Han pasado alrededor de tres semanas desde que estoy al cuidado de la familia de Kishou.  Después de eso Akane-san ya no me siguió, y cuando nos topábamos en la ciudad no mencionaba a onee-san, solo hablábamos de cosas del día a día, habíamos regresado a la vida diaria de antes. Es decir, creo que eso prueba que el plan funcionó. Y un sábado en la mañana… Decidí ir al departamento de onee-san como no lo había hecho en mucho tiempo.

—  Siento un poco de nostalgia…

Entré al edificio mientras pensaba en eso y me encontré con el conserje de siempre. Hacía mucho que no lo veía y mientras subía las escaleras comencé a alegrarme y a sentirme un poco nervioso. Me quede de pie enfrente a la puerta del departamento de onee-san en el último piso, abrí la puerta con la tarjeta y en el instante en que abrí la puerta…

— Regre…

—¡¡Eita-kuuuuuuun!!

— Pff.

Onee-san me abrazó con todas sus fuerzas.

Volteé a ver a los alrededores para asegurarme de que nadie nos hubiera visto, entré con onee-san en mis brazos y cerré la puerta. Me sorprendió, posiblemente había estado esperando a que llegara en la puerta. Volví a hablarle.

— Ya regresé.

—….

—… ¿onee-san?

Pero, onee-san no me respondió.

—… ¡Ah!

Me apresuré a alejar el cuerpo de onee-san, ya había perdido por completo el conocimiento, había dejado ir la fuerza de su cuerpo, parecía como si se le hubiera salido el alma del cuerpo cuando estaba corriendo hacia mí, traté de despertarla moviéndola por los hombros, pero su cabeza se movía como una muñeca rota, no parecía despertar. Había pasado tiempo por lo que se me había olvidado, pero onee-san se desmaya cuando me toca directamente. No tenía remedio, aun con onee-san en mis brazos pasé al interior del departamento pero me detuve.

— E… esto es…

Estaba todo desordenado como si un ladrón hubiese entrado. Desde la entrada hasta el pasillo, al voltear a ver un poco más halla en la sala de estar, todo dentro de mi campo de visión estaba desordenado. Ropa mezclada con bolsas de basura, no había ningún lugar por el cual caminar, las bolsas eran de las que se dan en el trabajo en el que estaba y de ellas desbordaban cajas de almuerzos, no podía decir que era un ambiente para que una persona viviera… como decirlo… ¿Deja vú?

— Es cierto, onee-san no podía limpiar…

Se esforzó con la comida y la ducha, pero no pudo hacer nada con la limpieza del departamento. Sin pensarlo al mismo tiempo que suspiré, sentí un poco de nostalgia por la situación.

— Umm…

Cuando estaba sintiéndome nostálgico Onee-san abrió los ojos. La hice sentarse en el sofá y volteó a ver a los alrededores medio dormida.

— ¿Está ocurriendo?

Me agaché frente a onee-san para verla a los ojos estando a su altura y sus ojos cada vez iban albergando más vida.

— E… Eita-kun.

La expresión de onee-san pronto se derrumbó en sorpresa, me tomó de la manga de la ropa, y comenzó a llorar.

— Bienvenido… Eita-kun.

— He regresado.

— ¡Uwaaaaa!!

Comenzaba a sorberse la nariz mientras seguía llorando.

— ¡¡Me sentí tan solaaa!!

Comencé a acariciar su cabeza esperando a que se tranquilizara para poder hablar.

— ¿Entonces a partir de hoy vivirás conmigo?

— Sí, cuento contigo una vez más.

— Que bueno…

Después de susurrar aquello volvió a llorar. Pensé que estaría emocionada, pero todo fue un poco inesperado, al ver sus respuestas pensé que en verdad debió de haberse sentido sola. No podía decir por vergüenza “Yo también me sentí solo” y en cambio le pregunté “¿Y cómo te fue? ¿Pudiste idear algún buen plan?” lo que hico que se secara las lágrimas y me mostró una sonrisa.

— Fu fu fu… Por supuesto, creo que dentro de poco podre darte un reporte, espera un poco más.

No me dijo específicamente que fue lo que había hecho, pero si me lo dice así ha de estar bien, aunque aún me sentía un poco inseguro… Por ahora se había alejado la amenaza de Akane-san, así que esperemos tranquilamente.

— Bien, ¡hoy haremos una fiesta de bienvenida para Eita-kun!

Y de pronto onee-san dijo eso.

—  ¿Una fiesta de bienvenida?

— Ahora que lo pienso estábamos tan apresurados cuando viniste la primera vez que no pude hacerte nada, pero ahora que volvámonos a vivir juntos pensaba en celebrarlo.

Su tono de voz había regresado a ser la misma onee-san cool de siempre. Si dijo “hagamos” lo más probable es que dentro de ella ya sea un hecho establecido. Honestamente estoy feliz por ese sentimiento.

