Cuando se percató, Nephie se encontraba hincada enfrente de una casa desierta y arruinada, en la esquina del pueblo.

¿Por qué… estoy en este lugar…?

No podía pensar bien, como si su mente estuviera envuelta en neblina. Ella reconoció los alrededores, esto era Kianoides. El pueblo donde conoció por primera vez a Zagan, un lugar que frecuentemente visitaban para comprar comida y otras cosas. Ella no sabía cómo llegó a estar aquí en lo absoluto. ¿Qué estaba haciendo ella aquí en primer lugar? Ella recordó preparar la cena, pero, ¿Zagan había comido eso?

Preparó el mismo estofado que cocinó por primera vez para él, que había hecho que sus ojos, insocial como normalmente era, se avivaran en regocijo. Ella quería verlo regocijarse de esa manera de nuevo.

Tenía que volver con él pronto.

Cuando pensó en eso, ella se dio cuenta que estaba sujetando un fragmento de un collar roto. Alrededor de su cuello, ya no había ningún collar.

Ahh, es cierto, yo…

—Fui desechada por mi maestro.

Al ponerlo en palabras, sus pensamientos repentinamente se destruyeron. Su corazón se sentía como si se estuviera deteniendo. Incluso si ese no era el caso, Nephie podía ya haber perdido la cabeza.

A pesar de que dijo… que me quedara a su lado…

Fue la primera vez.

La primera vez que Nephie fue tratada como una persona, siendo hablada. Primera vez siendo otorgada con una habitación y prendas, otorgada con una razón para vivir. Zagan fue el único que le dijo que la necesitaba. Nephie pensó que ella sería capaz de encontrar un lugar en donde pertenecer.

Y aun así…

Ella sujetó sus rodillas y enterró su rostro allí.

—En tiempos como este, lloras, ¿cierto…?

Ser desechada por Zagan no se sentía real. Tal vez por eso, el sentimiento de tristeza no llegaba. Pensó que tal vez si cerraba sus ojos y durmiera así, ella podría estar de vuelta en el castillo cuando despertara.

Y a pesar de eso, ese no era el caso del todo, en una esquina de su cabeza, ella comprendía que esto era real. E incluso así, sus emociones no funcionaban. Fue entonces.

—¿Eres tú…? ¿La sirvienta del mago Zagan en ese entonces?

Ella escuchó una voz desconocida. Cuando alzó su cabeza, se encontraba una chica parada ahí, vestida en armadura de caballero, con una espada larga en su espalda. Incluso si ella no reconocía la voz, ella sentía que reconocía su apariencia, y la inspeccionó por un tiempo, antes de finalmente recordar dónde la había visto.

—¿Uno de esos que luchó contra el maestro…?

Ella era uno de esos caballeros. Ahora que lo pensaba, esta chica fue la única en retirarse sin ninguna herida.

—Escucha Nephie. Aléjate de esos caballeros sagrados.

En algún momento, eso fue algo que Zagan le dijo a Nephie. Ellos eran los enemigos de los magos, asesinos profesionales que juzgarían a todos los relacionados con los magos como criminales. Él le advertía de ser cuidadosa, ya que podría ir tras de Nephie.

Zagan, quien dijo eso, ya no se encontraba a su lado. No entendía en lo más mínimo porque se volvió de esta manera.

—Entonces seré asesinada.

Nephie murmuró, como si se rindiera con todo. Esta chica lo más seguro, vio la “hechicería” de Nephie, y las personas que decidían que incluso un mago con el corazón como el de Zagan era malvado, no pensarían en permitir a Nephie, quien controlaba la hechicería, vivir.

Ya no tenía un collar. Con la magia que Zagan le enseño y su hechicería, ella podría ser capaz de pelear contra la chica de adelante, pero ella ni siquiera podía ver alguna razón para hacerlo.

No hay significado en vivir, sin mi maestro.

Ella no pensaba que le importaría morir aquí… y, aun así, la chica agito su cabeza en pánico.

—¡Es-espera! No malentiendas, no tengo la intención de lastimarte en lo absoluto.

—… ¿Un caballero sagrado asesina a los magos no? Soy la sirvienta de mi maestro, y su estudiante. Adelante, decapítame o haz lo que desees.

—Deja de hablar como si fuera alguna clase de demonio que asesina a las personas!

—¿No lo eres?

—¡No lo soy!

Por alguna razón, era la chica la que estaba al borde de las lágrimas negándolo. Tal vez porque ese argumento empezó, atrajeron a una multitud.

—Oi, cuál es el escándalo. Esa de ahí es Nephie-chan, ¿cierto?

—Esa es un caballero sagrado. Debe de tener su mirada en ella porque es la sirvienta del hogar del mago.

—¿Alguien debería de ayudarla? Nephie parece débil de corazón en el mejor de los casos.

Los espectadores hablaban entre ellos, pero por alguna razón, parecía ser la chica la que estaba siendo criticada.

—Y-ya dije que no lo estaba, ¿no es así?

La chica se encogió, su voz se tambaleaba. Y luego, alguien que no había sido visible salió desde la multitud.

—¡Hah! Nephie-chan, ¿estás bien?

Deslizándose hacia delante como para proteger a Nephie, estaba una familiar mujer alada.

—Manuela…san.

La asistente de la tienda que escogió la ropa para Nephie en la tienda de prendas, y después ocasionalmente le recomendaba ropa nueva cuando se encontraban en el pueblo. Los pijamas que usaba en el castillo también fueron escogidas por ella.

Cuando miró la cara de Nephie, Manuela estaba espantada.

—¿Q-qué ocurrió? ¿Ella te hizo algo? ¿Estás lastimadas? ¿Dónde está tu maestro?

—No… es nada. Tampoco… estoy lastimada.

—¡Obviamente esto no es nada!

Su voz se escuchó severa y la mujer alada observó ásperamente a la otra chica.

—¡Oi, tú! Eres un caballero sagrado de la iglesia, ¿no tienes vergüenza? ¡Atormentado a una débil y amable chica de esta manera!

—¡Es cierto!

—¡Vuelve a la iglesia!

—¡Les daremos menos diezmo!

Una tormenta de críticas se elevó de la multitud.

—E-eso no…

—¿No que!?

—¡Estás parada ahí tan calmada después de hacer que Nephie-chan se vea de esa manera!

—¡Eso no es algo que las personas hacen!

La chica rápidamente se palideció y encogió al suelo ante los gritos enojados que eran esencialmente los de una muchedumbre. La conmoción se agrandaba por cuenta propia, pero la chica caballero sagrado realmente no había hecho nada a Nephie. Una suave voz de mediación se escuchó.

—Ehh… por favor esperen, todos.

—Está bien, Nephie-chan, nosotros te protegeremos.

Nephie devolvió una mirada de ojos muertos a la determinada sonrisa de Manuela y habló.

—… No… esta persona, no me ha hecho nada…

De repente, el área se quedó en silencio.

—Eh, pero…

—Dije que no estaba…

Parecía que la chica caballero ya había estallado en llanto, viendo sus lágrimas y mocos era una vista lamentable.

—Echh, yo solo… ech, vi a la chica que parecía afligida, guh, y estaba preocupada…

Parecía que realmente había llamado a Nephie porque se miraba como si algo terrible hubiera pasado. Pensado que tal vez haya sido su culpa que se haya marchado, se sintió un tanto de culpa.

—Ehh…

Manuela francamente tenía una cara en conflicto.

—¿Entonces por qué Nephie-chan estaba haciendo esa cara? No parecía como algo pequeño.

—Yo…

—¡Ueeeeeen!

Perdida por una respuesta, el caballero sagrado no reconocía su indigno comportamiento, y estalló en lágrimas. Nephie se levantó y reverencio.

—Me disculpo por causar una molestia… Me disculpo con ese caballero. Entonces, me retir-

Mientras se enderezaba, Manuela frenéticamente la detuvo.

—No hay forma de que podamos dejarte así, ¿sabes?

—Pero…

La mirada de Nephie encontró al caballero sagrado llorando. Si ella no podía dejar a alguien sola, Nephie esperaba que fuera al caballero. Manuela no sabía que decir tampoco, pero con un llanto de exasperación, dio palmadas en su pelo rojo.

—¡Ustedes dos vienen conmigo!

Y así, el raro trio de la estudiante de un mago, caballero sagrado y asistente de tienda, rápidamente dejaron el área.

—… Perdón por haber mostrado un comportamiento tan indigno.

El caballero sagrado finalmente paró de llorar, y habló con la nariz aún roja. Observándola de nuevo, parecía ser como de la misma edad que Nephie. Las tres entraron a un bar, pero había una inevitable melancolía alrededor de ellas. Aunque el bar no era grande, los clientes se movieron hacia las paredes. Nephie sintió que le gustaría unírseles y convertirse en una decoración de la pared, pero ella era parte de la causa.

