— Bueno… estamos listos.

Una semana después, un sábado después de terminada la grabación de onee-san, nos preparábamos desde temprano para viajar a Nagano, aunque diga desde temprano en la mañana, termine la gran cantidad de preparativos desde ayer en la noche y ahora solo estaba corroborando. Era la primera vez que viajaba por lo que en realidad no tenía idea de que era lo que tenía que llevar, pero por ahora lleve mi cepillo de dientes y un cambio de ropa para un día, también medicinas y una batería móvil. Guardé todo en una maleta y la deje en la entrada terminando con los preparativos.

Cuando pensaba que ya iba siendo hora termine emocionándome.

— Onee-san, ¿ya estas lista?

Termine de hacer mis maletas y le hable a onee-san que se encontraba en su habitación. Pero espere un tiempo y no hubo respuesta. Intente ir a ver como estaba por lo que fui a su habitación, abrí la puerta y me quede perplejo.

— E… eso es…

La habitación de onee-san estaba completamente lleno con ropa occidental, no había ningún lugar para caminar.

— Ah, Eita-kun, ¿terminaste de prepararte?

— Si, ya estoy listo.

La maleta de viaje de onee-san estaba abierta. El tiempo apremiaba y ella aún se encontraba rodeada por una gran cantidad de ropa, parece que onee-san aun no había terminado de guardar sus cosas. Onee-san se quedaba viendo con una expresión extraña a la gran cantidad de ropa en el suelo.

—… ¿Tienes algún problema?

—… No sé qué ropa ponerme mañana.

—…

¿Solo eso? ¿Todo este desorden para poder decidir un cambio de ropa?

— Ya decidí la ropa que usare el día de hoy, pero tenía dudas por qué es lo que usaría el día de mañana… ayer en la noche me estaba probando la ropa pero cuando me di cuenta me había quedado dormida…. Nununu.

—… No creo que necesites preocuparte tanto por eso.

Sin pensarlo lo dije.

— Claro que no Eita-kun!

Onee-san se me acerco con una expresión como si tuviese problemas.

— ¡Es nuestro primer viaje! ¡Quiero tener muchas fotografías como recuerdo, por lo que es muy importante elegir la ropa! ¡Después no podré regresar cuando piense que otra ropa hubiera sido mejor!

—… Es… es cierto…

Termine respondiendo de reacción, pero la verdad es que realmente no entiendo cómo se siente onee-san. Escuche que el humor de las mujeres cambia con su maquillaje y su ropa, me imagino que se ha de estar esforzando mucho por divertirse en el viaje, y me siento feliz por ese sentimiento. Incluso me hace sentir mal ya que elegí la ropa como si nada.

— Pero onee-san, no creo que debas esforzarte demasiado con algo como eso.

— ¿A que te refieres?

— Puede ser nuestro primer viaje pero no es como si fuese a ser el último.

— Es el primero pero no el último…

Onee-san susurro repitiendo lo que dije.

— ¡Es cierto! ¡Siempre podemos ir de viaje cuando queramos!

Cambio de expresión a una gran sonrisa, y llevo su mano a la ropa que estaba más cerca.

— ¡Entonces tomaré la última ropa que compre!

— Si, te ayudare, terminemos de prepararnos rápido.

Por fin había logrado elegir la ropa y entre ambos comenzamos a guardarla en la maleta. Al final terminamos llegando una hora después de lo que habíamos estimado, pero bueno, no importa.

Pasaban de las 10 de la mañana cuando dejamos el departamento. Nos dirigíamos a lo profundo de las montañas, a un Ryokan con aguas termales. Investigue un poco y pude ver que se encontraba a una altura de 1400 metros sobre el nivel del mar, parece que las noches de veranos son frescas, tal y como lo había dicho onee-san parecía ser un buen lugar de veraneo para las personas que conocían el lugar. Parecía que las aguas termales también tenían un buen efecto algo como pasar tres días haría que no te resfriaras durante tres años, dejando de lado si es verdad o mentira, creo que para que digan algo como eso deben de ser unas buenas aguas termales por lo que estaba esperándolo con ansias.

