Bajo un gentil, cielo azul claro, sopló una tranquila y placentera brisa. Tenía una agradable temperatura, no demasiado caliente, por lo que eligieron una tienda con asientos al aire libre como lugar para reunirse.

“¡Sylvia!”  dijo Latina con una sonrisa y saludó, y Sylvia le regresó el saludo.

Este café estaba cerca del templo de Akhdar. Era una de las tiendas frecuentadas por los sacerdotes de Akhdar, quienes quedaban tan inmersos en su trabajo que en ocasiones descuidaban su alimentación y tiempo de sueño. Incluso ahora, mirando alrededor de las mesas podrías ver a jóvenes sacerdotes con aspecto de muertos vivientes miranda fijamente el aire y sacerdotisas devorando gruesos sándwiches como niños pequeños.

Me pregunto si ella está durmiendo lo suficiente…

Latina no podía evitar preocuparse cada vez que venía a esta parte del pueblo y observaba esta vista, eran casi como un montón de cadáveres, pero para todos esto era algo perfectamente normal y no valía la pena prestarle atención alguna.

También Sylvia se mira como su usual yo energética.

Su amiga era inusualmente buena en ir con la corriente desde que eran niños, y eso se mantuvo cierto incluso ahora.

“Mucho tiempo sin verte, Sylvia. ¿Has estado bien?”

“Naturalmente.”

Tomaron asiento en sillas de madera con una pintura ligeramente desgastada y llamaron a un camarero. Después de escuchar las recomendaciones de Sylvia como un cliente frecuente, Latina se decidió a ordenar. Dado que Sylvia dijo que el té negro no era demasiado dulce, ella lo ordenó con un pequeño sándwich para acompañar.

“Se siente como que hay algo diferente sobre ti, Latina.”

“¿Eh?” Latina no pudo evitar saltar un poco ante el comentario de Sylvia. Tenía todo tipo de ideas sobre cómo había cambiado en comparación a cómo era hace poco tiempo.

Era solo que había pasado mucho recientemente, y Latina sabía que ella misma aún no había lidiado con todo eso. Tan solo el hecho de que Dale se le había propuesto sería suficiente para mantener su mente ocupada, y entonces ellos tuvieron su “primera noche” juntos, lo que tenía su corazón de doncella a punto de estallar. Y encima de todo eso, se había convertido en un señor demonio, y luego de eso convirtió a Dale en su sirviente, lo cual fue algo que nunca imaginó que haría. Sería seguro decir que incluso en la larga vida de un diablo, tal ridícula cadena de eventos nunca ocurriría.

“Bueno, finalmente hizo las cosas de forma clara. Supongo que es natural que parezcas algo diferente.” Sylvia miró la pulsera de compromiso que Latina usaba con una amplia sonrisa burlona. En Tislow, el diseño de una fruta y una flor hecho a mano tradicionalmente simbolizaba “matrimonio.” “Aunque es una pena que no te pude ver como una novia.”

“Aún no hemos hecho algún plan,” dijo Latina con una tímida sonrisa, mirando la pulsera en su muñeca. Estaba feliz de ser capaz de contarle a su amiga, quien sabía de su amor platónico desde que eran pequeños, de su compromiso, pero, de igual forma, era algo completamente vergonzoso.

La misión de Sylvia de hoy era escuchar todos los jugosos detalles sobre cómo Dale y Latina lograron su compromiso.

Además, la fecha de salida para el viaje de Sylvia se acercaba rápidamente.

“¿A dónde irás primero?”

“Primero, iré a algún lugar cercano, acompañada por algunos compañeros más experimentados. Después de todo, aún no estoy acostumbrada a viajar.”

Ella ha entrenado por años en el templo de Akhdar, y ahora se estaba preparando para partir en su primer viaje como sacerdotisa oficial. El momento por el que ella ha estado esperando ahora está muy cerca, y la expresión de Sylvia era absolutamente radiante.

“Me gustaría decir, ‘Ten cuidado,’ pero sé que has estado trabajando muy duro para esto, así que diré felicidades en su lugar. Diviértete, ¿está bien?”

“Naturalmente.”

Para aquellos con la protección divina de Akhdar, ser capaz de cumplir su propio deseo de visitar lugares desconocidos y experimentar cosas por primera vez les traía más alegría que ninguna otra cosa.

El par habló sobre sobre aquellas cosas como sus actuales circunstancias y planes. Antes de que se diera cuenta, Sylvia había llegado al último sorbo de su té negro, el cual ahora estaba completamente frío. Buscó alrededor a una camarera para poder rellenar su bebida.

Fue en ese instante en el que se percató que un hombre de vestimenta y gorro extranjero las estaba observando. Más específicamente, a Latina.

Al principio, Sylvia no le prestó atención al asunto. Su amiga Latina siempre ha sido linda, y recientemente una hermosa mujer ha sido añadida encima de eso, por lo que los peatones usualmente se detenían y se le quedaban viendo. Y desde que era un hombre del sexo opuesto, era de lo más natural.

Latina sólo inclinó su cabeza un poco, preguntándose porque estaba siendo mirada fijamente. Pero cuando el hombre inmediatamente dobló una rodilla y se inclinó enfrente de Latina, las dos amigas no pudieron evitar mirarse la una a la otra en sorpresa.

“¿Q-Qué?”

 “¿¡Hah!? ¿¡Latina, conoces a este tipo!?”

