• Después del secuestro, toca el baño (baño mixto)

—Me niego. Como si quisiera ser tu asistente.

Estábamos el cuarto del baño de mi gastado apartamento.

Mientras tenía los ojos bien cerrados para que el champú no me entrara a los ojos, seguía rechazando la proposición que me había estado haciendo varias veces.

—¿Eh? No puedo oírte bien.

Pero la persona en cuestión parecía evadir mis negativas. Parece que no se rendirá hasta que me rinda y asienta con la cabeza.

—No finjas como si no me escucharas. —hablé con una voz más fuerte enviándole mi frustración a la persona al otro lado de la puerta. Como el baño es pequeño, mi pequeña voz terminó creando un eco más potente.

—Bueno, bueno cálmate un poco. Después de todo estás en la bañera. 

—Que al fin esté en la bañera y no me pueda calmar es culpa de alguien.

Terminé de enjuagar mi cabeza y me sumergí en la tina de baño.

—¿Quieres que te lave la espalda?

—No, gracias.

—Puedo entrar vistiendo solo una toalla.

—……No, gracias.

—Eres muy fácil de leer.

……Maldición, que tramposa es esta chica para jugar con un adolescente así.

Más importante que eso.

—¿Por qué estás en mi casa… Siesta?

Le hablé a la chica que estaba parada en el vestidor.

Alias — Siesta

Una chica de nacionalidad desconocida con cabello blanco y ojos azules.

Hace exactamente una semana, me encontré con esta chica que se hace llamar a si misma como detective en medio de un avión a diez mil metros de altura. Juntos resolvimos un incidente que ocurrió allí.

Sin embargo, parece que el incidente no terminó allí para mí……. —escucha Siesta. No entres a la casa de los demás cuando se te de la gana. Tampoco intentes entrar hasta el baño.

—Todo esto es porque no accedes a escucharme. —aquí vamos de nuevo.

Justo después de que el secuestro se resolviera con éxito. Sin saber qué es lo que ella pensaba me dijo algo descabellado como “Quiero que viajes junto a mí por el mundo como mi asistente”

Por su puesto que rechacé esa oferta sin sentido, pero…… Siesta sin mostrar ningún tipo de rendición vino a seguir diciéndome lo mismo por una semana.

—Tú también eres terco. No fue tan fácil el entrar a tu casa, ¿sabes?

—¿Cómo es que lo puedes decir de manera orgullosa? ¿Acaso yo soy el malo?

—Es porque yo soy una aliada de la justicia. Y alguien como tú que se opone terminará siendo considerado como el malo.

Como si un aliado de la justicia dijera algo como eso.

—Espera, me aseguré bien de asegurar la puerta con llave.

—Ahh, si preguntas el cómo fue con mi llave maestra. Una de mis “siete herramientas”. No hay cerrojo que esta llave no pueda abrir.

—Eso suena a que no te costó nada entrar.

—No, para nada.

—Al menos es mejor que alguien que entra ilegalmente a la casa de otro. 

En verdad pensé que se me iba a para el corazón cuando sin aviso escuché tu voz desde el otro lado de la puerta.

—Entonces, al final si voy a entrar para lavar tu espalda, ¿no?

—Ya te dije que te detengas de querer hacer de mi baño uno mixto.

Después de una semana, ya teníamos este tipo de relación. Que me esperará en el futuro…

—¿Entonces? ¿Por qué odias tanto convertirte en mi asistente? —preguntó Siesta nuevamente pegada al otro lado de la puerta. 

Ahh, parece que todavía no se rinde con la idea.

—Quiero vivir una vida normal. —dije mientras mojaba mi cara con el agua caliente de la tina.

—Ya te había dicho esto antes, ¿no? Siempre he tenido problemas por esta “Predisposición para meterme en problemas” Así que mi sueño es vivir una vida pacífica.

—¿Dices que no podrías vivir así conmigo?

—Pues, después de lo que pasó.

Recordé la pelea contra Koumori en el avión.

Si hubiera sido un secuestro común lo habría aceptado. No, no estoy diciendo que sea algo bueno, pero no me quejaría. Pero lo que pasó no lo puedo aceptar. Si decidiera en inmiscuirme en eso, no importa cuantas vidas tenga, no me alcanzarían.

—Soy la única que puede hacer este trabajo —dijo Siesta con tono un poco más serio de lo habitual.

—¿Qué significado hay en que trates de meterme en un trabajo que solo tú puedes hacer?

—Eso…… ahh, sí.

—¿No estás tratando de decir algo que se te acaba de ocurrir?

—En verdad me enamoré de ti a primera vista.

—Aunque te olvidaste de cómo me veía después de que nos vimos esa vez.

—Es porque tu rostro es uno que si no lo ves por dos días se te olvida. Es perfecto para las operaciones encubiertas.

—Deja de fingir que me alabas mientras me atacas. Y no me estés asignando trabajos como si ya fuera tu asistente.

—…… ¿En verdad no quieres ser mi asistente? —dijo y se quedó callada.

Te he estado diciendo eso desde el principio. Porqué te deprimes…

Ahh, rayos. No puedo seguir la conversación. Todo esto es culpa de que Siesta no dice lo que en verdad está pensando. A pesar de que impone lo que quiere, cuando ve que su persuasión no funciona se detiene.

Aunque solo he visto el incidente del secuestro, al final, todo fue resuelto por sus armas y su capacidad de moverse. Estoy seguro que si la sigo terminaré muerto.

—Si vas a negociar primero dime que gano yo.

Es por eso que le di a Siesta ese obvio consejo.

