A pesar de que fui yo quien la salvó, ella está aterrada de mí.

Este es el karma del cual la raza de orcos no podrá escapar.

Los orcos tenían la costumbre de raptar hembras de otras razas, es por eso que ahora cuando la gente los ven, siempre mantiene la guardia alta.

Mi raza, la cual se llama Evol orcos, ya se han deshecho de tal costumbre, pero tal vez por estas tierras, puede que haya algunos que continúen con esa desdichada tradición.

—Por favor, perdóname la vida, todavía soy solo una niña. Además, no tengo mucha carne, y estoy toda delgada. No abuses de mí.

Que esté así de aterrada me produce un sentimiento de tristeza. No soy un monstruo como para atacar a una chica inocente y asustada.

—Por favor, tranquilízate. Ya te lo dije; he venido a salvarte. Eso, y es mejor que no sigas con ese escándalo. Hemos podido tomar cierta distancia, pero puede que se den cuenta de tu escape y manden un escuadrón de búsqueda. Si sigues levantando la voz, nos encontrarán.

Le hablo con un tono de voz serio y de adulto para calmar a la chica elfa.

—… … ¿Dices que has venido a salvarme a mí? ¿Por qué?

La chica me miraba con una cara de desconfianza.

—Primero, por ser igual que yo: una raza diferente a la humana. Y segundo, porque no iba permitir que los humanos te trataran como un juguete. Puede que no lo recuerdes, pero cruzamos miradas cuando te subieron a la tarima encerrada en esa jaula. Sentí que cuando me miraste, me pedías a gritos que te salvará.

Bueno, tengo una razón más oculta en mi corazón.

Y esa es que esta elfa tiene un buen cuerpo y que es muy erótica. Fue amor a primera vista. La vi y pensé: “quiero tener hijos con ella.”, pero eso será solo si ella lo desea. Si es que ella quiere hacerlo conmigo, entonces no habrá problemas. Por ahora, no debería ponerle una mano encima.

Escuchó mis palabras con atención, y poco a poco se fue derritiendo esa pared de hielo de sus ojos, y empezó a bajar la guardia.

—Parece que no eres un orco-san pervertido.

—En eso te equivocas. Soy un pervertido. Salí de mi pueblo en busca de las mejores chicas con el fin de crear mi harem con ellas.

—Lo sabía, al final sí vas a abusar de mí.

La elfa intenta escapar de mí.

Parece que los elfos tienen este hábito de tender a escapar. Se destapa un poco el manto, y se logra ver su ropa interior. Eso estimula los instintos carnales del orco aquí presente.

—No abusaré de ti, ya guarda la calma de una vez. No te atacaré. Yo me rijo por una regla.

—¿Una regla?

—Así es. Solo lo hago con chicas que quieran hacerlo conmigo. ¿O acaso, te alegrarías si lo hago contigo?

—¡Por supuesto que no!

—Entonces no te pondré ni una mano encima. Además, si es que hubiese pensado en abusar de ti sin tu consentimiento desde el comienzo, me hubiera aprovechado mientras estabas inconsciente.

—Cierto, tienes razón. Si lo dices así, entonces puede que estés diciendo la verdad.

Parece que por fin está comenzado a tener un poco de confianza en mí.

Procedo a abrir mi mochila.

—Dame un segundo, tengo alguna ropa que preparé como repuesto. Elije la que más te guste y vístete. La talla puede que sea un poco grande para ti, así que mejor dobla las mangas y para que no se te caiga, amárratelos con hilo.

Cuando le dije eso, parece que recién se dio cuenta que se encontraba vestida solo con su ropa interior y tapada con una manta que no ayudaba mucho a cubrir su hermosa piel.

Le di la espalda.

La elfa por fin dio rastros de confiar en mí, porque empezó a vestirse detrás mío en silencio.

—Disculpa, ya terminé de vestirme.

Al escuchar su voz, me volteo hacia ella.

Esto no tiene sentido. La ropa varonil que tenía era lo opuesto al significado de erótico, pero cuando se la puso ella, eso cambió por completo.

Al verla, trato con todo mi sentido de la razón suprimir a la bestia desbordante que emanaba mis instintos sexuales, y terminé tosiendo para despejar las dudas.

