En una aún iluminada tarde de verano.

Con las luces apagadas, Himari y yo hemos tomado asiento en la cocina.

Himari tiene las manos sobre los muslos, con la espalda arqueada y la cabeza gacha.

Yo cruzo los brazos y miro hacia mi ya familiar techo.

Después de regresar, permanecimos sentados, incapaces de mediar palabras.

No hay más que una pesada y fría atmósfera alrededor, como si hubiera caído nieve sobre la cocina.

Mientras miro al techo, me vienen a la mente las palabras que Himari me dijo cuando regresamos.

«Mi familia ha estado manejando un dojo de kendo desde la generación de mi abuelo… Ha producido muchas personas que han ido a competiciones nacionales, por lo que es bastante famoso en el negocio…».

Al parecer, la familia de Himari dirige un dojo de kendo.

Ciertamente, tengo el recuerdo de que una vez dijo «practicaba kendo cuando estaba en primaria», pero no se me pasó por la cabeza en ningún momento que el lado que enseñara fuera la familia de Himari.

Desconsiderando la atmósfera de tal habitación, se escucha el despreocupado cantar de una paloma. Posiblemente esté posada sobre el balcón.

El continuo e interminable «currucucú» es un tanto mitigante.

Cierto…

No hay forma de que yo pueda permanecer en silencio para siempre.

—Himari.

—¡¿Sí-sí?! —dice Himari en un tono estridente.

Por mi parte, también estoy muy tenso, así que me gustaría que no reaccionara de tal manera tan sorprendida.

—La mujer que vimos antes te conoce muy bien, ¿verdad?

—Sí…

—Es decir, como conoce de tu afición, fue allí a buscarte.

—Eso creo…

—En ese caso, supongo que lo mejor es que te abstengas de ir a esa zona de ahora en adelante.

—Así lo haré… Komamura-san, lo siento. Si no hubiera dicho que quería dar un desvío, tal cosa no…

—Con eso dicho, no es como si ya te hubiera descubierto. Además, el lugar donde trabajas está a dos estaciones de allí.

Mientras esa persona siga limitando su búsqueda en esa zona, debería ser poco probable que también logre identificar donde trabaja Himari.

… Al menos, es lo que me gustaría pensar.

—En efecto, está algo apartada de donde trabajo…

—¿No te parece que esta también es una oportunidad para que regreses a casa?

—¡…! —Himari, que ha estado con la cabeza gacha, levanta el rostro de un brinco.

Incluso sin decir nada, tal rostro al borde de las lágrimas habla elocuentemente de los sentimientos de Himari.

Dejo salir un pequeño suspiro.

—Mientras lo que sientes no cambie, no hay de otra que ser muy cuidadoso de ahora en adelante. Al final, creo que es la única respuesta a la que puedo llegar.

—Ya… veo…

Una vez más, Himari agacha la cabeza. Es la máxima respuesta que le puedo dar.

Aunque es fácil decir «regresa a casa», creo que es irresponsable como adulto decir eso en este punto, viendo que le he dado refugio hasta hora.

Si hubiera tenido algo más de corazón frío desde el comienzo…

Incluso con la petición de Kanon, si me hubiera negado con determinación…

Si hubiera llevado a Himari de inmediato a la estación de policía…

Si hubiera pretendido no verlo, si no le hubiera dirigido la palabra…

«Clank».

La puerta de la entrada principal se abre mientras pienso en un pasado que ya está más allá de mi control.

Kanon ha regresado.

—Oh, okaeri.

—Kanon-chan, okaerinasai.

Tadaima… —mientras se quita los zapatos, responde Kanon en un tono carente de fuerza. Ni siquiera mira en nuestra dirección.

—Estás sin energía, eh. Después de todo, debes estar cansada, ¿verdad?

—Sí… Un poquito… dice Kanon, manteniendo aún la mirada desviada.

Me siento incómodo por esa actitud.

Incluso si se considera que está cansada, parece algo extraña…

Me pregunto si le afectó lo que le dije cuando salió a almorzar.

—No me siento bien, ¿les parece si hago algo simple de cena?

—Ni hablar. Por favor, descansa, Kanon-chan. ¡La cena de hoy corre por cuenta de Komamura-san y yo!

—¿Eh?

—¡¿Eh?!

La propuesta de Himari no solo sorprende a Kanon, sino también a mí.