— Por cierto onee-san.

— ¿Sí?

— Como le haremos para llegar a Nagano?

Por lo que investigue, al estar en lo profundo de las montañas el tren no llega hasta halla. ¿Tomamos el tren bala desde Tokio para llegar a una estación cercana, para después de eso un transporte para turistas?

— Fufufu, una vez que lleguemos te darás cuenta.

—…?

Onee-san me dijo aquello con una sonrisa como si tuviese escindiendo algo, presiono un botón del elevador mientras me preguntaba en que estaría pensando, cuando el elevador se detuvo pude ver frente a nosotros el enorme estacionamiento.

— Creo que ya sabias que teníamos un estacionamiento en el piso inferior.

Como se esperaba de un edificio para ricos, solo había autos que parecían bastante caros… ¿pero por qué en el estacionamiento?

— Este es mi auto.

—… ¿He?

Allí había un pequeño vehículo rojo, en cierto sentido el pequeño carro japonés resaltaba entre los automóviles caros.

— Onee-san, ¿tenías auto?

— Casi no lo uso pero es lindo ¿verdad?

Tenía una forma redondeada de una manera un poco linda. A pesar de que tenía la capacidad económica para comprar un vehículo muchas veces más caro, que haya elegido un vehículo solo porque le parecía lindo es muy parecido a lo que ella haría y el color rojo mostraba los gustos de onee-san.

— Por cierto, se llama Machiko.

— ¿Machiko?

— ¡Si! Machiko, contamos contigo el día de hoy.

Onee-san lo acaricio como quien trata a un pequeño gato. Dejando de lado de porque Machiko hay muchas personas que les ponen nombres a sus autos ¿verdad?

— Dejemos el equipaje atrás.

Se refería a abrir la trasera y dejar nuestros equipajes… bueno la verdad es que estaba bastante sorprendido de que onee-san tuviera un auto, a pesar de que sea así es un adulto, sería normal si tiene un permiso para conducir… como decirlo… simplemente no me la imaginaba conduciendo. 

Terminamos de dejar el equipaje, nos subimos en Machiko y nos abrochamos los cinturones.

— Bueno, ¿entonces no vamos?

— Si, cuento contigo.

Y Machiko comenzó a moverse lentamente, a pesar de que nos encontremos dentro de un estacionamiento, iba tan lento que por lo contrario, me preocupaba.

— Por cierto onee-san, ¿hace cuánto que no conduces?

— Mmm… hace mucho que ya no lo recuerdo.

No lo… de pronto comencé a sentirme inseguro.

— Por cierto, Machiko es el tercer auto que compro.

— Tercer…  ¡Conduzcamos de manera segura!

— Por supuesto, onee-san hasta ahora no ha tenido ninguna infracciona sí que puedes estar tranquilo.

¿Eso no será porque realmente no sueles conducir?… solo espero que logremos regresar con bien a casa.

— Por si acaso tiene GPS, Eita-kun, me ayudaría mucho si pudieses verlo por mí

— Si, cuenta conmigo.

— La verdad es que a pesar de que se lo puse nunca he logrado llegar a mi objetivo…

—… ¿He?

— No debería de estar roto, ¿entonces por qué será?

Se pierde a pesar de tener el GPS… ni siquiera quiero preguntar. Sabía que era mala con la tecnología pero no creí que estaría en un nivel de desesperación…

★ ★ ★

Después de todo, terminamos perdiéndonos varias veces antes de dirigirnos a la autopista, estaba conduciendo tranquilo al ser la primera vez que conducía después de mucho tiempo, pero parece que agarro el ritmo una vez entrado en la autopista, tal vez al ser en línea recta, ya que comenzaba a manejar con mayor facilidad, pero al conducir de manera segura parece que lo máximo eran 80 kilómetros por hora, conduciendo tranquilamente mientras comía dulces y tarareaba de buen humor. Paso una hora y media mientras continuaba conduciendo de esa manera. Entramos junto a Machiko al distrito Yamanashi.