“¡N-nunca lo había visto antes!” Latina contestó, pero ella saltó un poco cuando escuchó su voz.

“Princesa de Platino.”

Latina casi saltó de su asiento cuando miró la cara del hombre, y sus ojos pronto se ensancharon y su cara palideció. Ella dejó salir una temblorosa voz, inconscientemente en un acento nostálgico, “Tú eres…”

“¿Entonces me recuerda? Veo que el Sabio Smaragdi tuvo éxito en protegerla. ¿Dónde se encuentra el sabio ahora?”

“Rag… Smaragdi, él… hace mucho, él…”

“Así que… es eso así… Entonces la profecía de su señora, el óraculo, ha llegado a cumplirse.”

Fue entonces que la voz de su amiga sacó a Latina de la conversación con el hombre.

“¿Latina?”

Latina se quedó sorprendida mientras miraba la cara de su amiga en respuesta.

“Sylvia… Ehm, verás—” Dijo Latina vacilante, tratando de suavizar las cosas.

“Princesa Platino.” El hombre de aspecto extranjero le habló de nuevo. “Mi señor vendrá a este lugar.”

Cuando escuchó eso, Latina olvidó por completo que Sylvia estaba presente. Viéndose completamente conmocionada, se detuvo y miró fijamente al hombre.

“¿Por qué?” susurró en una voz áspera. “¿Por qué Chrysos…”

Latina se tambaleó hacia adelante. Sylvia rápidamente tomó su hombro, “¿Latina? ¿Debería hablarle a alguien?”

“Sylvia…”

Sylvia se miraba como si no entendiera nada de lo que pasaba, y Latina finalmente se dio cuenta que había estado hablando en el idioma de su antiguo hogar.

Al mismo tiempo que ella recordaba eso, Latina también miró de nuevo al hombre, que ahora estaba de pie de nuevo. Cuando ella miró a Sylvia de nuevo, tenía una expresión terriblemente triste en su rostro.

“Lo siento, Sylvia… Tengo que ir…”

“¿Latina?”

“Por favor, no le digas a nadie sobre lo que pasó hoy. O que fui con este hombre.

Percatándose que el marcado énfasis de Latina incluía incluso al hombre al que ella más amaba, Sylvia frunció el ceño. Sin embargo, sólo titubeó por un segundo antes de asentir. “Lo tengo.”

“Gracias, Sylvia.”

“Estarás bien, ¿no es así?”

“Sí… No estaré en peligro en absoluto.”  Latina se paró y dio sonrisa incómoda. Habiendo esperado a que terminara, el hombre empezó a caminar. Manteniendo una firme expresión en su rostro, Latina lo siguió.

Después de ver a Latina irse, caminando a un paso detrás del hombre desconocido, Sylvia silenciosamente pronunció una sola palabra en duda. “¿Chrysos?”

Entonces, sin hacer algún sonido, se paró de su silla.

“¿Por qué Chrysosel “Rey Dorado” está aquí?”

“Mi señor ha estado buscándola por un largo tiempo, quien dejó Vassilios junto al Sabio Smaragdi.”

El hombre se dirigía hacia el distrito oeste. Latina nunca venía aquí a menudo y no estaba familiarizada con el área, pero ella nunca pensó en mirar alrededor, y su mirada estaba fija en la espalda del hombre.

“Y al final, fuimos capaces de encontrarla.”

Latina saltó un poco al escuchar eso. Se mordió firmemente el labio y miró al hombre. “¿Cómo?”

“No había forma de que nos equivocáramos con su apariencia. Reportamos a nuestro señor inmediatamente al saber que estaba en este pueblo, y solo era cuestión de tiempo antes de encontrarla.”

Debe haber sido una mera coincidencia que se toparan con una pista de que ella se encontraba aquí. El fragmento de cuerno en posesión de uno de los residentes de este pueblo estaba imbuido con el maná de la “princesa” que debería haber estado en Vassilios. Si la persona a la que estaban buscando le hubiera pasado algo desafortunado, o el cuerno hubiera sido robado, el maná sobre el cuerno no sería tan dulce y cálido. Por lo que, en ese caso, incluso si no supieran como fue que pasó, la princesa había dado voluntariamente un fragmento de su cuerno a alguien más. Y a pesar del largo periodo de tiempo que había pasado, el maná aún permanecía muy marcado.

Además, incluso si no conocieran los detalles, circulaban rumores sobre este pueblo de una “Princesa Platino.” Las posibilidades de que la persona a la que estaban buscando estuviera aquí eran por mucho más altas que en cualquier otro lugar en el que hubieran estado antes.

Por la forma en que temblaba ligeramente y se miraba terriblemente pálida, era evidente que Latina claramente no estaba feliz acerca de este encuentro casual. Pero el hombre pensó que no había nada que hacer a eso. Después de todo, él sabía que esta “princesa” no tenía intenciones de mostrarse ante su señor otra vez.

El hombre era muy familiar con el Sabio Smaragdi, quien había guiado a un gran número de personas, el incluido. El sabio seguramente le había dado instrucciones detalladas a esta princesa, su hija.

El deseo de su señor era traer de vuelta a esta princesa. Sin embargo, la princesa misma y el sabio no querían eso. Fue profetizado que esta princesa traería un desastre y ella no quería dañar al país de Vassilios o a su rey.