…… pero no me malinterprete, ¿ok? Esto es solo para negociar de con los términos y negarme al final. No puedo seguir estando de esta manera.

—Fufu, eres sorpresivamente amable.

—No me sobreestimes y deja de leer entre líneas.

—Por cierto, antes pedí para que traigan una pizza. Está bien, ¿no?

—¡No te aproveches tan rápido de la amabilidad de la gente! ¡Cancela el pedido ahora mismo!

—Esta es sólo una conjetura, pero tengo la sensación de que después de un año aproximadamente nos llevaremos así de bien.

—¡Eso no es un cumplido! ¡Yo soy el único que está siendo acorralado!

Es agotador, es agotador el lidiar con Siesta…… No importa los méritos que me muestre, siento que no puedo ser su asistente…

—Bueno, entonces adelante. Habla.

—No, yo no. Aquí es donde tu empiezas a hablar sobre lo que gano de esto, ¿no?

Sin embargo, como siempre, parecía que Siesta había previsto todo

—Tienes algo que te inquieta, ¿no? —dijo aun estando al otro lado de la puerta.

—El resolver ese conflicto es el beneficio que te daré.

—A cambio de resolver el problema que llevo, seré tu asistente. ¿Eso dices?

—Maso menos.

Si le preguntara “¿Cómo sabes que tengo un problema?” seguramente no me respondería. Pase lo que pase es una detective que sólo se interesa por los resultados.

—……Hay un problema que afecta a mi secundaria. 

Salí de la bañera

—Al parecer muchas personas en mi colegio han visto a “Toire no Hanako”

Mientras secaba mi cuerpo con una toalla, le conté a la detective sobre las extrañas siete historias.

—Ya veo, eso es algo que tendré que escuchar lentamente mientras como la pizza.

—…Ahh. Ya no importa lo de la pizza, pero cierra esa puerta por favor.

  • Pizza, gaseosa, drama extranjero y… a veces Hanako-san 

“Toire no Hanako-san” una de las siete maravillas que cualquier persona ha escuchado por lo menos una vez en el colegio.

Según la leyenda, si golpeas tres veces la puerta del tercer cubículo de baño del tercer piso de un colegio antiguo a las 3 a.m., una chica con una falda con tirantes roja aparecerá del cubículo y te arrastrará hacia el fondo del inodoro o algo así… De manera objetiva, era una leyenda que a estas alturas no valía la pena contar, una leyenda atascada en el tiempo. Sin embargo…

—¿Dices que en tu colegio es distinto?

Al salir de la bañera e ir a la sala, un cuarto de seis tatamis de área, Siesta se encontraba con las mejillas llenas de pizza. Sin embargo, mientras me hizo la pregunta, se encontraba mirando un drama extranjero en la pequeña televisión y, en algún momento, se cambió a una camiseta holgada mientras estaba relajada.

—Que haces con en la casa de un hombre que acabas de conocer con ropa de casa mientras comes pizza y miras la televisión, ¿qué acaso vivimos juntos?

—Ehh, eso no es cierto.

—Es por eso que me estoy quejando.

Puse la toalla encima de mi cabeza, me senté y estiré mi mano para agarrar una tajada.

—La de queso es mía. No la puedes tocar.

—¿Cómo ser tan irracional después de pedirlas sin mi consentimiento?

—Puedes comer la de pepinillos con pepinillos.

—No la hagas ver como si fuera fea. Discúlpate con todos los amantes de los pepinillos del país.

—Que digas eso mientras la tomas, si que eres buen chico ¡Sigue así!

—Que cosa con sigue así, que crees que haces alentándome. Quien crees que eres…

Esto no es bueno, la conversación no está avanzando ¿Cuál era el tema principal?

—Sobre Hanako, ¿no?

—Ah, sí… espera, auméntale el “san”. No la llames como si fuera tu amiga.

—¿Entonces? ¿Dices que la Hanako-san de tu secundaria se está multiplicando? —dijo mientras estiraba su mano a la nueva pizza.

—Sí. Al parecer, los estudiantes que se encuentran con Hanako-san se convierten en ella.

—Ya veo. Es como la mordedura de zombis, cuando te muerde uno te conviertes en ellos.

—Sí, como esas historias de una película de clase B.

—Pero no es invento, ¿no? Por eso me estás preguntando sobre ello.

……Bueno, eso es cierto. Una verdad que no quiero admitir.

—Actualmente, tomando como centro los del club de atletismo, el número de alumnos que faltan a clases van en aumento. Los profesores se niegan a dar más detalles, pero… al parecer no solo faltan a clases, sino que se han escapado de sus casas.

En mi clase había uno, y en total unos veinte que faltan a clases. Dentro de ellos, algunos se han fugado de sus casas y ya están siendo buscados por la policía.

—¿Hubo alguna disputa en el club de atletismo?

—Quién sabe. Pero se dice que no hubo ningún problema entre ellos.

—Ya veo……Podría ser algo externo entonces. Como una reacción en cadena que afecta al grupo. —decía Siesta mientras con una cara muy seria comía la pizza.

—Pero en tu colegio, esa razón se dice que es Hanako-san. Entonces, ¿todos los que desaparecieron, se encontraron con Hanako-san y fueron arrastrados al baño de mujeres por ella?

—Si, Además de eso, como está aumentando progresivamente el número de estudiantes desaparecidos pienso en el que el número de Hanako-san está aumentando.

Esa es la razón por la que la frese “Hay bastantes Hanako-san” se está esparciendo como un rumor.

—¿Tú también lo crees?

—Como si fuera.

Me reí tomando la pizza de puros pepinillos que me comí tomando la gaseosa.