— Por cierto, ¿cómo planeamos seguir?

— Planeamos llegar al atardecer al Ryokan de Nagano después de pasar por Yamanashi, en lugar de tener todo agendado creí que pasar antes por lugares turísticos seria más divertido. Es cierto puede que se sienta más libertad moviéndose sin necesidad de seguir una agenda, cualquiera desearía poder viajar y moverse a placer al menos una vez.

— Pero si pensamos en los tiempos de traslados, no podríamos ir dando vueltas por donde sea, una noche y dos días es muy poco…

— Es cierto.

— Eita-kun, ¿hay un lugar al que quieras ir?

— No, realmente no he pensado en ninguna parte.

— Ah, pero onee-san tiene dos lugares a los cuales quiere ir.

— ¿A dónde?

Al mismo tiempo en que le pregunte onee-san levanto su mano izquierda.

— El primer lugar es allí.

Y frente a nosotros se encontraba la montaña más grande de Japón. Ya veo, ciertamente no nos estaríamos desviando mucho.

— Después de todo si estamos en Yamanashi tenemos que pasar por el monte Fuji.

Y así fue como decidimos nuestro primer destino. Al primer lugar al que llegamos fue a Kawaguchiko.

Después de todo no es como pudiésemos subir el Fuji solo porque dijo que quería ir, así que pensamos en ir a un lugar donde pudiese apreciarse bien. Bajamos de Machiko en un gran espacio de estacionamiento de tierra y el viento trajo consigo el aroma del verano.

— Eita-kun, ¡mira!

Me hablo y me di la vuelta, para ver el monte Fuji.

— Asombroso… ¿era tan grande?

— Es cierto, es bastante grande.

Volteamos a ver hacia arriba al monte Fuji con los ojos brillantes como si fuésemos niños. Cuando onee-san se emociona termina hablando inocentemente ero creo que ha estado así desde la mañana, ¿tanto se está divirtiendo?

— A pesar de que estamos aún lejos, que extraño que aun así se vean tan grande.

— Es cierto.

Realmente no se puede apreciar bien que tan grande es por la distancia pero aun así daba bastante impacto.

— ¿Podremos tomarnos una fotografía con el monte Fuji de fondo?

— Hoy onee-san está vistiendo de manera hermosa, así que creo que se vería bien.

—… ¿He?

Hoy onee-san tiene un vestido simple de una piza, era apropiado para el verano junto con el sombrero que iba a juego con el vestido, era como alguna heroína del campo, buen aunque creo que puede ser descortés decirle eso a ella que es artista.

— Ah… gracias…

Comenzó a moverse nerviosamente con las mejillas enrojecidas. Seria debido a que tanto su ropa como su piel era branca que se notaba aún más cuando se enrojeció.

— ¡Es cierto Eita-kun, tomémonos una foto!

Y onee-san saco de su bolso la cámara digital, pero después de todo me la entregó.

—… Aquí tienes, el trabajo de Eita-kun es manejar la cámara.

Después de todo iba a tener que hacerlo yo, la vez anterior le había enseñado a usarla como es debido, pero termino diciendo que no necesitaba hacerlo, que al estar juntos bastaría que el otro hiciera lo que a uno se le dé mal. Cuando pensé en nuestra relación así sin pensarlo sonreí.

— ¡Ah! ¡Eita-kun, no te rías solo porque onee-san no puede usar la cámara!

— Si, es muy típico de onee-san.

— Si me pongo seria puedo aprender aunque sea un poco.

— Sí, sí, voy a tomarla.

Me puse a un lado de onee-san mientras ella inflaba sus mejillas molesta, y al hacer eso acerco su hombro al mío acercando su rostro al mío. Ya había pensado en ello cuando me tome una fotografía con Akane-san en el restaurante pero, ¿por qué tienen que acercarse tanto cuando nos tomamos fotografías? Tengo que tener mucho cuidado de no tocarla o terminara desmayándose. Presione el obturador y al voltear a ver a la pantalla allí estábamos los dos con una gran sonrisa, y justo entre ambos aparecía el pico del monte Fuji, creo que está muy bien tomada.