Incluso si el caballero sagrado hirió a Zagan una vez, debido a que Manuela fue a proteger a Nephie, ella también estaba involucrada en esto. Nephie no carecía tanto de sentimientos como para abandonarla y escapar.

Dicho eso, no tenía idea de qué clase de expresión debería de tener ahora, así que solo pudo permanecer ahí, en silencio y sin expresión.

Manuela habló con una forzosa voz alegre.

—Hay muchos conocidos míos aquí, así que, por ahora, están a salvo. También hay habitaciones arriba…

Parecía que ella había deducido por el estado actual de Nephie y la ausencia de Zagan, que ella no regresaría a casa hoy. Gradualmente, Nephie, traída al bar por Manuela, agitó su cabeza.

—Actualmente… no tengo dinero.

Ella realmente salió con solo la ropa que tiene puesta. Solo tenía una receta para la cena de esa noche en su bolsillo y nada más. Viendo ese pedazo de papel, la expresión de Manuela también se nubló.

—Ah cielos, esta noche yo invito, ¡así que solo siéntate! Aún no has comido, ¿verdad?

Ella no tenía la intención de responder, pero el estómago del caballero sagrado soltó un rugido de donde estaba sentada al lado de Nephie. Manuela volteó a verla con ojos fríos

—…

—¡P-perdón!

Nephie, la estudiante de un mago, y la chica, un caballero sagrado, eran enemigos… o eso deberían de ser, a pesar de eso, por alguna razón, Nephie no podía sentir ni una pizca de hostilidad de la chica poco fiable. Manuela sentó a Nephie, y empezó a ordenar esto y aquello… aunque la mayoría parecía ser alcohol. Mientras esperaban por su comida, el caballero sagrado empezó a hablar.

—Es cierto, aun no te he dado mi nombre, yo soy Chastel. Como puedes ver, trabajo como un caballero sagrado.

—… Soy Manuela. Vas a pagar por lo tuyo, ¿sabes?

—¿Por qué eres tan fría conmigo?

—Bueno, no sé si realmente no atormentaste a Nephie, ¿cierto?

Ella había atacado el castillo, el cuerpo del caballero sagrado ─ de Chastel se tensó de repente.

—Ugh… Eso-

—¡Ves! Hiciste algo ¿no es así?

—P-pero, era mi deber, así que…

—¿Eh? ¿Entonces puedes lastimar a las personas si es tu deber?

De cualquier forma, parecía que el pueblo no pensaba muy bien de los caballeros sagrados. Pero de nuevo, Kianoides era territorio de magos, por lo que tendría influencia en la forma de pensar de los habitantes. Nephie le habló a Chastel, quien otra vez parecía al borde del llanto.

—No, está bien. Terminaste sin hacer nada en aquel entonces.

—¿En serio?

—Lastimar al maestro es un asunto separado, y ya compensaste por ello.

Quizás, recordando esa “hechicería”, Chastel comenzó a temblar.

—Entonces, ¿qué fue lo que ella hizo?

—Realmente no lo sé. Pero ella ayudó a los otros cuando querían retirarse.

—Ahh, ¿así como un burro de carga?

—Sí.

—¡Te equivocas!

Chastel exclamó golpeando la mesa.

—Soy la doncella de la espada santa, ¿sabes? ¿Así que una de los únicos doce capitanes de los caballeros sagrados? ¿¡Qué es esa forma de decirlo!?

—Pero, ¿dije algo incorrecto?

—Tú… uhhh.

Chastel una vez más parecía haberse quedado sin palabras.

¿Ella… es débil de corazón…?

Mientras hablaban de esta manera, finalmente un tazón de sopa fue puesto ante Nephie.

—Eh… no puedo aceptar esto.

—Vas a sentarte ahí y no comer, ¿aunque yo estoy bebiendo? Entonces ni siquiera yo seré capaz de disfrutar emborracharme.

—Hahh…

Realmente no entendía la lógica, pero Nephie asintió con la cabeza, abrumada.

¿Por qué ella está siendo tan amable conmigo…?

Tomó la cuchara en su mano y puso el fragmento del collar que había estado cargando cuidadosamente encima de la mesa.

—¿Tu collar se rompió?

—No… mi maestro lo removió.

Chastel miró detenidamente a la cara de Nephie.

—No pareces muy feliz por es- ¡ouch!

—… Lee el estado de ánimo, quieres.

Manuela aparentemente la pateó. Sus piernas debieron estar protegidas con la armadura, pero parecía que el ataque apuntó a los espacios entre la armadura, y Chastel empezó a llenarse de lágrimas.

Perdida por una respuesta, Nephie apretó la cuchara.

—…Gracias por la comida.

—Seguro.

Cuando llevó la cuchara a su boca, era un sabor un tanto nostálgico. No, no nostálgico, era el mismo sabor que la sopa que ella preparó para esa noche. Sopa de borrego.

Algo caliente se deslizaba por su mejilla.

—¿Eh…?

Era una lágrima. Ella ni siquiera había estado sintiendo tristeza, y, aun así, cuando la cálida sopa entró a su boca, ella no podía detener las emergentes lágrimas. Chastel nerviosamente gritó de manera nerviosa.

—¿E-estás bien? ¿Dije algo que no debía de nuevo?

—Eh, eeuuuuuuuu.

No podía soportarlo, y soltó un sollozo.

¿Por qué, por qué… maestro…?

Manuela abrazó a Nephie entre sus largas alas, como si entendiera todo.

—Ahh cielos… ambas pueden llorar con su hermana mayor tanto como lo necesiten.

—No es por eso que yo estoy llorando, ¿sabes?

El mundo puede que sea un lugar más amable de lo que Nephie piensa.

Después de llorar un rato, Nephie habló vacilantemente de lo que pasó en el castillo. Manuela escuchó en silencio, con un tarro de licor en una mano, y para el momento en que Nephie acabó, cinco tarros vacíos se encontraban alineados a un lado. Chastel escuchó con una expresión mostrando suspenso. Aunque ella era un caballero sagrado, tal vez no era una mala persona.

Una vez que terminó, Manuela bruscamente puso su tarro en la mesa, con una cara roja.

—Y entonces, ¿él te saco sin que entendieras por qué?

Nephie asintió ligeramente.

—¿Tal vez fracasé en algo?

Fue muy repentino, ella no podía pensar en nada. Chastel asintió resentida.

—Y pensaba que era alguien digno de notar, que tipo. Es como si solo te hubiera usado.

—El maestro no es esa clase de persona.

Chastel titubeó ante la repentina respuesta.

—Y-ya sé eso, pero por eso mismo es que no lo entiendo…

—¿Siquiera sabes algo del maestro?

—Hee, no necesitas estar tan enojada…

—No estoy enojada.

Ella estaba cansada de llorar, y Nephie estaba normalmente inexpresiva. Chastel se encogió de hombros. Manuela se metió entre las dos y calmó las cosas.

—Ya, ya, es porque hablaste mal de su adorado maestro.

—¡No hablé mal de él!

Nephie miró a las dos discutiendo, y Manuela devolvió la mirada.

—Entonces, ¿qué vas a hacer a partir de ahora, Nephie?

—¿Qué… debería de hacer…?

Era inevitable, estaba perdida en eso. Chastel aclaró su garganta.

—¿Por qué no nosotros los caballeros sagrados te protegemos? Proteger las víctimas de los magos también es parte de nuestro deber.

—¿Eh? Si ella va contigo, obviamente ella estará bajo la Inquisición, ¿cierto? ¿Realmente solo quieres atormentar a Nephie?

—¡No! Pero ella solo era una sirvienta, si la denominamos como víctima, incluso la iglesia tendrá que protegerla…

—Y si ella no lo fuera, ella seria enviada al tribunal. No podemos enviarla a algún lugar, todo se acabaría si fuese descubierta, ¿sabes?

—Entonces, ¿qué hacemos…?

Nephie sacudió la cabeza a Chastel, quien había fruncido los labios.

—Aprecio sus sentimientos, pero eso pondría al maestro como un villano. No puedo hacer eso.

Los hombros de Chastel se decayeron y luego, titubeante, empezó a hablar.

—Hay… algo que me gustaría preguntarte. ¿Tú crees que el mago conocido como Zagan alguna vez haya sido acompañado de otros varios magos, y realizó secuestros o rituales de sacrificios?

—No lo creo.

Tal vez era prejuicio contra los magos, pero Nephie pudo contestar inmediatamente.

Esa clase de personas, incluso si tuvieran sentimientos hacia Nephie, repetiría lo mismo.

No hubieran querido que ella tuviera una personalidad.

—Mi maestro no puede evitar sentir una misteriosa preocupación hacia los débiles. Incluso cuando salvó un carruaje de unos bandidos, él dijo que no podía tolerar a los bandidos.

Aunque ella pensó que tal vez eso fue para tranquilizarla. Cuando Nephie se palideció, él atacó a los bandidos.