—Ese sentimiento de saberlo todo. Te comportas como un estudiante de secundaria.

—Deja de decir cosas tan precisas que me hagan quedar mal.

No creo que le pueda ganar una discusión a esta detective de por vida.

—……Aún así, que hayan desaparecidos e inasistencias… —dijo mientras aún miraba la televisión.

El drama extranjero tenía como lugar una escuela. La escena era una donde todos los estudiantes de una clase iban a visitar la casa del estudiante que faltó. ¿No tendría esto el efecto contrario para el alumno que faltó?

—Eres amable. —dijo Siesta mientras se giró a mirarme.

—Pero después me darás el dinero de la pizza.

—No me refiero a eso. 

<<Bueno, aunque igual no la voy a pagar>> añadió. ¡Hazlo!

—Los estudiantes que ya no están en tu colegio, por supuesto que no son tus amigos, ¿verdad? Pero aun así estás preocupado tratando de buscar una solución.

—No lo hagas sonar como que es normal que no tenga amigos.

—Me pregunto si es culpa de eso que llamas “predisposición a meterte en problemas”. Además, a la vez tienes la predisposición a ayudar a otros.

……Ese es otra secuencia de ADN que no necesito. Pero bueno.

—Es normal querer proteger los alrededores que forman parte de tu vida diaria, ¿no?

Me río amargamente mientras miro alrededor de mi habitación, pensando que así es mi vida.

—Desde antes que tenga conciencia, mis padres se evaporaron. Fui llevado de casa en casa hasta que a esta edad pude vivir solo. Este tranquilo, ordinario y seguro ambiente es normal quererlo, ¿no?

Bueno, sé que mientras tenga esta predisposición será difícil. Pero estoy seguro de que mientras resuelva los problemas que suceden a mi alrededor, mi tranquila vida ordinaria no se verá afectada.

—Ya veo, es por eso que tú… —dijo y como si estuviera pensando se puso los dedos en la barbilla. 

—Sí, ya entiendo todo.

—Da un poco de miedo que lo entiendas todo con solo lo que hemos hablado.

—Ya veo, así que no tienes ni amigos ni familia. Debes sentirte solo, ¿verdad?

—Pero no he dicho ni una sola palabra sobre que no tengo amigos ¿Puedes dejar de suponer?

Aunque es cierto que no son muchos. No recuerdo cuando fue la última vez que hablé con un compañero…

—Entonces, vamos allí este fin de semana. —señalo Siesta.

Lo que estaba pasando en la televisión era una escena donde el chico que faltó a clases era arrastrado por la chica, que parecía la heroína de la historia, ser llevado al festival escolar.

—…… ¿A dónde se fue la conversación sobre Hanako-san?

  • El telón se levanta, el tiempo del love x come comienza

—Todavía no me he dado por vencido sobre ese desarrollo misterioso.

Varios estudiantes y visitantes pasaban por la puerta de la escuela, evitando a los estudiantes que estaban murmurando eso para sí mismos.

Días después, un sábado. Me encontraba esperando en la entrada de la secundaria a la que asistía. La razón por la que hay tanta gente en un fin de semana por la mañana reunida aquí era por el festival escolar… al parecer.

Pero es extraño, no recuerdo haber ayudado en los preparativos. Antes cuando se trataba del festival escolar era así… donde todos trabajábamos juntos en los preparativos, ¿no? O ¿Acaso terminaron todo mientras estuve fuera por los problemas? ¿Por qué nadie me avisó sobre eso?

—Hah —suspiré al ver mi vida escolar de color gris.

—Siento la espera.

Se escuchó una voz detrás de mí. Parece que la persona que esperaba llegó. Mientras le decía que se demoró giré a verla.

—Que la persona que invite llegue tarde…

Me congelé sin darme cuenta.

No, no es como si fuera alguien que no conocía. La que estaba parada allí era sin dudas la chica con la que hice el acuerdo. Con respecto a eso no tengo ninguna duda.

Es solo que el problema… —Siesta, esa ropa…

Lo que inundó mis ojos fue su blanco uniforme. Su falda, que parecía acortada, estaba un poco por encima de su rodilla casi mostrando sus piernas. Junto a su bolso, sin dudas parecía una estudiante de esta secundaria… El contraste a como se veía con el onepiece que vestía siempre y como de bien le quedaba el uniforme yo…

—¿Qué pasa? ¿Por qué te volteas? —dijo mientras trata de mirarme a la cara.

—……No, no es nada. Mi respiración, un poco. 

—¿Te duele? ¿Estás bien?

Estoy bien. Estoy bien, así que no te acerques más. No me frotes la espalda.

—……Porque estás llevando el uniforme de la secundaria. — habiéndome ya calmado, le pregunté a Siesta.

Al mirar bien su plateado y corto cabello pude ver una vincha de color rojo que cubría su cabello. Ya veo, tiene que mantener las apariencias, por un momento casi se me sale el decir que es linda. Linda…

—Parece que hoy tienes una mirada peor que siempre. 

No le tomes importancia, es solo que para poder verte completamente se necesita fuerza.

Eso significa que todavía no me había calmado.

Sin embargo, no era como si yo estuviera exagerando, todos los transeúntes empezaron a caminar lento cuando la vieron. 

Una linda chica de cabellos plateados, ojos azules y uniforme de colegiala. Entiendo que algunos hayan querido sacar su celular. Sin embargo, el costo por foto es de 2,2 millones.

—Como era algo que no suelo usar le agregué una cinta, ¿qué te parece?

—Si preguntas que pienso, ya llevo media hoja explicándolo.

