Han pasado 4 días desde que comencé a vivir con onee-san, hoy es lunes. 

Al principio estaba sorprendido por sus desmayos y el valor que le da al dinero, pero me he estado acostumbrado a esa forma de vida poco a poco, pero si me descuido terminaré siendo lo que onee-san quiere, comenzando mi vida como algo parecido a un amo de casa a tiempo completo. Pero aun aunque mi vida diaria sea estable, me siento inseguro por mi futuro, no hay manera en que pueda estar al cuidado por siempre de onee-san, justo ahora que pude asegurar un lugar donde quedarme y comer, será mejor que comience a hacer algo para poder estar por mi cuenta. Pero… ¿por donde debería comenzar? Al ser menor de edad no es como si pudiese rentar un departamento, e incluso aunque pueda pagar la preparatoria con el dinero de onee-san con el supuesto de que se lo regresaré, no es como si pudiera hacer eso en la universidad. Y al pensar así, la gran mayoría de los problemas es por el dinero. En serio, lo que más me dolió fue haber sido despedido de mi trabajo de medio tiempo… 

Escuché la campana que anunciaba el término de las clases mientras que no ponía atención al maestro por estar pensando en esas cosas.

—  Eita-kun, vayamos a comer el almuerzo en la azotea.

— Um, claro.

El compañero de clases que me habló fue Hagiwara Kishou. De entre los pocos amigos que tengo él es el única amigo que sabe acerca de mi situación familiar, hemos estado juntos desde la primaria, desde mucho antes la familia de Kishou había sido cercana a la mía. Mayormente era alguien optimista, a diferencia de mí no piensa demasiado en las cosas, pero cuando estoy en problemas siempre me cuida y viene en mi ayuda. También debido a que había pocas personas en las que podía confiar terminé pensando en pedirle consejo a Kishou.

— Na Eita, Has estado raro toda la mañana, ¿ocurrió algo?

Inmediatamente después de que comenzamos a comer llegando a la azotea Kishou me preguntó eso. Y este era uno de los motivos por el cual le pediría consejo, es bueno notando esa clase de cosas.

—… Muchas cosas.

Estaba pensando desde donde debería de comenzar a hablar, pero me di cuenta de que sin importar de donde comenzara, todo podría decirse en una frase.

— La verdad es que terminé viviendo con una onee-san que iba a mi trabajo.

— ¡¡Pffff!!!

Cuando comencé a hablar Kishou escupió el Tamagoyaki que tenía en la boca, los gorriones que estaban cerca lo tomaron.

— Deja de bromear tan de pronto, es un desperdicio de comida.

— No, no estaba bromeando….

Yo también dudaba de esa única frase todas las mañanas al despertar.

— Si no estás bromeando entonces es aun peor, ¿has estado viviendo tanto tiempo solo que ya no puedes diferenciar la realidad de las fantasías?… ¿quieres que te presente un buen hospital?

— ¡Que irrespetuoso! ¡Estoy totalmente cuerdo!

Por favor, no me veas con esos ojos de lastima.

— Las noticias del viernes en la noche… decían que papá había sido atrapado en zona de guerra en el extranjero y su paradero estaba desconocido, ¿lo viste?

— Sí, lo vi, tu padre actúa como siempre.

— Realmente no importa ya que es como siempre, pero como fue reportado en las noticias el gerente de la tienda se enteró de ello, y uso el que no tuviera tutores presentes para despedirme, y además cuando regresé a casa resultó que mi padre no había pagado la renta y me echaron… en una noche perdí mi trabajo y mi casa.

— Que tragedia…

Kishou dejó la caja de almuerzo a un lado con la expresión de haber perdido el apetito… lo siento.

— Después de caminar un poco sin saber a dónde ir me detuve en un parque y la onee-san que siempre iba a comprar cuando trabajaba me habló, me invito a quedarme en su casa si quería.

— La onee-san del trabajo… ¿la onee-san hermosa que habías dicho?

— Si, fue ella.