—Esa clase de personas son basura.

Dijo eso, y no buscó recompensa de nadie, o siquiera un elogio de Nephie. Chastel asintió mientras jadeaba.

—Así que estaba en lo correcto…

—Correcto, ¿sobre qué?

—Ah, solo pensé que era como habías dicho. Incluso cuando cruzamos espadas, él no se puso serio conmigo porque soy una mujer. Es vergonzoso, pero, eh, ¿cómo lo digo…?

Manuela, quien acababa de vaciar otro tarro, miró a Chastel mientras empezaba a murmurar.

—¿Vaya, vaya? ¿Qué es esa cara, señorita caballero sagrado? ¿Una doncella en amooor?

—¡Q-q-qué- No seas tan grosera!

Chastel gritó y luego sus hombros decayeron. Y entonces, ella murmuró.

—La primera vez que lo conocí… parecía como si necesitara ayuda.

Ante esas palabras, el corazón de Nephie latió.

—A veces, el maestro se ve terriblemente solitario.

Particularmente cuando habló de su recorrido fue cuando tenía esa clase de expresión. Ella no sabía de donde Zagan y Chastel se conocieron, pero ella se sentía un poco celosa que alguien más además de ella conocía esas expresiones de él, pero al mismo tiempo, estaba un poco feliz.

Estoy segura… el maestro que conocí, no era una mentira.

La noche que ellos se conocieron, ella fue capaz de ver una vez más la luna, la cual pensó nunca volver a ver, y no fue capaz de aguantar y extendió sus manos hacia la luna. A su lado, Zagan observó la luna con ella.

—No atrapé nada.

Él murmuró eso, con conflicto.

Eso no podría haber sido falso. Y entonces, ella pensó esto:

¿El maestro no necesita ayuda incluso ahora…?

Su cara cuando le dijo a ella que se marchara se veía más desconsolada que la de Nephie.

Ella puso su mano en su pecho.

Quizás fue debido a que Manuela y Chastel la escucharon, pero ella fue capaz de recobrar la calma, lo suficiente como para recordar a Zagan apropiadamente. ¿Era el maestro que ella conocía alguien que la abandonaría solo por un capricho o porque ella cumplió con su propósito?

Absolutamente… no.

Debe de haber alguna clase de circunstancia. Pensando de esa manera, ella recordó a Zagan diciendo algo que estaba en su mente.

—Ahh, ¿qué clase de cosa es un Rey Demonio, ¿lo saben?

Aun cuando ella explicó los detalles de lo que había pasado, a Nephie se le olvidó decir esa frase. Manuela y Chastel se miraron la una a la otra.

—Son los mejores de entre los magos, ¿no? El Rey Demonio Marchosias era el jefe de este pueblo, pero el orden público era bueno, y él reamente no se miraba tan atemorizante, ¿sabes?

Y entonces ella continuó.

—Aparentemente, ese Rey Demonio falleció recientemente, y han pasado varias cosas terribles.

—… ¿Los secuestros de los magos?

—Sí, eso. Aunque parece que el culpable fue subyugado por la iglesia.

Manuela asintió a la pregunta de Chastel. Nephie no había escuchado los detalles, pero incluso ella escuchó los rumores. Lo más seguro era que los caballeros sagrados habían resuelto ese incidente, y escuchando eso, Nephie ladeó su cabeza.

—Los pueblerinos no parecen pensar tan bien de ti por eso…

—Uuhh, eso…

—Y después, ellos pidieron una ridícula cantidad de dinero por ello. Por supuesto que no podemos agradecerles honestamente por eso.

—¿Lo exigen, a pesar de ser una donación?

—Es- No lo entiendo.

Chastel se desplomó en tristeza ante las constantes miradas.

—Eh, ellos no lo recolectaron directamente, ¿o sí? Por lo que no creo que culparla ayudará en algo.

Chastel a través de sus lágrimas, miró una vez más a Nephie

—Eres muy amable, puedo entender por qué él te tenía a su lado.

—¿Tú… puedes?

Era la primera vez que se le decía algo como esa a Nephie, y ella parpadeó sin comprender. Luego, Chastel agitó su cabeza.

—Nos estamos desviando del tema. Los Reyes Demonio son aquellos que la iglesia llama símbolos de la maldad, el cual debe ser derrotado. Hay trece Reyes Demonios y solo doce espadas santas, aun si todos lucháramos, estaríamos faltante de uno.

Los mayores enemigos de la iglesia ─ parecía que Zagan se había convertido esa clase de existencia.

—¿Convertirse en un Rey Demonio significaría que tendrías que pelear contra la iglesia?

—Supongo. Actualmente, con un Rey Demonio muerto, la iglesia… no es como si yo personalmente pensara esto, ¿sabes? De cualquier forma, el fervor de la iglesia para eliminar a los magos ha incrementado.

Con la mirada de Manuela, Chastel rápidamente se corrigió.

—Si un nuevo Rey Demonio naciera, la iglesia juzgaría que sería una buena oportunidad de derrotarlo. Ni siquiera puedo imaginarme en qué mago tan terrible se convertiría si no es eliminado. O incluso podría haber magos tras su posición.

Zagan dijo que se había convertido en uno de esos Reyes Demonio.

¿Se desarrollaría… en un conflicto?

Probablemente esa era la razón por la que él trató de alejar a Nephie. Volteó a ver a la palma de su mano. En la última semana, Zagan le enseñó las bases de la magia. Para que así se pudiera proteger a sí misma, y un día ser capaz de controlar su “hechicería”.

Pero eso estaba mal.

Quería ser útil para el maestro, y aprendí la magia.

Incluso si ella volviera, podría ser nada más que una molestia. Pero aun así ─

Nephie se levantó.

—Yo… regresaré con el maestro.

—¿E-estás segura? ¿No fuiste sacada?

Nephie sacudió su cabeza a las expresiones de sorpresa de Manuela y Chastel.

—El maestro es fuerte, estoy segura que es lo suficientemente fuerte como para no perder ante nadie. Pero eso no significa que no pueda ser herido.

—El fuerte no podría entender los sentimientos del débil.

Era una frase que Zagan dijo con sinceridad. Ciertamente no dijo que estaba herido. Pero, aun así, se miraba terriblemente triste. Solamente eso no lo guiaría a perder la fe en las personas, aun así, ella se preguntaba si fue en ese entonces cuando se rindió en conectarse con las personas. Viéndolo estando así, Nephie quería abrazarlo.

—Tal vez no sea capaz de ayudar al maestro. Pero estoy segura que no siempre permanecerá sin heridas.

Entonces, Nephie habló.

—Quiero ser el apoyo del maestro.

Puede ser engreída, o puede que la saquen de nuevo, incluso si regresara. Pero sin importar eso, Nephie pensó que ella, quien quería abrazar a Zagan, sería aceptada por él.

Por eso, quiero estar a su lado de esa forma.

Puede que haya sido solo medio mes, pero ella quería confiar en las memorias que tenía con Zagan. Ningún hombre era una isla, e incluso Nephie era igual.

Chastel sonrió.

—Ya veo. Entonces, también hare lo que pueda.

—¿Tú quieres… enfrentarte al maestro de nuevo?

—¡Te equivocas!

Chastel gritó, mientras su cara se enrojecía.

—Te equivocas… no puedo abogar su caso, pero creo que puedo limpiar su honor.

—¿Su honor…?

Chastel asintió a la pregunta de Nephie.

—Parece que un mago usó el nombre de Zagan y cometió crímenes.

Nephie no sabía que ese fue el que cometió los secuestros.

Chastel habló secretamente.

—Puede que haya sido para inculparlo, así que intentaré capturar a esos magos.

—¿Los caballeros sagrados y los magos no se oponían?

—Bueno, sí, pero…

Chastel murmuró incómodamente.

—¿No es terrible no poder retribuir que te salven la vida dos veces?

Parecía que ella era considerada a su manera.

Manuela las observaba con una sonrisa.

—Ahora bien, viendo a ambas recobrarse, vamos a dejarlo aquí. ¡Ah, la cuenta está a nombre de este caballero por favor!

—¡Qu- Ni siquiera ordene nada!

Viendo a Chastel alterarse, alivió a Nephie por alguna razón.

¿Qué es este sentimiento?

Manuela envolvió con su brazo a una confundida Nephie.

—Bueno, si algo pasa de nuevo, ven a mí. Incluso escucharé tus quejas. Aunque tendré que vestirte con los productos de la tienda, ajaja.

Nephie ladeó su cabeza sin comprender.

—Manuela-san, ¿por qué es tan amable conmigo?

Era un sentimiento diferente que la amabilidad de Zagan. Los ojos de Manuela se ensancharon como si tampoco lo entendiera.

—Bueno, somos amigas ¿o no?

—Am..igas…

—Eh, ¿no lo somos?

—… No lo sé… nadie me había dicho algo como eso antes.