—¿Eh? ¿En qué momento? No he escuchado nada.

—……Más importante que eso.

—¿Por qué llevo está ropa? —dijo y se dio una vuelta.

Su falda se elevó un poco con el aire y dejo entrever por unos instantes sus muslos. Tomando una postura inclinada hacia delante, me miró al yo que había sido hipnotizado por el paisaje y dijo << ¿No te parece divertido tener una cita en el festival escolar? >> con una sonrisa de un millón de puntos.

—……Ahh, por cierto. Lo de ser tu asistente, ¿necesito firmar algo? Verdad, me olvidé mi sello…

—Vas muy rápido. Aunque sea yo la que lo diga, existen algunos pasos. Todavía quedan algunas cosas que hacer para que pueda persuadirte completamente. Así que espera.

Dentro de la escuela se podían ver a varios estudiantes y personas ajenas a la institución, en las aulas se podían ver puestos de comida como de crepes y takoyaki.

—¿A dónde vamos primero? —pregunté y miré el folleto que nos entregó el conejo de peluche que estaba en el corredor. 

Hablando del folleto, no soló informaba sobre los puestos de comida, sino también sobre otros lugares como un planetario y casa del terror. Al parecer la casa del terror fue hecha en un piso completo de un edificio antiguo, parece prometedora.

—Esto es necesario, ¿no?

—Sí, pero debemos mirar el horario para movernos bien.

Según el folleto, en la casa del terror cada hora había un intervalo de 15 minutos. Seguro será para asegurar el darle un descanso al staff.

—¿No reciben a más personas fuera del horario? —preguntó Siesta al conejo de peluche. Una pregunta que ya se sabía su respuesta. El conejo respondió moviendo su gran cabeza al costado como diciendo “que pregunta haces”. Protegiendo su personaje, siguió sin decir ni una palabra. Podía sentir su determinación de ser profesional. Bueno, entiendo que vista zapatillas para moverse más fácilmente, pero eso hace que lo otro…

—Siesta está escrito, ¿no? El intervalo de 15 minutos es para su descanso.

—Pero la ruta que planeé en mi cabeza

—¿En ese pequeño instante?

—Según este folleto, no tendríamos tiempo para ir a la casa del terror.

Ya veo, para ella hay otros lugares más importantes por los que comenzar.

—Primero debemos de ir a comer algo, ¿no crees?

—Así que eso era lo que querías.

—Uno donde haya un concurso de comer todo en menos de una hora.

—Pero eso no es algo que se planee en un festiva escolar…

Dijo eso y con las mejor de sus sonrisas

—Aunque sea fuera de las horas activas, cuento contigo.

Pidió algo irrazonable a un simple estudiante que vestía un traje.

—Ahh, un puesto de crepés. —dijo habiendo terminado el asunto y empezó a caminar en la dirección que señaló.

—Siesta, no es bueno que presiones a otros con tus irracionalidades como lo haces conmigo.

Mientras suspiraba la alcancé y compré una crepa de plátano.

—¿? No te dije nada y aun así la compraste.

Se mostró un poco perpleja, pero cuando le alcancé la crepa abrió grande su pequeña boca.

—Antes cuando pedí la pizza te molestaste. ¿Qué te pasó?

—Las circunstancias cambian constantemente.

—Ehh, recién ha pasado poco tiempo, y dices que algo ha cambiado.

Ahh, si no lo digo claramente no lo entenderá. No hay de otra.

Mirando a Siesta con su cara confundida dije —Ahora más importante que Hanako-san que no sabemos dónde está es el festival escolar que tenemos delante.

¿Series de terror? Eso ya no es popular. En estos días son… Las comedias románticas.

Por primera vez en mi vida dije algo así con una cara determinada. 

—Ah, bueno. Tu y yo jamás saldremos por lo que no te hagas ideas raras sobre comedias románticas.

A diferencia de mi ánimo, la reacción de Siesta fue más calmada…

—¿?

—¿?

El animado festival por un momento sentí que se había callado. Nos quedamos mirándonos por un tiempo con la cabeza inclinada.

Ejem. Ya veo, ya veo, ya veo. 

—¿Eh, es eso? ¿Piensas que como dije una cita ya me convertía en tu novia?

No, para nada. Ni un poquito. Ni la más mínima idea. Jamás… lo pensé.

—¿Acaso eres idiota?

—……Lo que acaba de pasar, ¿podemos hacer como que nunca pasó?

Si por algún motivo, podría ver esta escena años después tendría tanta vergüenza que estallaría en agonía. Solo era un estudiante de 2do de secundaria. Quiero que sean comprensibles… No, no necesito tal miedo, eso jamás pasará.

—Bueno, aunque es más fácil tratar contigo si eres así. —dijo y se comió todo el crepé que estaba en mi mano.

—Bueno ahora vamos a comprar takoyaki. 

Tomó mi mano y avanzamos en dirección al tumulto de gente. 

—……Si estamos tan juntos nos malinterpretarán. 

—¿Dijiste algo?

—Que dejes de entrar a la bañera de las personas.

—A la única bañera a la que entro es a la tuya.

—No trates de engañarme y hacerlo sonar como la frase “al único que le muestro esta cara es a ti.”

  • Los ateístas también rezan en estos momentos

—Es irrazonable.

Solo en un cuarto oscuro, cubriéndome la cabe… no, mi estómago. Eran lágrimas de dolor. La pelea ya había continuado por más de quince minutos, me secaba el sudor de la frente.

—Que esto pase también es tu culpa… Siesta.

Dedicaba mis quejas a la chica que seguramente ahora seguía comiendo takoyaki por alguna parte.