— Muchas gracias.

— Entonces vayamos de una vez a comprar cosas.

Y se puso de pie alegre.

— Pero onee-san, antes de eso…

— ¿Antes de eso?

— ¿Me dejarías limpiar el departamento?

Volteé a ver a los alrededores mientras decía eso, habían bolsas de basura por todas partes, y dentro de la ropa que había esparcidas también ropa interior, como decirlo, buscaba no verlas pero estaban en lugares difíciles… si, siento algo de nostalgia, pero después de todo no es un ambiente para que una persona viva.

— Ya que vamos a hacer una fiesta entonces que sea con el departamento limpio, aprovecho para lavar la ropa que se ha acumulado, así que espera un poco por favor, creo que podré terminar en unas dos horas.

— Te ayudaré, así que terminaremos en una hora ¿verdad?

Onee-san cargaba las bolsas de basura y las juntaba, me sentía un poco feliz que onee-san quien es mala para limpiar se estuviera esforzando tanto por ayudarme. Continúe limpiando y lavando la ropa mientras la observaba, por cierto, parece que los tipos de ropa interior ostentosas habían aumentado… ¿en qué momento los habrá comprado?

● ● ●

— Que bien se siente…

— Es cierto, el viento es relajante.

Cuando terminamos de limpiar el departamento, salimos del edificio en dirección al supermercado de la estación a comprar algunas cosas. Debido a que el clima era bueno dimos un rodeo caminando a la orilla del rio, El lugar era bueno para correr y podían verse personas por todas partes, del lado del área para correr había algo de pasto donde había familias y niños jugando. Estábamos a mitad de junio, un verano un poco temprano, un día perfecto para salir a dar un paseo.

— Vayamos tranquilos.

— ¿Tranquilos?

Onee-san de pronto se quitó los zapatos y se dejó caer sobre el césped.

— Eita-kun, ven.

Me invitó con la mano y me dejé caer al lado de onee-san, volteamos al cielo a ver las nubes, donde se expandía el gran cielo azul, cerré los ojos y suspiré, fui envuelto por el aroma del césped.

— Hacer esto es bastante relajante…

— ¿Verdad? Cuando estoy muy estresada por el trabajo suelo venir aquí sola, pero a partir de ahora no esteré sola estamos juntos ¿verdad?… si pienso así estoy un poco feliz.

Onee-san lo decía mientras parecía ver algo, “juntos” comencé a pensar en esa palabra. Hasta ahora cualquier cosa que hacia lo hacía solo, pensé que era algo normal, y al ver este paisaje con otra persona, respirando el mismo aire, teniendo los mismos problemas… era la primera vez que hacia todo eso. Ya sea bueno o malo, estaba feliz por poder compartir las cosas con alguien, y al pensar así solo se me vino a la mente una palabra para decirle a onee-san.

— Onee-san.

— ¿?

— Muchas gracias.

— ¿…?

Pensé en decirle lo que realmente pensaba.

— Cuando veías conmigo el dorama que me gusta me dijiste “Ya no estás solo” en verdad estaba feliz solo por eso.

— Eita-un…

Esas palabras que aceptaban todo de mí, si no me hubiera dicho eso de seguro ahora estaría buscando una manera de vivir por mi cuenta, no creo que hubiera aceptado la amabilidad de onee-san. Hicimos algo con el asunto de Akane-san, pero no creí que pensaría querer volver a estar con onee-san. A pesar de que era normal estar solo para mí, pienso que realmente me es extraño… quería estar el mayor tiempo posible con onee-san.

— Creo que seguirán ocurriendo toda clase de cosas de ahora en adelante, pero me gustaría decir de nuevo, estoy a tu cuidado.

— Por supuesto, yo también estoy a tu cuidado.

Después de darle las gracias onee-san asintió con una sonrisa.

— Es cierto, Eita-kun.

Se levantó como si hubiese recordado algo. Llevó la mano a su bolso y sacó una cámara.

— La traje pensando en que podríamos tomarnos algunas fotografías juntos.

Recordé cuando Kishou había ido al departamento, dijo que haríamos muchos recuerdos juntos. 

— Eita-kun, sonríe.

— Ah… si.

No estaba acostumbrado a que me tomaran fotografías, así que sonreí mientras escondía mi vergüenza.

— ¿…?

Pero después de esperar un poco parecía que onee-san no sabía dónde estaba el obturador, estaba comenzando a cansarme de mantener la sonrisa y onee-san bajó la cámara con una expresión de tener problemas.

— ¿Que sucede?

— Que extraño, no toma la foto.

Comenzó a moverle a la cámara.

— Hace mucho que no la usaba, me pregunto si estará rota…

Tomé la cámara e intenté encenderla.

— ¿Nn?
— ¿Nn?