—Bueno, hablemos de lo que haremos de aquí en adelante. Lo más óptimo para ti, es que vuelvas enseguida a tu pueblo natal de elfos. Anteriormente ya lo dije, pero apenas se den cuenta de tu escape, te perseguirán.

—Sí, eso haré… … eh, perdóname. Eras una buena persona a pesar de ser un orco.

Que bien. Por fin ha comprendido que soy todo un caballero con las damas, a pesar de ser un orco.

—Sigamos con la conversación. Aunque decidas regresar, hay un problema. Han puesto un precio muy alto por ti. Los humanos en serio que tratarán de volver a atraparte. Es mejor pensar que ellos empezaran su búsqueda en el lugar donde primero te secuestraron. ¿Tienes el valor y la confianza para hacerles frente?

La elfa se quedó pensando, y luego negó con la cabeza.

No pudo escapar de los humanos, y terminó siendo raptada.

Lo más normal sería que ya no tenga confianza para cuidarse a sí misma.

—Tal vez antes de que pueda regresar sola, me atraparán.

—Entiendo. Entonces, te acompañaré. Veré que regreses sana y salva hasta el último instante.

—¿Estás seguro? Es muy lejos.

—No tengo problema con eso.

No estoy ofreciendo mi ayuda sin pedir nada a cambio, de hecho, mi esfuerzo será recompensado.

—… … Me salvaste, me diste ropa para el frío, y ahora me ofreces protección. ¿Por qué haces todo esto por mí?

—Lo dije desde el principio. Salí de mi pueblo en busca de crear mi harem, y si te acompaño hasta tu aldea, puede ser que termines enamorándote de mí. Y si aun así eso no llega a pasar, puede ser que en la aldea de elfos haya una mujer que quiera ser mi futura esposa. Se podría decir que mi recompensa por acompañarte en tu viaje es que me permitas entrar a la aldea de los elfos.

—¿Eres un caballero o un pervertido? Ya no comprendo cuál de los dos eres. Pero, si haces la promesa de que no causarás ningún daño ni a mí ni a mi aldea, entonces para mi está bien. Recién nos hemos conocido y hemos hablado muy poco, sin embargo, solo sé que eres una buena persona.

—Prometo que así será. Lo juro por los seres más queridos que tengo; mis senseis.

—Ok, por favor. Cuando volvamos a mi aldea, te devolveré este favor en grande… … Tal vez es un poco tarde, pero, gracias de verdad por haberme salvado.

La cabeza de la chica elfa se inclinó con fuerza.

Esta chica es bien educada, parece una chica de hogar.

… … La realidad es que el que ella me llevara a su aldea era algo que salió tal como lo había planeado. Ahora solo hay que seguir con el plan.

Esta chica es muy hermosa, y me enamoré de ella a primera vista.

Si ella me hubiera dicho honestamente que quisiera dar a luz a un hijo mío, ahí mismo lo hubiéramos hecho, y la hubiera convertido en la primera de mi harem. En cambio, mis expectativas fueron destrozadas. Pero, aun así, no me rendiré, y es por eso que aprovecharé el tiempo que estemos solos para conquistarla. Y si igualmente ella me rechaza, entonces que me presente como su protector y me deje entrar en su aldea de elfos, donde puede ser que encuentre a mi mujer ideal.

Los elfos viven escondidos en lo más profundo de los bosques, y no se dejan ver a menos que tengan un asunto importante al que asistir. Incluso para mi es difícil encontrar las aldeas de los elfos.

No dejaré escapar la oportunidad de ir y entrar a una aldea de elfos donde están reunidas bellezas maduras y chicas lindas.

—Apresurémonos. Si podemos ir más rápido, entonces es mejor. ¿Sabes encontrar el camino desde aquí?

—Lo siento, la verdad es que no lo sé. Nunca he venido por estos lugares. Oh no, ¿qué haremos?

Ahora entiendo, si no conoce esta parte del bosque, cuando nos adentremos más en el bosque, le será más difícil a ella saber en dónde estamos.

Abro el mapa, pero parece que la elfa no sabe leer uno. Entonces le empiezo a explicar cuáles son las características de esas otras tierras y los nombres.

Pasaron unos cuantos minutos, y finalmente la elfa parece que logró reconocer un bosque, así que decidimos ir hasta allá. Parece que fue secuestrada desde un lugar muy lejano.