La relación de Zagan con el mago que lo visitó ─ Barbarus, creyó ella que era su nombre ─ de repente vino a la mente. Zagan hablaba mal de él, pero era con una extraña comodidad, y ella estaba ligeramente celosa. Seguramente esa era la clase de relación que los amigos tenían.

Manuela se desconcertó por un rato, pero pronto sonrió.

—Entonces, soy tu primera amiga, ¿cierto? Un gusto.

—E-eh… cierto.

—Uwah, estás muy roja, ¿estás bien?

Luego, Chastel tímidamente alzó la mano.

—Eh, ¿puedes pensar de mi de esa manera también?

—¿De cuál?

—Uuhhhh, ¿¡puedes pensar de mi como una amiga!?

—¿Ehhhh? Tú eres un caballero sagrado ¿cierto? ¿Puedes ser amiga con un mago?

—¡Pero!

Manuela cubrió a la lagrimosa Chastel con sus preciadas alas y comenzó a acariciar su cabello rojo como si no se pudiera evitar.

—Si no fuéramos amigas, no te podría molestar de esta manera, ¿sabes?

—… ¿Molestar es amistad?

Aunque parecía bastante insatisfecha, Chastel soltó un suspiro de alivio.

Luego ellas dejaron el bar y se iban a separar.

—¡Señorita Chastel!

Una rosca voz vino del otro lado de la calle. Viendo en esa dirección, tres hombres vestido en armadura de caballeros sagrados corrían hacia ellas. Nephie recordó sus, un tanto, irregulares figuras, y estrechó sus ojos.

—Hee, ¡T-tú eres la de ese entonces!

El hombre larguirucho de entre ellos gritó, tal vez sintiendo la mirada. Y luego, Nephie recordó.

—¿El que lastimó a mi maestro esa vez…?

—Eh, ¿qué? ¿Ellos también lastimaron a tu maestro? Entonces deben de ser miembros de la iglesia…

—¿Por qué vez a la iglesia con tanta hostilidad!?

Los caballeros alistaron sus armas y Chastel forzó su camino entre ellos para arbitrar. Y entonces.

—Jeejeejee, la amistad es algo tan maravilloso.

Una desagradable voz provino exactamente de detrás de ellos. Y luego, inmediatamente, una oscuridad lodosa se esparció por debajo de sus pies.

—Ehh-

Sin el tiempo para percatarse de lo que sucedía, Nephie fue tragada hasta la cintura por la oscuridad.

—¿Nephie- Hiah?

Chastel también fue detenida por la negra y lodosa sustancia. Sujetó sus brazos, y ella fue arrastrada hacia la oscuridad, sin ser capaz de siquiera sacar su espada.

—¡Señorita Chastel!

Los caballeros corrieron, pero nunca lo harían a tiempo. Aun así, Chastel era un caballero.

—Co… rre… Manuela.

Incluso cuando era tragada por el lodo, ella empujó a Manuela, lo más lejos posible, fuera. La mujer alada abrió sus alas y escapó en el cielo. A pesar de eso, un zarcillo de la cosa lodosa la siguió mientras escapaba frenéticamente.

—Kuh, ¡protejan a los pueblerinos!

Finalmente, los caballeros aproximándose cortaron el zarcillo con sus espadas.

—Tch, una escapó. Bueno, como sea ─ ¡Yo soy conocido como Zagan! Si desean salvar a estas personas, vengan a mi castillo.

El dueño de la oscuridad dijo en una voz la cual parecía y no parecía la voz de Zagan.

Nephie conocía esa voz.

—Por qué… tú…

Un rostro familiar flotó en la oscuridad.

Eran varias horas después. La luna se elevaba en el cielo del castillo arruinado. Zagan estaba viendo el cielo en la entrada del castillo.

La noche en que conoció a Nephie, ella extendió sus brazos hacia la luna. Él se había preguntado cuál era el significado detrás de eso, y ahora, no había forma de descubrirlo. Zagan una vez más las extendió hacia la luna, pero como se esperaba, no pudo atrapar nada.

No, tal vez lo atrapá aquella vez.

La chica que le había robado el corazón por primera vez, estaba a su lado en ese entonces.

─Pensar que este era un lugar tan silencioso estando solo.

Era demasiado silencioso, tanto que lastimaba sus oídos. Nephie no era una chica que hablara mucho, pero los sonidos de su ajetreo por hacer la limpieza, o preparar la cena ciertamente habían avivado el lugar. Zagan estaba parado, quieto, en ese bosque desierto. Debajo de sus pies, un jadeo resonaba.

—Guoh, imposible… nosotros los tres Caballeros del Cielo Azure, incluso juntos, no pudimos ni rasguñarlo…

Los tres idiotas… no, los tres caballeros, que habían invadido hace poco vinieron a atacar, hirviendo en ira por alguna razón, por lo que, por ahora, partió a enfrentarlos.

¿Acaso ya escucharon que me convertí en un Rey Demonio?

Sentía que fue demasiado rápido, pero ya no importaba. Nephie no estaba allí. Él nunca olvidará su cara cuando le dijo que se marchara.

Eso dolía.

Por supuesto que dolía, la soledad es dolorosa. Dolía tanto como si Nephie le dijera a Zagan que lo odiaba. Aun cuando se estaban abriendo los corazones el uno al otro, y mostrando sus sentimientos. Ser alejada de esa forma era mucho peor que cualquier herida.

Pero estoy seguro que la gente del pueblo la trataran bien.

Sabía que los del pueblo de Kianoides felizmente la habían aceptado cuando fue de compras.

Ellos incluso distraerían a la iglesia. En primer lugar, ellos solo habían estado conectados por solamente medio mes. Una vez que todo se calmara, no habría nadie que buscara la conexión.

Sin estar relacionada con magos y la iglesia, ella debería poder vivir en una calidez pacífica.

Eso estaba bien. Todo salió bien. Todo volvió a como era antes de conocerse. Y entonces, Zagan caminó de vuelta al castillo.

—Espera…

Uno de los caballeros en el piso, su armadura bautizada rota, su aclamada espada larga aplastada, se estiró y agarró la pierna de Zagan. Él soltó un suspiro cansado.

—Estoy de mal humor ahorita. ¿Crees que me contendré contigo como lo hice antes?

La razón por la que estaban en el suelo y todavía vivos, era porque habían sido derrotados por las trampas que Zagan acababa de hacer, cuando se contenía con los intrusos.

Es cierto, Nephie hizo esta trampa.

Como uno de los experimentos para controlar su “hechicería”, lo usaron para crear una hechicería que se activaría cuando se cumplieran unas ciertas condiciones. Estos caballeros eran más o menos lo suficientemente fuertes como para invadir el castillo, ya que ellos habían sido derrotados tan fácilmente, podían decir que el experimento fue un éxito. Aunque no había forma de decirle a Nephie. Mientras Zagan prosiguió a patear su mano, el caballero imploró con una voz que parecía estar al borde de escupir sangre.

—¡No importa que nos pase a nosotros! Pero, al menos… al menos salva a la Señorita Chatel.

—¿Chastel?

Tenía un punto, la portadora de la espada santa no se veía por ningún lado. Pensó que estos caballeros se adelantaron, pero…

—Ella… buscó por el verdadero culpable de los secuestros, tanto que discutió con el cardinal diciendo que tú no eras el culpable. Si no lo eres, entonces no serías capaz de ignorar eso, ¿cierto?

—… ¿Realmente no te entiendo?

Él sabía que lo inculparon como el perpetrador de los secuestros de Kianoides, y lo más seguro también el culpable de esto. Pero no pensaba que los caballeros dirían eso por una mera suposición.

—¿Ella ha sido secuestrada?

—¡No te hagas el tonto! El que se tragó a la señorita Chastel en una sombra y dijo que viniéramos fuiste tú, ¿cierto?

Él dio justo en el blanco, ellos atacaron pensando que él secuestró a Chastel. Han caído en alguna clase de engaño, pero Zagan luchó contra Chastel, y se contuvo con ella, entonces ahora quería pelear en términos iguales. Esa era una terriblemente creíble línea de pensamiento.

¿O tal vez él quería provocar a estos tipos?

Si en ese entonces hubiera matado a Chastel, después de matar a un capitán de los caballeros sagrados, la iglesia hubiera puesto aún más esfuerzo en su subyugación. Aun si la hubiera dejado vivir y marcharse, secuestrarla de esta manera tenía sentido. Ese ataque en sí mismo pudo haber sido creado por esa misma razón.

—Si ese es el caso, está muy bien planeado.

Y luego pensó:

Ya veo, ella ha sido secuestrada.

Los caballeros sagrados se arriesgaban para salvarla. Parecía que ellos tenían muchas preocupaciones, y no podía realmente llegar a odiarlos.

