— Nn…

Al día siguiente cuando desperté se encontraba frente a mis ojos una escena de la que no estaba acostumbrado. Era un fondo blanco, un tranquilizador papel tapiz, era una sala de estar elegante usando manera, una cortina color natural, y el sol que se escapaba entre las cortinas iluminaba en suelo, y ligeramente el techo.

— A, es cierto…

Recordé lo ocurrido el día de ayer aun medio dormido, me habían pasado toda clase de cosas y terminé quedándome al cuidado de la hermosa onee-san que venía todos los días a la tienda donde trabajaba a medio tiempo. Era muy tarde así que pedí prestada la ducha y me fui a dormir de inmediato al sofá.

— Ha…

Al volver a pensar en la difícil vida que me tocara a partir de ahora solo puedo suspirar. Al ver el celular que había dejado sobre la mesa, eran las 7:30 de la mañana.

— Por ahora iré a lavarme la cara…

Me levanté del sillón, abrí las cortinas y me dirigí a lavarme la cara. El sueño que me quedaba salió volando en el instante en que vi la escena frente a mí al abrir la puerta.

— ¿He…?

Estaba tan sorprendido que terminé diciendo eso. Allí se encontraba Onee-san en ropa interior.

— ¿Eita-kun…?

Justo se había acabado de quitar la falta y tenía ambas manos sobre su ropa interior, era una ropa interior linda de color amarilla con bordados, además de que onee-san tenía muy buena figura, incluso podría decir que era perfecta. Para cuando me di cuenta estaba fascinado y me apresuré a poner una excusa.

— ¡Lo, lo siento! ¡Solo quería lavarme la cara! ¡No fue de a propósito!

Y el hacer eso, Onee-san por algún motivo.

— Um, está bien, es cierto… Eita-kun es un chico después de todo.

Me dio una sensación de que algo andaba mal con ese tono de voz tranquilo que demostraba comprender la situación, y después de decir eso onee-san se agachó en su lugar.

— Pero es algo vergonzoso, ¿así que podrías dejarlo solo con una fotografía?

Se tapó los ojos mientras decía aquello… esa figura era como si fuese la portada de alguna imagen de alguna tienda de noche, de aquellas en las que no se muestra su rostro, además de que estaba haciendo una pose. Ese gesto era como si estuviera acostumbrada a que le tomasen fotografías… espera… ¿fotografía? Me percaté de ello y baje la mirada a mis manos, y me di cuenta que llevaba conmigo el celular, además de que la aplicación de la cámara estaba abierta…

— ¡Ah no es eso! ¡No pensaba tomar fotografías a escondidas!

¡Esto es malo, no importa lo que diga en esta situación no servirá!

— ¡En serio lo lamento!

Grité y salí corriendo del baño. El estímulo de Onee-san en ropa interior fue demasiado fuerte.

● ● ●

— Siento todo desde tan temprano.

Tal parece que onee-san se estaba por meterse a bañar. Me arrodillé frente a ella después de que saliera de bañarse.

— No, fue mu culpa por no haberlo revisado… lo siendo, como no estaba cerrado con llave…

Después de eso me lavé la cara. Bueno, en el departamento en el que vivía no tenía para cerrarse con lave.

 — Pero, es cierto, si vivimos juntos cosas como estas irían a pasar.

Tal parece que está convencida.

— A la siguiente llamaré a la puerta antes de entrar al baño,  Eita-kun, también ten cuidado.

Lo dice como  si no hubiese habido ningún problema con que la viera. Como decirlo, es como si no me percibiera como un hombre, o la tuviera fácil por ser una mujer mayor, aunque presiento que el ambiente que genera al tomar té es claramente diferente al de ayer, ¿A donde fue toda esa energía? Ahora parece una tranquila y seria onee-sama. Es como si no reflejara sentimientos, sin un tono de voz.

— Entonces… comenzaré a limpiar y a lavar la ropa, onee-san, puedes ver la tele….

Presioné el botón del control de la televisión cambiando el tema de conversación mientras me llamaba la atención de onee-san.