Después de un día completo de estar caminando, al fin apareció un lugar el cual la elfa conocía. Durante todo el camino tenía con una cara de tristeza e incomodidad, pero al ver un lugar que le pareció conocido, se le notaba que había recuperado la esperanza, y su expresión se hizo más liviana.

He aprendido de mis senseis técnicas para entablar una conversación, y me dieron un conocimiento muy amplio en muchos ámbitos. De la infinidad de conocimientos que tengo, elegí un tema que le podría gustar a la chica. Observaba su reacción, y en los temas que ella tenía interés, empecé a contarle datos interesantes, divertidos y graciosos, y ella se quedaba interesada en mis temas, mirándome fijamente.

Eso nos ayudó a distraernos por un largo rato.

Ahora reflexiono y pienso lo bueno que fue aprender otras cosas aparte de solo volverme fuerte.

—Ya se oscureció todo. Si seguimos avanzado, será peligroso. Además, hay rastros de lobos cerca. Acampemos.

—Que bien, ya sentía que mis piernas se iban a romper.

La chica apoyó su espalda contra un árbol y se sentó.

Esta chica desde mi punto de vista, se ve que ha crecido en casa con sus padres y con mucho amor.

Muy fácil de manipular, pero eso es lo preocupante… … es de esas chicas que se dejan engañar muy fácilmente por malos adultos.

—Antes de eso, ¿podrías recolectar ramas? Porque pareciera que quieres comer algo caliente, ¿o me equivoco?

—Así es, quiero comer una caliente cena, pero creo que será algo difícil. Las ramas deben de estar mojadas porque ayer llovió.

—Es verdad, pero no te preocupes, igual algo se podrá hacer con ellas. Por ahora, solo necesito muchas ramas.

—¿En serio? Entonces ahora regreso, iré a recoger algunas.

—No te alejes mucho. Guarda tu distancia y si te llegas a encontrar con el más mínimo peligro, grita.

—¡Está bien, así será!

Después de que la chica se fue, saqué de mi mochila mis condimentos y mi cuchillo.

Y entonces, sincronizo mi conciencia con el espíritu del viento.

Si el espacio a mi alrededor lo relleno de aire, podré ver a través de todo, y en la lejanía también.

A unos doscientos metros había un conejo. Y lo mejor es que tiene un tamaño decente. Hay muy pocos lugares donde se come conejos, pero si comemos ese grande de ahí, quedaremos satisfechos. Lo haré para nuestro menú de hoy.

Recojo una piedra y la lanzó.

Los árboles me impiden tener una vista amplia del objetivo, pero la piedra avanza esquivando los árboles hasta terminar reventándole la cabeza al conejo.

Lancé una bola con curva con el poder del viento.

Voy a recoger al conejo, le quito la piel y extraigo los órganos internos. Le pedí al espíritu del agua que usará su poder para limpiarlo, le hago algunos cortes y le aplico especias y sal al gusto.

Lo siguiente, le pedí al espíritu de la tierra que me sacara de debajo de la tierra arcilla para la cocina, y cuando reuní lo suficiente, envolví al conejo en esa arcilla.

—Recolecté muchas ramas.

La chica elfa volvió abrazando una cantidad abundante de ramas.

—Muy buen trabajo. Por favor, ponlas ahí.

—Pero, así como están no prenderán fuego.

—Cuando lo veas, entenderás.

Le pedí como favor al espíritu del agua que extrajera todo el líquido de las ramas mojadas.

Y luego, con el aire, quité las impurezas del agua obtenida y la serví en la taza que tenía preparada para esto. Se la pasé a la chica, y la tomó. Al instante siguiente, su expresión cambia como si el agua hubiese estado deliciosa.

—¡Puede que esta sea mi primera vez en probar agua tan deliciosa!

—Eso es porque ha recibido la bendición del espíritu del agua.

—Eso pensé, pero igual es demasiado asombroso su sabor. Hace solo unos instantes usaste el espíritu del aire, aun así, ahora acabas de usar el espíritu del agua.

—… … Sabes mucho. ¿Puedes ver al espíritu del viento?

—Sí, puedo. Dado que soy una doncella del santuario del viento.