—Devuélvenos a la Señorita Chast-

Ni siquiera tenía ganas de criticarlos sin sentido alguno. Dejar a alguien morir podría dejar un mal regusto, pero cuando se le pedía ayuda, él quería ayudar, esa era la personalidad contradictoria que Zagan tenía. Podría no ser malvado, pero ciertamente tampoco era bueno. Pasó justo cuando se preocupaba por qué hacer.

—¡Sr. Magooo!

Una voz vino del cielo. Con los caballeros sagrados habiendo invadido hasta esta instancia, los campos delimitados hasta este punto eran inútiles.

—¿Ahora qué es esta vez?

Preguntó, mientras daba un paso atrás. Inmediatamente, una mujer cayó del cielo.

—¿Pugh?

La mujer aterrizó encima de la cabeza del caballero sagrado. Zagan frunció el ceño mientras la observaba.

—¿Tú eres…?

La mujer que cayó del cielo era una mujer alada con pelo dorado. La recordaba, la vendedora de cuando compró la ropa de Nephie. El caballero que fue aplastado maldijo.

—Maldita, mujer pájaro, ¿¡por qué estás interfiriendo!?

—Dijimos que él no era el culpable, ¿no?

—¡Que estás diciendo! ¿¡También viniste aquí cierto!?

—¡Es para buscar ayuda! ¿Y aun así lo estás atacando?

Zagan dejó salir un suspiro ante la aparente discusión de la mujer y los caballeros.

Esto es molesto, bueno solamente los patearé fuera.

Mientras Zagan procedió a usar un circulo mágico, la mujer se aferró a él.

—Sr. Mago, ayuda. Ellas… Nephie y Chastel fueron secuestradas.

—¿Qué?

No sabía por qué el nombre de Nephie salió. Pero Zagan jadeó. Los caballeros del piso hablaron de un secuestro, que los secuestros en Kianoides todavía no acababan. Nephie probablemente había sido metida en eso.

No, eso está mal.

Si Zagan estaba en lo correcto con respecto al culpable, esto era para provocarlo. Ella fue elegida como blanco porque era su asistente y su estudiante.

¿Entonces mantenerla a distancia me hizo muy lento?

Mientras jadeaba, Manuela sacudió sus hombros.

—Por favor, tú puedes salvarlas ¿cierto?

—P-pero…

Si Zagan la ayudaba públicamente, entonces ella sería reconocida como una de sus seguidores. Se pensaría de ella como su aliada, y sería incapaz de escapar de la iglesia. Por supuesto, él no tenía ninguna intención de abandonarla, pero tenía que encontrar una forma de esconder su participación. En este momento no solo podía salir corriendo detrás.

Manuela gritó ante su conflicto.

—¡De qué estas dudando! Ella regresará sin importar lo que tú hagas, ¿¡verdad!?

—¿Qu… é?

Manuela imploró llorosa a un sorprendido Zagan.

—Escuché que la ahuyentaste, a pesar de eso, ella dijo que quería estar contigo, para apoyarte, así que no importaba cuantas veces la alejaras, ella regresaría.

Manuela se agarró de su pecho.

—Ustedes magos no sienten nada cuando son vistos de esa manera, ¿cierto? Si es así, ¿¡por qué fuiste amable con ella!?

Ella golpeó su pecho. No era un caballero sagrado, tampoco un mago, solo una mujer normal. Y a pesar de eso, dolía, dolía más que cualquier ataque que él ha recibido hasta ahora.

Nephie intentó volver. A mí, aun cuando le dije cosas tan terribles…

Él no se preguntaba por qué. Él la observó durante este mes y medio. Sabía perfectamente bien por qué ella lo hizo, incluso sin ver sus orejas tan emotivas. Ella tenía sentimientos por él. Por Zagan, así malvado como era. Si ella fuera a sostener sentimientos por alguien, él quería que fueran para una persona más correcta. Él ya estaba lejos del punto de retorno. Zagan exhaló un profundo suspiro.

—… Tienes razón, completamente toda la razón.

Zagan rio.

—Los magos son una absoluta basura, solo piensan en sí mismos, y piensan de los demás como meras herramientas, y toman la vida de los que los rodean como ellos plazcan.

—¿Q-qué estás…

—¿Cómo demonios llegué a simpatizar con otros cuando yo soy de esa manera?

Puede haber sido un momento de ilusión, pero era un pensamiento completamente ingenuo.

Es cierto, los magos solo ocupan pensar en su propio beneficio.

No hay necesidad de tener tales dolorosos pensamientos. Ellos solamente podían hacer lo que les plazca. Justo como lo había hecho, sin vacilar, antes de haberla conocido. Justo como se deshizo de las herramientas de tortura y de los bandidos porque ella estaba asustada. Justo como la protegió sin pensar de aquella lanza del caballero sagrado. Zagan habló a la estupefacta, mujer alada.

—Te doy las gracias. Mi mente ha sido aclarada.

Lo que él debía hacer, era obvio desde el comienzo, así que Zagan dio un paso adelante.

—Nephie es mía. Cualquier idiota que le ponga una mano encima deberá ser asesinado.

Sus manos se mancharían, pero él sabía que los magos eran una existencia corrupta. Incluso si toda la autoridad y mana de los Reyes Demonio recayera contra él, solo necesitaba proteger a Nephie de todo eso.

Y, aun así, el miedo se apoderó de mí.

Había perdido su vigor cuando encaró a los doce Reyes Demonio, tan abrumadoramente superiores. Por lo que se rindió e hirió a Nephie.

¿Aun podré deshacerlo?

No lo sabía. Pero solo había una cosa que necesitaba hacer ahora. Entonces recordó a los estupefactos caballeros.

Supongo que también salvaré a Chastel mientras estoy en ello.

Si fue capturada junto con Nephie, se encontrará con ella de todas formas. Con el golpe de su pie contra el piso, un círculo mágico se esparció de él. El círculo mágico de transferencia que una vez usó para quitar a Chastel de su territorio. Esta vez, estaba conectado con la base de un mago en particular.

El culpable era obvio.

Luego miró a la mujer alada.

—Estabas molesta por Nephie, ¿por qué?

—Bueno, porque somos amigas, obviamente…

Manuela respondió tímidamente, y Zagan le ofreció una mano.

—Entonces, ¿vendrías conmigo? A salvar a Nephie.

—… Iré.

A sus pies, los caballeros jadearon.

—Es-espera, llévanos…

Ya estaban tan lastimados que no podían levantarse, pero los caballeros se aferraron a los pies de Zagan mientras hablaban.

—Bien, lo entiendo. Los llevaré, así que quiten sus sucias manos de mí.

Y, por consiguiente, la extraña combinación de un mago, caballeros sagrados, y una vendedora, desaparecieron dentro del circulo mágico.

—Nephie, ¿estás heridas?

Cuando se despertó, ella se encontraba en una celda sombría. Probablemente fue remodelada a partir de una cueva o algo así, todas las paredes eran de piedra, y en el techo se hallaban piedras puntiagudas, estalactitas. A juzgar por la falta de estalagmitas del suelo, el suelo fue aplanado. No había barras, pero en su lugar, unas cadenas colgaban de las paredes.

Viendo hacia la luz, la caverna era enorme. Lo que daba la luz era un círculo mágico, pero era inusualmente largo. Nephie solo podía ver una parte desde su localización, pero ella pensó que podría ser más largo que uno de las salas del castillo de Zagan.

Una cadena tintineó, Nephie una vez más tenía un collar alrededor de su cuello, y sus extremidades encadenadas, ella sabía también que cada una tenía el poder de restringir la magia. Chastel estaba atada a su lado, pero ella había sido privada de su espada y armadura. Se veía tan normal con su falda y su camisa que no creerías que ella es un caballero sagrado. El par de cadenas se conectaban a la pared, e incluso si las jalaran con todas sus fuerzas, no se separarían.

Antes, Nephie probablemente hubiera abandonado todo de nuevo, ella habría sido asesinada al final después de todo. Pero ahora era diferente.

Yo decidí… que regresaría con el maestro.

Ella tenía que escapar de aquí. Sin embargo, con el collar y las cadenas, no podía usar magia, y su “hechicería” no era suficiente. La hechicería no era un poder ilimitado como los magos pensaban.

Después de un rato de retorcerse, Nephie miró a su rededor.

—¿Dónde…?

—No lo sé, pero creo que es la guarida de quien nos capturó.

Entonces, se acercaban unos pasos. Chastel se puso de pie como para defender a Nephie, pero ella también estaba encadenada a la pared, por lo que solo mostró lo indefensa que estaba. La cara que apareció era, claro, una que Nephie conocía.

—¿No era el amigo de mi maestro, Barbarus-sama?

El mago que visitó como amigo de Zagan. Ella no podía decir que tenían una buena relación, pero parecían cercanos. Una sonrisa surgió en su delgado rostro.

—¡Amigos! Vaya, que sorpresa. No pensé que existía alguien que pensaba en esa clase de cosas cuando se trata de magos.