……Si tuviera que ser conciso y explicar la situación de ahora, sería que estoy en un baño peleando contra el dolor de estómago.

La razón obviamente era porque había comido demasiado, pero eso y esto era culpa por la increíble cantidad de comida que Siesta compraba y me hacía acompañarla a comer. Y después de eso, ignoró mi petición de descansar por un rato, me trajo hasta la casa del terror en el edificio abandonado y me hizo recorrerla con este dolor de estómago.

Sin embargo, había otra razón por la que estaba molesto. Y esa es que estoy en un baño de la casa del terror… y que este cubículo era el rumoreado tercer cubículo del baño de mujeres del tercer piso del edifico antiguo.

……No, espera. No te apresures. No es lo que crees. Este cubículo fue el único abierto que dejaron para que sea usado por hombres y mujeres. Como era una situación de emergencia tuve que pedirlo prestado, no es como si hubiera querido entrar, ¿ok? 

Sin embargo, por supuesto que el cubículo tenía poca luz y todavía se podía escuchar la música de fondo del lugar. 

Honestamente me quería ir, pero…… mi estómago todavía me decía que esté sentado en el inodoro haciendo sonidos extraños de alerta. Al final en voz baja dije << Quiero morir >> Esa era la situación actual. 

Y como el lugar estaba oscuro, aunque no lo quería el rumor apareció en mi cabeza.

—No, un estudiante de secundaria ya no se asusta por fantasmas…

—¿A quién le estás explicando?

—¡¿?!

Una voz que no era mía vino desde arriba, mi cuerpo se endureció…, pero recordé que esa voz la escuché de una chica que conozco.

—No estando satisfecha con solo la bañera, no me espíes aquí… Siesta.

Levanté la mirada, vi a Siesta que había escalado la puerta del baño y me miraba desde allí. Estaba seguro que se fue hacia la salida, pero supongo que volvió. Mientras suspiraba, por el momento me levanté los boxers. Agradecí a la oscuridad, parece que por poco no vio nada.

—Como te estabas demorando mucho me preocupé y…… listo.

—Que listo ni nada. Porque has bajado. 

—¿Dices que me quede allí arriba?

—Que te quedes del otro lado de la puerta.

Porqué tienes que venir dentro del cubículo.

—Hay algo que quería averiguar…… lo encontré. —dijo y se agachó para recoger algo detrás del inodoro. Parecía una bolsa de plástico.

—¿Qué crees que es esto?

—Uhm…… ¿Una bolsa de medicamentos? Parece que almorzó aquí y luego se tomó eso.

—Que eso sea lo primero que propones no me deja más opción que sentir pena por ti. ¿Acaso para ti la tranquila vida diaria es comer tu almuerzo solo en el baño?

—Como dije antes, mis padres están desaparecidos desde antes que tuviera conciencia, por eso nunca me han preparado un almuerzo. Las únicas comidas que he tenido aquí han sido panes. 

—Nunca fallas, ya me empecé a sentir mal por ti. ¿Quieres que te prepare algunas veces el almuerzo? —dijo y sin ninguna duda llevo la mano a su falda y con su dedo empezó a jalar algo por debajo de su falda.

—¡Espera Siesta! ¡¿Entiendes que estoy aquí?! ¡¿A pesar de que sabes que te puedo ver harás algo como eso?!

—Ehh, así que eres uno de esos que les gusta hacer aguantar a las mujeres para ir al baño.

—No he dicho eso……No he dicho nada parecido a eso……

—Entonces, ahora voy a reglas las flores así que sal.

—Ehh, ¿me quieres dejar solo en un lugar aterrador como ese?

—¿Quién era el que decía mientras asentía “No, un estudiante de secundaria ya no se asusta por fantasmas…”? Mientras tenía su abdomen bajo desnudo. 

—Si lo viste, ¡pon una reacción de vergüenza desde el principio!

Esto raro, deberíamos de tener el desarrollo de una comedia romántica en un festival cultural, pero en cambio estamos teniendo esta conversación en un baño de una casa de terror… No, si quitamos esta conversación y la casa de terror, todavía se podría decir que estamos disfrutando del festival…

Suspiré y en ese momento

—Silencio. —dijo y me tapó la boca con sus manos.

Intentando saber que era concentré mis oídos……… << Con con con >> sonó. 

Alguien toco la puerta del cubículo donde estábamos.

Pensé que no era posible. Estamos en el tercer cubículo del baño de mujeres del tercer piso del edificio antiguo. Aunque no sea las 3 de la mañana, se cumplen suficientes condiciones de acuerdo al rumor.

De nuevo << Con con con >> sonó. La puerta había sido golpeada de nuevo. 

Siesta y yo asentimos mutuamente, quitamos el cerrojo de la puerta y lentamente empujamos la puerta hacia el exterior, en ese momento.

—¡……! ¿?

Lo que estaba fuera de la puerta…… no era una chica con una falda roja, sino un disfraz de conejo de color rosado.

—Si mal no recuerdo tú eras el que estaba repartiendo los folletos……

No, ¿eh? ¿O era un panda? Bueno, vimos a varios estudiantes disfrazados con una pizarra de informes entregando los folletos por toda la escuela. 

Sin embargo, ¿por qué este conejo está aquí? Ahh, ¿será parte del staff de la casa del terror? Puede haberse preocupado porque llevamos un largo tiempo aquí.

Si es así tengo que dar una excusa apropiada.

Una excusa que pueda usar para explicar el porque una pareja está dentro de un cubículo de baño…… << No escaparan >>. Sin embargo, inmediatamente entendí que no tendría el tiempo ni la necesidad de pensar en una.