Esperen, ¿escuché bien? Himari aprieta ambos puños y expresa un «jum» vigorosamente mientras su boca forma el carácter へ. Luego mira en mi dirección con unos ojos llameantes.

Siento una presión silenciosa que me dice «Komamura-san, hagámoslo».

Bueno, a decir verdad, a mí también me gustaría darle a Kanon un descanso, al menos por hoy.

Vamos a intentar esforzarnos un poco en esto. Tal vez me ayude a cambiar de humor.

—¿Estarán bien?… —Kanon mira en nuestra dirección, pareciendo algo preocupada.

Esa expresión me pica el orgullo considerablemente.

—No habrá problema. Hombre, por dios. Antes de que vinieras, me las arreglaba por mi cuenta.

—Pero prácticamente no preparabas tu propia comida, ¿verdad?

—Ciertamente, es así… Pero no quiere decir que tenga cero experiencias.

Sin embargo, tal vez no del todo satisfecha, Kanon arruga la frente de manera descarada.

«¿Podrías confiar más en mí? Me pone un poco triste, ¿sabes?…».

Pero, ya que lo pienso, desde que las dos llegaron, no me he ocupado de la cena. Apenas y horneé unos panes para el desayuno…

Al pensar en eso, me siento mucho más motivado.

—Por lo tanto, entra de primeras al baño, Kanon.

—Hmm… Comprendo.

Al serle ordenado sin dejar opción alguna, Kanon se resigna, y saca la ropa de cambio de la sala de estar y se dirigió al baño.

—Kanon-chan se ve bastante agotada, ¿verdad?… —después de que Kanon cierra la puerta del baño, Himari murmura esto.

No puedo encontrar palabras para responderle.

¿Qué tal si soy yo la causa de esa actitud desanimada de ella?…

Una sensación de culpa me brota en el pecho y se extiende por todo mi cuerpo a través de las venas.

Mientras Kanon toma su baño, Himari y yo diligentemente preparamos la cena, tal y como declaramos.

A pesar de que Himari fue la que lo propuso, soy yo el que está al frente de la acción.

Al principio, Himari trató de cortar la cebolla, pero la manera en que usaba el cuchillo era bastante peligrosa, así que no me quedó de otra que quitárselo.

Con solo mirarla, sentí que mi ciclo de vida se contraía.

Está bien que esté llena de energía, pero, si recibe algún daño aquí, no será para nada divertido…

Si me lo preguntan, creo que, para la poca experiencia que tengo, la forma en la que corto las cebollas es bastante aceptable. Aunque aún sigue siendo torpe si se compara con la de Kanon.

Mientras pienso tales cosas, sin que me lo proponga, las lágrimas salen de mis ojos.

Incidentalmente me pregunto«¿por qué es que la humanidad adoptó tan popularmente como ingrediente a este vegetal que provoca tan fuerte estímulo en los ojos?…».

Dejando la pregunta de lado y con el continuo fluir de las lágrimas, termino de cortar la cebolla, y la coloco en el sartén.

En este momento, Himari me entrega un pañuelo mientras dice «tenga».

—Gracias.

Me quito las gafas y procedo de inmediato a secarme las lágrimas con el pañuelo.

Por el rabillo del ojo noto el contorno borroso de Himari mirando en mi dirección.

—No me mires así…

Las lágrimas salieron en contra de mi voluntad, pero sigue siendo un poco vergonzoso que me miren.

—Ji-ji. Estaba pensando que Komamura-san se ve lindo sin las gafas.

—¡¿Qué…?!

«¡¿Lindo!?».

Es un adjetivo con el que nunca me habían calificado, así que no puedo evitar quedar sorprendido.

Además, me lo dice una chica más joven. Es algo embarazoso.

—No bromees con un adulto.

—No estoy bromeando. No esperé que tuviera unos ojos grandes. Es algo estándar en los mangas que cuando se quitan las gafas se vea un rostro hermoso. Siento que ahora entiendo la razón. Los lentes hacen que los ojos se vean más pequeños de lo que originalmente son, ¿sabe? Ya veo…

No siento ninguna intención secreta de Himari, que simplemente dejó salir «lindo» sin dudarlo.

Que solo yo me sienta agitado me hace sentir un ligero vacío.

—Aún más, que al mismo tiempo puedan mostrase las lágrimas y el verdadero rostro del personaje de gafas… Delicioso, la cebolla es un ítem delicioso.