— Hazlo de nuevo.

— ¿He? ¿No fue buena?

Onee-san movió la cabeza a los lados insatisfecha.

— Mi cabello se movió con el viento.

Ahora que lo veo ben, es cierto, aparecían unos cabellos en el aire por el viendo, onee-san saco un peine de su bolso y comenzó a arreglarse el cabello cuidadosamente.

— Bien, una vez más.

— Este bien, la tomaré.

De nuevo volví a presionar el obturador y ver la pantalla.

— Si, en definitiva la adornaremos en la sala de estar.

Parecía bastante satisfecha mientras sonreía. Y fue cuando onee-san observaba la pantalla. El viento tranquilo de pronto comenzó a soplar con fuerza y aunque no quisiera ver la falda de onee-san de pronto se levantó… sería un servicio del monte Fuji? Onee-san quería llevar sus manos a la falda pero al tener la cámara no podía hacerlo.

—… ¿Viste?

Estaba temblando con lágrimas en sus ojos.

— ¿Viste verdad?

— Este…

Si tuviera que decir si vi o no… por supuesto que vi. Pero al contrario, me gustaría preguntar porque llevaba puesta ropa interior tan reveladora.

— Onee-san, parece que no te avergüenzas tanto cuando te veo en ropa interior como ahora que cuando te toco o digo tu nombre ¿verdad? Además de que tampoco te da vergüenza dormir conmigo… ¿tienes algún criterio?

— La verdad es que yo también creo que es extraño.

Onee-san puso una expresión complicada mientras se llevaba la mano a la mejilla y susurraba “nununu…” parece que ni siquiera ella lo sabe…

— Pero sabes, creo que lo entendí un poco la otra vez que fuimos juntos a comprar trajes de baño.

— Enséñame por favor Sensei

— Probablemente está bien cuando hago algo hacia Eita-kun, pero cuando tú me haces algo parece que no puedo con ello.

— Ha…

Ahora que lo dice puede que sea cierto, cuando estábamos juntos en la cama cuando me escondió debajo de su falda a pesar de que estábamos en situaciones en las que podría perder el conocimiento se encontraba bien, eso debió de haber sido porque fue onee-san quien lo sugirió. Pero cuando la tomo o digo su nombre… es débil cuando yo hago acercamientos, si lo pone así creo que todas las ocasiones en las que se ha desmayado se basan en ese criterio, por lo que ha de ser por los sentimientos de onee-san y como prueba esta cuando fuimos juntos a comprar trajes de baño.

Al principio onee-san estaba bien “mostrándome” sus trajes de bajo, pero como resultado de darse cuenta de que yo “la estaba viendo” de pronto le dio vergüenza y fue a esconderse. Ahora que se eso creo poder planear en contramedidas para el futuro.

— ¿Y?… ¿me viste?

Al estar convencido por mi cuenta y voltear a ver onee-san ya volvía a tener las mejillas infladas, como decirlo, es un poco linda cuando se enoja.

— Creo que ha de ser el viendo que bajo del monte Fuji, no es mi culpa.

— ¿Eso quiere decir que me viste verdad!?

Onee-san estaba avergonzada mientras me golpeaba ligeramente la espalda. Comencé a huir sin querer cuando sentí unas miradas, eran dos mujeres que nos veían entre sorpresa y duda.

— Ne, ne… ella… ¿no se parece?

— Si, es idéntica.

… Tengo un mal presentimiento.

— Onee-san vayamos por aquel lado.

Empuje la espalda de onee-san a un lugar donde no se encontrase nadie.

— Bueno, no me importa pero ¿por qué tan de pronto?

— Ah, no… hay muchas otras cosas que me gustaría ver.

— Es cierto, ya que estamos aquí tomemos un pequeño paseo.