Al darme cuenta, el conejo nos dio la espalda y salió corriendo mientras Siesta lo apuntaba con una pistola.

—¿Siesta…? 

Aún sin entender nada, Siesta sin ninguna demora empezó a correr cuando dijo

—Ese conejo mismo es Hanako la del baño.

  • El blanco atuendo y la novia voladora

—Apresúrate —insto Siesta, mientras sin entender muy bien perseguía al conejo. Todavía no era una distancia considerable por lo que pensé que lo podríamos atrapar, pero…

—No esperaba que fuera tan rápido……

Ahora que recuerdo, ese disfraz tenía zapatillas para correr. No creo que haya previsto que podría haber estado en una situación de escape.

—Uohh — me tropecé con algo que jaló mi pie. Al confirmar que era con la luz del celular…… Era una cabeza de mentira. Así es, el lugar donde estábamos era la casa del terror. La luz era tenue, los pasillos fáciles de perderse y encima de eso algo me hizo tropezar. 

—Rayos, una trampa para niños —suspiré y volví a pararme. 

—Entonces, ¿a qué te refieres con que ese disfraz es Hanako?

—Deja la explicación para después, debemos apurarnos.

—Sin ninguna explicación, mis ganas de perseguirlo se evaporan.

—No tenemos tiempo para eso. Además, ¿qué es esa mano derecha que está agarrando mi mano izquierda?

Rayos, me descubrió. Pensé que estaría bien si actuaba normal.

—¿Entonces te gusto?

—¿Eres tonta?

—… me estás enojando.

—Me asusté demasiado con la cabeza que agarré tu mano sin pensarlo, ¿no es obvio?

—¿Cómo puedes decirlo tan orgulloso? El tú de ahora es más irrazonable que yo.

—Me salvé.

Mientras seguíamos la conversación, salimos del edificio. Terminamos de cruzar el largo pasillo que conectaba el antiguo edificio al nuevo, otra vez entrabamos a la zona de los puestos de comida, pero……

—Esto…

Lo que estaba delante de nosotros era un pasillo muy lleno donde había varios disfraces de conejo con folletos y globos en las manos. A primera vista no parecía que podríamos encontrar al que buscamos. 

—Si quieres esconder un árbol, hazlo en un bosque……ñam ñam. (Nota: Supuestamente esa es la onomatopeya de comer… no me gusta cómo suena) 

—Si que es algo atinado, pero creo haber escuchado un sonido raro junto a esa oración. 

Miré al costado y Siesta estaba comiendo una papa con mantequilla. 

—No es momento para comer. La que empezó la persecución debería de estar más preocupada.

—Sino recargo energías no me puedo mover. Son 300 yenes.

—Hasta hace un momento estabas comiendo hasta morir. Y no hagas sonar como si fuera normal que yo sea el que tenga que pagar.

—Entonces, como pago para repartir el costo dale una mordida.

—Estás confundiendo el concepto de repartir el costo.

Al otro lado del pasillo en forma de U, por una ventana se podía ver como un disfraz de conejo nos miraba a lo lejos. Al percibir mi mirada empezó a correr de nuevo. 

—Si no hubieras ido a comprar eso no nos habría descubierto. Vamos a atraparlo.

—Así que al final si te entraron las ganas, está bien que te sientas así. Muy bien.

—Ya te dije que dejes de decir eso. No empieces a hacerlo sonar como si tuvieras un plan para entrenarme como asistente.

Mientras seguíamos hablando, empezamos a correr de nuevo. Cuando…

—¡Somos el club de costura! ¡Estamos ofreciendo el servicio de que se prueben nuestros vestuarios gratis! —escuchamos decir a una chica esas palabras.

Si hubiéramos tenido tiempo, le habría rogado por que se ponga un traje de maid con orejas de gato, pero desafortunadamente no lo tenemos. 

—Para dos por favor. 

Al parecer si lo hay.

—No, ¡no lo tenemos! ¡Se está escapando de nuevo!

Agarré el brazo de Siesta que estaba entrando al salón.

—Esto es parte del plan. Si el trata de ocultarse dentro de esta multitud de disfraces, nosotros también lo haremos. 

—¿Eso funcionará? Yo creo que el traje de maid con orejas de gato llamará más la atención. 

—Sí, sí entra……Espera, ¿por qué asumes que me pondré un traje de maid con orejas de gato? No lo haré. 

Después de un tiempo de haber avanzado al salón, nos entregaron una bolsa con los vestuarios y entramos a unos vestidores improvisados. Dentro empecé a escoger un disfraz de la bolsa.

—Este…

Sin embargo, siendo sinceros no eran trajes que podría ponerme normalmente…… Incluso para un estudiante de secundaria estos vestuarios son vergonzosos. Bueno, si es para ocultarnos no hay de otra. Después de dudar por un rato, preparé mi determinación y abrí las cortinas.

—Nadie está esperando.

Después de haber tomado mi resolución… estos…

Si se preguntan que estaban haciendo los miembros del club, todos ellos se concentraron en el otro vestidor. Estaban elevando sus voces. Por supuesto, seguro que la persona que estaba allí era la que entró conmigo al salón.

—Disculpa la demora.

Al fin la cortina se abrió y apareció Siesta vistiendo un blanco vestido de novia.

—¿Qué tal? —dijo Siesta con una sonrisa que inundaba sus labios. Frente a eso yo

—Ah, ahh. Bueno… sí, te queda bien —me las arreglé para decir eso y mirar a otro lado.

—……No pensé que serías honesto.

—Bueno… una mentira no hubiera servido.