Había escuchado que algunas elfas nacen en su interior con el talento para poder usar el espíritu del viento. Así que esta chica es una de ellas.

Les prendo fuego con el poder del espíritu del fuego a las ramas que anteriormente estaban mojadas. El fuego arde enérgicamente.

Dejé que se calentara un poco más ahí abajo, y luego puse encima al conejo envuelto en arcilla.

—¿Eso qué es?

—Carne de conejo envuelta en arcilla subterránea. Esto ayudará a vaporizarlo de la mejor manera.

Es un método chino llamado Fuukiya.

Ya que está sellado en arcilla, entonces no pierde el agua, no se le escapa el gusto, y sale un sabor asombroso.

La elfa inclina su cabeza en señal de duda.

Es razonable, ya que este método no es uno usado comúnmente. Y porque el conejo está sellado, no emana un delicioso aroma.

Su método de cocción es uno que toma tiempo, así que hay que esperar alrededor de la hoguera mientras se cocina.

—Ya pasó un poco de tiempo, pero, ¿qué tal si nos presentamos?

—Sí, me parece bien. Soy una elfa y me llamo Tita, la Doncella del Santuario del Viento.

—Yo soy Ork, un orco. Salí de mi pueblo para juntar a las mejores mujeres y crear mi propio harem. Hasta ahora, he estado haciendo negocios en la ciudad.

—Ah, ahora que lo mencionas, estabas en la subasta. Me intentaste comprar. Si llegabas a comprarme, ¿ibas a hacer cosas pervertidas con mi cuerpo?

—No, si te hubiera podido comprar, igual te hubiera llevado de vuelta a tu aldea. Además, si hubiera ganado ahí, ahora estaríamos cómodamente regresando sin tener el miedo a que nos estén buscando. Digamos que esa era la manera más tranquila de salvarte.

—No sé muy bien las cosas sobre el dinero, pero es un material muy valioso, ¿no? Aun así, para salvarme, hubieras pagado una cantidad muy grande, ¿por qué?

—Ya te lo dije; tenías unos ojos que parecían pedir ayuda. A parte de eso, me enamoré de ti. Si me hubieras dicho que querías hacerlo conmigo, sin importar el lugar o la hora, lo hubiéramos hecho, pero lamentablemente no es el caso. Es por eso que hasta que sientas lo mismo que yo siento por ti, voy a esforzarme… … Dejemos eso de lado, ya que se está terminando de freír la carne.

De la hoguera, saqué la carne de conejo envuelta en arcilla.

Abro la arcilla endurecida que acababa de ser horneada, y de un solo golpe todo el olor de la carne sellada fue expulsado.

La boca de la chica elfa… digo, de Tita, estaba babeando.

Sí, parece que me quedó bien.

Gracias a la horneada Fuukiya, la comida salió fresca.

Corto la carne y la divido en dos, dándole a Tita la parte con más carne y poco hueso.

Sus ojos empezaron a relucir, su mirada fue cubierta por toda la sabrosa carne y le dio un bocado.

—¡Está delicioso! ¡Esta la primera vez que pruebo algo tan delicioso como esto! ¿¡En serio la carne de conejo es así de exquisita!?

—La carne de conejo es sabrosa, pero eso es gracias a mis métodos de cocina. Me costó decidir cuáles de mis mezclas le irían mejor y cuáles no.

En mi mochila hay diversas especias que se pueden mezclar con diferentes platillos, así potenciando el sabor. En total, tengo diez tipos de especias, y dependiendo del platillo, trato de pensar cuál condimento es más adecuado.

La cocina es mi pasatiempo, es mi arma para enamorar chicas. Está pulida a la perfección.

También le di un bocado a la carne de conejo.

Está deliciosa. El sabor de la carne de conejo es más refinada que la del pollo, y además apesta menos.

Esto va a sonar muy egocéntrico de mi parte, pero en la ciudad hay pocas tiendas que vendan este platillo a esta calidad con la que lo he cocinado. Eso es porque el conejo tiene una desventaja, y es que cuando se fríe, tiende a pegarse en el sartén. Pero gracias al Fuukiya, se pudo sellar y mantuvo su estado fresco.

Tita se queda sin palabras, y seguía comiendo la carne de conejo. Hasta chupaba los huesos. Le sonreía, y en medida que la veía todavía con hambre, le doy carne extra, pero sin pasar unos pocos segundos, ya se la había terminado.