— ¿He…?

Sin pensar me quede sin palabras al ver las noticias que estaban pasando.

— “Acerca del periodista que se había extraviado en zona de guerra, Ichinose Kasumi-san, la mañana de este fin de semana un grupo radical ha hecho público el siguiente video, observen por favor” 

— “Eita〜♪ Has estado bien〜?” 

En el video aparecía un hombre de mediana edad vistiendo camisa roja hawaiana saludando con la mano. Como decirlo, desafortunadamente ya me lo imaginaba, sin duda alguna ese es mi padre.

— “Perdón, perdón〜♪ Me volvieron a atrapar pero es divertido así que no necesitas preocuparte, estoy bien, ah, pero puede que esta vez este aquí por más tiempo, ¿algo así como de dos a tres años?”

¿¡De dos a tres años!?

— “bueno, si algo pasa pídele consejo a Onee-san. Nos vemos〜♪”

El video cambió y volvieron a aparecer los comentaristas.

— “Parece ser todo el video que se compartió… ¿estos serán comentarios para su familia?”

— “Si, investigando un poco descubrimos que Ichinose tiene un hijo, creo que ha de estar dirigido a él. Parece que es de preparatoria, actualmente nos encontramos recolectando información”

— “Ya veo, pero aun así Ichinose-san tenía un atuendo sorprendente, una camisa hawaiana…”

La mujer a su lado soportaba desesperadamente las ganas de reír… no es como si no comprendiera como se siente.

— “Parece que cuando Ichinose-san viajaba solo usaba esa camiseta, llegando a la zona de guerra con una cámara en una mano, una parte de sus compañeros lo llamaban “El Aloha que vuela al campo de batalla””

— ““El Aloha que vuela al campo de batalla” Pfff…”

LA mujer no logró contenerse y comenzó a reír, incluso los micrófonos tomaron las risas de los camarógrafos.

— “Tal parece que esta no es la primera vez, parece que ha sido atrapado en varias ocasiones en zonas de guerra”

— “… Parece que no hay nada de qué preocuparse”

Estoy realmente de acuerdo con ese comentario… ¿pero no es malo que lo dijera ella en su posición?

— “Entonces, continuando con la siguiente noticia…”

¿Cómo que “y entonces”? Al mismo tiempo que cambiaron las noticas me encogí de hombros frente al televisor.

— De dos a tres años…

Durante ese tiempo no podrá enviarme nada para pagar mis gastos, aunque actualmente ya no veo rayo de esperanza para  en mi futuro… ¿y a que se refería con onee-san? Solo tenía dudas con las palabras que dejo mi padre.

— Parece que Kasumi-san se encuentra bien.

Onee-san dijo algo inesperado.

— ¿He?… onee-san, ¿conocías a mi padre?

— Si, la verdad es que conozco un poco a tu padre.

Es decir, la onee-san a la que se refería… ¿qué está pasando?

— Me había pedido antes que si algo le pasaba que viera por ti, aunque nunca creí que llegaríamos a vivir juntos de esta forma.

— ¿Entonces estabas diciendo eso porque mi padre te lo pidió?

— Um, eso no tiene nada que ver, desde antes ya me gustabas y quería serte de ayuda si algo ocurría, yo también pensaba en querer estar contigo.

— Na…

Dijo aquello con una sonrisa tranquila… es vergonzoso que me digan eso de frente.

— A… g… gracias…

— Está bien.

Pero entonces entiendo que sepa mi nombre al haberlo escuchado de mi padre, a pesar de que yo no la conocía parece ser que no era un completo desconocido para ella, la próxima vez que vea a mi padre me gustaría preguntarle todo a detalle. Comencé a limpiar mientras me llamaba la atención la diferente atmosfera de onee-san.