—Tú también te ves bien… con ese smoking —señaló el smoking que llevaba puesto.

—Y-ya veo. 

—Sí……

Con un sentimiento incomodo ambos miramos hacia el otro lado. 

—Si les parece bien, ¡tomaré una foto! —dijo una miembro del club mientras apuntaba con su cámara.

—Ehh, si…

—Ya que estamos en eso…

Aún sin mirarnos el uno al otro apoyamos la propuesta.

—¡Aquí voy! ¡Queso! 

Sin hacer ningún gesto, solo parados juntos el uno al otro vistiendo los atuendos nos tomaron la foto. Después, nos mandaron la foto a cada uno a través de nuestros celulares. 

—Es un buen recuerdo —dijo Siesta avergonzada a lo que yo solo asentí con una sonrisa a medias.

Ahh, en verdad que es uno muy bueno…… 

<< ¡No es tiempo de eso!!! >> grité sin pensarlo.

—¡Al conejo! ¡Tenemos que seguirlo!

Que hacemos disfrutando eso. Nos hemos olvidado del objetivo inicial…

—Parece que nos distrajimos con el desarrollo. Hay que apresurarnos.

Habiendo vuelto a la Siesta de siempre, salió corriendo del salón con el vestido puesto.

—¡Espera! …Ahh, mierda. ¡Después vendremos a devolver los trajes! —les dije a los sorprendidos miembros del club y empecé a seguir a Siesta.

—Es difícil correr con esto.

—La única en el mundo que se divierte de estar jugando a las traes con ese traje de seguro que eres tú.

La pareja que vestía un vestido de novia y un smoking corrieron por el largo pasillo. Todos los estudiantes sacaban fotos con sus celulares. Seguro que pensaran que será algún evento de cosplay. No hay duda que esta historia quedará grabada en los historiales de mensajes.

—Hey

Sin embargo, ignorando esos pensamientos, con una cara brillante Siesta dijo

—Esto es divertido, asistente.

Me sonrió como si esto fuera sería un feliz recuerdo de nuestra juventud.

—A quien le dices asistente.

—Ahh, ¿me descubriste?

¿Y lo preguntas? Sigamos avanzando.

—Asistente, allí —señaló Siesta con su dedo hacia una ventana. Lo que se veía hasta el fondo era…

—Así que se llegó hasta ese lugar.

Se podía ver la figura del conejo atravesando la mitad del patio lleno de personas.

—Si sigue con el disfraz puesto, sin dudas es el culpable

—Ese tipo de disfraz no te lo puedes quitar solo.

—Pobre.

Que en esta estación este corriendo con todas sus fuerzas dentro de ese traje… De seguro que está bañado en sudor.

—Es por eso que tenemos que atraparlo pronto —dijo y Siesta abrió la ventana.

—……Espera, tengo un mal presentimiento. No creo que sea eso, pero… no piensas saltar desde allí, ¿verdad?

—Sí, no es así.

Uff, era obvio que no era eso. Estoy salvado.

—No lo haré yo sola, vendrás conmigo.

—¿Ah?

—Está bien. Los zapatos de ahora son uno de mis “siete instrumentos” —dijo e inmediatamente me abrazó y puso su pie en el marco de la ventana.

—……vamos a volar.

Ese día, la imagen de una chica en traje de novia abrazando a un chico en smoking que saltó por una ventana fue muy difundida por muchos mensajes. 

  • Y así comenzó nuestra sorprendente aventura

—Entonces, ¿en verdad ese conejo era uno del grupo de Hanako?

Era el día siguiente, estábamos en una cafetería hablando sobre la verdad de lo que encontramos el día de ayer.

—Sí, esta es la envoltura de la medicina que tomaron los alumnos que han faltado a clases.

Siesta tomó un sorbo de su té rojo, sacó una bolsa transparente de su bolsillo y la puso —sobre la mesa. Esa era la bolsa que entramos en el cubículo del baño de ayer.

—Parece ser un tipo de estimulante. Como al ingerirlo aumenta el espíritu y la concentración temporalmente, fue esparciéndose tomando como centro a los integrantes del club de atletismo. 

—No sabía nada de eso…… ¿Entonces todos los estudiantes que faltan la usaron?

—Sí, parece que junto a ese poderoso efecto conlleva efectos secundarios fuertes. Especialmente, los casos de trastornos de memoria son varios.

—Ya veo……

Sin embargo, mirándolo de otro lado eso significa que con un tratamiento apropiado se pueden mejorar. Se podría decir que por lo menos tienen salvación.

—Entonces lo que Hanako se esté multiplicando es…

—La firme dependencia a la droga sería la principal causa. Para que puedan comprar más, ellos mismos empiezan a venderla… Asiendo eso creo que es como se ha ido acelerando el número de Hanako-san que hay.

Una droga ilegal que solo se puede comprar en el tercer cubículo del baño de mujeres del tercer piso del edificio antiguo. Esa venta ilegal fue maquillada y esparcida como el rumor de Hanako-san. Por supuesto que los que conocen el verdadero significado son limitados, pero aún así algunos deben de haber estado usando esa leyenda para encubrir sus actos ilegales.

—Al parecer esa droga está creada a partir del polen de una flor.

—Así que de allí viene el nombre “Hanako-san”. Una broma de mal gusto. 

Detrás de esa broma, varias víctimas fueron creadas.

No me había dado cuenta de esa situación. A pesar de que dije que una vida diaria sin ningún imprevisto era lo mejor, mi alrededor ya había sido invadido por el veneno de Hanako.

—Pero, ¿No que Hanako-san aparecía a las tres de la mañana? ¿Por qué apareció en plena tarde del festival escolar?