— ¿¡En serio!?…

Ya le había hablado a Kishou acerca de onee-san en varias ocasiones, agregando que era alguien a quien añoraba.

— ¿Pero realmente no es como si la cocineras verdad? Por más que te hayas quedado en la calle, ¿Por qué de pronto te invitó a ir con ella?

— Parece que quiere que sea su amo de casa a tiempo completo.

— ¿Amo de casa a tiempo completo?

Hasta este punto el único que podría comprender lo que estaba diciendo seria Kishou, pero en el momento en que dije “amo de casa a tiempo completo” frunció el cejo, era claramente algo difícil de comprender. Sí, creo que cualquiera haría esa expresión.

— Pero… ¿qué estás diciendo?

Buena pregunta, ¿que estaré diciendo?

— Así que, desde el viernes me he estado quedando en el departamento de onee-san.

Kishou estaba atónito después de que conté toda la historia.

— ¿Entonces es eso? No es como si solo quisiera mantenerte durante toda la vida, ¿sino que también comías con ella, te bañabas con ella, y te acostabas en la cama con ella?

— ¡Solo comimos juntos, lo demás no cuenta!

En serio no puedo atinar a decir una respuesta clara.

 — ¿Y? ¿Desde dónde estabas en problemas?

— ¿Qué debería hacer?

El rostro de Kishou tenía una marca de interrogación sobre su cabeza.

— Como que ¿qué deberías hacer? ¿Qué te pasa teniendo problemas al tener una vida que cualquier estudiante de preparatoria sería feliz con tener? Una hermosa onee-san te va a mantener… es decir, ¿verá por todas tus necesidades verdad? Además al ser tú no deberías de tener ningún problema siendo su amo de casa a tiempo completo, no deberías tener ninguna otra opción más que aceptarlo.

Kishou lo decía como si estuviera celoso desde el fondo de su corazón. Es sorprendente que pueda ser tan sincero. A pesar de que mi vida sería tan sencilla si solo pudiera ser asi…

— Pero no es como si no hubiera nada más, y tampoco es como si pudiera seguir así para siempre.

Después de que le respondí así, Kishou movió la cabeza hacia los lados.

— Creo que piensas las cosas de manera muy complicada.

Suspiró como si dijera “yare yare”

— Entiendo que quieras vivir de manera estable debido a tus circunstancias familiares, pero cuando seas adulto tendrás que esforzarte lo quieras o no, creo que deberías hacer las cosas sin preocuparte al menos ahora que eres joven.

Sin preocuparme… aunque me digas eso…

— Bueno, ya que tenemos eso  preséntame a onee-san.

— ¿Ya que tenemos eso?

— Como tu mejor amigo tengo que saber quién es la persona que estará viendo por ti, no sé dé “cierta” persona, pero sería bueno en caso de que necesites mi ayuda ¿verdad?

Kishou lo decía como si tuviera lógica, pero de seguro solo tiene interés en Onee-san.

— Si hay alguna oportunidad, no estoy solo después de todo.

— Lo dices como si fuera solo una excusa, bueno, no importa.

Después de decir eso se retiró fácilmente, aunque creí que sería más persistente que eso…

— Si algo pasa ven conmigo a pedir consejo.

Pensaba en lo que haría a continuación mientras comía el resto de mi almuerzo.

● ● ●

Después de terminada la escuela fui al supermercado para comprar ingredientes para la comida y llegué al departamento. Desbloqueé la puerta con la tarjeta-llave que me había dado Onee-san y entré. En conserje estaba descansando por lo que no se encontraba.

— ¿Aun no ha regresado onee-san?…

Llegué a la habitación y deje las cosas en el refrigerador para después tomar un respiro en la sala de estar. Hoy ya había terminado de lavar y limpiar antes de ir a la escuela, así que lo único que quedaba por hacer era cocinar.

—… ¿la ropa ya se habrá secado?

Pensaba en que antes de prepararme para cocinar iría al barandal a recoger la ropa, cuando de pronto se escuchó el timbre de la puerta.