No era como si el hombre no tuviera miedo respecto a la preciosa profecía del desastre que la señora oráculo había hecho antes, pero las órdenes de su señor tenían prioridad sobre sus propios sentimientos.

Su rey declaró no tener miedo de la profecía, así que, oponerse a estas palabras sería oponerse a la misma autoridad de su señor—el líder de Vassilios, el Rey Dorado quien era como un sol. El rey que el pueblo había esperado ansiosamente. No había necesidad de dudar de las palabras del rey, que al igual que la luz misma iluminará el camino hacia un brillante futuro.

El hombre se detuvo en frente de una mansión en el distrito oeste. Como el distrito oeste era un área residencial de clase alta, cada edificio tenía una elegancia que los toscos distritos sur y oeste no tenían comparación. Pero como Latina estaba acostumbrada al ajetreo y el bullicio de las partes más toscas del pueblo, la naturaleza tranquila del área solo aumentó su ansiedad.

De la escalofriante sensación sobre la mansión, como si estuviera completamente carente de iluminación alguna, Latina supuso que era una casa desocupada, que nadie vivía aquí. Pero en el momento en que vio al hombre insertar una llave en la puerta, se dio cuenta de que debían de estar usándola con permiso. Esta debía ser la razón por la que nunca escuchó rumor alguno sobre diablos en el distrito sur, donde los viajeros solían reunirse. En lugar de estarse hospedando en alguna posada, estaban usando esta mansión como una morada temporal.

Adentro estaba silenciosamente mortal.

No había sensación alguna de que estuviera siendo habitada. Sin embargo, los espacios que habían sido utilizados aparentemente habían sido limpiados de todo el polvo. Tampoco había signos de deterioro alguno.

Siguiendo por detrás al hombre, Latina subió las escaleras. Paró frente a una majestuosa puerta de madera en la cima, la abrió y dejó pasar a Latina. Más allá de la amplia puerta abierta, una figura estaba de pie dando la espalda a la deslumbrante luz del sol que entraba a través ventanas.

Latina se quedó congelada, abrumada por las emociones que no podía expresar. No había forma de que confundiera a la persona que estaba viendo. Ese rostro aún mantenía los característicos rasgos que ella recordaba de cuando eran niños. Esta persona se miraba idéntica a como había sido durante su encuentro en aquel palacio fuera de la realidad.

“Chrysos…”

“Platina…”

Impropio de su joven apariencia, solemnemente usó el nombre por el que Latina había sido llamada en el pasado. Entre sus ahora distantes recuerdos de cuando era pequeña, sabía que era el nombre por el que los adultos, además de sus padres, la llamaban.

Antes de que Latina se diera cuenta, estaba siendo abrazada tan fuerte que incluso no podía respirar. Fue envuelta por un aroma diferente al suyo y al de las personas de las que era cercana. Con una mirada perpleja en su rostro, Latina movió su cuerpo, tratando de escapar del fuerte agarre en el que se encontraba.

“¡Por favor déjame ir, Chrysos!”

“¿Por qué? Finalmente nos volvemos a encontrar, mi amada Platina. No te dejaré ir de nuevo. Ahora que he tomado el trono, no hay nadie que pueda darme órdenes. Usaré todo el poder que tengo para protegerte…”

“¡Chrysos, déjame ir! No regresaré a ese país… Nunca más. ¡Ahora tengo un lugar diferente al que pertenezco!”

Con esa respuesta, los abrazos alrededor de Latina solo se apretaron más. Como si estuvieran reflejando sus propias emociones, los ojos de Chrysos se oscurecieron y se nublaron.

“¿Cuánto tiempo he esperado ese momento?”

“Yo… yo también…”

Latina reprimió las palabras “quería verte.” No importa cuánto se haya sentido realmente de esa manera, no podía seguir a esta persona de regreso a su antiguo hogar.

“¿Sabes cuánto te busqué?”

Latina comprendió. Como el rey de una nación, encargado de un país entero, no podía dirigirse a otros países fácilmente. Pero eso no había cambiado desde que fueron criados en las profundidades del santuario como potenciales candidatos a convertirse en rey.

Latina había pensado que con solo verse el uno al otro en el espacio con los tronos había sido suficiente. Estaba satisfecha con solo haber visto por un momento a esta persona que había sido importante para ella, a la que pensó que nunca volvería a ver.

Pero nunca esperó que Chrysos dejaría Vassilios y vendría a buscarla en persona. Ese hecho la hizo feliz. No podía evitar sentirse agradecida de que Chrysos aún se sintiera de la misma forma que en aquel entonces, a pesar de todo el tiempo que había pasado, y había venido por ella.

“Yo… ahora tengo a alguien que es importante para mí… quiero vivir junto a él… y estar con él por siempre… Así que no puedo ir contigo, Chrysos…” Y así, Latina claramente le dijo al rey eso. Debido a que Chrysos era importante para ella, Latina no quería mentirle: quería ser honesta con él.

“Lo siento. No puedo volver a tu lado nunca más, Chrysos…”

Los brazos alrededor de Latina ahora la abrazaban tan fuerte que dolía. La acción claramente demostraba el deseo de Chrysos de no dejarla ir o que huyera, causando que la expresión de Latina se oscureciera más.

“Me niego. No aceptaré eso.”

“Chrysos…” Latina parecía como si estuviera a punto de llorar, y Chrysos se miraba un poco avergonzado también. Sin embargo, el abrazo no se aflojaba en absoluto.