Nos dirigimos a otro lugar tratando de alejar a onee-san de las miradas de las personas a nuestro alrededor… que descuido, al llegar a un lugar al que no sabíamos mucho resulto que habían muchas personas que conocían a onee-san ¿Qué sucederá si se enteran que se encuentra aquí a solas con un hombre?

Posiblemente sea como Chika-san lo dijo, puede ocurrir un escándalo, bueno… si esta con un hombre como yo podrían pensarlo como su hermano menor pero no es necesario arriesgarnos. Hoy onee-san no se encuentra con mascarilla ni lentes como cuando paseamos por la ciudad así que tengo que mantenerme e guardia. Termine rindiéndome pensando en ello mientras veía la inocente sonrisa de onee-san. Después de eso continuamos caminando alrededor del lago mientras que las personas centraban su atención en nosotros. Incluso dentro de todos los turistas había muchos extranjeros, todos lanzaban sus voces hacia aquí pero había algunos idiomas extraños, pero al verlos divertirse así terminamos divirtiéndonos también nosotros. 

Disfrutamos del turismo en un lugar extraño sin preocuparnos para nada de las cosas del día a día, pero cuando terminamos de dar la vuelta y nos dirigíamos de regreso al estacionamiento.

— Eita-kun, ¿no te gustaría ir a ver algún recuerdo?

Onee-san apunto a una tienda de regalos que se encontraba a las orillas del camino.

— Buena idea, vamos.

Al entrar el trabajador se nos quedó viendo, habían regalos que parecían ser para los turistas al igual que dulces que parecían ser locales, así que pensé en comprarle algo a Kishou ya que estábamos aquí, cuando…

— Es hermoso…

Onee-san se había detenido frente a un lugar donde había muchos aretes, había tomado uno de ellos con forma de pequeña gota y si se veía bien podría verse dentro del cristal la imagen del monte Fuji.

— Es cierto, es hermoso, ¿será alguna artesanía del lugar?

—…

Onee-san se le quedaba viendo con la mirada brillante.

— Bien, lo compraré.

Se dirigió a la registradora con él para comprarlo, pero regreso de inmediato desanimada.

— ¿qué sucede?

— Parece que onee-san se olvidó la cartera en el auto…

— ¿Entonces vamos al auto por el? O si quieres yo…

— Bo, así está bien, solo pensé que podría aprovechas pero después de todo lo dejare.

— ¿En serio?

— Habrán muchas otras tiendas de regalos, ¿qué te parece si regresamos de una vez?

—… iré un momento al baño, regresa antes por favor.

— sí, entendido.

Después de corroborar que onee-san hubiese salido de la tienda regrese solo adentro.

★ ★ ★

— Es un camino sorprendente.

— Si, ya se siente como si estuviéramos en lo profundo de las montañas.

Continuamos después de seguir ascendiendo y pasar algunos túneles, el camino se hizo más estrecho y los autos más cercanos parece que si continuamos por este camino llegaremos a Gifu, había muchos autobuses con turistas pasando por el lugar. El rostro de onee-san comenzaba a llenarse de miedo.

— No necesitamos apresurarnos, solo conduzcamos de manera segura.

— Si… si conduzco mal podríamos terminar en línea recta hacia el barranco…

— ¡No digas eso por favor!

Después de avanzar por un tiempo el camino comenzó a hacerse más difícil. Como se esperaba de unas aguas termales escondas y se encontraban en lo profundo de la montaña, habían arboles a ambos lados de hojas verdes de la temporada, dentro de lo que podía ver todo era de un verde frondoso, a medio camino había letreros de monos y cerdos salvajes… ¿significaran que tenemos que tener cuidado de que aparezcan de pronto? 

Continuamos avanzando dentro de Machiko mientras estábamos nerviosos, cuando el camino que ascendíamos comenzó a oscurecer.

— ¿Nn? ¿Qué es eso? ¿No huele a algo?

— Es cierto, parece que algo huele mal.