Riéndose, Barbarus agarró la mejilla de ella.

—Uno de los magos que él asesinó fue Andras del Resentimiento. Ese fue el primer mago que Zagan mató. Yo era su estudiante.

Los ojos de Nephie se ensancharon.

—Oh, no me malinterpretes. Vengarse por sus maestros no es algo que los magos hacen. Aun si Zagan no lo hubiera matado, yo lo hubiera hecho eventualmente.

No había ningún resentimiento de engaño en sus palabras, probablemente eran sus verdaderos sentimientos, y no una falacia.

—Pero ese castillo en el que reina, el dinero que usó para comprarte, e incluso ese conocimiento debió ser mío. No hay forma de que yo pueda vivir con él haciendo trampa para eso, ¿cierto?

Ahora, el observó a Chastel.

—Primero intenté provocar a la iglesia, pero no salió muy bien. Mis subordinados fueron fácilmente rastreados y el grupo que mandé contra Zagan fueron fácilmente repelidos. Esperaba que, con una espada santa, al menos pudieras tomar uno de sus brazos.

Nephie comprendió. Fue poco después del ataque cuando Barbarus visitó, y él estaba curioso sobre las heridas de Zagan. Sin la “hechicería” de Nephie, él probablemente no tendría más remedio que luchar contra él con una sola mano.

Chastel lo miraba ferozmente.

—¿¡Tú eres el que está detrás de los secuestros!?

—¿Qué, apenas te diste cuenta?

Ella recordó que Zagan mencionó que el secuestro era como si “se lo mostraran a la iglesia”.

¿El maestro acaso ya sabe quién es el responsable?

Él no dio un nombre, pero tenía una expresión un tanto derrotada cuando hablaba de ello.

Chastel gritó con una voz temblorosa.

—¿¡Hiciste algo tan horrible solo para inculpar a Zagan!?

—¿Claro que no?

Barbarus sonrió desagradablemente.

—Fue Face Skinner (Despelleja Caras) quien trajo los sacrificios, pero teníamos que demostrar un gran ritual.

—¿Demostrar… a quién?

—¿Acaso no es obvio? ¡A los doce Reyes Demonio!

Barbarus abrió sus brazos ampliamente.

—Les mostraré que yo soy digno de convertirme en el siguiente Rey Demonio, y la única forma de hacerlo, es derrotando a los demás candidatos.

Después, se acercó a la cara de Nephie.

—Honestamente, estaba preocupado sobre cómo conseguir sacrificios, pero entonces te tengo a ti. Con un elfo de pelo blanco, puedo abrir la “Puerta”.

Nephie le devolvió la mirada, inexpresiva.

—Me disculpo, pero lo más seguro es que sea en vano.

—Eeh, ¿no me digas? ¿No crees que te mataré? ¿O posiblemente piensas que Zagan vendrá para salvarte?

—¿Zagan vendrá a salvarte?

Con esas palabras, su pecho dolió.

¿Vendría… el maestro por mí?

En primer lugar, Zagan no sabía siquiera que ella fue capturada, y por alguna razón, él se estaba distanciando de ella. Desde el fondo de su corazón, ella sentía que él simplemente no la abandonaría, esa clase de persona no se vería tan afligida. Aun así, puede que haya una razón por la que no la salvaría.

Nephie sacudió su cabeza.

Eso no es.

Una vez más pensó que ella era débil.

Quería ayudar maestro, y a pesar de eso, solo le estoy estorbando.

Ella no sería capaz de regresar con él si no puede resolver problemas de este nivel. Con su expresión aún incambiable, miró a Barbarus.

—No, no tengo la intención de causarle problemas al maestro por esto. Eso no es lo que estoy diciendo.

—Ohh, ¿entonces qué?

—Es en vano porque el maestro ha heredado esa posición de Rey Demonio.

La expresión abandonó el rostro de Barbarus.

—…  Estás mintiendo.

—Es la verdad. Es por eso que fui despedida.

Barbarus se tambaleó hacia atrás.

—Imposible. ¿¡Él, un Rey Demonio!?

Él rascó su cabeza a través de su cabello.

—No estaba contento con solo robarme el legado de Andras, pero, ¿¡también el trono del Rey Demonio!?

Luego, miró a Nephie con una mirada un tanto malvada.

Ella sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y fue jalada del collar alrededor de su cuello.

—Agh…

Sus manos y pies estaban encadenadas, por lo que Nephie se derrumbó al suelo sin siquiera poder amortiguarse.

—¡Ven!

Barbarus se dirigía hacia el amplio espacio abierto.

—¿Es un Rey Demonio? Eso está bien, solo lo tomaré a la fuerza. Si puedo completar esto, no importará si es un Rey Demonio o no.

Había un ominoso círculo mágico dibujado. El enorme círculo que incluso podía ver cuando estaba encadenada a la pared. En el centro se encontraba grabado un enorme símbolo, rodeado de docenas de capas de “circuitos” dibujadas con símbolos minúsculos. Nephie sabía que el círculo entero fue dibujado con sangre. ¿Exactamente cuántos sacrificios fueron necesarios para dibujar un círculo mágico tan complejo?

Ella sabía que ella sería el “toque final”.

Chastel gritó enojadamente.

—¡D-detente! ¡Úsame a mí como sacrificio, tengo suficiente resolución como un caballero!

Barbarus la observó sospechosamente.

—Incluso si no lo exigías, encontraré algo más en lo que usarte, así que no te preocupes. Este ritual necesita las mejores herramientas.

Nephie apretó sus dientes.

“Herramienta”.

Era exactamente eso. Así era como Nephie fue llamada durante toda su vida.

Pero el maestro ni una vez me llamó herramienta.

Ella aún no había pagado por eso. Así que no podía morir sin sentido aquí.

Quiero vivir.

Por primera vez, Nephie deseaba eso para sí misma.

—… Yo viviré… y regresaré… con mi maestro.

Ella podría ser alejada de nuevo, ella podría incluso ser regañada. Pero, aun así, ella obstinadamente se quedaría en el castillo. Prepararía el desayuno en la mañana, y esperaría pacientemente hasta que Zagan se lo comiera. Si hacer las tres comidas no era suficiente, le dejaría usar su regazo como almohada de nuevo. Haría lo que sea para hacer feliz a Zagan.

Si es una prueba de resistencia, no perderé, incluso contra el maestro.

Ella soportó días de persecución, como un cadáver. Comparado con aquel entonces, donde ni siquiera había un rastro de calidez, ella aguantaría en la calidez de Zagan.

Nephie podría no ser necesaria, podría llegar el día en que Zagan tenga a alguien diferente de Nephie, que él apreciara.

Pero no estarás solo, maestro.

La soledad mataba al corazón, tomaba todos los sentimientos, y hacia parecer al mundo como cenizas. Eso no podría llamarse vivir. El que le dio color al mundo de nuevo para Nephie, quien estaba solamente sobreviviendo, no era nadie más que Zagan. Por lo que ella quería estar a su lado, apoyarlo, hasta el día en que su soledad desapareciera. Ella se retorció y resistió.

—… Suélta… me.

—¡Tch, pequeña!

Barbarus jaló irritado la cadena, y ella cayó de nuevo. Ella fue arrastrada por el piso, y sangre brotaba de sus brazos y piernas. Ella se llenó de lágrimas de dolor, pero Nephie rechinó los dientes y observó a Barbarus.

Esto no es siquiera un poco doloroso.

No era nada comparado a ser dicha por Zagan que se marchara. Comparado a la triste expresión de él de aquella vez, ni siquiera dolía.

Por lo que Nephie gritó.

—Yo soy de mi maestro, no quiero ser tocada por los seres como tú.

La expresión de Barbarus se envolvió en placer.

—Esclavos, ¡deberían conocer su lugar!

Barbarus alzó su mano. Si fuera golpeada con magia, el cuerpo delicado de Nephie no ofrecería la más mínima resistencia. A pesar de eso, su mirada no se apartó de la de él. Y entonces ocurrió. Con un ruido estruendoso, la pared de piedra fue pulverizada.

—¿¡Q-qué demonios!?

Un hombre lentamente apareció de las nubes de polvo, enfrente de un estupefacto Barbarus. Una voz vino de él con un tono apreciativo.

—Bien dicho, Nephie. Exactamente por eso eres mi estudiante.

Su maestro, el que ella quería ver más que nadie, estaba ahí de pie.

—Yo, Barbarus, ha pasado una semana, ¿cierto?

Zagan habló amistosamente, como siempre. El rostro de Barbarus se tensó instantáneamente.

Después de que Manuela llegara, Zagan vino directamente aquí. Él conocía de todas las guaridas de Barbarus, y luego las limitó a las que él pudiera escapar desde Kianoides. Había varias opciones, pero tenía la intención de pasar por todas, fue su buena suerte que él encontró a Nephie en la primera que revisó.