“Yo sería capaz de protegerte.”

“¿Chrysos?”

“Tu existencia anula el estado natural de los señores demonios. Ese es el poder absoluto único del señor demonio numerado en cero, o quizá el octavo. Los otros señores demonio naturalmente podrían tomarte como una aberración.”

“Aunque mi poder no es algo tan asombroso.” Dejó salir Latina, parecía como si estuviera a punto de llorar.

“Tu presencia sacude la idea de que el número de señores demonios está establecido como siete y anula su estado como invencibles. Solo por existir, eres una amenaza para los otros señores demonio. La creación de un señor demonio fuera de lo natural es un sistema de control puesto por los dioses para cuando los otros siete ya han sido establecidos.”

“¿Por qué, Chrysos?” Latina preguntó, desconcertada del por qué Chrysos conocía más sobre su poder que ella misma. El período de tiempo desde que cada uno de ellos se habían convertido en señores demonio difería, pero Latina no podía evitar preguntarse cómo es que Chrysos conocía mucho más sobre el mundo.

“Después de perderte, me esforcé al máximo en Vassilios para convertirme en un rey apropiado. En medio de eso, deduje ese hecho a partir de mis estudios de nuestra historia, mientras investigaba la maldita profecía de que traerías un desastre para el rey.”

“Ah…”

“El Octavo Señor Demonio, aquel que al mismo tiempo es y no es un señor demonio, solo aparece cuando los siete naturales han aparecido por completo a lo largo de todo el mundo. Es un sistema diferente a los héroes para controlar a los señores demonio, y el Octavo Señor Demonio es capaz de ejercer poderes normalmente reservados para los héroes. Aunque eso fue apenas mencionado en nuestros registros, considero que es una posibilidad.”

Todo el tiempo, Chrysos había rezado para que ese no fuera el caso. Leyendo eso de la expresión de Chrysos, los ojos de Latina se llenaron de lágrimas.

Sin embargo, Chrysos aún declaró sus intenciones de protegerla. Incluso aunque mucho tiempo había pasado desde que se separaron. Incluso aunque Latina no podía cumplir el deseo de Chrysos de vivir a su lado.

Pero, aun así, Latina no podía negar sus propios sentimientos. Dale aún seguía siendo la persona con la que quería estar a su lado, más que ninguna otra.

“Lo siento… Lo siento, Chrysos…”

Y debido a que ella había llegado a comprender tanto, Latina no podía aceptar la propuesta de Chrysos.

“Chrysos, necesitas ser el Primer Señor Demonio. La raza diablo ha estado esperando tanto tiempo por el nacimiento de un nuevo rey, así que…” Con sus ojos llorosos, Latina miró directamente a Chrysos. “Cuando el momento llegue, como rey, necesitas pensar en proteger a tu país sobre todo de lo demás. Y estoy bien con eso. Quiero que seas así, Chrysos, así que—”

“¡Yo no quiero eso, Platina!”

Viendo a Chrysos hablar y sacudir su cabeza infantilmente con una voz fuerte, aquel a quien no había podido ver desde que era niña, los ojos de Latina vacilaron a pesar de la firme voluntad detrás de ellos. Un torrente de lágrimas fluyó por sus mejillas.

“Si yo, el Octavo Señor Demonio, soy el enemigo de todos los señores demonio… entonces el Primer Señor Demonio también debe tratarme como uno. No puedes exponer a Vassilios a las llamas de la guerra con el objetivo de protegerme,” Latina dijo con una determinación que podría ser llamada heroica.

Latina era una chica amable, y también una con una firme voluntad. Ella no podía darse más importancia que una nación entera. Y eso no solo aplicaba al país que una vez había sido su hogar.

“Decir que lo siento no será suficiente… y no puedo pedir perdón… Pero lo siento, Dale…” Latina dejó salir con una silenciosa voz, y una vez más lágrimas fluyeron de sus ojos cerrados por sus mejillas. “Deseo proteger Kreuz y a la gente que es importante para mí… Así que, si el momento llega… debo…”

Ella no podía dejar a todos los señores demonios correr desenfrenadamente por los lugares que eran importantes para ella en busca de aquella existencia que se les oponía. No podía dejar que estos lugares se convirtieran en campos de batalla.

“Si llega el momento cuando todos los señores demonio estén buscándome, entonces no puedo huir ni esconderme. Me encargaré de las cosas por mi propia cuenta. Para mí, este pueblo… es como un segundo hogar para mí, y lo protegeré. Eres el único a quien puedo pedirle esto, Chrysos, así que…” Su voz estaba llena de determinación, y aunque era baja, no vaciló. “Si ese momento llega, acaba conmigo.”

Incluso sobre el deseo de estar junto a él, Latina quería que Dale estuviera a salvo. Ella sabía que él era famoso por sus habilidades como un aventurero, pero incluso así, su corazón siempre dolía cuando Dale se iba debido al trabajo, preocupándose de si se heriría o si su vida estaba en peligro.

Ella recordaba cómo había estado una vez en aquel bosque, incapaz de hacer nada mientras miraba como su padre daba su último respiro. Ella sabía lo que significaba irse para siempre.

Latina siempre tuvo miedo de que en algún lugar en el que ella no pudiera ver, mientras solo podía rezar, él se encontrara en un estado en el que no podría volver con ella.