—Eso solo demuestra cuan desesperados estaban. Ser más listo que la competencia y aprovechar cualquier oportunidad que se presente.

—Ya entiendo, por eso ese conejo era uno del grupo de Hanako-san.

Todos los del grupo de Hanako-san para escapar de la vergüenza de vender drogas ilegalmente, no podían salir y mostrar sus rostros. Así que en un lugar donde estaría lleno de gente como el festival escolar… pensaron que nadie los descubriría al estar disfrazados. 

—Siesta, desde el principio sabías que ese conejo era sospechoso, ¿no?

—Sí, que estén con una zapatilla cuando tienen el disfraz hizo que revelaran su propia identidad.

Así que por eso. Varios del club de atletismo eran Hanako-san. Siesta desde el momento que vio a ese conejo descubrió que era un miembro del club de atletismo y que vendía drogas ilegalmente. Lo que supuestamente les ayudaría a escapar en caso de que los persiguieran terminó siendo lo que hizo que los descubrieran.

—Además, secretamente le hablé en código al conejo para me vea como cliente.

Ahora que lo pienso, Siesta estaba haciendo hincapié en el tema de fuera de las horas de servicio. No se estaba refiriendo al intervalo de descanso de la casa del terror, sino al horario fuera de las tres de la mañana. Es por eso que logró que el conejo fuera al lugar, pero cuando vio la pistola de Siesta salió corriendo porque se dio cuenta de la trampa.

—Porque un detective de primer nivel resuelve los casos antes de que ocurran. 

Había escuchado varias veces esas líneas. 

Mientras elegantemente cerraba un ojo tomó un sorbo de su té.

—Bueno, para ti esto no era un caso difícil. 

Ya que Siesta era una detective que hacia frente a los humanos artificiales. Ventas ilegales de drogas para ella eran como tomarse un desayuno……No, sería como comer algo antes de ir a dormir.

—Aún así, en este caso de Hanako-san al parecer esa organización estaba inmiscuida. 

—¿Esa organización? No te referirás a

Siesta afirmó mis palabras sin decir nada. 

La organización secreta “SPES” …… Eso es, si se trata de administrar drogas… siempre debe haber alguien del bajo mundo. Aún sin darme cuenta, ellos ya habían llevado su sombra muy cerca de donde estoy.

—¿Y entonces? —dijo y colocó su taza en el platillo para mirarme.

—¿Qué harás desde ahora?

Su azul mirada me atrapó sin soltarme. 

No necesitaba hacerme otra pregunta para hacerme entender a lo que se refería. Si tengo la determinación o no. De salir de esta aparente tranquila vida diaria y lanzar mi vida a uno de guerras. Sí, estaba apurando mi respuesta.

Si es así……

—Siesta 

Esto será lo último que pregunte.

—¿Cuál es el beneficio de que me vuelva tu asistente? ¿Cuál es el mérito que me darás?

Ese era el punto de la conversación.

Sin embargo, sabía que, aunque escuchara la respuesta no tendría sentido.

Sí, ya me había dado cuenta.

El porqué estás interesada en mí. Porqué soy yo el que tiene que ser tu asistente. La razón era puramente mi constitución de meterme en problemas. Mientras tuviera eso, cualquier problema o caso vendrían solos hasta nosotros.

A los problemas…a SPES, que era lo que Siesta perseguía, yo era un preciado recurso. Lo que la detective quería no era a un asistente, sino a los problemas.

Es por eso que Siesta no estaba interesada en mí. Lo de los méritos no era más que algo que improvisé para decir algo. Sabía eso…… ya había decidido que la iba a rechazar, pero aún así lance esa pregunta para molestarla.

Siesta cerró sus ojos y…

—Te protegeré. —dijo al abrir los ojos y dirigirme una cálida sonrisa.

—Por culpa de esa constitución, estas metido en todo tipo de problemas. Sacrificando este cuerpo te protegeré.

<< Es por eso >> agregó

—Se… mi asistente —dijo me extendió su mano izquierda por sobre la mesa.

—……Que haces tratando de engañarme con palabras dulces.

Como si fuera a aceptar un plan como ese…

—Bueno, si dices eso. No me importaría el salir contigo.

Eso era lo que pensaba, pero mi mano ya había tomado la suya.

¿El por qué lo hice? Como si lo supiera. Eso quiero saber yo.

Porqué, porqué habrá sido. En mi mente, esa escena…… aunque pasen diez años, esa escena de nosotros saltando con esa ropa, de ninguna manera la olvidaré.

—Es la primera vez que veo a un hombre tsundere que sea fácil de entender.

—No le des a tu asistente características inexistentes.

—Ya aceptaste que eres mi asistente.

—Lo de ahora fue solo figurativo.

—Mas bien, el que hayas venido aquí ya había marcado tu respuesta, ¿no?

Siesta estaba moviendo un par de pasajes en avión.

Sí, la cafetería en la que estábamos era una de la sala de espera del aeropuerto.

—……Aunque me digas asistente queda un poco vago lo que tengo que hacer.

—Sí, ¿qué te parece que cada mañana me despiertes, me laves los dientes y me cambies?

—………………… Me niego.

—¿Aunque lo has pensado por un largo tiempo? Pensaste que sería bueno, ¿no?

—¡Cállate! ¡Ya lo entendí! ¡Tal como quieres seré tu asistente!

Golpeé la mesa y me puse de pie

—¡Por eso estemos juntos de por vida!

Aún agitado, le declaré a la chica de enfrente lo que pensaba en verdad.

—Eso es una propo…

—¡Retiro lo dicho!