Parece que no solo era mi imaginación, onee-san también se había dado cuenta y estaba frunciendo las cejas.

— Pero no es que sea un olor desagradable…

Y al decir eso de pronto el camino se abrió.

— Eita-kun, llegamos.

Ya veo, así que el olor era de las aguas termales, en aquel lugar había varios edificios, y pude ver a varios turistas caminando por el camino. Habían muchos autos estacionados en el estacionamiento a un lado del camino, y al ver las matriculas eran casi todos de lugares lejanos, por fin habíamos llegado. Contuve mi emoción y continué usando el GPS para poder llegar al Ryokan, comenzamos a descender un poco cuando de pronto logramos escuchar el sonido de un rio fluyendo.

—… ¿he?

Frente a nosotros había un enorme puente de madera, tenía alrededor de dos metros de anchi y frente a él se encontraba nuestro alojamiento.

—… ¿tenemos que cruzar esto?

— Eso parece…

— ¿No se caerá?

— ¿Estará bien no?

Y onee-san piso el acelerador lentamente. El ancho del puente era muy justo, pareciera que si movía el volante un poco por error terminaríamos resbalando, seria debido al extraño nerviosismo que ambos manteníamos la respiración mientras cruzábamos el puente.

—….. ¡Llegamos!

— ¡Lo lograste! ¡Buen trabajo conduciendo!

Al pasar el puente colgante verifique el celular y era el mismo Ryokan. Nos envolvía un extraño sentimiento de logro, Detuvimos a Machiko en el estacionamiento y de inmediato llego personal del Ryokan a tomar nuestro equipaje. En comparación con onee-san no estaba nada acostumbrado a ello así que solo seguí a onee-san dentro del Ryokan. Allí se encontraba un gran y elegante lobby. Todo el suelo estaba hecho de Tatami, el color de los pilares y el techo mostraban que era un lugar con historia, Todo un viejo Ryokan japonés… ¿cuánto costara una noche?… es la primera vez que venía a un Ryokan por lo que no tenía ni idea. Terminamos de registrarnos,  y nos guiaron a nuestra habitación.

El entrar en el cuarto termine dejando escapar mi voz por la sorpresa.

— Esto es…

Afuera de la habitación se extendía un jardín, y en el centro un onsen al aire libre. El sonido del agua caliente vertiéndose con el olor de las aguas témales se extendía por la habitación.

—… Con baño al aire libre… sorprendente.

— Fu, fu, fu, ¿sorprendido?

De seguro lo mantuvo en silencio para sorprenderme, tenía una sonrisa inflando su pecho al verme.

— Claro que me sorprendió… ¿casi no hay habitaciones con baño al aire libre verdad?

— Es cierto, estaba inspirada.

Sé que lo he estado preguntando hasta ahora pero… ¿fue caro verdad?

— Hasta me canse de ver por todas partes.

— ¿en serio?… ¿¡he!?

Estaba viendo las cosas en la habitación y sin querer deje salir una voz extraña, al voltear a ver al dormitorio solo había una gran cama… no me digas que… ¿¡tendremos que dormir juntos!?

—… ¿qué sucede?

— Ah, no… no es nada.

— ¿En serio? Bueno, es un poco pronto pero ¿que te parece entramos al baño juntos?

— ¿¡He…!?

Para continuar con las sorpresas llegaron a mis oídos algo que no esperaba. Onee-san había dejado sus cosas y comenzaba a desnudarse.

— ¡Ha! E, ¡espera por favor!

— ¿Que sucede Eita-kun?

— Creo que acabo de escuchar mal… dijiste… ¿juntos?

— Si, por eso es que elegí la habitación con baño al aire libre.

… Aunque me digas eso…

— Es que, si fuese a los grandes onsen donde entran las demás clientes terminaran descubriendo quien soy ¿verdad?