Ahora que Dale se había convertido en su sirviente, un demonio, sus habilidades habían mejorado en toda clase de formas. Pero a pesar de eso, Latina no podía imaginar ser capaz de convertir a todos los señores demonio en sus enemigos y permanecer ilesos. Latina no podía tranquilamente aceptar la idea de él poniéndose en peligro a sí mismo por su propio bien, y no había forma de que pudiera pedirle que fuera directo hacia su propia muerte por ella. Latina era importante para Dale, y aunque él deseaba fuertemente protegerla, ella también quería protegerlo.

Incluso si ella lo había convertido en su sirviente, Latina no podía controlar a Dale por completo. Se sintió realmente aliviada de que aún siguiera siendo el mismo. Incluso si, como su amo, ella fuera a desaparecer de este mundo, él no tenía por qué seguirla. Podría perder la larga esperanza de vida que había ganado como un demonio, pero su esperanza de vida innata como humano debería de permanecer intacta. Él solo regresaría a su antiguo yo.

Eso es lo que seguramente pasaría, ¿cierto? Eso es lo que Latina pensó, protegiendo a su afligido corazón.

No había forma de que ella hubiera hecho lo mismo si sus posiciones se invirtieran. Habría peleado con todo lo que tuviera que enfrentarse para protegerlo, incluso si eso costara su propia vida. Ambos realmente eran similares hasta el núcleo, por lo que ella sabía que él haría lo mismo. Ese era exactamente el por qué no podía dejarle a Dale la opción de hacer esa elección.

El único que podía derrotar a un señor demonio era su antagónico, uno con el poder de anular el destino que los protegió. No importa cuán guerrero y usuario de magia de primera clase Dale pueda ser, no podía oponerse a los señores demonio debido a ese hecho. No podía dejar a Dale librar tal temeraria batalla por su bien.

“Lo siento… Lo siento, Dale…” Y entonces, ella se disculpó con la otra persona por la que estaba tomando esta decisión. “Lo siento, Chrysos…”

Si tan solo ella hubiera desaparecido en aquel bosque, no habría causado que la gente importante para ella sufriera tanto. Quizá realmente era un ser que traía desastre.

“Lo siento…”

Y sin embargo ella aún deseaba esa felicidad; eso la hizo tan pecadora. Los hombros de Latina temblaban y sus lágrimas seguían cayendo.

“Incluso así, yo…” Chrysos empezó a decir con una temblorosa voz y una triste expresión. La expresión en la cara del rey demostraba claramente el rechazo a aceptar lo que Latina estaba diciendo. Sin embargo, estando a cargo de una nación, Chrysos era incapaz de contradecir las palabras de Latina.

La expresión de Chrysos era una desgarrada entre la postura de un rey y sus emociones personales, pero con el claro sonido de una campana de cristal de más allá de la puerta, su expresión desapareció.

Manteniendo una postura baja mientras entraba a la habitación, el hombre se quitó su gorro, revelando los cuernos que demostraba que era un diablo. Viendo la dorada, decoración enjoyada colgando de sus cuernos, Latina recordó la tradición de su antiguo hogar y se dio cuenta que el hombre era el sirviente de Chrysos, un demonio.

Sin embargo, cuando vio que Chrysos no podía relajarse completamente incluso alrededor de sus subordinados de confianza, la expresión de Latina se hizo borrosa. Se dio cuenta de que Chrysos aún era joven y apenas acababa de tomar el trono, por lo que necesitaba refrenar una gran cantidad de cosas.

Aunque el rey ahora estaba ocultando todas sus emociones y su agitación interna, en el momento antes de que Latina se liberara del fuerte abrazo, vio el dolor en los ojos del rey. Latina comenzó a intentar tomar sus brazos, solo para darse cuenta que no debía hacerlo. Como si estuviera intentando ocultar su agitado corazón, Latina colocó sus propias manos fuertemente juntas, ya que ahora no tenían a dónde ir.

Ella había buscado la única persona a la que había expuesto su ser interior.

Su decisión causó sufrimiento a aquel que era importante para ella. Ella traicionó a su amado, aquel con el que ella deseaba vivir a su lado, y ella no pudo ser capaz de concederle el deseo a aquel que mantuvo su promesa desde que ella era niña.

“Realmente traigo desastre, tal como dijo la predicción de Mov…”

Esa profecía había sido transmitida por la sacerdotisa de más alto rango incluso en su antiguo hogar—un oráculo del tipo que rara vez aparece. Incapaz de oponerse a ello, Latina sostuvo sus manos apretadas contra su pecho y lloró en silencio.

Latina no recordaba completamente cómo había vuelto al distrito sur después de eso.

La reunión con Chrysos, quien estaba ligado a los buenos recuerdos que Latina tenía de su antiguo hogar, debería haberla hecho feliz, incluso si ella no hubiera podido expresarlo abiertamente. Si tan solo los señores demonio naturales no fueran a venir a eliminarla en un futuro cercano. Dicho de otra forma… Si solo no tuvieran que separarse para siempre.

Aun así, gracias por preocuparte por mí, Chrysos… Realmente estaba feliz de saber que había alguien que lloraría por ella en su antiguo hogar, donde debería haberlo perdido todo.

Latina se sentía ansiosa por la gran cantidad de emociones y hechos que sentía que la aplastarían, enviándola en espiral hacia la depresión.

En los días siguientes, Latina intentó actuar igual que siempre para no preocupar a las personas a su alrededor. Decidió que hasta que llegara el momento que rápidamente se acercaba, se consentiría un poco más con el tiempo que quedaba con la gente que era importante para ella.