Supongo que, como era de esperarse, lo ve desde el punto de vista de un dibujante.

Ese significado de «delicioso» es algo diferente al que yo manejo…

—No digas «personaje». Para comenzar, no soy una existencia proveniente de un manga.

Me vuelvo a poner las gafas, y esta vez me dispongo a cortar el pimiento y la costilla de cerdo.

Tanto la palabra «lindo» como «rostro hermoso» se instalaron en una esquina de mi cerebro, provocándome un cosquilleo, por lo que sacudo ligeramente la cabeza para poder olvidarlas de inmediato.

—Bien. Con esto debería bastar. —Cojo con los palillos las verduras y la carne que se estaban friendo en el sartén, y con la mano me los llevo a la boca y los pruebo—. Mmm. Después de todo, la salsa de yakiniku es la mejor.

Incluso si no soy bueno en la cocina, no hay forma de que me equivoque con la sazón de la salsa de yakiniku.

Las verduras y la carne están bien sazonadas, lo cual me complace.

Por cierto, me gusta la salsa de yakiniku picante, pero Kanon y Himari no parecen llevarse bien con el picante, así que la que tengo en la nevera es dulce.

Bueno, no me molesta, ya que la salsa dulce, pues…, es tanto dulce como deliciosa.

—Ya veo, he sido iluminada… De esta manera, incluso yo puedo —Himari, que está a mi lado mirando, murmura eso con una mirada muy seria.

Aunque es un truco barato de cocina para un hombre soltero, no creo que le cause gran daño a Himari aprenderlo.

Y no es como si fuera necesario preparar comidas elaboradas cada rato.

—Pero antes de eso, Himari, tienes que trabajar un poco más en la forma en que usas el cuchillo.

—Uh… Me esforzaré.

Ahora que lo pienso, no creo que usara un cuchillo cuando hizo los espaguetis con carne antes.

Bueno, estoy acostumbrado a este tipo de cosas. Aunque no es como si fuera tan hábil con el cuchillo como para andar presumiéndolo a las personas.

—Ah, Komamura-san, parece que el agua de la olla está hirviendo.

Al mirar hacia la olla que está bajo fuego en la estufa de al lado, en efecto, ha empezado a hervir.

Esta es agua que estoy hirviendo para la sopa de miso.

—Bien. Una vez apagado, se añade el dashi y se disuelve el miso en este. Después de eso, todo lo que se necesita es agregar el tofu y el aburaage.

—Entendido.

Ahora que lo pienso, tengo la sensación de que los ingredientes de la sopa de miso que se servía en mi hogar variaban cada vez. Tal vez por eso es por lo que no tengo una fijación estricta acerca de los ingredientes de esta sopa.

Bueno, cuando vivía solo tampoco era como que me disgustara la instantánea.

Pero, después de que Kanon me la preparara, comprendí de nuevo que después de todo tiene un sabor diferente al de la instantánea.

Ah, tal vez podría haberle añadido la cebolla, pero pensar en ello en este punto ya es demasiado tarde.

—Este aburaage ya ha viene cortado, ¿verdad?

Himari agarra algo del aburaage dentro de la bolsa sellable y lo pone dentro de la olla.

—En efecto, es muy conveniente.

Probablemente seguiría ignorante de este ingrediente, que te ahorra tal paso, si Kanon no lo hubiera comprado.

He estado mirando los productos de comida que Kanon ha comprado hasta ahora, y, para ser honesto, yo también me estoy iluminando bastante.

En el caso de que vuelva a vivir solo en este punto, la calidad de mis compras va a cambiar de como las venía haciendo antes.

Debo decir que cocinar mientras cooperamos los dos de esta manera es por completo como una pareja de casados… ¿¡Qué rayos se me pasa por la cabeza tan de repente!?

Me nace una sensación de incomodidad ante mis pensamientos.

En este momento Kanon sale del baño. Solo por estar pensando en eso justo hace nada, me quedo sorprendido por un momento.

Kanon se traslada a la sala de estar mientras se refriega el pelo mojado con la toalla que lleva sobre la cabeza.

—La cena acaba de estar.

—Vale, como después de que me seque el pelo.

Después de ver que Kanon enchufa el secador rápidamente en el tomacorriente, me giro de nuevo hacia la estufa.

Himari está en pánico, mirando fijamente la estufa, que se ensució por unos grumos blancos que se han esparcido.