● ● ●

Pero aun diciendo eso, anoche había limpiado la gran mayoría, si acaso quedaba sacar la basura juntada y lavar la ropa, además de pasar la aspiradora por las habitaciones. Al estar ahora limpias las pude ver de nuevo lo amplias y las muchas que había, una sala con barra hacia la cocina, de alrededor de unos 15 tatamis de espacio, además de que cada una de las tres habitaciones tenían unos 8 tatamis de espacio, además el barandal hacia el exterior era grande. Creo que es demasiado grande para que viva una mujer por su cuenta, Onee-san dijo que no tenía que pagar alquiler por lo que parece ser ya de su propiedad, puedo ver que es bastante adinerada… ¿pero en verdad quién es? Me llama la atención pero sería irrespetuoso inmiscuirme en la privacidad de una mujer. Mientras pensaba en eso la lavadora hizo la señal de haber terminado.

— Ahora solo queda esperar a que se seque.

Y cuando sacaba las cosas que se lavaron….

— E… esto es… ¡¡…!!

Sin darme cuenta mis manos se congelaron, lo que había sacado era la ropa interior de Onee-san. No, espera, estaba lavando su ropa asi que era evidente que estuvieran adentro, pero por lo que estaba realmente sorprendido era por el diseño…

— E, e, es prácticamente un hilo…

Tenía muy poca tela, era una lencería sexy color rojo. Era una ropa interior como las mujeres que usan en las tiendas nocturnas.

— sí, hagamos que no hemos visto nada.

No había manera de no tocarlas, tomé todo lo de la lavadora y me dirigí al barandal, al ser el piso alto de un enorme edificio la vista era asombrosa. El rio que dividía a la mitad la ciudad brillaba con la luz del sol, también se veían los centros comerciales y grandes almacenes junto a la estación. Al otro lado del rio se veía una pequeña colina, esa área también se había desarrollado en los últimos años y se comenzaba a extender una tranquila zona residencial llena de vegetación. Estaba conmovido viendo el paisaje de toda la ciudad. Gracias a eso pude tranquilizarme y tender la ropa interior para que se secara.

— Ah, es cierto Eita-kun… ¿¡…!?

Y onee-san llegó en el peor de los momentos, justo cuando estaba por poner a secar su ropa interior se me quedó vendo y se quedó sin habla. Su expresión en un instante se puso completamente roja.

— Lo, lo siento, incluso te hice lavar mi ropa interior.

Pero en el siguiente instante, regresó a su expresión tranquila.

— Sabes, una empleada de la tienda a la que siempre voy me recomendó mucho esa prenda.

— Ah… ya veo…

— Eita-kun, ¿te desagrada ese tipo de ropa interior?

— No, este…

¿Qué debería hacer? Aunque me pregunte con esa sonrisa no sé qué es lo que debería responderle, mejor dicho, ¿qué significa esa sonrisa?

— No… me desagrada.

No sabía que responder así que escape evitando decir algo tan directo como gustar u odiar, no hay manera de que diga que me gustan.

— Ya veo, menos mal.

Al igual que cuando la vi cambiándose no parecía que le importase, al verla así… claramente me hace pensar que es diferente a la onee-san de ayer. Terminó decidiendo demasiado deprisa el día de ayer que me quedaría a vivir con ella y estaba llena de energía que la sentí muy inocente, pero puede que esta sea la verdadera onee-san. 

Una mujer adulta tranquila. Si ese es el caso entonces podré tener una viva tranquila viviendo con ella, pero dejando eso de lado, es un poco vergonzoso hablar de ropa interior.

— Por cierto Onee-san, ¿no estabas por decir algo?

Le pregunté cambiando el tema de conversación mientras continuaba tendiendo la ropa.

— Ah, es cierto.

Y al decir eso onee-san cruzó los brazos sobre su pecho como si recordase algo.

— Eita-kun, ¿tienes algún plan para hoy?

— No, nada realmente…

— ¿No te gustaría que fuéramos a comprar lo que necesitas para la vida diaria una vez que termines de lavar la ropa?

— No, pero… realmente no tengo mucho…

— No te reocupes, onee-san te lo comprará.

¿Por qué lo dices como si fuese algo evidente?

— No puedo dejar que hagas eso, incluso ya me estas dejando que me quede gratis.

— No necesitas ser tímido

¿Qué debería hacer? Aunque estoy feliz por la intención.