Mientras tanto, la gente que la había cuidado desde que era pequeña sintió que Latina estaba fuera de lugar.

“Ella ha estado actuando un poco extraño últimamente, ¿no es así?” Incluso aunque Rita no dijo a qué se estaba refiriendo, Kenneth sabía exactamente a lo que se refería.

“Es verdad. Parece como si estuviera intentando asegurarse muy duro que no nos preocupemos por ella, pero…”

“Esa chica termina preocupándose por las cosas con mucha facilidad… Incluso desde que ella era pequeña, se atormentaba a sí misma y mantenía todo encapsulado. Eso sigue sin cambiar.”

“Ella se comprometió con Dale, por lo que las cosas cambiaron de una gran manera. Es solo natural que ella esté fuera de lugar, ¿cierto?”

“No puedo negar la posibilidad, pero…”

Kenneth y Rita intercambiaron miradas preocupadas, pero no se les podía ocurrir nada más que la preocupación provocada por el matrimonio, por lo que decidieron solo mantener un ojo en ella.

Pero ese no era el caso para Dale. Claramente se dio cuenta de que algo estaba mal con Latina.

No importaba cuantas veces le preguntara acerca de eso, ella lo evitaba con respuestas evasivas e o lo rechazaba amablemente, lo que solo lo hizo preocuparse más. No podía simplemente hacer la vista ciega.

Esa noche, Dale volvió a preguntarle, sin tener idea de cuántas veces ya lo había hecho a este punto. Con solo ambos en la habitación y ningún lado para huir de sus preguntas, la miró directamente y preguntó en un tono severo, “¿Latina, pasó algo?”

“Dale…” Desde que era pequeña, Latina era terrible mintiendo.

Dale la miró fijamente por un largo tiempo, manteniendo una vista cercana de sus claras expresiones y acciones. “Te lo ruego, por favor solo dime.”

“Estoy bien, Dale… No te preocupes por eso.”

“¡Latina!” Dijo Dale en un tono duro; Latina sacudió sus hombros en sorpresa. Su asustada expresión lo hizo sentir culpable, pero no podía dar marcha atrás ahora.

“Al menos yo sé que has estado ocultando algo… así que, por favor, dime. ¡Te lo ruego!”

“Dale…” La expresión de Latina se tensó. Lágrimas brotaron de sus ojos borrosos. “Lo siento… Dale, yo, yo…”

“No quiero que te disculpes, solo quiero que lo hables conmigo. Así que…”

“Lo siento… Lo siento…” Aun así, Latina seguía obstinada y no hablaba sobre lo que ella estaba ocultando. Solo seguía disculpándose.

Latina se mordió firmemente los labios; realmente no sabía qué hacer. Sin embargo, sabía que lo único que no podía hacer era abrirse a Dale. Si ella lo hacía, terminaría aferrándose y confiando en él por completo. Terminaría encomendándole todo mientras él le diría que todo estará bien, le abrazaría fuertemente y ella sentiría su calor.

Pero ella no haría tal cosa. Ella no quería que quedara envuelto en su propia destrucción. El solo hecho de que él quisiera vivir junto a ella era suficiente para satisfacerla.

A pesar de que sabía que solo estaba siendo egoísta, odiaba la idea de que Dale desapareciera del mundo. Y luego estaban esas personas y este lugar que eran importantes para ella. Pero por encima de todo, lo que más quería era proteger al hombre que amaba, sin importar el costo.

Y esa era la razón por la que Latina obstinadamente selló su boca.

Dale seguramente nunca estaría de acuerdo con la petición de Latina de aceptar su propia muerte a manos de los otros señores demonio. Ella lo sabía, así que esto no era nada más que su propio egoísmo.

Sintiendo una presencia de destrucción justo detrás de ella, Latina miró hacia arriba. Sintió que el momento había llegado: si ella no lo decía ahora, nunca tendría la oportunidad.

“Dale… yo…”

Con lágrimas aun fluyendo de sus ojos, ella lo miró directamente. Lo que realmente quería hacer era sonreír, pero no era capaz de hacerlo apropiadamente. Quería ver directamente a su rostro, pero su visión era borrosa y no podía ver muy bien.

“Estoy agradecida de haberte conocido, Dale. Realmente fui feliz.”

Dale sintió un escalofrío. ¿Por qué estaba diciendo eso ahora? ¿Por qué lo dijo… en pasado?

Se estiró inconscientemente, pero antes de que sus brazos, que se extendían para abrazarla, pudieran alcanzarla—

En un rincón de su mente, Latina pensó, si tan solo hubiera podido abrazarme esa última vez…

 †

El espacio en el que despertó no era el cálido lugar en el que había crecido. Este lugar no debía ser real. Era como si pudiera sentir un escalofrío recorriendo su mente y cuerpo, pero podría simplemente estarlo imaginando.

Era un mundo monocromático compuesto por todos los colores. En el centro de él, existía un pequeño, lujoso trono, y sentado encima, el señor demonio fuera del orden natural temblaba ligeramente. Tenía la pulsera enjoyada, que se había convertido en su símbolo, apretada contra su pecho como si la estuviera protegiendo, como si no quisiera separarse de ella. Sentía que sería devorada si no estuviera allí.