Ahora que lo pienso, sería un gran problema si los demás clientes se enteran de que una artista ha llegado al Ryokan, viéndolo así puede haber sido un gran acierto haber conseguido una habitación con su propio onsen pero… que nos metamos juntos… ¿no es pedir demasiado a un chico en su pubertad? No, claro, ya nos vamos a quedar juntos, y solo de saber que sería en un onsen cualquier joven podría imaginarse cosas, pero que me lo pongan tan directamente mi cuerpo comienza a temblar… es decir… es como si tuviese miedo…

— No es igual que con lo que paso a medio día pero… ¿no tienes vergüenza?

Al preguntarle onee-san detuvo las manos con las que se estaba quitando la ropa por completo… después de dudar un instante se volteó a verme.

—… ¿Eso quiere decir que te acabas de dar cuenta?

¡Que descuidada eres!… pero después de todo continuamos hablando de si entrabamos juntos o no. Al final con la frase de onee-san “aprovechemos que venimos de viaje” termine cediendo y entrando con ella, pero era claro que me daría vergüenza que me viera desnudo, onee-san se percató de ello y respondió “lo siento después de todo da vergüenza entrar desnudos” y me sugirió usar el vestidor.

… espera, ¿en estas situaciones no debería ser al revés? ¿Ella avergonzada y usando el vestidor? Puede que me equivoque en pensar en onee-san como una persona normal. 

Me dirigí al vestidor y me puse una toalla en la cadera, cuando regrese onee-san ya se encontraba dentro del baño.

— Eita-kun, ven.

— Co… con permiso…

Después de haber lavado mi cuerpo entre con ella al onsen. ¿Qué hago? Después de todo termino teniendo un duelo con mi cordura dentro de mi cabeza. Realmente me gustaría evitar en lo posible ver a onee-san pero mis instintos masculinos hacían que terminara viendo un poco, estaba como dios la trajo al mundo así que me gustaría que me perdonaran. Pero debido al vapor blanco de las aguas no podía ver tanto como se esperaría… ¿¡qué hago pensando que es una lástima!?

— Ah… que bien se siente.

— Es cierto.

— ¿hacia cuanto que no me relajaba así?

Onee-san cerró los ojos después de sumergirse hasta la altura de los hombros, era como un capibara de las que hay en los zoológicos resguardándose del viento del invierno mientras dejaba salir sus pensamientos… bueno aunque estamos en verano. Era la primera vez que entraba en un onsen, pero aun así pensé que estas eran unas de las buenas. El vapor blanco acariciaba suavemente su piel blanca, subiendo la temperatura de su cuerpo muy levemente, claramente no era un onsen normal. A pesar de que el agua caliente que salía de la boca era transparente, al llegar al ser vertida terminaba siendo blanca, era algo extraño.

— Eita-kun, ¿habías salido de viaje antes?

Después de estar disfrutando un tiempo del agua caliente, onee-san comenzó a preguntarme.

— No, la verdad es que es la primera vez que viajo, mi casa es así por lo que nunca había ido a un viaje de familia, y en la secundaria fue un viaje más como de investigación por lo que es la primera vez que siento que en verdad estoy disfrutando de un viaje.

— La verdad es que yo también

— ¿Onee-san también?

Eso es algo inesperado.

— cuando estaba pequeña tenía el trabajo por lo que nunca viaje con mi familia… además.

Onee-san iba a decir algo pero cerro los ojos después de eso los abrió y comenzó a hablar mientras observaba hacia arriba.

—… Cuando tenía 8 años mis padres murieron en un accidente de tráfico.

— ¿He?…

Lo dijo con una sonrisa, era como si fuese una realidad impactante, pero onee-san continuo como si no le importara.

— Fue unos años después de que estuviera actuando con tu mamá en aquel dorama. Ese día tenia trabajo y mis padres tenían algo más que hacer, así que fueron a dejarme y tuvieron el accidente de regreso.

… Accidente de tráfico.

— Aun era pequeña por lo que no sabía que era lo que haría… como era pequeña pensé en no querer continuar trabajando, pero en ese momento…

Y onee-san guardo silencio como si fuese difícil de decir, se me quedo viendo con una mirada llena de tristeza.

— Onee-san?