— ¿Nn? ¿Alguien llegó?…

Me levanté del sofá, me dirigí a la entrada y abrí la puerta. Frente a mi había una visita completamente inesperada.

— Vine a jugar.

— ¿He?…

Dudé de lo que estaba viendo, allí se encontraba Kishou con una gran sonrisa.

— Con permiso.

— Na, na… ¿¡por qué estás aquí!?

Tomé a Kishou por el hombro cuando trataba de entrar en el departamento.

— ¿Cómo lograste entrar?

Se supone que no debería de poder entrar debido al auto cerrado de la puerta.

— Te seguí hasta aquí, en la entrada pasé justo después de que tu entraras, y al verificar en los correos pude ver tu nombre, así que vine a esta habitación y acerté.

El correo… ahora que lo pienso onee-san me había dicho que agregaría mi nombre en la placa de identificación con el de ella… pero que con eso me descubriera…

— Bueno, ¿entonces puedo entrar?

— Vete a casa antes de que regrese onee-san.

Pensaba que era una pena que no estuviera la dueña de la casa, y cuando estaba por rendirme para dejarlo entrar.

— Ah, espera un poco.

Deje esperando a Kishou en el pasillo y regresé a la sala de estar. Justo estaba por ir a recoger la ropa de onee-san y ahora estaba colocada secándose en el barandal… junto con sus asombrosas pantis. No había manera de que dejara que Kishou las viera, al menos tenía que esconder la ropa interior. Me apresuré corriendo al barandal, tomé la ropa interior de onee-san y la guardé en mi bolsillo trasero.

— Gracias por esperar, adelante.

Al decir eso, Kishou abrió la puerta y entró a la sala de estar. 

— Hee que departamento tan genial.

Dijo Kishou sentándose en el sofá mientras observaba el departamento, Me senté a su lado como si no hubiera pasado nada.

— ¿A qué hora regresa onee-san?

— No lo sé.

— ¿En que trabaja?

—… No lo sé, no se lo he preguntado.

No hay manera de que pueda decirle que tal vez sea un trabajo de noche.

— ¿Hay muchas cosas que no sabes verdad?

— Apenas es el cuarto día que vivimos juntos, así que hay muchas cosas que desconozco.

— Bueno, es cierto, me pregunto si onee-san llegará pronto.

Parece que Kishou no tiene la intención de irse sin antes ver a onee-san… Maldición, realmente no es como si me molestara que conociera a onee-san, ya había pensado en la posibilidad de que la conociera en cuanto le pedí consejo, y no es como lo dijo Kishou, pero era verdad que sería mejor que un conocido supiera la situación por si acaso. Estaba preocupado no solo por haberlo dejado entrar al departamento sin su permiso, sino que también no sabía si quisiera conocer a alguno de mis amigos… traje alguien sin decirle nada… Al menos hoy me gustaría que se fuera antes de que regresara onee-san.

— Ne, Kishou, sería mejor si vieras a onee-san a la próxima…

Y en el momento en que estaba por pedirle que se fuera…

— ¡Ya llegué! Eita-kun, ¿ya regresaste?

Una voz resonó en la entrada… ya regresó… me rendí y me dirigí a la entrada para recibir a onee-san.

— Onee-san, bienvenida…

— Ya llegué, ¿are? Hay unos zapatos que no recuerdo haber visto…

— La verdad es que… vino un amigo.

— ¿Un amigo?

— Lo siento, dejé que entrara egoístamente al departamento…

Dije honestamente preparándome para ser regañado. Pero ella en lugar de enojarse esbozo una sonrisa.

— No necesitas preocuparte, esta ya es tu casa, además tengo curiosidad por saber qué clase de personas son tus amigos, ¿podrías presentármelo?

Siento como si me ha ayudado, o como si me hubiera salvado. Entonces me dirigí con onee-san a la sala de estar para presentarle a Kishou.

— Él es mi amigo, Hagiwara Kishou.

— Es un gusto Hagi wara… soy…

¿Qué pasa? Kishou parece estar algo extraño.