Había siete tronos colocados alrededor de ella, y cada uno de ellos estaba ocupado con la presencia de un señor. Había una clara hostilidad en las numerosas miradas que la observaban, como si la estuvieran examinando.

No podía distinguir claramente el aspecto de los otros señores. Solo podía sentir sus presencias.

Se dio cuenta que solo el señor sentado en el primer trono estaba preocupado por ella; esa era la razón por la que no miraba en esa dirección. Después de todo, no podía dejar que los otros señores se dieran cuenta de que ellos se conocían. No debía dejar que la malicia dirigida hacia ella también fuera dirigida hacia ese rey.

Lo que siguió fueron “voces”, aunque también no lo eran. Más bien, su mente estaba interpretando los pensamientos de los otros como “voces”, lo que era una idea más fácil de entender.

 [Así que este es el que está fuera del orden natural… el Octavo Señor Demonio.]

[Un ser preparado por los dioses para debilitar el poder de nosotros, los señores demonio, a pesar de ser también uno.]

[¡No, yo no quiero morir! Fui capaz de finalmente escapar de la muerte al convertirme en un señor demonio…]

Escuchando las numerosas voces superpuestas, apretó la pulsera con más fuerza. En su corazón, reflexionó sobre el hecho de que, en su debilidad, lo engañó y traicionó por su propio egoísmo, y, sin embargo, al final terminó confiando en él aquí.

Ella quería convertirse en un fuerte y amable adulto como él lo era. Estaba resuelta y determinada en ello, pensando que sería bueno si pudiera acercarse incluso solo un poco a ese ideal.

El torbellino de maliciosas “voces” girando alrededor de ella deseaba su destrucción. Expuesta a tal hostilidad que casi parecía corpórea, se volvió doloroso incluso respirar.

[Iré y la asesinaré personalmente por ustedes. Después de todo, no aparece una oportunidad como ésta muy seguido.]

[Interesante. Quizás también debería tomar una mordida.]

Cuando ella escuchó lo que las voces estaban diciendo, levantó su rostro.

[¿No te ocultarás? ¿Incluso aunque deberías correr e intentar escapar tan fuerte como puedas?]

Ella abrió su boca y elevó su propia “voz.” Ella declaró en voz alta que no haría esas cosas y que estaba justo aquí.

Ella era la única que necesitaba ser destruida. No dejaría que nadie más quedara envuelto en esto. Aunque era débil, estaba orgullosa de solo eso.

Si los Señores Demonio de la Calamidad se movían, se apilarían montañas de cadáveres y pueblos enteros serían reducidos a cenizas. Las personas y los lugares más importantes para ella serían seguramente los más apuntados. Como encarnaciones de la catástrofe, era fácil para los Señores Demonio de la Calamidad aniquilar pueblos—incluso naciones. Incluso un solo señor demonio manipulaba tan inmenso poder que, si más de uno venía al mismo tiempo, las cosas y toda la gente importante para ella serían arrebatadas, sin rastro alguno atrás.

Y así, eligió ofrecerse a sí misma a ellos. En lugar de luchar, ella aceptó el llamado de venir a este lugar y ser juzgada.

[Si deseas mi destrucción, haz lo que deseas.]

Sintió que numerosas presencias hicieron una mueca en respuesta a su “voz” resuelta.

Pero entonces, como una feroz bestia lamiendo sus labios, una voz similar a un dulce veneno respondió de forma inmediata felizmente.

[Oh dios. Entonces, en ese caso, adelante y muere encima de ese trono. Será mi primer asesinato en este lugar, suena emocionante.]

Su propia muerte inminente aumentó con más certeza. Ignorando su propio cuerpo tembloroso, siguió mirando hacia adelante, sin mirar abajo. Apretó con más fuerza su pulsera.

[No creo que su muerte sea la mejor opción.]

El aire cambió cuando la calmada voz resonó a través del espacio. El amo del primer trono mantuvo la calma mientras las miradas de los otros señores se dirigieron hacia él.

[¿A qué te refieres?]

[El Octavo Señor Demonio nace cuando todos los otros se han reunido. Incluso si destruimos este aquí y ahora, no tardará mucho antes de que el siguiente se siente en ese trono, ¿no es así?]

Mientras escuchaba esa “voz,” la cual nunca perdió su calmado tono, las lágrimas que desesperadamente estaban siendo reprimidas cayeron, y algo cálido nubló su visión.

[Si vamos a lidiar con el Octavo Señor Demonio, entonces deberíamos usar algún otro método en lugar de la destrucción.]

[No hay garantía de que el siguiente Octavo Señor Demonio vaya a ser tan dócil como este. ¿No es más fácil tratar con alguien que puede ser controlado?]

Como los otros señores demonio estuvieron de acuerdo, el consenso en el espacio empezó a cambiar en esa dirección.

Ella lloró, con cuidado de no hacer ningún sonido.

No queriendo que ella fuera asesinada, esa persona, sin arriesgar su propia posición, logró expresar su propia opinión. Fue el mayor arreglo posible.

Ese rey había tomado la más pequeña oportunidad que tuvo para salvarla, incluso aunque ella había dicho que la destruyeran. Como encargado de una nación entera, no era posible oponerse abiertamente a los Señores Demonio de la Calamidad. El rey tenía mucho que proteger, así que no podía vivir una vida gobernada por sentimientos personales.

Sin embargo, ese rey aún seguía intentando protegerla.

[Entonces por nuestros nombres, la sellaremos.]