Creo que cometí un error. No fue suficiente con solo un conejo. Debí haber cazado otro.

—Fuu, estuvo exquisito… … Ah, me comí la parte de Ork. Perdóneme.

—No te preocupes por eso. Para el que cocina la comida, ver que coman con mucho entusiasmo su plato es algo que lo hace feliz.

Tita estaba tan concentrada en comer, que le añadí más al plato de ella además de lo que le di al inicio.

Tita se sintió avergonzada.

—Cuando regresemos al pueblo de los elfos, te devolveré este platillo y todos los favores que me has hecho.

—Ok, eso espero. Ya se está haciendo muy tarde, estamos ya de noche. Tendré listo el agua caliente y una toalla. Así que te limpias el cuerpo y de una vez a dormir. Ya tienes ojeras por falta de sueño. Seguro que desde que te raptaron no has podido dormir plácidamente. Si uno no duerme bien, terminará desmayándose. Te estoy advirtiendo.

Con el poder del espíritu del agua y el del fuego, en una olla preparo agua hirviendo, y junto con la toalla, se lo paso a Tita.

—… … Realmente, pero realmente que Ork es muy servicial para todo. ¿En serio eres un orco?

—Para crear mi harem, mi madre me entrenó para ser un hombre que lo pueda hacer todo.

Me giro para darle la espalda a ella.

Escucho el sonido de su cuerpo siendo limpiado. A pesar de que le estoy dando la espalda, que esté limpiando su cuerpo cerca mío significa que ya está empezando a confiar realmente en mí.

Y no solo eso, el ser raptada parece que le ha dejado un trauma. Seguro que tiene miedo de estar sola.

Todo orco que tratara de atacar a esta niña asustada, es una basura como orco.

De mi mochila saqué una manta.

Ella terminó de limpiar su cuerpo y empezó a vestirse. Le doy la manta cuando terminó de vestirse.

—No puedo aceptarla. Según veo el tamaño de la mochila, esta es la única manta, ¿verdad?

—Úsala, no te preocupes por eso.

—No, esto ya es demasiado de mi parte. Hoy hace frío, mejor que lo use su propietario; es decir, tú, Ork.

—Esa preocupación por mí es innecesaria. Usaré el espíritu del fuego para calentarme, y hoy yo haré la guardia, por lo que no tengo intención de dormir.

Hay personas que nos están persiguiendo en estos momentos.

No debo dormir, y en vez de eso, debo estar alerta en todo momento.

—¡Eso es todavía peor! Haremos cambios de guardia, y el que no esté haciendo guardia, usará el manto.

—Ya dije que no sirve que te preocupes por mí. Puedo estar sin dormir por dos o tres semanas seguidas. Además, esto puede que suene cruel, pero si haces de guardia, por la ansiedad, no podrás dormir. Es por eso que duerme tranquila sin preocuparte por nada. Si mañana, una todavía cansada Tita se desmaya en pleno recorrido, nos complicará las cosas.

—… … … Ork, tú eres un… …. de verdad eres una buena persona. Me dejaré atender por tus cuidados.

Tita se tapó con la manta, y después de unos minutos, se empezó a oír su respiración de estar en un sueño profundo.

Parece que tanto su cuerpo como su corazón estaban al borde del límite.

Vaya, vaya, ¿y ahora qué hago?

Me enamoré de ella a primera vista, pero ahora que la he conocido, la deseo más que antes.

Para que confiara en mí, entablé conversaciones de manera activa, pero hasta que cociné para ella comida deliciosa, fue allí cuando me di cuenta del encanto de Tita.

Se ríe de manera linda, tiende a preocuparse por los demás, es positiva, y una buena chica. Y también, sobre todo, tiene un cuerpo erótico. Además, tiene muy buen aroma.

Estoy en problemas, en vez de hacer guardia, se me hace más complicado apartar la vista de esta chica. No sé si podré resistirme.

Pero, debo tener paciencia.

Esta chica no quiere hacerlo conmigo. Sería un desperdicio que, por unos momentos de placer, pierda a mi futura esposa.

Me apoyé contra los árboles, me crucé de brazos, y esperé el amanecer.