—E-ehhh, Sr. Mago, ¿se encuentra bien? Escuché que era una estúpidamente mala idea invadir el territorio de otro mago.

Manuela tímidamente abrió la boca desde detrás de Zagan, pero él solo se encogió de hombros.

Por cierto, los tres caballeros no se hallaban en un estado adecuado para luchar, por lo que los dejó afuera. Como si eso le hubiera devuelto un poco de su calma, Barbarus se concentró en Zagan.

—… ¿Cuándo… te diste cuenta?

Barbarus probablemente se determinó en no preguntar algo como “por qué estás aquí”. Zagan se rascó la parte trasera de su cuello y respondió.

—Fue más o menos porque pensé que era extraño que Face Skinner (Despelleja Caras) se mostrara, ¿supongo?

Ese era el mago que atacó a Chastel.

Eso me recuerda, ¿estará ella también por aquí?

Miró alrededor para buscarla y la encontró atada a la pared… le tenía un poco de lástima, porque ella era un caballero sagrado que siempre perdía contra los magos. Dejando eso de lado, volvió su mirada hacia Barbarus.

—Cuando proseguí para mandarla fuera, tu apareciste como para checar los campos delimitados. Sería extraño no dudar de eso, ¿no es así?

Él estaba seguro cuando hablaron sobre los Reyes Demonio, pero había tenido sus dudas desde hace un largo tiempo. No lo había mencionado porque no le importaba. No era que Barbarus no sintiera ninguna clase de amistad, pero eso no tenía nada que ver con no traicionar a Zagan. Barbarus tenía una expresión de sorpresa.

—¿Pero aun así aceptaste mi invitación a la subasta?

—Estaba curioso de lo que estabas planeando. Además, de todas maneras, me interesaba el legado del Rey Demonio.

Viendo los resultados, fue debido a él que Zagan conoció a Nephie, así que, desde ese punto de vista, él le estaba agradecido incluso ahora.

Zagan dio una sonrisa apretada y dijo.

—Antes de eso.

Y luego continuó.

—Lastimaste a Nephie, ¿cierto?

El suelo se rompió, el simple paso hacia delante de Zagan rompió el sedimento.

—Hck.

Para cuando Barbarus se puso en guardia, Zagan estaba parado enfrente de él.

—Maldit-

—Primero, un brazo.

Zagan balanceó el brazo de Barbarus, que había alzado, tal vez para lanzar alguna clase de magia. Con un desagradable ruido desgarrador, se dobló en la dirección equivocada.

—¿Kch?

—Ahora, una pierna.

Esta vez, despiadadamente golpeó la rodilla de Barbarus mientras él soltaba un llanto estrangulado. No, no era del todo correcto decir que lo golpeó. Él pateó a su rodilla diagonalmente hacia abajo, y ese simple ataque había pulverizado su articulación.

—¡Aarrgh!

Barbarus se desmayó, con espuma saliendo de su boca. Eran unos escasos pocos segundos desde que Zagan dio un paso delante.

Con una mirada hacia atrás a su camarada, que había caído en el suelo como una oruga, con sus extremidades lastimadas, Zagan se puso de rodillas frente a Nephie. Él destrozó las esposas con fuerza bruta y luego removió el collar. Este collar era diferente al anterior, no era nada especial y podía simplemente romperlo. Confirmando que ya no hubiera nada que la restringiera, Zagan finalmente la miró a la cara. Su cabello blanco como la nieve estaba sucio, y sus ojos nadaban en lágrimas.

—Ahh… ¿Fue… doloroso?

—… Lo… fue.

—Lo suponía… Perdón.

Ella gentilmente golpeó el pecho de él.

—Parecía… que estabas más afligido que yo, maestro.

—… ¿Lo estaba?

Lágrimas se derramaban de sus ojos.

—No sabía si algo le había ocurrido, y si usted decía que yo ya no era necesaria, pensé que debería aceptarlo. Pero…

Nephie fuertemente sujetó el pecho de él.

—¡No podía estar tranquila cuando usted estaba dolido, maestro!

Era la primera vez que escuchó a Nephie gritar tan fuertemente.

—¿Me veía como que yo estaba afligido?

—Lo hacía.

—Si tuviera que decirlo, diría que yo era el que estaba hiriendo, pero…

—Eso es algo aparte a si fui lastimada por usted.

—… ¿Así que fuiste… lastimada?

—No cambie el tema por favor.

Nephie estaba implacable el día de hoy. Sin soltarlo, Nephie lo miró a la cara.

—No se quede solo, maestro.

Lentamente, una calidez llenaba su pecho.

¿Aunque yo te dejé sola?

Y a pesar de eso, en vez de resentirlo, ella dijo eso. Los sentimientos de querer devolverle el abrazo, ahora parecían demasiado buenos para él.

—Nephie…

Había algo que él tenía que decirle sin importar qué, y fue cuando abrió su boca para decírselo que pasó.

—Bastardo, ¿¡crees que has ganado sin terminarlo!?

Barbarus se paró, probablemente sanó sus extremidades. A sus pies, se expandía un círculo mágico de color rojo sangre.

—¡Maestro!

Nephie gritó, pero Zagan calmadamente acarició su cabeza.

—No te preocupes, no pasará nada.

—¿Qu-?

Justo como Zagan dijo, el círculo mágico no hizo nada. No era como si la magia de Barbarus no se haya activado, pero no ocurrió nada a pesar de eso.

—¿Qué… sucedió…?

Zagan habló a Nephie, quien tenía una expresión confundida.

—Antes, hablamos del hipotéticamente mago más poderoso, ¿cierto?

Añadir circuitos dentro de un círculo mágico rompería las leyes de la magia. Existía en teoría, pero solo era un rumor académico, imposible de lograr.

—En realidad hay una clase de truco que lo hace posible.

Deslizó su dedo por el aire, dibujando el mismo circulo mágico que estaba a sus pies.

—Si es exactamente el mismo círculo como el de alguien más, lo puedes agregar dentro. Si lo haces, ocurre con la magia algo parecido a una resonancia.

La primera vez que usó magia fue cuando tenía ocho años. En ese entonces, el vagabundo Zagan fue capturado para ser sacrificado por Andras el Resentimiento. Zagan conocía lo que significaba ser capturado por un mago incluso cuando no conocía su propia identidad. Por lo que se memorizó el círculo mágico cuando fue capturado, y sigilosamente lo dibujó en su brazo. Debido a que no tenía nada con qué dibujar, usó su propia sangre. Pensándolo bien, fue un espontaneo momento de ingenio para un niño. Un amateur imitando la forma no sería capaz de usar magia.

Y a pesar de eso, la magia de Zagan funcionó. Él había escapado y fue encontrado por Andras, quien intentó matarlo.

Contra el proveniente relámpago, Zagan usó la misma magia. Probablemente fue una coincidencia.

Usar la misma magia con un ligero retraso provocó que la magia resonante rebotara hacia Andras.

No era tan simple como sonaba. Simplemente usando la misma magia causaría que las dos chocaran y rebotaran, y, en primer lugar, no serías capaz de activarla a tiempo. Fue un milagro lograr usar la misma magia en tan solo una fracción de segundo. Zagan mató a Andras de esa manera. Esa era la magia única de Zagan ─ el poder que los doce Reyes Demonio escogieron como jurado amigo.

Barbarus cayó de espaldas.

—I-imposible… Eso es, ¿el legado de Andras?

—¿Andras…? Ahh, sí, él existió. ¿Él también podía realizar este truco?

Él había muerto fácilmente por eso. Barbarus probablemente sabía que se equivocaba, mientras se palidecía.

—¿¡Q-ué demonios ereeeees!?

Barbarus disparó magia al azar, en un momento de locura. Ellos se encontraban dentro de sus campos delimitados, el poder de Barbarus estaba elevado a su límite, y, por el contrario, el poder de Zagan estaba considerablemente debilitado.

Independientemente, ni una sola pieza de la magia de Barbarus alcanzó a Zagan, desaparecían justo en frente de él.

Repetidamente, él dibujaba los mismos círculos mágicos de Barbarus y los “resonaba”. Lo hacía en tan solo un instante, incluso para la magia que miraba por primera vez. Si existieran talentos, este sería el talento de Zagan con la magia.

Nephie murmuró en shock.

—Pero, ¿entonces por qué no pasa nada? Sobreponiendo la misma magia causaría que la magia misma se activara…

—Buena observación, Nephie.

Zagan honestamente elogió a su estudiante, quien mostraba su superior percepción.

—Lo que yo dije fue simplemente algo que incluso un novato puede hacer si su sincronización es buena. Necesitas desarrollar la magia, ¿verdad?