Las numerosas voces superpuestas llegaron a una conclusión.

En respuesta a su propio “fin,” el cual finalmente se acercaba, cerró sus ojos grises desbordantes de lágrimas. Incluso aunque había aceptado a propósito su destino sin luchar, su corazón se llenó de temor.

Y entonces…

“Realmente fui feliz,” murmuró. “Al igual que Rag deseaba al final… fui feliz.”

Ella recordó las palabras que su padre había dicho con una suave sonrisa en sus últimos momentos, no queriendo que su pequeña hija viera su desesperación y tristeza cuando la muerte se acercaba a él en ese bosque. Le dijo que no tenía que preocuparse, porque él estaría cuidándola desde el otro lado del arcoíris, pero mientras él estaba preocupándose sobre cómo se veía, ella estaba siendo aplastada por la soledad y la incertidumbre de su propio futuro. Él dijo que ella definitivamente encontraría la felicidad, debido a que ella había nacido con los dioses de los siete colores cuidándola.

Hasta su último aliento, él oró por la felicidad de la hija que estaba dejando atrás.

“Cada día ha sido realmente feliz para mí en este país que adora al dios rojo, Ahmar, el cual me adoptó cuando no tenía ningún lugar al que ir. Este país en el cual he pasado más tiempo que del que vengo… ese pueblo… ahora es otra ciudad natal para mí.”

Rag había dicho que, si alguna vez estaba en problemas, debía ir al templo de Ahmar; pero antes de que pudiera hacer eso, el país del dios rojo, Laband—donde esa amable gente vivía—le había ofrecido protección.

“En la boda realizada ante el dios naranja, Quirmizi, la novia era realmente hermosa… Y fui a ver un montón de festivales. El mundo está lleno de cosas deslumbrantes, tantas que nunca podría haberlo imaginado cuando estaba viviendo en las profundidades del templo.”

Ser sacada del templo para ver el festival de Quirmizi era uno de sus pocos recuerdos felices de su antiguo hogar, así como estar junto a su preciosa familia. Y sus recuerdos de ver los fuegos artificiales con sus amigos, y caminar de la mano con la persona que ella adoraba, también fueron importantes y felices para ella.

“Pasar cada día con todo el mundo y estudiar cuando íbamos a la escuela en el templo del dios amarillo, Asfar, fue muy divertido. Y cuando salí de viaje, logré ver todo tipo de cosas. Aprendí sobre un vasto y hermoso mundo que nunca conocí… Poder escuchar todo tipo de historias de los clientes que me adoraban mientras pasaba cada día en un lugar con una bandera del dios verde, Akhdar, me hizo realmente feliz… ¿Se preocuparán por mí cuando me haya ido? Ojalá hubiera podido despedirme apropiadamente…

Antes, cuando las pequeñas y estrechas profundidades del templo eran todo su mundo, le habían enseñado que el mundo era increíblemente extenso. Cuando ella lo vio con sus propios ojos, esas palabras cobraron sentido, y estaban llenas de belleza.

“Rag, dijiste que obtendría un trabajo, sobre el cual gobierna el dios azul, Azraq, una vez que me convirtiera en adulto, pero terminé trabajando mucho antes que eso. Kenneth y Rita fueron realmente amables y me enseñaron un montón… me gustaría ver a Theo y Emma crecer. Espero que Vint pueda cuidarlos por mí…”

Con sus recuerdos estallando en su corazón, ella recordó cada palabra que su padre había dejado y le respondió.

Ella quería ser como Rag, desear por la felicidad de la gente que estaba dejando atrás en lugar de ser aplastada por la desesperación.

“No me arrepiento de haber roto mi cuerno. Cuando estaba siendo abrazada fuertemente en la clínica del templo de Niili, el dios índigo, lo decidí. En ese entonces, ya había elegido vivir junto a los humanos en lugar de como un diablo.”

Esa decisión ayudó a decidir su destino. Nunca se convertiría en el rey de los diablos, el Primer Señor Demonio. Ella no había elegido a los diablos, así que no podía convertirse en el líder de su gente.

En lugar de la raza de la cual nacen los señores demonio, ella vivió por el bien de una gente diferente. En ese entonces, ella ya había llenado uno de los requisitos para convertirse en el Octavo Señor Demonio.

“Justo como Mov—el oráculo del dios Violeta, Banafsaj—profetizó, yo traigo desastre, pero… Sé que Mov también estaba preocupada por mí.” Aun agarrando la pulsera, llevó sus manos a al frente de su pecho. “Realmente fui feliz.”

Como su corazón no podía apartar el temor que sentía, pensó en la gente y los recuerdos que eran preciosos para ella. Y encima de todo lo demás…

“Estoy realmente agradecida de haber conocido a Dale.” La persona por la que ella juntó sus manos en oración era aquella a la que amaba sobre todas las cosas. Su corazón estaba lleno de algo más que desesperación y tristeza, y hasta el final, ella se mantuvo igual—la persona que él había dicho que amaba.

“Realmente, de verdad fui feliz.”

Ella esperaba que al menos fuera capaz de encontrar la felicidad, incluso cuando ella se hubiera ido. Impotente y pequeña como era, oró que como uno sentado a los pies de los dioses, su deseo fuera concedido.

“Yo… realmente… lo siento…” murmuró al final, mientras su consciencia se hundía en este mundo carente de color. ­­­­­­­­