¿Cuándo pasó esto?…

—L-lo siento, Komamura-san, dejé caer algo de tofu…

—… Bueno, de antemano sabía que eras bastante torpe.

—Uuhh. Lo siento…

Creo que es muy hábil con su técnica para dibujar, pero aparentemente eso es completamente irrelevante a la hora de cocinar.

No puedo evitar sonreír con sarcasmo mientras alisto una toalla de cocina.

—Gracias por la deliciosa comida —Kanon dice la frase de protocolo juntando las manos. Himari y yo seguimos su ejemplo un poco después.

Se siente algo especial cuando se da el saludo de cortesía después de una cena que uno mismo ha preparado.

Es una sensación diferente al sentimiento habitual de agradecimiento hacia Kanon.

Por cierto, la impresión de Kanon con respecto al salteado de carne y vegetales que prepare fue «la salsa de yakiniku es la mejor».

Cierto. Después de todo, la salsa de yakiniku es lo mejor cuando quieres ahorrarte tiempo. Me alegra ligeramente que Kanon y yo tengamos el mismo pensamiento.

Sin embargo, producto de que fueron las mismas palabras que había pronunciado yo, Himari estalló en risas cuando lo escuchó.

—Por cierto, Kanon. Tomé varias fotos en el festival de hoy. Hay tuyas también.

—Ah, hmm… Después envíamelas al smartphone.

—Komamura-san, por favor, muéstremelas a mí también después. Quiero ver una vez más el cosplay de Kanon-chan. Tengo que mirarla a detalle.

—¡¿Qué?! Detente, es muy vergonzoso.

—Ji-ji, no lo haré.

—¡Ya basta, Himari~!

Ambas juguetean entre sí, dándose ligeros golpes en la cabeza la una a la otra.

Ese toma y daca de ofensiva de golpes lleva a un encuentro de cosquillas.

—¡Ah, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Espera, Kanon-chan, allí…! ¡Ah, ja, ja, ja, ja, ja, ja!

—Fu, fu, fu, fu. Himari. Fu, fu, fu. ¡Eso es trampa!

Reverberan las risas de dos personas inocentes.

Me siento aliviado ante la expresión sonriente de Kanon, que finalmente he podido ver desde que regresó a casa, y eventualmente yo también sonrío.

Después de que termina de comer, Kanon se cepilla los dientes de inmediato y se mete en su futón de la sala de estar.

Dice «no es necesario que apagues la televisión o las luces», pero igual me preocupa, así que apago la televisión.

Tal cual, aparentemente Kanon cae dormida en su futón, y al rato se escucha su respiración dormida regulada.

—Komamura-san, yo también me voy a acostar temprano, ¿vale? —dice Himari en voz baja mientras tiende su futón al lado de Kanon.

Yo paro de beber, y también decido sumergirme en la cama temprano.

Tengo una sensación ligeramente extraña al apagar las luces de la habitación en una hora a la que normalmente estaría despierto, incluso con bastante margen para acostarme.

Lo primero que pasa por mi cabeza cuando me acuesto en la cama es la desanimada Kanon.

Al final, Kanon no dijo nada en particular sobre la razón de aquello. Quizá solo estaba muy cansada.

Tal vez por las muchas cosas que pasaron hoy, tan pronto como me pongo a pensar a fondo sobre ello, me asalta un ataque de sueño.

※※※

Kanon se cubre la cabeza con la funda del futón.

A pesar de que ha dicho que no es necesario que apaguen el televisor, Kazuki lo ha apagado.

En medio de una habitación silenciosa.

Lo que puede escuchar es el sonido de Himari, preparándose para dormir, y su propia respiración.

Los sentimientos de incertidumbre de su pecho, incapaces de desplazarse, se sienten con más claridad cuando cierra los ojos.

Eso es con respecto a no poder mostrarle el mensaje de su madre a Kazuki y a las palabras que este le dijo en el tiempo de receso.

Pero, incluso cuando trata de repensarlo, emociones similares al agua turbia la dominan desde el pecho hasta la cabeza. Eventualmente, las palabras no se materializan en su mente.

Y, más que nada, una fuerte somnolencia está despojando la capacidad de pensar de Kanon.

«Estoy agotada por hoy… Hasta mañana…».

 Con los ojos cerrados, la conciencia de Kanon se desvanece en poco tiempo.

※※※

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