— .. ¿Entonces qué te parece si hacemos esto?

Comenzó a hablar como si tuviera la situación controlada.

— Gracias a que Eita-kun me está ayudando con las cosas del lugar ahora no tengo que contratar a nadie que me ayude ¿verdad? ¿Entonces qué te parece si te pago lo que me estoy ahorrando en contratar a alguien más?

— No, ya me estoy quedando a cambio de hacer las cosas del hogar, obtener más dinero…

Estaba diciendo algo pero aun asi Onee-san se dirigió al closet sin escucharme, después de buscar algo adentro regresó.

— Aquí está lo de hoy.

Al igual que el día de ayer, extendió un paquete de Yukichi.

— No… ¿podrías dejar de intentar solucionar todo con dinero?

— Pero no tengo nada más que dinero…

Aunque creo que eso ya es algo bastante sorprendente…

— Además, ¿gastabas tanto en la persona que te ayudaba?

— Si pero… que Eita-kun me ayude con las labores del hogar realmente no tiene precio.

Posiblemente estará hablando de algo más que el dinero, pero en realidad me gustaría que lo dejara sin ningún precio. Mejor dicho, ¿por qué tiene tanto dinero en el closet? Si realmente llegara un ladrón se quedaría sin nada, me hace preocupar.

— De todos modos, no aceptaré el dinero.

— ¿Enserio está bien?…

— Si

La rechacé claramente y onee-san tenía una expresión como si estuviese en un problema.

— Pero Eita-kun, parece que una ama de casa gana alrededor de 3,000,000 al año, y aunque no lo use todo con algún ayudante por tenerte a ti, al menos me gustaría que me dejaras comprarte lo mínimo que necesites.

A este paso no serán 3,000,000 al año, serán al día… y que onee-san pagué tan sencillamente 1,000,000 en solo una hora da miedo. 

Dejando eso de lado, es cierto que faltan muchas cosas para poder estar aquí. Tampoco tengo lo mínimo necesario de ropa. No es algo que no pueda comprar con lo que tengo, pero es cierto que me gustaría dejar algo por si acaso… puede que incluso sea bueno decir que eventualmente se lo regresaré.

— Entendido, ¿entonces solo compraremos lo mínimo necesario verdad?  A cambio déjame ayudarte como se debe con las cosas dela casa, si necesitas que haga algo más puedes pedírmelo sin problemas.

— Na… ¿¡que dijiste!?

Por un instante la expresión de onee-san se desmoronó, y sus ojos brillaron con alegría. Creo que acabo de decir una frase de la cual dependerá mi vida.

— Entendido, me prepararé y te esperaré.

Se dio la vuelta con un salto y regresó al departamento con elegancia. Después de verla partir continué colgando la ropa interior de extravagante diseño.

Al terminar lo las labores del hogar y regresar a la sala de estar me encontré con Onee-san quien me estaba esperando en el sofá.

— Gracias por esperar.

— Buen trabajo, muchas gracias Eita-kun.

Parece que me esperaba mientras tomaba té. Me senté a su lado y me paso una taza.

— Vayamos después de que descanses un poco.

— Muchas gracias.

Me llevé el té a la boca después de darle las gracias. Si, un té después de terminar el trabajo se siente bastante relajante y es delicioso… Estaba disfrutando del té mientras pensaba en eso.

— Sabes Eita-kun, realmente no sé cuánto necesitemos comprar el día de hoy así que por ahora preparé este dinero. Si no es suficiente… ¿creo que será algo preocupante verdad?

— Pfffff.

Al ver el dinero que sacó, sin querer escupí el té. Allí se encontraban cinco manojos grandes de billetes.

— ¿Planeas ir a comprar un auto?…

— No, solo las cosas que necesites para la vida diaria.

¿Qué clase de cosas necesitaré para tener que gastar 5,000,000? Mejor dicho, ¿qué pasa con el sentido del precio de onee-san?

— Este… ¿puedo preguntar algo?

— Por supuesto,  ¿qué será lo que me preguntaras?