Una leve lagrima rodo por su mejilla. ¿Sera porque está pensando en sus padres fallecidos? ¿Entonces porque me observa con esa expresión complicada?

— Por eso ocurrieron muchas cosas relacionadas con el trabajo, por lo que no pude tener viajes privados, así que para ambos es nuestra primera vez.

— Ya veo…

La primera vez para ambos… estaba feliz por ello pero no sabía que debía responderle.

— Siento haber dicho algo tan triste.

— ah no…

— Esta conversación ya termino, ya que estamos aquí divirtámonos, ya sé, aún queda tiempo antes de la cena, ¿qué te parece si damos un paseo hasta que el sol se ponga?

Lo dijo con una sonrisa como si nada ocurriera. Por ello es que decido no tocar más el tema del pasado de onee-san.

— Es cierto, no siempre se viene a un lugar en lo profundo de las montañas.

— Bueno, entonces salgamos pronto.

Y ocurrió en ese momento, cuando onee-san se levantó con la toalla en la mano.

— ¡Ah!

— ¡Es peligroso!

Onee-san perdió el balance y resbalo, e intente detenerla llevando mis brazos hacia ella.

— ¿¡Naa!?

Sentí algo suave antes de que me sumergiera en el agua y me golpeara la cabeza. El impacto no fue lo suficientemente fuerte como para que mandase a volar mi conciencia, logre mantenerme despierto por poco. Puede ser en parte por la suavidad del pecho de onee-san que incluso el golpe en la cabeza no me dolo mucho. Podría decir que saboree el cielo y el infierno al mismo tiempo.

— ¿¡Onee-san!?

Y como se esperaba, onee-san perdió la conciencia.

— ¿Onee-san, estas bien? ¡¡Onee-san!!

¡No puedo decir que me gustaría disfrutar un poco más de la sensación! La tome de los hombros tratando de despertarla pero había perdido su toalla, el peso del agua había hecho que se le callera, y al levantarla ya no la tenía.

—… qué… ¿¡qué hago!?

Ya era imposible no ver el cuerpo desnudo de onee-san! Acomode la mía y la cargue llevándola al suelo de la habitación, después de secar el cuerpo de onee-san procurando lo más posible no ver su cuerpo desnudo logre llevarla a la cama. 

— No puedo dejarla así… sería un problema si se volviese a resfriar.

Creo que estaría bien solo con ponerle las sabanas, pero no podía dejarla desnuda… me gustaría vestirla, pero hacerlo en alguien que está dormida sería un gran problema.  Voltee a ver a los alrededores mientras pensaba en ello y sobre un estante entontare un Yukata.

—… ¿si es un Yukata podre ponérselo?…

Onee-san estaba boca abajo y la hice rodar para que quedara sobre el Yukata, desviaba la mirada de las partes que no debía ver y de algún modo logre terminar de ponérselo.

—… Con esto estará bien.

En mi frente había un extraño sudor mientras me regocijaba con una extraña sensación de logro… ¿la ropa interior? ¡Por supuesto que no tenía la libertad como para ponerle algo como eso!

★El Diario de onee-san★

Que extraño… después de entrar a onsen cuando me du cuenta ya estaba en la cama. Eita-kun dijo que después de salir del onsen me fui directo a dormir pero… no recuerdo haber salido, tampoco recuerdo haberme puesto el Yukata… tampoco tenía ropa interior, aunque si recuerdo que me resbale y que Eita-kun trato de detenerme, pero cuando le pregunte me dijo que no había pasado nada como eso. Sera mi imaginación que Eita-kun estaba tan rojo que no quería verme a los ojos?

Quería ir a pasear con Eita-kun antes de cenar, es un apena. Pero la noche es larga y todavía tenemos mañana, ¡lo divertido apenas comienza! Podría ser que esta noche… con Eita-kun… si claro, no hay manera de que pase eso, pero por si acaso lavare bien mu cuerpo.

Deseo poder crear excelentes recuerdos Junto a Eita-kun.

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