La “resonancia” que Zagan aprendió primero fue la reflexión de la magia. Su investigación como mago comenzó cuando se preguntó si esa magia pudiera ser mejorada en algo diferente a reflejar. Finalmente, tuvo éxito en convertir la magia con la que resonaba en su propio mana. Zagan removió la túnica sobre sus brazos. En su brazo derecho había varios círculos mágicos en filas. Todos estaban activos, con magia circulando a través de ellos.

—¿Los puedes ver? Todos estos están transformando la magia que Barbarus tira alrededor.

En otras palabras, eran absorbentes de magia. Conjurar magia por sí solo daba poder a Zagan. Incluso los Reyes Demonio no podían matar a Zagan con magia. Esta fue la magia que lo convirtió en Rey Demonio.

—Dicho eso, todavía no puedo convertirla en algo a parte de mi especialidad. Todavía necesito desarrollarla para poder usarla para cualquier cosa.

Todavía estaba muy poco refinado como para denotarlo como completado. Es por eso que los Reyes Demonio lo llamaron débil.

El rostro de Barbarus se retorció en sorpresa.

—¿Te estas atiborrando con mi magia?

Él también era un mago de primera clase, dándose cuenta de eso con una mirada. La magia con la que Zagan se especializaba era en la de fortalecer su cuerpo. Él “resonaba” otra magia y la convertía en la fuerza de su propio cuerpo. Ciertamente, era razonable llamarlo atiborrase.

—Oh sí, Barbarus, finalmente fui dado de un título.

Apretó su puño derecho. Los círculos mágicos enroscados alrededor de su brazo brillaron y giraron.

—El Asesino de Magos, ese es mi título.

Y luego, le dio un puñetazo.

Barbarus probablemente hizo algo para defenderse. Sin embargo, teniendo toda la magia absorbida por Zagan, incluso si fortalecían su cuerpo, no existía mago que pudiera derrotar a Zagan haciéndolo.

En otras palabras, no había mago que pudiera bloquear un puñetazo de Zagan. Ni siquiera los Reyes Demonio.

—Geck.

El puño de Zagan se enterró en el estómago de Barbarus, y sintió como sus órganos se trituraban, e incluso su columna era aplastada. Barbarus se dobló y fue sacado volando de espaldas, rodando dos veces, tres veces a través del círculo mágico en un espacio ampliamente abierto. Escupió sangre y se retorció en el suelo.

—Es-espera. Es mi… derrota. No puedo pelear. Ya no me mostraré más… ante ti… de nuevo… lo juro. Te daré todo mi conocimiento.

Ante el imploro de Barbarus, Zagan apretó su puño. El número de círculos alrededor de su brazo había descendido por alguna razón, pero todavía permanecían algunos.

El rostro de Barbarus palideció.

—Zagan, somos… amigos… ¿cierto?

Con esas lamentables palabras, Zagan ladeó su cabeza con una expresión seria.

—¿Los magos tienen el concepto de amistad?

Y luego, sacudió su puño hacia abajo.

El suelo se quebró, el círculo mágico se desvaneció sin dejar rastro. La destrucción no se detuvo con el suelo, y se extendió a las paredes de piedras y al techo. Las grietas pasaron por las cadenas que sostenían a Chastel, y la liberaron. Ese ataque completamente eliminaría a Barbarus… o debió hacerlo.

—A-a, babababa…

Barbarus tenía sus ojos completamente abiertos y expandidos. El puño de Zagan golpeó el piso justo al lado de su rostro. Zagan explotó en carcajadas con la expresión de su compañero.

—Jajaja, estoy bromeando. No estés tan asustado.

—¿Q-qué…? ¿Qué estás haciendo?

Zagan se encogió de brazos.

—Bueno, realmente no necesito matarte, y si lo hago, no seré capaz de obtener nada de ese delicioso licor, no soy exactamente un conocedor en eso.

—Te estás compadeciendo de mí… ugh.

—No puedo permitirme algo como esto sin ningún problema.

Barbarus observó a Zagan.

—No estés bromeando… Si me dejas vivir, definitivamente te mataré. ¡Lo haré! No me rendiré hasta estés muerto.

—No me importa. Cada vez que pierdas, haré que hagas una retribución con un rico licor.

Los ojos de Barbarus se abrieron, sin poder comprender.

—¿Qué demonios estás tramando? ¿Qué beneficio tienes en dejar vivir a tu enemigo?

—Ahh, sobre eso…

Zagan chocó sus manos como si se le olvidara.

—Barbarus, me convertí en Rey Demonio.

Barbarus rechinó los dientes con ira, y Zagan continuó cuando vio eso.

—¿No crees que un Rey Demonio preocupándose por las tradiciones y las reglas es algo ridículo?

Los doce Reyes Demonio eran terriblemente fuertes. Él podía sentir profundamente que ese era el destino que todos los magos deseaban. Lo pensó con miedo.

No es broma.

¿Por qué cometió ese error? ¿Acaso Zagan no se fortaleció porque quería vivir? ¿No buscó fuerza porque detestaba ser perseguido? Usando esa fuerza para abrumar a los demás no era nada más que una traición a sí mismo.

E incluso herí a Nephie.

Zagan no era lo suficientemente perceptivo como para mantenerse como un mal perdedor. Así que proclamó altamente.

—Me comportaré como yo desee. Si Nephie desea vivir bajo la luz del sol, entonces solo necesito controlar eso también.

Una vez más miró hacia abajo a Barbarus.

—Por lo que incluso no te mataré. Eso es lo que decidí, si algo me desagrada, mostraré mi fuerza solo sometiéndola.

Exhausto, Barbarus colapsó completamente. No era solamente su fuerza, aceptó la derrota mentalmente. Eso era, en su verdadero significado, el momento decisivo.

—Bastardo engreído.

—Sí, tienes razón. ¿Cuál es el punto de ser un Rey Demonio sin ningún orgullo?

Él respondió con una sonrisa.

El enorme círculo mágico que debió haber sido destruido, empezó a brillar débilmente.

—… Oi, ¿vas a seguir con esto, Barbarus?

Con una expresión en shock, como podía esperarse, Barbarus agitó su cabeza.

—N-no, este no soy yo.

Zagan miró donde dio el puñetazo. Fue justamente en el centro del círculo, y la magia de resonancia de Zagan pudo haber interferido inconscientemente con este círculo.

¿Qué? ¿Está recolectando un mana extraño?

Era una cantidad que ni siquiera Zagan podía absorber. Era difícil de admitir, pero era más de lo que una persona pudiera soportar.

—… ¿Qué es lo que tratabas de hacer?

El rostro de Barbarus se tensó.

—Debería de ser para invocar demonios reales.

Existía una teoría de que los símbolos usados para la magia y por la iglesia fueron dejados en los tiempos antiguos por los dioses y los demonios.

¿Si quiera puedes invocar a aquellos “reales”?

Era un abismo de magia que Zagan, joven como es, no conocía.

Él gritó:

—¡Nephie, corre! ¡Manuela, ustedes demás también!

Pero él sabía que era una demanda imposible de hacer. La cueva se agitaba tanto que podría colapsar, en lugar de ser por las grietas hechas por Zagan, era más bien el poder de este círculo. El techo empezó a colapsar, y era difícil permanecer de pie, mucho más el poder correr.

—Kuh, ¿qué está pasando?

Aun así, Chastel logró arrastrase hasta Nephie, y la cubrió para protegerla. Definitivamente ella es un caballero. Incluso con sus alas, Manuela no podía volar en un espacio tan cerrado, y era incapaz de moverse.

No hay nada más para hacer.

No sabía que aparecería, pero le tendría que hacer frente.

Y de esta forma, apareció en el centro del círculo.

Zagan inmediatamente entendió su propia presunción.

Tal vez era debido a que el círculo estaba incompleto, o por pura coincidencia, pero una “sombra”, sin forma definida, apareció. Zagan estaba aterrorizado de esa sombra.

Es imposible. Los humanos no pueden enfrentarse a eso.

Su respiración se atoró. Incluso estar parado ante los doce Reyes Demonio no se sintió tan abrumador.

Nephie palideció y sacudió, Chastel se desmayó, incapaz de soportarlo, y manuela cubrió su cara y se encogió.

¿¡Esto… es un demonio…!?

Zagan fue otorgado del título de Asesino de Magos, pero al final, ¿este monstruo usaba magia? Incluso si lo hiciera, Zagan no podría igualar su rendimiento.

Era imposible.

Sin importar cuánto poder obtuvieran, los humanos no podrían convertirse en dioses. Era justamente cuando obtenía la resolución para su muerte. El monstruo repentinamente se arrodilló. Casi como si esperara por Zagan. Y luego habló:

—Mi Rey, de sus órdenes.

Por alguna razón, un monstruo superior a la comprensión humana estaba a su servicio. Se percató de un símbolo en su puño.

El Sello Grabado del Rey Demonio que heredó, el monstruo esperaba por ello.

¿Qué demonios he obtenido?

El nombre del Rey Demonio conllevaba demasiado poder como para ser llamado un simple título.