarrarme a este pueblo? Te aconsejo que lo reconsideres si solo estás haciendo esto como un auto sacrificio por tu pueblo. Si haces algo así, ninguno de los dos será feliz.

—¡Noooo! Eso no es. De verdad estos son mis sentimientos.

Tita de verdad quiere estar conmigo.

No pude evitar tragar saliva ante tal declaración.

Tita es hermosa, y tiene un cuerpo muy erótico.

Es una gran mujer. La deseo.

Ya que no respondo a su declaración, Tita continúa hablando.

—Pero tengo una petición. Si vamos a estar juntos como pareja y haremos cositas, entonces quiero que solo sea yo a la que mires. No me gusta la idea de Ork de tener un harem.

—Ya veo…

Un gran conflicto nació dentro de mí.

¿¿¿¿Elijo a Tita????

O     

¿¿¿¿Elijo a mi sueño????

Empecé a pensar. Pensé, pensé, aclaré mi mente, y llegué a una conclusión.

—Me gusta Tita. Deseo a Tita en su totalidad. Pero, no quiero rendirme con mi sueño. Este sueño no es solo mío. No puedo darle la espalda a aquellos que confiaron en mi poder desde el primer día.

Decidí continuar con mis esfuerzos por perseguir el sueño de crear el mejor harem posible.

Mis senseis, quienes creyeron en ese sueño, me entrenaron con ese objetivo.

No traicionaré ni a mis senseis ni a mí mismo.

Sigo pensando que Tita es atractiva por donde sea que la vea. Sigo pensando lo mucho que desearía estar con ella toda mi vida.

Sin embargo, solo esa petición es la que no puedo conceder.

—¡Ya-ya veo, lo siento!

—¡Tita!

Tita se fue corriendo mientras lloraba.

Sin perseguirla, solo me quedé viéndola como se alejaba de mí, apretando mi puño en frustración.

Hasta ahora muchas mujeres me han rechazado, pero esta es la primera vez donde descubro que hasta ahora nunca nadie me había hecho sentir tanto dolor en mi corazón.