— Es un placer, gracias por cuidar a Eita-kun.

Onee-san respondió con una sonrisa mientras bajaba ligeramente la cabeza.

— ¿Kishou? ¿Qué pasa?

— No… Solo estaba algo sorprendido… posiblemente lo más sorprendido que he estado en la vida…

¿Por qué te sorprendes?

— Es cierto, ya que tu amigo ha venido pidamos algo para comer. Dime si prefieres pizza, sushi o lo que quieras, Eita-kun, ¿hay algo que quieras comer?

Onee-san ya se había preparado sacando su celular. Cuando Kishou estiró su mano.

— Hoy vine como amigo de Eita porque me intrigaba qué clase de persona era la que estaba viendo por él, me iré de inmediato así que no tiene de que preocuparse.

— ¿En serio?

El tono de voz de onee-san parecía un poco deprimida.

— Ah, es cierto, traje un pequeño regalo para onee-san.

— ¿Regalo? ¿Para mí?

Y al decir eso Kishou sacó algo de su maletín.

— Esta es una fotografía de Eita-kun cuando estaba en la primaria.

— ¡¡¡Kyaaaaaaaaaaaa!!!

Onee-san se apresuró en tomar la fotografía mientras gritaba.

— ¿¡Que es esto!? ¡¡Qué lindo!! ¿¡Es un ángel!?

Volteé a ver desde un lado la fotografía, se trataba de una de mí corriendo en el festival deportivo de la primaria. Onee-san últimamente había estado bastante tranquila, pero de pronto parecía como la primera vez que la vi… no, esa era una sobre reacción que superaba por mucho la primera vez. Se le quedaba viendo a la fotografía como si quisiera devorarla con la mirada. Como decirlo… parece como una pequeña niña emocionada.

— Kishou… ¿por qué tienes algo como eso?

— La tenía en el celular, solo fui a imprimirla a una tienda que estaba cerca, ¿cuándo se viene a saludar se tiene que traer un regalo verdad?

— No es eso… ¿por qué una fotografía de mí?

— Creí que le gustaría a onee-san.

Parece que estaba completamente en lo correcto, pero es demasiado vergonzoso así que me hubiera gustado que no lo hiciera.

— ¡Kishou-kun! ¿¡En serio me lo das!?

— Por supuesto, ¿qué te parece si a la próxima que venga te traigo una fotografía de Keita cuando estaba en la secundaria?

— ¡Vuelve por favor! ¡Regresa mañana mismo!

Onee-san le pedía a Kishou tomando su manos… ah, parece que no se desmaya cuando toca a otros hombres…

— Me retiraré por el día de hoy, con permiso. Le encargo a Eita.

Después de decir eso se dirigió a la entrada.

— Onee-san, Iré a acompañarlo hasta el lobby.

— Sí, Kishou-kun, ven siempre que quieras.

Dejamos la habitación mientras que onee-san nos despedía moviendo la mano. Subimos al elevador y Kishou parecía querer decir algo mientras sonreía.

— ¿Qué pasa?…

— No, como se esperaba de la persona que admiras y cuida de ti.

— ¿Persona que admiro?

— ¿verdad? Incluso yo pasé por miedo.

¿A qué se refiere?

— Bueno, es cierto, cuando la veía en la tienda no la admiraba.

— No me refiero a eso.

— ¿No te refieres a eso?

Cuando contesté eso Kishou se me quedo viendo de manera extraña. ¿Qué será? Creo que no nos estamos entendiendo.

—… Bueno, no importa.

Parecía que él se había dado cuenta de algo, me llamaba la atención su sonrisa.

— Que envidia, a mí también me gustaría que una linda onee-san me mantuviera.

— No lo digas como si fuera tan simple, es difícil.

Mientras manteníamos esa conversación, el elevador llego al lobby, acompañé a Kishou hasta la entrada del edificio.

— Siento haber aparecido así de repente.

— Esta bien, al final onee-san estaba contenta.

— Estoy más tranquilo, parece ser una buena persona.

— Si… aunque creo que es un poco diferente a ser una buena persona.