Y al hacerlo se prendió sin ningún problema, el obturador también funcionaba con normalidad.

—… Parece que no la habías encendido.

—…

La expresión de onee-san se puso completamente roja.

— Desde que cambiaron a los electrónicos es un poco difícil de utilizar.

Comenzó a decir insatisfecha volteando a otro lado tratando de engañarme… pero… solo era de presionar un botón…

— Onee-san, ¿leíste el libro de instrucciones?

—… si pero ¿por qué las explicaciones eran tan complicadas?  A pesar de que estaba en japonés no creí que fuera japonés, presiona esto, presiona aquello, bien la usaste, ¡deberían de ponerlo así de simple!

Parece que onee-san era mala con las cosas electrónicas, ahora que lo pienso después de que terminé de limpiar el microondas no tenía ninguna evidencia de haber sido usado a pesar de parecer un artículo caro… y ¿Habrá usado la cámara antes?

— Entonces de una vez…

Y al hacerlo acercó su rostro a mi mejilla levantando la cámara. Fue tan repentino que se me aceleró el corazón, volteé a la cámara con una sonrisa.

— Bien, di queso

¿Qué hago?… puede que mi expresión este completamente roja por lo cerca que esta la cara de onee-san, y cuando volteó la cámara para ver la fotografía que acababa de tomar.

—…
—…
Onee-san y yo teníamos los ojos cerrados.

— Tomemos otra.

Volvió a levantar la cámara un poco frustrada, pero no salía ninguna fotografía que le gustara y continuamos haciéndolo unas 10 veces… era de esperarse que los músculos de mi rostro se cansaran.

— Sí, esta salió bien.

En la pantalla había una fotografía de ambos divirtiéndonos.

— Ya que estamos adornémosla en el departamento.

Dijo eso feliz y guardó la cámara en su bolso.

— ¿Nos vamos pronto?

— Si.

Nos volvimos a poner los zapatos, y comenzamos a caminar uno a lado del otro.

— Nee Eita-kun.

Onee-san comenzó a hablar nerviosamente, no pude evitar que me llamara la atención el que estuviera viendo hacia abajo.

— ¿qué sucede?

— Tengo un favor que pedirte…

— ¿Un favor? ¿Que podría ser?

Y dijo algo inesperado.

— Me gustaría que nos tomáramos de la mano.

— ¿He?…

Espera, ¿tomarnos de la mano?…

— ¿Antes habías dicho que harías lo que te pidiera verdad?

— Si… lo dije.

Es cierto, dije eso cuando hablábamos acerca de comprar todo lo necesario para que pudiera vivir normalmente, en cambio de poner el dinero no solo me encargaría de las labores de la casa, dije que también haría lo que pudiera, por supuesto, mis sentimientos no han cambado desde ese entonces.

— Desde ese entonces siempre he estado pensando en que podría pedirte, y, este… pensaba en caminar contigo tomados de la mano cuando regresaras a casa.

¿Está bien con algo tan trivial como eso?

— ¿No quieres?…

— No, no es eso, pero onee-san, cuando te toco te desmallas…

Y cuando dije eso onee-san comenzó a buscar algo en su bolso con una sonrisa. Había sacado unos guantes y me los estaba mostrando.

— ¿Qué te parece? ¿Con esto estaré bien verdad?

Al decir eso se puso los guantes y sujetó mi mano.

—…
—…

Ambos volteamos a ver nuestras manos unidas, pasó un tiempo y onee-san no se desmayaba.

— ¡Lo ves! ¡Estoy bien!

Sé que está bien, pero volví a ver nuestras manos unidas… después de todo se había desmayado en el hotel del amor solo con su imaginación, realmente no he estado mucho con ella, pero puedo darme una idea del motivo de sus desmayos.

— Vamos.

Onee-san comenzó a caminar moviendo nuestras manos de adelante a atrás mientras tarareaba. El calor que atravesaba el guante hacia que mi corazón se acelerara un poco, solo deseaba que estos días tranquilos continuarán lo más posible. Mientras pensaba en eso nos dirigimos al supermercado.

☆ El diario de Onee-san ☆

¡¡Eita-kun regresó!!!

¡Qué felicidad! ¡Me sentía tan sola!

Pero si a partir de ahora podemos vivir juntos valió la pena haber esperado. ¡Parece que Eita-kun se esforzó con el asunto de la mujer cosplay policía, y a partir de ahora haremos una gran fiesta! ¡Los preparativos están listos! De seguro se alegrará. ¡Además obtuve una fotografía junto a Eita-kun!  No es como las fotografías que le tomé a escondidas mientras trabajaba en la tienda, ¡pero tengo más de diez fotografías de él así que hare un álbum! 

Hablando de fotografías, Kishou… ¿cuándo me traerá la fotografía de Eita-kun en sus época de secundaria?

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