— Onee-san… parece que eres bastante rica… ¿qué clase de trabajo haces?

Como para tener un manojo de billetes tan grande como un block… no parece ser un trabajo normal.

— Eso es…

Y al preguntar eso la mirada de onee-san divagaba por la habitación, no parece querer decirlo.

— Si tuviera que decirlo en una palabra… un trabajo donde me vendo a mí misma…

Ve… ¿¡venderse a sí misma!? Después de que ella dijera eso fui conectando todo dentro de mí. La extraña pose que hizo cuando la vi cambiándose en la mañana. La ropa interior que vi cuando estaba lavando que le faltaban unos centímetros para ser un listón y por sobre todo, acaba de decir que se vendía… es decir… ¿¡el trabajo de onee-san es en las tiendas de la noche!? Realmente no lo comprendo ya que soy menor de edad pero he escuchado que dependiendo de la popularidad se puede ganar mucho. Si fuese el caso puedo comprender que onee-san esa extrañamente rica. Incluso también el que sea mala con las cosas del hogar y que el departamento sea un desorden, puede que sea por tener un estilo de vida irregular. No pude ocultar el impacto que recibí al escuchar eso de la onee-san que admiraba.

— Este… no soy quien para decirlo ya que desconozco las circunstancias, pero creo que deberías apreciarte más…

— ¿He?….

Sin pensar terminé diciendo eso.

— Hay muchas clases de trabajos en el mundo, creo que te podría quedar un trabajo mucho mejor.

Onee-san se me quedó viendo sorprendida.

— Ya veo… parece que entendiste cual es mi trabajo.

Su leve y pequeña voz resonó débilmente.

— Estoy feliz de que te preocupes, pero no conozco otro trabajo que no esa ese

— Pero… ¿ese trabajo no es doloroso?

— Es cierto, puede que sea así,  cuando conocí a Eita-kun las cosas no iban muy bien… pensaba en renunciar… pero al ver que te esforzabas tanto en tu trabajo de medio tiempo Onee-san también se esforzó, y al hacer eso el trabajo comenzó a ir bien, cuando me di cuenta había conseguido tanto dinero que no podía gastarlo tondo, así que piensa que el dinero de onee-san es tu dinero.

— No, no, creo que eso no es así.

Realmente me siento feliz por haber sido la fuerza de alguien a quien desconocía. Pero, no puedo aceptar ese “lo mío es tuyo y lo tuyo es mío”

— Además, creo que este trabajo vale la pena.

Al decir eso no había dudas en su mirada. Sentí una fuerte determinación que no la haría rendirse sin importar lo que le dijera.

— Ya veo…

Siento algo de arrepentimiento por haber dicho cosas innecesarias. No tengo derecho de decirle como vivir ya que  ni siquiera hemos hablado tanto, y además las forma de vivir la decide uno mismo, no es algo que lo decidan los demás. Pero después de todo en mi corazón quedan algunos sentimientos que no puedo poner en palabras.

— Siento preocuparte.

Me mostró una sonrisa como si leyera el ambiente.

— ¿Te parece si vamos de compras?

Y así fue como decidimos salir del departamento.

☆ El diario de Onee-san ☆

¡¡Haaaa!! ¡Moo! ¡¡¡¿Pero qué he hecho?!!!

Me vio en ropa interior, también vio la ropa interior atrevida que compré imaginándome qué clase de ropa interior le gustaría, ¡¡estoy tan avergonzada que me gustaría morir!! No me importa que me vea, incluso podría decir que quiero que me vea, pero me tenía ver justo cuando hace tiempo que no hago ejercicio… de haber sabido hubiera continuado asistiendo al gimnasio…. Kggg. 

¿No habré destruido las ilusiones de Eita-kun con mi panista? Me esforcé tratando de parecer una onee-san genial pero ¿no habrá pensado que soy una persona extraña? A pesar de que quería ser una onee-san frente a Eita-kun sentí como si hubiera fallado, necesito calmarme más y liderar a Eita-kun fácilmente.

¡Me esforzaré para que Eita-kun pueda confiar en mí!♪

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