— Pero ten cuidado, que una onee-san adulta viva con un chico menor de edad, sería malo si los demás se enteraran de eso, si las personas mal intencionadas lo supieran no verían más que a alguien que secuestró a un menor de edad.

Secuestro de un menor de edad… esa palabra me hace sentir mal. A pesar de que estoy de acuerdo con onee-san, puede que así lo vean las personas que no conocen la situación… ahora que lo pienso Akane-san también dijo lo mismo. En ese entonces estaba pensando en otra cosa pero ahora que lo pienso bien puede que así tenga razón.

— Si pasa algo puedes pedirme consejo sin contenerte.

— Si, gracias.

Despedí a Kishou con la mano mientras lo veía alejarse. Regresé pensando en lo que me acababa de decir.

—…

Lo primero que vi al regresar al departamento a onee-san abrazando mi fotografía, estaba sobre el sofá pataleando mientras dejaba salir su voz.

— Ya regresé.

— Ah, Eita-kun, bienvenido.

Se acomodó sentándose apresuradamente en el sofá acomodando su cabello y fingiendo estar tranquila.

— Siento haber perdido la compostura, parece que la fotografía de cuando estabas en primaria era tan lida que sin querer terminé emocionándome.

— Ah… gracias…

— Pero Kishou-kun, parece ser un buen chico, no creo que haya muchas personas que puedan llamarse a sí mismos mejores amigos tan fácilmente, deberías apreciar su relación.

— Es cierto…

Kishou dijo eso, y yo pienso también en él como mi mejor amigo. Incluso hoy vino no solo porque tenía interés en onee-san, me imagino que fue también porque estaba preocupado por mí, pero dejemos de lado cuál de las dos fue su principal motivo. Le agradecía a Kishou mientras pensaba en eso.

— Por cierto Eita-kun, ¿no tienes más fotografías tuyas de hace tiempo?

Onee-san me preguntó con un brillo en sus ojos.

— La verdad es que no tengo muchas fotografías de mí.

— ¿He?…

Se quedó sin palabras sorprendida.

— No tenía a mamá y papá es así, así que cuando iba a la primaria siempre estaba solo, nunca tuve la oportunidad de salir en familia… terminaba mezclándome con la familia de Kishou con la que me llevaba bien, por lo que creo que más que yo, Kishou y su familia han de tener más fotografías de mí.

— Ya veo… lo siento.

— No te preocupes por favor.

Parece que se preocupaba de que no hubiese nadie a mi lado cuando estaba en la primaria, por eso es que la familia de Kishou me salvó, les estoy realmente agradecido. Pero cuando entré a la secundaria comencé a estar en mi propio ambiente, no tenía nada de qué preocuparme ni tampoco nada en particular que deseara. Solo en algún momento pensaba que en cuando me convirtiera en adulto quisiera construir una familia normal. O al menos no hacerle pasar lo mismo que yo al hijo que podría tener algún día. 

— ¿Onee-san?

De pronto comenzó a buscar algo en el closet mientras estaba recordando. Después de meter su cabeza y menear un rato el trasero, parecía haber encontrado algo y regresó.

— Eita-kun, mira.

—… ¿una cámara?

Lo que tenía en las manos era una cámara que parecía ser bastante cara.

— Hubo un tiempo en el que solía usar la cámara, en ese entonces tenía un set completo. ¿Qué te parece si la próxima que salimos llevamos la cámara y hacemos muchos lindos recuerdos juntos?

Sentí como si Onee-san con la cámara en sus manos y sus palabras atraparan lo profundo de mi corazón. Esa gentileza era como si estuviera rellenando lo que me hacía falta, comenzaba a soportar desesperadamente el calor detrás de mis ojos.

— ¿Eita-kun? ¿Qué sucede?

Estaba intentando contenerme desesperadamente, pero mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, onee-san al darse cuenta de eso lanzó la cámara al sofá y comenzó a acercarse a mí.

— Lo siento, estaba un poco feliz…

— Eita-kun…

— Nunca había tenido a nadie que me dijera algo como eso.

Comenzó a envolver mi cuerpo amablemente. No sé cuántas veces he percibido el dulce aroma de onee-san.

— A partir de ahora hagamos muchas cosas de familia con onee-san como si fuéramos una familia normal.

Y con esas palabras, algo comienzo a fluir como si se tratase de una presa rota. Estaba desesperado por cubrirlo para que onee-san no se diera cuenta.

— ¿Onee-san?

— ¿Qué pasa?

Como no había escuchado ninguna su voz en un tiempo le hablé y sorprendentemente me respondió.

— No… ¿no te desmayas?

— Fufufu.

A pesar de estarme abrazando parecía bastante normal, a pesar de que siempre terminaba desmayándose.

— Estoy teniendo mucho cuidado para no tocarte directamente.

— No es muy convincente viniendo de alguien quien se ha desmallado más veces de lo que puedo contar con las manos.

Por el tono de voz puedo decir que le afectó, pero parecía sonreír.

— Muchas gracias.

Después de decir eso alejé mi cuerpo de onee-san. En ocasiones tiene forma de ser de hermana mayor, pero sin importar que sea la inocente onee-san o la onee-san genial, no hay ninguna falsedad en su sonrisa.

— Entonces iré a preparar la cena

— ¿he? ¿No es demasiado pronto?

— Hoy planeo cocinar en serio.

En verdad estoy feliz por los sentimientos de onee-san, pero lo más que puedo hacer son los labores de la casa, Después de todo no me puedo convertir en el amo de casa a tiempo completo que quiere onee-san, pero quiero corresponderle con todo mi esfuerzo…  pensando en eso me dirigía a la cocina cuando…

— ¿Are? ¿Keita-kun? ¿Qué tienes en el bolsillo de atrás?

— ¿En el bolsillo?

Onee-san estiró la mano y tomó algo de mi bolsillo.

— ¡¡Ah!!
— ¡¡Ah!!

Eran las pantis que había escondido a toda prisa para que Kishou no las viera

— Eita-kun… esto es…

— ¡Ah, no, no es eso, trataba de esconderlas!

Es inútil, cualquier cosa que diga solo será una excusa.

— Después de todo te gustaron estas pantis…

Onee-san tenía una cara roja de vergüenza pero a la vez parecía estar satisfecha… como decirlo… sin duda alguna había tenido un gran malentendido.

— Entiendo… en lo que cocinas la cena iré a la tienda de lencería y compraré toda esta serie de prendas, ¡después te las daré, puedes usarlas como quieras!

— ¡Ah! ¡No, espera por favor!

— Ahora regreso.

Estiré mi mano para tratar de detenerla pero ya no había nada allí, onee-san había salido llevando consigo una maleta en la mano…

Y así fue como onee-san me regaló ropa interior femenina llamativa…

 ¿Qué hago con esto?…

☆ El diario de Onee-san ☆

El día de hoy el amigo de Eita-kun, Kishou-kun vino a jugar. ¡Y además me regaló una fotografía de cuando Eita-kun estaba en la primaria!

¡¡¡Aaaa!!!… ¡¡qué lindo!!… ¡¡¡Es demasiado angelical!!! ¡Solo al ver esta fotografía tengo la confianza de poder trabajar las 24 horas sin descanso durante 72 horas! ¡Muchísimo más efectivo que las bebidas energéticas! Y me dijo que la próxima vez que viniera a visitar traería una fotografía de cuando Eita-kun estaba en la secundaria…. ¡no puedo esperar!

Pero Eita-kun… ¿estará bien? De pronto se puso a llorar y me sorprendió, bueno, siempre había estado solo…. Debió de haber sufrido, habría tenido celos de los demás… bien, A partir de ahora no dejaré que Eita-kun se vuelva a sentir así, ¡Onee-san irá a las actividades que sean necesarias en la escuela! Pero esas pantis que le regalé a Eita-lun… bueno, está en esa edad, ¡tengo que entenderlo como toda una onee-san!